LA POLÍTICA EN CLAVE DE RESISTENCIA CULTURAL por Milton Romani Gerner

Cuando leí el email VOCES TE RECLAMA, tipo sonido surround, evocó en mí, el famoso afiche del Tío Sam ordenando “I want you for U.S. Army”.

Cambio de perspectiva: ¿será una nueva alusión sobre mis buenas dotes de panadero? No muchachos, esta vez no hay panes. Exijo un desagravio (Ver Voces)

Sigo. La enumeración de problemas al que nos invitan a escribir, es en rigor una sarta de problemas de diverso calibre y tenor que terminan todas en una forzada conclusión global, del tipo “sinarquía internacional”. Además se hace mención a lo anárquico. Imposible aceptarlo. Mi herencia paterna me lo impide. No puedo admitir una burda satanización de la heroica tradición libertaria.

Para encarar errores, burradas, corrupciones de baja y alta intensidad en la que pueden estar inmersos muchos actores de riesgo (algunos que pertenecen a mi gobierno) deben ser tratados en forma discriminada.

Asumo uno: la corrupción como fenómeno humano, riesgo siempre presente, ese sí, de alto contenido ideológico, cultural y político. En mi opinión: el único antídoto es la política en clave de resistencia cultural a los valores dominantes. Y la autocrítica siempre. Que no daña a nadie, y siempre tiene un efecto reparador. “Sabe una cosa, me equivoque, pido disculpas”.  Bien lo saben los cristianos que postulan el arrepentimiento como base del perdón. Pero el ejercicio del poder es necio. Se nutre del narcicismo de las pequeñas diferencias.

Reitero lo que afirmé en reportaje de Voces: para una administración de izquierda, es muy peligroso depender estructuralmente y en todos sus ordenes, de los cargos del Estado. Veneno letal. No dije que es nocivo ocupar y ejercer cargos. Asumí durante doce años cargos que me honran. No es eso. Digo que una fuerza política de izquierda, tiene que conservar identidad, acción y cabeza propia desde lo social, desde fuera del Estado. Para hacer temblar hasta las raíces de los árboles no se puede ser un paisajista neutro. Hay que además ser, jardineros, leñadores,  zapadores…

El proceso de estatización del Partido Colorado es elocuente. Se envenenaron de estado y cuando perdieron el control, no son nada. Se castró de su componente liberal y popular. No pudieron siquiera, conservar el patrimonio histórico del edificio emblemático de El Dia. Hoy es una timba.

Es necesario pensamiento y acción política que abarquen dimensiones que un elenco de gobierno no puede resolver. Paradoja: es una necesidad para gobernar. Es también un reaseguro (no una garantía) de control político y social. También para la corrupción. El gobierno trabaja, por definición, con lo instituido, es conservador necesariamente. Lo instituyente solo lo pueden aportar las fuerzas políticas y las sociales que tienen otra lógica de cambio. El poder NO es una plataforma a tomar y desde allí operar. Es una red de relaciones. La macro y la micro fenomenología del poder se nutre con: a quién recurrir, qué resortes manejar, qué fiestas concurrir, qué apellidos enunciar, qué equilibrios fiscales cubrir, qué consensos inevitables concretar. Sumemos la fila de oportunistas que recorren, incansables, los pasillos de todos los gobiernos.

El capital tampoco es dinero acumulado. Son relaciones de poder. Eso hace necesario la política en clave de resistencia cultural. Para modificar relaciones. A su medida y armoniosamente…

“Los compañeros son buenos… pero si se los controla son mejores”

Sí. Es una frase de Perón. Ya sé, no es el mejor referente del tema. Pero el concepto es excelente. Marca una realidad y un desafío. La corrupción forma parte no sólo de las actividades de riesgo en el nivel del aparato del gobierno. Es un componente cultural extendido, a todo nivel.  Hacé la tuya, sucedáneo de una sociedad que promueve consumo, éxito y ganancias. Sea con una SAFI, o una boca de pasta base, o una escribanía lavando dinero. “Pará… que le voy a pedir a mi primo, que ahora está en el gobierno… un carguito, un acomodo”. “Ahora llegaste, me tenés que tirar algo, estoy en la mala y yo los vote”. Presión social, clientelismo de nuevo tipo. Favores, piernas, gauchadas como justificaba Magurno. ¿Baja intensidad? Hasta que se desmadra y son de Alta Intensidad. Como La Piñata. Arrebato de bienes ocurrido cuando se perdió el gobierno ante el triunfo de Violeta Chamorro.

Nadie está libre. Tampoco se soluciona con linchamientos. Lo de Dilma es una gran embestida de la derecha. Hipocresía e irresponsabilidad de Temer y Cía., que ni siquiera repararon en la inestabilidad (incluso económica) que se deviene de lo ilegítimo. Como el alacrán, no pudieron con su naturaleza. Voracidad de plusvalía, voracidad de cargos. Fueron con todo. Siendo esto abominable, no explica la derrota. ¿Qué pasó con las bases sociales inmovilizadas por intentos de ajuste que promovió Dilma?  Los esquemas de corrupción son un dato político central. Sí, con la oposición y los ex aliados incluidos.  ¡¡Pero el PT!! Surgido de las entrañas de la clase obrera. Es muy aleccionador y debe formar parte de una reflexión a fondo de la política, el poder y la batalla cultural que necesitamos para reconstruir.

Recurro a Lula como para no dejar solo a Perón. Salvando las distancias, en sus aciertos y sus errores:

“El verdadero problema del PT es que se transformó en un partido igual que los demás. Dejó de ser un partido de las bases y se transformó en un partido de gabinetes. La estructura de los cargos de gobierno también. Con el paso del tiempo, eso alteró la vida interna del partido. Hay mucho más preocupación en ganar las elecciones, en mantener y reproducir mandatos, que en vitalizar al partido. (…)Hablando francamente: muchos de nosotros están más preocupados en mantener – mantenerse – en estas estructuras de poder que en hacer la militancia partidaria, que estaba en el origen del PT. Ese es el origen de los vicios como la militancia rentada, la disputa por cargos en gabinetes, la inversión de grandes recursos en campañas electorales, en fin: vicios que nosotros siempre criticamos a la política tradicional”  (Discurso en 35 aniversario del PT, febrero 2015).

Esteban Morales, combativo economista cubano, crítico, tiene una actitud política beligerante con el tema corrupción:

“La lucha contra la corrupción, no es en principio, ni primeramente, una batalla contra los corruptos solamente. Se trata de una batalla cultural. Estos últimos pueden desaparecer o ser reducidos a su mínima expresión con relativa rapidez.  La lucha contra la corrupción es, en primer lugar, una batalla por el desarrollo integral, cultural  de la sociedad.

La batalla contra la corrupción exige además una fuerte actividad de todo el aparato represivo institucional, que no dé cuartel a los corruptos,  donde quiera que estos se encuentren;  desde los niveles más altos de dirección hasta los más bajos; porque todos los burócratas no son corruptos, pero la burocracia como tal es corrupta por su propia naturaleza. Se protegen unos a otros, intercambian favores y tienden a no mirar hacia arriba. Por tanto, no es el aparato burocrático el que en mejores condiciones está para combatir la corrupción, ni responderle ampliamente a las masas trabajadoras  y a toda la sociedad por su control y erradicación”

(http://estebanmoralesdominguez.blogspot.com.uy/2016/09/una-vez-mas-sobre-la-corrupcion.html)

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