CRISTALES DE FOXDRIN por Milton Romani Gerner*

Escribí “La noche de los cristales rotos” en plena campaña electoral. Tenía, tengo, la peregrina intención de generar una saludable alarma por la irrupción de Cabildo Abierto, que reagrupa a toda la ultraderecha con apoyo ciudadano. Hay cristales que ya se comenzaron a romper en Uruguay. No nos hagamos los desentendidos porque les pasa a otros. Cuando nos toque a cada uno puede ser tarde.

Una frase a la que recurre permanentemente el general retirado Guido Manini Ríos en las mil y una coartadas que tiene que ensayar cuando se lo confronta con las atrocidades: “Hay que dejar de hablar de cosas que ocurrieron hace muchísimo tiempo”. Ocurre que el pasado vuelve, siempre vuelve como vuelven los cuerpos enterrados. Un pasado ominoso, atraído por una prédica de corte fascista que lleva a jóvenes a fotografiarse con el líder, en camisetas nazis, que se cuela en militantes cabildantes que convocan a formar escuadrones de la muerte. Cuando un diputado electo de Cabildo Abierto la emprendió contra el aborto y agredió a las mujeres –“Si te gustó, bancátela”–, el líder dijo: “No fue ofensivo”. Pero agregó, a renglón seguido, que va a revisar toda la agenda de derechos. Defiende a torturadores y desaparecedores. Ataca a la Justicia. Se rodea de militares repudiados por sus vínculos con secuestros y torturas (Eduardo Radaelli y Antonio Romanelli). Su escribano dice, en un paroxismo antirrepublicano, que es un enviado de Dios. Difunde fotos con Jair Bolsonaro. Propone a un médico para ser ministro que contundentemente ha tenido vínculos con el conocidícismo torturador y fascista Martín Gutiérrez Oyhamburo.

El pasado vuelve

No son nuevos estos pujos del nacionalfascismo criollo. Ni las simpatías que Luis Alberto de Herrera y otros tuvieron con la Alemania de Adolf Hitler y la Italia de Benito Mussolini. En una crónica del diario El País del 22 de junio de este año, sobre las elecciones que ganó Gabriel Terra, se anotaba: “En vísperas de las elecciones, el Comité de Vigilancia Económica –una organización que nucleaba a empresarios y hacendados– convocó a un ‘paro patronal’ de 48 horas, en protesta por la iniciativa del gobierno de establecer un salario mínimo, y expresó su apoyo a las candidaturas de Herrera y [Pedro] Manini Ríos”.

La ultraderecha supo brillar en el firmamento de los partidos Nacional y Colorado: Jorge Pacheco Areco, Pablo Millor, Mario Aguerrondo, toda la familia Manini, con varias ramificaciones en grupos de acción directa. Hoy se nuclean en Cabildo Abierto y son un peligro para toda la institucionalidad democrática y para todas las colectividades que han sido perseguidas. Mi intención con la mencionada columna publicada en la diaria, recordando la noche trágica de noviembre de 1938 en Alemania y Austria, y las actitudes valientes de nuestros diplomáticos, fue llegar a la sensibilidad republicana de blancos y colorados. En especial, a toda la colectividad judía. No sé si lo logré. Me alarma mucho más el silencio que los gritos fascistas.

Azul y Blanco: el comando Foxdrin

En 1972 surgió el semanario Azul y Blanco. Promotor del golpe de Estado y difusor de todo tipo de agresiones y canalladas, alentando a los sectores militares y políticos a barrer con todo el arco democrático. No era sólo prédica anticomunista y antifrenteamplista. Era antiliberal, antijudía, antiderechos. No era sólo prédica periodística. Pasaron a la acción. Lo definió muy bien Julio María Sanguinetti, citado en la diaria en un artículo de 2011 que debe releerse. Se había sustanciado un gran movimiento de repudio al psiquiatra y torturador Gutiérrez Oyhamburo, que no se había presentado a una convocatoria de la Justicia.

En La agonía de una democracia: ‬proceso de la caída de las instituciones en el Uruguay‭ (‬1963-1973‭),‭ Sanguinetti escribe: “El semanario Azul y Blanco‭ ‬‬destila todos los miércoles una cuota de combustible para mantener encendida la hoguera.‭ ‬Reniega de las instituciones democráticas,‭ ‬acusa de comunista a todo el que exprese alguna reserva sobre la conducción militar,‭ ‬hace la constante apología del falangismo y exhuma antecedentes históricos del militarismo uruguayo del siglo XIX‭ (‬1875-1886‭)‬,‭ ‬ofrecido como fuente de inspiración.‭ ‬El animador de la publicación es el Dr.‭ ‬Martín Gutiérrez,‭ ‬médico psiquiatra del Hospital Militar,‭ ‬y el redactor responsable el Sr.‭ ‬Diego Ferreiro. [El diario] Acción lo enfrenta duramente y,‭ ‬bajo el título de‭ ‘‬La tatucera gorila’‬,‭ ‬denuncia su incitación al golpe,‭ ‬su inequívoca filiación nazi-fascista y su permanente actitud de difamación para con los hombres públicos del país,‭ ‬especialmente los batllistas y los blancos wilsonistas‭”.

Las conexiones por investigar

En diciembre de 1978, con Hugo Cores, Mariela Salaberry y un equipo clandestino, persistíamos en armar, publicar y difundir un viejo periódico combativo, de la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE) y del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP): Compañero. El primer número del año VII, que resurgía después de los duros golpes del Operativo Cóndor, circuló en octubre de 1977. Su título: “Vientos de amnistía soplan en América Latina”. Su reaparición fue el disparador para que la dictadura decidiera nuevamente operar fuera de fronteras. Universindo Rodriguez, Lilián Celiberti y sus hijos Camilo y Francesca fueron secuestrados en Porto Alegre. El jefe del operativo fue el coronel Eduardo Ferro. Estaban enfurecidos porque reaparecía Compañero. Siguió.

En el número 70, de diciembre de 1978, nos llegaron más informaciones sobre el vil asesinato de la señora Cecilia Fontana de Heber. El atentado, de una crueldad inimaginable, demostraba que la patota criminal que había asolado Uruguay, Argentina y Brasil, que había secuestrado, matado y torturado a miles, no paraba. Arremetía contra todos y todas de la forma más bestial.

Según se recuerda en una nota del portal 180 de marzo de 2009: “En agosto de 1978, Luis Alberto Lacalle recibió tres botellas de vino dirigidas a él, a Carlos Julio Pereyra y a Mario Heber. Eran tres botellas de vino blanco Riesling con una tarjeta que decía: ‘El jueves 31 al mediodía brindemos por la Patria en su nueva etapa’. Esa nota aparecía firmada apenas por tres iniciales: ‘MDN’. Ni Pereyra ni Lacalle abrieron sus botellas. El 5 de setiembre de ese año, la esposa de Heber, Cecilia Fontana, abrió la de su marido. Bebió un pequeño trago que alcanzó para provocarle la muerte de forma casi instantánea, ya que el vino contenía un insecticida de acción fulminante llamado Foxdrin”.

Las investigaciones no avanzaron ni pudieron identificar a los responsables. Me constan los esfuerzos y acciones de Luis Alberto Heber y Carlos Julio Pereyra, quienes tienen todo mi afecto y solidaridad. En 2009 hubo nuevos avances, incluso solicitando documentos al exterior, pero hasta donde se ha sabido, no hubo conclusiones contundentes. Es un caso más que está cubierto por el cerrojo de la omertá y la impunidad. Pero, en todo caso, esas raíces vuelven a mostrar el peligro de la presencia de la ultraderecha, que hoy conforma gobierno.

Es imprescindible reafirmar que con la ultraderecha no hay acuerdo posible, y en eso sepa el Partido Nacional que nos encontrará responsablemente defendiendo la democracia.

En 1978 publicamos en Compañero un artículo titulado “Los criminales están sueltos”: “Lo primero que llamó la atención fue el tono con que al tema se refirió ‘La Mañana’. Para cualquiera que lo leyera resultaba evidente que ya el día 13 de setiembre manejaba más datos que los que habían salido a la luz pública. Después la noticia se empezó a manejar entre los cronistas policiales y ahora ya se maneja en todo el ambiente de la prensa: detrás del asesinato de la Sra. Heber está el grupo de Azul y Blanco y en particular Celio Riet, fascista conocido, que apenas unos días antes del atentado registra una compra de Foxdrin, cuyo destino no ha sido investigado. Junto a él se alinean otros ultrarreaccionarios y fascistas como el conocido torturador Martín Gutiérrez y Felipe Ferreiro, todos ellos de conocida trayectoria antisemita e integrantes del cuerpo de redacción del Azul y Blanco. […] Se sabe asimismo que el grupo ha venido desarrollando en los últimos meses una intensa actividad, intentando, por un lado, ‘castigar’ a algunos de los elementos que habrían abandonado sus filas, y, por otro, haciendo recrudecer los atentados antisemitas[…] Cuentan con cobertura y apoyo desde la Secretaría de Presidencia, desde donde sigue operando uno de los sujetos más tenebrosos del régimen, Luis Vargas Garmendia, ex subsecretario de Interior y señalado como uno de los responsables de los asesinatos de [Zelmar] Michelini y [Héctor] Gutiérrez Ruiz”.

Las implicancias de Martín Gutiérrez en la tortura no son novedad. El vínculo con el doctor Daniel Salinas ha quedado meridianamente claro por los documentos difundidos por varios periodistas, entre ellos Gabriel Pereyra. El doctor Luis Lacalle Pou tiene una gran responsabilidad. La creación de coaliciones tienen algunas lógicas perversas, se podría pensar que inevitables. Llevan a unir todo contra un adversario común.

Pero esto es otra cosa, y lo que hoy se admite con cierta banalidad es el huevo de la serpiente que, cuando ataque, va a atacar a todo el arco democrático. En el mundo y en la región se han envalentonado el odio, la xenofobia, los antiderechos. Eso tiene una lógica destructiva con megalomanía de poder y de desprecio de las instituciones políticas. Lamentablemente, gana la conciencia de hombres y mujeres débiles y envidiosos. Hay que construir desde la política un dique de contención contra esto, que es la barbarie. Lo ha señalado con elocuencia el historiador Gerardo Caetano. Es imprescindible reafirmar que con la ultraderecha no hay acuerdo posible, y en eso sepa el Partido Nacional que nos encontrará responsablemente defendiendo la democracia. Doctor Lacalle Pou, es su turno.

*Milton Romani fue embajador ante la Organización de Estados Americanos y secretario general de la Junta Nacional de Drogas.

Publicado en La Diaria el 19 de diciembre de 2019

EMPATADOS por Adriana Cabrera Esteve*

Además del triunfo de la coalición de derechas el domingo 24, es importante resaltar el final con empate técnico que abrió una coyuntura diferente a la temida por unos y esperada por otros. Los fenómenos son multifactoriales. Por eso no hay que buscar las razones de ese empate solamente en el video de Guido Manini Ríos, ni exclusivamente en el enorme crecimiento de la militancia, ni en la fórmula; fueron más y muchas las causas.

El contexto internacional conformó, sin duda, el escenario electoral más difícil de los últimos años. La avanzada coordinada de la derecha a nivel internacional, las movilizaciones populares con saldos de muertes y lesiones graves en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, la cacería de dirigentes en Bolivia, el tiro al blanco practicado por los carabineros chilenos, con el resultado de cientos de militantes con lesiones oculares graves, fueron algunos de los sucesos que enmarcaron el proceso electoral uruguayo. Al mismo tiempo, hay que agregarle el uso generalizado de las redes, no ya como un ágora de intercambio de ideas, sino como el conjunto de herramientas para manipular la opinión de la gente. Estos recursos fueron utilizados por los partidos de derecha a lo largo y ancho del globo, junto al control de los grandes medios de comunicación, que machacaron su versión de la vida y el mundo. Y por último, los golpes de Estado a presidentes democráticamente electos como Dilma Rousseff o Evo Morales imprimieron a la coyuntura una sensación de destino insoslayable. Aun ahora, con los resultados a la vista, lo que sucede en otros países sigue siendo percibido como un plan orquestado para la destrucción de los progresismos del continente.

En ese sentido es necesario enriquecer el nivel de los debates. Las críticas a la coalición multicolor deben ser en lo que corresponde, sin sumarnos a la banalización que llevaría a una oposición superficial. De hecho, nosotros también somos una coalición, y lo que la derecha hizo fue aprender de nosotros. En la estructuración y en las estrategias. Critiquemos sus políticas y evitemos la superficialidad.

La incursión de Cabildo Abierto en la política nacional es uno de los componentes más riesgosos del nuevo período, que puede tener como consecuencia la derechización del proceso en base a lógicas militares y con consecuencias militares. Si la guerra es la continuación de la política por otros medios, nuestro papel es evitar la continuación de viejas oposiciones militaristas por medio de la política.

El rol de las encuestadoras fue un factor activo para la desmoralización de la militancia toda, tanto de la dirigencia como de la militancia de base. No es la primera vez que sucede; sin embargo, la escasa diferencia entre uno y otro candidato deja planteada la duda de qué hubiera pasado si las agencias no nos hubieran convencido de que perdíamos. Es muy probable que hubiéramos podido repechar un poco más.

Simultáneamente, la militancia frenteamplista deconstruyó los prejuicios de su dirigencia en lo que refiere a la participación. Una vez más demostró madurez para evaluar la coyuntura y actuar en consecuencia. El conjunto del Frente Amplio (FA) debe reconocer este fenómeno y aprender de él para reconformar una fuerza política capaz de encarar los nuevos tiempos con unidad. Los colectivos recientemente creados, los comités, las redes, viejas y nuevas formas de organización se potenciaron mostrando una capacidad de delinear estrategias electorales. Hubo a lo largo de estos 15 años un traslado de saberes y compromisos a los trabajadores que implementaron los programas del FA en cada una de sus áreas. Nadie mejor que las y los arquitectos para enumerar todas las obras edilicias que se habían realizado, nada mejor que las y los trabajadores de la salud para relatar cómo se había implementado el Sistema Nacional de Salud, nada más elocuente que las y los trabajadores de la cultura para reconocer la recuperación de teatros en todo el país y las políticas impulsadas por el Ministerio de Educación y Cultura, que permitieron a cientos de artistas, por primera vez, vivir de su trabajo.

Durante estos años, la movilización popular dio muestras de reservas morales y de energía que el FA no supo o no pudo articular con su propio accionar político en la base y en los territorios.

Los avances programáticos en estos 15 años han creado, en algunos aspectos, una nueva cultura en el pueblo uruguayo, a tal punto que la coalición de derechas se vio obligada a prometer que no habría retroceso en la agenda de derechos. Lejos de pensar que sólo hubo mejoras económicas, debemos reconocer que se hizo un proceso de enseñanza-aprendizaje en materia de derechos reclamados por la sociedad, por ejemplo, por el feminismo y la comunidad LGTBI, y reconocidos y legislados por los gobiernos frenteamplistas, que implicó un cambio cualitativo de relevancia para la sociedad uruguaya actual. En ese plano, logramos, en parte, lo que nos propusimos: que los valores impulsados se convirtieran en cultura. En otros campos, por el contrario, el FA no logró evitar que la derecha reconstruyera un relato en el que ella no aparecía como responsable de la crisis del 2002 y las percepciones de grandes sectores de la población evolucionaron hacia valores más conservadores. No pueden subestimarse a futuro las campañas orquestadas, con muchos recursos y respaldos internacionales, para promover el miedo, la xenofobia, la aporofobia, el odio al feminismo y a la izquierda.

Hubo errores de la presentación electoral, básicamente porque se pensó que el quid era ganar votos de centro y que para eso se debía empatizar con el ciudadano medio que valora a la persona trabajadora, exitosa incluso a contracorriente, y buena gestora. Ofrecer certezas fue el leiv motiv de la presentación electoral. Y tener un candidato que pudiera hacerlo. Una de las debilidades de esa estrategia fue que no generaba empatía con las grandes mayorías de trabajadores y trabajadoras, que son, por lo general, poco o nada exitosos, aunque se rompan el alma trabajando.

Los cambios en los comandos de las campañas dieron la imagen de una campaña errática. Sin embargo, hay que reconocer puntos altos: la Ola Esperanza consiguió levantar el estado de ánimo de los frenteamplistas, logrando niveles de movilización no previstos hasta ese momento, y el Voto a Voto supo dar en el clavo con las necesidades del discurrir de la campaña en el último período.

El desgaste de 15 años de gobierno, con escasa participación de la fuerza política en su rol pedagógico, como promotor de nuevas políticas y como agente de los cambios, se puso en tensión en este último período. Recordemos que las grandes convocatorias a la movilización popular durante estos años no provinieron del FA sino de las iniciativas populares: voto rosado, el No a la Baja y el No a la Reforma, las marchas del 8 de marzo y el 25 de noviembre, del 20 de mayo y la Marcha de la Diversidad. Durante estos años, la movilización popular dio muestras de reservas morales y de energía que el FA no supo o no pudo articular con su propio accionar político en la base y en los territorios.

Es necesario incorporar al análisis el rol que jugó la renovación generacional. Con los tres principales líderes en edad de no renovar su mandato, a diferencia de lo que ha sucedido en otros países de la región, el FA puso en la escena política a varios líderes y liderezas capaces de disputar la centralidad de la conducción política. Sin embargo, hay que reconocer que la construcción de nuevos dirigentes no es un proceso que se pueda realizar de un día para otro. Los liderazgos se cocinan a fuego lento y requieren tiempo. Nuestra militancia estuvo a la altura del desafío.

La cercanía entre militantes, ya sea de dirigentes como de las bases, y la población en su conjunto fueron las claves para lograr la votación del 24 de noviembre. Miles de mujeres y hombres y un enorme conjunto de jóvenes lucharon por el FA, por su proyecto de cambios, y pusieron en valor lo mucho que se había avanzado. El hipercriticismo idiosincrático uruguayo tuvo que rescindir su estoicismo y dejó lugar a una mirada más profunda y abarcadora de nuestra realidad, conscientes de que la fuerza política está conformada por personas diversas que quieren un mundo mejor.

*Adriana Cabrera es escritora y fotógrafa.

Publicado en La Diaria el 5 de diciembre de 2019 

LAS ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES Y LOS OBJETIVOS SANITARIOS NACIONALES 2030 por Pablo Anzalone*

En períodos  de incertidumbre es necesario seguir pensando y haciendo  hacia los rumbos que el país necesita. La creación del SNIS nos planteó el desafío de actuar proactivamente sobre los principales problemas de salud  en lugar de limitarnos a una atención a demanda. Por eso es fundamental  reflexionar sobre los Objetivos Sanitarios Nacionales OSN 2020-2030.  Si el SNIS y más aún la sociedad uruguaya toda, no definen bien dichos objetivos y las líneas de acción para alcanzarlos, habremos retrocedido significativamente.

Varios de los OSN  deberán estar referidos a las Enfermedades No Transmisibles ENT.

 Las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares,  el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, llamadas ENT, son las principales causas de muerte  en Uruguay  y también en toda América.  Causan alrededor del 80% de las muertes en la región, y en particular inciden en la mortalidad temprana: 39% de las muertes  se producen en personas menores de 70 años. 

Un trabajo muy reciente de OPS [1]  pone el énfasis en que esas muertes prematuras pueden abatirse con una adecuada detección, atención y tratamiento. Pero  sobre todo remarca  que las ENT pueden prevenirse actuando sobre sus principales factores de riesgo: el consumo de tabaco, el consumo nocivo de alcohol, la alimentación poco saludable y el sedentarismo. A estos 4 grandes factores de riesgo se suma actualmente la contaminación del aire como quinta causa de las ENT. Asimismo, se incluye la salud mental dentro de la agenda global de las ENT, denominada 5×5 para referir a 5 enfermedades y 5 determinantes.

En  2016  la probabilidad de morir a causa de una de las cuatro ENT principales, entre los 30 y 70 años, fue del 16,7 %  en Uruguay, mientras en la región de las Américas era de 15% (18% en los hombres y 13% en las mujeres) , disminuyendo desde el año 2000  cuando alcanzaba al 19% (23% en los hombres y 16% en las mujeres).  Nuestro país tiene una gran concentración de su mortalidad originada en las ENT y sobre todo en las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares,  los tumores y las enfermedades del sistema respiratorio, que superan el 60% de las muertes. Entre 2005 y 2016  la mortalidad por causas cardiovasculares descendió 13,8%  en todas las edades y  27,5%  entre 30 y 69 años [2] .

Estamos hablando de la mayor parte de los costos evitables de atención sanitaria, con consecuencias que significan una gran carga social y económica para la sociedad, ahondando sus desigualdades, comprometiendo su bienestar y  perspectivas. En Uruguay la evolución demográfica y epidemiológica tienden a agravar esta situación.

Fijarse objetivos en materia de salud, es un buen criterio para orientar y evaluar las políticas. Para lograr reducir la mortalidad temprana y avanzar hacia un “envejecimiento con salud”  son necesarias  políticas intersectoriales de fuerte carácter preventivo y de promoción de salud.

Por la relevancia del tema alimentación en relación con las ENT  es imprescindible un Plan Nacional de Alimentación Saludable. A partir de marzo de 2020 la implementación del etiquetado frontal es una gran oportunidad  para generar un cambio cultural que disminuya el consumo de “comida chatarra”, es decir aquella con “excesos”. La regulación de la publicidad, la prohibición de la publicidad engañosa, dirigida a la infancia y la aplicación de tasas o impuestos a los productos con altos contenidos de sodio, grasas y azúcares, complementan el etiquetado por “excesos”. Los planes de educación en materia alimentaria y nutricional a nivel de centros educativos, de policlínicas y colectivos comunitarios son parte necesaria de un plan global. En el mismo sentido está bueno el impulso a huertas escolares, huertas urbanas y huertas comunitarias. Debemos estimular la producción familiar de alimentos, incluyendo lo agropecuario y la pesca artesanal, generando agro-cadenas. El  Plan Nacional de Agroecología  aprobado por ley es un rumbo claro en este sentido, incluyendo una preocupación central por evitar la contaminación ambiental  y garantizar la sustentabilidad de los recursos naturales. Esta preocupación es  cohererente con las políticas referidas al  Cambio Climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La cantidad de pérdidas y desperdicios de alimentos puede abatirse si se aplica una planificación racional  en toda la cadena productiva.

En relación con el tabaquismo la estrategia aplicada  ha demostrado ser exitosa y es de todo punto de vista relevante su continuidad, jerarquizando la población femenina  dentro de las campañas. Ningún paso atrás en este plano, que ha prestigiado al país en el escenario internacional y está generando mejores resultados sanitarios.

Necesitamos una política más fuerte en relación con el consumo problemático y la dependencia respecto al alcohol, la ingesta desde edades tempranas y la baja percepción del riesgo. Para ello es necesaria una mayor regulación de la oferta, además de influir sobre la demanda a través de campañas educativas. Como aspecto exitoso puede mencionarse el cambio de hábitos respecto  al consumo de alcohol y el manejo de vehículos, que debe preservarse evitando dar señales contradictorias.

Como en el caso del tabaco o el alcohol la regulación estatal de la marihuana es un camino de avance en términos sociales y sanitarios. Las lógicas prohibicionistas y represivas han producido efectos peores que las drogas que pretendían combatir. Uruguay marcó un camino con resultados positivos también en este plano y habrá que defenderlo. 

El estímulo a la actividad física saludable y la reducción del sedentarismo es otra línea de prevención importante. Para ello debemos continuar incrementando la cantidad de gimnasios al aire libre, de espacios públicos integradores, en diferentes barrios, en particular aquellos con carencias socio económicas. Allí el sedentarismo es peor.  La bicicleta es un medio de transporte versátil  que sirve para el esparcimiento y la recreación, el deporte o el traslado a los centros laborales o de estudio. Promover su utilización requiere ciclovías, facilidades de acceso y estacionamiento seguro.  El automóvil individual por el contrario no debe incentivarse, ya que es la forma de transporte más sedentaria y contaminante.

Actualmente  existen una amplia gama de dispositivos tecnológicos  favorables a los hábitos saludables, que registran parámetros biológicos de sus usuarios. Con la salvedad de no generar una medicalización mayor de la vida cotidiana, no está mal pensar en el uso de estas tecnologías.

Estas políticas intersectoriales  necesitan de los tres niveles de gobierno, actuando coordinados, complementando esfuerzos.  La estrategia de Municipios y Comunidades Saludables es una buena forma de implementar las alianzas en cada territorio, promoviendo la participación social y comunitaria como protagonista de las transformaciones. La planificación local participativa es una herramienta fundamental y muy efectiva. Los  municipios son un actor a valorizar en las políticas de salud.  Hay muchas experiencias en este sentido, que no siempre se conocen, ni generan los aprendizajes y las sinergias posibles. Junto a la definición de objetivos nacionales importa la adecuación territorial de los mismos. A su vez la rendición pública de cuentas y las evaluaciones periódicas  son criterios para retroalimentar la planificación, comprometiendo a los actores para nuevos logros.

Al mismo tiempo que se profundizan las políticas sobre los determinantes de las ENT  los servicios de salud deben  adecuarse  a la  perspectiva  epidemiológica y demográfica  para dar una atención integral, jerarquizando el diagnóstico temprano, el tratamiento oportuno, la rehabilitación y reinserción.

Si asumimos que la discapacidad y la dependencia de cuidados son prevenibles en gran medida, ésta  es una prioridad de los sistemas de salud (Informe “Cuidados de Largo Plazo: El Desafío para las Américas”OPS 2019[3]) . En Uruguay el Sistema Nacional de Cuidados ha avanzado en la creación de Centros de Día, un dispositivo de carácter preventivo que articula distintos actores locales. Vamos a necesitar muchos y de diverso tipo. Tanto el SNIS como el SNC tienen un desafío conjunto.

Ninguna de estas políticas son posibles si hay un ajuste regresivo del presupuesto de salud o de cuidados. Pretender ahorrar en estas inversiones es condenarse a gastar mucho más tratando de hacer frente a las consecuencias sanitarias y sociales de las ENT.

Seguir trabajando para defender y profundizar los cambios en la salud, estar alertas, evitar retrocesos,  promover nuevas iniciativas, generar acuerdos, incrementar la participación social, son verbos adecuados a la etapa que se abre.


[1]    Organización Panamericana de la Salud. Las ENT de un vistazo. Washington, D.C.: OPS; 2019.

[2]MSP 2018.  Actualización sobre las Enfermedades No Transmisibles en Uruguay. Sistematización a setiembre 2018c

[3]OPS 2019  Cuidados de Largo Plazo: el desafío para las Américas

* Licenciado en Ciencias de la Educación. Doctorando en Ciencias Sociales

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO  diciembre 2019

LECCIONES APRENDIDAS por Daniel Parada*

Sin dudas, la del 24 de noviembre fue una derrota con sabor a triunfo. Si bien tuvimos una derrota electoral, obtuvimos una victoria política; se juntaron cinco partidos de todas las ideologías (del centro a la ultraderecha) con un fin común: sacar al Frente Amplio (FA) del gobierno e imponer nuevamente el modelo neoliberal en nuestro país. Su campaña comenzó apenas ganadas las elecciones de 2014, llena de mentiras e imprecisiones. En comunión con los grandes medios de comunicación, lograron imponer la idea de un país en crisis, de caos, desorganización, instalando la alarma pública y la percepción de la necesidad urgente de un cambio.

El FA logró remontar una diferencia de 15 puntos, para perder sólo por un punto y poquito, pero considero, sin embargo, que realizar el análisis desde el sentimiento de derrota con sabor a triunfo es un error. Porque sin duda es una derrota, démosle el color que le demos.

Esta derrota electoral nos da la oportunidad de profundizar en el análisis de las causas por las cual se produce. Las victorias tienden a ocultar debilidades. Y algunas de las causas de la derrota ya estaban presentes en los triunfos de 2009 y 2014.

Es fundamental encontrar cuáles fueron la causas, porque el futuro nos obliga a corregirlas. Para ello creo pertinente aclarar dos cosas. Una, que no podemos analizar sólo la campaña electoral o las condiciones del candidato, sino que debemos analizar todo el período, los últimos diez años, por lo menos, y ver qué nos pasó. Y la otra es que como militante frenteamplista asumo cada uno y todos los errores como propios, no quedando por fuera de ninguno de ellos.

Aclarado esto vemos que existieron causas internas y externas, pero sólo nos ocuparemos por ahora de las primeras. Se cometieron errores en el gobierno porque muchas veces se puso piloto automático. En salud, si bien hubo importantes y sustantivas mejoras en materia de infraestructura a lo largo y ancho del país, seguimos estancados en otros aspectos, como no “fonasear” la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), demoramos en la instalación de concursos, mantuvimos el corralito, hablamos del cambio de modelo de atención y en las propuestas económicas seguimos favoreciendo a los médicos, sobre todo cedimos ante el Sindicato Anestésico Quirúrgico (SAQ) en detrimento de los no médicos, lo que hizo muy difícil cambiar el modelo. En educación no logramos avanzar en nuevas propuestas pedagógicas y nos centramos en problemas didácticos. No logramos profundizar sobre el problema de la tenencia de la tierra y su extranjerización. Manejamos mal temas de naturaleza ética que implicaron a algunos compañeros. El caso Pluna que no fue bien transmitido y no le quedó claro a nadie. Tuvimos dificultades claras en comunicar las políticas en seguridad y desgastamos al ministro con diez largos años en el cargo, habiendo hecho una muy buena gestión.

Podríamos dar muchos ejemplos más. Esto no invalida los excelentes logros que sí tuvo el gobierno, mérito de sus políticas: bajó la pobreza a 8,4%, la indigencia a 0,17%, hubo un incremento en promedio del salario real del orden de 56%. Se evitaron los impactos recesivos de una crisis económica global y regional. El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) desarrolló excelentes planes. La reforma tributaria, la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), el seguro de salud (Fonasa), la cobertura de salud a más de 2.500.000 de usuarios, la disminución del IVA, el cambio de la matriz energética, el desarrollo de la infraestructura productiva, entre otros, son inmensos logros del FA en su gestión.

No fuimos capaces de construir el relato del cambio social y de defender en la calle día a día los logros del gobierno.

Pero entonces cometimos otro error y es que el FA ni desde el gobierno, ni como partido, fue capaz de dar la batalla ideológica en territorio para que la gente fuese comprendiendo estos logros y enamorándose de la propuesta de un Uruguay más solidario, equitativo y humano. No fuimos capaces de construir el relato del cambio social y de defender en la calle día a día los logros del gobierno. La disociación gobierno-partido fue un grave error, porque llevó a que fuera quedando solo el gobierno, sin darnos cuenta del papel que tiene que cumplir el partido. Por supuesto que existieron acciones de respaldo, pero no fueron metódicamente planificadas y mantenidas en el tiempo.

En determinados momentos confundimos los roles y los objetivos; estábamos más preocupados por la distribución de los cargos de gobierno de acuerdo a los votos que habíamos obtenido, que de ocupar los cargos con los más capaces, en los lugares de mayor responsabilidad, para poder cumplir con una excelente gestión y la adecuada aplicación del programa. Yo sé que muchas voces se levantarán contra esta postura; sobre todo, dirán que no es el momento, pero así venimos, nunca es el momento. Por el contrario, pienso que es el momento de empezar la autocrítica, sin buscar culpables individuales, haciéndonos cargo cada cual de la cuota parte del fracaso, de acuerdo a nuestras responsabilidades. Digno fracaso, sí, pero fracaso al fin. Seguir discutiendo, con el objetivo de superar debilidades, con espíritu constructivo y, en paralelo, organizarnos para dar una fiera batalla para ganar la mayor cantidad de intendencias posibles en mayo.

Recuperar la calle debe ser un objetivo, fortalecer los comités de base, las coordinadoras, analizar por qué se vaciaron, cómo se da la dinámica de poder entre los grupos, abrir otros espacios de integración para el trabajo político permanente, crear unidades de trabajo por temas que funcionen todo el período y que puedan hacer el seguimiento de lo que va a hacer el gobierno multicolor, que se integren los profesionales en diferentes áreas de la estructura. Comité funcional por área con voz y sin voto. Implementar talleres de formación general y de temas específicos para la formación de nuestros militantes. Se debe asegurar la participación de las bases militantes y los canales que garanticen la toma de decisiones. Facilitar la horizontalidad y el intercambio de propuestas e ideas.

Debemos también abocarnos a pensar en un nuevo modelo productivo, no basado en las reglas del libre mercado, que vaya cambiando la estructura social, debemos ser audaces sin dejar de reconocer lo difícil de la tarea. Es necesario, si queremos el cambio social, cambiar las cabezas y no seguir reproduciendo el mismo modelo de sociedad y de comportamiento social.

Estoy convencido de que autocriticarnos con propuestas de cambio, y no simplemente haciendo catarsis, fortalecerá la militancia para mayo, porque mostraremos que somos capaces de mirar adentro con fraternidad y sinceridad, buscando siempre la unidad en la diversidad y pensando un proyecto de sociedad que nos enamore a todos para pelear por él, hasta dar nuestro último aliento.

*Daniel Parada fue profesor agregado de Medicina de la Universidad de la República.

Publicado en La Diaria el 5 de diciembre de 2019 

EL DÍA DESPUÉS DEL BALOTAJE por Pablo Anzalone

Los resultados del balotaje generaron una situación política inédita en el país. Un empate técnico estaba fuera de las previsiones de todas las encuestadoras y, por esa misma razón, de todos los actores políticos. Aunque sea previsible que, de todas maneras, Lacalle mantenga esa pequeña ventaja en el escrutinio de los votos observados, el escenario cambió mucho.

Tuvieron que crear una coalición de cinco partidos para poder disputarle el gobierno al Frente Amplio (FA), tragando muchos sapos, redactando cuidadosamente un programa que evitara los puntos polémicos, ocultando los contenidos de la ley de urgencia que proponen, haciendo grandes esfuerzos para no cometer errores. Obtuvieron una primera vuelta en la que los cinco partidos juntos superaban el 54% del electorado. Sin embargo, contra todos los pronósticos, el resultado del balotaje fue extremadamente parejo. Los coaligados bajaron en su votación y el FA creció, superando las expectativas.

Todos los análisis coinciden en que la movilización frenteamplista fue uno de los factores fundamentales de este resultado. Pero lo más importante es que la propia gente se reconoce como factor decisivo, reafirmándose anímica y políticamente. Ya durante octubre la movida de los frenteamplistas fue gigantesca, llenando de banderas las casas, las calles, los barrios y las ciudades, recomponiendo el vínculo con grandes sectores de jóvenes, superando ampliamente a la coalición en presencia y entusiasmo. No cabe duda de que el FA incrementó su votación por estas miles y miles de personas que se involucraron en la acción política. No alcanzó para un resultado mejor, no hubo mayoría parlamentaria y el escenario hacia el balotaje se complicó. Pero en términos políticos se generó un fenómeno que fue más allá de los votos obtenidos y que lo llevaron a ser una vez más la primera fuerza política del país. El resultado del 27 de octubre fue un balde de agua fría porque difería de las expectativas. Pero en muy pocos días comenzó a surgir una forma nueva de movilización, y la autoconvocatoria de los jóvenes fue la primera señal. Se crearon colectivos autoconvocados de la sociedad civil, gente de la cultura, el deporte, la educación, trabajadores de la salud, arquitectos, economistas y otros.

Vale la pena señalar varias características novedosas de esta movilización:

  1. Se formaron grupos en las redes que llegaban a varios miles de integrantes en cuestión de días, en un clima de entusiasmo y adhesión convencida.
  2. El grueso de estos colectivos son personas sin militancia activa en este período y en muchos casos que nunca habían tenido un compromiso partidario. Se amplió la base de movilización confluyendo con las estructuras sectoriales o los comités y coordinadoras del FA.
  3. Si bien la convocatoria surgía de identidades profesionales o laborales, no tuvo un sesgo corporativo.
  4. Rescataron los logros de los últimos 15 años en cada sector y también apoyaron las propuestas de profundización y de cambio para el próximo período.
  5. No se limitaron a declaraciones públicas o a la reafirmación de su identidad, sino que participaron o promovieron ellos mismos barriadas, actividades en plazas, conversaciones puerta a puerta, hicieron placas, videos, desarrollaron argumentos propios con un lenguaje renovado.

Estos colectivos y muchísimos jóvenes fueron el alma de la campaña Voto a Voto, que en lugar de apostar centralmente al desempeño de los dos candidatos, puso el énfasis en lo que podían conseguir los frenteamplistas que se movilizaron en todo el país. Las encuestadoras no supieron medir los efectos de esta movida, y en la última semana lograron crear un clima de “inevitabilidad” del triunfo de Luis Lacalle Pou, que los resultados desmintieron categóricamente.

El video de Guido Manini Ríos, el editorial de la revista Nación reproducido por el Círculo Militar y la amenaza del Comando Barneix generaron un rechazo muy amplio, de movimientos sociales y colectivos frenteamplistas, ante el silencio estruendoso de la dirección blanca y colorada. La indignación que despertaron esas intervenciones llenas de ideología antidemocrática que apoyaban a Lacalle, jugaron en su contra. La enorme mayoría de la población no quiere volver a la dictadura ni a las retóricas que fundamentaron su accionar. El repudio fue posible porque se había construido una amplísima movilización política; ambas explicaciones del resultado electoral no se contraponen.

Todos los discursos del 24 tuvieron que reconocer las dos mitades que el resultado arrojó y apelar a contemplarlas en las próximas políticas públicas. No hay lugar a la soberbia de ninguno de los actores.

Para el FA se inicia un proceso de reflexión sobre las perspectivas del país, que tome en cuenta la experiencia de estos 15 años de lucha política y de gobierno para pensar las próximas décadas. Con cabeza unitaria, crítica y autocrítica. Importa mucho sostener los vínculos con los “frenteamplistas de a pie” y seguir ampliando el diálogo con la gente. Esa capacidad de escuchar, dialogar y “hacer junto con otros” es la esencia de la “acción política permanente” de la población, una seña de identidad que se ha debilitado con la reducción de la política a la gestión de gobierno. La movilización alcanzada y el Voto a Voto dejan esa experiencia colectiva de diálogo, de trabajo en redes, como estrategia de acumulación. Las formas de acción política y de organización para el próximo período deberán tomarla muy en cuenta.

Las elecciones departamentales y municipales son una instancia fundamental en el nuevo escenario del país. No sólo por el mapa político, sino por las posibilidades de construir nuevos avances en derechos y en calidad de vida junto con las comunidades, enfrentando todo intento de retroceso social y cultural. Recrear la movilización alcanzada en noviembre será un factor clave para estas batallas.

Pablo Anzalone es licenciado en Ciencias de la Educación y Magister en Sociología. Fue director de Salud de la Intendencia de Montevideo.

Publicado el 27 de noviembre de 2019  en La Diaria

LOS COALIGADOS Y LA SALUD por Miguel Fernández Galeano y Pablo Anzalone

Las propuestas sobre salud de los coaligados que han trascendido recientemente son un texto bien escrito que se basa, sin reconocerlo, en los grandes avances realizados por el Frente Amplio (FA) en este campo. El texto transita hábilmente por el camino de una “falsa aproximación” sin brindar garantías de avanzar sobre lo construido en materia de salud en los últimos 15 años.

Para empezar, se queda en el plano de enunciados generales, y cuando habla del gasto en salud no se detiene en el punto central en esta materia, que es la importancia del gasto público, tanto en lo que refiere a los fondos mancomunados en el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) como al incremento sustantivo del presupuesto de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). En ambos casos hay aportes de rentas generales que impactan sobre el espacio fiscal y sobre los cuales resulta decisiva la voluntad política de garantizar el derecho a una salud de calidad para toda la población.

El gasto público es central para definir la equidad, la calidad y la sostenibilidad de los sistemas de salud. Ese compromiso con el gasto público no aparece en el documento, y la referencia a gastar mejor no da garantía de mantener su jerarquización en el contexto de grandes recortes anunciados.

¿Es gastar mal el Hospital de Ojos, el Maciel, el de Tacuarembó, el Pereira, el Instituto Nacional del Cáncer (Inca), la emergencia del Pasteur, la red de centros de primer nivel de atención en todo el país, la incorporación de equipamientos de alto porte?

¿Es gastar mal un completo plan universal de beneficios con la incorporación de medicación de alto costo como existe en pocos países del mundo?

¿Es gastar mal tener las tasas de mortalidad infantil y materna más bajas de la historia y las menores en Latinoamérica?

Podríamos seguir con una larga lista de inversiones que cambiaron radicalmente la atención a la salud. ¿O acaso gastar bien es el célebre préstamo de Focoex gestionado en el gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera, plagado de irregularidades e ineficiencias?

Levantan como iniciativas propias a políticas y dispositivos que se iniciaron hace años por los gobiernos del FA. Por ejemplo, las Rondas Rurales, que son un programa de ASSE desde 2010. Se puede hablar de una auténtica “cleptomanía programática” que no hace otra cosa que reconocer los aciertos y el alineamiento del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) con las mejores prácticas internacionales de salud pública.

Ese compromiso con el gasto público no aparece en el documento, y la referencia a gastar mejor no da garantía de mantener su jerarquización en el contexto de grandes recortes anunciados.

La referencia al uso intensivo de las tecnologías de la información resulta sorprendente en momentos en que el país se apresta a la universalización de la Historia Clínica Electrónica Nacional en marzo de 2020 y existen múltiples emprendimientos, como telemedicina y teleclínicas, que permiten acercar la medicina de calidad a lo largo y lo ancho del país.

En resumen, hay en este texto concepciones preocupantes, omisiones muy significativas que abren grandes incertidumbres y propuestas que ya se están haciendo desde hace años, sin admitirlo claramente.

  1. Al contrario de lo que afirma el documento, entre los principios del SNIS no está la canasta mínima de prestaciones ni el subsidio a la demanda. El SNIS levanta un Plan Integral de Prestaciones y la atención de salud como un derecho en lugar de como una mercancía. Son concepciones contrapuestas. Mientras que una hace cuestión de la integralidad de las prestaciones obligatorias, en la idea de canasta mínima está el enorme riesgo de convertirla en un paquete básico, como ya se vio en otras experiencias. En esos procesos las prestaciones mínimas son garantizadas, pero todo el resto depende de los recursos económicos de cada persona, con una enorme desigualdad en el acceso y en los resultados sanitarios. La idea del subsidio a la demanda reduce la salud a un problema de oferta y demanda, tiene implícitas las relaciones de mercado y niega la condición fundamental del seguro de salud de brindar aseguramiento y cobertura mediante un fondo público común. Si se refiriera al necesario aporte del Estado a esa financiación, estarían dando la razón al FA y deberían autocriticar toda la alharaca realizada en relación al “déficit Fonasa”, que no es tal. Pero nada de esto se aclara.
  2. Existen omisiones graves, como la salud bucal, que ni siquiera es mencionada en el texto, cuando está claro que es un problema de salud pública, en el que el acceso está fuertemente condicionado por el poder adquisitivo de las personas. El FA se ha comprometido a avanzar en la inclusión de la atención integral de salud bucal en las prestaciones obligatorias del SNIS. Nada de eso implementaría la coalición opositora.
  3. No hace ninguna referencia a la implementación de la Ley 19.529, de reorganización de la atención a la salud mental en el país. Es un cambio sustantivo de la salud mental, cuya omisión es llamativa, a la luz de la repercusión social que tuvo la aprobación de una ley de ese porte.
  4. Tampoco hay ninguna referencia a la atención en el Hospital de Ojos ni a la continuidad de los programas de salud visual que permitieron atender a 700.000 personas y realizar más de 94.000 cirugías, asegurando un derecho postergado por las administraciones anteriores. ¿Se mantendrán, serán objeto de recortes o se eliminarán, lisa y llanamente, en caso de que los coaligados accedan al poder?
  5. No hay ninguna mención a la principal causa de enfermedad y muerte en el país, que son las enfermedades no transmisibles como cardiovasculares, cerebrovasculares, cáncer, diabetes. Ni aparece, por lo tanto, qué va a pasar con las políticas hacia el tabaquismo, o el imprescindible impulso a un plan de alimentación, reducción del sedentarismo, entre otras.
  6. No hay referencia alguna a las perspectivas demográficas y epidemiológicas del país y sus consecuencias para las políticas de salud. Este texto no habla de la salud de la población, sino sólo de algunos aspectos del sistema y sus servicios de salud. No hay objetivos hacia los problemas de salud de la población. Falta una visión de largo plazo, así como la definición de prioridades sanitarias y planes específicos por medio de Objetivos Sanitarios Nacionales.
  7. No es mencionada en ningún momento la rehabilitación como un elemento a jerarquizar en el proceso salud-enfermedad. Tampoco se propone nada para prevenir la dependencia en adultos mayores, promoviendo su envejecimiento activo y saludable, elemento central para la calidad de vida y la sustentabilidad del sistema de salud.
  8. No hay referencias al precio de los tickets de medicamentos y tratamientos ni a la continuidad de la reducción progresiva que se ha estado implementando. Si recordamos el aumento drástico de tickets que financió el pago por acto médico durante el gobierno de Lacalle, no mencionar en absoluto este aspecto abre una incertidumbre para el acceso de las personas a medicación y tratamientos. No se habla de ninguno de esos aspectos.
  9. No se menciona la necesidad de aumentar la capacidad de resolver problemas a nivel de policlínicas y disminuir tiempos de espera y dificultades para acceder a especialistas, o hacer interconsultas en forma ágil utilizando nuevas herramientas tecnológicas, ni la imprescindible descentralización territorial de la red de servicios.
  10. Los usuarios son mencionados en un solo punto (su libertad de elección de la institución de salud), pero no hay referencias a cuestiones fundamentales de sus derechos, de su participación en la definición de prioridades, planes y objetivos, de su rol en la transparencia en las instituciones y el sistema.
  11. Está bien fortalecer el rol del Ministerio de Salud Pública (MSP) que el texto pone en primer lugar –ya lo viene haciendo el FA, y su profundización es una de las propuestas de Daniel Martínez–, pero se omite aquí toda referencia a instrumentos claves para ello, como los contratos de gestión, las metas asistenciales, los Objetivos Sanitarios Nacionales, los programas y guías clínicas, el fortalecimiento de los equipos técnicos del MSP.
  12. No hay políticas de personal para el SNIS con respecto a la cantidad y calidad de técnicos a formar, a la falta de licenciadas en Enfermería y otros perfiles técnicos, a la necesidad de adecuar los regímenes laborales a los requerimientos de trabajo en equipo, interdisciplina, formación continua, en un sector fuertemente feminizado. No hablan del multiempleo, ni de la salud de los trabajadores de la salud.
  13. Eliminar de ASSE las responsabilidades de atención que no están incluidas en el PIAS (Sistema de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad, Centros de Atención de Consumos Problemáticos de Drogas, Servicio Nacional de Sangre, Laboratorio de Especialidades Farmacéuticas, Hogar de Ancianos, entre otras) deja una enorme duda sobre si se quiere eliminar la responsabilidad del Estado de estas prestaciones o se propone formar otra institución que las sostenga o derivarlas a otra institución ya existente. Muchas prestaciones del Hospital de Ojos están incluidas en este conjunto, cuyo destino para los coaligados estaría sujeto a un estudio caso a caso sin que se expliciten criterios.
  14. No hay referencias a completar el Seguro Nacional de Salud integrando progresivamente al Fonasa a toda la población. Para los coaligados, los jóvenes de hasta 23 años no serán una población que se incluya en el Fonasa, como ha comprometido Martínez.

En definitiva, las omisiones son, ciertamente, demasiadas. El abordaje superficial de temas centrales da lugar para preguntarnos: ¿no preocupan estos temas? Si es así, se podrían causar retrocesos en lugar de nuevos avances en estos puntos, sobre los que existen necesidades sentidas. Sobre ellas el programa del FA y la candidatura de Martínez han establecido con claridad instrumentos de política pública para seguir avanzando.

¿O existen concepciones distintas, como surgen de los principios reivindicados al inicio del texto, que van hacia la salud como mercancía, y paquetes mínimos en los que los mecanismos de mercado sólo producirán más desigualdades?

En ese caso, no son omisiones, sino orientaciones contrarias al SNIS cuyos resultados sanitarios son todavía más peligrosos.

Miguel Fernández Galeano y Pablo Anzalone son integrantes del equipo asesor en temas de salud del candidato frenteamplista Daniel Martínez.

Publicado en La Diaria el 8 de noviembre de 2019 

HACIA EL 24 DE NOVIEMBRE: ¡A REDOBLAR! por Pablo Anzalone

Los  resultados de la jornada del 27 de octubre generaron un cambio importante en el escenario político. No hay mayorías parlamentarias definidas. Cualquiera que aspire a tenerlas deberá construirlas. Dentro y fuera del Parlamento.

La Presidencia de la República se dilucidará en un mes y es una confrontación disputada.

El Frente Amplio alcanzó un 40,7%  casi un millón de votantes. Fue la fuerza más votada del país por un margen importante, ganó en los departamentos de Montevideo, Canelones, San José, Colonia, Soriano,  Rio Negro, Paysandú, Salto y Rocha.

Si el sistema electoral exigiera, como otros países, más del 40% y 10% por encima del siguiente, no tendríamos que esperar al 24 de noviembre y ya habría obtenido la presidencia.

Desde el año pasado quedó claro que ésta iba a ser una contienda difícil para el FA. Al desgaste de gobernar durante varios períodos se sumó una coyuntura económica internacional compleja, la crisis en los países vecinos y un impulso orquestado de ultraderecha en el continente. Problemas reales de empleo o inseguridad se han transformado en objetos de campañas que manipulan la disconformidad sin propuestas o con propuestas que agravan la situación. El resultado de la reforma de Larrañaga es una muestra clara. Que 46% de los votantes haya apoyado un paquete tan burdo, autoritario e ineficaz es una señal política que no puede dejarse de lado. Que 54% de la población se haya pronunciado en contra, con una gigantesca y joven movilización de rechazo, también. Hay batallas culturales que tienen que ver con lograr que la población se sienta escuchada, participe de los avances sociales, los reconozca como propios y empuje su profundización. Conquistar, defender y ampliar  los derechos.  De todo eso habrá que hablar después del 24 de noviembre. Ahora tenemos el escenario del balotaje como cruz de los caminos.

En las encuestas, el FA registró una línea ascendente casi constante a lo largo del último período. Más allá de las encuestas, que esta vez no se equivocaron tanto, hubo un cambio significativo de la situación política, un nuevo hecho relevante con múltiples efectos: la movilización frenteamplista.

El crecimiento de la movilización frenteamplista fue extraordinario en estas semanas. El acto final en Montevideo, los actos en el interior, las caravanas, mostraron  un cuerpo militante enorme con un entusiasmo contagiante. La propia jornada del 27 tuvo una presencia desbordante del Frente Amplio  con miles y miles de personas, autos, casas, carros, bicicletas, con banderas tricolores, que recorrían y se reconocían en la calle.

Ningún otro partido tuvo algo siquiera parecido. Ni los que se autoconsideraron triunfadores a pesar de tener solo el 30% de los votos, ni un alicaído Partido Colorado, ni la “gran novedad”, el partido militar ( no son novedad:  gobernaron 13 años durante la dictadura cívico militar, ya vimos lo que son).

Aunque es un margen escaso, la diferencia entre el 40%  que se obtuvo y el 42 o 44% que estuvo en las expectativas de muchos de nosotros, ha tenido un impacto anímico adverso para los frenteamplistas. Pero la militancia del Frente Amplio se recupera rápido. Lo ha demostrado en muchas décadas de lucha en las peores condiciones.

El gran argumento a favor del triunfo de Lacalle en el balotaje es que todos se van a unir contra el Frente Amplio, acatando los acuerdos tejidos en las cúpulas partidarias. Y que el casi 4% de votos en blanco y anulados no se inclinan hacia ningún candidato. Son suposiciones discutibles, que recogen muchas evidencias contrarias.

La  mayor debilidad de Lacalle es la falta de propuestas claras sobre los problemas del país, y que además, éstas sean comunes a la coalición que pretende crear. Salvo, “recortar y ajustar”; “ajustar y recortar”. Propuestas que vayan más allá de ese genérico “hacerse cargo”.  Que tengan equipos de gestión creíbles. Y que el propio candidato logre parecer algo más que un estanciero que no ha trabajado en su vida.

Los grandes argumentos para el triunfo de Daniel Martínez son que ha desarrollado propuestas fuertes, que se apoya en hechos y no sólo en palabras, que reconoce errores e insuficiencias, pero se afirma sólidamente en un rumbo de crecimiento con justicia social y más democracia. Hay certezas, previsibilidad y también disposición autocrítica. Daniel tiene capacidad de gestión y empatía con la gente.

Por sobre todas estas cosas representa un sentir popular, un sentir democrático, un proyecto de sociedad más libre y justa. Ese sentimiento es el que se evidencia en la presencia masiva y creciente del pueblo frenteamplista en las últimas semanas. Esa movilización impresionante es clave para ganar el balotaje el próximo 24.

Publicado en Voces

REFLEXIONES EN VOZ ALTA por Ignacio Martínez

Vienen tiempos de intensas negociaciones y búsqueda de acuerdos. El FA es la minoría mayor y deberá hacer pesar esa condición para procurar mantener todo lo logrado ante la previsible arremetida de la frágil alianza derechista “multicolor”, de querer dejar sin efecto muchas de las conquistas alcanzadas en materia de leyes. Digo frágil porque su único cometido es sacar al FA del gobierno, pero en modo alguno tienen acuerdos, por ejemplo, en los destinos del Presupuesto Nacional, para poner un ejemplo clave en la gobernabilidad de un país.

Varios han sido los fracasos que se tendrán que evaluar. Para citar algunos: desaparece del Parlamento Unidad Popular, el Partido Independiente mostró una estrepitosa caída y desaparece del Senado, Larrañaga no obtuvo su Reforma.

En relación a esta última derrota, lejos de caer en la actitud amenazante (ya típica en él) de querer adjudicar su fracaso a la rotura o desaparición de papeletas en los cuartos de votación, yo digo, sin embargo y con respeto, que hay que tener muy en cuenta a la población que votó por el Sí y abordar, como se debe, todo el tema de la seguridad, la violencia y la delincuencia en nuestro país, avanzando en prevención, eficacia, inteligencia y erradicación de sus causas económicas y culturales.

La verdad del fracaso de Larrañaga es que él se aprovechó de un tema social muy sentido, que nos atañe a todos, para traducirlo en votos para su colectividad y procurando beneficios electorales, alimentando un miedo y una alarma social inconducentes.

Pero el pez por la boca muere. Quedó muy solo atribuyendo la votación del Sí (que, insisto, la reconozco como significativa) como su contribución a que Lacalle Pou hoy esté disputando la Presidencia en una segunda vuelta. Otra vez utilizando el tema para sus fines electorales. 

En otro orden de temas a reflexionar, está claro que la votación del FA ha sido menor que la obtenida en las anteriores elecciones. La revisión autocrítica, entonces, es imprescindible. En ese marco y al mismo tiempo, se impone hablar con todo el mundo de manera clara, pública, mostrando el programa por encima de todas las cosas y anunciando los planes para continuar construyendo el país de crecimiento que profundice la justicia social y la pública felicidad. Creo que hay que hacer énfasis en los logros y mostrar cómo, por ejemplo, Lacalle Pou nunca votó ni acompañó ninguna Ley que benefició a los trabajadores, ni a la mujer y sus derechos y su salud reproductiva, ni los avances educativos con la creación de la UTEC o el Plan Ceibal o el INEFOP o la Universidad de la Educación. Todo esto es para desenmascarar los verdaderos propósitos que persigue este señor, que no pretende ninguna mejora para el país, sino la llegada al gobierno para satisfacer los interese privatizadores, usureros y beneficiosos para un minúsculo grupo de poderosos agroexportadoras y financieros de nuestro país, en contra de la gente del trabajo, de los jubilados, de los pequeños y medianos productores, de los estudiantes, es decir la inmensa mayoría de la población.

Las tareas están trazadas. El FA debe ganar el balotaje convocando y convenciendo a los votantes de los otros partidos para avanzar en los cambios que hemos iniciado en nuestro país. Al mismo tiempo debemos profundizar nuestros mensajes y acciones para que las transformaciones también empiecen por casa.

Contratapa de Voces publicada el jueves 31 de octubre de 2019

DANIEL PRESIDENTE, GRACIELA VICEPRESIDENTA, CONSTANZA SENADORA por Milton Romani Gerner

“Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres¨. ¨Quien no se mueve no siente las cadenas.” Rosa Luxemburgo

Estoy luchando para que Daniel Martínez sea nuestro Presidente y Graciela Villar nuestra Vicepresidenta. Que lo serán. No sólo por las ideas que están en las Bases Programáticas del Frente Amplio. Ellos  expresan una histórica, vieja y nueva agenda de derechos. Ellos son la expresión de una renovación necesaria, un enfoque de trabajo en equipo; la recuperación de los afectos y sentimientos que acompañan siempre a los programas. Llevan en sus cuerpos y sus almas, la vida y la lucha, de los y las laburantes, porque lo son. Saben lo que es levantarse todos los días para conseguir un salario, enfrentar los temporales del desempleo, la persecución, y también los de la libertad.

Es un honor y un compromiso integrar la lista de 3311. Promover a Constanza Moreira al Senado y Fabiana Goyeneche Diputada 

El Frente Amplio necesita mujeres y hombres, en los ejecutivos, pero también en el parlamento, con valentía para promover todo tipo de igualdad y combatir todo tipo de privilegios. No hay justicia social sin igualdad.

Valentía para defender proyectos de inclusión social integral, asumiendo entre otros, el derecho a una vivienda digna para todos y todas, que es de los temas que tenemos que hacer mejor.Defender nuestro derecho a un medio ambiente saludable y en armonía con el desarrollo humano.

Voluntad y coraje políticos para invertir recursos en acciones afirmativas y transversales en territorio que tengan por objetivo hacer efectivos el derecho de la gente a vivir mejor, a desterrar la fractura social que margina a amplios sectores de una vida y convivencia compartida. Que nos permitan llegar a las familias con niños, niñas y adolescentes que todavía viven por debajo de la linea de pobreza.

Para defender un modelo de convivencia y seguridad con enclave principal en la prevención de las violencias y de todas las delincuencias . Del combate a todo tipo de corrupción. De un abordaje interinstitucional, (no solo policial) con asiento en la gestión territorial de todas las agencias del Estado, y de todos los actores locales con participación adecuada y responsable de la ciudadanía.

Avanzar en acciones que destierren definitivamente la concepción  antidemocrática de la doctrina de seguridad nacional en las FFAA. Que sigue animando a  muchos la misión autoasignada de definir los destinos de la nación. Desterrar los privilegios ofensivos de pensiones y retiros militares que ademas de ser un peso insostenible para las cuentas fiscales, profundiza la grieta de los uniformados con la sociedad.

Por un abordaje humanitario, de reparación y responsabilidad social compartida del sistema penitenciario, promoviendo acciones que ya existen, desmontando toda acción degradante para el ser humano.  Una nueva institucionalidad de cárceles, un modelo que respete con el derecho a la convivencia, al trabajo y al estudio de todos y todas.

Profundizar la lucha por Verdad y la Justicia continuando la búsqueda de nuestros desaparecidos, levantando todos los obstáculos donde sigue enquistada la cultura de la impunidad. Apoyar la Ley 19.822 que le otorgó el cometido de la búsqueda de detenidos desaparecidos a la Institución Nacional de DDHH y Defensoría del Pueblo. Voluntad política, recursos humanos y presupuestales válidos para lograr ese cometido.

Profundizar y extender las acciones afirmativas para levantar la Memoria como lo está haciendo la Red de Sitios de Memoria y todas las acciones de reparación jurídica, humanitaria, social y económicas de las heridas que todavía quedan de la dictadura.

Lo lograremos.

LAS REFORMAS DEL MIEDO por Milton Romani Gerner

El pensamiento filosófico y ético de Occidente nace en Grecia y nutre la tradición judeocristiana. Se construyó en el debate, recogido en La República de Platón, en el que Sócrates, con sus diálogos, ajusta cuentas con los sofistas. Estos eran artistas de la retórica que, por dinero, fundamentaban tanto una afirmación como la contraria. Pensaban que no había verdad absoluta y que el hombre era la medida de todas las cosas. La mayéutica socrática exponía con lógica implacable la búsqueda de la verdad y la virtud.

Julio María Sanguinetti no se parece a los sofistas. Es uno de ellos. En el caso de la reforma constitucional, luego de especular retóricamente, en cálculo electoralista, intenta ahora aparecer como el que define. Fundamentó lo contrario y, ahora, lo contrario de lo contrario.

El afán de disputar la derecha del espectro político con Guido Manini Ríos lo inclina a apoyar la reforma engañosa de Vivir sin Miedo. Apoya involucrar a militares en tareas policiales, anular el sagrado inviolable del hogar, promover la cadena perpetua como castigo. En una palabra: aplastar el sistema de derechos y garantías apelando al miedo. Triste historia de pseudobatllistas que nuevamente se bordaberrizan y entierran todo aroma liberal.

Los centuriones, los pretorianos, los mercenarios

El subtítulo alude a una trilogía del autor francés Jean Lartéguy. Forma parte de la biblioteca y el pensamiento de muchos militares que se sienten combatientes impolutos. Que absorbieron la doctrina francesa de Indochina y Argelia, incluidas torturas y desaparición forzada como arma de lucha. Se autoadjudican la misión moral de salvar la civilización occidental. La que los políticos corruptos han entregado. Espíritu que acompañó a la Doctrina de la Seguridad Nacional que vuelve a alimentar a algunos extraviados.

“Lartéguy hace filosofar a sus personajes, que se ven como ‘guerreros puros’ que se ‘rebajan’ a disgusto a ejercer la tarea policíaca a la que son convocados por los ‘políticos corruptos’. Después aceptan “ensuciarse” porque la guerra hay que ganarla ‘sea como sea’. La narración termina con los militares rumiando su rabia ante las citaciones que les cursan desde el Estado francés por las atrocidades cometidas, cuando al principio este les había dado carta libre. De noche, frente al fuego, un capitán exclama con rabia: ‘Que tenga cuidado Roma con la cólera de las legiones’.1 Atención a sus émulos: estos “centuriones” recibieron una paliza descomunal cuando cayó la plaza fuerte de Dien Bien Phu, propinada por un ejército popular vietnamita, inspirados en otra filosofía, desplegando un arte de guerra mucho más inteligente, sabio y humano.

Se promueve la pena de muerte bajo el título de “presunción de legítima defensa”. Tanto Cabildo Abierto como el Partido Nacional la quieren para policías retirados, guardias privados y propietarios rurales.

La reforma y otras formas del miedo

¿Hasta cuándo se admitirá arrasar derechos en nombre de la seguridad? Porque ya lo vivimos. Sabemos a dónde conduce. No hay necesidad de ir a México, Guatemala, El Salvador, Perú.

Es fácil promover odio, venganza y mano dura. Lo difícil es volver. Hay líneas que si se cruzan, lejos de aventar el miedo, lo cristalizan. Además de la reforma, hay otras formas que van en el mismo sentido.

Se promueve la pena de muerte bajo el título de “presunción de legítima defensa”. Tanto Cabildo Abierto como el Partido Nacional lo quieren para policías, retirados, guardias privados y propietarios rurales. Otra: la propuesta de ley de derribo de aviones es la aplicación de la pena de muerte sólo bajo presunción de actividad narco, sin proceso ni prueba.

Otras medidas prontas de seguridad

No se animan a decirlo: desprecian la acción de los y las policías, que son los que están poniendo el cuerpo. No hay interés en reforzar su tarea, sino en ponerlos bajo mando militar. Antes de la dictadura, también tuvimos militares como carceleros y custodios del “orden”. Con Jorge Pacheco Areco tuvimos 1.117 días de Medidas Prontas de Seguridad.

El artículo 168 literal 17 le da herramientas excepcionales al Poder Ejecutivo. No se necesita reformarla: es provisorio y se utiliza bajo control de la Asamblea General. Fueron usadas reiteradamente por gobiernos blancos y colorados. Casi siempre contra el sindicalismo, el movimiento estudiantil y acompañando medidas de ajuste. La noche previa a decretarse eran allanados los domicilios de cientos de sindicalistas y activistas conducidos a disposición del Poder Ejecutivo en diversos cuarteles. Las hubo en 1952 contra la huelga de los gremios solidarios que defendían la fundación del sindicato de ANCAP; en gobiernos blancos, de 1959 a 1963, se decretaron en tres oportunidades; también se emplearon durante la presidencia de Óscar Gestido, en 1967. Pacheco Areco las mantuvo aun cuando la Asamblea General votó levantarlas. Sanguinetti debe de acordarse.

Larrañaga dice que tenemos prejuicios ideológicos contra las Fuerzas Armadas. ¿Tienen otra mentalidad? Los hechos son tercos: predomina la cultura de la impunidad. El general Guido Manini Ríos no sólo apañó y encubrió a José Gavazzo; en un nuevo alarde, no se presentó ni se piensa presentar ante los estrados judiciales.

Un tribunal especial de honor del Ejército, en enero de 2005, descalificó por “falta gravísima” al general retirado Óscar Pereira a raíz del contenido de su valiente libro Recuerdos de un soldado oriental del Uruguay, en el que denuncia el silencio y hace autocrítica de su fuerza. El fallo fue homologado por Jorge Batlle y Yamandú Fau. Modificado luego por el presidente Tabaré Vázquez. Lo expulsaron del Círculo Militar. La doctrina del general Martín Balza, del Ejército argentino, que asumió las responsabilidades del pasado, no parece cuajar en Uruguay.

Wilson Ferreira: Ley de Estado de Guerra Interno

En 1972, Juan María Bordaberry envió al Parlamento la Ley de Estado de Guerra Interno, que recortó garantías constitucionales y habilitó a la Justicia Militar para procesar civiles. Fue la antesala del golpe de Estado. La autocrítica que hicieron luego Wilson Ferreira Aldunate y Carlos Julio Pereyra por haberla votado debería estar presente en los que promueven esta reforma liberticida. “No fue un pecado votar la Ley de Seguridad del Estado, fue un error. Nunca debimos autorizar a militares a juzgar civiles. Era doloroso, pero para el uruguayo medio la tranquilidad se había transformado en algo más importante que la libertad”, sostuvo Ferreira en su momento. Sanguinetti, que fue ministro de Bordaberry cuando se promovió esta ley; no hizo nunca autocrítica alguna.

Mi padre, en aras de cultivar mi futuro como “jefe de familia”, me leía ese artículo de la Constitución. Ser jefe o jefa de familia de un hogar era, es, un valor cultural importante. Quieren arrasarlo bajo la hipótesis de las presuntas bocas de drogas. El hogar es un sagrado inviolable. En la noche la autoridad sólo puede entrar con orden judicial y autorización del jefe de familia. Si hay orden de allanamiento es porque se procura no sólo detener, sino obtener prueba de que es, efectivamente, una boca de venta de drogas. Reducir la problemática de las drogas a este escollo, arrasando garantías ancestrales, es un desatino. Proponer cadena perpetua, cuando nuestro Código prevé penas de hasta 45 años, es otro desatino.

Tan necesario como combatir las bocas es combatir el lavado de dinero. Pero para eso no se aprecian medidas del mismo tenor. Todo lo contrario. Luis Lacalle Pou insiste en volver a las sociedades anónimas innominadas. Es decir, que no puedan ser identificadas. Armas societarias como las Sociedades Anónimas Financieras de Inversión, ideales para operaciones ocultas. Lo oculto parece ser una vocación, un rasgo del lacallismo.

Miedo, lo que se dice miedo, es lo que generan esta reforma y sus similares. No repitamos el error. Está en nuestras manos. No cambiemos libertad por tranquilidad. Derechos por punitivismo errático.

Milton Romani Gerner fue embajador ante la Organización de Estados Americanos y secretario general de la Junta Nacional de Drogas.


  1. https://brecha.com.uy/los-centuriones/ “Los centuriones”, Ruben Olivera, en Brecha, 5/6/2015. 

Publicado en La Diaria el 18 de octubre de 2019

A LA HORA SEÑALADA por Pablo Anzalone

En este último tramo de la campaña el Frente Amplio está recuperando adhesiones por varios motivos. El peligro de que gane Lacalle y que se reviertan los derechos sociales y cívicos conquistados es el principal. Los avances de estos 15 años son muchos y diversos, hecho que en esta campaña se está esgrimiendo como argumento fuerte para la continuidad del proyecto de país de desarrollo con justicia social y mayor democracia. 
Legítimamente el FA  reafirma: hechos y no palabras. Sin duda hay hechos muy contundentes que no se limitan al bolsillo de cada individuo, sino que fueron pensados para una sociedad más justa y democrática. 
Al mismo tiempo está claro que el que la población se beneficie económicamente de determinadas políticas no tiene una traducción política automática. Las personas pueden adjudicar esa mejora a factores tan diferentes como la voluntad divina, la suerte o la bonanza internacional. Y a su vez pueden pesar en su decisión otros factores como la percepción de la inseguridad, el discurso de otros líderes políticos o religiosos exigiendo más represión,  apoyando valores reaccionarios contra “la ideología de género”, contra los programas sociales  y varios otros temas. Generar conciencia  requiere  un relato  claro que vuelva sobre los avances sociales para identificar la iniciativa del Frente Amplio o su respaldo a reclamos de la sociedad civil;  que recuerde que la oposición votó en contra, y que nunca implementaron políticas de ese tipo cuando fueron gobierno. Exige que la gente participe de los cambios y los sienta suyos. En ese plano hay muchos esfuerzos en las políticas del FA y también déficits y debilidades. Tanto el Partido Nacional como el sector Ciudadanos del Partido Colorado han redactado cuidadosamente sus programas para aparecer críticos sin anunciar su voluntad de arrasar con conquistas sociales. Sin embargo apenas empiezan a hablar sus candidatos aparecen barbaridades que evitan llamarse motosierras, pero se le asemejan en todo. El “Shock” de recortes en el presupuesto del Estado que propone Lacalle y los 900 millones de dólares que quitarían, son un buen ejemplo. Sólo superado por la voluntad de Talvi de prescindir de 50 mil funcionarios públicos.
También es muy significativa de la intencionalidad oculta de Lacalle su  estrategia política de promover una ley de urgencia enorme, con cientos de artículos, cuyos contenidos no se animan a presentar, negociada a espaldas de la población en una coalición que no se sabe quiénes integrarán, para luego presentar como de urgente consideración en el inicio del nuevo parlamento. Tiene sierra, motor e intencionalidad política, es una adivinanza fácil.
 
Daniel Martínez ha logrado resolver muy bien la idea de continuidad y cambio, defendiendo lo bueno y haciéndolo mejor, como dice la consigna central de su campaña. El nuevo impulso a las transformaciones se apoya en lo logrado para ir a más. Se aparta sin estridencias  de la soberbia y el conformismo, pero reivindica el orgullo de todo lo hecho bien. Martínez demostró claramente, en el debate con Lacalle, que tiene propuestas programáticas innovadoras y capacidad de gestión, un contraste muy fuerte con el candidato herrerista que se omitió absolutamente en estos aspectos. Y en su debate con Ignacio Álvarez resultó evidente su “boliche” para enfrentar chicanas y no dejarse avasallar.
No creo que haya grandes problemas de gobernabilidad en un triunfo frenteamplista, pero tampoco con un gobierno de derecha. Blancos y colorados han trabajado juntos en muchas administraciones y el neoliberalismo económico es una inflexión ideológica que comparten sus élites dominantes. Otra cosa sería la disposición de la población a aceptar los retrocesos.
Cada vez más la movilización frenteamplista despierta ese entusiasmo que caracterizó las luchas populares en los momentos claves. Eso también influye, y mucho, en el estado de ánimo ciudadano. Seguramente también en los resultados.

Artículo publicado en el semanario Voces el  16 octubre 2019

ARRIBA LOS QUE ESCUCHAN por Ignacio Martínez

El grupo convocado por Daniel Martínez para dar un respaldo significativo al tema de los Derechos Humanos, coordinado por Milton Romani, ha venido teniendo reuniones con diversos protagonistas de diferentes temas: ex presos políticos nucleados en CRYSOL, compañeros de Sitios de la Memoria, entre otros.

En todos los casos, la razón principal de esos encuentros ha sido escuchar, atender la situación de cada uno de los sectores, sus demandas, sus puntos de vista, sus opiniones, acerca de cómo continuar el complejo pero fundamental proceso de fortalecer los Derechos Humanos como cimiento clave para seguir construyendo una sociedad más justa, más equitativa, más libre, más democrática. El pasado reciente ocupa un lugar jerarquizado en la propuesta, aunque se proyecta en una concepción mucho más amplia de los Derechos Humanos que atañen a la vida misma, en plenitud, de cada ser humano en una sociedad democrática.

Es precisamente ese fortalecimiento de la democracia que debe reposar en la capacidad de oír a los otros. Avanzar en los Derechos Humanos necesita encontrar el mínimo común múltiplo de todos los sectores de la sociedad, que nos permita sumar y multiplicar a partir de la confluencia de los puntos de vista que nos identifican. Uno de esos puntos es el reconocimiento de que el respeto, la educación y el fortalecimiento de los Derechos Humanos no son sólo palabras o Declaraciones o Códigos, sino políticas estatales concretas que nos tengan a nosotros mismos, el pueblo, como protagonistas de la construcción de nuestra propia sociedad.

¿De qué pueden servir los pronunciamientos si no se cumplen? Estamos en un mundo donde prevalece la intención de encontrar el máximo común divisor, la fragmentación social, la tergiversación como estrategia, el ocultamiento como terreno fangoso donde nos quieren contar una historia mentirosa o mal contada.

Nuestra historia reposa, antes que nada, en la creación de ámbitos para encontrarnos y oírnos, para planificar y trabajar juntos. Por eso este grupo llamado Vocería de Derechos Humanos , integrado por Belela Herrera, Álvaro Rico, Verónica Mato, José López Mazz, Ana Inés Quadros, Lille Caruso de Balbi, Felipe Michelini, Adriana Cabrera Esteve, Fiorella Buzeta, Sol Maneiro, Nélida Fontora, Diego Sempol, Alicia Esquivel, Eduardo Pirotto, Óscar Destouet, Daoiz Uriarte, Nicolás Bico e Ignacio Martínez está llamado a colaborar con el equipo o Vocería de Desarrollo Humano que tiene en su mesa la profundización e innovación de políticas sociales en nuestro país, coordinado por Mercedes Clara y Rossana González.

De eso se trata. Que los Derechos Humanos no terminen siendo torcidos humanos o desechos humanos, sino la construcción de los nuevos sueños reposando sobre los mismos principios que nos han guiado siempre, donde “los más infelices sean los más privilegiados” y avancemos hacia la consagración de “nuestros más sagrados derechos”.

Publicado en Voces el 17 de octubre de 2019

Fotografía Frente Amplio

ENVEJECIMIENTO SALUDABLE Y SEGURIDAD SOCIAL por Pablo Anzalone

Las representaciones sociales en el BPS han tomado una iniciativa muy importante al promover un Diálogo Nacional sobre Seguridad Social. Es una oportunidad para generar una reflexión amplia y participativa en un tema relevante.

En uno de sus eventos, el 21 de agosto en el Paraninfo expusieron sus ideas los candidatos presidenciales del Frente Amplio, P. Colorado, PI y UP acompañados por el rector Rodrigo Arim, el Cr. Enrique Iglesias y Fabio Bertranou, Director de la OIT para el Cono Sur de América Latina.

Nos parece muy compartible el principio que dejó firme Daniel Martínez: los desafíos en Seguridad Social nunca deben pasar por que los que tienen menos sean quienes paguen los ajustes. Eso es fundamental y Martínez lo reiteró una y otra vez.

 Sus asesores Jimena Pardo y Braulio Zelko ampliaron en otras instancias estos conceptos, y resumiremos brevemente sus aportes en los siguientes párrafos . En lo que refiere estrictamente al sistema de jubilaciones y pensiones, Uruguay es un país líder en América Latina: tiene un sistema que brinda cobertura a diversos riesgos mediante un conjunto amplio de instrumentos. 4 de cada 5 trabajadores activos se encuentra cubiertos por el sistema y casi la totalidad de los adultos de 65 años o más están cubiertos por -al menos- una prestación.  Las pasividades se han incrementado en promedio 65% desde que el Frente Amplio asumió el gobierno, mientras que el monto que perciben los pasivos de menores ingresos se ha triplicado en términos reales. Esto ha permitido llevar los niveles de pobreza específicos en esta franja de edad a solamente 1,4%, lo que implicó sacar a más de 55 mil personas de 65 años o más de la pobreza.

Evidentemente, la contracara de una amplia cobertura y niveles de suficiencia relativamente buenos de las prestaciones es que el país destina un volumen importante de recursos al pago jubilaciones y pensiones. En este sentido tenemos niveles de gasto previsional cercanos a los de los países europeos.

Partiendo de esta base, sostiene Jimena Pardo, y centrándonos en que el fin del sistema es que proteja adecuadamente a la población, es que éste debe prepararse para administrar dos tensiones: Lograr sustentabilidad financiera en el largo plazo y mantener los altos niveles de cobertura y protección que hoy tiene.

Asimismo, hay que administrar estas tensiones en el marco de dos desafíos: – El envejecimiento demográfico, que impone no sólo presiones financieras sino también mayores demandas de protección en otras áreas, típicamente hablamos de inversión social en cuidados y en salud, además de la protección previsional.

–  El cambio en las formas de trabajo y en los diferentes tipos de arreglos sociales, donde, por un lado, la revolución tecnológica podrá volver obsoletas algunas tareas y crear otras nuevas, pero que sin dudas se hará bajo arreglos laborales (además de arreglos sociales) distintas al modelo de trabajo predominante cuando surgieron los seguros sociales. En sus comienzos, la seguridad social se diseñaba pensando en un trabajador (en su mayoría hombres) que ingresaba jóven como dependiente a una empresa y se mantenía en ella hasta su retiro, para posteriormente generar una pensión de sobrevivencia (a su esposa, que en ocasiones no habían tenido una trayectoria laboral remunerada). El mundo ya no hace eso, y esto nos exige repensar el diseño del sistema, para proteger en base a otras formas de arreglos sociales y familiares, que permitan definitivamente la incorporación plena de las mujeres al mercado laboral, que sean capaz, a su vez, de proteger a las personas que puedan estar quedando relegadas en el proceso de incorporación de tecnología, y a aquellos que van a tener los trabajos más dinámicos y de repente hoy ya están trabajando desde Uruguay para el exterior.

Desde este análisis  Pardo y Zelko consideran que hay tres desafíos a atender en el mediano plazo: envejecimiento demográfico, nuevas formas de organización del trabajo y garantías para el financiamiento. A fin de atender estos desafíos es que se propone la convocatoria  a la “reconstrucción del pacto de protección social” en el primer año del próximo gobierno.

Poca o ninguna confianza nos merecen las propuestas económicas de otros que hablan de “shock de austeridad”y reducción del gasto del Estado en 900 millones de dólares o las que quieren prescindir de 50 mil funcionarios públicos. Si abatir el déficit fiscal pasa a ser la prioridad absoluta, los efectos recesivos y la afectación de las políticas sociales (incluyendo la Salud y la Seguridad Social) será severa.

Nos interesa en estas líneas aportar a este Diálogo una mirada desde la salud y los cuidados, que enfatice la importancia de una estrategia de prevención de las situaciones de dependencia.

Uruguay presenta una transición demográfica acelerada, caracterizada por un envejecimiento pronunciado de la población, descendiendo la tasa de fecundidad, la mortalidad infantil y aumentando la expectativa de vida al nacer. El porcentaje de personas con más de 65 años era 2 % en 1908, 14% en 2011 y llegará a 22 % hacia el 2050 .

Esta situación es un avance social y sanitario significativo para el país, que nos exige pensar y actuar. Además del sistema previsional nos obliga a repensar la salud, los cuidados, la cultura y el urbanismo para que no se resientan por el cambio demográfico. Antes al contrario cada una de estas áreas debe contribuir para que pueda continuar la mejora de la situación social y el desarrollo humano, en el nuevo escenario. El accionar conjunto, la mirada intersectorial es imprescindible para ello.

OPS (2019) advierte que la ganancia en esperanza de vida, no necesariamente se ha acompañado en América Latina de un incremento equivalente de la “esperanza de vida con salud”. Tampoco se tradujo en un mejoramiento de las desigualdades en materia de la esperanza de vida” entre y al interior de todos los países de la región. Las circunstancias que se viven en el continente durante los últimos años hacen que las personas puedan vivir más años pero muchas no tengan acceso a una buena vida en la edad avanzada. Entre otras cosas estas consecuencias negativas se dan por mala salud, por deficiencias de los servicios de salud, de cuidados y sobre todo por políticas económicas, sociales y culturales que impiden el desarrollo humano pleno de la población y su participación en la vida comunitaria (OPS 2019). En la región se estima que el 85% de la demanda de cuidados a largo plazo está dirigido a personas mayores de 65 años, que muchas veces sufren más de una enfermedad. La dependencia de cuidados en mayores de 80 años se estima en 30%.

Hasta el momento gran parte de la actividad de cuidados se ha basado en el trabajo no remunerado y no reconocido de las mujeres. Esta feminización de los cuidados de salud en el hogar afecta los derechos de las mujeres, creando desigualdades e inequidades, invisibilizadas por una mirada patriarcal que establece mandatos y roles estructurales.

Pero el envejecimiento no es sinónimo de multiplicidad de patologías que generan situaciones de dependencia generalizadas. Ese es solo uno de los escenarios posibles, el peor para la calidad de vida de las personas.

La realidad demográfica y epidemiológica establece que la principal causa de enfermedad y muerte prematura son (cada vez más) las enfermedades no transmisibles (ENT): las enfermedades cardiovasculares, cánceres, enfermedades respiratorias y diabetes. De ahí que un elemento fundamental para el futuro sanitario del país es el modelo de atención y las estrategias de abordaje de estos problemas críticos. Un modelo que se limite a lo asistencialista es un generador de costos cada vez mayores, sin resultados sanitarios acordes. Un manejo acrítico de la tecnología y la medicación es como “un mono con metralleta” en el campo de la salud.

Una estrategia de APS renovada, con un modelo integral que jerarquice la prevención y promoción, que aumente la capacidad de resolución del primer nivel de atención y generalice la rehabilitación tendrá mejores resultados sanitarios.

La articulación eficaz entre el sistema de salud y el sistema de cuidados, se convierte en un factor decisivo, en una perspectiva demográfica y epidemiológica como la actual. La implementación de dispositivos que prevengan y retrasen la dependencia requiere de ambos sistemas actuando juntos con la comunidad.

La literatura internacional referida a la discapacidad y la dependencia de cuidados destaca que son prevenibles en una gran cantidad de casos. Eso debe ser asumido como una prioridad de las políticas sanitarias y sociales (OPS 2019b). Esa priorización pasa por desarrollar servicios de salud y cuidados con un enfoque intersectorial. Es necesario un financiamiento adecuado para garantizar el acceso a cuidados y atención de las personas que padecen de condiciones crónicas o transitorias de dependencia.  Los países que no trabajen en prevenir las necesidades de largo plazo, retrasando las situaciones de dependencia ,ofreciendo cuidados integrados, tendrán consecuencias de deterioro en la calidad de vida e importantes costos .

Asumimos dos convicciones fundantes:

a) que las personas con situaciones de dependencia no son objetos sino sujetos de todos estos procesos y ese rol activo es un derecho y al mismo tiempo una estrategia preventiva y terapéutica. Esa apuesta al aporte que pueden hacer los adultos mayores a la sociedad en múltiples planos, es una óptica contraria a la que los considera solo como un gasto creciente.

b) Que es mejor invertir en prevención y en promoción que gastar enormes recursos en intervenciones invasivas para prolongar levemente la vida. Es posible actuar para que la “esperanza de vida libre de discapacidad”, crezca al mismo ritmo que la esperanza de vida.

Junto con la demografía  hay transformaciones en la significación social de las edades y los atributos de las personas que llegan a cierta edad, ahora con mayor autonomía. Hay que tener en cuenta que las estructuras familiares han cambiado en este período, disminuyendo su amplitud, pero prolongandose con más generaciones en un sentido vertical. Aumenta la cantidad de personas mayores que viven solas, fenómeno que se da sobre todo en mujeres (hogares de viudas) y llega hoy al 24% del total.

Uruguay dió un paso fundamental con el inicio del Sistema Nacional de Cuidados que entronca con las definiciones del Sistema Nacional Integrado de Salud. Mirando hacia adelante se necesita una estrategia descentralizada con énfasis en la prevención, apoyada en las realidades, necesidades y capacidades locales. De esta forma se podrá proyectar un desarrollo futuro de los cuidados y la salud con fuerte protagonismo social de las personas y las organizaciones involucradas. Una estrategia de descentralización no se contrapone sino que se apoya en la creación de un Sistema Nacional. Un Sistema Nacional no es posible sin incrementar y articular los dispositivos y actores existentes a nivel de comunidades.Debemos sumar protagonistas locales para una estrategia general de cuidados.

Menciono un ejemplo interesante: la Interred de Adultos Mayores del Municipio A que nuclea a las Redes de las zonas comunales 14 (La Teja), 17 (Cerro) y 18 (Paso de la Arena) del oeste de Montevideo. La Red de la zona 14 tiene casi 20 organizaciones. Hace poco escuché a dos mujeres, representantes de la Interred fundamentar brillantemente su intenso accionar en el territorio. Si tuviera que decir las emociones que me suscitó su intervención creo que reconocimiento y admiración serían las más cercanas.

Hay dos principios básicos : la diversidad demográfica y socioterritorial y el empoderamiento de la sociedad civil. No todas las realidades locales son iguales y deben construirse respuestas adecuadas a la problemática especifica de cada territorio.

El Art. 9 de la Ley 19.353 que crea el Sistema Nacional de Cuidados el 27/11/2015, define “impulsar un modelo de prestaciones de cuidados integrales basado en políticas articuladas, programas integrales y acciones de promoción, protección, intervención oportuna y, siempre que sea posible, la recuperación de la autonomía de aquellas personas que se encuentren en situación de dependencia. Y promover la participación articulada y coordinada de prestadores de servicios y prestaciones de cuidados, públicos y privados”. Específicamente señala en  su inciso G “Impulsar la descentralización territorial, buscando contemplar las necesidades específicas de cada comunidad y territorio, estableciendo acuerdos y acciones conjuntas con Gobiernos Departamentales y Municipales cuando correspondiere.

En la misma perspectiva, la implementación de programas de prevención y reducción de las situaciones de dependencia previsto por el Decreto 427 / 2016 de aplicación de la Ley N° 19.353, aparece como un determinante importante de la sostenibilidad del SNIC. Dichos programas deben operar como un mecanismo de regulación de las necesidades y demanda social de atención que el SNIC debe atender, así como de la distribución de servicios que debe proporcionar. Según este Decreto “Los Programas de Prevención y Reducción de las situaciones de dependencia tienen por finalidad prevenir, reducir, eliminar o retrasar la aparición de dependencia o adaptar el entorno para promover la autonomía de las personas en situación de dependencia. No se consideran servicios o prestaciones de cuidados en sí mismos, sino que constituyen acciones sectoriales, imprescindibles para la mayor autonomía de las personas en situación de dependencia.”

Para terminar vale la pena volver a las afirmaciones de Fabio Bertranou de la OIT sobre la Seguridad Social uruguaya como avance democrático. Bertranou elogió la convocatoria a un Diálogo Social amplio y especialmente le asigna un gran valor a la construcción de una gobernanza donde participan las organizaciones sociales. En todos esos campos Uruguay está a la cabeza en América Latina.

Las estrategias sociosanitarias para prevenir la dependencia deben contribuir a ese Diálogo.

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO  . Octubre 2019

EL OESTE EN MOVIMIENTO POR UN MUNICIPIO SALUDABLE por Pablo Anzalone

El Municipio A tiene una población de 208 mil habitantes. Viene de una larga trayectoria de movimientos sociales protagonistas de su historia. En la actualidad decenas de colectivos trabajan por mejor calidad de vida para los habitantes en un gran abanico de temas. Hay un entramado social denso y proactivo que ha sido convocado por el Gobierno Municipal a sumar fuerzas hacia un Municipio Saludable.

Varias actividades han contribuido a la construcción de una Estrategia de Municipio Saludable. El 26 y 27 de abril de 2019 un Encuentro de Grupos Comunitarios puso en común muchos proyectos en curso en el territorio. Algunos recientes y otros con treinta años de esfuerzos en la zona. A iniciativa del Municipio, con el apoyo de la Dirección Deptal del MSP y de la OPS, se organizó para el 2 de agosto un Encuentro denominado Convivencia, Participación y Salud”. Junto a stands de distintas instituciones se realizaron Mesas de Intercambio sobre los tres temas que dieron nombre al encuentro.

Cabe mencionar : la intensa labor de la Interred de Adultos Mayores del Municipio A, nucleando las redes de adultos mayores de las zonas 14, 17 y 18, y el accionar de grupos de vecinas organizadas en barrios como La Boyada, Cadorna y la zona de la Teja aislada por la ruta 1. La Organización de Usuarios de la Salud del Cerro, fundadora de los movimientos de usuarios a nivel nacional, ha desarrollado iniciativas hacia problemas priorizados como la primera infancia, las adicciones y la salud mental. Instituciones como el Parque Tecnológico Industrial y el programa APEX de la Universidad tienen gran impacto en la zona combinando aprendizajes con proyectos innovadores. Experiencias como la “Comunidad 6 de Diciembre”, la policlínica de Pajas Blancas de ASSE y las policlínicas de la Intendencia de Montevideo, son ejemplos de articulación con la comunidad en prevención y promoción. El Cabildo de Niños, el Espacio Infancia, el proyecto Jóvenes con Vos, Voz, el centro educativo Rincón del Cerro de UTU, el Equipo de equidad y género del Municipio, la cogestión de espacios públicos como el Parque “7 Hectáreas”, la Sociedad de Defensa Agraria son algunos de los colectivos participantes.

Un paso  reciente  fue la convocatoria a la creación de la “Mesa Por un Municipio Saludable” que tuvo una buena respuesta de organizaciones e instituciones. MIDES,MSP, IM, Min. De Deportes, ANEP, ASSE e IAMC, se integraron a este proceso. Se acordó en esta Mesa la sistematización de las experiencias que se llevan adelante  mediante una matriz de diferentes áreas que se articulan entre sí. También se resolvió utilizar la página Web del Municipio para compartir las experiencias, y crear una Red de Aprendizajes que permita diseñar jornadas, cursos, seminarios sobre temas concretos apoyándonos en los diferentes colectivos. Esta herramienta web es una forma de conectarse con actores de otros territorios, rompiendo el aislamiento y la compartimentación. Por último se definió construir un Plan Estratégico 2020-2030 para el Municipio Saludable, que nos haga soñar una comunidad saludable y planificar como avanzar hacia ella. Al mismo tiempo dicho Plan identificará prioridades inmediatas para la labor conjunta.

En una coyuntura tan decisiva  vale  destacar estas acciones por la salud concebida como un proceso integral, donde las comunidades son protagonistas, fortaleciendo el trabajo mancomunado e intersectorial, con la solidaridad y la participación como valores. No podemos retroceder a una salud desmantelada para pobres, como en otras épocas. Ni resignarnos a un enfoque asistencialista y mercantil. El SNIS crecerá si somos capaces de aprender de estas estrategias  comunitarias y promoverlas en todo el país. Las personas, como sujetos de derechos, desde el nacimiento, deben ser  el centro del desarrollo social, económico y humano.

Artículo publicado en el periódico La Prensa del Oeste octubre 2019