FRANCOTIRADORES EN LAS REDES por Ignacio Martínez

Muy variada es la oferta de francotiradores encaramados entre los arbustos de las redes sociales. Apuntan contra el Frente Amplio. Están los blanco-colorados que sólo publican mentiras. Están los desencantados que sólo hacen críticas ciertas sí, pero sin mencionar jamás los aciertos y, además, no proponen nada o se limitan a decir “habría que hacer” sin anotarse en primer lugar para hacer lo que proponen. Están los pretendidos de izquierda que se amparan en principios y en consignas últimas que defiendo, pero no  bajan jamás al llano del trabajo cotidiano y sólo buscan marcar sus perfiles.

Yo afirmo: el gobierno del FA es y ha sido mucho mejor que todos los demás gobiernos que lo precedieron.

Que gobierne el FA o que lo haga el PN, no es lo mismo, porque no somos todos lo mismo. Esa distinción es lo que nos hace avanzar o retroceder.

No debemos volver atrás. Tenemos que avanzar hacia un Uruguay más de izquierda, más popular, más participativo en las decisiones y en la gestión, profundizando la democracia, las conquistas y la distribución de las riquezas.

¿Por qué? Enumero algo de todo lo hecho hasta ahora.

No debemos destruir el Plan Ceibal ni el FONASA ni los Consejos de Salario ni la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.

Debemos avanzar en los planes del MIDES, en el fortalecimiento de la DGI y en la eficiencia del BPS y en el crecimiento de las jubilaciones y pasividades.

No podemos retroceder ni un paso en el Matrimonio Igualitario, en el Aborto Legal y la asistencia a la Mujer embarazada.

Debemos profundizar los cambios en la matriz energética y en los reconocimientos internacionales obtenidos por las políticas anti tabaco y la legalización de la marihuana y la estabilidad macroeconómica protegida de los avatares de los países vecinos.

Debemos abatir definitivamente la pobreza que ha caído mucho, pero no lo suficiente.

Debemos disminuir la mortalidad infantil, segunda en el continente después de Cuba, pero que aún puede disminuirse más.

Hay que incrementar los salarios que han crecido significativamente, sobre todo en la educación, la salud y la policía, pero deben tener más poder adquisitivo para una vida mejor.

Además del Antel Arena, se construyeron 118 escuelas de Tiempo Completo, 37 liceos nuevos, una decena de Polideportivos, varias Utu y se fortaleció la UdelaR en 10 departamentos, pero tenemos que construir más hasta satisfacer plenamente toda la Educación.

Se reacondicionaron los hospitales Pasteur, Pereira Rossell, Maciel, etc. equipándolos con la mejor tecnología y el mejor mobiliario.

Debemos mantener el Hospital de Ojos, Traumatología e Imagenología, con  más policlínicas y médicos en los lugares más apartados.

Se restauró el Teatro Solis, el Auditorio del Sodre y el Mercado Agrícola. Se culminó el edificio abandonado donde funciona hoy Presidencia.  Los planes de vivienda y el Plan Juntos y las cientos de viviendas entregadas deberán extenderse.

Las Políticas de Género, de Discapacidad y la Junta Anticorrupción debemos incentivarlas.

Hay que defender los CAIF, las 8 horas rurales, las conquistas de las trabajadoras doméstica, el Sistema de Cuidados, el FONDES y la Ley de responsabilidad empresarial.

Debemos defender la Patente única y fortalecer el Congreso de Intendentes y el Tercer Nivel de Gobierno en el territorio.

¿Tenemos que ser durísimos con la corrupción? Sí. ¿Tenemos que ser austeros en el gasto público? Sí. ¿Tenemos que seguir avanzando en la reformulación de las FFAA y en la justicia con el pasado reciente? Sí. ¿Tenemos que fortalecer la seguridad ciudadana y la convivencia en paz? Sí. Todo eso sólo será posible con un 4to Gobierno del Frente Amplio. Bajate del árbol. Salí de las redes. Dejate de apuntarnos que acá, en el FA y en las organizaciones sociales, se lucha por el mejor Uruguay y hay un lugar para vos. He dicho.

Publicado en el semanario VOCES el jueves 22.11.2018

LIBERTAD DE PRENSA por Ignacio Martínez

La libertad de prensa es la abstención total de injerencias de los poderes políticos, económicos, religiosos o de cualquier otro tipo, en los medios masivos de comunicación y en el trabajo de los periodistas.

La libertad de prensa es dar la mayor cantidad de elementos, libres de censuras o tapujos, para alentar a la opinión pública a pensar por sí misma, a sacar sus conclusiones, a decidir, exhibiendo las diversidades y los matices.

La libertad de pensamiento es la disponibilidad de los espacios para que todas las ideas y opiniones se puedan expresar, aún aquellas que están en contra de las ideas del medio periodístico que las profesa.

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarloVoltaire (1694-1778). Filósofo francés.

La libertad de prensa no es decir lo que se me canta, usando una tribuna que tenemos un puñado de personas y yo.

¿Puedo mentir a nombre de esa libertad? ¿Puedo tergiversar las opiniones, las informaciones o sacar frases de contexto y largar bolazos?

A nombre de la libertad de prensa ¿pueden decidir los que controlan los medios de comunicación qué se ve o se oye o se lee?

Bien sabemos que no existe la objetividad en ninguna disciplina periodística, pero el eje de la contradicción se sitúa entre quienes digitan los medios que producen las noticias y los contenidos, y los beneficios para la población que los consume.

Hoy, desde varios medios masivos de comunicación, hay una incitación constante a la violencia. La gran mayoría de las series y las películas que se ofrecen, de procedencia estadounidense, son violentas. Hasta los programas deportivos, aparentemente inocentes, también se suman a esa incitación.

Durante horas asistimos a la denigración de la mujer como ser humano, al consumo como única conquista del paraíso terrenal, a la reiteradísima crónica policial cargada de morbosidades y truculencias, al chusmerío infame de los círculos de la frivolidad y la estupidez. Las informaciones están cargadas de inexactitudes por deformación u omisión.

Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro. Groucho Marx, actor estadounidense.

Si hoy nos dispusiéramos a ejercer un control público de lo que se emite, ya saldrían las voces acusándonos de violar la libertad de opinión y de intentar censurar la libertad de prensa o de empresa.

Lo que sucede es que yo quiero ejercer mi libertad de prensa. Esa libertad no está en el control remoto, en hacer zapping, en mover el dial. Los medios masivos de comunicación son herramientas sociales fundamentales de construcción de información, de cultura, de valores para la convivencia y por ende deben ser dirigidos por la sociedad civil, y no por sus empresarios. Es la sociedad la que tiene todo el derecho de decidir qué función deben tener, qué deben transmitir, qué es información y cómo se deben suministrar los espacios de opinión.

Debemos insistir en convocar a un debate nacional sobre los medios de comunicación y su función en la sociedad.

 El periodismo es libre o es una farsaRodolfo Walsh, escritor argentino

Hoy es una farsa. Debe liberarse de las corporaciones que digitan la información a nivel mundial, de los círculos del poder que deciden las programaciones y de un tipo de periodismo que muy frecuentemente tiene un lenguaje de mala calidad que no construye, destruye.

Parafraseando a Federico García Lorca, concluyo que debemos hacer esfuerzos por enaltecer un periodismo que nos dé alas, no pezuñas.

Artículo publicado en el semanario uruguayo VOCES el jueves 14 de setiembre de 2017