VER, PENSAR Y SENTIR LA SALUD MENTAL por Ricardo Larrañaga

Prevenir en salud mental es posible desde muchas estrategias, pero en primer lugar siempre será cuidar el desarrollo de nuestros niños.

La Organización de Usuarios de la Salud del zonal 17 (Cerro), compartió en el mes de julio, la lucha de la Comisión por una Salud Mental en Clave de Derechos Humanos. Esta  Comisión formada por mas de 54 colectivos que trabajan en relación con la Salud, se creó para que promover cambios en el proyecto de salud Mental  tratado durante este año en el parlamento . Estos cambios buscaban transformar algunas ideas contenidas en ese proyecto. Ideas que ya están siendo abandonadas en el mundo, ya que son parte de una visión biologisista  y además, tienen como centro de preocupación la enfermedad y no la salud.

Trabajar para mantener la salud, es más lógico y económico que ocuparse sólo por su recuperación cuando ya estamos enfermos, esta es la lógica de trabajo Preventiva. Promover una vida saludable para prevenir enfermedades.

En ese tiempo de trabajo con la comisión hicimos muchos aprendizajes, compartimos la experiencia con profesionales, técnicos y usuarios de la salud mental. Esto nos llevó a preocuparnos por desarrollar y promover una mayor sensibilidad en este campo.  Se sabe poco, hablamos poco y por eso desconocemos y descuidamos una realidad que es parte de nuestra vida cotidiana, la Salud Mental.

Un tema complicado

En lugar de hablar de trastornos mentales hay que hablar de sufrimiento psíquico, ya que la pérdida de salud, es provocada por el sufrimiento psíquico en un proceso que involucra ambas caras de la moneda: salud – enfermedad. Lo que conocemos como enfermedades mentales graves como las psicosis y dentro de ellas la esquizofrenia, son experiencias muy reales, provocan un gran sufrimiento, también incomprensión, miedo y a eso se suman los prejuicios. Importa saber de ellas y entender que todos podemos desarrollar un sufrimiento de este tipo si somos sometidos a un gran estrés, una situación de gran angustia, pérdidas, frustraciones y un largo etcétera.

El tema se complica, cuando se habla de trastornos mentales como enfermedades del cerebro, desregulación química, afectación de algunas funciones, pero estas formas de entender y tratar el sufrimiento psíquico ha llegado a sus límites, porque desde esa visión no pueden ser dadas todas las explicaciones necesarias. Al fin se termina hablando del cerebro como una caja negra donde ocurren cosas que dan lugar a algunas posibles explicaciones… pero no hay certezas. No hay un conocimiento cabal de ciencia pura y dura que pueda todas dar cuenta de todas las posibilidades y complejidades del cerebro humano. De todos modos los diagnósticos se resuelven tomando en cuenta el comportamiento de la persona.

El sufrimiento psíquico de quien es diagnosticado con algunas de las etiquetas de trastornos mentales, encierra más que los cambios químicos dentro del cerebro, es diferente de una persona a otra porque tiene una relación directa con la historia personal, con el desarrollo de experiencias, entendido como el desarrollo psíquico y esto es más complejo aún que el cerebro.

Desde las primeras experiencias, aún antes del nacimiento y en los primeros momentos de vida, desde que el niño reclama mediante el llanto la atención indispensable para sobrevivir.

La Pisquis es un registro en el que se van acumulando experiencias, si la madre acude rápidamente o no a la exigencia del hambre – dolor – angustia. La interacción madre bebé: la mirada, la palabra, la caricia, esto lleva al desarrollo del apego, que además de fortalecer el Yo del niño, lo ayuda a la comprensión de la expresión facial lo que permite la lectura e interpretación de las emociones del otro. Luego extenderá sus vínculos integrando a la figura del padre, de la familia… Integrará acciones y reacciones en base a estímulos, estrategias y recompensas y socialización. Así se va entramando la psiquis. Por describirlo de alguna manera como una malla, un tejido. No perfecto sino lleno de agujeros, desgarrones y remiendos, porque también nacemos con la capacidad de desarrollar resiliencia, que es la capacidad de remendar esa malla, remendarnos a nosotros mismos, de curarnos una y mil veces de caídas, pérdidas y frustraciones.

Esto lleva a entender que la psicosis y muchos otros padecimientos que suponen un gran sufrimiento real, pueden intentar ser diagnosticados mediante manuales, descritos por el comportamiento, pero la forma en que llegamos a ellos, (enfermamos) y los caminos para sanar, no son únicos, ni están sujetos a recetas infalibles. Más bien dependen de cada uno, de su sostén psíquico, biológico y social, de su capacidad de resiliencia. A esas realidades apuntan las nuevas formas de entender la salud mental, no determinada por reacciones químicas únicamente, no atada a reparaciones de acuerdo a protocolos a base de fármacos o encierros.

En países con un importante desarrollo humano, los manicomios no existen desde hace muchos años. Se reconoce las limitaciones de la internación y también las limitaciones y efectos negativos en el uso de fármacos, como único medio de salida estandarizado para todas las personas.

Centrarnos en la prevención

Prevenir en salud mental es posible desde muchas estrategias, pero en primer lugar siempre será cuidar el desarrollo de nuestros niños.

Resulta alentador que muchas de las causas de sufrimiento psíquico son cuestiones sobre las que podemos hacer algo. En primer lugar existe un vinculo directo entre pobreza y problemas de salud mental. Además curiosamente la desigualdad social es también considerado un factor condicionante. Se ha comprobado que los países que presentan una alta inequidad social, donde los recursos económicos están mal distribuidos, las tasas de problemas de salud mental son significativamente más altas.

Las pruebas estadísticas sugieren que estas dos cuestiones son particularmente importantes: la seguridad como condiciones de vida donde la necesidades básicas estén cubiertas, y la igualdad.

Estas junto a otras cuestiones son las que debemos abordar, como elementos de prevención para reducir las causas de problemas en salud mental de nuestra la sociedad.

Publicado en JUBICERRO – Setiembre 2017

 

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