LA PANDEMIA DESDE LA MIRADA DE BOAVENTURA DE SOUZA SANTOS por Pablo Anzalone

Un trabajo muy reciente del conocido pensador portugués, denominado La cruel pedagogía del virus, presenta un análisis interesante sobre la realidad mundial en el contexto del Covid 19.

Más que un hecho aislado Boaventura considera que la pandemia solo agrava la crisis pre existente en el mundo. Caracteriza así la “crisis permanente” de los últimos cuarenta años y sostiene que tres fenómenos actuales, “unicornios” los llama, aparecen hoy como todopoderosos cuando van juntos : capitalismo, colonialismo y patriarcado.

Son ellos los responsables de la “escandalosa concentración de la riqueza/desigualdad social y la destrucción de la vida en el planeta hacia una inminente catástrofe ecológica”.

Al constatar la conmoción mundial creada por el coronavirus, Souza Santos desarrolla las “zonas de invisibilidad”, de las sombras que la atención mediática crea respecto a muchos fenómenos del planeta. No solo lejos y también muy cerca de cada uno de nosotros.

La violencia contra las mujeres es uno de los aspectos mas crueles de esta situación y tiende a agravarse en contextos de guerra y crisis. Ahora está aumentando.

Boaventura llama la atención sobre las “personas uberizadas de la economía informal” que llevan alimentos y productos a domicilio, contribuyendo a la cuarentena de la población pero sin poder protegerse ellos mismos. Habla también de las personas que viven en la calle y no pueden hacer cuarentena alguna. Convoca a pensar en los residentes de favelas, cantegriles, asentamientos informales. Más de 1.600 millones de personas no tienen vivienda adecuada, 25 % de la población carece de saneamiento y servicios públicos (ONU Hábitat) y vive en condiciones de hacinamiento. En los últimos años la migración ha alcanzado cifras muy importantes y los campos de internación para refugiados, así como las personas indocumentadas y desplazadas son una realidad que no puede ignorarse en este contexto de pandemia. Tampoco las personas discapacitadas que sufren habitualmente muchas formas de discriminación ni las que padecen problemas de salud mental. Pensemos en los presos y su vulnerabilidad ante la pandemia, dice Boaventura. Los ancianos son considerados en general como una población vulnerable a la epidemia de coronavirus, pero no se visibilizan las enormes diferencias en las condiciones de vida de las personas mayores dentro de los paises y entre paises.

La crisis climática no despierta la misma atención mediática y gubernamental que la pandemia actual. No se asume que la crisis pandémica podrá controlarse de alguna forma pero la crisis ecológica ya es irreversible y nos queda procurar mitigarla. Para Boaventura lo mas importante es que ambas crisis están vinculadas.

Para el pensador portugués una de las grandes lecciones de esta pandemia es el regreso del Estado y la comunidad. Si pensamos que los tres principios de regulación de las sociedades modernas son el Estado, el mercado y la comunidad, está claro que en las últimas décadas el mercado ha sido priorizado absolutamente por sobre el Estado y la comunidad. Un ejemplo claro son las privatizaciones de bienes sociales colectivos, que convirtieron a la salud, la educación, el agua, la electricidad, las telecomunicaciones y la seguridad social en fuentes de lucro para algunas personas. Señala Boaventura que a nivel global avanzó la “versión mas antisocial del capitalismo: el neoliberalismo cada vez mas dominado por el capital financiero”.

Sin embargo ante la pandemia nadie reivindica al mercado como salvador y por el contrario las mejores respuestas ocurrieron en los países donde el Estado mantuvo o fortaleció su capacidad de atención a los problemas de la población. En los sistemas de salud eso es muy notorio. Y los efectos sociales y económicos de la pandemia dependerán de las estrategias de protección, reactivación y redistribución que se lleven adelante. En ese plano es todavía más flagrante la incapacidad del mercado para dar respuestas adecuadas a las necesidades de la población y el rol relevante de la comunidad y el Estado.

Boaventura reafirma finalmente la defensa de la vida en el planeta como gran prioridad que condiciona a la humanidad. Los eventos climáticos extremos y la aparición de pandemias son síntomas de un planeta ambientalmente enfermo. La vida humana representa solo el 0.01% de la vida existente en la Tierra, nos recuerda. Debemos pensar en una nueva articulación entre procesos políticos y civilizatorios que preserve la vida.

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO MAYO 2020

Pandemia Covid-19: Entrevista on- line al Dr. Miguel Fernández Galeano por Lic. Sebastián Alvarez Melgar.

La pandemia de Covid- 19, el proceso y las consecuencias de la misma a nivel nacional e internacional, las medidas adoptadas por el gobierno desde el 13 de marzo hasta el presente, la actitud de nuestra comunidad, y, primordialmente el posicionamiento político sanitario de los diversos actores frente a la complejidad de la actual coyuntura, nos ha llevado a recabar la opinión de un referente como lo es sin duda el Dr. Miguel Fernández Galeano, no sólo por su rica formación profesional sino también por su experiencia como actor, gestor, asesor y/o consultor en salud, tanto en la función pública en nuestro país, como en la OPS/OMS y otros organismos internacionales. Lo hicimos en una entrevista on-line impuesta por las medidas en vigencia y aceptada con la amabilidad de costumbre por el entrevistado.

¿Cómo ha sido la evolución de contagios en nuestro país?

En Uruguay, después brote del 13 de marzo, el crecimiento que se verificó en las dos primeras semanas en el número de casos confirmados tuvo una tendencia claramente descendente. De un promedio de 20 casos por día, la última semana epidemiológica que finalizó el 3 de mayo, el promedio fue de 7 casos por día.

La clave hoy es saber si esa tendencia se mantendrá, impidiendo que el sistema de salud se vea fuertemente sobrepasado en su capacidad de respuesta como ha sucedido y está sucediendo dramáticamente en muchos países.

Siempre tenemos que tener presente que al analizar las cifras de casos positivos hay que recordar que estamos midiendo dos fenómenos al mismo tiempo, el número real de infectados y la capacidad de detectarlos por parte de la autoridad sanitaria. Las infecciones que se detectan son solo una fracción del total. Conviene también considerar que estamos conociendo el “pasado” de la epidemia, lo que estaba sucediendo hace dos semanas y pudo haber cambiado.

En el análisis comparativo del número de casos acumulados y las tendencias de las curvas de crecimiento de Uruguay y América Latina en relación con el resto del mundo hay una diferencia importante a tener presente: las fechas de los primeros casos confirmados y los primeros fallecidos (de 4 a 6 semanas antes en el hemisferio norte).

¿Cuáles son los datos respecto a la letalidad en el Uruguay?

La letalidad en Uruguay hasta el momento es de un 2.4 %, algo superior a la de Corea del Sur que es un 2.20%. Esto puede encontrar explicación debido al tiempo transcurrido de epidemia en ese país, pero es destacable que un país que ha realizado testeo masivo, ya que baja la letalidad por tener un número mayor de positivos sin complicaciones y cuente con cifras cercanas a las de Uruguay.

Si realizamos un breve repaso regional, vemos que los países de la región son comparables en el tiempo de inicio de los brotes, Argentina un 4,47%, Brasil un 6,45%, y Chile un 1,19%, si bien en este último país se han disparado los casos en estos días en un 45%, lo cual ha llevado a que el presidente de ese país haya decidido ampliar las cuarentenas a cuatro nuevos municipios de la capital y otros dos del norte del país.

Volviendo a nuestro país, hasta el presente el número de pacientes que ingresaron a las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) ha sido muy bajo y con una tendencia estabilizada de uno dos casos por día con la excepción del 29 de marzo en el que ingresaron 5 pacientes.

Podemos destacar que se trata de una evolución controlada por medidas de distanciamiento social y una cuarentena voluntaria implementada tempranamente que tuvo un grado importante de cumplimiento al menos hasta el 13 de abril.

¿Cómo se viene desarrollando la vigilancia epidemiológica y cómo se están implementando los test en nuestro país?

Por una parte, es necesario minimizar los falsos negativos, con una toma de muestra adecuada y que la técnica de laboratorio tenga la sensibilidad y especificidad validadas por la autoridad sanitaria. Es necesario distribución en frío de las muestras a los diferentes laboratorios.

Con el resultado positivo el prestador de salud tiene que comunicar rápidamente al paciente que tiene que aislarse y entrar en cuarentena, y por otro lado hacer el análisis de los diferentes contactos.

Esta etapa es la que tiene mayor importancia desde el punto de vista de su impacto en la disminución de la transmisión viral.

Entendemos que no se está poniendo toda la energía en esto, en China y Corea tienen un seguimiento casi a diario de los positivos que están en cuarentena y hacen un control estricto de los contactos.

¿La pesquisa y vigilancia epidemiológica rigurosa es un componente estratégico del plan de testeo? ¿Cuál es en tal sentido nuestra capacidad diagnóstica actual?

Sí, claro. En cuanto a la capacidad diagnóstica actual existe un conjunto de laboratorios públicos y privados con capacidad de realizar el diagnóstico molecular.

En el subsector público, al día de hoy están en pleno rodaje los laboratorios del Hospital Maciel (50 test/día), del Laboratorio de Virología UDELAR Salto (50 test/día) y del Laboratorio Instituto Pasteur de Montevideo (120 test/día). Estas son las capacidades máximas de diagnóstico actuales, muchas de las cuales no se alcanzan por falta de muestras, quedando cierta capacidad ociosa disponible.

Estas capacidades podrían aumentar en un 50% en caso de necesidad. Están en preparación el Laboratorio Hospital de Clínicas (100 test/día), Laboratorio del INCA y el Laboratorio Hospital Pasteur. Por otro lado, la UDELAR está coordinando la instalación de un Laboratorio en el campus de Tacuarembó (en coordinación con el Hospital Regional) y otro en el CURE de Rocha.

En el sector privado los dos laboratorios que están muy activos son ATGen (300 test/día) y Genia (300 test/día). No se dispone de información sobre la capacidad diagnóstica de los laboratorios de las IAMC, pero la impresión que tenemos es que se están haciendo muy pocos, posiblemente por falta de insumos en toda la cadena.

En suma, en la actualidad tendríamos capacidad suficiente para asegurar la realización de entre 800 y 1000 test/día. Seguramente se pueda llegar a mantener esa cifra en las próximas semanas, ello es fundamental para entrar en la etapa de des escalamiento de las medidas de cuarentena.

¿Se puede agregar algo respecto a la capacidad de producir diagnósticos a nivel local?

Hay un aumento significativo de la capacidad de producir kits de diagnóstico. Con financiamiento ANII, UDELAR, ATGen, Instituto Pasteur de Montevideo, trabajaron contrarreloj para poner a punto, validar un kit de PCR en tiempo real para diagnóstico de COVID-19 según las recomendaciones de OMS. Ya está registrado el kit en el MSP pudiendo producir 10.000 determinaciones para el sector público.

Por otro lado, con fondos obtenidos de FOCEM para el Instituto Pasteur, se podrían producir 50.000 determinaciones suplementarias lo cual podría asegurar 2 meses de diagnóstico a una capacidad de 1000 test/día.

Desde el punto de vista de producción, para los kits de PCR no habría problemas con los insumos necesarios.

¿Se debe continuar fortaleciendo el primer nivel de atención como respuesta a la epidemia de COVID-19 y de ser así de qué manera?

En el abordaje que deben hacer los diferentes niveles de atención en la respuesta de los sistemas de salud al COVID-19 han existido énfasis, experiencias y estrategias en debate diferentes entre los países. Muchas veces ha predominado una lógica de “caja negra” donde los únicos indicadores considerados son: casos, cantidad de internados (comunes y CTI) y fallecidos.

Las modalidades de atención de mayor cercanía con las personas, familias y comunidades tienen un rol relevante en la forma de como el sistema de salud aborda la coyuntura epidémica, sin desatender los desafíos sanitarios generales.

En relación con el COVID-19 importan no solo las posibilidades de contagio, el testeo y el seguimiento de los contactos, sino también la manera de prevenir un conjunto de otros problemas relacionados como los de salud mental y el riesgo de descompensación de otras patologías de alta prevalencia en nuestro país como las ENT.

Las personas, familias y comunidades no deben considerarse solo en su dimensión de pacientes (porque consultan o como potenciales enfermos) sino como protagonistas activos del abordaje integral de la epidemia y debe abarcar los problemas priorizados. La existencia de variadas formas de organización grupal y colectivos comunitarios como Redes de Adultos Mayores, Redes de Salud, etc., son una fortaleza del entramado social y del sistema de salud.

¿El cierre de policlínicas y centros de salud zonales que se realizó en un primer momento de la epidemia es aconsejable como estrategia global?

Considero que no, ni tampoco en relación con el COVID 19 y con el aumento de patologías que van de la mano con el período invernal. Revertir esta forma de retracción del sistema de salud requiere cuidar aspectos como: puntos de atención que no cuentan con atención porque los integrantes del equipo de salud están en aislamiento preventivo; efectores con dificultades para realizar untriagge adecuado; y carencias críticas en elementos de protección personal para los equipos de salud.

El fortalecimiento de la red de PNA dentro de las redes integradas de servicios de salud permitirá evitar la aglomeración en las puertas de urgencia, así como realizar en domicilio o en estructuras territoriales, la atención básica de los casos leves, para disminuir la cantidad de casos complicados y orientar adecuadamente aquellos que puedan se puedan agravar.

El sistema de salud no puede desatender otras patologías relevantes, el seguimiento y la cobertura de medicamentos, que no admiten postergaciones ya que eso podría generar mayor morbilidad y mortalidad por las causas ya existentes. Ninguna patología puede abordarse eficazmente en forma aislada.

Hay que evaluar el funcionamiento y corregir las saturaciones, las iatrogenias, y omisiones que se produzcan. Hay varios ejemplos donde medidas que tienen un fundamento de prevención terminan generando mucho más riesgo en la población afectada (por ejemplo, obligar a las personas a hacer colas para acceder a medicamentos u otras prestaciones). Esta evaluación no es solo responsabilidad de cada prestador, sino que la autoridad sanitaria debe hacer un seguimiento permanente, con un cuadro de indicadores de información obligatoria por parte de los efectores y ejercer su labor de rectoría.

El monitoreo y la rectoría no se pueden limitar a la epidemia de coronavirus sino a todas las patologías priorizadas, ya que bajar la guardia en estos problemas tendrá consecuencias en la morbilidad y mortalidad.

Permíteme agregar lo siguiente, se debe escuchar la voz de los usuarios y trabajadores, ya que es un elemento clave en esta perspectiva. Los organismos del SNIS como JUNASA, JUDESAS, JULOSAS y Consejos Consultivos deben ser convocados y consultados en todo este proceso.

¿Qué perspectivas tenemos de las medidas de distanciamiento social y cuarentena voluntaria?

Las medidas de distanciamiento social y cuarentena voluntaria se mantuvieron con relativo éxito hasta la cuarta semana desde el inicio del brote epidémico. Más allá de la discusión sobre la pertinencia o no de profundizar su alcance o la posibilidad de asumir que en algún momento podría haber llegado a ser obligatoria, no cabe duda que para lograr la concreción efectiva de estas medidas resultó decisivo el amplio consenso político y social del que se acompañaron.

Por tanto, ha primado la solidaridad y la responsabilidad social en torno a una herramienta de salud pública cuyo principal objetivo no radica en la protección individual de las personas. Se trata de medidas orientadas a evitar la propagación exponencial de la epidemia con un claro enfoque en garantizar el derecho a la salud colectiva.

Después de semana de turismo, además del ingreso al trabajo de los trabajadores de la industria de la construcción y una apertura flexible de las escuelas rurales, parece haberse ingresado en una flexibilización no regulada de las medidas. Eso fue notorio en los últimos días desde conceptos que hemos escuchado como la necesidad de ingresar a una “nueva normalidad”, de “abrir y cerrar el grifo” o entrar en un “sistema on-off” para alcanzar gradualmente la “inmunidad de rebaño”.

Asimismo, también el gobierno ha convocado a destacados académicos para recibir su asesoramiento en la toma de decisiones en este proceso. Por cierto, tenemos un enorme respeto profesional por la trayectoria de los designados, los cuales sin duda pueden realizar aportes significativos.

Sin embargo, entendemos que con todos los aportes que se puedan hacer desde profesionales a nivel individual o de la propia UdelaR a nivel institucional, el principal desafío está en la elaboración de un Plan Operativo que necesariamente va a requerir de todos los recursos, del consenso y la comprensión de toda la sociedad. Un levantamiento desordenado, escasamente o mal programado de las medidas de distanciamiento social y cuarentena voluntaria, sin contar con las condiciones y recursos deseables, determinaría fuertemente un rebrote de la epidemia con riesgo de progresar de forma exponencial, sin los controles que se han podido ir sosteniendo hasta ahora.

¿Podría brindar algunos componentes a modo de ejemplo?

De forma esquemática puedo nombrar algunos elementos críticos del Plan Operativo en tres líneas estratégicas, modulación de la cuarentena (progresividad, estratos seleccionados según grupos etarios, geográficos, de actividades sociales y productivas, etc.) con fechas y supuestos, monitoreo y vigilancia epidemiológica activa y respuesta oportuna ante variaciones que lo requieran, asegurar el testeo de más de 10.000 pruebas por millón de habitantes con pruebas homogéneas y con conocida sensibilidad y especificidad, vigilancia epidemiológica de casos y contactos con la rigurosidad que debe tener una emergencia sanitaria.

Para la elaboración del Plan Operativo aún es necesario disponer de un plazo de al menos dos semanas, que permita disponer de los recursos críticos y el alineamiento consensuado de todas y cada una de las intervenciones.

En ese sentido la apertura progresiva de las condiciones restrictivas actuales, podría completarse en primavera, con mantenimiento de casos a un nivel controlable, mortalidad limitada, sin rebrotes que desborden la capacidad de respuesta del sistema de salud y de la sociedad en general.

¿Hay algo más que quiera agregar?

Agrego brevemente que parece claro que el país atraviesa una crisis sanitaria sin precedentes. Ante este panorama todos los esfuerzos deberían estar enfocados en encontrar la mejor respuesta de toda la sociedad y del sistema de salud, sin que emerjan críticas asociadas a la forma en que se organiza y conduce el principal prestador del SNIS, sobre todo porque las condiciones actuales justamente responden a una emergencia sanitaria nacional e internacional. Un organismo público que brinda asistencia integral al 40% de la población, que tiene una amplia red de 900 servicios de atención a la salud y en la que trabajan cotidianamente más de 30.000 funcionarios, debería ser algo a valorar.

Si bien la conducción de hospitales, gerencias y divisiones eran fuertemente cuestionadas respecto a los mecanismos de selección, en últimas horas, desde el directorio de organismos como MSP y ASSE se vuelve insistir en la idea de continuar con las designaciones directas y por confianza política para ocupar las direcciones hospitalarias, eligiendo, por cierto, dentro de la coalición del actual gobierno. En ausencia de llamados a concursos y en el contexto de una emergencia sanitaria es una opción legal y posible, pero de discutible oportunidad. Cuando faltan procesos de transición en la transferencia de información, conocimiento y responsabilidades inherentes a la magnitud de la tarea, luce innecesario e inconveniente.

Los significativos recursos que hemos ganado y el mejoramiento de la calidad de la atención en los últimos 15 años de ASSE deberían mantenerse al margen de la discusión. Tampoco es el motivo del que importa hablar hoy, pero si se ponen en la agenda se debe responder. En todo caso, digamos que pasamos del paradigma de tener “hospitales pobres para pobres” a poner en funcionamiento servicios con calidad y dignidad en todos los niveles de atención, lo cual gracias a eso el Uruguay ha sido valorado muchas veces en el plano internacional. Ello, sin dejar de reconocer que aún falta y que obviamente siempre se pueden cometer errores particulares más allá de evaluaciones generales, del mismo modo que es necesario avanzar en el conjunto de prestadores que conforman el sistema.

Entrevista publicada en EL DIARIO MEDICO MAYO 2020

EL MALLA ORO, EL PELOTÓN Y LOS REZAGADOS por José Baez

Mientras atravesamos esta inédita situación sanitaria, y en tiempos de cuidarse y cuidarnos, manteniendo el distanciamiento físico y las medidas preventivas; surgen para algunas reflexiones pensando en cuando pase la pandemia.

No soy apasionado por el ciclismo, pero lo considero un deporte de mucho arraigo en los uruguayos. Siendo adolescente, cuando los tiempos los manejaba de otra manera, seguía las transmisiones radiales de ‘Rutas de América’ y ‘La vuelta ciclista de Uruguay’. Admiraba la creatividad de los relatores, capaces de atraer a la audiencia durante toda la mañana, en una competencia con pocas alternativas y donde casi siempre ganaba el mismo; ‘destacado velocista en la contrarreloj’, que luego era cuidadosamente protegido por su equipo en el ” pelotón”.

Traigo este recuerdo a raíz de la metáfora utilizada por el presidente Lacalle, días pasados, al sintetizar su plan para la ” nueva normalidad”. En la diaria puesta en escena, con formato de conferencia de prensa, surgió una de las pocas preguntas incisivas sobre el futuro económico y productivo, a la que el presidente contestó descartando de plano gravar el gran capital, como forma de recaudar fondos, al menos para paliar la situación.

Los llamó los “malla oro” distintivo de quién lidera la competencia ciclista; que había que apuntalar porque ellos traccionarán la economía; aunque aclaró que no dejará abandonados a “los rezagados”, como se denomina a los últimos de la carrera.

Puso en el ” pelotón” a los que también aportarán a la reactivación, pero no para proteger al ‘malla oro’, sino por todos y para que cada vez sean menos ” los rezagados”.

En ese pelotón muy numeroso están, además de los funcionarios de la salud, justamente reconocidos, los docentes que trabajan desde sus casas, gracias a las bondades del Plan Ceibal; los productores familiares, los trabajadores públicos y privados, los estudiantes, los artistas, los deportistas, los changadores… los que cocinan en las ollas populares, los que juntan y reparten alimentos y artículos de higiene.

No alcanzan las acciones caritativas de unos cuantos kilos de arroz, del direccionamiento de fondos de INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) e INAC (Instituto Nacional de Carnes) o la renuncia a alguna devolución de impuestos.

Tampoco la grandeza de la niña que entrega las monedas de sus ahorros para el Fondo Covid-19, o las señoras pobres, de barrios pobres, que aportan de sus verduras o fideos para armar el guiso comunitario, o los que se las ingenian para sustituir la carencia de proteínas por falta de carnes en esas ollas populares. Estos si, forman parte de la verdadera solidaridad, dan lo que se necesita, no los excedentes.

El eslogan tan usado: “a esto lo sacamos entre todos”, se logrará concretar si todos aportamos de acuerdo a nuestras posibilidades. Los que han sido despedidos de sus trabajos, los que son cuentapropistas, ya han resignado bastante por esta situación.

Será necesario insertar varios miles de millones de dólares para reactivar de verdad la economía. Además de diferir vencimientos y otorgar nuevas líneas de crédito, es imperiosa una renta básica digna, al menos por un tiempo, para los rezagados.

Esto ha sido sugerido por destacados representantes de la academia, propuesto por la central sindical y afirmado por el mismísimo Papa Francisco en su Carta Pascual a las organizaciones sociales. Y esos recursos deberán salir de los sectores más ricos, esos que el gobierno por ahora no piensa tocar. “Al copetudo de riñón cubierto -pa quien no usa leyes ningún comisario-” como escribía Serafín J. García en 1936.

Los mismos que se abrazaron a los tiranos, que se regocijaron con los gobiernos neoliberales de los 90, que incluso con algunas restricciones, crecieron enormemente durante los gobiernos progresistas; hoy se muestran ” generosos”, sabiendo que sus intereses no se verán afectados. Provienen del negocio papelero, tabacalero o de la banca privada, del agro negocio; todos ellos terratenientes, varios de los cuales aportaron económicamente para la campaña del actual presidente, incluso integran su equipo más cercano.

Un pequeño porcentaje de aporte de sus cuantiosas fortunas, ¿será un real impedimento a futuras inversiones productivas? Yo creo que no, solo que la lógica sea ganar-ganar.

Quién pierde su trabajo aunque sea temporalmente, el que vende cada vez menos, el que ordeña a diario sus vacas, cuida sus ovejas…, conoce la otra lógica ganar- perder, perder- ganar.

Es momento que quienes durante tantos años se han beneficiado de las oportunidades que ofrece esta penillanura suavemente ondulada, con manos laboriosas y cabezas inteligentes; y un sistema económico complaciente, devuelvan un poco de lo obtenido, para aplanar esta curva, que parece llevarnos a mayor desigualdad y nuevas postergaciones para los “rezagados” y los luchadores del ” pelotón”.

José Baez, productor agropecuario de Agraciada (Soriano)

Articulo publicado en El Eco digital https://elecodigital.com.uy/sociedad/el-malla-oro-el-peloton-y-los-rezagados/

Miguel Fernández Galeano (FA): En ASSE se procuró “salir de la discrecionalidad de la designación directa y política” para “construir una estructura profesional”. “Hubo un avance importante” “Faltó tiempo para completar el proceso”

El ex asesor del presidente de la Administración de Servicios de Salud del Estado explicó por qué siguen quedando tantos cargos de confianza en el organismo, a poco de que se diera una renuncia masiva. Emiliano Cotelo En Perspectiva con Miguel Fernández Galeano

CORONAVIRUS : post-pandemia , lecciones y hacia donde ir (II) Por José León Uzcátegui

Ante la crisis civilizatoria que estamos viviendo, de la cual el coronavirus es apenas un síntoma, el reto es construir una nueva manera de vivir.

El mundo post-pandemia

Otro capítulo a considerar es el de los problemas de salud mental post-pandemia, el proceso progresivo de vuelta a la “normalidad”, los efectos sociales, económicos, y hasta políticos, de redistribución de poder, que se dan en los niveles micro, meso y macro, del individuo, la familia, la comunidad y la sociedad en su conjunto. Como ya comentamos, esta no es la primera ni será la última pandemia. Y no hay duda que la magnitud de la actual nos obliga a pensar el mundo post-pandemia en sus efectos sobre la vida, la comunicación, el trabajo, la vida cotidiana, y por supuesto sobre la Salud Mental Colectiva.

Es deseable que esta crisis nos lleve, individual y colectivamente, a repensar la vida, a plantearnos una nueva manera de vivir. Es necesario y posible. El problema es que quienes hoy dirigen el mundo, quienes gobiernan los países, quienes controlan el poder mundial y local, quienes manejan la manera de hacer la política como la conocemos, no es fácil concebir que van a delegar o democratizar el poder, que van a repartir su riqueza, que la pandemia les toca el cerebro y el corazón y en acto masivo de arrepentimiento decidan cambiar a favor del bien común. Por el contrario, lo esperable es que aspiren a recuperarse de las pérdidas económicas que hayan tenido, que, como ha sido costumbre, hagan pagar a quienes menos tienen el precio de la crisis, que en la lucha por el poder, a nivel local, nacional y mundial se exacerbe la competencia y se agudicen la lucha y las contradicciones. Lo que ya se plantea es un nuevo orden mundial, al servicio de nuevos amos del mundo, del nuevo reparto. Lo esperable desde la visión del mercado y del poder dominante es la tendencia y el riesgo a fortalecer estados autoritarios, centralistas, militaristas, de neo-liberalismo salvaje, anti-ecológicos, extractivistas, patriarcales, coloniales, signados por el antropocentrismo, el racismo, las relaciones de explotación y de dominación. La idílica esperanza de que esta crisis automáticamente nos va a juntar, reencontrar, haciendo surgir un nuevo mundo de paz y amor no pasa de ser un deseo, una manifestación de buena voluntad. Esa es la magnitud del reto que hay que enfrentar y superar.

Una respuesta o la otra van a depender, como enseña la historia, del poder y la fuerza de cada tendencia; es eros y tanatos, es la vida y la muerte en batalla. Eros, el amor y la vida no son una fuerza natural y automática que surge y se impone, es la participación, la conciencia y la organización del pueblo lo que permite contar con la fuerza y el poder para que esta otra tendencia, la de la esperanza y la vida se fortalezca y triunfe.

Allí se inscribe, desde una perspectiva global el dilema que está planteado ante lo que hemos llamado una crisis civilizatoria. Se trata de optar por una u otra alternativa. El mundo post-pandemia ya no será igual. Desde el poder dominante ya se escuchan voces anunciando y aceptando grandes transformaciones. Por supuesto, cambios gatopardianos, transformaciones desde el poder en beneficio del poder, un reacomodo para que todo siga igual. Si nos percatamos que la normalidad en la cual vivíamos era parte del problema, a todos los niveles y en toda su extensión, podemos decidir un cambio con una toma de conciencia que nos plantea una nueva manera de vivir. Así, la toma del poder político no se remite solo al asalto del palacio blanco o el palacio de invierno, y más bien se nos puede transformar en miles de cambios que comienzan en el aquí y el ahora, desde lo individual o local, hasta lo más general; entender que la revolución comienza por nosotros mismos, con nuestra familia, amigos, vecinos, en el trabajo, la escuela, los espacios públicos….que van construyendo día a día una nueva manera de vivir. Resignificar el sentido de la vida, de la política, de la vida en comunidad, del pensar y del hacer….es el camino de la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir, del Vivir en Plenitud, del saber Amar la Vida.

Lo nuevo hoy, es que está en juego la sobrevivencia, entender que el rumbo que llevábamos está destruyendo las condiciones que hacen posible la producción y reproducción de la vida en el planeta. Que es necesario y urgente dar pasos en la dirección de transiciones hacia formas alternativas de producir, conocer y convivir con los otros seres humanos y la naturaleza (Lander, 2020).

Las lecciones que vamos obteniendo….

La pandemia que azota al mundo tiene visos de tragedia. Sus efectos realmente son terribles, en lo cotidiano, en la vida económica y social, a todos los niveles….pero sin duda el mundo se ha detenido por unos instantes y nos ha puesto a pensar, individual y colectivamente. Por supuesto, las lecturas y los aprendizajes son muy variados y muy diferentes, dependiendo de motivaciones, intereses, conveniencias. Algunas conclusiones van apareciendo, otras se asoman, es un verdadero reto, a nivel particular y global.

Nos permitiremos señalar algunas de esas “lecciones” desde nuestra perspectiva.

*Salud: derecho o mercancía?.

Frente a la enfermedad, en esta oportunidad el COVID-19, se levantan dos posiciones: la de concebir la salud como una mercancía o asumirla como un derecho. El resultado está a la vista: los países que asumen la salud como un bien individual, como una mercancía, que se compra y se vende, arrojan un saldo dramático en términos de enfermedad y de muertes, peor aún quienes tienen un sistema de salud desmantelado por políticas neoliberales o donde la salud está privatizada y no cuentan con un sistema público de salud. Son ineficaces e ineficientes para enfrentar esta y las demás enfermedades. De otra parte, los países que asumen la salud como un derecho, individual y social, por tanto responsabilidad del Estado, han podido presentar un mejor balance con resultados aceptables o satisfactorios. Quienes hasta ayer planteaban la consigna de más mercado y menos Estado hoy están obligados a reconsiderarla y a gritos, empresarios y políticos liberales, piden la intervención del Estado.

*Estado, Mercado o Sociedad?

Enfrentar las enfermedades no es un asunto solo del Estado, ni puede estar regido por los intereses del mercado, luce necesario, conveniente, imprescindible, la participación social. En el mundo moderno, con el advenimiento del capitalismo, la relación estado-mercado-sociedad ha vivido dos grandes momentos, un primer período (mercadocéntrico), en el cual el mercado controló al estado y a la sociedad, luego otro momento que podemos llamar estadocéntrico (conocido como “socialismo”) en el cual el estado ha controlado al mercado y a la sociedad. Aún no ha llegado el momento en el cual sea la sociedad la que controle al estado y al mercado (sociocéntrica). Sin embargo, hoy luce muy claro la importancia y necesidad de la participación social, ciudadana, popular, para enfrentar las enfermedades y construir un sistema de salud. La diferencia es en la manera de incorporar esa participación; en la mayoría de los casos se convierte en una participación cooptada, controlada, una pseudo-participación manipulada desde el Estado, gobierno y partidos políticos. Se requiere una participación no de manera pasiva, no considerando las personas como objetos de atención, es necesaria una participación activa, consciente, crítica, organizada y movilizada de la población, con participación en la toma de decisiones. Se necesita para ello un Estado con ciudadanos, que ejerzan la Contraloría Social del Estado y del mercado. Ello implica contar con un Sistema de Salud bajo control social-comunitario. La poca o nula participación popular en el control de la gestión puede dar lugar a convertir la intervención estatal en un incremento del control social, de fortalecer regímenes autoritarios y hasta justificar acciones y medidas de represión y control cubiertas con el manto de lo estatal. Necesitamos más Estado pero bajo control social-ciudadano. Estado controlado por la sociedad y a su servicio, no controlado por el mercado.

Todo ello plantea la necesidad de construir o fortalecer en cada país un Sistema Público Único Nacional de Salud, universal y gratuito, bajo control popular que se plantee alcanzar la Salud Colectiva y el Buen Vivir.

Asimismo, las respuestas a una situación como la que estamos viviendo no es posible superarla de manera exitosa con diferencias, enfrentamientos, acusaciones, entre países, o como parte de la diatriba político partidista como lo hemos observado. Se requieren respuestas de los gobiernos de manera coordinada y cooperativa. Esto es válido a nivel internacional y también al interior de cada país. Las respuestas no deben ser individuales, aisladas. Es imprescindible un alto en la conflictividad, en la lucha por el poder, en la contienda política, global y también a nivel local. Nadie puede nada solo, juntos se hace posible hasta lo imposible.

*Información o comunicación?

La sobre-información o la desinformación, es otra pandemia que hemos vivido. Lo que no es tan fácil es lograr la comunicación. Esta pandemia nos obliga a repensar y nos deja enseñanzas sobre el tema. La información debe lograr establecer comunicación, debe ser bidireccional, con feed-back que permita la retroalimentación. Enfrentar la dictadura de las redes controladas y manipuladas por las grandes agencias de poder informático es tarea prioritaria. Enfrentar el psico-terror; la pandemia del miedo requiere la acción del Estado y de la ciudadanía organizada, controlándolas.

La información no puede quedar solo en manos de los dueños de las redes (empresarios de la industria de la información), de los gobiernos o de los partidos políticos, pues cada uno lo hace en función de sus intereses y motivaciones. Se requiere un control social-comunitario de los medios masivos de información, privados o estatales.

*Dueños de la Naturaleza o parte de ella?

No hay duda que otro aprendizaje es la necesidad de repensar nuestra relación con la naturaleza.Somos hijos de la modernidad y en consecuencia de sus mandamientos anti-naturaleza. Los mitos del crecimiento, el desarrollo, el progreso, el dominio y explotación de la naturaleza son el imperio de estos tres últimos siglos. Hoy despertamos de un sueño convertido en pesadilla. Comenzamos a entender que la naturaleza no nos pertenece, que somos nosotros quienes le pertenecemos a la naturaleza. Que lo que le hagamos a ella nos lo estamos haciendo a nosotros mismos. Hemos usado, abusado, irrespetado las leyes naturales de la vida. La obsesión de unos pocos por el poder, el dinero, la ganancia y el lucro han orquestado un decreto de guerra a muerte contra la Naturaleza. Revertirlo es cuestión de vida o muerte. Pero, más aún, hemos construido una civilización antropocéntrica que debe dar paso a una civilización biocéntrica en la cual el centro es la vida no es el hombre.

*Reinventar la religión y la espiritualidad.

En el principio, en nuestros orígenes, la Naturaleza, Dios y los seres humanos éramos una sola cosa, éramos lo mismo. Separamos a Dios y a la Naturaleza de nosotros, proliferaron los Dioses y las religiones para alimentar enfrentamientos, pasiones y guerras, y por otra parte la misma Naturaleza fue convertida en cosa a utilizar, explotar y destruir. Hasta para los no creyentes acontecimientos como este, cuando se pone en juego la vida, individual y hasta de la especie humana, lo espiritual y lo religioso aparecen con una importancia relevante. Y para los creyentes, esta pandemia también obliga a repensar la relación con la religión, las religiones y la espiritualidad. Es tarea de hoy reivindicar lo religioso y lo espiritual pero como instrumentos de liberación, de bienestar, de amor por nosotros mismos, por el otro, por los otros y con la naturaleza, en el marco de la tolerancia y el respeto por las creencias de cada quien. Es una manera de cuestionar el uso y abuso de creencias y religiones como instrumentos de dominación, manipulación; nos inventaron dioses perseguidores, culpabilizantes, amenazantes y castigadores. No es la culpa y el pecado lo que puede despertar la reconciliación y la paz. Quizás esta presencia planetaria del dolor, el miedo, el horror y la muerte del coronavirus nos acerque, nos reencuentre, y nos una también en ese plano. Contamos con toda una tradición de lo religioso y lo espiritual al servicio del pueblo, ecuménica y universal. Es otro aprendizaje.

Volver a la “normalidad” o construir una nueva manera de vivir?.

De todas las enseñanzas probablemente la más importante es el impacto que la pandemia ha provocado, a nivel planetario, en la subjetividad de todos y todas. Un toque, un timbre, un aldabonazo, en nuestras conciencias, en nuestro ser, ante el miedo y la amenaza de muerte, la finitud y la desproporción de cómo una micro partícula desafía el templo de la ciencia, el imperio del mercado, la omnipotencia del ser humano. Y a la hora de plantearnos la vuelta a la normalidad la reflexión nos lleva a preguntarnos si en buena medida la causa del problema es la anormal normalidad en la cual estábamos viviendo. Cuando al comienzo de estas líneas nos preguntamos si teníamos a sicópatas y sociópatas como gobernantes y amos del mercado mundial poniendo en peligro la vida, y expresamos la angustia de estar presenciando una verdadera pandemia ecocida planetaria, concluíamos diciendo que quién amenaza con poner fin a la vida sobre el planeta no es un coronavirus, y por ello nos vemos obligados a decir que no se trata de volver a la “normalidad”. Que el desafío y el reto es construir, individual y colectivamente OTRA MANERA DE VIVIR. Otra manera de pensar, de producir, de organizarnos, de relacionarnos con nosotros mismos, con el otro, con los otros y con la naturaleza; otra manera de alimentarnos, de curarnos, de jugar, de amar; es urgente, necesario y posible. Ni siquiera es tarea de un futuro lejano, que comienza el día que un grupo (político, económico o religioso) tome el poder. Comienza hoy mismo si lo decidimos. En el aquí y el ahora. Comienza con el cambio en cada uno de nosotros, con el otro, con los otros, la familia, los amigos, los vecinos, la comunidad,….de abajo hacia arriba. Que va de lo local a lo global. Hoy hablamos no de la globalización sino de la glocalización. Cierto que no es una propuesta idílica, romántica. Requiere un proceso, todo un período histórico. Propone una construcción individual y colectiva de conciencia, organización, y unidad, del pueblo todo, que a través de la lucha diaria, perseverante, continua armada del amor nos permita repensar la utopía, en la lucha por una sociedad post-mercantil, post-capitalista, y post-falso socialismo. Es necesaria y posible la sociedad del Buen Vivir, del Saber Amar la Vida, de la Vida en Plenitud.

Hacia donde ir? Qué hacer?

Construir juntos la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir es el desafío.

Desde la Medicina Social y la Salud Colectiva, a partir de la determinación social de la salud, de la comprensión de la salud como derecho, desde la epidemiología crítica, la lucha por sistemas de salud públicos, únicos, universales y gratuitos, bajo control comunitario, y ahora con el aporte de la filosofía del BUEN VIVIR (Sumak Kawsay-Sumak Kamaña), se han venido gestando en los últimos 40 años las bases de lo que hoy avizoramos como la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir.

Ante la pandemia que hoy nos invade, nos acosa, nos descubre en nuestros miedos y en nuestras fortalezas, la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir se posiciona y no duda en proponer construir otra manera de vivir. De armonía con todo lo viviente, de paz consigo mismo, con el otro, con los otros y con la Naturaleza. Cuando volvamos a estar liberados del encierro, obligado o voluntario, no se trata entonces de volver a la normalidad. La normalidad en la que vivíamos es parte del problema. El reto es enfrentar esta crisis civilizatoria, es construir, juntos, una nueva manera de vivir.

No dudamos en reivindicar en esta tarea las enseñanzas que hoy nos vienen desde la cosmogonía indígena andina ancestral, que contribuye a presentar, con muchas otras experiencias y saberes, alternativas al modelo fracasado que nos vendió la modernidad. Y no es desde el pensamiento eurocéntrico o norteamericano, se trata, por primera vez, desde nuestras entrañas, desde nuestros orígenes que se nos muestra otra manera de vivir, de pensar, de hacer. Construirla colectivamente es el reto. En próximas entregas volveremos sobre el tema.

*José León Uzcátegui. Venezolano. Médico-psiquiatra. Doctor en Ciencias Sociales. Especialización en epidemiología psiquiátrica.

SALUD MENTAL Y COVID 19 por Gustavo Mora

La incertidumbre -“falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud –es la vivencia predominante en todos los países del planeta invadidos por el Covid 19. Cursan todos diferentes etapas del ciclo completo de la pandemia de la cual no se conoce demasiado cuánto durará, si se podrá repetir o replicar, en cada uno de esos países, – dada su alta contagiosidad y la carencia de información del virus en sí y de si es posible la generación de anticuerpos y la durabilidad de éstos-. Además, ¿será factible la creación de vacunas? ¿Cuál será su costo? ¿Serán accesibles universalmente?
Todo esto acerca del Covid 19 pero, además quedan las preguntas sin respuesta por ahora, acerca de las consecuencias en vidas, las consecuencias sociales, las económicas. Por lo pronto, proyectándonos a futuro no tan lejano, es licito preguntarse ¿qué repercusiones veremos en las economías? – que sin dudas serán malas, pues ¿cuánto de malas? Otras preguntas que nos hacemos, a nivel planetario y a nivel nacional concretamente, ¿cuál será el panorama en cuanto a mercados de productos y servicios, en cuanto a la subsistencia de empresas, grandes o chicas, en cuanto a retención de fuentes de trabajo, o porcentaje de desocupación, cuál será la fortaleza de los productos primarios – los que llegarían en mejores condiciones en estos momentos, aunque dependerán de la recuperación plena de los mercados -.

Como vemos, muchas preguntas y muchas incertidumbres, esas son las expectativas para los epidemiólogos, los analistas sociales, los politólogos, los economistas.

Seguramente no hemos sido muy originales hablando de las características de la crisis que estamos afrontando, dado que está en las noticias y en el imaginario colectivo en carne viva. Más nos sirve de preámbulo para centrar la mirada en aspectos que nos parecen relevantes para la ciudadanía en concreto: las repercusiones importantes en el área de la Salud Mental. Es conocido que desde el año 2017, luego de un arduo y trabajoso proceso, halló la luz, la Ley de Salud Mental. Una ley inclusiva, abarcativa, integradora, innovadora y que por primera vez habla de la Salud de la población toda además de la de los habituales usuarios de los Servicios. Lo hace desde una concepción irrenunciable, desde los DDHH.

Es una ley que pone en el centro al paciente, con él la exaltación del respeto del Consentimiento Informado – asunto muy relevante y postergado – de los usuarios o sus familiares referentes y, en diversos aspectos, apunta a la humanización, a la inclusión, al reconocimiento ciudadano y pleno de los pacientes. Por otra parte se apunta a incluir las áreas asistenciales de la Salud Mental en las áreas físicas y conceptuales de Atención Primaria, en conjunción con el resto de la Salud, con la territorialización de las acciones, y un relevante rol de la Sociedad Civil y de los familiares organizados, para desarrollar acciones que borren la estigmatización y apunten a la inclusión familiar, laboral, a la socialización, con todos los beneficios que conlleva, contrario o en las antípodas de la histórica reclusión sostenida. Y, al fin, se comienza a definir y acordar el cierre definitivo de los Hospitales Psiquiátricos, “los Manicomios” presentando alternativas variadas y posibles, residencias, talleres, espacios educativos.

No obstante, más allá de avances en el protagonismo, en redes, de la sociedad organizada, asociación de familiares, de técnicos, sensibilizados y dispuestos a avanzar en pro de mejorar la asistencia y consolidar la implementación de la ley, estamos en el punto de partida, queda mucho para hacer.

Enmarcado en esta falta de consolidación de la preocupación por la salud mental, siempre dando preeminencia a los males orgánicos, hoy, aparecen las carencias de atención al vasto asunto de las patologías “de la mente” provocados por la crisis.

Sabido es que estos sucesos provocados por el fenómeno Covid 19, llevan a los ciudadanos concretos a innumerables situaciones de tensión o de estrés. “El estrés es un proceso natural que responde a nuestra necesidad de adaptarnos al entorno; pero resulta perjudicial si es muy intenso o se prolonga en el tiempo”

(*) “Los síntomas de estrés pueden manifestarse tanto a nivel psicológico como físico, estos son los más frecuentes: depresión y riesgo suicida o ansiedad, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos, trato brusco hacia los demás, incremento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos, insomnio, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas, tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, perturbaciones en el sueño, dolores de cabeza, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestión, respiración agitada, , sarpullidos, disfunción sexual, etcétera. (*)

Hoy por hoy, todos estos numerosos síntomas, determinarían la necesidad de disponer de atención específica, que justamente, no ha sido encarada a cabalidad por los Servicios, las Instituciones o el Estado, por la preeminencia, -razonable – del direccionamiento del accionar al control y resolución de la enfermedad infecciosa por Coronavirus, pero, se termina olvidando, exactamente, la atención de las repercusiones importantes expresadas en estos trastornos de Salud Mental, resuelta solo parcialmente, por teléfonos solidarios, que han sido difundidos, desde ASSE, desde la Facultad de Psicología, u otros y, el accionar comunitario en Redes, que ha cumplido en éste y otros temas referidos a la pandemia y la crisis, un rol relevante como elemento cohesionador y generador de ciudadanía.

No obstante las carencias desde el punto de vista asistencial, en el transcurso de la cuarentena para la mayoría de la población, se han desarrollado en las redes, muy activas, ayudas, ejercicios, clases, por parte de instituciones o personas o profesores solidarios – para poner los pies sobre la tierra – con diversas rutinas de ejercicios físicos, técnicas de relajación, yoga, o meditación, no debemos olvidar las simples rutinas de caminatas, aún en espacios reducidos (recuerdo inevitablemente a los presos con rutinas de marcha en espacios de 3 x 2) en casas o apartamentos. Por otra parte, para los niños, los adultos somos fundamentales y, deberíamos integrarnos, formar parte, de los “deberes” que reciben desde los centros educativos, deberíamos compartir lecturas, juegos, con lo que contribuiremos y mucho a la salud y el acompañamiento de los niños, con el beneficio mutuo del tiempo compartido que muchas veces nos falta.

Y, para el final, la comunicación, la que permiten hoy por hoy la telefonía, la informática. Diríamos: comunicarnos- comunicarse, en redes o persona a persona, para ayudar-acompañar y viceversa, escuchar y ser escuchados, cosa que nos hará muy bien a unos y a otros, el estar presentes con quien apreciemos. Además, leer, leer, pintar paredes, muebles, arreglar cosas, jardinería, aguzar el ingenio, siempre aguzar el ingenio.

(*)1 – Medniplus Enciclopedia Médica/2 -publicación de MayoClínic

CORONAVIRUS: una mirada desde la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir (I) por José León Uzcátegui*

El coronavirus: síntoma macabro de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir

“La peor enfermedad es la vida que llevamos” G. R. Ochoa

José León Uzcátegui*

Un mundo asombrado, desconcertado. Una ciencia perpleja, una sociedad- mercado descalabrada, gobiernos sin brújula, poblaciones encarceladas voluntariamente o amenazadas por el Estado con medidas obligantes de distanciamiento, aislamiento, o cuarentena. Una pandemia con amenazas de miedo y de muerte, en la cual reina la incertidumbre. El culpable: una nano partícula invisible, el coronavirus. Receta universal para derrotarlo: quedarse en casa, lavarse las manos, usar mascarilla. Los análisis e interpretaciones, abonados por el encierro involuntario, pululan y dan lugar a todo tipo de especulaciones o de presunciones, la mayoría de ellas sin fundamento. La omnipotencia y el narcisismo humano puestos en duda. Pareciera que la tierra no nos pertenece, que nosotros le pertenecemos a la tierra y estamos violando sus leyes. La salud mental individual y colectiva luce en grave peligro.

Desde la Medicina Social y la Salud Colectiva se han hecho aportes valiosos para entender el significado y las consecuencias de lo que los medios masivos de información presentan como la mayor catástrofe sanitaria en los últimos 100 años (estamos condenados a una pandemia cada 100 años?), y hasta grupos religiosos la muestran como el castigo divino por culpa de una humanidad pecadora.

En estas líneas presentamos algunas reflexiones sobre la pandemia desde la perspectiva de la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir.

El origen del mal

Nada claro sobre el origen de esta minúscula partícula mortífera que aterroriza el planeta, sin distinguir clases, ni sexos, ni razas. Es probable que pasen muchos años antes de saber a ciencia cierta cómo fue el comienzo de este virus, o algunos documentos secretos desclasificados lo develen, o quizás nunca se sepa. Para algunos se trata de un hecho natural, como sucede con cualquier otro germen, una nueva mutación de un virus (en este caso del coronavirus) que provoca una enfermedad (esta vez el COVID-19). Para otros es la consecuencia de una relación hombre-naturaleza, que regida por intereses mercantiles está desencadenando demonios de la madre tierra. Otros aseguran, y muestran pruebas de ello, que se trata de una pandemia advertida por organismos técnicos (OMS) o por políticos y gobernantes (Bush, Obama) y hasta por empresarios (Bill Gates, Rotshild) que desde antes de aparecer este virus ya lo habían anunciado; amén de la predicción hecha por algunos videntes y astrólogos, o las profecías de Nostradamus que se estarían cumpliendo, sin faltar la posibilidad de la mano perversa de algún extra-terrestre en el asunto. Se añade también la guerra bacteriológica, afirmando que fueron laboratorios del imperio norteamericano que generaron el virus ante el peligro de una nueva potencia amenazante como lo es China y lo ”sembraron” en ese país para provocar el descalabro de esa economía pujante; o viceversa, se trata del virus “chino”, creado en laboratorios de Wuhan (ciudad donde apareció inicialmente) para provocar la enfermedad, con sacrificio de algunas vidas perfectamente tolerable para un país de 1.400 millones de personas, y luego diseminarlo por el mundo, particularmente hacia los EEUU y así salir gananciosos en términos mercantiles, técnicos y políticos. En fin, una situación en la cual lo único que parece claro es la confusión,…. y la insanía mental de unos pocos amenazando con propagarse. He allí nuestro primer tema de Salud Mental Colectiva.

Otra mirada sobre las pandemias

No es la primera ni va a ser la última. Las cinco pandemias más letales a lo largo de la historia moderna han sido: Viruela, Sarampión, la mal llamada ‘gripe española’ de 1918, la peste negra, y el VIH. La Viruela se calcula que mató a 300 millones de humanos; el sarampión, otro virus que ya ha cobrado la vida de unos 200 millones de personas; la ‘gripe española’ de 1918 que mató en apenas dos años unos 80 millones; la epidemia de peste negra que asoló a Europa a mediados del siglo XIV matando unos 50 millones de seres; el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que si no se trata mata al 80% de los infectados , a finales de 2016 había en el mundo unos 36,7 millones de personas infectadas por el VIH; todo esto según cifras de la OMS. Más recientemente, en 2009 con la gripe H1N1, en 2014 y 2019 con los brotes de Ébola en África Occidental y en la República Democrática del Congo, y en 2016 por el virus Zika, sin ser declaradas pandemias, estos virus provocaron miles de miles de muertes. Ninguna ameritó estados de emergencia o cuarentenas. No menos significativos, los decesos por enfermedades como tuberculosis, paludismo, diarreas (shigellosis), influenza, sarampión, cáncer, las muertes evitables por desnutrición, muertes maternas, los decesos por accidentes de tránsito, por violencia y por consumo de drogas, lícitas o ilícitas, las cuales forman parte de una morbi-mortalidad que produce millones de muertes prevenibles y/o evitables cada año. Para ello ninguna alarma, ningún estado de alerta. Las cifras son aterradoras. Mueren DIARIAMENTE en todo el mundo por cáncer: 26.300; tabaquismo: 22.191; aire contaminado: 13.700; alcoholismo: 7.671; neumonía: 7.623; diarrea: 4.383; VIH: 2.739 (ALAMES, 2020). Solo la malaria afecta entre 230 a 250 millones de personas al año y, de ellas, mueren 1.375 al día. Más de 800 millones de personas padecen de desnutrición crónica en el mundo. Y ningún titular en los medios ni en las redes generando miedos por ello….

Ni que hablar de las amenazas y daños que se producen impunemente día a día contra la Naturaleza y contra los animales en todo el planeta, sin que se declaren alarmas de ningún tipo. Las emisiones recientes de gases de efecto invernadero son las más altas de la historia; muchos de los cambios observados que provoca no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. Se han alcanzado unas concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso sin parangón en por lo menos los últimos 800.000 años. Los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida han ido perdiendo masa, los glaciares han continuado menguando en casi todo el mundo. El derretimiento de los glaciares pone en riesgo la vida de la sexta parte de la humanidad que depende de ríos que se originan en glaciares. Se han observado cambios en muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos. Es muy probable que las olas de calor ocurran con mayor frecuencia y duren más, y que los episodios de precipitación extrema sean más intensos y frecuentes en muchas regiones. El océano se seguirá calentando y acidificando, y el nivel medio global del mar continuará elevándose. Nuestro clima ha cambiado a mayor velocidad, los océanos se han acidificado y han desaparecido biomas enteros. Entre los años 1970 y 2012, sólo 42 años, la abundancia poblacional de vertebrados sufrió una disminución de 58%. Se están extinguiendo 150 especies animales al día, la mayor pérdida de diversidad biológica desde que desaparecieron los dinosaurios. Hay una mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos: huracanes, inundaciones, olas de calor, incendios forestales, sequías prolongadas, procesos de desertificación y pérdida extendida de tierras agrícolas y pecuarias. Desde mediados del siglo XIX, el ritmo de la elevación del nivel del mar ha sido superior a la media de los dos milenios anteriores, lo cual está conduciendo a la desaparición de islas habitadas. Las ciudades costeras en todo el planeta están en riesgo severo. Sistemas ecológicos completos pueden colapsar. Hay una pérdida de la variedad de semillas de alimentos básicos como trigo, maíz, soja, papa y el control que sobre éstas tienen en forma oligopólica unas pocas transnacionales. Existe un masivo colapso de la población de insectos en el planeta, causado por la acción humana. Se ha provocado una contaminación en gran escala de tierras y aguas por el uso de agrotóxicos en la agricultura. La elevación de la temperatura de los mares y su acidificación está deteriorando los arrecifes de coral con sus dañinas consecuencias. El uso de fertilizantes, pesticidas, maquinarias y la destrucción de los suelos provocan algo más de la décima parte de los gases invernadero (Lander, 2020). Todo esto no es producto de ninguna maldición ni castigo divino. Los responsables están identificados, tienen nombre y apellido, convictos y confesos. Psicópatas y sociópatas, gobernantes y amos del mercado mundial ponen en peligro la vida. Una verdadera pandemia ecocida planetaria. Quién amenaza con poner fin a la vida sobre el planeta?. Un segundo tema fundamental de Salud Mental Colectiva.

El momento histórico-político, el advenimiento de una crisis civilizatoria y el coronavirus

Si algo caracteriza este momento histórico es la pugna EEUU-China. EEUU, un imperio en decadencia, como lo muestran múltiples indicadores: es el país con la deuda externa más grande del mundo, deuda impagable; el poderoso dólar, gracias al acuerdo de Breton Woods de la post-guerra, es la única moneda que no tiene respaldo alguno y se imprime por billones alimentando la fantasía de riqueza de millones de seres; el costo de la mano de obra en EEUU es muy superior a la de cualquier país asiático, donde se radica hoy el capital transnacional, mientras la mercadería china invade el mercado norteamericano; el balance comercial de los últimos dos años, por primera vez después de la post-guerra es favorable a China. Y del otro lado, China que se asoma como la nueva potencia mundial…capitalista. A su lado Rusia y la India.

El coronavirus no provoca la crisis económica que estamos observando, esta ya se venía incubando y expresando en la última década. En el mundo post-pandemia un nuevo orden económico mundial encabezado por China se avizora.

Sin embargo, la crisis no es solo ésta, va mucho más allá. El coronavirus vino a develar elementos que desnudan el carácter novedoso, dramático y profundo de la situación que vive la humanidad.

Cualquiera haya sido el origen de esta pandemia, lo que no hay duda es que estamos asistiendo a la más grave crisis del mundo moderno. Además de, y más que una crisis económica, social, política, estamos en presencia de una crisis ética, una crisis de valores. Pero, por encima y relacionado con todo ello, se trata de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir. Es la crisis de la modernidad, de los mitos del crecimiento, del desarrollo, del progreso. Los amos del mundo, los dueños del gran capital, de manera demencial están poniendo en peligro la vida de la especie humana sobre el planeta. Un ejemplo nos ilustra con claridad. Mientras esta crisis, la generada por el coronavirus, pone en peligro la vida de millones de personas los empresarios de la enfermedad y la muerte incrementan exponencialmente sus ganancias. Porque las crisis no son buenas o malas; para unos, los más, esta crisis puede ser mala o muy mala, pero para otros, los menos, resulta buena, hasta muy buena. El complejo médico-industrial no duda en afirmar que es así.

Pero, mientras nos ocupamos del coronavirus y nos encerramos en casa para derrotarlo, continúa la crisis civilizatoria que nos acontece: se sigue fortaleciendo el modelo antropocéntrico, patriarcal, colonial, clasista, racista que reina en el mundo y cuyos patrones hegemónicos de conocimiento, su ciencia y su tecnología, lejos de ofrecer respuestas de salida a la crisis, contribuyen a profundizarla (Lander, 2010).

El coronavirus, entonces, resulta el síntoma macabro de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir, de organizarse, de producir, de relacionarse consigo mismo, con el otro, con los otros y con la naturaleza; la crisis de una manera de alimentarnos, de curar las enfermedades, y hasta de la manera de jugar, de trabajar, de pensar, de amar. Después de estos días aciagos el mundo ya no será el mismo. Las crisis son eso, significan que las cosas no pueden seguir como venían, que tienen que cambiar. Claro está, nadie garantiza que cambien necesariamente para bien, menos aún para el bien de las mayorías. Pero, esta vez lo que está en juego es la supervivencia misma de la humanidad. Estos días de encierro a nivel planetario pueden alimentar el ocio estéril, la soledad y las angustias existenciales, en medio de carencias materiales básicas, pero también pueden favorecer la reflexión, la toma de conciencia sobre la gravedad de la crisis y gatillar la necesidad y posibilidad de plantearse UNA NUEVA MANERA DE VIVIR individual y colectiva.

En palabras de Leonardo Boff, hablando de ese ser vivo que es la Tierra (Gaia): “….nosotros, hombres y mujeres, somos Tierra…..somos Tierra pensante. Y tan lejos ha llegado la codicia de ese pequeño grupo voraz (los amos del mundo), que, actualmente, la Tierra se siente agotada, hasta el punto de haber sido afectados sus límites infranqueables…….sacamos de ella más de lo que puede dar. Actualmente ya no consigue reponer lo que le quitamos. Entonces, da señales de que está enferma, de que ha perdido su equilibrio dinámico, recalentándose, formando huracanes y terremotos, nevadas antes nunca vistas, sequías prolongadas e inundaciones devastadoras. Y más aún: ha liberado microorganismos como el sars, el ébola, el dengue, la chikungunya y ahora el coronavirus. Son formas de vida de las más primitivas, casi al nivel de nanopartículas, sólo detectables bajo potentes microscopios electrónicos. Y pueden diezmar al ser más complejo que la Tierra ha producido y que es parte de ella misma, el ser humano, hombre y mujer, poco importa su nivel social.”

La respuesta a la pandemia

Como es de esperar las respuestas a sucesos catastróficos son múltiples y es vista desde diferentes ángulos, respondiendo a los intereses de cada uno de los actores en juego. En esta oportunidad ante la pandemia del coronavirus las reacciones son demostrativas. Consideraremos brevemente algunas, en nuestra opinión los más significativas.

Desde los gobiernos, en general, hay desconcierto e impotencia. La pandemia develó que la mayoría de los sistemas de salud en el mundo ni son sistemas ni son de salud. Son agregados de servicios, de atención a la enfermedad, privatizados o en proceso de privatización, lo que les dificulta y hasta les impide atender la salud como un derecho individual y social, responsabilidad del Estado. La salud es vista como una mercancía y al igual que la seguridad social son un campo más de inversión, de ganancias, de acumulación de capital. Para muestra un gran botón, EEUU en el campo de la salud está completamente privatizada, con el mayor gasto per cápita y con el sistema de salud más ineficaz e ineficiente del mundo. O los casos de Italia, España en Europa, o Chile y Colombia en Latinoamérica donde las políticas neo-liberales desmantelaron la salud pública, y los efectos están a la vista con una alta morbi-mortalidad por la pandemia. En otro sentido, los gobiernos con fuerte presencia del Estado, con sistemas de salud públicos logran un mayor y mejor control de la enfermedad (China o Cuba son ejemplo).

Otro actor relevante es el complejo médico-industrial, la industria farmacéutica y tecno-médica, una de las transnacionales más rentables del planeta, que aparece como la gran beneficiaria de la pandemia. Gracias a la venta de medicamentos, material médico-quirúrgico, tecnología, equipos,….ganancias por donde se le mire. Financian las investigaciones, las medicinas, las vacunas; son la gran industria de la enfermedad y la muerte.

Los medios de comunicación masivos y redes sociales que en un mundo globalizadocumplen un papel fundamental, pero puede ser para el bien o para el mal. Una cosa es información y otra es comunicación. La comunicación requiere retroalimentación, posibilidad de enviar y recibir información, es bidireccional. La información es unidireccional, emisor a receptor, permitiendo transmitir información de acuerdo a los fines e intereses de quien es el dueño del recurso mediático. El extraordinario papel que pueden cumplir en labor educativa de masas, de información oportuna y veraz, en la actividad escolar o de trabajo a tele-distancia, son extraordinarias; pero con frecuencia son utilizados por intereses mercantiles o gubernamentales como instrumentos de información sesgada o de manipulación de la opinión pública, que intencionalmente o no, planificado o formando parte de su dinámica de generar noticias o preservar intereses, han convertido el COVID-19 en la pandemia del miedo o en instrumento de control social. Tanto o más daño provoca el psico-terror que provocan como la enfermedad misma. Su efecto sobre la salud mental de la población puede ser aterrador.

La gente, los ciudadanos, la población, actores y principales víctimas de la pandemia. Cuentan para las cuentas de enfermos y de muertes, sobre todo los más débiles, los más frágiles, los ancianos, quienes padecen enfermedades crónicas, los pobres, quienes no tienen casa o no tienen comida en la cuarentena. Aunque no faltan llamados a la participación social, en la gran mayoría de los casos tal participación es escasa, pasiva, manipulada, o formal. En ésta, y cualquier otra enfermedad se requiere una participación ciudadana activa, autónoma, y organizada de la población. La ausencia o poca participación ciudadana puede convertir la pandemia, a partir de ahora, en un pretexto peligroso en un instrumento de control social.

Salud Mental Colectiva y el COVID-19

No hay duda que la crisis provocada por la pandemia, inscrita en la crisis civilizatoria que venimos comentando, provoca trastornos psicológicos, reactiva alteraciones psíquicas ya existentes o complica cuadros psiquiátricos, por diversas razones. Una larga lista de asuntos pudiéramos incluir en esta consideración. El encierro, la cuarentena, el distanciamiento social, el sentimiento de pérdidas, de vulnerabilidad y finitud, la amenaza de enfermar y morir, la incertidumbre generalizada por una amenaza invisible, microscópica, con una matemática minuto a minuto de enfermos y muertes ampliamente divulgada por las redes en una sociedad globalizada, son todos elementos que favorecen, desencadenan o agudizan cualquier tipo de síntomas o cuadros de trastornos psíquicos. De la experiencia y estudios sobre situaciones parecidas como lo son desastres naturales, eventos traumáticos masivos, stress sostenido en colectividades, hay una abundante literatura. Al cabo de tres o cuatro semanas de aislamiento, cuarentena o distanciamiento social, los individuos, el grupo familiar, y la comunidad se resienten y aparecen conflictos diversos, bien sea en la pareja, en los hijos, con los familiares y vecinos. Además, no es lo mismo el aislamiento en una casa amplia con comodidades que aloja 3 o 4 personas, que en una vivienda estrecha, con escasez de agua, con servicios públicos deficientes, donde habitan 5 o más personas, regularmente con poco contacto entre ellos porque estudian o trabajan y ahora se ven obligados a permanecer en tan estrecho recinto todo el día juntos. Se añaden las dificultades para obtener alimentos, los temores por la amenaza de perder el empleo, la gran cantidad de personas y familias cuyo único ingreso es el trabajo no formal, que se ve interrumpido y los obliga a romper con las medidas sanitarias indicadas. Es cierto que puede ser una oportunidad estelar para compartir, para el reencuentro familiar, hacer cosas diferidas o no habituales, placenteras, practicar juegos o actividad física. Es indudable que debemos promover este tipo de conductas en aras de un equilibrado estado de salud mental. Pero, aunque saludable no idealicemos esta respuesta. Es inevitable que al pasar de los días, y con la incertidumbre y los temores alimentadas por la información mediática, los rumores, las noticias que traen familiares, amigos y vecinos, las alteraciones y trastornos psicológicos es muy probable que se puedan presentar. Van apareciendo síntomas característicos de estas situaciones como lo son el insomnio, inapetencia, ansiedad, tristeza, miedo, elementos fóbicos y paranoides. En muchos casos se complica por la dificultad para obtener psicotrópicos y/o por su carestía. Particular atención y demanda se presenta con algunos sectores vulnerables: asilos o casas de ancianos, cárceles, indigentes, retenes de niños y de adolescentes.

Hacer frente a esta variada gama de asuntos requiere diversos mecanismos e instrumentos de ayuda no siempre disponibles. No se trata solo, ni fundamentalmente, de contar con especialistas en salud mental, tales como orientadores, terapeutas, psicólogos y psiquiatras. Es una vasta operación donde la información oportuna y pertinente, canales de comunicación adecuados, prácticas de solidaridad, cooperación, apoyo mutuo, por parte de familiares, amigos, vecinos, pueden jugar un papel fundamental.

Este tipo de situaciones puede generar un doble tipo de reacciones. En unos casos en la conducta individual y grupal puede privar el individualismo, el egoísmo, la competencia, el sálvese quien pueda, que cada quien haga y resuelva como mejor le parezca; es en buena medida la cultura en la cual nos hemos formado. Sin embargo, en otros casos puede prevalecer lo contrario, y esta situación de amenaza individual y colectiva lo favorece; puede predominar entonces la solidaridad, la cooperación, el altruismo, la generosidad, que favorecen múltiples mecanismos para hacer frente a la adversidad. Se despierta y fortalece la resiliencia, la capacidad humana de hacer frente de manera exitosa a las peores adversidades en las más difíciles circunstancias, por cierto echando mano a dos de las principales herramientas de la resiliencia: el humor y el amor. Las tareas de prevención, atención y cuidado, y sobre todo las de promoción de Salud Mental son fundamentales durante y después de la pandemia. Las llamadas gratuitas a líneas telefónicas que ofrecen ayuda profesional pueden conformar un valioso apoyo.

A manera de conclusión

Sin duda un panorama sombrío. Son tiempos difíciles. Pero después de la noche, el día. De la muerte nace vida. La incertidumbre y lo inesperado nos dan las grandes sorpresas y abren posibilidades. Las crisis son un reto, un estímulo. Nos dicen que las cosas no pueden seguir como venían, que tienen que cambiar. Son una amenaza y una oportunidad. Esta crisis está provocando también una reacción individual y colectiva de optimismo, de confianza, de esperanza, de cooperación y solidaridad. Sus manifestaciones se multiplican en todas las latitudes, desde la familia y el vecindario hasta en el nivel regional, nacional e internacional. Surgen modalidades de trabajo a distancia, experiencias cooperativas, grupos de ayuda múltiples, cooperación entre sectores gubernamentales, políticos, sectoriales y nacionales. La incertidumbre y el miedo encuentran respuesta en la solidaridad y la esperanza. Otro mundo es posible, otra manera de vivir es necesaria, parecen ser consignas del nuevo mundo que se asoma. Allí inscribimos nuestros modestos esfuerzos.

En próximas entregas trataremos asuntos como: las acciones en Salud Mental Colectiva, sobre todo a nivel comunicacional y en el primer nivel de atención en el marco de la Atención Primaria en Salud (Cuidado Integral), el mundo post-pandemia, las lecciones que vamos obteniendo, ¿hacia donde ir? ¿Qué hacer?.

*José León Uzcátegui. Venezolano. Médico-psiquiatra. Doctor en Ciencias Sociales. Especialización en epidemiología psiquiátrica

ASSE EN TIEMPOS DE PANDEMIA, OPORTUNIDADES Y OPORTUNISMOS por Miguel Fernández Galeano

El país atraviesa por una crisis sanitaria sin precedentes. Cuando todos los esfuerzos deberían estar centrados en encontrar la mejor respuesta de toda la sociedad y del sistema de salud, emergen, bajo la peor y más lamentable presentación, críticas asociadas a la forma en que se organiza y conduce el principal prestador del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Un organismo público que brinda asistencia integral a 40% de la población, que tiene una amplia red de 900 servicios de atención a la salud y en la que trabajan cotidianamente más de 30.000 funcionarios.

El significativo fortalecimiento en recursos y el mejoramiento de la calidad de la atención en los últimos 15 años de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) no debería ser materia de discusión. Tampoco es el motivo del que importa hablar hoy. En todo caso, digamos que pasamos del paradigma de tener “hospitales pobres para pobres” a poner en funcionamiento servicios con calidad y dignidad en todos los niveles de atención. Ello, sin dejar de reconocer que aún falta, del mismo modo que es necesario avanzar en el conjunto de prestadores que conforman el sistema.

La cuota política y los clubes

Durante muchos años y desde diferentes espacios políticos y académicos un cuestionamiento reiterado al funcionamiento de la salud pública, el Ministerio de Salud Pública (MSP) y ASSE, fue la ausencia absoluta de formas de selección transparentes y objetivas para la conducción de los hospitales, gerencias y divisiones, en una enorme y compleja estructura de servicios profesionales que se ocupa, ni más ni menos, que de garantizar el derecho a la salud de una parte tan importante de nuestra población, incluidos aquellos que están en situación de mayor vulnerabilidad.

Todavía se recuerda las afirmaciones del primer ministro de salud del gobierno de Jorge Batlle, Fernández Ameglio, cuando a la hora de volver al rito quinquenal de tener que designar por cuota política decenas de directores de hospitales y otras dependencias, se lamentaba al comprobar que “el MSP era un gran club político” en el cual se producía un reparto “proporcional e integral” entre las diferentes fracciones del partido de gobierno y sus aliados.

En últimas horas, desde el directorio del organismo se vuelve a insistir en la idea de continuar con las designaciones directas y por confianza política para ocupar las direcciones hospitalarias, eligiendo, por cierto, dentro de la coalición multicolor. En ausencia de llamados a concursos y en el contexto de una emergencia sanitaria es una opción legal y posible, pero de discutible oportunidad. Cuando faltan procesos de transición en la transferencia de información, conocimiento y responsabilidades inherentes a la magnitud de la tarea, luce innecesario e inconveniente.

Alguien podrá decir que el Frente Amplio (FA) cometió errores en este plano. Pero, en este punto, y pensando de cara al futuro del prestador estatal, y por tanto en el de todo el SNIS, merece ser rescatado el esfuerzo desplegado por parte de su último directorio para cambiar definitivamente esta historia y señalar asimismo las limitaciones que tiene ese desafío si no se toman algunas definiciones.

La profesionalización como garantía de un derecho

En efecto, en junio de 2018, el directorio liderado por Marcos Carámbula inició un proceso de profesionalización de la gestión, efectuando llamados a concursos de méritos y oposición con la defensa de proyectos, complementado con la evaluación centrada en compromisos de gestión anuales.

Aunque resulte sorprendente, por primera vez en la historia de los hospitales públicos las direcciones se empezaron a seleccionar por concurso, algo tan natural en otros sectores de la actividad. Nadie entendería que, por ejemplo, las direcciones de las escuelas públicas o los gerentes departamentales de los otros organismos formaran parte de un sistema de distribución política sin tomar en cuenta el perfil, los conocimientos y la experiencia para el desempeño de una función de alta responsabilidad gerencial. Menos aún, que no se llenaran por mecanismos de selección transparentes y objetivos.

Tampoco existen hoy en ASSE cargos de particular confianza; las direcciones hospitalarias, centros de salud y redes de primer nivel, gerencias y direcciones de departamentos han sido históricamente ocupadas por “encargaturas provisorias” encomendadas de forma discrecional por las autoridades de turno. Con todo lo que ello supone en términos de respeto, sostenibilidad y continuidad de la función.

Un aspecto clave en este proceso fue la conformación de los tribunales de selección, de reconocido prestigio ético y profesional, procurando una integración con garantías de idoneidad técnica, de conocimiento de la gestión sanitaria, con experiencia en procedimientos de selección en el ámbito estatal y conocimiento en compromisos de gestión. A partir de estos criterios, se convocó a la Oficina Nacional del Servicio Civil, a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, al MSP y a la Universidad de la República, así como al Sindicato Médico del Uruguay, la Federación Médica del Interior y la Federación de Funcionarios de Salud Pública para formar parte del proceso en calidad de veedores.

Como resultado de esta nueva política institucional se recibieron 132 postulaciones y se seleccionaron 16 cargos de alta conducción, 12 direcciones de hospitales y cuatro direcciones de nivel central. Sin embargo, es necesario asumir que existió un conjunto de limitaciones en una estrategia que se demostró posible y válida para las necesidades de la organización.

Entendemos, como se establece en un documento para la transición que nunca se pudo trabajar con las nuevas autoridades, que para pensar en la universalización y consolidación de los concursos será necesario avanzar en la superación de algunos desafíos críticos.

El proceso supuso una transformación en la cultura institucional y requirió del desarrollo de un conjunto de capacidades que no existían previamente, así como romper con tradiciones institucionales arraigadas, lo que constituyó un logro institucional. Sin embargo, el escaso número de aspirantes que se presentaron a algunos llamados, especialmente en el interior del país, y los postulantes que no cubrían los requerimientos mínimos establecidos en las bases, hizo que varios llamados quedaran desiertos.

Aportes a una transición que no pudo ser

Es posible señalar algunos instrumentos para motivar e incentivar a un número mayor de profesionales para aplicar a los concursos de alta conducción.

Por una parte, completar el proceso de categorización de los hospitales que permita establecer rangos salariales diferenciales acordes con el número y la complejidad de los recursos bajo su competencia.

Asimismo, establecer partidas especiales (vivienda, viáticos) para favorecer la residencia de los directores, y habilitar así, como en otras reparticiones del Estado, que los profesionales que concursen no necesariamente tengan que vivir en el departamento en que está emplazado el servicio de salud, superando así los problemas de conflicto de interés que existen en la actualidad.

Finalmente, cabe mencionar que es fundamental la modalidad centrada en la firma de compromisos de gestión para el mejor cumplimiento de los objetivos institucionales y de las metas asumidas.

¿El compromiso de todos es de todos?

Todo lo anterior da cuenta de que las autoridades salientes del FA no tienen otra voluntad más que la de aportar a la profesionalización de la gestión como objetivo estratégico para la transformación de ASSE. No fue posible una transición responsable que hubiera permitido trasladar lo bueno, lo malo y lo regular acumulado. Parece que se vuelve a optar por el camino del reparto político puro y duro. Los resultados ya están a la vista. La renuncia de profesionales que tienen una buena experiencia de gestión en respuesta a los insultos públicos despreciativos, provocativos y disparatados del militante de Cabildo Abierto designado son una muestra de este mal camino.

Las designaciones en el MSP y en ASSE responden a una lógica perversa de sostén, no del sistema de salud, sino de la coalición gobernante. De aquel reparto político que criticaba Fernández Ameglio.

En tiempos de pandemia es una grave omisión no saber recurrir a todas las voces, experticias y saberes con los que cuenta el país. Desde el FA la propuesta es aportar en la emergencia sanitaria y socioeconómica. No sólo somos la primera fuerza política, sino la que ha construido las fortalezas que hoy tienen el sistema de salud y otras políticas públicas que vienen resultando claves.

Ni el presidente va a dejar de gobernar y “hacerse cargo”, ni el FA va a dejar de ser oposición. También señalaremos con claridad y sin “chiquitismos” las diferencias, los errores u omisiones que se cometen. Hay un compromiso con la gente, con las mujeres y los hombres que viven en nuestro país, que va más allá de intereses sectoriales. Tanto en el plano de la salud como en lo económico y lo social haremos un seguimiento de la situación, estudiaremos los temas, escucharemos a la sociedad y construiremos propuestas.

He ahí la gracia. Buscar un espacio de concertación para que sea verdad que esto es un problema de todos sigue estando en el debe. Es ahora.

Artículo publicado en La Diaria.

https://ladiaria.com.uy/articulo/2020/4/asse-en-tiempos-de-pandemia-oportunidades-y-oportunismos/

EL APRENDIZ DE BRUJO por Milton Romani

Folha de Sao Paulo informó sobre una cifra creciente de ¨casos de muerte por enfermedad respiratoria no identificada¨. Es un toque de atención. Las cifras, esas tan idolatradas, no solo deben ser claras y transparentes. Deben buscarse con un sentido político sanitario y un plan. Una estrategia consistente y multifactorial para enfrentar la crisis sanitaria, social y económica exige algo mas que la metáfora del grifo o las perillas. Mucho menos la de la vuelta ciclista para amparar a los mallas oro del capital y exonerarlos de aportar en esta crisis. Si hay una imagen que hay que recuperar (incluso de su banalización) es el de red. Como dice Denisse Najmanovich: ¨ Vivimos entramados, la metáfora de la guerra no es la adecuada. No es un invasor bárbaro¨ Citando a Pasteur ¨hay microrganismos virulentos, pero la enfermedad es una relación entre virus y huésped en un terreno entramado que incluye las condiciones sociales en que vivimos y la naturaleza que la hemos usado como recurso productivo y no como hábitat¨

Construir redes es una oportunidad.

El Frente Amplio llevó sus propuestas incluida la de Acuerdo Nacional para la Emergencia. El PIT CNT elevó las suyas. Bien gracias. ¨Aquí el que gobierna soy yo¨ .

En el mundo se caen todos los dogmatismos. Sr. Presidente: ya que está leyendo a Keynes, le convendría confiar mas en una oposición leal. Es un socio mas confiable. Hasta le podría servir de contrafuerte contra la inestabilidad que le producen alguno de sus socios. Que parecen estar mas preocupados por su propio perfil que por su gobierno.

El Dr. Miguel Angel Asqueta expresó, sin ingenuidad y con crudeza, algo que de admitirse, solo debería ser una premisa de un escenario posible. Apenas un peldaño para una estrategia y un plan serio de regulación. No basta con decir que se trata de abrir y cerrar un grifo o de manejar perillas. Advertimos que, dicho como se dijo, parece mas la resignación a que la inmunización de rebaño (como se ha acuñado en una frase deshumanizada) resuelva el tema, que a una gestión de regulación responsable de TODAS las medidas. El Sr. Presidente ha formado un comité de vigilancia de carácter técnico y político. Bien. Sería una oportunidad para incluir a todos y todas las que puedan aportar. La exclusión en esto, es un toque de arrogancia y no de grandeza.

La tumba de los cracks. Testeo comunitario para regular la apertura de la cuarentena.

La OMS decía hasta hace muy poco tiempo que el uso de mascarillas no era una medida preventiva.Acá se repitió como loros. Como me dijo un compañero: era de sentido común. Ahora, hay varios que afirman algo también razonable: no sabemos cual es la prevalencia del contagio viral en la población. Solo tenemos pruebas de personas con síntomas. Testeo clínico que introduce un sesgo. No hay testeo aleatorio de poblaciones que sería lo deseable para ir regulando en serio. Quienes se reintegran a la actividad productiva o son sostén para todos los servicios no deberían tener algún tipo de testeo? La construcción volvió al trabajo: no es oportuno hacer un muestreo ? Con los trabajadores del transporte? Con los de la salud? Es probable que la logística sea compleja. Máximo cuando los empresarios de la salud siguen haciendo cálculos y cobrando sueldos astronómicos sin aporte al Fondo. Pero si queremos regular responsablemente toda la estrategia es imperioso tener una rectoría firme en esto.

La vuelta ciclista. Fondo de solidaridad equitativo. Renta básica.

La metáfora usada por el Sr. Presidente sobre la vuelta ciclista solo ha demostrado que de surf sabe montones. Lo dijeron los que saben: el malla oro no es el que tira del pelotón. Son otros. Las rentas de capital y sector financiero, un aporte verdadero del agro, no se pueden dejar para el sprint final mientras rezagados y pelotón siguen ¨tirando¨ en la carrera. Como siempre. Me extraña. Es ahora !!

La renta básica o salario de emergencia como reclama el PIT CNT y el Frente Amplio, no es un acto de beneficencia para los rezagados. Es una inversión básica para sostener a los cuentapropistas o laburantes independientes que no están cubiertos por la seguridad social y de alguna manera sostienen los motores encendidos. Resulta mucho mas práctico, sanitario y beneficioso establecer un salario básico de emergencia para todos los sectores populares que garantice la sobre vivencia en tiempos de epidemia.

Red de Municipios y Comunidades saludables.

Dice Pablo Anzalone en Diario Médico : El cierre de policlínicas zonales no es una buena estrategia global no solo en relación con el COVID 19. El sistema de salud no puede retraerse sino por el contrario debe fortalecer un Primer Nivel de Atención resolutivo, evitando la concentración de personas en las puertas de urgencia. (…)

¨En los últimos meses se llevaron adelante una serie de intercambios entre distintos municipios y organizaciones sociales: Movimiento Nacional de Usuarios de Salud, Organización Usuarios del Cerro, División Salud de la IM, Comisión de Salud de Onajpu, Proyecto Udelar CSIC (Facultad de Medicina, Ciencias Sociales y Enfermería). Surgió el interés en crear una Red entre gobiernos municipales, movimientos sociales, instituciones académicas y otros actores en el territorio en el marco de la estrategia de RED DE MUNICIPIOS Y COMUNIDADES SALUDABLES ¨

Fantasía.

Esta crisis global nos enfrenta con nuestros miedos e incertidumbres. No hay soluciones únicas y probadas. Al mundo científico le cuesta reconocer los limites de su saber. El mundo político balbucea. Admitamoslo: no sabemos. La gran enseñanza será aceptar los límites de nuestra omnipotencia. En su globalización depredatoria e injusta. Creímos posible un desarrollo continuo y sin fin. De la mano del sacrosanto mercado violentamos y usamos la naturaleza solo como recurso y no como hábitat. Nos creímos sus amos. Hemos sido incapaces de ser mas iguales, repartir mejor y ser mas humanos. 1% de la población mundial acapara todo. Todo está entramado, desatamos los demonios y ahora no atinamos a abjurarlos. Es un reto. Para usar metáfora, nada mejor que refugiarnos en una imagen querible de nuestra infancia. Atempera un poco. Es de la película Fantasía de Disney, cuando Mickey anima magistralmente la obertura de Dukas El aprendiz de brujo.

  1. https://www1.folha.uol.com.br/colunas/painel/2020/04/casos-de-morte-por-doenca-respiratoria-sem-causa-identificada-disparam-em-sp.shtml
  2. Videoconferencia Del control al enuentro. https://www.youtube.com/watch?v=CQldtK3rlaw&feature=youtu.be
  3. https://cuadernosdeltaller.com/2020/04/18/un-tornado-se-abatio-sobre-el-mundo-y-nos-interpela-por-pablo-anzalone/

LA REINA DE PERSIA por Stella Maris Zaffaroni

Estábamos hablando por whatsapp con Macarena, por esto del tapaboca para entrar al súper. En eso ella dice:
-Abaya.
-¿Ah vaya? ¿Qué descubriste?, ¿qué, quién, va ya a dónde?.
-Nada que ver, dije abaya.
-Ah, estás asombrada.
-Y tú de la nuca- dijo y se rió.
Desconcertada miré el celular, ¡cómo si la foto de Macarena en la pantalla pudiera darme una pista!, ni plín que pesco de qué habla.
-¿Ah vaya?- dije con cautela.
-Sí, abaya, burka, nigab.
-Dear, ¿te pasa algo?, ¿te atoraste?, ¿en qué idioma hablas- decía yo y a la otra le habían agarrado tales carcajadas que no podía explicarme.
Medio que me molestó, te digo, me sentí idiota ahí con el cel en la mano oyendo su risa, sin entender nada!
Yo las burlas las tomo mal, muy mal; falta de autoestima, me decía mamá, eso me ponía peor.
-Macarena, se entrecorta, estoy en la cocina y pierdo la señal- mentí y corté.
Te digo; no pasaron ni 2 minutos que estaba llamándome.
-Chichí ¿no era que querías resolver lo de la máscara?
-Sí, ahora tengo que ponerme una para ir al supermercado.
-¿Y cuál es tu drama.
-Dear, me extraña, no hay maquillaje que aguante con esas que venden.
-Sí, eso me dijiste hoy cuando me llamaste.
-Bueno, además se me empañan los lentes.
-También me lo comentaste, te dije que probaras a frotarlos con jabón seco.
-¡Dear!, ¿tenés idea de lo que cuestan los lentes multifocales, con antiraflejo y fotocromático?
-Ni ahí, yo veo bien sin lentes.
-Mentime que me gusta- ahora la que se reía era yo- Tú decidiste que TE VES BIEN SIN LENTES y no te los ponés- dije con ratintín.
-Bueno sigamos con el tema de la máscara, ¿armaste alguna?
-Ay, qué querés que te diga, ví la que se hizo Olguita con una lámina de acetato…
-¿Y vas a copiarla?
-Ni muerta salgo a la calle con eso, es muy poco fashion.
-Es fashion total, porque ahora es moda andar de máscara.
-Bueno, pero no, me siento como un obrero.
-Ah, te salió la chica burguesa.
-Como quieras, yo soy como soy y no me animo a salir con eso.
-¿Y las que se arman con una botella.
-¿Se arman con una botella de buen vino para matar todo coronavirus?- me burlé.
-¡Buen la tuya!, gárgaras de alcohol, quesito, aceitunas y al diablo con el bajón.
-Probé con una de esas mascarillas …las que tienen un pedacito de metal sobre el puente de la nariz, pero
-A ver ¿qué pero le encontraste a ésas?
-No me quedan bien, me resaltan las ojeras.
-Ponete corrector.
-Puse, en realidad me maquillé toda. Un trabajo, te digo, no cualquier color va con el parque blanco sobre la boca.
-¿Y por qué no te resultó?
-Se ensució toda.
-Hermana vos tenés más vueltas que una oreja- dijo y se hizo el silencio.
-¡Qué hago? Hoy al súper tengo que ir.
-Abaya…
-¿Te asombra que vaya?
-No pensaba en… ¿abaya, nijab, burga?
-¡Otra vez con la letanía!, teneme piedad ¿no te has dado cuenta de que no te entiendo?
-Pichona, estoy hablando de lo que usan las mujeres musulmanas.
Estupefacta quedé, de flash.
-Macarena ¡sos lo más!- Aplaudí y allá voló el celular.
-¿Chichí?, aló, pichona, contéstame- le escuché decir cuando rescaté el cel, que por suerte cayó en la tierra del naranjo.
-Dear, acá estoy, casi saliendo para comprar…
-¿Con qué tapabocas?
-No voy al súper, voy a La Aguada a comprarme uno de esos ah vaya burka.
-Paso a buscarte con el auto, bajá que en 5 estoy ahí- dijo y cortó.
Mientras iba en el ascensor, me miré al espejo y me tapé la cara con la mano. Quedé mirando cómo resaltaban mis ojos: ¡Ay por Dios, soy una Sherezade! , en mi futuro hay mil y una noche, con un rey de Persia ¡of cors!
Chichí

ENTREVISTA A MIGUEL FERNÁNDEZ GALEANO en M24

Miguel Fernández Galeano habla de la epidemia del coronavirus, el rol y las fortalezas de ASSE, la crisis generada por los dichos agraviantes de jerarcas que responden a Cabildo Abierto y la respuesta de 22 técnicos de los equipos de gestión que presentaron su renuncia.

http://m24.com.uy/fernandez-galeano-sobre-asse-no-son-exabruptos-individuales-es-una-epidemia-de-destruir-institucionalidad-y-democracia/

LA EXPLOSIÓN DE SOLIDARIDAD DE LAS GREMIALES AGROPECUARIAS por Fernando Esponda

Sobre el aporte de 100 millones de dólares al Fondo Coronavirus.

#AlCoronavirusLeGanamosEntreTodos es el hashtag del momento. En este marco de unión y solidaridad nacional, el martes pasado el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Carlos Uriarte anunció que el sector agropecuario había presentado una propuesta de aporte de 100 millones de dólares al Fondo Coronavirus, una cifra muy significativa que representaría “el 25% del total de dicho fondo”. El ministro elogió la medida y la presentó como “un aporte espontáneo del sector agropecuario”, celebrando esta “explosión de solidaridad” de las gremiales agropecuarias. Pronto los medios de comunicación se hicieron eco del solidario gesto titulando “Gremiales agropecuarias donarán 100 millones de dólares al Fondo Coronavirus”.

Sin embargo, estos 100 millones de dólares no surgen de una colecta entre los empresarios del sector, sino de un mecanismo más complejo: 40 millones vendrían del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), 20 millones del Instituto Nacional de Carnes (INAC) y 40 millones de la renuncia de créditos fiscales durante 12 meses. A diferencia de la niña Victoria de Cerro Largo, que donó sus ahorros llevándoselos en mano al Presidente, o de algunas donaciones en especie realizadas por las gremiales el mes pasado (arroz, papas, latas de carne, leche en polvo), esta propuesta es bastante más difícil de comprender y desentrañar.

Desde diferentes sectores han surgido cuestionamientos sobre si efectivamente corresponde considerar esta propuesta como una “donación” de las gremiales. Revisando la prensa encontré cinco grandes críticas que se me ocurrió titular así: la crítica institucional, la conceptual, la legal, la de magnitud y la político-filosófica. En lo que sigue se detallan estas críticas, con el objetivo de comprender qué tan “donación” es este aporte. Al final del artículo se plantea un ejemplo de política alternativa que podría ayudar a clarificar la discusión sobre de dónde vienen y de quién son estos famosos 100 millones de dólares.

En primer lugar, existe una crítica institucional. El INIA y el INAC son personas jurídicas de derecho público no estatal. El directorio del INIA tiene dos representantes del Poder Ejecutivo y dos de los Productores, y tiene como objetivo “formular y ejecutar los programas de investigación agropecuaria”. Por su parte, el directorio del INAC tiene dos miembros del Poder Ejecutivo, tres de los productores y tres de la industria, y tiene como objetivo la “proposición, asesoramiento y ejecución de la Política Nacional de Carnes, cuya determinación corresponde al Poder Ejecutivo”. En caso de que los ingresos del INAC superen sus gastos, se deberán destinar a la promoción e investigación. Nótese entonces que ambas instituciones no son apéndices de las gremiales agropecuarias, sino organismos públicos que tienen como objetivo proponer y desarrollar políticas sectoriales. Quienes sostienen esta crítica institucional plantean que puede no estar mal la idea de enviar recursos de estos organismos al Fondo Coronavirus, pero en todo caso es una propuesta de redireccionamiento de recursos de una política pública (de investigación agropecuaria o de política de carnes) a otra (de contención frente a la pandemia), pero no una donación. A tal punto esto sería así que para realizarse no basta sólo con la voluntad de las gremiales (como sucedería en el caso de una donación), sino que debería ser también considerada por el resto del directorio.

La segunda crítica es conceptual. El planteo de quienes defienden el carácter de donación es que, en tanto parte del financiamiento de estos institutos son tributos específicos que paga el sector agropecuario, entonces las gremiales tienen derecho a plantear su redireccionamiento, y por esta razón constituyen una donación. Si esta lógica es aceptada, se abre un camino interesante. Es como si usted fuera al almacén y luego de comprar yerba, pan, leche y fideos, hinchara el pecho y le dijera al almacenero “Cacho, por favor te pido que el IVA de estos productos lo dejes en una cajita aparte, que lo quiero donar al Fondo Coronavirus”. O como si hoy de noche usted se sentara en la mesa y, lápiz en mano, escribiera una carta a la Cra. Margarita Faral, directora de la Dirección General Impositiva (DGI), que dijera “Estimada Margarita, por intermedio de la presente le solicito que las retenciones de IRPF de los próximos tres meses los mande directo al Fondo Coronavirus”.

En sintonía con lo anterior, es relevante destacar que los fondos de estos organismos no son aportados en un 100% por las gremiales agropecuarias. En el caso del INIA, una parte importante de su financiamiento proviene de rentas generales, o sea de todos los uruguayos. En el caso del INAC, sus recursos principales surgen de una tasa sobre las exportaciones y otra sobre la venta en el mercado interno: un tercio de los ingresos de INAC proviene de la carne que compramos los uruguayos. Por lo tanto, de concretarse este mecanismo de aporte, tampoco sería descabellado que usted, estimado lector, cuando vaya a la carnicería a comprar carne picada, le solicite al carnicero que lo felicite por la amable y generosa donación que está haciendo al Fondo Coronavirus. Nada mejor que comer unas buenas albóndigas caseras y al mismo tiempo estar generosamente aportando a la patria.

La tercera crítica es legal. El ex director de INAC Alfredo Fratti plantea que para realizar estos aportes se deberían procesar cambios en las leyes orgánicas de los Institutos, porque no podrían dedicarse a algo que no fueran sus cometidos específicos. Es decir, no sólo debe tener aceptación, como planteaba la primera crítica, de los representantes del Poder Ejecutivo en los directorios; requeriría también aprobación del Poder Legislativo. Y aquí hay un punto interesante, porque si para realizar esta transferencia se necesita además una ley específica que habilite a mover esos fondos, entonces parece ser un caso diferente al de una donación, que en esencia es un aporte voluntario en donde uno dispone libremente de los recursos propios.

Los créditos fiscales y la crítica de magnitud

La cuarta crítica es sobre la magnitud del aporte, en particular de los restantes 40 millones de dólares, que consisten básicamente en “la renuncia a los certificados de crédito fiscales correspondientes al Impuesto del 1% sobre la venta de semovientes, que fueran generados durante un plazo no prorrogable un año a partir del 1/5/2020 y hasta el 30/4/2021”. Sí… así dicho es medio difícil de entender. Básicamente, la idea es la siguiente: desde 1960 los productores pagan un impuesto de 1% (hasta 1990 era 3%) cada vez que venden ganado, y ese dinero va a las intendencias del interior. Desde 2012, cuando pagan ese tributo obtienen un papel que se llama “crédito fiscal” y luego, cuando tienen que pagar algo en BPS o en DGI, en lugar de ir con dinero van con ese papel. Lo que se está proponiendo es dejar de recibir por un año estos papeles de crédito fiscal que sirven para pagar impuestos.

En la medida que el cambio implicaría que un monto que ahora no se paga pase a pagarse, es más entendible considerar esta propuesta como un aporte genuino de las gremiales. Sin embargo, sobre la magnitud del fondo, el ex director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto Álvaro García ha manifestado que el valor planteado por las gremiales no condice con las cifras oficiales, y que si se miran los datos de 2019, sería como máximo la mitad: 20 millones de dólares. El Director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas, Hernán Bonilla, planteó en el parlamento una estimación máxima también muy inferior a la de las gremiales: 25 millones de dólares. El aporte final, ahora incierto y muy difícil de cuantificar porque se podrían seguir pagando esos impuestos con certificados fiscales antiguos (se vencen a los cuatro años), sólo se podrá ver finalmente el año que viene, cuando se sepa efectivamente cuánto se ha pagado con créditos fiscales y cuánto con dinero.

La crítica político-filosófica

El título de esta quinta crítica es en realidad una excusa para agrupar un conjunto de interrogantes que dispara este episodio, que son mucho más profundas que la discusión puntual sobre si esto es una donación o no. ¿Qué sucederá en el futuro próximo, cuando tengamos que discutir cómo distribuir los costos de la crisis? ¿Se va a arrancar planteando que el sector agropecuario “ya puso” 100 millones de dólares? ¿Cómo se une este mensaje de donación con la visión política del Presidente de que los costos de la salida de la crisis no recaigan sobre los dueños del capital, sobre “el malla oro”? ¿El financiamiento del Fondo Coronavirus descansará fundamentalmente en este tipo de “aportes solidarios” (públicos de altos ingresos, cargos políticos, sector agropecuario)? ¿Si es así, cuánto realmente es un fondo con recursos nuevos y cuánto es simplemente un fondo de reasignación de gasto público? ¿No tenemos un problema serio con un conjunto de agencias (INAC, INIA, Instituto Nacional de Vitivinicultura, Instituto Nacional de la Leche, etc.) que tienen como parte de su financiamiento tributos específicos, provocando en sus contribuyentes el sentimiento de ser “dueños” de esa política y por lo tanto con potestad de definir el direccionamiento de esos fondos públicos? ¿No rompe este modelo la razonable separación entre esquema de financiación (de acuerdo a capacidad contributiva) y definición de objetivos de política pública (tomada bajo mecanismos democráticos)? ¿No debería avanzarse en un esquema de eliminación de financiamientos de agencias con impuestos específicos, para pasar a un financiamiento a partir de rentas generales?

Alternativas en las que quedaría claro el carácter de donación

Antes de reflexionar sobre propuestas alternativas, vale decir que desde la perspectiva de quien escribe no es lo más conveniente ponerse a discutir quién aporta hoy al Fondo Coronavirus, sino que el aumento transitorio de gasto para lidiar con la crisis actual debería ser financiado fundamentalmente con deuda (para profundizar en este punto, ver artículo sobre los préstamos contingentes publicado el 4 de abril). En esta línea se han manifestado el Instituto de Economía de la Universidad de la República (“ni entre las medidas relevadas, ni entre las sugeridas por la OCDE se hallaron disposiciones que tuvieran como objetivo incrementar la recaudación…”) y la Confederación de Cámaras Empresariales (“hay que gastar los 400 millones de dólares, los 500 millones de dólares, los 600, lo que salga, y eso lo vamos a devolver nosotros mismos con futuros impuestos y ya habrá tiempo de ahorrar y ya habrá tiempo de hacer cambios”).

Pero la discusión ya está sobre la mesa. Debe reconocerse que sí hay un componente de “buen gesto” en la propuesta de la gremiales agropecuarias, en tanto que ellas son de alguna manera quienes más se benefician de la actividad del INIA y el INAC, los institutos que resignarían recursos. Sin embargo, esto es una cosa, y otra cosa muy distinta es plantear que la propuesta constituye una donación al Fondo Coronavirus.

¿Cómo quedaría más claro que las gremiales agropecuarias están realizando una donación? Una primera alternativa sería que las gremiales directamente depositen 100 millones de dólares en la Cuenta Corriente en dólares 1556713-29 del Banco República que puso a disposición el gobierno para que la ciudadanía realizara sus donaciones. Debe reconocerse que esta opción entraña dificultades administrativas en el armado de la vaquita entre los productores que seguramente la haga inviable.

Una segunda alternativa podría ser sustituir la compleja iniciativa actual por una medida única: aumentar un impuesto concreto de forma transitoria. Por ejemplo, duplicar por este año la Contribución Inmobiliaria Rural vía un aporte adicional con destino específico al Fondo Coronavirus. Esta medida es mucho más sencilla de instrumentar, más transparente, sólo pagarían los propietarios de los campos más grandes (más de 50 hectáreas CONEAT 100), no se quitarían recursos para la investigación agropecuaria y recaudaría unos 80 millones de dólares.

Por supuesto que esta es simplemente una propuesta teórica, pero si se siguiera esta alternativa, entonces se eliminarían las dudas sobre el carácter de donación de las gremiales, todas las críticas mencionadas caerían y quienes las formulan deberían llamarse a silencio ante una evidente, sonora y colorida, gran “explosión de solidaridad”.

El autor agradece los enriquecedores comentarios de Gustavo Viñales y del Grupo Jueves. Esta y otras notas del Grupo Jueves pueden encontrarse en grupojuevesuy.wordpress.com.

Artículo publicado en La Diaria 18 de abril de 2020

LA SINIESTRA INDUSTRIA FARMACÉUTICA por Ignacio Martínez

No pongo en dudas el formidable papel que cumplieron y cumplen las vacunas en la salud de las personas. Desde la antirrábica, hasta la antivariólica que terminó con la viruela, desde la BCG contra la tuberculosis, hasta la antipoliomielítica, esta parte de la ciencia ha estado al servicio de la humanidad.

Lo terrible fue cuando los grandes laboratorios químico-farmacéuticos se separaron de los principios éticos sobre los que reposa la ciencia al servicio de la gente, y fueron dominados por los principios especuladores de la investigación al servicio del comercio, el enriquecimiento, el poder y las ganancias. En las últimas décadas hemos asistido a un proceso de comercialización de vacunas donde hubo, entre otras cosas, diferentes puntos de vista de médicos, químicos y científicos en general. Veamos.  

**Han aparecido enfermedades cuyo origen discutible también admite que pudieron haber sido creadas en laboratorios. Este ha sido el caso del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o la gripe AH1N1 o la Hepatitis B y la C o el Ébola, para nombrar las más conocidas.

**Luego se crea una suerte de psicosis, como ha sucedido con la pandemia universal del Coronavirus, al tiempo que, mágicamente, lanzan una vacuna o un tratamiento, cosa que aún no ha ocurrido con este reciente flagelo.

**A partir de ese momento imponen la obligatoriedad de la vacuna por medio de leyes y la complicidad de Ministerios y Academias, como ha ocurrido con la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH).

**Inmediatamente las empresas farmacéuticas deslindan responsabilidad acerca de las consecuencias que pueden acarrear esas vacunas que ellas mismas imponen, llegándose al punto de hacer firmar a los padres de las niños, siguiendo el ejemplo del papiloma, para que sean los que se hagan responsables frente a cualquier situación inesperada.

Hay una realidad incuestionable que muestra la diferencia entre la ciencia al servicio de la Humanidad, o al servicio de las ganancias de las  empresas. La industria químico-farmacéutica pone trabas para acceder a medicamentos más baratos. Hoy facturan más de 600 mil millones de dólares. Sin embargo, simultáneamente, alrededor de 14 millones de personas mueren por enfermedades infecciosas y parasitarias que podrían ser perfectamente tratables por los medicamentos que las multinacionales están en condiciones de proporcionar. La paradoja es que las vacunas están en manos monopólicas, el mercado está expuesto exclusivamente a esas vacunas, pero las poblaciones más pobres del mundo no acceden a ellas porque no las pueden pagar.

Acá aparece el oscuro mundo de las marcas y las patentes que dan poder a no más de 10 complejos farmacéuticos, para controlar el 60 % de la comercialización de medicamentos en el mundo. El Acuerdo sobre los derechos de propiedad intelectual de la Organización Mundial del Comercio (OMC) estableció reglas para los precios de los medicamentos y sus patentes, pero el poder y la concentración de la industria farmacéutica no ha cesado de crecer y de imponer sus conveniencias. Las grandes empresas son de origen estadounidense, alemán, francés, suizo, inglés y sueco.

Los medicamentos deberían concebirse como bienes sociales y no como mercancías. Si así fuera, la mortalidad por enfermedades perfectamente atendibles y curables en el mundo, se reduciría notablemente.

¿Qué papel debe jugar la OMS ahora frente a este nuevo flagelo Covid -19? Debe alentar la investigación urgente, pero al mismo tiempo debe exigir que las fórmulas que resulten para la vacuna o los medicamentos, se hagan públicas, de acceso universal, procurando su fabricación a escala planetaria, donde cada país pueda dedicar expertos, infraestructura y capitales para su rápida fabricación, distribución y suministro. Este sería uno de los grandes avances de la Humanidad, al día siguiente de la finalización de la cuarentena y el hallazgo de la medicación.

La OMS debe alentar a la colaboración entre las naciones y los científicos. Debe exigir, junto a la ONU, el fin de los bloqueos a países como Cuba que han dado cátedra del internacionalismo humanitario y está al frente de la investigación médica. Para adentro, la OMS deba limitar la incidencia enorme y nefasta que ejercen sobre ella las mismas corporaciones mercantilistas de los medicamentos. De abajo hacia arriba, los colegios médicos, los ministerios de salud, las universidades nacionales, los pueblos organizados, deben sumarse a este tipo de reclamo. Las pandemias son mundiales. Que las curaciones también lo sean.

Artículo publicado en la contratapa del Semanario Voces 16 de abril 2020  

GOZADO LO DE MARY por Stella Maris Zaffaroni

Estoy muuuy aburrida, ya limpié el living, aproveché para cambiar los muebles de lugar, encaré con el escritorio, al cual también le cambié los muebles de lugar, barrí el balcón del escritorio, sacudí la alfombra, me rompí una uña y grité: ¡Basta para mí, bingo, cartón y lotería!

Largué trapos, pala y escoba en la despensa y… ¿Y ahora qué hago?
Entonces decidí llamar a alguien, abrí el cel y miré la lista: A éste no lo llamo porque me sale con el bajón, ésta… no ésta empieza a hablar del coronavirus y es lo último que quiero, seguí bajando por la pantalla y ¡María!, mi prima, a la que la familia llama Mariquita, hace mil que no hablamos y es divertida- pensé y con la misma la llamé.

-Aló Mary- le dije porque lo de Mariquita me suena a época de la colonia.
-¿Quién es?
-¿Cómo quién es?, Chichí soy, ya me viste en la pantalla cuando sonó el cel.
-Ah, estás tan rara en esa foto que no te reconocí.
¿No me reconoció?, yo no la reconozco a ella con esa voz de fastidio que tiene ¿habré marcado bien?
-Adorada- dije para endulzarla- ¿en qué andás?, ¿cómo estás?
-Estoy organizadísima con lo de la cuarentena-dijo.
Sonamos, pensé ya me sale con el coronado éste que me tiene hasta la coronilla.
-¿Y eso?
-Mirá estoy chocha…
-¿Con la cuarentena?
-No con la forma en que me organicé. Al lado de la puerta puse una caja, para los zapatos que uso al salir. Además puse un clavito, para colgar el tapaboca cuando regreso. También un banquito, donde dejo los guantes de goma y, después que me los pongo, cuando voy a salir, entonces me siento para calzarme los zapatos.
-¡Qué bueno lo tuyo!- le contesté mientras pensaba ¿no tendrá nada más interesante para hacer?
-En cuanto a mi día; no comienza con un baño, porque me baño cuando regreso a casa, lo comienzo con una taza de agua caliente con limón, para depurar el organismo. Luego me tomo mi jugo de naranja, que tiene vitamina C, me como una ensalada de fruta fresca con yogur, por las otras vitaminas y para ayudar a la flora intestinal.
-¡La mierda pensás en todo!
-Ah no termina ahí, me como una mezcla de avena, cebada y germen de trigo, por los fitoestrógenos.
-¿Los qué?
– Los fitoestrógenos que son los grandes aliados de la mujer.
-Haber sabido antes me los tragaba, mañana empiezo.
– Y termino…
-Empachada- dije y Mary soltó la carcajada.
-Nop, termino con una copa de kefir.
-¿No es un poco temprano, o te tomás eso para entonarte con el alcohol y poder encarar el encierro?
– Chichí- la risa le impedía hablar- Ay mujer, me hacés reír con tus locuras.
-¿Mis locuras?, si la que se toma una copa con el desayuno sos tú.
-El kefir es un probiótico que contiene microorganismos vivos que ayudan al tracto digestivo, y benefician a la flora intestinal y al aparato en general.
-¿Organismos vivos?, ¿desayunás comiendo bichos vivos?- casi me da una arcada.
Las carcajadas de Mary me obligaron a despegar la oreja del celular.
Cuando las carcajadas dejaron de vibrar le pregunté:-¿Para qué hacés tamaña burrada?, ¡sos una antropófaga!
Ahí empezó a reírse nuevamente y creí que se ahogaba- Chichí me llamaste bicho- otra vez las carcajadas y ya me estaba arrepintiendo de haberla llamado, cuando se calmó.
-Para que te escandalices aún más te cuento que, a media mañana , me tomo una tetera de té verde, que es antioxidante.
-Mary de mi corazón, si todo eso te comés antes de que sea mediodía…cuando termine la cuarentena no pasás por la puerta.
-¡Qué no voy a pasar por la puerta!, terminado el desayuno me pongo en You Tube una rutina de gimnasia, algunas veces pilates, otras zumba.
-Andás zumbando, sos una diosa.
-Ni tanto, cuando termino la rutina me doy un baño, luego me pongo la mascarilla limpiadora, cuando me la saco me pongo la hidratante, mientras espero miro algo en televisión, luego me la saco, me pongo la crema de árnica, por todo el cuerpo, las de hammemelis en las ojeras, la de tea tree en los pies, me paso el blanqueador por los dientes, ahora estoy lista para maquillarme. Después elijo qué conjunto voy a vestir hoy, qué zapatos…
-Mary, frená que ya me cansé, dame un respiro- dije y respiré ¡uf!
-El resto del día me lo paso entre que le pongo líquido carrel a las…
-Perdón que te corte, mas decime y a todo esto ¿tú novio qué dice, qué hace?
-Ah no, a mi novio le agarró el cierre de fronteras en Argentina, así que está en su casa en Buenos Aires ¿o tú te creés que yo haría toda esta serie de gansadas si él estuviera aquí? ¡De coginche nos la pasaríamos!- gritó entusiasmada.- Amor desenfrenado en tiempos de pandemia, adoré la idea- dijo y empezó jadear gozosa entre las carcajadas.
Me agarró como un ataque de envidia, así que le grité:- Besotes – y corté.


Chichí