COVID Y CRISIS SOCIAL por Pablo Anzalone

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO JULIO 2021

La peor derrota

Uruguay está superando la primera ola de la pandemia COVID 19, que dejó un altísimo costo en vidas humanas. Como constata bien Adriana Peveroni ifue un partido que Uruguay perdió, con casi 6 mil fallecimientos. Miles de muertes evitables si se hubiera optado por otra política sanitaria y social en 2021. La peor derrota que hemos sufrido como sociedad en muchos años.

Mientras en Uruguay vamos saliendo del primer pico de la pandemia, el mundo se alarma frente a la cepa Delta y sus variantes. Como pasó a fines de 2020 la idea de que seremos la excepción y estas nuevas amenzas no nos golpearán, entra dentro de la categoría de ilusiones peligrosas. Este tipo de imaginario puede tranquilizarnos pero no nos permite prevenir eficazmente las situaciones críticas. Valorando, defendiendo y promoviendo la vacunación pero siendo conscientes de sus limitaciones.

Determinantes sociales de la situación sanitaria actual

Pero además hay otras dimensiones que operan en la salud. Desde hace mucho tiempo se sabe que los determinantes socio ambientales de la salud son factores fundamentales para cualquier esfuerzo que busque mejorar la condición sanitaria y la calidad de vida de las personas.

Un informe reciente de OPS iireafirma un concepto fuerte; la pandemia de COVID-19 no solo ha puesto en evidencia las grandes desigualdades e inequidades que existen en America Latina sino que las ha profundizado.

Las medidas para evitar contagios como todas las acciones de prevención y promoción de salud están vinculadas estrechamente con las condiciones sociales, económicas y culturales de la población y en particular de los grupos y territorios vulnerables. La OPS afirma que la vulnerabilidad ante la COVID está determinada fuertemente por los contextos sociales, económicos y politicos. Concluye que en esta región las inequidades vinculadas con la clase social, el género, la raza y el territorio son producidas por mecanismos de distribución de poder marcados por la desigualdad y la injusticia.

A esas vulnerabilidades que provienen de situaciones sociales adversas y desiguales pre-existentes se suma la vulnerabilidad relacionada con las dificultades para cumplir efectivamente las medidas de prevención disminuyendo la exposición al virus. En el caso de Uruguay se suman asimismo a la ausencia de acciones gubernamentales efectivas durante la ola de la pandemia y la priorización del déficit fiscal por sobre la salud de la población entre los objetivos de la política pública.

El informe de OPS menciona entre los efectos sobre la salud (en el corto, mediano y largo plazo) a la malnutrición por déficit de nutrientes y calidad de alimentación insuficiente; a problemas de salud mental como ansiedad y depresión; al agravamiento de patologías prevalentes por el retraso en los controles y cuidados. También refiere a otros problemas graves como la violencia doméstica, con impacto en la salud de las familias, y sobre todo de mujeres, menores de edad y personas mayores.

Ignorar o minimizar estos problemas críticos sería una grave equivocación. No alcanza con la labor asistencial de los servicios de salud, sino que es imprescindible definir Objetivos Sanitarios Nacionales con metas y líneas de acción claras. La participación social y el trabajo intersectorial son dos ejes de acción a priorizar ante esta crítica situación, apoyándose en las fortalezas del entramado sociocomunitario.

En una dirección similar el último informe de FAO OPS UNICEF sobre la situación alimentaria y nutricional en el mundo es muy fuerte en su caracterización de la crisis. El compromiso mundial de terminar con el hambre y la malnutrición en todas sus formas para 2030 estaba lejos antes de la pandemia de la Covid 19. La Covid empeoró mucho esta situación. Luego de 5 años sin variaciones la subalimentación aumentó 1,5 puntos porcentuales en 2020 llegando casi a 10% de la población.

En 2020 sufrieron hambre 768 millones de personas, unos 118 millones de personas más que en 2019 (14 millones más en América Latina). La inseguridad alimentaria (moderada o grave) aumentó solo en 2020 lo mismo que los cinco años anteriores juntos.

Casi una de cada tres personas (2370 millones) fue privada del acceso a alimentos adecuados, aumentando casi 320 millones de personas en solo un año. Estamos hablando de 12% de la población mundial que sufrió inseguridad alimentaria grave en 2020.

¿Es un problema de otros paises, realidades lejanas que no nos afectan ?

En Uruguay se vive una importante crisis alimentaria que surge de un agravamiento de la inseguridad alimentaria junto con la epidemia de sobrepeso y obesidad. El sobrepeso y la obesidad están vinculados a mayor afectación por hipertensión, problemas cardiovasculares y cerebrovasculares, diabetes, cáncer. Es el resultante del gran incremento en el consumo de productos con exceso de sal, azúcares y grasas. Al mismo tiempo estudios recientes sobre hogares con niños y hogares con adolescentes muestran un alto grado de inseguridad alimentaria.

Las ollas populares que siguen existiendo (y aún aumentando en 2021 en algunas zonas) un año y medio después del comienzo de la pandemia son una demostración insoslayable de la gravedad de la crisis alimentaria. También son una evidencia clara de la falta de una política pública adecuada desde el Estado para responder a ese padecimiento. Se trata de un problema de salud pública de enorme trascendencia.

Los aumentos en la Tarjeta Uruguay Social, las asignaciones familiares del Plan de Equidad, las canastas de alimentos, y muy pocas medidas más, fueron acciones puntuales, insuficientes en montos y sin continuidad. No movieron la aguja.

La solidaridad fue muy amplia de diversas formas. Sin embargo el aporte normatizado legalmente al Fondo Covid solo abarcó a una franja de funcionarios públicos y los montos recaudados fueron escasos.

Como señaló Daniel Olesker la situación de 2021 es producto de lo que se hizo en materia económica en 2020. Mientras 100 mil personas quedaban bajo la línea de pobreza y se destruyen 50 mil empleos, el 1% y el 5 % más ricos aumentaron su riqueza. Somos hoy un país mas desigual y más injusto.

Todos los organismos internacionales recomendaron a los gobiernos incrementar sustantivamente sus inversiones en protección social. Las “gráficas de la verguenza” mostraron a Uruguay entre los primeros paises del mundo en muertos por millón de habitantes y de los últimos en inversiones para sostener a las poblaciones vulnerables.

La solidaridad popular en las respuestas

Un estudio de la Facultad de Ciencias Sociales (liderado por Anabel Rieiro y un equipo de docentes y estudiantes) sobre Ollas y merenderos populares en Uruguay 2020 los caracteriza como “Tramas para sostener la vida frente a la pandemia” iii.

En un contexto complejo, lleno de dificultades, surgieron alrededor de 700 experiencias de ollas y merenderos populares apoyados en el entramado comunitario diverso de diferentes territorios del país (403 en el Interior, 59% del total y 284 en Montevideo, 41% del total). La cantidad de porciones servidas da una idea de su alcance que llegó en abril 2020 a un promedio semanal de 385.000 platos de comida, es decir 55.000 porciones diarias. Durante abril y mayo de 2020 se sirvieron unos 2.959.000 de platos de comida. Si pensamos en los 15 meses las Ollas Populares brindaron muchos millones de platos de comida, una respuesta superior a los programas estatales de protección social en alimentación.

El estudio de FCS refiere que los grupos organizadores fueron de tipo vecinal en un 43% de los casos, familiar 15%, Club social 10,9%, Ollas o merenderos históricos 6,9%, sindicatos 5,5%.

Poco más de la mitad de las experiencias mencionan que existía un grupo, colectivo o institución previo al comienzo de la olla. La otra mitad surgió como colectivo organizado durante la pandemia.

Alrededor del 50% de las experiencias manifiesta querer trascender la olla para constituir un comedor u otra forma fija de asegurar la alimentación. Las mujeres son la mayor parte (57%) de las personas organizadoras mientras 42% son varones y 1% otras identidades. Personas jóvenes (18 a 39 años) fueron el 55% de los organizadores y otro 35% tienen entre 40 y 59 años. En cambio los mayores de 60 años fueron el 6% y los menores de 18 años un 4%.

Entre los donantes para las ollas destacan los vecinos (80%), comercios locales (54%) y donantes particulares (47%) demostrando la importancia de las tramas comunitarias. En cambio las instituciones no ocupan un lugar relevante en los apoyos. Los sindicatos están presentes como donantes en 47% de las ollas. Las empresas son donantes en un quinto de las ollas, lo que contrasta con los comercios locales que superan el 50%. El Estado solo es referido como donante en 39% de las ollas y su presencia está concentrada en algunos departamentos. Es decir que 61% de las ollas no tuvo ningún apoyo del Estado. El Ejército aparece como actor en departamentos como Salto, Rocha, Colonia, asociado a iniciativas de Intendencias y Mides.

Existe una tendencia a organizarse y vincularse con otras experiencias similares. Mas de la mitad de las ollas forma parte de alguna Red o Coordinadora de Ollas.

La fortaleza del entramado comunitario y el rol de las organizaciones sociales se ha demostrado en varios hechos relevantes y recientes. Además de sus aportes valiosos para defender la vida en medio de la crisis social cabe poner el énfasis en los valores solidarios que expresan y que construyen en nuestra sociedad.

No hay estrategias de salud adecuadas sin contar con su participación. La salud, la alimentación, los cuidados y otras dimensiones son derechos fundamentales de las personas. El Estado tiene responsabilidades insoslayables para asegurar su cumplimento efectivo. Gran parte del sufrimiento social actual responde a sus fallas, omisiones (y en ocasiones políticas expresas que profundizan las desigualdades). El mito de que el mercado resolverá las cosas por sí solo y que las penurias son problemas individuales, ha justificado muchas de esas omisiones. Al mismo tiempo ninguna política pública puede responder a la crisis actual sin contar con el protagonismo de la sociedad y la fortaleza de sus organizaciones.

iEl partido que Uruguay perdió: las muertes evitables durante la ola de covid-19 | la diaria | Uruguay

iiOPSIMSFPLCOVID-19200021_spa.pdf (paho.org)

iiiOllas-y-merenderos-populares_Uruguay-2020-1.pdf (cienciassociales.edu.uy)

LA REVOLUCION DE LA LONGEVIDAD por Pablo Anzalone

Articulo publicado en EL DIARIO MEDICO noviembre 2020

Alexander Kalache referente de OMS en los temas de envejecimiento activo habla de la “revolución de la longevidad” proponiendo una perpectiva muy desafiante y vigente.

Dice Kalache que la revolución de la longevidad es total, es un cambio drástico, profundo, que afectará a toda la sociedad. Como nunca había sucedido en la historia de la humanidad, vivimos más y más. Y enfatiza “Qué privilegio el nuestro, que estamos aquí, vivos, contribuyendo para responder a esta revolución”.

La longevidad va a tener impactos en todos los órdenes de la vida social, no solo en la seguridad social y la atención de salud, sino en todo lo que hacemos. Nuestras generaciones tienen el privilegio de protagonizar estas transformaciones. Aunque algunas lógicas la ven como un problema es, en realidad, un enorme logro. Ninguna generación anterior ha tenido esta oportunidad. Vivimos un proceso acelerado de longevidad. Entre 1950 y 2050, la población total del mundo aumentará menos que antes, pero la población mayor a los 60 años; las personas mayores hasta los 80 o 90 años, crecerá 26 veces.

Debemos ser conscientes que los países del sur, están envejeciendo más rápidamente que los paises del norte, pero lo hacen en contextos donde se mantienen todavía altos niveles de pobreza y desigualdad.

Una mirada de género es imprescindible porque las mujeres viven más que los hombres y su rol en la sociedad está cambiando luego de siglos de opresión y discriminación. Las luchas feministas han puesto sobre la mesa los derechos de las mujeres obteniendo logros importantes en un proceso transformador que no se ha detenido en las últimas décadas. Cabe reflexionar asimismo que el modelo de masculinidad hegemónico es muy perjudicial para la salud y la vida de los hombres, como demuestran las cifras de esperanza de vida y la mortalidad superior por muchas causas entre ellas los suicidios, homicidios, accidentes, enfermedades crónicas e incluso el Covid.

Advierte Kalache que es necesario prepararse para responder a las preguntas que esta revolución de la longevidad plantea. Una de ellas es como moriremos. Ahí encontramos que cada vez más personas van a morir a una edad muy avanzada de enfermedades crónicas de larga duración. Las tecnologías que permitirán alargar la vida procuran el lucro de sus propietarios pero no aseguran calidad de vida. Para lograrla necesitamos envejecer con salud.

No son solo decisiones o circunstancias individuales . Es preciso preguntarnos qué tipo de sociedad es compatible y sustentable para una vida larga que sigue extendiéndose.

Preparar el envejecimiento activo y saludable exige una mirada al curso de vida. Para llegar a la vejez con salud y calidad de vida se requieren condiciones adecuadas desde la primera infancia. Cada etapa de la vida depende de las anteriores. Invertir desde el comienzo es la única forma de llegar bien. Para ello hay que cuidar a los niños que son pocos y vulnerables.

Las tasas de fecundidad han caido. Hay mayores niveles de pobreza en la población infantil.

Las enfermedades no transmisibles: los cánceres, las cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión, los problemas respiratorios son la principal causa de enfermedad, dependencia y muerte en nuestra sociedad. Está muy estudiado que dichos problemas de salud tienen cinco factores de riesgo, la mala alimentación, el tabaquismo, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol y la contaminación ambiental. Controlar estos factores implica postergar y/o evitar la mayor parte de las enfermedades no transmisibles. Muchas de las variaciones en la salud de las personas no dependen de su edad sino de cómo se acumularon los factores de riesgo mencionados a lo largo de su vida. La mayoría de estos factores están asociados al lucro de algunos sectores y se desarrollan como hábitos promovidos por costosas campañas de publicidad. Cuando analizamos para OPS y OPP la prospectiva de la salud al 20501 referida a estos factores de riesgo encontramos tendencias contradictorias, estrategias en pugna en cada uno de ellos. La continuidad e incremento del sedentarismo se contrapone a procesos de mayor actividad física en espacios públicos y en ámbitos deportivos. Las ciclovias, los gimnasios al aire libre y la era “Tabarez” en el futbol son fenómenos muy positivos. El aumento extraordinario del consumo de alimentos ultraprocesados con altos niveles de sodio, azúcares y grasas se enfrenta a políticas públicas para promover alimentación saludable, etiquetando e informando para hacer posibles elecciones más sanas de los consumidores. En el consumo excesivo de alcohol también se perciben ambas tendencias, con una política pública todavía muy débil (salvo respecto al alcohol en el tránsito con buenos resultados). En el tabaquismo es el campo donde la política pública ha sido más fuerte y los resultados son muy buenos.

Este escenario significa que no está saldado cuales tendencias predominarán. Pueden continuar estilos de vida que perjudican claramente la salud y el envejecimiento activo o podemos cambiar profundamente sus determinantes para construir una vida mas saludable y disfrutable. Modificar estos elementos requiere políticas públicas firmes. Alcanza ver las sucesivas postergaciones que ha sufrido el etiquetado frontal por excesos en sodio, grasas y azúcares, o los intentos de volver atrás en la regulación del alcohol en conductores, para ver las contradicciones e incertidumbres existentes.

Cuando hablamos de capacidad funcional y niveles de dependencia hay que volver al ciclo de vida. Serán esos determinantes quienes incidan en las condiciones de dependencia que alcanzamos y no tanto los años que tengamos. El umbral de discapacidad tiene que ver con el entorno físico, social y cultural donde vivimos. Si éstos son adecuados o si por el contrario hacen más difícil la movilidad o la vida cotidiana. A eso nos referimos cuando se habla de “ciudades amigables” con las personas mayores. Amigables con las personas mayores y también con los niños, con los discapacitados, con todos los habitantes.

Los cuidados han sido tradicionalmente un campo invisibilizado y subvalorado, depositado sobre los hombros de las mujeres. Las necesidades crecientes que plantea la longevidad, junto con la salida de las mujeres al mercado de trabajo y las luchas feministas por sus derechos, cambiaron ese escenario en crisis. Las políticas de cuidados son uno de los ejes principales de respuesta a la longevidad. No solo como asistencia a las personas con dependencia (niñez, discapacitados y personas mayores) sino como estrategias colectivas de prevención y retraso de la dependencia.

La contaminación ambiental y el cambio climático son síntomas de una crisis ecológica profunda que pone en riesgo la vida del planeta afectando drásticamente su biodiversidad. El modelo productivo predominante y las actuales formas de urbanización de la humanidad son los responsables fundamentales de esta catástrofe ambiental. Las políticas públicas para modificar esta realidad han tenido avances y contramarchas a nivel internacional y estamos lejos todavía de un esfuerzo sostenido y unificado en esta materia. Cambiar nuestra cultura en esta materia es una de las condiciones necesarias.

Repensar el modelo civilizatorio a la luz de la longevidad implica nuevos cursos de vida, ciudades amigables, educación hasta el final de la vida, promoción de salud y prevención de los factores de riesgo, cultura de la solidaridad y respeto al medio ambiente. Exige una nueva forma de organizar los cuidados, sin sobrecarga ni postergación de las mujeres. Significa abatir las desigualdades por razones de clase, de territorio, de género, de edad y de etnia. Nada de ello es posible sin la participación activa de las personas y los colectivos, la democratización profunda de las relaciones y de las politicas públicas.

¿Cuales son las respuestas necesarias del Sistema de Salud ante esta revolución?

La longevidad supone un gran desafío para los sistemas de salud, con y sin Covid. Los recursos y las estrategias sanitarias son dos componentes decisivos para los sistemas de salud.

Sin duda que las políticas de recorte de recursos con el argumento del déficit fiscal afectarán muy negativamente en un escenario de mayores necesidades sanitarias. Eso sucede en Uruguay pero no en el resto del mundo que aumenta hoy sus inversiones en salud. Es un anacronismo neoliberal autóctono. Pero si los recursos van a parar sobre todo a nuevas camas de CTI, respiradores y algunas tecnologías sofisticadas, el resultado será muy malo también. Y la combinación de ambas decisiones empeora el panorama.

Estamos hablando de procesos complejos con múltiples actores que atraviesan contradicciones, etapas y coyunturas diversas.

Entre las contradicciones que definen las estrategias sanitarias2 están:

  1. Atención a demanda como modalidad exclusiva o estrategia proactiva con Objetivos Sanitarios nacionales y locales.
  2. Centralización en hospitales y sanatorios o descentralización territorial con un Primer Nivel extendido y resolutivo.
  3. Multiplicación incesante de la cantidad y variedad de especialistas o énfasis en el equipo básico de salud, la medicina general, familiar y comunitaria, enfermería, odontología, nutricion, psicología.
  4. Uso acrítico de la tecnología concentrado en el segundo y tercer nivel de atención o tecnologías innovadoras para un modelo integral, en función de una política nacional de tecnología.
  5. Utilización racional de la medicación o polifarmacia. Incorporación de medicación de alto costo por decisiones judiciales o por criterios científicos y priorizaciones fundamentadas.
  6. Formación contínua del personal de salud planificada, incentivada y priorizada en función de la realidad epidemiológica. O educación fragmentada por disciplinas, concentrada en los estudios de grado.
  7. Agenda de investigación-acción articulando academia con sistema de salud y comunidades en función de prioridades epidemiológicas. O por el contrario ausencia de investigación nacional y dependencia de los centros del poder económico en esta materia.
  8. Fragmentación de los servicios de salud en base al predominio de intereses mercantiles o complementación de variadas formas para evitar superposiciones y aumentar la calidad de la atención.
  9. Segmentación de la atención de salud en función de la capacidad económica de las personas, volviendo a una salud para pobres y otra para ricos, debilitando la base solidaria del Seguro Nacional de Salud, disminuyendo la inversión en los efectores públicos. O por el contrario continuar reduciendo la brecha entre el sector público y el privado en gasto por usuario y en calidad de atención.
  10. Estrategias de prevención y promoción priorizadas desde los servicios de salud involucrando a personas y comunidades.
  11. Alianzas intersectoriales a nivel nacional y local con el sistema educativo, los gobiernos locales, colectivos sociales y un abanico de protagonistas implementando una estrategia de Municipios y Comunidades Saludables.
  12. Articulación estrecha con las políticas de cuidado y en particular con el Sistema Nacional de Cuidados, una transformación estructural que recien se inicia y que debe defenderse como pilar de la matriz de protección social.
  13. Más participación y empoderamiento de los usuarios/as y las comunidades, a través de diagnósticos locales, planificación participativa, campañas conjuntas, dialogo permanente, instancias de formación/acción según prioridades acordadas entre los actores.
  14. Fortalecimiento de la Rectoría del MSP, mayor consolidación del SNIS y más gobernanza participativa, para hacer frente a los desafíos y contradicciones mencionadas. O un debilitamiento progresivo del SNIS, con mayor peso de los intereses corporativos en juego, menor capacidad técnica y política de la autoridad sanitaria.

¿Cómo incide el nuevo escenario Covid en esta revolución de la longevidad?

Un documento muy reciente de CEPAL3 sobre los impactos de la pandemia en los derechos y la protección social de las personas mayores insiste que no solo es una crisis de salud pública, sino también una crisis económica y social y progresivamente crea una crisis de protección y ejercicio de los derechos humanos .

La pandemia hace aparecer con más claridad y agrava aquellas desigualdades que afectan la protección y el ejercicio de los derechos humanos. En la etapa de recuperación CEPAL reclama poner los derechos humanos en la base de la acción de los estados. Incrementar las ayudas económicas a la población carenciada es imprescindible pero también se requieren políticas y objetivos de mediano y largo plazo que transformen estructuras de desigualdad sustantiva.

CEPAL reivindica el llamado internacional denominado “Para rehumanizar nuestras sociedades. No a una sanidad selectiva” que hicieron distintas personalidades, entre ellas Jürgen Habermas y Manuel Castells.

Poner la vida en el centro de todas las acciones es una definición primordial. Las diversas crisis que se acumulan muestran que el patrón civilizatorio predominante no lo ha hecho y sus consecuencias se sufren hoy.

En los últimos años la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanosde las Personas Mayores ha constituido un avance muy destacable . Pero hay mucho por hacer para que los derechos sean hechos y no solo declaraciones. En el escenario de crisis el énfasis en ciertas visiones económicas más que en la solidaridad puede llevar a ignorar la Convención y sus postulados centrales. La visibilidad de las personas mayores en las cifras de contagios y muertes por COVID-19 puede reforzar los estereotipos y prejuicios, la discriminación y “pasivización”. Este concepto de “pasivización” que desarrolla el CIEN (Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Envejecimiento de la Udelar) es muy trascendente para entender los estereotipos acerca de las personas mayores.

Así como la pandemia generó miedos, incertidumbres y transmitió un mensaje fuerte de parálisis, también despertó una cantidad de respuestas solidarias sustentadas en las organizaciones populares.

Aumentó asimismo el uso de tecnologías de comunicación virtual. En América Latina la realización de foros y seminarios se multiplicó y el abordaje de la situación de las personas mayores fue mucho más amplio. En Uruguay la Red de Municipios y Comunidades Saludables realizó dos Talleres Abiertos sobre el tema, en plena pandemia, el 30 de abril y el 1 º de octubre, jerarquizando los derechos, la participación y la experiencia de las Redes de Personas Mayores. Los demás 14 talleres realizados también permitieron miradas transversales que incluyen a las personas mayores. La elaboración de seis proyectos de acción comunitaria a partir del Curso de Animadores de Redes que llevó adelante la Red de MCS tuvo en uno de ellos a las personas mayores como tema específico y se entrelazaron en varios otros. La reciente creación de un movimiento por los derechos de las personas que viven en residenciales de larga estadía con el apoyo del CIEN (Udelar) y las asambleas virtuales y seminarios que realizaron son también un ejemplo a destacar. Onajpu promovió conjuntamente con la Udelar un relevamiento sobre la forma en que las personas mayores viven la pandemia, para promover acciones más amplias al respecto, basadas en su protagonismo. La movilización de asociaciones y Redes de Personas Mayores en todo el país para evitar la inclusión en la Ley de Urgente Consideración de un artículo que modificaba la jerarquía y funcionamiento del Inmayores fue no solo amplísima sino muy exitosa, logrando el objetivo planteado.

Estas alianzas sociales e institucionales retoman uno de los conceptos centrales que propone Cepal en su informe: la participación de las personas mayores en la construcción de políticas públicas en general incluyendo especialmente las que los involucran en un sentido amplio.

Esa participación es la clave para responder adecuadamente a la “Revolución de la Longevidad” que analizaba Kalache.

1OPS OPP UNFPA 2020 Una mirada a la salud de los uruguayos y las uruguayas en el largo plazo.

2OPS OPP UNFPA 2020 Una mirada a la salud de los uruguayos y las uruguayas en el largo plazo.

3S. Huenchuan, COVID-19 y sus impactos en los derechos y la protección social de las personas mayores en la subregión (LC/MEX/TS.2020/31), Ciudad de México, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), 2020

DESIGUALDADES SOCIALES EN TIEMPOS DE PANDEMIA por Miguel Fernández Galeano

Articulo publicado en EL DIARIO MEDICO SETIEMBRE 2020

Muchos números que no lo explican todo

No deja de sorprender el enorme volumen y nivel detallado de información que es actualizada minuto a minuto en relación la pandemia de COVID-19. La enfermedad COVID-19 está afectando a 118 países y territorios de los 213 que están bajo monitoreo permanente. En el análisis comparativo de la evolución de la epidemia en cada uno de ellos se puede hacer el seguimiento de al menos doce indicadores sensibles desde el punto de vista epidemiológico1 .

Efectivamente, están disponibles los más completos y rigurosos análisis e informes sistemáticos y las series de datos que permiten la elaboración y presentación dinámica de las diferentes curvas epidemiológicas, la consolidación de indicadores de resumen sobre la evolución global, regional y local de la pandemia como lo son las tasas de incidencia, letalidad y mortalidad (entre muchos otros) de todos los países y territorios del mundo en los que se están reportando casos.

La realidad de la pandemia, no obstante, no debería quedar reducida a números difíciles de interpretar, aun para los especialistas, y que terminan suturando los medios de comunicación, generan alarma, inquietan o devuelven tranquilidad pasajera, sin que finalmente nunca sepamos bien donde estamos parados y sobre todo sin que terminemos de encontrar los verdaderos factores que agravan o mejoran los resultados sanitarios y las perspectivas de salida en un tema que tiene en jaque a toda la humanidad hace más de ocho meses. Y falta aún mucho tiempo para que un tratamiento o vacuna eficaz y seguros hagan posible salir de tanta incertidumbre.

Disponemos de información exhaustiva, bien elaborada y mejor presentada, pero, sin embargo, la misma no resulta suficiente para identificar con claridad, cuales son principales aspectos a considerar a la hora de prevenir la propagación del virus SARS-CoV-2 y de tomar las medidas de protección de las personas y las familias considerando y atendiendo en forma particular a sus condiciones materiales de vida. Las condiciones concretas, no meramente estadísticas, en las que vive, se traslada y trabaja la mayoría de la población.

El peso de los determinantes sociales

El análisis de la evolución de la pandemia hasta el presente se ha puesto el énfasis en los números, en las curvas, los mapas y las tasas ajustadas por población, sin entrar a considerar a fondo el peso que tienen los determinantes sociales de la salud. Sin relacionar el progreso de transmisión viral, el aumento del número de casos y el impacto en enfermedad y fallecidos con las condiciones económicas, sociales, materiales, ambientales y espaciales o territoriales en las que transcurren sus vidas cotidianas.

Resulta de vital importancia incorporar estrategias de prevención del contagio que consideren en forma particular las persistentes desigualdades sociales y económicas que existen entre nuestros países y también las que se producen al interior de cada uno de ellos.

La reducción de las desigualdades debe ser tenida en cuenta como un eje orientador prioritario de todas las políticas. No hay una política sanitaria que va por un lado y una política social que camina por otro andarivel, considerar por separado ambos aspectos puede conducir irremediablemente a graves errores en el manejo de la emergencia sanitaria.

Nadie al día de hoy puede poner en discusión, a la luz de múltiples evidencias a lo largo de la historia, que los elevados niveles de desigualdad dificultan las respuestas adoptadas para contener la propagación del virus y que por tanto existen también diferencias significativas entre los diferentes niveles socioeconómicos de la población en los resultados sanitarios en aquellos que enferman y requieren de cuidados de salud. Ni que hablar cuando se trata de acceder a cuidados críticos que requieren de soporte tecnológico, organizativo y de recursos humanos altamente calificados.

El acceso y la cobertura universal a los servicios de salud de calidad y la fortaleza y capacidad de respuesta de los mismos están fuertemente condicionados por las inversiones en salud que han realizado los países. En ese sentido, Uruguay ha construido en los últimos años capacidades que le otorgan ventajas comparativas con los países de la región.

Si bien, dado el bajo número de casos acumulados la respuesta cuidados críticos hasta el presente no ha tensionado la capacidad de un sistema de salud que tiene la mayor tasa de camas de cuidados críticos por habitantes de la región y una de la más altas del mundo, la fortaleza del SNIS se ha visto reflejada en un sistema eficaz de vigilancia epidemiológica y en la capacidad de rastrear, diagnosticar por test de PCR y aislar los brotes, evitando un crecimiento exponencial que incluso en los propios países desarrollados resultó muy difícil de contener.

La pobreza y la desigualdad, se acentúan en el marco de la pandemia

Las políticas sociales, el sistema de protección social universal estructural y las intervenciones y redes de atención focalizada a la población más vulnerable son una herramienta central para enfrentar la pandemia. La pobreza y la desigualdad, se acentúan en el marco de la pandemia, se vuelve impostergable el desarrollo de políticas, programas y dispositivos de asistencia social entre las que se deben incluir las políticas de cuidados.

Es necesario mover el foco desde considerar a las personas tomadas en forma individual con independencia de las condiciones en las que viven, hacia una mirada de las políticas públicas que sea capaz de considerar y atender adecuada y oportunamente las condiciones sociales y materiales en las que transcurren cotidianamente sus vidas.

Donde el trabajo, los ingresos, el acceso a la alimentación, a la salud y a la educación junto a las condiciones de habitabilidad (características de la vivienda, hacinamiento, etc.), se convierten en factores protectores para prevenir y tratar en el corto y mediano plazo las consecuencias de la pandemia. Asimismo, es preciso eliminar los potenciales estigmas y la discriminación que se puede generar a punto de partida las condiciones socioeconómicas de las personas ante las posibilidades de contagio.

Latinoamérica es la primera región del mundo en la que el virus se encontró con sociedades muy desiguales con una marcada fragmentación y segmentación socio espacial en el territorio y en las que existe un predominio mayoritario de la vivienda informal. Situación que no es igual a la que tienen los países del Asia más desarrollada, ni de Europa o de América del Norte.

Pensar la pandemia desde el territorio, desde los territorios, asumiendo el peso que tiene los fenómenos de segmentación y exclusión social y apostar al análisis sociológico de la pandemia es fundamental porque la extensión de la enfermedad no puede ser modelada exclusivamente sólo a partir “personas” entendidas como números; también requiere alguna aproximación a evaluar globalmente el peso de los determinantes sociales, tomando en forma especial las condiciones habitacionales y las posibilidades y características de la movilidad urbana de las personas, sus familias y las comunidades a las que pertenecen.

Las estrategias de prevención y monitoreo deben ir acompañadas de la entrega de garantías reales de protección social para que las personas que tienen situaciones socioeconómicas desfavorables y viven en condiciones habitacionales precarias puedan tener acceso a derechos fundamentales como el agua potable, alimentación saludable, vivienda digna y acceso sin barreras de ningún tipo a los servicios de salud.

El papel del estado y por casa como andamos

La definición de aportes desde el estado de ingresos monetarios como puede ser una renta básica de emergencia equiparable a un salario mínimo mensual, el aporte alimentario que asegure efectivamente las necesidades nutricionales y el mejoramiento y adecuación de las viviendas y los espacios comunes en lugares de alta densidad de ocupación y de bajas condiciones sanitarias se deberían procurar ofrecer de manera estable.

En caso de Uruguay, lo hemos señalado en más de una oportunidad, el aporte del estado ha sido, hasta el presente, absolutamente insuficiente. No ha sido importante en los montos transferidos ni ha estado bien direccionado. No atiende mínimamente a las necesidades imperiosas de las personas más vulnerables, como lo son ese porcentaje de la población que no tiene relaciones laborales estables, trabaja y vive en la informalidad y carece de los apoyos permanentes del sistema de protección social.

Si bien antes de la pandemia el país registraba niveles de pobreza e indigencia que medidos por ingreso eran relativamente bajos en comparación con lo que sucede en el concierto regional, las medidas de control de la pandemia (cuarentena, suspensión de actividades etc.) generaron en pocas semanas situaciones de vulnerabilidad social que deberían ser atendidas en forma urgente si se quiere evitar impactos sociales y económicos que de no ser cubiertos oportunamente llevan inexorablemente a procesos de cronificación de la exclusión social de sectores importantes de población. De esos fenómenos de exclusión extendidos después es muy difícil volver, ahí están presentes los efectos persistentes de la crisis de año 2002 que afectan la cohesión social, la convivencia y generan inseguridad.

Por otra parte, es necesario tener en cuenta que resulta imposible pensar en la reactivación de la economía sin antes haber logrado controlar la pandemia, y a la vez cuando la economía se reactiva, las probabilidades de transmisión del virus y el contagio aumentan. La interdependencia entre la salud y la economía no es un tema nuevo, se trata de un desafío estructural para nuestros países, desafíos de los que Uruguay no está ajeno, a pesar de contar con un mejor punto de partida en lo que respecta a los indicadores sociales.

La alianza y complementación entre una economía con rostro humano y salud se vuelve un reto central en tiempos de pandemia y resulta asimismo una de las claves de salida más allá de la aparición de las respuestas estrictamente sanitarias que puedan venir de los tratamientos y vacunas que todos esperamos tanta ansiedad como falta de certeza en cuanto a su efectiva llegada.

El estado cobra en estas horas un papel fundamental y central para la propia supervivencia de las naciones y para el destino de sus comunidades, antes y después de la o las vacunas. Es sin lugar a dudas una condición inexcusable para cualquier salida mínimamente sostenible.

Nunca antes como hoy, fue tan notorio el papel que tiene para jugar no solo desde una perspectiva de protección social en un sentido amplio, tiene un primerísimo protagonismo desde un enfoque integral de salud pública y colectiva.

La vida, la salud y el bienestar son primordiales y constituyen prerrequisitos para reactivar la economía, son un imperativo ético y también práctico, ya que al proteger la vida también se fortalece la capacidad productiva de las sociedades. A veces, algunas opciones de política parecen ignorarlo, sencillamente no les importa, o esperan que lo arreglen otros. Salvando las distancias, ya pasó con otras crisis, puede volver a pesar, pero cada vez las salidas serán más difíciles y dolorosas para grandes mayorías.

1https://www.worldometers.info/coronavirus/

NUDOS CRITICOS DE LOS PROCESOS LATINOAMERICANOS por Pablo Anzalone

Selectividad estratégica del Estado y gobiernos de cambio

Introducción

El mundo sufre hoy agudamente la epidemia del Coronavirus Covid 19 . Varias opiniones (Barcena 2020) señalan que ninguna de las grandes pandemias de la historia irrumpió en un mundo tan poblado (más de 7700 millones de personas) ni tan interconectado y con un planeta ambientalmente enfermo. Vale ahondar en el concepto de un planeta ambientalmente enfermo, o de un modelo de civilización depredador y biocida. Esta situación es considerada la mayor crisis humana y de salud de este tiempo. El grave problema sanitario rápidamente está generando una emergencia alimentaria, social y económica. Comienzan una serie de transformaciones cuyas consecuencias todavía no conocemos. Sabemos del riesgo de que los peores efectos económicos se descarguen sobre los sectores populares y también de mayores limitaciones a las libertades públicas y los DDHH. También surgen valiosos procesos de solidaridad y creatividad en este complejo escenario.

Los Estados son protagonistas fundamentales en esta crisis. Ni siquiera los fundamentalistas del mercado pueden negar su rol . Es así que el tema del Estado y en particular la selectividad estratégica del Estado vuelve a estar sobre la mesa en esta coyuntura. La selectividad estratégica como concepto es una herramienta teórica relevante para analizar el Estado. Nos interesa ampliar su utilización en el análisis de los procesos progresistas latinoamericanos del siglo XXI.

Los diversos gobiernos de izquierda latinoamericanos durante las primeras décadas del siglo XXI son un hecho histórico sin precedentes para el continente. Vivimos en una región donde las estructuras y prácticas autoritarias están profundamente enraizadas en la historia, desde la esclavitud de poblaciones afroamericanas y el despojo de los pueblos indígenas al terrorismo de estado de las dictaduras. La mayor o menor democratización de la sociedad y el Estado son un nudo crítico de los procesos latinoamericanos y desde allí podemos analizar los “gobiernos de cambio”.

Cuando Juan Carlos Monedero (2019) hace una revisión del concepto “selectividad del Estado” y enfatiza su carácter “estratégico” aporta una precisión teórica importante. Apoyándose en Nicos Poulantzas (1969, 1974, 1976, 1977) 1y Bob Jessop ( 1999, 2017) esta concepción del Estado cuestiona la idea de que se trata de algo neutral utilizable de la misma forma por cualquier sector social ni tampoco es un mero instrumento de las clases dominantes o una determinación estructural simple e inamovible.

Hemos escuchado varias opiniones2 que sostienen que las fuerzas progresistas apostaron todo al Estado (del cual controlaban solo el gobierno y hasta cierto punto) y perdieron porque la derecha ganó terreno en la sociedad. Me parece un cuestionamiento interesante. Con la salvedad que las afirmaciones muy categóricas requieren investigación empírica, para salir del etiquetado fácil y analizar la complejidad de actores y estrategias en paises muy distintos durante una larga década.

Concebir el Estado como una relación social entre fuerzas sociales y políticas, nos devuelve tres tipos de problemas :

a) ¿Hasta que punto, cómo y dónde se modificaron las reglas de juego del Estado y su relación con la población, analizando sus estructuras y funcionamiento? .

b) ¿En qué medida las fuerzas sociales, la sociedad organizada y los sectores populares fueron capaces de fortalecer su accionar, incrementar su poder, transformarse ellas mismas, en este período? ¿Cómo lucharon junto con los gobiernos progresistas, o en los espacios que éstos abrieron, o también cuestionándolos?.

c) ¿Qué rol jugaron las fuerzas políticas como tales, más alla de su rol institucional en gobiernos o parlamentos? ¿Cuál fue su accionar en relación con la población, su democracia interna, su participación en los debates societales, tanto los inmediatos como en los más trascendentes de acumulación hacia un patrón civilizatorio diferente?.

No podemos perder de vista el contexto histórico. América Latina hacia fines del siglo XX puede caracterizarse como democracias “de baja intensidad” que incluyen graves desigualdades, violación sistemática de derechos y fracturas sociales de clase, etnia, género, generaciones y territorios. Ésta es una región marcada por dispositivos de concentración antidemocrática del poder, cooptación de la política por el poder económico, hegemonía ideológica neoliberal, políticas represivas hacia el conflicto social y las drogas, fuertes mecanismos de opresión de clase, patriarcales y étnicos.

La reciente ofensiva derechista a nivel continental volvió a poner la violencia y el agravamiento de las desigualdades en el centro de la escena. Sin embargo no ha logrado hasta el momento estabilizar una nueva situación y sostenerla en el tiempo. La rebelión popular en Chile, las movilizaciones en Ecuador y Colombia, las protestas contra el golpe militar en Bolivia, las luchas feministas en todo el continente, muestran un panorama de resistencias múltiples. Por otro lado el gobierno de Lopez Obrador en México y de Alberto Fernández en Argentina, dos países relevantes en la región, evidencian que también a nivel de gobiernos los progresismos siguen siendo alternativas vigentes. Más que la constitución de un nuevo ciclo continental asistimos a un escenario con procesos divergentes.

Gobiernos progresistas, Estado y democracia.

Los gobiernos progresistas lograron un descenso importante de la pobreza y la indigencia, creando una trama de protección social, y mejorando las condiciones de vida de amplios sectores postergados (aunque el porcentaje de la riqueza apropiado por el sector mas rico no se modificó). Las izquierdas latinoamericanas llegaron al gobierno en Estados llenos de selectividades, sesgos y contradicciones, como dice Monedero (2019). En poco más de una década lograron iniciar cambios significativos en lo social y lo institucional, pero también dejaron en pie estructuras de poder concentrado en manos de la derecha y debilitaron su vínculo con los movimientos de masas.

Los enclaves de poder reaccionario que operaron para desgastar y luego derrotar los gobiernos progresistas fueron varios. En Brasil vimos la complicidad activa del Poder Judicial y los mecanismos de “lawfare”, así como la confluencia de mayorías parlamentarias conservadoras, de la gran prensa, de algunos grupos religiosos y el Ejército que se convirtió en un factor clave del gobierno de Jair Bolsonaro. En Bolivia el Ejército y la Policía dieron un golpe de Estado junto con un levantamiento promovido por algunos sectores.

En Uruguay el triunfo de la derecha se produjo en noviembre de 2019 por una diferencia mínima, en un proceso electoral limpio. Fue necesaria una coalición de cinco partidos que van desde la derecha liberal a la ultraderecha para derrotar al Frente Amplio por un escaso margen. El FA, (expresión de la unidad de la izquierda desde 1971) sigue siendo la principal fuerza política del país, obteniendo más de 10 puntos por encima del Partido Nacional en octubre 2019. Aún así fue derrotado y eso exige un analísis crítico y autocrítico de su accionar y los 15 años en el gobierno.

La persistencia de enclaves de poder reaccionario, expresiones de la “selectividad estratégica del Estado”, fue un factor que incidió en el desgaste del FA y el crecimiento de las derechas. Un ejemplo fue la crisis militar (generada por las sentencias de dos Tribunales de Honor y la conducta del comandante en jefe) que mostró la subsistencia de concepciones de la Doctrina de la Seguridad Nacional en la cúpula del Ejército. El Teniente General Manini, comandante en jefe destituido por el presidente Tabaré Vazquez se convirtió en candidato a la presidencia y obtuvo una representación parlamentaria con 2 senadores y 7 diputados, sumándose a la coalición derechista gobernante, pero presionándola constantemente hacia la ultraderecha. Manini y su partido han hecho una prédica fuerte contra el Poder Judicial, contra la Comisión Interamericana de DDHH, y en defensa de los militares responsables de crímenes durante la dictadura. La difusión reciente de las actas del Tribunal de Honor al Coronel Gilberto Vazquez por parte de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos volvió a poner sobre la mesa los crímenes cometidos en dictadura (torturas, asesinatos, desapariciones, coordinación represiva en el cono sur, etc) y también en democracia (asesinato de Eugenio Berríos, planes de asesinato de dirigentes de izquierda, etc). Más allá de esas confesiones del Coronel Vazquez lo que aparece con mucha claridad es la responsabilidad de la cúpula militar desde la recuperación de la democracia. Ninguno de estos tribunales de honor, ni los comandantes en jefe de turno consideraron a los asesinatos, torturas y desapariciones como lesiones al honor militar, no se investigó ni se enviaron al Poder Judicial los elementos que surgían de las declaraciones recogidas. La persistencia de la ideología dictatorial en los mandos militares es un grave capítulo pendiente para la democracia uruguaya, donde operó muchas veces la permisividad del poder civil ante grados muy altos de autonomía militar. Como señala la declaración de Familiares de Detenidos Desaparecidos el 30 de agosto de 2020: “Cuanto más sabemos de los horrores y arbitrariedades de esos años, mas incomprensible se hace esta tolerancia y continuidad. Así creció un poder corporativo paralelo, que emerge cada vez que ve tocados sus intereses, especialmente cerrando filas para no enfrentar a la Justicia.”3

Al mismo tiempo las batallas por los DDHH, que tuvieron en Uruguay varias derrotas políticas fuertes (ley de caducidad, plebiscitos en 1989 y 2009, etc.) también obtuvieron logros que la Asociación de Familiares de Desaparecidos reconoce.4

En otra institución con una larga historia de represión política y social como la Policía, el gobierno frenteamplista desarrolló políticas diferentes y puso especial énfasis en la formación democrática de sus oficiales.

El oligopolio mediático que controla casi todos los canales de televisión abierta y por cable, operó sostenidamente con una agenda contra el gobierno progresista, promoviendo el alarmismo y la inseguridad exhacerbando la crónica roja. Se aprobó una ley de medios con sentido democratizador, aumentando la pluralidad, fortaleciendo los medios comunitarios, pero su implementación fue débil y tardía, a pesar de que la gran mayoría de los recursos de impugnación presentados por el sector privado ante la Suprema Corte de Justicia, fueron rechazados por ésta.

Selectividad estratégica y cambios estructurales

La represión brutal a las movilizaciones populares en Ecuador, Chile, Colombia y Bolivia en 2019 es un ejemplo doloroso del carácter de estos Estados, que no dudan en violar los derechos humanos y las garantías democráticas, frente a la protesta social. Al mismo tiempo todo parece indicar que no alcanza con la represión para garantizar el orden.

Para las fuerzas populares surgen escenarios complejos donde la movilización social es un elemento clave pero insuficiente . En este nuevo contexto latinoamericano la reflexión crítica sobre el Estado y sus contradicciones, su autonomía relativa y vínculos de clase, es imprescindible. También la sociedad, sus actores, complejidades y contradicciones, sus luchas en diversos planos requieren una mirada crítica, innovadora.

No alcanza la decisión política de los gobernantes para cambiar estructuralmente el Estado, modificando profundamente la “selectividad” preexistente. Se necesitan correlaciones de fuerza, relaciones de poder que permitan abordar exitosamente esas transformaciones. No se trata de un acto puntual sino de un conjunto de acciones que produzcan cambios políticos y culturales. En tal sentido merece la pena investigar sobre nuevas formas de hacer política y alianzas con fuerzas sociales. Las modificaciones en las estructuras políticas y sociales así como en el desarrollo de prácticas participativas son cuestiones claves que varían en cada proceso . Las diferentes formas de hacer política deben analizarse desde el ángulo de su aporte a la mayor democratización de la sociedad y el Estado. Cuando se redujo la política a la labor de gobierno, institucionalizándose, tuvo efectos limitantes sobre el conjunto social y sobre los partidos. Se debilitó la acción política en la base, reducida muchas veces a las campañas electorales .La preocupación fue que la fuerza política no interfiriera con el gobierno en lugar de centrar los esfuerzos en dinamizar la participación ciudadana en los asuntos públicos. La lógica de que el gobierno sea considerado el único motor de cambios, reduce los roles de la militancia política y social a un papel de apoyo y seguimiento. Pensar la política en términos de cargos de gobierno y de carreras personales, contribuye a su “estatización” y puede llevarla a la defensa de los status quo, haciendo más difícil una visión crítica de lo que se está haciendo.

Por otro lado se han desarrollado procesos que van en un sentido democratizador, tanto en la escena nacional como en campos específicos. Las experiencias más fecundas permitieron la recuperación de la política como práctica colectiva . Estas prácticas contribuyen a la construcción de la noción de pueblo, pensado como proyecto histórico y lucha por la hegemonía.

En el período progresista ganaron espacio las políticas públicas orientadas a los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, a la ciudadanía plena y la inclusión social. Estos modelos de crecimiento con redistribución generaron una mejora significativa de la situación social . Eso es trascendente en un continente con tanta pobreza y desigualdad acumuladas, aunque puede ser pertinente un análisis de los modelos de sociedad que ponga en cuestión la idea de un crecimiento económico sin límites, el propio concepto de desarrollo y su relación con la naturaleza y el consumismo como sinónimo de bienestar.

Un aspecto a jerarquizar en el análisis de este período es la creación de formas de participación social en las políticas públicas. “La construcción de políticas públicas bajo formatos de participación social extendida no fue solamente una cuestión de estrategia política para los gobiernos del Frente Amplio, sino también seña de identidad y expresión de su concepción de la democracia” (Bentancour y Busquets 2019). Estos autores destacan que las experiencias participativas se caracterizaron por su universalidad.

Faltó un desarrollo mayor de esta participación a través de mecanismos democratizadores que fortalecieran el entramado social. Hubo pasos interesantes en varios planos pero fueron insuficientes en relación con la dimensión y complejidad de los desafíos planteados (Anzalone 2018). Hablamos de salud, educación, seguridad, vivienda, convivencia, cultura, recreación o deporte, y otros muchos campos. En ninguno de ellos ha sido posible gestar transformaciones profundas sin democratización radical, sin protagonismo mayor de la sociedad, sin valores emancipadores, sin movilización social.

Como señala Castells (2009, 2020) las relaciones asimétricas de poder, implican que algunos actores tienen la capacidad de definir las reglas de juego. Un desafío fundamental es modificar esas relaciones en cada campo de la sociedad, ampliando la cantidad de actores, haciendo oir la voz de los postergados, generando estructuras más abiertas y participativas y también construyendo prácticas sociales transformadoras con arraigo en la sociedad que definan el sentido de los discursos hegemónicos.

Una investigación que realizamos sobre participación social en salud (Anzalone 2018a, b) destacó la creación de espacios donde la voz de los usuarios pueda expresarse, no solo en la base sino en la conducción del Sistema Nacional Integrado de Salud SNIS. La participación de usuarios, trabajadores y comunidades genera una nueva forma de gobierno del sector, que amplía las bases de sustentación de las políticas del SNIS y enriquece sus contenidos.

Hay un debate teórico y politico que viene desde el siglo XX. Durante décadas gran parte de las fuerzas populares concibió la “toma del poder” como una llave mágica que resolvería todos los problemas. Esa concepción del poder se centraba en el control político-militar del Estado y desde allí la economía y la sociedad. Muchas experiencias demostraron el error de subestimar los componentes ideológicos y culturales de todo proceso social por un lado y por otro las libertades democráticas y los derechos humanos, como principios orientadores reduciéndolas a su versión liberal. Aquella visión estatista y centralista dejaba de lado la democratización radical de la sociedad y el Estado como parte esencial del proceso y también de las utopías.

Conclusiones

Un elemento que erosionó los procesos progresistas fueron las debilidades a la hora de democratizar profundamente el Estado y la sociedad incluyendo la persistencia de enclaves de poder reaccionario. Eso dificultó la profundización y sustentabilidad de los cambios.

Las reformas “progresistas” pueden ser emancipatorias y no solo paliativas, pueden construirse “utopías reales” sostuvo Eric Olin Wright (2013). Juan Carlos Monedero (2019) dice bien que oponer reforma y revolución resultó ser un error teórico y político. También lo fue concentrarse solo en el gobierno, dejarse cooptar por el Estado y no jerarquizar al mismo tiempo el trabajo social, la organización social, las múltiples luchas culturales y políticas con sentido emancipador. Permitir enclaves reaccionarios fue acompañado de debilidades y contradicciones de las políticas de empoderamiento de los sectores populares. Mirando América Latina, las movilizaciones populares fueron vistas, en varias coyunturas, como un problema, un peligro o un adversario de los gobiernos progresistas. En varios casos cuando se produjo la ofensiva reaccionaria los gobernantes de izquierda no contaban con la movilización activa de la población, porque el vínculo se había ido deteriorando.

Las izquierdas se deben un proceso de reflexión autocrítica, que “no tire el niño con el agua”, minimizando los avances construidos, ni se atrinchere en la defensa de todo lo hecho; que no busque chivos expiatorios, ni autoflagelación. Se trata de enriquecer el pensamiento y la acción hoy con los aprendizajes que surgen de los procesos anteriores.

Reinventar el Estado, construir una democracia alternativa, descolonizar, desmercantilizar y democratizar la vida, como propone Boaventura De Souza Santos (2002, 2006, 2016) requiere cambiar la sociedad al mismo tiempo. Referentes ecofeministas como Amaia Sanchez Orozco, Yayo Herrero y Laura Gomez han sido muy enfáticas en ese sentido. No solo porque ambos, Sociedad y Estado, están muy imbricados y se influyen mutuamente, sino porque una transformación de esas dimensiones requiere una alianza amplia de actores sociales y políticos , que cambie los poderes que sostienen el status quo y las desigualdades. Las luchas feministas son protagonistas fundamentales junto con otros movimientos populares de trabajadores, estudiantes, pobladores, creando un abanico plural. Ese proceso no está exento de contradicciones y la transformación de los valores y vínculos patriarcales interpela también a instituciones de distinto tipo de toda la sociedad y también a las fuerzas populares. La postergación de las mujeres, su invisibilización, las múltiples violencias y abusos que sufren, ya no se aceptan en silencio e impunemente. La aparición de nuevas y crecientes denuncias de mujeres abusadas muestran como operan los micropoderes machistas en instituciones muy diversas que van desde la academia al Carnaval. Crean así nuevas posibilidades de cambio cultural, cuestionando la reproducción de las desigualdades hacia el futuro.

Al mismo tiempo la experiencia latinoamericana muestra que la unidad de los movimientos populares es un elemento fundamental que no ha sido facil de construir y de sostener. Las divisiones en el campo popular tienen una larga historia en la región, sembrando derrotas, frustrando esfuerzos, reproduciendo sectarismos y dogmatismos varios.

El posicionamiento ético es la base para todos los razonamientos y conductas. El rechazo a la corrupción, al arribismo, el sectarismo, las lógicas autoritarias, manipuladoras y de control, es parte de los valores que sustentan las luchas democráticas. También es un elemento de la autoconstrucción de los movimientos populares y las fuerzas políticas. La gestación de valores solidarios y emancipadores, la sensibilidad y el compromiso con las grandes mayorías, contra las injusticias, la opresión y las desigualdades en todos los planos, la defensa de la vida como principio, son procesos culturales de enorme valor político y social.

Es preciso revalorar el concepto de entramado social participativo, integrador, heterogéneo, como un factor esencial de una democratización radical del Estado y la sociedad que modifique la selectividad estatal heredada.

Referencias Bibliograficas

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.-Anzalone, Pablo (2018b). “Participación social en el Sistema Nacional Integrado de Salud en Uruguay”. En Las disputas por lo público en América Latina y el Caribe. Hector Rene Mena Mendez et al. Buenos Aires.CLACSO; Washington: Transnational Institute of Latin America;Buenos Aires: IEALC- Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, 2018. Disponible en : http://209.177.156.169/libros/Las_disputas_por_lo_publico.pdf

.- Barcena, Alicia (2020).Hora Cero: Nuestra región de cara a la pandemia. CEPAL . Disponible en https://www.cepal.org/es/articulos/2020-hora-cero-nuestra-region-cara-la-pandemia

.-Castells,Manuel (2009) El poder en la sociedad en red. España . Alianza Editorial.

.-Castells, Manuel (2020) La crisis de la democracia liberal . Conferencia dictada en el Curso Estado Gobierno Democracia. CLACSO. Disponible en https://youtu.be/271lV6kLVGM

.-Monedero, Juan Carlos (2019). “Selectividad estratégica del Estado y el cambio de ciclo en América Latina” en Ouviña, Hernán y Thwaites Rey, Mabel (Compiladores) Estados en disputa .Auge y fractura del ciclo de impugnación al neoliberalismo en América Latina, . Buenos Aires .Clacso-IEALC y otras.

.- Bentancour, Nicolas y Busquets, José Miguel (2019). La izquierda gobernante en uruguay (2005-2015). Análisis de un experimento democrático participativo . Versión en español del artículo “The governing left in uruguay (2005–2015). A Participatory Democratic Experiment”, publicado en Latin American Perspectives. Nº 224, vol. 46 (1), pp. 137-151, enero-febrero de 2019.

.- Bentancur, Nicolas y Busquets, Jose Miguel (2017). Capacidades estatales y cambio en las políticas públicas: el caso de Uruguay bajo los gobiernos del Frente Amplio (2005-2015) . Brasil. Soc. e Cult., Goiânia, v. 20, n. 1, p. 127-146, jan./jun. 2017 .

.-Jessop, Bob. (1999). The strategic selectivity of the state: reflections on a theme of Poulantzas, Journal of the Hellenic Diaspora, N° 25 (1-2), 1-37. Disponible en: https://bobjessop.wordpress.com/2014/06/16/the-strategic-selectivityof-the-state-reflections-on-atheme-of-poulantzas/

.-Jessop, Bob (2017) . El Estado. Pasado, presente y futuro. Madrid. Catarata.

.-Poulantzas, Nicos (1969). Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista. España. SigloXXI.

.-Poulantzas, Nicos (1974).Fascismo y dictadura: la tercera internacional y el problema del fascismo. España. Siglo XXI

.-Santos, Boaventura de Souza y Avritzer, Leonardo (2002). “Para ampliar el canon democrático. Una introducción” en Souza Santos, Boaventura Democratizar la Democracia. Los caminos de la democracia participativa. Río de Janeiro. Civilizacao brasileira. Http://www.scribd.com/doc/47374091/18546712-lect-1-leonardo-avritzer-boaventura-de-sousasantos-para-ampliar-el-canon-democratico

.- Santos, Boaventura de Souza (2006). Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a una ecología de saberes. Biblioteca CLACSO.

.-Santos,Boaventura de Souza (9 mayo 2016). Hay que empezar de nuevo. Dinamo.La Diaria.1,4.http://ladiaria.com.uy/articulo/2016/5/hay-que-empezar-de-nuevo/ .

.-Wright, Eric Olin (2013) Construyendo Utopías Reales. España. Akal Ed.

1 Nicos Poulantzas siempre me ha parecido un aporte teórico sustantivo para el pensamiento crítico . Sus análisis en “Poder Político y Clases Sociales”, “Las Clases Sociales en el Capitalismo Actual”, “Fascismo y Dictadura”, “La Crisis de las Dictaduras”, han brindado herramientas valiosas para el estudio del Estado y las luchas políticas.

2Rita Segato lo afirmó casi textualmente en el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico. Bs. As 2018

3https://desaparecidos.org.uy/2020/08/30-de-agosto-de-2020-dia-internacional-del-detenido-desaparecido/?fbclid=IwAR0YQ-vp70pvDZrXGMUp9sSHbOwu6p1FEjaYq-SFtyQUtU_eTK9PyuI0jq4

4“Los avances alrededor de este tema han sido muchos y fueron posibles gracias al movimiento popular, a los trabajos de memoria, a la activa participación de jóvenes generaciones que defienden la memoria ya que entienden que el pasado y su presente están estrechamente vinculados y no quieren impunidad; al crecimiento de conciencia sobre la variedad de derechos y sus propias luchas por leyes que han ampliado nuestra visión de la libertad y el deber ser en sociedad. Gracias a ese constante e intenso trabajo desde muchos sectores de la sociedad, el tema no sólo no ha podido ocultarse, sino que el conocimiento de la dictadura, la empatía por encontrar a los desaparecidos, y la persistencia en los tribunales de Justicia ha forzado a los políticos de todos los partidos a reconocer estos reclamos. La Justicia, lentamente, ha ido integrando la imprescriptibilidad de estos delitos. La perseverancia de las causas, la sentencia de la CIDH, el trabajo de la Fiscalía Especializada, logran avances con algunos procesamientos de una enorme lista de imputados.¡No es un logro menor! Hasta los que reclaman impunidad y acusan a la Justicia de venganza, reconocen implicitamente los gravísimos delitos cometidos. Pero la dimensión de esta escasa justicia obtenida no ha conseguido dejar claro a los ojos de nuestro pueblo el carácter institucional de la represión durante el Terrorismo de Estado.” Declaración de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos 30 de agosto 2020.

1Este documento fue presentado como trabajo final del Curso Estado Sociedad Democracia de CLACSO (2019-2020), con algunas actualizaciones y agregados de agosto 2020.

RECURSOS Y PLANES PARA LA VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA: UNA PRIORIDAD EN ESTE MOMENTO DE LA PANDEMIA por Miguel Fernández Galeano

Situación epidemiológica en las últimas semanas

En las últimas semanas de julio se produjo un incremento en el número de casos de COVID-19, por la ocurrencia de brotes puntuales que llegaron a registrar una incidencia acumulada similar al punto más alto alcanzado hasta el presente (marzo – abril de 2020), siendo altamente probable que estas situaciones se puedan repetir hasta tanto exista y sea accesible una vacuna eficaz y segura.

Esta situación se produce en un contexto de retorno gradual a la actividad, que produce un aumento significativo de la movilidad (con problemas notorios para mantener las medidas de prevención en el transporte público) y con la apertura progresiva de fronteras, a lo que se suma una vulnerabilidad inevitable de tener una extensa y permeable frontera seca con Brasil, país que está hoy en el epicentro global de la pandemia.

Las formas de transmisión del virus, en el mundo, vienen demostrando que son bastante impredecibles y pueden desbordar con cierta facilidad las medidas de control, se trata de no esperar a que la “ola” nos arrase, sino ir hacia ella. Se trata de no correr la epidemia de atrás, países que hace pocas semanas registraban una situación similar a la de Uruguay han pasado a registrar curvas de crecimiento exponencial frente a las cuales el control de la epidemia y posibilidades de no superar la capacidad resolutiva del sistema de salud se vuelven muy difíciles de lograr.

Tanto las autoridades de la salud como el Grupo Asesor Científico (GACH) asumen que se está produciendo una situación de trasmisión comunitaria sostenida que explica el aumento registrado en el número de contagios. Cuando se generaliza la transmisión comunitaria, deja de ser un asunto puntual o localizado, supone una amenaza potencial de propagación en todo el territorio nacional.

Es necesario realizar medidas anticipatorias para evitar que se produzcan simultáneamente nuevos brotes, extremando las acciones de vigilancia epidemiológica para detectar precozmente a personas infectadas que pueden ser transmisoras, rastreando, y haciendo pruebas diagnósticas a todos sus contactos y a los contactos de los contactos.

El objetivo central de esta etapa de la epidemia es evitar pasar a una de transmisión comunitaria masiva, fuera de control, como lo han señalado recientemente los portavoces de GACH, y planificar y garantizar las capacidades necesarias para Rastrear, Testear y Aislar a todos los contactos de los casos positivos en todas las generaciones de contactos y eventuales contagios que se produzcan en toda la cadena de transmisión del virus.

Necesidad de incrementar los recursos y desarrollar mecanismos de gestión robustos para controlar los brotes

La vigilancia epidemiológica activa y el fortalecimiento de las actividades de seguimiento y rastreo de casos requiere disponer de los recursos humanos y materiales necesarios, de las capacidades y destrezas para cumplir adecuada y oportunamente esta tarea y de un diseño de intervención descentralizado territorialmente y cercano a la comunidad, a los lugares donde vive la gente.

Contar con capacidades del sistema de salud, del Sistema Nacional de Emergencias y del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica del MSP para romper las cadenas de transmisión es una prioridad para avanzar en una flexibilización de las medidas de control con seguridad para no tener que volver atrás. También es fundamental para saber oportunamente cuándo hay que volver atrás, cuantas veces sea necesario. El sistema de vigilancia es el reloj o monitor que nos permite, a tiempo, mover la perilla para regular la situación. Es el que nos indica si subimos o bajamos la perilla y cuándo.

Más allá de la proporción de camas de cuidados intensivos o las cifras y la curva de contagios, la prioridad debe estar en la detección temprana de los casos sospechosos, la confirmación de los infectados mediante una PCR en plazos lo más breves posible y en la capacidad de buscar, hallar y controlar los contactos estrechos de los casos sospechosos.

Esta labor es imprescindible porque tiene por objetivo romper las cadenas de transmisión del virus identificando los contactos estrechos de cada positivo. Ante la mínima sospecha de un contagio se debe poner en marcha el rastreo, y a los contactos identificados se les debe hacer también un estudio PCR. Estos contactos deben también hacer cuarentena para evitar la propagación del virus, ya que muchos de los infectados son asintomáticos o pasan la enfermedad bajo formas clínicas leves.

Un trabajo minucioso de investigación por medio de una encuesta epidemiológica implica reconstruir los pasos que ha dado cada caso confirmado 48 horas antes del inicio de los síntomas. Se debe ubicarlos e indicar que hagan cuarentena en forma inmediata.

La labor de seguimiento se puede estructurar en dos etapas

  • Investigación de contactos: en el que se realiza la investigación y aplica la encuesta epidemiológica al caso, para efectuar el rastreo y pesquisa de contactos estrechos. Tener presente la importancia de esta etapa, en función de las consecuencias sobre la transmisión comunitaria que puede tener perder la identificación tan solo de uno o dos contactos
  • Seguimiento de contactos: una vez detectados los contactos, a cada uno de ellos, se le indican las pautas de control y se hace el seguimiento sobre la situación de salud y sobre el propio cumplimiento de las mismas, especialmente cuando este indicado el estricto aislamiento de las personas

Se tratar de articular y fortalecer capacidades y recursos existentes

Todo este proceso para controlar brotes pone en tensión al sistema de salud, al Sistema de Emergencias y en particular a los equipos de vigilancia epidemiológica del MSP que no disponen de personal , ni de los recursos materiales y logísticos suficientes para el cumplimiento de los objetivos en la nueva etapa en la que ingresa la pandemia en Uruguay.

Entendemos que resulta estratégico establecer una fuerte y fluida coordinación con el Primer Nivel de Atención (PNA), tanto a nivel público (ASSE) como privado (IAMC-Cooperativas Médicas), y a los gobiernos departamentales y municipales, que consideramos (a la luz de la experiencia internacional) una pieza clave en el modelo de gestión de la vigilancia, rastreo e implementación de las medidas de confinamiento.

La Administración de Servicios de Salud de Estado (ASSE) cuenta con una amplia red de casi 900 centros de salud y policlínicas, articuladas en redes integradas de salud con todos los niveles de atención y a los que se puede acceder caminando en un tiempo no mayor a una hora desde cualquier punto del territorio nacional. Sus equipos de salud, implementando la estrategia de APS, desarrollan actividades intersectoriales de promoción y prevención en estrecho contacto con la comunidad, los centros educativos y los más variados actores en el espacio territorial local. Por su parte, los prestadores privados del SNIS, en los últimos años han creado servicios descentralizados en el primer nivel de atención que también pueden contribuir a un modelo de vigilancia territorial que mejore y potencie el control de la epidemia que se requiere en su actual presentación. Esa fortaleza de nuestro sistema de salud no debería ser desaprovechada en la actual emergencia sanitaria.

Los anuncios recientes de las autoridades sanitarias referidos al fortalecimiento de los recursos humanos del área central de epidemiología del Ministerio de Salud, la disponibilidad de mecanismos de comunicación y monitoreo centralizados como un Call Center implementado por ACCESA / ANTEL, los teléfonos existentes para recibir notificaciones y la aplicación de Google- Apple para identificación remota de contactos constituyen medidas, recursos e instrumentos válidos y necesarios para la vigilancia epidemiológica.

Sin embargo, siguiendo las pautas y procedimientos de vigilancia epidemiológica clásicas, pero sobre todo recogiendo la valiosa experiencia que se ha reportado de experiencias puntuales a nivel internacional referidas a la vigilancia de COVID-19, entendemos que nada puede sustituir la vigilancia y el seguimiento desde la cercanía y el conocimiento que tienen los equipos socio sanitarios desplegados a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.

Esta labor de seguimiento en el territorio debería ser conducida y monitoreada por la División Vigilancia Epidemiológica y las Direcciones Departamentales de Salud, garantizando la formación y capacitación en los procedimientos y técnicas esenciales de los equipos que se conformen y sus referentes. En ese sentido, existe una excelente experiencia del Sistema de Vigilancia de Infecciones Hospitalarias que se conformó en el 2006 en el MSP, que aún funciona, al que deben responder Licenciadas de Enfermería en cada servicio de atención de salud en todo el país, contribuyendo dinámicamente a la conformación de una red activa e interconectada de seguimiento de enfermedades transmisibles.

Una propuesta operativa y realizable: Conformar Equipos Locales de Vigilancia Epidemiológica

Por todos lo que hemos expuesto antes pensamos que resultaría muy operativo apuntar a la conformación de Equipos Locales de Vigilancia para fortalecer y apoyar operativa y funcionalmente el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SNVE) del MSP en el ejercicio indelegable de la rectoría sanitaria para el control y seguimiento de los brotes institucionales y comunitarios de COVID-19. Para de esa forma implementar un modelo descentralizado territorialmente y próximo a la comunidad para rastrear, testear y aislar los casos positivos que se puedan presentar en la evolución actual de la pandemia en el país. Por cierto, teniendo siempre presente, que las definiciones técnicas, resoluciones y procesos de intervención en todos los casos deberán ser establecidas y controladas por la autoridad sanitaria (MSP).

Para los casos aislados o brotes en instituciones de salud el SNVE/MSP se vincula directamente con los Comités de Infecciones y/o los Comités de Contingencia para COVID-19 (cuando están conformados) de las instituciones a los efectos de diseñar e implementar en forma urgente un Plan de Seguimiento y Control ante la presencia de casos aislados o brotes.

La experiencia reciente de las instituciones de atención a la salud de Treinta y Tres, Médica Uruguaya y otros prestadores de Montevideo demuestra que este nivel de articulación funciona en una relación de vinculo y complementación entre las funciones de rectoría y conducción sanitaria del MSP y las responsabilidades asistenciales integrales que tienen las instituciones prestadoras respecto de sus usuarios y sus trabajadores.

Si, como consecuencia del brote, se generan en la cadena de transmisión situaciones que involucran a personas que no son usuarios ni funcionarios de la institución, las tareas de rastreo pensamos que deben ser igualmente seguidas por el equipo de vigilancia operativa de la institución en la que se originó el brote.

Brotes comunitarios: Equipos Locales de Vigilancia a nivel de los municipios

En una primera etapa, que acompañe las actuales necesidades de respuesta sanitaria, estimamos que se podrían conformar equipos por departamento.

En Montevideo un equipo para cada uno de los ocho Municipios y en Canelones tres equipos.

En la prevención de los contagios el nivel municipal puede resultar un ámbito privilegiado de articulación en el territorio aprovechando las sinergias y vínculos preexistentes de redes interinstitucionales e intersectoriales que coordinan policlínicas, centros educativos, clubes sociales y deportivos, asociaciones de vecinos, movimientos de usuarios, etc.

Los gobiernos departamentales y municipales son los niveles de gobierno con mayor cercanía, conocimiento de los territorios y capacidad de acción local, que integran los Sistemas de Emergencia y permiten abordar los problemas de salud y en particular la pandemia en estas dimensiones.

La propia Universidad a través de su labor de extensión universitaria tiene lazos fuertes con el tejido comunitario realmente existente en diferentes zonas del país.

Se trata de poner todo el entramado comunitario organizado como actor de prevención y de seguimiento epidemiológico. No solo ser objeto pasivo de la prevención COVID-19, sino transformar al nivel local en agente de cooperación para asumir los desafíos de la contingencia. En tal sentido, la Universidad de la República puede ser el apoyo relevante para este modelo de participación y acción

Posible integración de los Equipos locales de prevención, seguimiento y control epidemiológico

Pensamos que se podrían constituir Equipos Locales de Vigilancia integrados por personal capacitado de distintas instituciones. Entre ellas:

  • Personal de la salud propuestos por las Redes de Atención Primaria de cada Municipio (ASSE- Prestadores privados)
  • Personal propuesto por la UdelaR, priorizando aquellos equipos de trabajo que participan en proyectos de extensión universitaria en las diferentes zonas.
  • Personal de los gobiernos municipales y departamentales capacitados para el abordaje de la tarea.

Vinculación de los Equipos Locales de Vigilancia con la autoridad sanitaria

Las Direcciones Departamentales de Salud y el Departamento de Epidemiología del MSP podrían proponer referentes técnicos para integrar y garantizar el funcionamiento de cada Equipo Local de Vigilancia que se conforme.

El mismo podría disponer de todas las atribuciones técnicas y administrativas para acompañar el desempeño de los equipos y en todos los casos alineado con las normas vigentes y en consulta con la autoridad sanitaria será responsable último de aquellas resoluciones que sea pertinente asumir en el marco de las tareas de vigilancia implementadas por estos equipos.

Para ello resultara imprescindible la elaboración de un detallado Protocolo de Intervención para Equipos Locales de Vigilancia, en el que se establezcan, responsabilidades y límites inherentes al carácter excepcional de la participación de actores que cooperarán en la función pública desde marcos institucionales diferentes.

Estas consideraciones y propuestas concretas, que hoy compartimos en esta columna con los lectores de El Diario Médico, forman parte de una reflexión compartida con varios compañeros con los que venimos intercambiando desde sus inicios sobre la evolución de la pandemia y sobre las medidas y opciones políticas y de gestión para controlarla. Ya le fueron presentadas a los diferentes actores involucrados en la misma, incluidas las propias autoridades de la salud.

Pueden haber diferentes formas para diseñar e implementar la vigilancia epidemiológica, modestamente pensamos que no se debería perder la oportunidad, ni tampoco el tiempo, en utilizar los recursos disponibles en los territorios para reforzar lo que hasta ahora se está haciendo bien, pero puede resultar insuficiente si se multiplican los brotes, especialmente los que se produzcan a nivel comunitario, y se sobrepasa la capacidad de respuesta del equipo central del MSP.

No se trata de tener razón, menos de querer dirigir desde afuera. Todos sabemos lo que pasa cuando se supera un umbral en la transmisión del virus y todos no lo queremos para nuestro país.

ARTICULO PUBLICADO EN EL DIARIO MEDICO Nº 233 AGOSTO 2020

ALTERNATIVAS QUE SE ABREN Y NUEVOS ESCENARIOS por Pablo Anzalone

Slavoj Zizek1, entre otros pensadores de la actualidad , sostiene que el virus “romperá los cimientos de nuestras vidas”, provocando una inmensa cantidad de sufrimiento y estragos económicos. No es un episodio transitorio, no habrá retorno a la normalidad, sostiene Zizek. Lo que algunos llaman “nueva normalidad” surgirá “sobre las ruinas de nuestras viejas vidas”, alertando frente al riesgo de una nueva barbarie que ya se ve.

Sin duda las alternativas que abre la crisis pandemica son varias y exceden lo sanitario aunque lo incluyen claramente. No hay una sola respuesta ni un único camino.

Desde las ciencias sociales se ha empezado a discutir sobre escenarios y futuros posibles. No solo cómo salir de la pandemia sino ¿hacia donde? ¿en qué dirección?

Son temas polémicos y está muy bien dar estas discusiones. CLACSO a nivel latinoamericano, nuestra Facultad de Ciencias Sociales y varios otros ámbitos organizaron jornadas de debates necesarios.

Carmen Midaglia (20202) destaca que la situación creada por la pandemia impacta singularmente en un continente como el latinoamericano, con Estados incompletos que enfrentan graves obstáculos para proteger a su población y dar respuesta a la crisis sanitaria y social.

En nuestra opinión a los problemas estructurales que arrastran nuestras sociedades hay que agregar la vuelta al ruedo de las concepciones neoliberales que causaron destrozos profundos en los años 90, desmantelando las políticas de protección social. Cuando en una coyuntura como ésta un gobierno prioriza los recortes en el presupuesto, reduce a un mínimo completamente insuficiente los apoyos a los sectores mas golpeados, propone rebajas salariales, desarticula políticas de cuidados, los efectos de la pandemia serán mucho más duros.

Karina Batthyany 3 señala con agudeza que la pandemia desajustó los modelos de vida a los que estábamos acostumbrados/as y puso en evidencia un concepto levantado por el feminismo :todos y todas somos interdependientes. Esa idea es fundamental para repensar un proyecto de sociedad, un nuevo pacto social que tenga a la vida en el centro, que cuide la vida, dice la secretaria general de CLACSO. Los cuidados son uno de los eslabones más débiles de esa cadena, son relacionales, interdependientes e imprescindibles para la vida.

Monserrat Sagot de la Universidad de Costa Rica, sostuvo que la salida son sociedades mas justas, estados de bienestar mas fortalecidos, que piensen en el bien comun. Estos han sido siempre resultados de luchas sociales, de fuertes presiones hacia los Estados, nada ha sido regalado, agrega.

Boaventura de Souza Santos, por su parte, plantea tres posibles escenarios tras la pandemia.4
Un primer escenario de empeoramiento en el cual la crisis pandémica genera una sociedad aún mas injusta, insegura y menos democrática. El capitalismo financiero endeuda más a los paises que deben comenzar a pagar esas deudas. Un segundo escenario donde cambia algo para que todo siga igual. Con límites al endeudamiento, cierta reducción de la pobreza, pero sin cambiar el modelo de desarrollo. Terminaríamos en un conflicto entre proteger la vida y mantener las libertades democráticas. El tercer escenario es una alternativa civilizatoria diferente a la que predomina desde hace 5 o 6 siglos. Las relaciones con la naturaleza deben cambiar porque ella no es un recurso natural disponible indefinidamente. Nos debemos otro modelo de desarrrollo, de consumo, de matriz energética, de economías plurales, sostiene el pensador portugués.

Las dimensiones sanitarias del futuro próximo

Los escenarios societarios de salida no pueden dejar de lado los componentes sanitarios, las concepciones y las políticas de salud .

Las experiencias de estos meses demuestran que los países que crearon sistemas de salud sólidos,respondieron mejor ante la emergencia sanitaria. Están en mejores condiciones para enfrentar la compleja situación que se abre en lo sanitario, en lo económico y social.

Los que recortaron sus inversiones en la salud, los que apostaron al mercado como ordenador de los recursos en este campo, quienes se subordinaron a la lógica de lucro, generaron en sus sociedades un sufrimiento mucho mayor. Quedaron peor parados para los desafíos de esta nueva etapa.

Un principio fundamental es tener una financiación solidaria donde el acceso a los servicios no dependa del poder adquisitivo de cada persona.

Importan mucho las estrategias para construir salud, repensar la APS en esta nueva situación . Las formas de atención más próximas a las familias y comunidades son un componente a jerarquizar. El sistema de salud no puede retraerse sino por el contrario debe fortalecer un Primer Nivel de Atención resolutivo, inserto en la comunidad.

Sistemas de Salud proactivos

El modelo asistencialista se concentra en la respuesta a la demanda individual frente a la enfermedad. Cuando Uruguay en 2005 comenzó a sistematizar programas de salud integrales, que incluian acciones de prevención y promoción, atención y rehabilitación, dió un paso importante para salir de esa lógica reduccionista. Cuando definió el PIAS Plan Integral de Prestaciones obligatorias para todos los servicios de salud construyó avances sustantivos. Cuando elaboró una priorización de problemas críticos a partir de los cuales definió líneas de acción, objetivos sanitarios y metas a cumplir, asumió un rol proactivo y una planificación global. Seguramente debió construirse un debate mas amplio, compromisos más fuertes, acciones más decididas y un abanico de protagonistas más extendido. Pero los Objetivos Sanitarios Nacionales inician un cambio trascendente para las políticas de salud. Por primera vez identificamos 15 problemas críticos y formulamos estrategias, planes concretos, metas a lograr. Pasar raya, rendir cuentas de lo logrado hasta el 2020 es necesario para formular nuevos objetivos y metas a 2025 o a 2030. Ahora en un escenario Covid 19, con la presencia del virus y la pandemia circulando dentro del país y sobre todo en los países de la región.

Covid y problemas críticos de salud

El abordaje de la epidemia no puede ser unilateral, ni tampoco reducido a lo sanitario.

El seguimiento no se puede limitar a la epidemia de coronavirus y precisa abarcar todos los problemas de salud priorizados. No se puede desatender otras patologías relevantes, porque de hacerlo tendremos mayor morbilidad y mortalidad por las causas ya existentes. El COVID-19 causó cerca del 1.8 % de las muertes en el mundo durante 2020. Es decir que incluso en los picos de la pandemia, hay otros problemas de salud que no pueden dejarse de lado ni ser subestimados. Por ejemplo, se estima que 5 millones de personas (9% de la mortalidad) morirán este año por consecuencias directas o indirectas de la obesidad. Hay que recordar estos hechos a los sectores que buscan boicotear el etiquetado frontal de alimentos. Las llamadas Enfermedades No Transmisibles como el cáncer, los problemas cardiovasculares y cerebrovasculares, la hipertensión y la diabetes originan alrededor de 38 millones de muertes anualmente y de ellas 15 millones (42%) son prematuras (menores de 70 años) y podrían haberse evitado (OMS) . Las tendencias observables señalan un incremento sustantivo de esas causas de enfermedad y muerte.

Vale la pena volver sobre los Objetivos Sanitarios Nacionales y desde ellos, pensar la coyuntura y planificar con perspectiva de mediano plazo. Sin perder el carácter nacional hay que construir Objetivos Sanitarios Locales, que sustenten planes locales de salud.

Los organismos participativos del SNIS como Junasa, Judesas, Julosas y Consejos Consultivos no han sido convocados y consultados en todo este proceso. A nivel nacional pero también local se necesitan espacios de diálogo donde se escuche la voz de usuarios, trabajadores y comunidades para definir prioridades y líneas de acción.

Comunidades en movimiento

Las personas no pueden ser reducidas al rol de pacientes. Somos parte de comunidades que tienen un rol fundamental a cumplir en la construcción de la salud colectiva. Ante la epidemia y más allá de ella. Las intervenciones sobre los determinantes sociales de la salud, la modificación de hábitos y condiciones de vida, el autocuidado y el mutuo cuidado, la prevención y promoción son aspectos donde las comunidades son protagonistas de primera línea. La solidaridad que ha mostrado nuestro entramado social es un punto de partida que debemos cultivar entre todos.

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO 15 DE JULIO 2020

1Zizek, Slavoj 2020 Pandemia . Pag 8. Nuevos Cuadernos Anagrama.

2 Significaciones en disputa sobre la crisis. Aportes desde la Teoría Social” en el ciclo Pensar la pandemia- repensar la sociedad. 2020 Facultad de Ciencias Sociales . UDELAR . https://cienciassociales.edu.uy/noticias/pensar-la-pandemia-repensar-la-sociedad/

3 Batthyany 2020. La pandemia evidencia y potencia la crisis de los cuidados. Pensar la Pandemia. CLACSO.

4https://lanotaantropologicablog.wordpress.com/2020/06/14/boaventura-de-sousa-santos-el-virus-es-un-pedagogo-que-nos-intenta-decir-algo-el-problema-es-saber-si-vamos-a-escucharlo/

RED DE MUNICIPIOS Y COMUNIDADES SALUDABLES- Evaluaciones del Primer Ciclo de Talleres Abiertos

Esta es una síntesis colectiva de evaluación de los primeros talleres abiertos desarrollados por la Red de Municipios y Comunidades Saludables.

Los talleres se llevaron a cabo por la plataforma virtual zoom aportada por el Instituto de Higiene de Facultad de Medicina durante abril y mayo de 2020.

-23 de abril: Taller sobre Salud Mental en tiempos de Coronavirus

-30 de abril: Taller sobre Situación de las Personas Mayores. La experiencia de las Redes de Personas Mayores.

-7 de mayo: Taller sobre Seguridad y soberanía alimentarias. La emergencia actual y los retos futuros.

– 14 de mayo: Taller sobre Después del Covid 19. ¿Como reconstituímos la trama social? .

La creación de la Red de Municipios y Comunidades Saludables enfrentó un conjunto de desafíos.

En primer término el contexto de confinamiento hizo imposible el encuentro presencial, y obligó al uso de herramientas de videoconferencias sobre las cuales existían pocos conocimientos, colectivos e individuales. Fue un aprendizaje para todos. En los hechos el primero de los talleres iba a realizarse el 16 de abril y la plataforma colapsó cuando llevaban ingresados 75 participantes, debiendo postergarse una semana el taller y recurrir a una plataforma que permitía 300 participantes. Pero incluso esa plataforma resultó insuficiente en el taller sobre Seguridad Alimentaria que tuvo más de 400 participantes, y hubo que recurrir a otra más potente.

También es necesario tener en cuenta que la difusión de los talleres corrió por las redes virtuales sin presencia en los medios de comunicación tradicionales.

El carácter reciente de la Red MCS, la heterogeneidad de los actores involucrados, las problemáticas que enfrenta cada institución u organización social en este contexto especial agregaron complejidad a estos primeros pasos.

Como fortalezas cabe señalar la amplitud de la convocatoria con la participación de varios gobiernos municipales, también de áreas de salud de dos intendencias, de movimientos sociales de usuarios, organizaciones de la sociedad civil, así como de la Udelar a través de un proyecto de investigación que involucra a tres facultades (Enfermería, Medicina y Ciencias Sociales).

Son fortalezas también la creciente percepción sobre la necesidad de intercambios y de una labor coordinada entre actores diferentes en los territorios. El enfoque intersectorial, generalmente pregonado pero menos instrumentado en la práctica, es un elemento interesante de la labor de la Red MCS.

Los Talleres no pretenden agotar las temáticas abordadas que son enormes, ni encarar todos los aspectos que tiene cada una de ellas y sus interrelaciones. El objetivo es abrir la consideración de los temas, desplegar diferentes miradas sobre los mismos, despertar el interés en mayores profundizaciones, tejer redes entre actores diversos y estimular una actitud de compromiso con la labor comunitaria para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones.

Evaluaciones del Taller sobre Salud Mental en tiempos de coronavirus

En el taller se inscribieron por el correo de municipioscomunidadesaludables@gmail.com 160 personas y pudieron ingresar y participaron mas de 120 personas. Expusieron Graciela Loarche (Fac. De Psicología), Marcela Jubín ( Mov.Para las Autonomías), Allyson Rodríguez (Frente Antimanicomial), moderaron Ricardo Larrañaga (Organización de Usuarios de Salud del Cerro) y Beatriz Fernández Castrillo (Fac de Psicología).

Durante el Taller se plantea el informe conjunto de la INDDHH y la Comisión Nacional de Contralor de la Atención en Salud Mental que proponen avanzar hacia el cierre definitivo del Hospital Vilardebó. En esa línea valoran la situación actual como una oportunidad para dar continuidad a las medidas progresivas tendientes al cierre de estas estructuras en cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado uruguayo a partir de la aprobación de La Ley No. 19.529. Ese cierre de los manicomios y la adopción de otra forma de atención es lo que recomiendan la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) y otros tratados y estándares internacionales sobre salud mental y derechos humanos.

Entre las sugerencias recibidas de quienes respondieron al cuestionario de evaluación están que la actividad contenga una visión interdisciplinaria, abordar las problemáticas por franjas etáreas, profundizar en la convención sobre DDHH en el adulto mayor, en el aislamiento, la diversidad sexual, los tabúes y maltratos en esta población. Proponen seguir profundizando en los movimientos por la autonomía que combaten las lógicas manicomiales y promueven la integración sociocomunitaria. Plantean analizar el funcionamiento de los servicios de salud en tiempos de epidemia, la conformación de los equipos en el primer nivel en relación a la integralidad en la atención y las prácticas profesionales que puedan considerarse novedosas y éticas, alejadas de las practicas sanitaristas y la medicalización.

Los participantes mencionan sus experiencias en la problemática que incluyen las que se presentaron en el taller, otras referidas a personas mayores, niños pequeños, a violencia de género en el plano psicológico, a la prevención de suicidios, al Proyecto Vilardevoz y el sistema de casas de medio camino, a la labor de la Comisión DDHH -ONAJPU .

Las percepciones sobre los recursos en el territorio recogieron una variedad de actores, pero claramente sin la prevalencia de ninguno: personas, grupos sociales organizados, grupos sociales informales, instituciones publicas departamentales, instituciones publicas nacionales, instituciones privadas, recursos físicos y recursos económicos.

En cuanto a los talleres varias opiniones señalan que aportan espacios de reflexión, permiten compartir saberes o experiencias, comprender las problemáticas, interesar a otras personas y ampliar las redes existentes. También plantean que a nivel de Municipio hay aún mucho por hacer, ya sea a nivel de articulación como de aportar información en la web y relevar de las organizaciones existentes las barreras aún encuentran en la cotidianidad de su labor. Se destaca el acercamiento de conocimientos teóricos de especialistas y el intercambio acerca de experiencias de trabajo en territorio y dispositivos implementados en el marco de la Emergencia Sanitaria.

En lo que refiere al funcionamiento varios participantes proponen exposiciones más acotadas, más intercambios, fijando una duración máxima de dos horas.

Aparece clara la voluntad de seguir participando de las actividades de la Red.

Evaluaciones sobre el Taller de Situación de las Personas Mayores. La experiencia de las Redes de Personas Mayores.

En este taller se inscribieron por correo 90 personas y pudieron ingresar y participar más de 130. Expusieron Robert Perez (Fac de Psicología), Leonel Molinelli (Sec. Personas Mayores IM), Elizabeth Meizoso (Com.Salud Onajpu), Agueda Restaino (REDAM), Mirtha Villasante (Municipio A), Norma Espino (Red de Personas Mayores Municipio D), Maria del Carmen Carrión y Beatriz Rocha (Red Personas Mayores Zona Comunal 12 Municipio G) y Adriana Da Silva (Red de Personas Mayores Zona Comunal 13 Municipio G).

Junto a una conceptualización fuerte de la condición de las personas mayores en nuestra sociedad y los elementos que se agravan en la pandemia, hubo un conjunto importante de testimonios valiosos sobre la experiencia de las distintas redes y organizaciones. Se habían planificado 2 horas de duración que se extendieron a 2,45 hs.

Entre las opiniones recibidas respecto del Taller sobre Personas Mayores estuvo que muchas personas mayores residen solas y se auto abastecen pero no saben cómo utilizar una tablet ni poseen un celular. Tampoco poseen recursos que les permitan contratar asistencia. Se sugirió la realización de un taller donde se enfoque en recursos concretos (via telefónica?) de ayuda para personas en esta situación. Se alentó a seguir trabajando en el empoderamiento de las personas mayores, tanto en lo que hace a grupo etario, como a los ojos del resto de la sociedad promoviendo el cambio del estereotipo sobre las personas mayores, viéndolos de forma integral como sujetos de derechos, dejando la mirada asistencial. Se propuso explorar pasos concretos hacia estrategias de concientización en referencia a la discriminación etárea en nuestra sociedad, via cultura, arte, políticas. Por ejemplo: identificar programas de radio y TV donde personas mayores puedan exponer y denunciar la “minimización” sistemática. También hubo sugerencias de incluir la discusión de la LUC en relación a los aspectos que conciernen a las Personas Mayores.

Las personas que contestaron el formulario de evaluación aportaron también las experiencias a las que están relacionadas como la participación en UNI 3, Asociaciones de Jubilados, REDAM, Red de Personas Mayores de Rivera, REDAM Salto, Complejo de viviendas del BPS, trabajo en el BPS.

Respecto a los principales recursos que, en su municipio, contribuyen a la protección y cuidado de las personas mayores se registra una variedad de recursos con una mayoría relativa de percepciones que asignan a los grupos sociales organizados.

El taller fue valorado como un aporte en el crecimiento personal, logrando una mirada más amplia, escuchando otras voces, contribuyendo a que el tema deje de ser invisible, a cambiar paradigmas, derribando algunos estereotipos al promover distintas y variadas formas de apoyo a las personas mayores. Se identifica como una necesidad el intercambio sobre estrategias y herramientas. Se sugiere la formación de “brigadas” que lleven este conocimiento abordado en el taller a las instituciones, como un intento de bajarlo a un nivel más práctico.

Respecto a los principales recursos que contribuyen a la protección y cuidado de las personas mayores se registra una gran variedad de acciones con una mayoría relativa de percepciones que jerarquizan a los grupos sociales organizados. En menor medida, aparece también la referencia a instituciones y al diseño de políticas públicas de protección a la vejez.

Con relación a la dinámica del taller varias opiniones lo consideraron muy extenso, plantearon mayor control de los tiempos de exposición, menos panelistas y más tiempo para el debate.

Evaluación del Taller sobre Seguridad y Soberanía Alimentarias.

En este taller se inscribieron 400 personas y participaron aproximadamente esa misma cantidad (aunque hubo que cambiar la dirección zoom para permitir hasta 500 personas y hubo gente que ingresó en la dirección anterior). Expusieron en el taller Silvina Carrato (Asociación Uruguaya de Dietistas y Nutricionistas AUDYN ), Isabel Andreoni (Unidad de Montevideo Rural Intendencia de Montevideo), Mariano Beltrán (Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas), Viviana Azar (Red de Huertas Comunitarias), Raquel Malan (Red Nacional de Agroecología) y Zenia Toribio (AUDYN).

Por la mayor convocatoria y como el formulario de evaluación se envió casi enseguida de la actividad se recibieron una cantidad importante de respuestas (92).

Según las opiniones recogidas estos talleres aportan información sobre aspectos importantes de este tema, permiten conectar con otros actores y trabajadores-investigadores y conocer nuevas experiencias o fundamentos teóricos, ayudan a abrir la cabeza y a optimizar recursos para que lleguen a todos los que lo necesitan. Permiten tomar conciencia de la importancia de un observatorio nacional de nutrición como tal, que apunte al cruce de todos estos datos.

Se valoró como esencial “construir espacios de encuentro significativos, en los que la escucha y la palabra jueguen un rol central. Las instancias virtuales que la Red de Municipios y Comunidades Saludables está propiciando en este momento, tienen el potencial de germinar futuros encuentros que nos permitan tomar decisiones de forma colectiva, participativa y en Red. Red entendida no como una instancia de control, sino como un vinculo solidario, que nos permita dar continuidad a los procesos, que construya acervo y memoria viva”. Varias opiniones apuntan a relacionar el cotidiano de los vecinos y vecinas con las orientaciones presentadas con el apoyo de los Municipios. Ponen el énfasis en poder llegar a las zonas más vulnerables con proyectos de huertas familiares, y en los recursos, materiales, técnicos y económicos que se cuentan y las capacitaciones para apoyar dichas huertas comunitarias. La idea es compartir experiencias, exitos y fracasos que permitan significar las acciones, y afinar los proyectos, aumentando el acervo de estrategias y abordajes para construir soberanía local. Destacan la importancia de generar redes, en estos momentos que estamos mas alejados, abordando temas que no están tan difundidos.Aparecen preocupaciones sobre como llevar la información sobre uso y contenido de agrotóxicos en los alimentos a la población. .En cuanto a alimentación saludable plantean tener en cuenta ideas de preparaciones con una buena calidad nutricional siendo sencillas y con pocos ingredientes para que todos puedan acceder a una alimentación completa. El tema del sistema de distribución de alimentos surgió vinculado a la necesidad de cadenas de distribución cortas; autocultivo y acceso a la tierra.

En cuanto a la dinámica de los talleres se sugirió manejar estas instancias en clave de conversatorio, con momentos de trabajo en pequeños grupos. Se destacó que la convocatoria de estas sesiones, las redes sociales y plataformas virtuales, habilitan la participación de personas que se encuentran lejos de Montevideo y no podrían asistir de forma presencial, reivindicando la necesidad de explorar distintas formas de trabajo con grupos (incluso grupos muy grandes) para que estas instancias permitan fortalecer lo comunitario y complementen los conversatorios que están realizando. Se propuso también usar los correos electrónicos como forma de comunicación de las personas que participan del taller.

Entre los temas a priorizar a futuro se propusieron : Soberanía alimentaria, fomentar la producción orgánica de alimentos, en comunidades alejadas de los centros poblados, Huertos Comunitarios, proyectos como: “34° Sur: Productos orgánicos”, “Red de Agroecología del Uruguay”, “Mercado popular de subsistencia”, “Cooperativa Molino Santa Rosa”; para comenzar a fortalecer una red que nos permita concretar procesos de economía solidaria y soberanía. Se destacó la importancia de

compartir experiencias de proyectos que se han podido construir y sostener en el tiempo. También la elaboración de planes alimentarios conjuntamente con actores barriales y organizaciones sociales, la realización de huertas en muchos puntos del territorio y la optimización de las respuestas alimentarias frente a la crisis del covid de modo de que lleguen a todos en forma oportuna.

Las experiencias propias referidas por las personas que enviaron el formulario van desde huertas comunitarias en zonas muy diversas, al seguimiento del tema en organizaciones e instancias como los Consejos Vecinales, la entrega de viandas del Programa de Alimentación Escolar, ollas populares, acciones solidarias en Cerro Largo, Clubes de Baby Futbol de Ciudad de la Costa, “34° Sur: Productos orgánicos”, Red de Agroecología del Uruguay, Asociación de productores Orgánicos del Uruguay – APODU, huertas con comunidades charrúas (Tacuarembó). Animadores comunitarios, miembros de centros juveniles, de ONG, Socat, mujeres rurales, docentes de primaria, segundaria y UTU , integrantes de equipos de universitarios, vinculados a proyectos de huertas comunitarias, y también personas que se acercaban al tema por primera vez.

Desde los chat del taller se afirma que la creación de espacios virtuales de intercambio propiciados por la Red de Municipios y Comunidades Saludables, podrían dar continuidad de modo de construir un acervo y memoria común que permitirían la toma de decisiones colectiva y participativa dentro de la propia Red, en forma solidaria. En el chat se considera que el aporte que puede realizar el Ciclo de Talleres a la labor de colectivos e instituciones, se valora la información y capacitación, incluso se sugiere la elaboración de materiales didácticos. También se destaca la importancia de estas instancias para visibilizar la temática, conocer colectivos, intercambiar sobre experiencias y generar redes. Finalmente, se propone pensar la posibilidad de acercar semillas y/o herramientas que permitan llevar a la práctica los contenidos del taller.

Los recursos que se identifican a nivel municipal, tienen que ver principalmente con tres actores: grupos sociales organizados, instituciones públicas y personas.

Evaluación del Taller : DESPUES DEL COVID. Reconstituyendo la trama social

A este taller se inscribieron 290 personas de las cuales pudieron participar 185 en el momento de mayor concurrencia. Por primera vez se incorporaron expositores internacionales, en este caso de México y Colombia. Expusieron en el taller : Argelia Carrera Chaves (Tecnológico de Monterrey México) , Oliver Tabares (Universidad de Medellín, Colombia), Enrique Cal (FUCVAM ) y Pablo Hein (Facultad de Ciencias Sociales UDELAR).

Se recibieron 69 respuestas evaluando el taller, con un abanico muy amplio de preocupaciones.

Se mencionaron los temas del empleo juvenil, del sedentarismo, de las tecnologías, de la salud mental y emocional en la comunidad, el suicidio, la incertidumbre, los vínculos saludables en épocas de distanciamiento, la Renta Básica Universal, la inocuidad de los alimentos en ollas populares, seguridad y soberanía alimentaria, agricultura agroecologica, producción familiar, acceso a tierra, economía circular, huertas comunitarias y domésticas, las situaciones económicas, seguridad y salud en el trabajo, las Viviendas Colaborativas(Co-Housing) para la Tercera Edad.

Dar voz a las comunidades indígenas (charrúas e internacionales) también fue planteado.

El rol de los talleres se reivindicó como asesoría, como reflexión con personas de diferentes disciplinas y culturas, pensando el quehacer, contextualizando, ayudando a organizarse y planificar el nuevo escenario y las alternativas o perspectivas sobre la recuperación social post covid.

Este aporte se valora como fundamental ya que en la urgencia, muchas cosas no se piensan o se

analizan en profundidad, lo mismo con estrategias novedosas frente a una situación que también nos interpela desde lo impensado. Nos encontramos ante el desafío de recuperar a familias ya carenciadas frente a situaciones de indigencia a las que fueron arrastradas por esta crisis económica. El reconocimiento de las nuevas realidades y las dimensiones del tejido social, aportan pistas para definir acciones para dinamizar la participación de los colectivos en las nuevas necesidades de transformación social. Asumiendo la desigualdad como causa y no consecuencia de la pobreza se planteó pensar en propuestas para la nueva realidad tomando como ejes el acceso a los servicios de salud de calidad para todos, acceso a alimentos de calidad para todos y no solo para quienes puedan pagarlo (esto relacionarlo a la producción local), abordar el estado sanitario desde la mirada de las personas-seres humanos y no solo números. El primer aporte es poner las dificultades en palabras, darle un lugar a los vínculos e intervenir desde un lugar pero sin ignorar el contexto .

Muchas opiniones resaltaron la riqueza que aportó la participación de personas de diferentes países y el intercambio de saberes y formas de actuar. Conocer problemáticas de países latinoamericanos permite valorar las acciones llevadas a cabo en la realidad más cercana.

Algunas de las experiencias que se mencionaron fueron: proyectos solidarios de ayuda a la comunidad, proyecto Calle de INAU, redes autoconvocadas de economía solidaria, proyecto de mejoramiento barrial, entre otros.

En cuanto a los principales recursos que se identifican a nivel barrial, se observa la predominancia de la categoría personas, seguida por instituciones públicas y grupos sociales.

Se propuso profundizar esta problemática con mas talleres buscando soluciones alternativas, mantener este tipo de contacto, que conservando su alto valor educativo, permita relacionarse con todos los departamentos del país, en forma regular y permanente.”

Como se ve ha sido una experiencia muy rica que deja aprendizajes para todos sus actores, para el sector salud y para nuestra sociedad.

Publicado en EL DIARIO MEDICO JUNIO 2020

LAS JERARQUÍAS QUE ESTÁN EN JAQUE por Boaventura de Souza Santos

La difícil construcción de lo contemporáneo y de lo complementario

Decía San Agustín : “Qué es el tiempo? Si nadie me pregunta, yo lo sé. Si alguien me pregunta, yo no lo sé”. El enigma del tiempo deriva del hecho de que el tiempo, por ser cambio, no se deja aprisionar en mediciones estancas. Hay siempre un antes y un después que queda fatalmente fuera de cualquier medición. Fue por esa razón que las ciencias sociales y las humanidades inventaron las estructuras-modos de poner el tiempo entre paréntesis-. Pero la gran razón del enigma es que el tiempo, en cuanto cambio, es ambiguo, ya que significa tanto mutación como cristalización de la mutación. Veamos las dos preguntas siguientes. ¿Por cuanto tiempo recordaremos la pandemia? ¿Cómo va la pandemia a caracterizar “nuestro” tiempo? La primer pregunta apunta para el cambio y la segunda para la cristalización del cambio. Por esta razón, el hecho de que , eventualmente, olvidemos la pandemia no significa que la pandemia se olvide de nosotros. Se la recordará siempre por la marca que imprimirá a las consecuencias, adaptaciones y hábitos que surgirán de ella, aunque nosotros los atribuyamos a otras causas.

¿Cuál será la marca de la pandemia del nuevo coronavirus? La respuesta es, por ahora, especulativa, pero merece la pena ensayarla. Pienso que va a provocar un sacudón tectónico en nuestro modo de ver y sentir la sociedad en dos líneas de quiebre: la jerarquía temporal entre el antes y el después y la jerarquía natural entre lo inferior y lo superior.

Las opciones serán dramáticas a largo plazo y en el mejor de los casos, dos nuevos órdenes temporales surgirán destacados: contemporaneidad y complementariedad.

En sus versiones hegemónicas (liberal y marxista) el pensamiento eurocéntrico está dominado por el evolucionismo, en términos que la relación entre el antes y el después es siempre una relación entre lo peor y lo mejor. Esta idea ha sido expresada de muchas formas: civilización, progreso, desarrollo, globalización. Fue esa idea la que, sobre todo a partir del siglo XIX , consolidó la división del mundo entre Norte y sur. Los paises del Sur global, que en gran parte estuvieron sujetos al colonialismo europeo, fueron considerados paises de pueblos primitivos, atrasados, del tercer mundo, subdesarrollados. La jerarquía temporal fue la justificación para la jerarquía económica, social, política, cultural y epistémica.

La actual pandemia vino a sacudir profundamente este sentido común, en la medida en que algunos paises considerados menos desarrollados, mostraron haber sabido defender mejor la vida de sus habitantes que los paises mas desarrollados. A pesar de que la pandemia se expandió por el mundo a varias velocidades, las estadísticas sugieren que no hay una correlación directa entre la defensa de la vida frente a la pandemia y el nivel de desarrollo del país . Si los datos revelan algo es que, por el contrario, los paises llamados muy desarrollados tuvieron un grado de respuesta y de desempeño en la contención de la propagación de la pandemia inferior a los paises llamados menos desarrollados.

El ejemplo paradigmático son los Estados Unidos “el país mas desarrollado del mundo” , la primera economía del mundo, cuyo combate a la pandemia es propio de un Estado fallido, un concepto inventado por el Norte Global para designar (y estigmatizar) a algunos de los paises del Sur Global. La designación Estado fallido fue posteriormente sustituída por la de Estado frágil, pero el análisis de la realidad que buscaba retratar no cambió en nada. Puede contra argumentarse que el fracaso en la lucha contra el virus fue un accidente que no altera en nada los conceptos y las jerarquías de base. Es verdad que la defensa de la vida, de la cantidad y la calidad de la vida siempre fue un criterio de jerarquización de los paises, por muchos indicadores la jerarquía entre el Norte y el Sur globales se mantiene. Pero hay un dato nuevo y una pregunta potencialmente desestabilizadora. Los desempeños inferiores en la defensa de la vida por parte de los paises del Sur, además de ser medidos por criterios formulados por los paises del Norte, ocurren en un contexto de relaciones internacionales que insisten en someter a los paises del Sur a sucesivas invasioens, imposiciones, interferencias, guerras y saqueos por parte de los paises del Norte. Al contrario estos nunca sufrieron tales asaltos por parte de los paises del Sur. ¿Y si ,en hipótesis, los hubieran sufrido?

Los EUA están “protegidos” de interferencia e invasión por dos oceanos. Cuando se sintieron amenazados en la frontera sur comenzaron a construir miles de kilómetros de muro, insondables electrificaciones y vigilancias e internaron a sus potenciales invasores en campos de concentración, incluyendo niños. El coronavirus es el primer invasor de la historia de los EUA, un invasor cuya fuerza no puede ser neutralizada por el poderío militar. Por ser tan nuevo, hasta les cuesta cree que sea de hecho un invasor. De tan habituados a invadir paises, los EUA tuvieron una dificultad real para ponerse en la piel del invadido. Delante de tal invasor, revelaron la misma debilidad que siempre imaginaron en los paises que invadieron, tantas veces, impunemente. Solo que, esta vez, la debilidad es real. Los EUA imaginaron armas de destrucción masiva en Iraq, que facilmente podrían neutralizar. Ahora parecen víctimas de un arma real, y no imaginaria, de la que no parecen ser capaces de defenderse.

La pandemia no invierte las actuales jerarquías del sistema mundial. Este se apoya en tres dominaciones: el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. Mientras ellas se mantengan el Norte Global continuará imponiendo sus reglas desiguales al Sur global. Lo que la pandemia revela es que no es la superioridad que genera la jerarquía sino que es la jerarquía la que genera la superioridad. Revela también que la jerarquía temporal es el resultado de una violenta amputación de tiempos históricos. Los paises del Sur no vinieron después, no llegaron “atrasados” a la historia global. Existían antes y en ocasiones con culturas milenarias que antecedieron el contacto con el Norte. Son posteriores porque el colonialismo separó violentamente su pasado de su futuro.

La pandemia abre la oportunidad para una transformación epistémica, cultural y ética que permita ver la diversidad entre países como diferentes formas de la sociedad global de ser contemporánea de sí misma. La diversidad no enriquece la experiencia del mundo sino por la vía de la complementariedad. Lo que sólo será posible en la medida en que vayan ganando fuerza las luchas anticapitalistas, anticolonialistas y antipatriarcales.

La segunda jerarquía, esa arquetípica, de la modernidad eurocéntrica es la jerarquía natural, que define, ex natura lo inferior y lo superior. Tiene muchas vertientes . Me interesa aquí solo una de ellas. La jerarquía entre la naturaleza y la sociedad /humanidad. Curiosamente la jerarquía natural tiene implícita una jerarquía temporal, pero inversa de la anterior. En este caso quien viene después es superior a quien estaba antes. Esa narrativa natural-temporal es muy específica y contextual, y muchas otras narrativas competirán con ella dando cuenta de otros modos de concebir las relaciones entre la naturaleza y la humanidad.

Como sabemos la Biblia no es un documento occidental, lejos de eso, pero fue apropiada tempranamente por el cristianismo occidental y convertida en orden filosófico natural. En el orden bíblico de la creación el ser humano es la última creación, aquella en que el creador puso mas complacencia. A partir del siglo XVI en adelante, la superioridad natural del ser humano se convirtió en el privilegio de someter la naturaleza a sus intereses y diseños. Este privilegio era como una compensación por la abrumadora inferioridad del ser humano en relación con la divinidad. El infinito no disponible con el que la divinidad se impuso al ser humano fue compensado con el infinito disponible de la naturaleza, la naturaleza infinita, infinitamente disponible para servir a la humanidad.

Esta jerarquía también está siendo desestabilizada por la pandemia, tanto por lo que es como por lo que se anuncia a través de ella. La sociedad global no está en una guerra defensiva contra el virus. No creo que la metáfora de la guerra nos ayude a comprender la condición de nuestro tiempo.

Pero si hay guerra, entonces tiene más sentido imaginar que la naturaleza se está defendiendo. El nuevo coronavirus es un emisario que solo impone de forma insidiosa y violenta su misión de ser recibido por los poderes del mundo. Y su mensaje es claro: ¡un Basta! dicho en el único idioma en el que aprendemos a temer a la naturaleza, el lenguaje de los peligros que no pueden convertirse en riesgos asegurables. Ahora se recuerda que la recurrencia de las pandemias está vinculada a los modelos económicos que han dominado en los últimos siglos. Estos modelos causaron la desestabilización fatal de los ciclos vitales de regeneración de la naturaleza y, por lo tanto, de toda la vida que conforma el planeta y la vida humana es una fracción minúscula. La contaminación del aire, el calentamiento global, los fenómenos meteorológicos extremos y la inminente catástrofe ecológica son las manifestaciones más obvias de esta desestabilización. !Suficiente! Es un grito cuyos decibelios se miden por el número de muertos.

Al igual que con la jerarquía temporal, para que la sociedad humana escuche este grito, lo entienda y esté dispuesta a tenerlo en cuenta, debe sufrir una transformación epistémica, política y ética. La naturaleza y la humanidad son contemporáneas y complementarias. Somos la naturaleza vista desde el otro lado de la dicotomía. Y, desde esta perspectiva, considerar la naturaleza como totalmente disponible y consumible y participar en la explotación ilimitada de los recursos naturales fue un proceso histórico de autodestrucción. El concepto de autonomía de la humanidad en relación con la animalidad natural, del que habla Theodor Adorno y Max Horkheimer, aunque es comprensible en el contexto histórico en el que lo hicieron, debe ser reemplazado por un concepto de autonomía sostenible, construido en complementariedad, la vida de la humanidad y la del planeta en su conjunto. La autonomía que implica la esclavitud del otro siempre termina en la esclavitud propia. Ser esclavo de esta autonomía vale lo mismo éticamente que la autonomía de los esclavos.

BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS es Doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y profesor en la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra. Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra y Coordinador Científico del Observatorio Permanente de Justicia Portuguesa.

Artículo publicado en :

DAÑOS SEVEROS DE UNA PANDEMIA por Ignacio Martínez

La gente que ha emergido a la luz pública mostrando una situación al límite del desamparo, es una parte importante de la población que venía resolviendo su vida con ingresos diarios constantes que, lejos de ser magníficos, les permitían, sin embargo, hacer frente a las vicisitudes de la vida.

Ninguno es dependiente de ayudas sociales del MIDES u otros organismos. Son trabajadores en procura de una vida digna que, de buenas a primeras, vieron cerrada su fuente de ingresos.

Feriantes de los más diversos rubros. Trabajadores de puestos callejeros; los que llamamos cuentapropistas con atención en la calle. Changadores. Gente de oficios de atención directa, muchas veces en sus propias casas, léase peluqueros, masajes, estudiantes avanzados que preparan exámenes o apoyan escolaridades, para nombrar solo algunos. Ellos pagan sus impuestos, su DGI, su BPS y quedaron sin clientela.

Taximetristas independientes, gente de UBER, mudanzas, fletes, trabajadores independientes de los más diversos oficios. Ellos también han visto reducida la demanda de sus servicios y por ende sus ingresos.

Los trabajadores de sueldos muy bajos que se acogen al seguro de paro a término, reciben partidas muy inferiores a lo habitual.

Gente de comercios que cerraron, de empleos domésticos y otros servicios, también ha visto que su economía familiar se ve enormemente trastocada de malas a primeras.

La gente de la cultura y sus más diversos anexos también. Actores y actrices, directores, iluminadores, escenógrafos, personal de boleterías, personal de limpieza y tantos otros. La gente de los cines. Los músicos y el personal de centros de espectáculos musicales. Los artistas callejeros. La gente de gimnasios y clubes deportivos y escenarios deportivos. Podríamos seguir sumando.

No nombro acá a otros trabajadores que tal vez apechugaron porque tenían ahorros, pero su vida también se vio amenazada. Dentistas, podólogos, psicólogos, entre otros.

Toda esta gente es nuestro pueblo del día a día, del mes a mes que, sin embargo, había visto mejorar su condición de vida en estos 15 años con más acceso a la vivienda, a la cultura, a la educación, a la salud, pero que de una guadañazo vio abortados sus ingresos.

¿Cuántos son? Y sí, tal vez anden en los 500 mil orientales entre los trabajadores directamente afectados y sus familias. A ellos son a quienes debemos proteger con un salario mínimo de emergencia, una renta básica, hasta que escampe el temporal. Esa sí es una responsabilidad de gobierno.

Por la repentina y dramática visibilidad de estos compatriotas hay quienes ponen el grito en el cielo y acusan a los 3 períodos frenteamplistas. Esa acusación es ambidiestra porque la he oído desde la derecha y desde la izquierda. Me niego a ese griterío infame. Me enorgullece saber que, rápidamente, ante esa ruptura de economías familiares de gente que no tuvo capacidad de ahorro y de un día para el otro se quedó sin ingresos, se armaron cientos de ollas populares y se procuraron ayudas. Esto nació en los barrios, desde los trabajadores y desde los mismos damnificados con la solidaridad de muchísima gente.

Este será uno de los daños más severos que dejará esta pandemia porque hay que preguntarse ¿volverán a sus trabajos? ¿verán mejorías en sus ingresos en el futuro inmediato? Difícil, con respuestas tales como aumento de tarifas básicas (luz, agua), aumento del IVA, aumento del dólar, carestía de decenas de productos alimenticios y de vestimenta, entre otras.

Muchas de estas personas están en las filas por una comida caliente, pero que te quede claro, no son ventajeros ni atorrantes, son parte de los sectores más expuestos de la sociedad a quienes la pandemia los ha golpeado mucho más allá de su salud. No son daños colaterales. Son el principal y más urgente asunto a atender desde ya. De lo contrario las consecuencias del virus serán mucho más desastrosas.

Contratapa del semanario VOCES del jueves 28.V.2020

LA PANDEMIA DESDE LA MIRADA DE BOAVENTURA DE SOUZA SANTOS por Pablo Anzalone

Un trabajo muy reciente del conocido pensador portugués, denominado La cruel pedagogía del virus, presenta un análisis interesante sobre la realidad mundial en el contexto del Covid 19.

Más que un hecho aislado Boaventura considera que la pandemia solo agrava la crisis pre existente en el mundo. Caracteriza así la “crisis permanente” de los últimos cuarenta años y sostiene que tres fenómenos actuales, “unicornios” los llama, aparecen hoy como todopoderosos cuando van juntos : capitalismo, colonialismo y patriarcado.

Son ellos los responsables de la “escandalosa concentración de la riqueza/desigualdad social y la destrucción de la vida en el planeta hacia una inminente catástrofe ecológica”.

Al constatar la conmoción mundial creada por el coronavirus, Souza Santos desarrolla las “zonas de invisibilidad”, de las sombras que la atención mediática crea respecto a muchos fenómenos del planeta. No solo lejos y también muy cerca de cada uno de nosotros.

La violencia contra las mujeres es uno de los aspectos mas crueles de esta situación y tiende a agravarse en contextos de guerra y crisis. Ahora está aumentando.

Boaventura llama la atención sobre las “personas uberizadas de la economía informal” que llevan alimentos y productos a domicilio, contribuyendo a la cuarentena de la población pero sin poder protegerse ellos mismos. Habla también de las personas que viven en la calle y no pueden hacer cuarentena alguna. Convoca a pensar en los residentes de favelas, cantegriles, asentamientos informales. Más de 1.600 millones de personas no tienen vivienda adecuada, 25 % de la población carece de saneamiento y servicios públicos (ONU Hábitat) y vive en condiciones de hacinamiento. En los últimos años la migración ha alcanzado cifras muy importantes y los campos de internación para refugiados, así como las personas indocumentadas y desplazadas son una realidad que no puede ignorarse en este contexto de pandemia. Tampoco las personas discapacitadas que sufren habitualmente muchas formas de discriminación ni las que padecen problemas de salud mental. Pensemos en los presos y su vulnerabilidad ante la pandemia, dice Boaventura. Los ancianos son considerados en general como una población vulnerable a la epidemia de coronavirus, pero no se visibilizan las enormes diferencias en las condiciones de vida de las personas mayores dentro de los paises y entre paises.

La crisis climática no despierta la misma atención mediática y gubernamental que la pandemia actual. No se asume que la crisis pandémica podrá controlarse de alguna forma pero la crisis ecológica ya es irreversible y nos queda procurar mitigarla. Para Boaventura lo mas importante es que ambas crisis están vinculadas.

Para el pensador portugués una de las grandes lecciones de esta pandemia es el regreso del Estado y la comunidad. Si pensamos que los tres principios de regulación de las sociedades modernas son el Estado, el mercado y la comunidad, está claro que en las últimas décadas el mercado ha sido priorizado absolutamente por sobre el Estado y la comunidad. Un ejemplo claro son las privatizaciones de bienes sociales colectivos, que convirtieron a la salud, la educación, el agua, la electricidad, las telecomunicaciones y la seguridad social en fuentes de lucro para algunas personas. Señala Boaventura que a nivel global avanzó la “versión mas antisocial del capitalismo: el neoliberalismo cada vez mas dominado por el capital financiero”.

Sin embargo ante la pandemia nadie reivindica al mercado como salvador y por el contrario las mejores respuestas ocurrieron en los países donde el Estado mantuvo o fortaleció su capacidad de atención a los problemas de la población. En los sistemas de salud eso es muy notorio. Y los efectos sociales y económicos de la pandemia dependerán de las estrategias de protección, reactivación y redistribución que se lleven adelante. En ese plano es todavía más flagrante la incapacidad del mercado para dar respuestas adecuadas a las necesidades de la población y el rol relevante de la comunidad y el Estado.

Boaventura reafirma finalmente la defensa de la vida en el planeta como gran prioridad que condiciona a la humanidad. Los eventos climáticos extremos y la aparición de pandemias son síntomas de un planeta ambientalmente enfermo. La vida humana representa solo el 0.01% de la vida existente en la Tierra, nos recuerda. Debemos pensar en una nueva articulación entre procesos políticos y civilizatorios que preserve la vida.

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO MAYO 2020

EL MALLA ORO, EL PELOTÓN Y LOS REZAGADOS por José Baez

Mientras atravesamos esta inédita situación sanitaria, y en tiempos de cuidarse y cuidarnos, manteniendo el distanciamiento físico y las medidas preventivas; surgen para algunas reflexiones pensando en cuando pase la pandemia.

No soy apasionado por el ciclismo, pero lo considero un deporte de mucho arraigo en los uruguayos. Siendo adolescente, cuando los tiempos los manejaba de otra manera, seguía las transmisiones radiales de ‘Rutas de América’ y ‘La vuelta ciclista de Uruguay’. Admiraba la creatividad de los relatores, capaces de atraer a la audiencia durante toda la mañana, en una competencia con pocas alternativas y donde casi siempre ganaba el mismo; ‘destacado velocista en la contrarreloj’, que luego era cuidadosamente protegido por su equipo en el ” pelotón”.

Traigo este recuerdo a raíz de la metáfora utilizada por el presidente Lacalle, días pasados, al sintetizar su plan para la ” nueva normalidad”. En la diaria puesta en escena, con formato de conferencia de prensa, surgió una de las pocas preguntas incisivas sobre el futuro económico y productivo, a la que el presidente contestó descartando de plano gravar el gran capital, como forma de recaudar fondos, al menos para paliar la situación.

Los llamó los “malla oro” distintivo de quién lidera la competencia ciclista; que había que apuntalar porque ellos traccionarán la economía; aunque aclaró que no dejará abandonados a “los rezagados”, como se denomina a los últimos de la carrera.

Puso en el ” pelotón” a los que también aportarán a la reactivación, pero no para proteger al ‘malla oro’, sino por todos y para que cada vez sean menos ” los rezagados”.

En ese pelotón muy numeroso están, además de los funcionarios de la salud, justamente reconocidos, los docentes que trabajan desde sus casas, gracias a las bondades del Plan Ceibal; los productores familiares, los trabajadores públicos y privados, los estudiantes, los artistas, los deportistas, los changadores… los que cocinan en las ollas populares, los que juntan y reparten alimentos y artículos de higiene.

No alcanzan las acciones caritativas de unos cuantos kilos de arroz, del direccionamiento de fondos de INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) e INAC (Instituto Nacional de Carnes) o la renuncia a alguna devolución de impuestos.

Tampoco la grandeza de la niña que entrega las monedas de sus ahorros para el Fondo Covid-19, o las señoras pobres, de barrios pobres, que aportan de sus verduras o fideos para armar el guiso comunitario, o los que se las ingenian para sustituir la carencia de proteínas por falta de carnes en esas ollas populares. Estos si, forman parte de la verdadera solidaridad, dan lo que se necesita, no los excedentes.

El eslogan tan usado: “a esto lo sacamos entre todos”, se logrará concretar si todos aportamos de acuerdo a nuestras posibilidades. Los que han sido despedidos de sus trabajos, los que son cuentapropistas, ya han resignado bastante por esta situación.

Será necesario insertar varios miles de millones de dólares para reactivar de verdad la economía. Además de diferir vencimientos y otorgar nuevas líneas de crédito, es imperiosa una renta básica digna, al menos por un tiempo, para los rezagados.

Esto ha sido sugerido por destacados representantes de la academia, propuesto por la central sindical y afirmado por el mismísimo Papa Francisco en su Carta Pascual a las organizaciones sociales. Y esos recursos deberán salir de los sectores más ricos, esos que el gobierno por ahora no piensa tocar. “Al copetudo de riñón cubierto -pa quien no usa leyes ningún comisario-” como escribía Serafín J. García en 1936.

Los mismos que se abrazaron a los tiranos, que se regocijaron con los gobiernos neoliberales de los 90, que incluso con algunas restricciones, crecieron enormemente durante los gobiernos progresistas; hoy se muestran ” generosos”, sabiendo que sus intereses no se verán afectados. Provienen del negocio papelero, tabacalero o de la banca privada, del agro negocio; todos ellos terratenientes, varios de los cuales aportaron económicamente para la campaña del actual presidente, incluso integran su equipo más cercano.

Un pequeño porcentaje de aporte de sus cuantiosas fortunas, ¿será un real impedimento a futuras inversiones productivas? Yo creo que no, solo que la lógica sea ganar-ganar.

Quién pierde su trabajo aunque sea temporalmente, el que vende cada vez menos, el que ordeña a diario sus vacas, cuida sus ovejas…, conoce la otra lógica ganar- perder, perder- ganar.

Es momento que quienes durante tantos años se han beneficiado de las oportunidades que ofrece esta penillanura suavemente ondulada, con manos laboriosas y cabezas inteligentes; y un sistema económico complaciente, devuelvan un poco de lo obtenido, para aplanar esta curva, que parece llevarnos a mayor desigualdad y nuevas postergaciones para los “rezagados” y los luchadores del ” pelotón”.

José Baez, productor agropecuario de Agraciada (Soriano)

Articulo publicado en El Eco digital https://elecodigital.com.uy/sociedad/el-malla-oro-el-peloton-y-los-rezagados/

SALUD MENTAL Y COVID 19 por Gustavo Mora

La incertidumbre -“falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud –es la vivencia predominante en todos los países del planeta invadidos por el Covid 19. Cursan todos diferentes etapas del ciclo completo de la pandemia de la cual no se conoce demasiado cuánto durará, si se podrá repetir o replicar, en cada uno de esos países, – dada su alta contagiosidad y la carencia de información del virus en sí y de si es posible la generación de anticuerpos y la durabilidad de éstos-. Además, ¿será factible la creación de vacunas? ¿Cuál será su costo? ¿Serán accesibles universalmente?
Todo esto acerca del Covid 19 pero, además quedan las preguntas sin respuesta por ahora, acerca de las consecuencias en vidas, las consecuencias sociales, las económicas. Por lo pronto, proyectándonos a futuro no tan lejano, es licito preguntarse ¿qué repercusiones veremos en las economías? – que sin dudas serán malas, pues ¿cuánto de malas? Otras preguntas que nos hacemos, a nivel planetario y a nivel nacional concretamente, ¿cuál será el panorama en cuanto a mercados de productos y servicios, en cuanto a la subsistencia de empresas, grandes o chicas, en cuanto a retención de fuentes de trabajo, o porcentaje de desocupación, cuál será la fortaleza de los productos primarios – los que llegarían en mejores condiciones en estos momentos, aunque dependerán de la recuperación plena de los mercados -.

Como vemos, muchas preguntas y muchas incertidumbres, esas son las expectativas para los epidemiólogos, los analistas sociales, los politólogos, los economistas.

Seguramente no hemos sido muy originales hablando de las características de la crisis que estamos afrontando, dado que está en las noticias y en el imaginario colectivo en carne viva. Más nos sirve de preámbulo para centrar la mirada en aspectos que nos parecen relevantes para la ciudadanía en concreto: las repercusiones importantes en el área de la Salud Mental. Es conocido que desde el año 2017, luego de un arduo y trabajoso proceso, halló la luz, la Ley de Salud Mental. Una ley inclusiva, abarcativa, integradora, innovadora y que por primera vez habla de la Salud de la población toda además de la de los habituales usuarios de los Servicios. Lo hace desde una concepción irrenunciable, desde los DDHH.

Es una ley que pone en el centro al paciente, con él la exaltación del respeto del Consentimiento Informado – asunto muy relevante y postergado – de los usuarios o sus familiares referentes y, en diversos aspectos, apunta a la humanización, a la inclusión, al reconocimiento ciudadano y pleno de los pacientes. Por otra parte se apunta a incluir las áreas asistenciales de la Salud Mental en las áreas físicas y conceptuales de Atención Primaria, en conjunción con el resto de la Salud, con la territorialización de las acciones, y un relevante rol de la Sociedad Civil y de los familiares organizados, para desarrollar acciones que borren la estigmatización y apunten a la inclusión familiar, laboral, a la socialización, con todos los beneficios que conlleva, contrario o en las antípodas de la histórica reclusión sostenida. Y, al fin, se comienza a definir y acordar el cierre definitivo de los Hospitales Psiquiátricos, “los Manicomios” presentando alternativas variadas y posibles, residencias, talleres, espacios educativos.

No obstante, más allá de avances en el protagonismo, en redes, de la sociedad organizada, asociación de familiares, de técnicos, sensibilizados y dispuestos a avanzar en pro de mejorar la asistencia y consolidar la implementación de la ley, estamos en el punto de partida, queda mucho para hacer.

Enmarcado en esta falta de consolidación de la preocupación por la salud mental, siempre dando preeminencia a los males orgánicos, hoy, aparecen las carencias de atención al vasto asunto de las patologías “de la mente” provocados por la crisis.

Sabido es que estos sucesos provocados por el fenómeno Covid 19, llevan a los ciudadanos concretos a innumerables situaciones de tensión o de estrés. “El estrés es un proceso natural que responde a nuestra necesidad de adaptarnos al entorno; pero resulta perjudicial si es muy intenso o se prolonga en el tiempo”

(*) “Los síntomas de estrés pueden manifestarse tanto a nivel psicológico como físico, estos son los más frecuentes: depresión y riesgo suicida o ansiedad, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos, trato brusco hacia los demás, incremento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos, insomnio, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas, tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, perturbaciones en el sueño, dolores de cabeza, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestión, respiración agitada, , sarpullidos, disfunción sexual, etcétera. (*)

Hoy por hoy, todos estos numerosos síntomas, determinarían la necesidad de disponer de atención específica, que justamente, no ha sido encarada a cabalidad por los Servicios, las Instituciones o el Estado, por la preeminencia, -razonable – del direccionamiento del accionar al control y resolución de la enfermedad infecciosa por Coronavirus, pero, se termina olvidando, exactamente, la atención de las repercusiones importantes expresadas en estos trastornos de Salud Mental, resuelta solo parcialmente, por teléfonos solidarios, que han sido difundidos, desde ASSE, desde la Facultad de Psicología, u otros y, el accionar comunitario en Redes, que ha cumplido en éste y otros temas referidos a la pandemia y la crisis, un rol relevante como elemento cohesionador y generador de ciudadanía.

No obstante las carencias desde el punto de vista asistencial, en el transcurso de la cuarentena para la mayoría de la población, se han desarrollado en las redes, muy activas, ayudas, ejercicios, clases, por parte de instituciones o personas o profesores solidarios – para poner los pies sobre la tierra – con diversas rutinas de ejercicios físicos, técnicas de relajación, yoga, o meditación, no debemos olvidar las simples rutinas de caminatas, aún en espacios reducidos (recuerdo inevitablemente a los presos con rutinas de marcha en espacios de 3 x 2) en casas o apartamentos. Por otra parte, para los niños, los adultos somos fundamentales y, deberíamos integrarnos, formar parte, de los “deberes” que reciben desde los centros educativos, deberíamos compartir lecturas, juegos, con lo que contribuiremos y mucho a la salud y el acompañamiento de los niños, con el beneficio mutuo del tiempo compartido que muchas veces nos falta.

Y, para el final, la comunicación, la que permiten hoy por hoy la telefonía, la informática. Diríamos: comunicarnos- comunicarse, en redes o persona a persona, para ayudar-acompañar y viceversa, escuchar y ser escuchados, cosa que nos hará muy bien a unos y a otros, el estar presentes con quien apreciemos. Además, leer, leer, pintar paredes, muebles, arreglar cosas, jardinería, aguzar el ingenio, siempre aguzar el ingenio.

(*)1 – Medniplus Enciclopedia Médica/2 -publicación de MayoClínic

CORONAVIRUS: una mirada desde la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir (I) por José León Uzcátegui*

El coronavirus: síntoma macabro de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir

“La peor enfermedad es la vida que llevamos” G. R. Ochoa

José León Uzcátegui*

Un mundo asombrado, desconcertado. Una ciencia perpleja, una sociedad- mercado descalabrada, gobiernos sin brújula, poblaciones encarceladas voluntariamente o amenazadas por el Estado con medidas obligantes de distanciamiento, aislamiento, o cuarentena. Una pandemia con amenazas de miedo y de muerte, en la cual reina la incertidumbre. El culpable: una nano partícula invisible, el coronavirus. Receta universal para derrotarlo: quedarse en casa, lavarse las manos, usar mascarilla. Los análisis e interpretaciones, abonados por el encierro involuntario, pululan y dan lugar a todo tipo de especulaciones o de presunciones, la mayoría de ellas sin fundamento. La omnipotencia y el narcisismo humano puestos en duda. Pareciera que la tierra no nos pertenece, que nosotros le pertenecemos a la tierra y estamos violando sus leyes. La salud mental individual y colectiva luce en grave peligro.

Desde la Medicina Social y la Salud Colectiva se han hecho aportes valiosos para entender el significado y las consecuencias de lo que los medios masivos de información presentan como la mayor catástrofe sanitaria en los últimos 100 años (estamos condenados a una pandemia cada 100 años?), y hasta grupos religiosos la muestran como el castigo divino por culpa de una humanidad pecadora.

En estas líneas presentamos algunas reflexiones sobre la pandemia desde la perspectiva de la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir.

El origen del mal

Nada claro sobre el origen de esta minúscula partícula mortífera que aterroriza el planeta, sin distinguir clases, ni sexos, ni razas. Es probable que pasen muchos años antes de saber a ciencia cierta cómo fue el comienzo de este virus, o algunos documentos secretos desclasificados lo develen, o quizás nunca se sepa. Para algunos se trata de un hecho natural, como sucede con cualquier otro germen, una nueva mutación de un virus (en este caso del coronavirus) que provoca una enfermedad (esta vez el COVID-19). Para otros es la consecuencia de una relación hombre-naturaleza, que regida por intereses mercantiles está desencadenando demonios de la madre tierra. Otros aseguran, y muestran pruebas de ello, que se trata de una pandemia advertida por organismos técnicos (OMS) o por políticos y gobernantes (Bush, Obama) y hasta por empresarios (Bill Gates, Rotshild) que desde antes de aparecer este virus ya lo habían anunciado; amén de la predicción hecha por algunos videntes y astrólogos, o las profecías de Nostradamus que se estarían cumpliendo, sin faltar la posibilidad de la mano perversa de algún extra-terrestre en el asunto. Se añade también la guerra bacteriológica, afirmando que fueron laboratorios del imperio norteamericano que generaron el virus ante el peligro de una nueva potencia amenazante como lo es China y lo ”sembraron” en ese país para provocar el descalabro de esa economía pujante; o viceversa, se trata del virus “chino”, creado en laboratorios de Wuhan (ciudad donde apareció inicialmente) para provocar la enfermedad, con sacrificio de algunas vidas perfectamente tolerable para un país de 1.400 millones de personas, y luego diseminarlo por el mundo, particularmente hacia los EEUU y así salir gananciosos en términos mercantiles, técnicos y políticos. En fin, una situación en la cual lo único que parece claro es la confusión,…. y la insanía mental de unos pocos amenazando con propagarse. He allí nuestro primer tema de Salud Mental Colectiva.

Otra mirada sobre las pandemias

No es la primera ni va a ser la última. Las cinco pandemias más letales a lo largo de la historia moderna han sido: Viruela, Sarampión, la mal llamada ‘gripe española’ de 1918, la peste negra, y el VIH. La Viruela se calcula que mató a 300 millones de humanos; el sarampión, otro virus que ya ha cobrado la vida de unos 200 millones de personas; la ‘gripe española’ de 1918 que mató en apenas dos años unos 80 millones; la epidemia de peste negra que asoló a Europa a mediados del siglo XIV matando unos 50 millones de seres; el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que si no se trata mata al 80% de los infectados , a finales de 2016 había en el mundo unos 36,7 millones de personas infectadas por el VIH; todo esto según cifras de la OMS. Más recientemente, en 2009 con la gripe H1N1, en 2014 y 2019 con los brotes de Ébola en África Occidental y en la República Democrática del Congo, y en 2016 por el virus Zika, sin ser declaradas pandemias, estos virus provocaron miles de miles de muertes. Ninguna ameritó estados de emergencia o cuarentenas. No menos significativos, los decesos por enfermedades como tuberculosis, paludismo, diarreas (shigellosis), influenza, sarampión, cáncer, las muertes evitables por desnutrición, muertes maternas, los decesos por accidentes de tránsito, por violencia y por consumo de drogas, lícitas o ilícitas, las cuales forman parte de una morbi-mortalidad que produce millones de muertes prevenibles y/o evitables cada año. Para ello ninguna alarma, ningún estado de alerta. Las cifras son aterradoras. Mueren DIARIAMENTE en todo el mundo por cáncer: 26.300; tabaquismo: 22.191; aire contaminado: 13.700; alcoholismo: 7.671; neumonía: 7.623; diarrea: 4.383; VIH: 2.739 (ALAMES, 2020). Solo la malaria afecta entre 230 a 250 millones de personas al año y, de ellas, mueren 1.375 al día. Más de 800 millones de personas padecen de desnutrición crónica en el mundo. Y ningún titular en los medios ni en las redes generando miedos por ello….

Ni que hablar de las amenazas y daños que se producen impunemente día a día contra la Naturaleza y contra los animales en todo el planeta, sin que se declaren alarmas de ningún tipo. Las emisiones recientes de gases de efecto invernadero son las más altas de la historia; muchos de los cambios observados que provoca no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. Se han alcanzado unas concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso sin parangón en por lo menos los últimos 800.000 años. Los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida han ido perdiendo masa, los glaciares han continuado menguando en casi todo el mundo. El derretimiento de los glaciares pone en riesgo la vida de la sexta parte de la humanidad que depende de ríos que se originan en glaciares. Se han observado cambios en muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos. Es muy probable que las olas de calor ocurran con mayor frecuencia y duren más, y que los episodios de precipitación extrema sean más intensos y frecuentes en muchas regiones. El océano se seguirá calentando y acidificando, y el nivel medio global del mar continuará elevándose. Nuestro clima ha cambiado a mayor velocidad, los océanos se han acidificado y han desaparecido biomas enteros. Entre los años 1970 y 2012, sólo 42 años, la abundancia poblacional de vertebrados sufrió una disminución de 58%. Se están extinguiendo 150 especies animales al día, la mayor pérdida de diversidad biológica desde que desaparecieron los dinosaurios. Hay una mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos: huracanes, inundaciones, olas de calor, incendios forestales, sequías prolongadas, procesos de desertificación y pérdida extendida de tierras agrícolas y pecuarias. Desde mediados del siglo XIX, el ritmo de la elevación del nivel del mar ha sido superior a la media de los dos milenios anteriores, lo cual está conduciendo a la desaparición de islas habitadas. Las ciudades costeras en todo el planeta están en riesgo severo. Sistemas ecológicos completos pueden colapsar. Hay una pérdida de la variedad de semillas de alimentos básicos como trigo, maíz, soja, papa y el control que sobre éstas tienen en forma oligopólica unas pocas transnacionales. Existe un masivo colapso de la población de insectos en el planeta, causado por la acción humana. Se ha provocado una contaminación en gran escala de tierras y aguas por el uso de agrotóxicos en la agricultura. La elevación de la temperatura de los mares y su acidificación está deteriorando los arrecifes de coral con sus dañinas consecuencias. El uso de fertilizantes, pesticidas, maquinarias y la destrucción de los suelos provocan algo más de la décima parte de los gases invernadero (Lander, 2020). Todo esto no es producto de ninguna maldición ni castigo divino. Los responsables están identificados, tienen nombre y apellido, convictos y confesos. Psicópatas y sociópatas, gobernantes y amos del mercado mundial ponen en peligro la vida. Una verdadera pandemia ecocida planetaria. Quién amenaza con poner fin a la vida sobre el planeta?. Un segundo tema fundamental de Salud Mental Colectiva.

El momento histórico-político, el advenimiento de una crisis civilizatoria y el coronavirus

Si algo caracteriza este momento histórico es la pugna EEUU-China. EEUU, un imperio en decadencia, como lo muestran múltiples indicadores: es el país con la deuda externa más grande del mundo, deuda impagable; el poderoso dólar, gracias al acuerdo de Breton Woods de la post-guerra, es la única moneda que no tiene respaldo alguno y se imprime por billones alimentando la fantasía de riqueza de millones de seres; el costo de la mano de obra en EEUU es muy superior a la de cualquier país asiático, donde se radica hoy el capital transnacional, mientras la mercadería china invade el mercado norteamericano; el balance comercial de los últimos dos años, por primera vez después de la post-guerra es favorable a China. Y del otro lado, China que se asoma como la nueva potencia mundial…capitalista. A su lado Rusia y la India.

El coronavirus no provoca la crisis económica que estamos observando, esta ya se venía incubando y expresando en la última década. En el mundo post-pandemia un nuevo orden económico mundial encabezado por China se avizora.

Sin embargo, la crisis no es solo ésta, va mucho más allá. El coronavirus vino a develar elementos que desnudan el carácter novedoso, dramático y profundo de la situación que vive la humanidad.

Cualquiera haya sido el origen de esta pandemia, lo que no hay duda es que estamos asistiendo a la más grave crisis del mundo moderno. Además de, y más que una crisis económica, social, política, estamos en presencia de una crisis ética, una crisis de valores. Pero, por encima y relacionado con todo ello, se trata de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir. Es la crisis de la modernidad, de los mitos del crecimiento, del desarrollo, del progreso. Los amos del mundo, los dueños del gran capital, de manera demencial están poniendo en peligro la vida de la especie humana sobre el planeta. Un ejemplo nos ilustra con claridad. Mientras esta crisis, la generada por el coronavirus, pone en peligro la vida de millones de personas los empresarios de la enfermedad y la muerte incrementan exponencialmente sus ganancias. Porque las crisis no son buenas o malas; para unos, los más, esta crisis puede ser mala o muy mala, pero para otros, los menos, resulta buena, hasta muy buena. El complejo médico-industrial no duda en afirmar que es así.

Pero, mientras nos ocupamos del coronavirus y nos encerramos en casa para derrotarlo, continúa la crisis civilizatoria que nos acontece: se sigue fortaleciendo el modelo antropocéntrico, patriarcal, colonial, clasista, racista que reina en el mundo y cuyos patrones hegemónicos de conocimiento, su ciencia y su tecnología, lejos de ofrecer respuestas de salida a la crisis, contribuyen a profundizarla (Lander, 2010).

El coronavirus, entonces, resulta el síntoma macabro de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir, de organizarse, de producir, de relacionarse consigo mismo, con el otro, con los otros y con la naturaleza; la crisis de una manera de alimentarnos, de curar las enfermedades, y hasta de la manera de jugar, de trabajar, de pensar, de amar. Después de estos días aciagos el mundo ya no será el mismo. Las crisis son eso, significan que las cosas no pueden seguir como venían, que tienen que cambiar. Claro está, nadie garantiza que cambien necesariamente para bien, menos aún para el bien de las mayorías. Pero, esta vez lo que está en juego es la supervivencia misma de la humanidad. Estos días de encierro a nivel planetario pueden alimentar el ocio estéril, la soledad y las angustias existenciales, en medio de carencias materiales básicas, pero también pueden favorecer la reflexión, la toma de conciencia sobre la gravedad de la crisis y gatillar la necesidad y posibilidad de plantearse UNA NUEVA MANERA DE VIVIR individual y colectiva.

En palabras de Leonardo Boff, hablando de ese ser vivo que es la Tierra (Gaia): “….nosotros, hombres y mujeres, somos Tierra…..somos Tierra pensante. Y tan lejos ha llegado la codicia de ese pequeño grupo voraz (los amos del mundo), que, actualmente, la Tierra se siente agotada, hasta el punto de haber sido afectados sus límites infranqueables…….sacamos de ella más de lo que puede dar. Actualmente ya no consigue reponer lo que le quitamos. Entonces, da señales de que está enferma, de que ha perdido su equilibrio dinámico, recalentándose, formando huracanes y terremotos, nevadas antes nunca vistas, sequías prolongadas e inundaciones devastadoras. Y más aún: ha liberado microorganismos como el sars, el ébola, el dengue, la chikungunya y ahora el coronavirus. Son formas de vida de las más primitivas, casi al nivel de nanopartículas, sólo detectables bajo potentes microscopios electrónicos. Y pueden diezmar al ser más complejo que la Tierra ha producido y que es parte de ella misma, el ser humano, hombre y mujer, poco importa su nivel social.”

La respuesta a la pandemia

Como es de esperar las respuestas a sucesos catastróficos son múltiples y es vista desde diferentes ángulos, respondiendo a los intereses de cada uno de los actores en juego. En esta oportunidad ante la pandemia del coronavirus las reacciones son demostrativas. Consideraremos brevemente algunas, en nuestra opinión los más significativas.

Desde los gobiernos, en general, hay desconcierto e impotencia. La pandemia develó que la mayoría de los sistemas de salud en el mundo ni son sistemas ni son de salud. Son agregados de servicios, de atención a la enfermedad, privatizados o en proceso de privatización, lo que les dificulta y hasta les impide atender la salud como un derecho individual y social, responsabilidad del Estado. La salud es vista como una mercancía y al igual que la seguridad social son un campo más de inversión, de ganancias, de acumulación de capital. Para muestra un gran botón, EEUU en el campo de la salud está completamente privatizada, con el mayor gasto per cápita y con el sistema de salud más ineficaz e ineficiente del mundo. O los casos de Italia, España en Europa, o Chile y Colombia en Latinoamérica donde las políticas neo-liberales desmantelaron la salud pública, y los efectos están a la vista con una alta morbi-mortalidad por la pandemia. En otro sentido, los gobiernos con fuerte presencia del Estado, con sistemas de salud públicos logran un mayor y mejor control de la enfermedad (China o Cuba son ejemplo).

Otro actor relevante es el complejo médico-industrial, la industria farmacéutica y tecno-médica, una de las transnacionales más rentables del planeta, que aparece como la gran beneficiaria de la pandemia. Gracias a la venta de medicamentos, material médico-quirúrgico, tecnología, equipos,….ganancias por donde se le mire. Financian las investigaciones, las medicinas, las vacunas; son la gran industria de la enfermedad y la muerte.

Los medios de comunicación masivos y redes sociales que en un mundo globalizadocumplen un papel fundamental, pero puede ser para el bien o para el mal. Una cosa es información y otra es comunicación. La comunicación requiere retroalimentación, posibilidad de enviar y recibir información, es bidireccional. La información es unidireccional, emisor a receptor, permitiendo transmitir información de acuerdo a los fines e intereses de quien es el dueño del recurso mediático. El extraordinario papel que pueden cumplir en labor educativa de masas, de información oportuna y veraz, en la actividad escolar o de trabajo a tele-distancia, son extraordinarias; pero con frecuencia son utilizados por intereses mercantiles o gubernamentales como instrumentos de información sesgada o de manipulación de la opinión pública, que intencionalmente o no, planificado o formando parte de su dinámica de generar noticias o preservar intereses, han convertido el COVID-19 en la pandemia del miedo o en instrumento de control social. Tanto o más daño provoca el psico-terror que provocan como la enfermedad misma. Su efecto sobre la salud mental de la población puede ser aterrador.

La gente, los ciudadanos, la población, actores y principales víctimas de la pandemia. Cuentan para las cuentas de enfermos y de muertes, sobre todo los más débiles, los más frágiles, los ancianos, quienes padecen enfermedades crónicas, los pobres, quienes no tienen casa o no tienen comida en la cuarentena. Aunque no faltan llamados a la participación social, en la gran mayoría de los casos tal participación es escasa, pasiva, manipulada, o formal. En ésta, y cualquier otra enfermedad se requiere una participación ciudadana activa, autónoma, y organizada de la población. La ausencia o poca participación ciudadana puede convertir la pandemia, a partir de ahora, en un pretexto peligroso en un instrumento de control social.

Salud Mental Colectiva y el COVID-19

No hay duda que la crisis provocada por la pandemia, inscrita en la crisis civilizatoria que venimos comentando, provoca trastornos psicológicos, reactiva alteraciones psíquicas ya existentes o complica cuadros psiquiátricos, por diversas razones. Una larga lista de asuntos pudiéramos incluir en esta consideración. El encierro, la cuarentena, el distanciamiento social, el sentimiento de pérdidas, de vulnerabilidad y finitud, la amenaza de enfermar y morir, la incertidumbre generalizada por una amenaza invisible, microscópica, con una matemática minuto a minuto de enfermos y muertes ampliamente divulgada por las redes en una sociedad globalizada, son todos elementos que favorecen, desencadenan o agudizan cualquier tipo de síntomas o cuadros de trastornos psíquicos. De la experiencia y estudios sobre situaciones parecidas como lo son desastres naturales, eventos traumáticos masivos, stress sostenido en colectividades, hay una abundante literatura. Al cabo de tres o cuatro semanas de aislamiento, cuarentena o distanciamiento social, los individuos, el grupo familiar, y la comunidad se resienten y aparecen conflictos diversos, bien sea en la pareja, en los hijos, con los familiares y vecinos. Además, no es lo mismo el aislamiento en una casa amplia con comodidades que aloja 3 o 4 personas, que en una vivienda estrecha, con escasez de agua, con servicios públicos deficientes, donde habitan 5 o más personas, regularmente con poco contacto entre ellos porque estudian o trabajan y ahora se ven obligados a permanecer en tan estrecho recinto todo el día juntos. Se añaden las dificultades para obtener alimentos, los temores por la amenaza de perder el empleo, la gran cantidad de personas y familias cuyo único ingreso es el trabajo no formal, que se ve interrumpido y los obliga a romper con las medidas sanitarias indicadas. Es cierto que puede ser una oportunidad estelar para compartir, para el reencuentro familiar, hacer cosas diferidas o no habituales, placenteras, practicar juegos o actividad física. Es indudable que debemos promover este tipo de conductas en aras de un equilibrado estado de salud mental. Pero, aunque saludable no idealicemos esta respuesta. Es inevitable que al pasar de los días, y con la incertidumbre y los temores alimentadas por la información mediática, los rumores, las noticias que traen familiares, amigos y vecinos, las alteraciones y trastornos psicológicos es muy probable que se puedan presentar. Van apareciendo síntomas característicos de estas situaciones como lo son el insomnio, inapetencia, ansiedad, tristeza, miedo, elementos fóbicos y paranoides. En muchos casos se complica por la dificultad para obtener psicotrópicos y/o por su carestía. Particular atención y demanda se presenta con algunos sectores vulnerables: asilos o casas de ancianos, cárceles, indigentes, retenes de niños y de adolescentes.

Hacer frente a esta variada gama de asuntos requiere diversos mecanismos e instrumentos de ayuda no siempre disponibles. No se trata solo, ni fundamentalmente, de contar con especialistas en salud mental, tales como orientadores, terapeutas, psicólogos y psiquiatras. Es una vasta operación donde la información oportuna y pertinente, canales de comunicación adecuados, prácticas de solidaridad, cooperación, apoyo mutuo, por parte de familiares, amigos, vecinos, pueden jugar un papel fundamental.

Este tipo de situaciones puede generar un doble tipo de reacciones. En unos casos en la conducta individual y grupal puede privar el individualismo, el egoísmo, la competencia, el sálvese quien pueda, que cada quien haga y resuelva como mejor le parezca; es en buena medida la cultura en la cual nos hemos formado. Sin embargo, en otros casos puede prevalecer lo contrario, y esta situación de amenaza individual y colectiva lo favorece; puede predominar entonces la solidaridad, la cooperación, el altruismo, la generosidad, que favorecen múltiples mecanismos para hacer frente a la adversidad. Se despierta y fortalece la resiliencia, la capacidad humana de hacer frente de manera exitosa a las peores adversidades en las más difíciles circunstancias, por cierto echando mano a dos de las principales herramientas de la resiliencia: el humor y el amor. Las tareas de prevención, atención y cuidado, y sobre todo las de promoción de Salud Mental son fundamentales durante y después de la pandemia. Las llamadas gratuitas a líneas telefónicas que ofrecen ayuda profesional pueden conformar un valioso apoyo.

A manera de conclusión

Sin duda un panorama sombrío. Son tiempos difíciles. Pero después de la noche, el día. De la muerte nace vida. La incertidumbre y lo inesperado nos dan las grandes sorpresas y abren posibilidades. Las crisis son un reto, un estímulo. Nos dicen que las cosas no pueden seguir como venían, que tienen que cambiar. Son una amenaza y una oportunidad. Esta crisis está provocando también una reacción individual y colectiva de optimismo, de confianza, de esperanza, de cooperación y solidaridad. Sus manifestaciones se multiplican en todas las latitudes, desde la familia y el vecindario hasta en el nivel regional, nacional e internacional. Surgen modalidades de trabajo a distancia, experiencias cooperativas, grupos de ayuda múltiples, cooperación entre sectores gubernamentales, políticos, sectoriales y nacionales. La incertidumbre y el miedo encuentran respuesta en la solidaridad y la esperanza. Otro mundo es posible, otra manera de vivir es necesaria, parecen ser consignas del nuevo mundo que se asoma. Allí inscribimos nuestros modestos esfuerzos.

En próximas entregas trataremos asuntos como: las acciones en Salud Mental Colectiva, sobre todo a nivel comunicacional y en el primer nivel de atención en el marco de la Atención Primaria en Salud (Cuidado Integral), el mundo post-pandemia, las lecciones que vamos obteniendo, ¿hacia donde ir? ¿Qué hacer?.

*José León Uzcátegui. Venezolano. Médico-psiquiatra. Doctor en Ciencias Sociales. Especialización en epidemiología psiquiátrica

UN TORNADO SE ABATIÓ SOBRE EL MUNDO Y NOS INTERPELA por Pablo Anzalone

Una crisis con muchas dimensiones

El mundo sufre de manera impactante la epidemia del Coronavirus Covid 19 . Varias opiniones (Alicia Barcenas 2020) señalan que ninguna de las grandes pandemias de la historia irrumpió en un mundo tan poblado (más de 7700 millones de personas) ni tan interconectado y con un planeta ambientalmente enfermo. Es la mayor crisis humana y de salud de este tiempo. Este grave problema sanitario rápidamente está generando una emergencia alimentaria, social y económica. Comienzan una serie de transformaciones cuyas consecuencias todavía no conocemos.

Los cálculos sobre el descenso del PBI en todos los paises van desde lo grave a lo catastrófico.

Los debates sobre como aplanar la curva del Covid 19 van agregando otras discusiones sobre como enfrentar el pico de deterioro en las condiciones de vida de grandes sectores. Como casi todas las crisis económicas es muy posible que los peores efectos se descarguen sobre los sectores populares. Aunque en este caso haya ingresado por los sectores mas ricos. Es muy probable que las desigualdades se agudicen, que se concentre más la riqueza.

También hay riesgos de mayores limitaciones a las libertades públicas ya que en el marco de las medidas contra la pandemia, se cometen abusos de poder y violaciones a los Derechos Humanos.

Por otro lado las recetas más ortodoxas se han ido quebrando y han debido llamarse a silencio los grandes defensores de achicar el Estado, privatizarlo y aplicar un paquete rígido de medidas de austeridad reduciendo el gasto público y sobre todo el gasto social. Los Estados son protagonistas fundamentales en esta crisis. Ni siquiera los fundamentalistas del mercado pueden negar su rol.

Se ha señalado bien que junto a las amenazas han surgido respuestas solidarias, mancomunión de esfuerzos, sensibilidad ante los problemas de los demás, innovación y acción.

Sin embargo no es una tormenta en un día soleado. Una referente del ecofeminismo Yayo Herrero sostenía hace pocos meses, antes del Covid 19 que “La humanidad se encuentra en una difícil situación. La mejor información científica disponible apunta a que los ecosistemas ya están colapsando y es imposible seguir negando el agotamiento de energía y materiales. Ya no es creíble, además, que el deterioro ambiental sea el inevitable precio a pagar por vivir en sociedades en las que las grandes mayorías se sienten seguras: a la vez que se está destruyendo la naturaleza, las desigualdades en todos los ejes de dominación –género, clase, procedencia, edad- se han agudizado y las dinámicas que expulsan a las personas de la sociedad están adquiriendo una velocidad aterradora”. Somos seres ecodependientes, interdependientes, afirma Herrero, la sostenibilidad del planeta es un proceso autogenerado, que dispone de mecanismos para reorganizarse.

En América latina en los comienzos del siglo XXI y durante una larga década hubo un proceso de crecimiento y distribución en el plano económico, de ampliación de derechos de sectores históricamente postergados, que se tradujo en un descenso significativo de la pobreza y la indigencia. Sin embargo la crisis internacional de 2008 y el renovado advenimiento de concepciones neoliberales en lo económico, detuvo el descenso de la pobreza y puso en riesgo los avances sociales obtenidos.

La Salud puesta a prueba

Aquellos países que invirtieron en su salud, que crearon o fortalecieron sistemas de salud sólidos,

sobrellevan mejor la epidemia. Y los que recortaron recursos para la salud padecen consecuencias mucho mayores. La pandemia del coronavirus nos ha mostrado que los sistemas de salud no pueden responder a las lógicas del mercado. Por un lado se demostró fundamental tener una financiación adecuada y solidaria donde el acceso a los servicios no dependa del poder adquisitivo de cada persona. Son los niveles de inversión necesarios, que se traducen en la dotación del personal, en la disponibilidad de infraestructuras. Pero además importan mucho las estrategias que llevan adelante.

Las formas de atención más próximas a las familias y comunidades son un componente a jerarquizar . El cierre de policlínicas zonales no es una buena estrategia global pero tampoco en relación con el COVID 19. El sistema de salud no puede retraerse sino por el contrario debe fortalecer un Primer Nivel de Atención resolutivo, evitando la concentración de personas en las puertas de urgencia. De esta forma se puede realizar en domicilio o en dispositivos territoriales, la atención básica de los casos leves, acotando la cantidad de casos complicados y derivándolos correctamente. Para ello el personal de los centros de Primer Nivel deben contar con todos los elementos de protección frente al coronavirus.

En el abordaje de la epidemia no solo deben considerarse los riesgos de contagio sino también la manera de prevenir y tratar adecuadamente otros problemas relacionados, como los de salud mental, salud ambiental, inseguridad alimentaria y las Enfermedades Crónicas No Transmisibles ENT.

Comunidades en movimiento

Las personas no son solo pacientes y las comunidades no son conjuntos de pacientes sino protagonistas de su salud, también en el caso de la epidemia. Más allá del cumplimiento efectivo de las medidas resueltas por la autoridad sanitaria o las indicaciones de los técnicos, hay una dimensión clave que es el autocuidado y el mutuo cuidado, la solidaridad, la prevención en y desde la comunidad. En Uruguay hay una cantidad de organizaciones y colectivos, Redes de Adultos Mayores, Redes de Salud, que conforman comunidades. Los actores locales, las coordinaciones intersectoriales en el territorio, son necesarias para una política integral de Salud. La creación de un entramado social activo no es un resultado espontáneo sino producto de múltiples experiencias y aprendizajes. Este es un momento donde volver a formar Agentes Comunitarios de Salud sería muy necesario.

Retomo aquí una breve presentación de la Red de Municipios y Comunidades Saludables.

“ En los últimos meses se llevaron adelante una serie de intercambios entre distintos municipios y organizaciones sociales (Mov. Nal de Usuarios de Salud, Org. Usuarios del Cerro, etc), División Salud de la IM, Proyecto Udelar CSIC (Facultad de Medicina, Ciencias Sociales y Enfermería). En ese marco surgió el interés en crear una Red entre gobiernos municipales, movimientos sociales, instituciones académicas y otros actores en el territorio en el marco de la estrategia de MUNICIPIOS Y COMUNIDADES SALUDABLES (MCS)”.

“Desde un punto de vista ético, teórico y práctico esto implica asumir la salud con una visión integral que piensa en las comunidades como actores fundamentales y los territorios como escenarios privilegiados para construir participación social y acciones sobre los determinantes sociales. Se ha hecho mucho en esta dimensión y es importante apoyarse en todas esas experiencias y protagonistas”.

“La creación de una Red de Municipios y Comunidades Saludables donde instituciones y colectivos sociales sumen esfuerzos con participación de la academia tiene como objetivo fortalecer experiencias en el abordaje intersectorial y comunitario de los problemas de salud con énfasis en la prevención y promoción . La cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud aporta en el marco de la estrategia de Municipios y Comunidades Saludables”.

“Este involucramiento de comunidades, gobiernos locales, academia y un espectro amplio de actores es importante hoy para afrontar la situación actual de pandemia por el coronavirus, tanto en sus aspectos sanitarios como sociales, económicos, éticos, culturales y de derechos humanos. Sin perder de vista todo el resto de los problemas existentes”.

“Entre las actividades previstas por la Red de Municipios y Comunidades Saludables está planteada la realización de una serie de talleres abiertos que comienzan con un Taller sobre “Salud Mental en tiempos de coronavirus”, el jueves 16 de abril a las 18 hs en el salón virtual” :

https://meet.jit.si/SaludMentalentiemposdecoronavirusRedMunicipiosyComunidadesSaludables

“Luego están previstos talleres sobre Situación de las Personas Mayores, Emergencia Alimentaria y Violencia doméstica. La Red está abierta a la participación de organizaciones sociales, gobiernos locales e instituciones académicas, interesadas en el trabajo conjunto. Para tomar contacto con la Red pueden escribir al correo: municipioscomunidadesaludables@gmail.com”.


Sistemas de Salud proactivos

Ante la epidemia es imprescindible un monitoreo de la organización y el funcionamiento efectivo del sistema de salud. Una mirada parcializada se limita a una lógica de “caja negra” donde los únicos indicadores considerados son: cantidad de personas infectadas, cantidad de internados (comunes y CTI) y fallecidos. Pero ese enfoque es demasiado limitado.

Se requieren estrategias integrales y evaluar su funcionamiento hasta en sus detalles. Es necesario un monitoreo de los mecanismos de atención telefónica y a domicilio, la atención en puertas de urgencia y las policlínicas zonales, y no solo las internaciones. Importa corregir rápidamente las iatrogenias y omisiones que se produzcan. Existen situaciones donde medidas motivadas por una actitud de prevención crean situaciones de riesgo en la población afectada. Por ej procedimientos de atención donde las personas tienen que hacer colas en la calle para acceder a medicamentos u otras prestaciones porque se limita el ingreso a los locales o porque no hay respuesta descentralizada. Esta evaluación es responsabilidad de cada efector, pero también la autoridad sanitaria debe hacer un seguimiento permanente. Crear un cuadro de indicadores de información obligatoria frecuente sobre calidad y condiciones de la atención es parte de la rectoría.

Los organismos participativos del SNIS como Junasa, Judesas, Julosas y Consejos Consultivos deben ser convocados y consultados en todo este proceso. A nivel nacional pero también local se necesitan espacios de diálogo donde se escuche la voz de usuarios, trabajadores y comunidades.

Este seguimiento no se puede limitar a la epidemia de coronavirus. Seguramente es preciso abarcar todas las patologías priorizadas. No es bueno desatender otras patologías relevantes, porque de hacerlo tendremos mayor morbilidad y mortalidad por las causas ya existentes. El país dió un paso importante con la delimitación de problemas prioritarios y Objetivos Sanitarios Nacionales. Vale la pena volver sobre ellos, pensar la coyuntura desde esa mirada y empezar a planificar con perspectiva de mediano plazo. Ninguna patología puede abordarse adecuadamente en forma aislada.

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO Nº229 Abril 2020