SEGUNDA GENERACIÓN DE REFORMAS DEL SNIS: ES AHORA por Miguel Fernández Galeano

A diez años de iniciado el proceso de transformación estructural del sistema de salud la fuerza política de gobierno se propone el desafío de avanzar en una segunda generación de reformas del SNIS. Una iniciativa que fue abrazada con mucha fuerza por múltiples  actores políticos y sociales  y que es la primera de este tipo que se genera desde el espacio político en trece años de gobierno frenteamplista.

La salud ha sido priorizada por los diferentes gobiernos del FA, las organizaciones sociales vienen levantando desde hace un tiempo un conjunto de propuestas para la defensa y profundización de la reforma sanitaria. Ahora toca el turno para que se exprese la fuerza de gobierno con el objetivo de abordar con autonomía y firme voluntad política una serie de respuestas que permitan seguir avanzando en un proceso de transformaciones que, como sabemos, nunca estará plenamente concluido.

Cuando la acción política queda reducida exclusivamente a la gestión de gobierno o cuando los gobiernos no escuchan la voz de los actores sociales los que finalmente terminan perdiendo son los intereses colectivos de las grandes mayorías nacionales. Tomando ejemplos nacionales o internacionales, cercanos y lejanos en el tiempo ya sabemos lo que pasa: triunfa la burocracia, el estatus quo, la ausencia de innovación e ideas y termina imponiéndose primero la parálisis para después dejar paso a un franco retroceso en los procesos de cambio.

No se trata de intentar tapar el proceso de investigación iniciado en ASSE, ni de un mero movimiento político con fines electorales o de un ejercicio anticipado de elaboración programática. Sin duda la iniciativa intenta rescatar los enormes logros alcanzados en ASSE más allá de algunas denuncias puntuales que tienen ámbitos para ser consideradas, nadie puede negar que todo movimiento político a la larga tiene repercusiones electorales y no es mala cosa pensar el clave programática una política pública prioritaria para establecer la hoja de ruta de un cuarto gobierno del Frente Amplio.

 Sin embargo, entendemos que lo que más importa del amplio proceso de debates e intercambios de la Campaña “Construyendo Salud” que se viene dando a lo largo y lo ancho de todo el país es el reconocimiento explícito de que es ahora cuando hay que profundizar los cambios y que no es necesario esperar al próximo período de gobierno.

Se está discutiendo la necesidad de elaborar y poner en práctica un conjunto de herramientas que lejos caer en la siempre presente tentación de poner el piloto automático tenga  la responsabilidad de asumir  riesgos y enfrentar  intereses para garantizar el derecho a la salud.

La agenda en discusión es amplia y seguramente sea abordada durante el próximo año pero entendemos que hay temas que no deberían esperar y que obligan a contar con propuestas concretas en dos aspectos prioritarios dentro del primer semestre del 2018.

Tenemos la necesidad de fortalecimiento de la conducción y la rectoría del Ministerio de Salud y garantizar la efectiva complementación de la red  de servicios y prestaciones tanto a nivel público-público como a nivel público-privado o entre privados dentro del SNIS.

Este último es un aspecto central de cualquier propuesta de consolidación de un sistema que garantice eficacia, eficiencia y calidad homogénea con el objetivo de mejorar la cobertura y el acceso a servicios mediante variados mecanismos de acuerdo que den lugar a un nuevo modelo de atención y una nueva institucionalidad.

La complementación es la solución a un punto crítico del funcionamiento del sector salud en nuestro país: la duplicación y superposición de servicios asistenciales y la falta de recursos (particularmente los humanos) en un contexto de fragmentación en múltiples instituciones que no tienen las condiciones para articular recursos y acciones.  Asimismo permite la  utilización más eficiente de los recursos instalados, aprovechar ventajas de escala por compartir los costos fijos generando mejores condiciones de sostenibilidad económica y haciendo posible las respuestas en necesidades que no son cubiertas en la actualidad y cuya atención requiere la aplicación de recursos de alto costo.

Con la misma orientación la OPS/OMS promueve la implementación de Redes Integradas de Servicios de Salud  (RISS)  definidas como: “una red de organizaciones que presta, o hace los arreglos para prestar, servicios de salud equitativos e integrales a una población definida, y que está dispuesta a rendir cuentas por sus resultados clínicos y económicos y por el estado de salud de la población a la que sirve”.

Se han formulado una serie de propuestas para avanzar en la complementación, en primer lugar apuntando a la jerarquización de la Red Integrada de Efectores Públicos de Salud (RIEPS) para garantizar el carácter integrado del SNIS y para la construcción de RISS.  Un subsector público fortalecido es un factor decisivo como ente testigo y referencia del modelo de atención y gestión asistencial para todo el SNIS.

Por un lado por la tradición de ASSE en el desarrollo del primer de atención, por su presencia en las localidades rurales alejadas de las capitales departamentales y por el hecho de dar respuestas de atención a la salud a grupos poblacionales y problemas que actualmente son escasa o parcialmente desarrolladas por el subsector privado (Personas privadas de libertad; Salud Mental; Drogas, Salud Ocular, etc.).

 Por otra parte porque la incorporación y la priorización  de las nuevas tecnologías tienen en el campo de lo público un espacio privilegiado de desarrollo en especial por lo que refiere a evitar preminencia de los intereses  de mercado que habitualmente acompañan su ingreso a la oferta de servicios y prestaciones y por la necesidad apostar a la mayor democratización en la formación de los recursos humanos en el manejo de los conocimientos, habilidades y destrezas que requieren las nuevas tecnologías.

En línea con ello el Hospital de Clínicas se debe integrar formal y explícitamente al SNIS y ocupar el papel de principal efector como  Tercer Nivel de Referencia Nacional para el desarrollo de la medicina altamente especializada y para el ingreso, incorporación y evaluación de las nuevas tecnologías sanitarias.

El fortalecimiento y la creación de  Centros e Institutos de Referencia Nacional  que brinden cobertura de referencia para los prestadores públicos y privados de todo el país constituye a la vez una adecuada respuesta a las necesidades que impone la medicina del Siglo XXI y es a la vez un factor de sostenibilidad para la  herramienta principal de la que dispone el país para la formación de sus recursos humanos en salud. Estos Centros e Institutos tendrían autonomía funcional y presupuestal reglada por contratos de gestión en relación con la gobernanza del Clínicas en un formato de Complejo Hospitalario.

Para el cumplimiento adecuado de estos desarrollos en materia de medicina de alta complejidad, el Hospital Universitario deberá contar con la dotación de recursos humanos y materiales necesarios para dar una respuesta adecuada, oportuna y de calidad funcionando  también como Hospital General (Segundo y  tercer nivel de atención). En ese contexto debería asumir la referencia y contra referencia  de un área territorial de responsabilidad programática para la población cubierta por ASSE.

Las dos funciones principales anotadas para la inserción en el SNIS:  Tercer Nivel de Referencia Nacional y Hospital General de un territorio y población  asignada de ASSE deberán tener una expresión presupuestal especifica que se sumará al presupuesto correspondiente a las transferencias que desde rentas generales se realizan a la UDELAR.

También se han presentado cuatro propuestas concretas para garantizar la complementación público-privada o entre privados.

 En primer lugar con la fijación por parte de la JUNASA y el Poder Ejecutivo de precios de referencia que definan en condiciones de costos y precios equilibrados, dando un marco de previsibilidad a los prestadores que sabiendo la referencia sobre la que podrán acceder a un servicios estarán menos estimuladas a construirlo propio lo que implica definir un conjunto de elementos que deben ser regulados por su intensidad y su frecuencia en este proceso. (Día/ cama CTI, kilómetro ambulancia, tomografía, resonancia, etc.).

Un segundo elemento clave en este proceso radica en el establecimiento de mecanismos de compensación de prestaciones que aseguren a todas las personas el acceso universal a  la atención en cualquier lugar del país con independencia del lugar donde este radicada la institución que le brinda cobertura. La  ley de urgencia y emergencia recientemente aprobada es un buen ejemplo en esa dirección.

En tercer lugar se propone la definición estructuras máximas de servicios  por localidad o región para ofrecer ciertas prestaciones, evitando la duplicación y despilfarro de recursos y la pérdida de calidad de los servicios. Por ello se deberán definir los requisitos asistenciales en relación con la población de referencia a atender y se autorizan las estructuras máximas que son habilitadas para funcionar en cada departamento. (maternidades,  puertas de emergencia, blocks etc.). En algunos casos se tratará de nuevos servicios que se instalan con esta visión unificada pero seguramente en la mayoría significará rediseñar servicios que hoy ya existen multiplicados y por ende la autoridad sanitaria deberá definir, en función de parámetros de calidad y accesibilidad, la manera de organizar el servicio unificado por la modalidad de complementación.

Finalmente, se propone el establecimiento de metas asistenciales de carácter territorial a ser cumplidas por varias instituciones en forma cooperativa y que sean capaces de generar incentivos para empujar el proceso de complementación. Estas metas deberán estar alineadas a los objetivos sanitarios nacionales y por lo tanto los prestadores deberán realizar planes conjuntos con objetivos y metas para la población defina de circunscripciones  municipales o departamentales y se evaluaran resultados e impactos sanitarios para esas áreas de intervención programática.

En torno a estas ideas, entre muchas otras,  se avanzó en las Jornadas Departamentales y en el Encuentro Nacional de Salud realizado el pasado 2 de diciembre. En las próximas semanas nos aguarda una intensa actividad de elaboración de propuestas, muchas de las cuales se plasmaran en nuevos marcos normativos y legales.

Se mueve y no es chica cosa. Recordemos al maestro Carlos María Fosalba,  que nos decía que “llegar es detenerse” y tengamos siempre presente que el FA es una fuerza constructora  basada en  el “pensamiento y la acción” de la que también hablaba Fosalba para referirse  al papel que debía jugar el SMU.

Publicado en El Diario Médico – Diciembre 2017

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