DEFENDER LA DEMOCRACIA, ELEGIR LAS BATALLAS, MARCAR LA AGENDA por Javier Cousillas

Escribe Javier Cousillas

Integrante del MAS-959

Artículo publicado en La Diaria 17 de enero 2023

Defender la democracia, elegir las batallas, marcar la agenda | la diaria | Uruguay

Los hechos que a menudo se reiteran en nuestro continente nos deben lleva a una reflexión permanente sobre cómo se mueven las derechas y de qué manera enfrentarlas desde nuestras filas, con nuestras fortalezas y debilidades.

Como dice Boaventura de Souza, lo que ocurrió en Brasilia hace pocos días, no es algo espontáneo ni cosa de “locos sueltos”, sino que son actos de terrorismo muy bien planificados y constituyen parte de una estrategia de las derechas a nivel global.

Cuando las derechas pueden perder el poder comienzan a cuestionar los procesos electorales, instalar en el imaginario colectivo la idea de fraude como ocurrió en Brasil y anteriormente en otros países del continente.

Ante la imposibilidad de recoger apoyos mayoritarios, la idea es debilitar al gobierno entrante poniendo en duda su legitimidad. Y para ello es fundamental una fuerte presencia en las redes, tener del mismo lado a los medios masivos, a la cabeza del sistema judicial, algunas patronales defensoras de status quo (como la de los camioneros, cámaras empresariales, etc.) y por supuesto los principales cuadros de las Fuerzas Armadas, a la vez que coartar derechos a aquellos sectores populares que seguramente se encuentren en la vereda opuesta decididos a enfrentarlos.

En el fondo se trata de cuestionar la democracia y a los “políticos” instalando en la cabeza de la gente que no es este sistema el que va a solucionar sus problemas. De allí a llamar a algún “Mesías” no es mucho el trecho a recorrer.

¿Estamos tan lejos en nuestro país de recorrer este camino?

El manejo mediático de la crisis ANCAP-Sendic fue apenas una muestra, ¿O no quedó instalado en la cabeza de miles de uruguayos que “se afanaron 800 millones de dólares”? Somos de los que estamos convencidos de que no perdimos en 2019 por eso, sin embargo, estamos persuadidos que tuvo su incidencia.

¿No es permanente el agravio a la principal fuerza del país desde algunos senadores y operadores oficialistas e incluso en alguna oportunidad desde el propio Presidente de la República?

Queda claro también, que el momento que atraviesa el Presidente y la propia institución Presidencia de la República, no fortalece la visión que los uruguayos puedan tener ya no sólo de su persona, de su partido y aliados de la coalición, sino de la democracia representativa y su piedra basal: el sistema de partidos.

¿Esto es bueno para las derechas de cara octubre 2024? Seguramente no, pero tampoco para nuestra izquierda. Si la apuesta es dejar que el gobierno se cocine en su propio hervor, no es seguro que si nos sentamos en la vereda a esperar el resultado de esta estrategia, el féretro pase en procesión frente a nuestras casas.

¿Qué queremos decir con esto? Que el país necesita el retorno de la izquierda al gobierno, pero no de cualquier manera ni para cualquier cosa. No alcanza sólo con denunciar irregularidades, ilegalidades, etc. (que hay que hacerlo) ni salir atrás de cada pelota como si fuera la última y contestar cada aparición de un gobernante en los medios, (como la discusión sobre qué tan buena es la temporada turística y si entraron 4 turistas mas o menos que en 2019!).

La agenda debemos marcarla nosotros y no dejarnos intimidar por el “estuvieron 15 años y no lo hicieron”. Porque, entre otras cosas, también hay que defender lo que se hizo.

Es una debilidad para la izquierda no exponer alternativas a las propuestas que impone el neo- herrerismo y su coalición de gobierno.

Se están procesando dos reformas muy importantes para el país y con un resultado claramente negativo: la de la Educación y la de la Seguridad Social (o sistema jubilatorio). Los uruguayos saben que la izquierda se opone, pero no sabe que vamos a hacer con estos temas.

No se trata de redactar un proyecto alternativo que sabemos que va a naufragar ante las manos de yeso de los legisladores de la coalición, pero si debemos hacer el esfuerzo de delinear las principales ideas fuerza de nuestras propuestas. Alimentar a los uruguayos con los aspectos negativos de lo que propone la derecha, pero también alternativas.

Y como estos temas muchos otros: la integración geopolítica, políticas medioambientales, transición energética, creación y distribución de riqueza, derechos laborales y generación de empleo, políticas para nuestra infancia y sistema de cuidados, por dónde va a pasar nuestra política de vivienda, como vamos a gestionar la convivencia ciudadana, la seguridad y la administración de Justicia, la profundización de la reforma de la salud, entre otros temas que realmente importan a los uruguayos.

Somos conscientes que en cada uno de estos temas –fáciles de enunciar- tenemos diferencias. Hay que ponerlas sobre la mesa y poner lo mejor de cada uno para alcanzar síntesis superadoras. Lo necesita nuestra fuerza política, pero más aún, lo necesita nuestro país.

Estas respuestas deben delinear el Uruguay del futuro, muy distinto al actual, pero también muy distinto al que dejamos en marzo de 2020.

No se trata de ganar en 2024 para delinear las nuevas políticas, se trata de elaborar esas nuevas políticas (ahora, no 15 días antes de las elecciones) para ganar en 2024.

¿Levemente ondulados?: Uruguay y su ambivalencia

Escribe Milton Romani

Publicado en La Diaria 13 de enero de 2023

https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2023/1/levemente-ondulados-uruguay-y-su-ambivalencia/

Uruguay es ambivalente. Ambivalencia es diferente de ambigüedad. En ella conviven dos sentimientos opuestos al mismo tiempo. Es típico de la esquizofrenia.

Uno de nuestros mitos: la corrupción es de baja intensidad. Levemente ondulada.

Durante años fuimos paraíso fiscal y el imperio de las sociedades anónimas financieras de inversión, fabricadas por varios bufetes prestigiosos, que se usaron para todo tipo de lavado de dinero y de fachada para organizaciones de crimen organizado. Pero al decir del exministro de Economía Ignacio de Posadas, es como acusar a un herrero que fabrica cuchillos por lo que después se hace con ellos.

Algo parecido promovió el actual gobierno para atraer evasores fiscales de Argentina. Quien atrae inversiones chatarra tendrá un país chatarra. Levemente ondulado, pero chatarra. Toda la manija y el humo de la política exterior promovida desde el presidente se viene abajo con estas vivezas y otros escándalos.

Hemos conocido el acomodo clientelar de los militares retirados de Cabildo Abierto y sus familiares. Impolutos autollamados soldados artiguistas pero acomodados.

Según Búsqueda y otros medios, por ejemplo, el coronel Enrique Montagno, exdirector de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), se preciaba de haber colocado a 135 cabildantes. Escandaloso.

El coronel Eduardo Radaelli, procesado y excarcelado por el secuestro y asesinato del científico chileno Eugenio Berríos, tiene una empresa de vigilancia que casualmente ganó una licitación para vender servicios al Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial.

Los casos de clientelismo de este grupo coalicionista sólo compiten con el herrerismo para aprovecharse del Estado, aun cuando claman para bajar su presencia. Levemente ondulados.

Ambivalencia: con Bolsonaro y con Lula

El presidente Luis Lacalle Pou supo tomarse una foto con el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, mostrando una camiseta verde y amarilla con su nombre, regalo de su par. Ahora, acosado por varias denuncias, viaja a saludar a Lula con Pepe y con Sanguinetti. También supieron ser fotogénicos con el desestabilizador brasileño el general Guido Manini Ríos y su esposa, Irene Moreira.

Tengamos en cuenta que aun cuando todo el arco político denunció el ataque bolsonarista a la institucionalidad brasileña y al presidente Lula, hubo abrazos y aplausos a Bolsonaro, y muchas prácticas de algunos actores son levemente bolsonaristas. Usan los fueros y la impunidad para promover el odio. Lo hacen desde el poder. ¿Qué harán cuando estén, inevitablemente, en la oposición?

Ahora el tema corrupción se complica. No hablemos del papelón de la Junta de Transparencia y Ética Pública y los casos ominosos de falta de acción en el caso del senador Juan Sartori o de la exsubsecretaria de Relaciones Exteriores Carolina Ache. No hablemos del archivo de proyectos que regularían y controlarían el financiamiento de los partidos políticos.

El mito se derrumba con una organización criminosa que tuvo sede en el cuarto piso de la Torre Ejecutiva. Bajo los ojos y el aval por omisión del presidente, el secretario y prosecretario de la Presidencia. Eso ha tenido repercusión internacional y la imagen del país cayó abruptamente. No levemente.

“Ustedes me conocen”, dijo Lacalle Pou. En un afán sintético de dar por hecho que él había sido engañado en su buena fe. Luego se conocería que el exjefe de Seguridad, Alejandro Astesiano, era un viejo conocido de la familia, un militante herrerista y que habían advertido de su prontuario dos medios de prensa y hasta el secretario de Inteligencia del Estado.

La unidad del gobierno: muy ondulada

Disimulan, pero la unidad del herrerismo, del núcleo duro de gobierno y de la propia coalición está lesionada. Ataque y fuga (viejos mecanismos de defensa) han sido el estilo Lacalle Pou. Apagar el incendio e ir a otra cosa. El cúmulo de denuncias y la falta de resultados visibles han puesto al elenco en un trance dramático. Los mecanismos de defensa a veces son fallidos y el síntoma vuelve con más intensidad.

Quedan preguntas que seguramente desvelan al equipo presidencial: ¿Quién fue, quién es el que opera desde su seno para difundir nada menos la denuncia del jefe de seguridad del propio Lacalle? ¿Quién decidió, desde adentro, lanzar al ruedo el caso Astesiano? ¿Quién reunió, clasificó la información y decidió disparar contra el presidente?

¿Cómo es posible que no pudiera enterarse de esta maquinación antes? ¿Son los mismos operadores que filtraron el informe sobre el Plan de Inteligencia Estratégica del Estado y que el doctor Álvaro Garcé y el propio Lacalle se apuraron a endilgarles a todos y todas las parlamentarias?

Todo esto parece ser, paradójicamente, un “ajuste de cuentas”. Imposible atribuirlo, como en otras ocasiones, a la maquinación de la oposición. Sólo puede surgir de las entrañas mismas del poder. Estocada y venganza.

Dicho sea de paso: ¿qué ocurre en las Fuerzas Armadas, que a pesar de todos los mimos del gobierno, en tres comunicados públicos el Centro Militar se dio el tupé de criticar abiertamente y en desacato al ministro de Defensa Nacional?

La horda: el modo para nada levemente ondulado de la nueva derecha

En el mundo y en la región vemos que el sistema político democrático está jaqueado por la nueva versión de la ultraderecha. No nos refugiemos en que acá, que somos levemente ondulados, no va a pasar. Hay ya algunos indicios. También creímos durante años que acá no podía haber dictadura y nos comimos una de 12 años con la dosis de muerte, tortura y de terror igual a otras.

La derecha y ultraderecha parecen haber puesto un candado y una encerrona no sólo a la izquierda sino a todo el arco democrático y a la lógica racional que guía el debate político. No quieren debatir, sólo quieren imponer por la fuerza lo que antes imponían con terrorismo de Estado.

Eso en parte se debe al desgaste y al desprestigio de las propias instituciones democráticas, que en base a necesarios consensos sociales y políticos, muchas veces excesivamente, han cedido a la ominosa desigualdad, al autoritarismo policial y militar y a las exigencias de los más poderosos. No han puesto límites, como así tampoco a la corrupción de personal político que usa los cargos para interés personal. La derecha promueve corrupción y luego usa eso para reaccionar.

Parecería ser que ni el golpe militar ni el uso de los resortes de la derecha tradicional han quedado en el pasado. No confían en el juego democrático. Azuzan a la masa, en forma irracional, recurriendo a sentimientos primitivos. Generan odio y miedo como mecanismos de control político. El ataque irracional y contra todo lo instituido es un método de darle curso al odio y usar el miedo para controlar, para imponer, para poner raya a futuras demandas y conquistas.

La gente con miedo se retrotrae. Es la política de las hordas, término que apareció por primera vez en Uruguay y Argentina en la crisis de 2002. Se propaló el miedo a que “hordas de pobres avanzaban saqueando todo”. Fueron (ya entonces) noticias falsas.

Lograron que nos encerráramos y aceptáramos el mayor saqueo a nuestros bolsillos, el de los banqueros corruptos. Privilegiados, mallas oro, vinculados siempre al poder.

No se puede ser ni ambiguo ni ambivalente con este panorama. La izquierda y todo el arco social y político de la democracia no pueden ser flojos. No se trata de subir la apuesta y responder mensaje con mensaje. Acciones, radicalidad democrática, participación social activa y justicia pueden ser el camino. Combatir el miedo es otro desafío que necesitamos enfrentar con sabiduría e inteligencia para eludir el simple reactivo.

ENERGICO RECHAZO AL ATAQUE TERRORISTA EN BRASILIA por JAN ROCHA

Publicado en el Blog de Jan Rocha

Brasil: intento de golpe de bolsonaristas | Oficina para América Latina (lab.org.uk)

Jan Rocha es ex corresponsal de la BBC y The Guardian y vive en São Paulo, Brasil. Es autora de varios libros de LAB y contribuye con esta columna regular para LAB, conocida por su análisis incisivo de la política brasileña actual.

10 de enero de 2023:Hace una semana, Brasilia fue escenario de alegres celebraciones del nuevo gobierno de Lula. Pero el domingo 8 de enero llegó un violento recordatorio de que muchos de los millones de partidarios de Bolsonaro, lejos de aceptar su derrota, quieren derrocar al gobierno electo y provocar una intervención militar en el país.

Miles de terroristas bolsonaristas arrasaron sin ser molestados durante horas por las tres sedes del poder de la capital, el Congreso, la Corte Suprema y el Palacio Presidencial, destrozando todo lo que estaba a la vista. Rompieron decenas de ventanas de vidrio, arrojaron muebles afuera, saquearon archivos y robaron objetos de valor, incluidos regalos de gobiernos extranjeros, computadoras, documentos, armas y municiones del departamento de seguridad. Cortaron una pintura por valor de millones de dólares de uno de los pintores más famosos de Brasil, Di Cavalcanti, dañaron irreparablemente un reloj invaluable del siglo XVIII regalado a la familia real por Luis XIV, rompieron todas las fotos de la galería que contenían las de todos los presidentes brasileños desde el comienzo de la república en 1889 y destruyeron todos los objetos en la oficina de la primera dama. Janja.

Solo no lograron entrar en la oficina del presidente porque estaba protegida por una puerta blindada. En la Corte Suprema destrozaron las sillas de los jueces en la sala principal del tribunal donde se llevan a cabo las sesiones plenarias, robaron las togas de los jueces y arrancaron el escudo de armas de la pared. En el congreso invadieron el Senado y rompieron puertas de vidrio. Varios de ellos orinaron y defecaron sobre obras de arte. La ironía de cantar «Lula ladrao, seu lugar é na prisão» («Lula ladrón, tu lugar está en la cárcel») mientras robaban objetos, parece haberse perdido en ellos. Al menos ocho periodistas, tanto brasileños como extranjeros, fueron atacados y a algunos les robaron sus equipos.

La amenaza de los militares

La policía de Brasilia y los dos batallones del ejército de guardias de palacio no se veían por ninguna parte. A los invasores, que habían llegado en cientos de autobuses de todo Brasil el día anterior, no solo se les permitió marchar por la principal Explanada de los Ministerios hasta la plaza de los Tres Poderes, sino que en realidad fueron escoltados por la policía en el camino. La fuerza policial especial del Congreso, armada con escudos antidisturbios, los agitó.

Quedó claro que el nuevo gobierno había subestimado seriamente la realidad de la amenaza, que se había declarado abiertamente en los mensajes de las redes sociales, y tampoco se dio cuenta del alcance del apoyo a Bolsonaro en el gobierno local, comenzando con el propio gobernador del distrito federal, que había insistido en nombrar al Ministro de Justicia de Bolsonaro. Anderson Torres, un oficial de la policía federal, como su jefe de policía. ¿Dónde estaba Torres cuando Brasilia estaba siendo tomada por hordas de extremistas? En Miami, donde Jair Bolsonaro ha establecido su residencia.

El objetivo de la invasión era ocupar las tres instituciones que simbolizan el poder, apoyadas por sectores de la policía y las fuerzas armadas. Tan seguros estaban los vándalos bolsonaristas de que triunfarían, que publicaron videos de ellos mismos destruyendo y destrozando las instalaciones.

El gobierno de Lula había sido advertido por especialistas en seguridad de que muchos miembros de las fuerzas policiales y las agencias de inteligencia eran partidarios del ex presidente, pero subestimaron las posibilidades de una insurrección violenta, basándose en inteligencia defectuosa. ABIN, la agencia nacional de inteligencia, cuya función constitucional es la defensa de la seguridad de la nación, se había convertido en una agencia dedicada a proteger a Bolsonaro y sus hijos de acusaciones de corrupción.

El vandalismo provoca indignación

Pasaron varias horas antes de que hubiera una reacción, provocada por la indignación por lo que estaba sucediendo. Brasilia fue puesta bajo intervención federal, y la policía finalmente se trasladó y detuvo a 300 personas. Interrogados, algunos de ellos dijeron que les habían pagado para venir a Brasilia y les habían dado boletos de autobús gratuitos. Otros parecen haber creído realmente que las elecciones fueron robadas y Lula no tiene derecho a ser presidente.

A la mañana siguiente, la policía y los oficiales del ejército despejaron los campamentos improvisados establecidos por los partidarios de Bolsonaro fuera de los cuarteles militares en muchos estados. En Brasilia, 1.200 personas en el campamento, muchas de las cuales habían participado en las invasiones del día anterior, fueron detenidas. Entre los habitantes del campo había muchos oficiales militares retirados.

Las campañas de desinformación, incluidos los intentos permanentes de Bolsonaro de socavar el sistema electoral, cuestionar la confiabilidad de las máquinas de votación electrónica, atacar al tribunal electoral, apuntan deliberadamente a crear una situación confusa y desorientadora en la que es difícil para muchos separar la verdad de las mentiras.

Es sólo una minoría radical que practica el vandalismo y los ataques a la democracia, pero son parte de un movimiento mucho más grande, que apela a valores profundamente arraigados en los sectores más conservadores de la sociedad brasileña como el machismo, el racismo, el militarismo.

La reacción

Pero las impactantes escenas en Brasilia fueron rechazadas por la mayoría de la población. Para algunos, la violencia del domingo mostró que el bolsonarismo no es un movimiento político, sino una organización terrorista.

Los analistas dicen que Lula tendrá que reformar todas las fuerzas de seguridad, purgándolas de partidarios radicales bolsonaristas, que son por extensión agentes antidemocráticos. Bajo el gobierno anterior, sus funciones constitucionales fueron distorsionadas o destruidas. Construirlos en fuerzas que defiendan la democracia en lugar de atacarla, ahora es necesario.

Para el historiador Manuel Domingo Neto lo ocurrido el domingo fue puro vandalismo, dirigido a acabar con la felicidad del pueblo en la toma de posesión de Lula, y sustituirla por el miedo. «Quieren desmoralizar al presidente y su gobierno, trayendo caos y creando el clima para una ruptura institucional, lo que lleva a una guerra civil».

Para el antropólogo Luiz Eduardo Soares, experto en seguridad pública, los actos terroristas en Brasilia son uno de los tentáculos de la organización internacional de extrema derecha.

Sin embargo, parece que los ataques terroristas, en lugar de provocar un golpe de Estado por parte de las Fuerzas Armadas, como esperaban los bolsonaristas, han tenido el efecto contrario, provocando una gran reacción de indignación y una determinación de defender la democracia de Brasil.

Al día siguiente, mientras el personal en Brasilia se ponía a trabajar barriendo los vidrios rotos, pescando muebles de los estanques que rodean el palacio y recogiendo documentos dispersos, en todo Brasil hubo manifestaciones en defensa de la democracia, en defensa del gobierno electo y en protesta por los ataques a los tres poderes.

El lunes por la noche, el presidente Lula presidió una reunión sin precedentes de los 27 gobernadores estatales, miembros de la Corte Suprema, el Fiscal General y representantes de los 4.500 alcaldes de Brasil. Todos expresaron horror por el ataque a las instituciones democráticas y prometieron defender la democracia.

En lugar de derrocar o debilitar al gobierno electo, las acciones terroristas lo han fortalecido. El apoyo a Lula también llegó desde el extranjero, ya que los gobiernos de Oriente a Occidente, China, Rusia, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y todos los países latinoamericanos expresaron su horror por los ataques.

Su hombre en Orlando

La búsqueda está ahora en marcha para las personas detrás de los ataques, los que financiaron los autobuses y los campamentos y las campañas en las redes sociales. Los soldados de infantería están detenidos y serán acusados con la evidencia proporcionada por ellos mismos en innumerables selfies y publicaciones.

Pero, ¿cuál fue el papel del ex presidente Bolsonaro en el intento de golpe? Desde su refugio en Orlando, ¿estaba coordinando o alentando actividades en Brasilia? ¿Cuánto sabía sobre las intenciones de los autobuses llenos de sus partidarios que descendieron a Brasilia? Convenientemente, cuando la atención se centró en su papel y Lula y Biden discutieron su presencia en los Estados Unidos, se enfermó y fue llevado al hospital el lunes por la tarde.

La receta dogmática hace daño

Es posible construir una política criminal pública

Escribe Milton Romani Gerner. Publicado en Semanario Voces No 784 9/6/22

Política criminal pública

Garantizar el derecho a la seguridad no es solo un asunto policial. Ni de autoridad. Ni de aumento de penas y castigos. Ese modelo, que persiste, es un dogmatismo que no se condice ni con los datos y el relato. Es incoherente, no ayuda, genera mas inseguridad y violencia. Las cifras de homicidios del último mes son contundentes. ¿Que grado de responsabilidad tiene el ministro Heber? Nadie va a pedir su renuncia, entre otras cosas porque su culpa es no reconocer que es un problema mas complejo, difícil, que no se arregla con mas autoridad, mas policía y mas cárceles. El problema de Heber es que reconocer con humildad eso es también admitir que la campaña furibunda contra Bonomi, la campaña electoral y la llave milagrosa de la LUC no sirvieron para un carajo.

Lo dijo Lacalle Pou cuando era senador opositor: un ministro del interior no puede usar la coartada del narcotráfico para justificar los indices de criminalidad. Porque esa es su tarea. Punto. El ministro Heber y el Sr. Santiago González, recurren con exceso adictivo al fenómeno narcotráfico como explicación de todo. González, que tiene un cúmulo de denuncias de mal trato y autoritarismo incluso con sus pares, no parece un ejemplo de convivencia. Repite en un exceso de cámaras, la intervención en cada cierre de bocas de narcotráfico. Llegó a decir que se cerraron 2000. Eso si, no hubo hasta ahora ningún procesado por lavado de dinero, ni allanamiento en bufetes o estudios que se dedican ostensiblemente a ello.

El aumento de la criminalidad, y el aumento de las violencias sociales (que no es son las misma cosa) son un monstruo que pisa fuerte. Aumentan las dos. A veces nos asombra, nos genera incertidumbre, miedo e inseguridad. Repetir que es un tema complejo parece una coartada para desentenderse del asunto. No es así. Asumirlo implica generar institucionalidad para una política publica criminal que sea una responsabilidad compartida. Insisto, humildemente, que la experiencia institucional de la Junta Nacional de Drogas, integrada por varios ministerios, debería ser un ejemplo aleccionador. Lo mismo para generar con la academia, organizaciones sociales y un arco político amplio, un espacio de investigación y abordaje con pretensión científica el tema de la criminalidad.

El horizonte de la convivencia es un tema más extenso que incluye la seguridad ciudadana.

El Presidente del Frente Amplio Fernando Pereira ha salido, ahora, con humildad a reconocer nuestras limitaciones de nuestros gobiernos. Pero también tendió la mano para construir una política publica con los esfuerzos y avances que pudimos lograr y avanzar con otros actores para definir una política de estado consensuada. Es ahora.

Es necesario definir una política criminal con pretensión de largo plazo, como bien lo han señalado distinguidos especialistas, como el ex Fiscal General doctor Jorge Díaz.

Algunos siguen creyendo, por pura ideología, en un reduccionismo simplote: castigo y autoridad. Y en una coartada: las responsabilidades son de las gestiones del anterior gobierno. No de todas las gestiones anteriores. No. De esas no. Porque hay que decir que desde 1997 se retoca el Código Penal aumentando todas la penas y aunque los cataclismos sociales fueron cantera de reclutamiento de niños y niñas cuya carrera criminal conocimos 20 años después, todavía continúan, porque se ha reemplazado la cultura del trabajo, por la libertad. No es solo la pobreza y marginalidad las únicas explicaciones del aumento de violencias y criminalidad. Pero no se pueden ignorar.

La libertad de “arreglate como puedas”. La falta de trabajo. La inequidad e injusticia que hoy se expresa en un récord histórico de exportaciones (carne, soja, arroz, leche y bienes) por 11.000 millones de dólares que se acompaña por el aumento de depósitos dentro y fuera del país (conocidos) de 9000 millones de dólares. Los pibes chorros que salen por la de ellos, quizás no saben de estas cifras. Pero la sufren y eligen sin formación económica de operar un reparto del producto bruto por mano propia.

Violencias sociales: niñez, feminicidio, conflictos.

A propósito de violencias y niñez más de 386.000 niñas, niños y adolescentes de Uruguay viven en hogares donde se reportaron situaciones de violencia de género, según un informe de Inmujeres, Sipiav y Unicef que busca visibilizar el impacto de estos contextos en la infancia y la adolescencia”. Categórico. A estos futuros jóvenes lo que les promete este modelo, son más palos, mas cárcel, menos oportunidades. Que quieren!!! ¿Que luego salgan blanquitos de ojos celestes y se comporten como egresados de la Universidad de Montevideo? Dicho sea de paso: tampoco ser egresado de escuelas de MBA, como lo señaló una investigación son garantías de no delito o corrupción.

¨Aspen Institute verificó al encuestar estudiantes de MBA que al ser interrogados sobre si estarían dispuestos a realizar un acto ilegal que podría reportarles a ellos o su empresa más de 100.000 dólares y en donde hubiera un 1% de probabilidad de ser descubiertos e ir a prisión por un año, un tercio contestó que sí¨i

Los esfuerzos de Miguel Angel Petit son encomiables. Para denunciar este verdadero pandemónium y cambiar. Le deseo el mejor de los éxitos.

Las experiencias de Luis Parodi en la Unidad 6 Punta Rieles, como las de Jaime Saavedra en la Comisión del Liberado no han sido incorporadas al patrimonio de las políticas publicas. Ni de los valiosos académicos que con coraje han investigado desde la ciencias sociales y antropología la dinámica de la delincuencia ( Nicolas Trajtemberg,, Clara Musto, Ricardo Fraiman, Marcelo Rosal) De la misma manera que fueron desechadas todas las enseñanzas y el excelente personal formado por el mejor policía Julio Guarteche. Hay experiencias territoriales de gran valor para actuar con la comunidad. Por la experiencia de gestión, el modelo de Junta Nacional de Drogas, donde se articulan nueve ministerios para definir estrategias comunes, sigue siendo un ejemplo institucional que podría imitarse o al menos considerar sus virtudes.

iEDUCAR EN ÉTICA EMPRESARIAL EN IBEROAMÉRICA: UN DESAFÍO IMPOSTERGABLE Bernardo Kliksberg ∗2007

Un abordaje inter sectorial, descentralizado y comunitario

escribe Pablo Anzalone. Publicado en Semanario Voces No 784 9/6/22

La estrategia de “Guerra contra las drogas” ha sido un gran fracaso cuyos impactos en muertes, violencia y sufrimiento social exceden ampliamente los daños generados por el consumo excesivo de sustancias y lejos de reducir el narcotráfico lo fortaleció.

Uruguay ganó un espacio de respeto en los ámbitos internacionales por dar un debate sustantivo promoviendo una concepción menos represiva y estigmatizadora de las drogas que priorizara el respeto a los derechos humanos. Al mismo tiempo como dice bien Jorge Vazquez en un extenso reportaje reciente en Voces, actuó sobre el gran narcotráfico y su red de complicidades en el lavado de dinero.

La regulación estatal de la marihuana nos convirtió en referencia para muchas experiencias en el mundo y esta política exitosa subsistió al cambio de gobierno a pesar de que Lacalle Pou desconozca la ley y diga que el Estado produce y vende droga.

Nos interesa acá poner el acento en otro de los ejes de una estrategia integral puesta en práctica en la década pasada: el abordaje intersectorial, comunitario y descentralizado. La propia conformación de la Junta Nacional de Drogas marcó la intersectorialidad como concepción y la superación de un enfoque meramente represivo.“La JND es un órgano articular y las Juntas Departamentales demuestran un trabajo de muchos sectores coordinados y necesitamos estar todos comprometidos en eso” señalaba Milton Romani en esos años. Esa idea-fuerza marcó también la gestión de Julio Calzada y su continuidad ha sido una gran fortaleza.

En Montevideo la JDD se conformó en 2012 a partir de un amplio trabajo conjunto entre la JND y la IM con el funcionamiento de un Plenario Consultivo con organizaciones sociales y el desarrollo de una red territorial con programas de prevención, atención y tratamiento. La creación del Centro Ciudadela (escucha,diagnóstico y derivación), del programa Aleros , “El Achique” en Casavalle, el Centro de escucha en la zona 8, los Puntos de Encuentro en Punta Rieles y Malvín Norte y la Unidad Móvil de Atención fueron pasos significativos para facilitar el acceso a la Red y generar cercanía en situaciones de gran vulnerabilidad. Otras iniciativas como “Mi Cerro Sin Drogas” se originaron en las organizaciones de usuarios de salud.

El trabajo en red, la prevención desde el sistema de salud con capacitación al personal del primer nivel de atención y el trabajo en el sistema educativo con docentes y alumnos fueron algunos de los temas abordados por la JDD.

Desde las comunidades han seguido surgiendo propuestas en esta dirección. La Red de Municipios y Comunidades Saludables en 2020 realizó un Curso de Animadores de Redes Comunitarias donde se elaboraron proyectos, uno de ellos referido a los consumos problemáticos de sustancias, considerado como un capítulo de la salud mental.

Se constató allí que: “a) se trata de una cuestión con una demanda masiva mientras la oferta comunitaria y sanitaria es totalmente insuficiente. b) No solo es insuficiente por su cantidad. Lo es también por la rigidez institucional por parte de los dispositivos sanitarios desestimando el enfoque grupal de diversas patologías.c) Existe una tendencia a circunscribir salud mental y drogas al abordaje médico. d) Hay resistencias a nivel familiar y comunitario que excluyen y estigmatizan al “drogón” y al loco”.e) El abordaje grupal, familiar y comunitario está técnica y científicamente probado. Experiencias como los “Grupos T” se iniciaron en el “Portal Amarillo” y se desarrollaron en varias policlínicas. Darles continuidad y mayor amplitud es una línea de trabajo importante.

Esta propuesta comunitaria reafirma la necesidad de construir redes de acogida, prevención, educación y apoyo social a la problemática, en lugar de una depositación masiva en las instituciones médicas mediante internaciones o de operativos policiales. Los espacios de reducción de daños y gestión de riesgos como el “El Achique de Casavalle”, atienden los aspectos sociales de la problemática de consumo de drogas.

El proyecto plantea un Plan Municipal de Salud Mental basado en un diagnóstico territorial que

con la participación de la población del Municipio. Sin participación activa relevando

necesidades y consultando respuestas, en diálogo del saber popular y del saber científico, es

imposible definir buenos planes.Uno de los ejes del Plan es la formación de organizaciones de usuarios de salud en el territorio que conviertan a los pacientes en sujetos activos.

Colombia, intentará otro camino

Escribe Ruben Montedonico Rodríguez

Publicado en Semanario Voces 13 de mayor 2022

Ser candidato presidencial en Colombia es sinónimo -a sabiendas- de poner en juego la vida. Si a algún candidato en plan de campaña se le ocurre exhibir proyectos contrarios a los que ejecuta el gobierno de turno o uno anterior, aquello que puede observarse como justo, lógico y aún hasta adecuado para la democracia cacareada por los políticos tradicionales y su prensa, puede ocurrir que debiera pensar antes dónde aspira a ser enterrado. Para ejemplo no precisa que nos remontemos a 1948, al asesinato del candidato liberal Jorge Eliécer Gaitán y las historias que refieren la presencia del estudiante Fidel Castro en Bogotá. El “bogotazo” que sobrevino a este crimen político, desparramó protestas por todo el país, dando lugar a otra forma de hacer política en Colombia: un tiempo de enfrentamientos llamado “La Violencia”. 

Escribe Ruben Montedonico Rodríguez

Tras pasada una década, como un decreto, esa época se dio por terminada; sin embargo, dejó secuelas políticas y sociales perdurables hasta nuestros días: los alzamientos de miles de guerrilleros, como otra forma de conflicto armado interno; la intervención e involucramiento del ejército; la formación de escuadrones parapoliciales y paramilitares ultraconservadores y sus entrenadores extranjeros pagados y ordenados por políticos, delincuentes esmeralderos o narcotraficantes; falsos positivos. Las migraciones interiores expusieron una nación violentada, más o menos teledirigida, dependiente de una potencia imperialista, EE-UU, que “barrió” los excesos y las corruptelas de administraciones locales bajo la alfombra. 

Pero todo puede ser más dificultoso si quien aparece como candidato ataca la implantada política de alternativa (bipolaridad) liberal-conservadora. Le sucedió a la Unión Patriótica, con Bernardo Jaramillo, y al M-19 (tras la dejación de las armas) con Carlos Pizarro Leongómez. En ocho meses entre 1989-90, empezando con Luis Carlos Galán, siguiendo con Jaramillo y Pizarro, la asociación de agentes políticos, militares, narcotraficantes y “paras”, asesinaron a esos tres candidatos presidenciales. Antes, en marzo de 1989, en el aeropuerto El Dorado, esta combinación había ultimado a José Antequera -comunista senador de la Unión Patriótica- y herido a Ernesto Samper -liberal, senador y años después presidente. En esos momentos se consideraba la oferta de paz de Rafael Pardo Rueda, en nombre del gobierno, a la delegación presidida por Antonio Navarro Wolff, del M-19, en el hotel Camino Real de Ciudad de México: en tal circunstancia interrumpí para contar lo del atentado. Confirmando los riesgos de ser candidato, Gustavo Petro -ex guerrillero del M-19, líder en las encuestas desde hace meses- suspendió su gira de campaña por el Eje Cafetero (Quindío, Caldas y Risaralda) al denunciar un intento de asesinato contra su persona. 

Colombia, en circunstancias diferentes al pasado -aunque no mejores- con menos guerrillas y guerrilleros, algunas bajas entre los “paras”, pero con todo lo demás más o menos intacto, se plantea una primera vuelta comicial para fines de mayo, donde la situación favorece a los conservadores, que mantienen resortes políticos: prensa hegemónica, gobernadores, alcaldes, apoyo extranjero y poderes electorales, clave en el escrutinio y en un eventual intento de mega-fraude.  

Hace un año escribíamos que los miedos que inoculó Iván Duque -presidente-marioneta de Álvaro Uribe, del Centro Democrático- intentando imponer una reforma fiscal y la intención de acabar con la salud pública, se estrellaron con el levantamiento popular iniciado el 28 de abril (de 2021), que desembocó en el preacuerdo del 24 de mayo, aunque la represión continuó. El uribeduquismo militarizó las protestas y desplegó fuerzas paramilitares y el saldo fue lamentable: la reacción de gobierno dejó una estela de muertos, desaparecidos, presos políticos y detenidas violadas. Pero el temor no logró imponerse y la movilización enterró las medidas liberticidas y provocó dimisiones en el gabinete. 

Parece llegada la hora colombiana en que el pueblo vote por gobiernos que den paso a un estado en que la autoridad entienda que no se pueden responder las protestas con agendas represivas y pretextando inicuas historias de “terrorismo urbano de baja intensidad” y “revolución molecular disipada”. Para ello y otras cosas -coincido con Sarthou- deberá sacudirse la clase media sus miedos, atmósfera natural de los regímenes autoritarios. Si esto se consiguiera y se superaran apetencias individualistas, se avanzaría a instancias con oportunidad para formas anticapitalistas. 

La corriente que ocupó el tercer lugar para las legislativas de marzo tenía como candidata presidencial a Francia Márquez, quien pasó a ser la vice de la fórmula de Petro. Ella significa todo lo contrario a lo tradicional, casi algo escandaloso en una sociedad política acostumbrada a otras formas: hay sobresaltados porque se trata de una mujer, negra, que no salió a comprar votos, defensora del medio ambiente y activa feminista. 

Desde la Casa Blanca, la elección debe ser observada atentamente, cuando en el subcontinente el progresismo ha tenido éxitos en comicios recientes. El país, el primer productor de cocaína del mundo -con destino principal a Estados Unidos y Europa- podría pasar a ser parte del mapa de esos gobiernos. La oportunidad catapulta rebotes diversos de sectores que usualmente suponen que Colombia es un sitio propio. Washington debe tener diferentes ópticas sobre una elección en que participa Federico Gutiérrez -aliado al uribismo que hizo campaña por Donald Trump en 2020- y a Petro, que perfila la moderación actual de las progresías latinoamericana

Para la vuelta próxima del 29 de mayo, se espera que Petro-Márquez mantenga, al menos, la cifras del primero en las legislativas, con un techo próximo a 50% (que entiendo que no superará) y el candidato de la derecha “Fico” Gutiérrez (que pretende ser considerado lejano a Uribe) 27%. Los porcentajes, en un muy posible balotaje en junio, serían 55% para Petro y 45% para Gutiérrez, según mis cuentas. 

Marcha de la bronca: resistencia a la soberbia y el cinismo. escribe Milton Romani

Artículo publicado en LA DIARIA. 10 de junio 2021

Se acabó el tiempo de reclamar diálogo. El señor presidente nos ha cerrado las puertas en la cara y ha sido categórico. Manda él. Sólo rodeado por su guardia pretoriana de mayor confianza. Consultando pico a pico con sus socios de coalición. ¿El Grupo Asesor Científico Honorario? Gracias por los servicios y el prestigio prestado.

Ha tomado decisiones temerarias. Parecen no representar ningún dilema ético. No sólo con las medidas de restricción de movilidad social que conspiran contra la velocidad de vacunación, sino también con esa otra curva mortífera creciente de la pobreza y el desempleo. El Sistema Nacional de Emergencias no da cifras sobre este último aspecto, pero se siente en los hogares, en las calles. También en la red de ollas populares. Son testimonio de la fuerza de la comunidad organizada a la que hoy debemos apostar como forma de construcción de una resistencia necesaria.

Hace ya un año, economistas de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República1 advirtieron acerca de los niveles crecientes y ofensivos de pobreza. Más tarde supimos que 100.000 personas cayeron en la pobreza. La encuesta de hoy: se presentaron 250.000 personas para los jornales solidarios. Los economistas añadieron que esta caída es un agujero difícil de reconstruir. Respuesta: dogmatismo negacionista.

La divisa ideológica del señor presidente es un neoherrerismo luisista.

Su principal objetivo, obsesivo incluso por el estrecho margen electoral, es liquidar, en términos de guerra, todo aroma de izquierda. En lo político, en lo social y en lo cultural. Eso incluye todo vestigio de batllismo, de estado de bienestar.

El paro de 24 horas convocado por el PIT CNT para el 17 de junio es justo.

Podría pensarse, incluso, que un paro de varios días, por añadidura, lograría, en forma autogestionada y en términos de salud pública bajar la movilidad social.

Este paro y todas las movilizaciones de protesta que se avecinan comienzan a reclamar que se garanticen derechos humanos fundamentales como el de la vida y el de la salud. Exigen la presencia responsable del Estado y del gobierno, tal como lo establece la Constitución, que es quien debe hacerse cargo y no dedicarse a trasladar responsabilidades a la ciudadanía.

El presidente, su séquito y los otros

Nuestro presidente ni siquiera admite que la salud sea un asunto de res pública. Se ha rodeado de un séquito de allegados de íntima confianza, elegidos como guardia pretoriana: la barra de jóvenes luisistas. Los “socios” de la coalición, más que socios, parecen vasallos. Los demás, incluidas las sociedades médicas y científicas (sospechosas de izquierdismo) somos siervos de la plebe.

Lacalle Pou lo explicó muy bien con un mal ejemplo, el del truco de seis, en la entrevista con Blanca Rodríguez, que usó para justificar la no existencia de una mesa política de coalición. Se hace el canchero, pero es chambón: en el truco de seis no existe el pico a pico con todos. Se hace, luego de la redondilla, sólo con uno del trío contrincante. Debería usar ejemplos de surf.

El ejemplo del “malla oro” fue malo también. Dijo: son los que “tiran” del pelotón. Si hay alguien que no hace el gasto, que no tira, poniéndose al frente de la carrera, es el malla oro. Va protegido en medio del pelotón, y el gasto lo hacen otros de su equipo. En realidad, sin ser psicoanalista, cometió un acto fallido, un lapsus. Se le escapó la verdad.

Verbigracia: preguntado sobre los beneficios de los sectores con actuales récords de exportaciones,2 dio la callada por respuesta.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido más elocuente y plantea rotundamente la necesidad de gastar lo que sea y de gravar a los que más tienen para salir de esto. Es elemental: cualquier liberal serio está preocupado por la vigencia del sistema. Nuestros liberales son de pacotilla y ven las ganancias a cortísimo plazo.

Liberalismo trasnochado

La libertad responsable ha devenido credo religioso. Es un liberalismo ambivalente. Sólo ha servido para generar culpa, para trasladar la responsabilidad de los contagios y las muertes a una ciudadanía con miedo.

Las responsabilidades individuales importan, cómo no. En primer lugar, las de las conductas ejemplares de los gobernantes. Asados incluidos, y no vale la autocrítica. Velorios incluidos, y no bastan las multas. Cardenal incluido, y que lo perdone Dios.

El gatillo inflexible de los 60 muertos y los 4.000 contagios diarios (por ahora) empieza a tener rostros, nombres, gente querida que se nos va.

Pero, fundamentalmente, con la presencia directriz, solidaria y garantista del Estado. A falta de esto, inducir a que todos y todas nos hagamos cargo de la situación mortífera es infame, injusto y ofensivo.

El presidente apela a la libertad responsable, pero no cree que la ciudadanía sea capaz de asumir un período de movilidad restringida. Esto implica, obviamente, que está llamando a algo en lo que, a priori, no cree. Por lo tanto, miente o es cínico. Rechaza esa propuesta porque no quiere sacar “a los verdes y a los azules”, como si la premisa “movilidad restringida” implicara necesariamente resistencia de la población.

Los rostros de muertes evitables

En su estrategia de comunicación, Lacalle Pou recurre a seducir con ínfulas de seguridad arrogante, a generar ilusiones a una sociedad con miedo. A usar y abusar de un mecanismo de defensa denominado renegación o desmentida. “La desmentida (renegación) es un mecanismo de defensa ante la angustia de la amenaza. No implica la anulación de la percepción. No es un rechazo del mundo exterior. Se rechazan las consecuencias que la percepción provoca sobre una creencia previa que se quiere mantener. La desmentida es una defensa fallida que sólo logra a medias su objetivo”.3

Pero cuidado. Las secuelas serán devastadoras para el pueblo, que encontrará las formas para resistir. Pero también lo serán para el arrogante que se autoconvence, que queda contagiado de sus propias renegaciones e ilusiones. Hay ejemplos.

Crecen la indignación y la bronca

La protesta será, ahora, protagonista de la realidad. Incluso para combatir el miedo. El gatillo inflexible de los 60 muertos y los 4.000 contagios diarios (por ahora) empieza a tener rostros, nombres, gente querida que se nos va. Será necesario que sus fotos comiencen a estar en la calle para que no hayan muerto en vano. No sólo por indignación. Será también un reclamo por los valores y derechos humanos elementales que están siendo vulnerados debido a la ceguera dogmática del señor presidente y su gobierno. “Bronca que también es esperanza, marcha de la bronca y de la fe”.


  1. Mauricio da Rosa y Matías Brum. Instituto de Economía, FCEA. http://fcea.edu.uy/images/dto_economia/Blog/Estimaci%C3%B3n_del_efecto_de_corto_plazo_de_la_covid-19_en_la_pobreza_en_Uruguay.pdf 
  2. En marzo, las exportaciones uruguayas totalizaron 843 millones de dólares, lo que representa una suba de 25,5% en comparación con el mismo mes del año pasado. Según el Informe mensual de comercio exterior correspondiente a marzo, que elabora Uruguay XXI, el incremento se debe principalmente “a mayores exportaciones de madera y productos de madera, carne bovina, celulosa y trigo” (Fuente: la diaria). 
  3. Erich Schulz von Thund, Über Gewissheit, “Sobre la certeza”, Página 12, suplemento Rosario. 

NUEVAS COLONIZACIONES IDEOLÓGICAS por Ignacio Martínez

En el mundo se van formando ideas que se vuelven ideología, es decir, la manera generalizada de ver el mundo. ¿De dónde nacen? De la prédica que realizan los que tienen los medios, los podios, los espacios. Ellos lo hacen de manera expresa o solapada, como verdades eternas y absolutas. Nosotros consumimos sus predicamentos. Nos quedan nuestros entornos, la familia, el lugar de trabajo para intentar resistir esos embates ideológicos, cotidianos, que se reiteran por semanas, meses, años, generaciones, hasta que al fin creemos en la máxima que se nos ha impuesto como si fuera una verdad inconmovible: el mundo ha sido siempre así y así seguirá siendo para siempre; no te molestes en intentar cambiarlo.

A esa idea principal hoy se están agregando otras.

**Admitir las ollas populares como “normales” y, eventualmente, permanentes, sin ningún atisbo de soluciones para que la población toda se alimente dignamente, en hogares decorosos.

**Que la “libertad de expresión” incluya descaradamente mentir, tergiversar, difamar, agraviar, rumorear y no pase nada, nadie rinda cuentas y leamos o escuchemos o veamos a diario infundios de todo tipo.

**Que las violaciones de niñas y niños no son tan graves si las realizan curas que solo son castigados con prisión domiciliaria. Que tampoco son tan graves si se llevan a cabo contra adolescentes. O que el mal llamado “abuso sexual” no existe si no hay penetración. ¡No debe existir ningún tipo de “uso sexual” contra niñas y niños! En todos los casos, sin excepción, es violencia, degradación, agresión, sometimiento.

**Que la pobreza sea una estadística y todo dependa si estás debajo o encima de la línea que marca el límite de esa pobreza, aunque no importe demasiado si comes todos los días o no, si tienes baño y saneamiento, si tienes agua y vas a la escuela, si sos persona o número o porcentaje.  

**Que ser un político elegido por el pueblo incluye beneficios de sueldos y otras prebendas y en los siguientes cinco años el elegido no vuelve a ver a sus electores en ninguna parte, ni consulta con nadie, ni rinde cuentas de lo que está haciendo o deja de hacer. Pareciera que la representatividad dura solo 24 horas, el día de las elecciones.

**Que la evolución o la retracción de la epidemia depende de lo que haga cada uno y si la cosa sale mal es porque la gente actuó mal, disfrazando si se compraron a tiempo las vacunas, si el plan de vacunación es todo lo eficiente que necesitamos, si se realizaron las medidas necesarias para informar bien a la población, para detener las festicholas, si se controlaron bien las fronteras. Se culpa al personal de la salud por cometer el “delito” de exigir más y mejores medidas que disminuyan en serio la movilidad. ¡Claro que cada uno de nosotros es responsable! Pero las decisiones y las políticas se toman desde el gobierno.

**Las redes son y han sido un medio formidable de comunicación, pero al mismo tiempo se han convertido casi exclusivamente en el medio de información para mucha gente. Si no estábamos en la televisión no existíamos. Si no estamos en Facebook o Instagram o Twitter no somos nadie y se va imponiendo la idea de que el rol en esas redes es lo máximo, lo consagratorio, lo que nos vuelve grandes polemistas, filósofos y “opinólogos-todólogos”, vendiéndonos el espejito de que incidimos, cuando, en realidad, son herramientas de formación de opinión y de conductas, de datos y estudios para saber cómo somos y decidir qué nos venden. 

**Se nos dice que enseñar en el aula vale lo mismo que enseñar desde la pantalla. Que los docentes están “cómodos trabajando desde sus casas”. Que comer en la escuela es lo mismo que recibir $ 85 por niños como ticket, y la alimentación es la misma.

**No importa que hayan subido la luz, el agua, los combustibles, los impuestos. No se habla de eso porque lo peor es que haya subido el boleto.  

Es larga la lista de colonizaciones ideológicas. Es contra ese discurso, ese relato, esa nociva visión del mundo que tenemos que resistir con más solidaridad, con más denuncia de todo tipo de atropello o mentira, presentando propuestas concretas y claras de lo que debemos hacer, manteniendo bien alta la premisa de que la sabiduría es directamente proporcional a la humildad y al respeto, pero sin callarnos nunca nada.

Contratapa del Semanario VOCES del jueves 15 de abril – 2021

Miguel Fernández Galeano (FA): En ASSE se procuró “salir de la discrecionalidad de la designación directa y política” para “construir una estructura profesional”. “Hubo un avance importante” “Faltó tiempo para completar el proceso”

El ex asesor del presidente de la Administración de Servicios de Salud del Estado explicó por qué siguen quedando tantos cargos de confianza en el organismo, a poco de que se diera una renuncia masiva. Emiliano Cotelo En Perspectiva con Miguel Fernández Galeano

CUESTIONES DE FONDO por Pablo Anzalone

Nos hemos acostumbrado a una cultura de lo inmediato donde la información puntual  no se relaciona con el contexto, ni con la historia y el porvenir. Además, es tanta la  polución informativa que la imagen resultante es muchas veces cacofónica. Desde la “cholulez” de unos  al alarmismo de las crónicas rojas, la agenda pública es un campo de manipulación.  Faltan  más  vínculos entre el saber académico y el saber popular, más  periodismo de investigación, más reflexiones y debates sobre temas de fondo. Y la construcción de relatos que den sentido a las peripecias cotidianas, contra los intentos de desprestigiar los temas ideológicos, las utopías, la mirada global y el anclaje ético de la vida. 

Vivimos en un contexto internacional y regional muy complejo.  Las democracias y los estados de bienestar han sido jaqueados por un neoliberalismo conservador, con un incremento de las desigualdades y de los regímenes autoritarios, violaciones crecientes de los derechos humanos, judicialización de la política. Las crecientes tensiones entre EEUU y  China  se trasladan a diversos ambitos, incluida América Latina.

La tentación represiva como solución simplista  a los problemas sociales y políticos sigue operando y …fracasando.

Es importante darnos cuenta que las amenazas bélicas y climáticas  atentan contra la sostenibilidad de la vida. Recientemente se anunció el mayor acuerdo militar de la historia entre los gobiernos de Trump y Bolsonaro. Todavía no hemos percibido la amenaza que esto significa en la región.

La violencia contra las mujeres, contra los jóvenes, los indígenas, los migrantes  sigue legitimandose por una ultraderecha reemergente, aferrada a un patriarcado racista y xenófobo.

A pesar de este panorama crítico, hay grandes luchas para cambiar, para defender derechos y para construir un mundo diferente. El ejemplo mas cercano y claro fueron las movilizaciones del 8 de marzo que, una vez más, hicieron oir la voz de   millones de mujeres que no se resignan. En Uruguay la proclama de la Coordinadora de Feminismos, las consignas levantadas por diversos colectivos, los cantos, las perfomances, las imágenes y en muchos casos los  carteles individuales hechos a mano, muestran  ese “entramado de rebeldías que desborda fronteras”.

El gobierno coaligado actuó de manera burda,  hizo un despliegue policial desproporcionado, una verdadera provocación. Hubieron amenazas previas contra la marcha. Un clima de desborde y arbitrariedad policial ambientado desde la cúpula gubernamental caracterizó la gestualidad de los primeros días del nuevo gobierno. Como si prepotear gratuitamente a jóvenes, estudiantes, malabaristas y personas en situación de calle pudiera ser una estrategia contra el delito. Más allá de lo absurdo de esta suposición, lo que se pone en cuestión son las libertades públicas, y eso no es menor. Al mismo tiempo las denuncias por delitos de “guante blanco” que involucran al entorno del gobierno son minimizadas.

Sin embargo  la marcha de las mujeres enorme, multitudinaria, entusiasta, se dió los mecanismos de organización y autodefensa para desarrollarse con tranquilidad y alegría. Está bueno destacar que junto una reinvindicación básica, primordial de respeto a la vida  como “Ni una menos” que exige detener los femicidios, hubo muchas otras palabras y voces que iban más allá, hacia cambios sociales y culturales amplios.   

En esta compleja situación mundial, frente a la banalización del mal que promueven actores poderosos, aparecen batallas culturales de fondo. No son temas aislados sino debates que ponen en discusión un modelo civilizatorio que produce demasiadas fracturas y sufrimientos, y que no es sostenible ecológicamente.

Algunos de ellos son abordados por el ecofeminismo desde una perspectiva innovadora, que articula diferentes planos, aportando al pensamiento crítico. Escuché hace poco una conferencia de Yayo Herrero  que me pareció  una reflexión interesante para desmontar varios mitos poderosos y proponer una nueva forma de mirar la realidad poniendo a la vida como centro. Está en You Tube, mirenla en https://youtu.be/MLRQO7Tv4r4.   Crítica  Herrero la fractura ontológica que separa falsamente a las sociedades occidentales de la naturaleza y los cuerpos, como si no fueramos interdependientes y ecodependientes. Cuestiona asimismo las ficciones que operan en el discurso  económico como el mito del crecimiento indefinido y las teorías del derrame.

A pesar del fracaso estrepitoso de la receta neoliberal de achicar el gasto público, privatizar el Estado, desregular los mercados y endurecer  el control político sobre la sociedad,  una y otra vez aparecen voceros que la reivindican .

Acá lo escuchamos en la campaña electoral y comienza a verse  paulatinamente en las políticas de gobierno.

La hipertrofia y la desregulación de los mercados financieros está generando nuevas crisis mundiales por la especulación disparada  a partir de episodios como el coronavirus o la baja del petroleo. Como ha señalado Milton Romani el coronavirus opera como coartada para algunos como el ministro de Ganadería y Agricultura, o “Un Solo Uruguay” que vienen reclamando una devaluación hace rato. Los efectos inflacionarios, el deterioro de salarios y jubilaciones y la afectación del empleo en sectores con insumos importados,  no les preocupa.

Un elemento determinante en este panorama global es el crecimiento desmesurado y  desregulado del sector financiero, cuyas ganancias exhorbitantes y su labilidad  frente a maniobras especulativas, ponen en riesgo la economía mundial, con el silencio o la complicidad de los grandes Estados y organismos de crédito internacional. Como señala Thomas Piketty en “El Capital en el Siglo XXI”  la distribución de la riqueza es una de las cuestiones   mas controversiales con poderosas fuerzas que empujan hacia mayores desigualdades y también fuerzas de convergencia que apuntan a regular el capital. 

Durante los años 90 el gran argumento de este discurso fue su autoproclamada inevitabilidad. El TINA “There is no alternative” de Thatcher. Pero eso ya no se sostiene. Se vieron los pésimos  resultados y surgieron alternativas visibles. Los gobiernos de izquierda en América Latina demostraron la viabilidad de  modelos distintos con logros significativos y errores, con avances y omisiones. La ofensiva reaccionaria posterior solo ha agravado la situación social.  

Como dice Yayo Herrero las desigualdades en todos los ejes de dominación, en género, clase, procedencia, edad, se han agudizado y las dinámicas  que expulsan a las personas de la sociedad están adquiriendo  una velocidad aterradora.

No es sencillo asumir la utopía de promover un modelo civilizatorio diferente, sin opresión, sin patriarcado, sin depredación de la vida. Una perspectiva   basada en una democratización radical del Estado y la sociedad, con la vida como centro.

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS por Milton Romani Gerner

En la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938, hace apenas 81 años, las tropas de asalto nazis (SA) junto a grupos de civiles, con la pasividad de la Policía, arremetían, incendiaban, rompían comercios, casas, atacaban hombres, mujeres y niños judíos.

Desde el poder se promovía el odio colectivo contra los judíos, luego contra otras colectividades. Fue el preanuncio, la antesala del Holocausto. Más precisamente y sin alusión al rito bíblico: la Shoáh, o la catástrofe, que en Alemania, Austria y en los territorios ocupados de Europa funcionó como una terrible, brutal máquina de exterminio masivo, contra judíos principalmente, pero también contra disidentes políticos, gitanos, negros, homosexuales, discapacitados.

La nación más educada, la que dio los mejores genios, se transformó y construyó y diseñó campos de concentración, de exterminio. No fueron sólo las tropas de asalto. Hubo arquitectos, ingenieros, químicos farmacéuticos, médicos, obreros que levantaron los campos, hornos crematorios, cámaras de gas, laboratorios que produjeron el gas Ziclon B. Gente de “bien” que buscaron refugio en un líder mesiánico que les traería orden y autoridad. Se fue instalando y naturalizando en silencio, monstruosamente, hasta la crueldad máxima: la solución final, el exterminio planificado.

“Después de Auschwitz, escribir poesía es un acto de barbarie”, dijo Theodor Adorno.

Hablar de lo que ocurrió

Hay que dejar de hablar de “cosas que ocurrieron hace muchísimo tiempo”, dijo recientemente el general retirado Guido Manini Ríos. Un recurso reiterado por varios, que ha funcionado como una interesada coartada de la cultura de la impunidad para enterrar el pasado.

La colectividad judía, los hombres y mujeres justos, conmemoramos este día porque para nosotros no hay caducidad de la memoria. Queremos hablar de esas “cosas” que ocurrieron en nuestro país. Vamos a seguir conmemorando los crímenes que han lesionado la humanidad. Como un juramento de resistencia y para promover que no ocurran nunca más.

Queremos hablar porque vivimos un momento en el mundo donde comienza nuevamente a crecer el odio, el ataque al diferente, a los derechos, a los migrantes, a los árabes, negros, latinos, a las mujeres, a la diversidad sexual. Resurgen, atraídos por prédicas mesiánicas, camisetas con el acrónimo HKNKRZ, abreviación sin vocales de la palabra “Hakenkreuz”, la cruz gamada. Escuchamos explicaciones, no repudios contundentes.

El derecho al amor

Decía Václav Havel: “quienes odian se basan en la percepción fatal de que el mundo no les da lo que se merecen. No hay diferencia entre odio individual y odio profesado por un colectivo. El odio colectivo actúa como una aspiradora. Ese odio compartido y profundizado por un grupo de personas capaces de odiar tiene una atracción magnética. Siempre encontraremos suficientes gitanos, judíos, checos, que sirvan para ilustrar la idea de que tienen culpa de todo. El odio colectivo simplifica la vida de quienes son incapaces de ser independientes”. Algunos son dependientes, tienen miedo y necesitan un líder que los conduzca y los salve.

Además, queremos rememorar el pasado, seguir exigiendo verdad y justicia, porque junto con la Noche de los Cristales, también conmemoramos todos los 19 de abril, con la comunidad judía, el levantamiento del gueto de Varsovia y la heroicidad de Mordejai Anielevich y quienes se levantaron en armas contra el opresor. Siempre hubo y habrá resistencia al odio, y siempre hay quienes defenderán, irrestrictamente, el derecho al amor, el derecho a ser iguales y diferentes, y sobre todo, libres.

Justos entre naciones

En agosto de 2013 tuve el alto honor de representar a Uruguay en la 42ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se celebró en Antigua, Guatemala. Trabajamos con varias organizaciones judías y de otros colectivos discriminados, celebramos que Uruguay fuera de los seis primeros países en firmar la “Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial, y formas conexas de intolerancia” y la “Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia”. De las mejores tradiciones de nuestro país: firma, ratificación y depósito de todos los instrumentos de derechos humanos del sistema interamericano.

Al despedirme como embajador en el Consejo Permanente de la OEA (agosto de 2014) subrayé este pilar de nuestra política exterior: “Uruguay avanza en derechos pero lo hace sobre las tradiciones progresistas. Como la de asilo y refugio, que tuvo acciones ejemplares como la del diplomático Florencio Rivas, que en 1938, siendo cónsul en Hamburgo, al otro día de la Noche de los Cristales Rotos, encontró 150 judíos en su jardín y enfrentó a la Gestapo envuelto con una bandera uruguaya. Les dijo que a su casa, territorio uruguayo, sólo entraban con el permiso de su gobierno o de él. Esos refugiados se salvaron y viajaron a Uruguay. Como también la del embajador Carlos María Gurméndez, que salvó en Holanda a 20 hombres y mujeres, incorporándolos como funcionarios y viajando hacia Suiza primero y luego a Lisboa”.

Hoy el cónsul Florencio Rivas es un ejemplo. Sin embargo, fue repatriado y lo esperaba un sumario. Todavía era la dictadura de Gabriel Terra, apoyada por Luis Alberto de Herrera, del Partido Nacional, y por Pedro Manini Ríos, del Partido Colorado. Todos simpatizantes de las potencias del eje. Si será necesario mirar algunas cosas del pasado. Leamos como se alineaban las fuerzas en esas épocas: “En vísperas de las elecciones, el Comité de Vigilancia Económica –una organización que nucleaba a empresarios y hacendados– convocó a un “paro patronal” de 48 horas, en protesta por la iniciativa del Gobierno de establecer un salario mínimo y expresó su apoyo a las candidaturas de Herrera y Manini Ríos” (El País, 22 de junio 2019).

Pero como yo no era, no me importó

La expresión de la ultraderecha aquí no tiene parangón con lo que fue el nazismo. Obvio que no es lo mismo. Que muchos votantes lo que buscan es una referencia protectora de autoridad. Pero esto no le quita gravedad.

Podríamos parafrasear el poema del teólogo alemán Martin Niemöller: “Primero levantaron muros contra los mexicanos y centroamericanos / pero a mí no me importó porque yo no lo era y estaba lejos / Luego, en Europa convirtieron el Mediterráneo en un gran fosa, incendiaron a migrantes y mataron a transexuales / Pero a mi no me importó porque yo no era y también porque está lejos”.

Jair Bolsonaro saludó a los torturadores, asesinaron a Marielle Franco. Su hijo, homofóbico perverso, próximo embajador en Estados Unidos, emitió un mensaje armado hasta los dientes, y atacó al hijo del presidente electo en Argentina.

Dijimos: “Están cerca, pero en Uruguay eso no pasará”.

Hoy, un diputado electo la emprende contra el aborto y agrede a las mujeres: “Si te gustó, bancátela”. Su líder dice que esto no fue ofensivo, y también dice que va a revisar toda la agenda de derechos. Defiende a torturadores y desaparecedores. Ataca a la Justicia.

Es grave que haya quienes banalicen estas señales con un argumento pueril: no son parte de lo que se firmó en el acuerdo de coaligados. Se supone que conformarán gobierno y otorgarán ministerios a gente que es portadora de estas ideas de odio.

Esperemos que, ahora que nos toca a nosotros, no sea tarde. Ya hay algunos cristales rotos. Es una alarma. No sólo para los izquierdistas. Para todo el arco democrático, liberal, republicano. Para todas las mujeres y los hombres justos.

Publicado en La Diaria el 12 de noviembre de 2019

REFLEXIONES EN VOZ ALTA por Ignacio Martínez

Vienen tiempos de intensas negociaciones y búsqueda de acuerdos. El FA es la minoría mayor y deberá hacer pesar esa condición para procurar mantener todo lo logrado ante la previsible arremetida de la frágil alianza derechista “multicolor”, de querer dejar sin efecto muchas de las conquistas alcanzadas en materia de leyes. Digo frágil porque su único cometido es sacar al FA del gobierno, pero en modo alguno tienen acuerdos, por ejemplo, en los destinos del Presupuesto Nacional, para poner un ejemplo clave en la gobernabilidad de un país.

Varios han sido los fracasos que se tendrán que evaluar. Para citar algunos: desaparece del Parlamento Unidad Popular, el Partido Independiente mostró una estrepitosa caída y desaparece del Senado, Larrañaga no obtuvo su Reforma.

En relación a esta última derrota, lejos de caer en la actitud amenazante (ya típica en él) de querer adjudicar su fracaso a la rotura o desaparición de papeletas en los cuartos de votación, yo digo, sin embargo y con respeto, que hay que tener muy en cuenta a la población que votó por el Sí y abordar, como se debe, todo el tema de la seguridad, la violencia y la delincuencia en nuestro país, avanzando en prevención, eficacia, inteligencia y erradicación de sus causas económicas y culturales.

La verdad del fracaso de Larrañaga es que él se aprovechó de un tema social muy sentido, que nos atañe a todos, para traducirlo en votos para su colectividad y procurando beneficios electorales, alimentando un miedo y una alarma social inconducentes.

Pero el pez por la boca muere. Quedó muy solo atribuyendo la votación del Sí (que, insisto, la reconozco como significativa) como su contribución a que Lacalle Pou hoy esté disputando la Presidencia en una segunda vuelta. Otra vez utilizando el tema para sus fines electorales. 

En otro orden de temas a reflexionar, está claro que la votación del FA ha sido menor que la obtenida en las anteriores elecciones. La revisión autocrítica, entonces, es imprescindible. En ese marco y al mismo tiempo, se impone hablar con todo el mundo de manera clara, pública, mostrando el programa por encima de todas las cosas y anunciando los planes para continuar construyendo el país de crecimiento que profundice la justicia social y la pública felicidad. Creo que hay que hacer énfasis en los logros y mostrar cómo, por ejemplo, Lacalle Pou nunca votó ni acompañó ninguna Ley que benefició a los trabajadores, ni a la mujer y sus derechos y su salud reproductiva, ni los avances educativos con la creación de la UTEC o el Plan Ceibal o el INEFOP o la Universidad de la Educación. Todo esto es para desenmascarar los verdaderos propósitos que persigue este señor, que no pretende ninguna mejora para el país, sino la llegada al gobierno para satisfacer los interese privatizadores, usureros y beneficiosos para un minúsculo grupo de poderosos agroexportadoras y financieros de nuestro país, en contra de la gente del trabajo, de los jubilados, de los pequeños y medianos productores, de los estudiantes, es decir la inmensa mayoría de la población.

Las tareas están trazadas. El FA debe ganar el balotaje convocando y convenciendo a los votantes de los otros partidos para avanzar en los cambios que hemos iniciado en nuestro país. Al mismo tiempo debemos profundizar nuestros mensajes y acciones para que las transformaciones también empiecen por casa.

Contratapa de Voces publicada el jueves 31 de octubre de 2019

PARA VIVIR SIN MIEDO NO VOTES LA REFORMA por Ignacio Martínez

¿Por qué?

1.     Porque las políticas violentas aplicadas por diversos gobiernos del mundo, esencialmente represivas, de mano dura, de gatillo fácil y endurecimiento de penas, no han servido para reducir los delitos.

2.     El estado de ocupación o de sitio de ciudades, por parte de policías parecidas a ejércitos, o directamente ocupadas por el ejército, tampoco dieron  resultados. Al contrario. Hecha la ley, hecha la trampa. La delincuencia se adapta para actuar. Adquieren armamento de mayor capacidad de fuego y extreman los métodos operativos para sus robos, rapiñas, secuestros, tráfico de drogas, asesinatos, entre otros tantos delitos. Ejemplos cercanos: Brasil, Colombia, México, EEUU.

¿Qué hacer?

3.     Los grupos delictivos se combaten con prevención, que necesita de mucha inteligencia policial, aplicada contra las personas que controlan la droga, el abigeato, el contrabando, los hurtos, las rapiñas, los secuestros, el sicariato, la prostitución, la trata de personas, etc. Debemos apoyar a la policía, profesionalizarla al máximo, convertir parte de ella en los ojos y oídos que conozcan el mundo del delito para desarticularlo con habilidad, creatividad, innovación y audacia.

4.     La persuasión se logrará con la efectividad  policial categórica en sus funciones, tanto en su visibilidad pública como en sus operativos encubiertos.

5.     Debemos cambiar radicalmente el actual modelo carcelario. Todo preso debe trabajar, debe prepararse para salir, debe estudiar, donde los educadores sociales trabajen cabeza a cabeza con cada detenido y su familia, y cuando salgan no vuelvan al territorio que los vio formarse como delincuentes. Debemos generalizar en todo el país la buena experiencia hoy de la U. Penitenciaria N° 1, UPPP, de Punta de Rieles.  

6.     Debemos reprimir la comercialización de armas y reducir al máximo que las mismas estén en manos civiles.

7.     Los temas de la violencia de género, los del entorno familiar y los referidos a todas las formas de delincuencia, deben ser tratados permanente en todos los niveles educativos. El diálogo, la convivencia, la importancia y el valor de la vida del otro como la propia, el significado de la vida en sociedad, deben ser tratados y reflexionados también con los niños y los jóvenes de manera periódica.  

8.     La cultura de paz y la educación para la paz deben prevalecer sobre la cultura de la guerra y de la violencia. Debemos comenzar por lo más simple, analizando y reflexionando sobre las formas de violencia que nos rodean. Desde un locutor deportivo que dice que “los delanteros deben lastimar al contrario” o “debemos jugar para hacerle daño al otro equipo”, hasta la presencia de violencia en los video juegos, en las películas, en los informativos, en los programas de entretenimiento denigrantes, ofensivos y violentos.

9.     Cada niño, niña y joven debería convertirse en un vocero, en un mensajero, en un embajador de la Paz. Debemos promover programaciones en los medios masivos de comunicación y en los centros de estudio que  alienten conductas de paz, de convivencia, de tolerancia y del irrestricto respeto por el prójimo.

10.   Votar la Reforma de la Constitución NO traerá la paz, sino que seguirá alentando la violencia. El cambio se hará sólo eliminando las causas sociales y culturales que provocan la violencia y los delitos.

Publicado en VOCES el jueves 4 de julio de 2019