PODER FINANCIERO Y EXPULSIONES por Pablo Anzalone

Sistema financiero y cambio social

El peso del sistema financiero y de sus lógicas en la economía y la intensa concentración de capital que caracteriza a esta etapa marcan una nueva fase del capitalismo. ¿En qué medida el crecimiento de las finanzas y el predominio de la lógica financiera profundizan los fenómenos de concentración de la riqueza y generan nuevas elites? ¿Es posible pensar en mecanismos de inclusión en este contexto? ¿Es posible pensar en finanzas alternativas? ¿Qué rol juegan los estados, cada vez más jaqueados ante poderes ajenos a la deliberación democrática? Este mes, Dínamo buscará responder algunas de estas preguntas.

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En su libro Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global, Saskia Sassen (2015) desarrolla la tesis de que el capitalismo en su escala global ha generado una nueva lógica de expulsión. Esta reconocida socióloga, estudiosa de la globalización, las migraciones internacionales y las grandes urbes, señala que en los últimos 30 años ha aumentado de forma extraordinaria el fenómeno de la expulsión generada tanto por decisiones simples como por otras muy complejas. En algunos casos se construyeron mecanismos sofisticados, con largas cadenas de transacciones que culminan en expulsiones. “La complejidad creciente de los instrumentos financieros, producida por la creatividad de investigadores brillantes y la aplicación de modelos matemáticos avanzados”, es una demostración de que ello termina generando una “brutalidad primaria”, sostiene Sassen.

Los ejemplos paradigmáticos son una forma clásica de exponer una teoría. Dentro del concepto de expulsiones Sassen incluye desde las hipotecas subprime, que dejan a millones de personas sin hogar, hasta las políticas de austeridad que contraen las economías. Desde la compra masiva de tierras en algunos países por parte de otros estados hasta los millones de desplazados que terminan en campos de refugiados, la reclusión masiva de determinados grupos en cárceles o guetos o las políticas de destrucción ambiental, como las técnicas de minería que transforman los suelos en tierra muerta. Estos fenómenos tienen en común que son agudos y se producen a escalas mucho mayores que en el pasado. Pueden incluso coexistir con períodos de crecimiento económico.

Estos procesos están vinculados al peso creciente de las finanzas, que actúa como catalizador esencial, promoviendo una concentración extrema del poder y de la riqueza, y que conduce a la creación de elites cuya formación es depredadora (Sassen, 2015: 26). Los déficits del Estado y la deuda pública aumentan en la última década, pero al mismo tiempo crecen los beneficios y la riqueza de las empresas. Se constatan complejos mecanismos de evasión fiscal, falta de transparencia y escasos instrumentos para hacer cumplir la legislación fiscal.

Por otro lado, el deterioro de la calidad de la tierra, el agua y el aire ha determinado el desplazamiento de 800 millones de personas en todo el mundo (Sassen, 2015). En 2011, 42,5 millones de personas fueron desplazadas en todo el mundo y 15,2 millones tuvieron que buscar refugio. Sassen habla de la expulsión masiva de poblaciones enteras de los países en desarrollo.

El crecimiento de la población carcelaria es asimismo un factor de expulsión de la mano de obra excedentaria para el capitalismo avanzado, y llega a cifras muy altas en países como Estados Unidos.

El poder de las finanzas promueve la titularización de un inmueble, un bien o una deuda que lo inserta en un circuito financiero donde se convierte en móvil, para poder ser comprado y vendido indefinidamente en mercados de todo el mundo estimulando lógicas especulativas (Sassen, 2015).

En lugar de regular el capital financiero y evitar la evasión fiscal, los organismos internacionales operaron para acotar el espacio de intervención de los estados, facilitar la compra de tierras por parte de empresas y gobiernos de países desarrollados, reducir las clases medias, empobrecer aun más a sectores de la población y afectar profundamente el medioambiente.

Este crecimiento sobredimensionado de las finanzas se traduce en un predominio de la lógica financiera sobre toda la economía junto con un agotamiento del potencial de incremento de la economía real. Como todos estos fenómenos, este proceso opera a gran escala: los países donde los activos financieros superan al Producto Interno Bruto (PIB) se duplicaron entre 1990 y 2006, y en Estados Unidos llegan a 450% del PIB. Por eso las crisis del sector financiero golpean fuertemente a muchos sectores. La crisis de 2008 fue la más importante; la globalización la extendió rápidamente a todo el planeta y terminó afectando la economía real, ante la inoperancia y la debilidad de los estados, de los organismos internacionales y de la legislación regulatoria.

El concepto de “expulsiones” va más allá de las ideas de desigualdad creciente que han venido sosteniendo varios autores para caracterizar al capitalismo contemporáneo. Las mayores capacidades técnicas y la globalización del capital generaron dimensiones sustantivamente superiores de estos procesos. Sassen afirma que estos casos son manifestaciones de una dinámica profunda del sistema, una “tendencia subterránea” que es difícil de percibir.

Este capitalismo avanzado y globalizado reinventó sus mecanismos de acumulación primitiva, con operaciones especializadas y complejas, crecimiento desmedido del sector financiero y uso masivo de la subcontratación por las empresas.

La idea central de Sassen es que el pasaje del keynesianismo al capitalismo globalizado con sus desregulaciones y privatizaciones significó el cambio de una dinámica que atraía a la gente hacia adentro del sistema a una que la expulsa.

La reflexión de Sassen apunta a vincular un conjunto diverso de fenómenos de gran impacto local con una tendencia subterránea del capitalismo globalizado en esta etapa. Como tal aporta en forma significativa al conocimiento de estos procesos que se desarrollan en el borde del sistema y a la denuncia de estos. Los fenómenos extremos le sirven para analizar otras formas más amplias y menos perceptibles de expulsión. La búsqueda del beneficio sin límites, el crecimiento desproporcionado del sector financiero, la indiferencia hacia el medioambiente, el fortalecimiento de las empresas globales y la afectación de la democracia local son algunos de estos procesos.

Publicado en La Diaria el 6 de agosto de 2018

DEBATES NECESARIOS SOBRE SALUD por Pablo Anzalone

Con el sugestivo título de “La salud en deuda: Sistema ineficiente y de poca calidad” el diario El Observador presentó las conclusiones de la consultora CPA Ferrere sobre el funcionamiento del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Ineficiente, sin autosustentabilidad, heterogénea, y con una enorme falta de indicadores de calidad, son algunos de los calificativos de CPA en la inauguración de su “Monitor Salud”.

Cabe saludar que haya una nueva voz en el debate sobre la salud, se compartan o no sus afirmaciones. Basarse en cifras e intentar relacionarlas para sacar conclusiones agrega elementos de seriedad al debate (aunque también los estudios cualitativos aportan). Hay una gran diferencia entre reflexiones de este tipo y chicanas teñidas de campaña electoral como nos tuvo acostumbrados la Comisión Parlamentaria sobre ASSE.

Dicho esto corresponde señalar las inconsistencias, que, en mi humilde opinión, tienen los análisis presentados por CPA y el sesgo que genera el paradigma sanitario que manejan.

El cuestionamiento por no autosuficiencia del SNIS al requerir el aporte de Rentas Generales omite el hecho que el diseño del Seguro Nacional es tripartito, aportan las personas, las empresas y el Estado. Es contributivo y no contributivo, nunca se pensó que pudiera ser suficiente con el aporte personal y el empresarial. Aunque les pese a algunos, la financiación por parte del Estado no es un pecado o un problema. El aporte de las personas fue proporcional a los ingresos con un principio de justicia. Este régimen fue modificado con la llamada Devolución de Aportes Fonasa que devuelve a las personas con altos ingresos más de 100 millones de dólares anuales, cubriendo esa faltante con recursos del Estado. CPA no destaca tampoco que el pago a los prestadores es por cápitas ajustadas por edad y sexo, por lo tanto el ingreso masivo de los jubilados aumentó esos montos sin mayores aportes de las personas. No se trata de ineficiencia en estos casos sino de decisiones políticas avaladas por ley. Debatibles sin duda, pero los argumentos deben referirse a ellas. No encontramos justificación de la Devolución Fonasa pero sin duda la tiene aportar más desde el Estado para asegurar la cobertura de los jubilados.

Como señala el economista Hugo Bai no es coherente manejar conjuntamente estos tres argumentos: a) Está bien subsidiar personas cuyo aporte no cubre costos. b) Está bien devolver a personas cuyo aporte excede costos (devolución Fonasa). c) Es malo que parte del financiamiento provenga de impuestos (déficit).

La inversión en atención a la salud sigue siendo alrededor de 9% del PIB. No es algo desmesurado en términos internacionales. No hay una crisis económica o financiera del SNIS, aclaró Martín Vallcorba en la presentación del Monitor Salud de CPA. Cuando se insiste mucho en el Déficit Fonasa, en la no autosustentabilidad del SNIS, hay un proyecto de ajuste detrás. Es una opción de política defendible por algunos, pero por honestidad intelectual hay que explicitarla.

Como dice Fernando Esponda hay varias opciones: 1) “Aumentar los ingresos con mayores tasas de aporte personal (o eliminando la devolución Fonasa)”. 2) “Disminuir los egresos pagando menos a las instituciones de salud”. 3) “Desandar el camino, achicando la cobertura del Fonasa y eliminando los “colectivos deficitarios”, empezando por los más viejos”. “La opción 3 no es alocada, sino que era la realidad cotidiana del sistema de salud de hace apenas diez años”. Agregaríamos nosotros que es una de las amenazas más claras, detrás de análisis pretendidamente neutro. No solo acotar la cobertura de los “deficitarios” sino reducir las prestaciones obligatorias (PIAS) o renunciar a mayores avances en el primer nivel de atención o nuevos planes de salud.

Por otro lado los análisis de CPA tienen un sesgo que concentra la mirada en un grupo de prestaciones hospitalarias (segundo y tercer nivel). El indicador que proponen (aunque no pueden aplicar), la UPA (Unidad Ponderada Asistencial), está definida a nivel internacional como medida de la actividad de un hospital, tomando como variables principales las camas hospitalarias. Ese reduccionismo es insostenible en un SNIS que pretende asumir una estrategia de APS (Atención Primaria en Salud) y prioriza el Primer Nivel de Atención, aun con desarrollos insuficientes. Ese paradigma de la salud omite los determinantes sociales y piensa que salud es asistencia. Concibe la atención de la salud con una impronta fuertemente hospitalocéntrica. Falta una estrategia sanitaria integral. Nada de eso es siquiera problematizado por CPA.

Faltan indicadores de calidad, señalan, y compartimos esa afirmación. Pero no pueden ser solo asistenciales. Es necesario discutir los Objetivos Sanitarios Nacionales (OSN) para analizar los avances, estancamientos y retrocesos, si los hay, en relación con sus metas 2020. El Ministerio de Salud Pública (MSP) debería haber publicado ya cuáles son los resultados a medio camino de los OSN y debemos reclamarlos, para producir un debate nacional. No se puede pretender monitorear la salud como dice CPA y no analizar los OSN. Como si solo debiera existir la atención a demanda de las personas cuando están enfermas. En mi opinión, es un gran indicador de calidad de atención si las instituciones saben cuántos y quiénes son sus afiliados hipertensos y qué hacen para controlarlos. Recién con la meta asistencial dos que refiere a los OSN, las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC) empezaron a plantearse esos temas. Desde 2005 hay programas de salud fuertes con prevención y promoción. ¿No habría que medir la calidad con ese indicador? Con los OSN subimos la apuesta como país. Dijimos que estos 15 problemas son críticos y prioritarios, alcanzaremos metas concretas a 2020 en cada uno de ellos. Los compromisos asumidos por las IAMC en la meta asistencial dos no pueden ser un secreto, sino un indicador de desempeño y de calidad. ¿Por qué CPA no debería tenerlos en cuenta?

Claro que no alcanza con el sector salud para abordarlos, se requieren políticas intersectoriales con impacto. Basta mencionar el decreto sobre etiquetado frontal de alimentos, cuya firma ha sido tan insólitamente demorada. Pero hay un rol pro activo del sector salud que no puede obviarse. Si hablamos de eficiencia hay que incorporar todas las dimensiones. Porque el modelo curativo es ineficiente, además de caro.

Las hipótesis de CPA sobre los costos de los servicios no parecen suficientes. No incluyen varios factores expresivos de ineficiencias en las IAMC: remuneraciones exorbitantes de anestésico-quirúrgicos y estamentos gerenciales; gastos sobredimensionados en publicidad, marketing, compra de afiliados; costos mayores en compra de servicios de empresas vinculadas a los decisores. Tal vez CPA no tiene datos para corroborarlas, pero otras como remuneraciones desmedidas y gastos en marketing son accesibles.

Las diferencias de gastos por usuario entre las IAMC que jerarquizan como indicador de mala calidad, es una variable demasiado opaca en términos sanitarios. Con criterio economicista, una institución con un primer nivel de atención resolutivo, que reduce las internaciones asegurando mejor salud, sería mal evaluada.

Está bien ser críticos y autocríticos de lo alcanzado con el SNIS. Es un proceso que está lejos de estar concluido. Es preocupante que todavía no se haya avanzado en la segunda generación de reformas que anunció Tabaré Vázquez. Pero, en nuestra modesta opinión, esas transformaciones van en un sentido distinto al que plantea CPA.

(*) Lic. en Educación-Diplomado en Políticas Públicas e Innovación. Director Div. Salud IMM 2005-2007 y 2010-2015. Coordinador de la Junta Departamental de Drogas 2012-2015. Integrante del Colectivo El Taller http://www.cuadernosdeltaller.com. Miembro del Equipo Coordinador del Instituto de Formación Sindical de FUS. Maestrando en Sociología.

SOBRE LA GOLPIZA DE UN JOVEN QUE RAPIÑÓ: BREAKING BAD O EL DERECHO A CONVIVIR EN PAZ por Milton Romani Gerner

El personaje central es un tímido y humilde profesor de Química que, aprovechando su conocimiento, se convierte en fabricante de metanfetaminas. Luego, en narcotraficante. La degradación progresiva del profesor Walter White no tiene límites. Una vez en la pendiente, nada lo detiene: miente, asesina, monta una red de tráfico, comete atrocidades. Lo hace “por el bien y el futuro de su familia”. Tiene cáncer, va a morir y quiere dejarles un futuro. Además, ha sido un hombre gris y sin coraje que ahora se destapa. La serie muestra cómo personas “como nosotros” cometen pequeñas, medianas y grandes corruptelas. Es casi inevitable la identificación con esos seres: “nosotros” podemos terminar igual que “ellos”. Es complicado.

En relación con un artículo de El Observador, que oficia como defensor de la corporación de escribanos, algunos de ellos siempre reacios a colaborar con las medidas antilavado, Martín Vallcorba, coordinador de Inclusión Financiera del Ministerio de Economía y Finanzas, reaccionó en Twitter: “¿Se está reclamando el “derecho” de hacer negocios simulados? ¿de documentar una donación como una venta? ¿Se está defendiendo que un escribano certifique una operación en la que se dice que se recibió cierta cantidad de dinero que sabe que no existió?”.

Vamos a ponernos de acuerdo: si se trata de combatir el crimen organizado (que gira no sólo en torno a las drogas), no se hará sólo mediante el ataque a las bocas de venta. Se corta también, y en forma más inteligente, atacando los mecanismos de lavado de activos. El mercado regulado del cannabis, tan vilipendiado y tan poco defendido, ha tenido al menos un mérito: más de 30.000 usuarios ya no concurren a las bocas. Con respecto a las rapiñas y sus productos es inevitable razonar que la receptación (compra de cosas robadas) efectuada por gente “bien”, “nosotros”, realimenta las rapiñas de “ellos”. Se podría decir que la mayoría de nosotros somos honestos y trabajadores. Promover la cultura de la paz es impedir que nos envilezcamos y asumir que el miedo no puede ser la palanca para generar más violencia. Que podemos ser protagonistas para disminuir la inseguridad.

La promoción de la cultura de la paz

Un encare serio del tema de la seguridad ciudadana debe abarcar las diversas violencias que se han desatado en nuestra sociedad. Sin renunciar a aplicar la ley, tener una mirada más equitativa sobre cómo, cuándo y por qué se extendió la sed incontrolable de hacer guita con lo que venga.

La coordinación de múltiples agencias del Estado es imprescindible. Es necesario dejar de centrar en la Policía un tema complejo que la supera. Es evidente que el fenómeno de las violencias es más abarcativo. Una política criminal (que sigue ausente, entre otras cosas, porque no se reconoce su ausencia) tiene componentes a analizar que superan la necesaria aplicación de la ley penal.

Investigar el fenómeno del crimen sigue siendo un desafío. Supone una actitud responsable. No pasarse facturas recurriendo a datos sesgados que fungen como coartadas más que como explicaciones racionales.

Nicolás Trajtemberg dijo el 5 de agosto, en entrevista con El País: “El problema de la izquierda es que no hay una comunicación clara. La delincuencia y el crimen han aumentado, de eso no hay dudas, y no hay un relato de hacia dónde se va. Por otro lado, hay una derecha, muy oportunista, que sólo plantea un camino de incremento de costos penales pero desde la deshonestidad. ¿Por qué desde la deshonestidad? Porque es un camino que no es bueno, que es costoso y [por el] que además habría que decirle a los ciudadanos: ‘Miren: queremos reducir el crimen y proponemos aumentar las penas. Pero está claro que aumentar las penas sólo en leyes no cambia nada. A lo sumo puedo acelerar los tiempos de captura y de procesos, pero para eso necesito millones de dólares destinados al Poder Judicial, millones a la Fiscalía, millones a la Policía. Y para eso le tengo que aumentar los impuestos o perjudicar a la salud, a la educación’”. Es un planteo serio y honesto. De un académico que piensa y aporta críticamente lo suyo.

Ciudad Gótica: cómo combatir bandidos en campaña electoral

En el polo opuesto, asistimos atónitos al lanzamiento de la candidatura a la diputación del ex fiscal Gustavo Zubía. Tiene ribetes góticos. De Ciudad Gótica. Pretende emular a Batman: solución rápida y furiosa ante aquello que los tontos frutillas no nos damos cuenta o no tenemos el valor de enfrentar. Recórcholis. En entrevista con Búsqueda, planteó algo de lo poco que se parece a una propuesta: “Le llevé un proyecto a [el comandante en jefe del Ejército, Guido] Manini Ríos que proponía que los formalizados sin prisión, en lugar de mandarlos a alguna escuela […] recibieran algún tipo de formación en el Ejército, no bélica, nada de armas ni otras yerbas. Formación militar en algún tipo de regimiento donde el individuo vaya a cumplir horario, realizar tareas de organización, de trabajo […] Mando. Disciplina militar”. ¿Y si los jóvenes “ni-ni” se resisten a quedar encerrados en un regimiento? ¿Si quieren fugarse? Recurrir al Ejército para sustituir cárceles de adultos y menores infractores que no han funcionado es sencillamente una burrada. Recurrir al viejo mito conservador sobre la disciplina puede juntar algún voto. No soluciona nada. Como todo enunciado, tiene efectos. Envilece las pulsiones más primarias de ciudadanos y ciudadanas que tienen miedo, y de alguna manera acumula violencia. El entrenamiento militar no incluye en sus manuales teoría y práctica de tacho, picana y plantón. Pero desgraciadamente ha sido la herencia maldita en códigos y valores que impunemente han contagiado nuestra convivencia. No es una buena base para la disciplina moral.

Hay antecedentes de entrenamiento militar a civiles por parte de las Fuerzas Armadas. En 1969 el gobierno colorado militarizó a todos los funcionarios bancarios que eran llevados desde sus trabajos a los cuarteles. El 2 de octubre de 1969 falleció a causa de un ataque cardíaco, en el Regimiento Nº 9 de Caballería, el bancario Carlos Alberto Cánepa, de 42 años.

Convivir en paz es un desafío urgente. Salvo para quienes, emulando a Primo de Rivera, fundador de la Falange, siguen creyendo que “a última hora, siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado a la civilización”. El histrionismo electoral, con alardes de porte de armas, no reúne estatuto para el debate. Aporta poco y ensucia todo. En realidad, se parece más a otro personaje de Ciudad Gótica: el Guasón. Tiempo atrás, un viejo luchador, cuando alguno alardeaba con los fierros, recomendaba sabiamente: limale la mira.

Milton Romani es licenciado en Psicología y fue secretario de la Junta Nacional de Drogas.

Publicado en La Diaria el 9 de agosto de 2018.

TÚNICA BLANCA Y MOÑA AZUL por Jorge Bentancur

Por la igualdad

En la Villa del Cerro, donde el pedagogo José Figueira  y el docente Roberto Abadie Soriano escribieron los primeros textos escolares, por lo cual se dice que el Cerro le enseñó a leer al país. El cerro querido que está en el escudo nacional, belleza paisajista que le dio el nombre a la capital de nuestro país Monte VI d E. O. Allí también por primera vez los escolares supieron vestir la túnica blanca y moña azul.

La emblemática vestimenta de los escolares habría sido implementada por primera vez en la escuela 29 y 30, a iniciativa de la maestra Dominga Irigaray. Pasaron años para que fuese institucionalizada por ley a nivel nacional.

A  la propuesta que hacen en el presente ,  un grupo de padres de Florida,  de sustituir la túnica blanca y moña azul por un uniforme verde, el presidente de la República Tabaré Vázquez afirmó que “ la túnica blanca y la moña azul son un símbolo tan importante como la bandera uruguaya el escudo de nuestro país”.

El presidente del Codicen, Wilson Netto, ser manifestó en contra de la propuesta y defendió “la igualdad” que promueve la túnica blanca.

La ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, dijo que “la túnica blanca y la moña es algo que nos distingue en el mundo, porque túnicas blancas hay muchas pero con moña azul solamente en la escuela pública uruguaya de José Pedro Varela”.

LA MAESTRA DOMINGA IRIGARAY

Sin embargo, el maestro Hugo Rodriguez haciendo uso de la palabra en el 140 aniversario de la escuela 29 y 30, en el año 2000 dijo lo siguiente:  “La escuela pública es la escuela de la igualdad, esa la que tenemos que defender  a toda hora y uno de los sentimientos que definen  la igualdad en la escuela pública es el uniforme escolar, el de la túnica blanca y la moña azul. Lo que quizás no todos recuerden o no tengan por qué saber, es que el uniforme escolar nació en esta escuela. A principios de Siglo, una maestra de la escuela, la Sra. Dominga Irigaray elevó una nota a las autoridades de la enseñanza pidiendo que se generalizara a todos los niños del Uruguay con el uniforme  de la túnica blanca y la moña azul y lo fundamentaba de un modo que es difícil de superar. Decía que eso debía ser así, para disimular la vanidad de unos pocos y la pobreza de muchos”.

 El 17 de setiembre de 1924, el Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal, estableciendo lo que ya era un hecho, resuelve:

“Establécese que los alumnos de las escuelas públicas usen durante las horas de clase un uniforme o simple túnica”. No se especifica el color de esa túnica ni se determina el uso de moña. Las fotos posteriores a esta fecha nos muestran, uniformemente, niños de túnica de color blanco y con moña.

Debemos esperar hasta el 6 de junio de 1950 para una nueva resolución sobre el tema:

“…dispónese que…todos los alumnos de las escuelas primarias públicas del país usen como distintivo la túnica blanca y moña azul marino.”

En 1876 el país contaba con 195 escuelas públicas que atendían a un total de 17.010 alumnos (87,2 niños por establecimiento). A cuatro años de implementada la reforma vareliana, la cantidad de establecimientos había crecido un 62%, y esto fue acompañado con un aumento del 54% en la matrícula pública. En 1910 la cantidad de establecimientos del sector público asciende a 793 (un incremento del 306,7% en comparación con 1876), atendiendo a un total de 74.717 niños (94,2 niños por establecimiento), más que triplicándose la matrícula de 1876 (un crecimiento del 339,3 % en idéntico período).

Entre 1938 y 1968 se matriculan unos 6.000 niños más cada año. La matrícula de educación primaria pasa de 199.651 niños en 1938 a 388.047 niños en 1968; es decir, un crecimiento del 94,4% en 30 años.

La cantidad de escuelas al 2016 eran 2323, la cantidad de alumnos 339.050. En jardines de infantes, 85833

Hoy tenemos 2.334 escuelas, 257 liceos, y 172 locales de UTU en todo el país.

MÁS CAIF PARA NUESTROS NIÑOS

En el ADN del Cerro está la lucha por la igualdad de oportunidades  y nuestro objetivo  hoy es en lograr que todos nuestros niños estén contenidos desde la primera infancia.   Nuestro territorio  hoy es la cuna del país, nacen 4000 por año. El 57 % de los niños nacen pobres. Y no todos tienen las mismas oportunidades. Los niños necesitan buena alimentación y estímulos afectivos para crecer sanos.

Cuando se anuncia la meta  de apertura de 140 nuevos CAIF, desde el territorio reclamamos que se ponga el foco en donde aún persisten los mayores índices de infantilización de la pobreza y estamos muy lejos de satisfacer la necesidad de protección a quienes más lo necesitan.

La desigualdad comienza en el vientre de la madre. Depende del medio ambiente adecuado donde nacen, de la alimentación. La etapa del embarazo y los primeros años de vida son fundamentales.

El 80% del cerebro crece el 1º año de vida. Cada uno al nacer tiene una información o programa genético que es nuestro DNA. La idea de un concepto de igualdad de oportunidades radica en que todos puedan expresar este programa genético. Una buena nutrición y estimulaciones afectivas y medioambiente correcto va a permitir que se exprese al máximo ese potencial de desarrollo genético.

El cerebro de un bebé cuando nace pesa 300 gramos, al año anda por 800 y a los 2 años alcanza al peso máximo de 1000 gramos. Es el órgano que se desarrolla más rápidamente si le damos nutrientes, seguridad afectiva y estímulos. De lo contrario tendremos muchos niños con dificultades mentales en primaria que no podrán comprender, con problemas de conducta y retrasarán al resto de la clase, toda esa historia que bien sabe un maestro del oeste.

La Organización de Usuarios de Salud del Zonal 17 junto a la Red de Primera Infancia del Municipio A viene desarrollando una serie de Mesas de Trabajo con autoridades nacionales para alcanzar este logro que es prioridad nacional.

Mas allá de la discusión por la ropa con que vayan vestidos,  la pobreza infantil alcanza al 20% del total de niños, mas del doble que la pobreza general y cinco veces más que los adultos mayores. Queremos destacar la importancia de la igualdad de derechos y que todos los niños al nacer puedan tener las mismas oportunidades: de recibir amor, buena comida y experiencias positivas que lo ayudarán para siempre.

Publicado en JUBICERRO

REFLEXIONES SOBRE LOS ALINEAMIENTOS INTERNACIONALES DE LA IZQUIERDA por Alvaro Portillo

Un pasado con inocultables enseñanzas

 El internacionalismo ha sido en la historia de la izquierda una constante en su matriz de pensamiento. Ello tiene sus orígenes en las experiencias de las internacionales en los orígenes mismos del socialismo científico en tiempos del propio Marx y Engels. El razonamiento de este posicionamiento tiene que ver con la necesidad de una lucha contra el capitalismo en todos los lugares en donde se manifieste. Por su pare en la medida que se trata de un sistema estructurado las formas de enfrentarlo se supone deben de tener una misma matriz de actuación.

Ello funcionó con altibajos hasta la Revolución Rusa, que trajo aparejada una de las primeras grandes divisiones en la izquierda: el movimiento comunista internacional por un lado, y la socialdemocracia por otro. De ahí en más la historia de la izquierda en el siglo XX fue de enfrentamientos y divisiones entre distintas concepciones en la interpretación de los procesos políticos y las respuestas correspondientes.

Comunistas pro soviéticos, trotskistas, maoístas, seguidores de Tito, cubanistas, guevaristas, etc, etc. Una historia en la que la división fue una constante producto del sectarismo político e ideológico. Importantes episodios de la historia de las luchas populares fueron objeto de interpretaciones diferentes y con las consiguientes divisiones políticas. Piénsese por un momento los ríos de tinta y los virulentos debates ( en ocasiones acompañados de acciones violentas) que despertaron acontecimientos como los siguientes: la Revolución Rusa, la Revolución Española, el ascenso del nazismo y el fascismo, la Revolución Cubana, la lucha armada, la experiencia de la Unidad Popular en Chile, la Revolución China, entre otros.

Una de las mayores y más trágicas ironías fue que a nivel de los procesos nacionales, estos debates en la mayoría de los casos condujeron a la división de la izquierda y de las fuerzas populares en general.

A más de un siglo de esta historia cabe preguntarse ¿ es necesario acordar acerca de la caracterización de procesos políticos de otros países para encarar la acumulación política en el propio país? ¿ el internacionalismo requiere de plena identificación con los regímenes en cuestión?

En la actualidad y desde la perspectiva latinoamericana ha sido una constante la intervención norteamericana en todos aquellos procesos políticos en los que se avizora las más mínima posibilidad de alteración del orden político capitalista dependiente. ¿ Ello debe llegar a concluir que cualquier confrontación es expresión de una manipulación de los servicios norteamericanos? Todo indica que no. Es evidente que allí van a estar y tratarán de capitalizar todo lo que ocurra pero no son necesariamente las fuerzas motrices.

La reciente experiencia de las denominadas primaveras árabes es un excelente ejemplo. Regímenes como los de Libia, Irac, Siria, Tunez o Egipto, teniendo muchas veces un discurso nacionalista o socializante, realmente eran regímenes despóticos, atravesados por la corrupción y el nepotismo de las castas gobernantes.

La protesta popular que se desencadena manejaba sobradas razones para cuestionar y luchar contra esos gobiernos. Intereses claramente imperialistas condujeron a que todas la potencias occidentales intervinieran a favor de las revueltas populares con el claro propósito de recuperar y acceder a recursos naturales o posiciones geográficas estratégicas. El resultado es conocido: destrucción, cientos de miles de víctimas, millones de refugiados, países casi totalmente destruídos, entre otras consecuencias nefastas.

Retrospectivamente ¿esto hubiera ameritado a cuestionar las legítimas protestas populares contra los regímenes en el poder y ofrecer el apoyo político y moral a los gobiernos de turno?

Parece de elemental sentido común que la deriva asumida por la movilización popular encuentra su causa en la inexistencia de una dirección política progresista en esos movimientos que supiera conjugar la lucha democrática con la construcción de una sociedad más justa.

Un poco más atrás en el tiempo se puede observar el caso de los acontecimientos en Hungría en 1956 y en la antigua Checoeslovaquia en 1968. En ambos casos hubo una generalizada protesta popular con un programa de transformaciones democráticas en una perspectiva socialista. Las dos experiencias fueron cruelmente reprimidas por la fuerzas de ocupación soviéticas . Décadas después, la implosión de la URSS habilitó procesos de democratización en esos países los que se caracterizaron por una adhesión incondicional al sistema capitalista, y en la actualidad son gobiernos de ultra derecha.

¿ El hecho de que tanto la revuelta húngara como la checoeslovaca tuvieran en su momento el caluroso apoyo de EEUU y todas las potencias occidentales justificaba apoyar una intervención y la brutal represión desplegada?

Pareciera que estas son las cosas que hay que desterrar de las matrices de razonar de la izquierda.

Los puntos cardinales de la brújula política

Más firmes que nunca en la crítica al capitalismo y en una permanente búsqueda de cómo ir superándolo surge como encuadre necesario del análisis de los distintos procesos políticos objeto de controversia internacional, el principio de autodeterminación de los pueblos. Cada sociedad nacional tiene el derecho de resolver su propio destino, y en principio no corresponde intervención alguna.

En segundo lugar, el respeto por las instituciones democráticas y los derechos humanos en todas sus expresiones corresponden ser defendidos por la comunidad internacional , su vigencia es innegociable. Son las formas de cómo hacer saber esos cuestionamientos y cómo han de expresarse los que indicarán cada situación en particular.

La realidad actual de Nicaragua y Venezuela plantean estos aspectos de forma contundente. En ambos países hay represión violenta, muy débiles derechos vigentes, desigualdades sociales crecientes, corrupción y nepotismo, persecución política, violencia represiva, entre otras cosas. Asimismo  un divorcio creciente entre el discurso socializante y nacionalista que tuvo cierta validez en el origen de estos procesos , y la realidad actual.

De lo anterior se desprende en primer lugar que la postura más coherente es la defensa de la autodeterminación en esas sociedades, señalando en simultánea  la crítica a la violación de los derechos humanos que allí se realiza.

Pero la segunda y más importante a nuestro modo de ver lección que hay que tener en cuenta es que se trata de asuntos que no deben incidir en la acumulación política propia. A favor o en contra de unos y otros, es válido que pueda dar lugar a un debate pero nunca a acciones definitorias en el campo de la unidad política.

La unidad en sí misma no es un valor absoluto. Su sentido es la necesaria construcción colectiva que los sectores populares emprenden para lo cual necesitan acumular la fuerza necesaria que permita avanzar en las transformaciones. Resulta incoherente resquebrajar esa unidad por lo que ocurre a unos miles de kilómetros de distancia.

Finalmente, viene a cuenta una reflexión para la evaluación de esas y otras experiencias similares. Un relevante descubrimiento de la izquierda en particular a fines del siglo XX y en Uruguay, ha sido la importancia trascendental de la democracia como forma del contrato social, y la vigencia de los derechos humanos en todas sus manifestaciones.

Instituciones que la Humanidad empezó a reconocerlas en el siglo XVIII , lejos de ser el mero ropaje del sistema capitalista, constituyen la mejor forma de dignificar la condición humana y hacer posible una convivencia de iguales.

Por lo tanto son una condición necesaria aunque no suficiente para la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

Junto a lo anterior, es también condición necesaria del avance y efectivización de un proyecto de cambios una ética incuestionable en el manejo de los recursos públicos y en la gestión en general. La democracia y los derechos, y la ética son componentes esenciales e inclaudicables.

Lamentablemente en las experiencias de los gobiernos progresistas en Latinoamérica el ejercicio de la democracia y una ética irreprochable en la gestión, no han sido una constante. He ahí la razón  de los fracasos (además de todas las otras intervenciones e injerencias de las derechas nacionales y sus mandantes norteamericanos)

Se trata por lo tanto de aprender de estos fracasos para evitar su réplica en nuestro proceso. Ello no debe significar  dejar de considerar y valorar una gran cantidad de aciertos que los gobiernos progresistas tuvieron en su gestión. Por lo tanto el camino no es el enbanderamiento acrítico , ni la condena que promueve la derecha. Señalar los errores y los aciertos hace posible que el discurso propio de los cambios sea más creíble y goce de legitimidad.

La construcción de una dirección política y moral de la sociedad supone no perder de vista nunca el propósito de la transformación . El común  de la gente aspira comprender desde su propia experiencia histórica los caminos del cambio social y para que ello ocurra  es indispensable ser claros y coherentes en la perspectiva del análisis y la valoración.

Julio de 2018

MEDICAMENTOS DE ALTO COSTO: AL QUE NO QUIERE SOPA, DOS PLATOS por Francisco Amorena*

En 2015, ante la presión vía judicial de demandas perdidas por reclamos de medicación de alto precio, se decidió introducir en la Ley 19.355, de Presupuesto, los artículos 461 y 462. En el primero se establece que la dispensación de medicamentos, procedimientos o dispositivos terapéuticos que no se encuentren debidamente aprobados y registrados en el Ministerio de Salud Pública (MSP) solamente se admitirá en los casos taxativamente enumerados en la normativa vigente.

Detrás de la medicación de alto precio está la gran industria internacional de medicamentos, un actor poderoso que financia congresos, viajes y distintas prebendas a los técnicos que prescriben sus fármacos. Los indicios que existen sugieren que la diferencia entre costos y precios, es decir, sus márgenes de ganancia, son muy, muy altos.

Primer plato

En aquel momento se generó una intensa polémica respecto de la restricción al acceso, y hubo diferentes visiones sobre cómo resolver el dilema de demandas infinitas y recursos escasos.

En 2012, en un curso de Administración de Salud, la doctora Dora Zsafir fundamentaba con argumentos sólidos la necesidad de considerar el punto de vista del derecho del usuario por encima de la sustentabilidad del sistema u otras consideraciones a la hora de resolver el acceso a medicamentos o dispositivos de alto costo o alto precio.

En el intercambio, y ante la dificultad evidente de asegurar con fondos públicos un acceso irrestricto, planteé que era necesario que el regulador de salud promoviera una discusión pública sobre cómo resolver este dilema, que no se soluciona de forma administrativa o por la vía de “artilugios” jurídicos que, a la vista está, sólo generan confusión y descreimiento respecto del sistema de salud y de su ente regulador.

Asumir una actitud decidida implica poner en discusión en distintos niveles este desafío, y fundamentalmente generar espacios de cara a la sociedad para establecer con claridad la necesaria responsabilidad de la ciudadanía en cuanto al esfuerzo que implica optar por ampliar la cobertura y el acceso en el sistema de salud. Para esto, el primer paso podría ser poner a consideración un plan de análisis y discusión en la Junta Nacional de Salud, y por intermedio de esta convocar a los actores allí participantes para generar un amplio debate nacional al respecto, que posibilite arribar a conclusiones que no queden en el ámbito individual de las personas que demandan una determinada prestación ante situaciones dramáticas de quebrantos de salud.

Debemos tener presente que ningún sistema de salud del mundo puede financiar como prestación universal todos los productos nuevos que la industria pone en el mercado. Racionalizar el gasto y la utilización de los recursos no es violatorio de los derechos individuales, sino, por el contrario, la única forma de asegurarlos para la totalidad de la población.

Segundo plato

En esta Rendición de Cuentas que discute el Parlamento nuevamente se introdujo, en el artículo 188, la exclusión de acciones que actualmente se realizan por la vía judicial. Como era de esperar, esto generó que la discusión dada en 2015 se reavivara, pero esta vez con los antecedentes de las decenas de juicios perdidos por el MSP y la alerta de diversos actores, que generan una debilidad en el regulador a la hora de impulsar dicho artículo vía Rendición de Cuentas. Finalmente este artículo se retiró y será discutido en la Comisión de Salud.

Nuestro sistema de salud destina montos muy importantes a financiar la medicación de alto precio, que rondan los 50 millones de dólares, de los cuales casi 20 millones se destinan a cubrir medicación a la que se accede vía demandas judiciales. Es de destacar que los medicamentos que se solicitan de esta forma en ciertos casos tienen carácter paliativo, o sea, ayudan a mejorar la calidad de vida durante la enfermedad, pero no curan.

De pisar callos se trata

Desde hace diez años se han definido políticas (Formulario Terapéutico de Medicamentos [FTM], decreto 265/2006, decreto 568/2008, Plan Integral de Atención en Salud [PIAS]) respecto de cómo se brinda la cobertura de salud. Asimismo, desde hace un buen tiempo se ha agudizado la judicialización de aspectos médicos y es urgente asumir un papel muy activo en la actualización del FTM y el PIAS, que garantizan la calidad y seguridad de todos los productos, con actualización de las listas de atención y medicamentos que se brindan de acuerdo a evidencia científica y a las evaluaciones sobre costo-efectividad, y hacerlo público. Hay una batalla cultural a dar, sí o sí, considerando que en relación a estos temas se mueven intereses muy poderosos.

Debemos asumir políticas que transparenten y pongan ante la opinión pública en toda su dimensión las necesidades y las posibilidades de hacer frente a demandas cada día más amplias con recursos finitos.

El Fondo Nacional de Recursos cumple un papel fundamental en este sentido, y mucho se ha avanzado, pero es evidente que no alcanza con buenos administradores.

Cuando se habla de aumentar el gasto en salud, además de racionalidad y estrategia prioritaria de inversión de recursos, hay que hablar de dónde vienen los recursos. Entendemos que con una actitud de racionalización y cuidado de los recursos hay que incorporar nuevos fármacos y nuevas prestaciones al PIAS, y que el FNR debería contar con nuevas fuentes de financiación.

El 1% de mayores ingresos de Uruguay se apropia de 14% del total del ingreso, pero el 0,1% concentra proporcionalmente todavía mucho más. Que pague más el que tiene más, decíamos hace un tiempo.

Se trata de definir políticamente, junto con la sociedad y en un amplio debate, cómo enfrentar las demandas, esclareciendo lo que es aceptable y necesario y cuánto estamos dispuestos a contribuir para brindar la cobertura de salud necesaria.

Esto implica poner en discusión en el regulador estos aspectos, evitando “atajos” que siempre terminan mal. Para ello debemos generar los espacios en los instrumentos existentes y convocar un consejo consultivo para debatir estos temas, y luego sí eventualmente avanzar hacia lo legislativo como marco jurídico del conjunto de la sociedad.

La Declaración de Alma-Ata fue hace 50 años y todavía falta muchísimo para implementar una atención primaria de salud adecuada, que aborde los principales problemas de salud de la población.

*Francisco Amorena fue representante de los trabajadores en la Junta Nacional de Salud.

Publicado el 30 de julio de 2018 en La Diaria

DE LA SEGURIDAD A LA CONVIVENCIA por Álvaro Portillo*

El miedo es uno de los principales motores de la actividad humana. La gestación del miedo está íntimamente vinculada a factores objetivos y subjetivos que en grado distinto operan en el imaginario social.

Las sociedades contemporáneas, y la uruguaya en particular, están conmocionadas por el tema de la seguridad. Efectivamente, en la actualidad ha emergido con fuerza creciente un conjunto de comportamientos violentos que desencadenan la conformación de este escenario conmocionado.

Por un lado, hay que registrar la presencia altamente perturbadora del narcotráfico. Como es sabido, se trata de un proceso sumamente violento que involucra a un numeroso conjunto de personas: los responsables de la producción, la distribución mayorista y la distribución minorista, que se constituyen en una extendida red en el tejido social, por lo general protagonizada por los propios adictos. Este factor es algo novedoso en nuestra sociedad, pero lo más complejo es que involucra muy distintos actores y que a su vez se trata de una alternativa de vida (y de muerte) con rápido acceso a importante cantidad de dinero.

Un segundo factor social emergente es la violencia de género. En ello convergen varias causalidades. Por un lado, el mayor empoderamiento de las mujeres producto de los avances emancipatorios respecto de la histórica desigualdad ha precipitado una fuerte crisis de la condición masculina, que se expresa en violencia física o simbólica hacia la mujer. A ello hay que agregar que la sociedad ha tomado conciencia de ello y por lo tanto hoy la violencia de género se hace mucho más visible y objeto de repudio.

En tercer término, es factible señalar los tradicionales y conocidos factores de la criminalidad, entre los que destacan el ataque a la propiedad privada u otro tipo de acciones delictivas personales.

Este cuadro es el que ofrece el disparador de las cifras delictivas y, en consecuencia, lo que alimenta la sensación negativa de inseguridad.

Más allá de magnificar el fenómeno o de tratar de negarlo, de lo que se trata es de intentar comprenderlo para su erradicación. Queda absolutamente claro que la sociedad uruguaya no estaba preparada para enfrentar las negativas consecuencias de este escenario, por lo que se trata de encarar una estrategia al respecto.

Situados en este punto, la experiencia reciente indica varios rumbos anotados como claramente inconducentes. Uno de ellos es el clamor represivo en cuanto a incrementar penas, crear nuevos delitos, involucrar a las fuerzas armadas en la lucha contra el crimen, la cadena perpetua, etcétera. La experiencia indica que este camino, además de ser poco respetuoso de la condición humana, es ineficaz.

En el otro extremo, con frecuencia se escucha una perspectiva enfáticamente garantista a la que solamente le preocupa el efectivo funcionamiento de los derechos. Complementariamente, se suele justificar esta nueva realidad en la estructura social existente, atravesada por desigualdades inaceptables que conducen a los comportamientos delictivos. En estos razonamientos se esconde un componente de acierto, pero su abordaje aislado es totalmente ineficaz como respuesta exitosa al problema.

Los componentes de una estrategia integral

Un problema tan acuciante no puede tener un abordaje único. Se trata de conformar una estrategia integral que sepa combinar un conjunto de intervenciones en materia de prevención, disuasión y represión de todos los comportamientos delictivos. Esa estrategia debe incorporar cuando menos los siguientes factores.

1) La adecuación –reestructura mediante– de los distintos cuerpos represivos del Estado para convertirlos en útiles para la nueva función. Política de reclutamiento del personal, características de la formación profesional, armamento adecuado, organización operativa, inteligencia aplicada, tecnología, entre otros.

La vieja Policía conocida por la sociedad uruguaya no se corresponde con esta nueva realidad, y además enfrenta el reto de ganarse la confianza del común de la gente luego de lo que fuera el triste papel represor que jugara en la época de la dictadura.

2) Reformulación de la propia administración de justicia, tanto en lo referido a la tipificación de los delitos como al abordaje de los procedimientos penales para su investigación y sanción.

Hay aquí una tarea de adecuación de marcos normativos, pero también de mentalizar a los principales protagonistas de la administración de justicia en las nuevas características de la delincuencia conjuntamente con los distintos procedimientos que ello implica. Adicionalmente es indispensable una aceitada coordinación entre jueces, fiscales y policías que permita actuar sincronizadamente.

3) El contexto social. Lo que en primer término surge es la necesidad de mejorar el acceso al empleo y su calidad. Complementariamente, las políticas sociales pueden y deben jugar un papel crucial a nivel del territorio. Educación, salud, vivienda, cultura y recreación son ineludibles para comenzar a consolidar escenarios locales alternativos al horizonte delictivo.

4) La rehabilitación. Es este un factor clave que apunta a eliminar la reincidencia. La ineficacia actual del encierro lo convierte en un paréntesis en la trayectoria delictiva. Cárceles con mucho trabajo y estudio y otros abordajes psicológicos necesarios componen lo sustancial de un encierro rehabilitador.

5) Participación social. La sociedad no puede ser un espectador en el abordaje de la violencia criminal. Es indispensable la conformación de espacios de encuentro entre la comunidad a escala barrial con todas las instancias estatales que operen: la Policía local, el gobierno local, las entidades responsables de los distintos programas sociales y los fiscales, que hoy cumplen una función muy relevante en la investigación de los delitos.

El diálogo permanente entre la comunidad y las distintas expresiones del Estado, muy especialmente la Policía, son fundamentales para construir confianza mutua. Con ello es posible que los servicios de seguridad comprendan mejor las realidades locales y barriales de la delincuencia y sobre todo que escuchen los reclamos y las opiniones de la comunidad.

6) La batalla por la opinión pública. Nada de lo anterior sirve de mucho si no se toma conciencia de las grandes patologías sociales y culturales que caracterizan a la cultura hegemónica del capitalismo contemporáneo.

Las adicciones, el consumo irrefrenable, el dinero como medida de la esencia humana, el egoísmo y el individualismo, y el placer inmediato como proyecto de vida son algunos de los alicientes más fuertes que están operando en la promoción de la delincuencia. Señalarlos y convocar a la discusión colectiva para ir imaginando y conformando una convivencia distinta, que celebre la vida en lugar de arriesgarla por un puñado de dinero, es una tarea ineludible.

Muchas de las cosas aquí mencionadas se están realizando, con diversos niveles de avance. La derecha política solamente reclama castigos y represión, y juega muchas veces con el dolor de las víctimas y su deseo de justicia y reparación.

Tal vez una de las cosas que están más atrasadas en la temática es la participación social y su involucramiento concreto. Ha habido intentos, pero que no se han sostenido. Mientras ello no ocurra, la acción estatal, además de descoordinada, continuará dando respuestas a ciegas con una débil influencia en la prevención y la disuasión.

*Sociólogo

Publicado en La Diaria el 23 de julio de 2018

LA CULTURA SIEMPRE EN CONSULTA por Ignacio Martínez

Para los trabajadores nucleados en el PIT-CNT, la cultura es la estrategia que se dan los pueblos para vivir y ser felices.

Esto quiere decir resolver cómo es la relación de los seres humanos con el mundo y la naturaleza. Si estamos en esta vida para destruirla o conservarla, mejorarla y hacerla sustentable.

También es resolver cómo el ser humano se relaciona con sus prójimos. Si estamos para someternos o ayudarnos. Si estamos para competir o colaborar. Si las ansias de las minorías poderosas es sojuzgar a las mayorías o, por el contrario, avanzamos en la igualdad social, las diferencias individuales destacadas y la libertad incondicional de todos y todas.

Por último la  cultura tiene que ver con la capacidad de cada individuo de relacionarse consigo mismo, con su capacidad creadora, con la especificidad de sus cualidades que tengan espacio social, con su crecimiento individual en el marco del crecimiento colectivo.

Así entendida, la cultura deberá estar en permanente consulta con los artistas, con los creadores en su más amplia expresión y con todos los sectores de la sociedad. Esa consulta debe estar dirigida a definir prioridades, a definir los planes para esas prioridades, a definir las políticas culturales y a estructurar las herramientas colectivas que hagan posible la construcción de esas políticas.

Pero no sólo por eso. Hoy tenemos mucho para decir, para evaluar, para someter a balances a partir de los resultados logrados, los no logrados y los que quedan por hacer. ¿En qué nos equivocamos? ¿Qué fue lo que no hicimos? ¿Qué aprendimos de lo hecho por la Dirección de Cultura del MEC o de las Intendencias? ¿Qué aprendimos de lo hecho por la gente desde sus diferentes lugares?

Estas preguntas también son un valiosísimo argumento para explicar por qué es necesario consultar, sobre todo en vísperas de una campaña electoral que en pocos días se va a desatar con toda su energía.

Bienvenidos los aportes. Lo que está claro es que éste, como casi todos los temas, no puede ser definido entre bambalinas y menos prescindiendo de los principales protagonistas de la vida cultural de nuestro país en su más amplia expresión.

Desde el Departamento de Cultura del PIT-CNT ya adelantamos que en octubre vamos a realizar nuestro 4to Encuentro Nacional de Cultura de los Trabajadores para elaborar una propuesta precisa, concreta, sobre los temas principales que deberá abordar el próximo gobierno en coordinación con las intendencias y la sociedad civil organizada.

Publicado en el Semanario uruguayo VOCES el 19 de julio de 2018 

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL DEDO por Mílton Romani Gerner

Gerardo Caetano afirmó recientemente con justeza: “Si volvemos a tener una campaña de ochentosos, el país está en problemas”. Fue después de que se conociera la cumbre Danilo Astori-Pepe Mujica y se dejara trascender que uno de ellos, o los dos, podían apoyarse mutuamente como precandidatos del Frente Amplio. Esto fue coincidente también con la reaparición en escena de la lucha electoral de don Julio María Sanguinetti.

Para los frenteamplistas es totalmente lícito que cada quien se reúna con quien quiera. Obvio. Que cualquiera postule a quien sea, incluso a sí mismo. Sin embargo, hay que recordar que también en este caso “el medio es el mensaje”. Es necesario someter a escrutinio este tipo de procedimientos. Porque el desafío de la campaña electoral es de suma importancia para el Frente Amplio, y necesitamos movilizar todas nuestras filas, que están un poco alicaídas. Sustraer ciertas decisiones agrega malestares a los que ya existen.

Sería preferible abordar los ejes políticos de la movilización que se avecina. Pues no. Para reiterar una nada académica expresión: algunos estamos medio podridos de dedocracia y mangoneo. Porque desmoviliza y desanima. Vaya hallazgo: porque no es participativo. Hace uso y abuso del rol y poder que todos les hemos cedido a nuestros dirigentes. Porque es un acto de soberbia que coarta la posibilidad de ampliar oportunidades a candidaturas más novedosas, más jóvenes, con experiencia en varios campos de la gestión y de la militancia. Porque conspira contra una renovación necesaria desde el vamos.

Importa debatir el perfil de la campaña y sus puntos centrales: ¿vamos a desplegar una línea de autocomplacencia con todo lo que hicimos? ¿Seremos capaces de tener el coraje de liderar la indignación por lo que no hicimos y está por hacerse? ¿Seremos capaces de agitar banderas de cambio, autocriticarnos en lo que corresponde, señalando los nuevos objetivos de justicia social y quiebre de la fracturas sociales que todavía existen? ¿O lo nuestro será defender el statu quo, la lógica que impone el mundo tal cual es, los márgenes inevitables que fijan otros? ¿Será posible, con todo lo que hicimos, y más imaginación, crear un nuevo sentido esperanzador?

Es necesario mostrar todo lo que hicimos y los avances del país. Pero no alcanza. Sería de coraje cívico y republicano de buen recibo por la ciudadanía ser totalmente transparentes con lo que no pudimos o no supimos hacer. Asumir los errores. Porque sobre esos debes están nuestras propuestas más radicales a futuro, que pueden entusiasmar a los más jóvenes y conquistar nuevas esperanzas de los más viejos. Levantar el ánimo de los más vulnerables. Las credenciales para un nuevo cambio están en lo realizado, pero mucho más en renovar la vieja promesa de hacer “temblar hasta las raíces de los árboles”.

Definir los y las candidatas es muy importante. No es cierto ese discurso que intenta disimular esto con falsa humildad. Es un tema recurrente en todos los ámbitos. Lícitamente.

Porque una campaña política de corte electoral tiene una exigencia de comunicación referida a las sensibilidades, entonaciones, atributos, trayectorias, resumidas en la singularidad del candidato o candidata. Es una síntesis humana de 100 programas. Decidir cuál es el candidato o candidata no es un acto de inspiración o intuición. Si pretendemos que nos represente a todos, necesitamos recorrer los caminos de la más amplia participación.

Suponer que esos atributos son transitivos por decisión de uno o dos dedos, sean de quien sean, es un grave error político.

Ser joven no es necesariamente un atributo de renovación. Como ser mujer tampoco asegura un enfoque igualitario de género. Pero parece una desmesura que no alienta cambios que dos dirigentes pretendan influir para decidir ellos y ante ellos. Hay un momento para todo. También para sumar a la edad sabiduría, y comprender cuándo hay que dejar que pasen otros adelante.

Las elecciones pasadas mostraron, incluso al Frente Amplio, la fuerza de la movilización juvenil expresada en la movilización del No a la Baja. Nadie daba dos mangos en un tema que supuestamente, se decía, iba a contrapelo del clamor popular punitivista. Insólitamente, el Frente Amplio fue torpe, lento y conservador. Temor político mal calculado por muchos que pensaban (y siguen pensando) que hay que someterse al “sentido común”. Sin embargo, se demostró que hay que atreverse a desplegar el “buen sentido” basado en convicciones. Imaginación y propuestas. Como sólo saben ser atrevidos e imaginativos los jóvenes, que convierten convicciones en realidad política.

Los veteranos –y más que veteranos– tienen el derecho y la responsabilidad de orientar, aportar sabiduría, mostrar caminos. Pero nunca sustraer decisiones.

La tentación de abusar de la autoridad desde la cima ejerciendo el dedazo puede ser paradojal. Volverse en contra. Su levedad se puede convertir en un dolor de cabeza a la interna de cada sector. Ya lo vivimos. Puede llegar a demostrar, una vez más, que muchos jóvenes “matarán” a sus padres, se rebelarán y tomarán un camino propio (“Matar al padre”: http://ladiaria.com.uy/USI.

Tabaré Vázquez, Pepe Mujica y Danilo Astori son distinguidísimos compañeros que constituyen un formidable patrimonio frenteamplista. Ellos han acumulado prestigio, popularidad, reconocimiento, experiencias intransferibles… y años. Pueden y deben seguir aportando al colectivo. El Frente Amplio debe buscar los espacios institucionales para que sigan incidiendo en nuestro accionar político. Incidiendo y aportando, desde otro lugar.

Hay una larga lista de compañeros y compañeras, de las más diversas tiendas, con capacidad, liderazgo, experiencias propias. Destaco el nombre de Daniel Martínez porque su gestión tiene una gran adhesión y popularidad creciente. No parece sensato que se insinúe que hay que asegurar la victoria y se soslaye este dato fuerte, omitiéndolo así como así. Pero hay más nombres.

Sería saludable que todos y todas quienes se sientan candidateables, se anoten. Debatir en competencia interna, donde todo el colectivo frenteamplista participe de la discusión sobre las virtudes de cada uno. Sin las manipulaciones de quienes se sienten tentados de abusar de su autoridad y prestigio, del cariño y respeto que les prodigamos. Y que como buenos ochentosos, cierran las puertas del boliche bien temprano e impiden gozar de la fiesta de la diversidad y la discusión.

Publicado en La Diaria el 7 de julio de 2018

ESPIONAJE EN DEMOCRACIA por Ignacio Martínez

Los servicios de inteligencia de cualquier organismo policial o militar son parte esencial de su propia labor. Las tareas especiales y reservadas para obtener información de los estamentos que se vigilan, son tan importantes en las tareas policíacas, que a nadie escapa que gran parte del éxito de las mismas depende, precisamente, de la obtención de esa información.

Así entendida la represión a las actividades delictivas o la prevención para que no se realicen, solo serán posibles si, en efecto, los servicios de inteligencia brindan datos concretos acerca del tráfico de drogas, del contrabando, del abigeato, del lavado de dinero, de la trata de blancas, del tráfico de órganos, de la pornografía infantil o cuanta actividad humana sea considerada ilegal y esté reñida con la justicia y atente contra la esencia misma de la sociedad.

Nadie puede ser tan ingenuo y no reconocer que, entonces, efectivamente, esas labores de inteligencia e información se deben instrumentar desde los organismos del estado específicamente conformados para reprimir los delitos que se cometen o más aún, para evitar que se cometan y desactivarlos antes de que se produzcan.

El asunto aparece como objeto de estudio y alarma social, cuando esas labores de inteligencia se operan desde los mismos organismos públicos que las efectúan, pero esta vez dirigidas a ámbitos, organizaciones, actividades y personas perfectamente admitidas por la legislación vigente, es decir, son legales y en democracia, particularmente en ámbitos de la sociedad civil.

Podemos afirmar que a la salida de la dictadura continuaron operando los servicios de información de las FFAA y de la Policía. Con mayor o menor sujeción a los mandos orgánicos, bien sabemos que se vigilaban sindicatos, gremios estudiantiles, organizaciones de Derechos Humanos, dirigentes políticos y hasta a la misma iglesia, sobre todo en sus sectores más relacionados con las cuestiones sociales. ¿Qué tendrían para decir los ministros del Interior Manini Ríos o Marchesano o Forteza o Buscasso, todos colorados? ¿Qué tendrían para decir Ramírez o Iturra o Gianola, todos herreristas? ¿Qué tendrían para decir los ministros de Defensa Chiarino, Medina, Brito?

Las denuncias realizadas públicamente en la prensa y la conformación en noviembre de 2016 de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados en relación al conocido “archivo del coronel Castiglioni”, dan prueba de la total impunidad con que se realizaban tareas de espionaje hasta bien entrada la democracia. Es evidente que decenas de agentes ocupaban sus jornadas de trabajo en vigilar, infiltrar e informar a sus superiores de las actividades que realizaban sectores de nuestra sociedad civil.

¿Se puede decir, como afirma Sanguinetti, que lo que está claro es que ni la Presidencia, ni nuestros ministros -todos de acrisolada calidad democrática-, jamás ordenaron ningún episodio ilegal 

Cuesta creer que no hayan ordenado nada porque de algún lado debió salir la orden y los recursos para que se hicieran esos trabajos.

Pero, en todo caso, lo peor es suponer que el Presidente y sus ministros debían estar enterados o ¿acaso se espió delante de sus narices sin que nadie se enterara? Concluyamos que si se espió sin que nadie del gobierno lo supiera, flaco favor le hicieron los ministros y el Presidente a la democracia y a su propia eficiencia en sus cargos, a sus propias fuentes de información de lo que sucedía a su lado. Más bien dieron pruebas de su absoluta incapacidad para sus cargos.

Si, por el contrario, sabían de ese espionaje, ¿cómo no desmantelaron esos organismos ni dieron de baja a quienes realizaron esos episodios de espionaje, violaciones a la ley o intervenciones lesivas para la ley. (sic, Sanguinetti).

Si no sabían, vergüenza. Si sabían y nada hicieron, doble vergüenza. Hoy cabe preguntarnos ¿se terminaron esas actividades de espionaje? ¿Por qué tuvieron que pasar más de 30 años para que el expresidente accediera a decir algo sobre este tema?

Las investigaciones deben continuar. La democracia se fortalecerá si todos estos asuntos toman el mayor estado público y, por supuesto, se somete a la justicia a quien deba rendir cuentas por estos hechos delictivos perpetrados desde las esferas del gobierno desde 1985.

Publicado en el Semanario uruguayo VOCES el 28.6.2018

PROGRESISMOS LATINOAMERICANOS DEL SIGLO XXI por Pablo Anzalone

Balance y perspectivas de los progresismos

Avances sociales, reformas estructurales, cambios culturales. Fin de ciclo, derrotas, parates, fracasos puntuales, continuidades. Se puede caracterizar de muchas maneras la suerte de los progresismos de la región en el siglo XXI. El propio término “progresismo” no tiene una definición unívoca, como tampoco es clara su relación con las izquierdas. Este mes, en Dínamo, nos abocaremos a realizar balances del período que sirvan de base a nuevas concepciones y propuestas de transformación social.

***

Los gobiernos progresistas del siglo XXI en América Latina surgen de la derrota de los neoliberalismos en los años 90. Pero también traen en su mochila la debacle de la URSS, la disolución del mundo bipolar y la conversión de la socialdemocracia europea en derecha neoliberal. Surgen cuando el pensamiento crítico y emancipador retrocede en el mundo, sin lograr saldar la pesada herencia de los socialismos del siglo XX. Y más atrás todavía, los procesos latinoamericanos tienen las marcas de las derrotas de los movimientos revolucionarios de los 60 y 70 y el arrasamiento de las libertades democráticas que significó el terrorismo de Estado.

El neoliberalismo de los 90 fracasó en su soberbia de constituir el fin de la historia, pero logró una penetración profunda en nuestras sociedades en el plano económico, social e ideológico.

Las izquierdas latinoamericanas lograron triunfos electorales por virtudes de sus formaciones políticas y sus liderazgos carismáticos, pero también, y fundamentalmente, porque se apoyaron en grandes y polifacéticas movilizaciones sociales. Estos gobiernos vienen de la resistencia social a las privatizaciones, al desmantelamiento de la protección social y al incremento de las fracturas. Frente a las teorías del Estado mínimo, los progresismos latinoamericanos levantaron la concepción de un Estado preocupado por la cuestión social, por la pobreza y la indigencia. Y sus logros en esta materia son relevantes, en el continente más desigual del planeta.

Con una mirada regional vemos surgir elementos originales. En algunos de sus procesos,América Latina incorpora las identidades y luchas de los pueblos originarios y levanta la idea de la plurinacionalidad dentro de los estados. Las asambleas constituyentes fueron en varios países una forma de debate sobre los fundamentos de la sociedad, y alcanzaron textos constitucionales muy avanzados en materia de derechos. En otros procesos, como el uruguayo, una nueva agenda de derechos generó logros importantes en la legalización del aborto, el matrimonio igualitario y la regulación de la marihuana.

Necesitamos estudios más amplios sobre lo ocurrido en América Latina en este período. No pueden dejar de valorarse los avances sociales alcanzados, ni tampoco sus límites y contradicciones. Cabe preguntarse cuáles son los cambios estructurales que se produjeron y hasta dónde llegaron. No son pocos. En Uruguay destacan por ejemplo la reforma laboral, la reforma tributaria y la reforma de la salud. Al mismo tiempo, ninguna de ellas es algo concluido, y todas enfrentan los dilemas de cómo y con quiénes generar mayores pasos de profundización.

No se trata sólo de medir los resultados en cada campo de la acción gubernamental, sino también de considerar en qué medida se generaron nuevas relaciones de poder que sostengan los cambios y los impulsen hacia adelante. En los vínculos con los movimientos sociales está uno de los anudamientos principales de los progresismos. Recordemos que movilización no es sinónimo de izquierda. La derecha como ideología y las clases o fuerzas sociales dominantes retuvieron un poder muy significativo en las estructuras económicas, en los medios de comunicación, en las Fuerzas Armadas, en el Poder Judicial. En determinado momento y en algunos países se rearmaron políticamente y reasumieron el gobierno, por vía electoral o por “golpes de Estado” parlamentarios o judiciales.

En el plano de los valores se desarrolló una lucha por la hegemonía, con resultados diversos. Mientras que las percepciones sobre la pobreza en Uruguay mostraron un incremento de los enfoques conservadores, en otros campos, como el matrimonio igualitario, los valores homofóbicos retrocedieron. En temas como la violencia patriarcal crecen la movilización y el rechazo, pero también existe una gran campaña orquestada internacionalmente contra la “ideología de género”.

El debate cultural e ideológico es un tema trascendente. Hace un tiempo Hugo Burel, en la página editorial de El País, alertaba a los partidos tradicionales sobre la necesidad de derrotar a Antonio Gramsci para poder vencer a la izquierda. “Los que quieran encarar en serio la disputa tienen que enfrentar la hegemonía cultural y proponer algo distinto… Por si muchos todavía no se dieron cuenta, este es el verdadero escenario en el que se juega”.

Desde la izquierda, Juan Carlos Monedero afirmaba en Montevideo, en el Congreso Latinoamericano de Sociología, que “el neoliberalismo es una manera de estar en el mundo, donde todos nos sentimos empresarios de nosotros mismos, compitiendo en un mundo mercantilizado como en ningún otro momento de la historia. Todo es mercancía: el ocio, la enseñanza, el deporte, el hábitat, el sexo; todas nuestras acciones cotidianas. Tenemos que ser rentables en todo y hemos interiorizado que si nos va mal, es pura y exclusivamente por nuestra culpa”. También autocriticaba: “La izquierda falló al crear consumidores y no ciudadanos”.

Cuando las formas de hacer política quedaron absorbidas por la gestión del Estado se debilitó esa batalla ideológica, perdieron protagonismo los partidos y los movimientos sociales. Si el mensaje y las prácticas de los progresismos apuntan a que la política la hace el gobierno y la participación ciudadana se limita a elegirlo cada cinco años, una parte de esa contienda se perdió.

La democratización de la sociedad y del Estado es el nudo crítico más importante de los procesos progresistas. La transparencia, el control ciudadano en el Estado y la lucha contra la corrupción son aspectos relevantes, pero la democratización va más allá. Romper las estructuras de poder tradicionales, excluyentes y elitistas, para construir mecanismos más democráticos y participativos, es la única forma de dar sustentabilidad a los procesos de cambio. Estos sólo son posibles con actores sociales vigorosos en el campo popular, sin subordinación al Estado o el gobierno, sino participando en la construcción de políticas públicas hacia mayor igualdad. En esas luchas múltiples hay que reconocer a distintos actores sociales, institucionales y políticos, y procurar su fortalecimiento y su unidad. Las clases sociales y las fuerzas sociales relacionadas con el género, las generaciones, la diversidad sexual, las etnias, los temas ambientales y socioterritoriales, son protagonistas y no mera base de apoyo político o electoral. El empoderamiento requiere estructuras más democráticas y actores con disposición y condiciones para llenarlas de prácticas removedoras. La forja de “relatos”, es decir, una explicación sentipensante que les dé sentido para la gente, es parte ineludible de estos procesos. Cuando Ernesto Laclau hablaba de cadena de equivalencias se refería a esa articulación entre demandas distintas y acción política para desplegar la lucha por hegemonía.

Las dificultades para promover la política como acción colectiva sobre los problemas que sigue teniendo la población es el gran talón de Aquiles de los progresismos. No hay mejor manera de defenderlos que bregar por la profundización de los cambios y construir soportes sólidos desde la participación social y política.

Pablo Anzalone es licenciado en Ciencias de la Educación; fue director de la División Salud  y del Departamento de Recursos Humanos de la Intendencia de Montevideo entre 2005 y 2015.

Publicado en La Diaria el 25 de junio de 2018

SANGUINETTI EN EL RODEO por Ignacio Martínez

Si bien podemos afirmar que este profesional de la política nunca dejó de estar en esos asuntos, está claro que en los últimos meses ha iniciado un trabajo sostenido de contactos, conferencias, entrevistas y reuniones que confirman su intención de proyectarse como un activo partícipe de la próxima contienda electoral.

Si va a ser candidato a la presidencia o al senado por ahora poco importa, aunque la segunda alternativa pareciera ser la más creíble. Su intención es la de sumarse a las críticas más agudas contra el Frente Amplio y el actual gobierno. Al mismo tiempo procura liderar una fuerza nueva (¿nueva?) dentro del malogrado Partido Colorado. Lo hace desde un discurso socialdemócrata tratando de embanderarse con postulados e historias batllistas que también puedan presentar ciertos matices izquierdistas para ganar a los sectores centristas que votaron al FA, a posibles votantes de Novick, quitar fuerza a algún sector dentro de filas e incluso captar para el 2019 a los indecisos y unificar a su propio partido.

Pero no se queda allí. Ha comenzado a construir puentes con el Partido Nacional. Ya lo hará con otros que también esperan ser invitados. Su estrategia es unificar la oposición lo más posible y lograr que el FA no gane en la primera vuelta, cosa bastante probable, y que en un balotaje se pueda repetir lo sucedido en 1999 con Jorge Batlle como aglutinador de los partidos tradicionales, cosa difícil, o bien seguir a un candidato blanco, pero con apoyos suyos de tal índole, que le permitan negociar un papel decisivo en la gestión del nuevo gobierno y del parlamento.

Él mismo lo ha señalado: “No se trata del viejo Foro Batllista, ni de la clásica Lista 15, ni de Vamos Uruguay, sino de una confluencia que se nuclea en torno al concepto que nos identifica ideológica y políticamente”

La identificación ideológica es la de seguir apostando al Uruguay monoproductor, benefactor de los sectores financieros, agro exportadores y del control de los medios de comunicación, con efectos mediáticos sobre el pueblo. Su identificación política es la de someter el movimiento sindical y popular (“Nunca perdí ningún conflicto frente a las fuerzas sindicales”), terminando con al negociación colectiva, acortando al máximo los planes sociales de salud, previsión social, vivienda y educación, procurando las privatizaciones como clásica receta del neoliberalismo del cual es absoluto representante.

Sanguinetti, incluso, sueña con la fractura de la izquierda y el corrimiento de algún grupo hacia formas de confluencia de diversos sectores, llegando, si así se pudiera, a reproducir el fenómeno de Batalla en 1994, aspecto éste bastante improbable porque es más que elocuente aseverar que quien se excluya del FA no contará con significativos caudales electorales.

Sanguinetti quiere imponer la idea de que “el país necesita un cambio”. El verbo cambiarda resultado. Ya lo dio para la izquierda (cambia, todo cambia) y también lo dio en el otro extremo para Macri en Argentina (Cambiemos). Sanguinetti aplica esa receta. Él es favorable a impulsar una nueva Concertación esta vez según cada realidad departamental, no solo para sumar a las elecciones nacionales, sino para proyectarlas luego en las elecciones de cada intendencia.

El ruedo se ha echado a andar. La lidia electoral tomará vigor luego del Mundial. El expresidente estará en la contienda. La izquierda también, a la altura del mejor debate ideológico y político de dos proyectos de país.

Publicado en el semanario uruguayo VOCES el jueves 14 de junio

CÓMO SE PUEDE MANCAR UN “BURRO” por Mílton Romani Gerner

Miserias de una cuadrera.

¨Apostar por el favorito rinde poco. En las carreras de caballos si el pingo favorito es el ganador, su apostador volverá a casa con unos pocos pesos. Los conocedores dicen que el caballo ganador más festejado es el que viene de atrás: “por los palos”. Ese al que le queda la chapa de la sorpresa. El senador blanco Jorge Larrañaga sabe de caballos. Y también sabe de llegar de favorito o dar el batacazo cuando no está en los cálculos de nadie¨

Estas afirmaciones aparecieron en El País del domingo, firmada por Pablo Fernández bajo el titulo: La vieja historia de los blancos: ¨Larrañaga retoma impulso en la interna con campaña por seguridad¨ y agrega: el líder de Alianza logró protagonismo y colocó a Lacalle Pou en una posición incómoda¨

Visto así quizás se entienda un poco más, la absurda propuesta. Pretende ganar la interna y posicionarse en el juego político. Tirando la mosqueta y dejando en orsai a los otros. Parece más mezquina, pero al menos tiene una lógica que no tiene el contenido de la misma. También decir que todo ¨burro¨, hasta el mejor potrillo, se puede mancar. Cosas de la política timbera.

La ´vieja historia de los blancos´ nos dice otras cosas. Wílson Ferreira Aldunate y Carlos Julio Pereyra en gesto que los honró, reconocieron que votar en 1972 el Estado de Guerra Interno y la Ley de Seguridad del Estado no fue cosa buena. Eso que la situación de aquella época era realmente crítica.

Afirmaba Wílson por entonces: “No hay ninguna causa, que no se destruya, que no pierda validez moral, que no se transforme en una porquería, si para defenderla hay que hacer estas cosas.¨  Años después diría: :”No fue un pecado votar la Ley de Seguridad del Estado, fue un error. Nunca debimos autorizar a militares a juzgar civiles. Era doloroso, pero para el uruguayo medio la tranquilidad se había transformado en algo más importante que la libertad.¨

Paradoja: estas citas las extraje de un excelente trabajo que firma un militar, el Capitán de Navío (R)Tabaré Fernando Patrón en un ensayo: ¨Los valores de Wílson Ferreira Aldunate en la conducción política del poder militar¨.

Los militares ya estuvieron al frente de la seguridad del Estado y les fue, nos fue, muy mal. Al frente, al costado, abajo y arriba de la seguridad de todos nosotros.

Alguien debería decirle al insigne burrero, que tampoco los militares están conformes en salir a la calle para trabajar de policías. Ellos también se preguntan:  ¿como sería la cosa?¿pedirían documentos, harían pinzas, detendrían gente? ¿como Larrañaga? Apoyar a la policía bajo sus órdenes. ¿Órdenes civiles para un militar? Al mismo precio. El Estado de Guerra les permitió cobrar el doble. Las misiones al Congo tienen otro precio. ¿Como Larrañaga, cómo sería esto? Una inteligente pregunta que se lanzó en las redes: en caso de hacer fuego o cometer algún delito ¿quién los juzga? Se me dirá la justicia civil. No podría sostenerse en serio, habida cuenta de la historia en este país. Pero mas allá de la historia ¿los militares aceptarán salir a la calle, recibir ordenes de civiles, actuar y eventualmente ser juzgados por civiles? Reitero: ¿todo por la misma plata?

Debatir en serio con esta propuesta implica una base mínima de seriedad. No los hay. Ni la misión fundamental de las FFAA definidas en sus leyes, ni la formación, ni el despliegue, ni las características propias de las fuerzas, ni su presupuesto, pueden cumplir funciones de seguridad interna. A propósito: ¿se piensa que con la carga de impunidad que conllevan los uniformes militares, la existencia brutal de cementerios clandestinos en los cuarteles de la patria, se podría salir a la calle con prestigio?

A medida que escribo me vuelvo medio wilsonista: “Nosotros queremos un país donde un soldado salga a la calle y se ponga el uniforme, no tenga que sacárselo porque pasa vergüenza. Nosotros queremos un país donde los soldados exhiban su condición militar con orgullo.” (Wílson Ferreira Aldunate, en Buenos Aires el 30 de abril de 1984)

Sobre la moda de seguir aumentando penas solo decir lo que criminólogos y especialistas que estudian el tema afirman: no parece lógico poner el acento y las penas luego que agarraste al delincuente. El tema es como evitar el crimen. En sus causas, que son muchas y diferentes, y en una aplicación racional de la fuerza de la ley. La respuesta punitiva solo convoca más violencia. No lo queremos para Uruguay. Tenemos otros recursos y otros valores. La seguridad es un derecho que se garantiza no solo con la policía y la ley penal. Poner a articular todo esto con perspectiva de futuro es también una responsabilidad de la oposición.

Es una responsabilidad compartida. De varias instancias del Estado. También de la conducta de los líderes políticos. De los medios de difusión como canales de comunicación social. Una pregunta al paso: ¿porque los medios se inhiben de dar noticias sobre suicidios, siendo una de las causas violentas de muerte más altas que tenemos?

Se me dirá que para evitar el efecto contagio. Bien. ¿No hay efecto contagio cuando se propala hasta el hartazgo todo tipo de crimen, rapiña, asalto, y copamiento? Informar es un derecho. Viralizar haciendo uso insensato de las facetas de espectáculo es una manera de alimentar el circuito del crimen. Igual que aquellos ¨ciudadanos¨ que compran objetos robados. O los lideres políticos que usando el miedo e inseguridad de la gente intentan avanzar un par de cuadros en el tablero partidario.

La violencia no se combate con más violencia. Fui testigo en mi condición de Secretario Nacional de Drogas y de Embajador ante la OEA, de los desastres que ha ocasionado el enfoque de la guerra contra las drogas y la incorporación de las FFAA a esa lucha. Están las pruebas ahí, no se necesita ninguna especulación. América Latina y el Caribe son testimonios dramáticos de esta realidad. Colombia, México, Guatemala. Lo han afirmado los analistas y políticos más encumbrados. Origen de Los Zetas, principal cartel mexicano:  La organización se formó a partir de un grupo de militares de élite que desertaron del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), del Grupo Anfibio de Fuerzas Especiales (GANFE) y de la Brigada de Fusileros Paracaidistas (BFP) del Ejército Mexicano. No se necesita ir a informes muy secretos, esto es de Wikipedia, Larrañaga. Como afirma el estudioso de estos temas Luis Moras: si no queremos ser El Salvador, no apliquemos políticas salvadoreñas.

Estuve preso por primera vez en 1968, en el 5o de Artillería, bajo Medidas Prontas de Seguridad. Triste debut de las FFAA en seguridad interna. Junté firmas muchas veces. La principal de todas contra la Ley de Caducidad de la pretensión punitiva del Estado. No basta con olfato burrero, ni con picardía de stud o pretendidas dotes de gurú populista. Se precisa mucha militancia y mucha organización para reunir firmas. Creáme Larrañaga: no las va a conseguir. Es un ¨dato¨ posta.

 

Publicado en “Voces”.

 

 

 

 

 

 

 

 

LA EXPERIENCIA DE LA RED DE SALUD DEL MUNICIPIO G Y LOS APORTES DE ESTE TIPO DE REDES AL SNIS por Pablo Anzalone

Promueven la participación de la comunidad en asambleas, ferias y jornadas de salud y articulan de manera interinstitucional, aunque no están libres de dificultades.

Las redes de salud son una realidad potente en distintas zonas del país. Constituyen una forma significativa de participación social. En un Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) que quiere ser más que instituciones de salud atendiendo exclusivamente la enfermedad de sus afiliados, las redes son un importante trabajo interinstitucional en prevención de la enfermedad y promoción de la salud. El trabajo permanente de las redes y la realización anual de asambleas o cabildos abiertos para analizar lo hecho y definir las prioridades del año son ejemplos de una metodología participativa. Cabe señalar asimismo que no ha existido desde el SNIS un impulso sostenido de creación de redes de salud en todos los municipios del país.

La Red de Salud del Municipio G se fundó el 5 de setiembre de 2012. Tiene numerosos antecedentes de articulación interinstitucional, intersectorial y de participación social en esta amplia zona del noroeste de Montevideo. “La creación de la red fue un momento de tensión duradera en el que los apoyos fueron importantes”, sostienen sus participantes. Algunos de esos antecedentes son la Intersectorial de Salud de la zona del Comunal 13, la Comisión de Salud del Concejo Vecinal de la zona comunal 12, la Comisión de Efectores de Salud del Comunal 12, la Comisión de Vecinos que administraba el policlínico móvil.

Cuando se creó el tercer nivel de gobierno se buscó una visión global del municipio, pero respetando las historias de las zonas comunales 12 y 13. Con las asambleas de salud a nivel municipal se reunieron efectores de salud y actores sociales de las dos zonas y se generó la necesidad de contar con un espacio que les diera continuidad y respuesta a los temas que surgían de las asambleas. Allí comenzó la Red de Salud. En una primera etapa la preocupación principal fue la sistematización de las asambleas y sus propuestas, con una perspectiva que fuera rompiendo con las chacras de las zonas comunales anteriores, para asumir el territorio del municipio como ámbito de trabajo conjunto.

Participación

Integran la Red de Salud representantes de los concejos vecinales, vecinos de la zona, efectores públicos de salud –las policlínicas de la Intendencia de Montevideo (IM), el Centro de Salud y Hospital Saint Bois de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), policlínicas del Banco de Previsión Social (BPS) y el Centro Materno Infantil 2–, efectores privados –Casa de Galicia y CASMU–, representantes del Concejo Municipal, de la Dirección Departamental del Ministerio de Salud Pública, de policlínicas comunitarias y de la Universidad de la República (Udelar) –Facultad de Medicina, de Enfermería y de Ciencias Sociales–.

El funcionamiento de la Red de Salud es regular, con 11 reuniones ordinarias y cuatro o cinco extraordinarias al año. Los miembros más asiduos son las representaciones del Servicio de Atención a la Salud de la IM, de ASSE, del Municipio G, del Concejo Vecinal, de la Udelar, del BPS y de la policlínica comunitaria Jardines de Peñarol. Los efectores privados participan normalmente en las actividades de la red, pero no siempre en las reuniones. En varios casos la participación de los privados está motivada porque la persona que los representa tiene un compromiso social o mayor inclinación hacia el trabajo comunitario. Cabe señalar que los funcionarios concurren en su horario de trabajo, pero los vecinos no siempre pueden participar en el horario matutino de las reuniones.

Las comisiones de salud de los concejos vecinales de las zonas comunales 12 y 13 tienen representantes en la Red de Salud.

Promoción de salud y ciudadanía

En los primeros años los temas de gestión, referidos al funcionamiento de los servicios y las políticas de las instituciones, eran más relevantes. Desde el principio la red se centró en la promoción y prevención de salud. Ver la salud desde este punto de vista cuesta mucho, valoran sus protagonistas.

Si bien se trabajó acompañando el cronograma de fechas nacionales e internacionales de la salud, las actividades principales del año surgían de las asambleas. Una línea de avance fue la capacitación a la propia Red de Salud sobre las temáticas seleccionadas. Por otro lado, se promovieron actividades hacia afuera; por ejemplo, en 2016 se trabajó en torno al tema de la violencia en los vínculos.

La red no tiene rubros específicos asignados por las instituciones para financiar sus actividades; el Municipio G brinda apoyos tomando recursos de otros rubros y aporta, además, asistentes sociales y las cuadrillas obreras para las actividades. Hay un respaldo expreso del alcalde y del Concejo Municipal.

Como una actividad importante de todo el año, una vez por semana durante cuatro meses, la Red de Salud impulsó un Curso de Agentes Comunitarios, con el sostén de la Facultad de Medicina y el Municipio G; se anotaron 65 personas, en su mayoría mujeres adultas, y 34 terminaron el curso.

Los participantes de la Red de Salud dicen que “es difícil encontrar el equilibrio entre participación social comunitaria y las instituciones”. “Hay lógicas distintas, miradas diferentes; hay una gestión horizontal de la red, sin jerarquías”, agregan. Se plantearon “formarse para lograr la participación ciudadana”. Consideran que están condicionados por los tiempos de que disponen y por el apoyo real de las instituciones, que autorizan la concurrencia pero no un tiempo más amplio.

Existe una perspectiva intersectorial, en la medida en que cada integrante de la red tiene vínculos con otras instituciones, como centros educativos, CAIF, otras redes –de primera infancia, de deporte y juventud, de adultos mayores, de cultura– y con las Mesas de Coordinación del Servicio de Orientación, Consulta y Articulación Territorial, que actúan como articuladores intersectoriales en el territorio.

Han promovido formas de participación de la comunidad como las asambleas de salud anuales, las ferias de salud, las jornadas por salud cardiovascular. Hay acciones centrales como red, a las que se suman otras actividades por institución o actor social, pero los ejes son las asambleas, que definen las prioridades, y la red, que recoge e instrumenta las acciones relacionadas.

La visibilidad de las actividades se apoya en la preparación con las organizaciones del barrio en el que se llevarán a cabo. “No son acciones que quedan entre cuatro paredes. Hay trabajo previo”, señalan.

Se trata de hacer una rotación de las actividades por barrio, por tratarse de un municipio que posee un territorio muy extenso.

Los participantes de la red consideran que la información sobre los temas que abordan es adecuada y evalúan como buena la discusión en sí, así como las resoluciones y el seguimiento. Llevan actas de los temas tratados y de las resoluciones. A veces falta un espacio para evaluar lo realizado y un debate más profundo. Se hacen muchas cosas, pero no siempre hay tiempo y metodología para analizar lo que se hizo. “Somos muy ejecutivos, pero falta un pienso”, dicen.

El primer Compromiso por un Municipio Saludable de Montevideo se firmó en el Municipio G en 2014. La Red de Salud obtuvo el Premio Nacional de la Comisión de Salud Cardiovascular. Su experiencia se presentó en el Congreso de Medicina Familiar y Comunitaria (setiembre 2016).

El Frente Social de la Salud, integrado por el PIT-CNT y sus dos grandes federaciones –la Federación Uruguaya de la Salud y la Federación de Funcionarios de Salud Pública–, los jubilados con la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay, el Sindicato Médico del Uruguay, las organizaciones de los usuarios como el Movimiento Nacional, el Espacio Participativo y la Organización de Usuarios del Cerro, plantea en su plataforma programática común la necesidad de “promover desde Juntas Departamentales de Salud y Juntas Locales de Salud una estrategia de creación de Redes de Salud por ámbito territorial como base de funcionamiento del SNIS en los ámbitos locales”. Ese es un camino de avance para el SNIS.

Pablo Anzalone es licenciado en Ciencias de la Educación. Fue director de la División Salud de la Intendencia de Montevideo en los períodos 2005-2007 y 2010-2015.

Publicado en La Diaria el 18 de junio de 2018 

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