Marcha de la bronca: resistencia a la soberbia y el cinismo. escribe Milton Romani

Artículo publicado en LA DIARIA. 10 de junio 2021

Se acabó el tiempo de reclamar diálogo. El señor presidente nos ha cerrado las puertas en la cara y ha sido categórico. Manda él. Sólo rodeado por su guardia pretoriana de mayor confianza. Consultando pico a pico con sus socios de coalición. ¿El Grupo Asesor Científico Honorario? Gracias por los servicios y el prestigio prestado.

Ha tomado decisiones temerarias. Parecen no representar ningún dilema ético. No sólo con las medidas de restricción de movilidad social que conspiran contra la velocidad de vacunación, sino también con esa otra curva mortífera creciente de la pobreza y el desempleo. El Sistema Nacional de Emergencias no da cifras sobre este último aspecto, pero se siente en los hogares, en las calles. También en la red de ollas populares. Son testimonio de la fuerza de la comunidad organizada a la que hoy debemos apostar como forma de construcción de una resistencia necesaria.

Hace ya un año, economistas de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República1 advirtieron acerca de los niveles crecientes y ofensivos de pobreza. Más tarde supimos que 100.000 personas cayeron en la pobreza. La encuesta de hoy: se presentaron 250.000 personas para los jornales solidarios. Los economistas añadieron que esta caída es un agujero difícil de reconstruir. Respuesta: dogmatismo negacionista.

La divisa ideológica del señor presidente es un neoherrerismo luisista.

Su principal objetivo, obsesivo incluso por el estrecho margen electoral, es liquidar, en términos de guerra, todo aroma de izquierda. En lo político, en lo social y en lo cultural. Eso incluye todo vestigio de batllismo, de estado de bienestar.

El paro de 24 horas convocado por el PIT CNT para el 17 de junio es justo.

Podría pensarse, incluso, que un paro de varios días, por añadidura, lograría, en forma autogestionada y en términos de salud pública bajar la movilidad social.

Este paro y todas las movilizaciones de protesta que se avecinan comienzan a reclamar que se garanticen derechos humanos fundamentales como el de la vida y el de la salud. Exigen la presencia responsable del Estado y del gobierno, tal como lo establece la Constitución, que es quien debe hacerse cargo y no dedicarse a trasladar responsabilidades a la ciudadanía.

El presidente, su séquito y los otros

Nuestro presidente ni siquiera admite que la salud sea un asunto de res pública. Se ha rodeado de un séquito de allegados de íntima confianza, elegidos como guardia pretoriana: la barra de jóvenes luisistas. Los “socios” de la coalición, más que socios, parecen vasallos. Los demás, incluidas las sociedades médicas y científicas (sospechosas de izquierdismo) somos siervos de la plebe.

Lacalle Pou lo explicó muy bien con un mal ejemplo, el del truco de seis, en la entrevista con Blanca Rodríguez, que usó para justificar la no existencia de una mesa política de coalición. Se hace el canchero, pero es chambón: en el truco de seis no existe el pico a pico con todos. Se hace, luego de la redondilla, sólo con uno del trío contrincante. Debería usar ejemplos de surf.

El ejemplo del “malla oro” fue malo también. Dijo: son los que “tiran” del pelotón. Si hay alguien que no hace el gasto, que no tira, poniéndose al frente de la carrera, es el malla oro. Va protegido en medio del pelotón, y el gasto lo hacen otros de su equipo. En realidad, sin ser psicoanalista, cometió un acto fallido, un lapsus. Se le escapó la verdad.

Verbigracia: preguntado sobre los beneficios de los sectores con actuales récords de exportaciones,2 dio la callada por respuesta.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido más elocuente y plantea rotundamente la necesidad de gastar lo que sea y de gravar a los que más tienen para salir de esto. Es elemental: cualquier liberal serio está preocupado por la vigencia del sistema. Nuestros liberales son de pacotilla y ven las ganancias a cortísimo plazo.

Liberalismo trasnochado

La libertad responsable ha devenido credo religioso. Es un liberalismo ambivalente. Sólo ha servido para generar culpa, para trasladar la responsabilidad de los contagios y las muertes a una ciudadanía con miedo.

Las responsabilidades individuales importan, cómo no. En primer lugar, las de las conductas ejemplares de los gobernantes. Asados incluidos, y no vale la autocrítica. Velorios incluidos, y no bastan las multas. Cardenal incluido, y que lo perdone Dios.

El gatillo inflexible de los 60 muertos y los 4.000 contagios diarios (por ahora) empieza a tener rostros, nombres, gente querida que se nos va.

Pero, fundamentalmente, con la presencia directriz, solidaria y garantista del Estado. A falta de esto, inducir a que todos y todas nos hagamos cargo de la situación mortífera es infame, injusto y ofensivo.

El presidente apela a la libertad responsable, pero no cree que la ciudadanía sea capaz de asumir un período de movilidad restringida. Esto implica, obviamente, que está llamando a algo en lo que, a priori, no cree. Por lo tanto, miente o es cínico. Rechaza esa propuesta porque no quiere sacar “a los verdes y a los azules”, como si la premisa “movilidad restringida” implicara necesariamente resistencia de la población.

Los rostros de muertes evitables

En su estrategia de comunicación, Lacalle Pou recurre a seducir con ínfulas de seguridad arrogante, a generar ilusiones a una sociedad con miedo. A usar y abusar de un mecanismo de defensa denominado renegación o desmentida. “La desmentida (renegación) es un mecanismo de defensa ante la angustia de la amenaza. No implica la anulación de la percepción. No es un rechazo del mundo exterior. Se rechazan las consecuencias que la percepción provoca sobre una creencia previa que se quiere mantener. La desmentida es una defensa fallida que sólo logra a medias su objetivo”.3

Pero cuidado. Las secuelas serán devastadoras para el pueblo, que encontrará las formas para resistir. Pero también lo serán para el arrogante que se autoconvence, que queda contagiado de sus propias renegaciones e ilusiones. Hay ejemplos.

Crecen la indignación y la bronca

La protesta será, ahora, protagonista de la realidad. Incluso para combatir el miedo. El gatillo inflexible de los 60 muertos y los 4.000 contagios diarios (por ahora) empieza a tener rostros, nombres, gente querida que se nos va. Será necesario que sus fotos comiencen a estar en la calle para que no hayan muerto en vano. No sólo por indignación. Será también un reclamo por los valores y derechos humanos elementales que están siendo vulnerados debido a la ceguera dogmática del señor presidente y su gobierno. “Bronca que también es esperanza, marcha de la bronca y de la fe”.


  1. Mauricio da Rosa y Matías Brum. Instituto de Economía, FCEA. http://fcea.edu.uy/images/dto_economia/Blog/Estimaci%C3%B3n_del_efecto_de_corto_plazo_de_la_covid-19_en_la_pobreza_en_Uruguay.pdf 
  2. En marzo, las exportaciones uruguayas totalizaron 843 millones de dólares, lo que representa una suba de 25,5% en comparación con el mismo mes del año pasado. Según el Informe mensual de comercio exterior correspondiente a marzo, que elabora Uruguay XXI, el incremento se debe principalmente “a mayores exportaciones de madera y productos de madera, carne bovina, celulosa y trigo” (Fuente: la diaria). 
  3. Erich Schulz von Thund, Über Gewissheit, “Sobre la certeza”, Página 12, suplemento Rosario. 

COVID-19 – Para Abril y para Mayo de 2021 RECONOCER LA REALIDAD PARA TRANSFORMARLA por Miguel Fernández Galeano

“Solo las lecciones de la realidad pueden enseñarnos a transformar la realidad”

Bertolt Brecht

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO Mayo 2021

La situación sigue siendo muy grave. Necesitamos hacer una lectura objetiva y un relato honrado, sensato y desapasionado de lo que nos está pasando. Apegarse a una estrategia para enfrentar la pandemia que ha fracasado estrepitosamente en abril y que va por el mismo camino en mayo no resulta en ese contexto la mejor opción.

“Blindar abril” o “blindar mayo” no debería convertirse en bloquear la posibilidad de analizar críticamente la evolución de la epidemia y las causas que están en el origen de un crecimiento alarmante de casos, con su correlato inexorable en el aumento exponencial en el número de ingresos a cuidados críticos y en el número inaceptable de fallecimientos evitables.

Cifras que representan dramas personales y familiares que en las últimas semanas nos colocaron en el primer lugar del mundo (Gráfica 1).

Nada nos debería impedir cambiar lo que venimos haciendo para intentar tener otros resultados. Las vacunas terminarán teniendo impacto que se irá produciendo progresivamente y en ese proceso se producirán pérdidas evitables de vidas valiosas.

Efectivamente, Uruguay paso en tres meses de ser un país que era ejemplo en la respuesta a la pandemia a vivir una crisis sanitaria que nos tiene asombrados, atónitos, anestesiados y aparentemente sin capacidad de respuesta. O definitivamente acantonados en nuestros pronósticos y convicciones que niegan o reescriben lo que verdaderamente está pasando. Una verdad que se construye y reconstruye para explicar lo inexplicable.

El ser nacional uruguayo no tiene una cultura de aceptación y naturalización de la muerte, menos aún nunca podría asumir como costos colaterales aceptables la realidad que estamos viviendo.

En los hechos puros y duros que marca la realidad, como lo han señalado los titulares de la prensa internacional, estamos ante país que paso “de ser el mejor a ser el peor de la clase sin que mediara mucho tiempo en el medio”. Salvo en la cobertura de las vacunas el país esta en los peores lugares en el mundo y de no producirse cambios también lo terminará estando a la hora del balance global desde el inicio de la pandemia (Tabla 1).

Todo por no haber asumido la necesidad de tomar medidas de reducción drástica de la movilidad, especialmente en el escenario promisorio que genera un avance sostenido en el proceso de vacunación. Sin duda un capítulo donde la gestión de gobierno fue globalmente positiva. Aun teniendo en cuenta que empezó tarde, que tuvo dificultades para establecer prioridades al disponer de vacunas de diferentes plataformas tecnológicas y de las limitaciones que genera el acceso a cantidades limitadas en cada entrega.

Ello se produce cuando como sociedad acusamos una gran fatiga individual y también social. Cuando todos queremos apoyarnos en buenas noticias y mensajes esperanzadores. No es intención de esta columna ingresar en las explicaciones sobre los resultados de las encuestas y el apoyo a la conducción del gobierno sobre la pandemia y sobre los deseos de libertad de la gente y carácter netamente disruptivo de las medidas de confinamiento.

Esta en juego el valor esencial de la vida, las interpretaciones desde la sociología o la politología no deberían eclipsar la realidad que estamos viviendo y de lo que entendemos como una necesidad imperiosa de cambiar el rumbo.

A continuación, vamos a exponer algunos elementos informativos y de análisis orientados a contribuir a tender puentes y habilitar diálogos que estén centrados en que lo primero a cuidar y conservar es la vida. Sin ella, que es un componente esencial de la humanidad, nada tiene sentido.

No elegimos el camino de responsabilizar a las personas, menos aún de atribuirles intenciones que no corresponde. Pero entendemos desde la ética de la responsabilidad y desde una perspectiva de pensar la mañana siguiente estamos comprometidos a señalar cuales son, a nuestro entender, los mejores caminos para construir rutas de salida a una situación tan compleja como incierta.

Una situación en la que los discursos de esperanza, no pueden ser efímeros y para ello los debemos basar en la realidad, una condición imprescindible para transformarla.

El número de casos debe preocuparnos, deberían bajar mucho, no debemos conformarnos con lograr mesetas o esperar descensos milagrosos

El último informe del GACH del lunes 26 de abril de 2021 es muy claro al respecto “La perspectiva más firme es que harán falta uno o dos meses más y la extensión mayor de la vacunación, para que la misma pueda asegurar el control al que todos aspiramos. La epidemia en Uruguay aún se encuentra en una situación muy grave”

¿Qué podemos esperar hacia adelante? Se pregunta el informe. No podemos desconocer que un factor de preocupación es que los indicadores de movilidad han repuntado luego de semana de turismo. De ocurrir una meseta con estos valores de movilidad, debe pensarse en la cantidad de fallecidos de mayo, la cual difícilmente será menor que la de abril. Si finalmente lo es, igualmente el número de fallecidos será muy grande, especialmente cuando un gran número de ellos es prevenible.

La tendencia actual plantea no descartar una tendencia exponencial de casos. Esto llevaría a una situación de una gravedad extrema, dado que el sistema de salud ya no tiene reserva. No importa mucho si se produce saturación en los CTI. El sistema en su conjunto está colapsando y los equipos de salud que ponen la vida en ellos están desmoralizados y desgastados por el esfuerzo de la tarea y especialmente por no ser escuchados.

La tasa o número de reproducción (R0) al 9 de mayo está en el entorno de 1, una cifra inferior al valor de 1.30 que se había alcanzado 4 semanas atrás. Pero es bueno tener presente que, de crecer, incluso mínimamente, se pondrá en cuestión la posibilidad de iniciar un descenso sostenido. Cuando se supera el valor uno, cada caso positivo tiene la posibilidad de producir más contagios y generar el temido crecimiento exponencial (que ya sufrimos en distintos momentos en diciembre, enero, marzo y abril)

Los valores de P7 – Harvard están nivel de riesgo rojo en Uruguay a nivel global y en 18 departamentos (mayor a 25 casos diarios por 1000.000.) En dos departamentos están en valores superiores a 100 casos diarios por 100.000 habitantes (Salto y Tacuarembó). Solo Flores con 23 casos de promedio por 100.000 habitantes está en la categoría naranja de riesgo según la escala de la Universidad de Harvard.

Los valores de IA14 – UE, Uruguay globalmente y todos los departamentos están en nivel de riesgo rojo (mayor a 50 casos de incidencia acumulada por 100.000 habitantes y mayor al 4% de positividad). Tanto a nivel nacional como siete de ellos en valores superiores a 1.000 de incidencia acumulada en 14 días por 100.000 habitantes (Montevideo, Artigas, Canelones, Soriano, Tacuarembó, San José, Treinta y Tres, Florida, Colonia y Cerro Largo)

La tasa de positividad promedio en siete días móviles (PP7) se mantiene en los mayores valores registrados en toda la epidemia 20.41 % en la última semana. Los atrasos en la entrega de los resultados de laboratorio, el cambio en la modalidad de test (pasando de realizar los test de RT/PCR a los test rápidos de antígenos que tiene un alto peso de falsos negativos particularmente para el diagnóstico en pacientes asintomáticos) y la ausencia de información de tasas de positividad discriminada por departamento y localidades, dificultan la evaluación de este indicador sensible para estimar el nivel y la intensidad de la transmisión viral. En ese contexto, no terminamos conociendo con certeza suficiente y consolidada en que realidad epidemiológica estamos parados.

Los casos activos, personas que están padeciendo la enfermedad, si bien han bajado en los últimos días, se mantienen valores muy elevados llegando 25.500 personas con la infección en curso. Vale recordar que el informe de GACH del 7 de febrero de 2021, había establecido como registros a alcanzar para recuperar la capacidad de control de la epidemia llegar a 800 casos activos y un promedio de casos diarios inferior a 200.

El porcentaje de casos sin nexo epidemiológico en la actualidad y desde hace varias semanas estaría superando el 60 % (lejos de la zona de control por vigilancia epidemiológica activa que se estima en un 15% (rastreo-testeo-aislamiento, el llamado Tetris por su nombre en inglés).

Corresponde volver a señalar entonces, que el descenso en el promedio diario de casos en las próximas semanas, no debería ser interpretado como un “quiebre” de la curva y sigue muy vigente la necesidad de establecer medidas de reducción de la movilidad que permitan volver a recuperar la capacidad de vigilancia epidemiológica por un período considerable de tiempo hasta avanzar en la inmunidad colectiva cuando se complete plenamente el proceso de vacunación.

Por su parte, la aparente estabilización en la tasa de ocupación de las camas de CTI se debe al dramático incremento en el número de fallecidos, superior a las altas de pacientes recuperados y a la apertura de nuevas camas, que en muchos casos no tienen la capacidad resolutiva ni los recursos humanos necesarios y capacitados en el caso de que fuera necesario utilizarlas.

La vacunación no frenará las curvas por sí sola

Es fundamental tener presente que es necesario incrementar las medidas restrictivas de la movilidad, las medidas de protección individual y colectiva, así como implementar acciones de salud pública de manera intensificada y sostenida.

Siguen, en ese sentido, absolutamente vigentes las intervenciones precisas y concretas que señalaba el informe del 7 de febrero del 2021 del GACH en el cual para un escenario de transmisión comunitaria en el nivel extremo 4 (TC4). Un escenario que queda absolutamente definido por los indicadores que referimos en el apartado anterior.

Tenemos la firme convicción la que la vacunación va a tener un impacto muy positivo en la reducción de casos severos, hospitalización y fallecimientos, pero también entendemos que va a demorar en impactar sobre los contagios y eso genera un inconveniente escenario de transmisión viral, sin descartar la aparición de variantes que puedan incluso escapar a la cobertura inmunológica que ofrecen las vacunas disponibles.

Ese es un escenario complejo si tenemos en cuenta que todavía hay una parte de la población que manifiesta resistencias a vacunarse (700.000 personas) y que la inmunidad completa requiere de dos dosis, más 14 días y promediando mayo solo el 16.5 % de la población se encuentra en esa situación.

Mantener la vigilancia epidemiológica para diagnosticar y aislar asintomáticos positivos e intentar reducir la transmisión comunitaria

En la situación actual de la epidemia llama poderosamente la atención que desde la autoridad sanitarios se haya decido suspender el rastreo de casos, se hayan debilitado la confiabilidad de las pruebas diagnósticas en un momento en el que deberíamos seguir adelante con ellas, ligadas a un diagnóstico precoz, a un rastreo exhaustivo y retrospectivo de los contactos de los contagios identificados, llegando a un aislamiento efectivo de casos asintomáticos positivos.

No nos parece adecuado, ni tampoco razonable, bajar la guardia en esta línea de actuación, que por otra parte fue muy exitosa en los primeros ocho meses de epidemia.

La vigilancia epidemiológica, aunque la situación se haya desbordado grandemente con la consiguiente pérdida de control de la epidemia, debería mantenerse lo más posible, hacer todo lo que esté a nuestro alcance apelando al papel de los equipos de salud en el territorio y a la participación activa y solidaria de las comunidades. Siempre se podrán evitar contagios, enfermedad y muerte. Cualquier esfuerzo, cualquier resultado, en ese sentido siempre será oportuno y valioso.

Evitar que se incremente la presión sobre el sistema y los servicios de salud

A medida que se ha hecho dominante la P1, ha disminuido la edad promedio de las personas hospitalizadas e ingresadas en UCI hacia perfiles más jóvenes. A ello también ha contribuido el menor número de ingresos de personas mayores y de residentes en centros de larga estadía para adultos mayores, que solían sufrir episodios más severos y letales de la enfermedad. Sin embargo, tenemos estancias más prolongadas, lo que ha llevado a una tasa promedio de ocupación de UCI por pacientes COVID del 57 %.

Representa una amenaza tanto para la atención de enfermos de COVID-19 como para la atención de otras patologías que se ven diferidas o tratadas inadecuadamente.  Todo ello, sin tomar en cuenta el riesgo que supone la potencial expansión de las otras variantes.

En las últimas semanas aparece como elemento central de controversia cual es el nivel de saturación de los CTI y cuando se llegaría al colapso asistencial. El problema central no es la saturación del sistema, el problema prioritario y perentorio como ya dijimos en más de una oportunidad, es prevenir fallecimientos evitables.

Se admite que el objetivo es “mesetear” los casos y las muertes hasta que las vacunas tengan impacto e implícitamente se termina aceptando que se produzcan 50 muertes evitables diarias en nombre de mantener en funcionamiento de la actividad económica. No puede existir en salud pública, el concepto de costos colaterales asumidos.

Asimismo, no se tienen en cuenta los notorios signos de colapso en todos los niveles y actividades involucradas en el proceso de atención.

Hay sobrecarga laboral, fatiga y desgaste emocional, la incorporación de personal sin formación suficiente y con muy poco entrenamiento es algo que todos los CTI del Uruguay están empezando a sentir.

En efecto, incrementar el número de camas que el país tenía en marzo 2020 está teniendo impactos negativos visibles sobre la calidad de la respuesta (COVID y NO COVID).

El 12 de mayo con 538 pacientes COVID-19, se consolida la situación en el rango de riesgo alto (rojo > 35 %) con 52.70 % de ocupación de las camas específicas para COVID-19 y el 76,30 % del total de camas CTI.

Por otro parte, también existe una enorme dificultad en la reposición de medicamentos básicos y los recursos humanos no son suficientes para dar soporte efectivo de calidad a la ampliación de la dotación de camas.

Asimismo, se vienen verificando situaciones de extrema tensión en la capacidad de respuesta en las salas de cuidados intermedios, en la atención en domicilio y la vigilancia epidemiológica, como ya lo señalamos, está absolutamente superada.

En suma, la saturación, el colapso, o el estrés de sistema (y todos los sinónimos que se han buscado para evitar reconocer la verdadera magnitud del problema), no es solo de los CTI, se trata de una afectación muy grave del sistema de salud en su conjunto que tiene implicancias concretas y duraderas para la atención de la COVID-19 y para el resto de los problemas prevalentes de salud NO COVID-19, que también existen y se han visto seriamente afectados en el contexto de la pandemia.

La pandemia no va a concluir por arte de magia y el triunfalismo puede ser un mal consejero

Ya lo deberíamos haber aprendido con los errores cometidos después de varios meses de éxito en el control de la epidemia. El gobierno debería asumir que para ejercer el liderazgo eficaz e incluyente en la gestión de la pandemia se requiere también, un esfuerzo sostenido de explicación a la ciudadanía, la búsqueda de acuerdos y consensos sanitarios, sociales y políticos que sean capaces de dar respuestas de unidad y entonación nacional, que se alejen de un clima de crispación y polarización y sean capaces de encontrar salidas compartidas en las que ganemos todos y sobre todo gane el país.

Solo una lectura realista, tanto de la evolución de la pandemia como de las medidas para enfrentarla en el conjunto del país y en cada departamento y de las expectativas de lo que cabe esperar de la vacunación durante las próximas semanas, nos permitirá afrontar con éxito los enormes retos que tenemos por delante.

La relación entre movilidad social y contagios está más que demostrada. A mediados de mayo, con la expectativa de que con las vacunas ya estamos protegidos, el nivel de actividad vuelve a los niveles de principios de marzo, cabe preguntarse: ¿vale la pena jugar toda la estrategia solo a las vacunas?

Es lo que el gobierno decidió y no lo mueve nada, ni nadie. Ni siquiera 50 fallecidos diarios en el último mes.

Como me dijo un amigo, en una metáfora deportiva de las que tanto funcionan “la maratón se gana con la vacuna, los 100 metros solo con vacunas se pierden”. El problema de fondo es que en estos 100 metros no se pierde una competencia deportiva, en esos 100 metros mal corridos se produce una perdida evitable e injusta de muchas vidas.

¿CÓMO DEBE SER LA ATENCIÓN A LA SALUD EN 2021? por Pablo Anzalone

Artìculo publicado en NUESTRA VOZ de ONAJPU 26 de mayo 2021

El primero de los Talleres Abiertos de la Red de Municipios y Comunidades Saludables en 2021 fue la continuidad de los 16 talleres realizados en 2020. El 6 de abril por vía zoom con 240 personas inscriptas se abordó de la atención a la salud en el 2021. Se realizó un homenaje a la Dra Beatriz Fernández Castrillo, docente de Facultad de Psicología y activa participante de la Red MCS prematuramente fallecida.

A pesar de la pandemia las organizaciones sociales, gobiernos locales y academia han trabajado juntos en muchas instancias de reflexiòn-acción sobre temas priorizados colectivamente.

El impacto de la Covid sobre las enfermedades crónicas (ENT) fue desarrollado por la Dra Lucía Delgado profesora de Oncología en Facultad de Medicina. Si bien la primera ola de Covid ha generado una situación gravísima en el país hay otras enfermedades responsables de muertes evitables y prematuras. Luego de la pandemia habrá un aumento de estos problemas por la falta de prevención y por los controles que no se hicieron en este período. En todo el mundo esto se estudió y se exhortó a los gobiernos para, sin desatender la pandemia, evitar el descontrol de otras enfermedades. Más de 40 millones de personas fallecieron en 2018 por ENT. En Uruguay son 3 de cada 4 muertes. Un tercio de ellas son muertes prematuras, de personas menores de 70 años. Mas del 80% de las muertes evitables se deben a enfermedades cardiovasculares, cánceres, enfermedades respiratorias y diabetes. Si hay detección temprana son curables.

El profesor Luis Gimenez de Facultad de Psicología destacó que la Covid es un hecho social total, que conmueve todas las dimensiones de la vida humana y en pocas semanas ha cambiado la vida de modo comparable a las ficciones apocalípticas. Estamos en medio de la incertidumbre. El conocimiento es lo que nos permite navegar en ese mar de incertidumbres, que se ha encabritado como nunca. Hay tres certezas que no se han tenido en cuenta adecuadamente:

a) la salud como proceso integral. Las respuestas parcializadas se contraponen al carácter total de la “sindemia”.

b) La determinación social de la salud. Se ha colocado una falsa contradicción entre salud y economía. Hay políticas que apuntan exclusivamente a la responsabilización individual de las personas.

c) Las desigualdades sociales y su expresión en las inequidades de la salud. La crisis golpea a toda la sociedad pero no afecta a todos por igual .Incluso hay algunos están incrementando su riqueza.

Está amenazado el derecho a la salud. Es fundamental asegurar las condiciones sociales, psicológicas, culturales y económicas para tener salud. Este hecho social total que es la pandemia está afectando ese derecho. Proyectándonos en el 2021, se espera que triunfe la inmunización pero hay enormes riesgos. Muchas problemáticas se harán evidentes en los próximos meses. Toda la población será afectada pero habrá grupos muy vulnerables.

El sistema de salud y el de protección social no están preparados para responder a estos desafios. El cambio del modelo de atención en el SNIS está incompleto. Los servicios de salud mental en particular presentan debilidades en recursos y tienen modos de intervención insuficientes.

¿Dónde depositar el optimismo de la voluntad? No puede ser en seguir haciendo lo mismo. Por lo tanto es necesario reafirmar las transformaciones en el modelo de atención.

¿En qué basarse? : en la capacidad de organización y movilización desde los territorios. Esa solidaridad histórica de las comunidades es un capital a preservar y desarrollar.

Las organizaciones sociales han aportado mucho en este período. Mario Bentancor de la Organización de Usuarios del Oeste refiere las propuestas que han realizado y enfatiza que las mismas son mejoradas siempre en el entramado de organizaciones participantes. Hay preguntas básicas en la reflexión- acción que llevan adelante . “¿Debemos solo recibir las consecuencias de las decisiones de otros?”. Por eso están comprometidos con la participación de la comunidad . Para que no se llegue a la enfermedad ponen el énfasis en la promoción de la salud. La pandemia se suma a otros problemas ya existentes. Resaltan el debilitamiento de los vínculos educativos y los cuidados necesarios para la salud de niños y adolescentes. Hay mucha enfermedad acumulada. Los sentimientos de impotencia y parálisis social agravan la situación y los mensajes del gobierno van en esa dirección. “ Quedate en casa” es una burla para quien no tiene una casa. Ante esta situación hay personas y colectivos que no aceptan la pasividad. Desde la organización de usuarios actúan en multiples redes. Trabajan con lógica de red, para que los distintos colectivos se reconozcan y coordinen. Promueven una dinámica de acción-reflexión-acción. Algunos ejemplos de esta forma de trabajo son actividades con motivo del día de prevención del suicidio, la Mesa Local de Salud Mental, la coordinacion de ollas que agrupa 23 ollas en el Cerro, las Huertas colectivas y familiares que se extienden. Hoy las ollas están tensionadas por la necesidad de responder al hambre y al mismo tiempo cuidarse de los contagios.

Las líneas actuales de la organización de usuarios apuntan a que todas las acciones busquen sostenibilidad, generar espacios colectivos, promuevan inclusión en un entramado de redes y fortalezcan los vínculos con las Redes MCS y otras . Sus ejes pasan por crear posibilidades accesibles para los reclamos de las personas, por acciones interinstitucionales que amplíen los recursos comunitarios, avanzar en la articulación con los prestadores de salud. Le asignan gran importancia a impulsar la formación de agentes de promoción socio-sanitaria.

Los embarazos y nacimientos se han visto afectados por la pandemia, sostiene Leonel Briozzo profesor de la Cátedra de Ginecología en el Hospital Pereira Rossell. Estamos en el inicio de una era de pansindemia global. La Pan Sindemia fue propuesta como concepto en 2019. Es la suma de tres epidemias: la obesidad, la malnutrición y el cambio climático. El modelo agroindustrial genera estas epidemias. Y eso es lo que está en la base de la Covid.

Esta situación incrementa el riesgo de los dos sindromes prenatales :a) restricción de crecimiento, por el cual el bebé nace a término pero no creció adecuadamente. b) prematurez, nacimiento antes de término. Las causas son variadas. Se sabe que la prevalencia es mucho mayor en los paises subdesarrollados, hay un elemento socio económico y de discriminación de la mujer que es determinante.

A escala país la pandemia no cambió mucho esos dos factores. Pero en el Hospital Pereira Rossell entre 2019 y 2020 aumentaron los nacimientos, aumentó la prematurez significativamente y también hubo un incremento muy notorio del bajo peso al nacer y la restricción de crecimiento. El grueso de causas que pueden explicar este fenómeno está en las condiciones socioeconómicas, los aspectos nutricionales, el estrés materno, Las enfermedades crónicas son transmisibles desde el embarazo. Son socialmente transmisibles. Son necesarias políticas de discriminación positiva desde el embarazo. Si se piensa en actuar recién en la primera infancia, llegamos tarde.

El estado actual de la pandemia fue analizado por Miguel Fernández Galeano. La pandemia no es un hecho casual sino que es un fenómeno estructurado en la etapa que viven nuestras naciones. Estos procesos comenzaron antes de que el Sars cov 2 llegara a la escena. Hay una crisis ambiental, climática y una crisis de la desigualdad. El gran tema es la resignificación de las relaciones entre el Estado, la comunidad y el mercado. La salud como derecho humano esencial, como bien público y no mercancía, como responsabilidad de Estado y de gobierno.

En el abordaje de la pandemia hay un elemento clave : mientras no haya vacunación a la gran mayoría de la población la única manera de manejar la pandemia, es la estricta aplicación de medidas no farmacologicas que reduzcan la movilidad. Todos los actores nacionales tenían el diario de lunes con lo que pasó en Europa. En Uruguay no hubo primera ola en 2020 porque se aplicaron de manera drástica, las medidas que estaba haciendo el mundo. El confinamiento creó muchos problemas porque se hizo tarde y mal. Pero acá se creyó el cuento del éxito propio. Uruguay tiene hoy un 50% de las muertes por Covid 19. Más de la mitad de las muertes que se producen diariamente por todo tipo de causas. Se trata de vidas a proteger y de muertes evitables. Para pensar en el año 2021 hay que salir del modelo hospitalo-céntrico, del mercado, de la salud como fenómeno aislado, reducido a la asistencia y la Red MCS es una forma de hacerlo, sostuvo Fernández Galeano.

Entre los aportes de los participantes se observó que el sistema de salud está centrado en los espacios físicos de la consulta pero sigue costando salir a la comunidad para construir redes. Otras opiniones reafirmaron que no se pueden perder derechos fundamentales como el trabajo, la salud, la alimentación. También hubo planteos de cambiar la metodología, salir de la burbuja, no desatender el contacto con las personas. Hay que lograr que el trabajo en Red entre en todas las comunidades. Elizabeth Meizoso de Onajpu consideró que el taller fue muy satisfactorio y dejó planteadas perspectivas, a partir de tres puntos fundamentales: “profundizar en el diagnóstico”, “conocer más de cada territorio, características y necesidades de sus habitantes” y “realizar valores civilizatorios”.

REFLEXIONES SOBRE UN ASESINO: EL CORONEL GILBERTO VÁZQUEZ por Ignacio Martínez

En el año 2006 el coronel (R) Gilberto Vázquez declaró ante un Tribunal Especial de Honor para Oficiales Superiores. Hoy accedimos a esas actas. Allí reconoce. “…estuve prácticamente dos años trabajando en Argentina, tengo que ver con el segundo vuelo, con el primer vuelo, con casi todas las cosas que pasaron allá…”.

Más adelante afirma: ““Nosotros ejecutamos, no asesinamos, que son cosas muy diferentes. Nosotros no torturamos, nosotros apremiamos porque no había más remedio. El mínimo imprescindible para sacar la verdad, porque no había otra forma de combatir y estoy orgulloso de lo que hice”.

En otros tramos agrega: “Le van a enseñar a mis nietos que yo era un asesino y yo no soy un asesino ni un hijo de puta. Yo era un soldado e hice lo mejor que pude, tuve que matar y maté y no me arrepiento. Tuve que torturar y torturé con el dolor en el alma y me cuesta muchas noches dormir acordándome de los tipos que cagué a palo, pero no me arrepiento”.

Veamos. Trajeron detenidos que hicieron desaparecer. Asesinaron a gente indefensa. Ninguna de las víctimas fue el resultado de enfrentamientos, sino exclusivamente de la decisión de los mandos militares con la connivencia de máximas autoridades civiles, para exterminar a la oposición, para no tener que dar cuenta de todo lo que robaron, de los niños secuestrados, de los traslados ilegales.

Él no se arrepiente sencillamente porque lo que hizo está en la esencia de la Doctrina de la Seguridad Nacional en la que se formó. Porque los generales le ordenaron que lo hiciera. El terrorismo de Estado definió y ordenó eliminar a los opositores, a quienes los ayudaran, a los que simpatizaran, a los indiferentes y, de esa manera, dejar caer una lápida de sumisión, miedo y olvido sobre el pueblo todo.

¿Por qué no se supo esto en el 2006?

Porque los mandos militares nunca creyeron en la democracia, en la verdad, en la justicia, en la cadena de mando que suponía informar al detalle a la ministra de Defensa y al presidente de la República de estas atrocidades. Porque del otro lado no se fortaleció esa cadena de subordinación al poder civil, elegido por el pueblo. Porque se dudó, porque no se emitió una orden categórica que se informara de todos y cada uno de los resultados de estos tribunales de honor (?).

La mayoría de las afirmaciones de este asesino, ya las suponíamos porque hubo sobrevivientes, porque hubo madres y familiares, porque hubo testimonios que denunciaron, porque se investigó tratando de armar la verdad pedacito por pedacito.

Estos asesinos como Gavazzo, Silveira, Cordero, entre muchos otros, ocultaron y mintieron. La verdad siempre la supieron. Hoy también se sabe y está en manos de los altos mandos de las Fuerzas Armadas y en civiles directamente comprometidos con la dictadura y con el Órgano Coordinador de Operaciones Antisubversivas, creado expresamente por el Ejército uruguayo para estas prácticas de destrucción, en conciliábulos con las dictaduras del Cono Sur.

Vázquez reconoce que mató, torturó y fue parte de los vuelos. Debe responder ¿A quienes asesinó? ¿A quienes torturó? ¿Quienes viajaron en esos vuelos? ¿Dónde están? ¿Cuáles fueron sus finales? ¿Quiénes participaron con Vázquez en esas prácticas miserables? Se le debe dar la orden de que revele todo lo que sabe. A los otros militares implicados también.

Tota Quinteros

Estas actas y sus declaraciones pasaron 14 años en silencio. El ejército debe responder, los generales de la época deben responder, el gobierno de la época y su fuerza política deben responder. Todo esto confirma que sólo con la verdad y la justicia se construye un Uruguay con la democracia republicana fortalecida. La paz y el futuro solo pueden construirse con la verdad. Mentir, tapar, ocultar, debilita la sociedad. Los inmorales faltan a la verdad.

Frente a estos hechos debemos convocar a los partidos políticos, a los sindicatos y la intersocial, a la iglesia, a los tres poderes del Estado, a la prensa, a la población toda, para exigir que se devele la verdad de lo sucedido con los detenidos desaparecidos.

están en algún sitio / nube o tumba
están en algún sitio / estoy seguro
allá en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brújula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio

(Poema de Mario Benedetti, fragmento)

Contratapa del semanario VOCES jueves 3 de septiembre de 2020

LA RED DE MUNICIPIOS Y COMUNIDADES SALUDABLES Y LAS PERSONAS MAYORES por Pablo Anzalone

En marzo de 2020, cuando arreciaba la pandemia, cristalizó un proceso para promover la estrategia de Municipios y Comunidades Saludables: una Red entre gobiernos municipales, organizaciones sociales y comunitarias junto con la Udelar. Uno de sus primeros talleres abordó la situación de las personas mayores.

La estrategia de Municipios y Comunidades Saludables está muy relacionada con la APS Atención Primaria en Salud. Concibe la salud en los territorios y con fuerte énfasis en la participación social. Las experiencias conjuntas de actores locales han enriquecido el abordaje de la salud en sus componentes de prevención y promoción. Sin embargo muchas veces estas acciones no se conocen, son invisibilizadas y están fragmentadas entre sí. Faltan intercambios, formación/acción de sus participantes, aprendizajes sistematizados, mejor comunicación, y alianzas que sumen fuerzas en esta dirección.

Es así que surge la iniciativa de crear una Red entre gobiernos municipales, organizaciones sociales y comunitarias junto con la Udelar. Onajpu, el Movimiento Nacional de Usuarios de la Salud, la Organización de Usuarios de Salud del Cerro, participaron desde el comienzo en estos esfuerzos. Los gobiernos municipales de los municipios A, B, C, F y G también así como la Div. Salud de la Intendencia de Montevideo y la Dirección de Salud de la Intendencia de Canelones. La Universidad se integró a través de un proyecto de investigación sobre Descentralización en Salud y Cuidados con docentes de Fac Medicina, Ciencias Sociales y Enfermería.

En plena pandemia la Red MCS realizó Talleres Abiertos para abordar temas priorizados en conjunto. Ya van diez Talleres de este tipo y siguen. Uno de los primeros fue sobre la Situación de las Personas Mayores. Pueden escucharlo en You Tube https://www.youtube.com/watch?v=SZ29xH3S5lo

Se inscribieron 90 personas y participaron más de 130. Expusieron Robert Perez (Fac de Psicología), Leonel Molinelli (Sec. Personas Mayores IM), Elizabeth Meizoso (Com.Salud ONAJPU), Agueda Restaino (REDAM), Mirtha Villasante (Municipio A), Norma Espino (Red de Personas Mayores Municipio D), Maria del Carmen Carrión y Beatriz Rocha (Red Personas Mayores Zona Comunal 12 Municipio G) y Adriana Da Silva (Red de Personas Mayores Zona Comunal 13 Municipio G). Hubo testimonios valiosos sobre la experiencia de las distintas organizaciones y planteos fuertes que ampliaremos en otros artículos.

Se dijo en el taller que Uruguay, con el 19,5% de su población mayor de 60 años, es uno de los países más envejecidos de América y eso debe ser motivo de orgullo. El 97% de estas personas vive en sus hogares, 84% no tiene limitaciones para desarrollar sus actividades diarias. Hay 10% con dependencia leve y 6% dependencia severa.

Hablando del Covid se argumentó que las reacciones de miedo no son fenómenos individuales y la superación tampoco es solo individual. Los mensajes que ubican a las personas mayores como receptores y no como actores de las acciones promotoras de salud repercuten de forma negativa. Es momento de reafirmar las acciones colectivas para cuidarnos y cuidar a los demás.

Luego del taller se envió un formulario de evaluación y en las opiniones recibidas se alentó a seguir trabajando en el empoderamiento de las personas mayores, como grupo etario y a los ojos de la sociedad. Promover el cambio del estereotipo sobre las personas mayores, viéndolos como sujetos de derechos, dejando la mirada asistencial.

Se destacó que hubo un salto en calidad en la apropiación de las herramientas de comunicación via web por parte de las personas mayores. Están claras las dificultades objetivas y también las subjetivas que hay que superar. Pero obligado todo el mundo pelea, dice el dicho, y ya con el Plan Ibirapitá habían comenzado a abrirse nuevas posibilidades. Por otro lado se mencionó que muchas personas mayores residen solas y se auto abastecen pero no saben cómo utilizar una tablet ni poseen un celular o recursos para contratar asistencia.

El taller fue valorado en las evaluaciones de los participantes como un aporte en el crecimiento personal y colectivo logrando una mirada más amplia, escuchando otras voces, contribuyendo a que el tema deje de ser invisible, a cambiar paradigmas, a promover formas de participación de las personas mayores.

ARTICULO PUBLICADO EN EL SUPLEMENTO DEL DIARIO DE ONAJPU DEL 14 DE AGOSTO 2020

Boaventura de Sousa Santos: “el virus es un pedagogo que nos intenta decir algo, el problema es saber si vamos a escucharlo “

Publicado en La Nota Antropológica

https://lanotaantropologicablog.wordpress.com/


09 de junio del 2020

Por J. Marcos y Mª Ángeles Fernández.
Fotografía: Scarlett Rocha.

Puntual y sin escatimar reflexiones, tiempo ni preguntas, Boaventura de Sousa Santos explica, desde la retaguardia desde la que se sitúa, el impacto de la pandemia para una sociedad ya enferma y desigual. A través de una larga videollamada, el medio habitual ahora de conversar, trabajar y entrevistar, el sociólogo portugués comparte algunas de las ideas que nutrirán su próximo libro, que aborda el coronavirus: ‘La cruel pedagogía del virus’(Akal, aunque ya disponible en castellano por CLACSO). Considerado uno de los grandes referentes de las izquierdas altermundistas, el sociólogo portugués acaba de participar en el V Congreso Internacional de Estudios del Desarrollo, organizado por la Red Española de Estudios de desarrollo y el Instituto Hegoa (UPV/EHU). De Sousa Santos analiza el mundo como un optimista trágico: sabe que hay alternativas, pero prefiere ser prudente ante la posibilidad de que los cambios sean a peor.

Abordas la COVID-19 desde una aproximación muy alejada de la retórica belicista habitual. Consideras el virus como una ventana de aprendizaje. ¿Por qué?

El virus es un pedagogo que nos está intentando decir algo. El problema es saber si vamos a escucharlo y entender lo que nos está diciendo. Lo dramático es que tiene que ser por esa vía de muertes para que nosotros, los europeos, los del Norte, que no estamos tan acostumbrados a epidemias y somos muy arrogantes, lo entendamos. Estamos ante una pedagogía nueva y por eso no me gusta la idea de la guerra, que hace del virus el enemigo al que hay que matar. Los virus son fundamentales para la vida, para los animales, para la naturaleza y también para nosotros, pero hemos desregulado los ciclos vitales de la naturaleza y de los animales y por eso ahora hay cambios, trastornos, en las transmisiones de virus que pueden llegar a los humanos. Si matamos el virus pero seguimos con el mismo modelo de desarrollo, de Estado y de sociedad, van a venir otros.

El filósofo Hans Jonas ya hablaba de la heurística del temor con su ética de la responsabilidad. Lo que no está tan claro es si alguna vez la humanidad ha aprendido de las catástrofes.

Realmente hay razones para ser pesimistas, pero soy un optimista trágico. Me empeño en ver alternativas. Mi pensamiento complejo no me permite dictar soluciones, pero me ayuda a definir caminos y ver los que pueden ser pervertidos. Tendremos que encontrar soluciones que partan de la vida y no de la muerte.

En líneas generales, Europa coincidió a la hora de no reaccionar al coronavirus hasta que se convirtió en un problema propiamente europeo, pero después su reacción ante la pandemia ha sido muy dispar. Un buen ejemplo es la comparativa entre España y Portugal. ¿Cómo interpretarlo?


«Debemos pensar formas autónomas de organización de los ciudadanos más allá de los partidos»


Estamos acostumbrados a pensar de Europa como si fuera el mundo y no es así. Es la parte de la arrogancia del Norte, que no está acostumbrado a las epidemias y que piensa que nunca va a llegar algo grave. Por eso los países europeos se descuidaron. Portugal tuvo ventaja sobre España porque está en un extremo, nos llegó un poco más tarde y fuimos aprendiendo: no es porque Portugal sea mejor, sino porque aprendimos más. Además, en Portugal, que apenas tenemos un diputado de extrema derecha y no tiene peso político, tuvimos bastante consenso político. El confinamiento y las políticas fueron muy consensuadas, con una disciplina enorme. Realmente Portugal lo está haciendo bien dentro de los límites de Europa; bien, si lo comparamos por ejemplo con Suecia, que tiene la misma población. Hubo mucho acuerdo político y la oposición de derecha moderada, el PSD (Partido Social Demócrata) de Rui Rio, dijo claramente que, en tiempos de pandemia, el enemigo es el virus, no el Partido Socialista. En España las cosas han sido muy distintas.

En el libro avanzas tres posibles escenarios tras la pandemia.

En un primer escenario, las cosas empeoran. La idea es volver a una normalidad que nunca va a llegar y que, con la crisis que tenemos ahora, nos va a generar una sociedad aún más injusta, más insegura y mucho menos democrática. Es el escenario que vamos a tener si nada cambia. El capitalismo financiero va a seguir endeudando a los países y estos van a tener que pagar sus deudas. Ya pasó en Ecuador, que para pagar al Fondo Monetario Internacional (FMI) no ha tenido cómo enterrar a los muertos de Guayaquil. En ese sentido, Ecuador ha sido un laboratorio de lo que va a suceder en otros países. Es el peor escenario posible, lo que llamo el capitalismo gore, sangriento, muy violento, que va a matar a mucha gente.

El segundo escenario es cambiar para que todo quede igual. Los capitalistas están convencidos de que, si quieren continuar ganando, tiene que cambiar algo. No lo harán para cambiar el sistema ni para dejar de ser capitalistas, pues quieren seguir ganando, pero tienen que cambiar algo. Por ejemplo, la miseria no puede ser tan grande ni los países endeudarse tanto. Se habla, por ejemplo, de perdonar algunas deudas, pero no de cambiar el modelo de desarrollo. En este marco, llegará un punto donde tengamos un conflicto entre proteger la vida y mantener las libertades democráticas.

El tercer escenario es el de la alternativa civilizatoria y es en el que estoy trabajando. Esta civilización viene desde hace cinco o seis siglos y está llegando al final, sobre todo, en lo que respecta a nuestras relaciones con la naturaleza, que no tienen precedentes. Es el hecho de intentar convertir la naturaleza en un recurso natural infinitamente disponible. En este paradigma, vamos a intentar cambiar hacia otro modelo de desarrollo, hacia otro modelo de consumo, hacia otra matriz energética, hacia otro tipo de economías plurales. A mi juicio, la pandemia es una ventana de oportunidades para empezar a cambiar las cosas. Es por lo que estoy luchando, un proceso histórico que necesitará décadas.

http://209.177.156.169/libreria_cm/archivos/La-cruel-pedagogia-del-virus.pdf


¿En cuál de esos tres escenarios encajaría el Ingreso Mínimo Vital –que se queda lejos de la propuesta de una renta básica universal– que se acaba de aprobar en España? ¿Es un cambio para que todo siga igual o una herramienta para la transición?

La renta básica puede ser las dos cosas. Hay un concepto de André Gorz, la reforma revolucionaria, que persigue cambiar un modelo político y económico en su totalidad, pero avanzando. La renta básica, dependiendo de su monte (cuánto por encima de la pobreza) y de otros factores, puede ser un camino para una transición paradigmática o puede ser simplemente un parche. Cuando es temporal es una solución para ahora, nada más; si es permanente ya anuncia otra cosa. Vamos a entrar en la llamada cuarta transformación industrial de la inteligencia artificial, en la que va a haber una pérdida brutal de empleo, no por arriba ni por abajo, sino en los empleos medios, que van a ser robotizados en gran medida. Se calcula que una renta básica de ciudadanía universal puede ser la única manera de garantizar que existan todavía clases medias como las conocemos en Europa. Habrá que ver hasta dónde llega. Por sí misma, la renta básica es políticamente ambigua, pero acompañada por otras medidas puede tener un sentido político. Todo depende de esas otras medidas que se tomen.

Esa alternativa civilizatoria sobre la que llevas años reflexionando, ¿puede llegar de forma inminente precisamente por el impacto de la COVID-19?

Vamos a tener un período de transición, no podemos cambiar de forma inmediata a otro modelo civilizatorio; habrá un período de décadas de transición. Por eso dedico una buena parte del libro a los estudios de transición hacia sociedades postcapitalistas, postcolonialistas y postpatriarcales, que para mí son las tres cabezas de la dominación. Se trata de una transición profunda con dos pasos iniciales, pues son en los que podemos tener un poco más de consenso y en las transiciones hay que ser siempre un poco transclasistas, hay que crear algunas alianzas mínimas para posibilitar los cambios: la primera es este modelo de desarrollo de matriz energética y las relaciones con la madre tierra; el segundo es la refundación del Estado.

Respecto a esa refundación del Estado, defiendes la democratización de la democracia.


«Los dinosaurios acabaron con el meteorito y nosotros podemos acabar por nuestra forma de desarrollo»


El Estado tiene que ser refundado porque esta democracia liberal ha llegado a su límite. La democracia liberal no defiende a la gente. Decimos que en Europa tenemos las democracias más consolidadas, pero el continente es una mezcla de arrogancia, de no preparación, de neoliberalismo de la salud… una mezcla tóxica que muestra que los llamados países desarrollados están defendiendo peor la vida de la gente que los países menos desarrollados. Sudáfrica, por ejemplo, está entendiendo mucho mejor el virus que Holanda, España o Italia. Si se analiza el que se considera el país más desarrollado del mundo, Estados Unidos, resulta ser un Estado fallido. Con su poderío militar puede destruir este planeta varias veces, pero que no sabe defenderse de un virus porque no produce guantes, no produce mascarillas, ni ventiladores, ni tiene un Estado que pueda mostrar la protección de la vida del ser primero y de la economía después. Al contrario, afirma que la economía es lo primero. Es un sacrificio de vidas como solución final de las políticas sociales: la única manera de resolver las políticas sociales es matando, dejando morir a los que no son productivos. ¿Quién muere en Nueva York? Negros, empobrecidos. ¿Y en Brasil? Negros, empobrecidos. Es repugnante pensar que se puede prosperar por encima de un montón de cadáveres. En Europa es un poco distinto porque hay unas clases medias un poco más altas; es lo que pasa en Suecia, que teme ahora un caso de desastre al no haber hecho confinamiento. Pero ¿quién muere en Suecia? Los inmigrantes, en un porcentaje muy alto, que son quienes no se pueden quedar en casa y que están cuidando de los ancianos. Ese darwinismo social está por ahí.

Esta democracia está al final de su vida y es necesario complementarla con democracia participativa y deliberativa en el ámbito nacional. Por eso, en la transición democrática y paradigmática que propongo, uno de los pilares es la reforma política del Estado. Por ejemplo, no podemos quedarnos con tres órganos de soberanía, necesitamos un cuarto de control democrático y deliberativo de los ciudadanos. La primera constitución que lo contempló fue la de Ecuador, aunque después fue desvirtuada. El presidente [Lenin] Moreno intentó después llevársela a su terreno y la ha utilizado ahora en contra de todas las propuestas. Pero el hecho de que una idea sea caricaturizada en un país no quiere decir que la idea no sea buena.

Siguiendo con esa reflexión, comentas que la democracia representativa va a morir mediante la elección de líderes antidemocráticos como Jair Bolsonaro, Donald Trump o Viktor Orbán. Ante esta perspectiva, cabría preguntarse si las izquierdas tienen la suficiente imaginación transformadora como para democratizar la democracia o si, por el contrario, necesitan que el propio sistema se suicide para poder transformarlo.

Es un viejo debate dentro de la izquierda. Hay parte de la izquierda que dice que «cuanto peor, mejor», porque entonces el sistema muestra todas sus miserias y las cosas cambian antes. Pero cuando pensábamos eso lo hacíamos porque había una metanarrativa muy clara, que era una revolución, la herencia de Rusia, China y Cuba. Esas herencias, no sé si para siempre, pero para ahora no creo que estén vivas para ser utilizadas de forma creíble. Es verdad que mucha gente ya no tiene que perder nada más que las cadenas. Por ejemplo, hace unos días me decían en Chile que prefieren morir de coronavirus que de hambre; la opción es entre hambre o coronavirus y por eso salen a la calle a protestar, sin respetar el confinamiento. Es una situación límite, como dirían los existencialistas. No es política del límite, sino que el límite es la política. En ese escenario, podría estar de acuerdo, pero si observamos el mundo en su conjunto, no creo que podamos afirmar esa idea, porque todavía habría mucho más sufrimiento, muchas más muertes.

La vida no es de izquierdas ni de derechas, es vida. Lo que sucede es que la gente de izquierdas tiene mayor sensibilidad para defender la vida. No se puede organizar una narrativa que diga que vamos a tener mucha violencia, que va a ser peor porque va a morir mucha gente, hasta que se pueda reconstruir la sociedad. Esto es también lo que hace la extrema derecha. Por ejemplo, Bolsonaro lo ha dicho prácticamente con esas palabras. Yo, que trabajo con los movimientos sociales, no puedo tener esta posición. Tengo que encontrar una solución para la gente, aun sabiendo que todavía va a morir más gente. Como hombre de izquierdas, creo que tenemos que defender la vida y eso implica mostrar una alternativa y una transición. Yo viví en mi edad adulta una dictadura como la de España y ahí también está mi límite porque, para nosotros, la dictadura es otra cosa. Aunque claro que esto es una democracia de muy baja intensidad.

¿Cuál será el rol que jueguen los partidos políticos en esa democratización de la democracia?

Debemos pensar formas autónomas de organización de los ciudadanos, más allá de los partidos. Los partidos convencionales no tienen futuro, tienen necesidad de convertirse en partidos-movimiento, donde los programas y la elección de los candidatos sea hecha por los ciudadanos y no por las oligarquías partidistas. Hay que radicalizar la democracia. La revolución tiene que ser una radicalización total de la democracia. La democracia que existe hoy es una isla democrática en un archipiélago de despotismos: despotismos en la familia, en la fábrica, en el espacio público con el racismo, en las casas con la violencia contra las mujeres… No hay forma de democratizar solo el espacio político, hay que democratizar la sociedad en sí misma. Por eso es una radicalización total y revolucionaria, que va en favor de la afirmación de la vida y de la dignidad de la gente.



Regresando al coronavirus, por un lado, subrayas que ha supuesto una ruptura radical, un cambio de época y, por otro, que es una pandemia dentro de una pandemia. ¿Puedes ahondar un poco más en esta paradoja?

Acabamos de entrar en el siglo XXI, al igual que por ejemplo el XIX comenzó en 1830 con la Revolución Industrial y el XX con la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, dos partes del mismo proceso. La actual es una ruptura como acumulación de pandemias. El neoliberalismo es una pandemia que nos ha confinado desde hace cuarenta años con la idea de que no hay alternativa al capitalismo, concretamente, a un capitalismo totalmente antisocial, de privatizaciones, de liberalizaciones… Esta es una pandemia porque el mundo nunca ha sido tan desigual como ahora, con una concentración de riqueza tan grande. Y son cosas que se podrían resolver con un poquito de política social. El coronavirus no es una situación de crisis contrapuesta a una situación de normalidad, sino una cuarentena dentro de otra cuarentana. Solo superando la pandemia neoliberal estaremos libres de las cuarentenas provocadas por los virus. La pandemia del coronavirus viene por encima y por dentro de otra pandemia, el neoliberalismo. Y la hace explotar. Ahí es donde veo una ventana de oportunidades. Claro que se puede decir que eso es utópico, pero lo son todas las ideas antes de llevarse a cabo.

Entonces, ¿todavía hay esperanza?

Los jóvenes no formulan el problema en términos del fin del capitalismo, sino en términos del fin del mundo, como sucede con Greta Thunberg. No saben seguro si el capitalismo va a acabar, pero están convencidos de que el mundo se va a acabar. Es la tragedia de nuestro tiempo. Los jóvenes, creados en la idea de que no hay ninguna alternativa al capitalismo, han llegado a la conclusión de que el mundo va a acabar. Ahí no hay ninguna esperanza, es todo fatalidad. Y eso está siendo aprovechado por las derechas y las extremas derechas, por los evangélicos en América Latina, en Bolivia, en Chile o en Brasil, que lo están utilizando como una versión apocalíptica de todo. Es un pesimismo histórico que también se ve en la izquierda, por ejemplo, en [Giorgo] Agamben. Hay una mezcla de ideas estancadas en la idea de que no hay alternativa.

Hablando de la derecha y la extrema derecha, una de las lecciones que subrayas es que el coronavirus las ha dejado «definitivamente desacreditadas». Sin embargo, eso no parece corresponderse con la tendencia en muchos países.


«Una renta básica puede ser la única manera de garantizar que existan clases medias como las conocemos en Europa»


Los gobiernos de derecha y de extrema derecha tuvieron cuatro actitudes que, en conjunto, han sido desastrosas y, de ahí, su descrédito. La primera ha sido el negacionismo de la pandemia: Johnson [Inglaterra], Trump [Estados Unidos], Modi [India], Bolsonaro [Brasil], Moreno [Ecuador]… Aunque no es algo unívoco y, por ejemplo, también está Obrador [México], que no es de izquierda ni tampoco de derecha, es Obrador. Hay tendencias, pero no claridad. En todo caso, el negacionismo fue de derecha y de extrema derecha. La segunda actitud desastrosa fue la de buscar poderes de excepción para concentrar poder, bajo el pretexto de la pandemia. Pero no para resolverla, sino para concentrar poder: Orbán [Hungría], Aliyev [Azerbaiyán], Duda [Polonia], Akufo-Addo [Ghana], también Modi… La concentración de poder es muy clara en algunos países de derecha, no en todos, pues, por ejemplo, Inglaterra ni siquiera ha declarado el Estado de alarma. La tercera, bastante clara, es que, si se observa la orientación de los gobiernos, cuanto más a la derecha, más desprotección de la vida en la pandemia, más incompetencia a la hora de defender la vida.

O sea, se muestra que la derecha y la extrema derecha son muy buenas criticando, destruyendo, pero muy malas construyendo. Quieren destruir la salud pública, quieren destruir la educación pública, quieren destruir todo, pero cuando se trata de construir, como es la protección de la vida de los ciudadanos, no saben cómo hacerlo y buscan chivos expiatorios. Esta sería la cuarta característica de los gobiernos de derecha y de extrema derecha: para Modi, el chivo expiatorio son los musulmanes; para Trump, la oposición demócrata, China y la Organización Mundial de la Salud. Cada uno inventa sus chivos expiatorios para distraer la opinión de su incompetencia.

Ahora, incluso asumiendo que estas cuatro actitudes sea verdad, que así me lo parece como sociólogo, ¿qué va a pasar? Ciertamente, puede ser que logren seguir engañando a la gente y que la gente siga creyendo que la derecha y la extrema derecha tienen la solución para todo. Eso es posible y España es un caso muy peligroso en este momento. La lucha política va a estar ahí. Y va a haber muchos conflictos.

En reiteradas ocasiones has denunciado que otra de las estrategias de las derechas y de la extrema derecha es la jurídica, en concreto, usar el entramado jurídico de los Estados de derecho para tumbar gobiernos y cambiarlos. Se ha visto en América Latina y se está usando en Europa.

Es lo que llamamos la lawfare, una guerra jurídica, que supone una inversión total del activismo judicial, que pretendía hacer cumplir las constituciones en cuanto a los derechos sociales y de inclusión, que se estaban degradando y deteriorando. Ahora en algunos países se ha producido una inversión total de ese activismo judicial: se busca impedir una lectura progresista de las constituciones. El caso histórico fue Allende, en Chile. Y ahora el laboratorio ha sido, una vez más, Brasil. Estados Unidos está en camino, con todos los cambios que Trump ha hecho en el nombramiento de jueces de la Corte Suprema. El sistema judicial Brasil es muy revelador porque condensa una lucha abierta entre facciones distintas, lo que de momento no existe en Europa, donde hay un intento por mantener una división de unidad dentro del sistema judicial. Para nosotros, es parte de un corporativismo, de una conciencia de clase corporativa muy saludable. Pero ya se ha visto en los casos de la Polonia de Kaczyński y ahora en Hungría. Neutralizaron el sistema judicial.

Estoy seguro que también vamos a verlo en España, porque no es de ahora, sino que está ya latente en toda la cuestión de las autonomías y de la crisis de Cataluña, que ha visto cómo el sistema judicial español es conservador, monárquico y no contribuye de forma clara al fortalecimiento de la democracia, a pesar de haber organizaciones de corriente progresista. Incluso la renta básica podría ser cuestionada en las cortes. No está claro. Pueden inventar de todo para perturbar las medidas progresistas.

Pero si las derechas están teniendo actitudes desastrosas y se están desacreditando, ¿cómo consiguen convencer a tanta gente, en tantos sitios y durante tanto tiempo?

No está claro que las derechas estén ganando terreno teniendo en cuenta el mundo como unidad. La cosa es muy diversa, pero la reflexión tiene mucho sentido porque no es seguro que ahora la gente vire hacia los gobiernos de izquierda. Para que la derecha reconquiste la legitimidad necesita de fake news, de mucha manipulación. Sin una manipulación muy dura no lo van a lograr. Veremos a ver qué pasa con el control de las noticias falsas. Lo último es que Twitter, una red social que ha causado mucho mal a la democracia en general, intentó censurar a Trump. Pero cuando pasan las cosas en Estados Unidos, el dueño de Twitter se queda preocupado: si es la India no interesa, pero Estados Unidos es otra cosa. Va a ser una lucha política muy dura. Mientras que la derecha tiene a gente que ha estudiado muy bien las redes sociales para ver cómo se hace una destrucción de la democracia a partir de fake news, como Steve Bannon, la izquierda no tiene una lectura de las redes sociales, no sabe. Es el modo como la extrema derecha puede resucitar de su descrédito tras la pandemia. Y pueden hacerlo. Es una lucha política y nosotros no podemos descansar; las fuerzas políticas de izquierda, progresistas, democráticas no pueden descansar.

El mismo Trump está desesperado porque su popularidad está bajando debido a la incompetencia. En esa línea, por las informaciones que tengo, hay un peligro de invasión de Venezuela. Siempre que los presidentes de Estados Unidos están en vísperas de elecciones y no saben si las van a ganar, se inventan una guerra: Irak con Bush, Afganistán con Obama… y Trump ya no tiene otra guerra sino la invasión de Venezuela, que además es muy importante para neutralizar China. De ahí el peligro y, obviamente, la complicidad vergonzosa de la Unión Europea, España incluida.

Jim Carrey Donald Trump : Tosiendo en su cara, así se burla Jim ...

Consideras que el coronavirus es la primera pandemia expandida directamente por la globalización. En esta línea, ¿qué rol juega lo local a la hora de plantar cara al virus?


«No tiene sentido que la salud global sea solamente la salud de los humanos, tiene que ser la salud de la naturaleza»


La pandemia es la primera hija directa de la globalización porque, por ejemplo, mientras la mal llamada gripe española tardó dos años cubrir todo el planeta, el coronavirus apenas tardó tres meses. Es un producto típico de la globalización y por eso nosotros estamos pensando en un tiempo de desglobalización, por ejemplo, de la cadena de la alimentación, es decir, de soberanía alimentaria. Hay que dar prestigio al conocimiento local, vernáculo, popular, porque es una manera de trascender lo local. Es lo que llamo la «ecología de saberes», que no tiene nada en contra de la ciencia. Es un intercambio de conocimientos. De aquí al futuro, lo que sea bueno para los indígenas será bueno para nosotros, no solamente para ellos: nosotros no vamos a vivir como un indígena, no podemos, pero tenemos que defender su lucha para defender nuestra vida. Tenemos que dar prestigio a lo local con una intención global. Necesitamos de otra imaginación política y epistemológica.

¿Y cuál es el rol de lo global en esa búsqueda de soluciones a la COVID-19? ¿Qué hay, por ejemplo, de la ciencia, de la confianza depositada en que encuentre cuanto antes una vacuna universal?

No podemos pedir a la ciencia moderna que resuelva el problema. Eso no significa negar la ciencia, sino que esta tiene que reconocer sus límites y su pluralidad interna, además de que hay otros saberes vernáculos, ancestrales, populares, indígenas, campesinos, que nos han dicho que este modelo no es de desarrollo sino de subdesarrollo y destrucción. No tiene sentido, en este siglo que empezó con la pandemia, que la salud global sea solamente la salud de los humanos, de la vida humana. Tiene que ser la salud de la naturaleza, de la vida en el planeta. La vida humana es apenas 0,01 por ciento del planeta, un porcentaje muy pequeño, pero que está interfiriendo de tal manera que la Tierra se defiende y puede haber una extinción. Los dinosaurios acabaron con el meteorito y nosotros podemos acabar por nuestra forma de desarrollo. El planeta puede seguir sin nosotros. Esa hipótesis ya está planteada desde hace mucho tiempo, por ejemplo, con la idea de Gaia de Lovelock.

La ciencia moderna, en este modelo de desarrollo, ha despreciado todos los conocimientos que defienden la naturaleza. El 75% de la biodiversidad está en territorios indígenas, que son los guardianes de la madre tierra. Nosotros no sabemos de eso. Sabemos de agricultura industrial, pero no de otras cosas, y tenemos que aprender con ellos. Hay un aprendizaje desde el Sur, lo que llamo las «epistemologías del Sur». Y desde el Sur no se piensan soluciones globales, sino soluciones contextualizadas.

Foro Social Mundial - Wikipedia, la enciclopedia libre
La reinvención del Foro Social Mundial?

En la transición necesitamos una imaginación transescalar, o sea, hay cosas que debemos pensar globalmente y otras localmente. Los pueblos saben hacerlo. Si vas por África o por América Latina, los campesinos que están siendo desplazados de sus tierras saben que la causa no es local, sino global. La gente sabe articular, pero no sabe transformar eso en política. Eso es lo que deberemos transformar y pensar. Ya estuvimos más adelantados que esto, por ejemplo, con el Foro Social Mundial (FSM), del que yo fui uno de los animadores. Esa era la idea. Simplemente, estamos prácticamente acabados, hay un debate enorme sobre si va a haber un FSM en México en 2021, porque no estamos de acuerdo sobre los instrumentos políticos para poder crear agendas simultáneamente locales y globales. Queríamos el consenso de todos… y el consenso te mata, es una manera de impedir cualquier decisión.

¿Cómo va a ser esa «nueva normalidad» de la que tanto se habla?

No vamos a entrar en un período de postpandemia, sino de pandemia intermitente. Si no se cambia el modelo de desarrollo, van a venir más. En este escenario habrá un período nuevo, con nuevas olas y nuevas mutaciones del virus. Mi idea es que vamos a calmarnos un poco, que la gente va a pensar que está todo bien y la pandemia va a volver. Esta incertidumbre va a entrar de lleno en la normalidad, una normalidad que ya era fatalidad para los empobrecidos, para los precarios, los autónomos, las mujeres, las víctimas de racismo… Y va a ser peor si no cambiamos. Es un momento difícil, vivimos en un mundo semicerrado y no sabemos si lo que sabemos hasta ahora va a servirnos para el futuro. No queremos la normalidad que teníamos, pero tampoco sabemos cómo será la nueva. Vamos a pasar por un período muy difícil y los pueblos no van a aguantar más. Ya antes había movilizaciones: Colombia, Túnez… no creo que la gente aguante más austeridad, tampoco en Europa. Por ejemplo, la deuda de Italia es impagable, sería el fin de la Unión Europea. Si seguimos con las mismas recetas, vamos a tener revueltas. Los capitalistas son conscientes de que tienen que cambiar algo para continuar con el capitalismo, por eso veremos cambios superficiales que en realidad dejarán las cosas como están.

Si revisamos los estudios de la CIA, su último gran informe, Global Trends 2030, dice que en 2030 China será la primera economía del mundo y Estados Unidos la segunda. Eso será un cambio brutal, tectónico, en las relaciones internacionales. Trump se explica un poco por esa razón. La pandemia está adelantando los plazos. El derrumbe de las instituciones internacionales es otro ejemplo. Trump acaba de decir que se va a salir de la Organización Mundial de la Salud, precisamente cuando más necesaria es ese apoyo económico, cuando necesitamos otro concepto de salud.

En ese cambio por el que estás trabajando, ¿qué importancia tendrán las movilizaciones y los movimientos sociales?

En los próximos tiempos, la política institucional –los partidos políticos, los sindicatos, etc.– va a ser una parte más de la política, mientras que la otra política va a ser extrainstitucional: movilizaciones, protestas, calle. Pero no está claro que estas políticas extrainstitucionales vayan a ser necesariamente de izquierdas, pueden ser de extrema derecha, como vemos en Brasil, en la India y en España también. Esta complejidad es la que obliga a la ruptura del pensamiento político de izquierda, que aún no ha despertado en este sentido. Yo estoy a favor de la calle, de la protesta extrainstitucional, pero cuidado porque puede ser de izquierda, pero también de extrema derecha. Hay que saber lo que se está haciendo. Hay muchos partidos de izquierdas que llaman a movilización y dos días después la calle está dominada por la extrema derecha, con la izquierda totalmente desarmada.

Mª Ángeles Fernández y J. Marcos son periodistas en Desplazados.org.

Fuente: Ethic

Por una ética de la autoridad: desagravio al comisario general Julio Guarteche

Murió Julio Guarteche, exdirector de la Policía Nacional - 29/06 ...

Publicado en La Diaria. 20 de junio de 2020 | 

Escribe: Milton Romani Gerner en Posturas

No se sabe quién decidió renombrar la Sala de Actos de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia con el nombre del torturador inspector Víctor Castiglioni. Esa placa había sido retirada en 2016 y la Sala se había designado con el nombre del comisario general Julio Guarteche.

Es una buena noticia saber que se revió este atropello.

Las expresiones del Director Nacional de Policía, Diego Fernández, sin embargo, han quedado flotando y no hemos escuchado rectificación: “Yo no digo que Castiglioni no haya hecho nada indebido, nada más lejos de mí. Pero si el edificio de la Policía no tiene cimientos sólidos, no va a crecer. Y Castiglioni, con sus claroscuros, fue un referente de una época. Nosotros queremos fortalecer algunas unidades de la Policía Nacional y una de ellas es la Dirección General de Información e Inteligencia. En ese sentido, yo entendí que era un mensaje importante de reconocimiento a su fundador y primer director. Fue un acto de justicia profesional. No fue en contra de Guarteche, ni a favor de si Castiglioni torturó o no a alguien -algo que yo desconozco completamente-, ni a favor de la dictadura, ni tiene ninguna connotación política”.

La integridad, honestidad, profesionalismo y valores de Julio Guarteche fueron mancillados. Guarteche fue quien logró al frente de la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) los mayores golpes a los grupos de crimen organizado que trataban de asentarse en Uruguay. Sin disparar un tiro y sin muertes. Fue una señal. Espero que esta no sea una contraseñal y haya sido solo una canallada de viejos policías que quieren volver al ruedo.

Necesitamos no solo cambiar la placa sino dejar de reivindicar a la vieja policía, la simpatizante de tacho y picana, aquella a la que la población supo no solo tenerle desconfianza, sino miedo.

Julio Guarteche trasciende, él se reiría de todo esto, que esté o no en una placa. Su moral, sus enseñanzas muestran algo mucho más valioso: el principio de autoridad basado en la ética, en el ejemplo de dignidad y respeto a los derechos humanos.

Presentación del programa "Hacia una Estrategia de Reducción de la ...

Honrar la memoria, honrar sus enseñanzas

Me honra haber compartido con él un trabajo difícil, complejo, haberlo conocido en lo profesional y en lo personal. Me honra la amistad que nació de esa tarea compartida.

Si vamos a educar en valores, conviene que los y las actuales cuadros de la Policía y los futuros integrantes de la fuerza lean esos conceptos.

Pudimos trabajar en equipo junto él y todo el equipo profesional de la Brigada. Aunando esfuerzos con los equipos de la Junta Nacional de Drogas (JND) y con los de Ricardo Gil, de la Secretaría Antilavado recién creada.

Hablaba frecuentemente con él en su etapa terminal, donde supo tener palabras de humor y de esperanza en el futuro. En su discurso de despedida, dijo: ¨Hay una máxima que lo engloba todo y expresa: ‘Tantas ideas como sea posible, de tantas personas como sea posible, lo antes posible’. No busquemos la gloria personal. He escuchado demasiadas historias contadas en primera persona, incluso de mi propia boca. El yo debe ser sustituido por el nosotros¨.

Así lo conocí

En 2005 me reuní con Julio Guarteche, entonces director de la DGRTID. Las desconfianzas prejuiciosas nos hacían tener una distancia relativa. Pero íbamos a trabajar juntos. Con Jorge Vázquez habíamos definido que lo nuestro no iba a ser una transición de tierra arrasada con mentalidad de Big Bang (todo comienza cuando llegás). Íbamos a escuchar y trabajar con todos y todas aquellas que hubieran acumulado una experiencia y que quisieran efectivamente trabajar en equipo y sin aprovechar los cargos para fines personales.

Fue una amable conversación. Me impresionó su humildad. Traía un dossier que me entregó y todavía guardo. “Romani”, me dijo, “estos son los dineros, autos, motos e inmuebles que han sido incautados y llenan la Brigada y las jefaturas. Bienes que están pudriéndose y no hay mecanismo legal para usarlos”. Ese fue el puntapié inicial para construir lo que es hoy el Fondo de Bienes Decomisados. Construcción institucional colectiva de gran utilidad destinada a quebrar la espina dorsal de las organizaciones criminales y poder reciclar los bienes incautados para fines de políticas públicas.

Las autoridades gubernamentales deberían leer y educar a la Policía con un simple texto: el discurso de despedida del comisario general Julio Guarteche.

La carta de despedida del ex Director Nacional de Policía, Julio ...

Una hoja de vida

Un distinguido compañero del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) me llamó para contarme, impresionado, el perfil de quien, ahora, iba a trabajar conmigo. Siendo dirigente estudiantil en Florida, insólitamente lo llamó el Jefe de Policía de aquella época. Le propuso gestionar, negociar, con diálogo, la acción de repudio prevista por la asociación de estudiantes para el acto patriótico del 25 de agosto. Pudieron convenir el momento, lugar y oportunidad del repudio previsto. Guarteche fue sencillo, simple, directo: “Uds. quieren manifestarse. Está bien. Pero, fulano, no me complique la cosa delante del Presidente interrumpiendo el desfile. Hagan lo suyo, en determinado lugar y luego del desfile”. Pero en el acto hubo presencia de policías de refuerzo que no eran de Florida y que empezaron a golpear y presionar a los estudiantes que se mantenían a una distancia prudencial del estrado. El compañero, indignado, comenzó a gritar: “Guarteche, ¿en qué quedamos?”. Guarteche vino en persona y puso en orden a los policías díscolos. Todo un homenaje a la gestión de la seguridad y la convivencia en democracia.

En mi vida y en la actividad pública parto siempre de la buena fe.

Las autoridades gubernamentales deberían leer y educar a la Policía con un simple texto: el discurso de despedida del comisario general Julio Guarteche, cuando ya enfermo, renunció a la Dirección de la Policía Nacional. Si hablamos de principio de autoridad, la autoridad moral es la que encabeza todo. Él fue un ejemplo en ello.

Dr. Luis Lacalle Pou, Dr. Jorge Larrañaga, por favor, léanlo.

Algunos párrafos significativos:

“En este mensaje final quiero expresar una serie de reflexiones que como ustedes comprenderán, son fruto de la experiencia propia y de otros colegas, cuyos aportes han resultado significativos para moldear mi forma de pensar. Seguramente cada uno de nosotros desde su lugar puede expresar las suyas. Hay mucho conocimiento y experiencia presentes en este lugar”.

“La criminalidad que sufrimos en gran parte responde a las necesidades de una parte de la sociedad. El crimen organizado y la criminalidad común históricamente se han involucrado en actividades lucrativas para satisfacer las demandas que sectores de esa misma sociedad están dispuestos a pagar. Se hurta porque habrá compradores, se trafica drogas porque habrá consumidores dispuestos a pagar, se fomenta la prostitución infantil porque hay integrantes de nuestra sociedad dispuestos a ponerle un precio a sus aberraciones, se produce la pornografía infantil porque hay individuos dispuestos a consumirla. Casi todos los delitos son para obtener lucro”.

“El prestigio o la buena visión de la institución están basados en lo que haga o deje de hacer uno solo de sus integrantes. Se multiplica por decenas una buena experiencia con la Policía y por miles una mala atención o un exceso. Ninguna de las muchas tecnologías que hemos recibido puede substituir al ser humano. El ser humano es lo más importante”.

“La corrupción es el principal delito a combatir. No importa el país del mundo del que hablemos, ese es su principal delito. En los casos más extremos debilita los sistemas democráticos. No importa de la Policía que hablemos, ese es su principal delito. En cualquier caso debilita a la institución. Sobre la corrupción se deslizan otros delitos generalmente mayores que no solo afectan los derechos y los intereses de los ciudadanos sino que tienen consecuencias sobre la seguridad de los propios policías. Debemos tener en claro que no hay lugar para individuos corruptos en la institución. La corrupción es una tragedia personal, una vergüenza familiar y un golpe a la confianza institucional. Todo a la vez. Hay demasiados ejemplos cercanos y dolorosos como para que esa práctica sea todavía una opción”.

“No solo debemos respetar los derechos humanos sino especialmente la dignidad humana. Partir de una situación de comunicación violenta hacia un diálogo civilizado es una manera inteligente de encauzar las cosas hacia un trato digno para todos”.

Milton Romani Gerner fue embajador ante la Organización de Estados Americanos y secretario general de la Junta Nacional de Drogas.

RICARDO GIL IRIBARNE RENUNCIÓ a la presidencia de JUTEP. “El sistema político da una “marcha atrás brutal” en el combate a la corrupción y no tiene “voluntad” de establecer controles serios. Entrevista de Guillermo Draper en Búsqueda

Alguien “no tiene muchas ganas” de que se combata el lavado

Foto: Presidencia.

—Como presidente de la Junta de Transparencia y Ética Pública usted integraba la comisión encargada de coordinar la política antilavado de activos. ¿Cómo recibe ese tema el nuevo gobierno?

—Una evaluación hecha por un organismo internacional y aprobada en diciembre dice que en materia de normas, de leyes, Uruguay tuvo los mejores resultados de la región. Pero el último sistema de evaluación incorpora el sistema de resultados, de efectividad. ¿Qué resultados tuvieron? A Uruguay le tiraron las orejas. Le dijeron: “Acá faltan resultados, acá falta gente presa”.

—El proyecto de ley de urgente consideración que envió el Poder Ejecutivo al Parlamento incluye cambios a las normas antilavado. ¿Qué opina al respecto?

—Da la sensación de que el que redactó algún artículo no tiene muchas ganas de que se controle el lavado de activos. Todo aquel que más o menos trabajó en serio estos temas en los últimos años, no entiende esto salvo como un retroceso.

“Hacer coincidir los cambios en la Jutep con el cambio en el gobierno nacional y en el marco de una distribución de cargos cuotificada entre los partidos” afecta “la independencia” del organismo, opina Ricardo Gil Iribarne, quien renunció a su presidencia

Entrevista de Guillermo Draper de Búsqueda

El porqué de la renuncia de Ricardo Gil Iribarne a la Jutep

La carta dirigida al ministro Pablo da Silveira está fechada el 30 de marzo. En ella, el presidente de la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), Ricardo Gil Iribarne, presentó su renuncia al cargo, aunque le daba al gobierno tiempo hasta el 30 de abril para designar a un sustituto. El jueves pasado, vencido el plazo, la “junta anticorrupción” quedó acéfala.

Gil Iribarne dice que la situación era insostenible. Hacía más de un mes que era el único integrante del Directorio en funciones, lo que impedía que el organismo tomara decisiones relevantes. Y agrega que lo peor son las señales que dio el “sistema político” sobre el futuro de la política anticorrupción en Uruguay.

Para Gil Iribarne es “un profundo error” la decisión de cambiar la integración de los órganos de contralor para adaptarlos a la realidad política surgida de las últimas elecciones nacionales.

“Hacer coincidir los cambios en la Jutep con el cambio en el gobierno nacional y en el marco de una distribución de cargos cuotificada entre los partidos me parecía y me parece que es una marcha atrás brutal en esa línea de mostrar y fortalecer la independencia de la junta”, dice.

Durante la gestión de Gil Iribarne, que asumió en 2017 y debía abandonar el cargo en 2022, la Jutep tuvo un perfil alto. Con resoluciones adoptadas por unanimidad, cuestionó la conducta de, entre otros, el exvicepresidente Raúl Sendic, el exsenador frenteamplista Leonardo de León y los intendentes blancos Armando Castaingdebat (actual subsecretario de Desarrollo Social), Pablo Caram, Agustín Bascou y Adriana Peña. También le recomendó al entonces presidente Tabaré Vázquez que dejara de contratar a su consuegro como chofer.

“Creo que es bastante claro que la junta se manejó con independencia de los partidos”, resume.

El jueves 30 de abril fue su último día como presidente de la Jutep. ¿Por qué renunció?

—La nota de renuncia la presenté el 30 de marzo. Ahí planteaba como el argumento central que la junta está paralizada, porque la ley dice que para funcionar se requieren dos directores mínimo y desde el 9 de marzo, que es la fecha efectiva de renuncia de Matilde Rodríguez, el único director soy yo (el vicepresidente Daniel Borrelli renunció en enero). Por lo cual, desde hace casi dos meses la junta no puede hacer nada salvo mantenimiento. Eso provocaba dos situaciones: una, que no estoy cumpliendo la función que vine a cumplir, y yo siempre dije que vine a hacer un trabajo importante y si no lo puedo hacer me voy. La segunda es que esto también es un mensaje de lo que se puede esperar o se va a querer hacer con la junta, que obviamente no coincide con la visión que tuvo el Directorio desde el 2017 hasta ahora. La razón fundamental fue esa.

—Antes de asumir, el actual secretario de la Presidencia, Álvaro Delgado, dijo a Búsqueda que el gobierno quería “adaptar” la integración de los órganos de contralor a “la nueva realidad” política.

—Ese es otro elemento. Lo segundo que planteé en la nota de renuncia fue que me había enterado por la prensa, por esa nota en Búsqueda, que los cargos de la Jutep fueron incluidos en la distribución de cargos que se realizó entre los partidos políticos y debía señalar que me parecía una práctica inadecuada. Justamente lo que había hecho este Directorio era tratar de demostrar que la Jutep tenía que estar al servicio de los ciudadanos y no de un gobierno —del partido que sea— ni de un partido político. Hacer coincidir los cambios en la Jutep con el cambio en el gobierno nacional y en el marco de una distribución de cargos cuotificada entre los partidos me parecía y me parece que es una marcha atrás brutal en esa línea de mostrar y fortalecer la independencia de la junta. Eso coincide con lo que pasa en otros países, incluso países vecinos, donde cambia el gobierno y los organismos de control se ponen a la medida del nuevo gobierno, lo cual supone que empiezo a perseguir enemigos y a defender a los amigos. La Jutep nunca hizo eso, ni ahora ni antes, y por eso creo que es un mal mensaje a la ciudadanía y también hacia el mundo. No es correcto ni es una buena solución cambiar a sus integrantes junto con el cambio de gobierno, nunca se había hecho antes. Me parece un profundo error. Obviamente, el que decide es el gobierno. Y por eso yo, en ese contexto, me voy.

Pero la integración del Directorio que usted presidió estaba coutificada políticamente. Daniel Borrelli y usted tenían vínculos con el oficialismo y Matilde Rodríguez, con la oposición.

—Tengo la sensación de que no fue objeto de una negociación, porque la elección de Matilde Rodríguez trancó la designación por unos meses. En mi caso, jamás hablé, ni antes ni durante la gestión, con nadie de ningún partido político respecto a por qué iba a la Jutep, qué iba a hacer o dejaba de hacer. A mí me designó el gobierno con venia del Senado, que es lo que tiene que pasar porque es lo que la ley dice.

Borrelli tampoco era frenteamplista, pero era un exjuez y exministro colorado cercano al entonces presidente Tabaré Vázquez.

—Están claros los orígenes y los vínculos eventuales. Pero en mi caso, al menos, nadie me lo planteó desde ninguna fuerza política. Al revés, yo he dicho como crítica que vine acá sin que nadie me preguntara cuál era mi opinión, mi plan de trabajo. Nadie me pidió cuentas de los partidos en estos tres años. Pero, además, creo que es bastante claro que la junta se manejó con independencia de los partidos. Todos los partidos se enojaron con nosotros en algún momento y todos aplaudieron cuando hicimos algo que afectaba a sus rivales políticos. Es lo que suele suceder cuando hacés las cosas bien. Si repasás los casos que hicimos públicos, ves gente de todos los partidos cuestionados, ves efectos sociales de algunas resoluciones de la Jutep. Capaz que se pudo hacer mejor, no sé, pero la independencia fue clara.

El Frente Amplio aceptó ese criterio y, en la lista de nombres que mandó al gobierno, su representante en la Jutep estará en poder del Partido Comunista.

—En la nota de renuncia que presenté, planteé justamente que el error era del sistema político. En estos tres años he hablado bastante de cosas que no ha hecho, o a hecho mal —desde mi punto de vista— el sistema político: desde no apoyar a la Jutep y no darle recursos hasta aprobar leyes que aportan muy poco y, algunas de ellas, implican algún retroceso importante en lo que sería el camino correcto para mejorar un sistema que promueva la transparencia y combata la corrupción.

Usted le dio un perfil particular a la Jutep sobre la idea de que es el máximo órgano anticorrupción de Uruguay. ¿Por qué?

—El tema es qué está pasando en el mundo con la corrupción. Claro, ahora con el coronavirus parece que se corre del escenario el tema, pero si tú mirás el momento en el que asumimos nosotros la región estaba prendida fuego por la corrupción. Y va a seguir prendida fuego. Entonces, en ese contexto, quedarnos con que, según Transparencia Internacional, Uruguay es el mejor país de América Latina me parece un error. ¿Por qué? Porque es cierto que tenemos fortalezas y estamos mejor que otros, pero tenemos muchas debilidades. Y creo que —y esta situación en la que estamos un poco me lo confirma— una de las principales debilidades es la falta de voluntad política de hacer estas cosas en serio. El sistema político no quiere, no está dispuesto a establecer y a hacer efectivos sistemas de control que realmente condicionen la acción de los corruptos y promuevan la transparencia y la ética en serio. Hay mucho de “vamos a hacer como que hacemos”. Aprobaron varias leyes el año pasado que parecían que iban en el camino correcto, pero si rascás un poco no van en el sentido correcto; y otras, como la de los viáticos, la aplican en setiembre porque es año electoral y la suspenden en diciembre porque el tema de los viáticos toca muchos bolsillos.

¿Cree que el sistema político está corrompido y por eso no quiere control? ¿Es un problema de desidia?

—Creo que no sería correcto que atribuyera intenciones. Yo lo que mido y muestro son resultados: el sistema político no ha hecho ciertas cosas y no las quiere hacer. Por el contrario, ahora, partidizando definitivamente la distribución de cargos de la Jutep, coincidiendo con los cambios de gobierno, da un paso atrás. ¿Qué pasa? Creo que es una combinación de hechos. ¿Hay corruptos? No hay ninguna duda de que hay corrupción en Uruguay. ¿Todos son corruptos? No. Justamente, uno de los efectos de un trabajo correcto es mostrar que no todo el mundo es corrupto. Nosotros hemos encontrado muchos aliados entre los funcionarios públicos, mucha gente de carrera que se preocupa por hacer las cosas bien y nos ha ayudado mucho. Es gente que trabaja en auditorías, en planificación, en presupuesto, funcionarios que quedan aunque pasen los gobiernos y que están muy preocupados por las cosas que ven.

Además de eso, creo que hay un “por las dudas”, un miedo a que el combate a la corrupción dentro de sus filas partidarias le produzca costos políticos electorales. Eso es un error, porque me parece que también a escala electoral hay más ganancia que pérdida si se combate la corrupción. Y también se juegan a desgastar la memoria de la gente. Entonces, después resulta que fulano de tal, que claramente violó las normas, después es electo. Son las reglas de juego y no hay que calentarse. También sucede que, y nos está pasando ahora, fulano de tal, sobre el cual se hicieron informes contundentes, tiene un cargo en el gabinete ministerial. Y bueno, son las cosas que uno tiene que aceptar.

¿Quién es?

—Hay dos: (Armando) Castaingdebat y (Remo) Monzeglio. Pero lo de Castaingdebat es brutal. Nuestro informe es brutal. Leé el informe de la fiscal, que no lo procesó, en el que dice que el “completo informe” de la Jutep muestra “múltiples y graves irregularidades”, y ahora es subsecretario.

La fiscal no pidió su procesamiento en ese caso.

—Ahí tenemos otro problema. Generalmente se dice que, si no lo procesaron, no hizo nada mal. Nosotros decimos: “No, mire, al señor (Leonardo) De León no lo procesaron, pero violó un montón de normas, aunque nadie lo castigó”. La ley que votaron los legisladores el año pasado dice que una cosa es la sanción penal y otra la sanción administrativa, y que una no excluye a la otra. Si a mí me dicen que al exintendente de Flores, con un informe muy claro y contundente de la Jutep, no lo procesaron y eso lo exime de todo, también van a decir que en el caso Alur tampoco pasó nada. ¡No! Pasaron cosas muy malas. Que no son delitos lo decide la Justicia, que son faltas administrativas previstas en la ley lo decide la Jutep. Y si frente a eso le das un cargo importante, bueno, algo anda mal. Es también un mensaje. Claramente, la cabeza del nuevo gobierno va en un sentido contrario, ha respaldado explícitamente a otros jerarcas, particularmente intendentes, sobre los cuales el Directorio de la Jutep —que en todos los casos resolvió por unanimidad— sacó informes durísimos, claros, donde no quedan dudas qué normas se violaron.

¿Todo esto le dice que el sistema político quiere que la Jutep vaya para otro lado?

—A mí me indica eso. Ahora, acá esto se mide por resultado. Si dentro de un año la Jutep avanzó, diré que me equivoqué. ¡Ojalá me equivoque! Pero por los elementos que tengo para analizar hoy, todo indica que van a quitarle a la Jutep el centro de actuación que tuvo en este último tiempo, vinculada a la investigación de denuncias.

Ahora el que venga va a estar en la misma disyuntiva que nosotros, con algunas cosas un poco mejor y con cosas para hacer. Hay que reglamentar el nuevo sistema de declaraciones juradas, que para mí no va a servir para mucho. Nosotros trabajamos sobre un portal de denuncias que ya está pronto, pero como no hay directorio falta quién las reciba. Además, la Ley 19.823, que regula la conducta de los funcionarios públicos, se comió algo que estaba en el decreto vigente. Decía el decreto que “toda persona o funcionario público que haga denuncias va a ser protegido”, la ley habla solo de los funcionarios públicos. El ciudadano común desapareció, y yo he dicho que me puedo olvidar de algo, ahora, si lo saco es porque lo pensé. Alguien pensó que era mejor sacar, quitarle la protección al ciudadano común para hacer denuncias. Me parece lamentable, un error, y me parece que debilita para el futuro, más allá de que haya otras normas generales donde puedas ampararte. Es una señal que tampoco es muy buena.

La falta de directores le impidió a la Jutep actuar en medio del cambio de gobierno. ¿Es un problema?

—Con nuevas designaciones alguien tiene que considerar lo que siempre pasa y no necesariamente siempre está mal, que son los conflictos de intereses. El jueves pasado, último día mío en la Jutep, recibimos una denuncia sobre la designación de Sotelo al frente de los medios públicos. El mismo día le respondí a los senadores del Frente Amplio que la denuncia entraba, pero quedaba a la espera de que algún día hubiera un directorio que la pueda considerar. ¿Es bueno eso? No. Hay un montón de casos que la Jutep debería verificar si son o no problemáticos. Porque además lo que pasa con la inacción, con la falta de voluntad política, es que queda como que cualquier denuncia fue cierta. Si hay organismos de control buenos, debería apuntarse a que se castiguen los malos y a defender a los buenos, que hay muchos.

¿Todo queda librado al tamiz político partidario?

—Exacto. Ahora, ahí se está jugando con la confianza de la gente. Si hacemos estas cosas y después nos quejamos de que la gente no confía en el sistema político, caemos en una contradicción. Si hacés esas cosas, la gente no les va a tener confianza.

¿Usted tiene confianza en el sistema?

—No tengo el escepticismo, la resignación de que todo está podrido. Uno de los objetivos del trabajo nuestro en la Jutep fue decir: acá se hacen cosas bien y cosas mal. El sistema debería estar interesado en que los organismos de control funcionen, pero no lo está. Es la foto de hoy. ¿Necesariamente es la foto de dentro de un año, tres o cinco? No. Depende de que todos los uruguayos hagamos fuerza para el otro lado. La fortaleza principal que yo veo en el país es la gente, el ciudadano común que, más allá de que a veces se mezcla con los temas partidarios, tiene una fortaleza de valores, y eso me permite ser optimista.

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SOLO CUCOS por Stella Maris Zaffaroni

2005

Me había levantado temprano, ayer hice arreglo de los placares, así que tenía un montón de ropa para lavar.
Decidí empezar por la ropa blanca, agarro el montón y lo meto en la máquina.
Entonces me voy a bañar, salgo, me paro frente al placar, me pongo el sutién, abro el cajón de las bombachas ¡vacío!. ¿Eh?, ¿y mis calzones?, me pregunté. Ni idea de dónde estaban.
Busqué por toda la casa, en las ropas que separé para lavar, el las que embolsé para regalar, nada, que no están.
-¿Y ahora cómo me visto?, porque el que usé ayer está en la lavadora.
Al final me puse la parte de debajo de un biquini, total ¿quién va a verme?

  • Escuchame por favor porque esto es de no creerse: ¡Perdí mis calzones! -Estaba diciéndole a Macarena cuando empezó a alborotar:- ¡Por fin…ya era hora…la Chichí se destapó…
    -Dear- me aferraba al teléfono- ¡Macarena!- ella ni plín, ni bolilla me daba, seguía hablando a toda máquina.
    -Contame cómo fue, de dónde lo sacaste al que te perdió los calzones- medio como que entreparó para respirar y ahí aproveché y dije:-Te digo que a ella…
    -¿Cómo ella?… Chichí para esto no estoy preparada, voy para allá- dijo y cortó, el clic del teléfono tuvo una nota distinta…sonó mal.
    Y ahí quedé yo, en medio del patio del naranjo, con el tubo en la mano… mirándolo. ¿Por qué miro el tubo cuando me cortan la comunicación?

Me metí en la cocina y puse a calentar agua, ensillé el mate y estaba por salir al balcón del fondo a colgar la ropa cuando entró Macarena.
Largué el cesto de ropa al suelo y, antes de que pudiera decir algo, le encajé el mate recién cebado, coronado de espumita, en la mano…irresistible.
Mientras ella chupaba la bombilla dije: -Es las bombachas lo que perdí- se le agrandaron los ojos- “ellaS, las bombachas”, literalmente las perdí, no sé dónde estás, no encuentro mis calzones, bragas, cucos, bombachas, tangas…- mientras hablaba iba acercando mi cara a la suya.


-Cortala que ya entendí- me espantó como a una mosca y se dejó caer en un sillón- Vos desmemoriada y yo haciéndome la película…
-Me puse a reorganizar el placar y no sé qué hice con mis calzones ¿dónde los habré puesto? Y es domingo.
-¿Pensás ir a la iglesia para que te santigüen?
-Tonta, es que los comercios están cerrados y no puedo comprarme otras.
-¡Actualizate, Chichí!, vas a un shopping.
-Ah, claro, es que viviendo en 18 de Julio me olvido de los shopping.
-Mi amiga perdió las tangas y el cerebro-Macarena se agarró la cabeza.
-Pues da para una película de terror, tal vez algún fantasma se las llevó- dije, con son de burla, al levantar la canasto y me fui a colgar la ropa.
-De terror es nuestra vida “íntima”- me alcanzó los palillos.
-Tenés razón, por allá abajo ya ni tampones usamos…-colgué un camisón.
-Un bajón realmente- dijo Macarena al tiempo que extendía un toallón.
Tomé la otra punta del toallón y le ayudé a colgarlo pensando que hace 20 años nos tomábamos todo el vino con Edu (que ahora es padre… ¡a los 60 se hizo padre de familia!), nos juntábamos todos en Anticuario (que ahora es un almacén), nos íbamos de batuque con Fernando (que ahora es paciente de diálisis), nos pasábamos los fines de semana en lo de Jakie (que ahora es…está… ¿dónde andará?), nos encontrábamos con Marquitos (que ahora es finadito)…


Miro a Macarena que estaba- con sus brazos al aire, la boca llena de broches, palillos, como sea, y el cabello arremolinado- brillante de sol.
Me doy vuelta, veo nuestros cuerpos reflejados en el ventanal y pienso lo mismo que pensé hace 20 años: Ni una curva de menos, ni un rollo de más.
Salto, abrazo a Macarena, que estaba sacando una toalla del canasto, y le digo:- Dear somos unas diosas.


La otra, medio ahogada entre mi abrazo y los palillos que sostenía en la boca, masculla:
-Vos, además de los calzones, perdiste la cordura.- al reír se le cayeron los palillos
-¡Gracia a Dió!- le digo levantando los broches del suelo- Gracia a Dió. Vieja y cuerda es too much.
-Totalmente, Chichí, totalmente.-colgó la toalla.
Le señalo nuestro reflejo en el ventanal:- ¡Miranos, somos unas diosas!
-¡Impecables, tenés razón!- dice soltando una carcajada al cielo- Inmortalicemos el momento.
Volé sobre los pisos encerados, agarré la cámara, volví y ¡plác!… nos tomé una foto con disparador automático.

Chichí

LAS ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES Y LOS OBJETIVOS SANITARIOS NACIONALES 2030 por Pablo Anzalone*

En períodos  de incertidumbre es necesario seguir pensando y haciendo  hacia los rumbos que el país necesita. La creación del SNIS nos planteó el desafío de actuar proactivamente sobre los principales problemas de salud  en lugar de limitarnos a una atención a demanda. Por eso es fundamental  reflexionar sobre los Objetivos Sanitarios Nacionales OSN 2020-2030.  Si el SNIS y más aún la sociedad uruguaya toda, no definen bien dichos objetivos y las líneas de acción para alcanzarlos, habremos retrocedido significativamente.

Varios de los OSN  deberán estar referidos a las Enfermedades No Transmisibles ENT.

 Las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares,  el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, llamadas ENT, son las principales causas de muerte  en Uruguay  y también en toda América.  Causan alrededor del 80% de las muertes en la región, y en particular inciden en la mortalidad temprana: 39% de las muertes  se producen en personas menores de 70 años. 

Un trabajo muy reciente de OPS [1]  pone el énfasis en que esas muertes prematuras pueden abatirse con una adecuada detección, atención y tratamiento. Pero  sobre todo remarca  que las ENT pueden prevenirse actuando sobre sus principales factores de riesgo: el consumo de tabaco, el consumo nocivo de alcohol, la alimentación poco saludable y el sedentarismo. A estos 4 grandes factores de riesgo se suma actualmente la contaminación del aire como quinta causa de las ENT. Asimismo, se incluye la salud mental dentro de la agenda global de las ENT, denominada 5×5 para referir a 5 enfermedades y 5 determinantes.

En  2016  la probabilidad de morir a causa de una de las cuatro ENT principales, entre los 30 y 70 años, fue del 16,7 %  en Uruguay, mientras en la región de las Américas era de 15% (18% en los hombres y 13% en las mujeres) , disminuyendo desde el año 2000  cuando alcanzaba al 19% (23% en los hombres y 16% en las mujeres).  Nuestro país tiene una gran concentración de su mortalidad originada en las ENT y sobre todo en las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares,  los tumores y las enfermedades del sistema respiratorio, que superan el 60% de las muertes. Entre 2005 y 2016  la mortalidad por causas cardiovasculares descendió 13,8%  en todas las edades y  27,5%  entre 30 y 69 años [2] .

Estamos hablando de la mayor parte de los costos evitables de atención sanitaria, con consecuencias que significan una gran carga social y económica para la sociedad, ahondando sus desigualdades, comprometiendo su bienestar y  perspectivas. En Uruguay la evolución demográfica y epidemiológica tienden a agravar esta situación.

Fijarse objetivos en materia de salud, es un buen criterio para orientar y evaluar las políticas. Para lograr reducir la mortalidad temprana y avanzar hacia un “envejecimiento con salud”  son necesarias  políticas intersectoriales de fuerte carácter preventivo y de promoción de salud.

Por la relevancia del tema alimentación en relación con las ENT  es imprescindible un Plan Nacional de Alimentación Saludable. A partir de marzo de 2020 la implementación del etiquetado frontal es una gran oportunidad  para generar un cambio cultural que disminuya el consumo de “comida chatarra”, es decir aquella con “excesos”. La regulación de la publicidad, la prohibición de la publicidad engañosa, dirigida a la infancia y la aplicación de tasas o impuestos a los productos con altos contenidos de sodio, grasas y azúcares, complementan el etiquetado por “excesos”. Los planes de educación en materia alimentaria y nutricional a nivel de centros educativos, de policlínicas y colectivos comunitarios son parte necesaria de un plan global. En el mismo sentido está bueno el impulso a huertas escolares, huertas urbanas y huertas comunitarias. Debemos estimular la producción familiar de alimentos, incluyendo lo agropecuario y la pesca artesanal, generando agro-cadenas. El  Plan Nacional de Agroecología  aprobado por ley es un rumbo claro en este sentido, incluyendo una preocupación central por evitar la contaminación ambiental  y garantizar la sustentabilidad de los recursos naturales. Esta preocupación es  cohererente con las políticas referidas al  Cambio Climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La cantidad de pérdidas y desperdicios de alimentos puede abatirse si se aplica una planificación racional  en toda la cadena productiva.

En relación con el tabaquismo la estrategia aplicada  ha demostrado ser exitosa y es de todo punto de vista relevante su continuidad, jerarquizando la población femenina  dentro de las campañas. Ningún paso atrás en este plano, que ha prestigiado al país en el escenario internacional y está generando mejores resultados sanitarios.

Necesitamos una política más fuerte en relación con el consumo problemático y la dependencia respecto al alcohol, la ingesta desde edades tempranas y la baja percepción del riesgo. Para ello es necesaria una mayor regulación de la oferta, además de influir sobre la demanda a través de campañas educativas. Como aspecto exitoso puede mencionarse el cambio de hábitos respecto  al consumo de alcohol y el manejo de vehículos, que debe preservarse evitando dar señales contradictorias.

Como en el caso del tabaco o el alcohol la regulación estatal de la marihuana es un camino de avance en términos sociales y sanitarios. Las lógicas prohibicionistas y represivas han producido efectos peores que las drogas que pretendían combatir. Uruguay marcó un camino con resultados positivos también en este plano y habrá que defenderlo. 

El estímulo a la actividad física saludable y la reducción del sedentarismo es otra línea de prevención importante. Para ello debemos continuar incrementando la cantidad de gimnasios al aire libre, de espacios públicos integradores, en diferentes barrios, en particular aquellos con carencias socio económicas. Allí el sedentarismo es peor.  La bicicleta es un medio de transporte versátil  que sirve para el esparcimiento y la recreación, el deporte o el traslado a los centros laborales o de estudio. Promover su utilización requiere ciclovías, facilidades de acceso y estacionamiento seguro.  El automóvil individual por el contrario no debe incentivarse, ya que es la forma de transporte más sedentaria y contaminante.

Actualmente  existen una amplia gama de dispositivos tecnológicos  favorables a los hábitos saludables, que registran parámetros biológicos de sus usuarios. Con la salvedad de no generar una medicalización mayor de la vida cotidiana, no está mal pensar en el uso de estas tecnologías.

Estas políticas intersectoriales  necesitan de los tres niveles de gobierno, actuando coordinados, complementando esfuerzos.  La estrategia de Municipios y Comunidades Saludables es una buena forma de implementar las alianzas en cada territorio, promoviendo la participación social y comunitaria como protagonista de las transformaciones. La planificación local participativa es una herramienta fundamental y muy efectiva. Los  municipios son un actor a valorizar en las políticas de salud.  Hay muchas experiencias en este sentido, que no siempre se conocen, ni generan los aprendizajes y las sinergias posibles. Junto a la definición de objetivos nacionales importa la adecuación territorial de los mismos. A su vez la rendición pública de cuentas y las evaluaciones periódicas  son criterios para retroalimentar la planificación, comprometiendo a los actores para nuevos logros.

Al mismo tiempo que se profundizan las políticas sobre los determinantes de las ENT  los servicios de salud deben  adecuarse  a la  perspectiva  epidemiológica y demográfica  para dar una atención integral, jerarquizando el diagnóstico temprano, el tratamiento oportuno, la rehabilitación y reinserción.

Si asumimos que la discapacidad y la dependencia de cuidados son prevenibles en gran medida, ésta  es una prioridad de los sistemas de salud (Informe “Cuidados de Largo Plazo: El Desafío para las Américas”OPS 2019[3]) . En Uruguay el Sistema Nacional de Cuidados ha avanzado en la creación de Centros de Día, un dispositivo de carácter preventivo que articula distintos actores locales. Vamos a necesitar muchos y de diverso tipo. Tanto el SNIS como el SNC tienen un desafío conjunto.

Ninguna de estas políticas son posibles si hay un ajuste regresivo del presupuesto de salud o de cuidados. Pretender ahorrar en estas inversiones es condenarse a gastar mucho más tratando de hacer frente a las consecuencias sanitarias y sociales de las ENT.

Seguir trabajando para defender y profundizar los cambios en la salud, estar alertas, evitar retrocesos,  promover nuevas iniciativas, generar acuerdos, incrementar la participación social, son verbos adecuados a la etapa que se abre.


[1]    Organización Panamericana de la Salud. Las ENT de un vistazo. Washington, D.C.: OPS; 2019.

[2]MSP 2018.  Actualización sobre las Enfermedades No Transmisibles en Uruguay. Sistematización a setiembre 2018c

[3]OPS 2019  Cuidados de Largo Plazo: el desafío para las Américas

* Licenciado en Ciencias de la Educación. Doctorando en Ciencias Sociales

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO  diciembre 2019

PROPUESTAS SOBRE ÉNFASIS Y CONTENIDOS DE CAMPAÑA POLÍTICA DEL FRENTE AMPLIO por Colectivo El Taller

Estamos viviendo un período de cambios bruscos en la región. Hay una ofensiva terrible de la derecha que avanza y destruye las conquistas de los gobiernos progresistas. En un clima de odio, revanchismo y virulencia, se utilizan todos los medios y mecanismos para voltear o desplazar gobiernos encarando rápidamente reformas antipopulares de insólitas repercusiones. Inimaginables hasta hace poco tiempo.

Es obvio que hay una parte importante de este sorprendente avance de la derecha económica y política que se hace sobre la base de graves errores que hemos         cometido las fuerzas políticas y sociales de izquierda en todo el continente.

En ese contexto, nuestro país se aproxima a una campaña político electoral, en una situación muy peculiar, donde se juegan los destinos de una acumulación y de logros muy importantes. También nosotros debemos tener una revisión autocrítica, ya que estamos a tiempo de rectificar y relanzar una movilización política desde ahora. Ganar es crucial. Pero la pregunta que debemos hacernos los frenteamplistas es el ¨para que ganar¨ Eso determina los contenidos para los cambios que proponemos hacia el futuro.

Lo que sigue son algunas reflexiones que, como militantes de izquierda,    frenteamplistas con experiencias compartidas en el movimiento popular, en la participación social territorial y en gestión de gobierno, proponemos para intercambiar y dialogar con   todos los compañeros y compañeras con quienes nos unen compromisos, afectos y desafíos.

                                                                          Colectivo El Taller

 1.Otra política posible

Somos distintos, diferentes, de los partidos del sistema. Por lo que ha sido nuestra historia, y nuestra épica. Por forma de ser y actuar. Recuperar la credibilidad en base a que somos diferentes, es crucial. No solo respecto al programa y las ideas, sino a las formas de hacer política. Vivimos en un país que no es el mismo que el del 2004 y nosotros hicimos mucho por cambiarlo.

Para muchos, el desencanto se expresa en tomar distancia, en estar en actitud de espera o en formas crecientes de desprecio de la política (“todos son iguales”). Necesitamos dar señales claras para volver a ser creíbles en temas éticos, de transparencia, de programa, de renovación de equipos. De continuidad, pero más que nada en cambio.

Cierto acostumbramiento, la inevitable introyección de los cambios como hechos naturales, algunos errores cometidos y cierto nivel de burocratización nos colocan ante ciertos sectores dentro de la bolsa del ¨son todos iguales¨.

En cosas sustantivas, no fuimos suficientemente diferentes a los ojos de la gente. Este lío no lo arreglamos para ganar una elección, pero tiene que haber un punto desde el cual hay que empezar a rectificar. En muchos lugares hubo prácticas clientelísiticas y prebendarias. Podemos buscar muchas explicaciones, pero tenemos un problema serio. La estatización de una fuerza politica de cambio es un veneno letal que carcome a la fuerza, a sus militantes y le quita credibilidad como herramienta de cambio.

  1. Instalar la verdad, combatir la estrategia de acoso y derribo

 La tarea que el Frente Amplio tiene por delante es trabajar inteligentemente y por todos los medios en instalar la verdad. Hoy es una tarea. En los países de la región la estrategia de distorsionar la realidad, recurrir a las postverdades, le permitió a la derecha obtener importantes logros electorales. Si bien las realidades son diferentes los resultados son ciertamente alentadores para la oposición en nuestro país.

Esta situación encuentra al FA y al gobierno con un relativo agotamiento de su agenda, sin relacionamiento positivo fuerza política gobierno organizaciones sociales. Se suma que hemos sido afectados por situaciones comprometedoras en el plano ético.

Hay desencanto de una parte significativa de la militancia a la que se le cayeron los que constituían verdaderos símbolos de identidad. Cuando la izquierda cuestiona a la izquierda lo hace siguiendo acríticamente el clima generado por la oposición ante diversos temas por ejemplo salud, educación y seguridad. Ese es un discurso que confunde, no pudiendo identificar que la disconformidad tiene causas diferentes y que, en medio de errores graves, también hay logros importantes. En eso, la verdad. Y todas sus consecuencias.

  1. Fortalecer todos los mecanismos de transparencia y combate contra la corrupción.

No se puede postergar la planificación y despegue de batallas ideológicas y culturales. No se arregla con palabras o apelando a los mecanismos de control existentes que, por otra parte, en el plano institucional siguen siendo débiles y sin presupuesto.

Sin negar los errores propios, se puede afirmar que hay una corrupción estructural, que funcionó y funciona desde todos los mecanismos del estado, que forman parte de la lógica empresarial en esta etapa del mundo globalizado.

La izquierda nunca debió ceder esta bandera. O lo que es peor, deslizarla para que estuviera en manos de la derecha económica o mediática. Menos aún cometer errores y horrores que la expusieran al “todos son iguales”. La demostración de que somos diferentes tiene que estar en la agenda política con medidas integrales de fondo, concretas, creíbles. El statu quo implica lógica de poder, afán de lucro, ultracompetencia. El hacé la tuya y cuál es la mía actúan como aceite de los engranajes. Las privatizaciones y contratos con el Estado son un maná en el que se produce coima, que es bidireccional. Dar y aceptar. El acomodo, también. No importa si otros son peores. En la izquierda es casi una traición a nuestra concepción de iguales.

  1. Liderar la indignación.

Cuando están en juego derechos de las personas, hay que colocarse al frente del reclamo, es decir, el Frente Amplio, el Gobierno lidera la indignación. Las falencias que se señalan deben ser un punto de apoyo para nuevos desafíos.

Los errores, omisiones y faltas al cumplimiento de nuestro programa y metas de gobierno deben ser asumidas desde la perspectiva de CAMBIAR EN EL CAMBIO. Aceptadas como palanca para revisar y rectificar rumbos. Y sobre todo hablar nosotros de los problemas y desafíos que sigue teniendo la sociedad uruguaya y convocar a su abordaje colectivo.

La plataforma de derechos es el eje de acción que guía nuestro objetivo y el carácter    de la democracia. Radicalizar la democracia significa la conquista de derechos sociales, económicos y políticos en un grado de igualdad y desarrollo justo. Es el horizonte desde donde desplegamos los consensos, alianzas y contradicciones.

  1. Continuidad y cambio. Quedarse sólo en los logros es insuficiente.

El Frente Amplio fue el partido político que realizó los cambios más importantes de fin y principio de siglo. Llegamos al gobierno porque convencimos que éramos el CAMBIO, como un otro posible.

Seguimos lo de Sartre: ¨La decisión de cambio procede del cambio del punto de vista, de una apertura conceptual e imaginaria sobre un otro posible. No es porque se tenga conciencia que una situación es insoportable que se decide cambiar. Es el día que se concibe que una situación puede cambiar que nos damos cuenta que ella es insoportable¨.

Se trata de generar, nuevamente y sobre lo hecho una nueva apertura conceptual, afectiva, a un nuevo otro posible.

Decir que los otros eran peores es infantil, hoy no genera voluntad de seguir los cambios. Porque la memoria actual no los registra, y los réditos que de ello se pueden sacar alcanzan a una parte de la militancia. Ni siquiera a los sectores con malestar, que en el acierto o en el error, sienten que lo hecho es insuficiente. Que desde la izquierda podríamos haber hecho mucho más. Tampoco ordena y moviliza a estos, para conquistar un electorado que va a ser exigente. Que tendrá nuevas promesas de cambio.

Hay que reafirmar que seguimos siendo agentes de cambio.

  1. ¨Profundizar¨ ¨Ir a más,¨ ¨Giro a la izquierda¨, no parecen convincentes.

Son conceptos que no alcanzan para movilizar, para emocionar, para salir a pelear. Son vacuos. Mucho menos, insistimos, para ese 10 o 12 % del electorado de izquierda que está enojado, molesto y puede votar en blanco o anular y con eso perdemos. Ya pasó.

La ofensiva de la derecha en la región y en nuestro propio país obliga a reafirmar las ideas centrales de izquierda, movilizando al primer y segundo círculo de gente politizada, incorporando el entusiasmo por otros cambios.

Reafirmar y solidificar las alianzas con las organizaciones sociales es estratégico.  Se trata de ser coherentes, diferenciarse y generar el clima para nuevos cambios. Buscar el centro, como recomiendan siempre los politólogos de las encuestas, y que basta con eso para ganar electores, es un error. Máxime en el contexto regional y en la ofensiva de la derecha económica y política de los auto convocados & Cía. Cuando la derecha aparece como opción de cambio y la izquierda defensora del statu quo, la batalla es perdidosa para la             izquierda. No se trata de buscar una radicalización verbal sino hablar de los problemas,             analizarlos desde la óptica de izquierda y levantar propuestas claras e innovadoras.

Es necesario defender la política y la ética como herramientas para las transformaciones y la resolución de los disensos. Fundamentalmente defender la democracia como el sistema que ampara los derechos cíviles y democráticos amenazados en la      región. Nuestra propuesta es radicalizar la democracia, extender, garantizar y promocionar los derechos civiles, sociales y económicos, con justicia social y desarrollo sustentable, a través de políticas medioambientales claras y contundentes.

Transparencia, ética y política sólo son posibles en sistemas profundamente democráticos. Por eso, la defensa de la democracia es vital en este período y debe permear a las nuevas generaciones que no vivieron la dictadura y no tuvieron la oportunidad de aprender de esas experiencias.    

  1. Ratificar y fortalecer la identidad de izquierda.

Incluso en los temas candentes y polémicos. Precisamente en ellos. La experiencia en Costa Rica y también en Brasil demuestran que la dilución hacia el centro del espectro, cuando no el coqueteo con la derecha, son suicidas. Dilma eligió a un Ministro de Economía de derecha, destituyó al Secretario de Drogas, se apartó de la CUT, el MTS y toda la tradición de izquierda. Alvarado fue el único que insistió en mantener a la Corte IDH frente al arrugue de todos los demás y llevó de vice a una mujer negra y combativa.

  1. Participación ciudadana. Un debe.

Es un debe y un desafío. El SNIS sigue teniendo carencias para, efectivamente, hacer          participar a los usuarios. En la Enseñanza no se han convocado a los Consejos de Participación social previstos por la ley. Las Mesas de Convivencia sobre el tema Seguridad dejaron de funcionar. Son herramientas que además de necesarias para la gestión desde el gobierno, deben generar lazos de acción con todas las organizaciones sociales. Tarea política para el Frente Amplio. En el discurso y en las propuestas es fundamental plantear los cambios como un emprendimiento donde todos tienen un rol, no se trata de esperar a que el gobierno los lleve adelante sino asumir todos los planos a desarrollar para que se concreten, sean duraderos y contribuyan a mayores transformaciones. Ahí lo cultural es siempre un plano decisivo.

  1. La fórmula electoral y listas del FA serán paritarias.

La prédica de la campaña debe ser feminista, y en defensa de TODAS las conquistas en materia de derechos (IVE, Matrimonio igualitario, LGTBI, Regulación de marihuana, etc.). Colocar los instrumentos de DDHH en el centro de la política de izquierda es una clave y un compromiso para respetarlo, sin doble rasero. Las enormes marchas del 8 de marzo son una demostración de que nuestra sociedad no puede seguir aceptando la violencia contra la mujer, ni las desigualdades que están en su génesis.

  1. La batalla contra TODAS las desigualdades

De género, étnicas, económicas, sociales, políticas. Como diferenciación y como identidad de izquierda. ¿Cómo construir y llevar adelante nuevas y mayores propuestas para avanzar en la distribución de la riqueza, la reducción estructural de las desigualdades y la erradicación total de la pobreza? Y darles sentido para la gente. Porque se puede.

Hay que contagiar el que si podemos. ¿No será que no queremos ser peligrosos porque queremos seguir siendo respetables? Hay que revisar los conceptos de equidad, de justicia, en un contexto económico mucho más adverso.

El debate respecto a la Renta Básica Universal o el impuesto a la herencia, forman parte de un paquete a ser analizado para igualar las capacidades de todos y todas. No pueden ser temas tabúes para no irritar sectores de poder. La fractura socio territorial es un tema de fondo a abordar en el próximo período. No nos podemos resignar a desigualdades tan grandes, cuando sabemos que los sectores de mayor pobreza y vulnerabilidad son las mujeres, las niñas y los niños. Necesitamos poner el énfasis en las transformaciones en cada territorio, en cada zona, en lo local y en la comunidad. Son aspectos decisivos para alcanzar mayor calidad de vida y garantizar derechos a cada vez más gente.

Falta mucho en la equidad de género, sobre todo en participación política y cargos de responsabilidad. Hemos estado omisos en una política clara de desarrollo productivo e inversiones, orientada a la preservación de los recursos naturales y del medio ambiente.

  1. Ningún candidato está puesto.

Nada ni nadie está seguro. Ni en la interna, ni en la general. Se puede ganar, se puede perder. Las encuestas, habida cuenta del análisis crítico, desde lo matemático y político, que señala Daniel Mordecki, siempre tienen sesgos y ponderaciones muy cuestionables. Ya lo supimos. Es absurdo negar el rol que juegan, lo relativo de sus mediciones y sus intencionalidades. Pero no podemos quedarnos en eso. Es absurdo negar el trabajo en las redes y la fuerza que pueden tener, pero tampoco quedarse en eso. El relato que hacen los responsables de campaña de Alvarado en Costa Rica, también son elocuentes e instructivos. Las campañas requieren del pienso específico y profesional, y de diversas técnicas. Pero sin ideas fuerza y/o candidatos que las expresen con énfasis y tonalidades afectivas, de impacto, no hay victoria. Y lo que sería aún más grave: se puede ganar y no saber luego qué hacer, qué rumbos tomar y con quienes llevar adelante los renovadores vientos de cambios radicales que necesitamos para seguir avanzando.

 

POLÍTICA DE CERCANÍA EN DROGAS por Milton Romani Gerner

“Se va a cumplir la ley, pero insisto: no hay que consumir drogas”. Tabaré Vázquez

“La medicina está, en algún punto, como hipnotizada por los medicamentos y la tecnología. Creo que eso quita el foco del paciente […] excesos que transforman sanos en enfermos”. Doctora María Noble, en una conferencia organizada por el MS y el FNR

“Alrededor de 5.500 millones de personas siguen teniendo un acceso limitado a medicamentos que contienen estupefacientes, como la codeína y la morfina, o ni siquiera tienen acceso a ellos. Eso significa que 75% de la población mundial no tiene acceso a un tratamiento del dolor adecuado”. Doctor Werner Sipp, presidente de la Junta Internacional de Estupefacientes (prólogo del Informe Especial 2015)

El presidente Tabaré Vazquez ha insistido en el irrestricto cumplimiento y la definitiva instrumentación de la Ley de Regulación del Cannabis y ha anunciado un nuevo plazo para su concreción.

Se está construyendo un nuevo modelo de fiscalización. Una regulación responsable de sustancias con riesgos para la salud, que tiene como cometido remontar 100 años de dogmatismo e ineficacia prohibicionista. Lleva un poco más de tiempo. Hay que decir también que el exceso de cautela puede ocasionar daños y puede ser fuente de errores políticos. No se trata sólo de la dispensión de cannabis en la red de farmacias y el urgente registro de usuarios; se trata también de diligenciar el uso medicinal del cannabis y la explotación industrial del cáñamo, incluidos en la ley y que marchan a ritmo lento.

Hay una multiplicidad de actores que están al servicio de la resistencia al cambio (a todo tipo de cambio). Son los primeros en refugiarse en las dilaciones. Apuestan al fracaso absoluto del gobierno y del Frente Amplio. Especulan, sin reparar que hay un punto en este tema: el statu quo favorece al mercado ilícito del narcotráfico. Hacen cola, también, los amanuenses que suponen que de esa manera quedan bien con el presidente, y ponen esfuerzo en trancar, dificultar y no facilitar nada; todo eso bajo la supuesta premisa de hacer bien los mandados, a pesar de la expresa determinación republicana que Vázquez ha reiterado. Un moderno CEO (Chief Executive Officer) no es un capataz acrítico y sin iniciativa. Un GPI (Gestor Político de Izquierda) tiene pensamiento político, así como hoja de ruta y coraje en la acción.

Reducción de daños, prevención universal, selectiva e indicada

A su vez, Tabaré ha insistido en su mensaje: “no hay que consumir drogas”. Todos entendemos su intención, enmarcada en su incansable prédica educativa. Ni el texto ni el espíritu de la ley suponen ningún tipo de promoción del consumo de marihuana.

Hay un desafío en materia de prevención. Apegado a las mejores evidencias en este campo, no se remite sólo a decir “no a las drogas”. Es más complejo. Hay que desplegar más herramientas informativas para poder gestionar los riesgos y mitigar los daños, partiendo del supuesto de que, más allá de nuestros deseos, hay hombres y mujeres que buscan placer, estados de conciencia diferentes, calmar dolores, soportar dolencias recurriendo a una variada oferta de sustancias, de circulación lícita, ilícita o semiilícita. También hay que tener en cuenta las garantías previstas en el artículo 10º de nuestra Constitución, que ampara a las acciones privadas de hombres y mujeres, siempre que no afecten a terceros.

Pharmacón y reducción de daños

La morfina, ¿es buena o es mala? Los medicamentos, en especial los psicofármacos y los antidepresivos que tan pródigamente dispensan nuestros médicos y vende la industria farmacéutica, ¿son buenos o son malos? Las dos cosas a la vez.

Pueden ser beneficiosas para la salud, pero también pueden generar daño. Los griegos acuñaron el nombre de phármacon, que significa, a un tiempo, remedio y veneno. Ambigüedad del término que compite con drug, de origen celta, que aludía al mal olor que despedían las mercancías en los puertos. Esta denominación, deletérea, poco precisa, ha servido para sostener mitos, prejuicios y moralinas. Aporta un problema más, porque, al decir de Albert Einstein, “es mas fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”. En este asunto estamos intoxicados de prejuicios.

Nuestro amigo el doctor Werner Sipp, presidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), quien visitó Uruguay junto con su colega Alejandro Mohar para conocer el modelo de regulación de cannabis, insiste en el prefacio del Informe Especial de la JIFE de 2015 en el efecto paradójico y absurdo del sistema prohibicionista. No hay drogas disponibles para quienes verdaderamente las necesitan.

Política de cercanía

Me permito esta señalización técnica y política sobre lo preventivo y educativo, de la misma manera que en 2009 (a pesar de apoyar su postulación en plena campaña) discrepé con el compañero José Mujica acerca de la mal llamada “internación compulsiva”. El tema central no está en las drogas, sino en las personas y en cómo construimos vínculos, incluidos los que desde el Estado se promueven en términos de control y fiscalización. Poner el foco en las sustancias, generalizar todos los usos en forma homogénea o identificar a los usuarios como adictos no son caminos preventivos.

Un mercado regulado pretende ser un vínculo que promueve la cercanía en términos de salud pública. Reduce daños y hace más permeables los mensajes preventivos, porque hace confiable la relación entre el Estado y los usuarios.

Las tonalidades de enfoque son inevitables en el abordaje político de un problema social complejo, que tiene varias aristas y está en debate en el mundo entero. Se han realizado, en su historia, 29 sesiones especiales de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por temas cruciales; si será polémico y complejo este tema, que tres de esas reuniones tuvieron como cometido discutir “el problema mundial de las drogas”. La primera fue en 1990. En la segunda, que tuvo lugar en 1998, se postuló “Un mundo libre de drogas”; el secretario general de la ONU, Kofi Annan, brindó por ello, pero hoy reconoce el fracaso rotundo de esa consigna y es un crítico severo del paradigma vigente y de la guerra contra las personas que supuso.

En la última Asamblea General de la ONU sobre el Problema Mundial de la Droga, en 2016 (a la que tuve el honor de concurrir en calidad de jefe de la delegación de Uruguay), comenzaron a aceptarse nuevos enfoques y se inició un proceso fermental de debate político, académico, científico, social, penal, de salud pública y de seguridad ciudadana. Se logró incorporar aportes de varias agencias de la ONU, entre ellas el Consejo de Derechos Humanos, que difundió un contundente documento que habilitó un giro fundamental, incorporando definitivamente un enfoque de derechos humanos con respecto a este tema.

Dicho texto recuerda “las resoluciones de la Comisión de Estupefacientes 51/12, sobre el fortalecimiento de la cooperación entre la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, y otras entidades de ONU “para la promoción de los derechos humanos en la aplicación de los tratados internacionales de fiscalización de drogas”. La resolución 51/12 fue la que presentamos junto con el subsecretario del Interior, Jorge Vázquez, en la Comisión de Estupefacientes de la ONU, en Viena, en marzo de 2008, cuando libramos una batalla diplomática y política trascendente, que sigue prestigiando a Uruguay ante la comunidad internacional por liderar la defensa de los derechos humanos en torno a esta temática.

Publicado en La Diaria 15/12/2016