EL MALLA ORO, EL PELOTÓN Y LOS REZAGADOS por José Baez

Mientras atravesamos esta inédita situación sanitaria, y en tiempos de cuidarse y cuidarnos, manteniendo el distanciamiento físico y las medidas preventivas; surgen para algunas reflexiones pensando en cuando pase la pandemia.

No soy apasionado por el ciclismo, pero lo considero un deporte de mucho arraigo en los uruguayos. Siendo adolescente, cuando los tiempos los manejaba de otra manera, seguía las transmisiones radiales de ‘Rutas de América’ y ‘La vuelta ciclista de Uruguay’. Admiraba la creatividad de los relatores, capaces de atraer a la audiencia durante toda la mañana, en una competencia con pocas alternativas y donde casi siempre ganaba el mismo; ‘destacado velocista en la contrarreloj’, que luego era cuidadosamente protegido por su equipo en el ” pelotón”.

Traigo este recuerdo a raíz de la metáfora utilizada por el presidente Lacalle, días pasados, al sintetizar su plan para la ” nueva normalidad”. En la diaria puesta en escena, con formato de conferencia de prensa, surgió una de las pocas preguntas incisivas sobre el futuro económico y productivo, a la que el presidente contestó descartando de plano gravar el gran capital, como forma de recaudar fondos, al menos para paliar la situación.

Los llamó los “malla oro” distintivo de quién lidera la competencia ciclista; que había que apuntalar porque ellos traccionarán la economía; aunque aclaró que no dejará abandonados a “los rezagados”, como se denomina a los últimos de la carrera.

Puso en el ” pelotón” a los que también aportarán a la reactivación, pero no para proteger al ‘malla oro’, sino por todos y para que cada vez sean menos ” los rezagados”.

En ese pelotón muy numeroso están, además de los funcionarios de la salud, justamente reconocidos, los docentes que trabajan desde sus casas, gracias a las bondades del Plan Ceibal; los productores familiares, los trabajadores públicos y privados, los estudiantes, los artistas, los deportistas, los changadores… los que cocinan en las ollas populares, los que juntan y reparten alimentos y artículos de higiene.

No alcanzan las acciones caritativas de unos cuantos kilos de arroz, del direccionamiento de fondos de INIA (Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria) e INAC (Instituto Nacional de Carnes) o la renuncia a alguna devolución de impuestos.

Tampoco la grandeza de la niña que entrega las monedas de sus ahorros para el Fondo Covid-19, o las señoras pobres, de barrios pobres, que aportan de sus verduras o fideos para armar el guiso comunitario, o los que se las ingenian para sustituir la carencia de proteínas por falta de carnes en esas ollas populares. Estos si, forman parte de la verdadera solidaridad, dan lo que se necesita, no los excedentes.

El eslogan tan usado: “a esto lo sacamos entre todos”, se logrará concretar si todos aportamos de acuerdo a nuestras posibilidades. Los que han sido despedidos de sus trabajos, los que son cuentapropistas, ya han resignado bastante por esta situación.

Será necesario insertar varios miles de millones de dólares para reactivar de verdad la economía. Además de diferir vencimientos y otorgar nuevas líneas de crédito, es imperiosa una renta básica digna, al menos por un tiempo, para los rezagados.

Esto ha sido sugerido por destacados representantes de la academia, propuesto por la central sindical y afirmado por el mismísimo Papa Francisco en su Carta Pascual a las organizaciones sociales. Y esos recursos deberán salir de los sectores más ricos, esos que el gobierno por ahora no piensa tocar. “Al copetudo de riñón cubierto -pa quien no usa leyes ningún comisario-” como escribía Serafín J. García en 1936.

Los mismos que se abrazaron a los tiranos, que se regocijaron con los gobiernos neoliberales de los 90, que incluso con algunas restricciones, crecieron enormemente durante los gobiernos progresistas; hoy se muestran ” generosos”, sabiendo que sus intereses no se verán afectados. Provienen del negocio papelero, tabacalero o de la banca privada, del agro negocio; todos ellos terratenientes, varios de los cuales aportaron económicamente para la campaña del actual presidente, incluso integran su equipo más cercano.

Un pequeño porcentaje de aporte de sus cuantiosas fortunas, ¿será un real impedimento a futuras inversiones productivas? Yo creo que no, solo que la lógica sea ganar-ganar.

Quién pierde su trabajo aunque sea temporalmente, el que vende cada vez menos, el que ordeña a diario sus vacas, cuida sus ovejas…, conoce la otra lógica ganar- perder, perder- ganar.

Es momento que quienes durante tantos años se han beneficiado de las oportunidades que ofrece esta penillanura suavemente ondulada, con manos laboriosas y cabezas inteligentes; y un sistema económico complaciente, devuelvan un poco de lo obtenido, para aplanar esta curva, que parece llevarnos a mayor desigualdad y nuevas postergaciones para los “rezagados” y los luchadores del ” pelotón”.

José Baez, productor agropecuario de Agraciada (Soriano)

Articulo publicado en El Eco digital https://elecodigital.com.uy/sociedad/el-malla-oro-el-peloton-y-los-rezagados/

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