LA URGENCIA: DEFENDER EL DERECHO A LA VIDA por Milton Romani

Vivimos uno de los momentos más trágicos en la vida de nuestro pueblo. Ahora no sólo los números diarios generan miedo, pánico, incertidumbre, encierro. También la incomprensión. Actitudes dogmáticas, soberbias e inflexibles que no permiten siquiera un diálogo de intercambio. Nada.

“El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles, sino importantes”, dicen que dijo Winston Churchill, ahora que se puso de moda por un ministro desubicado.

El Frente Amplio, el PIT-CNT, las sociedades médicas y científicas, las organizaciones sociales insistieron en abrir un diálogo constructivo con el gobierno, que involucre a toda la sociedad, superando pujas absurdas, frente a la emergencia que hoy nos arrebata la vida de hombres y mujeres. Hemos tenido el silencio por respuesta, cuando no la arrogancia y la violencia verbal.

Thomas Jefferson fue más elocuente que Churchill: “Quien recibe una idea de mí recibe instrucción sin disminuir la mía, igual que quien enciende su vela con la mía recibe luz sin que yo quede a oscuras”.

En situación de emergencia la ciudadanía toda corre el riesgo, y obviamente hemos cometido errores. Superemos esto, por favor.

Las víctimas ahora tienen rostros de gente cercana y querida. Los contagiados y la zozobra que generan también tienen cercanía inquietante. Las ollas populares no dan abasto y la pobreza cunde en los barrios sin saber dónde, cuándo ni cómo vamos a salir de esto.

Se necesita movilizar a toda la ciudadanía, cerrar filas para defender el derecho humano primordial: el derecho a la vida. Esto impone priorizar tareas políticas y sociales.

Lo urgente

Es urgente y necesario reordenar y abordar el tema de los derechos humanos con espíritu de integralidad. Los derechos conculcados infamemente por la ley de urgente consideración (LUC) son un acto irresponsable del protomonarca y nos han exigido a recurrir al instrumento del referéndum.

Las condiciones inhóspitas que genera la pandemia a nivel comunitario ponen obstáculos muy graves  para el ejercicio de nuestros derechos de democracia directa. Hemos nuevamente recurrido al diálogo para extender el plazo y nos cerraron la puerta, a pesar de que para otros eventos electorales sí funcionó esa postergación. Someter a referéndum una ley de estas características apelando a la decisión ciudadana es un derecho que debería preservarse pese a todo, y para ello deberían dar nuevos plazos.

Sin renunciar a nada, ahora lo prioritario

El Frente Amplio es oposición. También es gobierno en tres departamentos y en varios municipios.

Cuenta con una magnífica estructura organizativa a nivel territorial, sus comités y coordinadoras; sus agrupaciones municipales son excelentes para el cumplimiento de tareas en defensa de la vida.

La clave sigue siendo que la comunidad deje de ser receptáculo de órdenes y recomendaciones, de información a veces contradictoria, y empiece a ser protagonista de su propio destino.

Es la principal fuerza política, con arraigo popular y presencia en todos los barrios de Montevideo y en el interior. Puede movilizar y tiene experiencia, junto con otros actores, de acción social y comunitaria. Tomando los recaudos de cuidados sanitarios y planificando paso a paso, es posible desplegar la solidaridad activa:

  • Prevención a nivel de los barrios. Detección de los puntos calientes de contagio o aglomeraciones. Disuasión amigable y preventiva de actitudes no sanitarias.
  • Promoción de salud, cooperando y ayudando a los profesionales, técnicos y personal del primer nivel de salud, junto a la comunidad organizada.
  • Convertir el apoyo a las ollas y comedores populares en una sostenida red de emergencia alimentaria. Cada comité, cada coordinadora, debe hacer un relevamiento y tener un contacto, no esporádico, sino permanente, con cada una de estas iniciativas.
  • Creación de redes de ayuda a las víctimas y contagiados como ya se hace en barrios solidarios. Se trata de darles un apoyo sostenido y organizado.
  • Redes de apoyo a los adultos mayores en su soledad para generar, con los protocolos sanitarios, un apoyo efectivo a quienes viven solos y padecen este encierro y aislamiento.
  • Redes de apoyo a los niños y jóvenes en materia educativa mediante el relevamiento de las herramientas informáticas, y acercar lo que se pueda para ayudar al personal docente y a las familias, promoviendo su participación.

Desde el punto de vista de la salud pública, la clave sigue siendo que la comunidad deje de ser receptáculo de órdenes y recomendaciones, de información a veces contradictoria, y empiece a ser protagonista de su propio destino. Es una tarea política.

El Frente Amplio puede y debe redoblar su presencia organizada en esta pandemia y reclamar, junto con la Intersocial, con el PIT-CNT, con las sociedades médicas y científicas, su derecho a participar en las decisiones de un gobierno que ha perdido el rumbo, desde una perspectiva de integralidad de los derechos humanos, conculcados incluso en la LUC.

La movilización de todo su potencial social y organizativo para defender la vida como derecho humano es una clave para intervenir positivamente en esta crisis y aportar lo mejor de lo nuestro. También para ejercer una política real de cercanía con los padecimientos de nuestro pueblo, abandonado por este gobierno.

SALUD MENTAL EN CONTEXTOS DE PANDEMIA por Pablo Anzalone

Un homenaje a Beatriz Fernández Castrillo, impulsora de una mirada comunitaria de la salud mental

Articulo publicado en EL DIARIO MEDICO marzo 2021

Un enfoque reduccionista de la pandemia y de los problemas críticos de salud suele subestimar la afectación en materia de salud mental de la población y también del personal de salud o servicios esenciales. Por eso es interesante la publicación reciente de varios artículos que abordan el tema en general y en particular la situación de Uruguay. Entre ellos una investigación internacional muy amplia, un informe del GACH 1 (comentado en un artículo de La Diaria https://ladiaria.com.uy/tags/salud-mental/) recogiendo un artículo de varios autores publicado en la Revista de Psiquiatría del Uruguay, el capitulo Uruguay del libro sobre Psicología de la Salud en el marco del Covid redactado por Luis Gimenez2 y los articulos de Lía Maciel y otras en una revista de Salud Pública argentina sobre Salud Mental y Asistencia Psicosocial para Emergencias3. Aunque las publicaciones son recientes en la mayoría de los estudios nacionales los datos y el análisis son previos al agravamiento de la pandemia en Uruguay que se produjo desde diciembre 2020 en adelante.

Al mismo tiempo nos importa destacar los abordajes realizados tempranamente desde la comunidad como el primer taller abierto de la Red de Municipios y Comunidades Saludables el 23 de abril de 2020, la Mesa de Salud Mental y diversas iniciativas innovadoras, con fuerte participación social.

Corresponde recordar aquí a Beatriz Fernández Castrillo que organizó y moderó ese taller y fue una impulsora muy activa de la Red de Municipios y Comunidades Saludables. Como Licenciada en Trabajo Social, Magister en Salud Mental, Doctora en Salud Mental Comunitaria, como docente de Facultad de Psicología, como persona comprometida con lo que pensaba, aportó a la construcción de una perspectiva comunitaria e integral de la salud. Una querida compañera, cuya muerte temprana sentimos profundamente.

Una Investigación 4sobre la Covid 19 recientemente publicada en la revista científica Psychiatry Research5 realizó un metanálisis con datos de 55 estudios internacionales (con más de 190.000 participantes) de China, Estados Unidos, Perú, España, Irán, entre otros. La investigación revela que en todos los paises (sin grandes diferencias entre ellos) la prevalencia del insomnio fue del 24%, la del trastorno por estrés postraumático 22%, la de la depresión 16% y la de la ansiedad un 15%. El trastorno por estrés postraumático fue cinco veces mas frecuente que las cifras habituales , la ansiedad cuatro veces mayor y la depresión el triple de las cifras anteriores de OMS. Según la OMS la crisis sanitaria aumentó la necesidad de servicios de salud mental pero redujo sustantivamente o paralizó dichos servicios en 93 % de los países6.

El informe del GACH destaca que en el marco de la colaboración entre la academia y el sector salud la Academia Nacional de Medicina propuso tempranamente atender los aspectos de salud mental (comunicado del 29 de marzo 2020 7) producto del confinamiento y la soledad a través de estrategias como la creación de una línea telefónica específica y la promoción de nuevas formas de relacionamiento y cooperación en lo familiar y social. La línea telefónica fue implementada por el MSP y ASSE a partir del 14 de abril 2020 y se basó en la participación de voluntarios (150 licenciados en Psicología y 16 supervisores) con las dificultades que ello implica para la sostenibilidad del servicio. Mas de 10.000 llamadas fueron atendidas en esta línea 24hs entre marzo y agosto 2020. Según los registros 11% de las situaciones fueron calificadas como severas, 33% moderadas y 43% leves. La mayoría fueron mujeres (74%) y en menor medida hombres (22%) y LGBTI (2%), sobre todo personas adultas entre 40 y 70 años. Se elaboraron protocolos de actuación, guías y recomendaciones técnicas. Síntomas depresivos, de ansiedad, soledad y aislamiento fueron los problemas predominantes y surgió clara la necesidad de escucha y orientación. Muchas personas mostraron una agudización de problemas previos, que no habían sido atendidos por el sistema de salud.

Entre marzo y junio 2020 la línea de ayuda psicológica ante el riesgo suicida Línea VIDA (0800-0767) tuvo 321% de aumento en la cantidad de llamadas respecto al mismo período de 2019. Tanto en el sector público como en el privado se adoptaron modalidades de tele-asistencia en atención sicológica y psiquiátrica pero con mucho menos demanda. En un relevamiento del Área Programática de Atención en Salud Mental del MSP sobre la asistencia ambulatoria en el subsector privado del SNIS en el período 13 de marzo-30 de mayo, 58% de las instituciones informaron una disminución en la demanda en psicoterapia y 29 % en la consulta psiquiátrica. De acuerdo a un informe de la Sociedad de Psiquiatría la teleasistencia fue útil para el seguimiento de pacientes crónicos, pero tuvo dificultades en las primeras consultas de evaluación y diagnóstico.

Los autores del informe GACH destacan la multiplicidad de las respuestas, su coordinación y el valor de la colaboración de la población como indicador de resiliencia en materia de Salud Mental. No se conocen evaluaciones de resultados de las acciones desarrolladas, y eso no es menor para el desarrollo de una política pública .

Para abordar la situación durante la pandemia Luis Gimenez (2020) caracteriza la atención en la salud mental en Uruguay y destaca la aprobación del nuevo marco normativo, la ley 19.529 que establece una perspectiva de derechos, y concibe los abordajes en salud mental, en consonancia con el cambio de modelo de atención propuesto por el SNIS. Señala en particular dos aspectos : la apuesta a la conformación de equipos interdisciplinarios (incluyendo psicólogos) y el impulso a los abordajes en salud comunitaria, en lugar de los hospitales monovalentes cuyo cierre debería concretarse en el año 2025. Sin embargo, tres años después de su aprobación, los avances para la implementación de la ley son pocos.

Gimenez describe el proceso inicial de la pandemia en Uruguay en tres fases. Una primera fase definida como “repliegue y desconcierto”. Con la declaración de emergencia sanitaria y una mirada oficial centrada en lo biomédico el énfasis fue evitar los contagios y preparar el segundo y tercer nivel de atención en perjuicio de los servicios con inserción comunitaria. Luego de esa etapa inicial, en una segunda fase se mantienen las medidas restrictivas para la presencialidad pero una parte de los profesionales van desarrollando nuevas estrategias de intervención, adaptando creativamente sus acciones. En un contexto de epidemia controlada se retoman algunas actividades. Los impactos socio-económicos se mantienen o crecen y los temores relacionados con esa situación se superponen al miedo original por el coronavirus. La tercera fase está marcada por la reducción de las medidas más restrictivas y el reintegro progresivo de las actividades presenciales. La posibilidad de cumplir con las medidas sanitarias de distanciamiento físico e higiene, choca con problemas de espacios y equipamientos y nuevamente los equipos de salud mental son postergados.

Como problema estructural la primacía de un modelo de atención biomédico no incorpora suficientemente las estrategias psicológicas. Al mismo tiempo muchas intervenciones psicológicas tienden a reproducir el diseño tradicional de consulta individual , orientada a lo curativo, centrada en los problemas de las capas medias y altas (Gimenez y Suárez, 2017,Giménez 2019, Protesoni et al., 2018). Esta matriz conceptual y práctica limita fuertemente las posibilidades de respuestas adecuadas al contexto de pandemia.

Lia Maciel, por su parte, muestra cómo es posible utilizar metodologías y técnicas de prevención primaria y secundaria de la Atención Psicosocial para Emergencias (APSPE) y Sostén Psicosocial (SPS) inmediato en el primer nivel de atención a partir de la experiencia desarrollada en el Servicio de Atención a la Salud de la Intendencia de Montevideo 8. Se fundamenta la importancia de capacitar al personal de salud del primer nivel de atención en estas técnicas ya que la prevención y promoción en salud como también la concepción salutogénica del trabajo son parte fundamental de la estrategia de Atención Primaria en Salud (APS). En Uruguay existe una arraigada cultura de solidaridad en la adversidad, que fue enriquecida por experiencias de educación en salud integral como derecho humano esencial. Esas fortalezas se expresaron en la capacidad de las comunidades auto organizadas para dar respuestas rápidas a las necesidades básicas de alimentación generadas por la pandemia.

La salud mental en el contexto de pandemia fue una de las primeras preocupaciones compartidas de la Red de Municipios y Comunidades Saludables. El 23 de abril se realizó el primer taller abierto sobre este tema. En este tipo de talleres gobiernos locales, organizaciones sociales y la academia 9 , articulan acciones para pensar la salud desde los territorios y la comunidad, generando espacios y estrategias de participación e intercambio entre los diferentes agentes involucrados desde una lógica de formación/acción e investigación-acción.

La salud mental es una temática que muchas veces no se trata de forma integral, sino desde una visión que tiende a la patologización de las conductas, la psiquiatrización de los conflictos, la medicalización de la infancia. Diversos movimientos y colectivos sociales están trabajando por un cambio en las formas tradicionales de tratamiento de la salud mental , denunciando prácticas que tienen que ver con el encierro y la medicalización que deben ser superadas .

El intercambio del taller se apoyó en las experiencias de trabajo de tres referentes Graciela Loarche (Fac. De Psicología), Marcela Jubín ( Mov.Para las Autonomías) y Allyson Rodríguez (Frente Antimanicomial). Coordinaron la realización del Taller y lo moderaron Ricardo Larrañaga (Organización de Usuarios de Salud del Cerro) y Beatriz Fernández Castrillo (Fac de Psicología).

Como destacó Marcela Jubín el Movimiento para las Autonomías es una experiencia que se desarrolla desde el año 2017 en el PTI del Cerro y el Parque Público Punta Yeguas, al oeste de Montevideo. Son espacios reconocidos a nivel social por su fortaleza en cuanto a las redes territoriales, la solidaridad y las estrategias de organización con participación de los colectivos de vecinos y vecinas. En ese contexto una de las principales problemáticas es la alta prevalencia de personas en situación de pobreza y desempleo, que presentan de forma asociada un padecimiento subjetivo.

Este movimiento se sostiene por un colectivo mancomunado en un quehacer ético y político que crea un dispositivo socio comunitario alternativo a las lógicas manicomiales, sustentado en la promoción de salud colectiva y derechos humanos, que busca atravesar los planos individuales, familiares, sociales, técnico – práctico, sanitario, políticos y culturales. Es un dispositivo de integración sociocultural y productivo, que se constituye como un espacio de promoción e inclusión social. Articula diferentes ejes que tienen que ver con las políticas públicas, la academia, la cultura, la salud, lo productivo laboral y la tecnología. Está dirigido a usuarios de salud mental y vecinos y vecinas de la zona, co-gestionado por ellos mismos y por equipos de salud mental comunitaria.

Inicialmente se conformó a partir de una huerta comunitaria denominada Colectivo COMPAZ que funciona en el espacio agroecológico comunitario. La misma ha sido llevada adelante por personas usuarias de salud mental con fines de autoabastecimiento. Paulatinamente ha ido creciendo a partir de la participación intersectorial de diversas organizaciones sociales, programas territoriales e institucionales que se entraman en un abordaje de red y la consolidación de experiencias territoriales y comunitarias. Se han ido incorporando cursos de panadería, informática, bio construcción, carpintería rústica, guitarra, reciclaje, huerta, senderismo, entre otros cursos, e incluso se acompañan procesos de alfabetización a aquellos que no han culminado educación primaria.

Jubín destaca que a nivel más programático, la instalación de la Mesa Local de Salud Mental plantea entre sus propósitos la incidencia en los procesos de desmanicomialización, nucleándose con otros colectivos en el Espacio del Frente Antimanicomial, que fomentan diversos espacios de apoyo emocional y de acompañamiento basados en una dinámica colectiva.

Se identifican como principales problemas la emergencia alimentaria y habitacional, problemas asociados a situaciones de desempleo, pobreza y de precariedad laboral, situación de calle, la estigmatización, eventualmente el maltrato intrafamiliar, situaciones de violencia de género. Estos contextos agudizan las afectaciones en la salud mental de los participantes a raíz de diversas circunstancias críticas que los dejan expuestos a un alto grado de vulnerabilidad y de riesgo vital.

Reconocen que todas estas situaciones se agudizaron a partir de la pandemia y el aislamiento social. En este nuevo contexto la virtualidad adquirió centralidad para sostener esos espacios de interacción y acompañamiento, que si bien no sustituye el apoyo presencial es una vía por la que se sustenta el soporte afectivo en el día a día y facilita el contacto entre todos los participantes. Les ha permitido estar al tanto sobre la situación de las personas a nivel emocional, poder difundir información seria y confiable en momentos en que es clave saber cómo cuidarnos en medio de una rutina que va cambiando. Destacan a nivel grupal lo valioso de trabajar en equipos interdisciplinarios que posibilitan la problematización y el ajuste de las metodologías de trabajo a partir de instancias de reflexión y creatividad que permite trabajar diversos procesos que hacen a la construcción de autonomía.

Las exposiciones y los intercambios del taller dieron cuenta de los diferentes aspectos que implica repensar la atención a esta problemática desde un enfoque integral y comunitario. Destacaron la importancia de fomentar la participación de diversos movimientos y colectivos sociales en la generación de espacios de cuidado y acompañamiento psicoemocional, atendiendo las múltiples dimensiones que involucran la salud mental por fuera de la visión sanitarista y fomentar el intercambio y la reflexión crítica sobre las prácticas y los modos de abordaje. Teniendo claro que la salud mental no refiere solo a patologías, sino que abarca todo un campo de promoción donde la la interacción social es clave.

Durante todo este período se siguió trabajando en esta dirección.

En marzo de 2021 la Red MCS elaboró aportes a los Planes de Desarrollo Municipal. Entre esas propuestas está : “Apoyar a la población ante la afectación de la salud mental y la salud vincular generadas por la nueva situación sanitaria y social, con líneas de acción y programas específicos coordinados con los servicios de salud, de protección social y de organización comunitaria. Elaborar un Plan Municipal de Salud Mental basado en un diagnóstico territorial que incorpore los problemas prevalentes como: depresión, suicidios, consumo problematico de alcohol y drogas, alta mortalidad por siniestros de tránsito, problemas de vínculos con impacto en la convivencia, dificultades de aprendizaje derivados de desórdenes de conducta y de dinámicas familiares y vinculares enfermizas. Relanzar y profundizar modalidades innovadoras de abordaje comunitario y principalmente el abordaje grupal y familiar. Trabajar en red con servicios y apoyos de primer, segundo y tercer nivel, incluidos los apoyos de teléfonos específicos para el tema (RedDrogas PortalAMarillo, Linea de Prevencion de Suicidio, Instituto de Toxicología)” .

1Bagattini, Nicolás; Dogmanas, Denisse; Villalba, Luis; Bernardi, Ricardo (2021) Informe GACH Atención en Salud Mental y Covid 19. Algunas respuestas iniciales en Uruguay . |Revista de Psiquiatría del Uruguay|Volumen 84 Nº 2 Diciembre 2020|página 111 http://spu.org.uy/sitio/wp-content/uploads/2021/01/04_TO04.pdf

2Gimenez, Luis (2020) “Uruguay en el enfrentamiento a la pandemia de covid-19” en La psicología de la salud en el enfrentamiento a la Covid-19 en América Latina capítulo x, p 348.

3https://revistas.unc.edu.ar/index.php/RSD/issue/view/2190

4https://elpais.com/ciencia/2020-12-23/las-cifras-confirman-el-impacto-de-la-pandemia-sobre-la-salud-mental.html

5https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0165178120332601#bib0084

6https://www.who.int/es/news/item/05-10-2020-covid-19-disrupting-mental-health-services-in-most-countries-who-survey

7http://www.anm.org.uy/index_htm_files/Comunicado%20ANM%2029%20de%20marzo%202020.pdf

8Maciel, Lia (2020) Eventos Críticos. Abordaje bio-psico-social en el primer nivel de atención de Montevideo Revista de Salud Pública,Edición Especial Noviembre 2020.

9 Entre los actores académicos cabe mencionar el proyecto de inclusión social Trama Local de Cuidados en el que participan docentes de Fac de Medicina, Ciencias Sociales y Enfermería. También a Fac de Psicología

EL PECADO DE SOBERBIA LOS DEJÓ AL DESCUBIERTO por Daniel Parada

El editorial del diario El País del 22.3.21 dice:

La mayoría de la comunidad científica es simpatizante de la izquierda, particularmente del FA, pero importa dejar en claro que aquí no gobiernan los científicos. Aquí gobiernan los políticos, votados por la gente, en elecciones justas y libres.

Esta afirmación sin dudas trae implícita varias verdades ocultas, verdades para la coalición de derecha no para el pueblo uruguayo que ya está cerca de las 800 muertes.

Cuáles son estas verdades ocultas que al desnudarlas vemos el pensamiento real de la coalición y sus voceros dentro del cual el diario que apoyó al golpe de estado de 1973, hoy sale a marcar la cancha con la posición del gobierno.

Dicen que gobiernan los políticos y no los científicos y es correcto. Lo que no es correcto es que el gobierno lo haga tomando decisiones contrarias a las recomendaciones que hacen los científicos para detener la pandemia. Estos, independientemente a qué partido simpaticen, son quienes tienen el conocimiento y la experticia para asesorar en la toma de decisiones. El no hacerlo conduce a nuevas bombas atómicas.

¿Porque el gobierno toma esas decisiones?, simplemente porque cuando tiene que elegir entre salud de los uruguayos y proteger el capital, elige este último, a costa de la salud de los trabajadores. El diario El País como lo hizo con la dictadura desde 1973, también ahora justifica cualquier acción y decisión del gobierno, porque son y defienden los mismos intereses.

También lleva implícito que entonces nombrar al GACH fue una estrategia para ganar la simpatía de la población, una operación de marketing y eso lo deja muy claro el diario El País, al enunciar, casi en forma despectiva, que la comunidad científica simpatiza con el Frente Amplio.

Negar la ciencia en la actualidad, como lo hace el diario El País, no es más ni menos que posicionarnos en el medioevo como Nación. Sabemos que esparcir la ignorancia, las verdades a medias, desprestigiar a la Universidad, a la comunidad científica y al Frente Amplio es su misión.

Desenmascararlos es una responsabilidad democrática, un deber ciudadano.

Esa premisa de no escuchar a los científicos para enfrentar a la pandemia, no solo muestra su grado de soberbia, sino que además nos llevó a esta catástrofe sanitaria que vivimos hoy. Sabemos cuántas muertes podrían haber sido evitadas.

Gracias diario El País por contribuir con esta lamentable situación sanitaria.

Daniel Parada

VIGENCIA Y OPORTUNIDAD DE LAS RECOMENDACIONES DEL GACH por Miguel Fernández Galeano

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO marzo 2021

Hace un año

La publicación del Diario Medico de marzo de 2021 coincide con el cumplimiento de un año desde el reporte de los primeros casos positivos de la epidemia de COVID-19 en Uruguay.

Inmersos en una grave crisis sanitaria global, en la que la pandemia ha cambiado radicalmente la vida de las personas, con graves y duraderas consecuencias económicas y sociales en todos los países. También en Uruguay, donde a pesar de las fortalezas de su matriz de protección social, se empiezan a sentir fuertes impactos en materia de pobreza, empleo y debilitamiento del aparato productivo.

La pandemia sigue transitando el globo y deteniéndose en cada uno de nuestros pagos en un contexto de grandes e inquietantes incertidumbres. A pesar del auspicioso impacto que parecen estar teniendo las vacunas disponibles, aún no se avizora un final cercano, ni ciertamente tampoco es muy seguro, como y de qué forma va a terminar una peripecia vital sobre la que ya aparecen importantes signos de desgaste.

Las vacunas no llegan equitativamente a todo el mundo, su producción a escala planetaria aun no resulta suficiente para satisfacer demandas y presiones crecientes. No se accede al ritmo y volumen deseable para alcanzar la inmunidad colectiva y el virus SARS-CoV-2 y sus variantes siguen dando su pelea todavía con bastante éxito.

Con los primeros casos, el gobierno que recién asumía sus responsabilidades, tomó un conjunto de medidas acertadas que, contando con una enorme adhesión de la población y apoyado en las fortalezas de un sistema de protección sanitario y social robusto y consolidado pudo controlar el crecimiento exponencial de casos, realizar la vigilancia epidemiológica con eficacia y prevenir durante meses la saturación del sistema de salud y reducir significativamente el número de muertes evitables.

Entre esas medidas, se destaca la creación del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), conformado por un calificado grupo de profesionales y académicos de diferentes disciplinas que estableció las principales orientaciones y pautas para el manejo de la epidemia. Se apoyó para ello en una perspectiva de lo que en cada momento sugería la evidencia científica y el análisis de las principales investigaciones sobre la evolución y las respuestas a la pandemia por parte de los principales centros de epidemiología y salud pública a nivel internacional.

Las autoridades nacionales han reconocido en diferentes oportunidades el aporte de este colectivo. Sin embargo, en los últimos tres meses, coincidiendo con situaciones de crecimiento exponencial y sostenido de casos, se verifican notarios desencuentros entre el diagnóstico de la situación epidemiológica y las recomendaciones que formula el grupo científico y las decisiones del gobierno orientadas ´prioritariamente a privilegiar la actividad económica por encima de las necesidades sanitarias y sociales que generan la epidemia y las propias medidas para controlarla.

Escenario a marzo de 2021

Con el comienzo de la actividad después de las vacaciones de verano se confirma uno de los escenarios posibles que definía un sólido y documentado Informe del GACH, el que le fue presentado a las autoridades nacionales el pasado 7 de febrero.

En el mismo se define como una de las alternativas probables entrar en una situación de Transmisión Comunitaria 3 (TC3) con crecimiento no controlado hacia el nivel de máximo riesgo TC4: “Aumento de los contagios que derive en un crecimiento sostenido de los casos en este caso el nivel de situación se consolida en 3, y plantea la amenaza de eventuales limitaciones en la capacidad de respuesta, que eleven a un nivel de situación más extremo (4)”

Este análisis de situación se hace después de un detenido repaso de un conjunto relacionado de indicadores objetivos definidosde acuerdo al cuadro de categorización de riesgos que estableció la OMS en noviembre de 2020. (Tabla 1)

Actualmente, la tasa de reproducción es consistentemente mayor a 1 (R>1) partiendo de un piso de casos activos (mayor a 8.000) y de casos diarios (mayor a 800) lejos de la zona de control para poder implementar una vigilancia epidemiológica activa y eficaz (rastreo-testeo-aislamiento, Tetris). En ese contexto se estima que el porcentaje de casos sin nexo epidemiológico estaría superando largamente el 40%

En los últimos días se constata una marcada aceleración de los contagios, probablemente la mayor de toda la epidemia (Tabla 2 – Grafica1). La tasa de positividad promedio en siete días móviles (PP7) trepó a los mayores valores registrados en toda la epidemia 12.46 %, llegando el 7 de marzo a 15.42 %. Esto último expresa un indicador bastante sensible de la intensidad de la circulación viral y de las dificultades para una vigilancia epidemiológica que permita la implementación del Tetris como se pudo hacer en los primeros ocho meses de epidemia.

Recomendaciones del GACH para el escenario de crecimiento no controlado de TC3 -TC4

Para este escenario el informe de febrero del GACH recomienda un conjunto de medidas de reducción de la movilidad que la autoridad sanitaria debería atender. Hay que asumir que son necesarias decisiones de gobierno, no alcanza solo con apelar a la responsabilidad individual de los ciudadanos. (Tabla 3)

El contexto de un plan de vacunación en curso, que apoyamos y estimulamos con total convicción, lejos de alejar la necesidad de cambiar la estrategia, vuelve imperiosa la adopción de medidas de reducción de la movilidad y de distanciamiento físico sostenido.

Entendemos que nunca será suficiente contar con la responsabilidad individual y colectiva que debemos tener todos y cada uno de nosotros. Tenemos que reconocer en qué situación estamos, explicar lo que se necesita hacer y estar dispuestos a asumir la perspectiva de prevención y control que recomendó el GACH para dar respuesta a un escenario sumamente complejo como el actual.

El impacto de la vacunación no es inmediato ni abarca simultáneamente a todos los segmentos de población. Hay que vacunar y vacunarse, pero también hay que tomar medidas ahora para evitar una situación más crítica en lo sanitario.

La implementación gradual de esas medidas, la comunicación a la población de la situación epidemiológica y sus riesgos potenciales (sin alarmismos y sin infundir miedos) debería aumentar la percepción del riesgo y disminuir la circulación viral. De esta forma sería posible esperar en las mejores condiciones la llegada de la vacuna a todos los colectivos poblacionales previstos por un plan de vacunación que va a estar fuertemente condicionado por el flujo y los volúmenes de dosis que efectivamente vaya recibiendo el país.

Las señales en el sentido de que es posible seguir aumentando la actividad como si aquí no pasara nada, bajan inconvenientemente la percepción de riesgo e instalan, con consecuencias muy negativas para enfrentar la epidemia, la idea que ya estamos saliendo definitivamente de la crisis sanitaria.

La idea de que la vacuna lo resuelve todo, refuerza esa percepción equivocada. Las vacunas son una condición necesaria e imprescindible para este momento epidemiológico, pero no resultan una respuesta suficiente para enfrentar la complejidad de articular lo individual con lo colectivo, lo nacional con lo global y sobre todo para lidiar con la variabilidad biológica de un virus que interactúa en un sistema mundo ambiental y socialmente enfermo.

Ambas cosas, vacunas y restricción de la movilidad (gradual y contextualizada a la realidad epidemiológica diferenciada de los diferentes territorios), son aquí y ahora prioritarias y urgentes. No se pueden plantear falsos dilemas, ni menos aun caer en el exitismo de soluciones mágicas que no existen y no están basadas en hechos comprobados.

La reactivación de la economía, por todos deseada, no puede ser pensada en contraposición con la primera prioridad de garantizar la salud y la vida. Tenemos que hacer un esfuerzo por promover una convivencia armónica entre economía y salud como paradigma de una salida sostenible y justa de la crisis sanitaria.

Situación epidemiológica en Brasil  

A la situación epidemiológica en el ámbito nacional se agrega la coyuntura sanitaria de Brasil con una frontera seca altamente permeable de más de 1.100 kilómetros. Hasta el presente no se ha decidido tomar medidas drásticas de control, incluida la suspensión de la actividad comercial en los freeshops que constituyen una fuente inagotable de potenciales contagios de personas provenientes de zonas de alta circulación viral y con un número de casos en franco crecimiento exponencial.

En efecto, la situación en Brasil es alarmante porque lo sucedido en Manaos en diciembre y enero con la saturación de los CTI de una forma extremadamente rápida, en la primera semana de marzo se viene observando en la mayoría de los estados. Esto incluye los estados de Río Grande del Sur y San Pablo a pesar de que tienen servicios públicos y privados con mayor capacidad de respuesta a los de Manaos.

La variante P1 sería responsable de más del 50% de las infecciones en las últimas dos semanas de febrero. Esta variante a fines de enero tenía en esos estados una prevalencia inferior al 5%. Nunca hubo una diseminación tan rápida y en una escala geográfica tan extendida en Brasil.

La variante P.1 tiene cargas virales igualmente altas en adultos de todas las edades y de ambos sexos. Eso podría explicar porque se transmite más rápido y porque están llegando más adultos jóvenes (30-59 años) a los CTI, los cuales permanecen ocupando camas por más tiempo que los adultos mayores

Las variantes predominantes en Brasil (B.1.1.28, B.1.1.33 y P.2), entraron y se diseminaron en Uruguay. En ese contexto la variante P.1 no tiene por qué ser la excepción y finalmente terminará entrando al país.

A lo expresado más arriba en relación a la evolución a nivel nacional, esta situación en Brasil pone de manifiesto la importancia fundamental de mantener la vigilancia de las diferentes variantes virales (vigilancia molecular) y cuando se detecte la variante viral P.1 será necesario disponer de un plan de emergencia de reducción drástica de la movilidad hasta que se consiga vacunar a una parte importante de la población.

Es bueno tener presente que, con la información disponible en relación al tema desafiante de las variantes virales del SARS- CoV- 2, todo estaría confirmando que reducir la movilidad funciona contra cualquier variante y que las vacunas también van a conseguir reducir los casos graves y las muertes cualquiera sea la variante que se presente.

Reducción de la movilidad e inmunización masiva de la población son las dos herramientas más eficientes siempre que haya un buen ritmo de vacunación.

Hacer todo lo posible: vacunar y medidas para controlar la epidemia

La situación epidemiológica a nivel país, la proyección de la misma en tiempos cercanos y la crisis sanitaria en Brasil exigen del dialogo y el compromiso constructivo del gobierno con la sociedad. Hemos tenido respuestas del ministro Daniel Salinas que van en la dirección correcta.

Esperamos, en el mismo sentido, decisiones gubernamentales que estén alineadas con las recomendaciones formuladas por el grupo de científicos del GACH .

No pensamos lo que sucede en la epidemia, ni valoramos lo que se haga con ella en términos de réditos políticos o el pase de facturas entre los diferentes actores sociales y políticos, que desde nuestro punto de vista no tienen ninguna justificación en este contexto sanitario y social crítico.

La experiencia en el mundo demuestra que se puede llegar a tener niveles importantes de fracasos o malos resultados aun haciendo todo lo que parece más indicado y con la mayor disponibilidad de recursos. Lo que no se puede, es dejar de hacer todo lo posible por responder con todas las herramientas disponibles.

FORTALECER LOS VÍNCULOS SOCIALES, UNA PRIORIDAD ANTE LA PANDEMIA por Pablo Anzalone

Artículo para NUESTRA VOZ de la ONAJPU marzo 2021

Se inició la vacunación en Uruguay, uno de los últimos países de América Latina en comenzar este proceso. Hay mas de 200 millones de personas ya vacunadas en el mundo, con diferentes vacunas hechas en paises diversos con tecnologías variadas. Los efectos adversos han sido mínimos hasta el momento, lo que habla muy bien de la seguridad de estas vacunas.

En un contexto internacional complejo el afan de lucro de las compañías farmaceuticas y la desigualdad en el poder económico de los paises han generado situaciones muy injustas en el acceso a las vacunas. También han habido iniciativas solidarias que hay que destacar y valorar como el COVAX para comprar en conjunto y apoyarse mutuamente entre muchos paises.

La ciencia tiene mucho por hacer, hay mucho por investigar todavía, son procesos muy recientes. La duración de la inmunidad que otorguen las vacunas por ejemplo, recién se está comenzando a estudiar. No sabemos si habrá que vacunarse todos los años o con qué periodicidad. Las mutaciones del virus son un factor de incertidumbre, ya hay 3 o 4 detectadas y nada indica que no surjan nuevas variantes, que requieran cambios en las vacunas. La eficacia de las vacunas para impedir los cuadros graves y para prevenir los contagios son dos aspectos distintos que habrá que evaluar, aunque los resultados obtenidos hasta el momento en ambos casos son promisorios.

Tampoco tenemos elementos para pensar que no habrán nuevas pandemias ocasionadas por otros virus.

La pandemia demostró que invertir en ciencia e investigación es salud

Vivimos tiempos de incertidumbre, donde la salud y la ciencia se volvieron elementos más relevantes aún de la vida en sociedad. Tal vez ahora sin la arrogancia de pensar al ser humano como centro único de la vida, con lógicas de dominación y modelos civilizatorios que impusieron la depredación y explotación sin límites de la naturaleza. Hemos de aprender que somos interdependientes y ecodependientes, formamos parte de la vida y debemos cuidarla como bien principal.

Cabe destacar en este contexto que las respuestas de la Udelar y de la comunidad científica a estos desafíos han sido muy buenas y eso tiene que ver con lo construido en las últimas décadas. Los drásticos recortes recientes al presupuesto de la ANII, Agencia Nacional de Investigación e Innovación, por el contrario, van en la dirección inversa. La imagen que se me ocurre es como pegarse deliberadamente un tiro en el pie.

La situación de la pandemia sigue siendo grave. La cantidad de nuevas personas con Sars Cov 2 que se detecta diariamente continúa siendo muy alta a pesar de que el número de test es sensiblemente menor de lo que requerido. También aumentan lógicamente las personas fallecidas por Covid y con Covid. Es preocupante la ausencia de medidas que apunten a disminuir los contagios o incrementar el seguimiento epidemiologico de los casos. No se jerarquiza un abordaje local para procurar recuperar el control de la pandemia y atender a sus puntos críticos y sus efectos desde una mayor cercanía.

Poner en acción todos los colectivos

Hay varios aspectos que deberíamos tener en cuenta para un abordaje integral de la pandemia. No nos referimos solo a lo que deberían hacer los gobiernos sino a todos nosotros, como personas y como colectivos:

a) Los problemas de salud mental asociados a la pandemia, el miedo, la incertidumbre, la ansiedad, la depresión, se suman a una situación anterior grave donde los suicidios alcanzaban una de las mayores cifras de América Latina. En las personas mayores la soledad es un problema importante. Nada de esto puede dejarse de lado en aras del Covid, por el contrario se precisan programas, líneas de acción, intervenciones, desde el sistema de salud y también desde la comunidad. No son problemas o padecimientos individuales, secundarios, que se arreglarán o no con el tiempo. Son temas graves y deben motivar acciones conscientes y organizadas con muchos actores.

b) La crisis alimentaria generada por la pandemia continúa, incrementando los problemas de malnutrición por déficit y por exceso. Todavía hay decenas de miles de personas que deben comer en las Ollas Populares y sigue sin haber una respuesta institucional adecuada para resolver este aspecto de la emergencia. Son los sectores populares quienes están respondiendo ante una omisión muy relevante del Estado. Por otro lado sigue pesando mucho la “comida chatarra” en la alimentación y ese exceso de azúcares, sodio y grasas se traduce en hipertensión, diabetes, sobrepeso y obesidad. Estas enfermedades son factores de agravamiento de los cuadros Covid y también de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y cáncer. Es decir inciden en las principales causas de enfermedad y muerte en Uruguay. En lugar de avanzar fuertemente en este plano, se modificó a último momento el decreto de etiquetado por excesos flexibilizando los límites para disminuir los hexágonos de advertencia, sin ningún fundamento científico. Es decir se retrocedió en un problema grave de salud, que la pandemia incrementó.

c) Los problemas de salud no Covid requieren políticas de prevención y promoción y su suspensión durante la pandemia tendrá efectos negativos importantes. Retomar la presencialidad de algunas consultas médicas es una de las medidas pero no alcanza. Precisamos un plan de contingencia para hacer los controles no realizados de cáncer (mamografias, PAP, fecatest, etc.) y problemas cardiovasculares durante este período. Las personas mayores requieren controles periódicos que no se han hecho. El control de las embarazadas y la primera infancia debe volver a reforzarse. Estudios recientes indican un aumento de la prematurez, bajo peso al nacer y retraso de talla en relación con la edad, en los nacimientos del H.Pereira Rossell. Esa es la punta del iceberg de lo que no se está haciendo en los territorios para cuidar a madres e hijos. Es fundamental jerarquizar el primer nivel de atención como escenario privilegiado para estas estrategias de prevención y atención esencial. Es decir se necesita lo contrario al cierre de policlínicas y al repliegue del sistema de salud en los territorios. Faltan planes locales de salud con objetivos sanitarios claros, líneas de acción y metas que surjan de un intercambio amplio, del involucramiento y el compromiso de múltiples actores. Los gobiernos locales (municipales y departamentales) y las organizaciones comunitarias, los movimientos de usuarios, las organizaciones de trabajadores, de jubilados y pensionistas y una cantidad de otros colectivos, son actores de primera línea en estos procesos de planificación-formación-acción participativa.

d) Los vínculos sociales y afectivos, la subjetividad, son elementos centrales para la salud. Las afectaciones en la salud mental que mencionamos antes son el resultado muchas veces de lesiones o fracturas de esos vínculos. También la violencia doméstica, la violencia de género y generaciones la violencia patriarcal en todas sus formas golpean los vínculos. El aislamiento y la soledad, el individualismo exhacerbado, el egoismo y la competencia, el afan de consumir como objetivo vital, cuestionan esos vínculos imprescindibles con los demás. Al mismo tiempo la solidaridad, “formar parte de”, la amistad, el amor en su diversidad, sentirse útil para los demás, los ideales y valores compartidos, refuerzan los vínculos y le dan sentido a la vida.

Una cierta mirada de la pandemia apuesta al quietismo y la parálisis de las personas (y más aún las personas mayores) con argumentos sanitarios. Confunden distanciamiento físico con distanciamiento social. Critican las movilizaciones sociales por el riesgo de contagio y dejan pasar elefantes en las aglomeraciones de otros tipos, reprimen a los jóvenes que se juntan en alguna plaza y hacen la vista gorda ante fiestas de personas ricas o situaciones laborales de incumplimento total de protocolos de cuidado.

La pasividad no es saludable. Fortalecer los vínculos en todos los terrenos.

La pasividad no es buena para la salud en ninguna de sus dimensiones, ni en relación con la pandemia ni con respecto a todos los demás problemas. La promoción de la salud es más que la prevención de la enfermedad y tiene todos esos componentes de proactividad, de acción colectiva, de cuidado mutuo, de construir estilos de vida saludables y condiciones adecuadas a ese fin.

En definitiva la promoción de salud implica el fortalecimiento de los vínculos entre las personas. Los lazos familiares, barriales, sociales, culturales o comunitarios, son factores imprescindibles que hay que cultivar, construir, hacer perdurar.

Por eso fundamentamos que la continuidad, el enriquecimiento, la ampliación de los vínculos sociales debe ser un objetivo prioritario para nuestra salud. Más que nunca en esta crisis pandémica y social.

INTEGRALIDAD Y DESCENTRALIZACIÓN EN EL ABORDAJE DE LA PANDEMIA por Pablo Anzalone

Los enfoques exitistas en relación con la pandemia han demostrado no solo estar equivocados sino conducir a nuevos y mayores errores. Ese tipo de mirada llevó a que desde noviembre en adelante se agravara la situación en nuestro país con fuerte incremento de las personas afectadas y de las muertes.

La actual pérdida de la capacidad de seguimiento epidemiológico no solo es un síntoma de la gravedad del momento sino también un factor de expansión del contagio porque no se pueden implementar las cuarentenas y cuidados necesarios. Las últimas cifras del MSP refieren más de 40% de los nuevos casos sin nexo epidemiológico.

Son necesarias nuevas medidas para reducir la cantidad de contagios. La vacunación es una de ellas . Imprescindibles y urgentes. Se produjeron en tiempos muy breves varias vacunas con tecnologías diferentes, que están siendo aprobadas y utilizadas en todo el mundo. Se está vacunando masivamente aunque muy inequitativamente.

En Uruguay tenemos anuncios de compras de varias vacunas con fechas de entrega todavía inciertas. Va a costar llegar los niveles de cobertura masiva necesarios para contener la pandemia y las mutaciones del virus pueden complicar aún más el panorama. En un artículo reciente Jose Minarrieta 1 analiza muy bien la importancia de vacunarse y la distingue de las críticas a las desigualdades, injusticias, lucro y pujas de poder que caracterizan el panorama mundial en esta materia.

En el abordaje de la epidemia no solo deben considerarse los riesgos de contagio por SARS Cov 2 sino también la manera de prevenir y tratar adecuadamente otros problemas relacionados, como los de salud mental, salud ambiental, inseguridad alimentaria y las Enfermedades Crónicas No Transmisibles ENT. Hace décadas que las enfermedades crónicas no transmisibles tienen enormes impactos en la salud. En esos procesos los estilos de vida y de alimentación son determinantes. Las modificaciones recientes al decreto de etiquetado frontal de alimentos y la falta de fiscalización son retrocesos en esta materia. Pero, además, es necesario tener en cuenta que en la presente pandemia por COVID-19, la obesidad, diabetes o la hipertensión son comorbilidades que aumentan el riesgo de padecer la enfermedad, de presentar cuadros graves y de muertes.

El fortalecimiento del primer nivel de atención y la participación de la comunidad ante la pandemia son dos puntos claves. En este sentido la Confederación Iberoamericana de Medicina Familiar señaló en estos días (2021 http://cimfwonca.org/) que las estrategias predominantes ante la pandemia están orientadas por enfoques biomédicos centrados solo en la enfermedad y concentran la atención en los hospitales. Este modelo de atención fragmentado invisibiliza un amplio abordaje territorial muy necesario para un problema que tiene fuertes improntas comunitarias. La concepción hospitalocéntrica subestima el primer nivel de atención llegándose a cerrar policlínicas zonales, con el consiguiente deterioro de la atención. La accesibilidad es menor en especial para los sectores mas vulnerables. La vigilancia epidemiológica ha adoptado una estructura centralizadora que desestima las fortalezas del primer nivel y las posibilidades de alianzas locales para testear, rastrear, aislar y controlar la evolución de la pandemia. En lugar de construir mecanismos eficientes de contención en los territorios se recarga la atención hospitalaria, aumentando los riesgos de contagio y disminuyendo la calidad de la asistencia.

Al mismo tiempo la atención oportuna de todas las patologías no Covid 19 se posterga por un abordaje unilateral y reduccionista de la pandemia y por el debilitamiento del primer nivel de atención. El Informe Lalonde en 1974 y pocos años después la Conferencia de Alma Ata nos enseñaron que las concepciones asistencialistas y acotadas de la salud no conducen a buenos resultados. La integralidad implica abarcar las distintas dimensiones y problemas en juego.

La crisis económica y social exige políticas que aseguren la calidad de vida de las personas durante la pandemia. No puede haber salud digna si hay mas desocupación y pobreza, si se debilita la protección social y se incrementa la cantidad de personas con inseguridad alimentaria, si se reducen salarios y jubilaciones, si el sistema sanitario y en particular el subsistema público tiene menos recursos ante un incremento en la cantidad de usuarios.

Varios autores (Basile 20202) consideran que el “estado de guerra” a una enfermedad lleva a debilitar fuertemente las acciones mas importantes de los servicios de salud pública generales, de atención centrada en la comunidad, vacunación, respuestas a las enfermedades endémicas, salud de las mujeres, cuidados y protección sanitaria.

Hay factores que pueden afectar fuertemente al sistema de salud y a la salud de la población, que evidentemente son cosas distintas, aunque muchas veces se las confunda. Entre ellos el retraso u omisión total de la territorialización de la respuesta activa ante la pandemia, con una epidemiología de proximidad, inteligente, basada en redes de salud trabajando en cada área, barrio, municipio, territorio y comunidad. También la existencia de un modelo “caja negra” en el manejo de la pandemia, que desconoce o desestima lo que ocurre entre el comienzo y el final del proceso salud-enfermedad.

Cada epidemia presenta una complejidad específica, en un momento histórico concreto, en territorios y poblaciones determinadas, pero son estudiadas con unidades de análisis y escalas individuales centradas en lo asistencial curativo y lo biomédico, sin advertir expresamente sobre esos sesgos. Al mismo tiempo se difunden conclusiones de carácter general y totalizantes (Basile 2020).

Desde otro paradigma la concepción de “Una Salud” (Garza y Arvizu, 20123) implica un abordaje de epidemias y pandemias como asuntos cuyas dimensiones incluyen la medicina, la biología, la epidemiología y también lo social, lo antropológico, lo psicológico, lo vincular. La mirada holística incorpora siempre las representaciones culturales de la enfermedad y la salud. Más aún en el actual contexto de pandemia. El concepto “Una salud” jerarquiza la existencia de los seres humanos como parte del ecosistema total. Es así que las actividades y condiciones que cada elemento afectan a los demás. No puede haber salud humana sin salud animal y ambas no pueden darse si el ambiente no es saludable (Garza y Arvizu, 2012).

En Uruguay un estudio reciente4 de docentes e investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, publicado en Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine hizo un analisis comparativo de los nacimientos en el Hospital Pereira Rossell entre marzo y setiembre de 2019 (3.225 nacimientos) y el mismo período de 2020 (3.036). Se encontró que la prematurez pasó de 12,2% de los nacimientos al 14,5 %, el bajo peso al nacer pasó de 9,8% a 12% y el tamaño pequeño para la edad gestacional de 5,5% a 6,9%. Las conclusiones de Briozzo y el equipo de investigadores refieren a las consecuencias a corto, mediano y largo plazo del entorno desfavorable para el embarazo. En particular enfatizan la reprogramación epigenética que desarrolla el feto ante ambientes adversos relacionados con las condiciones de vida, que si no se corrigen determinan mayores riesgos de desarrollar enfermedades crónicas socialmente transmisibles. El aumento en los partos prematuros es grave y está vinculado con los efectos socioeconómicos y el estrés generados por la pandemia, que tuvieron impactos “absolutamente devastadores en el proceso reproductivo” (Briozzo 2021) .

¿Cómo revertir esta situación?

¿Qué va a pasar cuando nos encontremos con los problemas de salud que no se han controlado en este tiempo, los diagnósticos tardíos, las acciones de prevención y promoción que faltaron, las mamografías, los PAP y tantos otros estudios que no se hicieron?

¿Cuándo y cómo se desarrollará una política clara hacia los problemas de salud mental que se acumularon durante la pandemia?

1https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2021/1/vacunas-contra-la-covid-19-el-rebano-y-las-ovejas/

2Basile, gonzalo (2020) Enfermos de Desarrollo : los eslabones críticos del Sars – Cov – 2 para

América Latina y el Caribe. Revista sobre acesso à justiça e direitos nas américas. Brasília, v.4, n.3, ago./dez. 2020, ISSN 2526-6675 Disponible en : https://periodicos.unb.br/index.php/abya/article/view/34390/28726

3Garza, J, Arvizu, L. (2012). Hacia una salud: propuesta en el marco de la administración pública federal en México. Primera Ed. Ed Yire.

4 Briozzso, Leonel et al. (2021) Impacto de las medidas de mitigación de la pandemia de covid-19 en los resultados perinatales de la maternidad de referencia en Uruguay . Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine.

VACUNAS: LA COMUNICACIÓN Y LA CONFIANZA RESULTAN CLAVES por Miguel Fernández Galeano

Artículo publicado en La Diaria 12 de febrero 2020

Las vacunas para covid-19 aprobadas hasta el momento vienen siendo un bien escaso, altamente demandado. Se asiste a una pugna para su compra y distribución que no habla nada bien de los valores predominantes a nivel mundial. Sobre su desenlace, al menos en plazos breves, existe aún mucha incertidumbre. La demanda insatisfecha, el incumplimiento de los plazos de entrega por parte de la industria en los países centrales y una muy probable postergación indefinida en los de la periferia se potencian con la ausencia de una respuesta equitativa basada en necesidades sanitarias.

Esto compromete fuertemente la verdadera disponibilidad y las posibilidades de acceso para poder alcanzar el 70% de la población inmunizada en el menor tiempo posible. Hay que tener presente que cuanto más se tarde en completar el proceso de vacunación, más riesgos se corren de que el virus mute y pueda escapar total o parcialmente de la protección que brindan las actuales vacunas.

Este último tema es un aspecto estratégico a la hora de evaluar el impacto sobre la pandemia que no está siendo suficientemente considerado desde una perspectiva de respuesta global efectiva. Predomina una lógica de mercado en la que la prioridad está en cubrir las demandas de aquellos países que tienen el poder y la plata para acceder a las vacunas.

Perspectivas para Uruguay

En Uruguay, al igual que en el resto del mundo, dependemos del cumplimiento de los compromisos de entrega para que sea sostenible la campaña de vacunación.

Todavía no se sabe con certeza cuándo, cuántas ni qué tipo de vacunas van a llegar. En este contexto, con la posibilidad de disponer de más de una vacuna, con un esquema de dos dosis de la mayoría de ellas y sin un calendario consolidado de entregas, será necesario definir un cronograma de vacunación en el que se redefinan prioridades en relación a los grupos poblacionales seleccionados. Se precisan estrategias operativas y comunicacionales que generen adhesión y confianza, factores decisivos para el éxito de cualquier campaña de vacunación y muy especialmente en la primera vacunación a nivel planetario en respuesta a una pandemia devastadora.

Aunque resulte obvio, no está demás destacar que esta no es una campaña de vacunación más. Se trata de uno de los desafíos sanitarios, logísticos, sociales y políticos más grandes que debe enfrentar la humanidad. Va a ser necesaria una enorme creatividad, cierto grado de audacia y sobre todo una apuesta decidida a los valores humanos de la solidaridad y la justicia social. Uruguay tiene grandes activos en esa materia y será responsabilidad de todos ponerlos en juego para superar las dificultades externas y aprovechar las potencialidades internas.

En ese contexto, conviene evitar que se terminen imponiendo prioridades de ningún tipo que no estén debidamente sustentadas desde una perspectiva de salud pública. Corresponde explicar claramente quiénes serán los grupos prioritarios y por qué, y la selección de vacunas que se haga para cada uno de ellos. Son necesarias acciones y campañas de información que apoyen y expliquen las decisiones adoptadas para lograr la máxima comprensión y adhesión a la estrategia de vacunación.

Uruguay es un país con escasa población. A pesar del atraso significativo con el que se iniciaron las negociaciones, conseguir las dosis necesarias no debería ser un problema insalvable, aun tomando en consideración las limitaciones anotadas más arriba.

Las vacunas se van a conseguir, seguramente pronto, y contamos con los recursos y la experiencia para completar con rapidez y eficacia el proceso. Todo depende del flujo de llegada de las partidas de las diferentes vacunas y de una muy buena comunicación.

Se trata de fortalecer la credibilidad en la gestión integral de la pandemia partiendo de un enorme respeto y empatía con las dudas, miedos y percepciones entendibles y legítimas de la población

En ese sentido, resulta fundamental que el cronograma de entregas esté claramente establecido, con plazos y volúmenes de dosis precisos y en todos los casos evitando que el proceso se prolongue inconvenientemente, por lo que ello supone en términos de la calidad del proceso de inmunizaciones, del impacto en la protección de las personas y sobre la propia evolución de la pandemia.

No hay vacunas de primera y vacunas de segunda. Con la información disponible, todas son eficaces y seguras, con las fortalezas y debilidades propias de haber sido elaboradas en tiempo récord y bajo plataformas tecnológicas muy diferentes.

Ojalá que no se vuelvan a repetir argumentos absurdos, poco fundados desde una perspectiva técnica, para justificar la demora en alcanzar acuerdos de compra en la necesidad de elegir “las mejores vacunas” para que nuestros compatriotas “no sean conejillos de india”. Seguramente estas posturas estén incidiendo en ese 44% de personas que, según la encuesta de la Usina de Percepción Ciudadana, no están dispuestas a vacunarse. Una situación sobre la que será necesario trabajar construyendo confianzas, escuchando y brindando argumentos, dando certezas y alejando prejuicios que finalmente debilitan el resultado final del proceso de vacunación.

Un momento crucial

En las últimas dos semanas en el país se verifica una reducción del número de casos positivos de covid-19, de las incidencias acumuladas y de los promedios diarios globales y por departamento. La reducción de la movilidad generada a partir de las vacaciones de enero y también la intensa prédica para redoblar los cuidados han tenido impacto sobre estos indicadores de evolución de la epidemia. Se logró detener el crecimiento exponencial de casos, disminuyó el número de personas que requirieron cuidados críticos y se desaceleró levemente la curva de fallecidos.

Sin embargo, con una tasa de positividad de 7%, con más de 40% de casos positivos en los que no se identifica el nexo epidemiológico y con promedios diarios en el entorno de los 400 casos, no parece razonable pensar que la epidemia está controlada. Por el contrario, posicionarse con exitismo y soberbia con estos resultados podría ser peligroso y se reproduciría la situación crítica que empezamos a transitar entre finales de noviembre y las primeras semanas de enero.

Por razones sanitarias y de recuperación de los impactos sociales y económicos, el acceso equitativo a las vacunas ya disponibles y a las que puedan autorizarse constituye un objetivo de primer orden. Como hemos señalado en más de una oportunidad, ello no nos puede hacer olvidar que la mitigación de la pandemia requiere mantener y ampliar las medidas de diagnóstico precoz, rastreo de casos, realización de pruebas diagnósticas y aislamiento de los positivos. Profundizar los cuidados es imprescindible si queremos evitar el elevado número de casos, la saturación del sistema de salud y los fallecimientos, tanto directos como indirectos, que se originan cada día. Nunca se insistirá lo suficiente con que, en términos de salud pública, importan también las medidas económicas y sociales que ayuden a mitigar las secuelas en los grupos más vulnerados.

Tenemos la convicción de que alcanzar mejores niveles de protección de la salud y de paulatina recuperación de la situación sanitaria, social y económica depende de una adecuada gestión del proceso de vacunación, en Uruguay y en el mundo.

Resulta imprescindible apelar a una gran concertación de esfuerzos, a un intercambio técnico amplio y fluido y a una comunicación capaz de transferir confianza. Se trata de fortalecer la credibilidad en la gestión integral de la pandemia partiendo de un enorme respeto y empatía con las dudas, los miedos y las percepciones entendibles y legítimas de la población.

ES NECESARIO QUE EL GACH SIGA SIENDO INDEPENDIENTE por Daniel Parada

En una columna anterior a esta, nos referíamos al papel que pretendíamos jugase la ciencia en la sociedad moderna. En ella destacábamos la necesaria independencia de criterio, que debía tener la ciencia del poder político y económico.

En esta pandemia covid19 hemos insistido en el necesario y merecido respaldo que deben tener los integrantes del GACH, así como independencia de criterio. Personalmente respaldamos este comité asesor por su jerarquía y nivel académico. Esto es muy necesario para que al país le vaya bien, para que existan pocas muertes evitables, para recuperar la salud biológica social, económica y sicológica de la población.

Hoy escuchamos declaraciones que llaman poderosamente la atención y nos genera gran inquietud.

Por ejemplo el número crítico de positivos sobre test realizados no debía pasar del 5%, hoy el promedio es de 11% y se dice que no es tan problemático, nos gustaría saber cómo se justifica científicamente ese cambio de criterio.

Se plantea que la situación de que no se sepa aún, ni siquiera, que vacuna va a adquirir el país cuando en países limítrofes ya están vacunando, no es catastrófico, porque da más tiempo a elegir una mejor vacuna, como si un mes fuera a permitir discernir con evidencia científica cual es la mejor vacuna. En diciembre declaraban “hay que tratar de conseguir vacunas rápido” y ahora que estamos peor que en diciembre no tenemos apuro y declaran “la demora en la vacunación no es catastrófica”. Debería explicitarse porqué el cambio de opinión

Habían prometido 15000 test diario y ahora declaran que el máximo que pueden lograr es de 10000. Cuando se plantearon los 15000 ¿quien había realizado e cálculo?

Se perdió el nexo epidemiológico en el 45% de los casos y sabemos que por encima del 20% ya hay transmisión comunitaria como el propio GACH lo dijo hace un mes. Esto no implica un cambio en el comportamiento de las pautas a llevar adelante.

El sistema de rastreo del MSP tolera hasta 200 casos nuevos día estamos en un promedio de 800 ¿aún podemos decir que no se perdió el control?

Tenemos un promedio de 8 muertos por día que al decir del GACH es significativo. Si esto es así no deberíamos aumentar las medidas de restricción de circulación de la población?

Según la OMS Uruguay está en el nivel 3 de 4 en cuanto a gravedad de la pandemia. No implica la necesidad de apresurar la vacunación de la población?

Podemos agregar que mientras el Prof. Radi insiste con que la pandemia no está fuera de control, sus propias definiciones de hace un par de meses atrás son contradictorias con los números actuales. Creo sería necesario explicase porque el cambio de criterio.

Ya muchos integrantes del GACH han declarado que el gobierno toma medidas que ellos no recomiendan. Como podemos explicar esta situación?

Si a esto sumamos que tal como se había dicho, que íbamos a enfrentar la pandemia con medidas de apertura gradual y retroceso, eso no ha pasado y hay una carrera por abrir todo, nos deja grandes dudas que es lo que está pasando, que se prioriza y que aconseja el GACH.

¿Quién define las conductas científicas a seguir?

¿El gobierno decide en nombre de la ciencia sin tener en cuenta a los asesores científicos?

¿El Profesor Radi puede explicar científicamente porqué el cambio de criterios a tener en cuenta, en el manejo de la pandemia?

Es por lo expuesto que creemos firmemente que el GACH debe seguir siendo independiente de todo poder político y económico, sino gradualmente iremos perdiendo la confianza

GOBIERNO, POLÍTICA, CIENCIA Y EL GACH por Daniel Parada

LA DIARIA 18 de enero de 2021 · Escribe Daniel Parada en Posturas 

En 1933 el físico húngaro Leo Szilard, amigo de Einstein, había concebido la idea de que era posible crear una reacción nuclear en cadena. Le advirtió a Einstein sobre la posibilidad de elaborar bombas atómicas y este respondió: “Ni siquiera había pensado sobre esto”. Este es un ejemplo más en la historia, pero bien significativo de cómo la ciencia avanza en un sentido pero puede ser utilizado en otro. Albert Einstein, un pacifista declarado, fue quien desarrolló la fórmula E=mc2, principio fundamental para el funcionamiento de la bomba atómica. Antes de morir, declaró que había cometido un gran error en su vida.

Salvando las distancias de la analogía, hoy el mundo es víctima de una pandemia. El Uruguay no escapa a ella, y si bien al principio atravesó la situación con excelentes indicadores, hoy se encuentra en una situación de crisis y falta de conducción para enfrentar la pandemia de covid-19.

Cuando asumió el gobierno de derecha, el Frente Amplio dio tregua y apoyo para enfrentar la crisis. Pero el gobierno rechazó la propuesta de la oposición de organizar una concertación junto a los frentes sociales para enfrentar la pandemia, con medidas sanitarias, económicas y sociales. Como los números eran favorables, fruto también, sin dudas, de las políticas de salud del gobierno anterior, el presidente y su equipo desestimaron la propuesta y llamaron a conformar el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH), pretendiendo mostrar que sus decisiones se apoyaban en los mejores científicos de nuestro país. El GACH tenía el objetivo de dar pautas de cómo enfrentar la crisis sanitaria y depende directamente del presidente.

Todo esto es muy loable; los mejores científicos de la Universidad de la República de todos los partidos (a nadie se le preguntaba a cuál pertenecía) trabajando por el bien del país y para enfrentar la pandemia. Dando criterios, sugiriendo medidas y haciendo investigaciones, lecturas de otras experiencias, todo para elaborar protocolos para que el gobierno tuviese base científica en la toma de decisiones. Esto sin dudas nos dio esperanza, le generó un buen marketing al gobierno y nos hizo pensar que se iba a anteponer la salud al capital, aunque la prescindencia de la oposición y de los frentes sociales no auguraba un buen final. Poco duró el romance.

Pero el tema central es qué pasó con esa relación gobierno-ciencia. Si bien desde el inicio quedó claro con aquel ejemplo de las perillas que el gobierno tenía la última palabra, últimamente este parece actuar prescindiendo de la ciencia.

Por eso sostenemos que al igual que en 1933, hoy el gobierno, en nombre de la ciencia, hace lo que la ciencia no quiere.

El silencio del GACH sin dudas sorprende, pero sabemos de la disconformidad de muchos de sus integrantes, a tal extremo que se acaba de concretar la renuncia de uno de sus miembros. En su carta de renuncia menciona que hace semanas que no son consultados, sin dudas en un momento crítico de la pandemia en nuestro país.

Si esta realidad se mantiene y la única perilla que hace funcionar el gobierno es la que cuida al capital en detrimento de la salud de la población, es más que seguro que continuarán las renuncias.

¿Es bueno que pase esto? No, por supuesto que no. Pero es la constatación de que el surfista perdió la ola y el gobierno, el rumbo.

Esta es una situación mala para todos. Si bien estoy convencido de que las políticas de Estado no existen ni pueden existir en una sociedad de clases, sí creo en las concertaciones de todos los uruguayos para enfrentar una crisis.

Es muy positivo que el expresidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado, Marcos Carámbula, haya dialogado con el presidente de la República y le presentara un acuerdo estratégico, concertado, para salir todos juntos de esta situación, y es buena y digna la renuncia de Daniel Borbonet, que dejó de sentir que las definiciones científicas eran tomadas en cuenta para la toma de decisiones políticas. No se puede admitir que se siga diciendo que se actúa de acuerdo a la ciencia cuando se definen pautas contrarias a sus recomendaciones.

Si esta realidad se mantiene y la única perilla que hace funcionar el gobierno es la que cuida al capital en detrimento de la salud de la población, es más que seguro que continuarán las renuncias, porque conocemos la ética de nuestros científicos y porque continuarán las muertes evitables. Esto no es deseable, porque de esta crisis debemos salir todos juntos, protegiendo a toda la población y comenzando por los más desamparados.

Nadie le pide al gobierno ni que se vaya, ni que renuncie ningún ministro, sólo le pedimos que tenga la humildad de escuchar y de cambiar el rumbo pensando en la salud y no en el capital. Nosotros somos garantes de esta democracia y lucharemos dando todo para que sea fuerte y estable.

La preocupación mayor es la salud de los uruguayos. O salimos juntos, o sólo quedarán escombros.

Daniel Parada es médico y fue profesor agregado de Medicina de la Universidad de la República.

Profesor Daniel Borbonet renuncia al GACH

Estimados Profesores, Dr. Rafael Radi y Dr.Henry Cohen.
Queridos Rafa y Henry:
Como se los comunicara personalmente el 7 de enero, tanto a ustedes como a
los compañeros de mis grupos de trabajo en el GACH, (Grupo de Asesores
Científicos Honorarios), ahora les envío esta nota formal.
Cuando en el mes de abril recibiera vuestra invitación a integrar el Grupo
Asesor Científico Honorario, al inicio de la pandemia de CoVid 19 en nuestro
País, lo recibimos y así lo aceptamos, como un verdadero HONOR, y también
como un deber cívico.
En ese entonces, con un Gobierno recién asumido y sin la mayoría de sus
Equipos Ministeriales y Sanitarios en funcionamiento.
Ustedes realizaron algo inédito en nuestra Historia, el conformar un equipo de
académicos y científicos, para trabajar con total libertad, en equipos
interdisciplinarios e intersectoriales, con el fin de asesorar en lo sanitario, al
Gobierno recién instaurado, al inicio de una emergencia sanitaria sin
precedentes; sin importar de qué partido ni sector político, fuéramos los
integrantes.
¡Que honor haber sido elegido para integrarlo!
Seguramente muchos mejores, quedaron sin ser nombrados por lo que el
desafío era aún mayor y así fue como lo asumimos.
Que tremendo aprendizaje lo vivido en estos meses, de un muy arduo trabajo.
Cientos y cientos de “papers” leídos y discutidos por tantos grupos
semanalmente. Discusiones virtuales realizadas en estos meses, sin horarios,
ni fines de semanas libres, muy intensas pero con gran productividad.
Se generaron decenas y decenas de recomendaciones por los diferentes
grupos de trabajos. Algunas de ellas fueron tomadas en cuenta, otras no tanto
y otras no.
El haber compartido nuestro trabajo con los “, matemáticos” en diferentes
grupos, realmente fue algo muy enriquecedor. Que tremendos científicos que
tiene nuestro Pais!
La Universidad ha dado tantos frutos, que hoy son un orgullo nacional. La
Ciencia ya tiene un sitial en nuestro Estado.

Las decisiones políticas iban por otro camino. Se dijo desde el primer día.
Luego de 9 meses de instaladas las actuales autoridades gubernamentales, a
la fecha de hoy, es otra la situación.
Los Ministerios y los diversos órganos de conducción, con sus diferentes
equipos de gestión, en lo sanitario, social y económico, ya están consolidados y
presentan otras fortalezas, que las de abril del año pasado.
Las decenas de recomendaciones realizadas en lo sanitario, por nuestros
grupos de trabajos, ya se han elevado, informado y publicado.
Hoy el Gobierno cuenta con múltiples Comisiones, integradas por diversos
equipos de alta calidad técnica, como el de Vacunas, Educación, Turismo,
Fronteras, Cuidados Médicos Intensivos, Datos y Proyecciones, entre tantas
otras.
Las decisiones pasan a ser de responsabilidad política, con las cuales
estaremos de acuerdo o en desacuerdo.
Por lo antes expuesto, es que entendemos que nuestro rol, integrando el
GACH, deja de ser necesario; de hecho hace semanas que no se nos solicita
ninguna nueva recomendación.
Pero siempre intentaremos (como hasta ahora) sumar, construir, en momentos
en que lo más importante, es la Salud de nuestra Población.
En lo personal y en lo técnico seguiremos a las órdenes, por si se requiriera
nuestra opinión.
A ambos, un enorme agradecimiento y un sincero y fraternal abrazo.
Prof. Dr. Daniel Borbonet
Neonatología.
Fac. de Medicina. UdelaR

RAZONES DE UNA CARTA AL MINISTRO DANIEL SALINAS por Miguel Fernández Galeano

El pasado 10 de enero junto los compañeros Marcos Carámbula, Ricardo Ehrlich, Rodolfo Vázquez y Uruguay Russi enviamos una carta al ministro Daniel Salinas, en la cual sugerimos que Uruguay se asocie con otros países para obtener alguna de las vacunas autorizadas a nivel internacional contra el covid-19.

En primer lugar, corresponde aclarar que más allá de la pertenencia al Frente Amplio de los firmantes, la misma  no tuvo un carácter político partidario y el objetivo central de la misma  apuntó claramente a atender la necesidad de tener claro el rumbo respecto a la adquisición de las vacunas para poder ganar la confianza y la credibilidad de la población en las autoridades sanitarias nacionales. Confianza que siempre importa en salud, que resulta decisiva en las crisis y es un componente insoslayable para el éxito de un plan de vacunación. 

Hay que tener presente que desde una perspectiva de salud pública y en marco de lo que viene siendo la evolución de la epidemia en Uruguay el objetivo de una campaña de vacunación no radica sólo, ni siquiera principalmente, en dar protección individual a las personas y que el foco en la estrategia apunta a garantizar la inmunidad colectiva que permita encontrar una salida sustentable para enfrentar y derrotar a un virus, el SARS-CoV-2, y una enfermedad la COVID-19 que nos tiene en jaque desde hace casi un año.

Es una iniciativa que surgió naturalmente de los cinco firmantes, que por distintas razones estamos vinculados a las políticas de salud y a la gestión pública.

Ricardo Ehrlich fue decano de la Facultad de Ciencias, director y propulsor del Instituto Pasteur, por lo que está en estrecho contacto con los investigadores y es una referencia ineludible del sistema científico nacional, el que ayudó grandemente a fortalecer como Ministro de Educación y Cultura.

Rodolfo Vázquez es actualmente Profesor del Departamento de Medicina y Social de la Facultad de Medicina de la UdelaR, Epidemiólogo destacado que formó a buena parte de los epidemiólogos y especialistas en salud pública del país y fue el Director de Epidemiología del MSP en el primer gobierno de Tabaré Vazquez, gestión en la cual se construyeron los pilares fundamentales del sistema de vigilancia epidemiológica que permitió mantener a raya la epidemia hasta hace algunas semanas.

Uruguay Russi es un colega con extensa trayectoria como gremialista y gestor en servicios de salud con responsabilidades en la Federación Médica del Interior (FEMI), fue director general del Sanatorio Americano y tiene mucha cercanía y diálogo con los colegas que están enfrentando la epidemia en el interior del país.

Con Marcos Carámbula , más allá de las responsabilidades en la gestión pública (particularmente Marcos, dos veces intendente de Canelones, diputado y senador  de la República),en los últimos años, nos tocó el enorme desafío de trabajar en ASSE y desde ese lugar hacer las primeras contribuciones a la respuesta desde los servicios de salud del estado a la pandemia.  A pesar de un relato que intenta instalar la idea de que hasta marzo no se había hecho nada para enfrentarla.

Es una iniciativa en función de nuestra experiencia en la gestión pública y el conocimiento de las complejidades que siempre tiene la adquisición de medicamentos en un contexto de disputas de mercado e intereses geopolíticos. No es una iniciativa del Frente Amplio, ni lo hicimos a pedido de ninguna autoridad u organismo de la fuerza política. Si hay algo que no quisimos, fue actuar con oportunismo y mucho menos tratar de obtener algún rédito político, que por otra parte siempre sería muy menor con las implicancias a nivel humano que trajo esta crisis sanitaria.  

Hay políticas de gobierno, donde el presidente y su equipo tienen responsabilidades indelegables, ello no está en cuestión, menos aún en disputa. Pero hay momentos donde se imponen las políticas de Estado que tengan un respaldo de toda la ciudadanía, en acuerdos amplios y generosos que alcancen una entonación de carácter nacional, por encima de resultados políticos particulares.  

Lo que verdaderamente nos importa es que el país disponga lo antes posible de aquellas vacunas que estén disponibles dentro de la ya autorizadas internacionalmente (FDA- EMA), porque también tenemos claro que en el escenario actual seguramente sea necesario la complementación de productos de diferentes plataformas y orígenes y por tanto será necesario contar con una canasta de vacunas, que de acuerdo a sus fortalezas diferenciales de cada una, permitan el acceso universal en un cronograma progresivo que priorice la protección de los grupos de mayor riesgo y vulnerabilidad, siempre orientado a lograr la inmunidad de grupo, para lo cual se debe cubrir el 70% de la población. 

Nos parece que hay un camino de acuerdos regionales que está abierto, como lo han logrado Argentina junto a Bolivia, para  aspirar juntos y en el menor plazo posible garantizar el acceso a las vacunas. Hay que tener presente que el presidente de Bolivia asumió hace tan solo tres meses y la última semana de enero estaría recibiendo 4.5 millones de dosis de la vacuna del Instituto Gamaleya de Rusia. Es la vida lo que está en juego. Sin ningún dramatismo, de eso se trata, más allá de teorías conspirativas y negacionistas que a pesar de la tozudez de los hechos aún siguen en pie.

La vacuna de AstraZeneca- Oxford, que fue recientemente aprobada por el Reino Unido y la Unión Europea va a empezar a ser producida en Argentina y México para abastecer a toda la región.Hay más de una vacuna producidas en la República Popular China, bajo la plataforma más conocida y probada  basadas en el manejo  del virus inactivado que desarrollaron protocolos de investigación en Brasil y en Chile. Por su parte México, Costa Rica, Panamá, Colombia, entre otros países de la región, lograron acuerdos de compra con la farmacéutica Pfizer. Hay que tener bien presente que estos países en agosto y septiembre ya estaban haciendo acuerdos y reservando estas vacunas. 

Uruguay en este año que pasó apostó -y creemos que hizo bien- a integrarse al mecanismo de compra agrupada y solidaria denominado Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un mecanismo inspirado en los principios y valores de garantizar el acceso universal y gratuito a medicamentos, vacunas y otros insumos y servicios de salud.

La lógica de mercado terminó “perforando” ese mecanismo y se instaló una injusta e indeseable pugna distributiva por las vacunas, lo que era una loable aspiración de la gobernanza global de la salud, quedó desplazado a un segundo lugar para una parte grande del mundo, el que deberá esperar a que se cubran las expectativas de llegar “primero” con la “mejor” de las vacunas de los países más ricos y poderosos.

Uruguay accedió al acuerdo COVAX con otros 190 países. Los tiempos de esa propuesta no son los mismos que los de las iniciativas que los Estados individualmente pueden tomar. El Covax va a priorizar, y es justo que así lo haga,la entrega de las vacunas de forma gratuita a los países con mayores vulnerabilidades económicas y sociales, fundamentalmente de África y de la propia latinoamérica.

El país debió haber iniciado acuerdos de compra cuando desde agosto del 2020 esta situación de disputa mercantil por las vacunas se empezaba a perfilar con claridad ( “feroz” como la calificó el propio presidente Lacalle Pou). Confiado erróneamente en que la epidemia estaba definitivamente controlada, no lo hizo. Ahora es el momento de iniciar un proceso de alianzas regionales que nos permita recuperar terreno y ganar tiempo. Actuando con grandeza, compartiendo responsabilidades con el conjunto de la sociedad y construyendo la viabilidad de salidas nacionales en base al diálogo, la credibilidad y la confianza de lo podemos hacer como nación cuando ponemos por encima de todo el interés colectivo.

La carta que le enviamos en estos días al Dr.Salinas pretende ser una pequeña contribución para habilitar un espacio de entendimiento nacional tan urgente como necesario.

Publicada en EL DIARIO MEDICO Nº238 ENERO 2021

TEXTO DE LA CARTA AL MINISTRO SALINAS

Un tema de gobierno. Un compromiso del país

“Sr Ministro de Salud Pública.

Dr. Daniel Salinas

De nuestra mayor consideración:

Con el mejor ánimo de colaborar ante un crecimiento exponencial de casos diarios de COVID-19 y el consecuente número de internaciones y fallecimientos es que nos dirigimos a usted.

Existe un estado de honda preocupación en los trabajadores de la salud por las repercusiones en todos los niveles de atención, en especial, el primer nivel, la emergencia y los cuidados intensivos.

Asistimos a la flexibilización de las medidas de restricción de la movilidad y la eliminación de iniciativas orientadas a prevenir los contagios, tales como la reducción del número de pasajeros en el transporte interdepartamental o la modificación de los límites de las fronteras nacionales.

En el marco de un claro reconocimiento al trabajo que viene desarrollando el GACH frente a la pandemia, quienes abajo firmamos, personas públicas con diferentes responsabilidades en la gestión de la salud en los últimos años, expresamos que:

  1. Tal como usted señaló en estos días, para un país chico como Uruguay, con un plan de vacunación de máxima de 2.800.000 y uno de mínima de 700.000 personas vacunadas (trabajadores de la salud, población de riesgo y adultos mayores), es muy difícil posicionarse en el mercado de un mundo tan ávido de vacunas.
  1. Ante estas circunstancias, el Presidente de la República indicó que el plan de adquisición confidencial supone “colarnos entre los grandes” ante las empresas proveedoras que le dan prioridad, como es lógico, a aquellos estados que han reservado con mucha anticipación las vacunas o han sido parte de protocolos en sus fases tempranas.
  1. Como alternativa a lo expuesto por el Sr. Presidente, entendemos conveniente asociarnos a estados de América Latina para lograr lo antes posible acuerdos para adquirir alguna de las vacunas aprobadas internacionalmente que han demostrado en Fase III los niveles exigibles de seguridad y efectividad. Algunos de estos países ya han comenzado la vacunación, como Argentina y México, que además comenzarán la producción para la región de la vacuna Oxford AstraZeneca, aprobada por el Reino Unido y la Unión Europea en un camino que hoy aparece seguro y confiable. A este respecto nos consta la buena disposición de estos estados y conglomerados Oxford AstraZeneca para incluir a Uruguay en su plan. Ello sin descartar la posibilidad de obtener las vacunas en marco de la iniciativa Covax de la OMS.
  1. En este momento resulta clave la confianza en nuestras autoridades. Para eso es fundamental, ante la enorme preocupación de los uruguayos, tener claro el rumbo que decidirán tomar. Esto haría más factibles las asociaciones internacionales que nos permitan tener un mayor marco de certezas.
  1. Uruguay tiene una muy rica experiencia desde siempre en su sistema de vacunación y no dudamos que, con la voluntad de nuestra población, la experiencia y fortaleza de los prestadores públicos y privados del SNIS y su personal de la salud, estaremos a la altura de las necesidades.
  1. Hoy hace falta, más que nunca, que como ciudadanos asumamos la responsabilidad del derecho a la salud y el compromiso con la prevención empezando en nuestros grupos familiares laborales o amistades. En ese sentido no nos parece adecuado confrontar en torno a las causas del crecimiento de los contagios atribuyéndolo a organizaciones de la sociedad de diferentes orígenes comprometidas en la lucha de sus derechos.

La situación que atravesamos exige de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas lo que esté a su alcance y de quienes tienen la enorme responsabilidad de conducir el país, la sabia voluntad de escuchar.

En este sentido nos ponemos, una vez más, a su disposición con el objetivo de colaborar en la solución de un tema tan difícil y en el que está en juego ni más ni menos que la vida.”

Lo saludan atentamente.

Marcos Carámbula

Ricardo Ehrlich

Miguel Fernández Galeano

Uruguay Russi

Rodolfo Vázquez

UNA NUEVA MIRADA SOBRE LA PANDEMIA

escribe Pablo Anzalone

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO Nº238 enero 2021

La pandemia y las respuestas contra ella, son un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Sus causas y consecuencias todavía no han sido estudiadas en profundidad aunque se ha escrito y discutido mucho durante este largo año. Hay una crisis civilizatoria que viene de antes y pone en cuestión la relación con la naturaleza, el cuidado de la vida y las desigualdades inaceptables. También hemos asistido a muchisima información de muy variada credibilidad.

El agravamiento actual de la pandemia en Uruguay dio por tierra con la imagen de excepcionalidad del país y de buen manejo de la estrategia sanitaria. Como dice Adriana Peveroni en La Diaria1, Uruguay ganó un tiempo valioso en el primer semestre del 2020, con un costo alto en materia de desempleo, pobreza e incertidumbre. Ese tiempo no fue utilizado adecuadamente para sostener el entramado social y fortalecer todo el sistema de salud incluyendo en particular el primer nivel de atención. Todavía hoy, en el punto más álgido de la pandemia, se cierran policlínicas zonales de ASSE (13 policlinicas cerradas de un total de 29 en el Dpto de San José) en lugar de dotarlas de recursos, asegurando la higiene y los cuidados necesarios, ampliando la atención en lugar de reducirla.

La estrategia centralizadora ha limitado la capacidad de seguimiento epidemiológico y debilitado las posibilidades de un accionar más cercano a la población en cada departamento, ciudades, localidades y barrios. No fueron consideradas las propuestas presentadas desde la sociedad civil para construir un abordaje local de la pandemia, sumando gobiernos municipales, gobiernos departamentales, servicios de salud públicos y privados y organizaciones sociales, en cada territorio.

Entre estas propuestas cabe destacar la carta enviada el 22 de diciembre al Ministro de Salud Pública con la firma de organizaciones sociales 2y personas donde se plantea que cuando el rasgo dominante de la pandemia es la circulación comunitaria, urge tomar acciones contundentes, socio-sanitarias y económicas; de prevención y cuidado solidario, que permitan dar respuestas sanitarias integrales, realizar rastreos con conocimiento real del territorio, evitar aglomeraciones mediante la disuasión y la mediación y reducir los riesgos de contagio. Además la carta señala la necesidad de potenciar las redes comunitarias que ya existen de forma tal que puedan cooperar, complementar y profundizar las líneas socio sanitarias que define el gobierno nacional y los gobiernos departamentales. Propone en tal sentido “reconocer, potenciar y ayudar a organizar esta fuerza comunitaria desde el nivel de gobierno municipal, mediante la creación de Centros Coordinadores Locales de Emergencia en cada municipio y/u otras jurisdicciones territoriales, fortaleciendo el componente local del sistema de emergencias”.3

La detección de los puntos críticos para el contagio y su mitigación o resolución, solo puede hacerse desde los actores locales que conocen sus realidades específicas y pueden actuar sobre ellas. Las cuarentenas y otras medidas decididas sin tener en cuenta las situaciones concretas de personas y familias tienen mucho menos eficacia y producen mayor afectación social. Es notoria la necesidad de reforzar los planes de apoyo económico ante el aumento de la crisis sanitaria. Como han asumido la enorme mayoría de paises en el mundo, el déficit fiscal no puede ser la principal preocupación en contexto de pandemia.

El incremento de la desigualdad, la pobreza y la vulnerabilidad social son factores que inciden en la salud, hacen más complejo el abordaje de la pandemia y deterioran la calidad de vida de la población. En un libro reciente denominado Desigualdades en el Marco de la Pandemia Nora Goren4 sostiene que “la fragmentación social y las desigualdades se imponen ante nuestros ojos, porque enfrentar a la pandemia es también enfrentar las desigualdades. Nos encontramos con diferencias y déficits en los sistemas de salud y en los accesos a ellos, en los sistemas de protección social, en las condiciones laborales, en la carga y redistribución de los cuidados, en el acceso a la tecnología, en las formas de enfrentar la violencia y en el acceso a los servicios básicos como la vivienda y el agua, entre otros”.

Hoy en Uruguay la obtención de vacunas es una “urgencia de salud pública” y las demoras en este aspecto tienen consecuencias sanitarias y humanas, que nos golpean cada vez más.

Sin embargo nos importa fundamentar que no alcanza con las vacunas, se precisan más medidas “no farmacológicas” y toda una estrategia que incluya al conjunto de problemas críticos de salud.

Se necesitan politicas contra la desigualdad, que reconozcan y actúen sobre los problemas sanitarios, sociales, económicos y culturales involucrados.

Esto implica salir de una visión reduccionista de la pandemia, de manera similar a la ruptura con una concepción acotada de la salud que plantearon en su momento el Informe Lalonde y la Conferencia de Alma Ata. La mirada exclusivamente biologicista, asistencialista, fragmentada, vertical , ha tenido malos resultados en materia de salud. Ese modelo de atención deja de lado los factores determinantes, piensa en lo curativo sin vincularlo a la prevención y rehabilitación, prioriza solo un tipo de tecnología, es funcional a los intereses de lucro y concibe a las personas como entes aislados, subordinados a un poder técnico superior a ellas, sin un rol activo en todo el proceso de salud-enfermedad. En esta coyuntura es como si las personas fueran aparatos que responden a las “perillas” que mueven los gobernantes de turno, y son culpabilizadas cuando se apartan de esos mandatos.

La diferencia conceptual entre distancia física y distanciamiento social es un buen ejemplo.

Fundamenta bien Francois Graña que “la maraña de relaciones sociales en que nos involucramos de por vida desde nuestro nacimiento, desborda ampliamente el simple contacto físico”, utilizando signos cuya comunicación no depende de la copresencia física. Cada vez más los medios de comunicación masiva, internet, celulares y “redes sociales” combinados generan un entretejido de relaciones sociales donde participan una cantidad creciente de personas. Graña afirma en este sentido que estamos siempre socialmente próximos, más allá de la distancia física. Desde este punto analiza las respuestas a la pandemia y cuestiona “¿no es un disparate eliminar la distinción entre “físico” y “social?”. La explicación de esta cancelación de una diferencia tan marcada no puede adjudicarse a la ignorancia sino a la “preeminencia de un biologismo decimonónico que pervive en pleno siglo XXI” y que en plena pandemia tiene consecuencias negativas para la salud y bienestar. “El tratamiento exclusivamente biologista del Covid-19 es un boomerang: produce un efecto contrario al deseado” concluye Graña.

En esa línea de pensamiento considero fundamental promover un fortalecimiento de los lazos sociales. Eso no se contradice con mantener distancia física, usar tapabocas, evitar aglomeraciones y tomar las medidas necesarias para prevenir contagios. Por el contrario puede ser la única forma de cuidarnos y cuidar a los demás. Minimizar los efectos de todas las crisis (sanitaria, económica y social) en materia de salud mental y de vínculos es un grave error. Es necesario pensar que las personas y sus formas de nucleamiento, las organizaciones de todo tipo, los colectivos comunitarios, son protagonistas relevantes, y recurrir a ellos, escuchando, dialogando, promoviendo acciones adecuadas a cada realidad.

Un ejemplo reciente de integralidad en el abordaje de la situación sanitaria fueron los Talleres Abiertos de la Red de Municipios y Comunidades Saludables de abril a noviembre de 2020 realizados por via zoom con una gran participación. En lugar de reducir los problemas a una sola patología y abordarla solo desde la atención técnica específica se promovió la discusión y el aprendizaje sobre temas importantes priorizados en conjunto. Es así que se hicieron talleres sobre Salud Mental en tiempos de Coronavirus, sobre Suicidios y los dilemas de la prevención, sobre Drogas y el abordaje comunitario de los consumos problemáticos. Temas relevantes como la Seguridad y Soberanía Alimentarias, las Violencias Patriarcales, los Cuidados, las Discapacidades y la Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes, fueron abordados a lo largo del año. Las Personas Mayores (sus Redes, su participación y ejercicio de derechos), la Primera Infancia y las Adolescencias, también motivaron talleres abiertos con aportes valiosos de la academia y la comunidad. La atención a la salud fue encarada con globalidad en talleres sobre la situación de los trabajadores de la salud en la jornada Entre aplausos, miedos y violencias, así como en instancias sobre Primer Nivel de Atención y Problemas Críticos de Salud. También se buscó una reflexión prospectiva en el taller Despues del Covid, reconstruyendo la trama social, donde los componentes sanitarios se vincularon con los aspectos económicos, sociales y culturales5 . La idea fuerza fue promover el entramado social y el accionar colectivo de las personas, las organizaciones sociales, las comunidades y los gobiernos locales para construir una salud mejor, desde la combinación del conocimiento científico y el saber comunitario.

Todo indica que el año 2021 va a ser difícil y lo que podamos hacer cada uno de nosotros requiere ideas claras, intercambios y debates francos, sumar esfuerzos con amplitud, impulsar la investigación-formación-acción, promover la democratización de la sociedad, la solidaridad, la empatía y las acciones colectivas.

1 https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2021/1/el-uso-del-tiempo-en-el-manejo-de-la-pandemia/

2 Movimiento Nacional de Usuarios de la Salud Pública y Privada:ONAJPU Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas; COJUSAPRI Comité de Jubilados de la Salud Privada ONAJPU; GRUPO INTERSECTORIAL DE SALUD DEL CERRO:APEX Cerro Udelar, Asociación Civil La Teja Barrial, Movimiento por las Autonomías; Organización de Usuarios de Salud del Cerro; Parque Público Punta Yeguas; PTI Cerro; MYSU Mujer y Salud en Uruguay; AUDAAG As. Ur. de Asist. y Auxiliares Gerontológicos

3 https://abordajelocalmunicipalemergencia.wordpress.com/2020/12/22/abordaje-local-y-comunitario-frente-a-la-pandemia-centros-de-emergencia-locales-y-municipales/

https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2020/12/la-fuerza-de-la-comunidad-abordaje-local-y-municipal-en-sindemia/

4 Goren, Nora; Ferrón, Guillermo . Comp. (2020) Desigualdades en el marco de la pandemia. Reflexiones y desafíos.EDUNPAZ. Disponible en https://www.clacso.org/desigualdades-en-el-marco-de-la-pandemia-ii/

5 Ver en canal de you tube https://www.youtube.com/channel/UC0jE-fNJH-sQ1_8OiCMWcBw/featured

SI EL MAIZ CRECE DESPAREJO ALGUNA RAZÓN HABRÁ escribe Pablo Anzalone

“Unos mucho y otros nada

y eso no es casualidá.

Si el maiz crece desparejo

alguna razón habrá”

Marcos Velazquez “La rastrojera”

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO 237 Diciembre 2020

El campo de la Salud no puede dejar de lado las desigualdades como problemática de hondo impacto. Mas aún en un escenario de pandemia que requiere ahondar en las interacciones entre desigualdades y salud.

Las desigualdades marcan la historia de los últimos siglos en América Latina. Destacan las luchas de los pueblos contra los grandes centros de poder mundial, las luchas de los trabajadores contra el capital, de las mujeres contra el patriarcado, de las poblaciones afrodescendientes e indígenas contra la opresión por etnia o color de la piel. Anticolonialismos, antimperialismos, clasismos, feminismos y antiracismos son grandes causas contra las desigualdades.

A su vez hay una relación entre desigualdades y democracia. Si bien hay concepciones de la democracia (conservadoras, liberales o neoliberales) que tienen un alto grado de tolerancia hacia las desigualdades, muchos otros enfoques alertan frente a la agudización de las mismas. Las concepciones que promueven una democratización mas profunda de la sociedad y el Estado, llámese radicalización o reinvención de la democracia, relacionan estrechamente ambas dimensiones. También la concepción misma de los Derechos Humanos, se contrapone a la existencia de desigualdades en su ejercicio pleno.

Han existido distintos niveles y formas de las desigualdades en diferentes períodos históricos. Como señala Piketty (2015) la desigualdad ha retornado y desde 1980 se incrementa sustantivamente en el mundo. Entre otros factores la revolución conservadora liderada por Reagan y Thatcher, la conducta de la socialdemocracia europea y el derrumbe del bloque comunista, contribuyeron a este proceso. La desigualdad ha sido denunciada como problema grave i (Piketty 2015) en muchos ámbitos y por parte de actores muy diferentes. Desde organizaciones como Oxfam, hasta organismos como CEPAL, OPS/OMS e incluso el BID, BM y el FMI alertan hoy contra su crecimiento y consecuencias .

América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo en materia de ingresos (BID 2020). El 10% más rico de la población recibe 22 veces más de la renta nacional que el 10% más pobre. El 1% mas rico capta el 21% de los ingresos globales de la región. Estas desigualdades duplican la media existente en los paises industrializados.

Para medir la desigualdad varios organismos utilizan la brecha que existe entre la población que recibe el 20% de la renta más alta y la población con el 20% más bajo, o los deciles mayores y menores en ingresos. La comparación entre el 1% mas rico y el 99% restante ha ido aumentando su importancia política y conceptual.

Investigaciones como la de Wilkinson y Pickett iidestacan que durante mucho tiempo los problemas sociales se atribuían a la pobreza y a los países más pobres, pero una revisión minuciosa de la información recabada deja claro que el principal problema es la desigualdad.

El carácter pluridimensional de estos conceptos ha sido demostrado por muchos investigadores y se consideran múltiples variables . Sin embargo los ingresos han sido la principal dimensión utilizada para analizar las desigualdades, por la importancia del dinero en sociedades capitalistas y por la mayor facilidad de su estudio. En el plano económico se han jerarquizado asimismo las desigualdades en materia de riqueza o patrimonio, que superan a las de ingresos.

En ocasiones los problemas sociales se ven aislados entre sí y se supone que pueden o deben atenderse de forma individual. La invisibilización de las relaciones que existen entre las dinámicas sociales y su influencia recíproca, en el escenario de una sociedad fragmentada, llena de contradicciones, es un componente de opacidad, funcional a la reproducción del status quo.

Señala el BID (2020)iii que las marcadas diferencias en materia de ingresos representan apenas una de las diversas formas de desigualdad que socavan la cohesión social y el sentido de pertenencia a algo más grande que uno mismo. El género, la raza y la etnicidad, al igual que los ingresos, son poderosos determinantes del acceso a la atención de la salud, la educación, el empleo y el sistema legal.

Percepciones de la desigualdad

Las dimensiones subjetivas de la desigualdad han sido menos estudiadas pero son relevantes para conocer como funciona social y culturalmente. Gonzalo Saraví iv aborda la pregunta de cómo los individuos procesan subjetiva y socialmente esas desigualdades. Citando a Robert Crutchfield y David Pettinicchio (2009) refiere a una “cultura de la desigualdad”, como el predominio de valores y creencias que generan una alta tolerancia hacia la desigualdad. Retoma asimismo a Luis Reygadas (2008), para señalar que las imágenes que los individuos tienen sobre la desigualdad modelan la misma y juegan un rol importante para comprender cómo se experimenta, se legitima, se resiste o desafia.

El Latinobarómetro muestra que las percepciones de la desigualdad no son las mismas a lo largo del tiempo y esas variaciones indican procesos culturales o políticos sustantivos.

América Latina y el Caribe entraron en la crisis de la COVID-19 con percepciones muy negativas sobre el desempeño económico y la desigualdad económica. 80 por ciento de los encuestados considera que la distribución del ingreso en la región es injusta v .

Dos elementos significativos del debate actual sobre desigualdades en Uruguay son :a) la imagen del “Malla Oro” tomada de la Vuelta Ciclista por el Presidente de la República Luis Lacalle Pou para fundamentar la no conveniencia de hacer tributar al sector mas rico de la sociedad del cual provendría el desarrollo futuro. b) Las declaraciones de Gabriel Capurro, presidente de la Asociación Rural del Uruguay, en la Expo Prado 2020 para defender el ajuste fiscal aplicado por el gobierno fundamentando que “las diferencias existen y van a existir siempre entre las personas, y por lo tanto en los ingresos, que no pueden ni deben ser iguales”.

La meritocracia es una de las formas de argumentar que es buena la desiguadad, porque todo depende del esfuerzo y los méritos individuales. Hay, sin embargo, muchas evidencias de los componentes estructurales que determinan la desigualdad. La herencia, el patrimonio, el control monopólico u oligopólico de los mercados, la cooptación del Estado para sus intereses, entre otros. En campos tan disímiles como la salud, la educación, el capital social, el poder económico, el acceso a créditos,etc, las desigualdades conforman sistemas que se reproducen. Solo cuando existen políticas activas para democratizar esos sistemas de relaciones puede haber cambios.

Caídas de la desigualdad en América Latina

Según todos los organismos que han investigado la temática, en los primeros 15 años del siglo XXI la pobreza y en menor medida la desigualdad se redujeron en toda A.Latina. El índice de Gini ha sido el más usado para medir este fenómeno. Si bien dicho índice presenta un subregistro de los ingresos altos, desde el Instituto de Economía de la Udelar IECON vi se han implementado formas para corregirlo, agregando las declaraciones tributarias a las encuestas de hogares. También incorporaron otros ingresos que integran el PBI, que no aparecen en la ECH ni en declaraciones tributarias, como los ingresos que quedan en las empresas, como por ej. las utilidades no distribuidas.

El resultado preliminar de estos estudios del IECON es que la caída continental de la desigualdad no es tan clara. Hay paises como Chile que muestran un crecimiento y no una caída de la desigualdad. En otros casos como Brasil con esta metodologia la desigualdad queda igual.

En Uruguay la desigualdad cae en cualquier medición. En particular entre 2008 y 2013 se sostiene la caída de la desigualdad. Aún así, en Uruguay el 1% de los mas ricos concentran casi un 15% o 16% del ingreso total que es más de lo que capta el 50% mas pobre. Es mucho.

De Rosa acota que la desigualdad cayó mucho en Uruguay sobre todo en el 99%, mientras el 1% más rico no descendió. Operan aquí mecanismos de evasión y elusión para dificultar la redistribución. En el sistema tributario producto de la reforma de 2007 hay componentes distributivos fuertes pero solo en los ingresos salariales y no en el capital. Solo en el 0,5% mas rico los ingresos de capital son mayores que el resto de los ingresos.

Pandemia y crisis de las desigualdades

“Las sociedades de América Latina y el Caribe empezaron a practicar el distanciamiento social mucho antes de que la pandemia del coronavirus llegara a poner a prueba su resistencia y a exponer sus vulnerabilidades. Se trata de un distanciamiento social causado por la extrema desigualdad en la región, que socava la fe de los ciudadanos en el bien común y amplía la brecha entre ricos y pobres” sostiene Luis Alberto Moreno, presidente del BID (2020) .

La pandemia ha afectado de manera desproporcionada a los hogares de bajos ingresos. En la región apenas un mes de confinamientos, generó pérdidas de empleo en el 65% de los hogares en el quintil inferior de la distribución de ingresos y al mismo tiempo en el quintil superior, esa cifra fue del 22% (BID 2020).

Las políticas redistributivas de los países de la región reducen la desigualdad en menos de un 5%, mientras que el mundo industrializado lo hace en un 38% . Esa incapacidad de redistribuir se traduce en que los gobiernos de América Latina y el Caribe son ocho veces menos eficaces que los países más desarrollados para generar una reducción de la desigualdad a través de los impuestos y el gasto público (BID 2020).

Si bien las crisis anteriores produjeron también un aumento de la pobreza y el desempleo, en materia de desigualdad, la recesión de la COVID-19 es un fenómeno completamente distinto. La pandemia COVID-19 afecta a los más vulnerables “de manera desproporcionada e inequívoca” (BID 2020) a través de grandes pérdidas de ingresos. Para el BID la perspectiva de agravamiento de la desigualdad podría hacer retroceder o incluso desaparecer los avances en materia de igualdad generados durante la primera década del siglo XXI.

El informe del BID destaca que la “Crisis de la Desigualdad” exigirá una “sólida respuesta por parte de los gobiernos” ahora y después de la crisis sanitaria, para lograr un “crecimiento inclusivo que vaya de la mano con el bienestar y las aspiraciones de millones de personas cada vez mas descontentas”. Es significativo que el BID alerte varias veces sobre el descontento popular y “la frustración que generó las explosivas manifestaciones callejeras en 2019”.

Uruguay y pandemia

Mauricio De Rosa (IECON) señala que Uruguay sufre una nueva crisis económica, que va a ser dura y larga, similar en sus dimensiones a la del año 2002 (5 a 7% de caída del PBI). CEPAL dice que será la peor crisis en la región desde que hay registros en 1900. Será una crisis superlativa, con impactos inmediatos y mediatos sobre la pobreza y la desigualdad. No solo aumentará la pobreza medida en dinero sino en distintas dimensiones. Analizando los ingresos el IECON estima que en los primeros tres meses 100 mil personas cayeron bajo la línea de la pobreza en Uruguay, 35% de aumento, en una crisis que recién comienza a desplegarse. Los cien mil nuevos pobres en el primer trimestre son el inicio de la crisis. Recién en el 2021 se conocerán sus efectos, pero está claro que el incremento del desempleo y la baja de los ingresos por salarios y jubilaciones se traduce en mayor pobreza . Las políticas adoptadas hasta el momento van en un sentido de aumentar la desigualdad.

De Rosa destaca que Uruguay viene de un fuerte proceso de reducción de la pobreza y la desigualdad en los ultimos años. Algo similar sucedió con la desigualdad. Un factor importante es la matriz de protección social que se fue ampliando en las décadas pasadas. Sobre todo entre 2008 y 2013. En ese período Uruguay recorrió un tercio de la distancia que lo separa de los paises mas igualitarios del mundo. La distancia entre el 10% mas rico y 10% mas pobre pasó de 18 veces a uno, a 10 a 1.

Existen poblaciones vulnerables y esas condiciones de vulnerabilidad las exponen a que un shock negativo los haga descender bajo la linea de pobreza. Según un informe reciente del Banco Mundial vii Uruguay es un líder regional en el camino hacia la inclusión social”. “El crecimiento económico sostenido de las últimas décadas y la implementación de ambiciosas políticas redistributivas lo han convertido en el país más igualitario de América Latina”. Sin embargo siguen habiendo poblaciones excluidas como las personas afrodescendientes, las mujeres –especialmente las jefas de hogar–, las personas trans y las personas con discapacidad.

Habría que agregar aquí la mayor pobreza de los hogares con niños, que duplican las cifras nacionales. Y la concentración de estas desigualdades en determinados territorios, como los municipios de la periferia de Montevideo y los departamentos de la frontera norte. Pobreza infantil y segregación territorial son dos caras de la desigualdad en Uruguay.

El informe del BM agrega que estos colectivos carecen de voz y agencia para imponer sus puntos de vista y aspiraciones en la agenda de desarrollo” y sufren desventajas en educación, salud, vivienda, representación política y empleo”. Acotaríamos nosotros que debe considerarse el enorme crecimiento del movimiento feminista y el desarrollo del movimiento de la Diversidad Sexual, cuyas luchas han conquistado derechos relevantes.

Está claro que las consecuencias económicas y sociales de la pandemia se multiplican en función de esta línea de partida desigual.

El otro factor relevante en la coyuntura son las políticas del gobierno nacional. El IECON cree que la respuesta inicial del gobierno fue rápida en tiempos pero muy escasa en magnitud. La duplicación de la Tarjeta Uruguay Social y las Asignaciones Familiares AFAM y una canasta de alimentos por 1200 $ se aplicaron por única vez. Es una transferencia monetaria por persona de 400$ por mes. Estos montos son limitadísimos, no mueven la aguja en los hogares ni en la economía en su conjunto. Mientras la mayoría de los paises invirtió entre 4 y 8% de su PBI a la atención de la pandemia, Uruguay dedicó 0,4% del PBI. El proyecto político gubernamental está centrado en abatir el déficit fiscal aún a costa de retrocesos en salud y protección social. Son particularmente graves la reducción del presupuesto de ASSE mientras aumentan sus usuarios y el progresivo desmantelamiento de las políticas de cuidados.

La comunicación, la educación y la interacción social , debieron pasar por las tecnologías de la información durante la pandemia. Eso significa que el acceso diferencial a las TIC es un factor de desigualdad a tener en cuenta. El Plan Ceibal que generalizó el acceso a laptop en niños y adolescentes. El Plan Ibirapitá lo hizo con tablets para jubilados de bajos recursos, sumados a la fuerte inversión en fibra óptica de Antel y el rol preponderante de la empresa estatal, redujeron las brechas digitales aunque no las eliminaron. Cualquier comparación con otros paises latinoamericanos deja clara la diferencia a favor de Uruguay.

Desigualdades en salud

En el campo de la salud las desigualdades se expresan sobre todo en dos dimensiones : los determinantes socio económicos de los problemas sanitarios y el sistema de salud. En ambos planos se produjeron afectaciones importantes por la pandemia. La pandemia agregó problemas, agravó otros que ya existían e hizo mas complejos los desafíos para el SNIS.

La crisis económica tendrá efectos fuertes en la salud relacionados al deterioro en las condiciones de vida. Al mismo tiempo la priorización unilateral de la Covid, implicó dejar de lado otros problemas de salud, con menos controles y estudios, menos acción del sistema de salud hacia las personas, familias y comunidades.

Miguel Fernández Galeano destaca las fortalezas acumuladas en el plano de la salud y en particular la construcción (todavía inconclusa) del SNIS que son un elemento clave para el buen desempeño inicial ante la crisis. También la capacidad de la comunidad científica nacional y en especial de la Udelar.

El BID (2020) pone el énfasis en la ampliación de la cobertura del SNIS , que en 2006 inició un ambicioso proceso de incorporación de hijos, cónyuges y personas jubiladas al seguro de salud. El número de personas cubiertas creció de 750.000 a 2.500.000.

Ya antes de la Covid el SNIS requería una nueva generación de reformas, un nuevo ciclo de profundización en los tres grandes ejes : cambios en el modelo de atención, en el modelo de gestión y en el de financiación. Pero sobre todo en el modelo de atención. La Covid acrecentó esa necesidad.

Es necesario repensar los Problemas Críticos de Salud y definir Objetivos Sanitarios Nacionales y Locales al 2025 y 2030. Reducir el accionar del sistema de salud a la asistencia a demanda frente a la enfermedad sería un retroceso con múltiples consecuencias, entre otras una mayor desigualdad en los resultados sanitarios.

La construcción del SNIS es un gran avance reconocido por la población, pero los riesgos de su deterioro en este período son muchos. Sostener al Sistema implica afirmar la Rectoría y el funcionamiento de los órganos participativos del SNIS. La salud no puede ser conducida por el mercado. Una Política Nacional de Personal de Salud debe basarse en la interdisciplina, trabajo en equipos, formación contínua y dotaciones adecuadas.

Ejes estratégicos para el SNIS en esta nueva etapa son : a) Promoción de políticas de salud colectiva: alimentación saludable, control del tabaco, prevención de accidentes y suicidios, actividad física y otras. b) Fortalecimiento del Primer Nivel de Atención y funcionamiento de Redes Integradas de Servicios c) Desarrollar más participación social, fortalecer las organizaciones sociales y las redes comunitarias e impulsar la Estrategia de Municipios y Comunidades Saludables.

Como señala Jacqueline Ponzo viii esperar la Covid en los CTI sería llegar tarde, hay que enfrentarla en el primer nivel de atención y los territorios. Crear un abordaje local, que articule al MSP y los servicios de salud con los gobiernos locales y las comunidades (incluyendo equipos locales de vigilancia epidemiológica) es una estrategia imprescindible en esta etapa.

Abatir las desigualdades, evitar su agravamiento, es un compromiso ético para la salud.

i Piketty, T. (2015). El capitalismo del siglo XXI. México D.F.: Fondo de Cultura Económica

iiWilkinson Richard y Pickett Kate. (2009) Desigualdades :Un análisis de la (in) felicidad colectiva. Turner Publications, Madrid

iiiBID (2020) La crisis de la desigualdad: América Latina y el Caribe en la encrucijada / editores, Matías Busso, Julián Messina. Banco Interamericano de Desarrollo

ivSaraví, Gonzalo (2016) Miradas recíprocas: representaciones de la desigualdad en México. UNAM Instituto de Investigaciones Sociales. Revista Mexicana de Sociología 78,núm. 3 (julio-septiembre, 2016): 409-436. México

v Emanuele Sapienza Percepción pública de la política e implicaciones para las respuestas a la COVID-19 en América Latina y el Caribe 10 agosto 2020

viDe Rosa, Mauricio. Exposición en el Curso de Animadores de Redes Comunitarias. Red Municipios y Comunidades Saludables. 16 julio 2020

viiBanco Mundial (2020). Inclusión Social en Uruguay. Washington, DC: Banco Mundial.

viiiPonzo, Jacqueline (2020) La escala local de la pandemia. La Diaria 2 de diciembre 2020.

DESAFÍOS PARA LA NUEVA ETAPA DE LA PANDEMIA EN URUGUAY por Miguel Fernández Galeano

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO 237 Diciembre 2020

En el número 235 del mes octubre del Diario Médico decíamos: “la perspectiva de no disponer de una vacuna o un tratamiento efectivo, marca fuertemente el escenario que tenemos por delante. Como quedo claro con la evolución reciente de la pandemia en Asturias y en otros lugares, la posibilidad de que el estatus sanitario que goza Uruguay cambie rápidamente es muy grande y la necesidad de fortalecer las medidas de prevención para evitarlo deben extremarse, con el esfuerzo y la colaboración de todos”.

Lo que no queríamos, se produjo. No es este el momento de intentar buscar culpas o explicaciones de unos y otros, de la gente o de la política de gobierno. No es momento, no en este caso, de mirar para atrás o de pasar facturas cruzadas. Hoy ello no conduce absolutamente a nada.

Es hora de actuar, todo lo que se pueda hacer para detener el contagio, significa evitar la saturación de los servicios de cuidados críticos, significa ganar tiempo a la espera de encontrar respuestas farmacéuticas en el control de la pandemia, con la vacuna o disponiendo de tratamientos eficaces que nos prevengan del contagio o nos protejan de una evolución hacia formas graves de evolución clínica que ocasionan muertes y dejan en muchos casos secuelas.

Es el momento de actuar unidos y a ello vamos a dedicar esta columna de opinión. Tiempo habrá para los balances. Lo importante hoy es apoyar, sin pretender perfilismos de ningún tipo, las salidas que están en forma indelegable en manos de la autoridad sanitaria y el en última instancia del gobierno nacional.

Después de meses de “aplastar” la curva se verifica un preocupante crecimiento exponencial de casos.

Lamentablemente en el último mes asistimos un alarmante aumento del número de casos diarios el que confirma el crecimiento exponencial de la epidemia, con la consiguiente pérdida del control sobre los contagios y un riesgo altamente probable de saturación del sistema de salud, en ausencia de drásticas medidas de control, tan necesarias como urgentes.

Estos crecimientos se produjeron a expensas fundamentalmente de brotes a nivel comunitario, intrafamiliar e institucional en la mayoría de los departamentos, particularmente en Rivera, Canelones y Montevideo (estos dos últimos departamentos con 485 y 2.852 casos acumulados en los últimos 14 días).

Uruguay en los últimos de 14 días (30 de noviembre al 13 de diciembre), tuvo una Incidencia Acumulada (IA14) de 115.7 casos por 100.000 habitantes. Montevideo-IA14: 206.7 y Rivera -IA14: 163.9 casos por 100.000 habitantes.

De acuerdo con este mapeo de riesgo de la Unión Europea Uruguay, Cerro Largo, Rivera, Artigas, Canelones, Rocha, Soriano y Montevideo están en zona de riesgo alto (rojo) por superar la frontera de 50 de incidencia acumulada y en una positividad mayor a 4. El resto de los departamentos y Uruguay siguen en riesgo intermedio y bajo (amarillo y verde respectivamente)

En cuanto al promedio de casos diarios en los últimos 7 días (P7 de Harvard), Montevideo, Rocha, Rivera y Uruguay están en riesgo naranja por superar la frontera de 10, con un crecimiento acelerado que

Se mantiene la realización de un alto número de test, que ya empieza a resultar insuficiente para conocer el verdadero alcance de los casos y porcentaje de positivos en relación al total desde el inicio de la pandemia es de 1.90 % (estuvo muchas semanas por debajo de 1), en la última semana tuvo un aumento muy significativo y preocupante registrando el 5.66 %.

Significativo y preocupante aumento de la positividad por lo que supone como confirmación de una transmisión comunitaria intensa generadora de un crecimiento exponencial que vuelve ineficaz la vigilancia epidemiológica por el sistema de rastreo, testeo y aislamiento primero y que finalmente por el aumento de casos termina sobrepasando la resolutividad de los servicios de salud de cuidados críticos.

Uruguay tiene una muy buena dotación de camas, con su correspondiente equipamiento de cuidados críticos, el que, a su vez, ha aumentado en los últimos meses por adecuadas estrategias impulsadas por las autoridades de la salud en alianza con los prestadores del SNIS. Tiene también recursos humanos especializados en equipos altamente calificados y comprometidos.

Sin embargo, hay que decirlo sin ninguna intención de provocar alarma, en un contexto de crecimiento descontrolado de los contagios no hay sistema de salud, por más robusto y calificado que sea, que no ingrese en la zona de riesgo de colapso, con la consiguiente carga de muertes evitables que ello significa.

No hablamos de teorías o especulaciones, alcanza con mirar lo que sucedió desde el inicio de la pandemia en muchas partes del mundo. Alcanza con tomar nota del impactante “exceso de mortalidad” que registró España con 58.000 fallecimientos (añadidos a los que se producen año a año por todas las causas) en cinco meses durante la primera ola de la pandemia.

En el marco de este panorama complejo y también incierto queremos compartir seis desafíos para afrontar una nueva etapa de la pandemia.

  1. Necesidad de contar con información desagregada por localidades sobre el número de brotes y casos

El Sistema Nacional de Emergencia (SINAE) brinda diariamente información consolidada del número de casos diarios por departamentos, del número total de casos acumulados, del número global de test diarios y acumulados, del número de casos activos, recuperados y fallecidos.

Sin embargo, hasta el presente no se le ofrece ni a la población, ni las autoridades de gobierno departamental o local información detallada sobre los municipios o localidades más afectadas en cada departamento.

Entendemos que, para orientar las medidas de prevención y control, para establecer con precisión el tipo, las características, intensidad y duración de las mismas esta información resultaría relevante. Se vuelve imperioso disponer de datos, información y análisis para mover las “perillas” que activan o desactivan medidas de control de la epidemia, especialmente en una situación de crecimiento acelerado y también en un futuro para evitar que se vuelva a producir.

La información por departamentos no permite identificar una concentración prevalente de brotes y casos en algunas localidades (por ejemplo, Las Piedras en Canelones o el Chuy en Rocha). La información geo referenciada actualizada, que establezca un mapa de puntos calientes de la epidemia permitiría poner el foco en algunos lugares y evitar medidas drásticas en lugares donde la circulación viral y su impacto en el número de casos no lo justifica.

Asimismo, para un manejo eficaz y oportuno de la epidemia estamos convencidos de la necesidad de contar con análisis de incidencias acumuladas y promedios móviles cada siete días para evaluar la intensidad y duración de las eventuales medidas de restricción de la movilidad u otras intervenciones orientadas a mitigar la evolución de los contagios.

También corresponde destacar la importancia de conocer el número de test y el índice de positividad desagregado por localidad para evaluar el nivel de circulación viral existente en cada una de ellas. Hoy solo se dispone de información global sobre el número de test y por lo tanto el índice de positividad es un valor promedio global a nivel país, pero este no se conoce a nivel de las diferentes localidades.

  1. Contar con instancias locales de vigilancia epidemiológica y de respuesta intersectorial a la emergencia

La vigilancia epidemiológica activa y el fortalecimiento de las actividades de seguimiento y rastreo de casos requiere disponer de los recursos humanos y materiales necesarios, de las capacidades y destrezas para cumplir adecuada y oportunamente esta tarea y de un diseño de intervención descentralizado territorialmente y cercano a la comunidad, o sea, cercano a los lugares donde vive y trabaja la gente

Hemos sostenido desde hace varios meses que se debería establecer una fuerte y fluida coordinación con el Primer Nivel de Atención (PNA), tanto a nivel público (ASSE) como privado (IAMC-IAMPP-Cooperativas Médicas), y a los gobiernos departamentales y municipales, que consideramos (a la luz de la experiencia internacional) una pieza clave en el modelo de gestión de la vigilancia, rastreo e incluso para la propia implementación de las medidas de confinamiento cuando se tienen que establecer.

De igual modo, hay un conjunto de respuestas intersectoriales de promoción y prevención de salud, de apoyo a la alimentación de los sectores en situaciones de mayor vulnerabilidad y de promoción de las más variadas formas de solidaridad comunitaria para transitar las dificultades que supone el acompañamiento de la vida cotidiana en el contexto de la pandemia.

En tal sentido hemos sugerido que se podrían constituir Equipos Locales de Vigilancia Epidemiológica (ELVE) integrados por recursos humanos debidamente capacitados de distintas instituciones con presencia a nivel local.

Equipos que podrían quedar integrados por personal de la salud propuestos por las Redes de Atención Primaria de cada Municipio (ASSE- Prestadores privados) y equipos socio sanitarios aportados por la UdelaR, priorizando aquellos equipos de trabajo que participan en proyectos de extensión universitaria en las diferentes zonas. A ellos se podrán sumar personal de los gobiernos municipales y departamentales capacitados para el abordaje de la tarea.

En cuanto a la vinculación de los ELVE con el MSP resulta fundamental que las Direcciones Departamentales de Salud y el Departamento de Epidemiología del MSP designaran referentes técnicos para el funcionamiento de cada equipo local de vigilancia, el que podría disponer de todas las atribuciones técnicas y administrativas para acompañar el desempeño de los equipos. Estaría en todos los casos alineado con las normas vigentes y en consulta con la autoridad sanitaria la que finalmente sería la responsable en última instancia de aquellas resoluciones que sea pertinente asumir en el marco de las tareas de vigilancia implementadas por estos equipos.

Para ello será imprescindible la elaboración de un detallado protocolo de intervención, en el que se establezcan, responsabilidades y límites inherentes al carácter excepcional de la participación de actores que cooperarán en la función pública desde marcos institucionales descentralizados con amplia participación interinstitucional.

Junto a estos equipos locales y con una proyección bastante mayor que la estrictamente sanitaria pensamos que sería de un enorme valor estratégico más allá del contexto COVID -19 impulsar la instalación de Comités Locales de Emergencia que encaren las respuestas comunitarias a la pandemia

  1. Medidas de reducción parcial o total de las actividades económicas y sociales

A poco de entregar esta columna de opinión a la redacción de El Diario Médico el gobierno nacional estará anunciando un paquete de medidas sanitarias para frenar el crecimiento de los contagios. En varias oportunidades sostuvimos que no tenía mucho sentido que se estableciera una suerte de competencia pública de iniciativas. La “mano” y la palabra en este tema es del gobierno, sus responsabilidades indelegables no deberían ser materia de discusión. Hacerlo fomenta la confusión y alienta debates innecesarios, que ciertamente no aportan mucho a este momento particular de la emergencia.

En este contexto, existe un amplio consenso técnico, en lo que refiere a tomar en forma transitoria un conjunto de intervenciones que limiten la interacción social en aquellas localidades donde se verifica una transmisión viral fuera de control. Sin descartar la aplicación de medidas de carácter general a nivel nacional. En ese plano parecería útil diferenciar estrategias adecuadas y contextualizadas a las características de cada territorio.

  1. Importancia de acompañar las medidas de prevención y control con transferencias económicas que permitan su sostenibilidad

El desarrollo de la pandemia ha generado impactos relevantes en la actividad económica y éstos han sido desiguales afectando sobre todo a sectores con menor capacidad de respuesta, ligados al trabajo por cuenta propia, con coberturas parciales de la seguridad social, entre otras características. La eventual aplicación de medidas de reducción de la movilidad en las últimas semanas de diciembre solo tendría andamiento en tanto se impulsen algunas medidas en las que Estado uruguayo se haga cargo de las dimensiones socio económicas del problema.

El gobierno en estos meses ha hecho aportes a este grupo poblacional, a nuestro juicio insuficientes, que según los datos del MEF han sido de marzo a octubre un promedio de 18 millones de dólares por mes. (aumento de la Tarjeta Uruguay Social, aumento de Asignaciones Familiares y bonos canasta).

En consideración de esta situación, agravada por la imperiosa necesidad de reducir la movilidad en el contexto del crecimiento exponencial de casos, estimamos que se podría sugerir que a estos hogares se les otorgue un salario mínimo líquido durante los primeros 4 meses de 2021, con posibilidad de extenderlo dos meses más hasta finalizar el primer semestre del año. Esta propuesta de Renta Básica de Emergencia supone un aporte del presupuesto nacional en el entorno de 400.000 dólares, lo que solo representa aproximadamente un 0.6% del PIB.

En la misma orientación se podrían promover medidas como la suspensión de desalojos tomando en consideración que las condiciones económicas de los próximos meses dificultarán el trabajo de muchas personas y se hace necesario dar garantías de su permanencia en sus hogares. Para ello se podría promover la suspensión de desalojos y lanzamientos de inquilinos por 120 días (incluyendo las pensiones) y un período de gracia en intereses de cuotas hipotecarias de MVOTMA, ANV, y BHU entre enero y abril de 2021 para trabajadores en seguro de paro y aquellos hogares que reciban la Renta Básica de Emergencia.

También se pueden proponer exoneraciones a las pequeñas empresas, la no aplicación de la suba de tarifas públicas que están programadas desde inicios de 2021 y la creación de un Fondo de Emergencia para el sector turístico.

  1. Monitoreo de la capacidad asistencial para la atención de los pacientes críticos

Es de consignar que hasta la fecha en este tema no hay datos oficiales consolidados, el sistema y los servicios de salud solo tienen acceso a información de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI)

No se dispone, como sería deseable y hasta obligatorio, de un monitor público sobre la disponibilidad y la evolución del índice de ocupación de camas de CTI, discriminando la cobertura COVID- NO COVID para planificar y adecuar la respuesta asistencial concreta en cada caso.

Tampoco existe mucho margen en las disponibilidades en materia de recursos humanos, en atención a la acumulación de situaciones planteadas en estas épocas de año y en tiempos de pandemia: licencias ordinarias, licencias por enfermedad, edad-comorbilidades y en situación cuarentena preventiva o post contagio.

También reconocemos la necesidad imperiosa de un Plan de Contingencia de los cuidados críticos que anticipe reacciones y prevenga las consecuencias muy negativas que podría llegar a tener la saturación de la capacidad de respuesta asistencial del sistema de salud, en forma particular los servicios de cuidados críticos que requieren salidas que siempre son de alta complejidad, altos riesgos y costos.

  1. Estrategias de comunicación e involucramiento de la sociedad

Se trata de una forma de intervenir que dé sostenibilidad a las medidas propuestas . Cuidando la narrativa y apostando a no culpabilizar, señalar ni estigmatizar a nadie. Se trata de promover la salud, de generar compromisos e involucramientos compartidos y relaciones de empatía y solidaridad entre la gente.

La información sobre la pandemia puede provocar lo que se dado en llamar infodemia, un exceso de información en la que se incluyen rumores que puede terminar ocasionando confusión y dificultad para encontrar orientación y fuentes de información fiables.

Además, en ningún caso se debería fomentar el miedo ni buscar culpables, señalando a los colectivos en quienes la sociedad puede descargar la responsabilidad de la situación actual. Estas generalizaciones fomentan la estigmatización de determinados grupos sociales y terminan dificultando las medidas de prevención.

Las estrategias de comunicación del riesgo deben contar con las visiones y valores de la comunidad, favoreciendo una comunicación que facilite el sentido de la eficacia y la seguridad en las formas de prevención.

Las estrategias de prevención de COVID-19 y de promoción de la salud deben contar con la participación de representantes de los grupos destinatarios tanto en el diseño como en la implementación, en ese sentido un nivel de participación desde el nivel local y desde los municipios, integrando alcaldes, concejos municipales en todo el país y concejales vecinales en Montevideo.

El cambio de narrativa en la comunicación debe ser útil a la prevención, fomentando la responsabilidad social y la resiliencia comunitaria. Los medios de comunicación tienen que huir de la información-espectáculo que provoca miedo y bloqueo para comunicar mensajes desde tonos y estilos que faciliten la información crítica y la prevención.

Cambiar la orientación de la información y recomendaciones a la ciudadanía por los organismos públicos y medios de comunicación huyendo de la estigmatización o la culpa hacia “el otro”. Informar asimismo sobre los determinantes sociales y las condiciones de vida que dificultan de forma muy desigual seguir las recomendaciones de prevención.

Desarrollar políticas de promoción de salud con la participación y el protagonismo de ciudadanos y organizaciones se vuelve entonces una herramienta fundamental de salud pública, evitando el exitismo del gobierno cuando se puede controlar la epidemia y convirtiendo los resultados y la resiliencia de las comunidades en logro compartido de todos.