CORONAVIRUS: una mirada desde la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir (I) por José León Uzcátegui*

El coronavirus: síntoma macabro de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir

“La peor enfermedad es la vida que llevamos” G. R. Ochoa

José León Uzcátegui*

Un mundo asombrado, desconcertado. Una ciencia perpleja, una sociedad- mercado descalabrada, gobiernos sin brújula, poblaciones encarceladas voluntariamente o amenazadas por el Estado con medidas obligantes de distanciamiento, aislamiento, o cuarentena. Una pandemia con amenazas de miedo y de muerte, en la cual reina la incertidumbre. El culpable: una nano partícula invisible, el coronavirus. Receta universal para derrotarlo: quedarse en casa, lavarse las manos, usar mascarilla. Los análisis e interpretaciones, abonados por el encierro involuntario, pululan y dan lugar a todo tipo de especulaciones o de presunciones, la mayoría de ellas sin fundamento. La omnipotencia y el narcisismo humano puestos en duda. Pareciera que la tierra no nos pertenece, que nosotros le pertenecemos a la tierra y estamos violando sus leyes. La salud mental individual y colectiva luce en grave peligro.

Desde la Medicina Social y la Salud Colectiva se han hecho aportes valiosos para entender el significado y las consecuencias de lo que los medios masivos de información presentan como la mayor catástrofe sanitaria en los últimos 100 años (estamos condenados a una pandemia cada 100 años?), y hasta grupos religiosos la muestran como el castigo divino por culpa de una humanidad pecadora.

En estas líneas presentamos algunas reflexiones sobre la pandemia desde la perspectiva de la Salud Mental Colectiva y el Buen Vivir.

El origen del mal

Nada claro sobre el origen de esta minúscula partícula mortífera que aterroriza el planeta, sin distinguir clases, ni sexos, ni razas. Es probable que pasen muchos años antes de saber a ciencia cierta cómo fue el comienzo de este virus, o algunos documentos secretos desclasificados lo develen, o quizás nunca se sepa. Para algunos se trata de un hecho natural, como sucede con cualquier otro germen, una nueva mutación de un virus (en este caso del coronavirus) que provoca una enfermedad (esta vez el COVID-19). Para otros es la consecuencia de una relación hombre-naturaleza, que regida por intereses mercantiles está desencadenando demonios de la madre tierra. Otros aseguran, y muestran pruebas de ello, que se trata de una pandemia advertida por organismos técnicos (OMS) o por políticos y gobernantes (Bush, Obama) y hasta por empresarios (Bill Gates, Rotshild) que desde antes de aparecer este virus ya lo habían anunciado; amén de la predicción hecha por algunos videntes y astrólogos, o las profecías de Nostradamus que se estarían cumpliendo, sin faltar la posibilidad de la mano perversa de algún extra-terrestre en el asunto. Se añade también la guerra bacteriológica, afirmando que fueron laboratorios del imperio norteamericano que generaron el virus ante el peligro de una nueva potencia amenazante como lo es China y lo ”sembraron” en ese país para provocar el descalabro de esa economía pujante; o viceversa, se trata del virus “chino”, creado en laboratorios de Wuhan (ciudad donde apareció inicialmente) para provocar la enfermedad, con sacrificio de algunas vidas perfectamente tolerable para un país de 1.400 millones de personas, y luego diseminarlo por el mundo, particularmente hacia los EEUU y así salir gananciosos en términos mercantiles, técnicos y políticos. En fin, una situación en la cual lo único que parece claro es la confusión,…. y la insanía mental de unos pocos amenazando con propagarse. He allí nuestro primer tema de Salud Mental Colectiva.

Otra mirada sobre las pandemias

No es la primera ni va a ser la última. Las cinco pandemias más letales a lo largo de la historia moderna han sido: Viruela, Sarampión, la mal llamada ‘gripe española’ de 1918, la peste negra, y el VIH. La Viruela se calcula que mató a 300 millones de humanos; el sarampión, otro virus que ya ha cobrado la vida de unos 200 millones de personas; la ‘gripe española’ de 1918 que mató en apenas dos años unos 80 millones; la epidemia de peste negra que asoló a Europa a mediados del siglo XIV matando unos 50 millones de seres; el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que si no se trata mata al 80% de los infectados , a finales de 2016 había en el mundo unos 36,7 millones de personas infectadas por el VIH; todo esto según cifras de la OMS. Más recientemente, en 2009 con la gripe H1N1, en 2014 y 2019 con los brotes de Ébola en África Occidental y en la República Democrática del Congo, y en 2016 por el virus Zika, sin ser declaradas pandemias, estos virus provocaron miles de miles de muertes. Ninguna ameritó estados de emergencia o cuarentenas. No menos significativos, los decesos por enfermedades como tuberculosis, paludismo, diarreas (shigellosis), influenza, sarampión, cáncer, las muertes evitables por desnutrición, muertes maternas, los decesos por accidentes de tránsito, por violencia y por consumo de drogas, lícitas o ilícitas, las cuales forman parte de una morbi-mortalidad que produce millones de muertes prevenibles y/o evitables cada año. Para ello ninguna alarma, ningún estado de alerta. Las cifras son aterradoras. Mueren DIARIAMENTE en todo el mundo por cáncer: 26.300; tabaquismo: 22.191; aire contaminado: 13.700; alcoholismo: 7.671; neumonía: 7.623; diarrea: 4.383; VIH: 2.739 (ALAMES, 2020). Solo la malaria afecta entre 230 a 250 millones de personas al año y, de ellas, mueren 1.375 al día. Más de 800 millones de personas padecen de desnutrición crónica en el mundo. Y ningún titular en los medios ni en las redes generando miedos por ello….

Ni que hablar de las amenazas y daños que se producen impunemente día a día contra la Naturaleza y contra los animales en todo el planeta, sin que se declaren alarmas de ningún tipo. Las emisiones recientes de gases de efecto invernadero son las más altas de la historia; muchos de los cambios observados que provoca no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. Se han alcanzado unas concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso sin parangón en por lo menos los últimos 800.000 años. Los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida han ido perdiendo masa, los glaciares han continuado menguando en casi todo el mundo. El derretimiento de los glaciares pone en riesgo la vida de la sexta parte de la humanidad que depende de ríos que se originan en glaciares. Se han observado cambios en muchos fenómenos meteorológicos y climáticos extremos. Es muy probable que las olas de calor ocurran con mayor frecuencia y duren más, y que los episodios de precipitación extrema sean más intensos y frecuentes en muchas regiones. El océano se seguirá calentando y acidificando, y el nivel medio global del mar continuará elevándose. Nuestro clima ha cambiado a mayor velocidad, los océanos se han acidificado y han desaparecido biomas enteros. Entre los años 1970 y 2012, sólo 42 años, la abundancia poblacional de vertebrados sufrió una disminución de 58%. Se están extinguiendo 150 especies animales al día, la mayor pérdida de diversidad biológica desde que desaparecieron los dinosaurios. Hay una mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos: huracanes, inundaciones, olas de calor, incendios forestales, sequías prolongadas, procesos de desertificación y pérdida extendida de tierras agrícolas y pecuarias. Desde mediados del siglo XIX, el ritmo de la elevación del nivel del mar ha sido superior a la media de los dos milenios anteriores, lo cual está conduciendo a la desaparición de islas habitadas. Las ciudades costeras en todo el planeta están en riesgo severo. Sistemas ecológicos completos pueden colapsar. Hay una pérdida de la variedad de semillas de alimentos básicos como trigo, maíz, soja, papa y el control que sobre éstas tienen en forma oligopólica unas pocas transnacionales. Existe un masivo colapso de la población de insectos en el planeta, causado por la acción humana. Se ha provocado una contaminación en gran escala de tierras y aguas por el uso de agrotóxicos en la agricultura. La elevación de la temperatura de los mares y su acidificación está deteriorando los arrecifes de coral con sus dañinas consecuencias. El uso de fertilizantes, pesticidas, maquinarias y la destrucción de los suelos provocan algo más de la décima parte de los gases invernadero (Lander, 2020). Todo esto no es producto de ninguna maldición ni castigo divino. Los responsables están identificados, tienen nombre y apellido, convictos y confesos. Psicópatas y sociópatas, gobernantes y amos del mercado mundial ponen en peligro la vida. Una verdadera pandemia ecocida planetaria. Quién amenaza con poner fin a la vida sobre el planeta?. Un segundo tema fundamental de Salud Mental Colectiva.

El momento histórico-político, el advenimiento de una crisis civilizatoria y el coronavirus

Si algo caracteriza este momento histórico es la pugna EEUU-China. EEUU, un imperio en decadencia, como lo muestran múltiples indicadores: es el país con la deuda externa más grande del mundo, deuda impagable; el poderoso dólar, gracias al acuerdo de Breton Woods de la post-guerra, es la única moneda que no tiene respaldo alguno y se imprime por billones alimentando la fantasía de riqueza de millones de seres; el costo de la mano de obra en EEUU es muy superior a la de cualquier país asiático, donde se radica hoy el capital transnacional, mientras la mercadería china invade el mercado norteamericano; el balance comercial de los últimos dos años, por primera vez después de la post-guerra es favorable a China. Y del otro lado, China que se asoma como la nueva potencia mundial…capitalista. A su lado Rusia y la India.

El coronavirus no provoca la crisis económica que estamos observando, esta ya se venía incubando y expresando en la última década. En el mundo post-pandemia un nuevo orden económico mundial encabezado por China se avizora.

Sin embargo, la crisis no es solo ésta, va mucho más allá. El coronavirus vino a develar elementos que desnudan el carácter novedoso, dramático y profundo de la situación que vive la humanidad.

Cualquiera haya sido el origen de esta pandemia, lo que no hay duda es que estamos asistiendo a la más grave crisis del mundo moderno. Además de, y más que una crisis económica, social, política, estamos en presencia de una crisis ética, una crisis de valores. Pero, por encima y relacionado con todo ello, se trata de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir. Es la crisis de la modernidad, de los mitos del crecimiento, del desarrollo, del progreso. Los amos del mundo, los dueños del gran capital, de manera demencial están poniendo en peligro la vida de la especie humana sobre el planeta. Un ejemplo nos ilustra con claridad. Mientras esta crisis, la generada por el coronavirus, pone en peligro la vida de millones de personas los empresarios de la enfermedad y la muerte incrementan exponencialmente sus ganancias. Porque las crisis no son buenas o malas; para unos, los más, esta crisis puede ser mala o muy mala, pero para otros, los menos, resulta buena, hasta muy buena. El complejo médico-industrial no duda en afirmar que es así.

Pero, mientras nos ocupamos del coronavirus y nos encerramos en casa para derrotarlo, continúa la crisis civilizatoria que nos acontece: se sigue fortaleciendo el modelo antropocéntrico, patriarcal, colonial, clasista, racista que reina en el mundo y cuyos patrones hegemónicos de conocimiento, su ciencia y su tecnología, lejos de ofrecer respuestas de salida a la crisis, contribuyen a profundizarla (Lander, 2010).

El coronavirus, entonces, resulta el síntoma macabro de una crisis civilizatoria, la crisis de una manera de vivir, de organizarse, de producir, de relacionarse consigo mismo, con el otro, con los otros y con la naturaleza; la crisis de una manera de alimentarnos, de curar las enfermedades, y hasta de la manera de jugar, de trabajar, de pensar, de amar. Después de estos días aciagos el mundo ya no será el mismo. Las crisis son eso, significan que las cosas no pueden seguir como venían, que tienen que cambiar. Claro está, nadie garantiza que cambien necesariamente para bien, menos aún para el bien de las mayorías. Pero, esta vez lo que está en juego es la supervivencia misma de la humanidad. Estos días de encierro a nivel planetario pueden alimentar el ocio estéril, la soledad y las angustias existenciales, en medio de carencias materiales básicas, pero también pueden favorecer la reflexión, la toma de conciencia sobre la gravedad de la crisis y gatillar la necesidad y posibilidad de plantearse UNA NUEVA MANERA DE VIVIR individual y colectiva.

En palabras de Leonardo Boff, hablando de ese ser vivo que es la Tierra (Gaia): “….nosotros, hombres y mujeres, somos Tierra…..somos Tierra pensante. Y tan lejos ha llegado la codicia de ese pequeño grupo voraz (los amos del mundo), que, actualmente, la Tierra se siente agotada, hasta el punto de haber sido afectados sus límites infranqueables…….sacamos de ella más de lo que puede dar. Actualmente ya no consigue reponer lo que le quitamos. Entonces, da señales de que está enferma, de que ha perdido su equilibrio dinámico, recalentándose, formando huracanes y terremotos, nevadas antes nunca vistas, sequías prolongadas e inundaciones devastadoras. Y más aún: ha liberado microorganismos como el sars, el ébola, el dengue, la chikungunya y ahora el coronavirus. Son formas de vida de las más primitivas, casi al nivel de nanopartículas, sólo detectables bajo potentes microscopios electrónicos. Y pueden diezmar al ser más complejo que la Tierra ha producido y que es parte de ella misma, el ser humano, hombre y mujer, poco importa su nivel social.”

La respuesta a la pandemia

Como es de esperar las respuestas a sucesos catastróficos son múltiples y es vista desde diferentes ángulos, respondiendo a los intereses de cada uno de los actores en juego. En esta oportunidad ante la pandemia del coronavirus las reacciones son demostrativas. Consideraremos brevemente algunas, en nuestra opinión los más significativas.

Desde los gobiernos, en general, hay desconcierto e impotencia. La pandemia develó que la mayoría de los sistemas de salud en el mundo ni son sistemas ni son de salud. Son agregados de servicios, de atención a la enfermedad, privatizados o en proceso de privatización, lo que les dificulta y hasta les impide atender la salud como un derecho individual y social, responsabilidad del Estado. La salud es vista como una mercancía y al igual que la seguridad social son un campo más de inversión, de ganancias, de acumulación de capital. Para muestra un gran botón, EEUU en el campo de la salud está completamente privatizada, con el mayor gasto per cápita y con el sistema de salud más ineficaz e ineficiente del mundo. O los casos de Italia, España en Europa, o Chile y Colombia en Latinoamérica donde las políticas neo-liberales desmantelaron la salud pública, y los efectos están a la vista con una alta morbi-mortalidad por la pandemia. En otro sentido, los gobiernos con fuerte presencia del Estado, con sistemas de salud públicos logran un mayor y mejor control de la enfermedad (China o Cuba son ejemplo).

Otro actor relevante es el complejo médico-industrial, la industria farmacéutica y tecno-médica, una de las transnacionales más rentables del planeta, que aparece como la gran beneficiaria de la pandemia. Gracias a la venta de medicamentos, material médico-quirúrgico, tecnología, equipos,….ganancias por donde se le mire. Financian las investigaciones, las medicinas, las vacunas; son la gran industria de la enfermedad y la muerte.

Los medios de comunicación masivos y redes sociales que en un mundo globalizadocumplen un papel fundamental, pero puede ser para el bien o para el mal. Una cosa es información y otra es comunicación. La comunicación requiere retroalimentación, posibilidad de enviar y recibir información, es bidireccional. La información es unidireccional, emisor a receptor, permitiendo transmitir información de acuerdo a los fines e intereses de quien es el dueño del recurso mediático. El extraordinario papel que pueden cumplir en labor educativa de masas, de información oportuna y veraz, en la actividad escolar o de trabajo a tele-distancia, son extraordinarias; pero con frecuencia son utilizados por intereses mercantiles o gubernamentales como instrumentos de información sesgada o de manipulación de la opinión pública, que intencionalmente o no, planificado o formando parte de su dinámica de generar noticias o preservar intereses, han convertido el COVID-19 en la pandemia del miedo o en instrumento de control social. Tanto o más daño provoca el psico-terror que provocan como la enfermedad misma. Su efecto sobre la salud mental de la población puede ser aterrador.

La gente, los ciudadanos, la población, actores y principales víctimas de la pandemia. Cuentan para las cuentas de enfermos y de muertes, sobre todo los más débiles, los más frágiles, los ancianos, quienes padecen enfermedades crónicas, los pobres, quienes no tienen casa o no tienen comida en la cuarentena. Aunque no faltan llamados a la participación social, en la gran mayoría de los casos tal participación es escasa, pasiva, manipulada, o formal. En ésta, y cualquier otra enfermedad se requiere una participación ciudadana activa, autónoma, y organizada de la población. La ausencia o poca participación ciudadana puede convertir la pandemia, a partir de ahora, en un pretexto peligroso en un instrumento de control social.

Salud Mental Colectiva y el COVID-19

No hay duda que la crisis provocada por la pandemia, inscrita en la crisis civilizatoria que venimos comentando, provoca trastornos psicológicos, reactiva alteraciones psíquicas ya existentes o complica cuadros psiquiátricos, por diversas razones. Una larga lista de asuntos pudiéramos incluir en esta consideración. El encierro, la cuarentena, el distanciamiento social, el sentimiento de pérdidas, de vulnerabilidad y finitud, la amenaza de enfermar y morir, la incertidumbre generalizada por una amenaza invisible, microscópica, con una matemática minuto a minuto de enfermos y muertes ampliamente divulgada por las redes en una sociedad globalizada, son todos elementos que favorecen, desencadenan o agudizan cualquier tipo de síntomas o cuadros de trastornos psíquicos. De la experiencia y estudios sobre situaciones parecidas como lo son desastres naturales, eventos traumáticos masivos, stress sostenido en colectividades, hay una abundante literatura. Al cabo de tres o cuatro semanas de aislamiento, cuarentena o distanciamiento social, los individuos, el grupo familiar, y la comunidad se resienten y aparecen conflictos diversos, bien sea en la pareja, en los hijos, con los familiares y vecinos. Además, no es lo mismo el aislamiento en una casa amplia con comodidades que aloja 3 o 4 personas, que en una vivienda estrecha, con escasez de agua, con servicios públicos deficientes, donde habitan 5 o más personas, regularmente con poco contacto entre ellos porque estudian o trabajan y ahora se ven obligados a permanecer en tan estrecho recinto todo el día juntos. Se añaden las dificultades para obtener alimentos, los temores por la amenaza de perder el empleo, la gran cantidad de personas y familias cuyo único ingreso es el trabajo no formal, que se ve interrumpido y los obliga a romper con las medidas sanitarias indicadas. Es cierto que puede ser una oportunidad estelar para compartir, para el reencuentro familiar, hacer cosas diferidas o no habituales, placenteras, practicar juegos o actividad física. Es indudable que debemos promover este tipo de conductas en aras de un equilibrado estado de salud mental. Pero, aunque saludable no idealicemos esta respuesta. Es inevitable que al pasar de los días, y con la incertidumbre y los temores alimentadas por la información mediática, los rumores, las noticias que traen familiares, amigos y vecinos, las alteraciones y trastornos psicológicos es muy probable que se puedan presentar. Van apareciendo síntomas característicos de estas situaciones como lo son el insomnio, inapetencia, ansiedad, tristeza, miedo, elementos fóbicos y paranoides. En muchos casos se complica por la dificultad para obtener psicotrópicos y/o por su carestía. Particular atención y demanda se presenta con algunos sectores vulnerables: asilos o casas de ancianos, cárceles, indigentes, retenes de niños y de adolescentes.

Hacer frente a esta variada gama de asuntos requiere diversos mecanismos e instrumentos de ayuda no siempre disponibles. No se trata solo, ni fundamentalmente, de contar con especialistas en salud mental, tales como orientadores, terapeutas, psicólogos y psiquiatras. Es una vasta operación donde la información oportuna y pertinente, canales de comunicación adecuados, prácticas de solidaridad, cooperación, apoyo mutuo, por parte de familiares, amigos, vecinos, pueden jugar un papel fundamental.

Este tipo de situaciones puede generar un doble tipo de reacciones. En unos casos en la conducta individual y grupal puede privar el individualismo, el egoísmo, la competencia, el sálvese quien pueda, que cada quien haga y resuelva como mejor le parezca; es en buena medida la cultura en la cual nos hemos formado. Sin embargo, en otros casos puede prevalecer lo contrario, y esta situación de amenaza individual y colectiva lo favorece; puede predominar entonces la solidaridad, la cooperación, el altruismo, la generosidad, que favorecen múltiples mecanismos para hacer frente a la adversidad. Se despierta y fortalece la resiliencia, la capacidad humana de hacer frente de manera exitosa a las peores adversidades en las más difíciles circunstancias, por cierto echando mano a dos de las principales herramientas de la resiliencia: el humor y el amor. Las tareas de prevención, atención y cuidado, y sobre todo las de promoción de Salud Mental son fundamentales durante y después de la pandemia. Las llamadas gratuitas a líneas telefónicas que ofrecen ayuda profesional pueden conformar un valioso apoyo.

A manera de conclusión

Sin duda un panorama sombrío. Son tiempos difíciles. Pero después de la noche, el día. De la muerte nace vida. La incertidumbre y lo inesperado nos dan las grandes sorpresas y abren posibilidades. Las crisis son un reto, un estímulo. Nos dicen que las cosas no pueden seguir como venían, que tienen que cambiar. Son una amenaza y una oportunidad. Esta crisis está provocando también una reacción individual y colectiva de optimismo, de confianza, de esperanza, de cooperación y solidaridad. Sus manifestaciones se multiplican en todas las latitudes, desde la familia y el vecindario hasta en el nivel regional, nacional e internacional. Surgen modalidades de trabajo a distancia, experiencias cooperativas, grupos de ayuda múltiples, cooperación entre sectores gubernamentales, políticos, sectoriales y nacionales. La incertidumbre y el miedo encuentran respuesta en la solidaridad y la esperanza. Otro mundo es posible, otra manera de vivir es necesaria, parecen ser consignas del nuevo mundo que se asoma. Allí inscribimos nuestros modestos esfuerzos.

En próximas entregas trataremos asuntos como: las acciones en Salud Mental Colectiva, sobre todo a nivel comunicacional y en el primer nivel de atención en el marco de la Atención Primaria en Salud (Cuidado Integral), el mundo post-pandemia, las lecciones que vamos obteniendo, ¿hacia donde ir? ¿Qué hacer?.

*José León Uzcátegui. Venezolano. Médico-psiquiatra. Doctor en Ciencias Sociales. Especialización en epidemiología psiquiátrica

UN TORNADO SE ABATIÓ SOBRE EL MUNDO Y NOS INTERPELA por Pablo Anzalone

Una crisis con muchas dimensiones

El mundo sufre de manera impactante la epidemia del Coronavirus Covid 19 . Varias opiniones (Alicia Barcenas 2020) señalan que ninguna de las grandes pandemias de la historia irrumpió en un mundo tan poblado (más de 7700 millones de personas) ni tan interconectado y con un planeta ambientalmente enfermo. Es la mayor crisis humana y de salud de este tiempo. Este grave problema sanitario rápidamente está generando una emergencia alimentaria, social y económica. Comienzan una serie de transformaciones cuyas consecuencias todavía no conocemos.

Los cálculos sobre el descenso del PBI en todos los paises van desde lo grave a lo catastrófico.

Los debates sobre como aplanar la curva del Covid 19 van agregando otras discusiones sobre como enfrentar el pico de deterioro en las condiciones de vida de grandes sectores. Como casi todas las crisis económicas es muy posible que los peores efectos se descarguen sobre los sectores populares. Aunque en este caso haya ingresado por los sectores mas ricos. Es muy probable que las desigualdades se agudicen, que se concentre más la riqueza.

También hay riesgos de mayores limitaciones a las libertades públicas ya que en el marco de las medidas contra la pandemia, se cometen abusos de poder y violaciones a los Derechos Humanos.

Por otro lado las recetas más ortodoxas se han ido quebrando y han debido llamarse a silencio los grandes defensores de achicar el Estado, privatizarlo y aplicar un paquete rígido de medidas de austeridad reduciendo el gasto público y sobre todo el gasto social. Los Estados son protagonistas fundamentales en esta crisis. Ni siquiera los fundamentalistas del mercado pueden negar su rol.

Se ha señalado bien que junto a las amenazas han surgido respuestas solidarias, mancomunión de esfuerzos, sensibilidad ante los problemas de los demás, innovación y acción.

Sin embargo no es una tormenta en un día soleado. Una referente del ecofeminismo Yayo Herrero sostenía hace pocos meses, antes del Covid 19 que “La humanidad se encuentra en una difícil situación. La mejor información científica disponible apunta a que los ecosistemas ya están colapsando y es imposible seguir negando el agotamiento de energía y materiales. Ya no es creíble, además, que el deterioro ambiental sea el inevitable precio a pagar por vivir en sociedades en las que las grandes mayorías se sienten seguras: a la vez que se está destruyendo la naturaleza, las desigualdades en todos los ejes de dominación –género, clase, procedencia, edad- se han agudizado y las dinámicas que expulsan a las personas de la sociedad están adquiriendo una velocidad aterradora”. Somos seres ecodependientes, interdependientes, afirma Herrero, la sostenibilidad del planeta es un proceso autogenerado, que dispone de mecanismos para reorganizarse.

En América latina en los comienzos del siglo XXI y durante una larga década hubo un proceso de crecimiento y distribución en el plano económico, de ampliación de derechos de sectores históricamente postergados, que se tradujo en un descenso significativo de la pobreza y la indigencia. Sin embargo la crisis internacional de 2008 y el renovado advenimiento de concepciones neoliberales en lo económico, detuvo el descenso de la pobreza y puso en riesgo los avances sociales obtenidos.

La Salud puesta a prueba

Aquellos países que invirtieron en su salud, que crearon o fortalecieron sistemas de salud sólidos,

sobrellevan mejor la epidemia. Y los que recortaron recursos para la salud padecen consecuencias mucho mayores. La pandemia del coronavirus nos ha mostrado que los sistemas de salud no pueden responder a las lógicas del mercado. Por un lado se demostró fundamental tener una financiación adecuada y solidaria donde el acceso a los servicios no dependa del poder adquisitivo de cada persona. Son los niveles de inversión necesarios, que se traducen en la dotación del personal, en la disponibilidad de infraestructuras. Pero además importan mucho las estrategias que llevan adelante.

Las formas de atención más próximas a las familias y comunidades son un componente a jerarquizar . El cierre de policlínicas zonales no es una buena estrategia global pero tampoco en relación con el COVID 19. El sistema de salud no puede retraerse sino por el contrario debe fortalecer un Primer Nivel de Atención resolutivo, evitando la concentración de personas en las puertas de urgencia. De esta forma se puede realizar en domicilio o en dispositivos territoriales, la atención básica de los casos leves, acotando la cantidad de casos complicados y derivándolos correctamente. Para ello el personal de los centros de Primer Nivel deben contar con todos los elementos de protección frente al coronavirus.

En el abordaje de la epidemia no solo deben considerarse los riesgos de contagio sino también la manera de prevenir y tratar adecuadamente otros problemas relacionados, como los de salud mental, salud ambiental, inseguridad alimentaria y las Enfermedades Crónicas No Transmisibles ENT.

Comunidades en movimiento

Las personas no son solo pacientes y las comunidades no son conjuntos de pacientes sino protagonistas de su salud, también en el caso de la epidemia. Más allá del cumplimiento efectivo de las medidas resueltas por la autoridad sanitaria o las indicaciones de los técnicos, hay una dimensión clave que es el autocuidado y el mutuo cuidado, la solidaridad, la prevención en y desde la comunidad. En Uruguay hay una cantidad de organizaciones y colectivos, Redes de Adultos Mayores, Redes de Salud, que conforman comunidades. Los actores locales, las coordinaciones intersectoriales en el territorio, son necesarias para una política integral de Salud. La creación de un entramado social activo no es un resultado espontáneo sino producto de múltiples experiencias y aprendizajes. Este es un momento donde volver a formar Agentes Comunitarios de Salud sería muy necesario.

Retomo aquí una breve presentación de la Red de Municipios y Comunidades Saludables.

“ En los últimos meses se llevaron adelante una serie de intercambios entre distintos municipios y organizaciones sociales (Mov. Nal de Usuarios de Salud, Org. Usuarios del Cerro, etc), División Salud de la IM, Proyecto Udelar CSIC (Facultad de Medicina, Ciencias Sociales y Enfermería). En ese marco surgió el interés en crear una Red entre gobiernos municipales, movimientos sociales, instituciones académicas y otros actores en el territorio en el marco de la estrategia de MUNICIPIOS Y COMUNIDADES SALUDABLES (MCS)”.

“Desde un punto de vista ético, teórico y práctico esto implica asumir la salud con una visión integral que piensa en las comunidades como actores fundamentales y los territorios como escenarios privilegiados para construir participación social y acciones sobre los determinantes sociales. Se ha hecho mucho en esta dimensión y es importante apoyarse en todas esas experiencias y protagonistas”.

“La creación de una Red de Municipios y Comunidades Saludables donde instituciones y colectivos sociales sumen esfuerzos con participación de la academia tiene como objetivo fortalecer experiencias en el abordaje intersectorial y comunitario de los problemas de salud con énfasis en la prevención y promoción . La cooperación técnica de la Organización Panamericana de la Salud aporta en el marco de la estrategia de Municipios y Comunidades Saludables”.

“Este involucramiento de comunidades, gobiernos locales, academia y un espectro amplio de actores es importante hoy para afrontar la situación actual de pandemia por el coronavirus, tanto en sus aspectos sanitarios como sociales, económicos, éticos, culturales y de derechos humanos. Sin perder de vista todo el resto de los problemas existentes”.

“Entre las actividades previstas por la Red de Municipios y Comunidades Saludables está planteada la realización de una serie de talleres abiertos que comienzan con un Taller sobre “Salud Mental en tiempos de coronavirus”, el jueves 16 de abril a las 18 hs en el salón virtual” :

https://meet.jit.si/SaludMentalentiemposdecoronavirusRedMunicipiosyComunidadesSaludables

“Luego están previstos talleres sobre Situación de las Personas Mayores, Emergencia Alimentaria y Violencia doméstica. La Red está abierta a la participación de organizaciones sociales, gobiernos locales e instituciones académicas, interesadas en el trabajo conjunto. Para tomar contacto con la Red pueden escribir al correo: municipioscomunidadesaludables@gmail.com”.


Sistemas de Salud proactivos

Ante la epidemia es imprescindible un monitoreo de la organización y el funcionamiento efectivo del sistema de salud. Una mirada parcializada se limita a una lógica de “caja negra” donde los únicos indicadores considerados son: cantidad de personas infectadas, cantidad de internados (comunes y CTI) y fallecidos. Pero ese enfoque es demasiado limitado.

Se requieren estrategias integrales y evaluar su funcionamiento hasta en sus detalles. Es necesario un monitoreo de los mecanismos de atención telefónica y a domicilio, la atención en puertas de urgencia y las policlínicas zonales, y no solo las internaciones. Importa corregir rápidamente las iatrogenias y omisiones que se produzcan. Existen situaciones donde medidas motivadas por una actitud de prevención crean situaciones de riesgo en la población afectada. Por ej procedimientos de atención donde las personas tienen que hacer colas en la calle para acceder a medicamentos u otras prestaciones porque se limita el ingreso a los locales o porque no hay respuesta descentralizada. Esta evaluación es responsabilidad de cada efector, pero también la autoridad sanitaria debe hacer un seguimiento permanente. Crear un cuadro de indicadores de información obligatoria frecuente sobre calidad y condiciones de la atención es parte de la rectoría.

Los organismos participativos del SNIS como Junasa, Judesas, Julosas y Consejos Consultivos deben ser convocados y consultados en todo este proceso. A nivel nacional pero también local se necesitan espacios de diálogo donde se escuche la voz de usuarios, trabajadores y comunidades.

Este seguimiento no se puede limitar a la epidemia de coronavirus. Seguramente es preciso abarcar todas las patologías priorizadas. No es bueno desatender otras patologías relevantes, porque de hacerlo tendremos mayor morbilidad y mortalidad por las causas ya existentes. El país dió un paso importante con la delimitación de problemas prioritarios y Objetivos Sanitarios Nacionales. Vale la pena volver sobre ellos, pensar la coyuntura desde esa mirada y empezar a planificar con perspectiva de mediano plazo. Ninguna patología puede abordarse adecuadamente en forma aislada.

Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO Nº229 Abril 2020

CREAR IDEA DE CAOS, DERRUMBE, CRISIS por Ignacio Martínez

La orden ha sido dada

De esa manera apuntan a explicar por qué es fundamental un cambio y llaman a derrotar al FA. Esto se da en el marco de atentados a radios y comités de base, a difundir noticias falsas y a sembrar la idea de que “nunca estuvimos peor que ahora”, “la educación es un desastre” o “la inseguridad es el derrumbe del Uruguay”.

Es tan grande la cruzada anti frentista, que aparecen en escena personajes como el Dr. Salle, hoy queriendo proyectarse como abanderado de la democracia y la pulcritud ética, tratando de tapar así el haber sido protegido del tristemente célebre Ministro de Justicia de la dictadura, Bayardo Bengoa para obtener un cargo administrativo.

Es tan grande la cruzada que a Sanguinetti no le tiembla la papada diciendo que para derrocar a Maduro hay que “ahogar económicamente a Venezuela”. ¿Qué 3er gobierno podría hacer en Uruguay este representante del peor poder al servicio de la dominación de los pueblos y el enriquecimiento de las multinacionales? 

¿Qué gobierno podría hacer el señor Talvi que la única razón para que EEUU no invada Venezuela es para no darle argumentos a Andrade y Cosse? Concluyo que por todo lo demás él estaría encantado de que EEUU invadiera al país hermano ¿o me equivoco?

Novick, admirador de Bolsonaro y de Macri, también ha profundizado su campaña que es tan poco original, que no tuvo otra idea más que la de imitar exactamente una propaganda frentista cambiándole la letra. Pregunto ¿qué Uruguay tendríamos con un hombre admirador de estos destructores de la región que están condenando hoy al hambre, la desocupación, los tarifazos, la inflación y la represión a sus propios pueblos?

La interna del Partido Nacional no se queda atrás. Alonso se presente casi como una enviada de dios y sus propios pronunciamientos sobre la marihuana, la ideología de género y los derechos de la población trans, han sido tan burdos que hasta sus propios correligionarios (Antía por ejemplo) han tomado distancia. Larrañaga maneja conceptos de campito: “El Fa le tiene más miedo a los militares que a los delincuentes” o “El país no soporta un 4to gobierno del FA”, todos planteos que apuntan a una tribuna despreciada por él. Su campaña de “vivir sin miedo” no hace otra cosa que sembrar el temor y la inseguridad. Cree que nuestro pueblo es estúpido.

Por último Unidad Popular, que ha definido al FA como su enemigo principal, ha procurado alianzas con movimientos como “Un solo Uruguay” llegando, incluso a oponerse a la reforma de la Caja Militar, dejándola tal cual ha seguido estando hasta el día de hoy.

¿Qué hacer?

La campaña del FA debe estar marcada por todos los logros alcanzados. Pero no basta. Tenemos que formular las correspondientes autocríticas en lo que no hicimos y en lo que hicimos mal.

Con la verdad, la franqueza, la austeridad y la humildad, seguiremos construyendo el nuevo Uruguay desde los sectores más avanzados de nuestro pueblo que se encuentran fundamentalmente en el FA, su militancia, sus adherentes y sus votantes.

No vamos a poder evitar que embarren la cancha y nos tiren todos los petardos. Nosotros, a pesar de ellos, tenemos que trabajar con cada ciudadano, con los desencantados nuestros y los simpatizantes de ellos, haciendo el trabajo electoral con la mayor unidad, la amplitud, la mayor claridad, el mejor Programa y, sobre todo, con la consigna NO PODEMOS VOLVER ATRÁS. Si el FA no gana, el país sí se derrumba y retrocede a sus peores tiempos.

Artículo publicado en el Semanario VOCES el jueves 21 de febrero de 2019

Alberto Couriel responde sobre el uso de las reservas.

Momento de respuestas durante la mesa redonda destinada al modelo económico del ciclo de debates, “La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda”. En la misma intervinieron los economistas Andrés Dean, Andrea Vigorito, Alberto Couriel y Carlos Viera. Se realizó el 5 de noviembre de 2015 en La Huella de Seregni.

Carlos Viera sobre modelo económico

Intervención del economista Carlos Viera en la mesa redonda sobre modelo económico durante el ciclo de debates: La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda el 5 de noviembre de 2015 en la Huella de Seregni. Particiaron también Andrea Vigorito, Alberto Couriel y Andrés Dean. Moderó Lucía Lago.

Intervención de Andrés Dean durante la mesa sobre modelo económico

Intervención de Andrés Dean durante la mesa sobre modelo económico en el marco del ciclo de debates: La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda. La misma tuvo lugar en la Huella de Seregni el 5 de noviembre de 2015. Participaron también Andrea Vigorito, Alberto Couriel y Carlos Viera. Moderó el debate Lucía Lago.

Intervención de Andrea Vigorito durante la mesa redonda sobre modelo económico

Mesa redonda del 5 de noviembre de 2015, en el marco del ciclo de debates “La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda” en la que intervinieron junto a Andrea Vigorito, Andrés Dean, Alberto Couriel y Carlos Viera. Fue moderado por Lucía Lago y tuvo lugar en La Huella de Seregni.

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Jueves 5 de noviembre, continuando con el ciclo de debates, trataremos El Modelo Económico

Cuarta mesa redonda del ciclo “La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda”. Hablarán sobre el modelo económico: Alberto Couriel, Andrea Vigorito, Carlos Viera y Andrés Dean. Modera: Lucía Lago. El jueves 5 de noviembre a las 19.30hs en la Huella de Seregni.

Lanzamiento del ciclo de debates: La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda a cargo de Pablo Anzalone, Javier Cousillas y Mónica Xavier

Presentación del ciclo de debates: la crisis del capitalismo, una mirada de izquierda, a cargo de Pablo Anzalone, Mónica Xavier y Javier Cousillas, durante la primera mesa dedicada al Uruguay, la región y el mundo a cargo de Constanza Moreira, Roberto Conde y Milton Romani. El 10 de setiembre de 2015, en la Huella de Seregni.

Intervención de Milton Romani en el ciclo de debates: La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda

Intervención de Milton Romani durante la mesa redonda sobre Uruguay, la región y el mundo, junto a Constanza Moreira y Roberto Conde, con la coordinación de Lucas Silva. La presentación del ciclo estuvo a cargo de Mónica Xavier, Pablo Anzalone y Javier Cousillas y se realizó en la Huella de Seregni el 10 de setiembre de 2015

Roberto Conde interviene en el ciclo de debates: La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda

Primera parte de la intervención de Roberto Conde durante la mesa redonda dedicada al análisis del Uruguay, la región y el mundo, junto a Constanza Moreira y Milton Romani, moderada por Lucas Silva. La presentación del ciclo de debates estuvo a cargo de Mónica Xavier, Pablo Anzalone y Javier Cousillas en la Huella de Seregni el 10 de setiembre de 2015.

Constanza Moreira opina sobre Uruguay, la región y el mundo en el ciclo de debates sobre la crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda

Primera parte de la disertación de Constanza Moreira, integrante de la mesa sobre Uruguay, la región y el mundo en la Huella de Seregni el 10 de setiembre de 2015. Ciclo de debates: La crisis del capitalismo, una mirada desde la izquierda.