FEMINISMOS Y LUCHAS DEMOCRÁTICAS por Pablo Anzalone*

 

 

Las luchas por los derechos de las mujeres están hoy en el centro de la escena política. Por la gravedad de los hechos de violencia en su contra pero, sobre todo, porque dejaron de aceptarlos en silencio y levantaron su indignación. A raíz de esas movilizaciones de las mujeres, una parte mayor  de la sociedad comenzó a cuestionar-se ese status-quo de violencia y discriminación de género.

Este 8 de marzo la movilización nacional e internacional es un hito y puede llegar a ser el comienzo de una nueva etapa. El paro internacional de mujeres es una medida de movilización nueva que recoge una forma de lucha realizada por los trabajadores hace más de 130 años y la resignifica en múltiples formas de participación. Esta expresión de fuerzas recoloca la agenda feminista y en especial la violencia de género y el trabajo doméstico invisibilizado.

 Odios patriarcales y reaccionarios

Por otro lado, asistimos a furibundos  ataques de jerarquías evangélicas y católicas a lo que llaman la “ideología de género”. La vieja maquinaria de la reacción vuelve a apelar a los peores valores  para resistir  los planteos feministas. Las ofensivas de la derecha en América Latina y en el mundo están creando un escenario nuevo. El impeachment a Dilma Roussef  fue un ejemplo de virulencia de los valores reaccionarios, patriarcales y de odio hacia el progresismo y la izquierda . El reciente triunfo de Trump muestra la fuerza del discurso misógino, racista y xenófobo.

Los debates también llegan a los “progresismos”. Todavía se escuchan voces que critican a las organizaciones feministas, étnicas o de la diversidad sexual por priorizar las identidades particulares sobre las luchas generales de la sociedad. Evidencian así un desconocimiento de las corrientes predominantes en estos movimientos, pero también una visión muy limitada de la política.

Hay preguntas y debates pertinentes en este plano. ¿Cuáles han sido las formas de democratización de la política y la sociedad promovidas desde los movimientos feministas y de la diversidad sexual en este período en Uruguay? ¿En qué medida han logrado incidir en las políticas públicas, en la agenda de derechos, en el fortalecimiento de las organizaciones sociales, en la calidad de la  democracia? ¿Cuáles son los factores que pueden abrir nuevas posibilidades democratizadoras de transformación social  y cuáles pueden generar debilidades y retrocesos en el próximo período?

Los movimientos feministas han recorrido caminos heterogéneos, diversos y contradictorios en una realidad compleja de América Latina (García y Valdivieso 2005). Tanto el movimiento feminista como el de la Diversidad Sexual tuvieron debates importantes sobre la estrategia a seguir. Algunos de ellos acompañaron polémicas internacionales y otros a las luchas de una formación social como la uruguaya.

Identidades y derechos democráticos

Uno de estos debates es la forma como las reivindicaciones de género u orientación sexual pasan a ser banderas democráticas generales. Esa tensión entre la reafirmación de las identidades (y por lo tanto de las diferencias) y los derechos democráticos, patrimonio de todos, acompañó muchos momentos de esta larga lucha. Para muchos movimientos feministas la movilización por los derechos de las mujeres no puede concebirse aislada de las luchas contra las exclusiones y desigualdades de todo tipo y contra las lógicas autoritarias de la sociedad y el Estado.

La estrategia identitaria afirma Diego Sempol (2013) llevó en otros países a “esencializar las identidades” y despolitizar las diferencias al considerarlas naturales y no efectos de un discurso de poder determinado.

La inclusión de los feminismos y las identidades LGTB en una agenda más amplia que incorpora luchas étnicas, culturales y sociales tuvo consecuencias en el plano de las reivindicaciones, del discurso vertebrador y de la organización. Esta forma de evitar el aislamiento y ampliar la base de movilización social  permitió articular las agendas, priorizar temas en conjunto e ir creando un bloque social que está dando una batalla por la hegemonía ideológica.

Si bien los avances no se limitan a normas legales, basta ver el informe acerca de la aplicación en Uruguay de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer en el período 2009-2016 para valorar la vitalidad de estas luchas:

  1. a) En 2008 se aprobó la ley 18.426 sobre derecho a la salud sexual y reproductiva que motivó el veto presidencial a la despenalización del aborto y recién fue reglamentada en 2010. La interrupción voluntaria del embarazo finalmente se aprobará por la ley 18.987 en 2012.
  2. b) En 2009 se aprobaron las leyes 18.620 sobre derecho a identidad de género, cambio de nombre y sexo en documentos, 18.561 de prevención del acoso sexual y 18.590 sobre adopción por parte de parejas del mismo sexo.
  3. c) En 2010 la ley 18.651 sobre protección integral a la discapacidad y en 2011 la ley 18.868 que prohibe la exigencia de test negativo de embarazo para relaciones laborales.
  4. d) En 2013 se votaron las leyes 19.122 contra la discriminación hacia afrodescendientes y por acciones positivas, la 161 sobre licencia maternal, paternal y lactancia.
  5. e) la ley 19.075 autorizando el matrimonio entre personas del mismo sexo o “matrimonio igualitario”.
  6. f) la ley 19.353 de creación del Sistema Nacional de Cuidados.

Casi siempre fue una conjunción de fuerzas sociales y sectores políticos quienes impulsaron estas leyes. Son avances significativos aunque su implementación efectiva sigue enfrentando grandes resistencias. En varios casos constituyen, todavía, respuestas insuficientes a problemas graves.

El cuestionamiento a una inequitativa distribución del trabajo doméstico y los cuidados comienza a ponerse sobre la mesa. El paro de mujeres lo hace.

El reclamo de paridad apunta contra el déficit de representación política de las mujeres que sigue siendo muy alto en nuestro país. Al mismo tiempo la campaña contra la violencia de género crece,   creando la posibilidad de un punto de inflexión donde las concepciones patriarcales y violentas pierdan terreno y su hegemonía sea puesta en cuestión.

También los varones deben ser parte de estas luchas. No solo acompañantes solidarios sino participantes. La concepción patriarcal de masculinidad que pone a los hombres en un rol dominante, que subordina y posterga a las mujeres, que estigmatiza las orientaciones no heterosexuales, también afecta en forma muy negativa la salud y la vida de los varones. Las cifras de muertes por suicidios, accidentes, homicidios y enfermedades crónicas son mucho mayores entre ellos y la asociación con el género es significativa.

 Debates ideológicos

A pesar de los avances de la última década, en nuestras sociedades siguen existiendo graves desigualdades por razones de género, generaciones, orientación sexual, territorio, raza y clase. Son los principales problemas del país y de la región.

La desideologización de la política ha crecido en el capitalismo tardío. La cooptación de la política por el Estado ha tenido consecuencias importantes. Minimiza el rol de las fuerzas sociales, deja de lado los elementos ideológicos que sustentan cada acción institucional o social, otorga más fuerza a las tendencias inerciales del sistema político y social, al carácter amortiguador de la sociedad   presentado como realismo político.

Los procesos históricos del movimiento feminista han dado como resultado,   “un amplio, heterogéneo, policéntrico, multifacético, y polifónico campo” que se extiende más allá de las organizaciones o grupos propios del movimiento”, señala Sonia Alvarez (1998).

Estos  movimientos han dado debates culturales que problematizan los significados establecidos por las relaciones de poder dominantes. También las banderas del ecologismo han sido tomadas por corrientes ecofeministas. Ambas corrientes proponen  una concepción del mundo menos jerarquizada, con profundos cambios en la cotidianeidad, sin el sentido de acumulación alienada de más objetos de consumo (Puleo 2011).

Por otro lado existen debates dentro del feminismo  sobre la convergencia entre el capitalismo neoliberal y algunas formas de feminismo liberal.  En relación con los cuatro cuestionamientos principales de la segunda ola feminista hay una “resignificación” dice Nancy Fraser. La crítica al economicismo que ocultaba otras formas de opresión derivó en un énfasis en la cultura y la identidad sin referencias anticapitalistas. El cuestionamiento al androcentrismo basado en una injusta división sexual del trabajo fue incorporado por el sistema capitalista y el trabajo remunerado de las mujeres contribuyó a una estructura de hogares con dos proveedores que no contradecía la flexibilización y abaratamiento de la mano de obra propios del neoliberalismo. Los argumentos feministas contra el estatismo fueron reinterpretados dentro de los cuestionamientos neoliberales contra el Estado y vinculados a la promoción de las ONG.  El internacionalismo propugnado por las feministas pudo ser asociado con las políticas de gobernanza planetaria de esta época del capitalismo.

Si miramos para América Latina estos procesos no fueron homogéneos y las corrientes liberales no hegemonizaron. Las movilizaciones de hoy lo demuestran.

Actores para el cambio

Es necesario un análisis crítico y autocrítico del accionar de tres actores en el siglo XXI: gobiernos, fuerzas políticas y movimientos sociales. El triunfo de la derecha en Argentina, Brasil y Venezuela es demasiado fuerte para minimizar los errores de la izquierda y los movimientos populares.

Si el modelo de “hacer política” piensa a la gente como espectadora, podrá ser crítica o conformista con relación al gobierno, pero no construirá relaciones de fuerza sólidas. Si esas batallas culturales  empiezan a perderse, vamos en camino hacia la derrota política.

 Las luchas contra las concepciones patriarcales, la violencia hacia niños y mujeres, la discriminación hacia orientaciones sexuales y etnias diferentes, la destrucción del medio ambiente, las políticas autoritarias sobre drogas y seguridad, son parte fundamental de las contradicciones actuales. Se articulan con la lucha de clases. Estas luchas se enlazan en una perspectiva de democratización  profunda de la sociedad y el Estado, que es un instrumento y un fin en sí mismo. Hace a la concepción de una sociedad diferente y a la vez es una respuesta a los problemas inmediatos de la población para ejercer sus derechos.

Esa participación es acción social y cultural sobre los problemas existentes, y un camino  donde los movimientos feministas son protagonistas.

-Alvarez, S. E.1998. Feminismos Latinoamericanos. Florianópolis, v. 6, n. 2, p. 265, jan. 1998. ISSN 0104-026X. Disponíble en: <https://periodicos.ufsc.br/index.php/ref/article/view/12008>.  
García,C.T. Y Valdivieso,M., 2005, Una aproximación al Movimiento de Mujeres en América Latina. De los grupos de autoconsciencia a las redes nacionales y trasnacionales. OSAL 41.Año VI N° 18 set-dic 2005.
Sempol, D. 2013. De los baños a las calles. Historia del movimiento lésbico,gay, trans uruguayo 1984-2013. Random House Mondadori. Ed.Sudamericana. Uruguay
-Puleo, A. 2011. Ecofeminismo para otro mundo posible. Editorial Cátedra. Colección Feminismos. Madrid

*Artículo publicado en DINAMO N.º 11.  9 de marzo de 2017

Disponible en http://www.ladiaria.com.uy

¿Te preocupan las desigualdades? Te invitamos a conversar sobre ellas

¿Te preocupan las desigualdades de género, de étnia, de generaciones, económicas o simplemente por ser diferentes? Vení a conversar sobre ellas. Te invitamos a una mesa redonda sobre desigualdades con Mauricio Da Rosa, Soledad Salvador, Beatriz Ramírez, María José Bagnato y  Cecilia Rossell. Moderará Pablo Anzalone. Es el miércoles 15 de marzo a las 19 hs en el local de la Coordinadora B, Juan Paullier 1087 esq. Maldonado.

Te esperamos

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IZQUIERDA LATINOAMERICANA, DESIGUALDADES Y NUEVOS RELATOS por Milton Romani Gerner

Acabamos de estar en República Dominicana.  Seguimos de cerca la zozobra por el Huracán Mathew. En todo Caribe es época de huracanes y la alerta cunde, porque al azote del viento se le suma la pobreza e impotencia más absoluta. Barrios sin agua o sin luz. Pero no por el huracán. Siempre. Casas, cables, calles, alcantarillas, se caen, se inundan. Los aludes arrasan con el rancherío y las enfermedades hacen estragos.

Si hay un infierno cerca, se llama Haití. Pero toda la región se estremece. Todos los años desde hace siglos. Salvo Cuba y las costas de Florida, porque ahí hay prevención en serio y las condiciones son muy diferentes. Se salvan muchas vidas.

Hay otros azotes en toda la región: corrupción y violencia. Hay seres humanos  que por unos pesos, se hacen cargo de un asesinato  que no cometieron. Todo tiene su precio y mantener a la familia también. En zona de huracanes, ni siquiera conocieron el viento de cola del que tanto hablan por estos lares.

Son tormentas cíclicas. Hay otras que son creación humana. El colonialismo y el imperio hicieron lo suyo. Ahora, en esta fase del capitalismo el huracán mercado condena inexorablemente y en su irracionalidad, a mayor marginalidad, pobreza y desigualdad.

La izquierda latinoamericana, azotada por varios huracanes necesita colocar en su agenda sin tapujos, varios temas, aunque duelan. Se pueden prevenir, gestionando riesgos y reduciendo daños. El anti huracán de la autocrítica es impostergable. Reubicando a la política (esa tan desprestigiada y vapuleada) en los centros de mando. Ahorra vidas. No es una metáfora. Veamos lo que sucede en la región y los huracanes antisociales que se están desplegando con el costo humano que sobrellevara. Veamos también los graves errores que hemos cometido luego de gobernar por varios años, las insuficiencias. Cambiemos, porque no. Echarle la culpa a la derecha, es como culpar al servicio meteorológico. Vayamos por el pensamiento crítico. La desigualdad sigue siendo un reto. La forma en que nos relacionamos con un mundo complejo es otro.

No voy en tren, voy en avión… Vientos ciclónicos de ¿libre? comercio

El reportaje que realizo Natalia Uval a Gerardo Caetano en La Diaria (Gigante 17/10/16)  es ilustrativo y provocador. Excelente base para debatir el sesgo de nuestra política exterior. Sin buzones en la cabeza, sin fundamentalismos de ningún tipo. Ahora, si, yo soy muy pragmático y no creo que la discusión sea TLC sí o no. En realidad se trata de desplegar. Tratados, varios, Para el Desarrollo (TDPs). Caso a caso. Sin romper lo que ya se construyo. Propongo por ello una nueva metáfora que sustituya aquella del Tren que había que subirse, si o si. Que no lo tomamos.

Desde que el Huracán Sanguinetti hizo trizas toda la red ferroviaria, hablar de trenes en Uruguay es complicado. Quiero, ahora, ser bien pragmático para salir a pelear en un mundo complejo. Usar todo tipo de locomoción, lancha, bicicleta, cuatrimotor, tren bala, avión, incluso todos a la vez… Importa ver su itinerario, el destino y el criterio con que nos subimos a cada uno. Tener la agilidad de usar todos, siempre que sirva a nuestros planes de desarrollo y no porque no hay otro remedio. Hay otro discurso posible usando incluso, los autores críticos del mismo seno de los países centrales.

Las cámaras empresariales se manejan con pensamiento mágico. Ese al que recurren los niños, los timberos o los delirantes. Creen en la ilusiones muy cargadas, esas si, de ideología, acerca del maná que bajara del cielo con nuevas membrecías y con libertad de comercio. Escuché al Presidente de la Unión de Exportadores A. Queijo, decir que con Temer íbamos a andar muchísimo mejor. Búsqueda, agitador, afirmo que así pensaban varios empresarios. ¿De dónde sacaron la temeraria idea que Temer nos favorecerá? Nuestros empresarios son ramplones. Y chambones. Compran toda la merca que venden los mercachifles.

El Huracán Desigualdad

Es más que un motivo de indignación. Es un desafío político. Porque además desigualdad y violencia están vinculados. También en Uruguay, donde comienzan a surgir, los informes sobre la riqueza y la desigualdad estructural que sigue siendo un ciclón que genera pobreza. Recordemos que los índices de pobreza en la niñez nos siguen ofendiendo. Enojarse con eso es una estupidez. No interpela todo lo que hemos hecho. Sino que revela que algunas cosas tenemos que cambiarlas para mejorar.

 “La pobreza y la desigualdad son aún más inaceptables en un continente que no es pobre, pero si profundamente injusto. Si bien en la última década la cantidad de pobres ha disminuido sustantivamente, muchos de los que han conseguido este importante paso aún enfrentan, junto a otros que estaban allí antes, condiciones de extraordinaria precariedad. Un estudio reciente pone en un tercio de la población total de América Latina el número de personas que vive en hogares con un ingreso de entre 4 y 10 dólares diarios. Estos ya han salido de la pobreza que aún aqueja a más de 167 millones de latinoamericanos; pero llamarlos, “sectores medios”, tampoco tiene sentido.(…) El tema de la desigualdad ya no es latinoamericano sino hemisférico, por cuanto los países más desarrollados de la región también se enfrentan a condiciones crecientes de desigualdad y acumulación de la riqueza en manos de pocos hogares, al tiempo que excluyen a importantes sectores de su sociedad[1]

Las desigualdades no se expresan solo por la injusta distribución del ingreso.  Múltiples discriminaciones, se añaden: de clase, raza, género, orientación sexual, origen étnico. La exclusión es una maquina multidimensional que funciona como gran dispositivo de control y poder al servicio de la sumisión.

Joan Manuel Serrat ha denunciado una de las mayores crisis humanitarias: el Mediterráneo convertido en fosa mortífera. La xenofobia y discriminación que se extienden desde el Muro de Texas, donde La Bestia (tren que va desde Guatemala hasta la frontera cargado de migrantes) sigue arrojando hombres, mujeres y niños desesperados por salir del hambre, la violencia y la desesperanza. Al finalizar mi destino como Embajador ante OEA, recibimos a los mandatarios de Guatemala, El Salvador y Honduras por la crisis humanitaria de los 57.000 niños sin acompañantes abandonados en la frontera mexicano estadounidense. No hay muros (pague quien los pague, ¡Imbécil!!) ni alambrados de púa que paren a la gente que huye de la pobreza y violencia buscando, paradoja, el festín que promocionan desde el Norte,

Sin lugar a dudas, las enfermedades no transmisibles son un reto para la humanidad, como afirmo Tabaré Vázquez en Naciones Unidas. Pero la desigualdad persistente, que es obra de los seres humanos definiendo políticas, crece en forma exponencial. Es intolerable. Tanto como todo tipo de pensamiento dogmático, religioso de todo tipo o laico que promueven el odio y la guerra. Sea en nombre de cualquier dios o causa.

“Los economistas son buenos para analizara las debacles pasadas. Pero son pésimos para predecir las crisis futuras”[2]

Una joven periodista me alumbro sobre el autor de esta cita. Interesantes como Joseph Stiglitz y Paul Krugman. Aportan enfoques que brindan un recurso político para defender otro tipo de recetas. Intervenir de otra manera y no repetir como loros los manuales viejos de los organismos internacionales o de las pretendidamente inefables calificadoras de riesgo.

Robert Shiller analiza los aspectos psicológicos, narrativos, y las secuencias interactivas que generaron las ultimas crisis. Afirma que no tiene nada que ver con las supuestas reglas infalibles de las ciencias económicas.

Como psicólogo me complace leer de un economista, lo útil de mi disciplina y los limites que todas tienen. Epistemológicamente todo análisis debe partir de esa limitación. Fueron las ciencias duras que enunciaron el principio de Indeterminación: no se puede calcular el trayecto de las partículas, porque cuando las medimos u observamos incidimos en su trayectoria. Si esto es así para la física cuántica, como no lo será para las ciencias sociales y políticas. Aceptarlo sería un acto de humildad política y verdadero realismo. La grandilocuencia de los vaticinios económicos para negar las opciones que son política pura, es una matriz soberbia que nos inmoviliza.

Distribuir para crecer

Un prestigioso autor como Manfred Max Neef afirmaba que “la obsesión por el crecimiento es un disparate”[3] poniendo en cuestión no solo que tipo de desarrollo es deseable para nuestros pueblos, sino los limites del supuesto axioma del crecimiento.  Cogito ergo sum. Crecer, luego distribuir.

  1. Stiglitz es demoledor analizando el modelo de acumulación del actual sistema de mercado: un 1% supe millonario y concentrado, y un 99% restante. Esto implica que no es posible seguir creciendo. Hay que distribuir para crecer. Es cierto que quizás sea uno de las mejores propuestas de reformulación del capitalismo. Si. Regularlo, reformarlo, asegurar una nueva fase que impida o postergue las próximas crisis. Pero la izquierda no puede estar ausente de este debate. Hay que tomarlo. Es salirse de la letanía de los centros financieros internacionales y de las dudosas calificadoras de riesgo. ¿Es una solución mágica? No. Pero genera otro relato.

Un relato que genera grietas. Rompe y permite articularla con propuestas de justicia social y justicia política. Radicalizarla e ir por todos los derechos. No es una brújula del pensamiento revolucionario, pero si es una apertura para otro tipo de narración que no nos deje atados al discurso de los centros de poder y nos clave fijamente a un tren con destino fijo, que no podemos controlar. Hasta una patineta puede ser mejor. Se los dice un psicólogo.

[1] J.M Insulza Prologo Desigualdad e inclusión social en las Américas. 14 Ensayos. https://www.oas.org/docs/desigualdad/LIBRO-DESIGUALDAD.pdf

[2] Premio Nobel Ec.Robert Schiller

[3] http://www.eldesconcierto.cl/pais-desconcertado/2015/12/26/max-neef-la-obsesion-por-el-crecimiento-es-un-disparate/

Publicado en La Diaria

MATAR AL PADRE por Milton Romani

Freud era duro en el uso de las metáforas. Refiere a un proceso sobre un hecho cultural: matar simbólicamente a nuestros padres. Los todopoderosos de la niñez.

No se mueren solos. Tenemos que ser nosotros los que los bajamos del pedestal, para acceder a la adultez, para ser autónomos y libres. Lo sigue un momento depresivo inevitable.

“Sin los jóvenes no hay garantías a futuro”, titulaba Jorge Irisity una excelente nota de 2013 que difundimos días atrás, como tributo al gran compañero que se nos fue.

Somos un país y una izquierda poblada de “padres” viejos, con inevitables reflejos conservadores, que se resisten. Los jóvenes generan, siempre, alarma. Pero la renovación es un tema de todos, y muchos jóvenes movilizados en varios órdenes no deben esperar una cita amable.

Un artiguista del siglo XX*

El 5 de febrero de 1996, el general Líber Seregni comunicó en el acto de aniversario del Frente Amplio (FA) su renuncia indeclinable a la presidencia del FA. Lloramos, puteamos, rogamos, negociamos. Porque el general argüía que, en las conversaciones con los partidos tradicionales, el FA lo había desautorizado. Estaba convencido de acordar un proyecto de reforma constitucional que modificara el sistema electoral antiguo, sustituyéndolo por el actual, con elecciones primarias, y balotaje para definir la presidencia.

Había quedado en franca minoría. La mayoría estábamos convencidos de que era una maniobra blanco-colorada para impedir el acceso del FA en las próximas elecciones. El plebiscito se llevó a cabo el 10 de diciembre de 1996. Se impuso la reforma (apoyada por todos los partidos menos el FA) por apenas 0,5%. Surgía un nuevo liderazgo: Tabaré Vázquez, intendente de Montevideo, que había triunfado luego de una carrera política muy corta. Había integrado la Comisión Nacional que promovió la recolección de firmas y luego el Voto Verde.

En un tema confrontativo, altamente sensible como el de los derechos humanos, fuimos capaces de mantener una amplia y permanente movilización por dos años. Fue el FA con aliados importantes, y con todas las organizaciones sociales. A esa alianza aportaron fracciones blancas y coloradas (Rodolfo Nin Novoa, Víctor Vaillant). Perdimos a nivel nacional en abril de 1989. Siete meses después, Tabaré Vázquez ganó la Intendencia de Montevideo, el único departamento donde el Voto Verde había triunfado.

La movilización que no es contradictoria ni con las alianzas ni con el diálogo. Ahora tenemos mucho diálogo y pocas nueces movilizadoras.

Cito otro ejemplo de coraje político del general Seregni. De cuando nos aliamos y cuando conviene marcar identidades.

“A un lado los bagres y a otro las tarariras”

Así hablaba Seregni en una carta desde la cárcel, marcando su punto de vista de votar en blanco en las elecciones internas de 1982, cuando muchos grupos ya habían definido su apoyo a los sectores progresistas de blancos y colorados.

El desafío que tenemos sobre la reforma constitucional está un poquitín demorado.

Las reformas constitucionales siempre son polémicas. ¿Deben ser apoyadas por la gran mayoría del sistema político? No. Siempre fueron polémicas y democráticamente marcan un gran momento de debate de la sociedad. Si se quiere mayores reaseguros, vayamos a la elección de una constituyente, en la que estemos representados todos, se abra un debate franco e incluso se puedan presentar otros proyectos.

La mayoría de las reformas se han limitado a aspectos electorales, salvo la de 1966 (naranja) que impuso una centralidad autoritaria de nuestra institucionalidad. Tampoco es de recibo que nos distrae y amenaza nuestra tarea de gobernar. No interrumpe ni obstruye la acción de gobierno. Muy por el contrario, la fortalece. Renueva y mueve la modorra.

Gobernar, gobierna el gobierno. La fuerza política moviliza conciencias para remover los bloques culturales e institucionales que frenan los cambios. Diferentes y complementarias.

Se puede entender que en un momentos de crisis regional, de signos de incertidumbre económica, se establezcan diálogos que garanticen la gobernabilidad.

Pero no es menos cierto que si se nos va la moto en una inercia de no pelearse con nadie, no queda claro dónde están los bagres y dónde están las tarariras. La confrontación con la derecha económica y política no es incompatible con el diálogo. Se puede hacer lo uno y lo otro. Y viceversa.

El bagre ARU

No tuvimos una respuesta firme como FA a las impertinencias y majaderías que nos dispensó Ricardo Reilly en nombre de la Asociación Rural del Uruguay (ARU).

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, correcto y educado, respondió lo que podía desde su lugar. En estos diez años, la producción se multiplicó en todos los rubros. Nunca se produjo tanto. El valor de la tierra se multiplicó por cinco. Nunca tan pocos ganaron tanto. Políticas y promoción del Estado estuvieron ahí. ¿Qué es lo que dio el sector para toda la sociedad? Es verdad que hay sectores afectados por la situación cambiante. Los reclamos estentóreos son de una voracidad que sólo se asemeja a una desmesura de The Pig Law, la ley del cerdo. Hambre voraz que no sacia nunca al suino.

“Los impuestos, según el orador, atentan contra la producción. No le vino bien el ICIR, ni el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), ni el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), ni el Impuesto al Patrimonio, ni el de Primaria, ni la Contribución Agraria Rural, ni el de las herencias, ni los Consejos de Salarios, ni las ocho horas. Los impuestos y las tarifas públicas, para los oligarcas de la ARU caen sobre el lomo de las vacas, contra la producción de terneros y la cadena productiva de la carne. Obvio, el gran Reilly sueña con un país ideal en donde cuando nace un bebé el país es más pobre y cuando nace un carnero el país es más rico” (“Tanta prosperidad me abruma”, Alberto Grille, Caras y Caretas, 23/09/16).

Todo depende del punto de vista del observador

“[…] El de Ricardo y Gonzalo Reilly Arrarte, que concentran 4.684 hectáreas en Cerro Largo; ambos dirigen una empresa ganadera agrícola que incluye dos establecimientos y la cabaña de Hereford La Alborada. Ricardo fue directivo de la Sociedad Criadores de Hereford. A las posesiones de los Reilly habría que sumar las 4.068 hectáreas, también en Cerro Largo, de su madre, Isabel Arrarte Haro; las 5.600 hectáreas propiedad de Martha Irene Arrarte Haro y Edgar Hampe Vilaró; y las 3.724 de Sebastián Hampe Arrarte y Federica Hampe Arrarte. El complejo familiar Reilly-Arrarte-Hampe-Haro concentra en Cerro Largo unas 18.600 hectáreas” (“El poder de la concentración”, Samuel Blixen, Brecha, 15/02/13).

Veamos. Una hectárea es igual a 10.000 metros cuadrados. Un poco más que una cancha de fútbol. Es al menos ofensivo que el lamento de esta gente no tenga siquiera la caridad cristiana de mirar a tantos que la pelean sin alcanzar, no digamos una manzana, un alquiler, una vivienda precaria, sino unos escasos 15.000 pesos mensuales.

Fue un discurso cargado de ideología. Tiene el tupé de criticar al gobierno del FA por ideológico. Letanía: limitar el papel del Estado en materia de intervención económica, realizar una apertura económica hacia el exterior, jerarquizar el papel del empresario privado y promover el ingreso de capitales extranjeros. Aquellos viejos tiempos en los que Benito Mederos era un ministro de ellos y en los cónclaves de San Miguel y Nirvana de la dictadura se encaminaba la desregulación permanente ya no vuelven. ¿O quizá sí, de otra manera?

Ahora que digo cónclave cívico-militar y ajustes. No vendría mal que la ARU adhiriera al reclamo de ajustar la Caja de Pensiones y Retiros Militares, que le cuesta al Estado 400 millones de dólares anuales y sigue introduciendo en la sociedad un malestar respecto de otro rasgo de la impunidad y la desigualdad. De eso, nada. La oposición tampoco dijo nada. De la denuncia de espionaje en democracia, tampoco.

*Título del libro de Gerardo Caetano y Salvador Neves.

Publicado en La Diaria,  30/9/2016