Boaventura de Sousa Santos: “el virus es un pedagogo que nos intenta decir algo, el problema es saber si vamos a escucharlo “

Publicado en La Nota Antropológica

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09 de junio del 2020

Por J. Marcos y Mª Ángeles Fernández.
Fotografía: Scarlett Rocha.

Puntual y sin escatimar reflexiones, tiempo ni preguntas, Boaventura de Sousa Santos explica, desde la retaguardia desde la que se sitúa, el impacto de la pandemia para una sociedad ya enferma y desigual. A través de una larga videollamada, el medio habitual ahora de conversar, trabajar y entrevistar, el sociólogo portugués comparte algunas de las ideas que nutrirán su próximo libro, que aborda el coronavirus: ‘La cruel pedagogía del virus’(Akal, aunque ya disponible en castellano por CLACSO). Considerado uno de los grandes referentes de las izquierdas altermundistas, el sociólogo portugués acaba de participar en el V Congreso Internacional de Estudios del Desarrollo, organizado por la Red Española de Estudios de desarrollo y el Instituto Hegoa (UPV/EHU). De Sousa Santos analiza el mundo como un optimista trágico: sabe que hay alternativas, pero prefiere ser prudente ante la posibilidad de que los cambios sean a peor.

Abordas la COVID-19 desde una aproximación muy alejada de la retórica belicista habitual. Consideras el virus como una ventana de aprendizaje. ¿Por qué?

El virus es un pedagogo que nos está intentando decir algo. El problema es saber si vamos a escucharlo y entender lo que nos está diciendo. Lo dramático es que tiene que ser por esa vía de muertes para que nosotros, los europeos, los del Norte, que no estamos tan acostumbrados a epidemias y somos muy arrogantes, lo entendamos. Estamos ante una pedagogía nueva y por eso no me gusta la idea de la guerra, que hace del virus el enemigo al que hay que matar. Los virus son fundamentales para la vida, para los animales, para la naturaleza y también para nosotros, pero hemos desregulado los ciclos vitales de la naturaleza y de los animales y por eso ahora hay cambios, trastornos, en las transmisiones de virus que pueden llegar a los humanos. Si matamos el virus pero seguimos con el mismo modelo de desarrollo, de Estado y de sociedad, van a venir otros.

El filósofo Hans Jonas ya hablaba de la heurística del temor con su ética de la responsabilidad. Lo que no está tan claro es si alguna vez la humanidad ha aprendido de las catástrofes.

Realmente hay razones para ser pesimistas, pero soy un optimista trágico. Me empeño en ver alternativas. Mi pensamiento complejo no me permite dictar soluciones, pero me ayuda a definir caminos y ver los que pueden ser pervertidos. Tendremos que encontrar soluciones que partan de la vida y no de la muerte.

En líneas generales, Europa coincidió a la hora de no reaccionar al coronavirus hasta que se convirtió en un problema propiamente europeo, pero después su reacción ante la pandemia ha sido muy dispar. Un buen ejemplo es la comparativa entre España y Portugal. ¿Cómo interpretarlo?


«Debemos pensar formas autónomas de organización de los ciudadanos más allá de los partidos»


Estamos acostumbrados a pensar de Europa como si fuera el mundo y no es así. Es la parte de la arrogancia del Norte, que no está acostumbrado a las epidemias y que piensa que nunca va a llegar algo grave. Por eso los países europeos se descuidaron. Portugal tuvo ventaja sobre España porque está en un extremo, nos llegó un poco más tarde y fuimos aprendiendo: no es porque Portugal sea mejor, sino porque aprendimos más. Además, en Portugal, que apenas tenemos un diputado de extrema derecha y no tiene peso político, tuvimos bastante consenso político. El confinamiento y las políticas fueron muy consensuadas, con una disciplina enorme. Realmente Portugal lo está haciendo bien dentro de los límites de Europa; bien, si lo comparamos por ejemplo con Suecia, que tiene la misma población. Hubo mucho acuerdo político y la oposición de derecha moderada, el PSD (Partido Social Demócrata) de Rui Rio, dijo claramente que, en tiempos de pandemia, el enemigo es el virus, no el Partido Socialista. En España las cosas han sido muy distintas.

En el libro avanzas tres posibles escenarios tras la pandemia.

En un primer escenario, las cosas empeoran. La idea es volver a una normalidad que nunca va a llegar y que, con la crisis que tenemos ahora, nos va a generar una sociedad aún más injusta, más insegura y mucho menos democrática. Es el escenario que vamos a tener si nada cambia. El capitalismo financiero va a seguir endeudando a los países y estos van a tener que pagar sus deudas. Ya pasó en Ecuador, que para pagar al Fondo Monetario Internacional (FMI) no ha tenido cómo enterrar a los muertos de Guayaquil. En ese sentido, Ecuador ha sido un laboratorio de lo que va a suceder en otros países. Es el peor escenario posible, lo que llamo el capitalismo gore, sangriento, muy violento, que va a matar a mucha gente.

El segundo escenario es cambiar para que todo quede igual. Los capitalistas están convencidos de que, si quieren continuar ganando, tiene que cambiar algo. No lo harán para cambiar el sistema ni para dejar de ser capitalistas, pues quieren seguir ganando, pero tienen que cambiar algo. Por ejemplo, la miseria no puede ser tan grande ni los países endeudarse tanto. Se habla, por ejemplo, de perdonar algunas deudas, pero no de cambiar el modelo de desarrollo. En este marco, llegará un punto donde tengamos un conflicto entre proteger la vida y mantener las libertades democráticas.

El tercer escenario es el de la alternativa civilizatoria y es en el que estoy trabajando. Esta civilización viene desde hace cinco o seis siglos y está llegando al final, sobre todo, en lo que respecta a nuestras relaciones con la naturaleza, que no tienen precedentes. Es el hecho de intentar convertir la naturaleza en un recurso natural infinitamente disponible. En este paradigma, vamos a intentar cambiar hacia otro modelo de desarrollo, hacia otro modelo de consumo, hacia otra matriz energética, hacia otro tipo de economías plurales. A mi juicio, la pandemia es una ventana de oportunidades para empezar a cambiar las cosas. Es por lo que estoy luchando, un proceso histórico que necesitará décadas.

http://209.177.156.169/libreria_cm/archivos/La-cruel-pedagogia-del-virus.pdf


¿En cuál de esos tres escenarios encajaría el Ingreso Mínimo Vital –que se queda lejos de la propuesta de una renta básica universal– que se acaba de aprobar en España? ¿Es un cambio para que todo siga igual o una herramienta para la transición?

La renta básica puede ser las dos cosas. Hay un concepto de André Gorz, la reforma revolucionaria, que persigue cambiar un modelo político y económico en su totalidad, pero avanzando. La renta básica, dependiendo de su monte (cuánto por encima de la pobreza) y de otros factores, puede ser un camino para una transición paradigmática o puede ser simplemente un parche. Cuando es temporal es una solución para ahora, nada más; si es permanente ya anuncia otra cosa. Vamos a entrar en la llamada cuarta transformación industrial de la inteligencia artificial, en la que va a haber una pérdida brutal de empleo, no por arriba ni por abajo, sino en los empleos medios, que van a ser robotizados en gran medida. Se calcula que una renta básica de ciudadanía universal puede ser la única manera de garantizar que existan todavía clases medias como las conocemos en Europa. Habrá que ver hasta dónde llega. Por sí misma, la renta básica es políticamente ambigua, pero acompañada por otras medidas puede tener un sentido político. Todo depende de esas otras medidas que se tomen.

Esa alternativa civilizatoria sobre la que llevas años reflexionando, ¿puede llegar de forma inminente precisamente por el impacto de la COVID-19?

Vamos a tener un período de transición, no podemos cambiar de forma inmediata a otro modelo civilizatorio; habrá un período de décadas de transición. Por eso dedico una buena parte del libro a los estudios de transición hacia sociedades postcapitalistas, postcolonialistas y postpatriarcales, que para mí son las tres cabezas de la dominación. Se trata de una transición profunda con dos pasos iniciales, pues son en los que podemos tener un poco más de consenso y en las transiciones hay que ser siempre un poco transclasistas, hay que crear algunas alianzas mínimas para posibilitar los cambios: la primera es este modelo de desarrollo de matriz energética y las relaciones con la madre tierra; el segundo es la refundación del Estado.

Respecto a esa refundación del Estado, defiendes la democratización de la democracia.


«Los dinosaurios acabaron con el meteorito y nosotros podemos acabar por nuestra forma de desarrollo»


El Estado tiene que ser refundado porque esta democracia liberal ha llegado a su límite. La democracia liberal no defiende a la gente. Decimos que en Europa tenemos las democracias más consolidadas, pero el continente es una mezcla de arrogancia, de no preparación, de neoliberalismo de la salud… una mezcla tóxica que muestra que los llamados países desarrollados están defendiendo peor la vida de la gente que los países menos desarrollados. Sudáfrica, por ejemplo, está entendiendo mucho mejor el virus que Holanda, España o Italia. Si se analiza el que se considera el país más desarrollado del mundo, Estados Unidos, resulta ser un Estado fallido. Con su poderío militar puede destruir este planeta varias veces, pero que no sabe defenderse de un virus porque no produce guantes, no produce mascarillas, ni ventiladores, ni tiene un Estado que pueda mostrar la protección de la vida del ser primero y de la economía después. Al contrario, afirma que la economía es lo primero. Es un sacrificio de vidas como solución final de las políticas sociales: la única manera de resolver las políticas sociales es matando, dejando morir a los que no son productivos. ¿Quién muere en Nueva York? Negros, empobrecidos. ¿Y en Brasil? Negros, empobrecidos. Es repugnante pensar que se puede prosperar por encima de un montón de cadáveres. En Europa es un poco distinto porque hay unas clases medias un poco más altas; es lo que pasa en Suecia, que teme ahora un caso de desastre al no haber hecho confinamiento. Pero ¿quién muere en Suecia? Los inmigrantes, en un porcentaje muy alto, que son quienes no se pueden quedar en casa y que están cuidando de los ancianos. Ese darwinismo social está por ahí.

Esta democracia está al final de su vida y es necesario complementarla con democracia participativa y deliberativa en el ámbito nacional. Por eso, en la transición democrática y paradigmática que propongo, uno de los pilares es la reforma política del Estado. Por ejemplo, no podemos quedarnos con tres órganos de soberanía, necesitamos un cuarto de control democrático y deliberativo de los ciudadanos. La primera constitución que lo contempló fue la de Ecuador, aunque después fue desvirtuada. El presidente [Lenin] Moreno intentó después llevársela a su terreno y la ha utilizado ahora en contra de todas las propuestas. Pero el hecho de que una idea sea caricaturizada en un país no quiere decir que la idea no sea buena.

Siguiendo con esa reflexión, comentas que la democracia representativa va a morir mediante la elección de líderes antidemocráticos como Jair Bolsonaro, Donald Trump o Viktor Orbán. Ante esta perspectiva, cabría preguntarse si las izquierdas tienen la suficiente imaginación transformadora como para democratizar la democracia o si, por el contrario, necesitan que el propio sistema se suicide para poder transformarlo.

Es un viejo debate dentro de la izquierda. Hay parte de la izquierda que dice que «cuanto peor, mejor», porque entonces el sistema muestra todas sus miserias y las cosas cambian antes. Pero cuando pensábamos eso lo hacíamos porque había una metanarrativa muy clara, que era una revolución, la herencia de Rusia, China y Cuba. Esas herencias, no sé si para siempre, pero para ahora no creo que estén vivas para ser utilizadas de forma creíble. Es verdad que mucha gente ya no tiene que perder nada más que las cadenas. Por ejemplo, hace unos días me decían en Chile que prefieren morir de coronavirus que de hambre; la opción es entre hambre o coronavirus y por eso salen a la calle a protestar, sin respetar el confinamiento. Es una situación límite, como dirían los existencialistas. No es política del límite, sino que el límite es la política. En ese escenario, podría estar de acuerdo, pero si observamos el mundo en su conjunto, no creo que podamos afirmar esa idea, porque todavía habría mucho más sufrimiento, muchas más muertes.

La vida no es de izquierdas ni de derechas, es vida. Lo que sucede es que la gente de izquierdas tiene mayor sensibilidad para defender la vida. No se puede organizar una narrativa que diga que vamos a tener mucha violencia, que va a ser peor porque va a morir mucha gente, hasta que se pueda reconstruir la sociedad. Esto es también lo que hace la extrema derecha. Por ejemplo, Bolsonaro lo ha dicho prácticamente con esas palabras. Yo, que trabajo con los movimientos sociales, no puedo tener esta posición. Tengo que encontrar una solución para la gente, aun sabiendo que todavía va a morir más gente. Como hombre de izquierdas, creo que tenemos que defender la vida y eso implica mostrar una alternativa y una transición. Yo viví en mi edad adulta una dictadura como la de España y ahí también está mi límite porque, para nosotros, la dictadura es otra cosa. Aunque claro que esto es una democracia de muy baja intensidad.

¿Cuál será el rol que jueguen los partidos políticos en esa democratización de la democracia?

Debemos pensar formas autónomas de organización de los ciudadanos, más allá de los partidos. Los partidos convencionales no tienen futuro, tienen necesidad de convertirse en partidos-movimiento, donde los programas y la elección de los candidatos sea hecha por los ciudadanos y no por las oligarquías partidistas. Hay que radicalizar la democracia. La revolución tiene que ser una radicalización total de la democracia. La democracia que existe hoy es una isla democrática en un archipiélago de despotismos: despotismos en la familia, en la fábrica, en el espacio público con el racismo, en las casas con la violencia contra las mujeres… No hay forma de democratizar solo el espacio político, hay que democratizar la sociedad en sí misma. Por eso es una radicalización total y revolucionaria, que va en favor de la afirmación de la vida y de la dignidad de la gente.



Regresando al coronavirus, por un lado, subrayas que ha supuesto una ruptura radical, un cambio de época y, por otro, que es una pandemia dentro de una pandemia. ¿Puedes ahondar un poco más en esta paradoja?

Acabamos de entrar en el siglo XXI, al igual que por ejemplo el XIX comenzó en 1830 con la Revolución Industrial y el XX con la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, dos partes del mismo proceso. La actual es una ruptura como acumulación de pandemias. El neoliberalismo es una pandemia que nos ha confinado desde hace cuarenta años con la idea de que no hay alternativa al capitalismo, concretamente, a un capitalismo totalmente antisocial, de privatizaciones, de liberalizaciones… Esta es una pandemia porque el mundo nunca ha sido tan desigual como ahora, con una concentración de riqueza tan grande. Y son cosas que se podrían resolver con un poquito de política social. El coronavirus no es una situación de crisis contrapuesta a una situación de normalidad, sino una cuarentena dentro de otra cuarentana. Solo superando la pandemia neoliberal estaremos libres de las cuarentenas provocadas por los virus. La pandemia del coronavirus viene por encima y por dentro de otra pandemia, el neoliberalismo. Y la hace explotar. Ahí es donde veo una ventana de oportunidades. Claro que se puede decir que eso es utópico, pero lo son todas las ideas antes de llevarse a cabo.

Entonces, ¿todavía hay esperanza?

Los jóvenes no formulan el problema en términos del fin del capitalismo, sino en términos del fin del mundo, como sucede con Greta Thunberg. No saben seguro si el capitalismo va a acabar, pero están convencidos de que el mundo se va a acabar. Es la tragedia de nuestro tiempo. Los jóvenes, creados en la idea de que no hay ninguna alternativa al capitalismo, han llegado a la conclusión de que el mundo va a acabar. Ahí no hay ninguna esperanza, es todo fatalidad. Y eso está siendo aprovechado por las derechas y las extremas derechas, por los evangélicos en América Latina, en Bolivia, en Chile o en Brasil, que lo están utilizando como una versión apocalíptica de todo. Es un pesimismo histórico que también se ve en la izquierda, por ejemplo, en [Giorgo] Agamben. Hay una mezcla de ideas estancadas en la idea de que no hay alternativa.

Hablando de la derecha y la extrema derecha, una de las lecciones que subrayas es que el coronavirus las ha dejado «definitivamente desacreditadas». Sin embargo, eso no parece corresponderse con la tendencia en muchos países.


«Una renta básica puede ser la única manera de garantizar que existan clases medias como las conocemos en Europa»


Los gobiernos de derecha y de extrema derecha tuvieron cuatro actitudes que, en conjunto, han sido desastrosas y, de ahí, su descrédito. La primera ha sido el negacionismo de la pandemia: Johnson [Inglaterra], Trump [Estados Unidos], Modi [India], Bolsonaro [Brasil], Moreno [Ecuador]… Aunque no es algo unívoco y, por ejemplo, también está Obrador [México], que no es de izquierda ni tampoco de derecha, es Obrador. Hay tendencias, pero no claridad. En todo caso, el negacionismo fue de derecha y de extrema derecha. La segunda actitud desastrosa fue la de buscar poderes de excepción para concentrar poder, bajo el pretexto de la pandemia. Pero no para resolverla, sino para concentrar poder: Orbán [Hungría], Aliyev [Azerbaiyán], Duda [Polonia], Akufo-Addo [Ghana], también Modi… La concentración de poder es muy clara en algunos países de derecha, no en todos, pues, por ejemplo, Inglaterra ni siquiera ha declarado el Estado de alarma. La tercera, bastante clara, es que, si se observa la orientación de los gobiernos, cuanto más a la derecha, más desprotección de la vida en la pandemia, más incompetencia a la hora de defender la vida.

O sea, se muestra que la derecha y la extrema derecha son muy buenas criticando, destruyendo, pero muy malas construyendo. Quieren destruir la salud pública, quieren destruir la educación pública, quieren destruir todo, pero cuando se trata de construir, como es la protección de la vida de los ciudadanos, no saben cómo hacerlo y buscan chivos expiatorios. Esta sería la cuarta característica de los gobiernos de derecha y de extrema derecha: para Modi, el chivo expiatorio son los musulmanes; para Trump, la oposición demócrata, China y la Organización Mundial de la Salud. Cada uno inventa sus chivos expiatorios para distraer la opinión de su incompetencia.

Ahora, incluso asumiendo que estas cuatro actitudes sea verdad, que así me lo parece como sociólogo, ¿qué va a pasar? Ciertamente, puede ser que logren seguir engañando a la gente y que la gente siga creyendo que la derecha y la extrema derecha tienen la solución para todo. Eso es posible y España es un caso muy peligroso en este momento. La lucha política va a estar ahí. Y va a haber muchos conflictos.

En reiteradas ocasiones has denunciado que otra de las estrategias de las derechas y de la extrema derecha es la jurídica, en concreto, usar el entramado jurídico de los Estados de derecho para tumbar gobiernos y cambiarlos. Se ha visto en América Latina y se está usando en Europa.

Es lo que llamamos la lawfare, una guerra jurídica, que supone una inversión total del activismo judicial, que pretendía hacer cumplir las constituciones en cuanto a los derechos sociales y de inclusión, que se estaban degradando y deteriorando. Ahora en algunos países se ha producido una inversión total de ese activismo judicial: se busca impedir una lectura progresista de las constituciones. El caso histórico fue Allende, en Chile. Y ahora el laboratorio ha sido, una vez más, Brasil. Estados Unidos está en camino, con todos los cambios que Trump ha hecho en el nombramiento de jueces de la Corte Suprema. El sistema judicial Brasil es muy revelador porque condensa una lucha abierta entre facciones distintas, lo que de momento no existe en Europa, donde hay un intento por mantener una división de unidad dentro del sistema judicial. Para nosotros, es parte de un corporativismo, de una conciencia de clase corporativa muy saludable. Pero ya se ha visto en los casos de la Polonia de Kaczyński y ahora en Hungría. Neutralizaron el sistema judicial.

Estoy seguro que también vamos a verlo en España, porque no es de ahora, sino que está ya latente en toda la cuestión de las autonomías y de la crisis de Cataluña, que ha visto cómo el sistema judicial español es conservador, monárquico y no contribuye de forma clara al fortalecimiento de la democracia, a pesar de haber organizaciones de corriente progresista. Incluso la renta básica podría ser cuestionada en las cortes. No está claro. Pueden inventar de todo para perturbar las medidas progresistas.

Pero si las derechas están teniendo actitudes desastrosas y se están desacreditando, ¿cómo consiguen convencer a tanta gente, en tantos sitios y durante tanto tiempo?

No está claro que las derechas estén ganando terreno teniendo en cuenta el mundo como unidad. La cosa es muy diversa, pero la reflexión tiene mucho sentido porque no es seguro que ahora la gente vire hacia los gobiernos de izquierda. Para que la derecha reconquiste la legitimidad necesita de fake news, de mucha manipulación. Sin una manipulación muy dura no lo van a lograr. Veremos a ver qué pasa con el control de las noticias falsas. Lo último es que Twitter, una red social que ha causado mucho mal a la democracia en general, intentó censurar a Trump. Pero cuando pasan las cosas en Estados Unidos, el dueño de Twitter se queda preocupado: si es la India no interesa, pero Estados Unidos es otra cosa. Va a ser una lucha política muy dura. Mientras que la derecha tiene a gente que ha estudiado muy bien las redes sociales para ver cómo se hace una destrucción de la democracia a partir de fake news, como Steve Bannon, la izquierda no tiene una lectura de las redes sociales, no sabe. Es el modo como la extrema derecha puede resucitar de su descrédito tras la pandemia. Y pueden hacerlo. Es una lucha política y nosotros no podemos descansar; las fuerzas políticas de izquierda, progresistas, democráticas no pueden descansar.

El mismo Trump está desesperado porque su popularidad está bajando debido a la incompetencia. En esa línea, por las informaciones que tengo, hay un peligro de invasión de Venezuela. Siempre que los presidentes de Estados Unidos están en vísperas de elecciones y no saben si las van a ganar, se inventan una guerra: Irak con Bush, Afganistán con Obama… y Trump ya no tiene otra guerra sino la invasión de Venezuela, que además es muy importante para neutralizar China. De ahí el peligro y, obviamente, la complicidad vergonzosa de la Unión Europea, España incluida.

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Consideras que el coronavirus es la primera pandemia expandida directamente por la globalización. En esta línea, ¿qué rol juega lo local a la hora de plantar cara al virus?


«No tiene sentido que la salud global sea solamente la salud de los humanos, tiene que ser la salud de la naturaleza»


La pandemia es la primera hija directa de la globalización porque, por ejemplo, mientras la mal llamada gripe española tardó dos años cubrir todo el planeta, el coronavirus apenas tardó tres meses. Es un producto típico de la globalización y por eso nosotros estamos pensando en un tiempo de desglobalización, por ejemplo, de la cadena de la alimentación, es decir, de soberanía alimentaria. Hay que dar prestigio al conocimiento local, vernáculo, popular, porque es una manera de trascender lo local. Es lo que llamo la «ecología de saberes», que no tiene nada en contra de la ciencia. Es un intercambio de conocimientos. De aquí al futuro, lo que sea bueno para los indígenas será bueno para nosotros, no solamente para ellos: nosotros no vamos a vivir como un indígena, no podemos, pero tenemos que defender su lucha para defender nuestra vida. Tenemos que dar prestigio a lo local con una intención global. Necesitamos de otra imaginación política y epistemológica.

¿Y cuál es el rol de lo global en esa búsqueda de soluciones a la COVID-19? ¿Qué hay, por ejemplo, de la ciencia, de la confianza depositada en que encuentre cuanto antes una vacuna universal?

No podemos pedir a la ciencia moderna que resuelva el problema. Eso no significa negar la ciencia, sino que esta tiene que reconocer sus límites y su pluralidad interna, además de que hay otros saberes vernáculos, ancestrales, populares, indígenas, campesinos, que nos han dicho que este modelo no es de desarrollo sino de subdesarrollo y destrucción. No tiene sentido, en este siglo que empezó con la pandemia, que la salud global sea solamente la salud de los humanos, de la vida humana. Tiene que ser la salud de la naturaleza, de la vida en el planeta. La vida humana es apenas 0,01 por ciento del planeta, un porcentaje muy pequeño, pero que está interfiriendo de tal manera que la Tierra se defiende y puede haber una extinción. Los dinosaurios acabaron con el meteorito y nosotros podemos acabar por nuestra forma de desarrollo. El planeta puede seguir sin nosotros. Esa hipótesis ya está planteada desde hace mucho tiempo, por ejemplo, con la idea de Gaia de Lovelock.

La ciencia moderna, en este modelo de desarrollo, ha despreciado todos los conocimientos que defienden la naturaleza. El 75% de la biodiversidad está en territorios indígenas, que son los guardianes de la madre tierra. Nosotros no sabemos de eso. Sabemos de agricultura industrial, pero no de otras cosas, y tenemos que aprender con ellos. Hay un aprendizaje desde el Sur, lo que llamo las «epistemologías del Sur». Y desde el Sur no se piensan soluciones globales, sino soluciones contextualizadas.

Foro Social Mundial - Wikipedia, la enciclopedia libre
La reinvención del Foro Social Mundial?

En la transición necesitamos una imaginación transescalar, o sea, hay cosas que debemos pensar globalmente y otras localmente. Los pueblos saben hacerlo. Si vas por África o por América Latina, los campesinos que están siendo desplazados de sus tierras saben que la causa no es local, sino global. La gente sabe articular, pero no sabe transformar eso en política. Eso es lo que deberemos transformar y pensar. Ya estuvimos más adelantados que esto, por ejemplo, con el Foro Social Mundial (FSM), del que yo fui uno de los animadores. Esa era la idea. Simplemente, estamos prácticamente acabados, hay un debate enorme sobre si va a haber un FSM en México en 2021, porque no estamos de acuerdo sobre los instrumentos políticos para poder crear agendas simultáneamente locales y globales. Queríamos el consenso de todos… y el consenso te mata, es una manera de impedir cualquier decisión.

¿Cómo va a ser esa «nueva normalidad» de la que tanto se habla?

No vamos a entrar en un período de postpandemia, sino de pandemia intermitente. Si no se cambia el modelo de desarrollo, van a venir más. En este escenario habrá un período nuevo, con nuevas olas y nuevas mutaciones del virus. Mi idea es que vamos a calmarnos un poco, que la gente va a pensar que está todo bien y la pandemia va a volver. Esta incertidumbre va a entrar de lleno en la normalidad, una normalidad que ya era fatalidad para los empobrecidos, para los precarios, los autónomos, las mujeres, las víctimas de racismo… Y va a ser peor si no cambiamos. Es un momento difícil, vivimos en un mundo semicerrado y no sabemos si lo que sabemos hasta ahora va a servirnos para el futuro. No queremos la normalidad que teníamos, pero tampoco sabemos cómo será la nueva. Vamos a pasar por un período muy difícil y los pueblos no van a aguantar más. Ya antes había movilizaciones: Colombia, Túnez… no creo que la gente aguante más austeridad, tampoco en Europa. Por ejemplo, la deuda de Italia es impagable, sería el fin de la Unión Europea. Si seguimos con las mismas recetas, vamos a tener revueltas. Los capitalistas son conscientes de que tienen que cambiar algo para continuar con el capitalismo, por eso veremos cambios superficiales que en realidad dejarán las cosas como están.

Si revisamos los estudios de la CIA, su último gran informe, Global Trends 2030, dice que en 2030 China será la primera economía del mundo y Estados Unidos la segunda. Eso será un cambio brutal, tectónico, en las relaciones internacionales. Trump se explica un poco por esa razón. La pandemia está adelantando los plazos. El derrumbe de las instituciones internacionales es otro ejemplo. Trump acaba de decir que se va a salir de la Organización Mundial de la Salud, precisamente cuando más necesaria es ese apoyo económico, cuando necesitamos otro concepto de salud.

En ese cambio por el que estás trabajando, ¿qué importancia tendrán las movilizaciones y los movimientos sociales?

En los próximos tiempos, la política institucional –los partidos políticos, los sindicatos, etc.– va a ser una parte más de la política, mientras que la otra política va a ser extrainstitucional: movilizaciones, protestas, calle. Pero no está claro que estas políticas extrainstitucionales vayan a ser necesariamente de izquierdas, pueden ser de extrema derecha, como vemos en Brasil, en la India y en España también. Esta complejidad es la que obliga a la ruptura del pensamiento político de izquierda, que aún no ha despertado en este sentido. Yo estoy a favor de la calle, de la protesta extrainstitucional, pero cuidado porque puede ser de izquierda, pero también de extrema derecha. Hay que saber lo que se está haciendo. Hay muchos partidos de izquierdas que llaman a movilización y dos días después la calle está dominada por la extrema derecha, con la izquierda totalmente desarmada.

Mª Ángeles Fernández y J. Marcos son periodistas en Desplazados.org.

Fuente: Ethic

Por una ética de la autoridad: desagravio al comisario general Julio Guarteche

Murió Julio Guarteche, exdirector de la Policía Nacional - 29/06 ...

Publicado en La Diaria. 20 de junio de 2020 | 

Escribe: Milton Romani Gerner en Posturas

No se sabe quién decidió renombrar la Sala de Actos de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia con el nombre del torturador inspector Víctor Castiglioni. Esa placa había sido retirada en 2016 y la Sala se había designado con el nombre del comisario general Julio Guarteche.

Es una buena noticia saber que se revió este atropello.

Las expresiones del Director Nacional de Policía, Diego Fernández, sin embargo, han quedado flotando y no hemos escuchado rectificación: “Yo no digo que Castiglioni no haya hecho nada indebido, nada más lejos de mí. Pero si el edificio de la Policía no tiene cimientos sólidos, no va a crecer. Y Castiglioni, con sus claroscuros, fue un referente de una época. Nosotros queremos fortalecer algunas unidades de la Policía Nacional y una de ellas es la Dirección General de Información e Inteligencia. En ese sentido, yo entendí que era un mensaje importante de reconocimiento a su fundador y primer director. Fue un acto de justicia profesional. No fue en contra de Guarteche, ni a favor de si Castiglioni torturó o no a alguien -algo que yo desconozco completamente-, ni a favor de la dictadura, ni tiene ninguna connotación política”.

La integridad, honestidad, profesionalismo y valores de Julio Guarteche fueron mancillados. Guarteche fue quien logró al frente de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) los mayores golpes a los grupos de crimen organizado que trataban de asentarse en Uruguay. Sin disparar un tiro y sin muertes. Fue una señal. Espero que esta no sea una contraseñal y haya sido solo una canallada de viejos policías que quieren volver al ruedo.

Necesitamos no solo cambiar la placa sino dejar de reivindicar a la vieja policía, la simpatizante de tacho y picana, aquella a la que la población supo no solo tenerle desconfianza, sino miedo.

Julio Guarteche trasciende, él se reiría de todo esto, que esté o no en una placa. Su moral, sus enseñanzas muestran algo mucho más valioso: el principio de autoridad basado en la ética, en el ejemplo de dignidad y respeto a los derechos humanos.

Presentación del programa "Hacia una Estrategia de Reducción de la ...

Honrar la memoria, honrar sus enseñanzas

Me honra haber compartido con él un trabajo difícil, complejo, haberlo conocido en lo profesional y en lo personal. Me honra la amistad que nació de esa tarea compartida.

Si vamos a educar en valores, conviene que los y las actuales cuadros de la Policía y los futuros integrantes de la fuerza lean esos conceptos.

Pudimos trabajar en equipo junto él y todo el equipo profesional de la Brigada. Aunando esfuerzos con los equipos de la Junta Nacional de Drogas (JND) y con los de Ricardo Gil, de la Secretaría Antilavado recién creada.

Hablaba frecuentemente con él en su etapa terminal, donde supo tener palabras de humor y de esperanza en el futuro. En su discurso de despedida, dijo: ¨Hay una máxima que lo engloba todo y expresa: ‘Tantas ideas como sea posible, de tantas personas como sea posible, lo antes posible’. No busquemos la gloria personal. He escuchado demasiadas historias contadas en primera persona, incluso de mi propia boca. El yo debe ser sustituido por el nosotros¨.

Así lo conocí

En 2005 me reuní con Julio Guarteche, entonces director de la DGRTID. Las desconfianzas prejuiciosas nos hacían tener una distancia relativa. Pero íbamos a trabajar juntos. Con Jorge Vázquez habíamos definido que lo nuestro no iba a ser una transición de tierra arrasada con mentalidad de Big Bang (todo comienza cuando llegás). Íbamos a escuchar y trabajar con todos y todas aquellas que hubieran acumulado una experiencia y que quisieran efectivamente trabajar en equipo y sin aprovechar los cargos para fines personales.

Fue una amable conversación. Me impresionó su humildad. Traía un dossier que me entregó y todavía guardo. “Romani”, me dijo, “estos son los dineros, autos, motos e inmuebles que han sido incautados y llenan la Brigada y las jefaturas. Bienes que están pudriéndose y no hay mecanismo legal para usarlos”. Ese fue el puntapié inicial para construir lo que es hoy el Fondo de Bienes Decomisados. Construcción institucional colectiva de gran utilidad destinada a quebrar la espina dorsal de las organizaciones criminales y poder reciclar los bienes incautados para fines de políticas públicas.

Las autoridades gubernamentales deberían leer y educar a la Policía con un simple texto: el discurso de despedida del comisario general Julio Guarteche.

La carta de despedida del ex Director Nacional de Policía, Julio ...

Una hoja de vida

Un distinguido compañero del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) me llamó para contarme, impresionado, el perfil de quien, ahora, iba a trabajar conmigo. Siendo dirigente estudiantil en Florida, insólitamente lo llamó el Jefe de Policía de aquella época. Le propuso gestionar, negociar, con diálogo, la acción de repudio prevista por la asociación de estudiantes para el acto patriótico del 25 de agosto. Pudieron convenir el momento, lugar y oportunidad del repudio previsto. Guarteche fue sencillo, simple, directo: “Uds. quieren manifestarse. Está bien. Pero, fulano, no me complique la cosa delante del Presidente interrumpiendo el desfile. Hagan lo suyo, en determinado lugar y luego del desfile”. Pero en el acto hubo presencia de policías de refuerzo que no eran de Florida y que empezaron a golpear y presionar a los estudiantes que se mantenían a una distancia prudencial del estrado. El compañero, indignado, comenzó a gritar: “Guarteche, ¿en qué quedamos?”. Guarteche vino en persona y puso en orden a los policías díscolos. Todo un homenaje a la gestión de la seguridad y la convivencia en democracia.

En mi vida y en la actividad pública parto siempre de la buena fe.

Las autoridades gubernamentales deberían leer y educar a la Policía con un simple texto: el discurso de despedida del comisario general Julio Guarteche, cuando ya enfermo, renunció a la Dirección de la Policía Nacional. Si hablamos de principio de autoridad, la autoridad moral es la que encabeza todo. Él fue un ejemplo en ello.

Dr. Luis Lacalle Pou, Dr. Jorge Larrañaga, por favor, léanlo.

Algunos párrafos significativos:

“En este mensaje final quiero expresar una serie de reflexiones que como ustedes comprenderán, son fruto de la experiencia propia y de otros colegas, cuyos aportes han resultado significativos para moldear mi forma de pensar. Seguramente cada uno de nosotros desde su lugar puede expresar las suyas. Hay mucho conocimiento y experiencia presentes en este lugar”.

“La criminalidad que sufrimos en gran parte responde a las necesidades de una parte de la sociedad. El crimen organizado y la criminalidad común históricamente se han involucrado en actividades lucrativas para satisfacer las demandas que sectores de esa misma sociedad están dispuestos a pagar. Se hurta porque habrá compradores, se trafica drogas porque habrá consumidores dispuestos a pagar, se fomenta la prostitución infantil porque hay integrantes de nuestra sociedad dispuestos a ponerle un precio a sus aberraciones, se produce la pornografía infantil porque hay individuos dispuestos a consumirla. Casi todos los delitos son para obtener lucro”.

“El prestigio o la buena visión de la institución están basados en lo que haga o deje de hacer uno solo de sus integrantes. Se multiplica por decenas una buena experiencia con la Policía y por miles una mala atención o un exceso. Ninguna de las muchas tecnologías que hemos recibido puede substituir al ser humano. El ser humano es lo más importante”.

“La corrupción es el principal delito a combatir. No importa el país del mundo del que hablemos, ese es su principal delito. En los casos más extremos debilita los sistemas democráticos. No importa de la Policía que hablemos, ese es su principal delito. En cualquier caso debilita a la institución. Sobre la corrupción se deslizan otros delitos generalmente mayores que no solo afectan los derechos y los intereses de los ciudadanos sino que tienen consecuencias sobre la seguridad de los propios policías. Debemos tener en claro que no hay lugar para individuos corruptos en la institución. La corrupción es una tragedia personal, una vergüenza familiar y un golpe a la confianza institucional. Todo a la vez. Hay demasiados ejemplos cercanos y dolorosos como para que esa práctica sea todavía una opción”.

“No solo debemos respetar los derechos humanos sino especialmente la dignidad humana. Partir de una situación de comunicación violenta hacia un diálogo civilizado es una manera inteligente de encauzar las cosas hacia un trato digno para todos”.

Milton Romani Gerner fue embajador ante la Organización de Estados Americanos y secretario general de la Junta Nacional de Drogas.

RICARDO GIL IRIBARNE RENUNCIÓ a la presidencia de JUTEP. “El sistema político da una “marcha atrás brutal” en el combate a la corrupción y no tiene “voluntad” de establecer controles serios. Entrevista de Guillermo Draper en Búsqueda

Alguien “no tiene muchas ganas” de que se combata el lavado

Foto: Presidencia.

—Como presidente de la Junta de Transparencia y Ética Pública usted integraba la comisión encargada de coordinar la política antilavado de activos. ¿Cómo recibe ese tema el nuevo gobierno?

—Una evaluación hecha por un organismo internacional y aprobada en diciembre dice que en materia de normas, de leyes, Uruguay tuvo los mejores resultados de la región. Pero el último sistema de evaluación incorpora el sistema de resultados, de efectividad. ¿Qué resultados tuvieron? A Uruguay le tiraron las orejas. Le dijeron: “Acá faltan resultados, acá falta gente presa”.

—El proyecto de ley de urgente consideración que envió el Poder Ejecutivo al Parlamento incluye cambios a las normas antilavado. ¿Qué opina al respecto?

—Da la sensación de que el que redactó algún artículo no tiene muchas ganas de que se controle el lavado de activos. Todo aquel que más o menos trabajó en serio estos temas en los últimos años, no entiende esto salvo como un retroceso.

“Hacer coincidir los cambios en la Jutep con el cambio en el gobierno nacional y en el marco de una distribución de cargos cuotificada entre los partidos” afecta “la independencia” del organismo, opina Ricardo Gil Iribarne, quien renunció a su presidencia

Entrevista de Guillermo Draper de Búsqueda

El porqué de la renuncia de Ricardo Gil Iribarne a la Jutep

La carta dirigida al ministro Pablo da Silveira está fechada el 30 de marzo. En ella, el presidente de la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), Ricardo Gil Iribarne, presentó su renuncia al cargo, aunque le daba al gobierno tiempo hasta el 30 de abril para designar a un sustituto. El jueves pasado, vencido el plazo, la “junta anticorrupción” quedó acéfala.

Gil Iribarne dice que la situación era insostenible. Hacía más de un mes que era el único integrante del Directorio en funciones, lo que impedía que el organismo tomara decisiones relevantes. Y agrega que lo peor son las señales que dio el “sistema político” sobre el futuro de la política anticorrupción en Uruguay.

Para Gil Iribarne es “un profundo error” la decisión de cambiar la integración de los órganos de contralor para adaptarlos a la realidad política surgida de las últimas elecciones nacionales.

“Hacer coincidir los cambios en la Jutep con el cambio en el gobierno nacional y en el marco de una distribución de cargos cuotificada entre los partidos me parecía y me parece que es una marcha atrás brutal en esa línea de mostrar y fortalecer la independencia de la junta”, dice.

Durante la gestión de Gil Iribarne, que asumió en 2017 y debía abandonar el cargo en 2022, la Jutep tuvo un perfil alto. Con resoluciones adoptadas por unanimidad, cuestionó la conducta de, entre otros, el exvicepresidente Raúl Sendic, el exsenador frenteamplista Leonardo de León y los intendentes blancos Armando Castaingdebat (actual subsecretario de Desarrollo Social), Pablo Caram, Agustín Bascou y Adriana Peña. También le recomendó al entonces presidente Tabaré Vázquez que dejara de contratar a su consuegro como chofer.

“Creo que es bastante claro que la junta se manejó con independencia de los partidos”, resume.

El jueves 30 de abril fue su último día como presidente de la Jutep. ¿Por qué renunció?

—La nota de renuncia la presenté el 30 de marzo. Ahí planteaba como el argumento central que la junta está paralizada, porque la ley dice que para funcionar se requieren dos directores mínimo y desde el 9 de marzo, que es la fecha efectiva de renuncia de Matilde Rodríguez, el único director soy yo (el vicepresidente Daniel Borrelli renunció en enero). Por lo cual, desde hace casi dos meses la junta no puede hacer nada salvo mantenimiento. Eso provocaba dos situaciones: una, que no estoy cumpliendo la función que vine a cumplir, y yo siempre dije que vine a hacer un trabajo importante y si no lo puedo hacer me voy. La segunda es que esto también es un mensaje de lo que se puede esperar o se va a querer hacer con la junta, que obviamente no coincide con la visión que tuvo el Directorio desde el 2017 hasta ahora. La razón fundamental fue esa.

—Antes de asumir, el actual secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, dijo a Búsqueda que el gobierno quería “adaptar” la integración de los órganos de contralor a “la nueva realidad” política.

—Ese es otro elemento. Lo segundo que planteé en la nota de renuncia fue que me había enterado por la prensa, por esa nota en Búsqueda, que los cargos de la Jutep fueron incluidos en la distribución de cargos que se realizó entre los partidos políticos y debía señalar que me parecía una práctica inadecuada. Justamente lo que había hecho este Directorio era tratar de demostrar que la Jutep tenía que estar al servicio de los ciudadanos y no de un gobierno —del partido que sea— ni de un partido político. Hacer coincidir los cambios en la Jutep con el cambio en el gobierno nacional y en el marco de una distribución de cargos cuotificada entre los partidos me parecía y me parece que es una marcha atrás brutal en esa línea de mostrar y fortalecer la independencia de la junta. Eso coincide con lo que pasa en otros países, incluso países vecinos, donde cambia el gobierno y los organismos de control se ponen a la medida del nuevo gobierno, lo cual supone que empiezo a perseguir enemigos y a defender a los amigos. La Jutep nunca hizo eso, ni ahora ni antes, y por eso creo que es un mal mensaje a la ciudadanía y también hacia el mundo. No es correcto ni es una buena solución cambiar a sus integrantes junto con el cambio de gobierno, nunca se había hecho antes. Me parece un profundo error. Obviamente, el que decide es el gobierno. Y por eso yo, en ese contexto, me voy.

Pero la integración del Directorio que usted presidió estaba coutificada políticamente. Daniel Borrelli y usted tenían vínculos con el oficialismo y Matilde Rodríguez, con la oposición.

—Tengo la sensación de que no fue objeto de una negociación, porque la elección de Matilde Rodríguez trancó la designación por unos meses. En mi caso, jamás hablé, ni antes ni durante la gestión, con nadie de ningún partido político respecto a por qué iba a la Jutep, qué iba a hacer o dejaba de hacer. A mí me designó el gobierno con venia del Senado, que es lo que tiene que pasar porque es lo que la ley dice.

Borrelli tampoco era frenteamplista, pero era un exjuez y exministro colorado cercano al entonces presidente Tabaré Vázquez.

—Están claros los orígenes y los vínculos eventuales. Pero en mi caso, al menos, nadie me lo planteó desde ninguna fuerza política. Al revés, yo he dicho como crítica que vine acá sin que nadie me preguntara cuál era mi opinión, mi plan de trabajo. Nadie me pidió cuentas de los partidos en estos tres años. Pero, además, creo que es bastante claro que la junta se manejó con independencia de los partidos. Todos los partidos se enojaron con nosotros en algún momento y todos aplaudieron cuando hicimos algo que afectaba a sus rivales políticos. Es lo que suele suceder cuando hacés las cosas bien. Si repasás los casos que hicimos públicos, ves gente de todos los partidos cuestionados, ves efectos sociales de algunas resoluciones de la Jutep. Capaz que se pudo hacer mejor, no sé, pero la independencia fue clara.

El Frente Amplio aceptó ese criterio y, en la lista de nombres que mandó al gobierno, su representante en la Jutep estará en poder del Partido Comunista.

—En la nota de renuncia que presenté, planteé justamente que el error era del sistema político. En estos tres años he hablado bastante de cosas que no ha hecho, o a hecho mal —desde mi punto de vista— el sistema político: desde no apoyar a la Jutep y no darle recursos hasta aprobar leyes que aportan muy poco y, algunas de ellas, implican algún retroceso importante en lo que sería el camino correcto para mejorar un sistema que promueva la transparencia y combata la corrupción.

Usted le dio un perfil particular a la Jutep sobre la idea de que es el máximo órgano anticorrupción de Uruguay. ¿Por qué?

—El tema es qué está pasando en el mundo con la corrupción. Claro, ahora con el coronavirus parece que se corre del escenario el tema, pero si tú mirás el momento en el que asumimos nosotros la región estaba prendida fuego por la corrupción. Y va a seguir prendida fuego. Entonces, en ese contexto, quedarnos con que, según Transparencia Internacional, Uruguay es el mejor país de América Latina me parece un error. ¿Por qué? Porque es cierto que tenemos fortalezas y estamos mejor que otros, pero tenemos muchas debilidades. Y creo que —y esta situación en la que estamos un poco me lo confirma— una de las principales debilidades es la falta de voluntad política de hacer estas cosas en serio. El sistema político no quiere, no está dispuesto a establecer y a hacer efectivos sistemas de control que realmente condicionen la acción de los corruptos y promuevan la transparencia y la ética en serio. Hay mucho de “vamos a hacer como que hacemos”. Aprobaron varias leyes el año pasado que parecían que iban en el camino correcto, pero si rascás un poco no van en el sentido correcto; y otras, como la de los viáticos, la aplican en setiembre porque es año electoral y la suspenden en diciembre porque el tema de los viáticos toca muchos bolsillos.

¿Cree que el sistema político está corrompido y por eso no quiere control? ¿Es un problema de desidia?

—Creo que no sería correcto que atribuyera intenciones. Yo lo que mido y muestro son resultados: el sistema político no ha hecho ciertas cosas y no las quiere hacer. Por el contrario, ahora, partidizando definitivamente la distribución de cargos de la Jutep, coincidiendo con los cambios de gobierno, da un paso atrás. ¿Qué pasa? Creo que es una combinación de hechos. ¿Hay corruptos? No hay ninguna duda de que hay corrupción en Uruguay. ¿Todos son corruptos? No. Justamente, uno de los efectos de un trabajo correcto es mostrar que no todo el mundo es corrupto. Nosotros hemos encontrado muchos aliados entre los funcionarios públicos, mucha gente de carrera que se preocupa por hacer las cosas bien y nos ha ayudado mucho. Es gente que trabaja en auditorías, en planificación, en presupuesto, funcionarios que quedan aunque pasen los gobiernos y que están muy preocupados por las cosas que ven.

Además de eso, creo que hay un “por las dudas”, un miedo a que el combate a la corrupción dentro de sus filas partidarias le produzca costos políticos electorales. Eso es un error, porque me parece que también a escala electoral hay más ganancia que pérdida si se combate la corrupción. Y también se juegan a desgastar la memoria de la gente. Entonces, después resulta que fulano de tal, que claramente violó las normas, después es electo. Son las reglas de juego y no hay que calentarse. También sucede que, y nos está pasando ahora, fulano de tal, sobre el cual se hicieron informes contundentes, tiene un cargo en el gabinete ministerial. Y bueno, son las cosas que uno tiene que aceptar.

¿Quién es?

—Hay dos: (Armando) Castaingdebat y (Remo) Monzeglio. Pero lo de Castaingdebat es brutal. Nuestro informe es brutal. Leé el informe de la fiscal, que no lo procesó, en el que dice que el “completo informe” de la Jutep muestra “múltiples y graves irregularidades”, y ahora es subsecretario.

La fiscal no pidió su procesamiento en ese caso.

—Ahí tenemos otro problema. Generalmente se dice que, si no lo procesaron, no hizo nada mal. Nosotros decimos: “No, mire, al señor (Leonardo) De León no lo procesaron, pero violó un montón de normas, aunque nadie lo castigó”. La ley que votaron los legisladores el año pasado dice que una cosa es la sanción penal y otra la sanción administrativa, y que una no excluye a la otra. Si a mí me dicen que al exintendente de Flores, con un informe muy claro y contundente de la Jutep, no lo procesaron y eso lo exime de todo, también van a decir que en el caso Alur tampoco pasó nada. ¡No! Pasaron cosas muy malas. Que no son delitos lo decide la Justicia, que son faltas administrativas previstas en la ley lo decide la Jutep. Y si frente a eso le das un cargo importante, bueno, algo anda mal. Es también un mensaje. Claramente, la cabeza del nuevo gobierno va en un sentido contrario, ha respaldado explícitamente a otros jerarcas, particularmente intendentes, sobre los cuales el Directorio de la Jutep —que en todos los casos resolvió por unanimidad— sacó informes durísimos, claros, donde no quedan dudas qué normas se violaron.

¿Todo esto le dice que el sistema político quiere que la Jutep vaya para otro lado?

—A mí me indica eso. Ahora, acá esto se mide por resultado. Si dentro de un año la Jutep avanzó, diré que me equivoqué. ¡Ojalá me equivoque! Pero por los elementos que tengo para analizar hoy, todo indica que van a quitarle a la Jutep el centro de actuación que tuvo en este último tiempo, vinculada a la investigación de denuncias.

Ahora el que venga va a estar en la misma disyuntiva que nosotros, con algunas cosas un poco mejor y con cosas para hacer. Hay que reglamentar el nuevo sistema de declaraciones juradas, que para mí no va a servir para mucho. Nosotros trabajamos sobre un portal de denuncias que ya está pronto, pero como no hay directorio falta quién las reciba. Además, la Ley 19.823, que regula la conducta de los funcionarios públicos, se comió algo que estaba en el decreto vigente. Decía el decreto que “toda persona o funcionario público que haga denuncias va a ser protegido”, la ley habla solo de los funcionarios públicos. El ciudadano común desapareció, y yo he dicho que me puedo olvidar de algo, ahora, si lo saco es porque lo pensé. Alguien pensó que era mejor sacar, quitarle la protección al ciudadano común para hacer denuncias. Me parece lamentable, un error, y me parece que debilita para el futuro, más allá de que haya otras normas generales donde puedas ampararte. Es una señal que tampoco es muy buena.

La falta de directores le impidió a la Jutep actuar en medio del cambio de gobierno. ¿Es un problema?

—Con nuevas designaciones alguien tiene que considerar lo que siempre pasa y no necesariamente siempre está mal, que son los conflictos de intereses. El jueves pasado, último día mío en la Jutep, recibimos una denuncia sobre la designación de Sotelo al frente de los medios públicos. El mismo día le respondí a los senadores del Frente Amplio que la denuncia entraba, pero quedaba a la espera de que algún día hubiera un directorio que la pueda considerar. ¿Es bueno eso? No. Hay un montón de casos que la Jutep debería verificar si son o no problemáticos. Porque además lo que pasa con la inacción, con la falta de voluntad política, es que queda como que cualquier denuncia fue cierta. Si hay organismos de control buenos, debería apuntarse a que se castiguen los malos y a defender a los buenos, que hay muchos.

¿Todo queda librado al tamiz político partidario?

—Exacto. Ahora, ahí se está jugando con la confianza de la gente. Si hacemos estas cosas y después nos quejamos de que la gente no confía en el sistema político, caemos en una contradicción. Si hacés esas cosas, la gente no les va a tener confianza.

¿Usted tiene confianza en el sistema?

—No tengo el escepticismo, la resignación de que todo está podrido. Uno de los objetivos del trabajo nuestro en la Jutep fue decir: acá se hacen cosas bien y cosas mal. El sistema debería estar interesado en que los organismos de control funcionen, pero no lo está. Es la foto de hoy. ¿Necesariamente es la foto de dentro de un año, tres o cinco? No. Depende de que todos los uruguayos hagamos fuerza para el otro lado. La fortaleza principal que yo veo en el país es la gente, el ciudadano común que, más allá de que a veces se mezcla con los temas partidarios, tiene una fortaleza de valores, y eso me permite ser optimista.

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SOLO CUCOS por Stella Maris Zaffaroni

2005

Me había levantado temprano, ayer hice arreglo de los placares, así que tenía un montón de ropa para lavar.
Decidí empezar por la ropa blanca, agarro el montón y lo meto en la máquina.
Entonces me voy a bañar, salgo, me paro frente al placar, me pongo el sutién, abro el cajón de las bombachas ¡vacío!. ¿Eh?, ¿y mis calzones?, me pregunté. Ni idea de dónde estaban.
Busqué por toda la casa, en las ropas que separé para lavar, el las que embolsé para regalar, nada, que no están.
-¿Y ahora cómo me visto?, porque el que usé ayer está en la lavadora.
Al final me puse la parte de debajo de un biquini, total ¿quién va a verme?

  • Escuchame por favor porque esto es de no creerse: ¡Perdí mis calzones! -Estaba diciéndole a Macarena cuando empezó a alborotar:- ¡Por fin…ya era hora…la Chichí se destapó…
    -Dear- me aferraba al teléfono- ¡Macarena!- ella ni plín, ni bolilla me daba, seguía hablando a toda máquina.
    -Contame cómo fue, de dónde lo sacaste al que te perdió los calzones- medio como que entreparó para respirar y ahí aproveché y dije:-Te digo que a ella…
    -¿Cómo ella?… Chichí para esto no estoy preparada, voy para allá- dijo y cortó, el clic del teléfono tuvo una nota distinta…sonó mal.
    Y ahí quedé yo, en medio del patio del naranjo, con el tubo en la mano… mirándolo. ¿Por qué miro el tubo cuando me cortan la comunicación?

Me metí en la cocina y puse a calentar agua, ensillé el mate y estaba por salir al balcón del fondo a colgar la ropa cuando entró Macarena.
Largué el cesto de ropa al suelo y, antes de que pudiera decir algo, le encajé el mate recién cebado, coronado de espumita, en la mano…irresistible.
Mientras ella chupaba la bombilla dije: -Es las bombachas lo que perdí- se le agrandaron los ojos- “ellaS, las bombachas”, literalmente las perdí, no sé dónde estás, no encuentro mis calzones, bragas, cucos, bombachas, tangas…- mientras hablaba iba acercando mi cara a la suya.


-Cortala que ya entendí- me espantó como a una mosca y se dejó caer en un sillón- Vos desmemoriada y yo haciéndome la película…
-Me puse a reorganizar el placar y no sé qué hice con mis calzones ¿dónde los habré puesto? Y es domingo.
-¿Pensás ir a la iglesia para que te santigüen?
-Tonta, es que los comercios están cerrados y no puedo comprarme otras.
-¡Actualizate, Chichí!, vas a un shopping.
-Ah, claro, es que viviendo en 18 de Julio me olvido de los shopping.
-Mi amiga perdió las tangas y el cerebro-Macarena se agarró la cabeza.
-Pues da para una película de terror, tal vez algún fantasma se las llevó- dije, con son de burla, al levantar la canasto y me fui a colgar la ropa.
-De terror es nuestra vida “íntima”- me alcanzó los palillos.
-Tenés razón, por allá abajo ya ni tampones usamos…-colgué un camisón.
-Un bajón realmente- dijo Macarena al tiempo que extendía un toallón.
Tomé la otra punta del toallón y le ayudé a colgarlo pensando que hace 20 años nos tomábamos todo el vino con Edu (que ahora es padre… ¡a los 60 se hizo padre de familia!), nos juntábamos todos en Anticuario (que ahora es un almacén), nos íbamos de batuque con Fernando (que ahora es paciente de diálisis), nos pasábamos los fines de semana en lo de Jakie (que ahora es…está… ¿dónde andará?), nos encontrábamos con Marquitos (que ahora es finadito)…


Miro a Macarena que estaba- con sus brazos al aire, la boca llena de broches, palillos, como sea, y el cabello arremolinado- brillante de sol.
Me doy vuelta, veo nuestros cuerpos reflejados en el ventanal y pienso lo mismo que pensé hace 20 años: Ni una curva de menos, ni un rollo de más.
Salto, abrazo a Macarena, que estaba sacando una toalla del canasto, y le digo:- Dear somos unas diosas.


La otra, medio ahogada entre mi abrazo y los palillos que sostenía en la boca, masculla:
-Vos, además de los calzones, perdiste la cordura.- al reír se le cayeron los palillos
-¡Gracia a Dió!- le digo levantando los broches del suelo- Gracia a Dió. Vieja y cuerda es too much.
-Totalmente, Chichí, totalmente.-colgó la toalla.
Le señalo nuestro reflejo en el ventanal:- ¡Miranos, somos unas diosas!
-¡Impecables, tenés razón!- dice soltando una carcajada al cielo- Inmortalicemos el momento.
Volé sobre los pisos encerados, agarré la cámara, volví y ¡plác!… nos tomé una foto con disparador automático.

Chichí

LAS ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES Y LOS OBJETIVOS SANITARIOS NACIONALES 2030 por Pablo Anzalone*

En períodos  de incertidumbre es necesario seguir pensando y haciendo  hacia los rumbos que el país necesita. La creación del SNIS nos planteó el desafío de actuar proactivamente sobre los principales problemas de salud  en lugar de limitarnos a una atención a demanda. Por eso es fundamental  reflexionar sobre los Objetivos Sanitarios Nacionales OSN 2020-2030.  Si el SNIS y más aún la sociedad uruguaya toda, no definen bien dichos objetivos y las líneas de acción para alcanzarlos, habremos retrocedido significativamente.

Varios de los OSN  deberán estar referidos a las Enfermedades No Transmisibles ENT.

 Las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares,  el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, llamadas ENT, son las principales causas de muerte  en Uruguay  y también en toda América.  Causan alrededor del 80% de las muertes en la región, y en particular inciden en la mortalidad temprana: 39% de las muertes  se producen en personas menores de 70 años. 

Un trabajo muy reciente de OPS [1]  pone el énfasis en que esas muertes prematuras pueden abatirse con una adecuada detección, atención y tratamiento. Pero  sobre todo remarca  que las ENT pueden prevenirse actuando sobre sus principales factores de riesgo: el consumo de tabaco, el consumo nocivo de alcohol, la alimentación poco saludable y el sedentarismo. A estos 4 grandes factores de riesgo se suma actualmente la contaminación del aire como quinta causa de las ENT. Asimismo, se incluye la salud mental dentro de la agenda global de las ENT, denominada 5×5 para referir a 5 enfermedades y 5 determinantes.

En  2016  la probabilidad de morir a causa de una de las cuatro ENT principales, entre los 30 y 70 años, fue del 16,7 %  en Uruguay, mientras en la región de las Américas era de 15% (18% en los hombres y 13% en las mujeres) , disminuyendo desde el año 2000  cuando alcanzaba al 19% (23% en los hombres y 16% en las mujeres).  Nuestro país tiene una gran concentración de su mortalidad originada en las ENT y sobre todo en las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares,  los tumores y las enfermedades del sistema respiratorio, que superan el 60% de las muertes. Entre 2005 y 2016  la mortalidad por causas cardiovasculares descendió 13,8%  en todas las edades y  27,5%  entre 30 y 69 años [2] .

Estamos hablando de la mayor parte de los costos evitables de atención sanitaria, con consecuencias que significan una gran carga social y económica para la sociedad, ahondando sus desigualdades, comprometiendo su bienestar y  perspectivas. En Uruguay la evolución demográfica y epidemiológica tienden a agravar esta situación.

Fijarse objetivos en materia de salud, es un buen criterio para orientar y evaluar las políticas. Para lograr reducir la mortalidad temprana y avanzar hacia un “envejecimiento con salud”  son necesarias  políticas intersectoriales de fuerte carácter preventivo y de promoción de salud.

Por la relevancia del tema alimentación en relación con las ENT  es imprescindible un Plan Nacional de Alimentación Saludable. A partir de marzo de 2020 la implementación del etiquetado frontal es una gran oportunidad  para generar un cambio cultural que disminuya el consumo de “comida chatarra”, es decir aquella con “excesos”. La regulación de la publicidad, la prohibición de la publicidad engañosa, dirigida a la infancia y la aplicación de tasas o impuestos a los productos con altos contenidos de sodio, grasas y azúcares, complementan el etiquetado por “excesos”. Los planes de educación en materia alimentaria y nutricional a nivel de centros educativos, de policlínicas y colectivos comunitarios son parte necesaria de un plan global. En el mismo sentido está bueno el impulso a huertas escolares, huertas urbanas y huertas comunitarias. Debemos estimular la producción familiar de alimentos, incluyendo lo agropecuario y la pesca artesanal, generando agro-cadenas. El  Plan Nacional de Agroecología  aprobado por ley es un rumbo claro en este sentido, incluyendo una preocupación central por evitar la contaminación ambiental  y garantizar la sustentabilidad de los recursos naturales. Esta preocupación es  cohererente con las políticas referidas al  Cambio Climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La cantidad de pérdidas y desperdicios de alimentos puede abatirse si se aplica una planificación racional  en toda la cadena productiva.

En relación con el tabaquismo la estrategia aplicada  ha demostrado ser exitosa y es de todo punto de vista relevante su continuidad, jerarquizando la población femenina  dentro de las campañas. Ningún paso atrás en este plano, que ha prestigiado al país en el escenario internacional y está generando mejores resultados sanitarios.

Necesitamos una política más fuerte en relación con el consumo problemático y la dependencia respecto al alcohol, la ingesta desde edades tempranas y la baja percepción del riesgo. Para ello es necesaria una mayor regulación de la oferta, además de influir sobre la demanda a través de campañas educativas. Como aspecto exitoso puede mencionarse el cambio de hábitos respecto  al consumo de alcohol y el manejo de vehículos, que debe preservarse evitando dar señales contradictorias.

Como en el caso del tabaco o el alcohol la regulación estatal de la marihuana es un camino de avance en términos sociales y sanitarios. Las lógicas prohibicionistas y represivas han producido efectos peores que las drogas que pretendían combatir. Uruguay marcó un camino con resultados positivos también en este plano y habrá que defenderlo. 

El estímulo a la actividad física saludable y la reducción del sedentarismo es otra línea de prevención importante. Para ello debemos continuar incrementando la cantidad de gimnasios al aire libre, de espacios públicos integradores, en diferentes barrios, en particular aquellos con carencias socio económicas. Allí el sedentarismo es peor.  La bicicleta es un medio de transporte versátil  que sirve para el esparcimiento y la recreación, el deporte o el traslado a los centros laborales o de estudio. Promover su utilización requiere ciclovías, facilidades de acceso y estacionamiento seguro.  El automóvil individual por el contrario no debe incentivarse, ya que es la forma de transporte más sedentaria y contaminante.

Actualmente  existen una amplia gama de dispositivos tecnológicos  favorables a los hábitos saludables, que registran parámetros biológicos de sus usuarios. Con la salvedad de no generar una medicalización mayor de la vida cotidiana, no está mal pensar en el uso de estas tecnologías.

Estas políticas intersectoriales  necesitan de los tres niveles de gobierno, actuando coordinados, complementando esfuerzos.  La estrategia de Municipios y Comunidades Saludables es una buena forma de implementar las alianzas en cada territorio, promoviendo la participación social y comunitaria como protagonista de las transformaciones. La planificación local participativa es una herramienta fundamental y muy efectiva. Los  municipios son un actor a valorizar en las políticas de salud.  Hay muchas experiencias en este sentido, que no siempre se conocen, ni generan los aprendizajes y las sinergias posibles. Junto a la definición de objetivos nacionales importa la adecuación territorial de los mismos. A su vez la rendición pública de cuentas y las evaluaciones periódicas  son criterios para retroalimentar la planificación, comprometiendo a los actores para nuevos logros.

Al mismo tiempo que se profundizan las políticas sobre los determinantes de las ENT  los servicios de salud deben  adecuarse  a la  perspectiva  epidemiológica y demográfica  para dar una atención integral, jerarquizando el diagnóstico temprano, el tratamiento oportuno, la rehabilitación y reinserción.

Si asumimos que la discapacidad y la dependencia de cuidados son prevenibles en gran medida, ésta  es una prioridad de los sistemas de salud (Informe “Cuidados de Largo Plazo: El Desafío para las Américas”OPS 2019[3]) . En Uruguay el Sistema Nacional de Cuidados ha avanzado en la creación de Centros de Día, un dispositivo de carácter preventivo que articula distintos actores locales. Vamos a necesitar muchos y de diverso tipo. Tanto el SNIS como el SNC tienen un desafío conjunto.

Ninguna de estas políticas son posibles si hay un ajuste regresivo del presupuesto de salud o de cuidados. Pretender ahorrar en estas inversiones es condenarse a gastar mucho más tratando de hacer frente a las consecuencias sanitarias y sociales de las ENT.

Seguir trabajando para defender y profundizar los cambios en la salud, estar alertas, evitar retrocesos,  promover nuevas iniciativas, generar acuerdos, incrementar la participación social, son verbos adecuados a la etapa que se abre.


[1]    Organización Panamericana de la Salud. Las ENT de un vistazo. Washington, D.C.: OPS; 2019.

[2]MSP 2018.  Actualización sobre las Enfermedades No Transmisibles en Uruguay. Sistematización a setiembre 2018c

[3]OPS 2019  Cuidados de Largo Plazo: el desafío para las Américas

* Licenciado en Ciencias de la Educación. Doctorando en Ciencias Sociales

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO  diciembre 2019

PROPUESTAS SOBRE ÉNFASIS Y CONTENIDOS DE CAMPAÑA POLÍTICA DEL FRENTE AMPLIO por Colectivo El Taller

Estamos viviendo un período de cambios bruscos en la región. Hay una ofensiva terrible de la derecha que avanza y destruye las conquistas de los gobiernos progresistas. En un clima de odio, revanchismo y virulencia, se utilizan todos los medios y mecanismos para voltear o desplazar gobiernos encarando rápidamente reformas antipopulares de insólitas repercusiones. Inimaginables hasta hace poco tiempo.

Es obvio que hay una parte importante de este sorprendente avance de la derecha económica y política que se hace sobre la base de graves errores que hemos         cometido las fuerzas políticas y sociales de izquierda en todo el continente.

En ese contexto, nuestro país se aproxima a una campaña político electoral, en una situación muy peculiar, donde se juegan los destinos de una acumulación y de logros muy importantes. También nosotros debemos tener una revisión autocrítica, ya que estamos a tiempo de rectificar y relanzar una movilización política desde ahora. Ganar es crucial. Pero la pregunta que debemos hacernos los frenteamplistas es el ¨para que ganar¨ Eso determina los contenidos para los cambios que proponemos hacia el futuro.

Lo que sigue son algunas reflexiones que, como militantes de izquierda,    frenteamplistas con experiencias compartidas en el movimiento popular, en la participación social territorial y en gestión de gobierno, proponemos para intercambiar y dialogar con   todos los compañeros y compañeras con quienes nos unen compromisos, afectos y desafíos.

                                                                          Colectivo El Taller

 1.Otra política posible

Somos distintos, diferentes, de los partidos del sistema. Por lo que ha sido nuestra historia, y nuestra épica. Por forma de ser y actuar. Recuperar la credibilidad en base a que somos diferentes, es crucial. No solo respecto al programa y las ideas, sino a las formas de hacer política. Vivimos en un país que no es el mismo que el del 2004 y nosotros hicimos mucho por cambiarlo.

Para muchos, el desencanto se expresa en tomar distancia, en estar en actitud de espera o en formas crecientes de desprecio de la política (“todos son iguales”). Necesitamos dar señales claras para volver a ser creíbles en temas éticos, de transparencia, de programa, de renovación de equipos. De continuidad, pero más que nada en cambio.

Cierto acostumbramiento, la inevitable introyección de los cambios como hechos naturales, algunos errores cometidos y cierto nivel de burocratización nos colocan ante ciertos sectores dentro de la bolsa del ¨son todos iguales¨.

En cosas sustantivas, no fuimos suficientemente diferentes a los ojos de la gente. Este lío no lo arreglamos para ganar una elección, pero tiene que haber un punto desde el cual hay que empezar a rectificar. En muchos lugares hubo prácticas clientelísiticas y prebendarias. Podemos buscar muchas explicaciones, pero tenemos un problema serio. La estatización de una fuerza politica de cambio es un veneno letal que carcome a la fuerza, a sus militantes y le quita credibilidad como herramienta de cambio.

  1. Instalar la verdad, combatir la estrategia de acoso y derribo

 La tarea que el Frente Amplio tiene por delante es trabajar inteligentemente y por todos los medios en instalar la verdad. Hoy es una tarea. En los países de la región la estrategia de distorsionar la realidad, recurrir a las postverdades, le permitió a la derecha obtener importantes logros electorales. Si bien las realidades son diferentes los resultados son ciertamente alentadores para la oposición en nuestro país.

Esta situación encuentra al FA y al gobierno con un relativo agotamiento de su agenda, sin relacionamiento positivo fuerza política gobierno organizaciones sociales. Se suma que hemos sido afectados por situaciones comprometedoras en el plano ético.

Hay desencanto de una parte significativa de la militancia a la que se le cayeron los que constituían verdaderos símbolos de identidad. Cuando la izquierda cuestiona a la izquierda lo hace siguiendo acríticamente el clima generado por la oposición ante diversos temas por ejemplo salud, educación y seguridad. Ese es un discurso que confunde, no pudiendo identificar que la disconformidad tiene causas diferentes y que, en medio de errores graves, también hay logros importantes. En eso, la verdad. Y todas sus consecuencias.

  1. Fortalecer todos los mecanismos de transparencia y combate contra la corrupción.

No se puede postergar la planificación y despegue de batallas ideológicas y culturales. No se arregla con palabras o apelando a los mecanismos de control existentes que, por otra parte, en el plano institucional siguen siendo débiles y sin presupuesto.

Sin negar los errores propios, se puede afirmar que hay una corrupción estructural, que funcionó y funciona desde todos los mecanismos del estado, que forman parte de la lógica empresarial en esta etapa del mundo globalizado.

La izquierda nunca debió ceder esta bandera. O lo que es peor, deslizarla para que estuviera en manos de la derecha económica o mediática. Menos aún cometer errores y horrores que la expusieran al “todos son iguales”. La demostración de que somos diferentes tiene que estar en la agenda política con medidas integrales de fondo, concretas, creíbles. El statu quo implica lógica de poder, afán de lucro, ultracompetencia. El hacé la tuya y cuál es la mía actúan como aceite de los engranajes. Las privatizaciones y contratos con el Estado son un maná en el que se produce coima, que es bidireccional. Dar y aceptar. El acomodo, también. No importa si otros son peores. En la izquierda es casi una traición a nuestra concepción de iguales.

  1. Liderar la indignación.

Cuando están en juego derechos de las personas, hay que colocarse al frente del reclamo, es decir, el Frente Amplio, el Gobierno lidera la indignación. Las falencias que se señalan deben ser un punto de apoyo para nuevos desafíos.

Los errores, omisiones y faltas al cumplimiento de nuestro programa y metas de gobierno deben ser asumidas desde la perspectiva de CAMBIAR EN EL CAMBIO. Aceptadas como palanca para revisar y rectificar rumbos. Y sobre todo hablar nosotros de los problemas y desafíos que sigue teniendo la sociedad uruguaya y convocar a su abordaje colectivo.

La plataforma de derechos es el eje de acción que guía nuestro objetivo y el carácter    de la democracia. Radicalizar la democracia significa la conquista de derechos sociales, económicos y políticos en un grado de igualdad y desarrollo justo. Es el horizonte desde donde desplegamos los consensos, alianzas y contradicciones.

  1. Continuidad y cambio. Quedarse sólo en los logros es insuficiente.

El Frente Amplio fue el partido político que realizó los cambios más importantes de fin y principio de siglo. Llegamos al gobierno porque convencimos que éramos el CAMBIO, como un otro posible.

Seguimos lo de Sartre: ¨La decisión de cambio procede del cambio del punto de vista, de una apertura conceptual e imaginaria sobre un otro posible. No es porque se tenga conciencia que una situación es insoportable que se decide cambiar. Es el día que se concibe que una situación puede cambiar que nos damos cuenta que ella es insoportable¨.

Se trata de generar, nuevamente y sobre lo hecho una nueva apertura conceptual, afectiva, a un nuevo otro posible.

Decir que los otros eran peores es infantil, hoy no genera voluntad de seguir los cambios. Porque la memoria actual no los registra, y los réditos que de ello se pueden sacar alcanzan a una parte de la militancia. Ni siquiera a los sectores con malestar, que en el acierto o en el error, sienten que lo hecho es insuficiente. Que desde la izquierda podríamos haber hecho mucho más. Tampoco ordena y moviliza a estos, para conquistar un electorado que va a ser exigente. Que tendrá nuevas promesas de cambio.

Hay que reafirmar que seguimos siendo agentes de cambio.

  1. ¨Profundizar¨ ¨Ir a más,¨ ¨Giro a la izquierda¨, no parecen convincentes.

Son conceptos que no alcanzan para movilizar, para emocionar, para salir a pelear. Son vacuos. Mucho menos, insistimos, para ese 10 o 12 % del electorado de izquierda que está enojado, molesto y puede votar en blanco o anular y con eso perdemos. Ya pasó.

La ofensiva de la derecha en la región y en nuestro propio país obliga a reafirmar las ideas centrales de izquierda, movilizando al primer y segundo círculo de gente politizada, incorporando el entusiasmo por otros cambios.

Reafirmar y solidificar las alianzas con las organizaciones sociales es estratégico.  Se trata de ser coherentes, diferenciarse y generar el clima para nuevos cambios. Buscar el centro, como recomiendan siempre los politólogos de las encuestas, y que basta con eso para ganar electores, es un error. Máxime en el contexto regional y en la ofensiva de la derecha económica y política de los auto convocados & Cía. Cuando la derecha aparece como opción de cambio y la izquierda defensora del statu quo, la batalla es perdidosa para la             izquierda. No se trata de buscar una radicalización verbal sino hablar de los problemas,             analizarlos desde la óptica de izquierda y levantar propuestas claras e innovadoras.

Es necesario defender la política y la ética como herramientas para las transformaciones y la resolución de los disensos. Fundamentalmente defender la democracia como el sistema que ampara los derechos cíviles y democráticos amenazados en la      región. Nuestra propuesta es radicalizar la democracia, extender, garantizar y promocionar los derechos civiles, sociales y económicos, con justicia social y desarrollo sustentable, a través de políticas medioambientales claras y contundentes.

Transparencia, ética y política sólo son posibles en sistemas profundamente democráticos. Por eso, la defensa de la democracia es vital en este período y debe permear a las nuevas generaciones que no vivieron la dictadura y no tuvieron la oportunidad de aprender de esas experiencias.    

  1. Ratificar y fortalecer la identidad de izquierda.

Incluso en los temas candentes y polémicos. Precisamente en ellos. La experiencia en Costa Rica y también en Brasil demuestran que la dilución hacia el centro del espectro, cuando no el coqueteo con la derecha, son suicidas. Dilma eligió a un Ministro de Economía de derecha, destituyó al Secretario de Drogas, se apartó de la CUT, el MTS y toda la tradición de izquierda. Alvarado fue el único que insistió en mantener a la Corte IDH frente al arrugue de todos los demás y llevó de vice a una mujer negra y combativa.

  1. Participación ciudadana. Un debe.

Es un debe y un desafío. El SNIS sigue teniendo carencias para, efectivamente, hacer          participar a los usuarios. En la Enseñanza no se han convocado a los Consejos de Participación social previstos por la ley. Las Mesas de Convivencia sobre el tema Seguridad dejaron de funcionar. Son herramientas que además de necesarias para la gestión desde el gobierno, deben generar lazos de acción con todas las organizaciones sociales. Tarea política para el Frente Amplio. En el discurso y en las propuestas es fundamental plantear los cambios como un emprendimiento donde todos tienen un rol, no se trata de esperar a que el gobierno los lleve adelante sino asumir todos los planos a desarrollar para que se concreten, sean duraderos y contribuyan a mayores transformaciones. Ahí lo cultural es siempre un plano decisivo.

  1. La fórmula electoral y listas del FA serán paritarias.

La prédica de la campaña debe ser feminista, y en defensa de TODAS las conquistas en materia de derechos (IVE, Matrimonio igualitario, LGTBI, Regulación de marihuana, etc.). Colocar los instrumentos de DDHH en el centro de la política de izquierda es una clave y un compromiso para respetarlo, sin doble rasero. Las enormes marchas del 8 de marzo son una demostración de que nuestra sociedad no puede seguir aceptando la violencia contra la mujer, ni las desigualdades que están en su génesis.

  1. La batalla contra TODAS las desigualdades

De género, étnicas, económicas, sociales, políticas. Como diferenciación y como identidad de izquierda. ¿Cómo construir y llevar adelante nuevas y mayores propuestas para avanzar en la distribución de la riqueza, la reducción estructural de las desigualdades y la erradicación total de la pobreza? Y darles sentido para la gente. Porque se puede.

Hay que contagiar el que si podemos. ¿No será que no queremos ser peligrosos porque queremos seguir siendo respetables? Hay que revisar los conceptos de equidad, de justicia, en un contexto económico mucho más adverso.

El debate respecto a la Renta Básica Universal o el impuesto a la herencia, forman parte de un paquete a ser analizado para igualar las capacidades de todos y todas. No pueden ser temas tabúes para no irritar sectores de poder. La fractura socio territorial es un tema de fondo a abordar en el próximo período. No nos podemos resignar a desigualdades tan grandes, cuando sabemos que los sectores de mayor pobreza y vulnerabilidad son las mujeres, las niñas y los niños. Necesitamos poner el énfasis en las transformaciones en cada territorio, en cada zona, en lo local y en la comunidad. Son aspectos decisivos para alcanzar mayor calidad de vida y garantizar derechos a cada vez más gente.

Falta mucho en la equidad de género, sobre todo en participación política y cargos de responsabilidad. Hemos estado omisos en una política clara de desarrollo productivo e inversiones, orientada a la preservación de los recursos naturales y del medio ambiente.

  1. Ningún candidato está puesto.

Nada ni nadie está seguro. Ni en la interna, ni en la general. Se puede ganar, se puede perder. Las encuestas, habida cuenta del análisis crítico, desde lo matemático y político, que señala Daniel Mordecki, siempre tienen sesgos y ponderaciones muy cuestionables. Ya lo supimos. Es absurdo negar el rol que juegan, lo relativo de sus mediciones y sus intencionalidades. Pero no podemos quedarnos en eso. Es absurdo negar el trabajo en las redes y la fuerza que pueden tener, pero tampoco quedarse en eso. El relato que hacen los responsables de campaña de Alvarado en Costa Rica, también son elocuentes e instructivos. Las campañas requieren del pienso específico y profesional, y de diversas técnicas. Pero sin ideas fuerza y/o candidatos que las expresen con énfasis y tonalidades afectivas, de impacto, no hay victoria. Y lo que sería aún más grave: se puede ganar y no saber luego qué hacer, qué rumbos tomar y con quienes llevar adelante los renovadores vientos de cambios radicales que necesitamos para seguir avanzando.

 

POLÍTICA DE CERCANÍA EN DROGAS por Milton Romani Gerner

“Se va a cumplir la ley, pero insisto: no hay que consumir drogas”. Tabaré Vázquez

“La medicina está, en algún punto, como hipnotizada por los medicamentos y la tecnología. Creo que eso quita el foco del paciente […] excesos que transforman sanos en enfermos”. Doctora María Noble, en una conferencia organizada por el MS y el FNR

“Alrededor de 5.500 millones de personas siguen teniendo un acceso limitado a medicamentos que contienen estupefacientes, como la codeína y la morfina, o ni siquiera tienen acceso a ellos. Eso significa que 75% de la población mundial no tiene acceso a un tratamiento del dolor adecuado”. Doctor Werner Sipp, presidente de la Junta Internacional de Estupefacientes (prólogo del Informe Especial 2015)

El presidente Tabaré Vazquez ha insistido en el irrestricto cumplimiento y la definitiva instrumentación de la Ley de Regulación del Cannabis y ha anunciado un nuevo plazo para su concreción.

Se está construyendo un nuevo modelo de fiscalización. Una regulación responsable de sustancias con riesgos para la salud, que tiene como cometido remontar 100 años de dogmatismo e ineficacia prohibicionista. Lleva un poco más de tiempo. Hay que decir también que el exceso de cautela puede ocasionar daños y puede ser fuente de errores políticos. No se trata sólo de la dispensión de cannabis en la red de farmacias y el urgente registro de usuarios; se trata también de diligenciar el uso medicinal del cannabis y la explotación industrial del cáñamo, incluidos en la ley y que marchan a ritmo lento.

Hay una multiplicidad de actores que están al servicio de la resistencia al cambio (a todo tipo de cambio). Son los primeros en refugiarse en las dilaciones. Apuestan al fracaso absoluto del gobierno y del Frente Amplio. Especulan, sin reparar que hay un punto en este tema: el statu quo favorece al mercado ilícito del narcotráfico. Hacen cola, también, los amanuenses que suponen que de esa manera quedan bien con el presidente, y ponen esfuerzo en trancar, dificultar y no facilitar nada; todo eso bajo la supuesta premisa de hacer bien los mandados, a pesar de la expresa determinación republicana que Vázquez ha reiterado. Un moderno CEO (Chief Executive Officer) no es un capataz acrítico y sin iniciativa. Un GPI (Gestor Político de Izquierda) tiene pensamiento político, así como hoja de ruta y coraje en la acción.

Reducción de daños, prevención universal, selectiva e indicada

A su vez, Tabaré ha insistido en su mensaje: “no hay que consumir drogas”. Todos entendemos su intención, enmarcada en su incansable prédica educativa. Ni el texto ni el espíritu de la ley suponen ningún tipo de promoción del consumo de marihuana.

Hay un desafío en materia de prevención. Apegado a las mejores evidencias en este campo, no se remite sólo a decir “no a las drogas”. Es más complejo. Hay que desplegar más herramientas informativas para poder gestionar los riesgos y mitigar los daños, partiendo del supuesto de que, más allá de nuestros deseos, hay hombres y mujeres que buscan placer, estados de conciencia diferentes, calmar dolores, soportar dolencias recurriendo a una variada oferta de sustancias, de circulación lícita, ilícita o semiilícita. También hay que tener en cuenta las garantías previstas en el artículo 10º de nuestra Constitución, que ampara a las acciones privadas de hombres y mujeres, siempre que no afecten a terceros.

Pharmacón y reducción de daños

La morfina, ¿es buena o es mala? Los medicamentos, en especial los psicofármacos y los antidepresivos que tan pródigamente dispensan nuestros médicos y vende la industria farmacéutica, ¿son buenos o son malos? Las dos cosas a la vez.

Pueden ser beneficiosas para la salud, pero también pueden generar daño. Los griegos acuñaron el nombre de phármacon, que significa, a un tiempo, remedio y veneno. Ambigüedad del término que compite con drug, de origen celta, que aludía al mal olor que despedían las mercancías en los puertos. Esta denominación, deletérea, poco precisa, ha servido para sostener mitos, prejuicios y moralinas. Aporta un problema más, porque, al decir de Albert Einstein, “es mas fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. En este asunto estamos intoxicados de prejuicios.

Nuestro amigo el doctor Werner Sipp, presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), quien visitó Uruguay junto con su colega Alejandro Mohar para conocer el modelo de regulación de cannabis, insiste en el prefacio del Informe Especial de la JIFE de 2015 en el efecto paradójico y absurdo del sistema prohibicionista. No hay drogas disponibles para quienes verdaderamente las necesitan.

Política de cercanía

Me permito esta señalización técnica y política sobre lo preventivo y educativo, de la misma manera que en 2009 (a pesar de apoyar su postulación en plena campaña) discrepé con el compañero José Mujica acerca de la mal llamada “internación compulsiva”. El tema central no está en las drogas, sino en las personas y en cómo construimos vínculos, incluidos los que desde el Estado se promueven en términos de control y fiscalización. Poner el foco en las sustancias, generalizar todos los usos en forma homogénea o identificar a los usuarios como adictos no son caminos preventivos.

Un mercado regulado pretende ser un vínculo que promueve la cercanía en términos de salud pública. Reduce daños y hace más permeables los mensajes preventivos, porque hace confiable la relación entre el Estado y los usuarios.

Las tonalidades de enfoque son inevitables en el abordaje político de un problema social complejo, que tiene varias aristas y está en debate en el mundo entero. Se han realizado, en su historia, 29 sesiones especiales de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por temas cruciales; si será polémico y complejo este tema, que tres de esas reuniones tuvieron como cometido discutir “el problema mundial de las drogas”. La primera fue en 1990. En la segunda, que tuvo lugar en 1998, se postuló “Un mundo libre de drogas”; el secretario general de la ONU, Kofi Annan, brindó por ello, pero hoy reconoce el fracaso rotundo de esa consigna y es un crítico severo del paradigma vigente y de la guerra contra las personas que supuso.

En la última Asamblea General de la ONU sobre el Problema Mundial de la Droga, en 2016 (a la que tuve el honor de concurrir en calidad de jefe de la delegación de Uruguay), comenzaron a aceptarse nuevos enfoques y se inició un proceso fermental de debate político, académico, científico, social, penal, de salud pública y de seguridad ciudadana. Se logró incorporar aportes de varias agencias de la ONU, entre ellas el Consejo de Derechos Humanos, que difundió un contundente documento que habilitó un giro fundamental, incorporando definitivamente un enfoque de derechos humanos con respecto a este tema.

Dicho texto recuerda “las resoluciones de la Comisión de Estupefacientes 51/12, sobre el fortalecimiento de la cooperación entre la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, y otras entidades de ONU “para la promoción de los derechos humanos en la aplicación de los tratados internacionales de fiscalización de drogas”. La resolución 51/12 fue la que presentamos junto con el subsecretario del Interior, Jorge Vázquez, en la Comisión de Estupefacientes de la ONU, en Viena, en marzo de 2008, cuando libramos una batalla diplomática y política trascendente, que sigue prestigiando a Uruguay ante la comunidad internacional por liderar la defensa de los derechos humanos en torno a esta temática.

Publicado en La Diaria 15/12/2016

Entrevista a Milton Romani: La dependencia del militante del cargo del gobierno es un veneno letal*

*Publicada en VOCES

Dejó su puesto en la OEA, dejó su cargo  en la Junta de Drogas,  dejó a su grupo, el PVP, pero sigue activo desde el llano. Nos arrimamos hasta su casa en el barrio Capurro para  entrevistar a este veterano luchador y joven abuelo.  Nos recibió con pancitos amasados por él para ablandarnos, pero no le dio resultado. Que siga haciendo política, de panadero se moriría de hambre. Con ustedes, la charla  íntegra que tuvimos con Milton.

 POR Jorge Lauro y Alfredo García / Fotos Rodrigo López

PERFIL: Tiene sesenta y seis años y es jubilado. Dos hijos: Yamila, de cuarenta y dos, y Yamandú, de treinta y nueve. Y cinco nietos: Delmira, de diecinueve; Luna, de dieciséis; Anatole, de nueve; Violeta, de ocho y León, de cuatro años. Vive en Capurro.

¿Tu familia está en Montevideo?

Está en Montevideo. Mi nieto el otro día me preguntó: “Che, abuelo, es verdad que te jubilaste por nosotros” (risas).

Le dijiste que sí, lógicamente.

Sí, claro. Me volví de Washington por ellos, yo me podría haber quedado un rato más. Pero estoy para estar acá con mis nietos, soy familiero. Allá  estuve en el trabajo de lanzamiento de Luis Almagro a la secretaría general, la cocina de eso la hice yo.

¿Vos sos el responsable?

Yo soy el responsable de eso y estoy muy orgulloso, y el compañero Luis Almagro está equivocado pero es un compañero. No es ni un topo ni un traidor. Se equivocó en algunas cosas, pero para mí es un compañero. No puede ser que cualquiera de nosotros tenga un punto de vista o una actitud que disienta y enseguida se lo mande a la Siberia. Pará un poquito, loco. Podés discrepar, y yo le dije que a mí me parecía que se le había ido la moto —como también se les fue la moto a los venezolanos, que están fuera de control, como están los sandinistas, y esto yo lo escribí en un artículo y lo vuelvo a decir, y no tengo ningún problema—, pero no me parece correcto que se lo acuse de topo, de agente de la CIA encubierto. No, pará un poco.

Huele a Guerra Fría eso. Stalin ya pasó.

Ya pasó. Y a mí me pareció que fue una gran oportunidad promover a Luis Almagro. Fue un gran prestigio para Uruguay.

¿La OEA sirve para algo?

Lo digo acá y lo dije en los discursos de la OEA: yo me crié en contra de la OEA como departamento de colonias, y lo dicen actualmente muchos embajadores de la República Dominicana, que fue invadida bajo bandera de la OEA. En el lugar de la OEA donde yo estuve sentado se sentaron los embajadores de las dictaduras. Ahora, yo estaba en la Argentina en el año 79 cuando hizo su primera visita la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde el más radical de todos era el gringo. Y para la lucha del movimiento de familiares y de Derechos Humanos, la presencia del sistema interamericano de Derechos Humanos fue una gran cosa que les pasó a América Latina y a nuestros pueblos. Hay una parte de la izquierda latinoamericana que no ha comprendido esto, y que no ha incorporado lo que es la plataforma de los Derechos Humanos como lucha por una democracia radical, más allá de los valores humanitarios que tiene. Se equivoca el compañero Rafael Correa en atacar al sistema interamericano de Derechos Humanos, y se equivoca Venezuela, y en Uruguay hay compañeros que este tema de los Derechos Humanos y los desaparecidos no lo han comprendido y siguen pensando en la lógica de la teoría de los dos demonios.

¿No se utilizan los Derechos Humanos como herramienta para combatir determinados gobiernos?

También. Pero es una responsabilidad de la izquierda dejar una bandera.

Sin dejar la bandera, pero sí la denuncia frontal cuando se pone el énfasis en determinadas situaciones porque el gobierno no nos gusta.

¿La OEA sirve para algo? Sirve en la medida en que vos tengas una política que rescate las oportunidades y el campo de batalla que puede darte. Ahora, si vas a la OEA a decir que todo eso es una mierda que no sirve para nada, me parece que no sirve. En esto hay un problema. Yo lo aprendí con el secretario ejecutivo anterior de la OEA, Emilio Álvarez Icasa, que para mí es un principio. Uno de los prestigios que tenía el Uruguay en esta última etapa de la OEA es que Uruguay pagó una condena de la Corte Interamericana para hacernos cumplir el caso Gelman, y Uruguay dijo que tenían razón y que íbamos a cumplir. Y yo lo dije el en Consejo: al que le toca le toca, como dicen en mi barrio. Si vos acordaste un sistema interamericano y te están señalando, jodete y asumí. Y como decía Emilio Álvarez Icasa: los gobernantes y los funcionarios, y más en la izquierda, tienen que liderar la indignación. Si a vos te señalan una cosa, liderá la indignación, ponete al frente de lo que te están diciendo y remové las cosas. Porque los Derechos Humanos se violan en todos los países, incluso en los más democráticos. Y en Estados Unidos. Ahora, ¿Estados Unidos se pone a protestar? No, lo guarda bien en bolsa. Y México mismo.

Es que México es tremendo.

Pero Perú, Colombia, Venezuela. En Argentina ahora tienen a esta mujer, Milagro Sala. Los sistemas como el Interamericano o el de Naciones Unidas funcionan porque no hay justicia en nuestros países. Si los sistemas judiciales de nuestros países funcionaran, no tendríamos que recurrir a una cesión de soberanía. Porque después de todo cuando vos aceptás la Comisión, la Corte o el Comité de Derechos Humanos, estás cediendo soberanía. Y es un acuerdo internacional, cedemos soberanía porque es un mecanismo de protección de los derechos y garantías de los individuos. Y está bien. ¿Eso quiere decir que las decisiones de la Comisión, de la Corte o del Comité de Derechos Humanos son bulas papales? No, no son. Pueden ser controvertidas, puede ser que no tengan razón, pero la primera obligación que tiene el gobernante es decir que sí, que tienen razón, que se va a revisar eso para ver cómo se puede remover. Y yo creo que en ese sentido la OEA tiene un buen sistema interamericano. Desgraciadamente, se está fundiendo. Ese es otro de los problemas. Resulta que en determinado momento, cuando estaba yo, los representantes de los gobiernos progresistas en la OEA eran lo suficientemente fuertes como para desbancar a Estados Unidos, que sigue aportando el 59% del presupuesto de la OEA. Entonces vos te quejás de que el gringo te manda, pero el gringo pone los chanchos. ¿Y me vas a decir que entre Brasil, Venezuela, Argentina y México no podrían decir: “No, la OEA es nuestra”? Pero tenés que poner los chanchos, ¿no? Tiene sus complicaciones, y obviamente la OEA tiene una leyenda negra que difícilmente la va a remontar, pero también tiene esto. Y yo sigo opinando que, como en cualquier foro internacional, siempre hay un lugar para luchar por las ideas de izquierda. Creo que en la OEA se puede luchar por las ideas de izquierda. Y el sistema interamericano de Derechos Humanos es una posibilidad, como lo es la Comisión de Mujeres. Hay varias cosas en la OEA. Tiene una riqueza desde el punto de vista de los instrumentos jurídicos que no la tiene la UNASUR, porque no se lo propuso, y tampoco la tiene el MERCOSUR. Tiene una ingeniería en materia de Derechos Humanos que yo creo que es muy importante. En el tema drogas también tuvo aportes importantes. Creo que la OEA, a pesar de su leyenda, tiene posibilidades para un trabajo de izquierda, siempre que te lo propongas.

La UNASUR, por ejemplo, es un nuevo intento de sacar a los yanquis.

Estuvo y creo que está muy bien. No necesariamente es sustitutivo, sino que es complementario. Y en materia de una política exterior de izquierda, en un gobierno progresista, hay que estar en todos lados.

¿Hasta en el TISA?

No, yo estoy hablando de… digo que hay que participar en todos lados pero no sé si en el TISA, que es un tratado por el cual vos te comprometés a determinadas obligaciones. En cuanto a los tratados de libre comercio, puede ser que algunos sí y algunos no. Pero te hablo de jugarse, porque lo que hagas por un solo lado me parece un error para un país chico. Y además creo que en política exterior Uruguay tiene que explotar su imagen. Es decir, nosotros no somos potencia económica ni militar, por más que queramos que la Unión Europea haga negocios con nosotros o con el MERCOSUR, las reglas no las ponemos nosotros, y el hecho está en que esto que era una expresión de deseo, de flexibilizar el MERCOSUR para negociar con la Unión Europea. Hace veinte años que estamos tratando de flexibilizar con la Unión Europea. Y en la Organización Mundial de Comercio se la están pasando por todos lados. Es una opinión muy personal y modesta, y no pretendo con ella resolver la política exterior, pero me parece que nosotros tenemos que potenciar nuestros prestigios institucionales. Fuimos el primer país que reconoció la autoridad palestina, y ese es un prestigio, de la misma manera que fuimos uno de los primeros países que apoyó la creación del Estado de Israel. Es uno de los países que tiene firmados todos los convenios internacionales sobre Derechos Humanos. La agenda de derechos que tuvo Uruguay es muy importante. Y esto es un patrimonio común, pero me atrevo de decir que lo tiene aportado por la cultura de izquierda: el principio de la unidad en la diversidad, que nosotros repetimos en los congresos. En materia de política internacional me di cuenta cuánto me había servido lo que había aprendido en los congresos sindicales y del Frente Amplio, donde había que negociar y mantener una posición y saber que tenés que ceder en esto y en lo otro, y ese concepto de unidad en la diversidad, que es lo que ahora está en cuestión en el tema MECOSUR. Más allá de lo que digan, ¿qué es lo que pretenden Brasil y Argentina? ¿Que seamos todos igualitos? No, los organismos internacionales se nutren de países que tienen regímenes diferentes. Si es por eso nos vamos de las Naciones Unidas, porque Indonesia fusiló a ocho tipos por temas menores de drogas. Está bien, se discute la presidencia pro tempore, pero bueno, macho…

Se discute una cosa que es más formal que otra cosa, porque el poder del presidente pro tempore es muy relativo.

Es más laburo (risas).

Por eso lo largó Uruguay, entonces.

No sé si fue por eso, pero te puedo asegurar que tuve la presidencia pro tempore en el Consejo Sudamericano de Drogas de la UNASUR y es un laburo de la gran siete. Tenés que atender a todos los Estados, es un trabajo muy delicado.

Tenés una visión de América Latina bastante clara. ¿Hay un reflujo de la ola progresista?

Y sí, es evidente.

¿Va el péndulo hacia la derecha?

No sé si va hacia la derecha, pero es evidente que hay problemas en varios países, incluyendo los problemas a partir de errores de los gobiernos y las fuerzas políticas de izquierda en muchos terrenos. Yo estoy dispuesto a defender el proceso chavista, y llamo a hacerlo, pero no con esa dirección mayoritaria. Porque es una fracción mayoritaria del PSUV. Y estoy dispuesto a batirme a duelo por Lula y todo el PT, a condición de que reconozcamos que hubo un proceso de corrupción que hay que analizar seriamente. En el PT y en todas las izquierdas. No estoy dispuesto a bancarme el proceso del sandinismo, que por cuarta vez Ortega va y nomina a su mujer como la vicepresidenta y disuelve la asamblea y suspende a los diputados. Las tentaciones autoritarias de la izquierda ya las conocimos en el estalinismo, con Pol Pot en Camboya, es decir, las sabemos en la izquierda los que venimos del anarquismo, del levantamiento del Kronstadt cuando fusilaron a los marinos. Es el problema de la democracia obrera y revolucionaria, y de la democracia como concepto vital, y si no lo tenemos en cuenta, marchamos. Y esto no es ninguna concesión a la democracia liberal burguesa. Hay, me parece, una forma de radicalidad de la democracia. Justicia social, justicia política, democracia llevada a sus últimas instancias.

Como Cuba, por ejemplo.

“Me duele Cuba”, como escribió Galeano en algún momento. Pero los cubanos han sido más inteligentes, porque de alguna manera están gestionando su revolución, y estamos viendo cambios que no los vemos en otros lados.

¿Fidel por Raúl?

Hay una apertura innegable desde el punto de vista económico.

China la tuvo y mirá lo que hizo.

Yo no convalido ninguna cosa.

La izquierda uruguaya tiene problemas para hablar de Cuba. Hay cosas que nosotros acá no aceptaríamos, pero las justificamos en Cuba.

Yo no justifico nada en materia de radicalidad democrática. Uno puede relativizar, porque son procesos y circunstancias diferentes. Yo estoy dispuesto a seguir batiéndome por los principios de la revolución cubana y a darle un crédito muy grande, como también se lo doy al chavismo, porque a Chávez durante el conflicto con Colombia le vi una flexibilidad negociadora que no la veo en la actual dirección. Yo no condeno in totum, pero digo que los procesos hay que saberlos gestionar, y hay un momento en que, si se te va la moto, no la arreglás con nada. No veo que a los cubanos se les haya ido la moto, sino al contrario, veo una actitud diferente. Cada uno tiene su tiempo y sus procesos.

También hay una oposición distinta. La venezolana…

También. Como dijo el Pepe, en Venezuela nadie quiere negociar.

Las motos chocaron lejos, todas.

Pero cuando vos tenés el poder, tenés responsabilidad. Y ya hubo varias oportunidades en que se podrían haber sentado a dialogar con la oposición.

¿Pero la oposición quiere diálogo? Quiere el poder.

Hubo un momento en que se dio esa situación. ¿Por qué te creés que Almagro está enojado? En octubre de 2014 Panamá se presentó ante el consejo permanente con un planteo de prácticamente liquidar a Venezuela. En ese momento yo era embajador. Articulamos una unidad de acción entre Brasil y Argentina, a la que después se sumaron los compañeros del ALBA. Después se sumaron los caribeños, para salvarle la petisa a Venezuela, bajo el principio de que Venezuela era un país democrático con elecciones democráticas y por el principio de autodeterminación. Hay una resolución del consejo permanente, en la que Panamá fue derrotado veintinueve a tres. Los únicos que votaron con Panamá fueron Estados Unidos y Canadá. En esa declaración había un compromiso por el cual el gobierno de Maduro se sentaba en una mesa de negociación. Maduro se sorprendió de que en la OEA saliese una declaración a favor. Hubo una misión de la UNASUR, que integraron Luis y los ex cancilleres brasileño, boliviano y argentino. Ese fue el momento en que Luis se enojó, porque si vas en una misión de conciliación y negociación, venís a hablar con la oposición, y no lo dejaron. Le hicieron la vida imposible. Ese fue el momento de rompimiento. No estoy justificando nada. Esto que hizo para mí lo hizo mal, sin consulta, sin negociación con los países. Él es el secretario general, es el empleado de los embajadores.

En ese momento hubo un inicio de diálogo al que fue Capriles, y todo el resto de la oposición le cayó con las dos patas y lo acusó de traidor y entreguista. ¿En ese clima es posible?

Depende de lo que vos quieras. Yo tengo la impresión de que la fracción mayoritaria del PSUV tiende a unificar su campo a partir de un planteo: “Que vengan, los estamos esperando, les vamos a romper el culo a patadas.” Y no me parece que sea algo bueno.

Hay declaraciones fortísimas. “Si vienen por un golpe, la reacción de Erdogan va a ser un chiste al lado de lo que va a pasar acá”, dijo Maduro. Y la oposición llama a tomar Caracas.

En Venezuela estamos frente al riesgo de que haya un baño de sangre. Es una posibilidad. Hay que preguntarse si los actores que están allí quieren evitar la explosión o si están contribuyendo a ella, y si están tentados a resolver el conflicto mediante la anulación de uno por el otro, cualquiera de los dos.

¿Cómo juega el ejército?

Si juega el ejército, ya sabemos cómo. Salís con los fierros a la calle.

El ejército lo maneja el PSUV, se supone.

Sí. Ahora también me consta que las posiciones dentro del PSUV no son unánimes. Claro, el hecho de que tengas el ejército… pero hay un aspecto que lo tienen que resolver los venezolanos. Pero creo que, como fuerzas de izquierda hermanas, el deber nuestro es advertirles: “Nicolás, vas por un mal camino, vas a una confrontación que lo único que va a hacer es deslegitimizar el proceso chavista, y vas a hundir a un país en una situación de la que después es muy difícil retroceder.” Todos los presos políticos de la oposición en todo el mundo siempre cometieron algún delito. Ese no es un argumento, no me rompas las bolas. Son presos políticos, vamos. Cometieron un delito, sí, fenómeno.

Hay motivación política atrás.

Hay motivación ideológica y política. Si no, ¿para qué están las amnistías? No están para liberar a los presos de opinión. Los presos de opinión no tienen que estar presos. Las amnistías son para quienes cometen delitos asociados a sus ideas políticas.

¿Sería un gesto de pacificación liberar a Leopoldo López?

Yo qué sé, no sé. También hay que tener cuidado, porque desde acá yo no puedo opinar mucho, pero también es verdad que hay que decirle, como decía Mendieta: “Negociemos, don Inodoro.” Hay un problema de correlación de fuerzas.

Argentina, que está cerquita y la conocés bien, ¿cómo la ves hoy?

Horrible. Lloro por ti, Argentina.

Te duele Cuba, llorás por Argentina… Estás deprimido.

La verdad es que estamos en una situación…

El proceso kirchnerista, ¿era progresista?

Sí.

Pino Solanas no dice lo mismo.

Ah, bueno, Pino Solanas está loco. Viví dos años en la Argentina. Tuve la excelente idea de ir a buscar asilo en la Argentina en el año 73. Un vivo bárbaro. Quizás el mayor pecado mío fue que, cuando en el 76 se vino la maroma, me quedé. Pero había algunas circunstancias personales que me hicieron quedar. Yo había hecho un curso en la Comisión Nacional de Energía Atómica, que me había dado el título de técnico en radioisótopos, que después me sirvió muy poco. Cuando vine acá tenía un trabajo estable, había sacado todos los papeles y estaba legal en la Argentina, y bueno, en un tema que más allá de todo algún día me lo recriminaron mis hijos. Bueno, yo qué sé. Ahora, con el diario del martes y el del miércoles… En el momento no pensábamos que la maroma se iba a venir como se vino. Bueno, cuando mataron a Michelini y a Gutiérrez Ruiz y después cuando la caída del PVP en julio. No, pero yo llegué a la Argentina en plena primavera camporista.

Que era una viña.

Era el empuje del peronismo de izquierda, que tenía mucha fuerza. Después lo dilapidaron. La Argentina se caracteriza por eso. Yo viví el rodrigazo, que fue una devaluación machaza, y viví la hiperinflación de Alfonsín. La Argentina es bipolar, pasa de la riqueza más grande a la crisis más brutal. Y el peronismo también. Hugo Cores era argentino, ¿se acuerdan? Porque yo le tengo cariño al peronismo. En Uruguay es muy difícil trasladar esto, pero hay que vivir en la Argentina un tiempito. El bloque conservador es tan conservador, tan oligarca, tan racista, que hay un momento en que vos decís que con esos tipos nunca vas a poder estar.

Gorila.

Gorilas de los que sacaron los aviones y bombardearon Plaza de Mayo. Y acá los refugiamos. Además el peronismo fue un movimiento político que utilizó todos los métodos y estrategias de acción, desde el voto en blanco y anulado hasta la coparticipación y la guerrilla. De todo. Y el peronismo expresa lo mejor y lo peor del movimiento popular argentino. Y la izquierda va a tener siempre el pecado de que cuando la opción era entre Braden y Perón eligieron a Braden. Eso fue así. Yo pienso que sí, que el kirchnerismo era progresista, claro que sí, por supuesto. Y las conquistas sociales que hubo en el 45 con Perón y ahora con el kirchnerismo son inigualables. Vos vas hoy en día a los barrios pobres en la Argentina y siguen teniendo a Santa Evita y hablan bien de Néstor y de Cristina. ¿Por qué? Porque llevó las asignaciones universales. Todo el mundo se acuerda cuando Néstor le dijo al comandante en jefe: “Me baja ese retrato.” La historia también se comporta de símbolos que marcan una época. Y eso no quiere decir que no hayan hecho una torta de cagadas una atrás de la otra. No consolidaron una dirección política, no consolidaron un partido, se pelearon entre ellos. ¿Cómo, con todo el periodo que tuvieron, no pudieron generar un nuevo liderazgo? Bueno, nosotros parece que tampoco (risas).

¿Votaste en la elección del Frente Amplio?

Sí, voté por el Pacha. Con gran dolor en el alma de no apoyar a mi gran amigo y compañero Roberto Conde, con el cual trabajé siendo el subsecretario. Me parecía que la opción de Pacha  era una opción de apertura juvenil, de ruptura generacional, de ruptura hacia otros frentes. Para mí es un drama que Conde y Pacha hayan ido separados.

Ahí estaba la lucha de aparatos. El Partido Comunista no estaba de acuerdo con algunas de las cosas que el Pacha proponía.

Saben que yo soy docente de psicopatología. Mucho tiempo di clases en el Hospital Vilardebó. Hay algunos síndromes en las izquierdas, yo esto hoy en día en el Frente Amplio lo llamo la enfermedad del narcisismo de las pequeñas diferencias. No puede ser que la pequeña diferencia sirva para fortalecer tu perfil, tu narciso, tu identidad. Andamos mal. El tema fue Casa Grande y el PVP. Sale una muy buena votación, veníamos para la elección de intendente, y se rompe todo. ¿A qué estamos jugando? Sinceramente no lo puedo entender. Y puedo hablar con propiedad de que hay un narcisismo de las pequeñas diferencias que es brutal. Y no es solamente de aparato contra aparato, sino que en la interna de cada sector y de cada aparato tenemos un desbole muy grande. No voy a nombrarlos, pero todos sabemos que en todas las tiendas se cuecen habas, a la interna.

Y guerras fratricidas, igual se matan.

De la misma manera —y lo voy a decir —que en los cambios de administración de gobierno tenemos lo que Cristian Mirza me dijo un día: “¿Sabés lo que pasa, Milton? Acá lo que hay es el síndrome del Big Bang: el que llega, piensa que empezó el universo y que hay que empezar de cero.” No lo hicimos con Jorge Vázquez en una excelente transición que hicimos con Leonardo Costa, pro secretario de Jorge Batlle. Hicimos una transición impecable y ni Jorge ni yo entramos a decir: “Este es colorado, se va para allá, este es frenteamplista, se queda conmigo.” Es mentira eso. Es falso de toda falsedad. Un día con Jorge dijimos: “Acá la única la diferencia, a la interna en la administración, está entre los que trabajan y los que no trabajan.” Como pasa en la administración pública y en los trabajos privados. Yo trabajé 20 años en el SMI y están los que trabajábamos y los otros, a los que no les gusta laburar. Y el arte de un gestor o de un gerente de recursos humanos es encontrar los mecanismos de motivación para que todos laburen. Y no es motivación económica, es otro tipo de motivación. Ahí me voy a los estímulos morales del Che, y eso significa, por ejemplo, decirle a alguien: “Loco, estás sacando unas excelentes fotos.” No abunda eso. Bueno, cuando llegás a recontra viejo y te tenés que morir ahí sí te hacen un homenaje. No abunda. Y esto, desde mi punto de vista de militante político, tiene un nombre: es el castramiento total de la política como el factor fundamental de la dinámica de una fuerza política y de un gobierno. Falta de discusión política, de guías de acción. Y estamos en la pequeña cosa.

Castramiento. Narcisismo. Todo lleva a una patología que tiene un final claro: el descenso.

Ah, vamos a la paliza, sí. A pesar de no haberlo votado, me alegro de escuchar las primeras declaraciones y designaciones que está haciendo Javier Miranda. Me parece que en principio son señales positivas, porque ahí tenemos otro riesgo: que el que es electo presidente piense que la cosa empieza con él. Por lo que he escuchado me parece que Javier es consciente de esta situación. Con otras palabras, no lo dice así, Gerardo Caetano dice que esta fue una campaña medio pedorra. Bueno, pero yo escuché cosas interesantes. No hubo polémica, no hubo debate. A lo mejor nos pasamos dándonos besos unos a otros.

Eran los cuatros hermanitos, parecían las Rivarola.

En el medio de eso escuché algunas cosas del Pacha y de Javier, y por supuesto de José también.

Vamos a hablar de Javier. ¿Le ves uña para guitarrero?

Sí.

¿Va a cambiar algo o va a ser un nuevo Brovetto?

¿Por qué Brovetto, pobre? Le tengo una gran consideración.

Personalmente me parece un tipo muy sano, muy inteligente y muy buena gente, pero como dirigente político del Frente Amplio flotó.

Creo que Javier, por su trayectoria y por ser un hombre más joven, y por la situación delicada en que está el Frente, me da la sensación de que en esto de cuidar la diversidad va a sacar algunos aspectos del Frente para adelante. Tengo esa esperanza.

¿Qué trayectoria tiene?

Hizo lo de Derechos Humanos. Es una trayectoria interesante.

Es difícil la tarea.

Es difícil siempre y cuando no la quiera hacer el solo. Si reparte el juego y empieza a generar usinas de debates y de discusión, y una pequeña guía de acción, con esos tres puntos la gente se moviliza. Lo que no podemos es estar estáticos y ser solamente furgón de cola, esto no marcha. Yo no estoy de acuerdo con el concepto de gobierno en disputa, nunca estuve. Este es mi gobierno, y es como los hijos y los pedos, son feos pero son míos. Lo voy a defender, lo voy a criticar. Pero como fuerza política tenés una dinámica propia. Yo escribí un artículo que se llamaba “Es la política, no la economía”. La clave de esto es que nos pasamos rompiendo las pelotas con que ahora estamos en recesión y no tenemos el viento de cola, y nosotros mismos le estamos dando el changüí. Pero siempre es un problema político. Cuando en una familia hay menores entradas, hay una forma de salirse de esa situación que no es lamentándose de que tenés el problema. Hay una periodista muy joven que se dedica a la economía y que me pasó algunos autores que yo no los tenía; hay un economista gringo que fue Premio Nobel, Robert Fischer, que está diciendo que los economistas son bárbaros para analizar el pasado pero que son un desastre para analizar el futuro.

Peor que la meteorología.

¡Sí! Hay un problema: la meteorología no es una ciencia exacta, es una ciencia probabilística. La economía no es una ciencia exacta, porque entre otras cosas está atravesada por la psicología, por las narraciones. Fischer lo hace muy bien. Analiza cómo no se pudo predecir la gran depresión y la gran recesión. Analiza cómo se desencadenan las crisis, que son crisis en base a las narraciones y a cómo se interpreta cada cosa. A mí me parece que nuestro gobierno cometió un pecado capital con el síndrome ANTEL Arena. Claro, está bien, a lo mejor no se podía hacer, ¿pero qué necesidad de anunciarlo de esa manera? ¿Por qué no se le buscó la vuelta? Eso es a lo que me refiero con gestionar la crisis con la política, y no con la aseveración asertiva de la ciencia supuestamente exacta que es la economía, que no lo es. La ciencia económica…

Es la profecía auto cumplida.

Exacto. Y nadie dice que no tenga que haber juicios fiscales y todo eso, pero también de riesgos y de valorar, que en cierta medida todo eso lo hace Tabaré, ¿no? A Tabaré se le podrá endilgar cualquier cosa, pero en determinado momento es el tipo que ha tenido el olfato. Lo hacía Pepe, también. El olfato de decir: “No, vamos a arreglar con las pautas salariales porque acá hay un problema que no es económico, es político y social.” No sé si se dan cuenta que estoy medio peleado con los economistas.

Un poquito, se nota. Salvo con Fischer.

¡No, y el otro, Stiglitz, que dice que la gran brecha es el tema de la desigualdad! Pero no lo dice por un principio moral, sino por una lógica del capitalismo. La lógica del mercado capitalista. Se da cuenta que si seguimos profundizamos la brecha… en Estados Unidos las diferencias son brutales.

Escabrosas.

El 1% y el 99%. Ese sistema no camina. No es un problema de distribución, es un problema de crecimiento, porque de esta manera tampoco se va a crecer. De la misma manera que han empezado a regular la evasión fiscal, el lavado de dinero, porque dicen: “No, pará, esto le hace mal al sistema.” La regulación de la marihuana, ya que hablamos de regulación de mercado, también tiene esa lógica. ¿Por qué le vamos a dejar ese negocio al narcotráfico? No, querido. Esto es un commodity que bien lo pueden manejar las empresas capitalistas, y en Washington y en Colorado se abrió el mercado para todos y están recaudando.

En los años 70 las tabacaleras tenían marcas registradas para cuando se legalizara la marihuana.

Lo que quiero significar es que no tenemos que quedarnos atados al gobierno y tampoco a la lógica económica pura y dura que nos hace lamentarnos permanentemente. Los economistas nunca te dan una buena noticia, siempre es alarma, nunca te dicen que vamos a tener un momento de gran esplendor y que vamos a repartir. No existe eso.

Vivimos doce años. La Argentina en eso es sintomática, con el anuncio permanente de una explosión que nunca llegó. Y acá tenemos tres o cuatro gurúes catastrofistas. El dólar a cuarenta pesos a fin de año lo pronosticaron todos.

Todos. Y ahora está bajando. Y teníamos un peligro de inflación que el PIT-CNT salió a decir que iban a salir a controlar. Yo dije que el Frente Amplio también podría movilizar a su gente para el control de precios y unirse al PIT-CNT, y así empezás a movilizar a las viejas del barrio, para poner un ejemplo.

Lo hacía el kirchnerismo.

¿Pero por qué no? ¿Por qué no un comité de base, y una aplicación para los jóvenes? Ya fue, porque evidentemente el dólar no se disparó. La fuerza política tiene que elegir el tema, no sé si se llama reforma constitucional, podría ser. Bueno, la ley de medios, con la que insiste Gustavo Gómez, que es un batallador, y que ya se demostró que no son tales los niveles de inconstitucionalidad que preveían. Hay que aplicarla. ¿Vamos a esperar a que la aplique el gobierno, o como fuerza política vamos a generar debates y pasiones? Propuestas, iniciativas jurídicas, yo qué sé. La reforma constitucional está trancada, a lo mejor algunos dicen que este no es el momento.

Entre ellos Bonomi y Miranda.

La reforma de la Caja Militar. ¿Ese es un tema solo para el gobierno o es un tema de la fuerza política? Es para la fuerza política. El tema de Derechos Humanos, ¿es solamente para el gobierno? Es para la fuerza política. Y además muchas veces el agitar, el movilizar y el generar debate es una ayuda al gobierno, porque el gobierno está en un conjunto de problemas, algunos de los cuales no puede resolver, y si la fuerza política desata demonios por otro lado —en el buen sentido— es una forma de ayudar porque entonces vos no tenés centrado el ataque contra la acción de gobierno, sino que abrís el frente de combate político a otras cosas. Creo que muchas veces existe el temor de que si se le da mucha autonomía e independencia al Frente Amplio, podamos estar cuestionando a nuestro gobierno. Vamos a dejarnos de pavadas, ya somos gente grande. Resulta que no hacemos eso por temor, y tenemos gente que está malhumorada con el Frente y el gobierno. ¿Eso lo vamos a dejar así? Eso también es unidad en la diversidad. Tenemos que incorporar la diversidad. Y hay alguno que te va a romper las pelotas. Y bueno, aguantátela, loco. Es como la descentralización, vas a la asamblea de vecinos y van a venir vecinos a putearte. Bueno, esa es la lógica de la participación, de la democracia y de la política. La política es así. Ahora, si no tenemos capacidad de pensamiento crítico, no vamos a remontar este reflujo de la izquierda. La izquierda latinoamericana y la uruguaya tienen que replantearse muchos temas.

¿Nos quedamos sin estrategia?

Creo que por lo menos nos quedamos sin norte estratégico. Sí. Bueno, la izquierda latinoamericana se ha quedado sin estrategia. Pablo Anzalone lo escribió en Voces y yo estoy de acuerdo, hay que rescatar las banderas del socialismo, pero siendo profundamente críticos, porque, como decía antes, el socialismo es justicia social y política, democracia y libertades, hasta sus últimas consecuencias.

¿Y esto hoy qué es? ¿Flotar? ¿Ir hacia donde nos lleve la corriente?

No creo que esa sea la situación del Frente Amplio y del gobierno en Uruguay. Es pelear en una tormenta y a veces dejándose llevar por una marea y no poniéndose de pie.

¿Adónde apunta el timón?

Bueno, pero lo que pasa es que el timón vamos a tener que construirlo entre todos. Mirá que nadie tiene la precisa, tampoco. ¿Para dónde vamos? Esa podría ser una buena pregunta. Está bien, estos gobiernos tienen logros, ¿pero adónde vamos? Es una pregunta lícita. ¿Las izquierdas nos estamos haciendo esa pregunta o nos conformamos con la receta de que somos socialistas y que vamos a la revolución socialista? La administración no es el único peligro. Las respuestas esquemáticas y dogmáticas que me dicen que el camino es el de Cuba tampoco me sirven. ¿Entendés lo que te digo? Por supuesto que administrar esto no nos lleva a ningún lado. Ahora, la receta dogmática que me resuelve los problemas con esquemas y dogmas tampoco me sirve. ¿Cuál es la revolución? ¿Cómo la hacemos?

¿Dónde se está planteando eso?

Ah, no, creo que es una tarea. Creo que estamos en una crisis de pensamiento profunda.

¿Valieron la pena estos doce años?

Siempre valen la pena estos doce años y los cien años de lucha del socialismo internacional. Siempre han valido la pena. En eso no soy pesimista ni depresivo. Hoy es el día de la empleada doméstica. Eso es un capital social a favor, nadie te lo quita. Vos me podés decir que con eso no resolvemos el problema de la explotación. Bueno, sí. O los derechos adquiridos, o los consejos de salarios, que ahora Macri se los va a pasar por el orto. Creo que hay conquistas. El gobierno del BPS, que es un gobierno colegiado con participación de los trabajadores. Lo que pasa es que la humanidad avanza y retrocede. ¿La socialdemocracia fue un avance? Fue un avance, después se fue al carajo, pero las conquistas sociales que se lograron en los países europeos quedaron.

Quedan cuando hacen carne en la conciencia social. Si ahora Macri se va a pasar por el traste las paritarias es porque no se lograron instalar con fuerza. Y si Macri es una avant premier de lo que se viene acá… ¿Se van a levantar acá los consejos de salarios?

No creo. También decíamos que Macri era una mascarada, que no iba a salir. Acá también hay una responsabilidad de la oposición al Frente Amplio, ¿no? Porque entre otras cosas no sabe ejercer la lógica de una oposición de ideas.

Tampoco lo hicimos nosotros cuando éramos oposición, no seas malo. Era darle y darle tratando de sacarlos.

Había propuestas.

Pero no perdonabas una, porque era parte de la acumulación. Cada uno hace su partido.

A mí me gustaría escuchar una idea partida a la mitad de lo que está en el debate político nacional. No lo veo. Me dirás que del Frente Amplio no aparece, pero bueno, yo qué sé, iniciativas hay.

Doce años de gobierno y veinticinco en la Intendencia de Montevideo. Llegamos al 50% de los votos y no avanzamos más de eso. Y con bonanza económica. Si uno mira además la calidad, se desacumuló profundamente,

¿Te parece? Es decir, los valores electorales no sé si son representativos de la acumulación que hay a nivel social. Ahora, vamos a entendernos, que no estamos en las mejores condiciones es así, y que entre otras cosas lo primero que tenemos que revisar es lo que dicen ustedes. No para llegar al 75% de los votos, pero…

Que no baje, por lo menos.

Nosotros en el 82 votamos el voto en blanco y no llegamos a ochenta y cinco mil votos, pero eso tenía una magnitud brutal. Entre otras cosas porque había corrientes dentro del Frente Amplio que votaban al sector de Wilson. Y el viejo Seregni desde la cana escribe. Yo estaba en Buenos Aires y Aníbal Collazo me hizo llegar la carta de él. Me van a decir que no puedo comparar la situación. Pero a veces la fuerza electoral no necesariamente es representativa del valor político que tienen algunas cosas. Obviamente que me preocupa la acumulación electoral, porque corremos el riesgo de perder el gobierno, y eso hay que tenerlo en cuenta. Pero me parece que más hay que tener en cuenta lo que se acumula como cultura ciudadana de izquierda. En eso hay síntomas, en materia de seguridad tenemos síntomas. El otro día Inés Bausero, que está al frente del ex patronato del liberado, decía que resulta que todo el mundo está preocupado por la seguridad pero que cuando nosotros formamos un tipo para que vaya a laburar nadie lo quiere tomar porque tienen antecedentes. Hay valores de la solidaridad y de la cultura de convivencia. Lo digo desde lo que significó el tema del microtráfico y de las SAFI. Te pongo un caso y el otro. Y Figueredo. ¿Cuál es la mía? Eso es ideología pura que tiene consecuencias de convivencia y ese es el gran tema que no hemos podido abordar desde el Frente Amplio.

¿Decís que en ese plano humano estamos mejor que hace doce años?

No. no. Eso es un desafío ideológico y cultural que tiene que pasar por lo político, que es lo más dramático de esta fase del capitalismo consumista. No me voy a salir por la coartada. Y también tiene repercusiones políticas. Escuchame una cosa, ¿el objetivo político y económico que nos proponemos con un gobierno progresista es solamente crecer y crecer y tener más consumo? Ahí me parece que hay un alerta roja, por lo menos para reflexionarlo. Hay un economista chileno magnífico que dice que la idea de crecimiento económico ilimitado es un absurdo. Y es así, si te lo ponés a pensar. ¿Lo solucionamos solamente diciendo que hay que crecer para distribuir? No sé. Me parece que no es suficiente. ¿Es necesario distribuir para crecer? Por otro lado hay algunos núcleos de convivencia que son culturales e ideológicos y que hacen a aquellas viejas ideas del socialismo, que no están presentes, que están anegadas por la lógica de ser eficientes en el control del Estado y del gobierno. Y creo que eso es un frente que tendríamos que abrir para remontar. ¿No podés remontar en algunos indicadores? Bueno, remontá por el lado de la batalla cultural que hoy en día es una hegemonía que tiene el enemigo. Y en torno a esa hegemonía te van a hacer bolsa. Otra cosa que tenemos que modificar, también, es la coordinación de las políticas sociales. Tenemos programitas para todo.

Está todo separado.

Todo separado, hay un programita para cualquier cosa. Algunos muy buenos. Es un sucedáneo del síndrome de la chacrita y del Big Bang. Llega fulano y empieza todo de vuelta. “No, Cacho, mirá que ya hay un programa en el MIDES que se llama…” ¿No? Teníamos el programa de las siete zonas en el Ministerio del Interior y se lo pasaron al MIDES, que tenía un presupuesto acotado, y no sé qué está pasando ahora. Pero eso es fundamental. El tema de la seguridad ciudadana no lo resolvemos con la Policía, y hay cosas que la Policía está haciendo muy bien. El pago es bueno, y todo el proceso de saneamiento de la Policía es muy bueno, pero el problema de seguridad no es un problema policial. Ya está demostradísimo que no funciona aumentar las penas. Lo dijo muy bien Jorge Díaz, no tenemos que aumentar las penas, tenemos que tratar de agarrar a los otros y de prevenir. El que expone con mayor claridad una idea estratégica de la seguridad ciudadana es el fiscal general Jorge Díaz, al cual sigo, y he trabajado con él cuando era juez de crimen organizado.

Hay quienes lo consideran un operador de la izquierda.

Me gustaría que los que hacen esa acusación discutan lo que expone Jorge Díaz. Nunca le pregunté de qué partido era, yo escucho lo que dice. Acá estamos poco acostumbrados a escuchar. Díaz es el que habla de cosas interesantes para discutir, y al que habría que darle un poquito más de bolilla de la que se le da en el sistema político. Creo que tiene bien ganado el respeto. Lo cierto es que el tema de seguridad ciudadana no es un problema solamente policial, como tampoco lo es el tema drogas.

La izquierda en doce años no fue capaz de sacar la violencia del fútbol.

Bueno, ahora parecería como que…

Como que hay una promesa nueva.

Bueno… independientemente de lo que hizo el Ministerio del Interior, que yo creo que mi compañero Jorge Vázquez ha tenido un gran despliegue con los señores barones del fútbol.

¿El golpismo contra Bauzá a favor de Tenfield?

No, no, eso no lo sé, lo que sé es que en el fenómeno fútbol están anudadas una cantidad de cosas que en algún momento alguien tendría que meterse en ese tema, porque Figueredo no llegó a dónde llegó…

Porque era inteligente.

No, no. No es un tema que yo domine bien, lo único que puedo decir es que me indigno como ciudadano. Yo era hincha fanático de Peñarol en un tiempo y la verdad es que desde que volví del exilio estoy totalmente desencantado del fútbol como fenómeno deportivo y cultural, porque se juegan tantas otras cosas, y nosotros los hinchas y espectadores somos unos giles que sostenemos un negocio multimillonario en el que no participamos de ninguna manera. Durante un tiempo nadie quería creer que el control del lavado de activos iba ser férreo, y tuvimos que combatir el “safismo”, como le digo yo, con centro de operaciones en un señor que se llamaba Ignacio De Posadas. Y no lo digo yo, lo dice la investigación en el fenómeno Collor de Melo, donde el estudio de este señor estaba implicado. Decían que era una cosa un poquito traída de los pelos esto de controlar el lavado. Se terminó. Como decíamos hoy, a partir de los Panamá Papers y las exigencias de la OCDE, todo el mundo tiene que entrar a controlar. Ahora con el FIFA gate en algún momento vamos a tener que empezar a controlar los gobiernos y las sociedades el negocio del fútbol, que es lucrativo y que da cabida a maniobras corruptas, como ha quedado demostrado y genera inestabilidad en materia de convivencia ciudadana. No es el deporte ni el fútbol el que genera la violencia, es la trama de intereses confrontativos. Siempre digo que hay un fenómeno insólito: antes eras de Peñarol o de Nacional, pero la lucha entre fracciones de una misma barra es un fenómeno muy parecido…

Al Frente Amplio.

Muy parecido a esto. Claro, ahí hay otro negocio.

Como también está el negocio en los cargos del Frente.

Totalmente de acuerdo. Lula desgraciadamente habló de algo que no pudo controlar: son demasiados compañeros los que viven de los cargos. Acá ya pasó con el Partido Colorado.

¿No estamos coloradizándonos?

Es un riesgo.

Antes la política era una forma de vida, hoy para muchos es un medio de vida.

Pero hay que pasar el aviso de que es una changa que la podés perder. Es un fenómeno que hay que observar. La dependencia del militante del cargo o de la renta del gobierno es un veneno letal.

¿No te dejó gusto a poco el gobierno del Pepe?

Gusto a poco, sí. Algo así.

¿Lo querías cinco años más?

No, no, por favor. Yo no soy un gran dirigente, pero sentí que a los sesenta y seis años tenía que dar un paso al costado, y vino un botija como Diego Olivera, que tiene treinta y seis años.

¿Pero el Pepe qué va a tener, ochenta y cinco?

Hay quienes quieren que sea candidato.

Y Astori.

Yo no juzgo a nadie, cada uno sabe la fuerza que tiene. Pero es un fenómeno que decís: “ya está”. Margarita Percovich se retiró diciendo que ya estaba. O lo de Mariano, que se fue como edil. Es una gestualidad. Somos una sociedad donde el predominio de lo viejo es muy fuerte, che. Yo no digo que el joven domine todos los temas; no, y también se la tienen que ganar.

Pero hay cosas en que es indispensable ser joven, como el estar adaptados al tiempo.

Yo no recomendé a nadie, lo único que le dije a Roballo fue: “Buscate una persona joven, que venga del ámbito social pero que sea joven.” Porque en el tema drogas tiene que haber un joven que entienda cómo es la cosa. Estamos llenos de viejos que están llenos de mitos, de prejuicios, que no entienden este asunto. Pepe sigue pensando que le mirás los ojos y si los tiene rojos entonces lo tenés que agarrar y meter para adentro. Yo discutí con el Pepe. Le dije que se estaba comprando un problema. Él pensaba en la internación compulsiva como la solución de todo. ¿Iba a salir a buscar drogadictos y a meterlos para adentro? ¿Dónde los metés? Volviendo a seguridad ciudadana, eso es otra cosa que no puedo entender: el pensar que siendo más duros con los pibes del Marconi vas a solucionar el problema. Los pibes del Marconi están diciendo: “Vení, yo quiero bronca, yo estoy acostumbrado a los palos.” ¿Qué les vas a proponer? ¿Rigor? Eso es profundizar la escalada de violencia por parte del Estado. Preguntales a Colombia, a México, a todos, preguntales qué lograron aumentando los niveles de violencia. A lo mejor no tengo la solución, pero lo que te puedo asegurar es que si les das palo, ellos van a decir: “Vení. ¿Me metés en cana? Me escapo”.

La lógica primaria que aflora desde el planteo de aumentar las penas es: “Neutralizo un tipo que rapiñó y en vez de cinco años lo tengo quince, que son quince años durante los cuales no va a estar rapiñando”.

Te voy a decir una cosa como profesor de psicopatología. ¿Sabés al único que calma el diagnóstico? Porque viste que en psicología y en salud mental son enloquecidos por tener un diagnóstico. Al único que calma es al diagnosticador, porque al tipo al que le hiciste el diagnóstico no lo calmaste nada. ¿A quién calman las penas? Al que pone las penas, que piensa que resolvió un problema. El fenómeno no lo resolvió. Y la prueba está. Milton Cairoli, cuando fue a la comisión de adicciones de Diputados se quejaba diciendo que lo habían convocado en el año 97 porque habían querido poner el delito de copamiento. No, no creo en un nuevo delito, porque el delito de copamiento es un delito de rapiña con privación de libertad. En esa época había dos copamientos, y ahora que existe el delito hay cuatrocientos. Milton Cairoli, que no es un tipo de izquierda, decía que no había que seguir con la inflación penal. Es un tema de debate. Ahora los muchachos de PRODERECHOS están organizando un debate y largaron unos cortos bastante interesantes. Es un tema para debatir permanentemente, el tema de seguridad ciudadana.

Vos te has vuelto un anarco new age, porque estás mucho en la nueva agenda de derechos.

Estoy.

Te comiste todos los versos y te olvidaste de la base fundamental.

(Risas) De ninguna manera.

Que la revolución pasa por el matrimonio igualitario, la marihuana y el aborto legal.

No, pero creo que eso tiene un lugar en la agenda que hay que privilegiarlo, al igual que medio ambiente.

Todas cosas que no modifiquen el sistema, en definitiva: maquillaje.

Depende. Con el matrimonio igualitario no pienso cambiar las bases económicas, pero sí puede ser que cambiemos las culturales. No, no, eso es una cosa que es justo que se haya incorporado y que tenga un lugar en la agenda, sin lugar a dudas.

Qué habrás hecho, viejo Romani, que Soros y Rockefeller te aplauden.

No solamente me aplauden. Cuando fui como jefe de la delegación de Uruguay a las Naciones Unidas, Soros me invitó a su casa.

¿No te cuestiona eso?

No. No me cuestiona. Hay una parte del liberalismo político de cuño francés e inglés, igual que el republicanismo, que tiene un emparentamiento con el pensamiento libertario. La declaratoria de la independencia de Estados Unidos habla de derechos inherentes. Esto me lo hizo saber otro viejo anarco, Joaquín Rodríguez. Jefferson y Franklin parece que fumaban cáñamo. Incorporan una cosa que para mí es muy novedosa: dentro de los derechos está el derecho a buscar la felicidad. Es muy fuerte, es un derecho natural que tienen los hombres y mujeres. Hay una parte de la radicalidad de las revoluciones francesa y norteamericana, con su republicanismo, que están inconclusas, que no se completaron, y una parte del socialismo recoge eso. Lo mejor del republicanismo norteamericano, que es la descentralización, la fuerza de los municipios, esa libertad que tienen los estados, que fue la base del pensamiento artiguista. Artigas no fue francés, fue norteamericano. Y la radicalidad de la revolución norteamericana no la tuvo la francesa. Soros de alguna manera es un liberal consecuente, además de ser multimillonario y pertenecer al 1% de plutócratas del que se queja Joseph Stiglitz. La primera gran corriente de pensamiento que propugnó no solamente la liberación de la marihuana sino de todas las drogas fue la de Milton Friedman y Gary Becker, bajo una lógica de que el mercado no lo podés controlar aunque en el tema drogas ellos llegan a la conclusión de que estos son commodities un poco especiales porque alteran la consciencia y tienen que tener algún tipo de control. Pero los primeros en hacer punta en eso fueron los de la escuela liberal de Chicago.

¿Cuáles son las tareas que tendría que encarar la izquierda uruguaya desde el punto de vista del pensamiento? ¿Hacia dónde tiene que ir?

Hacia una valorización crítica de las banderas históricas del socialismo. Hay que recrear y refundar las ideas básicas del socialismo. Y también hacer un balance muy crítico de las experiencias de gobierno. Eso se impone urgentemente. Qué nos pasó en todos los gobiernos. Aún los anarcos y los trotskos todavía no hemos explicado bien qué pasó en la Unión Soviética y por qué se cayó eso, ¿no? Y tampoco explicamos lo de China. Es decir, creo que hay una variedad de temas en los que debemos…

Para empezar a construir es importantísimo saber qué pasó.

Y para hacer la primera tarea, que es reconstruir las banderas del socialismo, a las que no renuncio. Después, creo que las modalidades de organización política, sindical y social son un desafío, y no está todo dicho. Obviamente que la estructura del partido leninista respondía a otra realidad. La estructura del foco guerrillero está perimida. También los movimientos de base con un programa tan amplio y diverso solucionan algunos problemas pero parecería como que falta una centralidad que te permita coordinar las cosas hacia un lado, porque no tener una organización altamente centralizada no significa que vos juegues todo al movimiento de base lo más amplio posible. Estamos asistiendo al festival de la tumba de los cracks. Hemos desfilado todos. Me parece que hay experiencias de organización de todo tipo, las autogestionarias, las cooperativas, los emprendimientos obreros y estatales. Hay un análisis de la organización política de los trabajadores, de los explotados, de las organizaciones populares, que habría que revisarla, también. Y dentro del socialismo, socialismo y libertad.

¿Por qué se fueron del PVP?

Nos fuimos porque se consolidó una organización muy sectaria que se expresó en lo interno y hacia afuera, y un empobrecimiento de la discusión y del trabajo teórico y político muy grande. Es un gran dolor. Porque el PVP fue una comunidad de ideas y de afectos muy tonificada por la cantidad de compañeros desaparecidos, en especial para mí que estuve en la Argentina y que estuve buscando niños y que en algún caso los encontré, como a Mariana. Eso te genera lazos muy fuertes. Pero me parece que en el PVP se desarrolló una mezquindad de los narcisismos de las pequeñas diferencias. Y se tomaron medidas muy elocuentes de eso. Pablo Anzalone no debe ser un dirigente del PVP, debe ser un dirigente de la izquierda, creo que habría que tenerlo en una especial consideración, y se lo maltraró de una manera muy mala. Ese fue el desencadenante. Pero en realidad un desprecio de corrientes que no pensaban igual, siendo que nuestro origen era federativo y que durante mucho tiempo, con Hugo a la cabeza, fuimos un partido que estuvo repartido en dieciséis ciudades durante el exilio, y sin embargo funcionábamos. La pérdida de Hugo fue muy importante.

Entrevista a Gabriel Kaplún sobre Ley de Medios

Tres tipos de medios, los comunitarios, los públicos y los privados. ¿Qué rol juega cada uno en las transformaciones democráticas? A esto responde Gabriel Kaplún, catedrático de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UDELAR

Rodrigo Arocena durante la segunda parte de su intervención sobre los desafíos de la izquierda

Rodrigo Arocena, ex Rector de la Universidad de la República, durante su intervención en la última mesa redonda del ciclo de debates “La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda”. Esta vez sobre el tema “Los desafìos de la izquierda”. Con Alejandro Sánchez participaron Carmen Beramendi, Pablo Anzalone, Alvaro Portillo y el actual Presidente de la Cámara de Diputados, Alejandro Sánchez. Moderó Víctor Abelando. La misma tuvo lugar el 10 de diciembre de 2015 en La Huella de Seregni.

ANCAP, entre las pérdidas financieras y las pérdidas de valores

Escribe Javier Cousillas

Pocas veces en tan poco tiempo hubo tanta gente que supiera tan poco opinando sobre la gestión de ANCAP. Y el daño que están haciendo al “Ente” o la “empresa” (según como se la mire) es descomunal.

Nunca una Comisión Investigadora como la creada investigó tan poco. Desde antes de crearse los dados estaban echados. La derecha y algunos sectores del FA se vuelven a unir como en el 2003 para cuestionar el papel de ANCAP como palanca de desarrollo de la economía nacional y desde el resto del FA, salvo honrosas excepciones, el silencio es estruendoso.

Coinciden en que no es al país al que le deben cerrar las cuentas, sino a cada una de sus empresas públicas, desde una visión totalmente desacertada sobre cuál debe ser el papel de un Ente Autónomo en el marco de un modelo de desarrollo. Visión totalmente estrecha que cuestiona el papel de las empresas públicas como dinamizadoras del desarrollo social, el empleo, la industrialización, el conocimiento y tantos otros factores que contribuyen al desarrollo nacional.

Tienen una visión de ANCAP y del resto de las empresas para recaudar y volcar el dinero en políticas asistenciales. Les parece poco lo que recaudan con el IVA y el Imesi a los combustibles. No tienen idea el peso que tiene ANCAP a lo largo y ancho del país en la vida cotidiana de la gente.

Prefieren abrir comedores en Bella Unión o en Paysandú antes que desarrollar ALUR y que la gente viva dignamente de su trabajo. Prefieren traer el cemento de Turquía porque es más “barato” antes que realizar las inversiones en las plantas de Portland para generar inversión nacional.

Poco les importa si hubo que construir tanques para almacenar combustibles o supergás, o vagones y buques para su traslado,  porque durante décadas no se había hecho absolutamente nada ya que el único objetivo que tenía la derecha y que compartía –y me temo que sigue compartiendo parte del FA- es entregarla a manos privadas.

Para ellos todo es un “despilfarro”

No sólo se trata de cargarse algunos posibles candidatos para el 2019 (Sendic, Martínez, etc.)  Se trata también de “achicar el estado” y para ello no hay nada mejor que mostrar a ANCAP como un caos y una máquina de despilfarrar dinero.

Dicen que la masa salarial de los trabajadores aumentó un 50 % y esconden que el promedio del país fue un 47%. Omiten que toda la masa salarial más las cargas sociales de todo el personal de ANCAP incide en la tarifa de los combustibles un poco menos que un pedo en el desierto del Sahara.

Buscan los motivos de las pérdidas  en la contratación de un remolcador para llevar las barcazas Río Uruguay aguas arriba, porque prefieren hacerlo en camiones como siempre lo hicieron,  o en la contratación (5000 dólares) de publicidad en  una radio comunitaria de Quebracho, pero no informan cuanto llevan los canales privados o el resto de los medios de comunicación que están muy lejos de ser “comunitarios”. Claro, pobre al periodista que informe cuanto ingresó proveniente de ANCAP entre 2000 y 2015 en el medio que trabaja! Profesionales si, incisivos si, rigurosos, también ; pero no mascan vidrio.

Realmente se trata de argumentos para infradotados.

ANCAP factura anualmente 5000 millones de dólares por año y su problema está en que entre los años 2011 y 2014 dejó de recaudar 800 millones de dólares asumiendo costos de distribución que no fueron volcados a la tarifa con el objetivo –que comparto- de que la inflación no superara el 10 %. Le guste o no le guste a los Astoris, Valentis, Michelinis y los voceros de la derecha que actúan como repetidores de  análisis que responden a una estrategia suicida.

No hace falta ser un matemático soviético para darse cuenta que la suma de las “pérdidas contables” coincide con esa cifra y no con las estupideces que se investigan.

Todas las inversiones de ANCAP fueron de público conocimiento, todas pasaron por el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Industria, todas responden a un plan energético que tuvo un amplio apoyo interpartidario en el 2005-2006, sin embargo nadie acusa conocimiento de las mismas.

Que esta inmoralidad  la haga la derecha,  está dentro de la lógica; pero que no la asuman los frenteamplistas que la decidieron, rompe lisa y llanamente con todos los valores que deben guiar el pertenecer a una fuerza política que tiene la obligación de gobernar de acuerdo a sus postulados históricos y al programa que se le presentó a la gente.

Se ha mezclado en el debate lo económico financiero con lo político partidario y las internas  del FA,  y a esta altura el común de los uruguayos, en lugar de información veraz, recibe verdades a medias que son mucho más peligrosas que aquellas mentiras lisas y llanas.

El daño está hecho y la derecha lo festeja. Ahora se trata de no agravarlo.

Si hay problemas de gestión hay que identificarlos, contrastarlos con la realidad y resolverlos, pero no poniendo la carreta delante de los bueyes. El pedido de renuncia o destitución de quien desde hace 6 meses se encuentra al frente de la empresa, adoptando medidas para subsanar errores, no resiste el menor análisis y se trataría de un linchamiento espeluznante para satisfacer la necesidad de sangre de los que gritan más alto y cuentan con servil amplificación.

Sería como pedir la cabeza de Astori porque en 9 meses de gestión subió la desocupación de un 6 a un 8.5% , casi un 50 %.

Nota- Quien suscribe estas opiniones es Javier Cousillas Iglesias, funcionario de ANCAP desde hace 33 años y actualmente Gerente de Servicios Generales. Es mi opinión de los hechos, a la que tengo derecho como ciudadano y como verán, está teñida por mi militancia frenteamplista. No involucra absolutamente a nadie más que a mí y a mi conciencia. Aclaro también que soy uno de quienes se ha negado a declarar en la Comisión por las razones que se desprenden de lo escrito  y no porque alguien me lo hubiera sugerido o impuesto. JCI.