LA CULTURA CREA CULTURA por Ignacio Martínez*

Dominio Público pagante

El Dominio Público es el resultado de la Legislación vigente (artículo 42 de la Ley de Derecho de Autor N° 9739). Determina que luego de 50 años del fallecimiento del autor, sus obras pasan a formar parte del Patrimonio Público. En nuestro caso, si bien no requiere la autorización del autor y/o sus herederos para su uso, sí debe abonar una tarifa determinada

¿Quién fija esa tarifa? El Consejo de Derecho de Autor (CDA) que es el organismo asesor del Poder Ejecutivo y nombrado por éste, cuya función es proteger el Derecho de Autor en toda sus formas y, en el caso que nos ocupa, custodiar y administrar las obras que están en el Dominio Público.

¿Quién administra la recaudación? Se definió que lo hiciera AGADU, la organización recaudadora más antigua del país (nacida en 1929), con mayor experiencia y capacidad para dicha gestión.

Las tarifas referidas tienen los mismos precios que las aplicadas a las obras protegidas por el Derecho de Autor, no obstante lo cual, el CDA está habilitado para determinar otros precios más bajos o incluso tarifa cero cuyas finalidades de utilización así lo determinaran.

¿A quién beneficia el cobro de tarifas por obras que reposan en el Dominio Público? ¡Aquí está el asunto! Esos dineros se vuelcan a COFONTE (Comisión Fondo Nacional de Teatro), a FONAM (Fondo Nacional de Música) y a los Fondos Concursables. En los países donde el Dominio Público no se paga, quienes hacen adaptaciones de esas obras sí cobran el 100% como si fueran obras originales; el verdadero autor ya no.

Si esos fondos no se volcaran a COFONTE, no se hubiesen dado decenas de puestas en escena ni adquirido infraestructuras teatrales ni giras. Lo mismo sucede con FONAM, que acaba de cumplir 21 años. Muchísimos músicos no hubieran podido adquirir instrumentos ni realizar recitales ni grabaciones o espectáculos o cursos o libros. Los Fondos Concursables verían reducidos sus recursos. ¡Sin estos fondos estas tres entidades no existirían y cientos de miles de compatriotas no habrían accedido a esos valores culturales!

¿Qué significa todo esto? Que los autores fallecidos siguen generando aportes significativos a la cultura nacional. Que el Estado, es decir, todos nosotros, tenemos este emprendimiento legal como una política autogestionaria. Nosotros mismos, el pueblo uruguayo, generamos esos fondos para solventar la cultura como un derecho fundamental, fuera del Presupuesto Nacional.

Si esto no fuera así, COFONTE, FONANM y los Fondos Concursables desaparecerían o tendrían que echar mano a partidas presupuestales del Ministerio de Economía y Finanzas y estarían sujetos a la voluntad política del partido que lo dirigiera. Eso ahora no es posible. Es ley que el Dominio Público sea pagante para financiar cientos y cientos de proyectos que luego llenan los teatros, las salas, las calles, los tablados, en fin, le dan vida a la cultura del país.

Nadie debería estar en contra del Dominio Público pagante, salvo que quiera disponer de las obras como mercancía para sus propias ganancias, sin pagar nada.

Quienes están en contra, son los mismos que quieren reducir los años de protección de las obras del autor después de que fallece. Hoy deberá aguardar 50 años post mortem para que pase a Dominio Público. Para estas personas sería deseable que el Derecho del Autor cesara en el momento mismo de su fallecimiento y, por supuesto, no fuera pagante para que nadie  reciba beneficios de la obra.

Este tema también debería considerarse en el Parlamento para unificar en 70 años la protección de los Derechos de Autor como es en todo el Mercosur y en Europa, para citar dos ejemplos de referencia.

Estos son temas en debate, aún dentro de quienes estamos involucrados directamente con ellos. Los de afuera son de palo. Se impone que nuestros legisladores asuman con lucidez y proyección la defensa irrestricta del Derecho de Autor, donde las limitaciones y excepciones sirvan, por ejemplo, para las personas ciegas o con baja visión, como acaba de suceder, beneficiando a ese sector importante de la población, pero no limiten y restrinjan los Derechos perjudicando a los autores.

Para alentar la creación y beneficiar el acceso pleno a la cultura, es imprescindible proteger y alentar a sus creadores y sus derechos.

*Escritor – Secretario del Consejo de Derecho de Autor.

Nota: todo lo aquí expuesto responde a posiciones exclusivamente personales.

Publicado en el semanario uruguayo VOCES el jueves 9 de noviembre de 2017

FABULADORES DE LA REALIDAD por Ignacio Martínez

Algunos irresponsables de la política, hacedores de realidades a base de bolazos, rumores y mentiras, están hoy sobre sillones de una impunidad que le hace muchísimo daño al país.

Un senador como Pablo Mieres que habla en Montevideo Portal sobre la catastrófica gestión, acusando al gobierno claro está, no solamente se apoya en la desafortunada categoría de los adjetivos, sino que mira la realidad con un solo ojo, encima entornado y por el agujero de la cerradura. Su mundo es muy chiquito y su visión es limitada salvo que haya otra motivación que no quiero creer (¿seré demasiado ingenuo?), pero del término catastrófico el lector sacará sus propias conclusiones.

El Dr. Gustavo Salle dijo en Radio Carve el 15 de marzo de este año que la negociación entre Polgar, Castillo y Abdala deriva en esta estafa del plan de vivienda sindical. ¿Ha probado algo? ¿Se ha procesado a alguien? La manija contra la central de trabajadores ya lleva años en este señor y sus aliados. ¿Cuáles son sus propósitos? Su conducta habla de una muy baja reputación profesional.

Almagro dijo en el diario La Nación de Argentina, también el 15 de marzo, que Aprobar la suspensión del desnaturalizado gobierno venezolano es el más claro esfuerzo y gesto que podemos hacer en este momento por la gente del país, por la democracia en el continente, por su futuro y por la justicia. ¿Han aprobado algo similar con el desnaturalizado gobierno de Brasil? ¿Qué opina de las límpidas elecciones que acaban de suceder en la patria de Bolívar? ¿Puede hablar de dictadura, de gobierno desnaturalizado? ¿Por qué no se dedica a terminar con los infames bloqueos que lleva adelante EEUU con el fin de ahogar estos países?

No podemos permitir que día a día asistamos a un ping pong de dimes y diretes cuya única finalidad es destruirnos como país.

Muchos de esos voceros se parecen al Departamento de Estado de EEUU que inventa la nación agredida, la frágil seguridad nacional, y ve enemigos en todas partes capaces de atentar contra la paz americana. La verdad es que todo eso apunta a obtener más recursos para las FFAA norteamericanas, más recursos para abastecerse de armamento y para fortalecer su irracional carrera armamentista y nuclear.

La frutillita la corona Lacalle Pou cuando afirma que se está frente a la inacción de los gobiernos del Frente Amplio o acusa de la extrema lentitud o afirma que estamos ante una economía con serios problemas de competitividad, decenas de miles de puestos de trabajo perdidos, la más preocupante crisis de la historia de nuestra enseñanza,…, y una grave situación de aislamiento comercial.(Congreso de TODOS, octubre 2017, Flores)

Con esa caracterización, Luis Alberto, cerrá y vamos. La verdad es que estamos frente a fabuladores de una realidad que no es así. Ya un ideólogo de la propaganda lo había anunciado: Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá. Lástima que el autor de esta máxima haya sido Joseph Goebbels que muchos siguen al pie de la letra.

La lista en diarios, radios y televisión es larga…

Nosotros, por nuestro lado, debemos profundizar lo que estamos haciendo bien, cambiar lo que estamos haciendo mal y hacer lo que no estemos haciendo. Bienvenida la crítica que construye. Ni un solo lugar a la palabra irresponsable que destruye. La política no es, no puede ser esto último.

Artículo publicado en la contratapa del semanario uruguayo VOCES el jueves 26 de octubre de 2017

 

LIBERTAD DE PRENSA por Ignacio Martínez

La libertad de prensa es la abstención total de injerencias de los poderes políticos, económicos, religiosos o de cualquier otro tipo, en los medios masivos de comunicación y en el trabajo de los periodistas.

La libertad de prensa es dar la mayor cantidad de elementos, libres de censuras o tapujos, para alentar a la opinión pública a pensar por sí misma, a sacar sus conclusiones, a decidir, exhibiendo las diversidades y los matices.

La libertad de pensamiento es la disponibilidad de los espacios para que todas las ideas y opiniones se puedan expresar, aún aquellas que están en contra de las ideas del medio periodístico que las profesa.

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarloVoltaire (1694-1778). Filósofo francés.

La libertad de prensa no es decir lo que se me canta, usando una tribuna que tenemos un puñado de personas y yo.

¿Puedo mentir a nombre de esa libertad? ¿Puedo tergiversar las opiniones, las informaciones o sacar frases de contexto y largar bolazos?

A nombre de la libertad de prensa ¿pueden decidir los que controlan los medios de comunicación qué se ve o se oye o se lee?

Bien sabemos que no existe la objetividad en ninguna disciplina periodística, pero el eje de la contradicción se sitúa entre quienes digitan los medios que producen las noticias y los contenidos, y los beneficios para la población que los consume.

Hoy, desde varios medios masivos de comunicación, hay una incitación constante a la violencia. La gran mayoría de las series y las películas que se ofrecen, de procedencia estadounidense, son violentas. Hasta los programas deportivos, aparentemente inocentes, también se suman a esa incitación.

Durante horas asistimos a la denigración de la mujer como ser humano, al consumo como única conquista del paraíso terrenal, a la reiteradísima crónica policial cargada de morbosidades y truculencias, al chusmerío infame de los círculos de la frivolidad y la estupidez. Las informaciones están cargadas de inexactitudes por deformación u omisión.

Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro. Groucho Marx, actor estadounidense.

Si hoy nos dispusiéramos a ejercer un control público de lo que se emite, ya saldrían las voces acusándonos de violar la libertad de opinión y de intentar censurar la libertad de prensa o de empresa.

Lo que sucede es que yo quiero ejercer mi libertad de prensa. Esa libertad no está en el control remoto, en hacer zapping, en mover el dial. Los medios masivos de comunicación son herramientas sociales fundamentales de construcción de información, de cultura, de valores para la convivencia y por ende deben ser dirigidos por la sociedad civil, y no por sus empresarios. Es la sociedad la que tiene todo el derecho de decidir qué función deben tener, qué deben transmitir, qué es información y cómo se deben suministrar los espacios de opinión.

Debemos insistir en convocar a un debate nacional sobre los medios de comunicación y su función en la sociedad.

 El periodismo es libre o es una farsaRodolfo Walsh, escritor argentino

Hoy es una farsa. Debe liberarse de las corporaciones que digitan la información a nivel mundial, de los círculos del poder que deciden las programaciones y de un tipo de periodismo que muy frecuentemente tiene un lenguaje de mala calidad que no construye, destruye.

Parafraseando a Federico García Lorca, concluyo que debemos hacer esfuerzos por enaltecer un periodismo que nos dé alas, no pezuñas.

Artículo publicado en el semanario uruguayo VOCES el jueves 14 de setiembre de 2017 

 

EL PODER DEL CONOCIMIENTO por Ignacio Martínez

Así como la esencia de la angurria empresarial capitalista es dominar cada vez más la producción, concentrar la riqueza y poseer cada vez más mercados, la esencia del poder de las corporaciones del saber, es ser dueños del conocimiento y de la información, e incidir y determinar la construcción de la cultura de los pueblos.

Esos poderes están cada vez en menos manos. Se retroalimentan. Los dueños de los medios de producción se alían con los dueños de las grandes cadenas informativas y de los centros informáticos que pueden decidir con mayor o menor sutileza, qué vemos, qué oímos y qué debemos saber.

Esta construcción del pensamiento desde las usinas ideológicas del poder, no es nueva. Se ha venido procesando con la misma evolución de lucha entre las clases beligerantes. El mayor triunfo de la dominación es que, al fin del camino, el dominado quiera parecerse al dominador.

Al faraón o al césar no sólo les interesaba poseer la fuerza de los esclavos, sino también que los mismos sometidos se sintieran complacidos con el lugar social que les asignaban. Por supuesto que nada fue sencillo y, al igual que hoy, la prédica ideológica, convincente y sojuzgadora del poder, se combinó con la fuerza militar dominante.

En la actualidad, aún dentro de la burda barbarie, la dominación es más sutil. Cuando  estamos infinitamente comunicados, cuando tenemos acceso a la más variada información, cuando parece que se estuviera globalizando el conocimiento, la verdad es que se está imponiendo un modelo de vida, una manera de ver el mundo, un pensamiento único, el de los propietarios del conocimiento.

Como ejemplo vemos que la educación debe estar al servicio del mercado de trabajo. Serás ingeniero en apretar tuercas. Tendrás un título universitario, sí. Pero de la formación universal, nada. Del conocimiento de la historia, nada. De tus orígenes y tu cultura y tus raíces, cada vez menos.

El sistema te dará lo necesario para que vivas y produzcas esencialmente siempre al servicio de que te conviertas en un adicto consumidor.

Las industrias armamentistas y farmacéuticas (hoy también dueñas de grandes corporaciones agroindustriales), fabricarán guerras locales para vender, dividirán el mundo en productores de materia prima, en centros industrializados y en grandes mercados de consumo.

Se busca imponer una cultura alimentaria, de hábitos y costumbres, de modelos de vida, de cultura cinematográfica, musical, literaria, donde también las artes sean una mercancía.

Así como se quieren apropiar de las semillas y de los yuyos, también quieren digitar nuestras manifestaciones culturales y artísticas, y nuestros conocimientos.

El asunto es que lo aceptemos así, tal cual es. El asunto es que nos deslumbremos con el modo de vida americano o finlandés o neozelandés o… y nuestras aspiraciones de vida sean siempre individuales, nunca colectivas. El asunto es que comamos esa comida o nos vistamos de esa manera o nos deslumbremos con esas culturas, resignándonos a que las cosas son así y no pueden ser de otra manera. El proceso de aggiornamento del capitalismo hoy es ideológico, poseyendo el saber como resorte fundamental del poder. Esto, salvo matices, es igual para el eje de EEUU, de Alemania, de China y Japón.

El otro día en una escuela de niños muy pobres hablamos de lo peor del mundo. Salieron a luz muchas cosas (la guerra, las drogas, los robos), pero no salió en ningún momento la pobreza.

Publicado en Voces 17/8/17

 

PRIORIDAD NACIONAL NÚMERO UNO por Ignacio Martínez

Yo te desafío,
con duros versos te golpeo el rostro,
te embarco y te destierro.
Yo con otros,
con otros, muchos otros,
te vamos expulsando
de la tierra a la luna
para que allí te quedes
fría y encarcelada
mirando con un ojo
el pan y los racimos
que cubrirá la tierra
de mañana.

(fragmento final de la Oda a la Pobreza, de Pablo Neruda)

Varias fuentes consultadas dan cuenta de que la pobreza en Uruguay la padecen principalmente nuestros niños.

Es irrefutable que han sido los gobiernos de izquierda que vinieron bajando los índices de esa cruda realidad. En el primer año de gobierno de Vázquez, los índices daban cuenta de que el 50% de las personas que estaban bajo la línea de pobreza eran menores de 18 años. Hoy ese índice ha bajado a 18%.

Otro dato no menor es que al día de hoy el 96,6 de todos los niños de nuestra sociedad accede a educación primaria, mientras que el 68,1% lo hace en secundaria y sólo el 37,6% llega a una formación terciaria. De los niños y jóvenes de nivel más bajo, sólo logran finalizar el 45,2% en secundaria y el 10.9% en terciaria, mientras que si los comparamos con los niños y jóvenes de los sectores más acaudalados vemos que el 96,1 termina educación media y el 70,9 termina educación media superior.

Se ha avanzado, sí, pero se vuelve imprescindible desterrar definitivamente que 6,2% de los hogares uruguayos esté hoy por debajo de la línea de pobreza y que el 20,01% de niños menores de 6 años sean pobres.

Se ha trabajado mucho, sí. En 2006 el 53,4% de los niños menores de 6 años era pobre, mientras que en 2016 cayó al 20,1%. Pero no es suficiente.

Debemos proponernos una cruzada para eliminar la pobreza entre nuestros niños y niñas. El INAU, los programas del MIDES, la UdelaR, el MSP, el novísimo Sistema de Cuidados, la Escuela Pública, la sociedad civil organizada (léase cooperativas, sindicatos, iglesias, etc), deberíamos instrumentar un sistema de coordinación, de información y de trabajo permanente para hacer frente a este flagelo social inadmisible. Está en nosotros desterrarla definitivamente. Lo que no se logra derrotar, puede volver y crecer.

¿Es mero voluntarismo? ¿Acaso no se puede? ¿Es una cuestión de recursos que no tenemos?

Aspecto básico a superar, ya ahora, es no quitar la Asignación Familiar a los niños que desertan de la educación porque afecta a los más pobres. El derecho a esa mínima protección social se debe asegurar y, en todo caso, atacar el abandono educativo por otro lado. Es imprescindible agilizar los mecanismos de adopción. Debemos tener la voluntad política de anunciar con vehemencia: ni un solo niños con hambre o frío o desprotección en nuestro país.

Los invito a recorrer la periferia de Montevideo y de las capitales departamentales. Hay una realidad que golpea y no podemos hacernos los distraídos.

(Datos recientes de UNICEF e INE)

Publicado en VOCES el jueves 6 de julio 2017

 

HABÍA UNA VEZ UNA DEMOCRACIA… por Ignacio Martínez

 …que se creía que era la única, la mejor, la insuperable. Así lo han predicado desde 1830 los fundamentalistas de esta democracia, (con sus variaciones en 1918, 1933, 1942, 1952 y 1967).

Francia y EEUU han sido tomados como referencia, sin importar la Francia colonialista que se burló de la liberté, égalité, fraternité, dominando y masacrando a los pueblos de Vietnam, Argelia, Mauritania, Senegal, Guinea, Malí, Níger, Chad, República Centroafricana, República del Congo, Dominica, Haití, para nombrar algunos.

El democrático EEUU ha invadido países de todos los continentes. Lanzó las bombas atómicas en Japón en agosto de 1945. Mantuvo su prédica del milagro americano, exterminando y reprimiendo en su propio territorio a las poblaciones autóctonas y negras.

Esta es la democracia representativa que nos han inculcado como la única, la mejor. Cada cinco años se cambian presidentes, ministros, secretarios y  asesores. Cada cinco años cambian los senadores, los diputados, sus secretarios, los intendentes y los curules. Entonces los programas cambian, las estrategias cambian y los nuevos funcionarios de la democracia se enarbolan en nuevos planes.

Sin embargo en esta democracia los dueños de la tierra no cambian, los dueños de los bancos no cambian, los dueños de los medios de información tampoco cambian.

Cuando uno propone nuevas democracias, ponen el grito en el cielo. ¿Eliminar el senado? No. ¿Hacer una democracia más participativa que representativa? No. ¿Poder rendir cuenta a mitad del período y sustituir a quien el pueblo decida? No. ¿Eliminar el veto presidencial? No. ¿Hacer una democracia más parlamentaria y menos presidencialista? No. ¿Que los ministerios se nutran de colectivos de gente directamente vinculada a su materia? No.

Quisiera ver trabajadores y pequeños y medianos productores en el Ministerio de Ganadería y en el Ministerio de Industria. Quisiera ver maestros, profesores y gente de la cultura en el Ministerio de Educación y Cultura. Sería bueno tener representación de los diversos órdenes en todos los organismos, como es en la UdelaR o en el BPS.

Quisiera que la comunidad organizada tuviera directa incidencia en cada resorte de decisión y de puesta en práctica del Programa de gobierno. Eso nos haría mejores y protagonizaríamos la construcción de nuestras propias vidas, nuestra ciudadanía y nuestro país.

Para eso se debería transformar la Constitución, se debería elegir una Constituyente como acaba de hacer el pueblo venezolano ejerciendo su voto no obligatorio, amparándose en la Constitución vigente y apoyándose en verdaderos principios democráticos y no en hipócritas a sueldo, amantes de falsas democracias que, por ejemplo, hace unos días llamaban al pueblo de Venezuela a que no fuera a votar. Más de ocho millones de venezolanos hicieron oídos sordos. Hoy Venezuela avanza hacia una nueva democracia más participativa, acrecentando su sentido de pertenencia. El debate está abierto.

Publicado en Voces