LAS IMÁGENES DE DIOS DE BOLSONARO por Antonio Coelho

La imagen de Dios de Bolsonaro es la del Antiguo Testamento, la convicción del pueblo judío, el Dios Pantocrátor, el Todopoderoso que realizó una alianza con el pueblo de Israel.

Toda la historia de Israel se explica como el camino del Pueblo Elegido, guiado por Dios.

La referencia al poder de Dios lleva consigo dos elementos.

El poder de Dios repercute en el poder de Israel, esto genera un racismo religioso.

El poder de Dios repercute en el poder de Israel, esto genera un complejo de superioridad.

Como consecuencia, la violencia se pone al servicio de Israel. Cuando partimos de la omnipotencia desgraciadamente se saca lo peor y la religión se vuelve muy peligrosa.

Porque Dios no es capaz de ser integrado en ningún sistema de pensamiento, en ninguna religión, en ninguna sociedad ni en ninguna geografía.

Según la imagen del hombre que tenemos, será la imagen de Dios que aceptaremos.

La imagen de Dios de Bolsonaro es la del Libro de Los Reyes, del Libro de Los Jueces, del Dios de los Ejércitos, del Dios que mata a los niños en Egipto, que viola las mujeres, que arrasa con pestes.

Ese no es el Dios de Jesús, el crucificado en la cruz, que era para el Imperio romano el signo donde terminaban los criminales, las personas despreciadas. Ese Jesús desnudo, sin poder que muere en la cruz a consecuencia  de su entrega por los más débiles,  los leprosos,  las prostitutas, que reconoce como personas  a las mujeres,  a los niños, invisibles en la sociedad judía, no tiene nada que ver con la imagen de Dios de  Bolsonaro.

En un pueblo como el brasilero, es terrible una imagen de Dios racista.

SN 394/18

Publicado en  PRENSA ECUMÉNICA – ECUPRES 

IDEAS RECTORAS DE LOS SECTORES REACCIONARIOS por Ignacio Martínez

  1. Ellos (léase, Macri, Bolsonaro, Novick, Lacalle Pou, Trump a modo de ejemplos) vienen a“salvar”sus países los cuales “nunca estuvieron peor que ahora”. Ellos se exoneran de toda responsabilidad y se erigen como Mesías.
  2. Los gastos militares obedecen, entre otras cosas, a que se encuentran “siempre amenazados” de ser atacados, invadidos, blancos de armas nucleares, biológicas y de destrucción masiva. La seguridad nacional es cuestión principal en EEUU, en los miembros de la OTAN y en la industria armamentista, la primera del mundo, la que más recursos invierte en investigación, fabricación y comercialización.
  3. La “culpa siempre la tiene el otro”, si estamos como estamos es por los gobiernos anteriores”. Hay una voluntad expresa de desmemoria de la vida de nuestros países en tiempos en que ellos gobernaban antes de la etapa progresista de América Latina. Toman distancia de datos inequívocos donde la pobreza ha crecido en el mundo, que hay más hambre en el mundo, que la riqueza está cada vez más concentrada en menos manos, las de ellos, y que han aumentado las diferencias sociales en los países pobres del mundo que son la mayoría.
  4. Desde ellos surge con fuerza la afirmación de que “los pobres son pobres porque no han sabido salir adelante”. No hay ni un atisbo de afirmación de que es el sistema que los condena y los expulsa y los somete.
  5. Desde la señora Margaret Thatcher, predomina en los sectores del poder la idea de que en la sociedad “no hay clases sociales” sino “sumatoria de individuos” que deberán resolver individualmente sus asuntos. De ahí provienen ideas como las de “negociaciones individuales” contra los Consejos de Salarios o las “microempresas” y las empresas como reguladoras de las relaciones sociales.
  6. Amenazan permanentemente. Se repiten voceros que afirman que “las dictaduras debieron ser más duras”, que “nunca hubo terrorismo de Estado” y que “jamás hubo presos políticos” y que “pueden volver en cualquier momento”.
  7. De manera más o menos solapada predomina la idea de que ellos, “los de raza blanca, de estirpe europea, poderosos y ricos, dominadores del conocimiento y de la información, son los elegidos para dirigir el mundo”. Algo así como la raza superior o el pueblo de dios.
  8. Y hablando de dios, el que ellos han fabricado, aparece como el supremo responsable de todas las cosas y si el mundo está así es porque Él así lo ha querido. Él justifica todo y también perdona. Quien roba para comer será acusado, penado, encarcelado. El cura que viola niños o adolescentes no irá jamás a la cárcel.
  9. Las minorías deben desaparecer o quedarse en el molde que les impongan (léase homosexuales, negros, viejos, discapacitados, entre otros). Las mayorías deben acatar sin demasiados derechos sociales; y si los adquirieron, les serán cercenados. El poder agroexportador, financiero, científico-tecnológico, mediático, militar y religioso procurará fundirse en uno sólo para gobernar el mundo desde las mega corporaciones y desde sus versiones locales en cada país. Este es un nuevo giro de tuerca del capitalismo voraz que busca perpetuarse por los siglos de los siglos (sin amén).

Publicado en el semanario VOCES el jueves 25 de octubre de 2018 

ALGO DE LO QUE CAMBIÓ EN BRASIL por Pablo Anzalone

Los resultados de la primera vuelta en Brasil deben hacernos pensar. Las encuestas volvieron a equivocarse y el mejor posicionado es un candidato que no se presenta en los debates. Un candidato sin propuestas económicas ni programáticas sobre ningún tema. Un tipo cuyo discurso es la reivindicación de la dictadura, con la salvedad que se equivocó en torturar y debía haber matado a los presos políticos. Un sujeto con una actitud machista exhacerbada, que propone ametrallar las favelas y promueve un discurso de odio, racismo y misoginia. Lleva más de 25 años como diputado federal y sólo fue conocido cuando dedicó su voto favorable al impeachment contra Dilma al militar que la torturó. El desgaste del sistema político y de las opciones tradicionales determinó que salieran bien parados nuevos candidatos de derecha asociados a Bolsonaro.
En esta elección se produjo un quiebre del modelo de campaña donde la televisión juega un rol fundamental. El candidato con mas minutos de televisión y mayor estructura partidaria, Alkimin del PSDB tuvo el peor desempeño de la historia de su partido. El PMDB y el PSDB tuvieron fracasos electorales contundentes. Aunque castigado el PT pasó a segunda vuelta y tiene la mayor bancada parlamentaria. Otras izquierdas que apoyan a Haddad en la segunda vuelta como el PDT de Ciro Gomes tuvieron buena votación y el PSOL con el liderazgo de Guillerme Boulos duplicó su bancada.
Es la gran elección de los “fake news” divulgada por WhatsApp y por redes sociales, un campo que no tiene ninguna regulación ni responsabilidad. Operó para Bolsonaro el apoyo de los evangélicos, un fenómeno religioso conservador con una influencia cada vez mayor en Brasil y en la región.
Bolsonaro es un energúmeno. Su candidatura es un llamado a la violencia. En el medio de la campaña fue apuñalado. Asesinaron en Bahía a un maestro de capoeira “Moa do Katende” por cuestionar a Bolsonaro y apoyar al PT. La polarización política penetró profundamente en la sociedad brasileña, en las familias, el trabajo, las amistades. Los “bolsominions” (aquellos pequeños seres empeñados en seguir al personaje más malvado de cada momento) se sienten con la libertad de expresar su odio contra los gays, los negros y los pobres. Esa violencia que tuvo su expresión en el asesinato de Marielle Franco puede crecer en este contexto.
Pero la sociedad brasileña no está desmovilizada. La movilización contra la detención de Lula fue una recomposición de su vínculo con los sectores populares. El reciente movimiento “ele nao” de mujeres contra Bolsonaro fueron hitos masivos de rechazo político y cultural al fascismo. Cuarenta millones de brasileños no votaron en la primera vuelta. Haddad encara la segunda vuelta poniendo el énfasis en sus propuestas para los problemas del país. Una apuesta a la racionalidad del debate y a la democracia.

Publicado en Voces 9 de octubre 2018

BRASIL EN LA ENCRUCIJADA por Pablo Anzalone*

El resultado de la primera vuelta en las elecciones brasileñas es un duro golpe a la democracia en ese país. No sólo porque haya quedado en la primera posición un candidato derechista, sino porque Jair Bolsonaro se ha destacado por sus apologías a la dictadura, el asesinato, la tortura, la violencia, la desigualdad contra las mujeres. Falta en Brasil la construcción de una cultura de derechos humanos (DDHH) que rescate la memoria, la verdad y la justicia sobre los crímenes de la dictadura.

Todavía falta el balotaje y algunas semanas de movimientos políticos y campaña. Es cierto que hubo siete millones de votos anulados, tres millones de votos en blanco y casi 30 millones de abstenciones, que el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, obtuvo 31 millones de votos y Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, más de 12 millones. Pero un tercio del electorado, 46% de los votantes, 49 millones de personas, votaron a Bolsonaro. Estos resultados nos obligan a reflexionar, crítica y autocríticamente. No sólo a los brasileños, sino a todos.

La democracia en Brasil tiene otras heridas graves y recientes, como la destitución de Dilma Rousseff sin razones válidas y con discursos extraordinariamente reaccionarios. O los procesos para impedir que Lula da Silva fuera candidato. Sin pruebas, incumpliendo con las garantías procesales en reiteradas ocasiones, con una evidente intencionalidad política, la Justicia brasileña encarceló al dirigente político más popular del país, a quien las encuestas daban como seguro ganador frente a Bolsonaro. Sérgio Moro y un puñado de jueces le dieron el triunfo a Bolsonaro. Extremaron su ensañamiento, no dejaron que Lula fuera candidato, pero tampoco lo dejaron hablar públicamente y censuraron incluso la posibilidad de que fuera entrevistado. El asesinato de Marielle Franco es un símbolo de la violencia contra los favelados, las feministas, los activistas populares, una violencia creciente –institucional y parainstitucional– que afecta la democracia como un todo.

Pero también hay restricciones a la democracia que han sido estructurales en Brasil, como la enorme concentración del poder mediático, del poder financiero, industrial y agrario, los privilegios de un Poder Judicial elitizado e impune (ningún juez va preso y tienen salarios exorbitantes). Una de las críticas que se les hacen a los gobiernos del PT es la de no haber transformado estas estructuras antidemocráticas, asumiendo que no se trata de transformaciones fáciles. Como señala Emir Sader, cuando el PT asumió el gobierno no tenía condiciones para cambiar todo eso, pero sí cabe cuestionar en qué medida trabajó para generar nuevas correlaciones de fuerzas que lo hicieran posible.

Hasta hace pocos años, todo el poder político usufructuaba de un estatus de privilegio que incluía la impunidad de las prácticas corruptas. Fue el gobierno de Dilma el que cambió esa situación y generó la posibilidad de la investigación y el juicio mediante la operación conocida como Lava Jato. Alcanza recordar el chantaje de Eduardo Cunha para ver lo que esto significó para el sistema político brasileño. Es trágico ver que para impulsar ese cambio no se recurrió a una amplia movilización ética, política y social, comenzando por las filas propias, sino al empoderamiento de algunos estamentos de la Policía Federal y el Poder Judicial, que convirtieron el Lava Jato en una operación política contra el PT, exonerando al propio presidente Michel Temer, a Aécio Neves y a otros connotados políticos de derecha. Una operación que utilizó la delación premiada sin pruebas y la difusión mediática como instrumentos de persecución política, afectando las garantías democráticas.

El apoyo a Bolsonaro es una expresión del poder de los estamentos militares y represivos, de un poder agrario extremadamente reaccionario, de la influencia creciente de iglesias conservadoras, y del peso de los prejuicios racistas y misóginos en la sociedad brasileña. Jesse Souza fundamenta con lucidez que el problema central del Brasil moderno no es la corrupción, sino la esclavitud y sus efectos, el abandono sistemático de las clases humilladas, estigmatizadas y perseguidas, las relaciones de dominación entre clases sociales, la lucha de clases. Brasil ha sido la mayor sociedad esclavista de la historia de la humanidad, dice Souza, y eso tiene efectos sociales y culturales profundos. El sentido de clase de esta ofensiva de la derecha es muy claro cuando se analiza la reforma laboral del gobierno de Temer, la prohibición constitucional de aumentar el presupuesto que se destina a la salud y a la educación públicas o la propuesta de Bolsonaro de vender las empresas estatales.

Es extraordinario que en una sociedad de este tipo hayan podido triunfar Lula y el PT y que hayan gobernado durante más de una década, desarrollando programas sociales que sacaron de la pobreza a 30 millones de brasileños, generando un gran crecimiento económico con redistribución y una política internacional que ubicó a Brasil como una potencia mundial.

Para las izquierdas, asumir el gobierno es una gran palanca de cambios pero también el peligro de estatizarse, de ser cooptadas por un Estado que las distancia de sus bases sociales y les hace perder capacidad de movilización popular. En un sistema político fragmentado, la búsqueda de gobernabilidad llevó al PT a alianzas con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, que luego significaron un altísimo precio político y múltiples traiciones. Uno de los huevos de la serpiente. Cuando la coyuntura internacional empeora, y aumenta el predicamento de las políticas de ajuste, esa ecuación se hace más compleja; la falta de mayores avances culturales, ideológicos y políticos, los problemas sin resolver, los errores, generan coyunturas nuevas, más favorables para la reacción.

En cambio, la derecha tiene enclaves de poder más antiguos y al mismo tiempo que utiliza ampliamente las modernas tecnologías de control, pudiendo incluso llegar a movilizar a grandes sectores, como sucedió en Brasil en 2013. Esa disputa por la capacidad de representar las aspiraciones de cambio de la población es un tema central. Como señalaba Frei Betto en 2016, subestimar los aspectos ideológicos de los cambios ha sido una de las causas principales de los retrocesos de los gobiernos progresistas en América Latina.

La experiencia de la última década latinoamericana no ha sido estudiada en profundidad en sus avances, sus límites y sus errores. La relación entre movimientos sociales, partidos, gobiernos progresistas y Estado es una de las claves para analizar estos procesos. En ese sentido tienen importancia las formas de democratización de la sociedad y el Estado que se produjeron en este período. La “democratización de la democracia”, como señalaba Francisco Panizza, es un nudo crítico. Una democratización mayor, con la conquista de nuevos derechos, el aumento de la transparencia, el fortalecimiento de los actores sociales y culturales del cambio, es una forma de reivindicar la política y expandirla en tiempos de crisis del pensamiento crítico y de amenazas de la ultraderecha.

Las movilizaciones populares ante la detención de Lula y el movimiento “ele não”, protagonizado por las mujeres contra Bolsonaro, son un elemento de esperanza en la difícil coyuntura brasileña. Recomponen un vínculo y construyen una actitud de lucha, de indignación ante la ultraderecha y sus planes violentistas y antipopulares.

*Lic. en Ciencias de la Educación y Mg. en Sociología

Publicado en La Diaria el 11 de octubre de 2018

UN NIÑO, UN INSTRUMENTO por Ignacio Martínez

La semana pasada se lanzó oficialmente el Programa “Un niño, un instrumento”. El mismo está destinado a niños y niñas de todas las instituciones educativas del país, que tengan entra 6 y 14 años.

Este Programa reposa hoy en 17 núcleos de trabajo que se encuentran en  Canelones, Colonia, Durazno, Flores, Florida, Lavalleja, San José, Soriano, Paysandú y Montevideo. Desde este emprendimiento se dictan clases de instrumentos de cuerda (violín, viola, violonchelo, contrabajo), vientos de madera (flauta, oboe, clarinete, fagot), vientos de metal (corno, trompeta, trombón, tuba), percusión y formación coral.

Al momento más de 1.500 niños participan en las actividades musicales con un potencial de varios miles más dispuestos a integrarse ya al programa. Se desarrolla desde el Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles del Uruguay y se cuenta con la colaboración de intendencias, alcaldías, embajadas e instituciones educativas. ¡Bien por esta iniciativa!

El artista y pedagogo inglés Herbert Read publicaba en su libro “Educación por el Arte” en 1943 que el arte es “…un modo de integración -el modo más natural para los niños- y como tal, su material es la totalidad de la experiencia. Es el único modo que puede integrar cabalmente la percepción y el sentimiento”.

En 1910, Figari dice: “Es conveniente en sumo grado que las escuelas públicas despierten en el niño el concepto del arte y de la belleza, como se ha hecho en otras partes. Esto concurrirá a formar el carácter del pueblo, dentro de un plan más alto y más culto”.

Se vuelve imprescindible pensar hoy desde el sistema educativo formal y no formal, la difusión y promoción de las artes en su más amplia expresión, reconociendo que en cada niño o niña hay un creador ilimitado. El asunto es abrirle las puertas para que vea el mundo y descubra su capacidad interior para comprenderlo, interpretarlo y transformarlo.

Ojalá que a esta iniciativa del mundo de la música que aplaudimos fervorosamente, le sigan iniciativas que incorporen el teatro en cada centro educativo, que incorporen la danza como práctica artístico-pedagógica. Lo mismo pensamos para las artes plásticas y las artes audiovisuales. Ojalá que en cada centro de estudio se organicen círculos de creación literaria donde prolifere “la sociedad de los poetas vivos” para abordar la literatura en su más amplia y libre realización, como el arte de las palabras. Por ahí va gran parte de la transformación social. Como decimos en el PIT-CNT, los cambios son culturales o no son.

Publicado en el semanario VOCES 27-9-2018

 

40  AÑOS DE LA DECLARACIÓN DE ALMA ATA de Pablo Anzalone

El 12 de setiembre de 1978  en Kazajistan una Conferencia Internacional con 134 países y 67 organizaciones  aprobó una declaración que constituye un hito fundamental de las políticas de salud (OPS/OMS 1978).

En primer lugar por la denuncia: “La grave desigualdad existente en el estado de salud da la población, especialmente entre los países en desarrollo y los desarrollados, así como dentro de cada país, es política, social y económicamente inaceptable y, por tanto, motivo de preocupación común para todos los países.”

En segundo lugar por la asociación profunda entre salud, desarrollo, calidad de vida y paz: “La promoción y protección de la salud del pueblo es indispensable para un desarrollo económico y social sostenido y contribuye a mejorar la calidad de la vida y a alcanzar la paz mundial”.

En tercer lugar por el rol que asigna a la participación social en salud: “ El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención de salud.” “Exige y fomenta en grado máximo la autorresponsabilidad y la participación de la comunidad y del individuo en la planificación, la organización, el funcionamiento y el control de la atención primaria de salud”.

En cuarto término por la responsabilidad que asigna a los gobiernos y la meta “Salud Para Todos en el año 2000” que estableció: “Los gobiernos tienen la obligación de cuidar la salud de sus pueblos, obligación que sólo puede cumplirse mediante la adopción de medidas sanitarias y sociales adecuadas.”

En quinto lugar por la propuesta de la APS, Atención Primaria de Salud,  para responder a todos esos desafíos.

A pesar de la enorme potencia de esta declaración, la APS fue muchas veces distorsionada e  interpretada como una atención pobre para pobres, sin integralidad ni recursos, que no logró la meta de Salud Para Todos en el año 2000. Fue necesario debatir mucho para rescatar y actualizar la APS como una estrategia global de cambio. La “Declaración de Montevideo” en 2005 y luego la aprobación del documento “Renovación de la APS en las Américas en 2007”, constituyeron  una referencia de esos debates renovadores.

En esta renovación de la APS (OPS 2007) cabe destacar el énfasis en “los sistemas de salud basados en la APS” como “la mejor estrategia para promover mejoras equitativas y sostenibles en la salud de los pueblos”. “Un sistema de salud basado en la APS está conformado por un conjunto de elementos estructurales y funcionales esenciales que garantizan la cobertura y el acceso universal a los servicios, los cuales son aceptables para la población y promueven la equidad. Presta atención integral, integrada y apropiada a lo largo del tiempo, pone énfasis en la prevención y la promoción y garantiza el primer contacto del usuario con el sistema, tomando a las familias y comunidades como base para la planificación y la acción”. “La esencia de la definición renovada de la APS sigue siendo la misma que la de la Declaración de Alma Ata. Sin embargo, la nueva definición se centra en el sistema de salud en su conjunto; incluye a los sectores público, privado y sin fines de lucro, y es aplicable para todos los países. Distingue entre valores, principios y elementos, subraya la equidad y la solidaridad, e incorpora principios nuevos como la sostenibilidad y la orientación hacia la calidad.”

Con motivo de los 40 años de Alma Ata, OPS  hizo una convocatoria a los movimientos sociales y diferentes actores de la salud para aportar sus puntos de vista y comentar un documento inicial.

El Instituto de Formación Sindical de la FUS,  Federación Uruguaya de la Salud, presentó un conjunto de  aportes a esa convocatoria que fueron elaborados durante 2017 con una metodología participativa mediante videoconferencias y talleres en todo Uruguay. Se presentaron por escrito en el Dialogo Nacional en Salud convocado por el MSP  y fueron recogidos en el libro “A 10 años de iniciada la Reforma Sanitaria”. En su gran mayoría fueron consensuados con las demás organizaciones sociales de la salud, tanto de trabajadores como movimientos de usuarios, jubilados y pensionistas, el SMU y la central de trabajadores el PIT-CNT  en una plataforma programática común que se desarrolló en actos, movilizaciones y encuentros conjuntos tanto en la capital del país como en el interior. Esta plataforma programática fue reafirmada recientemente  en el 18 Congreso de la FUS.

“-La salud es un derecho humano, un bien público, una responsabilidad del Estado  y una construcción social que requiere estrategias  poderosas de cambio como la APS  para su concreción.

-Superar la atención a demanda y los modelos mercantilizados de concebir la salud, promoviendo la APS requiere la definición e implementación de Planes Integrales de Salud organizados  a partir de la definición de Objetivos Sanitarios Nacionales en relación con los problemas priorizados en forma democrática, participativa y técnicamente sólida. Además de su dimensión nacional estas metas y líneas de acción requieren una elaboración e implementación local dadas las diferencias existentes entre los diferentes territorios subnacionales. Esa actitud pro-activa de la APS pasa por la creación de metas sanitarias tanto a nivel nacional como de carácter territorial.

-No hay APS sin un abordaje integral de los problemas prioritarios de salud que implica el accionar sobre los factores determinantes socioambientales y de estilos de vida, con una visión intersectorial. Es preciso construir las articulaciones necesarias  con los actores involucrados en cada caso como el sistema educativo, sistema de cuidados, actores y dispositivos comunitarios, actores ambientales.  Esa articulación y acción conjunta es una clave fundamental de la APS.

-Afirmar la APS significa fortalecer la participación social y comunitaria en las políticas de salud  a través de campañas y acciones que prioricen un rol activo  de la población y sus organizaciones en las mismas. Es potenciar el rol de los organismos territoriales de trabajo interinstitucional y participación social como gobernanza participativa del sector salud. La realización de instancias periódicas amplias de análisis colectivo para  poner en común los pasos dados, los problemas principales y las perspectivas, la rendición de cuentas pública  así como el estímulo y difusión de las experiencias más exitosas en participación social en salud, son pasos necesarios hacia el involucramiento activo de la sociedad en las políticas públicas de salud. Una gestión más democrática de los servicios de salud requiere de los saberes  y del control social. Ese empoderamiento necesario de la sociedad y sus organizaciones tiene un sostén clave en la base territorial pero incluye también todos los niveles de conducción a nivel meso y macro del sector salud.  Los factores determinantes de los problemas de salud están vinculados muchas veces con intereses económicos y casi siempre con hábitos arraigados, cuya modificación requiere de medidas consistentes, sin incentivos contradictorios desde el Estado. Señales claras, medidas de impacto y población movilizada son tres elementos complementarios y fundamentales.

  • La APS implica establecer un vínculo fuerte entre cada centro de Primer Nivel de Atención (PNA), y la población con seguimiento de los problemas de salud de esa población, estímulos a los controles de salud, incremento progresivo de la población controlada adecuadamente con metas determinadas. El trabajo conjunto PNA/centro educativo/centro comunitario, el estímulo a los cuidados colectivos, autocuidados y mutuocuidados  y la educación para la salud  utilizando campañas  de bien público son aspectos  imprescindibles que se apoyan mutuamente.

– La calidad en APS incluye el desarrollo efectivo de estrategias de prevención y promoción. Sus objetivos, metas e indicadores deben contemplar: a) trabajo interinstitucional entre efectores de salud. b) labor intersectorial entre actores de la salud, del sistema educativo y de la comunidad en función de los problemas prioritarios. c) campañas de educación sobre problemas priorizados a nivel nacional o local. d) dotación adecuada de personal, formación continua, equipos multidisciplinarios y organización eficiente de los servicios.  En lo que refiere al Primer Nivel de Atención  la calidad adecuada implica: a) Acceso rápido y sin barreras a la atención. b) Red de centros de atención de primer nivel en el territorio. c) Definición de Zonas de Intervención Territorial para cada centro de atención de primer nivel, con asignación de población a cubrir. d) Incrementar la capacidad de resolución del Primer Nivel de Atención. e) Referencia y contrareferencia ágiles, informatizadas.

– La APS debe apoyarse en avances sustantivos en materia de universalidad, accesibilidad y justicia social lo que requiere equidad  en la carga financiera sanitaria, proporcionalidad entre los aportes  y los ingresos, y  reducción sustancial de los gastos de bolsillo para que no sean barreras al acceso. La rectoría  fuerte y comprometida de la autoridad sanitaria es una condición necesaria para que la APS se desarrolle como estrategia global  rompiendo con la fragmentación y segmentación de los sistemas de salud.”

Como se ve, 40 años después Alma Ata nos desafía a pensar, proponer y actuar para seguir transformando la salud, profundizando el SNIS.

-OPS/OMS (1978) Declaración de Alma Ata. Disponible en:

https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2012/Alma-Ata-1978Declaracion.pdf

-OPS (2005) Declaración de MontevideoDeclaración regional sobre las nuevas orientaciones de la atención primaria de salud 46.o Consejo Directivo. 57.a Sesión Del Comité Regional Washington, D.C., EUA. Disponible en:

-OPS (2007). La renovación de la Atención Primaria en Salud en las Américas. Documento Posición de la OPS  /OMS. Whashington D.C.

Publicado en El Diario Médico de septiembre de 2018

LA MEMORIA NO ES SÓLO RECUERDO por Ignacio Martínez 

La memoria de nuestro pasado reciente debe transcender el recuerdo simbólico y evocativo de lo sucedido. Es válido, sí, pero no alcanza con denunciar el terrorismo de Estado y los crímenes de Lesa Humanidad cometidos por la barbarie.

Se impone incorporar el estudio de las razones de lo sucedido. Es necesario que nos pongamos de acuerdo en los motivos que hicieron posible esas atrocidades. Tenemos que analizar y ponernos de acuerdo en las razones sociales, políticas, ideológicas, regionales e internacionales que pregonaron esa movida político-militar en el continente y en nuestro país.

Un aspecto muy importante es asumir el análisis autocrítico, esa práctica poco usual en nuestros tiempos, para ver la cuota que nos toca de todo aquello.

La memoria también es aprender de lo ocurrido. Deberíamos plantearnos de manera permanente instancias o foros en esa dirección. Incluso autocrítica de nuestra práctica cotidiana hoy, donde las condiciones son diferentes y tenemos más fuerza y estamos en resortes de decisiones claves para la transformación del país que anhelamos.

Propongo algunos temas:

1-¿Es hoy el mañana que soñamos ayer?

2-Todos los esfuerzos realizados, las vidas ofrendadas para que se terminara la miseria, para que no existiera más violencia de ningún tipo, para que pudiéramos vivir en paz, con las necesidades humanas resueltas ¿se están verificando en este momento?

3-¿Estamos haciendo lo correcto para asegurar esas conquistas y lograr las que faltan?

Este momento se vuelve crucial. Estamos rodeados de avanzadas oscurantistas, hipócritas, decididas a destruir las conquistas sociales y jurídicas alcanzadas. Los voceros de esas cruzadas medioevales son los mismos de antaño o sus descendientes.

Se vuelve imprescindible hoy más que nunca coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

La campaña electoral va a estar centrada en una ofensiva plagada de moralina, mentiras y tergiversaciones con la marca Alonso, Lacalle, Bordaberry, Larrañaga, Sanguinetti y Novick entre otros. Para ellos también debemos tener memoria y decir con todas las letras quienes son, qué han hecho, qué piensan hacer con las conquistas sociales que conseguimos hasta ahora y que ya han adelantado destruir.

Nosotros deberemos responder con el Programa sin dejar de mostrar la autocrítica sincera en todos los órdenes. Y si de algo debemos estar bien firmes y seguros es de no parecernos nunca, en lo más mínimo, a ellos con rencillas partidarias y avaricias de cargos y candidaturas.

Publicado en el semanario uruguayo VOCES el jueves 16 . 8 . 2018

PODER FINANCIERO Y EXPULSIONES por Pablo Anzalone

Sistema financiero y cambio social

El peso del sistema financiero y de sus lógicas en la economía y la intensa concentración de capital que caracteriza a esta etapa marcan una nueva fase del capitalismo. ¿En qué medida el crecimiento de las finanzas y el predominio de la lógica financiera profundizan los fenómenos de concentración de la riqueza y generan nuevas elites? ¿Es posible pensar en mecanismos de inclusión en este contexto? ¿Es posible pensar en finanzas alternativas? ¿Qué rol juegan los estados, cada vez más jaqueados ante poderes ajenos a la deliberación democrática? Este mes, Dínamo buscará responder algunas de estas preguntas.

***

En su libro Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global, Saskia Sassen (2015) desarrolla la tesis de que el capitalismo en su escala global ha generado una nueva lógica de expulsión. Esta reconocida socióloga, estudiosa de la globalización, las migraciones internacionales y las grandes urbes, señala que en los últimos 30 años ha aumentado de forma extraordinaria el fenómeno de la expulsión generada tanto por decisiones simples como por otras muy complejas. En algunos casos se construyeron mecanismos sofisticados, con largas cadenas de transacciones que culminan en expulsiones. “La complejidad creciente de los instrumentos financieros, producida por la creatividad de investigadores brillantes y la aplicación de modelos matemáticos avanzados”, es una demostración de que ello termina generando una “brutalidad primaria”, sostiene Sassen.

Los ejemplos paradigmáticos son una forma clásica de exponer una teoría. Dentro del concepto de expulsiones Sassen incluye desde las hipotecas subprime, que dejan a millones de personas sin hogar, hasta las políticas de austeridad que contraen las economías. Desde la compra masiva de tierras en algunos países por parte de otros estados hasta los millones de desplazados que terminan en campos de refugiados, la reclusión masiva de determinados grupos en cárceles o guetos o las políticas de destrucción ambiental, como las técnicas de minería que transforman los suelos en tierra muerta. Estos fenómenos tienen en común que son agudos y se producen a escalas mucho mayores que en el pasado. Pueden incluso coexistir con períodos de crecimiento económico.

Estos procesos están vinculados al peso creciente de las finanzas, que actúa como catalizador esencial, promoviendo una concentración extrema del poder y de la riqueza, y que conduce a la creación de elites cuya formación es depredadora (Sassen, 2015: 26). Los déficits del Estado y la deuda pública aumentan en la última década, pero al mismo tiempo crecen los beneficios y la riqueza de las empresas. Se constatan complejos mecanismos de evasión fiscal, falta de transparencia y escasos instrumentos para hacer cumplir la legislación fiscal.

Por otro lado, el deterioro de la calidad de la tierra, el agua y el aire ha determinado el desplazamiento de 800 millones de personas en todo el mundo (Sassen, 2015). En 2011, 42,5 millones de personas fueron desplazadas en todo el mundo y 15,2 millones tuvieron que buscar refugio. Sassen habla de la expulsión masiva de poblaciones enteras de los países en desarrollo.

El crecimiento de la población carcelaria es asimismo un factor de expulsión de la mano de obra excedentaria para el capitalismo avanzado, y llega a cifras muy altas en países como Estados Unidos.

El poder de las finanzas promueve la titularización de un inmueble, un bien o una deuda que lo inserta en un circuito financiero donde se convierte en móvil, para poder ser comprado y vendido indefinidamente en mercados de todo el mundo estimulando lógicas especulativas (Sassen, 2015).

En lugar de regular el capital financiero y evitar la evasión fiscal, los organismos internacionales operaron para acotar el espacio de intervención de los estados, facilitar la compra de tierras por parte de empresas y gobiernos de países desarrollados, reducir las clases medias, empobrecer aun más a sectores de la población y afectar profundamente el medioambiente.

Este crecimiento sobredimensionado de las finanzas se traduce en un predominio de la lógica financiera sobre toda la economía junto con un agotamiento del potencial de incremento de la economía real. Como todos estos fenómenos, este proceso opera a gran escala: los países donde los activos financieros superan al Producto Interno Bruto (PIB) se duplicaron entre 1990 y 2006, y en Estados Unidos llegan a 450% del PIB. Por eso las crisis del sector financiero golpean fuertemente a muchos sectores. La crisis de 2008 fue la más importante; la globalización la extendió rápidamente a todo el planeta y terminó afectando la economía real, ante la inoperancia y la debilidad de los estados, de los organismos internacionales y de la legislación regulatoria.

El concepto de “expulsiones” va más allá de las ideas de desigualdad creciente que han venido sosteniendo varios autores para caracterizar al capitalismo contemporáneo. Las mayores capacidades técnicas y la globalización del capital generaron dimensiones sustantivamente superiores de estos procesos. Sassen afirma que estos casos son manifestaciones de una dinámica profunda del sistema, una “tendencia subterránea” que es difícil de percibir.

Este capitalismo avanzado y globalizado reinventó sus mecanismos de acumulación primitiva, con operaciones especializadas y complejas, crecimiento desmedido del sector financiero y uso masivo de la subcontratación por las empresas.

La idea central de Sassen es que el pasaje del keynesianismo al capitalismo globalizado con sus desregulaciones y privatizaciones significó el cambio de una dinámica que atraía a la gente hacia adentro del sistema a una que la expulsa.

La reflexión de Sassen apunta a vincular un conjunto diverso de fenómenos de gran impacto local con una tendencia subterránea del capitalismo globalizado en esta etapa. Como tal aporta en forma significativa al conocimiento de estos procesos que se desarrollan en el borde del sistema y a la denuncia de estos. Los fenómenos extremos le sirven para analizar otras formas más amplias y menos perceptibles de expulsión. La búsqueda del beneficio sin límites, el crecimiento desproporcionado del sector financiero, la indiferencia hacia el medioambiente, el fortalecimiento de las empresas globales y la afectación de la democracia local son algunos de estos procesos.

Publicado en La Diaria el 6 de agosto de 2018

DEBATES NECESARIOS SOBRE SALUD por Pablo Anzalone

Con el sugestivo título de “La salud en deuda: Sistema ineficiente y de poca calidad” el diario El Observador presentó las conclusiones de la consultora CPA Ferrere sobre el funcionamiento del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Ineficiente, sin autosustentabilidad, heterogénea, y con una enorme falta de indicadores de calidad, son algunos de los calificativos de CPA en la inauguración de su “Monitor Salud”.

Cabe saludar que haya una nueva voz en el debate sobre la salud, se compartan o no sus afirmaciones. Basarse en cifras e intentar relacionarlas para sacar conclusiones agrega elementos de seriedad al debate (aunque también los estudios cualitativos aportan). Hay una gran diferencia entre reflexiones de este tipo y chicanas teñidas de campaña electoral como nos tuvo acostumbrados la Comisión Parlamentaria sobre ASSE.

Dicho esto corresponde señalar las inconsistencias, que, en mi humilde opinión, tienen los análisis presentados por CPA y el sesgo que genera el paradigma sanitario que manejan.

El cuestionamiento por no autosuficiencia del SNIS al requerir el aporte de Rentas Generales omite el hecho que el diseño del Seguro Nacional es tripartito, aportan las personas, las empresas y el Estado. Es contributivo y no contributivo, nunca se pensó que pudiera ser suficiente con el aporte personal y el empresarial. Aunque les pese a algunos, la financiación por parte del Estado no es un pecado o un problema. El aporte de las personas fue proporcional a los ingresos con un principio de justicia. Este régimen fue modificado con la llamada Devolución de Aportes Fonasa que devuelve a las personas con altos ingresos más de 100 millones de dólares anuales, cubriendo esa faltante con recursos del Estado. CPA no destaca tampoco que el pago a los prestadores es por cápitas ajustadas por edad y sexo, por lo tanto el ingreso masivo de los jubilados aumentó esos montos sin mayores aportes de las personas. No se trata de ineficiencia en estos casos sino de decisiones políticas avaladas por ley. Debatibles sin duda, pero los argumentos deben referirse a ellas. No encontramos justificación de la Devolución Fonasa pero sin duda la tiene aportar más desde el Estado para asegurar la cobertura de los jubilados.

Como señala el economista Hugo Bai no es coherente manejar conjuntamente estos tres argumentos: a) Está bien subsidiar personas cuyo aporte no cubre costos. b) Está bien devolver a personas cuyo aporte excede costos (devolución Fonasa). c) Es malo que parte del financiamiento provenga de impuestos (déficit).

La inversión en atención a la salud sigue siendo alrededor de 9% del PIB. No es algo desmesurado en términos internacionales. No hay una crisis económica o financiera del SNIS, aclaró Martín Vallcorba en la presentación del Monitor Salud de CPA. Cuando se insiste mucho en el Déficit Fonasa, en la no autosustentabilidad del SNIS, hay un proyecto de ajuste detrás. Es una opción de política defendible por algunos, pero por honestidad intelectual hay que explicitarla.

Como dice Fernando Esponda hay varias opciones: 1) “Aumentar los ingresos con mayores tasas de aporte personal (o eliminando la devolución Fonasa)”. 2) “Disminuir los egresos pagando menos a las instituciones de salud”. 3) “Desandar el camino, achicando la cobertura del Fonasa y eliminando los “colectivos deficitarios”, empezando por los más viejos”. “La opción 3 no es alocada, sino que era la realidad cotidiana del sistema de salud de hace apenas diez años”. Agregaríamos nosotros que es una de las amenazas más claras, detrás de análisis pretendidamente neutro. No solo acotar la cobertura de los “deficitarios” sino reducir las prestaciones obligatorias (PIAS) o renunciar a mayores avances en el primer nivel de atención o nuevos planes de salud.

Por otro lado los análisis de CPA tienen un sesgo que concentra la mirada en un grupo de prestaciones hospitalarias (segundo y tercer nivel). El indicador que proponen (aunque no pueden aplicar), la UPA (Unidad Ponderada Asistencial), está definida a nivel internacional como medida de la actividad de un hospital, tomando como variables principales las camas hospitalarias. Ese reduccionismo es insostenible en un SNIS que pretende asumir una estrategia de APS (Atención Primaria en Salud) y prioriza el Primer Nivel de Atención, aun con desarrollos insuficientes. Ese paradigma de la salud omite los determinantes sociales y piensa que salud es asistencia. Concibe la atención de la salud con una impronta fuertemente hospitalocéntrica. Falta una estrategia sanitaria integral. Nada de eso es siquiera problematizado por CPA.

Faltan indicadores de calidad, señalan, y compartimos esa afirmación. Pero no pueden ser solo asistenciales. Es necesario discutir los Objetivos Sanitarios Nacionales (OSN) para analizar los avances, estancamientos y retrocesos, si los hay, en relación con sus metas 2020. El Ministerio de Salud Pública (MSP) debería haber publicado ya cuáles son los resultados a medio camino de los OSN y debemos reclamarlos, para producir un debate nacional. No se puede pretender monitorear la salud como dice CPA y no analizar los OSN. Como si solo debiera existir la atención a demanda de las personas cuando están enfermas. En mi opinión, es un gran indicador de calidad de atención si las instituciones saben cuántos y quiénes son sus afiliados hipertensos y qué hacen para controlarlos. Recién con la meta asistencial dos que refiere a los OSN, las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC) empezaron a plantearse esos temas. Desde 2005 hay programas de salud fuertes con prevención y promoción. ¿No habría que medir la calidad con ese indicador? Con los OSN subimos la apuesta como país. Dijimos que estos 15 problemas son críticos y prioritarios, alcanzaremos metas concretas a 2020 en cada uno de ellos. Los compromisos asumidos por las IAMC en la meta asistencial dos no pueden ser un secreto, sino un indicador de desempeño y de calidad. ¿Por qué CPA no debería tenerlos en cuenta?

Claro que no alcanza con el sector salud para abordarlos, se requieren políticas intersectoriales con impacto. Basta mencionar el decreto sobre etiquetado frontal de alimentos, cuya firma ha sido tan insólitamente demorada. Pero hay un rol pro activo del sector salud que no puede obviarse. Si hablamos de eficiencia hay que incorporar todas las dimensiones. Porque el modelo curativo es ineficiente, además de caro.

Las hipótesis de CPA sobre los costos de los servicios no parecen suficientes. No incluyen varios factores expresivos de ineficiencias en las IAMC: remuneraciones exorbitantes de anestésico-quirúrgicos y estamentos gerenciales; gastos sobredimensionados en publicidad, marketing, compra de afiliados; costos mayores en compra de servicios de empresas vinculadas a los decisores. Tal vez CPA no tiene datos para corroborarlas, pero otras como remuneraciones desmedidas y gastos en marketing son accesibles.

Las diferencias de gastos por usuario entre las IAMC que jerarquizan como indicador de mala calidad, es una variable demasiado opaca en términos sanitarios. Con criterio economicista, una institución con un primer nivel de atención resolutivo, que reduce las internaciones asegurando mejor salud, sería mal evaluada.

Está bien ser críticos y autocríticos de lo alcanzado con el SNIS. Es un proceso que está lejos de estar concluido. Es preocupante que todavía no se haya avanzado en la segunda generación de reformas que anunció Tabaré Vázquez. Pero, en nuestra modesta opinión, esas transformaciones van en un sentido distinto al que plantea CPA.

(*) Lic. en Educación-Diplomado en Políticas Públicas e Innovación. Director Div. Salud IMM 2005-2007 y 2010-2015. Coordinador de la Junta Departamental de Drogas 2012-2015. Integrante del Colectivo El Taller http://www.cuadernosdeltaller.com. Miembro del Equipo Coordinador del Instituto de Formación Sindical de FUS. Maestrando en Sociología.

SOBRE LA GOLPIZA DE UN JOVEN QUE RAPIÑÓ: BREAKING BAD O EL DERECHO A CONVIVIR EN PAZ por Milton Romani Gerner

El personaje central es un tímido y humilde profesor de Química que, aprovechando su conocimiento, se convierte en fabricante de metanfetaminas. Luego, en narcotraficante. La degradación progresiva del profesor Walter White no tiene límites. Una vez en la pendiente, nada lo detiene: miente, asesina, monta una red de tráfico, comete atrocidades. Lo hace “por el bien y el futuro de su familia”. Tiene cáncer, va a morir y quiere dejarles un futuro. Además, ha sido un hombre gris y sin coraje que ahora se destapa. La serie muestra cómo personas “como nosotros” cometen pequeñas, medianas y grandes corruptelas. Es casi inevitable la identificación con esos seres: “nosotros” podemos terminar igual que “ellos”. Es complicado.

En relación con un artículo de El Observador, que oficia como defensor de la corporación de escribanos, algunos de ellos siempre reacios a colaborar con las medidas antilavado, Martín Vallcorba, coordinador de Inclusión Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas, reaccionó en Twitter: “¿Se está reclamando el “derecho” de hacer negocios simulados? ¿de documentar una donación como una venta? ¿Se está defendiendo que un escribano certifique una operación en la que se dice que se recibió cierta cantidad de dinero que sabe que no existió?”.

Vamos a ponernos de acuerdo: si se trata de combatir el crimen organizado (que gira no sólo en torno a las drogas), no se hará sólo mediante el ataque a las bocas de venta. Se corta también, y en forma más inteligente, atacando los mecanismos de lavado de activos. El mercado regulado del cannabis, tan vilipendiado y tan poco defendido, ha tenido al menos un mérito: más de 30.000 usuarios ya no concurren a las bocas. Con respecto a las rapiñas y sus productos es inevitable razonar que la receptación (compra de cosas robadas) efectuada por gente “bien”, “nosotros”, realimenta las rapiñas de “ellos”. Se podría decir que la mayoría de nosotros somos honestos y trabajadores. Promover la cultura de la paz es impedir que nos envilezcamos y asumir que el miedo no puede ser la palanca para generar más violencia. Que podemos ser protagonistas para disminuir la inseguridad.

La promoción de la cultura de la paz

Un encare serio del tema de la seguridad ciudadana debe abarcar las diversas violencias que se han desatado en nuestra sociedad. Sin renunciar a aplicar la ley, tener una mirada más equitativa sobre cómo, cuándo y por qué se extendió la sed incontrolable de hacer guita con lo que venga.

La coordinación de múltiples agencias del Estado es imprescindible. Es necesario dejar de centrar en la Policía un tema complejo que la supera. Es evidente que el fenómeno de las violencias es más abarcativo. Una política criminal (que sigue ausente, entre otras cosas, porque no se reconoce su ausencia) tiene componentes a analizar que superan la necesaria aplicación de la ley penal.

Investigar el fenómeno del crimen sigue siendo un desafío. Supone una actitud responsable. No pasarse facturas recurriendo a datos sesgados que fungen como coartadas más que como explicaciones racionales.

Nicolás Trajtemberg dijo el 5 de agosto, en entrevista con El País: “El problema de la izquierda es que no hay una comunicación clara. La delincuencia y el crimen han aumentado, de eso no hay dudas, y no hay un relato de hacia dónde se va. Por otro lado, hay una derecha, muy oportunista, que sólo plantea un camino de incremento de costos penales pero desde la deshonestidad. ¿Por qué desde la deshonestidad? Porque es un camino que no es bueno, que es costoso y [por el] que además habría que decirle a los ciudadanos: ‘Miren: queremos reducir el crimen y proponemos aumentar las penas. Pero está claro que aumentar las penas sólo en leyes no cambia nada. A lo sumo puedo acelerar los tiempos de captura y de procesos, pero para eso necesito millones de dólares destinados al Poder Judicial, millones a la Fiscalía, millones a la Policía. Y para eso le tengo que aumentar los impuestos o perjudicar a la salud, a la educación’”. Es un planteo serio y honesto. De un académico que piensa y aporta críticamente lo suyo.

Ciudad Gótica: cómo combatir bandidos en campaña electoral

En el polo opuesto, asistimos atónitos al lanzamiento de la candidatura a la diputación del ex fiscal Gustavo Zubía. Tiene ribetes góticos. De Ciudad Gótica. Pretende emular a Batman: solución rápida y furiosa ante aquello que los tontos frutillas no nos damos cuenta o no tenemos el valor de enfrentar. Recórcholis. En entrevista con Búsqueda, planteó algo de lo poco que se parece a una propuesta: “Le llevé un proyecto a [el comandante en jefe del Ejército, Guido] Manini Ríos que proponía que los formalizados sin prisión, en lugar de mandarlos a alguna escuela […] recibieran algún tipo de formación en el Ejército, no bélica, nada de armas ni otras yerbas. Formación militar en algún tipo de regimiento donde el individuo vaya a cumplir horario, realizar tareas de organización, de trabajo […] Mando. Disciplina militar”. ¿Y si los jóvenes “ni-ni” se resisten a quedar encerrados en un regimiento? ¿Si quieren fugarse? Recurrir al Ejército para sustituir cárceles de adultos y menores infractores que no han funcionado es sencillamente una burrada. Recurrir al viejo mito conservador sobre la disciplina puede juntar algún voto. No soluciona nada. Como todo enunciado, tiene efectos. Envilece las pulsiones más primarias de ciudadanos y ciudadanas que tienen miedo, y de alguna manera acumula violencia. El entrenamiento militar no incluye en sus manuales teoría y práctica de tacho, picana y plantón. Pero desgraciadamente ha sido la herencia maldita en códigos y valores que impunemente han contagiado nuestra convivencia. No es una buena base para la disciplina moral.

Hay antecedentes de entrenamiento militar a civiles por parte de las Fuerzas Armadas. En 1969 el gobierno colorado militarizó a todos los funcionarios bancarios que eran llevados desde sus trabajos a los cuarteles. El 2 de octubre de 1969 falleció a causa de un ataque cardíaco, en el Regimiento Nº 9 de Caballería, el bancario Carlos Alberto Cánepa, de 42 años.

Convivir en paz es un desafío urgente. Salvo para quienes, emulando a Primo de Rivera, fundador de la Falange, siguen creyendo que “a última hora, siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado a la civilización”. El histrionismo electoral, con alardes de porte de armas, no reúne estatuto para el debate. Aporta poco y ensucia todo. En realidad, se parece más a otro personaje de Ciudad Gótica: el Guasón. Tiempo atrás, un viejo luchador, cuando alguno alardeaba con los fierros, recomendaba sabiamente: limale la mira.

Milton Romani es licenciado en Psicología y fue secretario de la Junta Nacional de Drogas.

Publicado en La Diaria el 9 de agosto de 2018.

TÚNICA BLANCA Y MOÑA AZUL por Jorge Bentancur

Por la igualdad

En la Villa del Cerro, donde el pedagogo José Figueira  y el docente Roberto Abadie Soriano escribieron los primeros textos escolares, por lo cual se dice que el Cerro le enseñó a leer al país. El cerro querido que está en el escudo nacional, belleza paisajista que le dio el nombre a la capital de nuestro país Monte VI d E. O. Allí también por primera vez los escolares supieron vestir la túnica blanca y moña azul.

La emblemática vestimenta de los escolares habría sido implementada por primera vez en la escuela 29 y 30, a iniciativa de la maestra Dominga Irigaray. Pasaron años para que fuese institucionalizada por ley a nivel nacional.

A  la propuesta que hacen en el presente ,  un grupo de padres de Florida,  de sustituir la túnica blanca y moña azul por un uniforme verde, el presidente de la República Tabaré Vázquez afirmó que “ la túnica blanca y la moña azul son un símbolo tan importante como la bandera uruguaya el escudo de nuestro país”.

El presidente del Codicen, Wilson Netto, ser manifestó en contra de la propuesta y defendió “la igualdad” que promueve la túnica blanca.

La ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, dijo que “la túnica blanca y la moña es algo que nos distingue en el mundo, porque túnicas blancas hay muchas pero con moña azul solamente en la escuela pública uruguaya de José Pedro Varela”.

LA MAESTRA DOMINGA IRIGARAY

Sin embargo, el maestro Hugo Rodriguez haciendo uso de la palabra en el 140 aniversario de la escuela 29 y 30, en el año 2000 dijo lo siguiente:  “La escuela pública es la escuela de la igualdad, esa la que tenemos que defender  a toda hora y uno de los sentimientos que definen  la igualdad en la escuela pública es el uniforme escolar, el de la túnica blanca y la moña azul. Lo que quizás no todos recuerden o no tengan por qué saber, es que el uniforme escolar nació en esta escuela. A principios de Siglo, una maestra de la escuela, la Sra. Dominga Irigaray elevó una nota a las autoridades de la enseñanza pidiendo que se generalizara a todos los niños del Uruguay con el uniforme  de la túnica blanca y la moña azul y lo fundamentaba de un modo que es difícil de superar. Decía que eso debía ser así, para disimular la vanidad de unos pocos y la pobreza de muchos”.

 El 17 de setiembre de 1924, el Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal, estableciendo lo que ya era un hecho, resuelve:

“Establécese que los alumnos de las escuelas públicas usen durante las horas de clase un uniforme o simple túnica”. No se especifica el color de esa túnica ni se determina el uso de moña. Las fotos posteriores a esta fecha nos muestran, uniformemente, niños de túnica de color blanco y con moña.

Debemos esperar hasta el 6 de junio de 1950 para una nueva resolución sobre el tema:

“…dispónese que…todos los alumnos de las escuelas primarias públicas del país usen como distintivo la túnica blanca y moña azul marino.”

En 1876 el país contaba con 195 escuelas públicas que atendían a un total de 17.010 alumnos (87,2 niños por establecimiento). A cuatro años de implementada la reforma vareliana, la cantidad de establecimientos había crecido un 62%, y esto fue acompañado con un aumento del 54% en la matrícula pública. En 1910 la cantidad de establecimientos del sector público asciende a 793 (un incremento del 306,7% en comparación con 1876), atendiendo a un total de 74.717 niños (94,2 niños por establecimiento), más que triplicándose la matrícula de 1876 (un crecimiento del 339,3 % en idéntico período).

Entre 1938 y 1968 se matriculan unos 6.000 niños más cada año. La matrícula de educación primaria pasa de 199.651 niños en 1938 a 388.047 niños en 1968; es decir, un crecimiento del 94,4% en 30 años.

La cantidad de escuelas al 2016 eran 2323, la cantidad de alumnos 339.050. En jardines de infantes, 85833

Hoy tenemos 2.334 escuelas, 257 liceos, y 172 locales de UTU en todo el país.

MÁS CAIF PARA NUESTROS NIÑOS

En el ADN del Cerro está la lucha por la igualdad de oportunidades  y nuestro objetivo  hoy es en lograr que todos nuestros niños estén contenidos desde la primera infancia.   Nuestro territorio  hoy es la cuna del país, nacen 4000 por año. El 57 % de los niños nacen pobres. Y no todos tienen las mismas oportunidades. Los niños necesitan buena alimentación y estímulos afectivos para crecer sanos.

Cuando se anuncia la meta  de apertura de 140 nuevos CAIF, desde el territorio reclamamos que se ponga el foco en donde aún persisten los mayores índices de infantilización de la pobreza y estamos muy lejos de satisfacer la necesidad de protección a quienes más lo necesitan.

La desigualdad comienza en el vientre de la madre. Depende del medio ambiente adecuado donde nacen, de la alimentación. La etapa del embarazo y los primeros años de vida son fundamentales.

El 80% del cerebro crece el 1º año de vida. Cada uno al nacer tiene una información o programa genético que es nuestro DNA. La idea de un concepto de igualdad de oportunidades radica en que todos puedan expresar este programa genético. Una buena nutrición y estimulaciones afectivas y medioambiente correcto va a permitir que se exprese al máximo ese potencial de desarrollo genético.

El cerebro de un bebé cuando nace pesa 300 gramos, al año anda por 800 y a los 2 años alcanza al peso máximo de 1000 gramos. Es el órgano que se desarrolla más rápidamente si le damos nutrientes, seguridad afectiva y estímulos. De lo contrario tendremos muchos niños con dificultades mentales en primaria que no podrán comprender, con problemas de conducta y retrasarán al resto de la clase, toda esa historia que bien sabe un maestro del oeste.

La Organización de Usuarios de Salud del Zonal 17 junto a la Red de Primera Infancia del Municipio A viene desarrollando una serie de Mesas de Trabajo con autoridades nacionales para alcanzar este logro que es prioridad nacional.

Mas allá de la discusión por la ropa con que vayan vestidos,  la pobreza infantil alcanza al 20% del total de niños, mas del doble que la pobreza general y cinco veces más que los adultos mayores. Queremos destacar la importancia de la igualdad de derechos y que todos los niños al nacer puedan tener las mismas oportunidades: de recibir amor, buena comida y experiencias positivas que lo ayudarán para siempre.

Publicado en JUBICERRO

REFLEXIONES SOBRE LOS ALINEAMIENTOS INTERNACIONALES DE LA IZQUIERDA por Alvaro Portillo

Un pasado con inocultables enseñanzas

 El internacionalismo ha sido en la historia de la izquierda una constante en su matriz de pensamiento. Ello tiene sus orígenes en las experiencias de las internacionales en los orígenes mismos del socialismo científico en tiempos del propio Marx y Engels. El razonamiento de este posicionamiento tiene que ver con la necesidad de una lucha contra el capitalismo en todos los lugares en donde se manifieste. Por su pare en la medida que se trata de un sistema estructurado las formas de enfrentarlo se supone deben de tener una misma matriz de actuación.

Ello funcionó con altibajos hasta la Revolución Rusa, que trajo aparejada una de las primeras grandes divisiones en la izquierda: el movimiento comunista internacional por un lado, y la socialdemocracia por otro. De ahí en más la historia de la izquierda en el siglo XX fue de enfrentamientos y divisiones entre distintas concepciones en la interpretación de los procesos políticos y las respuestas correspondientes.

Comunistas pro soviéticos, trotskistas, maoístas, seguidores de Tito, cubanistas, guevaristas, etc, etc. Una historia en la que la división fue una constante producto del sectarismo político e ideológico. Importantes episodios de la historia de las luchas populares fueron objeto de interpretaciones diferentes y con las consiguientes divisiones políticas. Piénsese por un momento los ríos de tinta y los virulentos debates ( en ocasiones acompañados de acciones violentas) que despertaron acontecimientos como los siguientes: la Revolución Rusa, la Revolución Española, el ascenso del nazismo y el fascismo, la Revolución Cubana, la lucha armada, la experiencia de la Unidad Popular en Chile, la Revolución China, entre otros.

Una de las mayores y más trágicas ironías fue que a nivel de los procesos nacionales, estos debates en la mayoría de los casos condujeron a la división de la izquierda y de las fuerzas populares en general.

A más de un siglo de esta historia cabe preguntarse ¿ es necesario acordar acerca de la caracterización de procesos políticos de otros países para encarar la acumulación política en el propio país? ¿ el internacionalismo requiere de plena identificación con los regímenes en cuestión?

En la actualidad y desde la perspectiva latinoamericana ha sido una constante la intervención norteamericana en todos aquellos procesos políticos en los que se avizora las más mínima posibilidad de alteración del orden político capitalista dependiente. ¿ Ello debe llegar a concluir que cualquier confrontación es expresión de una manipulación de los servicios norteamericanos? Todo indica que no. Es evidente que allí van a estar y tratarán de capitalizar todo lo que ocurra pero no son necesariamente las fuerzas motrices.

La reciente experiencia de las denominadas primaveras árabes es un excelente ejemplo. Regímenes como los de Libia, Irac, Siria, Tunez o Egipto, teniendo muchas veces un discurso nacionalista o socializante, realmente eran regímenes despóticos, atravesados por la corrupción y el nepotismo de las castas gobernantes.

La protesta popular que se desencadena manejaba sobradas razones para cuestionar y luchar contra esos gobiernos. Intereses claramente imperialistas condujeron a que todas la potencias occidentales intervinieran a favor de las revueltas populares con el claro propósito de recuperar y acceder a recursos naturales o posiciones geográficas estratégicas. El resultado es conocido: destrucción, cientos de miles de víctimas, millones de refugiados, países casi totalmente destruídos, entre otras consecuencias nefastas.

Retrospectivamente ¿esto hubiera ameritado a cuestionar las legítimas protestas populares contra los regímenes en el poder y ofrecer el apoyo político y moral a los gobiernos de turno?

Parece de elemental sentido común que la deriva asumida por la movilización popular encuentra su causa en la inexistencia de una dirección política progresista en esos movimientos que supiera conjugar la lucha democrática con la construcción de una sociedad más justa.

Un poco más atrás en el tiempo se puede observar el caso de los acontecimientos en Hungría en 1956 y en la antigua Checoeslovaquia en 1968. En ambos casos hubo una generalizada protesta popular con un programa de transformaciones democráticas en una perspectiva socialista. Las dos experiencias fueron cruelmente reprimidas por la fuerzas de ocupación soviéticas . Décadas después, la implosión de la URSS habilitó procesos de democratización en esos países los que se caracterizaron por una adhesión incondicional al sistema capitalista, y en la actualidad son gobiernos de ultra derecha.

¿ El hecho de que tanto la revuelta húngara como la checoeslovaca tuvieran en su momento el caluroso apoyo de EEUU y todas las potencias occidentales justificaba apoyar una intervención y la brutal represión desplegada?

Pareciera que estas son las cosas que hay que desterrar de las matrices de razonar de la izquierda.

Los puntos cardinales de la brújula política

Más firmes que nunca en la crítica al capitalismo y en una permanente búsqueda de cómo ir superándolo surge como encuadre necesario del análisis de los distintos procesos políticos objeto de controversia internacional, el principio de autodeterminación de los pueblos. Cada sociedad nacional tiene el derecho de resolver su propio destino, y en principio no corresponde intervención alguna.

En segundo lugar, el respeto por las instituciones democráticas y los derechos humanos en todas sus expresiones corresponden ser defendidos por la comunidad internacional , su vigencia es innegociable. Son las formas de cómo hacer saber esos cuestionamientos y cómo han de expresarse los que indicarán cada situación en particular.

La realidad actual de Nicaragua y Venezuela plantean estos aspectos de forma contundente. En ambos países hay represión violenta, muy débiles derechos vigentes, desigualdades sociales crecientes, corrupción y nepotismo, persecución política, violencia represiva, entre otras cosas. Asimismo  un divorcio creciente entre el discurso socializante y nacionalista que tuvo cierta validez en el origen de estos procesos , y la realidad actual.

De lo anterior se desprende en primer lugar que la postura más coherente es la defensa de la autodeterminación en esas sociedades, señalando en simultánea  la crítica a la violación de los derechos humanos que allí se realiza.

Pero la segunda y más importante a nuestro modo de ver lección que hay que tener en cuenta es que se trata de asuntos que no deben incidir en la acumulación política propia. A favor o en contra de unos y otros, es válido que pueda dar lugar a un debate pero nunca a acciones definitorias en el campo de la unidad política.

La unidad en sí misma no es un valor absoluto. Su sentido es la necesaria construcción colectiva que los sectores populares emprenden para lo cual necesitan acumular la fuerza necesaria que permita avanzar en las transformaciones. Resulta incoherente resquebrajar esa unidad por lo que ocurre a unos miles de kilómetros de distancia.

Finalmente, viene a cuenta una reflexión para la evaluación de esas y otras experiencias similares. Un relevante descubrimiento de la izquierda en particular a fines del siglo XX y en Uruguay, ha sido la importancia trascendental de la democracia como forma del contrato social, y la vigencia de los derechos humanos en todas sus manifestaciones.

Instituciones que la Humanidad empezó a reconocerlas en el siglo XVIII , lejos de ser el mero ropaje del sistema capitalista, constituyen la mejor forma de dignificar la condición humana y hacer posible una convivencia de iguales.

Por lo tanto son una condición necesaria aunque no suficiente para la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

Junto a lo anterior, es también condición necesaria del avance y efectivización de un proyecto de cambios una ética incuestionable en el manejo de los recursos públicos y en la gestión en general. La democracia y los derechos, y la ética son componentes esenciales e inclaudicables.

Lamentablemente en las experiencias de los gobiernos progresistas en Latinoamérica el ejercicio de la democracia y una ética irreprochable en la gestión, no han sido una constante. He ahí la razón  de los fracasos (además de todas las otras intervenciones e injerencias de las derechas nacionales y sus mandantes norteamericanos)

Se trata por lo tanto de aprender de estos fracasos para evitar su réplica en nuestro proceso. Ello no debe significar  dejar de considerar y valorar una gran cantidad de aciertos que los gobiernos progresistas tuvieron en su gestión. Por lo tanto el camino no es el enbanderamiento acrítico , ni la condena que promueve la derecha. Señalar los errores y los aciertos hace posible que el discurso propio de los cambios sea más creíble y goce de legitimidad.

La construcción de una dirección política y moral de la sociedad supone no perder de vista nunca el propósito de la transformación . El común  de la gente aspira comprender desde su propia experiencia histórica los caminos del cambio social y para que ello ocurra  es indispensable ser claros y coherentes en la perspectiva del análisis y la valoración.

Julio de 2018

MEDICAMENTOS DE ALTO COSTO: AL QUE NO QUIERE SOPA, DOS PLATOS por Francisco Amorena*

En 2015, ante la presión vía judicial de demandas perdidas por reclamos de medicación de alto precio, se decidió introducir en la Ley 19.355, de Presupuesto, los artículos 461 y 462. En el primero se establece que la dispensación de medicamentos, procedimientos o dispositivos terapéuticos que no se encuentren debidamente aprobados y registrados en el Ministerio de Salud Pública (MSP) solamente se admitirá en los casos taxativamente enumerados en la normativa vigente.

Detrás de la medicación de alto precio está la gran industria internacional de medicamentos, un actor poderoso que financia congresos, viajes y distintas prebendas a los técnicos que prescriben sus fármacos. Los indicios que existen sugieren que la diferencia entre costos y precios, es decir, sus márgenes de ganancia, son muy, muy altos.

Primer plato

En aquel momento se generó una intensa polémica respecto de la restricción al acceso, y hubo diferentes visiones sobre cómo resolver el dilema de demandas infinitas y recursos escasos.

En 2012, en un curso de Administración de Salud, la doctora Dora Zsafir fundamentaba con argumentos sólidos la necesidad de considerar el punto de vista del derecho del usuario por encima de la sustentabilidad del sistema u otras consideraciones a la hora de resolver el acceso a medicamentos o dispositivos de alto costo o alto precio.

En el intercambio, y ante la dificultad evidente de asegurar con fondos públicos un acceso irrestricto, planteé que era necesario que el regulador de salud promoviera una discusión pública sobre cómo resolver este dilema, que no se soluciona de forma administrativa o por la vía de “artilugios” jurídicos que, a la vista está, sólo generan confusión y descreimiento respecto del sistema de salud y de su ente regulador.

Asumir una actitud decidida implica poner en discusión en distintos niveles este desafío, y fundamentalmente generar espacios de cara a la sociedad para establecer con claridad la necesaria responsabilidad de la ciudadanía en cuanto al esfuerzo que implica optar por ampliar la cobertura y el acceso en el sistema de salud. Para esto, el primer paso podría ser poner a consideración un plan de análisis y discusión en la Junta Nacional de Salud, y por intermedio de esta convocar a los actores allí participantes para generar un amplio debate nacional al respecto, que posibilite arribar a conclusiones que no queden en el ámbito individual de las personas que demandan una determinada prestación ante situaciones dramáticas de quebrantos de salud.

Debemos tener presente que ningún sistema de salud del mundo puede financiar como prestación universal todos los productos nuevos que la industria pone en el mercado. Racionalizar el gasto y la utilización de los recursos no es violatorio de los derechos individuales, sino, por el contrario, la única forma de asegurarlos para la totalidad de la población.

Segundo plato

En esta Rendición de Cuentas que discute el Parlamento nuevamente se introdujo, en el artículo 188, la exclusión de acciones que actualmente se realizan por la vía judicial. Como era de esperar, esto generó que la discusión dada en 2015 se reavivara, pero esta vez con los antecedentes de las decenas de juicios perdidos por el MSP y la alerta de diversos actores, que generan una debilidad en el regulador a la hora de impulsar dicho artículo vía Rendición de Cuentas. Finalmente este artículo se retiró y será discutido en la Comisión de Salud.

Nuestro sistema de salud destina montos muy importantes a financiar la medicación de alto precio, que rondan los 50 millones de dólares, de los cuales casi 20 millones se destinan a cubrir medicación a la que se accede vía demandas judiciales. Es de destacar que los medicamentos que se solicitan de esta forma en ciertos casos tienen carácter paliativo, o sea, ayudan a mejorar la calidad de vida durante la enfermedad, pero no curan.

De pisar callos se trata

Desde hace diez años se han definido políticas (Formulario Terapéutico de Medicamentos [FTM], decreto 265/2006, decreto 568/2008, Plan Integral de Atención en Salud [PIAS]) respecto de cómo se brinda la cobertura de salud. Asimismo, desde hace un buen tiempo se ha agudizado la judicialización de aspectos médicos y es urgente asumir un papel muy activo en la actualización del FTM y el PIAS, que garantizan la calidad y seguridad de todos los productos, con actualización de las listas de atención y medicamentos que se brindan de acuerdo a evidencia científica y a las evaluaciones sobre costo-efectividad, y hacerlo público. Hay una batalla cultural a dar, sí o sí, considerando que en relación a estos temas se mueven intereses muy poderosos.

Debemos asumir políticas que transparenten y pongan ante la opinión pública en toda su dimensión las necesidades y las posibilidades de hacer frente a demandas cada día más amplias con recursos finitos.

El Fondo Nacional de Recursos cumple un papel fundamental en este sentido, y mucho se ha avanzado, pero es evidente que no alcanza con buenos administradores.

Cuando se habla de aumentar el gasto en salud, además de racionalidad y estrategia prioritaria de inversión de recursos, hay que hablar de dónde vienen los recursos. Entendemos que con una actitud de racionalización y cuidado de los recursos hay que incorporar nuevos fármacos y nuevas prestaciones al PIAS, y que el FNR debería contar con nuevas fuentes de financiación.

El 1% de mayores ingresos de Uruguay se apropia de 14% del total del ingreso, pero el 0,1% concentra proporcionalmente todavía mucho más. Que pague más el que tiene más, decíamos hace un tiempo.

Se trata de definir políticamente, junto con la sociedad y en un amplio debate, cómo enfrentar las demandas, esclareciendo lo que es aceptable y necesario y cuánto estamos dispuestos a contribuir para brindar la cobertura de salud necesaria.

Esto implica poner en discusión en el regulador estos aspectos, evitando “atajos” que siempre terminan mal. Para ello debemos generar los espacios en los instrumentos existentes y convocar un consejo consultivo para debatir estos temas, y luego sí eventualmente avanzar hacia lo legislativo como marco jurídico del conjunto de la sociedad.

La Declaración de Alma-Ata fue hace 50 años y todavía falta muchísimo para implementar una atención primaria de salud adecuada, que aborde los principales problemas de salud de la población.

*Francisco Amorena fue representante de los trabajadores en la Junta Nacional de Salud.

Publicado el 30 de julio de 2018 en La Diaria

DE LA SEGURIDAD A LA CONVIVENCIA por Álvaro Portillo*

El miedo es uno de los principales motores de la actividad humana. La gestación del miedo está íntimamente vinculada a factores objetivos y subjetivos que en grado distinto operan en el imaginario social.

Las sociedades contemporáneas, y la uruguaya en particular, están conmocionadas por el tema de la seguridad. Efectivamente, en la actualidad ha emergido con fuerza creciente un conjunto de comportamientos violentos que desencadenan la conformación de este escenario conmocionado.

Por un lado, hay que registrar la presencia altamente perturbadora del narcotráfico. Como es sabido, se trata de un proceso sumamente violento que involucra a un numeroso conjunto de personas: los responsables de la producción, la distribución mayorista y la distribución minorista, que se constituyen en una extendida red en el tejido social, por lo general protagonizada por los propios adictos. Este factor es algo novedoso en nuestra sociedad, pero lo más complejo es que involucra muy distintos actores y que a su vez se trata de una alternativa de vida (y de muerte) con rápido acceso a importante cantidad de dinero.

Un segundo factor social emergente es la violencia de género. En ello convergen varias causalidades. Por un lado, el mayor empoderamiento de las mujeres producto de los avances emancipatorios respecto de la histórica desigualdad ha precipitado una fuerte crisis de la condición masculina, que se expresa en violencia física o simbólica hacia la mujer. A ello hay que agregar que la sociedad ha tomado conciencia de ello y por lo tanto hoy la violencia de género se hace mucho más visible y objeto de repudio.

En tercer término, es factible señalar los tradicionales y conocidos factores de la criminalidad, entre los que destacan el ataque a la propiedad privada u otro tipo de acciones delictivas personales.

Este cuadro es el que ofrece el disparador de las cifras delictivas y, en consecuencia, lo que alimenta la sensación negativa de inseguridad.

Más allá de magnificar el fenómeno o de tratar de negarlo, de lo que se trata es de intentar comprenderlo para su erradicación. Queda absolutamente claro que la sociedad uruguaya no estaba preparada para enfrentar las negativas consecuencias de este escenario, por lo que se trata de encarar una estrategia al respecto.

Situados en este punto, la experiencia reciente indica varios rumbos anotados como claramente inconducentes. Uno de ellos es el clamor represivo en cuanto a incrementar penas, crear nuevos delitos, involucrar a las fuerzas armadas en la lucha contra el crimen, la cadena perpetua, etcétera. La experiencia indica que este camino, además de ser poco respetuoso de la condición humana, es ineficaz.

En el otro extremo, con frecuencia se escucha una perspectiva enfáticamente garantista a la que solamente le preocupa el efectivo funcionamiento de los derechos. Complementariamente, se suele justificar esta nueva realidad en la estructura social existente, atravesada por desigualdades inaceptables que conducen a los comportamientos delictivos. En estos razonamientos se esconde un componente de acierto, pero su abordaje aislado es totalmente ineficaz como respuesta exitosa al problema.

Los componentes de una estrategia integral

Un problema tan acuciante no puede tener un abordaje único. Se trata de conformar una estrategia integral que sepa combinar un conjunto de intervenciones en materia de prevención, disuasión y represión de todos los comportamientos delictivos. Esa estrategia debe incorporar cuando menos los siguientes factores.

1) La adecuación –reestructura mediante– de los distintos cuerpos represivos del Estado para convertirlos en útiles para la nueva función. Política de reclutamiento del personal, características de la formación profesional, armamento adecuado, organización operativa, inteligencia aplicada, tecnología, entre otros.

La vieja Policía conocida por la sociedad uruguaya no se corresponde con esta nueva realidad, y además enfrenta el reto de ganarse la confianza del común de la gente luego de lo que fuera el triste papel represor que jugara en la época de la dictadura.

2) Reformulación de la propia administración de justicia, tanto en lo referido a la tipificación de los delitos como al abordaje de los procedimientos penales para su investigación y sanción.

Hay aquí una tarea de adecuación de marcos normativos, pero también de mentalizar a los principales protagonistas de la administración de justicia en las nuevas características de la delincuencia conjuntamente con los distintos procedimientos que ello implica. Adicionalmente es indispensable una aceitada coordinación entre jueces, fiscales y policías que permita actuar sincronizadamente.

3) El contexto social. Lo que en primer término surge es la necesidad de mejorar el acceso al empleo y su calidad. Complementariamente, las políticas sociales pueden y deben jugar un papel crucial a nivel del territorio. Educación, salud, vivienda, cultura y recreación son ineludibles para comenzar a consolidar escenarios locales alternativos al horizonte delictivo.

4) La rehabilitación. Es este un factor clave que apunta a eliminar la reincidencia. La ineficacia actual del encierro lo convierte en un paréntesis en la trayectoria delictiva. Cárceles con mucho trabajo y estudio y otros abordajes psicológicos necesarios componen lo sustancial de un encierro rehabilitador.

5) Participación social. La sociedad no puede ser un espectador en el abordaje de la violencia criminal. Es indispensable la conformación de espacios de encuentro entre la comunidad a escala barrial con todas las instancias estatales que operen: la Policía local, el gobierno local, las entidades responsables de los distintos programas sociales y los fiscales, que hoy cumplen una función muy relevante en la investigación de los delitos.

El diálogo permanente entre la comunidad y las distintas expresiones del Estado, muy especialmente la Policía, son fundamentales para construir confianza mutua. Con ello es posible que los servicios de seguridad comprendan mejor las realidades locales y barriales de la delincuencia y sobre todo que escuchen los reclamos y las opiniones de la comunidad.

6) La batalla por la opinión pública. Nada de lo anterior sirve de mucho si no se toma conciencia de las grandes patologías sociales y culturales que caracterizan a la cultura hegemónica del capitalismo contemporáneo.

Las adicciones, el consumo irrefrenable, el dinero como medida de la esencia humana, el egoísmo y el individualismo, y el placer inmediato como proyecto de vida son algunos de los alicientes más fuertes que están operando en la promoción de la delincuencia. Señalarlos y convocar a la discusión colectiva para ir imaginando y conformando una convivencia distinta, que celebre la vida en lugar de arriesgarla por un puñado de dinero, es una tarea ineludible.

Muchas de las cosas aquí mencionadas se están realizando, con diversos niveles de avance. La derecha política solamente reclama castigos y represión, y juega muchas veces con el dolor de las víctimas y su deseo de justicia y reparación.

Tal vez una de las cosas que están más atrasadas en la temática es la participación social y su involucramiento concreto. Ha habido intentos, pero que no se han sostenido. Mientras ello no ocurra, la acción estatal, además de descoordinada, continuará dando respuestas a ciegas con una débil influencia en la prevención y la disuasión.

*Sociólogo

Publicado en La Diaria el 23 de julio de 2018

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