TODOS SON NUESTROS HIJOS Un recuerdo de Olga Ramos por Adriana Cabrera

Todos la identificamos como “la abuela de Soledad” porque junto a la búsqueda de su hija Ileana García, y su yerno, Edmundo Dossetti, detenidos desaparecidos el 21 de diciembre de 1977, en Buenos Aires, Olga tuvo que enfrentar, con éxito, la recuperación y educación de su nieta. También tuvo que darle respuestas. Soledad preguntaba y sus preguntas fueron adquiriendo profundidad a través de los años. Así se fue enterando de lo que, muy dentro de ella, ya sabía. “Nunca le mentimos”, me cuenta, “porque si nosotros le mentíamos, ¿en quién iba a confiar? Le decíamos que sus padres querían estar con ella pero que no los dejaban”. Alguna vez manifestó temor. Cuando su abuela viajaba a Buenos Aires, una vez a los cuatro años, le pidió que no fuera. “Tengo que ir a buscar a papá y a mamá, le decía, porque yo tenía esperanza. ¿Cómo iba a pensar que alguien fuera capaz de matarlos?” “Y si te llevan a vos ¿con quién me quedo yo?”, le preguntó su nieta.

Recuperarla había sido “muy arduo”. “Esa noche cuando los militares le hicieron abrir al portero ellos estaban por cenar”, nos cuenta, “eran las once u once y media. Entraron con violencia, los bajaron por la escalera a golpes, empujones y patadas. Ileana empezó a gritar: qué van a hacer con mi hija. Se ve que se aferraba a ella. Los vecinos vichaban por los visillos como podían. Oyeron las cachetadas y los golpes hasta que la arrastraron al ascensor desvanecida. A Soledad se la dieron al portero. Dijeron que le iban a avisar a los abuelos para que la vinieran a buscar. Pero nadie nos avisó. Cuando pasaron tres días, el vicepresidente del consorcio le escribió una carta al padre de mi yerno. Enseguida vino mi consuegra a avisarme y nos fuimos a Buenos Aires. Soledad ya no estaba. Fuimos al juzgado. Gasté en abogados y escribanos porque no sabía qué pasos dar. Después me acordé que Ileana me había dicho: mami si nos pasa algo andá a Suipacha 280. Era el ACNUR. Pero en ese momento no me acordé. Primero fuimos al juzgado y la jueza nos dijo que la nena estaba en la Brigada Femenina de San Martín. Era una bebé de siete meses y no tuvieron la sensibilidad de ponerla en una casa-cuna, la pusieron en una cárcel de mujeres. Cuando fui allí, Soledad ya no estaba. Las milicas me hicieron el cuento, y me dolía cuando entraban y se persignaban ante la virgen y después hacían las cosas que hacían. Me dijeron que se la habían dado a una familia y después no me la traían. Recién la recuperé el nueve de enero. Me seguían. Yo nunca presté atención porque no tenía miedo de nada. Pensarían que me conectaría con alguien. Yo estaba simplemente desesperada y desorientada. En el hotel me habían dicho que me seguían unos Ford Falcon cuando salía. Pero yo no veía a nadie. Iba a las embajadas como me decían. Los muchachos de los juzgados de San Isidro me daban trencitos con alguna indicación. Pobrecitos, vaya acá, vaya allá, me decían arriesgándose. Un día vinieron a buscarme los milicos aunque yo no les había dado la dirección y me dijeron que ya tenían a la nena que podía ir a verla. Fue en vísperas de Reyes, yo le había comprado un juguete. Cuando la vi, le dije: Soledita, que era como la llamaban sus padres,¿me das un besito? Porque Ileana, ese mes que yo estuve, le estaba enseñando a dar un besito. No sabés lo que fue, el salto que dio. Reconoció la voz, reconoció su nombre. Uno cree que no se acuerda de nada, pero dentro de ella está todo ese daño que le hicieron, la violencia con que golpearon a su madre, la violencia con que irrumpieron en la casa, la violencia de separarla de todo, de estar quién sabe con quién, de ni siquiera darle su verdadero nombre. Ella ya decía papá y mamá. El padre como trabajaba todo el día, cuando llegaba a la casa le decía a la madre: dejame que la baño yo, si no, no se va a enterar de que tiene padre, el flaco era muy alto y la ponía en el antebrazo, le cantaba canciones y le echaba agua. Ileana le tomaba el pelo diciendo que no tenía tono, de mañana se levantaba temprano a prepararle la mema y se la llevaba a Ileana para que se la diera”.

Olga tuvo que esperar al diez de febrero para tener a su nieta. Tenía una fotocopia del DNI de Soledad, fotos y además, los vecinos atestiguaron que se trataba de su abuela. “Todo eso me ayudó”, continúa, “la jueza decía que las autoridades declaraban que los padres no estaban requeridos”. Olga podía tenerla pero no sacarla del país. “Estábamos viviendo en el altillo de una pensión. Un día fui al juzgado y había otra jueza, mi lucha en ese momento era por restituir a sus padres a Soledad, nunca pensé que alguien los hubiera matado. Me costó años convencerme. Ella me dio un papel que me daba la guarda, yo no sabía que era dentro de Buenos Aires solamente. Ahí me ayudó la ignorancia, ella me dijo ¿se anima a irse a Montevideo con Soledad? Cuando fui a comprar los pasajes el señor de la agencia me dijo, usted con esto no puede sacar a un menor del país, y yo le dije: la jueza me dijo que sí. Y él me dijo, yo no tengo inconveniente en venderle el pasaje, pero la van a hacer volver de Montevideo. Y cuando llegué acá le pasé a Soledad a mi marido por arriba de la barandita para yo ir más fácil al mostrador a hacer los trámites, y ahí salimos. No teníamos plata para un taxi y nos vinimos en ómnibus con la nena. Después cuando fui a ver al cónsul, él me dijo que lo que yo había hecho era un secuestro”. Olga volvió a Buenos Aires para hacer los trámites pero nunca más con Soledad.

Ella y su esposo habían sido blancos de Erro. Un día, sin ponerse de acuerdo, ambos se hicieron frenteamplistas. Quizá por eso entendieron que su hija luchara contra la dictadura. “Ileana tenía diecisiete años cuando conoció al Flaco. Un 25 de abril, lo conoció en el parque. Cuando vino la democracia supimos que eran del GAU. No sé si por suerte, pero no sabíamos nada. Yo veía que hacían cosas, veía a los compañeros en su casa, pero qué les iba a reprochar si estaban haciendo lo más digno. Ellos estaban siempre pensando en volver. Aunque él tenía un buen trabajo. Yo estuve con ellos todo el mes de noviembre del 77 porque Soledad cumplía seis meses y el Flaco, cumplía 25. Quise estar con ellos y me tomé las vacaciones en noviembre”. “Cuando regresé, Iliana todos los días nos escribía un poquito porque no quería que nos perdiéramos los adelantos y las gracias de Soledad. Él siempre escribía algo al final. La última carta fue el 21 de diciembre del 77.”

Cuando le hablo de su participación en Familiares me cuenta que fueron Luz Ibarburu, María Esther Gatti y Violeta Malugani las que los contactaron. La decisión de buscar juntos a los desaparecidos fue algo que Olga y su esposo tuvieron que pensar unos días. No tenían miedo por ellos, tenían miedo por lo que le pudiera suceder a Ileana y su compañero en caso de estar vivos. Sin embargo se integraron y fueron fundadores de la agrupación. Luego de recuperada la democracia recibió algo de información sobre el destino de su hija. “Adriana Chamorro, una detenida política, cuando terminó la dictadura argentina nos llamó por teléfono desde Canadá y nos dijo que había estado con Ileana en un calabozo cuatro o cinco meses hasta el 28 de junio cuando se la llevaron. Después vino a Uruguay e hicimos la denuncia ante la comisión investigadora del Parlamento. Volvió también hace un tiempo cuando pretendíamos la extradición de (ex marino Jorge) Tróccoli porque sabíamos que era el responsable de la desaparición de mi hija y mi yerno. Pero alguien lo ayudó. No sé quién”. Olga es una de los familiares que denunciaron cinco o seis traslados clandestinos a Uruguay de cerca de cuarenta uruguayos detenidos en Argentina entre 1977 y 1978 ante el juez Luis Charles. La causa tuvo como resultado la condena de Gregorio Álvarez y Juan Carlos Larcebeau. “Hubo condenados, pero Tróccoli que era el responsable directo huyó” me dice. Una investigación administrativa atribuyó la responsabilidad al ex embajador en Italia, Carlos Abín quien fue por esto separado del cargo.

Conversando sobre la situación actual, Olga afirma que “el Estado tiene que hacerse cargo. Me dio fastidio cuando Mujica dijo que no quería que esos pobres viejitos murieran presos. ¿Y de estos pobres viejitos?”, pregunta y se señala a sí misma, “que nunca le tiraron una piedra con una honda a nadie, que lo único que han hecho fue luchar por restituir la democracia y por sacarlos a ellos del aljibe donde estaban bebiendo orines, ¿no merecen la compasión de él? El gobierno tiene obligaciones con nosotros. Mi esposo murió llamando a su hija y confundiendo todo el tiempo a Soledad con Ileana. En esta casa no se dejó de nombrar un día a mi hija. Estoy sentada aquí y me parece verla entrar. Tendrían que haber tenido más respeto. El otro día, (en el Batallón 14), para mí fue horrible ver aquel cuerpito tirado boca abajo. Porque todos los que encuentren son nuestros hijos”.

Publicado en No te olvides

NUDOS CRITICOS DE LOS PROCESOS LATINOAMERICANOS por Pablo Anzalone

Selectividad estratégica del Estado y gobiernos de cambio

Introducción

El mundo sufre hoy agudamente la epidemia del Coronavirus Covid 19 . Varias opiniones (Barcena 2020) señalan que ninguna de las grandes pandemias de la historia irrumpió en un mundo tan poblado (más de 7700 millones de personas) ni tan interconectado y con un planeta ambientalmente enfermo. Vale ahondar en el concepto de un planeta ambientalmente enfermo, o de un modelo de civilización depredador y biocida. Esta situación es considerada la mayor crisis humana y de salud de este tiempo. El grave problema sanitario rápidamente está generando una emergencia alimentaria, social y económica. Comienzan una serie de transformaciones cuyas consecuencias todavía no conocemos. Sabemos del riesgo de que los peores efectos económicos se descarguen sobre los sectores populares y también de mayores limitaciones a las libertades públicas y los DDHH. También surgen valiosos procesos de solidaridad y creatividad en este complejo escenario.

Los Estados son protagonistas fundamentales en esta crisis. Ni siquiera los fundamentalistas del mercado pueden negar su rol . Es así que el tema del Estado y en particular la selectividad estratégica del Estado vuelve a estar sobre la mesa en esta coyuntura. La selectividad estratégica como concepto es una herramienta teórica relevante para analizar el Estado. Nos interesa ampliar su utilización en el análisis de los procesos progresistas latinoamericanos del siglo XXI.

Los diversos gobiernos de izquierda latinoamericanos durante las primeras décadas del siglo XXI son un hecho histórico sin precedentes para el continente. Vivimos en una región donde las estructuras y prácticas autoritarias están profundamente enraizadas en la historia, desde la esclavitud de poblaciones afroamericanas y el despojo de los pueblos indígenas al terrorismo de estado de las dictaduras. La mayor o menor democratización de la sociedad y el Estado son un nudo crítico de los procesos latinoamericanos y desde allí podemos analizar los “gobiernos de cambio”.

Cuando Juan Carlos Monedero (2019) hace una revisión del concepto “selectividad del Estado” y enfatiza su carácter “estratégico” aporta una precisión teórica importante. Apoyándose en Nicos Poulantzas (1969, 1974, 1976, 1977) 1y Bob Jessop ( 1999, 2017) esta concepción del Estado cuestiona la idea de que se trata de algo neutral utilizable de la misma forma por cualquier sector social ni tampoco es un mero instrumento de las clases dominantes o una determinación estructural simple e inamovible.

Hemos escuchado varias opiniones2 que sostienen que las fuerzas progresistas apostaron todo al Estado (del cual controlaban solo el gobierno y hasta cierto punto) y perdieron porque la derecha ganó terreno en la sociedad. Me parece un cuestionamiento interesante. Con la salvedad que las afirmaciones muy categóricas requieren investigación empírica, para salir del etiquetado fácil y analizar la complejidad de actores y estrategias en paises muy distintos durante una larga década.

Concebir el Estado como una relación social entre fuerzas sociales y políticas, nos devuelve tres tipos de problemas :

a) ¿Hasta que punto, cómo y dónde se modificaron las reglas de juego del Estado y su relación con la población, analizando sus estructuras y funcionamiento? .

b) ¿En qué medida las fuerzas sociales, la sociedad organizada y los sectores populares fueron capaces de fortalecer su accionar, incrementar su poder, transformarse ellas mismas, en este período? ¿Cómo lucharon junto con los gobiernos progresistas, o en los espacios que éstos abrieron, o también cuestionándolos?.

c) ¿Qué rol jugaron las fuerzas políticas como tales, más alla de su rol institucional en gobiernos o parlamentos? ¿Cuál fue su accionar en relación con la población, su democracia interna, su participación en los debates societales, tanto los inmediatos como en los más trascendentes de acumulación hacia un patrón civilizatorio diferente?.

No podemos perder de vista el contexto histórico. América Latina hacia fines del siglo XX puede caracterizarse como democracias “de baja intensidad” que incluyen graves desigualdades, violación sistemática de derechos y fracturas sociales de clase, etnia, género, generaciones y territorios. Ésta es una región marcada por dispositivos de concentración antidemocrática del poder, cooptación de la política por el poder económico, hegemonía ideológica neoliberal, políticas represivas hacia el conflicto social y las drogas, fuertes mecanismos de opresión de clase, patriarcales y étnicos.

La reciente ofensiva derechista a nivel continental volvió a poner la violencia y el agravamiento de las desigualdades en el centro de la escena. Sin embargo no ha logrado hasta el momento estabilizar una nueva situación y sostenerla en el tiempo. La rebelión popular en Chile, las movilizaciones en Ecuador y Colombia, las protestas contra el golpe militar en Bolivia, las luchas feministas en todo el continente, muestran un panorama de resistencias múltiples. Por otro lado el gobierno de Lopez Obrador en México y de Alberto Fernández en Argentina, dos países relevantes en la región, evidencian que también a nivel de gobiernos los progresismos siguen siendo alternativas vigentes. Más que la constitución de un nuevo ciclo continental asistimos a un escenario con procesos divergentes.

Gobiernos progresistas, Estado y democracia.

Los gobiernos progresistas lograron un descenso importante de la pobreza y la indigencia, creando una trama de protección social, y mejorando las condiciones de vida de amplios sectores postergados (aunque el porcentaje de la riqueza apropiado por el sector mas rico no se modificó). Las izquierdas latinoamericanas llegaron al gobierno en Estados llenos de selectividades, sesgos y contradicciones, como dice Monedero (2019). En poco más de una década lograron iniciar cambios significativos en lo social y lo institucional, pero también dejaron en pie estructuras de poder concentrado en manos de la derecha y debilitaron su vínculo con los movimientos de masas.

Los enclaves de poder reaccionario que operaron para desgastar y luego derrotar los gobiernos progresistas fueron varios. En Brasil vimos la complicidad activa del Poder Judicial y los mecanismos de “lawfare”, así como la confluencia de mayorías parlamentarias conservadoras, de la gran prensa, de algunos grupos religiosos y el Ejército que se convirtió en un factor clave del gobierno de Jair Bolsonaro. En Bolivia el Ejército y la Policía dieron un golpe de Estado junto con un levantamiento promovido por algunos sectores.

En Uruguay el triunfo de la derecha se produjo en noviembre de 2019 por una diferencia mínima, en un proceso electoral limpio. Fue necesaria una coalición de cinco partidos que van desde la derecha liberal a la ultraderecha para derrotar al Frente Amplio por un escaso margen. El FA, (expresión de la unidad de la izquierda desde 1971) sigue siendo la principal fuerza política del país, obteniendo más de 10 puntos por encima del Partido Nacional en octubre 2019. Aún así fue derrotado y eso exige un analísis crítico y autocrítico de su accionar y los 15 años en el gobierno.

La persistencia de enclaves de poder reaccionario, expresiones de la “selectividad estratégica del Estado”, fue un factor que incidió en el desgaste del FA y el crecimiento de las derechas. Un ejemplo fue la crisis militar (generada por las sentencias de dos Tribunales de Honor y la conducta del comandante en jefe) que mostró la subsistencia de concepciones de la Doctrina de la Seguridad Nacional en la cúpula del Ejército. El Teniente General Manini, comandante en jefe destituido por el presidente Tabaré Vazquez se convirtió en candidato a la presidencia y obtuvo una representación parlamentaria con 2 senadores y 7 diputados, sumándose a la coalición derechista gobernante, pero presionándola constantemente hacia la ultraderecha. Manini y su partido han hecho una prédica fuerte contra el Poder Judicial, contra la Comisión Interamericana de DDHH, y en defensa de los militares responsables de crímenes durante la dictadura. La difusión reciente de las actas del Tribunal de Honor al Coronel Gilberto Vazquez por parte de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos volvió a poner sobre la mesa los crímenes cometidos en dictadura (torturas, asesinatos, desapariciones, coordinación represiva en el cono sur, etc) y también en democracia (asesinato de Eugenio Berríos, planes de asesinato de dirigentes de izquierda, etc). Más allá de esas confesiones del Coronel Vazquez lo que aparece con mucha claridad es la responsabilidad de la cúpula militar desde la recuperación de la democracia. Ninguno de estos tribunales de honor, ni los comandantes en jefe de turno consideraron a los asesinatos, torturas y desapariciones como lesiones al honor militar, no se investigó ni se enviaron al Poder Judicial los elementos que surgían de las declaraciones recogidas. La persistencia de la ideología dictatorial en los mandos militares es un grave capítulo pendiente para la democracia uruguaya, donde operó muchas veces la permisividad del poder civil ante grados muy altos de autonomía militar. Como señala la declaración de Familiares de Detenidos Desaparecidos el 30 de agosto de 2020: “Cuanto más sabemos de los horrores y arbitrariedades de esos años, mas incomprensible se hace esta tolerancia y continuidad. Así creció un poder corporativo paralelo, que emerge cada vez que ve tocados sus intereses, especialmente cerrando filas para no enfrentar a la Justicia.”3

Al mismo tiempo las batallas por los DDHH, que tuvieron en Uruguay varias derrotas políticas fuertes (ley de caducidad, plebiscitos en 1989 y 2009, etc.) también obtuvieron logros que la Asociación de Familiares de Desaparecidos reconoce.4

En otra institución con una larga historia de represión política y social como la Policía, el gobierno frenteamplista desarrolló políticas diferentes y puso especial énfasis en la formación democrática de sus oficiales.

El oligopolio mediático que controla casi todos los canales de televisión abierta y por cable, operó sostenidamente con una agenda contra el gobierno progresista, promoviendo el alarmismo y la inseguridad exhacerbando la crónica roja. Se aprobó una ley de medios con sentido democratizador, aumentando la pluralidad, fortaleciendo los medios comunitarios, pero su implementación fue débil y tardía, a pesar de que la gran mayoría de los recursos de impugnación presentados por el sector privado ante la Suprema Corte de Justicia, fueron rechazados por ésta.

Selectividad estratégica y cambios estructurales

La represión brutal a las movilizaciones populares en Ecuador, Chile, Colombia y Bolivia en 2019 es un ejemplo doloroso del carácter de estos Estados, que no dudan en violar los derechos humanos y las garantías democráticas, frente a la protesta social. Al mismo tiempo todo parece indicar que no alcanza con la represión para garantizar el orden.

Para las fuerzas populares surgen escenarios complejos donde la movilización social es un elemento clave pero insuficiente . En este nuevo contexto latinoamericano la reflexión crítica sobre el Estado y sus contradicciones, su autonomía relativa y vínculos de clase, es imprescindible. También la sociedad, sus actores, complejidades y contradicciones, sus luchas en diversos planos requieren una mirada crítica, innovadora.

No alcanza la decisión política de los gobernantes para cambiar estructuralmente el Estado, modificando profundamente la “selectividad” preexistente. Se necesitan correlaciones de fuerza, relaciones de poder que permitan abordar exitosamente esas transformaciones. No se trata de un acto puntual sino de un conjunto de acciones que produzcan cambios políticos y culturales. En tal sentido merece la pena investigar sobre nuevas formas de hacer política y alianzas con fuerzas sociales. Las modificaciones en las estructuras políticas y sociales así como en el desarrollo de prácticas participativas son cuestiones claves que varían en cada proceso . Las diferentes formas de hacer política deben analizarse desde el ángulo de su aporte a la mayor democratización de la sociedad y el Estado. Cuando se redujo la política a la labor de gobierno, institucionalizándose, tuvo efectos limitantes sobre el conjunto social y sobre los partidos. Se debilitó la acción política en la base, reducida muchas veces a las campañas electorales .La preocupación fue que la fuerza política no interfiriera con el gobierno en lugar de centrar los esfuerzos en dinamizar la participación ciudadana en los asuntos públicos. La lógica de que el gobierno sea considerado el único motor de cambios, reduce los roles de la militancia política y social a un papel de apoyo y seguimiento. Pensar la política en términos de cargos de gobierno y de carreras personales, contribuye a su “estatización” y puede llevarla a la defensa de los status quo, haciendo más difícil una visión crítica de lo que se está haciendo.

Por otro lado se han desarrollado procesos que van en un sentido democratizador, tanto en la escena nacional como en campos específicos. Las experiencias más fecundas permitieron la recuperación de la política como práctica colectiva . Estas prácticas contribuyen a la construcción de la noción de pueblo, pensado como proyecto histórico y lucha por la hegemonía.

En el período progresista ganaron espacio las políticas públicas orientadas a los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, a la ciudadanía plena y la inclusión social. Estos modelos de crecimiento con redistribución generaron una mejora significativa de la situación social . Eso es trascendente en un continente con tanta pobreza y desigualdad acumuladas, aunque puede ser pertinente un análisis de los modelos de sociedad que ponga en cuestión la idea de un crecimiento económico sin límites, el propio concepto de desarrollo y su relación con la naturaleza y el consumismo como sinónimo de bienestar.

Un aspecto a jerarquizar en el análisis de este período es la creación de formas de participación social en las políticas públicas. “La construcción de políticas públicas bajo formatos de participación social extendida no fue solamente una cuestión de estrategia política para los gobiernos del Frente Amplio, sino también seña de identidad y expresión de su concepción de la democracia” (Bentancour y Busquets 2019). Estos autores destacan que las experiencias participativas se caracterizaron por su universalidad.

Faltó un desarrollo mayor de esta participación a través de mecanismos democratizadores que fortalecieran el entramado social. Hubo pasos interesantes en varios planos pero fueron insuficientes en relación con la dimensión y complejidad de los desafíos planteados (Anzalone 2018). Hablamos de salud, educación, seguridad, vivienda, convivencia, cultura, recreación o deporte, y otros muchos campos. En ninguno de ellos ha sido posible gestar transformaciones profundas sin democratización radical, sin protagonismo mayor de la sociedad, sin valores emancipadores, sin movilización social.

Como señala Castells (2009, 2020) las relaciones asimétricas de poder, implican que algunos actores tienen la capacidad de definir las reglas de juego. Un desafío fundamental es modificar esas relaciones en cada campo de la sociedad, ampliando la cantidad de actores, haciendo oir la voz de los postergados, generando estructuras más abiertas y participativas y también construyendo prácticas sociales transformadoras con arraigo en la sociedad que definan el sentido de los discursos hegemónicos.

Una investigación que realizamos sobre participación social en salud (Anzalone 2018a, b) destacó la creación de espacios donde la voz de los usuarios pueda expresarse, no solo en la base sino en la conducción del Sistema Nacional Integrado de Salud SNIS. La participación de usuarios, trabajadores y comunidades genera una nueva forma de gobierno del sector, que amplía las bases de sustentación de las políticas del SNIS y enriquece sus contenidos.

Hay un debate teórico y politico que viene desde el siglo XX. Durante décadas gran parte de las fuerzas populares concibió la “toma del poder” como una llave mágica que resolvería todos los problemas. Esa concepción del poder se centraba en el control político-militar del Estado y desde allí la economía y la sociedad. Muchas experiencias demostraron el error de subestimar los componentes ideológicos y culturales de todo proceso social por un lado y por otro las libertades democráticas y los derechos humanos, como principios orientadores reduciéndolas a su versión liberal. Aquella visión estatista y centralista dejaba de lado la democratización radical de la sociedad y el Estado como parte esencial del proceso y también de las utopías.

Conclusiones

Un elemento que erosionó los procesos progresistas fueron las debilidades a la hora de democratizar profundamente el Estado y la sociedad incluyendo la persistencia de enclaves de poder reaccionario. Eso dificultó la profundización y sustentabilidad de los cambios.

Las reformas “progresistas” pueden ser emancipatorias y no solo paliativas, pueden construirse “utopías reales” sostuvo Eric Olin Wright (2013). Juan Carlos Monedero (2019) dice bien que oponer reforma y revolución resultó ser un error teórico y político. También lo fue concentrarse solo en el gobierno, dejarse cooptar por el Estado y no jerarquizar al mismo tiempo el trabajo social, la organización social, las múltiples luchas culturales y políticas con sentido emancipador. Permitir enclaves reaccionarios fue acompañado de debilidades y contradicciones de las políticas de empoderamiento de los sectores populares. Mirando América Latina, las movilizaciones populares fueron vistas, en varias coyunturas, como un problema, un peligro o un adversario de los gobiernos progresistas. En varios casos cuando se produjo la ofensiva reaccionaria los gobernantes de izquierda no contaban con la movilización activa de la población, porque el vínculo se había ido deteriorando.

Las izquierdas se deben un proceso de reflexión autocrítica, que “no tire el niño con el agua”, minimizando los avances construidos, ni se atrinchere en la defensa de todo lo hecho; que no busque chivos expiatorios, ni autoflagelación. Se trata de enriquecer el pensamiento y la acción hoy con los aprendizajes que surgen de los procesos anteriores.

Reinventar el Estado, construir una democracia alternativa, descolonizar, desmercantilizar y democratizar la vida, como propone Boaventura De Souza Santos (2002, 2006, 2016) requiere cambiar la sociedad al mismo tiempo. Referentes ecofeministas como Amaia Sanchez Orozco, Yayo Herrero y Laura Gomez han sido muy enfáticas en ese sentido. No solo porque ambos, Sociedad y Estado, están muy imbricados y se influyen mutuamente, sino porque una transformación de esas dimensiones requiere una alianza amplia de actores sociales y políticos , que cambie los poderes que sostienen el status quo y las desigualdades. Las luchas feministas son protagonistas fundamentales junto con otros movimientos populares de trabajadores, estudiantes, pobladores, creando un abanico plural. Ese proceso no está exento de contradicciones y la transformación de los valores y vínculos patriarcales interpela también a instituciones de distinto tipo de toda la sociedad y también a las fuerzas populares. La postergación de las mujeres, su invisibilización, las múltiples violencias y abusos que sufren, ya no se aceptan en silencio e impunemente. La aparición de nuevas y crecientes denuncias de mujeres abusadas muestran como operan los micropoderes machistas en instituciones muy diversas que van desde la academia al Carnaval. Crean así nuevas posibilidades de cambio cultural, cuestionando la reproducción de las desigualdades hacia el futuro.

Al mismo tiempo la experiencia latinoamericana muestra que la unidad de los movimientos populares es un elemento fundamental que no ha sido facil de construir y de sostener. Las divisiones en el campo popular tienen una larga historia en la región, sembrando derrotas, frustrando esfuerzos, reproduciendo sectarismos y dogmatismos varios.

El posicionamiento ético es la base para todos los razonamientos y conductas. El rechazo a la corrupción, al arribismo, el sectarismo, las lógicas autoritarias, manipuladoras y de control, es parte de los valores que sustentan las luchas democráticas. También es un elemento de la autoconstrucción de los movimientos populares y las fuerzas políticas. La gestación de valores solidarios y emancipadores, la sensibilidad y el compromiso con las grandes mayorías, contra las injusticias, la opresión y las desigualdades en todos los planos, la defensa de la vida como principio, son procesos culturales de enorme valor político y social.

Es preciso revalorar el concepto de entramado social participativo, integrador, heterogéneo, como un factor esencial de una democratización radical del Estado y la sociedad que modifique la selectividad estatal heredada.

Referencias Bibliograficas

.- Anzalone, Pablo (2018). Investigación sobre participación social en el SNIS.Disponible en : http://www.oiapss.org/wp-content/uploads/2017/08/Investigacio%CC%81n-sobreparticipacio%CC%81n-social-en-salud-versio%CC%81n-final.pdf

.-Anzalone, Pablo (2018b). “Participación social en el Sistema Nacional Integrado de Salud en Uruguay”. En Las disputas por lo público en América Latina y el Caribe. Hector Rene Mena Mendez et al. Buenos Aires.CLACSO; Washington: Transnational Institute of Latin America;Buenos Aires: IEALC- Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, 2018. Disponible en : http://209.177.156.169/libros/Las_disputas_por_lo_publico.pdf

.- Barcena, Alicia (2020).Hora Cero: Nuestra región de cara a la pandemia. CEPAL . Disponible en https://www.cepal.org/es/articulos/2020-hora-cero-nuestra-region-cara-la-pandemia

.-Castells,Manuel (2009) El poder en la sociedad en red. España . Alianza Editorial.

.-Castells, Manuel (2020) La crisis de la democracia liberal . Conferencia dictada en el Curso Estado Gobierno Democracia. CLACSO. Disponible en https://youtu.be/271lV6kLVGM

.-Monedero, Juan Carlos (2019). “Selectividad estratégica del Estado y el cambio de ciclo en América Latina” en Ouviña, Hernán y Thwaites Rey, Mabel (Compiladores) Estados en disputa .Auge y fractura del ciclo de impugnación al neoliberalismo en América Latina, . Buenos Aires .Clacso-IEALC y otras.

.- Bentancour, Nicolas y Busquets, José Miguel (2019). La izquierda gobernante en uruguay (2005-2015). Análisis de un experimento democrático participativo . Versión en español del artículo “The governing left in uruguay (2005–2015). A Participatory Democratic Experiment”, publicado en Latin American Perspectives. Nº 224, vol. 46 (1), pp. 137-151, enero-febrero de 2019.

.- Bentancur, Nicolas y Busquets, Jose Miguel (2017). Capacidades estatales y cambio en las políticas públicas: el caso de Uruguay bajo los gobiernos del Frente Amplio (2005-2015) . Brasil. Soc. e Cult., Goiânia, v. 20, n. 1, p. 127-146, jan./jun. 2017 .

.-Jessop, Bob. (1999). The strategic selectivity of the state: reflections on a theme of Poulantzas, Journal of the Hellenic Diaspora, N° 25 (1-2), 1-37. Disponible en: https://bobjessop.wordpress.com/2014/06/16/the-strategic-selectivityof-the-state-reflections-on-atheme-of-poulantzas/

.-Jessop, Bob (2017) . El Estado. Pasado, presente y futuro. Madrid. Catarata.

.-Poulantzas, Nicos (1969). Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista. España. SigloXXI.

.-Poulantzas, Nicos (1974).Fascismo y dictadura: la tercera internacional y el problema del fascismo. España. Siglo XXI

.-Santos, Boaventura de Souza y Avritzer, Leonardo (2002). “Para ampliar el canon democrático. Una introducción” en Souza Santos, Boaventura Democratizar la Democracia. Los caminos de la democracia participativa. Río de Janeiro. Civilizacao brasileira. Http://www.scribd.com/doc/47374091/18546712-lect-1-leonardo-avritzer-boaventura-de-sousasantos-para-ampliar-el-canon-democratico

.- Santos, Boaventura de Souza (2006). Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a una ecología de saberes. Biblioteca CLACSO.

.-Santos,Boaventura de Souza (9 mayo 2016). Hay que empezar de nuevo. Dinamo.La Diaria.1,4.http://ladiaria.com.uy/articulo/2016/5/hay-que-empezar-de-nuevo/ .

.-Wright, Eric Olin (2013) Construyendo Utopías Reales. España. Akal Ed.

1 Nicos Poulantzas siempre me ha parecido un aporte teórico sustantivo para el pensamiento crítico . Sus análisis en “Poder Político y Clases Sociales”, “Las Clases Sociales en el Capitalismo Actual”, “Fascismo y Dictadura”, “La Crisis de las Dictaduras”, han brindado herramientas valiosas para el estudio del Estado y las luchas políticas.

2Rita Segato lo afirmó casi textualmente en el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico. Bs. As 2018

3https://desaparecidos.org.uy/2020/08/30-de-agosto-de-2020-dia-internacional-del-detenido-desaparecido/?fbclid=IwAR0YQ-vp70pvDZrXGMUp9sSHbOwu6p1FEjaYq-SFtyQUtU_eTK9PyuI0jq4

4“Los avances alrededor de este tema han sido muchos y fueron posibles gracias al movimiento popular, a los trabajos de memoria, a la activa participación de jóvenes generaciones que defienden la memoria ya que entienden que el pasado y su presente están estrechamente vinculados y no quieren impunidad; al crecimiento de conciencia sobre la variedad de derechos y sus propias luchas por leyes que han ampliado nuestra visión de la libertad y el deber ser en sociedad. Gracias a ese constante e intenso trabajo desde muchos sectores de la sociedad, el tema no sólo no ha podido ocultarse, sino que el conocimiento de la dictadura, la empatía por encontrar a los desaparecidos, y la persistencia en los tribunales de Justicia ha forzado a los políticos de todos los partidos a reconocer estos reclamos. La Justicia, lentamente, ha ido integrando la imprescriptibilidad de estos delitos. La perseverancia de las causas, la sentencia de la CIDH, el trabajo de la Fiscalía Especializada, logran avances con algunos procesamientos de una enorme lista de imputados.¡No es un logro menor! Hasta los que reclaman impunidad y acusan a la Justicia de venganza, reconocen implicitamente los gravísimos delitos cometidos. Pero la dimensión de esta escasa justicia obtenida no ha conseguido dejar claro a los ojos de nuestro pueblo el carácter institucional de la represión durante el Terrorismo de Estado.” Declaración de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos 30 de agosto 2020.

1Este documento fue presentado como trabajo final del Curso Estado Sociedad Democracia de CLACSO (2019-2020), con algunas actualizaciones y agregados de agosto 2020.

PALABRAS de Ignacio Martínez (*) en la presentación del libro de CHELA FONTORA

Buenas tardes para todos. Es un gusto estar aquí, en esta Facultad, para hablar del libro autobiográfico realizado por Chela Fontora, compañera, amiga, luchadora social, parte de estas lides que suponen la procura de un mundo mejor.

También es un honor compartir la mesa con la Licenciada Manuela Abrahan, con la Dra. Silvia Rivero y con un Representante del Centro de Estudiantes.

No voy a hablar específicamente del contenido libro. No suelo hacerlo cuando presento diferentes tipos de obras literarias porque creo que los libros hablan por sí solos y hay que leerlos para que cada uno se forme su opinión.

Quiero referirme sí a lo que el libro significa. En estos tiempos de empeñosa desmemoria, de esfuerzos para sembrar olvido y de tergiversaciones de la historia reciente, es fundamental que se produzcan este tipo de trabajos testimoniales que son momentos de la vida de una mujer que representan momentos de la vida de un pueblo, de un país, de un mundo.

¿Para qué leer tanto dolor? ¿Para qué saber de aquellas cosas que sucedieron hace cincuenta años o veinte o setenta?

Los avatares vividos por Chela Fontora nos enseñan a conocernos más. Muchas veces digo a los niños con quienes trabajo casi a diario, que las páginas de los libros son como espejos que nos ayudan a vernos mejor, a conocernos, a comprender el mundo que nos rodea.

Esa memoria es la que nos permitirá regar nuestras mejores partes; es la que nos permitirá también reconocer los brutales o sutiles planes que quieren convertirnos en meros consumidores, en meros adaptados a este sistema de la putrefacción de la vida que la deshonra y la destruye.

Este sistema de explotación al que estamos sometidos, es el sistema del olvido, de imponer el pensamiento único de que las cosas son así y no pueden ser de otra manera, es el sistema de la resignación, del conformismo, del consumo, de la frivolidad, de la convalidación del patriarcado donde los curas sigan siendo padres y las monjas sigan siendo sólo hermanas, y donde dios, que dicen que nos dio la vida, nunca, jamás, pueda ser, por ejemplo, una mujer.

No se preocupen, no voy a decir que Chela es dios, ni mucho menos, ni voy a detenerme en cuestiones religiosas que respeto, pero sí voy a decir que esta mujer tuvo la valentía, a su manera, de contarnos todas esas cosas que nos sacuden el alma y que también dan cuenta del oprobio al que estuvimos sometidos en los peores tiempos de la historia reciente. Eso también nos da pistas de cómo nosotros no debemos ser. No debemos ser como el torturador, como el señor feudal de los cañaverales o de los grandes latifundios. No debemos ser como los galenos que supervisaban la tortura. La memoria también nos va a permitir todo eso. Pero será la historia contada con toda la verdad sobre la mesa, la que, finalmente, nos dará luz sobre la compleja concatenación de las relaciones sociales, ideológicas, políticas, religiosas y culturales que hicieron posible esos tiempos de oprobio. Como ya dije, este libro nos enseña a regar nuestras mejores partes con la intención, por ejemplo, que de esta casa, nuestra entrañable Universidad de la República, salgan los mejores profesionales y las mejores personas, y no las más nefastas, los más sinvergüenzas, como también han sabido producir sus aulas.

Luego, entonces, con esa memoria y esa historia, podremos desembocar, sin titubeos ni pactos secretos, en la justicia que nos dé alas para ascender hacia la construcción de un nuevo país en ese futuro que no llegará si no lo vamos a buscar.

Por eso hablo del entorno de este libro, de todo esto que rodea este trabajo de Chela que contó con la colaboración de compañeros que lo leyeron antes de que saliera y contó con la contribución del Departamento de Cultura del PIT-CNT que me honro en integrar, para que su editorial Primero de Mayo, finalmente lo editara.

Este libro también da cuenta de cómo del dolor se pude sacar esperanza, de que de la derrota circunstancial se puede augurar una victoria duradera, del empecinado intento que tuvieron los perversos del mundo en eliminarnos. Hoy podemos decir que Chela está acá, que nosotros estamos acá, que nuestros hijos y nuestros nietos están acá. Anhelo con toda mi alma que ellos, estas nuevas generaciones que descienden de esos bárbaros, no aprendan a odiar, aprendan a amar que de eso se trata la vida y la revolución que pregonamos, pero que sepan, que sepan todo, que no ignoren nada, que conozcan la verdad de todas las cosas, de lo que hicieron y, definitivamente, también construyan el principio de la justicia como un valor fundamental para la vida y sean mejores que sus progenitores como ustedes, generaciones nuevas, también sean mejores que nosotros.

En este libro se habla de la cárcel, de la lucha, de las sacrificadas marchas cañeras, de la clandestinidad, de los allanamientos parecidos a demoliciones, de la tortura, pero también se habla de la capacidad del ser humano de convertir todo eso en esperanza, de cuando las presas recibieron a Chela en la cárcel de la calle Cabildo cantando Cielo mi cielito lindo, danza de viento y juncal… Este libro nos va a decir que aquellas muchachas que entonaban esa canción eran compañeras de 18 años con miradas profundas, de una madurez apresurada.

Hoy veo también muchas muchachas que se rebelan, por ejemplo, contra el nefasto patriarcado. Ellas, y nosotros junto a ellas, han, hemos, conquistado muchas cosas. La ley de Reproducción Humana Asistida, la tipificación de femicidio como delito grave, más allá de algunas observaciones que se puedan hacer, han sido conquistas relevantes, pero debemos redoblar esfuerzos para seguir avanzando en la transformación del ser humano nuevo, ese que sea capaz de ser crítico y autocrítico, responsable y co-responsable, analítico y reflexivo, cooperativo, solidario y creativo, siempre creativo. Estas son las mejores partes de las que hablaba y que tenemos que regar todas las mañanas contra el sumiso, el indiferente, el casi anulado intelectualmente, el egoísta y el rutinario.

Y para ello necesitamos que se escriban libros de este tipo, necesitamos que se hagan encuentros de este tipo. El mundo necesita de personas como Chela, capaces de decir, aunque duela, y de nuevas generaciones como ustedes, capaces de escuchar sin indiferencia. En relación a esto podríamos inventar aquí una consigna que diga bien fuerte ARRIBA LOS QUE ESCUCHAN, sobre todo en un mundo donde hay claras intenciones de que nadie oiga, nadie comprenda, nadie pregunte, nadie dude, nadie innove y todos obedezcamos.

Muchas llamas se han encendido. Hace unos días aquel gran Ernesto, hombre luminoso, hubiese cumplido 90 años, aunque se murió a los 39 y empecinadamente siguió encendiendo llamitas después de asesinado.

El asunto, entonces es seguir procurando encender llamitas sin temor, sin ambages, convencidos de que de una u otra forma esas llamas no se apagarán y que para cosechar el mundo nuevo, dulce como la caña dulce, es necesario quemarla antes, algo así como para que la vida vieja, perimida, obsoleta y capitalista, finalmente pueda parir la vida nueva, esperanzadora, colectiva, igualitaria y para todos.

Muchas gracias.

Facultad de Ciencias Sociales 20.6.2018

(*) Escritor. Presidente del Departamento de Cultura del PIT-CNT

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Tributo a Liber Arce, un 14 de agosto, con Hugo y Susana, un 20 de setiembre

Escribe Milton Romani

Un dia despues del asesinato de Liber, pase a ser un detenido a disposicion del Poder Ejecutivo en el 5o de Artilleria. Tenia 18 años. Llegue y me encontre con profesores, sindicalistas, compañeros de militancia. Habian asesinado al primero de lo que seria luego una larga lista de estudiantes y obreros que luchabamos contra el ajuste autoritario del gobierno de Pacheco que goberno con Medidas Prontas de Seguridad, mantenidas con el apoyo de todo el P Colorado y una minoria del P Nacional. La congelacion de salarios y el abordaje de todos los representantes de la oligarquia, con Peirano a la cabeza, se hizo a tiros y repression. Las FFAA intervinieron, ya en ese entoncies, como cuarteleros de los miles de sindicalistas y activistas estudiantiles que desfilaron por todos los cuarteles de la patria, a disposicion del Poder Ejecutivo. Fue un ensayo general de lo que vendria despues. En lo economico, pero tambien en la alianza civico militar que volvio a poblar los cuarteles de la patria con el tacho, la capucha y la picana. Siendo, hasta hoy, para ignominia de la patria, cementerios clandestinos de honrosos ciudadanos y ciudadanas. El honor de los uniformes solo resplandecio en militares artiguistas como el Gral. Seregni, Gral. Licandro, Gral. Zufriategui, Gral Pedro Aguerre, Gral. Pedro Montañez, Brig. Gral Geronimo Cardozo, Gral. Edison Arrarte, Gral Arturo Baliñas, Almirante Oscar Lebel, Cnel. Oscar Petrides, y otros.

Liber ArceEsto lo escribi hace unos años. Sigue siendo un tributo a todos y todas:

Ese 20 de setiembre de 1968 concurrimos a la Universidad los pocos que quedábamos sanos de la agrupación del FER del Instituto Miranda. Indignados y asustados. El día anterior en una jornada de movilización callejera, al grito de “Gobierno gorila, abajo las Medidas” el primero que cayó herido fue el gordo Ruben. Tres impactos. Uno en la cara, otro en el pecho y si mal no recuerdo el otro en una mano. Nos dijo que un milico había tirado con escopeta. Al ratito, traen en andas al flaco Luis. El sí estaba gravemente herido, en la barriga cuatro impactos y en la zona genital un charco de sangre. Fueron cayendo luego, varios. El flaco Luis fue operado varias veces con riesgo de vida.

Le sacaron un par de metros de intestino. Años más tarde, fue procesado: 9 años de Penal. El gordo Ruben, también pasó 14 años en prisión… Ambos, salvajemente torturados. Todavía conservan en sus cuerpos aquellos proyectiles. Hace un par de años, al Flaco Luis (que se recibió de médico al salir de prisión), a 30 años de aquellos episodios, debió ser nuevamente operado por bloqueos intestinales de riesgo. Secuelas; memorias del cuerpo.

Fuimos, decía, a la convocatoria de la FEUU para repudiar la represión. Era multitudinaria. Las barricadas llegaban a Tacuarembó. La policía atacó salvajemente. Usaban armas de reglamento sin ningún tipo de miramientos. Nos recluimos en la Universidad. Allí, en su casa, estaba el rector Maggiolo, tapándose la boca con un pañuelo para protegerse de los gases que habían creado una nube densa. Estaba. Ponía el cuerpo. Tarde en la noche, cercados, en la azotea, nuevamente varios compañeros cayeron heridos en la cabeza… Ahí, con mis 18 años, mordiendo la impotencia, atragantado de bronca y de dolor, resolví emocionalmente incorporarme a la lucha armada. El enfrentamiento era desigual.

Al otro día, me levanté y mi madre acongojada me dijo que habían asesinado a dos estudiantes. Susana Pintos y Hugo de los Santos. A Hugo lo conocía por ser muy amigo de mi primo Daniel. Supimos encontrarnos frecuentemente en aquellos cumpleaños de 15 que poblaron nuestra adolescencia. Gomina, sonrisa gardeliana y pilchas impecables, iban al tono con su simpatía e inteligencia. Estudiaba Ciencias Económicas. Nos habíamos conocido en el Neptuno, y él fue nuestro capitán del equipo de waterpolo. Tenía pasta de capitán. Comprensivo, dicharachero. Lo mataron cuando tenía 20 años.

Nuestro compromiso militante era muy precoz. Quizás indiscernible de las naturales rebeldías juveniles. La vivimos auténticamente. No nos engrupieron ni los “marxistas leninistas” ni la intelectualidad uruguaya que “nos mandaba al frente”. Más bien que el empuje de aquella generación produjo terremotos en alguno de ellos. Nuestro proceso constituyó un fenómeno mucho más rico, más complejo y de mayor interés democrático. De mayor interés para ver las líneas de aprendizaje y de creación de estímulos morales en una sociedad. De compromisos.

Fue un proceso de empoderamiento de ciudadanía, de conocer y ejercer derechos. Miles de hombres y mujeres jóvenes aprendimos derecho, historia, economía, literatura, sociología, sindicalismo, universidad y ley orgánica, con nuestras prácticas, que estaban indisolublemente unidas en una sed de conocimiento por la sociedad y el mundo que vivíamos. Junto a la poesía y a los amores que se tejieron. Con la emoción y los afectos de ser verdaderamente protagonistas. No sólo de un cambio social, sino de un cambio de nosotros mismos. Rasgos de un romanticismo tardío o quizás perenne de las grandes jornadas de la humanidad. El paradigma fue el Ché, no sólo por su gesta ética y política cubana, boliviana, latinoamericana, sino por sus ideas magistrales plasmadas en aquella carta dirigida a don Carlos Quijano “El socialismo y el hombre en Cuba”.

Nos rebelamos porque estábamos inscriptos en los mandatos de una sociedad mediocre, desgastada, chata y que además la empujaban a un abismo.

Fuimos protagonistas. De la producción de una nueva subjetividad.

Luego vinieron tiempos peores, con el gusto de la derrota. La dictadura.

También fueron muchos los que resistieron. Miles que anónimamente y sin beneficio de reparación simbólica tienen en sus cuerpos y sus mentes una inscripción y una historia. La sociedad y el Estado les deben algo que es muy sencillo: “gracias a vuestro sacrificio, los derechos democráticos pueden ser ejercidos”.

No es menor. Porque, agravio comparativo, tienen más prensa, más reconocimiento y están emparejados con los que callaron, miraron al costado, sobrevivieron sin siquiera la indignación, para no hablar de los culpables.. Politólogos y políticos, periodistas y comunicadores, senadores, ministros, militares y policías, gente común también, que conviven y sobresalen pública y privadamente, como violencia simbólica contra los anónimos luchadores.

Hugo de los Santos y Susana Pintos, con nombre y apellido, como otros, son parte nuestra. No es una memoria nostalgiosa. Apenas una reparación que oficia como partera de las energías que están contenidas en nuestra gente. Recuerdos que están al servicio de una ética inmanente a los compromisos sociales e institucionales de quienes formamos un “agrupamiento” político. Lo digo así, sin mayores alambiques. Agrupamos ideas, plataformas, programas. La ligazón, la argamasa y la intencionalidad que contienen esos cambios es la historia de las intencionalidades, del sentido, de la racionalidad y el sentimiento que tuvieron aquellas prácticas, esas luchas, cuya bandera trágica la llevaron miles de jóvenes como Hugo y Susana. No es un pasado remoto. Es un presente que nos habla de “un paso efectivo en la lucha” que, como dijo alguien, a veces es más importante que cien programas. O quizás, y sin quizás, es el programa. *