EL DÍA DESPUÉS DEL BALOTAJE por Pablo Anzalone

Los resultados del balotaje generaron una situación política inédita en el país. Un empate técnico estaba fuera de las previsiones de todas las encuestadoras y, por esa misma razón, de todos los actores políticos. Aunque sea previsible que, de todas maneras, Lacalle mantenga esa pequeña ventaja en el escrutinio de los votos observados, el escenario cambió mucho.

Tuvieron que crear una coalición de cinco partidos para poder disputarle el gobierno al Frente Amplio (FA), tragando muchos sapos, redactando cuidadosamente un programa que evitara los puntos polémicos, ocultando los contenidos de la ley de urgencia que proponen, haciendo grandes esfuerzos para no cometer errores. Obtuvieron una primera vuelta en la que los cinco partidos juntos superaban el 54% del electorado. Sin embargo, contra todos los pronósticos, el resultado del balotaje fue extremadamente parejo. Los coaligados bajaron en su votación y el FA creció, superando las expectativas.

Todos los análisis coinciden en que la movilización frenteamplista fue uno de los factores fundamentales de este resultado. Pero lo más importante es que la propia gente se reconoce como factor decisivo, reafirmándose anímica y políticamente. Ya durante octubre la movida de los frenteamplistas fue gigantesca, llenando de banderas las casas, las calles, los barrios y las ciudades, recomponiendo el vínculo con grandes sectores de jóvenes, superando ampliamente a la coalición en presencia y entusiasmo. No cabe duda de que el FA incrementó su votación por estas miles y miles de personas que se involucraron en la acción política. No alcanzó para un resultado mejor, no hubo mayoría parlamentaria y el escenario hacia el balotaje se complicó. Pero en términos políticos se generó un fenómeno que fue más allá de los votos obtenidos y que lo llevaron a ser una vez más la primera fuerza política del país. El resultado del 27 de octubre fue un balde de agua fría porque difería de las expectativas. Pero en muy pocos días comenzó a surgir una forma nueva de movilización, y la autoconvocatoria de los jóvenes fue la primera señal. Se crearon colectivos autoconvocados de la sociedad civil, gente de la cultura, el deporte, la educación, trabajadores de la salud, arquitectos, economistas y otros.

Vale la pena señalar varias características novedosas de esta movilización:

  1. Se formaron grupos en las redes que llegaban a varios miles de integrantes en cuestión de días, en un clima de entusiasmo y adhesión convencida.
  2. El grueso de estos colectivos son personas sin militancia activa en este período y en muchos casos que nunca habían tenido un compromiso partidario. Se amplió la base de movilización confluyendo con las estructuras sectoriales o los comités y coordinadoras del FA.
  3. Si bien la convocatoria surgía de identidades profesionales o laborales, no tuvo un sesgo corporativo.
  4. Rescataron los logros de los últimos 15 años en cada sector y también apoyaron las propuestas de profundización y de cambio para el próximo período.
  5. No se limitaron a declaraciones públicas o a la reafirmación de su identidad, sino que participaron o promovieron ellos mismos barriadas, actividades en plazas, conversaciones puerta a puerta, hicieron placas, videos, desarrollaron argumentos propios con un lenguaje renovado.

Estos colectivos y muchísimos jóvenes fueron el alma de la campaña Voto a Voto, que en lugar de apostar centralmente al desempeño de los dos candidatos, puso el énfasis en lo que podían conseguir los frenteamplistas que se movilizaron en todo el país. Las encuestadoras no supieron medir los efectos de esta movida, y en la última semana lograron crear un clima de “inevitabilidad” del triunfo de Luis Lacalle Pou, que los resultados desmintieron categóricamente.

El video de Guido Manini Ríos, el editorial de la revista Nación reproducido por el Círculo Militar y la amenaza del Comando Barneix generaron un rechazo muy amplio, de movimientos sociales y colectivos frenteamplistas, ante el silencio estruendoso de la dirección blanca y colorada. La indignación que despertaron esas intervenciones llenas de ideología antidemocrática que apoyaban a Lacalle, jugaron en su contra. La enorme mayoría de la población no quiere volver a la dictadura ni a las retóricas que fundamentaron su accionar. El repudio fue posible porque se había construido una amplísima movilización política; ambas explicaciones del resultado electoral no se contraponen.

Todos los discursos del 24 tuvieron que reconocer las dos mitades que el resultado arrojó y apelar a contemplarlas en las próximas políticas públicas. No hay lugar a la soberbia de ninguno de los actores.

Para el FA se inicia un proceso de reflexión sobre las perspectivas del país, que tome en cuenta la experiencia de estos 15 años de lucha política y de gobierno para pensar las próximas décadas. Con cabeza unitaria, crítica y autocrítica. Importa mucho sostener los vínculos con los “frenteamplistas de a pie” y seguir ampliando el diálogo con la gente. Esa capacidad de escuchar, dialogar y “hacer junto con otros” es la esencia de la “acción política permanente” de la población, una seña de identidad que se ha debilitado con la reducción de la política a la gestión de gobierno. La movilización alcanzada y el Voto a Voto dejan esa experiencia colectiva de diálogo, de trabajo en redes, como estrategia de acumulación. Las formas de acción política y de organización para el próximo período deberán tomarla muy en cuenta.

Las elecciones departamentales y municipales son una instancia fundamental en el nuevo escenario del país. No sólo por el mapa político, sino por las posibilidades de construir nuevos avances en derechos y en calidad de vida junto con las comunidades, enfrentando todo intento de retroceso social y cultural. Recrear la movilización alcanzada en noviembre será un factor clave para estas batallas.

Pablo Anzalone es licenciado en Ciencias de la Educación y Magister en Sociología. Fue director de Salud de la Intendencia de Montevideo.

Publicado el 27 de noviembre de 2019  en La Diaria

HACIA EL 24 DE NOVIEMBRE: ¡A REDOBLAR! por Pablo Anzalone

Los  resultados de la jornada del 27 de octubre generaron un cambio importante en el escenario político. No hay mayorías parlamentarias definidas. Cualquiera que aspire a tenerlas deberá construirlas. Dentro y fuera del Parlamento.

La Presidencia de la República se dilucidará en un mes y es una confrontación disputada.

El Frente Amplio alcanzó un 40,7%  casi un millón de votantes. Fue la fuerza más votada del país por un margen importante, ganó en los departamentos de Montevideo, Canelones, San José, Colonia, Soriano,  Rio Negro, Paysandú, Salto y Rocha.

Si el sistema electoral exigiera, como otros países, más del 40% y 10% por encima del siguiente, no tendríamos que esperar al 24 de noviembre y ya habría obtenido la presidencia.

Desde el año pasado quedó claro que ésta iba a ser una contienda difícil para el FA. Al desgaste de gobernar durante varios períodos se sumó una coyuntura económica internacional compleja, la crisis en los países vecinos y un impulso orquestado de ultraderecha en el continente. Problemas reales de empleo o inseguridad se han transformado en objetos de campañas que manipulan la disconformidad sin propuestas o con propuestas que agravan la situación. El resultado de la reforma de Larrañaga es una muestra clara. Que 46% de los votantes haya apoyado un paquete tan burdo, autoritario e ineficaz es una señal política que no puede dejarse de lado. Que 54% de la población se haya pronunciado en contra, con una gigantesca y joven movilización de rechazo, también. Hay batallas culturales que tienen que ver con lograr que la población se sienta escuchada, participe de los avances sociales, los reconozca como propios y empuje su profundización. Conquistar, defender y ampliar  los derechos.  De todo eso habrá que hablar después del 24 de noviembre. Ahora tenemos el escenario del balotaje como cruz de los caminos.

En las encuestas, el FA registró una línea ascendente casi constante a lo largo del último período. Más allá de las encuestas, que esta vez no se equivocaron tanto, hubo un cambio significativo de la situación política, un nuevo hecho relevante con múltiples efectos: la movilización frenteamplista.

El crecimiento de la movilización frenteamplista fue extraordinario en estas semanas. El acto final en Montevideo, los actos en el interior, las caravanas, mostraron  un cuerpo militante enorme con un entusiasmo contagiante. La propia jornada del 27 tuvo una presencia desbordante del Frente Amplio  con miles y miles de personas, autos, casas, carros, bicicletas, con banderas tricolores, que recorrían y se reconocían en la calle.

Ningún otro partido tuvo algo siquiera parecido. Ni los que se autoconsideraron triunfadores a pesar de tener solo el 30% de los votos, ni un alicaído Partido Colorado, ni la “gran novedad”, el partido militar ( no son novedad:  gobernaron 13 años durante la dictadura cívico militar, ya vimos lo que son).

Aunque es un margen escaso, la diferencia entre el 40%  que se obtuvo y el 42 o 44% que estuvo en las expectativas de muchos de nosotros, ha tenido un impacto anímico adverso para los frenteamplistas. Pero la militancia del Frente Amplio se recupera rápido. Lo ha demostrado en muchas décadas de lucha en las peores condiciones.

El gran argumento a favor del triunfo de Lacalle en el balotaje es que todos se van a unir contra el Frente Amplio, acatando los acuerdos tejidos en las cúpulas partidarias. Y que el casi 4% de votos en blanco y anulados no se inclinan hacia ningún candidato. Son suposiciones discutibles, que recogen muchas evidencias contrarias.

La  mayor debilidad de Lacalle es la falta de propuestas claras sobre los problemas del país, y que además, éstas sean comunes a la coalición que pretende crear. Salvo, “recortar y ajustar”; “ajustar y recortar”. Propuestas que vayan más allá de ese genérico “hacerse cargo”.  Que tengan equipos de gestión creíbles. Y que el propio candidato logre parecer algo más que un estanciero que no ha trabajado en su vida.

Los grandes argumentos para el triunfo de Daniel Martínez son que ha desarrollado propuestas fuertes, que se apoya en hechos y no sólo en palabras, que reconoce errores e insuficiencias, pero se afirma sólidamente en un rumbo de crecimiento con justicia social y más democracia. Hay certezas, previsibilidad y también disposición autocrítica. Daniel tiene capacidad de gestión y empatía con la gente.

Por sobre todas estas cosas representa un sentir popular, un sentir democrático, un proyecto de sociedad más libre y justa. Ese sentimiento es el que se evidencia en la presencia masiva y creciente del pueblo frenteamplista en las últimas semanas. Esa movilización impresionante es clave para ganar el balotaje el próximo 24.

Publicado en Voces

DANIEL PRESIDENTE, GRACIELA VICEPRESIDENTA, CONSTANZA SENADORA por Milton Romani Gerner

“Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres¨. ¨Quien no se mueve no siente las cadenas.” Rosa Luxemburgo

Estoy luchando para que Daniel Martínez sea nuestro Presidente y Graciela Villar nuestra Vicepresidenta. Que lo serán. No sólo por las ideas que están en las Bases Programáticas del Frente Amplio. Ellos  expresan una histórica, vieja y nueva agenda de derechos. Ellos son la expresión de una renovación necesaria, un enfoque de trabajo en equipo; la recuperación de los afectos y sentimientos que acompañan siempre a los programas. Llevan en sus cuerpos y sus almas, la vida y la lucha, de los y las laburantes, porque lo son. Saben lo que es levantarse todos los días para conseguir un salario, enfrentar los temporales del desempleo, la persecución, y también los de la libertad.

Es un honor y un compromiso integrar la lista de 3311. Promover a Constanza Moreira al Senado y Fabiana Goyeneche Diputada 

El Frente Amplio necesita mujeres y hombres, en los ejecutivos, pero también en el parlamento, con valentía para promover todo tipo de igualdad y combatir todo tipo de privilegios. No hay justicia social sin igualdad.

Valentía para defender proyectos de inclusión social integral, asumiendo entre otros, el derecho a una vivienda digna para todos y todas, que es de los temas que tenemos que hacer mejor.Defender nuestro derecho a un medio ambiente saludable y en armonía con el desarrollo humano.

Voluntad y coraje políticos para invertir recursos en acciones afirmativas y transversales en territorio que tengan por objetivo hacer efectivos el derecho de la gente a vivir mejor, a desterrar la fractura social que margina a amplios sectores de una vida y convivencia compartida. Que nos permitan llegar a las familias con niños, niñas y adolescentes que todavía viven por debajo de la linea de pobreza.

Para defender un modelo de convivencia y seguridad con enclave principal en la prevención de las violencias y de todas las delincuencias . Del combate a todo tipo de corrupción. De un abordaje interinstitucional, (no solo policial) con asiento en la gestión territorial de todas las agencias del Estado, y de todos los actores locales con participación adecuada y responsable de la ciudadanía.

Avanzar en acciones que destierren definitivamente la concepción  antidemocrática de la doctrina de seguridad nacional en las FFAA. Que sigue animando a  muchos la misión autoasignada de definir los destinos de la nación. Desterrar los privilegios ofensivos de pensiones y retiros militares que ademas de ser un peso insostenible para las cuentas fiscales, profundiza la grieta de los uniformados con la sociedad.

Por un abordaje humanitario, de reparación y responsabilidad social compartida del sistema penitenciario, promoviendo acciones que ya existen, desmontando toda acción degradante para el ser humano.  Una nueva institucionalidad de cárceles, un modelo que respete con el derecho a la convivencia, al trabajo y al estudio de todos y todas.

Profundizar la lucha por Verdad y la Justicia continuando la búsqueda de nuestros desaparecidos, levantando todos los obstáculos donde sigue enquistada la cultura de la impunidad. Apoyar la Ley 19.822 que le otorgó el cometido de la búsqueda de detenidos desaparecidos a la Institución Nacional de DDHH y Defensoría del Pueblo. Voluntad política, recursos humanos y presupuestales válidos para lograr ese cometido.

Profundizar y extender las acciones afirmativas para levantar la Memoria como lo está haciendo la Red de Sitios de Memoria y todas las acciones de reparación jurídica, humanitaria, social y económicas de las heridas que todavía quedan de la dictadura.

Lo lograremos.

Y HACERLO MEJOR…

Los frenteamplistas tomaron la calle, justo una semana antes de las elecciones del 27 de octubre. Las calles se vieron inundadas con pocas banderas sectoriales y muchas banderas frenteamplistas. Con una participación multitudinaria tuvo lugar la Caravana del FA. Detrás de un candidato que cada vez los convence más, creció el entusiasmo paso a paso. Desde el pie. Otra vez.

A LA HORA SEÑALADA por Pablo Anzalone

En este último tramo de la campaña el Frente Amplio está recuperando adhesiones por varios motivos. El peligro de que gane Lacalle y que se reviertan los derechos sociales y cívicos conquistados es el principal. Los avances de estos 15 años son muchos y diversos, hecho que en esta campaña se está esgrimiendo como argumento fuerte para la continuidad del proyecto de país de desarrollo con justicia social y mayor democracia. 
Legítimamente el FA  reafirma: hechos y no palabras. Sin duda hay hechos muy contundentes que no se limitan al bolsillo de cada individuo, sino que fueron pensados para una sociedad más justa y democrática. 
Al mismo tiempo está claro que el que la población se beneficie económicamente de determinadas políticas no tiene una traducción política automática. Las personas pueden adjudicar esa mejora a factores tan diferentes como la voluntad divina, la suerte o la bonanza internacional. Y a su vez pueden pesar en su decisión otros factores como la percepción de la inseguridad, el discurso de otros líderes políticos o religiosos exigiendo más represión,  apoyando valores reaccionarios contra “la ideología de género”, contra los programas sociales  y varios otros temas. Generar conciencia  requiere  un relato  claro que vuelva sobre los avances sociales para identificar la iniciativa del Frente Amplio o su respaldo a reclamos de la sociedad civil;  que recuerde que la oposición votó en contra, y que nunca implementaron políticas de ese tipo cuando fueron gobierno. Exige que la gente participe de los cambios y los sienta suyos. En ese plano hay muchos esfuerzos en las políticas del FA y también déficits y debilidades. Tanto el Partido Nacional como el sector Ciudadanos del Partido Colorado han redactado cuidadosamente sus programas para aparecer críticos sin anunciar su voluntad de arrasar con conquistas sociales. Sin embargo apenas empiezan a hablar sus candidatos aparecen barbaridades que evitan llamarse motosierras, pero se le asemejan en todo. El “Shock” de recortes en el presupuesto del Estado que propone Lacalle y los 900 millones de dólares que quitarían, son un buen ejemplo. Sólo superado por la voluntad de Talvi de prescindir de 50 mil funcionarios públicos.
También es muy significativa de la intencionalidad oculta de Lacalle su  estrategia política de promover una ley de urgencia enorme, con cientos de artículos, cuyos contenidos no se animan a presentar, negociada a espaldas de la población en una coalición que no se sabe quiénes integrarán, para luego presentar como de urgente consideración en el inicio del nuevo parlamento. Tiene sierra, motor e intencionalidad política, es una adivinanza fácil.
 
Daniel Martínez ha logrado resolver muy bien la idea de continuidad y cambio, defendiendo lo bueno y haciéndolo mejor, como dice la consigna central de su campaña. El nuevo impulso a las transformaciones se apoya en lo logrado para ir a más. Se aparta sin estridencias  de la soberbia y el conformismo, pero reivindica el orgullo de todo lo hecho bien. Martínez demostró claramente, en el debate con Lacalle, que tiene propuestas programáticas innovadoras y capacidad de gestión, un contraste muy fuerte con el candidato herrerista que se omitió absolutamente en estos aspectos. Y en su debate con Ignacio Álvarez resultó evidente su “boliche” para enfrentar chicanas y no dejarse avasallar.
No creo que haya grandes problemas de gobernabilidad en un triunfo frenteamplista, pero tampoco con un gobierno de derecha. Blancos y colorados han trabajado juntos en muchas administraciones y el neoliberalismo económico es una inflexión ideológica que comparten sus élites dominantes. Otra cosa sería la disposición de la población a aceptar los retrocesos.
Cada vez más la movilización frenteamplista despierta ese entusiasmo que caracterizó las luchas populares en los momentos claves. Eso también influye, y mucho, en el estado de ánimo ciudadano. Seguramente también en los resultados.

Artículo publicado en el semanario Voces el  16 octubre 2019

Entrevista a Roberto Conde: Reiniciar el Frente Amplio

Tenemos que reiniciar el Frente Amplio” afirma Roberto Conde, uno de los cuatro candidatos a ocupar la presidencia del FA, “es un término informático pero es válido”. No por eso deja de resaltar que los logros del gobierno frenteamplista son lo más avanzado que se ha logrado en el último medio siglo. “Sólo nosotros podíamos haberlo hecho y sólo nosotros podemos continuarlo”. Con él nos entrevistamos con miras a formar opinión hacia las elecciones internas del 29 de mayo del corriente.

¿Cómo ve la situación actual del Frente Amplio?

La cuestión fundamental es el hecho de que el Frente Amplio ha instaurado un conjunto de avances en todos los órdenes de la vida del Uruguay. Es lo más progresista, lo más tendiente a la justicia social, lo más avanzado que el país ha logrado hacer en los últimos 50 o 60 años.

Todo tipo de campaña que queramos encarar ahora tiene que partir de valorar esos avances y entender que son el resultado de la lucha de un pueblo entero. Que han cristalizado en realizaciones, que están incompletas pero existen. Sólo nosotros podíamos haberlo hecho. Y sólo nosotros podemos continuarlos. Ese es el gran referente del proceso histórico en que estamos.

A partir de allí no se puede dejar de reconocer que estamos en una coyuntura difícil, que nos plantea límites en el alcance de nuestros objetivos, contradicciones, que está dificultando los consensos internos para actuar, está generando desmoralización en algunos compañeros, está generando disconformidad. Y sobre todo está generando una pérdida gradual del compromiso militante.

No se concibe un proceso histórico liderado por la izquierda que no esté basado en el protagonismo social, en la presencia activa y permanente de las fuerzas sociales y de la militancia política. Aunque las fortalezas de base son enormes hoy hay un debilitamiento a nivel de la confianza, del compromiso y de la militancia práctica. Es necesario ponerle remedio en forma rápida.

Es un proyecto político que ha logrado concretarse en un proceso histórico real y si no lo sostiene el Frente Amplio las fuerzas conservadoras lo van a desmontar como anuncian todos los días.

De hecho ya  hubieran desmantelado todas las políticas sociales si hubieran llegado al gobierno. Están requiriendo un día y otro también que hay que bajar el gasto. Eso tiene un solo nombre: políticas  sociales, inversión social. Pondrían en el filo de la navaja al patrimonio público como han hecho siempre. Hubieran cortado por lo más fino como han hecho siempre. Es lo que hacen en otros países donde siguen o han logrado recuperar el gobierno.

Yo comprendo que hay motivos para la desmoralización y la desmovilización. Por otro lado es el momento en que la derecha ha logrado confrontar de manera más fuerte nuestro proyecto y amenazarlo. Si uno se ve reflejado en las encuestas, y la prensa lo menciona todos los días, si hubiera elecciones hoy, el Frente Amplio podría perder.

– En otros países de América Latina hay procesos similares.

En otros países de América Latina la estrategia es muchísimo más violenta, más inmoral, conspiran  con mentiras y acusaciones falsas de toda naturaleza a través de la prensa. Acá la vida política pública  conserva todavía una integridad y una cierta salud que en otros países no existe. Yo  he podido ver en Bolivia como los agravios y mentiras contra el presidente han sido de una desvergüenza increíble y sin embargo lo hacen tan campantes. Hay que reconocer que estas campañas pueden asumir mayor intensidad y lograr que se vaya instalando en la opinión pública la idea de que el Frente Amplio puede perder. Es el momento de hablar claro.

Cuando nos planteamos una autocrítica no podemos dejarnos consumir por el internismo porque este no es un problema interno, es estratégico. El problema es que no tenemos un consenso suficientemente claro de lo que queremos hacer en los próximos cuatro años.

Falta una línea clara, aceptada, consensuada, entre el gobierno, la fuerza política y los actores sociales de que estamos en una situación difícil pero vamos para allá. Eso está en debate. No tenemos muy claro que es lo que se puede hacer, hasta dónde podemos llegar. ¿Por qué? Porque hay una crisis capitalista mundial que no desatamos nosotros sino el capitalismo central  dirigido por la derecha.

Esa es la paradoja terrible. La derecha en su centro capitalista desata una crisis fenomenal que ya lleva ocho años. Ahora quieren hacernos  pagar el precio a nosotros que estamos enfrentándola.

En ese enfrentamiento no tenemos claro las líneas fundamentales de la estrategia. Tenemos que alcanzar un acuerdo contundente entre el gobierno, la fuerza política, la militancia, las fuerzas sociales progresistas, de cuál es la línea de no retroceso. La crisis nos está poniendo dificultades y hostigando, pero de aquí no se retrocede. Estas conquistas que el pueblo ya ganó no se van a perder. Ese es el primer consenso.

El segundo, es que aún en medio de esta crisis y estas limitantes, tenemos una serie de reformas en curso y objetivos. Debemos definir  hasta dónde queremos y podemos llegar en ese campo.

Hay que establecer claramente qué es lo que no vamos a perder de lo ya conquistado y qué es lo que vamos a hacer en los próximos años en los cambios estructurales que tenemos sobre la mesa.

Estamos en una batalla fenomenal porque somos de los pocos países que están enfrentando la crisis sin pagar un precio de retroceso social monumental.

Cuando lleguemos a esos consensos creo que los compañeros van a ir cohesionándose, se irán reagrupando en torno a esta lucha común en condiciones que obviamente son más hostiles en términos económicos y cada vez más hostiles en lo político.

– ¿Pensás que hay que innovar en la organización y el funcionamiento del Frente Amplio?

Sí, el segundo capítulo es lo que hay que revisar e innovar en la organización y el funcionamiento del Frente Amplio. Pero debe haber un orden. De nada sirve tratar de trabajar en la organización si no hay acuerdo estratégico en lo que queremos hacer y para adónde vamos. Ese es el debate que hay que dar en los próximos meses aprovechando los intercambios de esta campaña.

Hay todavía un tercer capítulo que es la relación del Frente Amplio con la sociedad.

Esto no supone ninguna concepción paternalista. No estoy diciendo que la fuerza política tenga que tener alguna forma de paternidad política sobre el movimiento social. El movimiento social es autónomo, tiene vida propia y debe llevar adelante sus plataformas cualquiera sea el gobierno.

Está toda la nueva e inmensa plataforma de derechos que tenemos sobre la mesa, a la que se agregan los de igualdad de género, la igualdad de la mujer en los más diversos campos. Los derechos ambientales, toda esa enorme agenda.

Esa es la sociedad progresista. La sociedad progresista no está en los partidos, ni sometida a los partidos.

La fuerza política debe estar permanentemente leyendo esa sociedad, generando hechos, en diálogo con esa sociedad. Una sociedad que es autónoma, no tiene que estar sometida a la fuerza política.

Ese diálogo no está roto pero está absolutamente debilitado. Eso va a exigir una dinamización y un cambio para el Frente Amplio.

Con todos estos temas debemos agrupar las prioridades a encarar en el 2016. Tenemos que reiniciar el Frente Amplio, es un término informático, pero es válido.

No lo planteo en este orden arbitrariamente. Lo primero y fundamental es la claridad y el consenso estratégico. Atrás de ello vienen los temas de la organización, del funcionamiento de la fuerza política y el relacionamiento con la sociedad.

El tiempo es el segundo semestre de 2016.  Ya 2017 y 2018 serán años con un alto voltaje político que no nos van a encontrar preparados para responder a esas necesidades.