LOS COALIGADOS Y LA SALUD por Miguel Fernández Galeano y Pablo Anzalone

Las propuestas sobre salud de los coaligados que han trascendido recientemente son un texto bien escrito que se basa, sin reconocerlo, en los grandes avances realizados por el Frente Amplio (FA) en este campo. El texto transita hábilmente por el camino de una “falsa aproximación” sin brindar garantías de avanzar sobre lo construido en materia de salud en los últimos 15 años.

Para empezar, se queda en el plano de enunciados generales, y cuando habla del gasto en salud no se detiene en el punto central en esta materia, que es la importancia del gasto público, tanto en lo que refiere a los fondos mancomunados en el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) como al incremento sustantivo del presupuesto de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). En ambos casos hay aportes de rentas generales que impactan sobre el espacio fiscal y sobre los cuales resulta decisiva la voluntad política de garantizar el derecho a una salud de calidad para toda la población.

El gasto público es central para definir la equidad, la calidad y la sostenibilidad de los sistemas de salud. Ese compromiso con el gasto público no aparece en el documento, y la referencia a gastar mejor no da garantía de mantener su jerarquización en el contexto de grandes recortes anunciados.

¿Es gastar mal el Hospital de Ojos, el Maciel, el de Tacuarembó, el Pereira, el Instituto Nacional del Cáncer (Inca), la emergencia del Pasteur, la red de centros de primer nivel de atención en todo el país, la incorporación de equipamientos de alto porte?

¿Es gastar mal un completo plan universal de beneficios con la incorporación de medicación de alto costo como existe en pocos países del mundo?

¿Es gastar mal tener las tasas de mortalidad infantil y materna más bajas de la historia y las menores en Latinoamérica?

Podríamos seguir con una larga lista de inversiones que cambiaron radicalmente la atención a la salud. ¿O acaso gastar bien es el célebre préstamo de Focoex gestionado en el gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera, plagado de irregularidades e ineficiencias?

Levantan como iniciativas propias a políticas y dispositivos que se iniciaron hace años por los gobiernos del FA. Por ejemplo, las Rondas Rurales, que son un programa de ASSE desde 2010. Se puede hablar de una auténtica “cleptomanía programática” que no hace otra cosa que reconocer los aciertos y el alineamiento del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) con las mejores prácticas internacionales de salud pública.

Ese compromiso con el gasto público no aparece en el documento, y la referencia a gastar mejor no da garantía de mantener su jerarquización en el contexto de grandes recortes anunciados.

La referencia al uso intensivo de las tecnologías de la información resulta sorprendente en momentos en que el país se apresta a la universalización de la Historia Clínica Electrónica Nacional en marzo de 2020 y existen múltiples emprendimientos, como telemedicina y teleclínicas, que permiten acercar la medicina de calidad a lo largo y lo ancho del país.

En resumen, hay en este texto concepciones preocupantes, omisiones muy significativas que abren grandes incertidumbres y propuestas que ya se están haciendo desde hace años, sin admitirlo claramente.

  1. Al contrario de lo que afirma el documento, entre los principios del SNIS no está la canasta mínima de prestaciones ni el subsidio a la demanda. El SNIS levanta un Plan Integral de Prestaciones y la atención de salud como un derecho en lugar de como una mercancía. Son concepciones contrapuestas. Mientras que una hace cuestión de la integralidad de las prestaciones obligatorias, en la idea de canasta mínima está el enorme riesgo de convertirla en un paquete básico, como ya se vio en otras experiencias. En esos procesos las prestaciones mínimas son garantizadas, pero todo el resto depende de los recursos económicos de cada persona, con una enorme desigualdad en el acceso y en los resultados sanitarios. La idea del subsidio a la demanda reduce la salud a un problema de oferta y demanda, tiene implícitas las relaciones de mercado y niega la condición fundamental del seguro de salud de brindar aseguramiento y cobertura mediante un fondo público común. Si se refiriera al necesario aporte del Estado a esa financiación, estarían dando la razón al FA y deberían autocriticar toda la alharaca realizada en relación al “déficit Fonasa”, que no es tal. Pero nada de esto se aclara.
  2. Existen omisiones graves, como la salud bucal, que ni siquiera es mencionada en el texto, cuando está claro que es un problema de salud pública, en el que el acceso está fuertemente condicionado por el poder adquisitivo de las personas. El FA se ha comprometido a avanzar en la inclusión de la atención integral de salud bucal en las prestaciones obligatorias del SNIS. Nada de eso implementaría la coalición opositora.
  3. No hace ninguna referencia a la implementación de la Ley 19.529, de reorganización de la atención a la salud mental en el país. Es un cambio sustantivo de la salud mental, cuya omisión es llamativa, a la luz de la repercusión social que tuvo la aprobación de una ley de ese porte.
  4. Tampoco hay ninguna referencia a la atención en el Hospital de Ojos ni a la continuidad de los programas de salud visual que permitieron atender a 700.000 personas y realizar más de 94.000 cirugías, asegurando un derecho postergado por las administraciones anteriores. ¿Se mantendrán, serán objeto de recortes o se eliminarán, lisa y llanamente, en caso de que los coaligados accedan al poder?
  5. No hay ninguna mención a la principal causa de enfermedad y muerte en el país, que son las enfermedades no transmisibles como cardiovasculares, cerebrovasculares, cáncer, diabetes. Ni aparece, por lo tanto, qué va a pasar con las políticas hacia el tabaquismo, o el imprescindible impulso a un plan de alimentación, reducción del sedentarismo, entre otras.
  6. No hay referencia alguna a las perspectivas demográficas y epidemiológicas del país y sus consecuencias para las políticas de salud. Este texto no habla de la salud de la población, sino sólo de algunos aspectos del sistema y sus servicios de salud. No hay objetivos hacia los problemas de salud de la población. Falta una visión de largo plazo, así como la definición de prioridades sanitarias y planes específicos por medio de Objetivos Sanitarios Nacionales.
  7. No es mencionada en ningún momento la rehabilitación como un elemento a jerarquizar en el proceso salud-enfermedad. Tampoco se propone nada para prevenir la dependencia en adultos mayores, promoviendo su envejecimiento activo y saludable, elemento central para la calidad de vida y la sustentabilidad del sistema de salud.
  8. No hay referencias al precio de los tickets de medicamentos y tratamientos ni a la continuidad de la reducción progresiva que se ha estado implementando. Si recordamos el aumento drástico de tickets que financió el pago por acto médico durante el gobierno de Lacalle, no mencionar en absoluto este aspecto abre una incertidumbre para el acceso de las personas a medicación y tratamientos. No se habla de ninguno de esos aspectos.
  9. No se menciona la necesidad de aumentar la capacidad de resolver problemas a nivel de policlínicas y disminuir tiempos de espera y dificultades para acceder a especialistas, o hacer interconsultas en forma ágil utilizando nuevas herramientas tecnológicas, ni la imprescindible descentralización territorial de la red de servicios.
  10. Los usuarios son mencionados en un solo punto (su libertad de elección de la institución de salud), pero no hay referencias a cuestiones fundamentales de sus derechos, de su participación en la definición de prioridades, planes y objetivos, de su rol en la transparencia en las instituciones y el sistema.
  11. Está bien fortalecer el rol del Ministerio de Salud Pública (MSP) que el texto pone en primer lugar –ya lo viene haciendo el FA, y su profundización es una de las propuestas de Daniel Martínez–, pero se omite aquí toda referencia a instrumentos claves para ello, como los contratos de gestión, las metas asistenciales, los Objetivos Sanitarios Nacionales, los programas y guías clínicas, el fortalecimiento de los equipos técnicos del MSP.
  12. No hay políticas de personal para el SNIS con respecto a la cantidad y calidad de técnicos a formar, a la falta de licenciadas en Enfermería y otros perfiles técnicos, a la necesidad de adecuar los regímenes laborales a los requerimientos de trabajo en equipo, interdisciplina, formación continua, en un sector fuertemente feminizado. No hablan del multiempleo, ni de la salud de los trabajadores de la salud.
  13. Eliminar de ASSE las responsabilidades de atención que no están incluidas en el PIAS (Sistema de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad, Centros de Atención de Consumos Problemáticos de Drogas, Servicio Nacional de Sangre, Laboratorio de Especialidades Farmacéuticas, Hogar de Ancianos, entre otras) deja una enorme duda sobre si se quiere eliminar la responsabilidad del Estado de estas prestaciones o se propone formar otra institución que las sostenga o derivarlas a otra institución ya existente. Muchas prestaciones del Hospital de Ojos están incluidas en este conjunto, cuyo destino para los coaligados estaría sujeto a un estudio caso a caso sin que se expliciten criterios.
  14. No hay referencias a completar el Seguro Nacional de Salud integrando progresivamente al Fonasa a toda la población. Para los coaligados, los jóvenes de hasta 23 años no serán una población que se incluya en el Fonasa, como ha comprometido Martínez.

En definitiva, las omisiones son, ciertamente, demasiadas. El abordaje superficial de temas centrales da lugar para preguntarnos: ¿no preocupan estos temas? Si es así, se podrían causar retrocesos en lugar de nuevos avances en estos puntos, sobre los que existen necesidades sentidas. Sobre ellas el programa del FA y la candidatura de Martínez han establecido con claridad instrumentos de política pública para seguir avanzando.

¿O existen concepciones distintas, como surgen de los principios reivindicados al inicio del texto, que van hacia la salud como mercancía, y paquetes mínimos en los que los mecanismos de mercado sólo producirán más desigualdades?

En ese caso, no son omisiones, sino orientaciones contrarias al SNIS cuyos resultados sanitarios son todavía más peligrosos.

Miguel Fernández Galeano y Pablo Anzalone son integrantes del equipo asesor en temas de salud del candidato frenteamplista Daniel Martínez.

Publicado en La Diaria el 8 de noviembre de 2019 

HACIA EL 24 DE NOVIEMBRE: ¡A REDOBLAR! por Pablo Anzalone

Los  resultados de la jornada del 27 de octubre generaron un cambio importante en el escenario político. No hay mayorías parlamentarias definidas. Cualquiera que aspire a tenerlas deberá construirlas. Dentro y fuera del Parlamento.

La Presidencia de la República se dilucidará en un mes y es una confrontación disputada.

El Frente Amplio alcanzó un 40,7%  casi un millón de votantes. Fue la fuerza más votada del país por un margen importante, ganó en los departamentos de Montevideo, Canelones, San José, Colonia, Soriano,  Rio Negro, Paysandú, Salto y Rocha.

Si el sistema electoral exigiera, como otros países, más del 40% y 10% por encima del siguiente, no tendríamos que esperar al 24 de noviembre y ya habría obtenido la presidencia.

Desde el año pasado quedó claro que ésta iba a ser una contienda difícil para el FA. Al desgaste de gobernar durante varios períodos se sumó una coyuntura económica internacional compleja, la crisis en los países vecinos y un impulso orquestado de ultraderecha en el continente. Problemas reales de empleo o inseguridad se han transformado en objetos de campañas que manipulan la disconformidad sin propuestas o con propuestas que agravan la situación. El resultado de la reforma de Larrañaga es una muestra clara. Que 46% de los votantes haya apoyado un paquete tan burdo, autoritario e ineficaz es una señal política que no puede dejarse de lado. Que 54% de la población se haya pronunciado en contra, con una gigantesca y joven movilización de rechazo, también. Hay batallas culturales que tienen que ver con lograr que la población se sienta escuchada, participe de los avances sociales, los reconozca como propios y empuje su profundización. Conquistar, defender y ampliar  los derechos.  De todo eso habrá que hablar después del 24 de noviembre. Ahora tenemos el escenario del balotaje como cruz de los caminos.

En las encuestas, el FA registró una línea ascendente casi constante a lo largo del último período. Más allá de las encuestas, que esta vez no se equivocaron tanto, hubo un cambio significativo de la situación política, un nuevo hecho relevante con múltiples efectos: la movilización frenteamplista.

El crecimiento de la movilización frenteamplista fue extraordinario en estas semanas. El acto final en Montevideo, los actos en el interior, las caravanas, mostraron  un cuerpo militante enorme con un entusiasmo contagiante. La propia jornada del 27 tuvo una presencia desbordante del Frente Amplio  con miles y miles de personas, autos, casas, carros, bicicletas, con banderas tricolores, que recorrían y se reconocían en la calle.

Ningún otro partido tuvo algo siquiera parecido. Ni los que se autoconsideraron triunfadores a pesar de tener solo el 30% de los votos, ni un alicaído Partido Colorado, ni la “gran novedad”, el partido militar ( no son novedad:  gobernaron 13 años durante la dictadura cívico militar, ya vimos lo que son).

Aunque es un margen escaso, la diferencia entre el 40%  que se obtuvo y el 42 o 44% que estuvo en las expectativas de muchos de nosotros, ha tenido un impacto anímico adverso para los frenteamplistas. Pero la militancia del Frente Amplio se recupera rápido. Lo ha demostrado en muchas décadas de lucha en las peores condiciones.

El gran argumento a favor del triunfo de Lacalle en el balotaje es que todos se van a unir contra el Frente Amplio, acatando los acuerdos tejidos en las cúpulas partidarias. Y que el casi 4% de votos en blanco y anulados no se inclinan hacia ningún candidato. Son suposiciones discutibles, que recogen muchas evidencias contrarias.

La  mayor debilidad de Lacalle es la falta de propuestas claras sobre los problemas del país, y que además, éstas sean comunes a la coalición que pretende crear. Salvo, “recortar y ajustar”; “ajustar y recortar”. Propuestas que vayan más allá de ese genérico “hacerse cargo”.  Que tengan equipos de gestión creíbles. Y que el propio candidato logre parecer algo más que un estanciero que no ha trabajado en su vida.

Los grandes argumentos para el triunfo de Daniel Martínez son que ha desarrollado propuestas fuertes, que se apoya en hechos y no sólo en palabras, que reconoce errores e insuficiencias, pero se afirma sólidamente en un rumbo de crecimiento con justicia social y más democracia. Hay certezas, previsibilidad y también disposición autocrítica. Daniel tiene capacidad de gestión y empatía con la gente.

Por sobre todas estas cosas representa un sentir popular, un sentir democrático, un proyecto de sociedad más libre y justa. Ese sentimiento es el que se evidencia en la presencia masiva y creciente del pueblo frenteamplista en las últimas semanas. Esa movilización impresionante es clave para ganar el balotaje el próximo 24.

Publicado en Voces

LOS PRODUCTORES AGROPECUARIOS QUE SE QUEJAN NO ME REPRESENTAN por José Báez*

Los productores agropecuarios que se quejan no me representan

Estamos a pocas semanas de una nueva contienda electoral y luego de ganar tres elecciones consecutivas, el Frente Amplio está con  dificultades para alcanzar su cuarto gobierno, según datos de encuestadoras.

Como es sabido, apoyo este proyecto político, no sólo por mis convicciones progresistas, sino porque el cambio es notorio, visible, palpable.

Vivo y trabajo junto a mi familia en un predio cercano a Agraciada. Desde 2009 estamos inscriptos como productores familiares ante el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (M.G.A.P.). Desde ese momento a través de la Dirección Nacional de Desarrollo Rural, creada ese mismo año, hemos sido beneficiados con proyectos ganaderos, que facilitan el acceso y distribución del agua, la mejora en pasturas, sanidad y genética y la renovación en infraestructura; con aportes económicos no reembolsables y con asistencia técnica, lo que ha permitido cumplir sueños de larga data y mejorar la calidad de vida de quienes optamos por quedarnos en el campo.

Además en conjunto,  el Instituto Plan Agropecuario y las Sociedades de Fomento Rural han impulsado prácticas sustentables con el medioambiente y las actividades asociativas. Nuestra producción depende mucho de factores climáticos y de los vaivenes de los mercados. Es por ello, la importancia de la cercanía del Estado con todos estos proyectos. La entrega de ración en tiempos de sequía con precios y financiación adecuados, la rebaja en tarifas y el IVA (Impuesto al Valor Agregado)  en el gasoil a los tamberos; descuentos en la contribución inmobiliaria rural son otros ejemplos.

Asimismo, estamos exonerados del pago de impuestos como Patrimonio, Irae (Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas)  y muchos también el de Primaria. Ojalá que estas políticas continúen y se profundicen.

Las gremiales agropecuarias y los grupos de empresarios rurales reclaman al gobierno rebaja de impuestos y combustibles, reducción del Estado y suba del dólar. Se quejan, se quejan… como siempre.

Lo digo con firmeza: No me representan. A quienes son los dueños de las tierras, las vacas y el agro negocio, nunca les importó la suerte de los productores familiares. Siempre nos usaron como escudo para satisfacer sus mezquinos intereses. Son apoyados por los medios masivos de comunicación, a través de sus cronistas agropecuarios. Allí fogonean dramáticas crisis y hacen apocalípticas predicciones. No es casualidad que estos empresarios y periodistas sean los asesores en el rubro agro de los candidatos opositores.

Me alegra y enorgullece la universalización de la educación, la Utec (Universidad Tecnológica del Uruguay), aquí cerquita, en el interior profundo; que los hijos de los trabajadores cursen y se reciban en carreras terciarias; la creación del Fonasa (Fondo Nacional de Salud), importante en lo integrador de la salud, que destina muchos recursos para edificios y equipamiento de los prestadores aunque aún con deudas pendientes en la celeridad de la atención a los usuarios. El apoyo a la cultura, la expansión de los centros Mec (Ministerio de Educación y Cultura) con propuestas territoriales y para todas las edades; el plan Ibirapitá (tabletas gratis para los jubilados).

Si recorremos un poco, el paisaje ha cambiado notoriamente. Obras de infraestructuras como plantas de silos; carreteras, puentes y accesos; un poco lento pero que llegaron al fin. Una inmensa flota de camiones transportando la producción y una moderna maquinaria.

Me preocupa los magros resultados académicos en secundaria, la inseguridad, la pérdida de unos cuantos miles de puestos de trabajo y la onerosa contribución a la caja militar. Estas cosas se solucionan con diálogo y acciones sensatas y de mucha responsabilidad institucional. Con participación de todo el espectro político democrático y de las organizaciones sociales. Todos tenemos algo para aportar.

No apoyo la reforma ‘Vivir sin miedo’ propuesta por el senador Jorge Larrañaga. La inseguridad se aborda de otra manera; concuerdo con la línea que está llevando adelante el sociólogo Gustavo Leal y su equipo. Investigando, deteniendo y procesando. Mejorando las condiciones de los barrios y asentamientos con todas las instituciones del Estado presente; reformando cárceles para favorecer la rehabilitación y reinserción de quienes delinquen.

Cuando el FA accedió al gobierno en el 2005, los niveles de pobreza e indigencia eran dolorosamente altos. Para atender rápidamente esta situación se creó el Mides (Ministerio de Desarrollo Social)  con una fuerte impronta asistencialista, obligada por las circunstancias. Ahora que estos indicadores mejoraron, muchos entendemos que es necesario re direccionar sus políticas, contribuyendo más al desarrollo y la promoción humana. Me genera muchas esperanzas en este sentido, el equipo coordinado por la licenciada Mercedes Clara. Es un lujo que alguien con la formación intelectual, pero sobre todo con la experiencia acumulada en el trabajo codo a codo con personas vulnerables, acepte este desafío.

De lo que estoy tranquilo es que tenemos un país muy confiable económicamente, que ha superado vulnerabilidades del pasado. Crecimiento económico sostenido, aumento significativo de salarios y jubilaciones, baja inflación, reducción de la pobreza e indigencia y mucha confianza internacional.

Entonces,  ¿por qué cambiar de rumbo ahora? ¿Por qué volver a las políticas neoliberales de los 90 que tanto daño nos hicieron? 

Porque cuando nos hablan de bajar el costo del Estado, reformar la negociación colectiva llevándola a acuerdos bipartitos y liberalización del precio del dólar, no es más que rebaja de salarios y jubilaciones, inflación y pérdida de beneficios para trabajadores y Pymes. Y las consecuencias las conocemos: pobreza, endeudamiento, exclusión. Para muestra basta un botón. Los países vecinos lo intentaron. Así les va. Por suerte sus “estornudos” aún no   “nos resfriaron”.

Humildemente, invito a todos/as quienes se sientan Progresistas, sin importar edad, condición social o tradiciones partidarias, a apoyar la fórmula Daniel Martínez-Graciela Villar. Es la única posibilidad de seguir soñando con un país más inclusivo e igualitario.

*Productor agropecuario de Agraciada (departamento de Soriano)

FRANCOTIRADORES EN LAS REDES por Ignacio Martínez

Muy variada es la oferta de francotiradores encaramados entre los arbustos de las redes sociales. Apuntan contra el Frente Amplio. Están los blanco-colorados que sólo publican mentiras. Están los desencantados que sólo hacen críticas ciertas sí, pero sin mencionar jamás los aciertos y, además, no proponen nada o se limitan a decir “habría que hacer” sin anotarse en primer lugar para hacer lo que proponen. Están los pretendidos de izquierda que se amparan en principios y en consignas últimas que defiendo, pero no  bajan jamás al llano del trabajo cotidiano y sólo buscan marcar sus perfiles.

Yo afirmo: el gobierno del FA es y ha sido mucho mejor que todos los demás gobiernos que lo precedieron.

Que gobierne el FA o que lo haga el PN, no es lo mismo, porque no somos todos lo mismo. Esa distinción es lo que nos hace avanzar o retroceder.

No debemos volver atrás. Tenemos que avanzar hacia un Uruguay más de izquierda, más popular, más participativo en las decisiones y en la gestión, profundizando la democracia, las conquistas y la distribución de las riquezas.

¿Por qué? Enumero algo de todo lo hecho hasta ahora.

No debemos destruir el Plan Ceibal ni el FONASA ni los Consejos de Salario ni la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.

Debemos avanzar en los planes del MIDES, en el fortalecimiento de la DGI y en la eficiencia del BPS y en el crecimiento de las jubilaciones y pasividades.

No podemos retroceder ni un paso en el Matrimonio Igualitario, en el Aborto Legal y la asistencia a la Mujer embarazada.

Debemos profundizar los cambios en la matriz energética y en los reconocimientos internacionales obtenidos por las políticas anti tabaco y la legalización de la marihuana y la estabilidad macroeconómica protegida de los avatares de los países vecinos.

Debemos abatir definitivamente la pobreza que ha caído mucho, pero no lo suficiente.

Debemos disminuir la mortalidad infantil, segunda en el continente después de Cuba, pero que aún puede disminuirse más.

Hay que incrementar los salarios que han crecido significativamente, sobre todo en la educación, la salud y la policía, pero deben tener más poder adquisitivo para una vida mejor.

Además del Antel Arena, se construyeron 118 escuelas de Tiempo Completo, 37 liceos nuevos, una decena de Polideportivos, varias Utu y se fortaleció la UdelaR en 10 departamentos, pero tenemos que construir más hasta satisfacer plenamente toda la Educación.

Se reacondicionaron los hospitales Pasteur, Pereira Rossell, Maciel, etc. equipándolos con la mejor tecnología y el mejor mobiliario.

Debemos mantener el Hospital de Ojos, Traumatología e Imagenología, con  más policlínicas y médicos en los lugares más apartados.

Se restauró el Teatro Solis, el Auditorio del Sodre y el Mercado Agrícola. Se culminó el edificio abandonado donde funciona hoy Presidencia.  Los planes de vivienda y el Plan Juntos y las cientos de viviendas entregadas deberán extenderse.

Las Políticas de Género, de Discapacidad y la Junta Anticorrupción debemos incentivarlas.

Hay que defender los CAIF, las 8 horas rurales, las conquistas de las trabajadoras doméstica, el Sistema de Cuidados, el FONDES y la Ley de responsabilidad empresarial.

Debemos defender la Patente única y fortalecer el Congreso de Intendentes y el Tercer Nivel de Gobierno en el territorio.

¿Tenemos que ser durísimos con la corrupción? Sí. ¿Tenemos que ser austeros en el gasto público? Sí. ¿Tenemos que seguir avanzando en la reformulación de las FFAA y en la justicia con el pasado reciente? Sí. ¿Tenemos que fortalecer la seguridad ciudadana y la convivencia en paz? Sí. Todo eso sólo será posible con un 4to Gobierno del Frente Amplio. Bajate del árbol. Salí de las redes. Dejate de apuntarnos que acá, en el FA y en las organizaciones sociales, se lucha por el mejor Uruguay y hay un lugar para vos. He dicho.

Publicado en el semanario VOCES el jueves 22.11.2018

CONSTRUYENDO SALUD. UNA MOVILIZACIÓN QUE  RECORRE EL PAIS por Pablo Anzalone

El lanzamiento de la campaña “ConstruyendoSalud”  el 25 de octubre en LaHuelladeSeregni fue el inicio de una movilización nacional del Frente Amplio con  19 Jornadas Departamentales en menos de un mes. Maldonado, Rocha, Cerro Largo, 33, Lavalleja, Colonia, Soriano, Flores, San Jose, Montevideo, Durazno, Rivera, Tacuarembó, Canelones ya realizaron estas jornadas a la fecha de hoy y en los próximos días se completará todo el territorio nacional. Agreguemos también las reuniones preparatorias en las 18 coordinadoras frenteamplistas de Montevideo.

Las exposiciones, talleres, puesta en común, e intercambios en plenaria, de las Jornadas Departamentales tuvieron tres grandes ejes: los avances de la salud en la última década, los pendientes y desafíos que seguimos teniendo y las formas de involucrar más a la sociedad en este proceso de cambios.

La segunda generación de reformas del SNIS inició su gestación con una fuerte impronta participativa y movilizadora. Escuchando, informando, aportando, discutiendo, proponiendo. Entre muchas otras opciones se  eligió esta estrategia y la respuesta fue muy importante. Cientos de participantes,  protagonistas en ámbitos variados y con responsabilidades distintas, militantes sociales y políticos, técnicos, usuarios, integrantes de la Unidad Programática y las Departamentales, legisladores, intercambiaron sobre los rumbos a imprimir a la salud en el país. El interés en participar de este proceso, se tradujo en la creación de comisiones de salud en varias de las Departamentales que quedaron trabajando  en forma permanente. Algunas se adelantaron a elaborar documentos que reflejan los avances y dificultades en su departamento. El diseño de las actividades puso el énfasis en la participación y el intercambio entre los concurrentes, recogiendo los aportes que se fueron volcando.

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En todos los casos el posicionamiento que surge de las Jornadas Departamentales es de defensa y profundización del proceso de reforma de la salud.

Los  documentos que circularon como insumos para esta discusión fueron  el programa de gobierno en salud, 10 Desafíos del SNIS del MSP y la plataforma programática común del Frente Social de la Salud acordada por el PITCNT, FUS, FFSP, SMU, ONAJPU y movimientos de usuarios. A estos documentos se agregó el texto de la convocatoria de la campaña y una presentación elaborada para las jornadas. Mucha reflexión acumulada, múltiples propuestas. Sin embargo lo más rico fue el intercambio.

Esa forma de hacer salud  conversando y discutiendo en cada lugar del país, incorpora a las personas que han estudiado más los temas, pero también a quienes en el día a día hacen posible las cosas o se enfrentan con los obstáculos que todo cambio genera y a los destinatarios de todas las políticas, que deberían ser protagonistas. Rompe con la idea que la política se hace solo desde el Estado y suma a una rica tradición de las luchas populares en nuestro país.

¿Cuales fueron los grandes temas que surgieron en la campaña “ConstruyendoSalud” ?

El SNIS es un antes y después en la salud del país. Un salto en calidad enorme en relación con el pasado y también con el presente de la región. Un gran esfuerzo para defender a la salud como un derecho y no una mercancía, un objeto de lucro de unos pocos. Ese es el punto de partida para encarar los nuevos desafíos que este proceso nos plantea.

Mientras algunos utilizan sistemáticamente los medios que tienen,  para denigrar a ASSE y al SNIS, sin la más mínima propuesta ni mirada a futuro, “ConstruyendoSalud” hace cuestión de rescatar los avances, elaborar respuestas a los problemas y  comprometerse con ellas. Algunas para el ámbito nacional, para que se traduzcan en nuevas leyes, en mejores políticas y planes, en acciones de mayor impacto, y otras para cada realidad departamental y local. No se trata solo de ver qué tienen que hacer mejor otros, sino también qué debemos hacer cada uno de nosotros como personas y como colectivos, para cambiar más profundamente la realidad de la salud en el país.

Si tuvieramos que resumir las ideas-fuerza principales de esta segunda etapa del SNIS serían:

*Más Participación

*Más Complementación

*Más Rectoría, Más Descentralización

*Más herramientas de gestión y

*Más Personal formado y distribuido adecuadamente.

Saber para dónde vamos, construir juntos ese rumbo, es clave para luchar contra las miles de dificultades que siempre aparecen cuando se trabaja para  hacer realidad los cambios. No es solo bajar a tierra un conjunto de ideas generales porque ellas surgieron desde planteos muy concretos a partir de las vivencias cotidianas. Hay que afinar la pluma para las propuestas tengan toda la solidez necesaria y al mismo tiempo miren hacia adelante, piensen lejos.

No es poca cosa plantearnos una segunda generación de reformas en la salud. Cerramos toda la discusión que se dió sobre la agenda de unos y otros, con el listón bien alto.

Para mencionar sólo uno de estos capítulos,  la participación y descentralización, podemos señalar como medidas posibles:

  1. a) Fortalecer los ámbitos de participación social territorial,JUDESAS y JULOSAS, como órganos de conducción local del SNIS, estableciendo legalmente sus nuevas responsabilidades.
  2. b) Creación de ámbitos amplios de análisis y reflexión sobre los rumbos de la reforma, sus avances y dificultades, sus desafíos.
  3. c) Fortalecimiento de los Consejos Asesores y Consultivos por institución, como órganos de gestión del SNIS y sus efectores.
  4. d) Jerarquizar los componentes de participación social y comunitaria en las políticas de salud a través de campañas  y acciones  que prioricen el involucramiento de la población y de sus organizaciones  en las mismas, en consonancia con los problemas críticos y los Objetivos Sanitarios Nacionales.
  5. e) Divulgar e incentivar las mejores experiencias en participación social en salud, promoviendo también la investigación al respecto para discernir sus causas y consecuencias, sus actores, acciones y sinergias, las enseñanzas y aprendizajes que pueden obtenerse de ellas.

 

Dice el actual  programa de gobierno :

El SNIS tiene como uno de sus ejes estratégicos consolidar espacios de participación social a efectos de que las organizaciones sociales y la comunidad puedan ejercer sus derechos e incidir en el proceso de salud-enfermedad y en la orientación del sistema de salud. Forjar sistemas de poder progresivamente más democráticos y democratizadores del entramado social es una clave también en materia de estrategias sanitarias. La transformación de un sector salud mercantilizado y sometido a lógicas de poder concentradas sólo puede asegurarse sobre la participación más amplia y democrática de los usuarios y de la comunidad.

Entendemos la participación  social   en un   sentido amplio que va mucho más allá de los espacios abiertos en la JUNASA y en el directorio de ASSE, potenciando la participación  e incidencia en la planificación territorial, esto es; identificación de problemas y potencialidades positivas de salud, su priorización y las líneas de acción a desarrollar      hacia   el cambio de   modelo de atención.

En esa dirección van estos esfuerzos.

Publicado La Diaria del Fin de Semana – 18-11-17

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DEL MALESTAR A LA ACCIÓN por Mílton Romani Gerner

“Todos cometemos errores. Y tenemos ese derecho. Lo que no podemos es endosarle esos errores a un proyecto colectivo. No hay derecho”. Breve, contundente y elocuente mensaje del maestro Yamandú Orsi. Muestra un camino. No callarse, decir con prudencia y hacer. Ser crítico, sin tirar el niño con el agua. Convertir malestares en caminos proactivos de acción frenteamplista.

Porque sus dichos, además, tienen la elocuencia de una gestión exitosa. Como también parece indicar, refrendado por exigentes encuestas (que muestran otras realidades patéticas) la de su par de Montevideo, el compañero Daniel Martínez, y su equipo. Esto no borra errores, ni faltas, ni yerros, sino que, reconociéndolos, va para adelante. Las gestiones departamentales de ambos compañeros se destacan por la acción política permanente, buenos equipos y una comunicación social destacada.

El peor enemigo, como afirma Miguel Fernández Galeano, es el piloto automático. Fue a propósito de las iniciativas para profundizar la reforma del Sistema Nacional Integrado de Salud que ha encontrado en el Diálogo por la Salud al Ministerio de Salud Pública con las organizaciones sociales (como la Federación Uruguaya de la Salud, la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay, el Movimiento de Usuarios de la Salud Pública y Privada, la Federación de Funcionarios de la Salud Pública y el Sindicato Médico del Uruguay) y sus aportes. ¿Polémicos? Obvio, pero que lanzan la acción. Subrayo estos ejemplos, como podrían ser muchos otros, que deberían sacudir la modorra y lanzarnos a la acción. Claro, se necesita Frente Amplio, gobierno y organizaciones sociales en diálogo, pero en acción. Cito este para trascender lo que puede interpretarse como postulaciones. Como también dijo Orsi, tenemos destacadísimos compañeros que podrían, en su momento, encabezar la campaña política electoral (Mario Bergara, Constanza Moreira, Mónica Xavier, Carolina Cosse, Alejandro Pacha Sánchez). El tema no son los nombres. Son los contenidos y el estado del alma frenteamplista, que contagie con imaginación y acciones concretas a la ciudadanía. Lo que haremos en base a lo que ya hacemos.

Un malestar recorre las filas frenteamplistas. Desconformes, críticos, desilusionados, alarmados, preocupados. Compañeros y compañeras que claman por volver a poner la política en los centros de mando. La situación en la región aporta componentes de alarma. Algunos gurúes aprovechan para festejar el fin del ciclo progresista. El regreso de la derecha no es el equilibrio ni la anticorrupción. La reforma laboral de Michel Temer y todas las medidas de Mauricio Macri muestran que las elites económicas vuelven con sed de venganza. No sólo para recobrar plusvalía, sino poder.

La queja. Con ese título, hace ya mucho tiempo, el querido compañero Joaquín Rodríguez Nebot escribió un sabroso análisis de este fenómeno psicosocial típicamente uruguayo: “Lo primero que salta a la vista es que el contenido del enunciado de la queja funciona como un objeto frustrante: el tema revela una carencia, una falta; o, dicho en otros términos, por allí circula un anhelo, un deseo que no es correspondido. Lo que aparece, entonces, es una actitud de espera, reflejando una cierta pasividad. Se espera que un tercero accione ante una demanda”. Es útil releerlo, aun cuando fue escrito, antes del ciclo frenteamplista, que pensábamos que podría remontar esta pasividad. Lo hizo durante un tiempo. Hay que recobrar la primavera de iniciativas.

No podemos “sentarnos a la puerta de la casa, como Job, a ver pasar el cadáver del imperialismo”. O ver pasar el cortejo donde la iniciativa y la hegemonía política cultural caigan en manos de la derecha. Perder la elección no sería lo peor. La fragmentación social y política que representaría, y el sufrimiento social y afectivo que supondría, serían demoledores. Unido a la pérdida de los derechos, beneficios, conquistas sociales, y con las desigualdades e inseguridad que nos traería un nuevo viejo gobierno de las elites.

Trascender el malestar implica superar la queja y dejar de esperar que lo haga un tercero. Está en nosotros mismos. Hay que potenciar lo bueno que hay, por aquello de que más vale un paso efectivo en la lucha que 100 programas. Algunos ilusos piensan que el posfrentismo, en sus infinitas variantes, es una salida factible. Sumando desilusiones y desesperanzas lo único que se acumula son derrotas. ¡Si lo sabremos! Nunca cuanto peor, mejor. Nunca. Rescatar los valores y acciones positivas que seguimos teniendo es la única razón del artillero. No se trata de barrer bajo la alfombra, donde la suegra no ve, sino de buscar puntos de apoyo para producir otros efectos. Se trata de pasar de un circuito vicioso a un circuito virtuoso; del malestar a la acción política permanente. Sobre el tema de la corrupción no puede haber dudas y deben recorrerse los caminos que den las garantías del debido proceso. Cobrar al grito o linchar no es bueno, precisamente, para combatir esta corrupción. Pero luego también hay que actuar en consecuencia, caiga quien caiga.

El derecho a equivocarse. Parecería que los políticos no podemos admitir nunca una equivocación. ¡Qué equivocados estamos! Porque aquel que admite un yerro, una falta, quien reconoce a viva voz su equivocación seguramente no recibirá la absolución ni la redención, pero sí el reconocimiento de la ciudadanía por el coraje de admitirlo. De igual manera, habrá que insistir en que comunicar es siempre preferible al hermetismo. Todo a su medida y adecuadamente. Pero si callamos, la agenda la hacen los otros.

La estupidez. Fernando Isabella tiene razón (ver http://ladiaria.com.uy/UOo). Nos equivocamos y cometemos estupideces. En este caso, por seguir un paradigma economicocentrista. No es hablando de economía que generaremos hegemonía. Es haciendo política. El síndrome antelarena lo demostró terminantemente. La racionalidad contable tiene repercusiones demoledoras en otros planos. Algunos economistas no han incorporado el principio de indeterminación de las ciencias duras. Siguen sin admitir que como observadores estamos inmersos en el campo, y eso nos implica. Es más, el pensamiento económico de avanzada revisa esta pretensión absolutista que ha caracterizado los desastrosos pronósticos en las últimas crisis. Dicen que las previsiones están atravesadas (¡vaya!) por deseos, emociones, presiones varias e improntas psicológicas propias de humanos. Basta de pronósticos económicos y de encerrar todo, absolutamente todo, en la lógica economista, comercial e inversionista.

Los hombres y mujeres vivimos de otras cosas, ilusiones y deseos. Nos gusta que nos traten bien y que se reconozcan nuestros méritos. Que nos digan: “Qué bien lo suyo, siga así”. La prolijidad económica del gobierno de Montevideo no fue el mascarón de proa de la gestión de Daniel Martínez, más bien tuvo bajo perfil. Sólo se trata de recentrar la política con otros temas, otros logros que no siempre pasan por las cuentas. Es necesario admitir que los hombres y mujeres nos equivocamos, nos entusiasmamos, cometemos estupideces, adoptamos conductas de riesgo y hasta consumimos drogas. Somos falibles, pero también tenemos mucho paño para dar si nos embalan en empresas épicas y en agendas seductoras. Esa es la historia del Frente Amplio.

Publicado en La Diaria el 18 de julio de 2017

MATAR AL PADRE por Milton Romani

Freud era duro en el uso de las metáforas. Refiere a un proceso sobre un hecho cultural: matar simbólicamente a nuestros padres. Los todopoderosos de la niñez.

No se mueren solos. Tenemos que ser nosotros los que los bajamos del pedestal, para acceder a la adultez, para ser autónomos y libres. Lo sigue un momento depresivo inevitable.

“Sin los jóvenes no hay garantías a futuro”, titulaba Jorge Irisity una excelente nota de 2013 que difundimos días atrás, como tributo al gran compañero que se nos fue.

Somos un país y una izquierda poblada de “padres” viejos, con inevitables reflejos conservadores, que se resisten. Los jóvenes generan, siempre, alarma. Pero la renovación es un tema de todos, y muchos jóvenes movilizados en varios órdenes no deben esperar una cita amable.

Un artiguista del siglo XX*

El 5 de febrero de 1996, el general Líber Seregni comunicó en el acto de aniversario del Frente Amplio (FA) su renuncia indeclinable a la presidencia del FA. Lloramos, puteamos, rogamos, negociamos. Porque el general argüía que, en las conversaciones con los partidos tradicionales, el FA lo había desautorizado. Estaba convencido de acordar un proyecto de reforma constitucional que modificara el sistema electoral antiguo, sustituyéndolo por el actual, con elecciones primarias, y balotaje para definir la presidencia.

Había quedado en franca minoría. La mayoría estábamos convencidos de que era una maniobra blanco-colorada para impedir el acceso del FA en las próximas elecciones. El plebiscito se llevó a cabo el 10 de diciembre de 1996. Se impuso la reforma (apoyada por todos los partidos menos el FA) por apenas 0,5%. Surgía un nuevo liderazgo: Tabaré Vázquez, intendente de Montevideo, que había triunfado luego de una carrera política muy corta. Había integrado la Comisión Nacional que promovió la recolección de firmas y luego el Voto Verde.

En un tema confrontativo, altamente sensible como el de los derechos humanos, fuimos capaces de mantener una amplia y permanente movilización por dos años. Fue el FA con aliados importantes, y con todas las organizaciones sociales. A esa alianza aportaron fracciones blancas y coloradas (Rodolfo Nin Novoa, Víctor Vaillant). Perdimos a nivel nacional en abril de 1989. Siete meses después, Tabaré Vázquez ganó la Intendencia de Montevideo, el único departamento donde el Voto Verde había triunfado.

La movilización que no es contradictoria ni con las alianzas ni con el diálogo. Ahora tenemos mucho diálogo y pocas nueces movilizadoras.

Cito otro ejemplo de coraje político del general Seregni. De cuando nos aliamos y cuando conviene marcar identidades.

“A un lado los bagres y a otro las tarariras”

Así hablaba Seregni en una carta desde la cárcel, marcando su punto de vista de votar en blanco en las elecciones internas de 1982, cuando muchos grupos ya habían definido su apoyo a los sectores progresistas de blancos y colorados.

El desafío que tenemos sobre la reforma constitucional está un poquitín demorado.

Las reformas constitucionales siempre son polémicas. ¿Deben ser apoyadas por la gran mayoría del sistema político? No. Siempre fueron polémicas y democráticamente marcan un gran momento de debate de la sociedad. Si se quiere mayores reaseguros, vayamos a la elección de una constituyente, en la que estemos representados todos, se abra un debate franco e incluso se puedan presentar otros proyectos.

La mayoría de las reformas se han limitado a aspectos electorales, salvo la de 1966 (naranja) que impuso una centralidad autoritaria de nuestra institucionalidad. Tampoco es de recibo que nos distrae y amenaza nuestra tarea de gobernar. No interrumpe ni obstruye la acción de gobierno. Muy por el contrario, la fortalece. Renueva y mueve la modorra.

Gobernar, gobierna el gobierno. La fuerza política moviliza conciencias para remover los bloques culturales e institucionales que frenan los cambios. Diferentes y complementarias.

Se puede entender que en un momentos de crisis regional, de signos de incertidumbre económica, se establezcan diálogos que garanticen la gobernabilidad.

Pero no es menos cierto que si se nos va la moto en una inercia de no pelearse con nadie, no queda claro dónde están los bagres y dónde están las tarariras. La confrontación con la derecha económica y política no es incompatible con el diálogo. Se puede hacer lo uno y lo otro. Y viceversa.

El bagre ARU

No tuvimos una respuesta firme como FA a las impertinencias y majaderías que nos dispensó Ricardo Reilly en nombre de la Asociación Rural del Uruguay (ARU).

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, correcto y educado, respondió lo que podía desde su lugar. En estos diez años, la producción se multiplicó en todos los rubros. Nunca se produjo tanto. El valor de la tierra se multiplicó por cinco. Nunca tan pocos ganaron tanto. Políticas y promoción del Estado estuvieron ahí. ¿Qué es lo que dio el sector para toda la sociedad? Es verdad que hay sectores afectados por la situación cambiante. Los reclamos estentóreos son de una voracidad que sólo se asemeja a una desmesura de The Pig Law, la ley del cerdo. Hambre voraz que no sacia nunca al suino.

“Los impuestos, según el orador, atentan contra la producción. No le vino bien el ICIR, ni el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), ni el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), ni el Impuesto al Patrimonio, ni el de Primaria, ni la Contribución Agraria Rural, ni el de las herencias, ni los Consejos de Salarios, ni las ocho horas. Los impuestos y las tarifas públicas, para los oligarcas de la ARU caen sobre el lomo de las vacas, contra la producción de terneros y la cadena productiva de la carne. Obvio, el gran Reilly sueña con un país ideal en donde cuando nace un bebé el país es más pobre y cuando nace un carnero el país es más rico” (“Tanta prosperidad me abruma”, Alberto Grille, Caras y Caretas, 23/09/16).

Todo depende del punto de vista del observador

“[…] El de Ricardo y Gonzalo Reilly Arrarte, que concentran 4.684 hectáreas en Cerro Largo; ambos dirigen una empresa ganadera agrícola que incluye dos establecimientos y la cabaña de Hereford La Alborada. Ricardo fue directivo de la Sociedad Criadores de Hereford. A las posesiones de los Reilly habría que sumar las 4.068 hectáreas, también en Cerro Largo, de su madre, Isabel Arrarte Haro; las 5.600 hectáreas propiedad de Martha Irene Arrarte Haro y Edgar Hampe Vilaró; y las 3.724 de Sebastián Hampe Arrarte y Federica Hampe Arrarte. El complejo familiar Reilly-Arrarte-Hampe-Haro concentra en Cerro Largo unas 18.600 hectáreas” (“El poder de la concentración”, Samuel Blixen, Brecha, 15/02/13).

Veamos. Una hectárea es igual a 10.000 metros cuadrados. Un poco más que una cancha de fútbol. Es al menos ofensivo que el lamento de esta gente no tenga siquiera la caridad cristiana de mirar a tantos que la pelean sin alcanzar, no digamos una manzana, un alquiler, una vivienda precaria, sino unos escasos 15.000 pesos mensuales.

Fue un discurso cargado de ideología. Tiene el tupé de criticar al gobierno del FA por ideológico. Letanía: limitar el papel del Estado en materia de intervención económica, realizar una apertura económica hacia el exterior, jerarquizar el papel del empresario privado y promover el ingreso de capitales extranjeros. Aquellos viejos tiempos en los que Benito Mederos era un ministro de ellos y en los cónclaves de San Miguel y Nirvana de la dictadura se encaminaba la desregulación permanente ya no vuelven. ¿O quizá sí, de otra manera?

Ahora que digo cónclave cívico-militar y ajustes. No vendría mal que la ARU adhiriera al reclamo de ajustar la Caja de Pensiones y Retiros Militares, que le cuesta al Estado 400 millones de dólares anuales y sigue introduciendo en la sociedad un malestar respecto de otro rasgo de la impunidad y la desigualdad. De eso, nada. La oposición tampoco dijo nada. De la denuncia de espionaje en democracia, tampoco.

*Título del libro de Gerardo Caetano y Salvador Neves.

Publicado en La Diaria,  30/9/2016

¿DÓNDE SE DISCUTE LA REFORMA DE LA SALUD? por Pablo Anzalone

La falta de ámbitos para analizar la marcha de la reforma de la salud no es un hecho menor. Por varios motivos. En primer lugar porque como todo proceso complejo de transformación social está lejos de haber culminado con sus objetivos de fondo. En tal sentido requiere un análisis crítico de sus avances y dificultades para construir una agenda u hoja de ruta de las transformaciones. En segundo lugar  porque este tipo de procesos no funciona con lógicas de ordeno y mando sino que son  imprescindibles  análisis y planificación situacional donde se tengan en cuenta los diferentes actores. En tercer lugar porque  construir una alianza del cambio es una tarea de enorme importancia estratégica, que precisa de ámbitos democráticos. No sólo de ámbitos sino de propuestas que construyan la agenda del cambio en la salud.

Hay quienes afirman que el programa del FA se agotó, tras haber cumplido con los grandes pasos previstos y ahora se trata de elaborar un nuevo rumbo que defina las transformaciones del próximo período. En mi opinión los ocho ejes del programa de gobierno en salud aprobado por la ciudadanía no se han alcanzado plenamente en ningún caso. Sin embargo comparto sustantivamente la necesidad de crear una agenda renovada, donde los capítulos pendientes se unan a los nuevos desafíos.

Está claro que el actual escenario de enlentecimiento económico agrega problemas por varios lados a la reforma de la salud. El recorte de inversiones y gastos en salud y educación es una receta clásica ante situaciones de déficit fiscal y también un punto de confrontación política. Los actuales debates presupuestales son un ejemplo. Y al mismo tiempo los años de bonanza generaron una lógica de “ganar/ganar” que no agudizó las contradicciones con algunos sectores del sistema de salud  conectados a los mecanismos de lucro. En el mismo sentido hay que valorar las dificultades para impulsar cambios sustantivos en un modelo de atención caracterizado por un crecimiento de costos  permanente sin mejoras acordes en la calidad. Actuar sobre las “gorduras” del sistema requiere asumir el costo político del conflicto con los grupos de poder que usufructúan del lucro en la salud. Frente al reclamo de incremento de las cápitas por parte de las direcciones mutuales, son importantes las afirmaciones del MSP  en el Parlamento  cuando el Ministro sostiene que no todos los gastos pueden validarse y en particular aquellos que ni siquiera refieren a la atención a la salud. La publicación en la página web del MSP de las tablas de sueldos del sector salud donde figuran salarios exorbitantes que superan los dos millones de pesos mensuales en algunos cargos gerenciales, puede ser un indicador de disposición gubernamental a encarar ese conflicto. Pero aun cuando no fuera así (porque la lógica del piloto automático es muy fuerte) los estudios de economía de la salud que muestran la apropiación de los recursos en el sector apuntan a un aspecto clave del futuro de la reforma: la distribución de esos recursos.

En el sector público están en riesgo la equiparación del gasto por usuario con el sector privado (hoy el primero equivale a 85% del segundo), el “fonaseamiento” de todos los usuarios ASSE, inversiones importantes y la articulación estratégica en la Red Pública (RIEPS). También es imprescindible el análisis sobre la eficiencia del gasto y el cumplimiento de las metas.

    La oposición de derecha, tan proclive a los recortes en políticas sociales cuando están en el gobierno, hace demagogia defendiendo la compra de más medicación de alto costo, a sabiendas que ningún sistema de salud puede sostener esa carrera tecnológica que alimenta el lucro de las grandes multinacionales del medicamento. Pretenden alarmar con el “déficit” del Fonasa, cuando el diseño mismo del seguro incluía la financiación por Rentas Generales, o se solidarizan con el déficit operativo de algunas mutualistas, cuando toda la vida dejaron caer sectores económicos enteros por falta de competitividad.

Hay un componente cultural en las transformaciones de la salud. Si la población entiende que calidad en atención es recibir mucha medicación y tecnología será más difícil que el sistema de salud cambie su modelo en este plano. Y viceversa, si el sistema no promueve ese cambio no habrá una cultura de salud diferente.

Ninguno de los principales problemas de salud puede encararse solo desde el sector salud, y tampoco sin su participación. Sin una alianza fuerte de la salud, la educación y la comunidad no es posible desarrollar la Atención Primaria en Salud.

¿Estamos en un campo donde la política juega un rol trascendente?  Si por política entendemos las prácticas colectivas sobre problemas generales de nuestra sociedad, creo que sí. El MSP tiene una responsabilidad de rectoría irrenunciable. Pero la participación social puede ser un protagonista y un acicate. Superar la mera atención a demanda para crear una actitud proactiva del sector salud implica tres elementos fundamentales: diagnóstico de problemas de salud prioritarios, definición de objetivos sanitarios sobre esos problemas y planes de salud con las líneas de acción para alcanzar dichos objetivos. Los tres pasos requieren una sólida tarea técnica pero también dimensiones y voluntad política.

 Ámbitos democráticos donde se pueda discutir la reforma de la salud son el oxígeno necesario para estos procesos.

Artículo publicado en La Diaria  13 setiembre 2016

¿VOLVERÁ LA ALEGRÍA? por Pablo Anzalone

Leí con mucha atención los artículos de Martín Couto y la respuesta de Juan Pablo Pío en La Diaria de estos días. Porque siempre me interesan sus opiniones y por los temas planteados. Comparto con Martín que el domingo el Frente Amplio se juega muchas cosas.

Dos precisiones. Una que comparto con Juan Pablo es que lo que está en juego no es sólo el compromiso ético (y no tanto diría yo aunque todo se enlaza), sino la estrategia política a llevar adelante. Tampoco creo que el gobierno salga  indemne si la fuerza política no reacciona y rompe con su letargo. Porque tenemos tres grandes grupos de protagonistas: los gobiernos, las fuerzas sociales y el Frente Amplio. Si una de estas patas renguea, o si esta alianza termina en divorcio, no hay ninguna que salga bien. Hay un debate de fondo para que la política no quede reducida a la acción de gobierno. Y los errores del gobierno o las politicas de ajuste no ayudan a fortalecer esos vínculos.

La otra es que el desafío principal es el escenario pos elección, cuando haya que dar una discusión franca sobre estrategia y luego ponerla en práctica. Porque hemos hecho muchos avances manuscritos en el FA que luego quedaron en los cajones (o en los pdf) y a veces ni siquiera eso. Las interesantes resoluciones de los Plenarios Nacionales sobre autocrítica en dic. 2010 y de estrategia en 2011, tuvieron ese destino. Sería tonto no temer una derrota en 2019 a manos de la derecha porque eso tendría consecuencias enormes para los sectores populares. Pero más que temor hay que asumir la responsabilidad de pelear ahora para que la sociedad construya procesos de cambio más profundos y duraderos. Sin resignación ninguna ante las desigualdades que persisten.

Me encantó la canción de Rumbo, que tanto significó en la lucha contra la dictadura. Pero la verdad no tengo ninguna nostalgia por los tiempos pasados y espero que no vuelvan. Y sobre todo, no creo que ninguna alegría se genere inexorablemente. No existe un destino predeterminado que las acciones humanas solo pueden adelantar o atrasar. Esa idea lineal de la historia nos hizo mucho daño, teórica y políticamente. Es más, las alegrías presentes hay que valorarlas y pelear para que se profundicen, y las futuras dependerán de las acciones que podamos desarrollar en este tiempo. Con determinaciones sí, pero múltiples, entrecruzadas, contradictorias, no lineales.

Me alegra que militantes jóvenes larguen debates sustantivos con posiciones claras, las comparta o no. Porque creo que las generaciones se constituyen y ganan su espacio en las luchas y los debates o desaparecen sin pena ni gloria con el transcurrir de los años. La izquierda necesita nuevas generaciones con pensamiento crítico y voluntad de actuar.

La unidad del FA, como la del movimiento obrero, son conquistas históricas del pueblo uruguayo, pero no son un fin en sí mismo sino instrumentos para realizar las transformaciones. Hay que cuidarlas pero sobre todo recrearlas para que den respuestas adecuadas a estos tiempos, que son muy distintos de los anteriores (por suerte).  La comparación entre los distintos gobiernos frenteamplistas no debe simplificarse, todos han tenido luces y sombras, grandes avances y muchas inercias, aciertos importantes y errores también. Aprendamos de ellos para lo que se viene.

Comparto totalmente la afirmación final de Juan Pablo Pío: la alternativa de izquierda debe ser más política, más ideología, más radicalización de la Democracia. Pero no coincido con él cuando dice que la agenda de derechos no es un fín en sí mismo. Esos avances democratizadores son reformas estructurales también. No son contradictorias las luchas por una mayor justicia social, por más redistribución de la riqueza, con el combate a la violencia de género, a la dominación patriarcal, al deterioro ambiental, a las desigualdades por razones de orientación sexual, edad o color de la piel. Esas formas de discriminación y opresión se suman a las de clase y territorio. La radicalización de la democracia es una estrategia que enfrenta estas realidades, en lo táctico- porque cada paso tiene valor- y en el largo plazo, porque un modelo de sociedad diferente debe sustantivamente eliminar esas desigualdades y construir lógicas de poder más participativas y democráticas.

La creación de la agenda política es parte sustancial de la lucha por la hegemonía. Reformas como la de la salud, la tributaria o la del Estado, están lejos de haber alcanzado todos sus objetivos, y requieren nuevas iniciativas, sin nada que se parezca a un piloto automático.Lo mismo que la llamada “nueva agenda de derechos”. Para todo eso necesitamos un Frente Amplio protagonista.

Publicado en La Diaria