Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO AGOSTO 2025
En los últimos meses se ha puesto en movimiento una iniciativa para fortalecer las Grupalidades en campo de la Salud y especialmente en el Primer Nivel de Atención. Me interesa difundirla mediante este artículo e invitar a impulsarla a todos los que desde distintos roles pueden involucrarse en este tipo de practicas de cuidado de la salud. El Frente Social de la Salud (que integramos) piensa en esta línea de acción como una forma de “avanzar en la participacion social, el cambio del modelo de atención, el fortalecimiento del primer nivel de atención y el desarrollo de la APS”.
Esta creación o fortalecimiento de grupos fue propuesta al Directorio de ASSE en la reunión con el Frente Social de fecha 29 de mayo 2025 y acordada con dicho organismo. Desde ese momento ASSE con el liderazgo de Marcela Cuadrado, la coordinación de Rosario Berterretche y la labor de Nadia Nin, han convocado junto con el Frente Social a un espacio interinstitucional de actores interesados en avanzar en esta estrategia.
Se acordó trabajar tres grandes aréas: a) Experiencias Destacadas, b) Relevamiento de la situación actual y c) Planes para promover el fortalecimiento o la creación de nuevos grupos.
Han participado de estas tareas varios coordinadores de programas del MSP como Magdalena Alvarez (Adolescencias y Juventudes), Juan Mila (Personas Mayores), con aval de la DIGESA, así como la dirección del SAS Servicio de Atención a la Salud de la Intendencia de Montevideo, la Comisión de Salud Cardiovascular y referentes de los movimientos de usuarios integrantes del Frente Social en distintos departamentos. Fue muy interesante la participación en estas reuniones de personas del interior del país que se sumaron a exponer sus experiencias en esta materia. Se elaboró un formulario de relevamiento de los grupos existentes actualmente que se está difundiendo actualmente. (va enlace al formulario https://forms.gle/JkAKp2iWXBkXsv3J8 ). Al momento de escribir este artículo mas de 120 respuestas compartieron diversas experiencias en esta modalidad de trabajo. Es una cantidad de información (y todavía faltan muchos aportes) que está siendo sistematizada por este espacio interinstitucional , Hay acuerdo en compartida a través de una página web y enlaces desde todas las páginas de los actores involucrados.
En una etapa posterior se avanzará en criterios para fortalecer y ampliar los grupos en el primer nivel, con énfasis en la salud mental, en la prevención de Enfermedades Crónicas No Transmisibles o en otros problemas de salud. La mirada desde los adolescentes y jóvenes a partir de la creación de grupalidades apunta a un aspecto central de las politicas hacia esta población, Tenemos una gran ausencia de espacios de participación donde adolescentes y jóvenes puedan abordar las cuestiones que les preocupan y “hacer oir su voz”. Por eso la Red adoptó la denominación de Red de Jóvenes con Voz/s. En el caso de las personas mayores los grupos no solo son una estrategia de educación para la salud y de cercanía en los controles de enfermedades crónicas, sino también un abordaje de salud mental y de salud vincular. Son una forma de enfrentar la soledad que es una determinación fundamental en la salud de esta población.
“ Cuidemos nuestra salud juntos” es un concepto abarcativo, que va mas allá de la atención sanitaria, para incorporar prevención y promoción de salud, desde espacios y sujetos colectivos, que superan el binomio “médico-paciente” y el consultorio como único espacio de tratamiento. La interacción entre usuarios y con los equipos técnicos de apoyo son vinculos con un gran potencial.
Tal como fundamenta la propuesta presentada por el Frente Social (que glosamos aquí) : “el desarrollo de estrategias grupales de abordaje de la prevención y promoción de salud en el primer nivel de atención tiene una amplia gama de experiencias positivas con eje en distintas problematicas y realidades. Los grupos de ODH (obesos, diabeticos e hipertensos), grupos Corazón Sano, grupos en salud mental, prevención de consumos problematicos, y otras han permitido desarrollar el autocuidado, el cuidado mutuo y el cuidado comunitario, abarcando actividades de educación para la salud, abordajes comunitarios en la prevención y promoción, la interdisciplina en los equipos técnicos de apoyo y la participación social en la salud.
Sin embargo las sistematizaciones de estas experiencias son escasas. Falta la construcción de una estrategia global que fortalezca la implementación de experiencias locales. De eso se trata hoy.
Para la participación social en la salud este tipo de abordajes son positivos, ya que amplian los escenarios de la atención, prevención y promoción, e incorporan nuevos actores en una relación colectiva y con más componentes horizontales e intersectoriales. Salen de los modelos asistencialistas, verticales e individualizantes de la salud, fortalecen los componentes colectivos y la integralidad, abriendo escenarios complementarios entre la consulta individual y la labor comunitaria en los territorios, enriqueciendo las practicas. Contribuyen al cambio del modelo de atención, al fortalecimiento del primer nivel de atención y de la estrategia de APS”.
Implementar en forma amplia esta estrategia requiere la formulación de lineamientos generales, apoyándose en la riqueza de las experiencias existentes y su sistematización. Dichos lineamientos deben formar parte de la planificación global y también de las planificaciones locales adecuando la estrategia a las distintas realidades existentes en el país.
En este marco ASSE, IM y otros efectores públicos tienen fortalezas acumuladas durante largos períodos, que en algunos casos se han debilitado en el último tiempo a raiz de la pandemia y de concepciones asistencialistas y verticales de las políticas de salud. Es relevante visibilizar lo hecho, investigar y aprender de las experiencias, sostener y fortalecer los grupos existentes y crear nuevos donde no existen. En el proceso de implementación de esta estrategia es importante avanzar asimismo en la creación de grupos de usuarios según el territorio donde habitan con equipos técnicos conjuntos de las diversas instituciones de salud presentes en la zona.
Para ello se propone elaborar un Plan Nacional de creación y fortalecimiento de las grupalidades con énfasis en las enfermedades crónicas no transmisibles, la salud mental, la convivencia y los vínculos.
Las grupalidades deben integrar a las personas mayores y personas adultas y contribuir a la puesta en práctica de los programas de salud referidos a su salud . Tambien deben conformarse grupos adolescentes y juveniles ampliando los espacios adolescentes de los centros de salud, articulando con centros educativos, juveniles, culturales o deportivos, y demás espacios juveniles de cada zona. Corresponde relacionar esta orientación con la estrategia de Escuelas Promotoras de Salud o Centros educativos promotores de salud, con las redes de primera infancia y otras formas de trabajo en red en los territorios. El modelo y las experiencias “Sacude” que articulan salud, educación, deporte y cultura, requiere instrumentos como las grupalidades con sus componentes de participación de los usuarios y de apoyo de equipos técnicos interdisciplinarios.
Habida cuenta que en este año es necesario rediscutir las metas asistenciales y los contratos de gestión, hay buenas oportunidades para utilizar estas herramientas para incentivar estas modalidades de cuidado en salud.
El objetivo de las metas sería, en este caso, promover la creación y el funcionamiento de Grupos de Cuidado de la Salud con usuarios y usuarias de los servicios del Primer Nivel de Atención del SNIS. Estos grupos se integran por invitación a los usuarios de policlínicas y centros de salud del sector público y privado del SNIS.
Los grupos deberán tener un funcionamiento semanal o quincenal, abordando propuestas de educación y cuidado de la salud en el plano de la alimentación, actividad física, salud mental, salud bucal, salud vincular, uso racional de la medicación, prevención de accidentes, de enfermedades crónicas no transmisibles, de enfermedades transmisibles, incluyendo el uso pleno de los espacios públicos, actividades culturales y recreativas, formas de participación social, integración comunitaria, entre otros. Las herramientas digitales son relevantes en el contexto actual y la experiencias de Planes como el Ibirapitá han demostrado su eficacia para apoyar y educar a las personas para el uso de las tecnologias en el logro de una mejor salud y bienestar.
La autonomía y el ejercicio de derechos de las personas serán principios estructurantes de los grupos. Se relevarán las condiciones de dependencia, fragilidad y vulnerabilidad y los servicios de cuidados existentes para esta población promoviendo su accesibilidad e integralidad.
Los equipos de salud en el Primer Nivel de Atención brindan apoyo técnico y humano a la labor de los grupos, asegurando el carácter interdisciplinario de dicho apoyo con personal médico, enfermería, nutrición, psicología, trabajo social, odontología y otros según las posibilidades y necesidades de cada territorio. Se promoverán y articularán formas de apoyo desde la academia, las organizaciones sociales, los gobiernos locales, las instituciones educativas, deportivas, culturales y otros actores presentes en los territorios. El rol de las pasantías de estudiantes de distintas facultades será jerarquizado por los aportes que hacen a los grupos y por la formación que obtienen de ellos. Los consejos consultivos de cada institución se vincularán con los grupos existentes ayudando a sostenerlos.
Las Grupalidades se integrarán prioritariamente por personas mayores y otras personas adultas tengan o no patologías en el momento de su integración. También los grupos de Adolescencias e Infancias son relevantes y coordinarán su labor con los Espacios Adolescentes o Espacios Infantiles de los distintos efectores de primer nivel. En todos los casos se promoverá la participación y el protagonismo de los usuarios en el autocuidado, el cuidado mutuo y el cuidado comunitario, así como la formación de promotores comunitarios de salud, que desarrollen una labor proactiva para proteger la salud.
El monitoreo, evaluación y retroalimentación de esta estrategia son fundamentales para su implementación. Una vez al año por lo menos debemos realizar una instancia amplia de evaluación del funcionamiento de los Grupos CNSJ en cada territorio, incluyendo a las personas participantes y los equipos técnicos de apoyo, así como a las organizaciones sociales e instituciones locales. La información generada será disponible por institución de salud, por territorio (municipio y departamento), por problemas abordados, y por características de la población participante.
El próximo 23 de setiembre de 2025 se realizará un primer Encuentro Nacional de Grupalidades para iniciar un intercambio fructifero entre las experiencias.
La formación de los técnicos y también de los usuarios participantes es una herramienta para asegurar el mejor cumplimiento de las metas. Se tomarán en cuenta las múltiples experiencias en este tipo de grupalidades, como antecedentes y fuentes de aprendizajes. Varias de estas experiencias han recibido reconocimientos nacionales e internacionales por su labor y compartirlas, analizarlas, problematizarlas son parte de la formación necesaria.
Reflexión y Acción. El Frente Social ya realizó en 2025 cuatro Seminarios, uno en febrero en el marco de los cursos de verano de APEX, otro en marzo en Espacio Colabora, un tercer seminario sobre Ampliación del PIAS realizado el 11 de julio y un cuarto Seminario el 25 de julio sobre Criterios para la participación en los ámbitos del SNIS, Herramientas para diagnosticos participativos, elaboración de planes locales. Este último seminario continuará en las proximas semanas con nuevas instancias y trabajo en subgrupos. Entre los temas previstos hasta fin de año están : Grupalidades, Primer Nivel de Atención, Formación de Promotores Comunitarios, Espacios adolescentes y juveniles, Envejecimiento Saludable.
Las Grupalidades son acciones compartidas entre distintos actores sociales e institucionales. Importa construir el compromiso de todos los actores en la implementación de acciones que nos ponen en un rol pro activo, en el desafío de participar de los cambios de la salud y la construcción del buen vivir en nuestra sociedad.
escribe Dr. Pablo Anzalone1
1Pablo Anzalone es Lic.en Educación, Magister y Doctor en Sociología. Integrante de la Red de Municipios y Comunidades Saludables de Uruguay y del Frente Social de la Salud. Consultor de OPS en Salud Comunitaria.
