Reportaje a Jorge Vázquez

Semanario Voces 2 de junio 2022. Numero 783

“NO LE PIDAN A HEBER COSAS QUE NO VA A PODER HACER”

Durante quince años estuvo vinculado al tema seguridad, primero como Secretario de la Junta de Drogas y luego durante dos periodos como subsecretario del Ministerio del Interior, así que credenciales para opinar sobre el tema no le faltan. Hicimos una autopsia de su gestión y de su actual visión sobre la inseguridad pública y la Policía.

POR JORGE LAURO Y ALFREDO GARCÍA FOTOS RODRIGO LÓPEZ

¿Qué estás haciendo?

La pandemia coincidió con mi jubilación. Me dediqué a cuidar a mi familia. Tuve varios problemas, con una hermana que falleció, y un hermano que se enfermó y también falleció. Tengo una hija con una discapacidad severa. Todos eran de riesgo en la pandemia. Nos cuidamos mutuamente. Sigo trabajando, trabajo para un seguro médico internacional, desde el año 2003. Hago una revisión de gastos de internación.

Mirando para atrás, diez años en el Ministerio y muchos en la prosecretaría de presidencia, ¿qué balance hacés?
Dividiría esos quince años en los tres períodos de gobierno del Frente. Creo que el período más producti- vo sin duda fue el primero de Tabaré, quizás porque el país estaba tan mal que todo lo que hicieras, estaba bien. Si íbamos al norte del país a hacer un acto, a veces no lo podíamos hacer, porque la gente se ponía a llorar. La situación económica era un desastre. En el primer período hubo mucha creatividad. Muchas cosas quedaron pendientes. Este país siempre se piensa en cinco años, y en realidad los cambios estructurales deberían pensarse a más largo plazo. Si vas a China y preguntás cómo va a ser Pekín dentro de cincuenta años, te muestran los planos.

Pero no hay elecciones de por medio.

Con toda la experiencia que tenemos de la dictadura para acá, deberíamos acostumbrarnos a que no se puede estar siempre empezando de vuelta, que hay que tomar la experiencia del gobierno anterior, sin importar de qué pelo sea. Cada gobierno habrá hecho cosas buenas y malas. Beneficiás a uno o a otro, o tratás de beneficiar a todos. En el primer período se le dio mucha importancia al tema económico, a los puestos de trabajo, a la creación del MIDES, al apoyo a los sectores más desprotegidos. La Policía había quedado un poco de lado. Díaz había impulsado la liberación de personas privadas de libertad con bue- na conducta. Fue una buena experiencia, más allá de que la criticaron tanto.

Parecía la causa de todos los aumentos de delitos.

Del total de gente liberada, menos del 20% reincidió. En el segundo período empezó a pesar más en la opinión pública el tema de la seguridad. ¿Por qué? El tema de la seguridad es un tema muy sensible. Tiene que ver con tu vida, tu familia, tus expectativas. Hay una serie de cosas que te hacen sentir inseguro, aunque lo más importante sea el tema de la seguridad pública. La preocupación que más nos movió cuando fuimos con el Bicho al Ministerio fue las condiciones en que estaba la Policía y los presos, que eran desastrosas. Se trabajó mucho en la humanización del sistema carcelario, se hicieron cárceles nuevas y se repararon otras. El COMCAR estaba hecho con bloques, donde los presos terminaban haciendo agujeros.

Tiempo no les falta.

Era una máquina de destrozar cárceles. Otro tema importante era el de la Policía, que estaba muy mal vista, mal uniformada, sin patrulleros. Se tenían que comprar las balas para practicar. Nos propusimos trabajar en la dignificación de la Policía. La primera medida fue mejorar el salario. Un policía ganaba cuatro mil pesos y pasó a ganar treinta. Simultáneamente empezamos a pedir más responsabilidad. El 222 era una máquina de destruir gente. El policía trabajaba fundamentalmente para el 222, que era donde cobraba bien. Esa situación la revertimos: pagamos bien en el Ministerio, y se hacen menos horas de 222. Esto generó, también, el descubrimiento de una cantidad de hechos de corrupción. Se vendían servicios 222 que no se hacían. Había oficiales que no controlaban. El trabajo contra la corrupción policial fue otro de los puntos. No podíamos tener una buena Policía si era corrupta. Y no alcanzaba con pagarle bien para que dejara de ser corrupta.

Eso se depuró mucho.
Sí. Creamos la Dirección de Asuntos Internos. Se hicieron muchos sumarios e investigaciones administrativas. Se pasó gente a la Justicia. En el segundo período terminamos desarmando las Comisiones de Apoyo Policial. Era fatal.
Era coercitivo.
Era conflictivo. Pasás de ser policía a ser un pedigüeño. Pusimos el Sitecom en el Ministerio, que controla
quién carga el combustible, cuánto carga y dónde. Con la misma cantidad de plata que teníamos en el
Ministerio patrullamos muchísimo más. Aumentamos la cantidad de patrulleros.

Cambiaron la Escuela de Policía.
La reforma que hicimos en educación policial implicaba un módulo básico de seis meses, común, que hacían todos. Con secundaria completa, podías seguir como cadete. Sacamos la lógica militar que tenía la escuela. Se les dio carácter universitario, y hoy los oficiales se gradúan como licenciados en Seguridad Pública. Empezamos a traer especialistas del exterior, de la Universidad de Cambridge, de Chile, de Brasil, de Argentina. Estuvo dando clases acá Lawrence Sherman, que fue el asesor de Giuliani en Nueva York. Fue un proyecto muy serio. Veníamos preparando a la Policía para fortalecer la policía comunitaria. Si querés una Policía profesional, tenés unidades que son muy especializadas, como la Policía Científica, que tuvo un desarrollo tecnológico impresionante. O las unidades de investigación. En Identificación Civil hicimos el pasaporte y la cédula electrónica. Informatizamos Migraciones. Creamos el Sistema de Gestión de Seguridad Pública, que centralizaba toda la información. Trabajamos el sistema de comunicaciones.
Creo que se hicieron pila de cosas. Nuestros propios policías llegaron a la conclusión de que muchos
de los problemas de seguridad no tienen que ver con la Policía.
¿Por qué?
Por ejemplo, generamos un cuerpo de Policía capaz de ir a recorrer el barrio y tener contacto con la Intendencia, haciendo sugerencias sobre lo que llamábamos “puntos calientes”. Uno de esos puntos calientes era un lugar donde robaban taximetristas. Mandamos a los fotógrafos nuestros a que fueran todo el día a sacar fotos de lo que pasaba.

¿Y qué pasaba?
Había un baldío, la iluminación quedaba lejos y había un basural. Hacían parar a los taxis ahí, y ahí se
la daban. Eso no se arreglaba con policías. El problema pasaba por sacar el basural, sacar el contenedor,
cambiar la garita de lugar, iluminarla, cosas que no corresponden a la Policía. Cuando la gente bajaba por
Río Branco a la terminal y los afanaban, eso se arregló con la Intendencia, iluminando. Si en cada lugar
donde tenés un problema querés poner un policía, no te alcanzan los policías del mundo. Tenés que sustituir los policías con tecnologías. Saturamos la Ciudad Vieja de cámaras, y eso cambió el barrio.
Pero movió el delito a otras zonas.
Eso siempre pasa. Pero está demostrado que se corre menos del que había. El chorro tiene hábitos y costumbres como tenemos todos, tiene lugares que conoce, de donde sabe cómo salir. Primero nos manejamos con los mapas de calor, registrando dónde se cometían los delitos. Lo hace Japón, lo hace Chile. Es una técnica vieja.


¿Se hace en base a denuncias?
Siempre en base a denuncias, por eso promovíamos que la gente denunciara. Iban a decir que los delitos
aumentaban, pero lo que aumentaba eran las denuncias. Cuando creamos la seccional 25 lo hicimos porque la 17 era muy grande, y la gente que vivía por 8 de Octubre y Camino Maldonado no denunciaba porque tenía que tomarse un ómnibus para hacerlo. Veníamos monitoreando la cantidad de delitos que se cometían en cada seccional. Cuando se creó la 25 bajaron los delitos en la 17, claro, y subieron los de la 25. Sumados los de ambas, nos daba muchos más delitos denunciados de los que hasta ese momento teníamos.
Porque era más accesible.
Claro. Y otra cosa muy importante es que la Policía tiene que ser confiable. Si no lo es, la gente no denuncia. Y tenés que darle a la Policía un elemento técnico para que pueda tomar la denuncia con dignidad. Fomentamos mucho el tema de la denuncia para achicar la cifra negra. En todas las policías del mundo se habla de esa cifra, la de los delitos que no se denuncian.
¿Cuánto era?
Andaba por el 70%. Era alta. Cuando pusimos las tablets a circular, el 30% de las denuncias se empezaron
a hacer por ahí. Eran denuncias que se perdían. Y las denuncias aumentaron porque pusimos becarios en
las comisarías. Un becario no es un policía, primera cosa. No se lo mide por la cantidad de delitos, sino
por si hace buenos o malos registros. Son estudiantes con perfil universitario, estudiantes de Derecho, de
Ciencias Sociales, para los cuales es una experiencia fundamental para la formación el conocer la problemática, la sensibilidad de la gente y la Policía. Estábamos preparando profesionales con una experiencia que no iban a tener de otro modo. Esto ahora lo eliminó el nuevo gobierno.


Lograron bajar la cifra negra.
Sí.
¿Cómo se calcula la cifra negra?
Por las encuestas de victimización. El otro día estaba mirando una encuesta que hizo Naciones Unidas por
el tema pandemia, y uno de los aspectos que tocaba era el tema seguridad. El delegado de la ONU decía
que habían detectado que el 50% de los delitos no se denunciaban. Me llamó lo atención. Ellos hicieron
una encuesta, pero me parece que lo que no se está haciendo son las encuestas de victimización, que
nosotros hacíamos cada dos años, donde el Instituto Nacional de Estadística consultaba sobre delitos y denuncias. Eso es muy importante. Para hacer un mapa de calor necesitás la denuncia. De los mapas de calor pasamos a los puntos calientes.


Implementaron los mapas de calor en todo Montevideo.
Empezamos en Montevideo, y de eso pasamos a los puntos calientes. El mapa de calor va del verde al rojo. Es muy interesante, pero le faltan cosas. Así empezamos a armar los puntos calientes, a los que empezamos a mandar policías. La presencia policial llevó a que los delitos bajaran abruptamente. Empezamos a medir cuánto bajaban, y dónde aumentaban por corrimiento. El efecto de la presencia policial en el punto caliente tenía un radio de corrimiento del delincuente de dos o tres cuadras a la redonda, con lo cual mandábamos policías al punto caliente y patrullaje en el entorno. Ahí se crea el PADO, con la experiencia de los mapas y los puntos calientes, que eran buenos, pero te limitaban al entorno. Creamos las zonas PADO, adjudicadas a un grupo de policías y a un patrullaje, que podía ser a pie, si era una zona muy concurrida, o en moto o en patrullero. El PADO fue made in Uruguay y fue un logro tremendamente importante. Muchas policías del mundo nos estuvieron preguntando cómo habíamos llegado a eso.
¿Qué efecto tuvo el PADO?
Bajó muchísimo los delitos, hasta el año 2018, cuando empiezan a subir de nuevo, lo que tiene que ver con la puesta en funcionamiento del nuevo Código del Proceso Penal. La vieja discusión sobre si el Código incidió o no. Como dato, cuando asumimos en 2010 había cuatro mil quinientos presos, mientras que en 2019 había once mil cuatrocientos. Cuando se aplica el nuevo Código del Proceso, Fiscalía decía que lo podía implementar, y la Corte decía que no. Era un cambio sustancial. El policía estaba acostumbrado a llevarlo al juez, que ya lo dejaba guardado, y ahora tenía que llevarlo al fiscal que podía pedirle que lo dejara en libertad para citarlo después. ¿Cuál era la señal para la Policía? Que esto no sirve para nada. Y la señal para el chorro es que esto es una papa. ¿Cuál fue la consecuencia para los fiscales? Los fiscales se llenaron de expedientes y los jueces quedaron sin trabajo. La Fiscalía empezó a decir que no daba abasto.

Hubo todo un movimiento.

Que llevó a que pasáramos de once mil quinientos presos a nueve mil quinientos. Veníamos subiendo en los privados de libertad y los delitos venían bajando. Ponele que tuviéramos mil quinientos presos menos, y que de esos reincidiera el 60%. Tenías novecientos tipos que iban a cometer delitos. En Montevideo un 80% de las rapiñas era por un monto menor de mil pesos. Esos tipos no solamente estaban robando, sino que tenían que robar más para poder vivir. Ahí fue cuando se empezaron a disparar las rapiñas. Claro, esto fue utilizado políticamente. Realmente nos comimos este asunto por el enfrentamiento entre el Po-

Poder Judicial y la Fiscalía. Nos hubiera convenido que se aplicara a partir del próximo gobierno. Veníamos bajando los delitos muy bien. Cuando Tabaré dijo que íbamos a bajar las rapiñas en un 30% no dijo una locura. Nos había consultado. Aparte de registrar lo que pasa todos los días, tenés que registrar las tendencias. Hoy podés tener cero delitos y mañana veinticinco.


¿Cuál es la tendencia, entonces?
Ni cero ni veinticinco, hay que proyectarlo en el tiempo y ver cómo se comporta el delito. Con la gráfica por la cual sabíamos que la Policía venía siendo eficiente y los delitos estaban bajando, en mi opinión, haciendo una proyección, llegamos al 27% en octubre de 2019, el mes de las elecciones. En cualquier fenómeno social donde otro fenómeno cambia las reglas del juego, cambia todo el escenario. Si en el Parlamento se hubiera votado que el nuevo Código empezara con el nuevo gobierno, que era lo lógico, en mi opinión hubiéramos llegado a entre un 27 y un 30%.

Tenés una visión optimista de lo que se hizo, pero a la población se logró transmitir lo contrario, y en
parte la derrota del Frente Amplio obedece a esto.


Yo te expliqué todo esto y vos lo entendiste como una explicación. Cuando Bonomi o yo salíamos a decir
algo, nos decían que nos estábamos justificando. Para la opinión pública no es lo mismo que le digan que
se está explicando un fenómeno a que se están justificando. Justificarse es “no están haciendo nada”, es
que fracasaste.


La oposición no eligió la economía para pegar pero en seguridad la población fue absorbiendo el discurso.
La seguridad es un tema sensible. Sentirse seguro en una sociedad tiene que ver con tu situación familiar,
con tu salud, con la economía, con el trabajo. Sentirse seguro o tener miedo está en la idiosincrasia del ser humano. Que existían los delitos, existían. Que los veníamos bajando también es cierto. Y también que
no existe sociedad con delito cero. A Sherman más de una vez le pregunté cuál sería la cantidad de delitos que el Uruguay debería aceptar como probable.
¿Qué respondió?
Me dijo que nunca lo iba a saber, porque la gente siempre va a pedir que los delitos bajen más. Y además
hay una diferencia entre el número de delitos, el número de denuncias y la sensación seguridad. Se habla mucho de la sensación térmica. En realidad, en algunos lugares tenés una sensación de muchísima
inseguridad cuando no hay inseguridad. Carrasco tiene cifras delictivas mínimas, pero ellos se sienten inseguros y son los que tienen la caja de resonancia. En cambio, vas a un barrio lleno de chorros
y la gente no se siente insegura. Yo me crié en un barrio, y sabía quién era el que afanaba y el que no, y
jugábamos juntos al fútbol. ¡No me vengan con historias! Las conozco todas, la del barrio, la del preso,
la del policía. He jugado en ambos lados del mostrador. En el barrio había un chorro que se llamaba el
Urraca, y cuando salíamos dejábamos la casa sola. “Urraca, mirá que la casa queda sola”, decía mi viejo.
Y no pasaba nada.
Pero eso cambió.
Cambió. Los Urraca ahora son diferentes. Pero la gente que vive en los barrios vive el tema de la delincuencia de manera diferente. ¿Te acordás cuando se incendió el Marconi y hubo un procedimiento policial, con dos gurises en moto que se dieron de punta con la Guardia Republicana? Un policía tiró y mató a uno de los gurises, y en el barrio prendieron fuego los ómnibus.
¿Por qué esa reacción?
Cómo no van a reaccionar, si todos conocían al que mataron, chorro, sí, pero buen tipo, que no jodía a
nadie. Hay diferentes percepciones del problema, y en algunos lugares la delincuencia se naturaliza
más, y también la violencia. También hicimos un estudio sobre la violencia en los barrios, desde las
peleas entre vecinos hasta suicidios, robos, rapiñas, peleas entre clubes. La violencia está radicada en zonas donde la gente tiene problemas de carácter económico y social. Los barrios más marginados son los más violentos. Y ahí es donde te roban y no denunciás. Cuando se armó lío en el Marconi para tranquilizar el barrio tuvimos que mandar la Guardia Republicana. La gente del MIDES se quería ir, la de Salud Pública no quería entrar. Dejó de pasar el ómnibus y tuvimos que poner choferes policías. Pusimos policías en las policlínicas, en los liceos, en las escuelas. La vida social del barrio tenía que seguir, pero no a expensas de la Policía. La Policía tenía que reinstitucionalizar el barrio y retirarse. Y fue lo que se hizo

y nadie lo valoró. El barrio quedó como siempre. La sensación de inseguridad cada uno la vive de manera
diferente, porque tenemos vivencias distintas. El tema de los miedos es subjetivo. Y si además te lo muestran cien veces por televisión, como pasó con el asesinato en la pizzería… Es terrible, pero generás
un estado de ánimo.
Los medios inciden.
Tampoco quiero echarle la culpa a la prensa ni a los periodistas. Trato de analizar las cosas como son.
Puedo estar equivocado. Pero hasta ahora no he encontrado otro que me diga que estoy equivocado.
Nosotros llevamos adelante una teoría de seguridad pública, la tenemos documentada y probada, y tenemos los resultados. Sabemos dónde nos equivocamos, dónde fuimos para atrás, en qué nos fue bien y mal. No hay otra. Lo que están ensayando ahora es más de lo mismo de cuando estábamos nosotros, con la ventaja de que antes que estuviéramos nosotros no había patrulleros, ni armas, ni policías, ni uniformes, ni comunicaciones, ni nada. Ahora tienen todos esos recursos que nosotros dejamos. El patrullaje aéreo es inédito en Uruguay.
¿Y cómo surge?
Porque los policías nos decían que recorrían los barrios y hay cosas que no veían. ¿Qué pasa detrás del
muro? No tenían idea. Si roban un auto no sé si a las tres cuadras dieron vuelta o no. Roban un ómnibus y no sabemos cuál es. Había que buscar una solución. Empezamos con el tema del abigeato, y nos dijeron
que estábamos recorriendo en avión de día cuando el abigeato se produce de noche. No, pasamos de día
porque no estamos mirando cuándo roban la vaca sino por dónde la sacan. Tenés que saber cuáles son
los pasos que hay en los arroyos, en los montes. Y por primera vez la Policía pudo ver de arriba cómo era el territorio. No hay que mirarlo desde la carretera sino desde arriba. Compramos los helicópteros, que nos dieron un enorme resultado. Creo que debe haber sido el país que formó de cero una unidad policial con pilotos, observadores, mecánicos y autonomía total. Los tipos son unos tigres en el aire. Además, después de que el tipo se acostumbra a ver desde arriba ve todo. Ve una moto y sabe que tiene que seguirla. Sabe que detrás del muro hay dos tipos armados. Sabe para dónde ir luego del robo de un auto. ¿Por qué hoy en día este gobierno podría hacer muchas más cosas que las que hicimos nosotros? Porque las que hicimos nosotros ya no las tienen que hacer.


Dejaron una estructura armada.
Cuando ves un policía con casco balístico es porque los compramos porque en el Cerro a una policía, de
refilón, le pegaron un balazo en la cabeza. Pero no podés salir a comprarlos en Tienda Inglesa. Lo mismo
con los chalecos. Cuando llegamos estaban vencidos. Se compraba bajo determinada norma.

¿Era la única posible?
Me dijeron que sí. Los rusos son nabos, entonces. Los de la OTAN, también, son chotos que mueren con el chaleco puesto. Vamos a mirar otros lugares donde vendan chalecos, y vamos a comprar al menor precio posible. Así se hicieron licitaciones y se compraron chalecos para toda la Policía. Y apenas los compramos, en el Correo de Pocitos, le pegaron un balazo en el pecho a un policía y el chaleco lo salvó, cuando nos criticaban que los chalecos eran una porquería. De esas anécdotas te puedo contar mil. Para traer el primer blindado fuimos a Brasil a recorrer las favelas, donde está lleno de narcos, donde los milicos habían entrado con un blindado y habían salido con mil quinientos disparos. Le tiraron desde que entró a la favela hasta que salió. Son cosas que tenés que aprender. Ahora, por ejemplo, se descubrió quién mató a Lola Chomnalez. Me parece bárbaro. Es gracias a que teníamos el banco de ADN, y especialistas en ADN, y gracias a que desarrollamos la Policía Científica. Si tenés todo eso, ¿por qué no se aprovecha la tecnología, el conocimiento y la información para poder mejorar?


Cuando vino Giuliani, que lo trajo Novick, elogió a la Policía.
Se reunió en el Prado con Tabaré y conmigo. Venía con un speech. Antes había venido su equipo asesor,
se habían reunido varias veces con nosotros y habían visto lo que estábamos haciendo. Al final terminó viniendo Giuliani, que supuestamente iba a traer sugerencias para que cambiáramos cosas. Le conté lo que estábamos haciendo, le mostré la documentación, los proyectos, los programas. En realidad, vino a sugerirnos cosas que ya estábamos haciendo. La prueba está que el propio Novick sale en conferencia y dice que los asombramos con la tecnología, el conocimiento y la profesionalidad que tienen. Después no salió nunca más. Giuliani, además, fue alumno de Sherman, que fue nuestro asesor.


¿A qué obedece el delito? No hay sociedades sin delito, pero hay algunas con más delito que otras.
Es una cuestión casi filosófica. Desde que existe la propiedad privada, existe delito. Vienen justo a hablar
con un anarco.

También puede haberlo sin ella.
Pero es diferente la violencia que el delito. Hay que diferenciar las cosas. Si no, le erramos al bizcochazo.
Hay delito porque hay gente que no tiene cosas y otra gente sí las tiene.
¿La pobreza?
No es la pobreza. Yo fui pobre toda mi vida y nunca robé a nadie. Es la inequidad. Capaz nosotros fomentamos eso, sin darnos cuenta. Mejoramos la calidad de vida de la gente, aumentamos el salario, habilitamos el gasto por tarjetas de crédito, aumentaron las importaciones y las exportaciones, la gente tuvo acceso a una cantidad de bienes y servicios que antes no tenía, proliferaron los shoppings, las marcas, la publicidad…


Aumentó el consumismo.
Aumentó el consumismo. ¿Por qué, entonces, hay cosas que no puedo tener? Yo estaba en el Ministerio todavía y vi tres gurises vestidos con equipos deportivos nuevos, de marca. Me vieron bajar del auto y me saludaron, y me dijeron que hacía una semana habían salido del Penal, pero que se estaban portando bien. Habían choreado las pilchas que tenían. Otro día el cuidacoches me pidió para sacarse una foto conmigo, y después me dijo que la iba a mandar para el Penal. “Soy boleta”, pensé, “abrazado con los chorros en la calle”. Pero es así. Mientras haya inequidad y algunos tengan mucho mientras otros no tienen nada, va a haber robos. Hay robos en los asentamientos, en los refugios. ¿Qué se roban? Un pantalón, un par de medias. Uno tiene eso, el otro no tiene nada. Y siempre hablamos de ese tipo de robos. Pero también hay gente que estafa, que mete cheques sin fondo, gente que vacía bancos y se va del país. Gente de mucho poder adquisitivo que no tendría que robar para vivir y, sin embargo, comete delitos. ¿O te pensás que acá en Carrasco no hay chorros?

De cuello blanco.
Los narcos compran con plata, y son millones de dólares, que no están en los asentamientos sino acá. Si
querés pegarle al narcotráfico pegale donde le duele: en la plata. Tenés que hacer cosas para evitar que
haya lavado de dinero, pero si dejás que vengan con valijas. Si vos dejás que la gente venga con plata sin
ningún control, ahí estás fomentando el lavado de guita. El que la hace laburando no necesita blanquearla.
Meter la guita en el mercado legal cuesta mucha guita. Si yo quiero lavar un millón de dólares,
probablemente voy a tener que dejar por el camino doscientos mil. No es lo mismo que traer guita de la
Argentina. Venían con una bolsa de guita, fenómeno. ¿Pero la podían lavar? Si traigo una bolsa de guita de la Argentina y la entierro en el jardín, eso no es lavado.

Ponen a Balcedo como ejemplo.
Claro. Pero Balcedo hizo cosas que no debía hacer. Compró cosas y nadie controló. Debería haber una
responsabilidad colectiva y no la hay. Lo que decía Guarteche, una percepción compartida de la amenaza.
Si vos sos contador y vengo y te digo que vamos a comprar una casa, que vayas y hables con el dueño; vas, la comprás y te llevás la cometa de comisión. Me ayudaste a lavar ese palo verde y ayudaste al otro a vender una casa por una plata que no vale. ¿Quién pierde? Alguien tiene que perder. Y pierden los gurises que fuman pasta base, los que compran cocaína, los que andan en los barrios a los tiros matándose. Se puede disminuir el delito y la droga, lo que hay que hacer es no comprarla. Mientras se dé el fenómeno de que yo vendo y vos comprás, mientras haya un mercado y mientras alguien compre, alguien va a vender. Si en ese mercado no tocás todos los aspectos, si no trabajás sobre el
consumidor problemático, si no trabajás en el control de los laboratorios, en el control del microtráfico, de la viejita que viene de Argentina con un ladrillo de pasta base. De un kilo de pasta base salen seis mil dosis, y hoy controlás mucho más agarrando a la viejita que viene de Argentina que metiendo cinco tipos en cana. Podés cerrar veinticinco bocas, pero si no le sacás el intermediario, la vuelven a abrir.


También está el tema de que la boca en el barrio genera un lío bárbaro.
Sí, porque en el entorno de la boca hay peleas, porque fulano viene a comprar y no tiene plata, y otro quedó con una deuda, entonces salen de ahí y afanan una garrafa, una maceta, una canilla. Las bocas son tremendamente trastornadoras de la tranquilidad pública. Y está bien que haya que darles a las bocas, pero…

Pero se las mata más matando al intermediario que al grande.
Tenés que trabajar sobre todos los aspectos, los vinculados a la salud, al tráfico, a lavado de dinero, y sobre las relaciones internacionales. Los países del entorno juegan mucho. Tenés que controlar las fronteras. Y Uruguay tiene un plan integrado. Si eso funcionara bien, se tendría mucho más controlado el puerto, por ejemplo. ¿Cómo controlás el puerto? ¿Paso todos los
contenedores por scanner? Trancás el puerto. No se hace en ningún lado. En ningún lugar se escanea el 100% de los contenedores, sobre todo en lugares como Hong Kong. Lo que se hace, y nosotros lo hacíamos acá, son análisis de riesgo. Para cada contenedor hay un programa que te dice qué es lo que hizo ese contenedor, de dónde salió, por dónde pasó, qué tiene adentro, quién lo exporta o lo importa. Si ese contenedor lo están operando tipos que sabés que son serios y además hizo los movimientos y controles que debía hacer, ni lo revises. Pero si este contenedor estaba en el campo y no lo controló la Aduana, controlalo. Si es un tipo que exportó dos máquinas en un año, controlalo. Si es un importador de Tienda Inglesa, que trae té de Ceylán y arroz de China, no te molestes. Lo que tenés que hacer es análisis de riesgo. En el aeropuerto de Carrasco instalamos un sistema que cuando sacás un pasaje en Europa, ya entrás en el sistema y no importa quién seas. Si sos sospechoso, te espero, porque algo vas a hacer. Al delito hay que anticiparlo. Es mucha inteligencia.

El delito también tiene su inteligencia

También. Ellos también aprenden de lo que hacés vos, y saben qué tenés. Uruguay es un país chico, de tres millones de habitantes, lo que hay que hacer es seguir desarrollando la tecnología.

¿Es tan difícil controlar en un país pequeño?

Uno de los proyectos que nosotros dejamos encaminado fue el de identificación facial, el mismo que tenemos para seguridad en el deporte, pero colocado en Identificación Civil. ¿Por qué? Hoy en día hay cámaras por todos lados. Si agarrás un delincuente en una cámara y lográs tener la foto, la llevás a Iden- tificación Civil y vas a saber quién es y dónde vive. Si junto con eso trabajás con los shoppings y les pedís que hagan un esfuerzo y pongan identificación facial en sus cámaras. Si estás buscando a alguien, lo bus- cás en Tres Cruces, en el puerto, en el aeropuerto, en los shoppings, en el fútbol. Tarde o temprano lo ter- minás pescando. No es que tengas que inundar de policías la ciudad, tenés que inundarla de inteligencia. Tenés las posibilidades, si durante diez años estuviste trabajando para tener una Policía de primer
nivel, que tanto nos costó.

¿No se pudo prever el tema de la escalada de violencia? Layera había dicho que vienen las maras. ¿Era
un visionario o estaba loco?

No estaba loco, es que en Uruguay no hay una percepción compartida de la amenaza. El tema de las
armas, por ejemplo. Hay una cantidad de armas ilegales y legales en Uruguay, y los delincuentes se
proveen de ambas. Vamos a ir por el control de armas legales haciendo un registro. Compramos dos
equipos que hacen el peritaje balístico. Si aparece una vaina o una bala, se la lleva a Policía Científica,
que arma una base de datos. Y resulta que mañana en otro lugar aparece otra bala que salió de la misma
arma. Podés ir generando un mapa de dónde está operando esa arma. En algún momento vas a caer
con un arma que va a estar en la base de datos, y vas a tener en cuenta todos estos hechos. Capaz al
primer mes esto no nos sirve para nada, pero al año tenés una cantidad de información. Si sumo la identificación facial, la balística, el ADN, la huella digital e investigadores que saben hacer las cosas bien
entonces tengo un potencial de trabajo brutal para investigar los delitos. Todas estas cosas las dejamos en desarrollo.

Pero es como El Guardián. Los delincuentes se avivaron y usan el WhatsApp.
Es cierto. Pero, ¿cómo sabías que no agarraba WhatsApp?

Me enteré después en los medios.

Que los medios lo hayan dicho es no tener una percepción compartida de la amenaza. Cuando com- pramos los primeros blindados salió en la prensa qué tipo de bala resistían y cuál no. Estaban avivando giles, diciéndole al enemigo en qué cosas sos vulnerable. ¿Qué le importa a la gente qué bala atraviesa la camioneta? Solo a los chorros le importa, al pesado.

Con las herramientas tecnológicas y la Policía que tenemos, ¿tan difícil es combatir a los grupos de narcotraficantes en nuestro país?
Una vez tuve una reunión con el viceministro de Seguridad de China. Me preguntó cuál era el principal problema del país. Y yo empecé a hablar de las rapiñas. “Pero dígame cuál es el problema”, me dijo al rato. Después fui a visitar el edificio de la Policía en Pekín y el fondo negreaba de policías haciendo ejercicio. Ellos están pensando en la seguridad para mil quinientos millones de habitantes, y no pueden entender cómo no lo podemos manejar para tres millones y medio. Yo tampoco lo entiendo. No hay que hacer inversiones desmesuradas. Y aunque hubiera que hacerlas, si querés tener un Uruguay diferente dentro de veinte años, lo tenés que empezar a construir ahora.

¿Tenés una nueva Policía o no?

La tenés. En diez años en el Ministerio del Interior se hicieron cosas que no se habían hecho nunca. Hoy en día podés presentar tu Policía en el mundo. Te podrán decir que te falta, y sí, te falta.

Mucha gente piensa que no podrían operar bandas narcos sin saber quiénes son las cúpulas. Se termina vinculando que políticos y gente de mucho poder está metida, y que por eso no caen. ¿Qué contestás?

Primero, no creo que haya políticos metidos. No es la norma, lo que no quiere decir que no haya alguno que no esté metido. La gente lo puede pensar. En general, la gente piensa muy mal de los políticos. La corrupción de los políticos no es un tema de ahora.

Pero que no puedan desarticular las organizaciones; si agarrás una boca y seguís al escalón superior, al intermediario…
Si no abrís el abanico para tocar el problema en todos sus aspectos, no lo vas a solucionar. No me preguntes a mí, preguntale a Heber. En el primer gobierno del Frente, cuando fui presidente de la Junta Nacional de Drogas, se hicieron cosas que nunca se habían hecho en este país. Se trabajó en el consumidor y en el narcotráfico. Llenamos las cárceles de narcotraficantes extranjeros. Había serbios, colombianos, italianos. Los agarramos en las estancias, en los aviones, en el puerto, en el aeropuerto, en los yates, en las fronteras. Hubo mucha inteligencia y mucho laburo, con lo poco que teníamos. Y empezamos a trabajar fuerte en el tema del lavado de dinero, creando la Secretaría
antilavado. Cuando dijimos que los escribanos y los abogados debían controlar tuve unos líos bárbaros.
El sector que teníamos mejor controlado era el financiero. Después entramos a las casas de cambio. Tenés
que conocer el cliente y el destinatario final. Tenés que tener mucha gente ejecutiva que resuelva problemas, y gente que se comprometa contigo, los contadores, las inmobiliarias. Tiene toda una lógica, y hay que trancarlo antes que suceda, y para eso hay que tratarlo en todos los aspectos. Donde dejás un hueco, por ahí se meten.

La filosofía hoy es la inflación punitiva.

Lo que tenés que meter en la cabeza del delincuente es que, si afana, lo vas a agarrar. Eso opera en todas las áreas de la vida. Lo mismo en el terrorismo. ¿Querés matar a un presidente? Capaz lo hacés, pero mirá que la quedás. Y nadie quiere quedarla. Ni un sicario.

¿Cómo se llega al sicariato acá?

Es un problema de mercado. Cuando tenés pila de deudas, de alguna manera te la tienen que cobrar. Y si no podés pagar, te matan. Es la señal para el otro, porque después de que te matan no cobran nada. ¿Y sabés cuál es el otro ejemplo del aumento de homicidios entre delincuentes? Que baja la posibilidad de aclarar homicidios, porque probablemente al que matan hoy mató al alguien ayer, o robó, o rapiñó, y ese tipo se lleva información.

Hoy ha caído muchísimo la aclaración de homicidios, está en 50%. En la época de ustedes era 68%.

Sí, pero la aclaración del homicidio cambia de acuerdo al homicidio. En la violencia intrafamiliar es fácil. En la rapiña es bastante fácil, ahora que tenemos cámaras por todos lados. Si el familiar del asesinado te puede hacer el identikit de chorro, la identificación facial te da un porcentaje de posibilidades, y por des- carte lo agarrás.

Pero hoy ha caído al 50%.

Porque predominan los homicidios entre delincuentes, donde no conseguís información, donde proba- blemente mañana maten al que mata hoy. Es mucho más difícil. Primero que nadie declara. Pero es más difícil aclarar un homicidio por ajuste de cuentas. Cuando la mayoría de los delitos se cometen entre delincuentes hay cierta dificultad. Pero si desarrollás la tecnología de identificación facial y balística al máximo y tenés buenos investigadores, se llega.

Uno de los logros del gobierno del Frente fue la sindicalización de la Policía.
Fue buena cosa. Yo decía que los mejores sindicalistas para la Policía éramos nosotros, que todo lo que comprábamos lo hacíamos sin que nos lo pidieran. Los chalecos, las botas, los uniformes, el armamento.

Pero el sindicato pateaba contra ustedes.

¡Y claro, cómo no va a patear! Si no, no es sindicalista. Y está bien que patalee. Si tuviera una empresa, quisiera tener un sindicato fuerte, inteligente, que discuta conmigo los balances de la empresa.

El actual gobierno antes decía que la Policía no se sentía respaldada por el gobierno del Frente.


Se les aumentó el salario, se les mejoró la salud. El Hospital Policial pasó a ser de los mejor equipados del país. Se armó un CTI pediátrico que en su momento fue el mejor del país. La atención que se les daba a las familias. El hospital vendía servicios y con eso compraba tecnología. La parte de seguridad social, lo que era la Caja Policial antes. El Centro de Atención a la Discapacidad, a los hijos y funcionarios del Ministerio del Interior, es un ejemplo hoy en día. Les compramos uniformes como nunca se les había comprado, de verano, de invierno. Les compramos hasta medias elásticas para evitar las várices como enfermedad laboral. Camperas, correaje, chalecos, cascos antibalísticos. Todo.

Pero en la parte operativa el Policía no tiene respaldo ante la Justicia.
Ojalá frente a la Justicia nunca tenga respaldo político. Al tipo que va a la Justicia se lo tiene que resolver desde el punto de vista jurídico, no político. ¿Cuál es la garantía del policía? Primero, tiene una ley orgáni- ca policial. Tiene una ley de procedimiento policial. Tiene un código de ética policial. Tiene una estructura universitaria. Queda lo que se llama mala praxis, el hacer las cosas bien o hacerlas mal. Si las hacés mal, la Justicia te va a castigar.

La LUC le dio otro respaldo, dicen.

Creo que no le dio respaldo, porque el día que un policía le pegue un disparo a alguien va a tener que ir a declarar a la Justicia.

Pero la palabra del policía vale más.

O no. Hay cosas muy indefinidas, como el tema del desacato. Si le pego un balazo a uno porque se des- acató, el juez me va a preguntar por qué se desacató. Y que me haya dicho algo que no me gustó no es desacato. Todos los delitos que un policía puede cometer ya están en el Código Penal. Todas las garantías se las tiene que dar la Justicia.

Una de las quejas era que el policía agarraba al chorro y salía por la otra puerta.
El policía tenía la sensación de que eso no funcionaba. La verdad sea dicha, hubo un período en que se acomodaron los engranajes, donde no funcionó. Hoy en día tienen como quince mil presos. Nosotros los dejamos con once mil cuatrocientos. Vos sabés lo que son los números relativos y los absolutos. Si aumentás la cantidad de presos, tiene que bajar la cantidad de delitos y los homicidios. ¿Por qué no bajan? Y si no bajan, tenés más delitos que antes. ¿No? Comparativamente.

O tenés más denuncias.

O tenés más denuncias. Pero para saber si tenés más delitos o más denuncias, tenés que hacer una en- cuesta de victimización. Nosotros tuvimos una calificación de Naciones Unidas como que teníamos un sistema de registros excelente. Pero si sacás los becarios y ponés a los policías a tomar las denuncias, vas a tener una mala calidad en los registros, y mucha cosa que no se va a registrar.

Siempre decían que desmantelaron las comisarías.

No es así el tema. Había dos cosas que nos criticaban. Una es que habíamos sacado a los policías de las comisarías, y la otra es que habíamos cerrado algunos destacamentos en el interior. Vamos a empezar por los destacamentos. En un destacamento en el interior tenés que tener dos policías por turno y un móvil, y los tenés clavados ahí por si pasa algo. Hoy en día, cuando tenés un celular con el que en el medio del campo agarrás una llamada de Jefatura y al ratito tenés una camioneta, no se justifica tener esos desta- camentos. Y no controlan el abigeato, como se decía. Pasa que el destacamento de Policía en el interior es de otra época, la época en que el policía le firmaba las guías al productor para mover el ganado. Hoy la guía la obtenés por internet. No se justifica tener policías donde no hay delito.

¿Y las comisarías?

Luego las comisarías, donde por lo menos tenés que tener uno en el teléfono, otro tomando denuncias, otro en el celdario, el comisario, el subcomisario. Son diez o doce policías por turno. ¿Para qué? Para que vaya alguien a denunciar algo o a pedir un certificado de domicilio. Nosotros generamos cuatro zonas, con edificios nuevos. Uno está en la ruta 5, otro está en Avenida Italia. Ahí están los celdarios y los lugares para que operen los investigadores de Inteligencia, para no tener personas detenidas en la comisaría. Los policías son mucho más efectivos en la calle que en la comisaria. Si tienen que recibir una denuncia y es- tán patrullando, la toman en la tablet. ¿Qué problema le resolvés al vecino con diez policías por turno en la comisaría? Significa que para funcionar una comisaría tiene que tener asignados cincuenta o sesenta policías, entre los descansos, las licencias y los certificados. ¿Cuántos de ellos patrullan? “Llamo a la comisaría y no mandan el móvil”. No llames a la comisaria, llamá al 911, que tiene todos los móviles distribuidos en la pantalla y te manda el que está más cerca.

Convence ese argumento, pero fue uno de los caballitos de batalla.
Si a la comisaría le sacás un chofer, la dejás vacía. Dejás uno en la puerta y otro en el celdario, otro que toma las denuncias y el ayudante del comisario. Los móviles tienen que estar en la calle y no en cualquier lugar porque, si ves los mapas de puntos calientes, vas a ver que hay lugares donde nunca se cometió un delito. Patrullar en todos lados no sirve. Hay que patrullar donde sabés que se van a cometer delitos. No podés patrullar en lugares donde vas a agarrar un chorro en un año.

Se les criticaba que no invertían en tobilleras. Después tenés dos o tres policías para defender una señora. Había que hacerlo con guardia policial, y además tenés que dejar un móvil porque si llueve, se moja. Es un desperdicio de gente.

No le solucionaron el tema vivienda a la Policía. Es otra cosa de la que se quejan.
No se solucionó, pero estaba en vías de solucionarse. ¿Cuál es el problema que tenía la Policía? En algún momento a la Policía se le hizo una retención para vivienda, y se hizo un convenio con el Banco Hipoteca- rio. Quedó en la nada. Un día fui a la Guardia Republicana y un viejo oficial ya en retiro me dijo que quería hablar conmigo por un tema de vivienda. Lo recibí. Me dijo que él había estado en el tema de la vivienda, que se entregaron viviendas donde el Banco Hipotecario ponía una parte y el Ministerio del Interior otra, y el funcionario accedía a la vivienda y pagaba. Pero muchos funcionarios dejaron de pagar y el Banco Hipotecario los remató y se quedó con esa plata, plata que era del Ministerio del Interior. Le agradecí y le dije que íbamos a averiguar. Le dije a un abogado del Ministerio que averiguara, y recuperamos una cantidad de dinero que era del Ministerio, con el que hicimos un plan de vivienda para la Policía. Cuando lo dejamos, mensualmente se estaban entregando préstamos de la Caja Policial, préstamos de la Caja de vivienda y préstamos para reparación. Se venían entregando regularmente, lo que pasa es que no nos dio el tiempo de seguir con ese proyecto.

La gran queja era que había muchos policías viviendo en asentamientos, al lado de los chorros.
Estoy de acuerdo. Hay que sacarlos con mucha habilidad y no formar guetos de policías, para evitar tener otro conflicto, porque la familia policial es complicada. Pero se había empezado un plan. Si hubiera segui- do, habría funcionado sin ningún problema. No sé si sigue o no, pero estaba financiado.

¿Por qué no se continuó con el Plan Siete Zonas?

Porque solamente como plan para tener una plaza pública una cancha de básquetbol o una pista de skate no servía. Para el barrio es bárbaro, pero después tenés que ponerle cosas adentro para que los delincuentes no se apropien de eso. Se hacía, pero después la gente no podía ir porque paraban los pastabaseros. Tenés que hacer algo para que eso no pase. En el último carnaval en que estuvimos en el Ministerio hubo una polémica cuando querían llevar las murgas a Casavalle. Decían que las iban a apedrear. Pero no, es gente que no tiene posibilidad de ir a otros lados, y las iban a ver con agrado. Les mandamos unos policías de particular para que estén ahí, pero para que esto funcione bien hay que llenarlo de gente, no de policías. Y se hizo el carnaval en Casavalle y no pasó nada. La Plaza N° 1 de Deportes estaba abandonada, y con la Intendencia y los ministerios de Deporte y Turismo la reinaugu- ramos. Se llenó de gente del barrio. Lo hicimos con motivo de un mundial. La solución es que la gente del barrio se apropie de esos espacios. Uno de los problemas que tiene que ver con la seguridad es la urbanización.

¿Cómo es eso?

No hay especialidad en Uruguay en urbanización con seguridad pública. Te hacen una plazoleta y después detrás te ponen un muro donde se esconden los chorros, tienen relaciones sexuales y suceden mil cosas. ¿Cómo hacer una intervención urbana respetando lo que la gente quiere, con condiciones de seguridad? Hicimos un llamado internacional y al final terminó viniendo una arquitecta chilena que les dio clases a los policías, a los arquitectos de la Intendencia y en la Facultad de Arquitectura. Hicimos un libro, que debe ser el único. «La mirada urbana en la prevención del delito». El último año de gobierno lo regalábamos en la Feria del Libro. Te muestra cómo es Casavalle y cómo va a terminar siendo, con este proyecto. Al frente de este proyecto Tabaré puso a Ana Olivera. El Ministerio de Interior hizo muchas más cosas que formar policías. Todas estas cosas no son de la Policía.

¿Qué errores cometieron? Solo hablaste de los méritos.
Yo también te voy a hacer una crítica. No tiene goyete que en 2022 te vengas a enterar de los libros que hicimos en 2018.

Comunicaban muy mal. ¿Cómo fue la transición con el nuevo gobierno?
Fue mala. Con Larrañaga nos reunimos y entendió por qué no se podía patrullar al boleo. Nunca lo hicie- ron. No nos dieron pelota. Veníamos diciendo desde el 2013 que no alcanza con acciones policiales. ¿Qué hicimos mal? Primero, no fuimos capaces de encontrar sectores políticos de la población que nos acom pañaran en el planteo.

¿Ni en la propia izquierda?

Tampoco. Esto que les conté es lo que decía en el consejo de ministros. Y en políticas integrales no alcanza con que el Ministerio de Vivienda haga más viviendas y el MIDES dé más tarjetas, y Educación más horas de clases. Las políticas integrales implican agarrar un grupo de la población, la que se quiere proteger, que hoy en día es menor, o adolescentes, que dentro de cinco años van a tener que tomar una decisión, y acompañarlos para que lo hagan de forma responsable. Si no tenés eso, estás muerto. Garantizar que por la vía del estudio o del laburo vas a llegar a algo. Cuando éramos jóvenes el viejo te decía: “Al laburo o a estudiar”. Tenías expectativa, si querías estudiar o encontrabas laburo en algún lugar. Hoy en día no aga- rran para ningún lado.

Y tampoco tienen expectativa de vida. “Estoy juga- do”, te dicen.
Cuando no tenés salida para adelante, las salidas son a corto plazo. No conozco ningún narcotraficante que llegue a viejo, que esté vivo, que tenga guita, mi- nas, auto y casa. Es transitorio, pero ellos creen que lo transitorio es a lo que pueden aspirar. Lo otro no les importa. Creen que más vale vivir poco y bien que mucho y mal. Si les decís que los van a llevar en cana, te dicen que cuál es el problema, si a la cárcel entrás saludando, si en un módulo están los del Marconi, en otro los de Casavalle y en otros los de Peñarol. ¿Vivís mal en la cárcel? ¿Y en el asentamiento, cómo vivís? ¿Y qué expectativa de vida le das a un gurí que se cría en un rancho, que duerme al lado de los padres que garchan de noche, con la hermana que se trajo al no- vio a la casa, donde fuman porro y, si no fumás, sos puto? Cuando éramos jóvenes si no fumabas cigarrillos, eras marica. Después nos dimos cuenta que era una gansada. Pero esas lógicas de vida operan, y hay que conocerlas, hay que enchastrarse las patas e ir a conocer eso. Cuando te digo que al guacho del Marconi lo mataron y fue una reverenda cagada, más allá de que el loco era chorro, el Marconi tenía razón, y yo era ministro del Interior. Viéndolo desde la lógica de ellos, tenían razón: viene un milico de afuera y mata un gurí del barrio. Es la lógica de ellos. Todavía hay lógicas en el Uruguay. ¿Quién quiere ser milico? Nadie. Ser milico era la salida para el que no tenía más remedio.


¿Eso no ha cambiado
?
Sí, cambió con el gobierno del Frente. Tuvimos la graduación de más de cien oficiales por primera vez en la historia del Uruguay. Tipos que decidían ser cadetes. Y esos tipos que estuvieron tres años en la Escuela de Policía tuvieron asesoramiento con policías internacionales. A cada uno se le dio uno de estos libritos.
Metimos la Escuela en el Plan Ceibal y todos tuvieron acceso a una computadora. Dejaron atrás la lógica de la escuela militar y pasaron a la lógica de la seguridad pública. Dejaron la lógica de defensores del orden público para ser defensores de los derechos de los ciudadanos. Pero en todo esto no tuvimos caja de resonancia, no supimos explicarlo.

Es más fácil pegar un grito con dos titulares.
Y, cada vez que salías a explicar, te decían que te estabas justificando. Hubo una muy buena campaña de la derecha para desacreditar lo que se estaba haciendo. ¿Había delitos? Sí. ¿Habían aumentado las denuncias? También. Pero aumentaron porque se estaban aceptando más denuncias, porque se estaban saliendo a buscar, porque se quería achicar la cifra negra. Pero tampoco desde nuestra fuerza política se pudo defender eso.
¿No se entendió en la interna del Frente?
Te voy a poner algunos ejemplos. Reconozco las cosas buenas del Frente y también las malas, y si la derecha hace algo bueno, también. ¿Te acordás cuando evacuamos el CODICEN? Nos dijeron que los habíamos cagado a palos. A los policías que fueron a desocupar les dijimos que llevaran las cámaras GoPro. Los tipos accedieron por una puerta lateral, abrieron una puerta cerrada y desocuparon desde el piso de arriba. Un edificio siempre se desocupa de arriba hacia abajo. Fueron bajando, y las cámaras mostraron que no le pegaban a nadie. Recién en el primer piso le pusieron los escudos a un grupo de gente que no quería salir. La orden era no pegar. Fui a una reunión de la mesa política del Frente y me dijeron que los habíamos cagado a palos. ¡No seas malo! ¿Te parece que podemos ir a cagar a palos a unos gurises en el CODICEN? Les sacamos las escopetas a los policías para evitar que
tiraran en las manifestaciones. En el COMCAR habían matado a uno de un escopetazo, y se las sacamos. Nos dijeron que los dejábamos en bolas. Les dijimos que iban a hacer un curso de capacitación para usar escopetas con balas de goma. Y no se devolvieron las escopetas hasta que todos hicieron el curso. Teníamos en marcha una compra de pistolas accesorias con cuatro caños para balas de goma o de pintura, pero Larrañaga la echó para atrás. Entonces, claro, vas a un barrio y en el barrio no son amigos de la Policía, porque la Policía va a joder al barrio. Y siempre alguno cacarea. Y si lo único que tenés para responder es una pistola 9mm, más vale que te vayas.


¿Por qué en quince años se fracasó en que el barrio sea amigo de la Policía?
En Uruguay en general nadie es amigo de la Policía. Hay un profundo sentimiento antimilico en el Uruguay, desde mucho antes de la dictadura. ¿Sabés porqué? Por la represión a los trabajadores, en los fri goríficos, en ANCAP. El primer paro que hice en mi vida lo hice en sexto de escuela, con la huelga de los frigoríficos, donde mandaron a reprimir con el Ejército. Yo iba a la escuela Yugoslavia y estaba frente a la Plaza Lafone. Éramos gurises y nos indignamos de ver los jeeps con ametralladoras, y milicos a caballo persiguiendo a los padres de nuestros compañeros de clase. Nos indignó. Hicimos un paro y nos senta- mos todos en el muro, y decidimos no entrar a clase. ¿Cómo no vas a querer que en esos barrios se quiera a la Policía? En el Cerro había una pintada que decía: “Haga patria y mate a un milico”. Es la fama de la Policía como represora. ¿Quién determina el orden público? El gobierno y el ministro de turno. ¿Hay un problema? Meta garrote. ¿Con eso lo solucionás? Cuando había un conflicto con ocupación y el Ministerio de Trabajo pedía desocupación, ¿a quién mandábamos nosotros? A los mediadores, a conversar, a negociar. No tenés que pelearte con el trabajador, que es tan trabajador como vos, como el milico.

Antes del Frente Amplio, la Policía entraba a los partidos de fútbol cuando había cualquier cosita y pegaba. Eso mejoró mucho.
Y sin embargo con el gobierno del Frente se mejoraron los problemas del estadio. La gente pide me- didas punitivas, quiere que des palo, que metas en cana. Después te piden derechos humanos. El tema del fútbol nos costó mucho, primero porque no contábamos con la colaboración de los dirigentes de los cuadros. Mirá que ellos dicen una cosa y después hacen otra. Y la relación entre dirigentes y barras, y entre barras y delincuencia es una situación bien compleja, que hay que estudiar bien. La única solución es que los violentos no entren a los espectáculos deportivos, y dijimos que íbamos a hacer una lista de personas violentas. Nos dijeron que ellos no hacían nada porque ellos eran dirigentes y después tenían problemas.

Es que en ciertos casos es bravo.

Tenían razón. Yo hice una declaración y dije: “Ustedes dedíquense al deporte y déjenos los delincuentes a nosotros”. Y trajimos las cámaras de identificación facial. Se terminó el problema. El tema no era cagarlos a palos, sino que no entraran al estadio. Nosotros tenemos todo filmado. Te pongo un ejemplo cualquiera. Entraba gente a la tribuna, y había una parte de la tribuna que no se llenaba hasta que no llegaba la barra. Quedaban en el medio. Entran doce mil quinientas personas.

¿Cuántos milicos tenés que poner para controlar eso?
Es imposible. ¿Qué hacés cuando se arma lío? Mandar al milico. Empieza a rodar gente por la escalera. Tirás gas y se lo fuma una viejita que no tiene nada que ver. Un niño, una mujer embarazada. Tenés que

ser selectivo. En los temas de seguridad tenés que ir con el bisturí. Con Guarteche como director de la Brigada de Drogas y Jorge Díaz como juez de Crimen Organizado decíamos que no íbamos a traer a nadie para que se vaya caminando, que el que viene, viene a quedarla. Y con los sistemas de inteligencia a algunos narcos ni los interrogaban.

¿Cómo se puede haber fugado Morabito?

Se fugó con complicidad policial.

¿Cayeron esos?

La investigación no se terminó.

¿No hubo investigación administrativa?

Sí, pero está en la órbita de la Justicia.

¿Cómo ves actuando al Ministerio del Interior actual?
No sé. Lo único que veo es lo que dice la prensa.

La prensa miente.

Cuando se da el fenómeno de aumento de los homicidios y el ministro dice que se reunió con el presidente y que van a hacer más de lo mismo, ya te adelanto que van a fracasar. Soy de los que dicen que no le pidan responsabilidad al ministro porque no va a poder resolver los problemas de seguridad pública con la Policía. Está demostrado. No le pidan a Heber cosas que no va a poder hacer. Y decir que aumentan los homicidios porque atacaron las bocas y hay menos droga es algo que hay que demostrar. Si hubiera menos droga, habría menos deudas y no se estarían cobrando deudas. ¿Qué se van a repartir si no hay nada para repartir? ¿Por qué se van a matar por un reparto que no existe?

¿La legalización de la marihuana sirvió para algo?

Para algo sirvió. Lo que estuvo mal fue ponerlo entre las medidas para la seguridad pública. En realidad, el consumo de marihuana en general no es problemático, no está vinculado al delito como la pasta base. Cuando hicimos una encuesta a personas recién detenidas, y de cinco tres habían cometido el delito para consumir o habían consumido. La pasta base de cocaína está vinculada a la delincuencia. La marihuana no. Hay mucho consumo ocasional de marihuana. Y aunque lo disminuís, tampoco le sacás el mercado al narcotraficante, que ofrece otra droga. Hay gente que no quiere estar registrada en nada. El que está en algo raro no se va a registrar como consumidor.

¿Qué debería retomar de las políticas otro eventual gobierno del Frente? ¿Qué debería apuntar a cambiar? La integralidad de las políticas. Volver a recuperar una Policía profesional, comprometida con los derechos humanos y garantista. Una Policía bien profesional, tecnificada y que se adelante a los acontecimientos. Una política eficaz en el tema drogas, abarcando todos los aspectos desde el consumo hasta el lavado. Y creo que hay que buscar una población objetivo con la cual trabajar en valores y vivienda para formar una generación de ciudadanos para un Uruguay productivo. En última instancia, eso es lo que querés, que el tipo cuando sea grande se integre a un país productivo, más justo. Eso tenés que prepararlo.

Es algo que trasciende al Ministerio del Interior. Es una cuestión de todos los gabinetes.
Sí, y hay que hacer acuerdos con la oposición.

¿Es tan difícil lograr políticas de Estado?

Vivimos en un país de 50%. La política la definen unos pocos tipos que un día votan para un lado y a los cinco años para otro. Hay que pensar constructivamente de forma diferente y ponerse de acuerdo, y el que gane las elecciones le dará la tónica después. ¿Por qué en otros países hay políticas de Estado y en Uruguay no? Una discusión que tuvimos en el primer gobierno de Tabaré fue que en el Estado había que armar una especie de escuela de formación política para que los que se desempeñan en cargos públicos tengan una buena capacitación. La idea no es mala. Un tecnócrata en política. Pero después son esos los que van a definir la política. Entonces no. Otros países lo tienen, como Noruega y Finlandia. Lo tiene Brasil, en Itamaraty, sin importar el presidente de turno. Hay que buscar un camino diferente, políticas de Estado. La seguridad pública es un problema del país.

¿Qué países tienen tantas políticas de Estado?

¿La seguridad pública es un problema importante para alguien que vive en Carrasco? Sí, es importante. Porque además está la tormenta de la televisión, donde ves que se mata gente, que van a salir un montón de presos. Después tenés a Canessa, que dice que si pasa una señora negra y gorda con un botija hay que seguirla porque está haciendo relevamiento. Estás estigmatizando gente. Al final, los pobres, negros y jóvenes son delincuentes.

Querés llegar a políticas de Estado con gente que estigmatiza, que ve al negro y al pobre como de- lincuente.
Y bueno, hay que hacerlo. Si el problema es ese, hay que solucionarlo. ¿Si fueras empresario, harías una inversión extra para trabajar el tema de la educación para que de acá a diez años tengas menos problemas sociales y mejores trabajadores? Yo haría la inversión. Si fuera ministro de Economía, usaría parte de las reservas internacionales para mejorar las condiciones. El tema es si estás dispuesto o no. Mientras haya pobres, inequidad, racismo, femicidios y todo ese tipo de cosas, vamos a seguir con el Uruguay que tenemos. Se dice que hay que aumentar la pena porque se cometió un femicidio. No, hay que tratar que no haya más femicidios.

Salud Mental: un derecho conculcado.

Hay que ponerla patas arriba

Dr. Gustavo Mora

En los últimos tiempos, y más aún si lo miramos en una proyección más extensa, la salud mental sigue siendo un animal que no existe.

No se habla, no se escucha, no se ve.
Sucede como alguien dijo alguna vez, que no gritan, no hacen huelga de hambre, no agitan, no se movilizan ni cortan calles como otros colectivos.

Es un asunto que se halla debajo de la alfombra, sumando dichos conocidos y gastados. ¿Qué sabemos del estado de situación del Hospital Vilardebó?

¿De las áreas psiquiátricas de los hospitales del interior?

¿De las comunidades de vecinos y de familiares que se movilizan en pro de la dignidad humana en uno y otros lugares del país?

¿Dónde, sus Asambleas Nacionales, territoriales, regionales?

Dónde la des manicomializacion? Cuándo es posible?

Dónde las casas de medio camino?

Dónde la rehabilitación y reinserción laboral del mayor número de pacientes posible?
Es todo suficiente o hay deudas?

Hay deudas. Son inmensas y largas.

No son de las crisis recientes del siglo, no son de la pandemia.

Son, por otras causas y son más viejas, mucho más viejas.

Son la concreción del sentido de otredad de los estamentos estatales y de los individuos todos. Económica y socialmente, en este capitalismo soez que no hemos podido romper, gastan.

Solo gastan, gastan y no producen y, en la subjetividad profunda de los individuos:

¨no los quiero cerca, que no me toquen¨ «que no me toque ese castigo».

Quienes hemos convivido con la Salud Mental, desde una óptica de DERECHOS, sabemos que no hay ogros, diablos, enemigos.

Hay seres humanos, gente como nosotros, con sueños y aspiraciones en la mayoría de los casos, con familias que se desviven o sufren.

Y hay ternura, empatías recíprocas y hasta disfrute sano de los vínculos.

Ésta, la de la Salud Mental, debería ser una causa nacional, en pro de ponerla patas arriba.

Los colectivos que en torno al problema de la Salud Mental, se mueven hoy, tienen un lugar y de manera privilegiada, un espacio receptivo y caja de resonancia para comenzar a andar en sentido positivo de restitución de derechos conculcados.

Estamos a las puertas del comienzo de gestación del nuevo Congreso del Pueblo. Creo que es un asunto que no puede ser ajeno y que debe ser el lugar donde deben ser convocados, como los feminismos, los afro, los postergados y discriminados.

HACIA UN FORO SOCIAL MUNDIAL 2022 por Antonio Coelho Pereira

Este año se realizara en Mexico un nuevo FSM, esta semana las organizaciones sociales brasileras tienen organizadas una serie de actividades del 26 al 29 de abril en Porto Alegre.

El lema es Fórum Social das Resistencias e Justicia e Democracia.

Escuchando la invitación de nuestro compañero Eduardo Brasilero, nos invita a compartir las esperanzas y alegrías que van siendo tejidas y escritas por el pueblo, de compartir una espiritualidad plural en busca de lo sagrado de cada persona. Pero esa esperanza esa expectativa pasa por la unidad de los movimientos populares de todo el mundo como alternativa al modelo capitalista, al modelo de la destrucción de nuestra Madre Tierra, al modelo de destrucción de los pobres y de nuestro planeta.

Estos procesos de construcciones colectivas y convergencias, son largos, difíciles pero valen la pena.

Nosotros los uruguayos que venimos de la experiencia de juntar de firmas en plena pandemia para un referéndum y luego llegar a las urnas con todos los instrumentos propagandísticos y clientelismo político en contra y por poco no lográramos el objetivo. Cabe preguntarnos donde y como luchamos por un mundo mejor? La respuesta se tiene que dar en el territorio donde están las organizaciones sociales, sindicales y populares. Pero también aprendiendo y compartiendo experiencias con la periferia del mundo latinoamericano, africano que guardan profundas filosofías y reflexiones que nos alimentan. No desde ese Norte que ya no tiene nada para aportar, por eso es importante romper con las dependencias de las financiadoras de proyectos con los grandes aparatos que siguen dominando con su eurocentrismo decadente.

Es necesario buscar en las diversidades de rostros, de características regionales, de esa humanidad plural y diversa. Porque este mundo capitalista, universalista que mercantiliza nuestra vida ya no es posible, porque genera destrucción y muerte.

INVESTIGACIÓN ACCIÓN Y PARTICIPACIÓN por Pablo Anzalone

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO N° Marzo 2022

La Investigación Acción Participación IAP es una estrategia metodológica importante en las investigaciones y las políticas de salud. Analizando la IAP en un libro muy recomendable denominado Investigación-acción participativa en sistemas de salud: Una guía de métodos, René Loewenson y otros señalan que el siglo XXI se ha producido una demanda creciente por comprender mejor los procesos sociales que inciden en la salud y de avanzar hacia la justicia y equidad en salud. Las comunidades y los trabajadores de la salud entre otros actores asumen un rol clave para responder a esos desafíos, elaborar conocimiento nuevo y desarrollar acciones para mejorar la salud (Loewenson 2014).

Históricamente las investigaciones en el campo de la salud han recurrido a metodologías cuantitativas con una fuerte impronta positivista dejando de lado otras metodologías como las cualitativas que tienen mucho para aportar. Los enfoques cualitativos se fundamentan en que los fenómenos de la participación social, en tanto productos del accionar humano, incorporan valores y sentidos y en tal sentido deben ser comprendidos, dando cuenta de sus significados, del sentido que adquieren para los diferentes actores y para la sociedad. Las investigaciones cualitativas prestan atención a las percepciones y las emociones de las personas y en materia de acciones sociales este es un elemento relevante. En el caso de la salud las percepciones de los protagonistas sociales, movimientos de usuarios de la salud , integrantes de redes de salud, redes de personas mayores, de infancia y adolescencia, Consejos Vecinales, asociaciones de vecinos, ONG vinculadas a la temática, organizaciones de trabajadores, y una gran diversidad de colectivos comunitarios son un elemento clave para desentrañar los procesos en el campo sociosanitario.

Está claro en la actualidad que las diferentes metodologías no son excluyentes y por el contrario pueden ser complementarias. La pluralidad y la colaboración metodológica son largamente fundamentadas por Mauro Serapioni en su conferencia “Del conflicto micro macro a la pluralidad metodológica, el largo camino de la investigación cualitativa” (CIICS 2020 2021) señalando que los enfoques cualitativos y cuantitativos fueron presentados como adversarios, en una batalla metodológica que no incentivó la colaboración en este plano.

Los diseños de Investigación-Acción Participativa IAP apuntan a la producción de conocimiento, con un rol activo de la comunidad, promoviendo su participación en el diagnóstico y resolución de sus necesidades ( Durston y Miranda 2002 Experiencias y metodología de la investigación participativa. pp 9). Los aportes de la ciencia y del saber popular se articulan hacia la acción transformadora de la realidad. A través de sus técnicas, la IAP desencadena intercambios constructivos entre investigador y comunidad en los que se abordan todas las etapas del proceso de investigación y de intervención social. La finalidad de la Investigación-Acción es resolver problemas y mejorar prácticas, aportando información y herramientas para la toma de decisiones en políticas, programas o reformas estructurales. Se basa en el concepto fundamental de que los participantes que viven un problema son los mas capacitados para abordarlo en un entorno natural y su accionar es necesario para resolverlo.

La investigación-acción participativa plantea superar la separación entre sujeto y objeto, porque las personas afectadas no solo son la fuente primaria de información sino sobre todo los protagonistas más importantes en la generación, validación y uso del conocimiento para la acción.

El investigador es, en esta estrategia, una parte de la comunidad afectada y un facilitador de procesos de empoderamiento (Loewenson 2014).

Por otro lado la IAP exige reflexionar sobre las acciones entendiendo que son parte del proceso de investigación y generación de conocimiento. Es decir que la IAP cierra la brecha entre el conocimiento y la práctica porque integra a los métodos de investigación la solución de problemas y la acción (Loewenson et al 2014). Constituye un proceso continuo de interrogación auto-reflexiva. Asume las relaciones entre causas y efectos como algo complejo y acepta la posibilidad de resultados inesperados dentro de la investigación. Habilita la incertidumbre y el cambio en los métodos para poder responder a elementos que aparezcan en las diferentes etapas del proceso.

Varias tendencias recientes en la investigación social jerarquizan la horizontalidad de las relaciones y los procesos de generación de conocimientos. Las metodologías horizontales buscan democratizar el proceso de investigación y también contribuir a la descolonización del campo académico. De esta forma se de-construye el concepto del sujeto-investigador, que investiga al “Otro” de manera instrumental. Olaf Kaltmeier (2020 Horizontalidad : hacia una crítica de la metodología) fundamenta que en lugar de un “extractivismo” del conocimiento, las metodologías horizontales actúan a favor de un mutualismo. Hay una descolonización del saber que se traduce en la producción horizontal del conocimiento. Esta lógica mutualista se enfrenta a la lógica de la acumulación individual, sea del capital o del conocimiento (Kaltmeier 2020).

El énfasis en la interpretación y la reflexión, la posibilidad de utilización de múltiples métodos, la flexibilidad en el diseño y los métodos, la interacción entre los participantes y el investigador son algunas de las características de la IAP que pueden contribuir a las investigaciones según el objeto y el objetivo de estudio planteados.

Este tipo de diseño puede ajustarse a las condiciones del escenario y a la evolución de los acontecimientos dentro del campo. El contexto social, cultural y político es necesario para la investigación cualitativa en todas sus etapas.

El proceso de investigación-acción participativa es una sucesión de ciclos en espiral, donde la experiencia y el aprendizaje de la acción para transformar la realidad se convierten en el inicio de un nuevo ciclo de indagación colectiva y auto-reflexiva, generando un conocimiento mayor y más pertinente, usando otras fuentes para informar el análisis y la acción (Loewenson et al 2014) .

Por estas razones el paradigma comprensivista, la estrategia cualitativa y el diseño de Investigación-Acción Participativa, son adecuados (aunque no son excluyentes de otros abordajes incluyendo los de tipo cuantitativo) para dar cuenta de las características y complejidad de este objeto de estudio que son los procesos salud-enfermedad en contextos sociales y comunitarios determinados.

Para ampliar los fundamentos cabe destacar un principio fundamental de la IAP según lo menciona Ezequiel Ander Egg en Repensando la Investigación-Acción Participativa (Ander-Egg 2003) : “si tuviese que resumir en un solo principio lo sustantivo y significativo de una metodología de intervención que pretende tener un carácter participativo, lo resumiría en lo siguiente: que la gente tenga intervención en el estudio de su realidad, en la elaboración de un diagnóstico de situación, en la programación de lo que se decide realizar y en la forma de llevarlo a cabo. Mejor todavía, si la gente, reflexionando acerca de sus propias acciones, evalúa sus actividades”.

Los mayores aportes de Orlando Fals Borda, Paulo Freire y otros fundadores y referentes de la IAP, son una invitación a desarrollar en forma creativa y amplia investigaciones relacionadas estrechamente con la participación, la formación y la acción comunitarias.

Tomando de Javier Calderón y Diana López Cardona (2013:Orlando Fals Borda y la investigación acción participativa: aportes en el proceso de formación para la transformación) los principios identificados con la IAP son :

.-La relación sujeto-objeto: La IAP se separa de la relación sujeto-objeto de la epistemología tradicional porque considera que el investigador es sujeto y los participantes son sujeto, permitiendo una relación de intersubjetividad y no de jerarquía objetivada del hecho social propia del positivismo sociológico.

.-La práctica de la conciencia: Uno de los elementos derivados del proceso de conocimiento sujeto-sujeto es la del ejercicio de la conciencia. Todo conocimiento reflexivo-auto-reflexivo genera conciencia en el sujeto, más aun cuando dichos procesos son grupales y sus resultados son generados por los partícipes de las acciones colectivas. Es decir, la IAP propicia reflexiones colectivas que permiten toma de conciencia igualmente colectiva. De tal manera se rompe con la idea de generar conciencia desde la idea y la externalidad y se atiende a un nuevo paradigma donde la conciencia es praxis.

.-Re-descubrimiento del saber popular: La IAP reconoce en los colectivos sociales un saber acumulado que se hace potencia y se desarrolla a partir de los anteriores principios. Explícitamente se apunta a reconocer, valorar y difundir los saberes populares sin contraponerlos, sino en diálogo con la ciencias, la academia y con el conocimiento acumulado de los equipos de salud y sociales en territorio y los responsables de políticas públicas.

.-La acción como elemento central de la formación: La praxis política ha de ser el centro de la formación en el ejercicio de ese reconocimiento de los procesos inter-subjetivos de conocimiento . En todos los casos se reflexiona sobre las prácticas y se retorna a ellas, en dinámicas de acción-reflexión-acción que conforman la praxis.

.-La participación: La participación, desde esa perspectiva es activa y crítica, por lo que no puede ser regulada sin la intervención y decisión de los propios colectivos o grupos sociales. Participar es entonces la posibilidad de actuar como iguales en un colectivo que busca respuestas críticas a su situación sanitaria, económica, política, ambiental, social y cultural, siendo el investigador uno más del colectivo social. Las formas de participación en salud son muy variadas y no pueden constreñirse a una modalidad única.

La realidad sanitaria y social en 2022 exige nuevas investigaciones, más acciones y potenciar la participación de la sociedad en su abordaje. Por eso la IAP importa.

LÁZARO : PARÁBOLA DEL RICO Y EL POBRE por Antonio Coelho Pereira

Katia Rejane Sassi es autora del libro “Pentateuco femenino-Cinco libros proclamados en las fiestas judías”.

Tiene un trabajo muy interesante sobre “El rico y el pobre Lazaro, Lucas 16,19_31.”

Como todo cristiano comprometido en el mundo, con estudios de Biblia y Teología, pero fundamentalmente con una larga “caminada” por el continente trabajando con Comunidades Eclesiales de Base, frente a los acontecimientos se me plantea ¿qué respuesta daría Jesús? . Ese Jesús que a decir de Frei Betto ; soy seguidor de un torturado que asesinaron en la cruz.

Si tuviera que señalar una actitud de este gobierno multicolor que me resulto obscena el año pasado fue la comilona de fin de año en Casa de Suarez. Terminábamos otro año con el dolor de haber perdido amigos por la pandemia, personalmente un primo frente a una depresión opto por el suicidio, la gente alimentándose en ollas populares, otros endeudándose en cadenas de préstamos interminables y la televisión mostrando la entrada de autos al evento que brindaba el presidente con la plata del pueblo.

Voy a sintetizar el relato del hombre rico que no tiene nombre en el texto y el mendigo Lázaro que significa “Dios ayuda”, el rico vestido de ropa de lino y purpura, mientras Lázaro con la piel cubierta de llagas, hambriento alimentándose de las migajas que caían de la mesa. Uno en el lujo y otro sin el mínimo necesario para vivir.

Dejemos hablar a Katia; “Esta parábola es una crítica de Jesús aun sistema opresor que genera indiferencia delante del sufrimiento de quien vive en la miseria. Los ricos insensibles amantes del dinero, no cambian su comportamiento de lujo y despilfarro. Sustentan una sociedad que produce millones de “Lázaros” aquellos que son tirados fuera de los muros de la convivencia y de la participación en la vida”

Queda claro que no se puede decir seguidor de Jesús y neutral frente a los acontecimientos.

Se está con los que viven banquetes con autos y ropa de lujo o se está con el pobre que come en una olla popular.

Antonio Coelho Pereira

BIBLIA Y CARESTÍA . PLAGAS Y SEÑALES PARA EL PUEBLO Y EL FARAÓN por Antonio Coelho Pereira

La semana pasada en las redes sociales, como es costumbre la Senadora Graciela Bianchi, muy libremente se introdujo en la exegesis bíblica con el comentario “al presidente lo atacaron las siete plagas de Egipto”, tratando de justificar con el Covid y la guerra entre Rusia y Ucrania la suba de los precios.

Quede sorprendido me dirigí a los textos dicho evento en la Biblia, fundamentalmente el Éxodo, pero también Zacarias, Isaias Jeremias, hasta Pablo en la Carta a los Hebreos.

Siguiendo mi búsqueda me encontré con un artículo de Rafael Rodriguez da Silva, Director Nacional del Centro de Estudios Biblicos (CEBI de Brasil).

“Primer aspecto que encontramos en la narrativa de hebreos y hebreas es que no aparece la palabra ni una sola vez la palabra “plaga” si “señales” y “maravillas” de la acción de Dios a favor de su pueblo con el fin de liberarlos de la opresión del faraón. Desde el punto de vista del faraón y los egipcios estas señales representaran serios problemas que conducirán al faraón a una derrota política y económica”

Señora senadora Bianchi, todo el Antiguo Testamento hay incontables casos de la acción liberadora de Yavhe sobre su pueblo y la condena a los que lo dominan los roban los matan cometen fraude y son violentos. Entendió senadora” son violentos”.

El Dios que hoy sigue caminando junto a su pueblo convierte el dolor en lucha por la resistencia, como las 800 mil firmas juntadas para el referendum.

Usted eligió el lado de su faraón el Presidente, Yavhe como en toda la historia del Antiguo Testamento escucha el clamor de su Pueblo-

Antonio Coelho Pereira

EDUCACION y PARTICIPACION PARA LA SALUD EN LOS 100 AÑOS DE PAULO FREIRE por Pablo Anzalone

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO 246 Septiembre 2021

El próximo 19 de septiembre se cumplen 100 años del nacimiento de Paulo Freire. Lejos del olvido su pensamiento sigue alimentando debates, investigaciones y acciones en todo el mundo y especialmente en América Latina. En el campo de la salud, como en otros, tenemos el desafio de retomar sus ideas, recreándolas para enfrentar las realidades complejas de hoy.

Educación y salud son campos profundamente entrelazados de la vida en sociedad. No hay salud integral sin una educación que nos permita cuidarnos, cuidar a los demás y a la naturaleza, aprendiendo siempre. No hay educación adecuada sin salud. Las posibilidades cognitivas de las personas desde la primera infancia hasta su muerte dependen de tener salud en su sentido mas amplio y como procesos dinámicos. Si hay malnutrición, parasitosis, afectaciones del desarrollo, de la salud mental, bucal o vincular, las capacidades de educación se deterioran drásticamente.

La educación como praxis, reflexión y acción para cambiar la realidad es un componente fundamental de las políticas hacia los determinantes socioeconómicos y culturales de la salud. Aquellos que el Informe Lalonde identificaba desde 1974 como los factores con mayor influencia en la salud de las personas y las sociedades.

La concepción de “educación bancaria” que cuestionaba Freire tiene mucho que ver con los paradigmas verticales de la salud donde el poder se concentra en lugar de democratizarse.

Dice Freire que si la educación se basa en la narración, con el educador como único sujeto transforma a los educandos en “vasijas” o recipientes que deben ser “llenados” por el educador. “Cuando más vaya llenando los recipientes con sus “depósitos”, tanto mejor educador será. Cuanto más se dejen “llenar” dócilmente, tanto mejor educandos serán. De este modo, la educación se transforma en un acto de depositar en el cual los educandos son los depositarios y el educador quien deposita” (Freire 19701).

En cambio en una educación diálogica, problematizadora, la relación es horizontal, el educando se reconoce a sí mismo y aprende del educador, pero el educador también aprende del educando y reconoce su propia humanidad. El método de Paulo Freire no implica repetir palabras ni se limita a promover la capacidad de pensarlas según las exigencias lógicas de un discurso predeterminado. Su objetivo esencial es poner a las personas en condiciones de poder replantearse críticamente las palabras de su mundo, para saber y poder decir su palabra. En este proceso que va desde la alfabetización a los mas profundos conocimientos académicos, los seres humanos asumen conscientemente su condición y construyen su emancipación.

¿Disciplinamiento, mercado o emancipación?

En una tesis de doctorado que recoge 6 años de investigación/acción (2016-2021) sosteníamos que las disyuntivas entre disciplinamiento, mercado y emancipación siguen atravesando las políticas de salud en todo el mundo.

El paradigma hegemónico respecto a la salud no abre espacios para la participación social. La impronta asistencialista subestima la educación para la salud y cuando la integra la concibe como monólogo, donde los técnicos o la autoridad responsable informan a la población depositando conocimientos en ella (como si fuera una cuenta bancaria vacía dijera Freire).

Es un modelo centrado en el hospital que viene de la incorporación (en el siglo XVIII) de los mecanismos de poder disciplinador desde el saber médico, para individualizar a los enfermos con fines de vigilancia y registro (Foucault 20042).

Al articularse con el poder empresarial en la salud este modelo ha mostrado una notable persistencia y capacidad hegemónica. Los extraordinarios avances científicos de las últimas décadas han estado muy direccionados por esta conjunción de intereses económicos y paradigma de salud.

Esta hegemonía ha sido cuestionada por múltiples actores a lo largo del tiempo. Desde la Conferencia de Alma Ata en adelante las mejores doctrinas en materia de salud apuntan en otra dirección, reivindicando el derecho de los pueblos a participar activamente en la generación de salud para todos. Diferentes corrientes, muchos debates y una gran cantidad de experiencias concretas han desarrollado concepciones integrales de la salud, contrapuestas y superadoras del modelo asistencialista, vertical y mercantilizado.

En el SNIS la salud es considerada un derecho humano y una responsabilidad del Estado, a la vez que un proceso colectivo donde el involucramiento de la sociedad es clave.

Las organizaciones sociales de usuarios y trabajadores enfatizan la salud como una construcción social y no solo la asistencia a la enfermedad. Plantean la necesidad de evitar la fragmentación del sistema, el predominio del mercantilismo y la lógica del lucro. Para ello reclaman medidas legales, económicas y culturales que afirmen el trabajo conjunto interinstitucional e intersectorial, con fuerte participación de la comunidad en los territorios. Promueven la integralidad en el abordaje de los problemas, el trabajo en red y la participación social.

La dimensión ambiental es también una clave de la integralidad en salud. El concepto “Una Salud” pone el énfasis en la combinación de tres elementos básicos Animal-Humano-Ambiente. Es decir que no puede haber salud humana sin salud animal y ambas no pueden darse si el ambiente no es saludable.

La imagen bélica de la lucha de la pandemia como una “guerra contra el virus”, simplifica excesivamente las causas, desarrollos y consecuencias de este grave problema de salud y limita las estrategias de su abordaje. Si uno piensa que es martillo reduce todo lo demás a clavos.

Generaciones, discapacidades, diálogo y participación

Uruguay es un país con una transición demográfica acelerada, definida por un envejecimiento pronunciado de la población, a raíz de la caída de la tasa de fecundidad y la mortalidad infantil y el aumento de la expectativa de vida al nacer. Este proceso lejos de ser una carga o una amenaza constituye un gran logro para la sociedad uruguaya. Al mismo tiempo es un desafío en distintos campos que incluyen el sistema de salud, la educación, la cultura, la matriz de protección social, el sistema previsional, los cuidados, así como aspectos económicos, urbanísticos y de convivencia.

Democratizar todos estos planos de la sociedad, garantizando accesibilidad y calidad, son procesos interrelacionados.

Estos procesos demográficos y socio-sanitarios tienen un correlato epidemiológico. La enfermedad y muerte están cada vez más relacionadas con las enfermedades crónicas donde las condiciones de vida y los hábitos juegan un rol determinante.

En ese marco se requiere una estrategia de APS renovada, con un modelo integral donde la educación dialógica desarrolle con fuerza la prevención y promoción de salud, aumentando la capacidad de resolución del primer nivel de atención y generalizando la rehabilitación. La definición de una política de cuidados, la creación de un Sistema Nacional de Cuidados y su articulación estrecha con el sistema de salud son factores fundamentales. Llegar a un envejecimiento saludable requiere retrasar las dependencias y estimular la participación activa de las personas mayores en las políticas que las involucran.

En los últimos tiempos hay señales negativas que muestran la vuelta a concepciones no participativas y la entronización del paradigma del Estado mínimo que retrocede en protección social, con recortes de recursos que ponen en riesgo de desmantelamiento al Sistema de Cuidados . La mirada tutelar, el mensaje de parálisis y pasividad, la apuesta al mercado y el lucro, se extiende a muchos otros campos.

En relación con las personas con discapacidades los referentes de sus organizaciones cuestionan las lógicas asistencialistas y verticales, resumiendo su postura en la frase “Nada sobre nosotras sin nosotras”.

Hacia los jóvenes el sistema estatal no ofrece ámbitos de participación. Su “rol” en la pandemia fue reducido a un factor de riesgo de nuevos contagios, pero nunca como protagonistas, como dinamizadores de prácticas solidarias, integradoras, como parte de las soluciones y no de los problemas. Su voz no ha sido escuchada, porque tampoco han tenido espacios para elaborarla y proyectarla. Una excepción a destacar en las iniciativas institucionales es el concurso de mensajes sobre la pandemia mediante Tik Tok que organizó el Municipio A dirigido a adolescentes y jóvenes.

Las experiencias de fortalecimiento del vínculo intergeneracional en la comunidad son muy importantes en lo educativo, en lo emocional y en la conformación de un tejido social más fuerte, menos fragmentado.

Se tiende a pensar a la educación como una etapa inicial de la vida, pero, cada vez más, es necesario concebirla como un proceso que va desde el nacimiento a la muerte, donde todos aprendemos y enseñamos, en un mundo que cambia rápidamente. Hagamoslo mejor.

Formación/acción

Las transformaciones en la salud no son la aplicación de una fórmula ya elaborada sino un proceso innovador que debe apoyarse en la producción permanente de nuevos conocimientos.

Se necesitan mas investigaciones donde la Academia y los actores del SNIS sumen esfuerzos para construir herramientas de transformación, incluyendo particularmente a los movimientos sociales.

La Investigación Acción Participación es un diseño adecuado para estas investigaciones, con la lógica de construir y compartir saberes, que se apoyó precisamente en Paulo Freire y Orlando Fals Borda. La investigación no se limita a una actividad académica y no puede estar separada de la formación y la acción de los actores comunitarios e institucionales. Por el contrario esas líneas se superponen.

Dos ejemplos a mencionar son el Curso de Animadores de Redes Comunitarias de la Red MCS en 2020 y el Espacio de Formación de Promotores Sociosanitarios en 2021. En estas instancias formativas los conocimientos no se trasladaron de docentes a oyentes sino que se comparten horizontalmente, vinculando prácticas con aprendizajes teóricos. La utilización flexible e innovadora de las herramientas de comunicación virtuales es imprescindible. El empleo de formatos pedagógicos participativos evitando las lógicas de la “educación bancaria” al decir de Paulo Freire, son requerimientos básicos para esta formación.

En el Curso de Animadores de Redes Comunitarias hubieron 8 encuentros quincenales, abordando distintos temas, conformando grupos para la elaboración de proyectos, promoviendo intercambios en Foros de la página web de la Red MCS, recogiendo opiniones vía correo electrónico, haciendo relatorías de cada evento. Tuvo una duración de 4 meses comenzando en julio y finalizando en octubre, utilizando una modalidad virtual. La elaboración de proyectos de intervención comunitaria fue uno de los ejes principales del Curso. Como resultado de este proceso se formaron grupos de trabajo que discutieron y redactaron proyectos sobre seis áreas temáticas priorizadas : Seguridad y soberanía alimentarias, Comunicación comunitaria, Consumos problemáticos de sustancias, Personas Mayores, Infancia y Adolescencia y Mujeres en situación de vulneración. Cada proyecto fue discutido colectivamente en régimen de taller y se puso el énfasis en los componentes transversales que tienen. La impronta fundamental fue la participación social para el desarrollo de los proyectos. La formación en planificación participativa y elaboración de proyectos fue desarrollada en una jornada y ampliada durante todo el curso. A partir de estos encuentros se redactaron sistematizaciones de los aprendizajes logrados.

La sistematización de las experiencias realizadas se entiende como un proceso que trasciende el ordenamiento de datos. Implica analizar las experiencias como procesos socio-históricos concretos, dinámicos, complejos, individuales y colectivos, con contenidos senti-pensantes, que combinan diferentes dimensiones de la realidad histórica y social. Sistematizar es un esfuerzo consciente para capturar los significados de las acciones y sus efectos. Implica una praxis: reflexión, acción , reflexión. Es decir se apoya en los aportes de Paulo Freire y la educación popular.

¿Hacia dónde vamos ?

Como en toda situación crítica hay mas de una alternativa de salida y su evolución depende de factores estructurales pero sobre todo del accionar de diferentes protagonistas.

Si pensamos en tres grandes grupos de actores, los Estados, las comunidades y el mercado, podemos decir que el escenario Covid fortaleció el rol del Estado y la comunidad.

¿Cómo salir de esta crisis y en qué dirección?

Son preguntas vigentes, para las cuales todavía no hay respuestas claras, optimistas o pesimistas. Es una crisis civilizatoria. Estamos ante una realidad nueva y esto requiere estrategias renovadas. Abrir espacios de innovación implica creatividad pero también apoyarse en procesos que vienen desde tiempo atrás y contribuir a su desarrollo ante los nuevos desafíos. Es una oportunidad para que las comunidades asuman un rol protagónico mayor y se fortalezcan los entretejidos de actores, sociales, políticos, institucionales, académicos, para abordar los problemas y construir soluciones.

La labor de los colectivos y organizaciones sociales en este contexto no es sencilla y enfrenta desafíos importantes. Entre las preocupaciones que surgieron están las formas de consolidar los vínculos dentro y entre dichos colectivos y también cómo llegar al conjunto de la población.

Una cuestión importante es romper el aislamiento de cada demanda, de cada tema, de cada organización y de cada territorio. Esto implica construir puentes, intercambios, plataformas e iniciativas para pensar en conjunto los distintos temas y luchas, entre colectivos y personas que provienen de territorios y prácticas diferentes. Trabajar en Red, actuar en forma coordinada, desarrollar pensamiento crítico y constructor de nuevas relaciones y realidades, son algunos de los desafíos.

La formación/acción es una necesidad clara para los movimientos sociales. El saber de los “expertos” enfrenta un cruce de caminos en sus relaciones con los demás saberes y en particular con el saber popular o comunitario. Susana Mallo (20133) analiza bien el rol de los “expertos” como “dueños de un saber particularista que los separa del resto del conjunto social con un discurso no inclusivo, críptico y hacedor de verdades”. Por otro lado existe una larga trayectoria de vínculos positivos, fermentales, entre academia y movimientos populares, de la mano de la extensión y la investigación y en menor medida en la formación misma de los profesionales.

Un elemento fundamental es rescatar y desarrollar las experiencias que reconocen la diversidad de saberes y democratizan su circulación como forma de producir nuevos y mejores conocimientos. Apoyándonos en el pensamiento de Paulo Freire podemos decir que hay una relación profunda entre investigación, formación y acción para construir procesos superadores de la crisis actual, donde salud, educación y protección social van juntos.

1Freire, Paulo (1970) Pedagogia del Oprimido. Siglo XXI.

2.- Foucault, Michel (2004). El nacimiento de la Clínica. Una arqueología de la mirada médica. Argentina. Siglo XXI editores.

3.-Mallo, Susana (2013) Democracia, ciudadanía y participación: nuevos sujetos sociales. SERIE PONENCIAS DEL TALLER PT 01/10 Mayo 2010 Grupo Interdisciplinario “Estado, Sociedad y Economía” en los siglos XX y XXI (GIESE 2021) UDELAR

ODIO Y PANDEMIA: UN DRAMA COMUNITARIO por Milton Romani

16 de febrero de 2021 · Escribe Milton Romani Gerner en Posturas La Diaria

El control social y patriarcal se da sobre un Yo devaluado. Somos tan chiquitos y subvaluados, que todo sirve para reanimarnos.

Los trastornos narcisistas, incluido el narcisismo de las pequeñas diferencias, trastornos de personalidad de todo tipo, la lucha por el cargo por el cargo mismo y los múltiples mecanismos de envidia (sugiero releer Envidia y gratitud, de Melanie Klein) son indicadores de que debemos fortalecer los vínculos sociales, la comunidad. Abandonados al sufrimiento del alma, de los cuerpos individuales y sociales, no sanamos.

Hay una varita que parece mágica. Pruébenla. Cuando le decís a alguien “muy bien lo tuyo”. La gratitud, que es hija del espíritu solidario, quizás sea una vacuna poderosa. No sé si para esta pandemia. Pero para la otra, sin duda.

Se ha convertido en un lugar común afirmar que la izquierda perdió por subestimar la batalla cultural por la hegemonía. Le preguntaron a un hombre pobre de Ceará por qué creía que se había hecho realidad el sueño de su vivienda. Pensando, dijo “creo que ha sido un regalo de Dios”. Había sido fruto de un gran esfuerzo político y presupuestal de los gobiernos del Partido de los Trabajadores. Un reportero de C5N abordó a un señor maduro que había ido a despedir efusivamente al derrotado Mauricio Macri: este le dijo que era un ingeniero de una empresa que se había fundido. Estaba desocupado. Pero agregó: “Bien cerrada está mi empresa, porque era ineficiente”.

Las subjetividades se producen con políticas específicas, que contengan modificaciones en la forma de ver, sentir y estar en el mundo. “Los hombres luchan por su esclavitud como si fuera su salvación y no consideran una ignominia, sino un gran honor, dar su sangre y su alma para orgullo de un solo hombre”, decía Baruch Spinoza. Agréguese “y las mujeres”.

Los límites de la obra humana

La pandemia ha fijado los límites de la omnipotencia humana. Queríamos ser dioses y someter a la naturaleza, agredirla, explotarla, sacarle hasta el último gramo de energía. Todo en nombre del desarrollo. Desarrollo sin fin. Desarrollo a lo loco, como un único mecanismo de reproducción infinita, exponencial. Como la reproducción del virus. ¿Hasta cuándo? Y generalmente sin distribuir, porque la palanca de ese desarrollo está hecha inevitablemente de iniciativa privada y emprendedurismo mal entendido. De la libertad pensada sólo como libertad de mercados, de circulación de mercancías, capitales y bienes. No de la libertad de los pobres para circular y calmar el hambre que genera ese modelo. Para ellos, muros. Xenofobia y fascismo. El Mediterráneo como tumba, el desierto en la frontera del río Grande, los campos de concentración apenas disimulados… y Trump. Que se fue, pero no. El resurgimiento del fascismo y el racismo en boca de Vox y de todos los nazis revividos que han reconvertido el odio al judío y al negro en el odio a todo lo que los molesta.

El negacionismo trumpista y bolsonarista tiene como base un nuevo proyecto eugenésico. Que se mueran los pobres. Es darwinismo social en su más cruda etapa eugenésica. La pandemia también desata polémicas poco fructíferas, entre ellas, lo que se podría calificar de mecanismo de defensa: negar que existe.

Hay resistencias. Pero sería bueno revisar algunas premisas que nos han guiado y replantearnos concepciones. En primer lugar, uniendo fuerzas solidarias, con alegría, para enfrentar lo más cruel del capitalismo xenofóbico y cuasifascista. La indiferencia y la liviandad con que el mundo asistió al ascenso del nazifascismo costó más vidas que una pandemia. La peste parda está allí: la yegua que la parió todavía está en celo.

Falsa oposición

Cuidarse, cuidarnos y tomar medidas de reducción de la movilidad social no se opone necesariamente a una activa participación comunitaria en cuidados autogenerados por la propia comunidad. Se trata de un paralogismo de falsa oposición. Es necesario que la comunidad se empodere con el saber y con las estrategias de prevención y acción a nivel local, que son, por lejos, mucho más efectivas y refuerzan nuestra autoestima. Es una fisura que los dispositivos de control social no pueden soportar.

Un caso raro es el uruguayo: su gobierno decidió invertir y expandir la ayuda social bien poquito. La rigidez mental de este enfoque ya pertenece a otro tipo de patología del Yo: al narcisismo que sólo le gusta verse a sí mismo. Recurso este que paradojalmente nos habla, de nuevo, de un Yo falso o un Yo empobrecido.

La resistencia social hoy está amenazada por el miedo a la muerte, a la destrucción masiva, que nunca cesa. La humanidad ha enfrentado estas y otras pruebas de las que han quedado ejemplos heroicos en nuestras memorias. Recuperarlos y jugarse a los vínculos sociales, al espíritu solidario, a la alegría (sí, a la alegría, porque con tristeza no se construye nada) son componentes ya no de la utopía, sino de una topía aquí y ahora inevitablemente compartida.

Una revisión necesaria

Los planteos alternativos de desarrollo humano, ya sea con la propiedad colectiva (que en realidad fueron de un Estado burocrático y autoritario) de los medios productivos o con la competencia con el bloque capitalista, no han sido una salida humana y sustentable. El Estado de bienestar creado en Europa y copiado por algunos países de estas latitudes como modelo de desarrollo, incluso en gobiernos de corte progresista, han mostrado sus limitaciones e incluso sus retrocesos.

En América Latina y el Caribe, la máquina de los poderosos se mantuvo intocable, así como sus propiedades. Han vuelto por sus fueros, con más odio y más violencia. Algunos límites infranqueables de una política democrática en lo progresista, cuidadosa de los equilibrios macroeconómicos y sin tocar a los ricos, han sido un búmeran. No ha generado poder de los pobres. La crisis en Grecia, y las alternativas de tomar uno u otro camino radical, han mostrado el verdadero cruce de caminos de futuros gobiernos populares de intención democrática radical.

La izquierda y el progresismo han quedado atrapados en políticas que, si bien han combatido el hambre y la desocupación, no han podido construir ciudadanía, una comunidad para poder ser efectivamente libres.

El liberalismo económico, a partir de Friedrich Hayek y las cumbres de Mont Pelerin, ha contribuido a políticas bien específicas, en las que el mercado es la guía y el Estado es un enemigo retrógrado, y en nombre de la libertad se ha logrado desmontar el Estado de bienestar que caracterizó en un momento a las democracias occidentales.

La izquierda y el progresismo han quedado atrapados en políticas que si bien han combatido el hambre y la desocupación, no han podido construir ciudadanía, una comunidad para poder ser efectivamente libres, autónomos y autodefensores de nuestros propios derechos. Por lo menos, no lo suficiente. La agenda de derechos, la vieja y la nueva, ha servido para armar las mentes y los cuerpos.

Devaluación del Yo y mecanismos para su inflación

El Yo es un constructo de corte psicoanalítico. Discutible en el campo de la psicología, y en sus configuraciones del campo social y político mucho más.

La psicología no es una de las disciplinas más estudiadas para el análisis político y económico. A pesar de ello, en economía política, y no precisamente por parte de economistas de izquierda, se ha puesto sobre la mesa el peso de la psicología en las decisiones. Como afirma el economista Robert Shiller, la psicología importa mucho, las recesiones globales han comenzado de repente por “historias contagiosas de gran importancia”.

En psicología social hablamos de “vínculo” no como una relación entre tú y yo o entre nosotros, sino como lo que se produce, lo que se genera en el entremedio. Eso permite identificar algunos problemas no en términos unívocos: “esto es culpa tuya o mía”. Lo importante es la modalidad de vínculo. Que se construye. Y como se construye, se puede deconstruir. Definimos la forma peculiar en que los seres en comunidad vivimos, sentimos y percibimos como un modo de producción de subjetividad.

Esta producción de subjetividad hace a las políticas públicas, a los modelos culturales hegemónicos, a lo que se internaliza o no para ser sujetos sujetados o sujetos activos y autónomos. En este sentido, y desde una perspectiva de psicología crítica y alternativa, la idea de deconstruir un Yo construido desde los mitos, las subjetividades y las sustancialidades externas para construir uno más autónomo y diferenciador es todavía una deuda pendiente. Quizás una tarea política permanente.

La subjetividad no es un reflejo mecánico de lo “objetivo”, como en un tiempo afirmaban los malos manuales soviéticos. Es una construcción. Un desafío. No sólo cultural, como se suele decir. Tiene que ver con la materialidad, con la autogestión social y comunitaria, con hacer que la gente sea partícipe de lo que construimos y no simple beneficiaria de planes progresistas. Esto también vale para los consejos y las normas que dictamos para prevenir el contagio de covid-19. Porque si no siempre quedamos encerrados en el odio y la bronca por la gente que no cumple. El enfoque de la libertad responsable, muy coherente con la libertad de mercado y la mala metáfora del “malla oro”, encubre una mirada hemipléjica e interesada. ¿En qué? En preservar la economía. Que es loable si no fuera tan dogmática y sesgada. Porque el cierre total o parcial genera hambre, pobreza, desocupación y desamparo. En el mundo y bajo recomendación de organismos multilaterales, insospechados de sesgo izquierdista, recomiendan enfáticamente hacer uso de todos los recursos económicos y fiscales para proteger y sostener a los seres humanos. Por una razón muy sencilla: lo que se cae ahora luego es mucho más difícil recomponerlo. La Renta Básica de Emergencia, esa razonable propuesta que se ha demostrado sustentable, no ha sido siquiera de recibo para el gobierno.

Opio, paraíso y analgésicos

En el campo popular y de las izquierdas hay un capítulo crítico. Hemos visto y padecido el narcisismo de las pequeñas diferencias, el personalismo, el sectarismo y la “carrera política”, empresarismos y clientelismos, “barras” que llegan a la gestión y sufren del “síndrome del big bang” sin aprovechar el impulso de las gestiones anteriores. Hay un aspecto de esto que es subsidiario de un Yo devaluado y de recursos políticos e ideológicos mal desplegados, de pensar los recursos mediáticos como comunicación, sin ver que es la política el núcleo básico de toda comunicación.

Nancy Cardoso, pastora metodista y luchadora feminista, entrevistada recientemente por la diaria, identifica muy bien la producción de subjetividad que promueven y aprovechan las iglesias pentecostales. Se sostienen desde la base de algo que cierta visión de izquierda desdeña –“opio, paraíso, analgésicos”–, sobre esas necesidades, espirituales, que los materialistas mecánicos desdeñaron y se las dejaron a un fárrago de fariseos y charlatanes, ellos sí engañadores del pueblo.

La religión es el opio de los pueblos. Y sí, claro, todos necesitamos un poco de opio, y llamamos a nuestro paraíso “revolución” o “utopía”. O la libertad radical que profesamos algunos (no los seudoliberales del mercado): paraíso y libertad más absolutos, que no es otra cosa que libertad en comunidad. Como bien decía Rosa Luxemburgo en una cita que es toda una concepción socialista, libertaria y democrática radical: luchamos por un mundo en que seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

LAS JERARQUÍAS QUE ESTÁN EN JAQUE por Boaventura de Souza Santos

La difícil construcción de lo contemporáneo y de lo complementario

Decía San Agustín : “Qué es el tiempo? Si nadie me pregunta, yo lo sé. Si alguien me pregunta, yo no lo sé”. El enigma del tiempo deriva del hecho de que el tiempo, por ser cambio, no se deja aprisionar en mediciones estancas. Hay siempre un antes y un después que queda fatalmente fuera de cualquier medición. Fue por esa razón que las ciencias sociales y las humanidades inventaron las estructuras-modos de poner el tiempo entre paréntesis-. Pero la gran razón del enigma es que el tiempo, en cuanto cambio, es ambiguo, ya que significa tanto mutación como cristalización de la mutación. Veamos las dos preguntas siguientes. ¿Por cuanto tiempo recordaremos la pandemia? ¿Cómo va la pandemia a caracterizar “nuestro” tiempo? La primer pregunta apunta para el cambio y la segunda para la cristalización del cambio. Por esta razón, el hecho de que , eventualmente, olvidemos la pandemia no significa que la pandemia se olvide de nosotros. Se la recordará siempre por la marca que imprimirá a las consecuencias, adaptaciones y hábitos que surgirán de ella, aunque nosotros los atribuyamos a otras causas.

¿Cuál será la marca de la pandemia del nuevo coronavirus? La respuesta es, por ahora, especulativa, pero merece la pena ensayarla. Pienso que va a provocar un sacudón tectónico en nuestro modo de ver y sentir la sociedad en dos líneas de quiebre: la jerarquía temporal entre el antes y el después y la jerarquía natural entre lo inferior y lo superior.

Las opciones serán dramáticas a largo plazo y en el mejor de los casos, dos nuevos órdenes temporales surgirán destacados: contemporaneidad y complementariedad.

En sus versiones hegemónicas (liberal y marxista) el pensamiento eurocéntrico está dominado por el evolucionismo, en términos que la relación entre el antes y el después es siempre una relación entre lo peor y lo mejor. Esta idea ha sido expresada de muchas formas: civilización, progreso, desarrollo, globalización. Fue esa idea la que, sobre todo a partir del siglo XIX , consolidó la división del mundo entre Norte y sur. Los paises del Sur global, que en gran parte estuvieron sujetos al colonialismo europeo, fueron considerados paises de pueblos primitivos, atrasados, del tercer mundo, subdesarrollados. La jerarquía temporal fue la justificación para la jerarquía económica, social, política, cultural y epistémica.

La actual pandemia vino a sacudir profundamente este sentido común, en la medida en que algunos paises considerados menos desarrollados, mostraron haber sabido defender mejor la vida de sus habitantes que los paises mas desarrollados. A pesar de que la pandemia se expandió por el mundo a varias velocidades, las estadísticas sugieren que no hay una correlación directa entre la defensa de la vida frente a la pandemia y el nivel de desarrollo del país . Si los datos revelan algo es que, por el contrario, los paises llamados muy desarrollados tuvieron un grado de respuesta y de desempeño en la contención de la propagación de la pandemia inferior a los paises llamados menos desarrollados.

El ejemplo paradigmático son los Estados Unidos “el país mas desarrollado del mundo” , la primera economía del mundo, cuyo combate a la pandemia es propio de un Estado fallido, un concepto inventado por el Norte Global para designar (y estigmatizar) a algunos de los paises del Sur Global. La designación Estado fallido fue posteriormente sustituída por la de Estado frágil, pero el análisis de la realidad que buscaba retratar no cambió en nada. Puede contra argumentarse que el fracaso en la lucha contra el virus fue un accidente que no altera en nada los conceptos y las jerarquías de base. Es verdad que la defensa de la vida, de la cantidad y la calidad de la vida siempre fue un criterio de jerarquización de los paises, por muchos indicadores la jerarquía entre el Norte y el Sur globales se mantiene. Pero hay un dato nuevo y una pregunta potencialmente desestabilizadora. Los desempeños inferiores en la defensa de la vida por parte de los paises del Sur, además de ser medidos por criterios formulados por los paises del Norte, ocurren en un contexto de relaciones internacionales que insisten en someter a los paises del Sur a sucesivas invasioens, imposiciones, interferencias, guerras y saqueos por parte de los paises del Norte. Al contrario estos nunca sufrieron tales asaltos por parte de los paises del Sur. ¿Y si ,en hipótesis, los hubieran sufrido?

Los EUA están “protegidos” de interferencia e invasión por dos oceanos. Cuando se sintieron amenazados en la frontera sur comenzaron a construir miles de kilómetros de muro, insondables electrificaciones y vigilancias e internaron a sus potenciales invasores en campos de concentración, incluyendo niños. El coronavirus es el primer invasor de la historia de los EUA, un invasor cuya fuerza no puede ser neutralizada por el poderío militar. Por ser tan nuevo, hasta les cuesta cree que sea de hecho un invasor. De tan habituados a invadir paises, los EUA tuvieron una dificultad real para ponerse en la piel del invadido. Delante de tal invasor, revelaron la misma debilidad que siempre imaginaron en los paises que invadieron, tantas veces, impunemente. Solo que, esta vez, la debilidad es real. Los EUA imaginaron armas de destrucción masiva en Iraq, que facilmente podrían neutralizar. Ahora parecen víctimas de un arma real, y no imaginaria, de la que no parecen ser capaces de defenderse.

La pandemia no invierte las actuales jerarquías del sistema mundial. Este se apoya en tres dominaciones: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. Mientras ellas se mantengan el Norte Global continuará imponiendo sus reglas desiguales al Sur global. Lo que la pandemia revela es que no es la superioridad que genera la jerarquía sino que es la jerarquía la que genera la superioridad. Revela también que la jerarquía temporal es el resultado de una violenta amputación de tiempos históricos. Los paises del Sur no vinieron después, no llegaron “atrasados” a la historia global. Existían antes y en ocasiones con culturas milenarias que antecedieron el contacto con el Norte. Son posteriores porque el colonialismo separó violentamente su pasado de su futuro.

La pandemia abre la oportunidad para una transformación epistémica, cultural y ética que permita ver la diversidad entre países como diferentes formas de la sociedad global de ser contemporánea de sí misma. La diversidad no enriquece la experiencia del mundo sino por la vía de la complementariedad. Lo que sólo será posible en la medida en que vayan ganando fuerza las luchas anticapitalistas, anticolonialistas y antipatriarcales.

La segunda jerarquía, esa arquetípica, de la modernidad eurocéntrica es la jerarquía natural, que define, ex natura lo inferior y lo superior. Tiene muchas vertientes . Me interesa aquí solo una de ellas. La jerarquía entre la naturaleza y la sociedad /humanidad. Curiosamente la jerarquía natural tiene implícita una jerarquía temporal, pero inversa de la anterior. En este caso quien viene después es superior a quien estaba antes. Esa narrativa natural-temporal es muy específica y contextual, y muchas otras narrativas competirán con ella dando cuenta de otros modos de concebir las relaciones entre la naturaleza y la humanidad.

Como sabemos la Biblia no es un documento occidental, lejos de eso, pero fue apropiada tempranamente por el cristianismo occidental y convertida en orden filosófico natural. En el orden bíblico de la creación el ser humano es la última creación, aquella en que el creador puso mas complacencia. A partir del siglo XVI en adelante, la superioridad natural del ser humano se convirtió en el privilegio de someter la naturaleza a sus intereses y diseños. Este privilegio era como una compensación por la abrumadora inferioridad del ser humano en relación con la divinidad. El infinito no disponible con el que la divinidad se impuso al ser humano fue compensado con el infinito disponible de la naturaleza, la naturaleza infinita, infinitamente disponible para servir a la humanidad.

Esta jerarquía también está siendo desestabilizada por la pandemia, tanto por lo que es como por lo que se anuncia a través de ella. La sociedad global no está en una guerra defensiva contra el virus. No creo que la metáfora de la guerra nos ayude a comprender la condición de nuestro tiempo.

Pero si hay guerra, entonces tiene más sentido imaginar que la naturaleza se está defendiendo. El nuevo coronavirus es un emisario que solo impone de forma insidiosa y violenta su misión de ser recibido por los poderes del mundo. Y su mensaje es claro: ¡un Basta! dicho en el único idioma en el que aprendemos a temer a la naturaleza, el lenguaje de los peligros que no pueden convertirse en riesgos asegurables. Ahora se recuerda que la recurrencia de las pandemias está vinculada a los modelos económicos que han dominado en los últimos siglos. Estos modelos causaron la desestabilización fatal de los ciclos vitales de regeneración de la naturaleza y, por lo tanto, de toda la vida que conforma el planeta y la vida humana es una fracción minúscula. La contaminación del aire, el calentamiento global, los fenómenos meteorológicos extremos y la inminente catástrofe ecológica son las manifestaciones más obvias de esta desestabilización. !Suficiente! Es un grito cuyos decibelios se miden por el número de muertos.

Al igual que con la jerarquía temporal, para que la sociedad humana escuche este grito, lo entienda y esté dispuesta a tenerlo en cuenta, debe sufrir una transformación epistémica, política y ética. La naturaleza y la humanidad son contemporáneas y complementarias. Somos la naturaleza vista desde el otro lado de la dicotomía. Y, desde esta perspectiva, considerar la naturaleza como totalmente disponible y consumible y participar en la explotación ilimitada de los recursos naturales fue un proceso histórico de autodestrucción. El concepto de autonomía de la humanidad en relación con la animalidad natural, del que habla Theodor Adorno y Max Horkheimer, aunque es comprensible en el contexto histórico en el que lo hicieron, debe ser reemplazado por un concepto de autonomía sostenible, construido en complementariedad, la vida de la humanidad y la del planeta en su conjunto. La autonomía que implica la esclavitud del otro siempre termina en la esclavitud propia. Ser esclavo de esta autonomía vale lo mismo éticamente que la autonomía de los esclavos.

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS es Doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y profesor en la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra. Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra y Coordinador Científico del Observatorio Permanente de Justicia Portuguesa.

Artículo publicado en :

LA PANDEMIA DESDE LA MIRADA DE BOAVENTURA DE SOUZA SANTOS por Pablo Anzalone

Un trabajo muy reciente del conocido pensador portugués, denominado La cruel pedagogía del virus, presenta un análisis interesante sobre la realidad mundial en el contexto del Covid 19.

Más que un hecho aislado Boaventura considera que la pandemia solo agrava la crisis pre existente en el mundo. Caracteriza así la “crisis permanente” de los últimos cuarenta años y sostiene que tres fenómenos actuales, “unicornios” los llama, aparecen hoy como todopoderosos cuando van juntos : capitalismo, colonialismo y patriarcado.

Son ellos los responsables de la “escandalosa concentración de la riqueza/desigualdad social y la destrucción de la vida en el planeta hacia una inminente catástrofe ecológica”.

Al constatar la conmoción mundial creada por el coronavirus, Souza Santos desarrolla las “zonas de invisibilidad”, de las sombras que la atención mediática crea respecto a muchos fenómenos del planeta. No solo lejos y también muy cerca de cada uno de nosotros.

La violencia contra las mujeres es uno de los aspectos mas crueles de esta situación y tiende a agravarse en contextos de guerra y crisis. Ahora está aumentando.

Boaventura llama la atención sobre las “personas uberizadas de la economía informal” que llevan alimentos y productos a domicilio, contribuyendo a la cuarentena de la población pero sin poder protegerse ellos mismos. Habla también de las personas que viven en la calle y no pueden hacer cuarentena alguna. Convoca a pensar en los residentes de favelas, cantegriles, asentamientos informales. Más de 1.600 millones de personas no tienen vivienda adecuada, 25 % de la población carece de saneamiento y servicios públicos (ONU Hábitat) y vive en condiciones de hacinamiento. En los últimos años la migración ha alcanzado cifras muy importantes y los campos de internación para refugiados, así como las personas indocumentadas y desplazadas son una realidad que no puede ignorarse en este contexto de pandemia. Tampoco las personas discapacitadas que sufren habitualmente muchas formas de discriminación ni las que padecen problemas de salud mental. Pensemos en los presos y su vulnerabilidad ante la pandemia, dice Boaventura. Los ancianos son considerados en general como una población vulnerable a la epidemia de coronavirus, pero no se visibilizan las enormes diferencias en las condiciones de vida de las personas mayores dentro de los paises y entre paises.

La crisis climática no despierta la misma atención mediática y gubernamental que la pandemia actual. No se asume que la crisis pandémica podrá controlarse de alguna forma pero la crisis ecológica ya es irreversible y nos queda procurar mitigarla. Para Boaventura lo mas importante es que ambas crisis están vinculadas.

Para el pensador portugués una de las grandes lecciones de esta pandemia es el regreso del Estado y la comunidad. Si pensamos que los tres principios de regulación de las sociedades modernas son el Estado, el mercado y la comunidad, está claro que en las últimas décadas el mercado ha sido priorizado absolutamente por sobre el Estado y la comunidad. Un ejemplo claro son las privatizaciones de bienes sociales colectivos, que convirtieron a la salud, la educación, el agua, la electricidad, las telecomunicaciones y la seguridad social en fuentes de lucro para algunas personas. Señala Boaventura que a nivel global avanzó la “versión mas antisocial del capitalismo: el neoliberalismo cada vez mas dominado por el capital financiero”.

Sin embargo ante la pandemia nadie reivindica al mercado como salvador y por el contrario las mejores respuestas ocurrieron en los países donde el Estado mantuvo o fortaleció su capacidad de atención a los problemas de la población. En los sistemas de salud eso es muy notorio. Y los efectos sociales y económicos de la pandemia dependerán de las estrategias de protección, reactivación y redistribución que se lleven adelante. En ese plano es todavía más flagrante la incapacidad del mercado para dar respuestas adecuadas a las necesidades de la población y el rol relevante de la comunidad y el Estado.

Boaventura reafirma finalmente la defensa de la vida en el planeta como gran prioridad que condiciona a la humanidad. Los eventos climáticos extremos y la aparición de pandemias son síntomas de un planeta ambientalmente enfermo. La vida humana representa solo el 0.01% de la vida existente en la Tierra, nos recuerda. Debemos pensar en una nueva articulación entre procesos políticos y civilizatorios que preserve la vida.

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO MAYO 2020

SOBRE LAS PERSPECTIVAS DE LAS IZQUIERDAS. UNA MIRADA DESDE EL URUGUAY por Rodrigo Arocena

A escala internacional, la historia reciente y la problemática contemporánea requieren una revisión a fondo de los supuestos, las propuestas y las prácticas de las izquierdas. Los errores cometidos y las oportunidades poco aprovechadas reclaman modestia. Hace falta estudiar sistemáticamente e intercambiar ideas de manera amplia y plural. Debemos volver a aprender cómo impulsar transformaciones sociales deseables. Lo que está pasando en el mundo lo hace urgente: hoy hay que enfrentar dificultades todavía mayores que las de ayer; mañana quizás sea posible hacer cambios inesperadamente grandes. Desde ese punto de vista hice circular versiones sucesivas de un texto preliminar y breve. Las alentadoras y sugerentes observaciones recibidas motivaron esta nueva redacción ampliada; ella debe mucho a los comentarios de personas amigas aunque yo no haya sido capaz de aprovecharlas a cabalidad. Se refiere a temas complejos sobre los que arriesgo opiniones tentativas, confiando en seguir aprendiendo de la crítica orientada por el pluralismo. Apunta a contribuir mínimamente al debate que hace falta promover en el Frente Amplio y en el conjunto del movimiento popular uruguayo, en diálogo con las izquierdas de otros países y regiones.

IDEAS DE BASE

  1. El punto de partida tienen que ser los principios éticos, no las teorías sociales o las estrategias políticas; éstas vienen después. Las izquierdas se definen ante todo por un compromiso ético: impulsar conjuntamente libertad, igualdad y solidaridad. Las tres consignas deben ser consideradas en conjunto y al mismo nivel, sin sacrificar ninguna a las otras. Conjugan derechos con deberes, individuales y colectivos, apuntando a mejorar la calidad de vida material y espiritual de la gente con prioridad a los más postergados. Llevan a reivindicar el pluralismo, la democracia y la agenda completa de los derechos humanos – civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, sexuales y reproductivos, de los pueblos, de las generaciones futuras – para todas y todos en todas partes.
  2. Las propuestas transformadoras deben combinar fundamentos éticos claros y una cierta interpretación lo más objetiva posible de las dinámicas sociales. Los principios de las izquierdas tienen que abrirse paso en las realidades del poder. Éste puede entenderse como las posibilidades que tienen los grupos humanos para llevar a la práctica sus propósitos mediante cierto control del entorno natural y social.
    Corresponde pues prestar especial atención a: (i) el poder económico, político, militar e ideológico que se plasma en las principales relaciones sociales; (ii) el poder tecnológico que se plasma en las fuerzas productivas, destructivas, de comunicación, etc.; (iii) las influencias mutuas entre relaciones sociales y tecnología. Una de las más antiguas y persistentes formas de dominación, el patriarcado, se alimenta mutuamente con las relaciones sociales prevalecientes.
    La expansión del conocimiento avanzado ha multiplicado la gravitación de la tecnología, en gran medida controlada por las élites. La principal configuración del poder en esta época ha llegado a ser la sociedad capitalista del conocimiento, surgida en el Norte y que proyecta su dominación sobre el conjunto de la Humanidad.
  1. En los supuestos antedichos una opción compatible con otras es impulsar, desde variadas tradiciones militantes, izquierdas democratizadoras de inspiración socialista. Este es el hilo conductor que se explicita y elabora en los próximos numerales.
  2. Como orientación general se propone impulsar la democratización de las relaciones entre los seres humanos. Apunta a disminuir las disparidades de poder económico, político y de conocimientos, así como enfrentar al patriarcado y limitar el poder militar, todo ello en formas que amplíen la calidad de vida individual y colectiva. Lleva a enfrentar las desigualdades vinculadas a las discapacidades y a diferencias étnicas, de raza, orientación sexual e identidad de género entre otras.
  3. Promover la democratización incluye defender los niveles alcanzados de la democracia, que siempre serán parciales y frágiles. En especial, siempre es necesario defender la democracia política, las libertades públicas, el pluripartidismo y las elecciones transparentes. La democracia nunca será completa ni estará garantizada en ámbito alguno. Protegerla y expandirla en todos los terrenos son tareas propias de las izquierdas que constituyen las dos caras de la democratización.
  4. Lo más valioso y perdurable de la inspiración socialista, en sus diversas tradiciones, es la prioridad que asigna a ciertos derechos fundamentales y también a los deberes de la militancia solidaria para transformaciones sociales en las cuales los sectores populares no sean pacientes sino agentes de los cambios deseables y viables. Esta es una orientación fundamental para la práctica de las izquierdas. Por ejemplo, el “ciclo progresista” latinoamericano se caracterizó por un gran impulso a las políticas sociales, que sin embargo fue perdiendo dinamismo con su propio éxito. Revivirá seguramente junto con la expansión de la agencia de los grupos postergados. Los grandes avances sociales se han caracterizado por el protagonismo de los directamente involucrados: lo ejemplifican el movimiento obrero y el feminismo, los mayores agentes de transformación con inspiración de izquierdas en la historia contemporánea.
  5. El socialismo cobró inmensa relevancia histórica durante el siglo XX, entendido como un sistema social superior al capitalismo al que habría de desplazar. Eso no sucedió. El socialismo de Estado logró ciertos éxitos iniciales y mejoró en gran medida las condiciones de salud, educación y seguridad social pero no se ubicó como lo pretendía a la vanguardia del desarrollo de las fuerzas productivas, hipertrofió el estatismo y demostró ser ajeno a la democracia. Causó grandes sufrimientos. Implosionó de maneras distintas pero sin que los pueblos involucrados lo defendieran. No se puede ignorar tamaña experiencia y seguir reivindicando al socialismo como un modo de producción alternativo al capitalismo, basado en la primacía económica, política e ideológica del partido-Estado. Eso parece poco viable y no es deseable. Así no se contribuye al enfrentamiento a los peores rasgos del capitalismo que hoy domina al mundo ni a la búsqueda modesta de caminos necesariamente nuevos para superarlo. Para ambas tareas pueden ser fecundos los ideales fundacionales del socialismo conjugados con los principios democráticos. Esa es la conjetura que inspira la noción de izquierdas democratizadoras de inspiración socialista.

TENSIONES Y DESAFÍOS

  1. Hoy la tensión decisiva es entre el crecimiento económico y la sustentabilidad ambiental: de cómo evolucione dependerá en gran medida lo que suceda con los grandes desafíos que la Humanidad tiene por delante. El crecimiento económico ha elevado el nivel de vida de mucha gente, incluso muy pobre, y es clave de permanencia para los gobiernos, pero en sus formas prevalecientes genera una gravísima degradación ambiental: ésa es la tensión que debe ser resuelta. Puede ser pensada como una disyuntiva entre la producción de bienes y servicios, por un lado, y las urgencias de la protección ambiental, por otro. En esa disyuntiva frecuentemente quedan enfrentados los movimientos obreros y los ecologistas. Ni siquiera en los países ricos se puede simplemente “congelar” la producción, por ejemplo porque siempre hará falta expandir cuantitativa y cualitativamente la producción vinculada a la salud. Pero las formas dominantes de la producción en general son ambientalmente insustentables. Hace falta producir mejores bienes y servicios para más gente con menos recursos naturales, priorizando las necesidades fundamentales y los sectores desfavorecidos. Eso exige transformaciones sustantivas, pues tiene que ver con los valores predominantes, con el poder económico y político, y también con el papel del conocimiento, tanto por las calificaciones de la gente como por las prioridades de la investigación y la innovación. Si se avanzara en esa dirección de transformación los movimientos ecologistas, que tanto han aportado a poner en la agenda pública la cuestión ambiental, podrían cobrar más fuerza y converger con otros movimientos populares en coaliciones para los cambios.
  1. Tres desafíos principales del mundo actual son la insustentabilidad ambiental, el incremento de la desigualdad – en casi todas las regiones aunque no necesariamente en el mundo en su conjunto – y el avance del autoritarismo. Si el crecimiento económico sigue teniendo lugar en desmedro de la sustentabilidad ambiental, se va a una catástrofe climática. En casi todas partes el crecimiento económico va de la mano con el incremento de la desigualdad, pues está dirigido por las élites del poder y porque se basa en el conocimiento avanzado que, cuando no hay políticas alternativas, es un recurso con rendimientos crecientes a su uso: quienes más lo usan, más lo tienen, mientras lo contrario les pasa a quienes menos pueden usarlo.
    Falta de sustentabilidad y desigualdad son dos desafíos habitualmente reconocidos y estrechamente vinculados, como puede verse por ejemplo en el último Informe sobre el Desarrollo Humano. Hay que prestar también atención al desafío del autoritarismo, que se extiende o afianza a lo largo y ancho del mundo (China, Estados Unidos, India, Rusia, Brasil…); en el Oeste rico la desigualdad que afecta a los perdedores de la globalización ha impulsado una reacción chovinista de derechas que aseguró la elección de Trump. En buena medida, cada uno de los tres desafíos agrava a los otros dos. En lo que las izquierdas puedan aportar a enfrentarlos se juega su vigencia y quizás también el porvenir de la Humanidad.
  2. Para cerrar espacios al autoritarismo y preservar la democracia política, hace falta buscar las más amplias confluencias ciudadanas para la defensa de los derechos y las libertades. Tanto los principios como un análisis mínimamente realista de lo que pasa en el mundo debieran hacer que las izquierdas prioricen esta problemática. A este respecto es seguramente válida aquella afirmación de que “en política lo decisivo es quién aísla a quién”. En paralelo, es imprescindible limitar el poder militar, afirmando su subordinación al gobierno constitucional, no fomentando intereses castrenses por motivos políticos sectoriales y disminuyendo el generalmente hipertrofiado gasto en defensa. Hace falta reconvertir gradualmente las fuerzas armadas convencionales en cuerpos más pequeños de intervención rápida ante amenazas y emergencias. Para ello conviene superar la ineficiente e injusta divisoria entre oficialidad y tropa, dedicar el tiempo de los soldados ante todo a la capacitación para profesiones varias y convertir cuarteles en centros polivalentes de servicio a la comunidad. Transformar los cuarteles en escuelas es consigna a revivir con objetivos ampliados. La historia enseña que afirmar la democracia pasa por disminuir la gravitación social de las armas.
  3. Aporte significativo del “ciclo progresista” fue recuperar el papel del Estado. Para que éste sea el escudo de los débiles e impulsor mayor de cambios en profundidad, es imprescindible que se le dirija democráticamente, con probidad y eficiencia. Cuando las izquierdas fallan al respecto – como ha ocurrido particularmente en Venezuela – el pueblo involucrado sufre y los sectores progresistas retroceden en muchas partes. La crisis mundial de hoy vuelve a mostrar la diferencia que hace tener o no tener herramientas estatales adecuadas que permitan respaldar rápidamente a la población priorizando a los más necesitados.
    Mañana ampliar y mejorar esas herramientas será imprescindible para afrontar una crisis sanitaria y socio-económica de larga duración así como para promover la cada vez más urgente transformación de la producción. Sólo las izquierdas pueden impulsar ese papel estratégico del Estado. Tienen que volver a convencer a las mayorías de que saben cómo hacerlo.
  4. Ciertos gobiernos del “ciclo progresista” – particularmente los del Frente Amplio – hicieron un aporte significativo en la dirección de que paguen más impuestos quienes más pueden hacerlo. Si bien puede discutirse la medida en que durante ese período se incrementó la contribución del sector más pudiente y se avanzó hacia mayor equidad, es indudable que deben redoblarse esfuerzo en ese sentido. Afrontar la desigualdad al alza, revertir la concentración de la riqueza y disponer de recursos mayores para las políticas sociales exige profundizar el carácter progresivo del impuesto a los ingresos y extenderlo a la riqueza, como lo han planteado por ejemplo Piketty y sus colaboradores. Al mismo tiempo la redistribución, por sí misma, es insuficiente: tiene que hacerse de modos que fomenten la expansión de las capacidades para mejorar la calidad de vida colectiva. El Sur ético y político de las izquierdas apunta al protagonismo de los sectores menos favorecidos.
  5. No habrá cambios deseables de gran envergadura sin la participación de la sociedad civil en sus múltiples expresiones. En éstas figuran el movimiento sindical, el feminismo y los movimientos en pro de la diversidad sexual, los ecologistas, el cooperativismo, múltiples organizaciones de defensa de derechos y de grupos específicos incluyendo etnias oprimidas, organizaciones de base comunitaria y territorial, y otros actores colectivos. No habrá democracia sólida ni, menos aún, avances en la democratización sin una sociedad civil autónoma, plural y activa. Diversas organizaciones sociales tendrán que superar el papel de prestadoras de servicios y mediadoras de políticas para afirmar su independencia material e ideológica; el Estado no debe relegarlas a ese papel sino contribuir a que profundicen su autonomía. Los actores de la sociedad civil en general tienen cometidos fundamentales a desempeñar, desde sus capacidades e iniciativas autónomas, en la promoción de formas solidarias y comunitarias de relación de los seres humanos entre sí y con la naturaleza.
  1. Durante el “ciclo progresista” se atendió de maneras significativas a las necesidades de la población. Para encararlas de manera cada vez mejor, protegiendo más al ambiente y dependiendo menos de la bonanza exportadora o de la inversión extranjera, es imprescindible impulsar una transformación productiva basada en la educación y el conocimiento, como lo explicó Fernando Fajnzylber hace ya casi 30 años, pero para lo cual poco se hizo desde entonces. No es nada fácil por cierto concretar estrategias para reorientar el conjunto de la estructura productiva y la inversión extranjera en especial. Pero algunas orientaciones generales debieran ser afirmadas. Ante todo, no hay transformación productiva profunda y deseable sin sostenida incorporación de altas calificaciones y conocimiento avanzado al conjunto de la producción de bienes y servicios socialmente valiosos. En esto las posibilidades de las empresas públicas, particularmente en un país que ha sabido preservarlas como Uruguay, son grandes pero en general poco aprovechadas. Alice Amsden recomendaba propiciar el “modo aprendizaje” del desarrollo, basado en la expansión de las capacidades nacionales. Es lo contrario de lo que se hace, por ejemplo, cuando se compra al exterior “paquetes” tecnológicos y modelos educativos que pueden ser generados en el país, a menudo mejores y más baratos. Las izquierdas de la periferia no son inmunes al virus de la dependencia ideológica que incluye suponer que la ciencia y la tecnología del Norte es de por sí mejor que la propia. La crisis sanitaria actual pone de manifiesto el potencial de la investigación nacional de nivel internacional con vocación social. Una estrategia genuinamente transformadora debe proteger los aprendizajes nacionales en materia de conocimiento e innovación para que sirvan a la inclusión social y al desarrollo integral.
  1. Promover el protagonismo de la gente en la mejora de la calidad material y espiritual de vida pasa por la educación. También pasa por allí la transformación de la producción. Las izquierdas necesitan una concepción integral para una reforma de la educación basada en:
    (i) la universalización del egreso de una enseñanza media que capacite a todos sus egresados para a la vez acceder al trabajo digno y a seguir aprendiendo a nivel terciario;
    (ii) la generalización de la educación superior efectivamente abierta a todos y ligada al desempeño laboral, de forma que se aprenda durante toda la vida activa estudiando a alto nivel a la vez que trabajando en contextos donde se requiere creatividad;
    (iii) la estrecha vinculación de la formación con la investigación y la innovación orientadas a la inclusión social, la sustentabilidad ambiental y el desarrollo integral. Todo ello requiere defender y consolidar un sistema nacional de educación pública. Requiere también un incremento sostenido de la inversión en educación e investigación y desarrollo. Esta tendrá respaldo sólido de las mayorías populares en la medida en que sea cada vez más clara su contribución a la mejora de la condiciones de vida de todos. En suma, la imprescindible expansión de la educación y el conocimiento pasan por su democratización.
  2. Las izquierdas sociales y políticas han ignorado en general las cuestiones vinculadas al conocimiento avanzado. Este es controlado en gran medida por las élites, con lo que así afianzan su poder. Ese control lo facilitan quienes cuestionan en bloque al conocimiento científico y tecnológico. No se trata de rehuir sino de afrontar la lucha al interior de ese conocimiento para democratizarlo y reorientarlo a respaldar los cambios deseables. Esa reorientación es viable pues el cambio científico y tecnológico no está predeterminado ni sigue una trayectoria única; no es cierto que no existan alternativas en materia de generación y uso de conocimiento. Pero para impulsar las mejores alternativas no se puede estar lejos de tales procesos. Aquí aparece un problema mayor. Las desigualdades no serán duraderamente revertidas mientras los actores populares estén alejados del poder del conocimiento. Los cambios educativos antes mencionados son condición no suficiente pero sí necesaria para la disminución de tal lejanía. Para encarar la cuestión de manera integral el Frente Amplio, surgido del movimiento popular uruguayo con el cual mantiene estrechos lazos, mucho puede aportar. Lo primero es poner la cuestión en la agenda. Luego cabría rastrear las experiencias fecundas. A continuación se podría esbozar una estrategia, vinculada a la superación de la actual crisis sanitaria y socio-económica, para la vinculación entre actores populares y conocimiento avanzado. Lo que se logre y aprenda podría tener positiva repercusión internacional.
  3. Promover protagonismos populares en la transformación productiva pasa por impulsar: (i) experiencias múltiples en la economía social y solidaria, respaldando en especial su autonomía financiera, sus capacidades tecnológicas y los aprendizajes permanentes, como lo sugieren casos exitosos;
    (ii) la cogestión de los trabajadores en las empresas privadas, fuente potencial de mejora en las condiciones de trabajo, de productividad genuina y de disminución de las disparidades en las remuneraciones;
    (iii) el involucramiento de los funcionarios en la gestión estatal, fortaleciendo su calidad y su potencial para la innovación mediante modalidades participativas que mejoren las condiciones de trabajo y sobre todo la eficiencia del sector público en cuya dirección siempre debe primar el interés general.
  4. Una proporción creciente de la población que trabaja lo hará en la salud y en la educación, con las cuales se vinculará una proporción creciente del tiempo de toda la población. Estos dos ámbitos y el de los cuidados serán fundamentales para la ampliación a largo plazo de las fuentes de trabajo, lo que dependerá en gran medida de cómo se atienda a las necesidades de la población. Existen posibilidades productivas vinculadas a conocimiento y salud que pueden constituir especializaciones incluso con proyecciones exportadoras, particularmente en ciertos países periféricos. El Frente Amplio hizo un gran aporte con la Reforma de la Salud en Uruguay, cuya profundización habrá que preparar. Los valores propios de las izquierdas debieran inspirar una transformación no menos grande de la educación, combinando las políticas laborales activas y en general las políticas sociales solidarias con el fomento a los aprendizajes avanzados directamente conectados con el mundo del trabajo.

A MODO DE CONCLUSIÓN

  1. El predominio del individualismo adquisitivo es tal vez el principal peligro para la sustentabilidad y la igualdad. Las izquierdas tienen que reivindicar el valor de la frugalidad. ¿Cómo hacerlo? Al menos, poniendo el tema sobre el tapete. Además, bregando para que las remuneraciones de los cargos políticos sean moderadas. También, fomentando la innovación social para hacer mejor uso de los recursos disponibles, como debiera suceder por ejemplo en el caso del transporte. Y, sobre todo, aprendiendo de la mucha gente que trabaja o está dispuesta a trabajar con la meta de la frugalidad en su práctica laboral o incluso en el conjunto de su vida cotidiana. No se preconiza la pobreza. En una sociedad justa, nadie debiera verse obligado a vivir en la pobreza mientras que el consumismo individualista debiera ser superado por la solidaridad entre la gente y la protección de la naturaleza.
  2. La combinación de capitalismo y conocimiento es hoy la principal configuración del poder. Ella aprovecha plenamente del poder militar y tiende a subordinar al poder político. Ha promovido una globalización que al mismo tiempo multiplicó la producción y puso de manifiesto rasgos catastróficos. Desde hace ya varios años esa globalización se está resquebrajando en formas que dificultan cada vez más la coordinación internacional para atender a los grandes problemas de la Humanidad. El proceso en su conjunto va camino de generar alteraciones mayores. Para afrontarlas harán falta protagonismos de nuevas generaciones militantes, formas originales de acción a todos los niveles de la sociedad y, también, la revitalización de las ideas de izquierdas.
  3. Epílogo
  4. El panorama de la Humanidad se ha ensombrecido bruscamente por la crisis sanitaria y la crisis socioeconómica resultante. Probablemente la primera no sea corta y la segunda bastante más larga. De alguna manera, una transformación o mutación de la sociedad se acelerará. Las izquierdas pueden tener por delante responsabilidades mayores.

25/4/2020

DEBATES ACTUALES DEL PENSAMIENTO CRÍTICO por Pablo Anzalone

El Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico reunió en noviembre de 2018 en Buenos Aires  a muchos miles de jóvenes. Hubo 50 mil inscriptos, según los organizadores, la gran mayoría de esa franja etaria. Las conferencias centrales, los foros especiales, los paneles, expresaron  una gran diversidad de enfoques, que combinaron la reflexión académica con el compromiso social y político, la denuncia, la crítica y la esperanza. Vale la pena intentar  recoger estos debates, aún parcialmente, en distintas notas, así como los esfuerzos realizados en Uruguay en esa dirección.

Algunos de los aportes más interesantes provinieron de las corrientes feministas, que han tenido un  protagonismo destacado tanto en las luchas sociales como en la reflexión crítica. Rita Laura Segato (Universidad de Brasilia, Brasil – Argentina), Virginia Vargas (Centro Flora Tristán y Articulación Feminista Marcosur, Perú) y María Eugenia Rodriguez Palop (Universidad Carlos III de Madrid, España) entre otras, participaron de estos debates.

Rodriguez Palop hizo énfasis en las luchas recientes de las mujeres argentinas, chilenas y uruguayas  que conmovieron sus sociedades y en la movilización de las mujeres brasileñas contra el “neo-fascismo” de Bolsonaro, que despertaron la solidaridad en otras ciudades del mundo. El feminismo ha dado claras muestras de oponerse al fascismo, a las políticas neoliberales y a la ultraderecha, señala Rodriguez Palop. Rechazan las amenazas de las iglesias conservadoras y los poderes establecidos, así como las propuestas políticas que convalidan los mecanismos de dominación. Denuncian  una alianza entre patriarcado y capital y se reivindican como mujeres del 99% contrapuesto al 1% más rico y poderoso del planeta.

Virginia Vargas destacó que el feminismo latinoamericano surge en las luchas contra las dictaduras y por la democracia. Al caracterizar la situación actual, señaló que existe una crisis de la democracia en América Latina. Ya no es solamente una democracia de baja intensidad sino que ahora permite que se use la democracia para quitar derechos. El progresismo accedió a los gobiernos como consecuencia de las luchas de muchos sectores. Estos procesos progresistas abrieron un espacio fundamental para los derechos de la ciudadanía. Sin embargo no lograron tener alternativas al capitalismo extractivista y su proyecto transformador se apoyó en la ampliación del mercado de consumidores. El avance actual del fascismo tiene como uno de sus  aspectos fundamentales el control del cuerpo de las mujeres, concluye Vargas, asistimos a una reedición del Pacto Patriarcal.

Rita Segato por su parte analiza los procesos latinoamericanos recientes adhiriendo  provocativamente a la teoría del complot con dos elementos que conspiran contra la democracia:

a) El incremento de una esfera para-estatal de control de la vida de las personas a través de diversas formas de actividad criminal organizada, con participación de fuerzas paramilitares, represión policial, compañías contratadas para la tercerización de la guerra. Son partes de un universo bélico para-estatal que se expande en el continente sin contención, en particular en Centroamérica y  México. Puso como ejemplo que a partir de 2006 en Mexico la línea de los homicidios crece en línea recta, sin oscilaciones. No es una curva espontánea sino un fenómeno artificial. Hay una pedagogía represiva basada en el uso de la crueldad sobre el cuerpo de las mujeres y los niños, que incluye la espectacularización del arbitrio y de la violencia.

b) La inoculación del fundamentalismo cristiano en América es, para Segato, equivalente a la esfera del control para-estatal. Los sectores católicos y evangélicos fundamentalistas ultraconservadores han importado las estrategias de faccionalismo religioso del medio oriente. Se están volcando muchos recursos económicos para sustentar estas organizaciones que utilizan la religiosidad para  profundizar una ideología ultraconservadora y también combatir los cristianismos que siguen luchando por una vida mejor para todos.

Para Segato esos dos implantes son el “huevo de la serpiente”, que deteriora la democracia y abre espacios al fascismo. Hay un crecimiento alarmante de los partidos ultraderechistas en el mundo, denuncia. Una restauración conservadora va ganando terreno en América Latina, promoviendo un  capitalismo más salvaje. En el caso de Bolsonaro puede generar una nueva forma de dictadura de las Fuerzas Armadas. Hay una apuesta al colonialismo, a la violencia, al desarraigo.

“Nos han vencido en la sociedad” dice Rita Segato. “¿Por qué? Porque confiamos demasiado en el Estado. Pusimos todas las fichas de nuestros proyectos en el campo estatal. Hemos dejado de lado que hay vida inteligente fuera del Estado, en la vida comunal”. Estas experiencias nos muestran el error de pensar que solo el Estado puede reorientar la sociedad, enfatiza. Demuestran que esa reorientación debe darse desde la misma sociedad.

Y reafirma su convicción de que “la única manera de cambiar la historia es desmontar el mandato de masculinidad” .  “Precisamos una política más involucrada en los procesos que en los productos. Preservadora de la vida aquí y ahora”, concluye[2].

En los Foros Especiales y los paneles fueron desarrolladas otras facetas de los feminismos, reivindicándose su diversidad, su pensamiento contextual y enraizado, que  resiste pero también apunta a construir otras hegemonías.

Por otro lado   la desigualdad creciente fue un tema muy presente en el Foro Mundial.  Winnie Byanyima de  Oxfam International (Inglaterra – Uganda) denunció que  47 personas tienen hoy la misma riqueza que la mitad de la población mundial, 3500 millones de personas. La tecnología está en manos de algunos monopolios sin regulación. No son fenómenos aislados, la desigualdad y el patriarcado. La relación entre democracia e igualdad es algo reciente, señala Oxfam. Los objetivos de los grupos excluidos de usar la democracia para promover mayor igualdad, se toparon con un sistema socio cultural que reproduce muchas desigualdades. Esta situación ha empeorado con los modelos neoliberales que incrementaron la desigualdad y la violencia, convirtiendo la igualdad en  una retórica. El neoliberalismo produce una biopolítica que desecha muchos cuerpos, sobre todo de las mujeres y los niños. Estamos en la era del “necroseno”, dice la representante de Oxfam,  la era de la destrucción y la muerte. Los feminicidios son parte integral de ese necroseno.

Desde nuestro punto de vista  la experiencia de las últimas décadas ha planteado como cuestión central  la radicalización de la democracia, los vínculos esenciales y a la vez complejos y en ocasiones contradictorios entre Estado y Movimientos Sociales. La democratización de la sociedad y del Estado durante los gobiernos progresistas y ahora resistiendo la ofensiva de la ultraderecha, es uno de los nudos críticos fundamentales de estos procesos históricos. En sus avances sustantivos y en sus déficits notorios. En la salud, la educación, las relaciones laborales, la vida comunitaria, en las relaciones familiares, la justicia y los medios, en la política y el Estado, entre otros campos. En ese anudamiento se condensan las luchas contra  la desigualdad, para superar la pobreza y  el autoritarismo estructurales de nuestro continente, incorporando asimismo las luchas contra las relaciones patriarcales, contra las opresiones de género y generaciones, de etnias y de clases. Y las esperanzas de construir una sociedad distinta.


[1]Licenciado en Ciencias de la Educación. Magister en Sociología.

[2]Para ampliar estos conceptos es interesante leer Segato, Rita (2018) Contra-Pedagogías de la Crueldad  Bs As. Argentina.Prometeo libros.

IZQUIERDAS DEL MUNDO, LEAN AL MAESTRO BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS Y DÉJENSE DE TONTERÍAS Por Miguel Guillén Burguillos*

Hace pocas semanas la editorial Icaria publicó un libro del maestro Boaventura de Sousa Santos (1) que debería leer toda persona que se considere de izquierdas, particularmente si forma parte de la dirección de un partido político o ejerce algún tipo de liderazgo en los llamados movimientos sociales. La razón es simple: en tan sólo 150 páginas el maestro, a quien tenemos el privilegio de leer a menudo aquí en Público, da algunas claves para que la izquierda deje de mirarse el ombligo y vuelva a ser una herramienta útil para la gente común, para la mayoría social.

Aquí en España, pero también en Portugal, Brasil, Colombia o México, países cuya realidad política analiza de Sousa Santos a lo largo del texto. Países donde la trayectoria y el papel de las izquierdas en los últimos años ha seguido pasos diferentes, pero hoy se enfrentan a un reto común: ser útil para la vida de las personas ante la multitud de desafíos que la situación política internacional nos arroja.

Porque las fuerzas de izquierdas deberían ser útiles para mejorar realmente la vida de las personas, a pesar de que a veces, en algunos casos, parezca que solamente sirven para que sus miembros alimenten su ego, se sientan realizados y se erijan en portadores de la verdad absoluta, cómodamente desde su atalaya. Es decir, ocurre que a veces todo queda en un discurso muy interesante pero poco más que eso, y ahora hacen falta fuerzas de izquierdas que se arremanguen, que se mojen y que busquen la manera de llegar a acuerdos para mejorar las condiciones de vida de la gente común.

Ensuciándose si hace falta. Aquello que Weber explicaba de la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. Porque sí, la ética de la convicción es importante, pero sin la ética de la responsabilidad no es posible cambiar la sociedad. Jordi Évole ha explicado en más de una ocasión que su abuelo siempre le decía que las izquierdas solamente están unidas en la cárcel. Algo parecido me decía a mí el mío. Y ya va siendo hora de que las izquierdas del mundo, como pide Boaventura en el título de su nuevo volumen, se unan. De una vez por todas.

Lo primero que deben tener claro las izquierdas, siguiendo a de Sousa Santos, es que tienen que trabajar con la convicción de que puede y debe existir un futuro postcapitalista, una sociedad alternativa que satisfaga las necesidades reales de los pueblos, donde el ejercicio de la libertad sea efectivo. Dice Boaventura que nos hallamos en un momento reaccionario global que exige la convivencia entre diferentes fuerzas de izquierdas.

Habla de un interregno surgido de la caída del Muro de Berlín, donde el nuevo mundo en el que nos tocará vivir aún no se ha definido. Y explica que, con el colapso de la URSS, surgió una agenda explícita que supuso el fin definitivo del socialismo como sistema social, económico y político liderado por el Estado. Pero apunta que la agenda implícita, que constituyó el fin de cualquier sistema social, económico y político liderado por el Estado, fue la que contó verdaderamente. There is no alternative, que dijo Margaret Thatcher, porque el mercado se basta y se sobra para hacernos felices. El mercado, el capitalismo, el imperio. Porque Boaventura no se acompleja a la hora de hablar claramente de imperialismo y anticapitalismo, porque en estos tiempos que nos ha tocado vivir no está el patio para eufemismos ni edulcorantes del lenguaje.

De Sousa Santos realiza un análisis comparado, como he apuntado al inicio de este artículo, de los casos de Portugal, Brasil, Colombia, México y España, centrándose en el papel que las izquierdas han venido desarrollando en los últimos tiempos. El primero, que conoce a la perfección, puede servirnos para albergar una esperanza de que la unidad de las diferentes fuerzas de izquierdas puede ser útil para las clases populares, y por qué no, sirva de guía en España, algo que tímidamente ya se han atrevido a apuntar tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias, si bien a medida que se acerque la inevitable convocatoria de elecciones generales los poderes fácticos apretarán fuerte para que el PSOE regrese a principios de 2016 y mire a la derecha y no hacia la izquierda. Al tiempo.

El maestro Boaventura explica que nos encontramos en un momento de luchas defensivas en el que la democracia, incluso la de baja intensidad, corre el serio riesgo de ser duramente secuestrada por fuerzas antidemocráticas y fascistizantes. Supongo que no hace falta recordar los casos de Trump, Salvini o Bolsonaro. Por todo ello, el entendimiento de las fuerzas de izquierdas, incluidas lógicamente las de raíz socialdemócrata, deben aunar esfuerzos para crear un cordón sanitario y defender los intereses de las clases populares.

Puede sonar derrotista y poco ambicioso, pero opino que hay que ser conscientes de la situación en que nos encontramos. A veces los problemas domésticos que vivimos en nuestro país, y bien importantes que son, no nos permiten prestar atención a lo que pasa en el mundo. Y la situación que tenemos delante requiere de una unidad de acción a nivel internacional que debe pasar por el entendimiento entre las izquierdas, si no queremos ser arrollados. Boaventura de Sousa Santos reclama la construcción de coaliciones que hagan posibles gobiernos de izquierdas en diferentes países, para conseguir una idea de conjunto de los obstáculos que se deben superar y de los caminos para hacerlo. Habla incluso de una nueva internacional de izquierdas. Palabras mayores.

Como no podía ser de otra forma, de Sousa Santos habla de la necesidad de tener un pie en la institución y otro en la calle, en las luchas sociales. Algo que puede sonar a perogrullada, pero lo cierto es que cuando las fuerzas de izquierdas entran en las instituciones la burocracia y la moqueta pueden llegar a absorber, y de qué forma, la mayor parte de sus energías. Y se corre el riesgo de abandonar la calle y surge el peligro de que fuerzas de extrema derecha seduzcan a quienes se hayan podido sentir abandonados por quienes pensaban que eran los que tenían que defenderlos.

¿Les suena? ¿Por qué hay barrios enteros donde antes arrasaba el PCF y ahora gana el Frente Nacional de Le Pen? ¿Cómo se entiende que Salvini lidere el gobierno del país del PCI? ¿Por qué en Brasil Bolsonaro ha ganado las presidenciales? ¿Y Trump? ¿Por qué ha crecido tanto en los últimos tiempos Alternativa para Alemania? ¡En Alemania! ¿Seguimos? Si las izquierdas no se ponen, no nos ponemos, las pilas, el camino hacia la irrelevancia es llano y muy corto. Y si nuestra gente no es capaz de sentirse identificada con las izquierdas, otros vendrán a ocupar su espacio, con todos los riesgos que ello supone.

Porque parece que nunca aprendemos de las enseñanzas de la historia. En las próximas elecciones al Parlamento Europeo se nos situará interesadamente ante el dilema de elegir entre el neoliberalismo de Macron o la barbarie de la extrema derecha. Susto o muerte. Pues bien, aquí las izquierdas deben presentar una alternativa clara, unitaria y salir a la ofensiva, planteando que mucho tienen que cambiar las instituciones de la Unión Europea para que la gente común las perciba como algo útil en sus vidas.

El ciclo reaccionario global del que habla Boaventura de Sousa Santos en su libro ha supuesto unos graves retrocesos en las conquistas populares. A medida que la derecha se vaya consolidando en el poder, la democracia irá perdiendo su carácter hasta que se convierta en un nuevo régimen dictatorial disfrazado con una fachada democrática. Y como las fuerzas de izquierdas siempre han tenido claro que es imprescindible la unidad de acción en la lucha antifascista, por ello el maestro les pide que sean humildes y se articulen de manera pragmática para resistir con los mínimos daños posibles este período (provisional) de luchas defensivas alrededor del planeta. Si se es capaz de conseguir este primer objetivo, preservando cada fuerza su identidad y autonomía, se estará en disposición de lograr en el futuro otras articulaciones más avanzadas.

¿Pesimismo de la razón? Seguramente, pero es que quizá no nos queda otra. Por eso coincido con el maestro y digo: izquierdas del mundo, lean al maestro Boaventura de Sousa Santos y déjense de tonterías. 29/11/2018

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(1)  Nota del editor de Other News : El profesor Boaventura de Sousa Santos es un académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo  y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial.

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* Politólogo español. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra y diplomado en Ciencias Empresariales por la Universitat Oberta de Catalunya

Publicado en Voces en contra de la corriente el 29/11/2018

http://www.other-news.info/noticias/2018/11/izquierdas-del-mundo-lean-al-maestro-boaventura-de-sousa-santos-y-dejense-de-tonterias/

Fotografía de David Fernández en El Salto – https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/entrevista-boaventura-sousa-tragedia-nuestro-tiempo-dominacion-unida-resistencia-fragmentada