LOS PRODUCTORES AGROPECUARIOS QUE SE QUEJAN NO ME REPRESENTAN por José Báez*

Los productores agropecuarios que se quejan no me representan

Estamos a pocas semanas de una nueva contienda electoral y luego de ganar tres elecciones consecutivas, el Frente Amplio está con  dificultades para alcanzar su cuarto gobierno, según datos de encuestadoras.

Como es sabido, apoyo este proyecto político, no sólo por mis convicciones progresistas, sino porque el cambio es notorio, visible, palpable.

Vivo y trabajo junto a mi familia en un predio cercano a Agraciada. Desde 2009 estamos inscriptos como productores familiares ante el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (M.G.A.P.). Desde ese momento a través de la Dirección Nacional de Desarrollo Rural, creada ese mismo año, hemos sido beneficiados con proyectos ganaderos, que facilitan el acceso y distribución del agua, la mejora en pasturas, sanidad y genética y la renovación en infraestructura; con aportes económicos no reembolsables y con asistencia técnica, lo que ha permitido cumplir sueños de larga data y mejorar la calidad de vida de quienes optamos por quedarnos en el campo.

Además en conjunto,  el Instituto Plan Agropecuario y las Sociedades de Fomento Rural han impulsado prácticas sustentables con el medioambiente y las actividades asociativas. Nuestra producción depende mucho de factores climáticos y de los vaivenes de los mercados. Es por ello, la importancia de la cercanía del Estado con todos estos proyectos. La entrega de ración en tiempos de sequía con precios y financiación adecuados, la rebaja en tarifas y el IVA (Impuesto al Valor Agregado)  en el gasoil a los tamberos; descuentos en la contribución inmobiliaria rural son otros ejemplos.

Asimismo, estamos exonerados del pago de impuestos como Patrimonio, Irae (Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas)  y muchos también el de Primaria. Ojalá que estas políticas continúen y se profundicen.

Las gremiales agropecuarias y los grupos de empresarios rurales reclaman al gobierno rebaja de impuestos y combustibles, reducción del Estado y suba del dólar. Se quejan, se quejan… como siempre.

Lo digo con firmeza: No me representan. A quienes son los dueños de las tierras, las vacas y el agro negocio, nunca les importó la suerte de los productores familiares. Siempre nos usaron como escudo para satisfacer sus mezquinos intereses. Son apoyados por los medios masivos de comunicación, a través de sus cronistas agropecuarios. Allí fogonean dramáticas crisis y hacen apocalípticas predicciones. No es casualidad que estos empresarios y periodistas sean los asesores en el rubro agro de los candidatos opositores.

Me alegra y enorgullece la universalización de la educación, la Utec (Universidad Tecnológica del Uruguay), aquí cerquita, en el interior profundo; que los hijos de los trabajadores cursen y se reciban en carreras terciarias; la creación del Fonasa (Fondo Nacional de Salud), importante en lo integrador de la salud, que destina muchos recursos para edificios y equipamiento de los prestadores aunque aún con deudas pendientes en la celeridad de la atención a los usuarios. El apoyo a la cultura, la expansión de los centros Mec (Ministerio de Educación y Cultura) con propuestas territoriales y para todas las edades; el plan Ibirapitá (tabletas gratis para los jubilados).

Si recorremos un poco, el paisaje ha cambiado notoriamente. Obras de infraestructuras como plantas de silos; carreteras, puentes y accesos; un poco lento pero que llegaron al fin. Una inmensa flota de camiones transportando la producción y una moderna maquinaria.

Me preocupa los magros resultados académicos en secundaria, la inseguridad, la pérdida de unos cuantos miles de puestos de trabajo y la onerosa contribución a la caja militar. Estas cosas se solucionan con diálogo y acciones sensatas y de mucha responsabilidad institucional. Con participación de todo el espectro político democrático y de las organizaciones sociales. Todos tenemos algo para aportar.

No apoyo la reforma ‘Vivir sin miedo’ propuesta por el senador Jorge Larrañaga. La inseguridad se aborda de otra manera; concuerdo con la línea que está llevando adelante el sociólogo Gustavo Leal y su equipo. Investigando, deteniendo y procesando. Mejorando las condiciones de los barrios y asentamientos con todas las instituciones del Estado presente; reformando cárceles para favorecer la rehabilitación y reinserción de quienes delinquen.

Cuando el FA accedió al gobierno en el 2005, los niveles de pobreza e indigencia eran dolorosamente altos. Para atender rápidamente esta situación se creó el Mides (Ministerio de Desarrollo Social)  con una fuerte impronta asistencialista, obligada por las circunstancias. Ahora que estos indicadores mejoraron, muchos entendemos que es necesario re direccionar sus políticas, contribuyendo más al desarrollo y la promoción humana. Me genera muchas esperanzas en este sentido, el equipo coordinado por la licenciada Mercedes Clara. Es un lujo que alguien con la formación intelectual, pero sobre todo con la experiencia acumulada en el trabajo codo a codo con personas vulnerables, acepte este desafío.

De lo que estoy tranquilo es que tenemos un país muy confiable económicamente, que ha superado vulnerabilidades del pasado. Crecimiento económico sostenido, aumento significativo de salarios y jubilaciones, baja inflación, reducción de la pobreza e indigencia y mucha confianza internacional.

Entonces,  ¿por qué cambiar de rumbo ahora? ¿Por qué volver a las políticas neoliberales de los 90 que tanto daño nos hicieron? 

Porque cuando nos hablan de bajar el costo del Estado, reformar la negociación colectiva llevándola a acuerdos bipartitos y liberalización del precio del dólar, no es más que rebaja de salarios y jubilaciones, inflación y pérdida de beneficios para trabajadores y Pymes. Y las consecuencias las conocemos: pobreza, endeudamiento, exclusión. Para muestra basta un botón. Los países vecinos lo intentaron. Así les va. Por suerte sus “estornudos” aún no   “nos resfriaron”.

Humildemente, invito a todos/as quienes se sientan Progresistas, sin importar edad, condición social o tradiciones partidarias, a apoyar la fórmula Daniel Martínez-Graciela Villar. Es la única posibilidad de seguir soñando con un país más inclusivo e igualitario.

*Productor agropecuario de Agraciada (departamento de Soriano)

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