SOBRE LAS PERSPECTIVAS DE LAS IZQUIERDAS. UNA MIRADA DESDE EL URUGUAY por Rodrigo Arocena

A escala internacional, la historia reciente y la problemática contemporánea requieren una revisión a fondo de los supuestos, las propuestas y las prácticas de las izquierdas. Los errores cometidos y las oportunidades poco aprovechadas reclaman modestia. Hace falta estudiar sistemáticamente e intercambiar ideas de manera amplia y plural. Debemos volver a aprender cómo impulsar transformaciones sociales deseables. Lo que está pasando en el mundo lo hace urgente: hoy hay que enfrentar dificultades todavía mayores que las de ayer; mañana quizás sea posible hacer cambios inesperadamente grandes. Desde ese punto de vista hice circular versiones sucesivas de un texto preliminar y breve. Las alentadoras y sugerentes observaciones recibidas motivaron esta nueva redacción ampliada; ella debe mucho a los comentarios de personas amigas aunque yo no haya sido capaz de aprovecharlas a cabalidad. Se refiere a temas complejos sobre los que arriesgo opiniones tentativas, confiando en seguir aprendiendo de la crítica orientada por el pluralismo. Apunta a contribuir mínimamente al debate que hace falta promover en el Frente Amplio y en el conjunto del movimiento popular uruguayo, en diálogo con las izquierdas de otros países y regiones.

IDEAS DE BASE

  1. El punto de partida tienen que ser los principios éticos, no las teorías sociales o las estrategias políticas; éstas vienen después. Las izquierdas se definen ante todo por un compromiso ético: impulsar conjuntamente libertad, igualdad y solidaridad. Las tres consignas deben ser consideradas en conjunto y al mismo nivel, sin sacrificar ninguna a las otras. Conjugan derechos con deberes, individuales y colectivos, apuntando a mejorar la calidad de vida material y espiritual de la gente con prioridad a los más postergados. Llevan a reivindicar el pluralismo, la democracia y la agenda completa de los derechos humanos – civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, sexuales y reproductivos, de los pueblos, de las generaciones futuras – para todas y todos en todas partes.
  2. Las propuestas transformadoras deben combinar fundamentos éticos claros y una cierta interpretación lo más objetiva posible de las dinámicas sociales. Los principios de las izquierdas tienen que abrirse paso en las realidades del poder. Éste puede entenderse como las posibilidades que tienen los grupos humanos para llevar a la práctica sus propósitos mediante cierto control del entorno natural y social.
    Corresponde pues prestar especial atención a: (i) el poder económico, político, militar e ideológico que se plasma en las principales relaciones sociales; (ii) el poder tecnológico que se plasma en las fuerzas productivas, destructivas, de comunicación, etc.; (iii) las influencias mutuas entre relaciones sociales y tecnología. Una de las más antiguas y persistentes formas de dominación, el patriarcado, se alimenta mutuamente con las relaciones sociales prevalecientes.
    La expansión del conocimiento avanzado ha multiplicado la gravitación de la tecnología, en gran medida controlada por las élites. La principal configuración del poder en esta época ha llegado a ser la sociedad capitalista del conocimiento, surgida en el Norte y que proyecta su dominación sobre el conjunto de la Humanidad.
  1. En los supuestos antedichos una opción compatible con otras es impulsar, desde variadas tradiciones militantes, izquierdas democratizadoras de inspiración socialista. Este es el hilo conductor que se explicita y elabora en los próximos numerales.
  2. Como orientación general se propone impulsar la democratización de las relaciones entre los seres humanos. Apunta a disminuir las disparidades de poder económico, político y de conocimientos, así como enfrentar al patriarcado y limitar el poder militar, todo ello en formas que amplíen la calidad de vida individual y colectiva. Lleva a enfrentar las desigualdades vinculadas a las discapacidades y a diferencias étnicas, de raza, orientación sexual e identidad de género entre otras.
  3. Promover la democratización incluye defender los niveles alcanzados de la democracia, que siempre serán parciales y frágiles. En especial, siempre es necesario defender la democracia política, las libertades públicas, el pluripartidismo y las elecciones transparentes. La democracia nunca será completa ni estará garantizada en ámbito alguno. Protegerla y expandirla en todos los terrenos son tareas propias de las izquierdas que constituyen las dos caras de la democratización.
  4. Lo más valioso y perdurable de la inspiración socialista, en sus diversas tradiciones, es la prioridad que asigna a ciertos derechos fundamentales y también a los deberes de la militancia solidaria para transformaciones sociales en las cuales los sectores populares no sean pacientes sino agentes de los cambios deseables y viables. Esta es una orientación fundamental para la práctica de las izquierdas. Por ejemplo, el “ciclo progresista” latinoamericano se caracterizó por un gran impulso a las políticas sociales, que sin embargo fue perdiendo dinamismo con su propio éxito. Revivirá seguramente junto con la expansión de la agencia de los grupos postergados. Los grandes avances sociales se han caracterizado por el protagonismo de los directamente involucrados: lo ejemplifican el movimiento obrero y el feminismo, los mayores agentes de transformación con inspiración de izquierdas en la historia contemporánea.
  5. El socialismo cobró inmensa relevancia histórica durante el siglo XX, entendido como un sistema social superior al capitalismo al que habría de desplazar. Eso no sucedió. El socialismo de Estado logró ciertos éxitos iniciales y mejoró en gran medida las condiciones de salud, educación y seguridad social pero no se ubicó como lo pretendía a la vanguardia del desarrollo de las fuerzas productivas, hipertrofió el estatismo y demostró ser ajeno a la democracia. Causó grandes sufrimientos. Implosionó de maneras distintas pero sin que los pueblos involucrados lo defendieran. No se puede ignorar tamaña experiencia y seguir reivindicando al socialismo como un modo de producción alternativo al capitalismo, basado en la primacía económica, política e ideológica del partido-Estado. Eso parece poco viable y no es deseable. Así no se contribuye al enfrentamiento a los peores rasgos del capitalismo que hoy domina al mundo ni a la búsqueda modesta de caminos necesariamente nuevos para superarlo. Para ambas tareas pueden ser fecundos los ideales fundacionales del socialismo conjugados con los principios democráticos. Esa es la conjetura que inspira la noción de izquierdas democratizadoras de inspiración socialista.

TENSIONES Y DESAFÍOS

  1. Hoy la tensión decisiva es entre el crecimiento económico y la sustentabilidad ambiental: de cómo evolucione dependerá en gran medida lo que suceda con los grandes desafíos que la Humanidad tiene por delante. El crecimiento económico ha elevado el nivel de vida de mucha gente, incluso muy pobre, y es clave de permanencia para los gobiernos, pero en sus formas prevalecientes genera una gravísima degradación ambiental: ésa es la tensión que debe ser resuelta. Puede ser pensada como una disyuntiva entre la producción de bienes y servicios, por un lado, y las urgencias de la protección ambiental, por otro. En esa disyuntiva frecuentemente quedan enfrentados los movimientos obreros y los ecologistas. Ni siquiera en los países ricos se puede simplemente “congelar” la producción, por ejemplo porque siempre hará falta expandir cuantitativa y cualitativamente la producción vinculada a la salud. Pero las formas dominantes de la producción en general son ambientalmente insustentables. Hace falta producir mejores bienes y servicios para más gente con menos recursos naturales, priorizando las necesidades fundamentales y los sectores desfavorecidos. Eso exige transformaciones sustantivas, pues tiene que ver con los valores predominantes, con el poder económico y político, y también con el papel del conocimiento, tanto por las calificaciones de la gente como por las prioridades de la investigación y la innovación. Si se avanzara en esa dirección de transformación los movimientos ecologistas, que tanto han aportado a poner en la agenda pública la cuestión ambiental, podrían cobrar más fuerza y converger con otros movimientos populares en coaliciones para los cambios.
  1. Tres desafíos principales del mundo actual son la insustentabilidad ambiental, el incremento de la desigualdad – en casi todas las regiones aunque no necesariamente en el mundo en su conjunto – y el avance del autoritarismo. Si el crecimiento económico sigue teniendo lugar en desmedro de la sustentabilidad ambiental, se va a una catástrofe climática. En casi todas partes el crecimiento económico va de la mano con el incremento de la desigualdad, pues está dirigido por las élites del poder y porque se basa en el conocimiento avanzado que, cuando no hay políticas alternativas, es un recurso con rendimientos crecientes a su uso: quienes más lo usan, más lo tienen, mientras lo contrario les pasa a quienes menos pueden usarlo.
    Falta de sustentabilidad y desigualdad son dos desafíos habitualmente reconocidos y estrechamente vinculados, como puede verse por ejemplo en el último Informe sobre el Desarrollo Humano. Hay que prestar también atención al desafío del autoritarismo, que se extiende o afianza a lo largo y ancho del mundo (China, Estados Unidos, India, Rusia, Brasil…); en el Oeste rico la desigualdad que afecta a los perdedores de la globalización ha impulsado una reacción chovinista de derechas que aseguró la elección de Trump. En buena medida, cada uno de los tres desafíos agrava a los otros dos. En lo que las izquierdas puedan aportar a enfrentarlos se juega su vigencia y quizás también el porvenir de la Humanidad.
  2. Para cerrar espacios al autoritarismo y preservar la democracia política, hace falta buscar las más amplias confluencias ciudadanas para la defensa de los derechos y las libertades. Tanto los principios como un análisis mínimamente realista de lo que pasa en el mundo debieran hacer que las izquierdas prioricen esta problemática. A este respecto es seguramente válida aquella afirmación de que “en política lo decisivo es quién aísla a quién”. En paralelo, es imprescindible limitar el poder militar, afirmando su subordinación al gobierno constitucional, no fomentando intereses castrenses por motivos políticos sectoriales y disminuyendo el generalmente hipertrofiado gasto en defensa. Hace falta reconvertir gradualmente las fuerzas armadas convencionales en cuerpos más pequeños de intervención rápida ante amenazas y emergencias. Para ello conviene superar la ineficiente e injusta divisoria entre oficialidad y tropa, dedicar el tiempo de los soldados ante todo a la capacitación para profesiones varias y convertir cuarteles en centros polivalentes de servicio a la comunidad. Transformar los cuarteles en escuelas es consigna a revivir con objetivos ampliados. La historia enseña que afirmar la democracia pasa por disminuir la gravitación social de las armas.
  3. Aporte significativo del “ciclo progresista” fue recuperar el papel del Estado. Para que éste sea el escudo de los débiles e impulsor mayor de cambios en profundidad, es imprescindible que se le dirija democráticamente, con probidad y eficiencia. Cuando las izquierdas fallan al respecto – como ha ocurrido particularmente en Venezuela – el pueblo involucrado sufre y los sectores progresistas retroceden en muchas partes. La crisis mundial de hoy vuelve a mostrar la diferencia que hace tener o no tener herramientas estatales adecuadas que permitan respaldar rápidamente a la población priorizando a los más necesitados.
    Mañana ampliar y mejorar esas herramientas será imprescindible para afrontar una crisis sanitaria y socio-económica de larga duración así como para promover la cada vez más urgente transformación de la producción. Sólo las izquierdas pueden impulsar ese papel estratégico del Estado. Tienen que volver a convencer a las mayorías de que saben cómo hacerlo.
  4. Ciertos gobiernos del “ciclo progresista” – particularmente los del Frente Amplio – hicieron un aporte significativo en la dirección de que paguen más impuestos quienes más pueden hacerlo. Si bien puede discutirse la medida en que durante ese período se incrementó la contribución del sector más pudiente y se avanzó hacia mayor equidad, es indudable que deben redoblarse esfuerzo en ese sentido. Afrontar la desigualdad al alza, revertir la concentración de la riqueza y disponer de recursos mayores para las políticas sociales exige profundizar el carácter progresivo del impuesto a los ingresos y extenderlo a la riqueza, como lo han planteado por ejemplo Piketty y sus colaboradores. Al mismo tiempo la redistribución, por sí misma, es insuficiente: tiene que hacerse de modos que fomenten la expansión de las capacidades para mejorar la calidad de vida colectiva. El Sur ético y político de las izquierdas apunta al protagonismo de los sectores menos favorecidos.
  5. No habrá cambios deseables de gran envergadura sin la participación de la sociedad civil en sus múltiples expresiones. En éstas figuran el movimiento sindical, el feminismo y los movimientos en pro de la diversidad sexual, los ecologistas, el cooperativismo, múltiples organizaciones de defensa de derechos y de grupos específicos incluyendo etnias oprimidas, organizaciones de base comunitaria y territorial, y otros actores colectivos. No habrá democracia sólida ni, menos aún, avances en la democratización sin una sociedad civil autónoma, plural y activa. Diversas organizaciones sociales tendrán que superar el papel de prestadoras de servicios y mediadoras de políticas para afirmar su independencia material e ideológica; el Estado no debe relegarlas a ese papel sino contribuir a que profundicen su autonomía. Los actores de la sociedad civil en general tienen cometidos fundamentales a desempeñar, desde sus capacidades e iniciativas autónomas, en la promoción de formas solidarias y comunitarias de relación de los seres humanos entre sí y con la naturaleza.
  1. Durante el “ciclo progresista” se atendió de maneras significativas a las necesidades de la población. Para encararlas de manera cada vez mejor, protegiendo más al ambiente y dependiendo menos de la bonanza exportadora o de la inversión extranjera, es imprescindible impulsar una transformación productiva basada en la educación y el conocimiento, como lo explicó Fernando Fajnzylber hace ya casi 30 años, pero para lo cual poco se hizo desde entonces. No es nada fácil por cierto concretar estrategias para reorientar el conjunto de la estructura productiva y la inversión extranjera en especial. Pero algunas orientaciones generales debieran ser afirmadas. Ante todo, no hay transformación productiva profunda y deseable sin sostenida incorporación de altas calificaciones y conocimiento avanzado al conjunto de la producción de bienes y servicios socialmente valiosos. En esto las posibilidades de las empresas públicas, particularmente en un país que ha sabido preservarlas como Uruguay, son grandes pero en general poco aprovechadas. Alice Amsden recomendaba propiciar el “modo aprendizaje” del desarrollo, basado en la expansión de las capacidades nacionales. Es lo contrario de lo que se hace, por ejemplo, cuando se compra al exterior “paquetes” tecnológicos y modelos educativos que pueden ser generados en el país, a menudo mejores y más baratos. Las izquierdas de la periferia no son inmunes al virus de la dependencia ideológica que incluye suponer que la ciencia y la tecnología del Norte es de por sí mejor que la propia. La crisis sanitaria actual pone de manifiesto el potencial de la investigación nacional de nivel internacional con vocación social. Una estrategia genuinamente transformadora debe proteger los aprendizajes nacionales en materia de conocimiento e innovación para que sirvan a la inclusión social y al desarrollo integral.
  1. Promover el protagonismo de la gente en la mejora de la calidad material y espiritual de vida pasa por la educación. También pasa por allí la transformación de la producción. Las izquierdas necesitan una concepción integral para una reforma de la educación basada en:
    (i) la universalización del egreso de una enseñanza media que capacite a todos sus egresados para a la vez acceder al trabajo digno y a seguir aprendiendo a nivel terciario;
    (ii) la generalización de la educación superior efectivamente abierta a todos y ligada al desempeño laboral, de forma que se aprenda durante toda la vida activa estudiando a alto nivel a la vez que trabajando en contextos donde se requiere creatividad;
    (iii) la estrecha vinculación de la formación con la investigación y la innovación orientadas a la inclusión social, la sustentabilidad ambiental y el desarrollo integral. Todo ello requiere defender y consolidar un sistema nacional de educación pública. Requiere también un incremento sostenido de la inversión en educación e investigación y desarrollo. Esta tendrá respaldo sólido de las mayorías populares en la medida en que sea cada vez más clara su contribución a la mejora de la condiciones de vida de todos. En suma, la imprescindible expansión de la educación y el conocimiento pasan por su democratización.
  2. Las izquierdas sociales y políticas han ignorado en general las cuestiones vinculadas al conocimiento avanzado. Este es controlado en gran medida por las élites, con lo que así afianzan su poder. Ese control lo facilitan quienes cuestionan en bloque al conocimiento científico y tecnológico. No se trata de rehuir sino de afrontar la lucha al interior de ese conocimiento para democratizarlo y reorientarlo a respaldar los cambios deseables. Esa reorientación es viable pues el cambio científico y tecnológico no está predeterminado ni sigue una trayectoria única; no es cierto que no existan alternativas en materia de generación y uso de conocimiento. Pero para impulsar las mejores alternativas no se puede estar lejos de tales procesos. Aquí aparece un problema mayor. Las desigualdades no serán duraderamente revertidas mientras los actores populares estén alejados del poder del conocimiento. Los cambios educativos antes mencionados son condición no suficiente pero sí necesaria para la disminución de tal lejanía. Para encarar la cuestión de manera integral el Frente Amplio, surgido del movimiento popular uruguayo con el cual mantiene estrechos lazos, mucho puede aportar. Lo primero es poner la cuestión en la agenda. Luego cabría rastrear las experiencias fecundas. A continuación se podría esbozar una estrategia, vinculada a la superación de la actual crisis sanitaria y socio-económica, para la vinculación entre actores populares y conocimiento avanzado. Lo que se logre y aprenda podría tener positiva repercusión internacional.
  3. Promover protagonismos populares en la transformación productiva pasa por impulsar: (i) experiencias múltiples en la economía social y solidaria, respaldando en especial su autonomía financiera, sus capacidades tecnológicas y los aprendizajes permanentes, como lo sugieren casos exitosos;
    (ii) la cogestión de los trabajadores en las empresas privadas, fuente potencial de mejora en las condiciones de trabajo, de productividad genuina y de disminución de las disparidades en las remuneraciones;
    (iii) el involucramiento de los funcionarios en la gestión estatal, fortaleciendo su calidad y su potencial para la innovación mediante modalidades participativas que mejoren las condiciones de trabajo y sobre todo la eficiencia del sector público en cuya dirección siempre debe primar el interés general.
  4. Una proporción creciente de la población que trabaja lo hará en la salud y en la educación, con las cuales se vinculará una proporción creciente del tiempo de toda la población. Estos dos ámbitos y el de los cuidados serán fundamentales para la ampliación a largo plazo de las fuentes de trabajo, lo que dependerá en gran medida de cómo se atienda a las necesidades de la población. Existen posibilidades productivas vinculadas a conocimiento y salud que pueden constituir especializaciones incluso con proyecciones exportadoras, particularmente en ciertos países periféricos. El Frente Amplio hizo un gran aporte con la Reforma de la Salud en Uruguay, cuya profundización habrá que preparar. Los valores propios de las izquierdas debieran inspirar una transformación no menos grande de la educación, combinando las políticas laborales activas y en general las políticas sociales solidarias con el fomento a los aprendizajes avanzados directamente conectados con el mundo del trabajo.

A MODO DE CONCLUSIÓN

  1. El predominio del individualismo adquisitivo es tal vez el principal peligro para la sustentabilidad y la igualdad. Las izquierdas tienen que reivindicar el valor de la frugalidad. ¿Cómo hacerlo? Al menos, poniendo el tema sobre el tapete. Además, bregando para que las remuneraciones de los cargos políticos sean moderadas. También, fomentando la innovación social para hacer mejor uso de los recursos disponibles, como debiera suceder por ejemplo en el caso del transporte. Y, sobre todo, aprendiendo de la mucha gente que trabaja o está dispuesta a trabajar con la meta de la frugalidad en su práctica laboral o incluso en el conjunto de su vida cotidiana. No se preconiza la pobreza. En una sociedad justa, nadie debiera verse obligado a vivir en la pobreza mientras que el consumismo individualista debiera ser superado por la solidaridad entre la gente y la protección de la naturaleza.
  2. La combinación de capitalismo y conocimiento es hoy la principal configuración del poder. Ella aprovecha plenamente del poder militar y tiende a subordinar al poder político. Ha promovido una globalización que al mismo tiempo multiplicó la producción y puso de manifiesto rasgos catastróficos. Desde hace ya varios años esa globalización se está resquebrajando en formas que dificultan cada vez más la coordinación internacional para atender a los grandes problemas de la Humanidad. El proceso en su conjunto va camino de generar alteraciones mayores. Para afrontarlas harán falta protagonismos de nuevas generaciones militantes, formas originales de acción a todos los niveles de la sociedad y, también, la revitalización de las ideas de izquierdas.
  3. Epílogo
  4. El panorama de la Humanidad se ha ensombrecido bruscamente por la crisis sanitaria y la crisis socioeconómica resultante. Probablemente la primera no sea corta y la segunda bastante más larga. De alguna manera, una transformación o mutación de la sociedad se acelerará. Las izquierdas pueden tener por delante responsabilidades mayores.

25/4/2020

EL DÍA QUE CONOCÍ A GUILLERMO por Milton Romani Gerner

Eran los primeros días de junio de 1968. Habíamos ocupado el Instituto Miranda. Era uno de los 18 liceos ocupados, mas algunos centros de UTU y también el Instituto de Magisterio.

El movimiento estudiantil uruguayo, tuvo su puntapie inicial con el estudiantado de secundaria, UTU y Magisterio. Ya en mayo algunos habíamos acompañado la 2a Marcha Cañera y habíamos sido reprimidos fuertemente el 1 de mayo frente a la Embajada de EEUU (que, en ese entonces, estaba en Av. Agraciada y Colonia).

Seguidamente retomamos la lucha por el boleto estudiantil que había sido intensa en 1967.

Las movilizaciones callejeras culminaron con la ocupación de todos los centros. Que duraron hasta el 13 de junio cuando Pacheco decretó Medidas Prontas de Seguridad y desocupación por la fuerza de los centros.

Eran ocupaciones abiertas, es decir que había circulación de estudiantes que entraban y salían. Pretendíamos seguir dando clases con lo que llamábamos Contra Cursos, ensayando nuevas propuestas docentes, en general teñidas de latinoamericanismo y combatividad.

Convocábamos a asambleas de padres y docentes.

Teníamos al liceo bajo control estudiantil. Debíamos hacernos cargo de todo, limpieza, mantenimiento, etc. Tuvimos una inundación en la sala de arquitectura y allí vino la foto que salió publicada en un diario progubernamental: nosotros con pantalones remangados, sacando agua y con pinta de fascinerosos. ¨Los destrozos de los estudiantes ocupantes. Vaciaron una piscina y mataron todos los peces¨.

Que bronca nos agarramos. Citamos una conferencia de prensa. Nunca lo habíamos hecho, no teníamos ni idea como se hacía. Pero llamamos a varios medios y vinieron. Entre los periodistas se destacaban dos que vinieron en motoneta y mostraron carnet del diario Acción. Pasen.

Como a la mitad de la conferencia un periodista flaco, algo tímido que me dijo era del diario Hechos (que lo dirigía Zelmar Michelini) me saca para afuera y me dice: ¨Mira (sin acento, no dijo ¨mirá¨) quiero advertirles de algo. Esos dos que están allí no son periodistas. Los conozco a todos, creo que deben ser tiras¨

Efectivamente, cuando los volví a mirar, tenían una pinta de tiras que volaban. Los encaramos de vuelta, ahora en tono amenazante. Efectivamente se habían dedicado a hacer preguntas impertinentes. Les dijimos que se fueran y se fueron corriendo.

Cuando terminamos la conferencia, me acerqué para agradecerle y estrechar su mano. Nos había impresionado mucho su actitud de solidaridad. De quién se había animado a salir de su rol, y se había comportado como un compañero.

Me dijo: mi nombre es Guillermo Chifflet y estoy a vuestras órdenes. Porque él fue siempre muy formal, por aquello que lo cortés no quita lo valiente. Y vaya si fue valiente Guillermo.

ASSE EN TIEMPOS DE PANDEMIA, OPORTUNIDADES Y OPORTUNISMOS por Miguel Fernández Galeano

El país atraviesa por una crisis sanitaria sin precedentes. Cuando todos los esfuerzos deberían estar centrados en encontrar la mejor respuesta de toda la sociedad y del sistema de salud, emergen, bajo la peor y más lamentable presentación, críticas asociadas a la forma en que se organiza y conduce el principal prestador del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Un organismo público que brinda asistencia integral a 40% de la población, que tiene una amplia red de 900 servicios de atención a la salud y en la que trabajan cotidianamente más de 30.000 funcionarios.

El significativo fortalecimiento en recursos y el mejoramiento de la calidad de la atención en los últimos 15 años de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) no debería ser materia de discusión. Tampoco es el motivo del que importa hablar hoy. En todo caso, digamos que pasamos del paradigma de tener “hospitales pobres para pobres” a poner en funcionamiento servicios con calidad y dignidad en todos los niveles de atención. Ello, sin dejar de reconocer que aún falta, del mismo modo que es necesario avanzar en el conjunto de prestadores que conforman el sistema.

La cuota política y los clubes

Durante muchos años y desde diferentes espacios políticos y académicos un cuestionamiento reiterado al funcionamiento de la salud pública, el Ministerio de Salud Pública (MSP) y ASSE, fue la ausencia absoluta de formas de selección transparentes y objetivas para la conducción de los hospitales, gerencias y divisiones, en una enorme y compleja estructura de servicios profesionales que se ocupa, ni más ni menos, que de garantizar el derecho a la salud de una parte tan importante de nuestra población, incluidos aquellos que están en situación de mayor vulnerabilidad.

Todavía se recuerda las afirmaciones del primer ministro de salud del gobierno de Jorge Batlle, Fernández Ameglio, cuando a la hora de volver al rito quinquenal de tener que designar por cuota política decenas de directores de hospitales y otras dependencias, se lamentaba al comprobar que “el MSP era un gran club político” en el cual se producía un reparto “proporcional e integral” entre las diferentes fracciones del partido de gobierno y sus aliados.

En últimas horas, desde el directorio del organismo se vuelve a insistir en la idea de continuar con las designaciones directas y por confianza política para ocupar las direcciones hospitalarias, eligiendo, por cierto, dentro de la coalición multicolor. En ausencia de llamados a concursos y en el contexto de una emergencia sanitaria es una opción legal y posible, pero de discutible oportunidad. Cuando faltan procesos de transición en la transferencia de información, conocimiento y responsabilidades inherentes a la magnitud de la tarea, luce innecesario e inconveniente.

Alguien podrá decir que el Frente Amplio (FA) cometió errores en este plano. Pero, en este punto, y pensando de cara al futuro del prestador estatal, y por tanto en el de todo el SNIS, merece ser rescatado el esfuerzo desplegado por parte de su último directorio para cambiar definitivamente esta historia y señalar asimismo las limitaciones que tiene ese desafío si no se toman algunas definiciones.

La profesionalización como garantía de un derecho

En efecto, en junio de 2018, el directorio liderado por Marcos Carámbula inició un proceso de profesionalización de la gestión, efectuando llamados a concursos de méritos y oposición con la defensa de proyectos, complementado con la evaluación centrada en compromisos de gestión anuales.

Aunque resulte sorprendente, por primera vez en la historia de los hospitales públicos las direcciones se empezaron a seleccionar por concurso, algo tan natural en otros sectores de la actividad. Nadie entendería que, por ejemplo, las direcciones de las escuelas públicas o los gerentes departamentales de los otros organismos formaran parte de un sistema de distribución política sin tomar en cuenta el perfil, los conocimientos y la experiencia para el desempeño de una función de alta responsabilidad gerencial. Menos aún, que no se llenaran por mecanismos de selección transparentes y objetivos.

Tampoco existen hoy en ASSE cargos de particular confianza; las direcciones hospitalarias, centros de salud y redes de primer nivel, gerencias y direcciones de departamentos han sido históricamente ocupadas por “encargaturas provisorias” encomendadas de forma discrecional por las autoridades de turno. Con todo lo que ello supone en términos de respeto, sostenibilidad y continuidad de la función.

Un aspecto clave en este proceso fue la conformación de los tribunales de selección, de reconocido prestigio ético y profesional, procurando una integración con garantías de idoneidad técnica, de conocimiento de la gestión sanitaria, con experiencia en procedimientos de selección en el ámbito estatal y conocimiento en compromisos de gestión. A partir de estos criterios, se convocó a la Oficina Nacional del Servicio Civil, a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, al MSP y a la Universidad de la República, así como al Sindicato Médico del Uruguay, la Federación Médica del Interior y la Federación de Funcionarios de Salud Pública para formar parte del proceso en calidad de veedores.

Como resultado de esta nueva política institucional se recibieron 132 postulaciones y se seleccionaron 16 cargos de alta conducción, 12 direcciones de hospitales y cuatro direcciones de nivel central. Sin embargo, es necesario asumir que existió un conjunto de limitaciones en una estrategia que se demostró posible y válida para las necesidades de la organización.

Entendemos, como se establece en un documento para la transición que nunca se pudo trabajar con las nuevas autoridades, que para pensar en la universalización y consolidación de los concursos será necesario avanzar en la superación de algunos desafíos críticos.

El proceso supuso una transformación en la cultura institucional y requirió del desarrollo de un conjunto de capacidades que no existían previamente, así como romper con tradiciones institucionales arraigadas, lo que constituyó un logro institucional. Sin embargo, el escaso número de aspirantes que se presentaron a algunos llamados, especialmente en el interior del país, y los postulantes que no cubrían los requerimientos mínimos establecidos en las bases, hizo que varios llamados quedaran desiertos.

Aportes a una transición que no pudo ser

Es posible señalar algunos instrumentos para motivar e incentivar a un número mayor de profesionales para aplicar a los concursos de alta conducción.

Por una parte, completar el proceso de categorización de los hospitales que permita establecer rangos salariales diferenciales acordes con el número y la complejidad de los recursos bajo su competencia.

Asimismo, establecer partidas especiales (vivienda, viáticos) para favorecer la residencia de los directores, y habilitar así, como en otras reparticiones del Estado, que los profesionales que concursen no necesariamente tengan que vivir en el departamento en que está emplazado el servicio de salud, superando así los problemas de conflicto de interés que existen en la actualidad.

Finalmente, cabe mencionar que es fundamental la modalidad centrada en la firma de compromisos de gestión para el mejor cumplimiento de los objetivos institucionales y de las metas asumidas.

¿El compromiso de todos es de todos?

Todo lo anterior da cuenta de que las autoridades salientes del FA no tienen otra voluntad más que la de aportar a la profesionalización de la gestión como objetivo estratégico para la transformación de ASSE. No fue posible una transición responsable que hubiera permitido trasladar lo bueno, lo malo y lo regular acumulado. Parece que se vuelve a optar por el camino del reparto político puro y duro. Los resultados ya están a la vista. La renuncia de profesionales que tienen una buena experiencia de gestión en respuesta a los insultos públicos despreciativos, provocativos y disparatados del militante de Cabildo Abierto designado son una muestra de este mal camino.

Las designaciones en el MSP y en ASSE responden a una lógica perversa de sostén, no del sistema de salud, sino de la coalición gobernante. De aquel reparto político que criticaba Fernández Ameglio.

En tiempos de pandemia es una grave omisión no saber recurrir a todas las voces, experticias y saberes con los que cuenta el país. Desde el FA la propuesta es aportar en la emergencia sanitaria y socioeconómica. No sólo somos la primera fuerza política, sino la que ha construido las fortalezas que hoy tienen el sistema de salud y otras políticas públicas que vienen resultando claves.

Ni el presidente va a dejar de gobernar y “hacerse cargo”, ni el FA va a dejar de ser oposición. También señalaremos con claridad y sin “chiquitismos” las diferencias, los errores u omisiones que se cometen. Hay un compromiso con la gente, con las mujeres y los hombres que viven en nuestro país, que va más allá de intereses sectoriales. Tanto en el plano de la salud como en lo económico y lo social haremos un seguimiento de la situación, estudiaremos los temas, escucharemos a la sociedad y construiremos propuestas.

He ahí la gracia. Buscar un espacio de concertación para que sea verdad que esto es un problema de todos sigue estando en el debe. Es ahora.

Artículo publicado en La Diaria.

https://ladiaria.com.uy/articulo/2020/4/asse-en-tiempos-de-pandemia-oportunidades-y-oportunismos/

EL APRENDIZ DE BRUJO por Milton Romani

Folha de Sao Paulo informó sobre una cifra creciente de ¨casos de muerte por enfermedad respiratoria no identificada¨. Es un toque de atención. Las cifras, esas tan idolatradas, no solo deben ser claras y transparentes. Deben buscarse con un sentido político sanitario y un plan. Una estrategia consistente y multifactorial para enfrentar la crisis sanitaria, social y económica exige algo mas que la metáfora del grifo o las perillas. Mucho menos la de la vuelta ciclista para amparar a los mallas oro del capital y exonerarlos de aportar en esta crisis. Si hay una imagen que hay que recuperar (incluso de su banalización) es el de red. Como dice Denisse Najmanovich: ¨ Vivimos entramados, la metáfora de la guerra no es la adecuada. No es un invasor bárbaro¨ Citando a Pasteur ¨hay microrganismos virulentos, pero la enfermedad es una relación entre virus y huésped en un terreno entramado que incluye las condiciones sociales en que vivimos y la naturaleza que la hemos usado como recurso productivo y no como hábitat¨

Construir redes es una oportunidad.

El Frente Amplio llevó sus propuestas incluida la de Acuerdo Nacional para la Emergencia. El PIT CNT elevó las suyas. Bien gracias. ¨Aquí el que gobierna soy yo¨ .

En el mundo se caen todos los dogmatismos. Sr. Presidente: ya que está leyendo a Keynes, le convendría confiar mas en una oposición leal. Es un socio mas confiable. Hasta le podría servir de contrafuerte contra la inestabilidad que le producen alguno de sus socios. Que parecen estar mas preocupados por su propio perfil que por su gobierno.

El Dr. Miguel Angel Asqueta expresó, sin ingenuidad y con crudeza, algo que de admitirse, solo debería ser una premisa de un escenario posible. Apenas un peldaño para una estrategia y un plan serio de regulación. No basta con decir que se trata de abrir y cerrar un grifo o de manejar perillas. Advertimos que, dicho como se dijo, parece mas la resignación a que la inmunización de rebaño (como se ha acuñado en una frase deshumanizada) resuelva el tema, que a una gestión de regulación responsable de TODAS las medidas. El Sr. Presidente ha formado un comité de vigilancia de carácter técnico y político. Bien. Sería una oportunidad para incluir a todos y todas las que puedan aportar. La exclusión en esto, es un toque de arrogancia y no de grandeza.

La tumba de los cracks. Testeo comunitario para regular la apertura de la cuarentena.

La OMS decía hasta hace muy poco tiempo que el uso de mascarillas no era una medida preventiva.Acá se repitió como loros. Como me dijo un compañero: era de sentido común. Ahora, hay varios que afirman algo también razonable: no sabemos cual es la prevalencia del contagio viral en la población. Solo tenemos pruebas de personas con síntomas. Testeo clínico que introduce un sesgo. No hay testeo aleatorio de poblaciones que sería lo deseable para ir regulando en serio. Quienes se reintegran a la actividad productiva o son sostén para todos los servicios no deberían tener algún tipo de testeo? La construcción volvió al trabajo: no es oportuno hacer un muestreo ? Con los trabajadores del transporte? Con los de la salud? Es probable que la logística sea compleja. Máximo cuando los empresarios de la salud siguen haciendo cálculos y cobrando sueldos astronómicos sin aporte al Fondo. Pero si queremos regular responsablemente toda la estrategia es imperioso tener una rectoría firme en esto.

La vuelta ciclista. Fondo de solidaridad equitativo. Renta básica.

La metáfora usada por el Sr. Presidente sobre la vuelta ciclista solo ha demostrado que de surf sabe montones. Lo dijeron los que saben: el malla oro no es el que tira del pelotón. Son otros. Las rentas de capital y sector financiero, un aporte verdadero del agro, no se pueden dejar para el sprint final mientras rezagados y pelotón siguen ¨tirando¨ en la carrera. Como siempre. Me extraña. Es ahora !!

La renta básica o salario de emergencia como reclama el PIT CNT y el Frente Amplio, no es un acto de beneficencia para los rezagados. Es una inversión básica para sostener a los cuentapropistas o laburantes independientes que no están cubiertos por la seguridad social y de alguna manera sostienen los motores encendidos. Resulta mucho mas práctico, sanitario y beneficioso establecer un salario básico de emergencia para todos los sectores populares que garantice la sobre vivencia en tiempos de epidemia.

Red de Municipios y Comunidades saludables.

Dice Pablo Anzalone en Diario Médico : El cierre de policlínicas zonales no es una buena estrategia global no solo en relación con el COVID 19. El sistema de salud no puede retraerse sino por el contrario debe fortalecer un Primer Nivel de Atención resolutivo, evitando la concentración de personas en las puertas de urgencia. (…)

¨En los últimos meses se llevaron adelante una serie de intercambios entre distintos municipios y organizaciones sociales: Movimiento Nacional de Usuarios de Salud, Organización Usuarios del Cerro, División Salud de la IM, Comisión de Salud de Onajpu, Proyecto Udelar CSIC (Facultad de Medicina, Ciencias Sociales y Enfermería). Surgió el interés en crear una Red entre gobiernos municipales, movimientos sociales, instituciones académicas y otros actores en el territorio en el marco de la estrategia de RED DE MUNICIPIOS Y COMUNIDADES SALUDABLES ¨

Fantasía.

Esta crisis global nos enfrenta con nuestros miedos e incertidumbres. No hay soluciones únicas y probadas. Al mundo científico le cuesta reconocer los limites de su saber. El mundo político balbucea. Admitamoslo: no sabemos. La gran enseñanza será aceptar los límites de nuestra omnipotencia. En su globalización depredatoria e injusta. Creímos posible un desarrollo continuo y sin fin. De la mano del sacrosanto mercado violentamos y usamos la naturaleza solo como recurso y no como hábitat. Nos creímos sus amos. Hemos sido incapaces de ser mas iguales, repartir mejor y ser mas humanos. 1% de la población mundial acapara todo. Todo está entramado, desatamos los demonios y ahora no atinamos a abjurarlos. Es un reto. Para usar metáfora, nada mejor que refugiarnos en una imagen querible de nuestra infancia. Atempera un poco. Es de la película Fantasía de Disney, cuando Mickey anima magistralmente la obertura de Dukas El aprendiz de brujo.

  1. https://www1.folha.uol.com.br/colunas/painel/2020/04/casos-de-morte-por-doenca-respiratoria-sem-causa-identificada-disparam-em-sp.shtml
  2. Videoconferencia Del control al enuentro. https://www.youtube.com/watch?v=CQldtK3rlaw&feature=youtu.be
  3. https://cuadernosdeltaller.com/2020/04/18/un-tornado-se-abatio-sobre-el-mundo-y-nos-interpela-por-pablo-anzalone/

PLAN NACIONAL DE SALUD MENTAL 2020-2027 por Pablo Anzalone

Pocos días antes del cambio de gobierno el MSP publicó el Plan Nacional de Salud Mental, PNSM 2020-2027 , resultado de dos años de trabajo de distintos actores para cumplir lo establecido por la Ley 19.529 Ley de Salud Mental (2017 art 8). Es un documento interesante, poco conocido hasta el momento, que vale la pena leer, discutir y avanzar en su implementación. Intentaremos aquí destacar algunos de sus contenidos. Está disponible en :

https://www.gub.uy/institucion-nacional-derechos-humanos-uruguay/comunicacion/noticias/msp-aprobo-plan-nacional-salud-mental-2020-2027

El enfoque del PNSM 2020-2027 responde a una mirada intersectorial e interdisciplinaria y propone una participación activa de toda la sociedad. Recordemos que la propia Ley 19.529 respondió a una movilización amplia de muchos actores para cambiar el paradigma con que se abordan los problemas de salud mental. Es una transformación profunda que abarca aspectos asistenciales pero también culturales y sociales.

En estos momentos de preocupación por el avance de enfermedades infecciosas emergentes como el COVID 19 es bueno tener en cuenta que la población uruguaya presenta un proceso demográfico caracterizado por un importante nivel de envejecimiento. Junto a los cambios en los estilos de vida esto ha determinado una gran carga de enfermedades no transmisibles (ENT) (MSP 2019) incluidos los trastornos mentales, que causan la mayor parte de los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD). Recordemos que los AVAD son una medida de carga de la enfermedad global, expresado como el número de años perdidos debido a enfermedad, discapacidad o muerte prematura. El impacto de las defunciones se expresa en los años de vida perdidos (AVP), y el de los fenómenos que dejan secuelas de discapacidad en términos de los años perdidos por discapacidad (APD). Los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) se calculan sumando AVP y APD.

Las ENT representan el 80% del total de AVAD y los trastornos mentales (TM) el 17% (MSP, 2019).

La caracterización que hace el PNSM de la situación mundial de la salud mental y los problemas vinculados al consumo de sustancias, los ubica como un grave problema de salud pública que determina una gran carga de morbilidad, discapacidad y muerte prematura, generando 23% de los años perdidos por discapacidad (APD).

Se estima que alrededor del 20% de los niños y adolescentes del mundo sufren trastornos de salud mental. En particular destaca que cada año se suicidan más de 800 000 personas, y el suicidio es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad (Organización Panamericana de la Salud, 2014).

Por otro lado las demencias y el deterioro cognitivo son las principales enfermedades crónicas que generan discapacidad y dependencia entre las personas mayores. Se estima que son responsables del 11,9% de los años vividos con discapacidad a causa de una enfermedad no transmisible, afectando a casi la mitad de las personas mayores dependientes (ADI, 2013).

El PNSM señala que la depresión continúa ocupando una posición relevante entre los problemas de salud mental prevalentes. Se estima que en América en 2015 la prevalencia de trastornos depresivos fue de 4% en hombres y casi 6% en mujeres.

Los trastornos de ansiedad, por su parte, tenían en 2015 una prevalencia estimada en la región de 3,8% en hombres y 7,7% en mujeres.

La autoagresión y los trastornos por dolor suponen, respectivamente, 1,6% de los AVAD y 4,7% de los APD.

El proceso de envejecimiento poblacional que existe en toda la región plantea desafíos importantes en el plano de la seguridad social, el trabajo, la convivencia intra e intergeneracional, y particularmente en los sistemas de salud y los sistemas de salud mental. Los problemas de salud mental en las personas mayores, como la enfermedad de Alzheimer, otras demencias y la depresión, constituyen una gran parte de la carga de enfermedades no transmisibles. En las Américas, la prevalencia de demencia en las personas mayores oscila entre 6,46 % y 8,48% (OPS, 2018). Otros trastornos mentales como depresión, ansiedad y suicidios aumentan también su prevalencia con la edad.

En Uruguay el 90% de los Años Perdidos por Discapacidad APD se deben a la discapacidad causada por enfermedades no transmisibles y dentro de ellas los trastornos mentales son el 33% (PNSM 2020).

Si se analiza la discapacidad generada por trastornos específicos, la mayor relevancia es de la depresión y ansiedad que alcanzan al 7,6% y 5,2% respectivamente. Luego viene la discapacidad por suicidio y autoagresión que son 2,6% de los AVAD. Los trastornos mentales severos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar ocupan el 1,9% y 1,4% de los APD respectivamente (OPS, 2018).

En Uruguay no hay registros epidemiológicos sobre la cantidad de personas afectadas. Se estima por comparaciones a nivel internacional que alrededor de 54.000 personas sufren algún tipo de demencia.

Varios de estos trastornos como la depresión y la ansiedad son comunes en la población de adultos mayores. Sin embargo muchas veces no se los trata porque se presentan asociados a síntomas somáticos, junto a otras enfermedades, y se los considera “parte del envejecimiento” (ADI, 2013).

De acuerdo al PNSM los costos de la demencia en Uruguay en 2010 fueron U$S 7.787 (dólares americanos) por cada persona con demencia, que incluyen U$S 2.881 (37%) para asistencia médica, U$S 2.648 (34%) para asistencia social y U$S 2258 (29%) para asistencia informal. Sumados alcanzaron a casi 421 millones de dólares americanos en 2010, más del 1% del PBI .

Un estudio epidemiológico sobre la Salud Mental de los niños uruguayos realizado (2008) en escuelas públicas y privadas, concluía que 14% de los niños entre los 6 y los 11 años estaban en “una zona de riesgo”, o sea que tenían síntomas que hacían necesario un seguimiento de su evolución. En otro plano 19% de los niños presentaba una dificultad académica “severa” que generaba fracaso o repetición escolar (Viola, Garrido & Varela; 2008).

El uso de psicofármacos sin indicación médica es un problema que requiere más atención. Este uso indebido de tranquilizantes, aparece en 1 de cada 10 adolescentes escolarizados en educación media y en el 5,4% de los adolescentes en el último año. Entre 15 y 65 años, 27,2 % declara haber consumido tranquilizantes en algún momento y dos de cada diez sin prescripción médica. El 10 % de la población consumió antidepresivos y el 5 % lo hizo en el último año (JND, 2016).

Pero esta lógica de consumo excesivo de psicofármacos también aparece en las prescripciones médicas. Es muy alta la prescripción de antipsicóticos y benzodiacepinas a las personas que sufren demencia. “Un estudio nacional realizado en 2018 con 116 familiares cuidadores de personas con diagnóstico de demencia y 15 médicos, observó que el 54% de estas personas consumen antipsicóticos y el 44% benzodiacepinas, indicando que estos fármacos se utilizan como primera línea de contención de los trastornos conductuales y afectivos, lo que es desaconsejado en las guías clínicas internacionales (Pérez, 2018)” (PNSM 2020).

La ley 19.529 y el PNSM proponen un Modelo Comunitario de abordaje de los trastornos mentales. Este tipo de modelo concibe la atención en salud mental inserta en la realidad comunitaria y partícipe de su complejidad. De esta forma se jerarquiza el rol del contexto en la salud y la recuperación de la persona. La perspectiva de Derechos Humanos en este plano pasa por la inclusión social y por crear las condiciones para el pleno ejercicio de dichos derechos (Ministerio de Salud, 2017).

La participación de la población usuaria y de sus familias promueve su empoderamiento. Mediante su organización se puede construir en forma compartida un abordaje integral, individual y colectivo. Las personas no son objeto de tratamientos sino sujetos activos de su recuperación y del manejo de su enfermedad (MSP, 2017). Es decir que las personas deben considerarse parte de un grupo de pertenencia (familia u otro) y una comunidad, y deben asegurarse los principios de integralidad, territorialización y continuidad de cuidados (MSP, 2017).

El Modelo Comunitario de Atención en Salud Mental implica la superación del estigma y la marginación social o laboral, que se agrava con la falta de autonomía y la pérdida de redes y vínculos sociales.

La reclusión en instituciones monovalentes, los manicomios, asilos o sanatorios siquiatricos, contradice esta orientación basada en los derechos humanos y la participación de la comunidad. Por eso la ley 19.529 define su cierre en un proceso progresivo hasta 2025.

El Modelo Comunitario requiere la creación de una gama de dispositivos alternativos con calidad adecuada y accesibilidad. Si bien el modelo hegemónico hasta el momento es asilar, hay experiencias que van en un sentido comunitario.

La declaración del Consejo de Derechos Humanos de la Asamblea General de las Naciones Unidas (2016) establece que : “los servicios de salud mental y sociales deben adoptar una perspectiva de derechos humanos para evitar causar daños a las personas que hagan uso de ellos; en particular con miras a eliminar todas las formas de violencia y discriminación en ese contexto, y para promover el derecho de toda persona a la plena inclusión y participación efectiva en la sociedad”.

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO marzo 2020

LA EXPLOSIÓN DE SOLIDARIDAD DE LAS GREMIALES AGROPECUARIAS por Fernando Esponda

Sobre el aporte de 100 millones de dólares al Fondo Coronavirus.

#AlCoronavirusLeGanamosEntreTodos es el hashtag del momento. En este marco de unión y solidaridad nacional, el martes pasado el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca Carlos Uriarte anunció que el sector agropecuario había presentado una propuesta de aporte de 100 millones de dólares al Fondo Coronavirus, una cifra muy significativa que representaría “el 25% del total de dicho fondo”. El ministro elogió la medida y la presentó como “un aporte espontáneo del sector agropecuario”, celebrando esta “explosión de solidaridad” de las gremiales agropecuarias. Pronto los medios de comunicación se hicieron eco del solidario gesto titulando “Gremiales agropecuarias donarán 100 millones de dólares al Fondo Coronavirus”.

Sin embargo, estos 100 millones de dólares no surgen de una colecta entre los empresarios del sector, sino de un mecanismo más complejo: 40 millones vendrían del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), 20 millones del Instituto Nacional de Carnes (INAC) y 40 millones de la renuncia de créditos fiscales durante 12 meses. A diferencia de la niña Victoria de Cerro Largo, que donó sus ahorros llevándoselos en mano al Presidente, o de algunas donaciones en especie realizadas por las gremiales el mes pasado (arroz, papas, latas de carne, leche en polvo), esta propuesta es bastante más difícil de comprender y desentrañar.

Desde diferentes sectores han surgido cuestionamientos sobre si efectivamente corresponde considerar esta propuesta como una “donación” de las gremiales. Revisando la prensa encontré cinco grandes críticas que se me ocurrió titular así: la crítica institucional, la conceptual, la legal, la de magnitud y la político-filosófica. En lo que sigue se detallan estas críticas, con el objetivo de comprender qué tan “donación” es este aporte. Al final del artículo se plantea un ejemplo de política alternativa que podría ayudar a clarificar la discusión sobre de dónde vienen y de quién son estos famosos 100 millones de dólares.

En primer lugar, existe una crítica institucional. El INIA y el INAC son personas jurídicas de derecho público no estatal. El directorio del INIA tiene dos representantes del Poder Ejecutivo y dos de los Productores, y tiene como objetivo “formular y ejecutar los programas de investigación agropecuaria”. Por su parte, el directorio del INAC tiene dos miembros del Poder Ejecutivo, tres de los productores y tres de la industria, y tiene como objetivo la “proposición, asesoramiento y ejecución de la Política Nacional de Carnes, cuya determinación corresponde al Poder Ejecutivo”. En caso de que los ingresos del INAC superen sus gastos, se deberán destinar a la promoción e investigación. Nótese entonces que ambas instituciones no son apéndices de las gremiales agropecuarias, sino organismos públicos que tienen como objetivo proponer y desarrollar políticas sectoriales. Quienes sostienen esta crítica institucional plantean que puede no estar mal la idea de enviar recursos de estos organismos al Fondo Coronavirus, pero en todo caso es una propuesta de redireccionamiento de recursos de una política pública (de investigación agropecuaria o de política de carnes) a otra (de contención frente a la pandemia), pero no una donación. A tal punto esto sería así que para realizarse no basta sólo con la voluntad de las gremiales (como sucedería en el caso de una donación), sino que debería ser también considerada por el resto del directorio.

La segunda crítica es conceptual. El planteo de quienes defienden el carácter de donación es que, en tanto parte del financiamiento de estos institutos son tributos específicos que paga el sector agropecuario, entonces las gremiales tienen derecho a plantear su redireccionamiento, y por esta razón constituyen una donación. Si esta lógica es aceptada, se abre un camino interesante. Es como si usted fuera al almacén y luego de comprar yerba, pan, leche y fideos, hinchara el pecho y le dijera al almacenero “Cacho, por favor te pido que el IVA de estos productos lo dejes en una cajita aparte, que lo quiero donar al Fondo Coronavirus”. O como si hoy de noche usted se sentara en la mesa y, lápiz en mano, escribiera una carta a la Cra. Margarita Faral, directora de la Dirección General Impositiva (DGI), que dijera “Estimada Margarita, por intermedio de la presente le solicito que las retenciones de IRPF de los próximos tres meses los mande directo al Fondo Coronavirus”.

En sintonía con lo anterior, es relevante destacar que los fondos de estos organismos no son aportados en un 100% por las gremiales agropecuarias. En el caso del INIA, una parte importante de su financiamiento proviene de rentas generales, o sea de todos los uruguayos. En el caso del INAC, sus recursos principales surgen de una tasa sobre las exportaciones y otra sobre la venta en el mercado interno: un tercio de los ingresos de INAC proviene de la carne que compramos los uruguayos. Por lo tanto, de concretarse este mecanismo de aporte, tampoco sería descabellado que usted, estimado lector, cuando vaya a la carnicería a comprar carne picada, le solicite al carnicero que lo felicite por la amable y generosa donación que está haciendo al Fondo Coronavirus. Nada mejor que comer unas buenas albóndigas caseras y al mismo tiempo estar generosamente aportando a la patria.

La tercera crítica es legal. El ex director de INAC Alfredo Fratti plantea que para realizar estos aportes se deberían procesar cambios en las leyes orgánicas de los Institutos, porque no podrían dedicarse a algo que no fueran sus cometidos específicos. Es decir, no sólo debe tener aceptación, como planteaba la primera crítica, de los representantes del Poder Ejecutivo en los directorios; requeriría también aprobación del Poder Legislativo. Y aquí hay un punto interesante, porque si para realizar esta transferencia se necesita además una ley específica que habilite a mover esos fondos, entonces parece ser un caso diferente al de una donación, que en esencia es un aporte voluntario en donde uno dispone libremente de los recursos propios.

Los créditos fiscales y la crítica de magnitud

La cuarta crítica es sobre la magnitud del aporte, en particular de los restantes 40 millones de dólares, que consisten básicamente en “la renuncia a los certificados de crédito fiscales correspondientes al Impuesto del 1% sobre la venta de semovientes, que fueran generados durante un plazo no prorrogable un año a partir del 1/5/2020 y hasta el 30/4/2021”. Sí… así dicho es medio difícil de entender. Básicamente, la idea es la siguiente: desde 1960 los productores pagan un impuesto de 1% (hasta 1990 era 3%) cada vez que venden ganado, y ese dinero va a las intendencias del interior. Desde 2012, cuando pagan ese tributo obtienen un papel que se llama “crédito fiscal” y luego, cuando tienen que pagar algo en BPS o en DGI, en lugar de ir con dinero van con ese papel. Lo que se está proponiendo es dejar de recibir por un año estos papeles de crédito fiscal que sirven para pagar impuestos.

En la medida que el cambio implicaría que un monto que ahora no se paga pase a pagarse, es más entendible considerar esta propuesta como un aporte genuino de las gremiales. Sin embargo, sobre la magnitud del fondo, el ex director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto Álvaro García ha manifestado que el valor planteado por las gremiales no condice con las cifras oficiales, y que si se miran los datos de 2019, sería como máximo la mitad: 20 millones de dólares. El Director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas, Hernán Bonilla, planteó en el parlamento una estimación máxima también muy inferior a la de las gremiales: 25 millones de dólares. El aporte final, ahora incierto y muy difícil de cuantificar porque se podrían seguir pagando esos impuestos con certificados fiscales antiguos (se vencen a los cuatro años), sólo se podrá ver finalmente el año que viene, cuando se sepa efectivamente cuánto se ha pagado con créditos fiscales y cuánto con dinero.

La crítica político-filosófica

El título de esta quinta crítica es en realidad una excusa para agrupar un conjunto de interrogantes que dispara este episodio, que son mucho más profundas que la discusión puntual sobre si esto es una donación o no. ¿Qué sucederá en el futuro próximo, cuando tengamos que discutir cómo distribuir los costos de la crisis? ¿Se va a arrancar planteando que el sector agropecuario “ya puso” 100 millones de dólares? ¿Cómo se une este mensaje de donación con la visión política del Presidente de que los costos de la salida de la crisis no recaigan sobre los dueños del capital, sobre “el malla oro”? ¿El financiamiento del Fondo Coronavirus descansará fundamentalmente en este tipo de “aportes solidarios” (públicos de altos ingresos, cargos políticos, sector agropecuario)? ¿Si es así, cuánto realmente es un fondo con recursos nuevos y cuánto es simplemente un fondo de reasignación de gasto público? ¿No tenemos un problema serio con un conjunto de agencias (INAC, INIA, Instituto Nacional de Vitivinicultura, Instituto Nacional de la Leche, etc.) que tienen como parte de su financiamiento tributos específicos, provocando en sus contribuyentes el sentimiento de ser “dueños” de esa política y por lo tanto con potestad de definir el direccionamiento de esos fondos públicos? ¿No rompe este modelo la razonable separación entre esquema de financiación (de acuerdo a capacidad contributiva) y definición de objetivos de política pública (tomada bajo mecanismos democráticos)? ¿No debería avanzarse en un esquema de eliminación de financiamientos de agencias con impuestos específicos, para pasar a un financiamiento a partir de rentas generales?

Alternativas en las que quedaría claro el carácter de donación

Antes de reflexionar sobre propuestas alternativas, vale decir que desde la perspectiva de quien escribe no es lo más conveniente ponerse a discutir quién aporta hoy al Fondo Coronavirus, sino que el aumento transitorio de gasto para lidiar con la crisis actual debería ser financiado fundamentalmente con deuda (para profundizar en este punto, ver artículo sobre los préstamos contingentes publicado el 4 de abril). En esta línea se han manifestado el Instituto de Economía de la Universidad de la República (“ni entre las medidas relevadas, ni entre las sugeridas por la OCDE se hallaron disposiciones que tuvieran como objetivo incrementar la recaudación…”) y la Confederación de Cámaras Empresariales (“hay que gastar los 400 millones de dólares, los 500 millones de dólares, los 600, lo que salga, y eso lo vamos a devolver nosotros mismos con futuros impuestos y ya habrá tiempo de ahorrar y ya habrá tiempo de hacer cambios”).

Pero la discusión ya está sobre la mesa. Debe reconocerse que sí hay un componente de “buen gesto” en la propuesta de la gremiales agropecuarias, en tanto que ellas son de alguna manera quienes más se benefician de la actividad del INIA y el INAC, los institutos que resignarían recursos. Sin embargo, esto es una cosa, y otra cosa muy distinta es plantear que la propuesta constituye una donación al Fondo Coronavirus.

¿Cómo quedaría más claro que las gremiales agropecuarias están realizando una donación? Una primera alternativa sería que las gremiales directamente depositen 100 millones de dólares en la Cuenta Corriente en dólares 1556713-29 del Banco República que puso a disposición el gobierno para que la ciudadanía realizara sus donaciones. Debe reconocerse que esta opción entraña dificultades administrativas en el armado de la vaquita entre los productores que seguramente la haga inviable.

Una segunda alternativa podría ser sustituir la compleja iniciativa actual por una medida única: aumentar un impuesto concreto de forma transitoria. Por ejemplo, duplicar por este año la Contribución Inmobiliaria Rural vía un aporte adicional con destino específico al Fondo Coronavirus. Esta medida es mucho más sencilla de instrumentar, más transparente, sólo pagarían los propietarios de los campos más grandes (más de 50 hectáreas CONEAT 100), no se quitarían recursos para la investigación agropecuaria y recaudaría unos 80 millones de dólares.

Por supuesto que esta es simplemente una propuesta teórica, pero si se siguiera esta alternativa, entonces se eliminarían las dudas sobre el carácter de donación de las gremiales, todas las críticas mencionadas caerían y quienes las formulan deberían llamarse a silencio ante una evidente, sonora y colorida, gran “explosión de solidaridad”.

El autor agradece los enriquecedores comentarios de Gustavo Viñales y del Grupo Jueves. Esta y otras notas del Grupo Jueves pueden encontrarse en grupojuevesuy.wordpress.com.

Artículo publicado en La Diaria 18 de abril de 2020

CUESTIONES DE FONDO por Pablo Anzalone

Nos hemos acostumbrado a una cultura de lo inmediato donde la información puntual  no se relaciona con el contexto, ni con la historia y el porvenir. Además, es tanta la  polución informativa que la imagen resultante es muchas veces cacofónica. Desde la “cholulez” de unos  al alarmismo de las crónicas rojas, la agenda pública es un campo de manipulación.  Faltan  más  vínculos entre el saber académico y el saber popular, más  periodismo de investigación, más reflexiones y debates sobre temas de fondo. Y la construcción de relatos que den sentido a las peripecias cotidianas, contra los intentos de desprestigiar los temas ideológicos, las utopías, la mirada global y el anclaje ético de la vida. 

Vivimos en un contexto internacional y regional muy complejo.  Las democracias y los estados de bienestar han sido jaqueados por un neoliberalismo conservador, con un incremento de las desigualdades y de los regímenes autoritarios, violaciones crecientes de los derechos humanos, judicialización de la política. Las crecientes tensiones entre EEUU y  China  se trasladan a diversos ambitos, incluida América Latina.

La tentación represiva como solución simplista  a los problemas sociales y políticos sigue operando y …fracasando.

Es importante darnos cuenta que las amenazas bélicas y climáticas  atentan contra la sostenibilidad de la vida. Recientemente se anunció el mayor acuerdo militar de la historia entre los gobiernos de Trump y Bolsonaro. Todavía no hemos percibido la amenaza que esto significa en la región.

La violencia contra las mujeres, contra los jóvenes, los indígenas, los migrantes  sigue legitimandose por una ultraderecha reemergente, aferrada a un patriarcado racista y xenófobo.

A pesar de este panorama crítico, hay grandes luchas para cambiar, para defender derechos y para construir un mundo diferente. El ejemplo mas cercano y claro fueron las movilizaciones del 8 de marzo que, una vez más, hicieron oir la voz de   millones de mujeres que no se resignan. En Uruguay la proclama de la Coordinadora de Feminismos, las consignas levantadas por diversos colectivos, los cantos, las perfomances, las imágenes y en muchos casos los  carteles individuales hechos a mano, muestran  ese “entramado de rebeldías que desborda fronteras”.

El gobierno coaligado actuó de manera burda,  hizo un despliegue policial desproporcionado, una verdadera provocación. Hubieron amenazas previas contra la marcha. Un clima de desborde y arbitrariedad policial ambientado desde la cúpula gubernamental caracterizó la gestualidad de los primeros días del nuevo gobierno. Como si prepotear gratuitamente a jóvenes, estudiantes, malabaristas y personas en situación de calle pudiera ser una estrategia contra el delito. Más allá de lo absurdo de esta suposición, lo que se pone en cuestión son las libertades públicas, y eso no es menor. Al mismo tiempo las denuncias por delitos de “guante blanco” que involucran al entorno del gobierno son minimizadas.

Sin embargo  la marcha de las mujeres enorme, multitudinaria, entusiasta, se dió los mecanismos de organización y autodefensa para desarrollarse con tranquilidad y alegría. Está bueno destacar que junto una reinvindicación básica, primordial de respeto a la vida  como “Ni una menos” que exige detener los femicidios, hubo muchas otras palabras y voces que iban más allá, hacia cambios sociales y culturales amplios.   

En esta compleja situación mundial, frente a la banalización del mal que promueven actores poderosos, aparecen batallas culturales de fondo. No son temas aislados sino debates que ponen en discusión un modelo civilizatorio que produce demasiadas fracturas y sufrimientos, y que no es sostenible ecológicamente.

Algunos de ellos son abordados por el ecofeminismo desde una perspectiva innovadora, que articula diferentes planos, aportando al pensamiento crítico. Escuché hace poco una conferencia de Yayo Herrero  que me pareció  una reflexión interesante para desmontar varios mitos poderosos y proponer una nueva forma de mirar la realidad poniendo a la vida como centro. Está en You Tube, mirenla en https://youtu.be/MLRQO7Tv4r4.   Crítica  Herrero la fractura ontológica que separa falsamente a las sociedades occidentales de la naturaleza y los cuerpos, como si no fueramos interdependientes y ecodependientes. Cuestiona asimismo las ficciones que operan en el discurso  económico como el mito del crecimiento indefinido y las teorías del derrame.

A pesar del fracaso estrepitoso de la receta neoliberal de achicar el gasto público, privatizar el Estado, desregular los mercados y endurecer  el control político sobre la sociedad,  una y otra vez aparecen voceros que la reivindican .

Acá lo escuchamos en la campaña electoral y comienza a verse  paulatinamente en las políticas de gobierno.

La hipertrofia y la desregulación de los mercados financieros está generando nuevas crisis mundiales por la especulación disparada  a partir de episodios como el coronavirus o la baja del petroleo. Como ha señalado Milton Romani el coronavirus opera como coartada para algunos como el ministro de Ganadería y Agricultura, o “Un Solo Uruguay” que vienen reclamando una devaluación hace rato. Los efectos inflacionarios, el deterioro de salarios y jubilaciones y la afectación del empleo en sectores con insumos importados,  no les preocupa.

Un elemento determinante en este panorama global es el crecimiento desmesurado y  desregulado del sector financiero, cuyas ganancias exhorbitantes y su labilidad  frente a maniobras especulativas, ponen en riesgo la economía mundial, con el silencio o la complicidad de los grandes Estados y organismos de crédito internacional. Como señala Thomas Piketty en “El Capital en el Siglo XXI”  la distribución de la riqueza es una de las cuestiones   mas controversiales con poderosas fuerzas que empujan hacia mayores desigualdades y también fuerzas de convergencia que apuntan a regular el capital. 

Durante los años 90 el gran argumento de este discurso fue su autoproclamada inevitabilidad. El TINA “There is no alternative” de Thatcher. Pero eso ya no se sostiene. Se vieron los pésimos  resultados y surgieron alternativas visibles. Los gobiernos de izquierda en América Latina demostraron la viabilidad de  modelos distintos con logros significativos y errores, con avances y omisiones. La ofensiva reaccionaria posterior solo ha agravado la situación social.  

Como dice Yayo Herrero las desigualdades en todos los ejes de dominación, en género, clase, procedencia, edad, se han agudizado y las dinámicas  que expulsan a las personas de la sociedad están adquiriendo  una velocidad aterradora.

No es sencillo asumir la utopía de promover un modelo civilizatorio diferente, sin opresión, sin patriarcado, sin depredación de la vida. Una perspectiva   basada en una democratización radical del Estado y la sociedad, con la vida como centro.

UNA OPORTUNIDAD VALIOSA por Rodolfo Levin y Pablo Anzalone*

Noveno Congreso Iberoamericano  de Investigación Cualitativa  en Salud (https://ciics2020.com/)

El Noveno  Congreso  de Investigación Cualitativa  en Salud  “CIICS 2020” se realizará en Uruguay, 11, 12 y 13 de noviembre de 2020. Este evento nos plantea un doble desafío, uno a nivel local  que permita dar un salto en materia de investigación cualitativa de salud y otro iberoamericano que escuche, analice y debata sobre las experiencias, los obstáculos y los avances en la región.

La problemática latinoamericana e iberoamericana en materia de salud se ubica en el primer plano de la escena regional.  ¿Qué pasó con las reformas de la salud en el continente? ¿Cómo han afectado a las políticas de salud los cambios de gobierno y de paradigma sanitario? ¿Qué efectos en materia de salud ha tenido el agravamiento de la situación social?.  Los congresos CIICS  han visibilizado la producción latinoamericana y sus avances.

A nivel nacional el noveno Congreso es una oportunidad para divulgar investigaciones que profundicen y problematicen el desarrollo del SNIS y contribuyan a las acciones de los diferentes protagonistas en esta nueva etapa, llena de incertidumbres y riesgos por el cambio de gobierno nacional. 

La  Participación Social es un tema relevante  a investigar  y también forma parte de una metodología de abordaje de los problemas de salud. La voz de los sujetos en la construcción de políticas públicas es una clave en temas como la salud imbricados fuertemente con lo que sucede en la sociedad,  determinados por múltiples factores socio ambientales y culturales. De esta forma se evita que la investigación quede centrada en lo  académico y se la  compromete en dos direcciones : a) el SNIS con sus distintos actores, jerarquizando específicamente  los usuarios y  movimientos a nivel de la sociedad. b) los Objetivos Sanitarios Nacionales como priorización fundada de problemas de salud, con objetivos y lineamientos de acción para su abordaje.

Los fenómenos en materia de salud incorporan valores y sentidos que deben ser comprendidos, dando cuenta de sus significados, del sentido que adquieren para la sociedad  y para los diferentes actores. Son procesos históricos donde  las percepciones de los protagonistas son un elemento clave, que no pueden ser investigados solo con metodologías cuantitativas. El carácter cualitativo de la investigación  se apoya en la realización de una doble hermenéutica de interpretación de lo que ha sido interpretado por los actores.

Desde la finalización del 8° CIICS, en setiembre de 2018, se han realizado diversas actividades preparatorias orientadas a la convocatoria de noviembre 2020. De algunas de dichas actividades surgen señalamientos de la significación del evento:

Como señaló Fernando Bertolotto, docente  de Facultad de Enfermería, es importante que se haga  el congreso en el sur del continente. Avanzar en la investigación cualitativa de salud es una necesidad del país, incluyendo en particular la participación social en salud,  que es un tema sensible. Poner en  común lo que se está haciendo en Uruguay en este plano ya es un paso fermental. Pero aprender de las mejores experiencias internacionales es una gran oportunidad para las políticas de salud en nuestro país, para la academia, para el SNIS, para los movimientos sociales. 

No empezamos de cero, hay valiosos esfuerzos realizados en esta dirección, pero está claro que hay un déficit a resolver.

Alejandra Lopez  profesora de Facultad de Psicología, destacó  que la Psicología ha desarrollado mucha investigación cualitativa, incorporándola  en el grado y en los posgrados. Es muy importante colocar la investigación cualitativa en salud  en el campo de la interdisciplina y la intersectorialidad.

Debemos concebir la salud como un campo de trabajo interdisciplinario. Dos de los retos principales en Uruguay son  incentivar la producción de calidad en las investigaciones cualitativas

y, a su vez,  mostrar la utilidad de la investigación cualitativa para las políticas públicas.

Silvana Blanco, desde Facultad de Odontología, jerarquiza  la investigacion cualitativa y en general la investigación  pero también cuestiona  que existen pocas experiencias. En muchos casos la orientación universitaria  se centra demasiado en la formación de profesionales para el mercado, subestimando la extensión y la investigación.

La experiencia del 8vo congreso realizado en Florianópolis en 2018 recogió, según Denise Guerreiro (Universidad Federal  de Santa Catarina UFCS),  temáticas que vienen desde  los primeros congresos, como la justicia social, la ciudadanía, la circulación de saberes y desafios en salud, el  compromiso con la ética, la transdisciplinariedad, la  colaboración iberoamericana en investigación cualitativa. En la presentación realizada el 18 de noviembre de 2018 en salones del Instituto de Higiene (Fmed-UdelaR, primer actividad preparatoria del CIICS 2020)   la Dra. Guerreiro incluyó la definición de un  tema central, tres ejes temáticos, con 900 trabajos presentados, agrupados  por temáticas, la implementación de simposios temáticos, cursos, talleres, “Rodas de conversa”, “Trillas dialógicas”, Cine debate, posters, videos, presentación de libros y conversaciones con sus autores, “ Isla de la magia”, “Espacio salud y bienestar”, entre otras actividades. Participaron 1190 personas de distintos países.

Uno de los promotores principales del CIICS   ha sido  Francisco Mercado (Universidad de Guadalajara México)  imprevistamente fallecido  el 6 de enero de 2019.  Entre sus muchos aportes cabe destacar la propuesta de organizar el CIICS  coordinando con la “Red de Colaboración Internacional  en Investigación Participativa en Salud”. (ICPHR, su sigla en inglés) Este Grupo se define por su trabajo en la investigación participativa de los problemas de salud y en la investigación cualitativa de los mismos . Tiene una década de existencia, se reunió en 2018 en la Universidad de Alberta y en 2019 en Baltimore abordando el tema de la desigualdad en salud en las ciudades.  La Red tiene tres grupos : hispanoparlantes, alemanes, angloparlantes. Es básicamente un grupo anglosajón que tiene particular interés en generar reuniones y actividades fuera del mundo desarrollado. Esta Red realizará su encuentro anual los días en los días previos al CIICS, con la participación de más de 70 investigadores internacionales que vendrán a Uruguay y podremos intercambiar sus avances y experiencias. No solo quieren escuchar a los expertos sino también presentar diversas experiencias. www.icthr.org  es la página de esta Red. Vale la pena visitarlos.

Francisco Mercado recogió en su momento las críticas realizadas por Roberto Castro (Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM, UNAM, Mexico)  en el CIICS 2018, sobre la calidad de la investigación cualitativa. Una producción centrada en Colombia, Brasil y México, únicos países que aparecen en las revistas arbitradas, con pocas comunicaciones sobre lo que se investiga y escasos mapeos de lo realizado por múltiples actores no solo por parte de la academia. 

Debemos revalorar el rol de la investigación cualitativa en las reformas sanitarias, en la elaboración, en la implementación y la evaluación de las políticas de salud. La investigación debe estar comprometida con los problemas de salud de la población, en el sentido amplio e integral de la salud  y también con los sistemas de salud. En esa perspectiva no dejemos de lado la calidad.

De cara a los desafíos futuros  es válido dejar planteadas algunas interrogantes que ordenen el pensamiento y la acción: ¿Cuales serían las contribuciones de las investigaciones cualitativas a las políticas de salud ? ¿Cómo definir prioridades? ¿De qué manera las investigaciones contribuyen al abordaje de los Objetivos de Desarrollo del Milenio? ¿En el caso de Uruguay como aportan a los OSN, los Objetivos Sanitarios Nacionales?¿Cómo construir alianzas? ¿Cual es el rol de los usuarios y sus organizaciones en estos procesos?

Actividades Preparatorias

A partir de la resolución del VIII Congreso en setiembre de 2018  se creó un grupo de trabajo integrado por el Mgr. Fernando Bertolotto (Facultad de Enfermería) , la  Dra. Alejandra López Gómez ( Facultad de Psicología)  y el Mgr.Rodolfo Levin (Facultad de Medicina)  que se constituyó como Secretariado Ejecutivo del CIICS2020 comenzando a desarrollar diferentes actividades preparatorias.

.- Mesa Redonda sobre “ La enseñanza de la Investigación Cualitativa. Experiencias recientes y alternativas”, realizada el 12 de setiembre de 2018 en el Salón de Actos de la Facultad de Psicología, con un panel que incluyó a Francisco Mercado, Alejandra López Gómez, Rodolfo Levin, Fernando Bertolotto, Leticia Robles.

.- Presencia de  Científicos visitantes: Dra. Denise Guerreiro y Dra. María Itayra Coelho de Souza Padilha (Universidad Federal de Sta. Catarina, UFCS) de 28-30 de noviembre de 2018, con el doble objetivo de generar una actividad académica (Taller La Pesquisa histórica en el campo de la investigación cualitativa) y a la vez realizar la primera presentación pública del grupo de trabajo local CIICS2020, y tener reuniones con organizaciones interesadas en la realización del Congreso.

.- Actividades de la Dra Denise Gastaldo ( 19,20 y 21 marzo de 2019) (Centre for Critical Qualitative Health Research. University of Toronto, Canadá).

a: Curso Taller de Educación Permanente: Generando datos cualitativos de calidad dirigido a estudiantes de posgrado con proyecto de investigación en preparación o en desarrollo:

b: Conferencia sobre  Las narrativas del cuerpo. La metodología de mapas corporales narrados” en el Salón de actos de la Facultad de Psicología.  

.-Conferencia de la Dra Leticia Robles (Universidad de Guadalajara Mexico) sobre Los avatares de la publicación en la investigación cualitativa, en junio de 2019 en la ciudad de Paysandú.

.- Actividades de difusión del CIICS2020 en eventos internacionales:

-37 Congreso Interamericano de Psicología. La Habana, Cuba. 15 al 19 de julio de 2019.

-8° Congreso Iberoamericano de Investigación Cualitativa. Lisboa, Portugal.16-19 julio 2019

– XXX Congreso ALASS.CALASS 2019. Montreal ,Canadá. 22 al 24 de agosto de 2019.

.-Visita académica Dr. Benno de Keijzer (Universidad Veracruzana, México)  del 15 al 20 de octubre de 2019, brindando el curso Investigación en genero y salud: una mirada cualitativa y el conversatorio Hombres: entre el riesgo y el cuidado.

.-Visita académica de Dr. Mauro Serapioni  (Centro de Estudos Sociais, Universidade de Coimbra, Portugal) ,del 17 al 22 de octubre de 2019 para la realización de : 

a) Curso Ciudadanía y participación social en los sistemas de salud. Una perspectiva internacional. 

b) Conferencia abierta sobre Participación social en los sistemas de salud-avances, desafios y aspectos criticos.

 c) Conferencia  Métodos cuantitativos y cualitativos , actividad académica dirigida a posgrados de la Facultad de Ciencias Sociales. 

Otras actividades están planificadas para el 2020.

Conclusiones

Investigación y formación del personal de salud son dos caminos que se entrecruzan permanentemente. No solo en los estudios de grado sino también en los de posgrados, cada vez más necesarios . La interdisciplina por ej. no surge de la mera voluntad de los actores, menos aún de los discursos que la invocan. Su construcción efectiva debe iniciarse en el período de formación del personal mediante interacciones interinstitucionales de las entidades formadoras y continuar retroalimentándose a lo largo de toda la trayectoria laboral. Sin investigación sobre los procesos es imposible actuar eficazmente y generar políticas públicas integrales.

Pero la formación no se limita a los/las trabajadores de la salud, sino que incluye necesariamente a los usuarios y sus organizaciones, a las comunidades y sus diversos actores institucionales y sociales. Fortalecer el accionar social en la salud requiere formación de los actores, de las personas y los colectivos. Esa formación no puede encararse como el aprendizaje simple de conceptos y doctrinas ya elaboradas, sino que exige investigación sobre la realidad, para construir las mejores respuestas. Por eso formación-investigación-acción no son separables, se potencian entre sí  y se necesitan para constituirse.

Existen debates metodológicos de larga data en las ciencias, incluyendo las ciencias sociales y las ciencias de la salud. Bajo la influencia de las corrientes positivistas  la investigación cuantitativa fue considerada el camino privilegiado de la ciencia, en una visión reduccionista cada vez mas cuestionada.  En la actualidad  los planteos más avanzados   proponen un dialogo permanente entre ambas metodologías cuantitativas  y cualitativas.

La perspectiva de derechos aplicada a la salud, significa pensar en las dimensiones e instrumentos para su ejercicio pleno, a través de  un rol activo de los protagonistas, las personas y los colectivos. Allí las metodologías cualitativas tienen una validez incontrastable.

El sector salud no ha sido preparado para liderar una respuesta integral-intersectorial a los problemas de la población  y los trabajadores de la salud deben redefinir su papel para poder  promover activamente la participación de organizaciones y comunidades locales (Helena Espinosa 2001 pp2) . La producción de conocimientos nuevos y mayores sobre estos procesos es un elemento  esencial para que los actores puedan reflexionar, corregir, ampliar, insistir, pensar el largo plazo y también lo cotidiano.

Por eso instancias como el Noveno Congreso Iberoamericano de Investigación Cualitativa en Salud son una gran oportunidad. Su tema central: CALIDAD, ETICA Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL está en el centro de nuestras preocupaciones.

*Rodolfo Levin es Director en Instituto de Higiene-Facultad de Medicina-Universidad de la República

*Pablo Anzalones es Lic. en Educación y Mg en Sociología

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO  febrero 2020

SALUD Y REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES por Pablo Anzalone*

Concebir la salud como un derecho humano fundamental es un punto de partida ético para cualquier política pública. Sin esta definición ética todo lo demás  va para otras direcciones: la salud como negocio, como fuente de lucro, como poder  médico o institucional sobre los cuerpos, como disciplinamiento y control social, como reproductor de las diferencias.

Al mismo tiempo el análisis de los determinantes  sociales de la salud nos lleva ineludiblemente  al plano socioeconómico, ambiental y cultural. Por eso la salud es, sin duda, una construcción social . Hay dos  consecuencias  fuertes de esa concepción : a) la salud requiere políticas intersectoriales con objetivos comunes. b) la salud pasa por el involucramiento activo de la sociedad, por el empoderamiento de las comunidades.

Estos conceptos fundamentales forman parte de todas las definiciones de OPS/OMS  desde la cumbre de  Alma Ata en adelante. Existe una rica experiencia en nuestro país, tanto en la participación social en relación con las acciones y planes de salud como en materia de la intersectorialidad en  las políticas.  Los movimientos de usuarios, las asambleas y ferias de salud, la formación de agentes comunitarios y promotores escolares o juveniles de salud, la creación de Redes de Salud por municipio, junto con Redes de Infancia, de Adultos Mayores, de Ambiente, la cogestión comunitaria de espacios públicos, los dispositivos de SACUDE (Salud, Cultura, Deporte y Educación) son un abanico de acciones, algunas de larga data, otras recientes, que llevan a la práctica aquellos conceptos básicos. La labor de Municipios y Comunidades Saludables es una iniciativa que ha ido creciendo, apoyada en las dos ideas mencionadas más arriba: la participación activa de la sociedad y la intersectorialidad de las políticas, aplicadas en los territorios.

En este marco conceptual ha ido adquiriendo mayor dimensión en todo el mundo el problema de las desigualdades. Como analiza detalladamente Thomas Piketty  en sus obras El capital en el siglo XXI, La economía de las desigualdades, y otras, la desigualdad está aumentando drásticamente en el mundo. En América Latina, luego de una primer década del siglo XXI donde los indicadores sociales mejoraron claramente, se inició un período de retrocesos en este plano.

Desde el sector salud esta situación de mayor vulneración social generó preocupaciones. En septiembre de 2018  la  Comisión de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre Equidad y Desigualdades en Salud de las Américas presentó un  informe con 12 recomendaciones para que los países de las Américas puedan reducir las inequidades y desigualdades en salud en la región.Los principios relacionados  con los determinantes sociales de la salud, el enfoque de la salud basado en los derechos humanos y la estrategia de “la salud en todas las políticas”  tienen un rol relevante en las acciones recomendadas.

En Uruguay desde el año 2005 no solo descendieron sustantivamente la pobreza y la indigencia sino también las desigualdades.  Existió en este período una  simultaneidad  en el descenso de pobreza y desigualdad, con las cifras más bajas de los últimos 50 años. La pobreza pasó de 39,6 % de la poblacíon en 2004   a 8,1 % en 2018. Estos  31 puntos porcentuales de reducción de la pobreza, significan que  un millón de personas dejaron de ser pobres. La desigualdad medida por el Indice de Gini  tuvo un descenso  muy significativo, más de 7 puntos porcentuales, pasando de 45,3 en 2004  a 38 en 2018. Si se corrige este Indice tomando en cuenta las declaraciones juradas a DGI en lugar de la Encuesta de Hogares, el descenso es menor pero sigue existiendo.  Los Consejos de Salarios, el aumento importante del Salario Mïnimo Nacional, los aumentos de salario real y jubilaciones, las políticas sociales redistributivas, la reforma tributaria, son transformaciones que incidieron en esta mejora de la condición social.

Nos interesa remarcar en este artículo que las políticas de salud y en particular la construcción del SNIS han sido uno de los elementos importantes en esa reducción de las desigualdades.

La creación del Fonasa, la definición del PIAS Plan Integral de Atención a la Salud obligatorio, el incremento de la inversión en ASSE, programas como Uruguay Crece Contigo y Jóvenes en Red, y otras acciones han abatido la desigualdad en salud. La participación social ha promovido acciones hacia la igualdad.

La primera estrategia fue la construcción de un fondo único, mancomunado, público y obligatorio (Fondo Nacional de Salud FONASA) y su ampliación gradual. El punto de partida fue la cobertura de salud por la seguridad social  (la antigua DISSE), ampliándola progresivamente desde 600 mil personas cubiertas en 2004 a más de 2.500.000 en la actualidad, más del 73% de la población total.  Esta estrategia  permitió que el aseguramiento y  la protección económica se incrementaran en toda la sociedad, llegando en 2016 a 37% en el decil de mayores ingresos y mas del 80% de cobertura en los cinco deciles con menor ingreso. La equidad en el financiamiento fue uno de los principios rectores del nuevo sistema.

La  inversión en ASSE  creció un 187 % en términos reales entre 2005 y 2017. La brecha en el gasto en salud por usuario entre ASSE y el sector privado, disminuyó mucho en la última década, desde una relación de 3 a 1 a una diferencia a favor del sector privado del 20%, sustantivamente menor aunque  sigue siendo  una desigualdad a tener en cuenta.

También el fortalecimiento del Primer Nivel de Atención es un elemento a destacar en esta perspectiva, con consecuencias sanitarias notorias.

La reducción de la mortalidad infantil es un indicador fuerte de estos cambios, descendiendo de 13,2 cada mil nacidos vivos  a  6,6  la tasa más baja de la historia del país.

El índice de mortalidad materna en Uruguay es 18 mujeres por cada 100.000 nacimientos vivos lo cual destaca en el contexto regional de América Latina, que en el 2015 tuvo como promedio una tasa de  68 muertes maternas por 100 000 nacidos vivos.

De acuerdo al Informe Salud de las Américas 2017 de OPS  en relación con las barreras de acceso a los servicios de salud , Uruguay es el país con el porcentaje más bajo de familias que notificaron haber tropezado con tales barreras entre el 2013 y el 2015. Menos del 1% en Uruguay, seguido de Chile (2,3%) y llegando en casos como  Perú a 19,9%.

Sin embargo estamos hablando de procesos inconclusos. Cabe tener en cuenta que, a pesar de los grandes avances en materia de equidad logrados por el SNIS y  por la mejora en las condiciones de vida de la población,  siguen existiendo resultados sanitarios desiguales entre distintos sectores. 

Si hablamos de  esperanza de vida, mortalidad infantil y varios otros indicadores claves en los cuales se ha avanzado mucho, nos referimos a promedios, que incluyen realidades diferentes. Existen resultados de salud distintos no solo  por razones socio -económicas que tienen una fuerte traducción territorial sino también por desigualdades de género y generaciones, o de tipo étnico.

Ejemplos de ello es que la malnutrición por déficit y por exceso presenta cifras claramente desiguales según el nivel socioeconómico así como el sedentarismo o el desarrollo de actividad física y deportes, en detrimento de los sectores más pobres.

En un contexto de mayor protección social y mejora de la calidad de vida de la población, como el de los últimos 15 años, estos fenómenos tienden a disminuir si hay preocupación específica y acciones concretas para modificar las causas que los generan. Pero persisten en la realidad actual y pueden agravarse.

Por eso la posibilidad de que las políticas públicas prioricen la reducción del déficit fiscal y del gasto público, y supongan que los mecanismos del mercado van a resolver los problemas sociales o sanitarios, abre un peligro de mayor fractura social y  desigualdades más hondas con consecuencias negativas para la salud. 

En un trabajo colectivo realizado el año pasado analizamos  por un lado desigualdades en los factores determinantes de tipo socio-cultural-ambiental y por otro lado desigualdades en el acceso y calidad de la atención.

Desigualdades sanitarias causadas por razones de género:

a) una concepción de la salud de la mujer concebida como “binomio madre-hijo”, reducida a la maternidad y a los cuidados, subestima otros aspectos y derechos. La aplicación efectiva de los avances logrados en varios planos,  por ejemplo, en materia de salud sexual y reproductiva como la IVE Interrupción Voluntaria del Embarazo, aún encuentra diferencias entre las distintas zonas del país.

b) Invisibilización de la violencia contra la mujer. El sistema de salud durante mucho tiempo ignoró los síntomas de violencia contra la mujer y aún hoy muchas veces no sabe como abordar esas situaciones, a pesar de los protocolos existentes y los esfuerzos de capacitación al respecto.

c) El estereotipo de  masculinidad patriarcal conlleva una subestimación de los cuidados de la salud y un distanciamiento del sistema de salud en los varones adolescentes y adultos con ausencia de prácticas de prevención, promoción y control que permita la detección precoz de problemas. Esto se traduce en que casi no hay planes de salud específicos para este sector de la población. El porcentaje de varones que asiste a consultas médicas disminuye al ingresar a la adultez porque según el mandato patriarcal los varones deben demostrar que no son “dependientes” y no precisan del cuidado de otras personas. El mandato social de la sociedad patriarcal sobre  masculinidad es negativo para la salud porque conlleva asimismo asumir más conductas de riesgo y eso se traduce en mayor mortalidad por accidentes de tránsito, mayor participación en situaciones de violencia, mayor cantidad de homicidios (víctimas y victimarios) y de suicidios (la mortalidad masculina por suicidios es 27,9 c/100 mil y para las mujeres es 7,6). Los varones reportan mayores consumos de tabaco y alcohol que las mujeres. El resultado es que la esperanza de vida al nacer para varones (en 2015) es de 73 años mientras que para las mujeres es de 80 años, así como se da una mayor prevalencia de discapacidad en edades menores (entre los 30 y los 49 años) en la población masculina.

d) La comunidad LTGB, y sobre todo la población trans-género, tiene menor acceso a la atención en salud por incapacidad de la mayor parte del sistema de salud  de atender  adecuadamente a esta población y falta de conocimiento de cómo hacerlo. Estos obstáculos se superponen  también con otras barreras, ya que es más difícil para esta población acceder a atención de calidad  cuando se asocia con situaciones de pobreza, estigmatización y exclusión, lo cual es frecuente, o cuando reside en el interior del país.  Un ejemplo positivo es la policlínica para atención específica de esta población en el Hospital Saint Bois, en Montevideo.

Desigualdades por razones generacionales.

a)  Existe una mayor vulnerabilidad sanitaria en la infancia y adolescencia cuyo origen está en la articulación entre generaciones y  desigualdades socioeconómicas. Los  indicadores de pobreza infantil y juvenil  duplican  al promedio nacional.  Aunque en menor medida que en otras épocas las desigualdades sanitarias en la infancia se expresan en mayores cifras de bajo peso al nacer, prematurez y falta de estímulos adecuados para el desarrollo, detección tardía de sus alteraciones y  menor acceso al diagnóstico y tratamiento adecuado y oportuno. En la adolescencia las desigualdades se traducen en mayores cifras de accidentes de tránsito, consumos problemáticos, problemas de salud mental y suicidios.

b) En los adultos mayores la mayor carga de enfermedad se relaciona con las enfermedades no transmisibles que se acumulan a lo largo de la vida por hábitos y contextos no saludables. La soledad es un problema endémico en los adultos mayores, con mayor peso en la población femenina. Más allá de la edad cronológica opera fuertemente el estereotipo que identifica vejez con inactividad, dependencia, deterioro y enfermedad. La sociedad construye e impone ese rol y las personas lo asumen, en perjuicio de su salud.

Accesibilidad: no todos tienen la misma accesibilidad a la atención oportuna de salud, por diferentes causas:

a) Barreras económicas, por dificultades en el pago de copagos, tiquets o tasas moderadoras para la atención ambulatoria,  en los sectores de bajos recursos que tienen cobertura mutual.

b) Barreras territoriales: diferente accesibilidad a especialidades médicas y otras prestaciones dependiendo del lugar donde se vive, debido a la concentración de servicios en el sur del país y en los centros con mayor población. 

c) Barreras culturales relacionadas con los fenómenos de exclusión persistente de personas, familias y poblaciones. La población migrante también debe considerarse en este aspecto.

Una situación especial lo constituye la Salud Bucal, con muchas  prestaciones que no están incluidas en el Plan Integral de Atención a la Salud PIAS. Al depender de los gastos de bolsillo de los usuarios se generan grandes desigualdades en el acceso a la misma.

La calidad de la atención en salud es, asimismo, un gran tema para profundizar.

Las acciones necesarias para eliminar esas inequidades serán motivo de otros artículos.

*Licenciado en Ciencias de la Educación. Doctorando en Ciencias Sociales

Artículo para EL DIARIO MEDICO   Enero 2020

CRISTALES DE FOXDRIN por Milton Romani Gerner*

Escribí “La noche de los cristales rotos” en plena campaña electoral. Tenía, tengo, la peregrina intención de generar una saludable alarma por la irrupción de Cabildo Abierto, que reagrupa a toda la ultraderecha con apoyo ciudadano. Hay cristales que ya se comenzaron a romper en Uruguay. No nos hagamos los desentendidos porque les pasa a otros. Cuando nos toque a cada uno puede ser tarde.

Una frase a la que recurre permanentemente el general retirado Guido Manini Ríos en las mil y una coartadas que tiene que ensayar cuando se lo confronta con las atrocidades: “Hay que dejar de hablar de cosas que ocurrieron hace muchísimo tiempo”. Ocurre que el pasado vuelve, siempre vuelve como vuelven los cuerpos enterrados. Un pasado ominoso, atraído por una prédica de corte fascista que lleva a jóvenes a fotografiarse con el líder, en camisetas nazis, que se cuela en militantes cabildantes que convocan a formar escuadrones de la muerte. Cuando un diputado electo de Cabildo Abierto la emprendió contra el aborto y agredió a las mujeres –“Si te gustó, bancátela”–, el líder dijo: “No fue ofensivo”. Pero agregó, a renglón seguido, que va a revisar toda la agenda de derechos. Defiende a torturadores y desaparecedores. Ataca a la Justicia. Se rodea de militares repudiados por sus vínculos con secuestros y torturas (Eduardo Radaelli y Antonio Romanelli). Su escribano dice, en un paroxismo antirrepublicano, que es un enviado de Dios. Difunde fotos con Jair Bolsonaro. Propone a un médico para ser ministro que contundentemente ha tenido vínculos con el conocidícismo torturador y fascista Martín Gutiérrez Oyhamburo.

El pasado vuelve

No son nuevos estos pujos del nacionalfascismo criollo. Ni las simpatías que Luis Alberto de Herrera y otros tuvieron con la Alemania de Adolf Hitler y la Italia de Benito Mussolini. En una crónica del diario El País del 22 de junio de este año, sobre las elecciones que ganó Gabriel Terra, se anotaba: “En vísperas de las elecciones, el Comité de Vigilancia Económica –una organización que nucleaba a empresarios y hacendados– convocó a un ‘paro patronal’ de 48 horas, en protesta por la iniciativa del gobierno de establecer un salario mínimo, y expresó su apoyo a las candidaturas de Herrera y [Pedro] Manini Ríos”.

La ultraderecha supo brillar en el firmamento de los partidos Nacional y Colorado: Jorge Pacheco Areco, Pablo Millor, Mario Aguerrondo, toda la familia Manini, con varias ramificaciones en grupos de acción directa. Hoy se nuclean en Cabildo Abierto y son un peligro para toda la institucionalidad democrática y para todas las colectividades que han sido perseguidas. Mi intención con la mencionada columna publicada en la diaria, recordando la noche trágica de noviembre de 1938 en Alemania y Austria, y las actitudes valientes de nuestros diplomáticos, fue llegar a la sensibilidad republicana de blancos y colorados. En especial, a toda la colectividad judía. No sé si lo logré. Me alarma mucho más el silencio que los gritos fascistas.

Azul y Blanco: el comando Foxdrin

En 1972 surgió el semanario Azul y Blanco. Promotor del golpe de Estado y difusor de todo tipo de agresiones y canalladas, alentando a los sectores militares y políticos a barrer con todo el arco democrático. No era sólo prédica anticomunista y antifrenteamplista. Era antiliberal, antijudía, antiderechos. No era sólo prédica periodística. Pasaron a la acción. Lo definió muy bien Julio María Sanguinetti, citado en la diaria en un artículo de 2011 que debe releerse. Se había sustanciado un gran movimiento de repudio al psiquiatra y torturador Gutiérrez Oyhamburo, que no se había presentado a una convocatoria de la Justicia.

En La agonía de una democracia: ‬proceso de la caída de las instituciones en el Uruguay‭ (‬1963-1973‭),‭ Sanguinetti escribe: “El semanario Azul y Blanco‭ ‬‬destila todos los miércoles una cuota de combustible para mantener encendida la hoguera.‭ ‬Reniega de las instituciones democráticas,‭ ‬acusa de comunista a todo el que exprese alguna reserva sobre la conducción militar,‭ ‬hace la constante apología del falangismo y exhuma antecedentes históricos del militarismo uruguayo del siglo XIX‭ (‬1875-1886‭)‬,‭ ‬ofrecido como fuente de inspiración.‭ ‬El animador de la publicación es el Dr.‭ ‬Martín Gutiérrez,‭ ‬médico psiquiatra del Hospital Militar,‭ ‬y el redactor responsable el Sr.‭ ‬Diego Ferreiro. [El diario] Acción lo enfrenta duramente y,‭ ‬bajo el título de‭ ‘‬La tatucera gorila’‬,‭ ‬denuncia su incitación al golpe,‭ ‬su inequívoca filiación nazi-fascista y su permanente actitud de difamación para con los hombres públicos del país,‭ ‬especialmente los batllistas y los blancos wilsonistas‭”.

Las conexiones por investigar

En diciembre de 1978, con Hugo Cores, Mariela Salaberry y un equipo clandestino, persistíamos en armar, publicar y difundir un viejo periódico combativo, de la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE) y del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP): Compañero. El primer número del año VII, que resurgía después de los duros golpes del Operativo Cóndor, circuló en octubre de 1977. Su título: “Vientos de amnistía soplan en América Latina”. Su reaparición fue el disparador para que la dictadura decidiera nuevamente operar fuera de fronteras. Universindo Rodriguez, Lilián Celiberti y sus hijos Camilo y Francesca fueron secuestrados en Porto Alegre. El jefe del operativo fue el coronel Eduardo Ferro. Estaban enfurecidos porque reaparecía Compañero. Siguió.

En el número 70, de diciembre de 1978, nos llegaron más informaciones sobre el vil asesinato de la señora Cecilia Fontana de Heber. El atentado, de una crueldad inimaginable, demostraba que la patota criminal que había asolado Uruguay, Argentina y Brasil, que había secuestrado, matado y torturado a miles, no paraba. Arremetía contra todos y todas de la forma más bestial.

Según se recuerda en una nota del portal 180 de marzo de 2009: “En agosto de 1978, Luis Alberto Lacalle recibió tres botellas de vino dirigidas a él, a Carlos Julio Pereyra y a Mario Heber. Eran tres botellas de vino blanco Riesling con una tarjeta que decía: ‘El jueves 31 al mediodía brindemos por la Patria en su nueva etapa’. Esa nota aparecía firmada apenas por tres iniciales: ‘MDN’. Ni Pereyra ni Lacalle abrieron sus botellas. El 5 de setiembre de ese año, la esposa de Heber, Cecilia Fontana, abrió la de su marido. Bebió un pequeño trago que alcanzó para provocarle la muerte de forma casi instantánea, ya que el vino contenía un insecticida de acción fulminante llamado Foxdrin”.

Las investigaciones no avanzaron ni pudieron identificar a los responsables. Me constan los esfuerzos y acciones de Luis Alberto Heber y Carlos Julio Pereyra, quienes tienen todo mi afecto y solidaridad. En 2009 hubo nuevos avances, incluso solicitando documentos al exterior, pero hasta donde se ha sabido, no hubo conclusiones contundentes. Es un caso más que está cubierto por el cerrojo de la omertá y la impunidad. Pero, en todo caso, esas raíces vuelven a mostrar el peligro de la presencia de la ultraderecha, que hoy conforma gobierno.

Es imprescindible reafirmar que con la ultraderecha no hay acuerdo posible, y en eso sepa el Partido Nacional que nos encontrará responsablemente defendiendo la democracia.

En 1978 publicamos en Compañero un artículo titulado “Los criminales están sueltos”: “Lo primero que llamó la atención fue el tono con que al tema se refirió ‘La Mañana’. Para cualquiera que lo leyera resultaba evidente que ya el día 13 de setiembre manejaba más datos que los que habían salido a la luz pública. Después la noticia se empezó a manejar entre los cronistas policiales y ahora ya se maneja en todo el ambiente de la prensa: detrás del asesinato de la Sra. Heber está el grupo de Azul y Blanco y en particular Celio Riet, fascista conocido, que apenas unos días antes del atentado registra una compra de Foxdrin, cuyo destino no ha sido investigado. Junto a él se alinean otros ultrarreaccionarios y fascistas como el conocido torturador Martín Gutiérrez y Felipe Ferreiro, todos ellos de conocida trayectoria antisemita e integrantes del cuerpo de redacción del Azul y Blanco. […] Se sabe asimismo que el grupo ha venido desarrollando en los últimos meses una intensa actividad, intentando, por un lado, ‘castigar’ a algunos de los elementos que habrían abandonado sus filas, y, por otro, haciendo recrudecer los atentados antisemitas[…] Cuentan con cobertura y apoyo desde la Secretaría de Presidencia, desde donde sigue operando uno de los sujetos más tenebrosos del régimen, Luis Vargas Garmendia, ex subsecretario de Interior y señalado como uno de los responsables de los asesinatos de [Zelmar] Michelini y [Héctor] Gutiérrez Ruiz”.

Las implicancias de Martín Gutiérrez en la tortura no son novedad. El vínculo con el doctor Daniel Salinas ha quedado meridianamente claro por los documentos difundidos por varios periodistas, entre ellos Gabriel Pereyra. El doctor Luis Lacalle Pou tiene una gran responsabilidad. La creación de coaliciones tienen algunas lógicas perversas, se podría pensar que inevitables. Llevan a unir todo contra un adversario común.

Pero esto es otra cosa, y lo que hoy se admite con cierta banalidad es el huevo de la serpiente que, cuando ataque, va a atacar a todo el arco democrático. En el mundo y en la región se han envalentonado el odio, la xenofobia, los antiderechos. Eso tiene una lógica destructiva con megalomanía de poder y de desprecio de las instituciones políticas. Lamentablemente, gana la conciencia de hombres y mujeres débiles y envidiosos. Hay que construir desde la política un dique de contención contra esto, que es la barbarie. Lo ha señalado con elocuencia el historiador Gerardo Caetano. Es imprescindible reafirmar que con la ultraderecha no hay acuerdo posible, y en eso sepa el Partido Nacional que nos encontrará responsablemente defendiendo la democracia. Doctor Lacalle Pou, es su turno.

*Milton Romani fue embajador ante la Organización de Estados Americanos y secretario general de la Junta Nacional de Drogas.

Publicado en La Diaria el 19 de diciembre de 2019

EMPATADOS por Adriana Cabrera Esteve*

Además del triunfo de la coalición de derechas el domingo 24, es importante resaltar el final con empate técnico que abrió una coyuntura diferente a la temida por unos y esperada por otros. Los fenómenos son multifactoriales. Por eso no hay que buscar las razones de ese empate solamente en el video de Guido Manini Ríos, ni exclusivamente en el enorme crecimiento de la militancia, ni en la fórmula; fueron más y muchas las causas.

El contexto internacional conformó, sin duda, el escenario electoral más difícil de los últimos años. La avanzada coordinada de la derecha a nivel internacional, las movilizaciones populares con saldos de muertes y lesiones graves en Ecuador, Chile, Bolivia y Colombia, la cacería de dirigentes en Bolivia, el tiro al blanco practicado por los carabineros chilenos, con el resultado de cientos de militantes con lesiones oculares graves, fueron algunos de los sucesos que enmarcaron el proceso electoral uruguayo. Al mismo tiempo, hay que agregarle el uso generalizado de las redes, no ya como un ágora de intercambio de ideas, sino como el conjunto de herramientas para manipular la opinión de la gente. Estos recursos fueron utilizados por los partidos de derecha a lo largo y ancho del globo, junto al control de los grandes medios de comunicación, que machacaron su versión de la vida y el mundo. Y por último, los golpes de Estado a presidentes democráticamente electos como Dilma Rousseff o Evo Morales imprimieron a la coyuntura una sensación de destino insoslayable. Aun ahora, con los resultados a la vista, lo que sucede en otros países sigue siendo percibido como un plan orquestado para la destrucción de los progresismos del continente.

En ese sentido es necesario enriquecer el nivel de los debates. Las críticas a la coalición multicolor deben ser en lo que corresponde, sin sumarnos a la banalización que llevaría a una oposición superficial. De hecho, nosotros también somos una coalición, y lo que la derecha hizo fue aprender de nosotros. En la estructuración y en las estrategias. Critiquemos sus políticas y evitemos la superficialidad.

La incursión de Cabildo Abierto en la política nacional es uno de los componentes más riesgosos del nuevo período, que puede tener como consecuencia la derechización del proceso en base a lógicas militares y con consecuencias militares. Si la guerra es la continuación de la política por otros medios, nuestro papel es evitar la continuación de viejas oposiciones militaristas por medio de la política.

El rol de las encuestadoras fue un factor activo para la desmoralización de la militancia toda, tanto de la dirigencia como de la militancia de base. No es la primera vez que sucede; sin embargo, la escasa diferencia entre uno y otro candidato deja planteada la duda de qué hubiera pasado si las agencias no nos hubieran convencido de que perdíamos. Es muy probable que hubiéramos podido repechar un poco más.

Simultáneamente, la militancia frenteamplista deconstruyó los prejuicios de su dirigencia en lo que refiere a la participación. Una vez más demostró madurez para evaluar la coyuntura y actuar en consecuencia. El conjunto del Frente Amplio (FA) debe reconocer este fenómeno y aprender de él para reconformar una fuerza política capaz de encarar los nuevos tiempos con unidad. Los colectivos recientemente creados, los comités, las redes, viejas y nuevas formas de organización se potenciaron mostrando una capacidad de delinear estrategias electorales. Hubo a lo largo de estos 15 años un traslado de saberes y compromisos a los trabajadores que implementaron los programas del FA en cada una de sus áreas. Nadie mejor que las y los arquitectos para enumerar todas las obras edilicias que se habían realizado, nada mejor que las y los trabajadores de la salud para relatar cómo se había implementado el Sistema Nacional de Salud, nada más elocuente que las y los trabajadores de la cultura para reconocer la recuperación de teatros en todo el país y las políticas impulsadas por el Ministerio de Educación y Cultura, que permitieron a cientos de artistas, por primera vez, vivir de su trabajo.

Durante estos años, la movilización popular dio muestras de reservas morales y de energía que el FA no supo o no pudo articular con su propio accionar político en la base y en los territorios.

Los avances programáticos en estos 15 años han creado, en algunos aspectos, una nueva cultura en el pueblo uruguayo, a tal punto que la coalición de derechas se vio obligada a prometer que no habría retroceso en la agenda de derechos. Lejos de pensar que sólo hubo mejoras económicas, debemos reconocer que se hizo un proceso de enseñanza-aprendizaje en materia de derechos reclamados por la sociedad, por ejemplo, por el feminismo y la comunidad LGTBI, y reconocidos y legislados por los gobiernos frenteamplistas, que implicó un cambio cualitativo de relevancia para la sociedad uruguaya actual. En ese plano, logramos, en parte, lo que nos propusimos: que los valores impulsados se convirtieran en cultura. En otros campos, por el contrario, el FA no logró evitar que la derecha reconstruyera un relato en el que ella no aparecía como responsable de la crisis del 2002 y las percepciones de grandes sectores de la población evolucionaron hacia valores más conservadores. No pueden subestimarse a futuro las campañas orquestadas, con muchos recursos y respaldos internacionales, para promover el miedo, la xenofobia, la aporofobia, el odio al feminismo y a la izquierda.

Hubo errores de la presentación electoral, básicamente porque se pensó que el quid era ganar votos de centro y que para eso se debía empatizar con el ciudadano medio que valora a la persona trabajadora, exitosa incluso a contracorriente, y buena gestora. Ofrecer certezas fue el leiv motiv de la presentación electoral. Y tener un candidato que pudiera hacerlo. Una de las debilidades de esa estrategia fue que no generaba empatía con las grandes mayorías de trabajadores y trabajadoras, que son, por lo general, poco o nada exitosos, aunque se rompan el alma trabajando.

Los cambios en los comandos de las campañas dieron la imagen de una campaña errática. Sin embargo, hay que reconocer puntos altos: la Ola Esperanza consiguió levantar el estado de ánimo de los frenteamplistas, logrando niveles de movilización no previstos hasta ese momento, y el Voto a Voto supo dar en el clavo con las necesidades del discurrir de la campaña en el último período.

El desgaste de 15 años de gobierno, con escasa participación de la fuerza política en su rol pedagógico, como promotor de nuevas políticas y como agente de los cambios, se puso en tensión en este último período. Recordemos que las grandes convocatorias a la movilización popular durante estos años no provinieron del FA sino de las iniciativas populares: voto rosado, el No a la Baja y el No a la Reforma, las marchas del 8 de marzo y el 25 de noviembre, del 20 de mayo y la Marcha de la Diversidad. Durante estos años, la movilización popular dio muestras de reservas morales y de energía que el FA no supo o no pudo articular con su propio accionar político en la base y en los territorios.

Es necesario incorporar al análisis el rol que jugó la renovación generacional. Con los tres principales líderes en edad de no renovar su mandato, a diferencia de lo que ha sucedido en otros países de la región, el FA puso en la escena política a varios líderes y liderezas capaces de disputar la centralidad de la conducción política. Sin embargo, hay que reconocer que la construcción de nuevos dirigentes no es un proceso que se pueda realizar de un día para otro. Los liderazgos se cocinan a fuego lento y requieren tiempo. Nuestra militancia estuvo a la altura del desafío.

La cercanía entre militantes, ya sea de dirigentes como de las bases, y la población en su conjunto fueron las claves para lograr la votación del 24 de noviembre. Miles de mujeres y hombres y un enorme conjunto de jóvenes lucharon por el FA, por su proyecto de cambios, y pusieron en valor lo mucho que se había avanzado. El hipercriticismo idiosincrático uruguayo tuvo que rescindir su estoicismo y dejó lugar a una mirada más profunda y abarcadora de nuestra realidad, conscientes de que la fuerza política está conformada por personas diversas que quieren un mundo mejor.

*Adriana Cabrera es escritora y fotógrafa.

Publicado en La Diaria el 5 de diciembre de 2019 

LAS ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES Y LOS OBJETIVOS SANITARIOS NACIONALES 2030 por Pablo Anzalone*

En períodos  de incertidumbre es necesario seguir pensando y haciendo  hacia los rumbos que el país necesita. La creación del SNIS nos planteó el desafío de actuar proactivamente sobre los principales problemas de salud  en lugar de limitarnos a una atención a demanda. Por eso es fundamental  reflexionar sobre los Objetivos Sanitarios Nacionales OSN 2020-2030.  Si el SNIS y más aún la sociedad uruguaya toda, no definen bien dichos objetivos y las líneas de acción para alcanzarlos, habremos retrocedido significativamente.

Varios de los OSN  deberán estar referidos a las Enfermedades No Transmisibles ENT.

 Las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares,  el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas, llamadas ENT, son las principales causas de muerte  en Uruguay  y también en toda América.  Causan alrededor del 80% de las muertes en la región, y en particular inciden en la mortalidad temprana: 39% de las muertes  se producen en personas menores de 70 años. 

Un trabajo muy reciente de OPS [1]  pone el énfasis en que esas muertes prematuras pueden abatirse con una adecuada detección, atención y tratamiento. Pero  sobre todo remarca  que las ENT pueden prevenirse actuando sobre sus principales factores de riesgo: el consumo de tabaco, el consumo nocivo de alcohol, la alimentación poco saludable y el sedentarismo. A estos 4 grandes factores de riesgo se suma actualmente la contaminación del aire como quinta causa de las ENT. Asimismo, se incluye la salud mental dentro de la agenda global de las ENT, denominada 5×5 para referir a 5 enfermedades y 5 determinantes.

En  2016  la probabilidad de morir a causa de una de las cuatro ENT principales, entre los 30 y 70 años, fue del 16,7 %  en Uruguay, mientras en la región de las Américas era de 15% (18% en los hombres y 13% en las mujeres) , disminuyendo desde el año 2000  cuando alcanzaba al 19% (23% en los hombres y 16% en las mujeres).  Nuestro país tiene una gran concentración de su mortalidad originada en las ENT y sobre todo en las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares,  los tumores y las enfermedades del sistema respiratorio, que superan el 60% de las muertes. Entre 2005 y 2016  la mortalidad por causas cardiovasculares descendió 13,8%  en todas las edades y  27,5%  entre 30 y 69 años [2] .

Estamos hablando de la mayor parte de los costos evitables de atención sanitaria, con consecuencias que significan una gran carga social y económica para la sociedad, ahondando sus desigualdades, comprometiendo su bienestar y  perspectivas. En Uruguay la evolución demográfica y epidemiológica tienden a agravar esta situación.

Fijarse objetivos en materia de salud, es un buen criterio para orientar y evaluar las políticas. Para lograr reducir la mortalidad temprana y avanzar hacia un “envejecimiento con salud”  son necesarias  políticas intersectoriales de fuerte carácter preventivo y de promoción de salud.

Por la relevancia del tema alimentación en relación con las ENT  es imprescindible un Plan Nacional de Alimentación Saludable. A partir de marzo de 2020 la implementación del etiquetado frontal es una gran oportunidad  para generar un cambio cultural que disminuya el consumo de “comida chatarra”, es decir aquella con “excesos”. La regulación de la publicidad, la prohibición de la publicidad engañosa, dirigida a la infancia y la aplicación de tasas o impuestos a los productos con altos contenidos de sodio, grasas y azúcares, complementan el etiquetado por “excesos”. Los planes de educación en materia alimentaria y nutricional a nivel de centros educativos, de policlínicas y colectivos comunitarios son parte necesaria de un plan global. En el mismo sentido está bueno el impulso a huertas escolares, huertas urbanas y huertas comunitarias. Debemos estimular la producción familiar de alimentos, incluyendo lo agropecuario y la pesca artesanal, generando agro-cadenas. El  Plan Nacional de Agroecología  aprobado por ley es un rumbo claro en este sentido, incluyendo una preocupación central por evitar la contaminación ambiental  y garantizar la sustentabilidad de los recursos naturales. Esta preocupación es  cohererente con las políticas referidas al  Cambio Climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La cantidad de pérdidas y desperdicios de alimentos puede abatirse si se aplica una planificación racional  en toda la cadena productiva.

En relación con el tabaquismo la estrategia aplicada  ha demostrado ser exitosa y es de todo punto de vista relevante su continuidad, jerarquizando la población femenina  dentro de las campañas. Ningún paso atrás en este plano, que ha prestigiado al país en el escenario internacional y está generando mejores resultados sanitarios.

Necesitamos una política más fuerte en relación con el consumo problemático y la dependencia respecto al alcohol, la ingesta desde edades tempranas y la baja percepción del riesgo. Para ello es necesaria una mayor regulación de la oferta, además de influir sobre la demanda a través de campañas educativas. Como aspecto exitoso puede mencionarse el cambio de hábitos respecto  al consumo de alcohol y el manejo de vehículos, que debe preservarse evitando dar señales contradictorias.

Como en el caso del tabaco o el alcohol la regulación estatal de la marihuana es un camino de avance en términos sociales y sanitarios. Las lógicas prohibicionistas y represivas han producido efectos peores que las drogas que pretendían combatir. Uruguay marcó un camino con resultados positivos también en este plano y habrá que defenderlo. 

El estímulo a la actividad física saludable y la reducción del sedentarismo es otra línea de prevención importante. Para ello debemos continuar incrementando la cantidad de gimnasios al aire libre, de espacios públicos integradores, en diferentes barrios, en particular aquellos con carencias socio económicas. Allí el sedentarismo es peor.  La bicicleta es un medio de transporte versátil  que sirve para el esparcimiento y la recreación, el deporte o el traslado a los centros laborales o de estudio. Promover su utilización requiere ciclovías, facilidades de acceso y estacionamiento seguro.  El automóvil individual por el contrario no debe incentivarse, ya que es la forma de transporte más sedentaria y contaminante.

Actualmente  existen una amplia gama de dispositivos tecnológicos  favorables a los hábitos saludables, que registran parámetros biológicos de sus usuarios. Con la salvedad de no generar una medicalización mayor de la vida cotidiana, no está mal pensar en el uso de estas tecnologías.

Estas políticas intersectoriales  necesitan de los tres niveles de gobierno, actuando coordinados, complementando esfuerzos.  La estrategia de Municipios y Comunidades Saludables es una buena forma de implementar las alianzas en cada territorio, promoviendo la participación social y comunitaria como protagonista de las transformaciones. La planificación local participativa es una herramienta fundamental y muy efectiva. Los  municipios son un actor a valorizar en las políticas de salud.  Hay muchas experiencias en este sentido, que no siempre se conocen, ni generan los aprendizajes y las sinergias posibles. Junto a la definición de objetivos nacionales importa la adecuación territorial de los mismos. A su vez la rendición pública de cuentas y las evaluaciones periódicas  son criterios para retroalimentar la planificación, comprometiendo a los actores para nuevos logros.

Al mismo tiempo que se profundizan las políticas sobre los determinantes de las ENT  los servicios de salud deben  adecuarse  a la  perspectiva  epidemiológica y demográfica  para dar una atención integral, jerarquizando el diagnóstico temprano, el tratamiento oportuno, la rehabilitación y reinserción.

Si asumimos que la discapacidad y la dependencia de cuidados son prevenibles en gran medida, ésta  es una prioridad de los sistemas de salud (Informe “Cuidados de Largo Plazo: El Desafío para las Américas”OPS 2019[3]) . En Uruguay el Sistema Nacional de Cuidados ha avanzado en la creación de Centros de Día, un dispositivo de carácter preventivo que articula distintos actores locales. Vamos a necesitar muchos y de diverso tipo. Tanto el SNIS como el SNC tienen un desafío conjunto.

Ninguna de estas políticas son posibles si hay un ajuste regresivo del presupuesto de salud o de cuidados. Pretender ahorrar en estas inversiones es condenarse a gastar mucho más tratando de hacer frente a las consecuencias sanitarias y sociales de las ENT.

Seguir trabajando para defender y profundizar los cambios en la salud, estar alertas, evitar retrocesos,  promover nuevas iniciativas, generar acuerdos, incrementar la participación social, son verbos adecuados a la etapa que se abre.


[1]    Organización Panamericana de la Salud. Las ENT de un vistazo. Washington, D.C.: OPS; 2019.

[2]MSP 2018.  Actualización sobre las Enfermedades No Transmisibles en Uruguay. Sistematización a setiembre 2018c

[3]OPS 2019  Cuidados de Largo Plazo: el desafío para las Américas

* Licenciado en Ciencias de la Educación. Doctorando en Ciencias Sociales

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO  diciembre 2019

LECCIONES APRENDIDAS por Daniel Parada*

Sin dudas, la del 24 de noviembre fue una derrota con sabor a triunfo. Si bien tuvimos una derrota electoral, obtuvimos una victoria política; se juntaron cinco partidos de todas las ideologías (del centro a la ultraderecha) con un fin común: sacar al Frente Amplio (FA) del gobierno e imponer nuevamente el modelo neoliberal en nuestro país. Su campaña comenzó apenas ganadas las elecciones de 2014, llena de mentiras e imprecisiones. En comunión con los grandes medios de comunicación, lograron imponer la idea de un país en crisis, de caos, desorganización, instalando la alarma pública y la percepción de la necesidad urgente de un cambio.

El FA logró remontar una diferencia de 15 puntos, para perder sólo por un punto y poquito, pero considero, sin embargo, que realizar el análisis desde el sentimiento de derrota con sabor a triunfo es un error. Porque sin duda es una derrota, démosle el color que le demos.

Esta derrota electoral nos da la oportunidad de profundizar en el análisis de las causas por las cual se produce. Las victorias tienden a ocultar debilidades. Y algunas de las causas de la derrota ya estaban presentes en los triunfos de 2009 y 2014.

Es fundamental encontrar cuáles fueron la causas, porque el futuro nos obliga a corregirlas. Para ello creo pertinente aclarar dos cosas. Una, que no podemos analizar sólo la campaña electoral o las condiciones del candidato, sino que debemos analizar todo el período, los últimos diez años, por lo menos, y ver qué nos pasó. Y la otra es que como militante frenteamplista asumo cada uno y todos los errores como propios, no quedando por fuera de ninguno de ellos.

Aclarado esto vemos que existieron causas internas y externas, pero sólo nos ocuparemos por ahora de las primeras. Se cometieron errores en el gobierno porque muchas veces se puso piloto automático. En salud, si bien hubo importantes y sustantivas mejoras en materia de infraestructura a lo largo y ancho del país, seguimos estancados en otros aspectos, como no “fonasear” la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), demoramos en la instalación de concursos, mantuvimos el corralito, hablamos del cambio de modelo de atención y en las propuestas económicas seguimos favoreciendo a los médicos, sobre todo cedimos ante el Sindicato Anestésico Quirúrgico (SAQ) en detrimento de los no médicos, lo que hizo muy difícil cambiar el modelo. En educación no logramos avanzar en nuevas propuestas pedagógicas y nos centramos en problemas didácticos. No logramos profundizar sobre el problema de la tenencia de la tierra y su extranjerización. Manejamos mal temas de naturaleza ética que implicaron a algunos compañeros. El caso Pluna que no fue bien transmitido y no le quedó claro a nadie. Tuvimos dificultades claras en comunicar las políticas en seguridad y desgastamos al ministro con diez largos años en el cargo, habiendo hecho una muy buena gestión.

Podríamos dar muchos ejemplos más. Esto no invalida los excelentes logros que sí tuvo el gobierno, mérito de sus políticas: bajó la pobreza a 8,4%, la indigencia a 0,17%, hubo un incremento en promedio del salario real del orden de 56%. Se evitaron los impactos recesivos de una crisis económica global y regional. El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) desarrolló excelentes planes. La reforma tributaria, la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), el seguro de salud (Fonasa), la cobertura de salud a más de 2.500.000 de usuarios, la disminución del IVA, el cambio de la matriz energética, el desarrollo de la infraestructura productiva, entre otros, son inmensos logros del FA en su gestión.

No fuimos capaces de construir el relato del cambio social y de defender en la calle día a día los logros del gobierno.

Pero entonces cometimos otro error y es que el FA ni desde el gobierno, ni como partido, fue capaz de dar la batalla ideológica en territorio para que la gente fuese comprendiendo estos logros y enamorándose de la propuesta de un Uruguay más solidario, equitativo y humano. No fuimos capaces de construir el relato del cambio social y de defender en la calle día a día los logros del gobierno. La disociación gobierno-partido fue un grave error, porque llevó a que fuera quedando solo el gobierno, sin darnos cuenta del papel que tiene que cumplir el partido. Por supuesto que existieron acciones de respaldo, pero no fueron metódicamente planificadas y mantenidas en el tiempo.

En determinados momentos confundimos los roles y los objetivos; estábamos más preocupados por la distribución de los cargos de gobierno de acuerdo a los votos que habíamos obtenido, que de ocupar los cargos con los más capaces, en los lugares de mayor responsabilidad, para poder cumplir con una excelente gestión y la adecuada aplicación del programa. Yo sé que muchas voces se levantarán contra esta postura; sobre todo, dirán que no es el momento, pero así venimos, nunca es el momento. Por el contrario, pienso que es el momento de empezar la autocrítica, sin buscar culpables individuales, haciéndonos cargo cada cual de la cuota parte del fracaso, de acuerdo a nuestras responsabilidades. Digno fracaso, sí, pero fracaso al fin. Seguir discutiendo, con el objetivo de superar debilidades, con espíritu constructivo y, en paralelo, organizarnos para dar una fiera batalla para ganar la mayor cantidad de intendencias posibles en mayo.

Recuperar la calle debe ser un objetivo, fortalecer los comités de base, las coordinadoras, analizar por qué se vaciaron, cómo se da la dinámica de poder entre los grupos, abrir otros espacios de integración para el trabajo político permanente, crear unidades de trabajo por temas que funcionen todo el período y que puedan hacer el seguimiento de lo que va a hacer el gobierno multicolor, que se integren los profesionales en diferentes áreas de la estructura. Comité funcional por área con voz y sin voto. Implementar talleres de formación general y de temas específicos para la formación de nuestros militantes. Se debe asegurar la participación de las bases militantes y los canales que garanticen la toma de decisiones. Facilitar la horizontalidad y el intercambio de propuestas e ideas.

Debemos también abocarnos a pensar en un nuevo modelo productivo, no basado en las reglas del libre mercado, que vaya cambiando la estructura social, debemos ser audaces sin dejar de reconocer lo difícil de la tarea. Es necesario, si queremos el cambio social, cambiar las cabezas y no seguir reproduciendo el mismo modelo de sociedad y de comportamiento social.

Estoy convencido de que autocriticarnos con propuestas de cambio, y no simplemente haciendo catarsis, fortalecerá la militancia para mayo, porque mostraremos que somos capaces de mirar adentro con fraternidad y sinceridad, buscando siempre la unidad en la diversidad y pensando un proyecto de sociedad que nos enamore a todos para pelear por él, hasta dar nuestro último aliento.

*Daniel Parada fue profesor agregado de Medicina de la Universidad de la República.

Publicado en La Diaria el 5 de diciembre de 2019 

EL DÍA DESPUÉS DEL BALOTAJE por Pablo Anzalone

Los resultados del balotaje generaron una situación política inédita en el país. Un empate técnico estaba fuera de las previsiones de todas las encuestadoras y, por esa misma razón, de todos los actores políticos. Aunque sea previsible que, de todas maneras, Lacalle mantenga esa pequeña ventaja en el escrutinio de los votos observados, el escenario cambió mucho.

Tuvieron que crear una coalición de cinco partidos para poder disputarle el gobierno al Frente Amplio (FA), tragando muchos sapos, redactando cuidadosamente un programa que evitara los puntos polémicos, ocultando los contenidos de la ley de urgencia que proponen, haciendo grandes esfuerzos para no cometer errores. Obtuvieron una primera vuelta en la que los cinco partidos juntos superaban el 54% del electorado. Sin embargo, contra todos los pronósticos, el resultado del balotaje fue extremadamente parejo. Los coaligados bajaron en su votación y el FA creció, superando las expectativas.

Todos los análisis coinciden en que la movilización frenteamplista fue uno de los factores fundamentales de este resultado. Pero lo más importante es que la propia gente se reconoce como factor decisivo, reafirmándose anímica y políticamente. Ya durante octubre la movida de los frenteamplistas fue gigantesca, llenando de banderas las casas, las calles, los barrios y las ciudades, recomponiendo el vínculo con grandes sectores de jóvenes, superando ampliamente a la coalición en presencia y entusiasmo. No cabe duda de que el FA incrementó su votación por estas miles y miles de personas que se involucraron en la acción política. No alcanzó para un resultado mejor, no hubo mayoría parlamentaria y el escenario hacia el balotaje se complicó. Pero en términos políticos se generó un fenómeno que fue más allá de los votos obtenidos y que lo llevaron a ser una vez más la primera fuerza política del país. El resultado del 27 de octubre fue un balde de agua fría porque difería de las expectativas. Pero en muy pocos días comenzó a surgir una forma nueva de movilización, y la autoconvocatoria de los jóvenes fue la primera señal. Se crearon colectivos autoconvocados de la sociedad civil, gente de la cultura, el deporte, la educación, trabajadores de la salud, arquitectos, economistas y otros.

Vale la pena señalar varias características novedosas de esta movilización:

  1. Se formaron grupos en las redes que llegaban a varios miles de integrantes en cuestión de días, en un clima de entusiasmo y adhesión convencida.
  2. El grueso de estos colectivos son personas sin militancia activa en este período y en muchos casos que nunca habían tenido un compromiso partidario. Se amplió la base de movilización confluyendo con las estructuras sectoriales o los comités y coordinadoras del FA.
  3. Si bien la convocatoria surgía de identidades profesionales o laborales, no tuvo un sesgo corporativo.
  4. Rescataron los logros de los últimos 15 años en cada sector y también apoyaron las propuestas de profundización y de cambio para el próximo período.
  5. No se limitaron a declaraciones públicas o a la reafirmación de su identidad, sino que participaron o promovieron ellos mismos barriadas, actividades en plazas, conversaciones puerta a puerta, hicieron placas, videos, desarrollaron argumentos propios con un lenguaje renovado.

Estos colectivos y muchísimos jóvenes fueron el alma de la campaña Voto a Voto, que en lugar de apostar centralmente al desempeño de los dos candidatos, puso el énfasis en lo que podían conseguir los frenteamplistas que se movilizaron en todo el país. Las encuestadoras no supieron medir los efectos de esta movida, y en la última semana lograron crear un clima de “inevitabilidad” del triunfo de Luis Lacalle Pou, que los resultados desmintieron categóricamente.

El video de Guido Manini Ríos, el editorial de la revista Nación reproducido por el Círculo Militar y la amenaza del Comando Barneix generaron un rechazo muy amplio, de movimientos sociales y colectivos frenteamplistas, ante el silencio estruendoso de la dirección blanca y colorada. La indignación que despertaron esas intervenciones llenas de ideología antidemocrática que apoyaban a Lacalle, jugaron en su contra. La enorme mayoría de la población no quiere volver a la dictadura ni a las retóricas que fundamentaron su accionar. El repudio fue posible porque se había construido una amplísima movilización política; ambas explicaciones del resultado electoral no se contraponen.

Todos los discursos del 24 tuvieron que reconocer las dos mitades que el resultado arrojó y apelar a contemplarlas en las próximas políticas públicas. No hay lugar a la soberbia de ninguno de los actores.

Para el FA se inicia un proceso de reflexión sobre las perspectivas del país, que tome en cuenta la experiencia de estos 15 años de lucha política y de gobierno para pensar las próximas décadas. Con cabeza unitaria, crítica y autocrítica. Importa mucho sostener los vínculos con los “frenteamplistas de a pie” y seguir ampliando el diálogo con la gente. Esa capacidad de escuchar, dialogar y “hacer junto con otros” es la esencia de la “acción política permanente” de la población, una seña de identidad que se ha debilitado con la reducción de la política a la gestión de gobierno. La movilización alcanzada y el Voto a Voto dejan esa experiencia colectiva de diálogo, de trabajo en redes, como estrategia de acumulación. Las formas de acción política y de organización para el próximo período deberán tomarla muy en cuenta.

Las elecciones departamentales y municipales son una instancia fundamental en el nuevo escenario del país. No sólo por el mapa político, sino por las posibilidades de construir nuevos avances en derechos y en calidad de vida junto con las comunidades, enfrentando todo intento de retroceso social y cultural. Recrear la movilización alcanzada en noviembre será un factor clave para estas batallas.

Pablo Anzalone es licenciado en Ciencias de la Educación y Magister en Sociología. Fue director de Salud de la Intendencia de Montevideo.

Publicado el 27 de noviembre de 2019  en La Diaria