Alimentación y salud, ejes de una política pública

Escribe: Pablo Anzalone

La preocupación por una alimentación saludable está incrementándose en Uruguay. Sin embargo, dada la situación de malnutrición por exceso y por déficit en la población, podríamos decir que la percepción del riesgo es todavía muy baja. Si lo pensamos como un cambio estructural necesario, hay que aceptar que todavía nos falta mucho.
Como todos los fenómenos culturales los hábitos alimentarios dependen de muchos factores. Uno de ellos es la disponibilidad y la accesibilidad económica, física y cultural de alimentos adecuados. Uruguay es un país productor de alimentos y los exporta a muchos mercados (28 millones de personas); la importación de alimentos es muy reducida. Al mismo tiempo el poder adquisitivo de la población aumentó sustancialmente en la última década (50% de aumento del salario real) y disminuyó la pobreza desde un 39% en 2004 a 9,7% en 2014. Esto significa más capacidad de consumo.
Sin embargo, comparando la evolución del Índice de Precios al Consumo (IPC) y del Índice de Precios de Alimentos y Bebidas (IPAB) vemos que los precios de los alimentos tuvieron un incremento mayor que otros rubros y esto afecta la accesibilidad y la calidad de los alimentos consumidos.
Un excelente Informe de la Situación Alimentaria y Nutricional elaborado por Inda, FAO y Fac. de Ciencias (http://obsan-inda.mtss.gub.uy/2016/01/26/derecho-a-la-alimentación-seguridad-alimentaria-y-nutricional-logros-y-desafíos-de-Uruguay) actualiza una visión general que no puede echarse en saco roto. Por el contrario es una buena base para una acción decidida del gobierno nacional, de los gobiernos departamentales y de los actores económicos y sociales.
En nuestro país hay dos graves problemas sanitarios y sociales, grandes prioridades para la salud pero también para otros muchos planos de la vida social: las enfermedades crónicas no transmisibles y la salud de la infancia. Ambos están interrelacionados y los dos tienen que ver con la alimentación, entre otras causas.
Algunas de las enfermedades crónicas no transmisibles (enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas) principal causa de muerte y de enfermedad, están muy vinculadas a la epidemia de obesidad que vivimos en América Latina y el mundo. En Uruguay, el sobrepeso y la obesidad aumentaron del 56,6% de la población adulta en 2006, un guarismo muy alto, a 64,7% en 2013. En la infancia estas cifras alcanzan al 10,5% de los niños menores de dos años, una de las más altas de América Latina.
Como señala el informe de OPS esta pandemia está originada en cambios globales en los hábitos alimentarios, dentro de los cuales destaca el rápido y enorme incremento del consumo de alimentos ultraprocesados, con altos contenidos en azúcares, sal y grasas, donde América Latina ocupa un lugar relevante. (http://www.paho.org/hq/index.phpoption=com_content&view=article&id=11153&Itemid=0&lang=es)
Dentro de América Latina, Uruguay es el país donde las ventas de productos ultraprocesados crecieron más (146%), seguidos por Bolivia (130%) y Perú (107%). Las bebidas azucaradas duplicaron sus ventas en A.Latina, alcanzando los 81 mil millones de dólares, más que en América del Norte. Como recoge el informe OBSAN 2015, en Uruguay, la venta de bebidas azucaradas casi se triplicó entre 1999 y 2013 pasando de 32,9 a 96,1 litros/persona/año. El consumo de otros ultra procesados como cereales para el desayuno, snacks, chocolates, helados, congelados en general, salsas y sopas en paquetes se duplicó, pasando de 15,8 kg/persona/año a 29,5 kg/persona/año (Euromonitor, 2013).
Hay varios países donde se está intentando frenar esta avalancha. Por ejemplo, poniendo impuestos a las bebidas azucaradas como en Finlandia, Hungría,Francia y México (en este último, nada menos que un 10%). La experiencia muestra un descenso en el consumo a raíz de esta medida.
La información al consumidor es una cuestión central. Por eso se está buscando un etiquetado más claro y comprensible como en Chile y Ecuador. Desde diversos ámbitos científicos se promueve que al igual que con el tabaco se coloquen advertencias sanitarias en las bebidas azucaradas.
Es un debate que crece a nivel mundial. Se suceden pronunciamientos de organismos como la OMS y diferentes sociedades científicas. Un artículo de El País de Madrid del 25 de enero informa sobre algunas de estas propuestas y varios escándalos producidos por las políticas de las grandes compañías de refrescos para influir con mucho dinero sobre los medios académicos.
En mi opinión, en lugar de un impuesto a las bebidas azucaradas, se puede pensar en un tipo de tributación que tenga una finalidad expresa, la promoción de la alimentación saludable (por ejemplo, una tasa, Art. 12 del Código Tributario). Tiene una lógica fuerte que el estímulo a hábitos saludables de alimentación, la educación y la investigación al respecto, tenga entre otras fuentes una financiación que surja de los productos ultraprocesados que han generado estos problemas de salud.
La regulación de la publicidad de los productos ultraprocesados es otro capítulo fundamental para esta política. Luego de analizar la situación de la alimentación infantil en Uruguay, el consultor Dr.Fabio Gomes propuso definir por ley la prohibición de la publicidad de los alimentos con altos contenidos en azúcares, sodio y grasas. No hay programas educativos que puedan contrarrestar millones de dólares en publicidad. No se trata de prohibir estos alimentos pero sí limitar el marketing que incentiva el consumo masivo de los que no son saludables. Es una publicidad que llega a los niños, asociando consumo con juegos o personajes famosos, manipulando a una población que no tiene elementos para tener un juicio propio.
Un estudio reciente del Núcleo Interdisciplinario de Alimentación de la UDELAR aporta un elemento de gran trascendencia. Esta investigación pudo determinar cuál es el umbral de reducción del sodio en panificados que no genera un cambio en la percepción del consumidor. Se abre así la posibilidad de un abatimiento progresivo en 7, 8 o 10 pasos de los niveles de sal, sin que ello signifique un cambio abrupto para el paladar del consumidor. Esto permite pasar de la reducción voluntaria de la cantidad de sal en panificados a una reducción gradual pero obligatoria. Algo similar podría pensarse para los productos con altos niveles de azúcar.
Está claro que la educación nutricional es una clave y en ese plano la educación formal desde la primera infancia hasta el nivel terciario cumple un rol determinante. También desde el sector salud se informa y se educa a la población sobre alimentación, con el aporte de las nutricionistas y la participación de todo el equipo de salud, sobre todo en el primer nivel de atención, aunque también en los demás niveles. Las experiencias de formación de promotores escolares de salud y la promoción de la merienda saludable son ejemplos de labor conjunta del sector educativo y sanitario, que además apuesta a la participación activa de los propios niños. Las familias son asimismo un actor pedagógico fundamental, por acción y por omisión, lo que se ve y se escucha en el hogar, contribuye a formar los hábitos de cada uno.
La industria alimentaria y el comercio también pueden (y deben) aportar mucho a este cambio cultural necesario para la salud . En el caso de la industria reduciendo los niveles de azúcar, sal y grasas de sus productos. En el comercio colaborando en la información adecuada a los consumidores y la promoción de la alimentación saludable. El estímulo a la producción de alimentos saludables debe ser claro. Hace poco se presentó desde la sociedad civil una propuesta de Plan Nacional para la promoción de la Agroecología y la Agricultura Orgánica que, entre otros objetivos, como reducir la contaminación ambiental o contribuir a la permanencia de las familias agricultoras, apunta en esa dirección. También procura impulsar el uso sustentable de los bienes naturales y la conservación de las semillas criollas; la equidad de jóvenes y mujeres en los procesos; promover el acceso a la tierra; estimular los mercados locales y las compras públicas de productos agroecológicos, así como la formación y la investigación en agroecología.
Hay señales, medidas puntuales, que operan como disparadores del cambio de hábitos porque obligan a que la gente reflexione antes de consumir alimentos. La ley de merienda saludable fue una de ellas. Su aprobación unánime y el compromiso que estimuló en los actores institucionales, fue un mensaje a la sociedad, que desencadenó procesos de cambio, aunque no prohibiera la merienda chatarra en los centros educativos.
Otra cara de este problema es la malnutrición por déficit que tiene todavía cifras altas en la primera infancia. El retraso de talla respecto a la edad está en el entorno del 10% y la anemia en niños menores de dos años llega a 31% de esta población.El retraso de talla viene descendiendo y llega en 2013 a un 7,8% (9,6% para niños de 0 a 24 meses y 6% para niños de 25 a 60 meses). La mala nutrición durante el embarazo y en los primeros años de vida está relacionada con estos hábitos no saludables de alimentación que mencionabamos, pero también con la pobreza infantil que sigue siendo muy alta.
Tabaré Vázquez lo planteó con mucha claridad en el reciente Simposio Internacional sobre Primera Infancia. La desigualdad es mayor en relación con la niñez en sus primeros años. Mientras la pobreza está por debajo del 10% de la población total y baja al 2% en los adultos mayores, sube a 20% en menores de seis años y a 33% en menores de dos años. Esto genera problemas para acceder a la alimentación adecuada, ambientes insalubres, más amenazas y menos controles sanitarios, orientaciones nutricionales insuficientes. Estos factores (que explican los altos niveles de anemia) afectan el desarrollo cerebral y la capacidad de aprendizaje, el sistema inmunitario y las posibilidades de desarrollo personal y social. Además esos niños con sobrepeso o con anemia serán adultos con muchas más posibilidades de adquirir enfermedades crónicas no transmisibles. Pensando el ciclo de vida, la vinculación de los dos grandes problemas señalados es muy clara.
Como planteó Tabaré Vázquez “Desde muy temprano en la vida, las condiciones ambientales, la calidad de las relaciones y las experiencias esculpen, para bien o para mal, los circuitos neuronales del cerebro en pleno desarrollo que se encuentran tras el aprendizaje, el lenguaje, las funciones cognitivas superiores y la conducta social y emocional”.
Dos mediciones recientes muestran la gravedad de la situación alimentaria en la infancia. La ENDIS Primera Encuesta Nacional de Salud, Nutrición y Desarrollo Infantil (ENDIS), realizada en los años 2012 y 2013 y la Encuesta Alimentación y Bienestar (Núcleo Interdisciplinario Alimentación y Bienestar), UDELAR-INDA, realizada en el año 2014 en Montevideo y el área metropolitana.
La ENDIS permitió saber que más del 41% de los niños padecen algún tipo de inseguridad alimentaria, y 4,3% sufren hambre o inseguridad alimentaria severa.
En Montevideo y el área metropolitana las cifras de inseguridad alimentaria severa (vinculada con sentir hambre pero no poder comer) fue 11% para los adultos y 6.1% para los menores de 18 años. Es decir son todavía peores que a nivel nacional.
Entre las respuestas que están en marcha hay que destacar el Plan Nacional de Cuidados. En lo que refiere a la Primera Infancia apunta a la corresponsabilidad de la crianza entre mujeres y varones y al compromiso del Estado de asumir los costos y la responsabilidad para con los cuidados. Para eso plantea tres principales líneas de acción: profundizar las licencias parentales, universalizar la oferta universal de educación para los niños de tres años; extender e innovar la oferta de cuidados para menores de dos años, con modalidades flexibles de atención diaria.
Al mismo tiempo cabe decir que una política nacional hacia la infancia va más allá del tema “Cuidados” y entronca con políticas para abatir la pobreza infantil, políticas de alimentación adecuada, políticas contra el maltrato, políticas educativas y de salud. Erradicar la pobreza infantil desde una óptica multidimensional es un imperativo ético, político y societario.
Por todas estas razones la alimentación saludable requiere una política pública construida con muchos actores, que responda a los dos grandes problemas priorizados, las enfermedades crónicas no transmisibles y la salud de la infancia.

Políticas públicas y COMUNICACIÓN EN ALIMENTACION

Escribe Pablo Anzalone

Hay una mayor sensibilidad en la población respecto a los temas de la alimentación. Sin embargo nuestro país no tiene aún una política pública de alimentación que incluya un capítulo importante referido a la comunicación.

El VI Congreso Iberoamericano de Alimentación realizado entre los días 8 al 11 de setiembre es un hito en el tratamiento de los temas alimentarios y nutricionales. La cantidad y calidad de los temas abordados, las ponencias realizadas desde el ámbito nacional (que revelan investigaciones serias) y los conferencistas internacionales, entre ellos figuras como Carlos Monteiro, Enrique Jacoby, Fabio Gomes, Jean-Claude Moubarac hablan de la importancia del evento. La concurrencia fue masiva y muy interesada.
Participé como disertante en dos Mesas del Congreso, una sobre experiencias en la reducción del sodio y azúcares (https://prezi.com/ofzphixxrszy/) y otra sobre el etiquetado de alimentos transgénicos (https://prezi.com/u8yhbjnqxemf/).

El libro de OPS sobre Alimentos Ultraprocesados en América Latina es una referencia imprescindible. (http://iris.paho.org/xmlui/bitstream/handle/123456789/7698/9789275318645_esp.pdf?sequence=1&isAllowed=y )

Sin embargo la difusión en la prensa del Congreso o de las ideas allí planteadas, fue muy escasa en mi opinión. ¡Tenían especialistas de primer nivel en el mundo a disposición!
Hace tiempo tengo la preocupación de discutir el rol y las características de la comunicación en alimentación. Unos meses atrás hicimos un taller abierto sobre este punto.

La comunicación en alimentos presenta dos áreas temáticas:
a) comunicación respecto a la situación nutricional y los hábitos, informando y educando hacia conductas que resulten saludables para la población. b) Comunicación sobre enfermedades transmitidas por alimentos.

Quizá haya que comenzar preguntándose lo más elemental: ¿Conocemos cuál es la situación nutricional de los uruguayos?
Malnutrición por déficit y por exceso. Alto consumo de productos ultraprocesados con altos niveles de sal, azúcaresy grasas. Escasa ingesta de frutas y hortalizas. Pérdida del hábito de cocinar.
Está demostrado que el consumo excesivo de sal es responsable de graves problemas de salud relacionados con las enfermedades cardiovasculares, la insuficiencia renal, el cáncer de estómago y la osteoporosis.
Sin embargo la percepción del riesgo es todavía muy baja en la población.
¿Sabemos que la Fundación Española del Corazón (FEC) señala que reduciendo a la mitad el consumo de sal diario generaríamos beneficios en nuestra salud comparables a los resultados de dejar de fumar?
O que el Núcleo Interdisciplinario de la Udelar está realizando una investigación para reducir al 50% el contenido de sodio en algunos alimentos en 8 pasos que resultan imperceptibles para el paladar del consumidor.
Tengamos en cuenta que en la reducción del sodio se ha trabajado, hay varias medidas que pusieron el tema sobre la mesa. En cambio en el consumo excesivo de azúcares y grasas casi no se ha avanzado. EEUU acaba de prohibir totalmente las grasas trans. Sin embargo en nuestro país no tenemos todavía una norma que siquiera restrinja su venta.
¿Qué impacto tiene esta alimentación sobre la salud y la calidad de vida? ¿Cómo evaluar ese impacto en la niñez, en la adolescencia, en el adulto y en el adulto mayor? ¿Qué sabemos y que comunicamos sobre qué comen nuestros niños, cómo comen, donde comen, con quién comen? No son temas menores. La alimentación en la niñez merece particular atención por su impacto en el desarrollo en esa edad y por la creación de hábitos para toda la vida.
Falta información pero no es solo un problema de información. ¿Cómo se gestan los hábitos? ¿Cómo se modifican? ¿Cuáles son los factores subjetivos que influyen, cuánto la publicidad y el marqueting?
Es un problema de educación, pero los maestros y profesores son docentes, no magos. Si la industria y el comercio no colaboran fuertemente, si las familias no se comprometen, si el parlamento no crea leyes al respecto y el gobierno nacional o los gobiernos departamentales no promueven políticas claras, es difícil cambiar los hábitos. También la investigación académica juega un gran papel y la Udelar está asumiendo eso.
Y un rol particularmente importante lo tienen los periodistas y los medios de comunicación.
Debemos preguntarnos ¿qué tipo de consumidores queremos promover? ¿Cómo estimulamos el autocuidado y el cuidado mutuo de nuestra salud?
Las enfermedades crónicas no transmisibles, el cáncer, los problemas cardiovasculares, la diabetes son la principal causa de muerte en nuestro país. Y tenemos cifras muy superiores al resto de América Latina. En 2014 murieron por cáncer 220 uruguayos cada cien mil mientras en el Cono Sur fueron 140. Por enfermedades cerebrovasculares murieron 84 uruguayos cada cien mil pero en la región fueron 48. Las enfermedades del corazón generaron 75 muertes cada cien mil en Uruguay mientras en el Cono Sur eran 49, en el año pasado.
Y están además los impactos del tipo de alimentación predominante sobre nuestra cultura y el medio ambiente. La producción agroecológica, cuidadosa del medio ambiente, la agricultura familiar, merecen un apoyo mayor.
También la inocuidad es un tema relevante ¿Sabemos qué debe hacerse frente a casos de detección de contaminación biológica o química de alimentos? ¿En qué casos debe comunicarse a la población? ¿Son iguales los riesgos en los distintos casos? ¿Cómo comunicar, qué comunicar, quién comunica?
Por ejemplo, cuando se constata falta de higiene o de habilitación bromatológica en los locales, venta de alimentos vencidos, residuos de plaguicidas o de bacterias como la Listeria o los coliformes. La comunicación sobre contaminación biológica o química de los alimentos debe tener en cuenta el nivel y tipo de riesgo de cada caso. Sin alarmismo pero con transparencia. Las buenas prácticas en la manipulación de los alimentos es una de las claves para obtener alimentos seguros.
Preguntarnos sobre todos estos temas es un paso necesario.
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Etiquetado de alimentos transgénicos: un derecho del consumidor

Por Lic Pablo Anzalone *
Director de Salud de Intendencia de Montevideo 2005-2007 y 2010 -2015

CONSULTA
En el año 2012 la Intendencia de Montevideo a iniciativa de División Salud envía nota formal al Ministerio de Salud Pública proponiendo la adopción de un etiquetado específico para los alimentos que tengan componentes transgénicos, basados en los derechos del consumidor a tener esta información.
El Ministerio de Salud Pública responde también a través de una nota formal, que no existe por el momento una ley nacional que lo habilite pero que la Intendencia de Montevideo y los gobiernos departamentales tienen potestades para adoptar esa norma en sus ámbitos propios

APROBACIÓN
En el año 2013 la Intendencia de Montevideo envía a la Junta Dptal un proyecto de decreto para establecer la obligatoriedad del etiquetado de los alimentos transgénicos.

En diciembre de 2013 la Junta Dptal aprueba el decreto Nº 34.901 con esos contenidos, sin votos contrarios.

En los primeros meses de 2014 la reglamentación del decreto encuentra dificultades técnicas ya que debe aclararse que el etiquetado corresponde cuando el componente transgénico sobrepasa el 1% de cada ingrediente del alimento, considerado por separado. Por esta razón desde Div. Salud se promueve una modificación del texto del decreto que es aprobada por la Junta Dptal a mediados de 2014.
Es decir que la norma fue aprobada dos veces por la Junta Departamental.

En setiembre de 2014 la IM aprueba la reglamentación del decreto adoptando el símbolo establecido por Brasil (triangulo con la T en el medio) para simplificar su implementación. La especificación en el rotulado del texto “contiene elementos transgénicos” que podría implicar la necesidad del cambio total de la rotulación se deja para una segunda etapa, posiblemente cuando se haga una revisión global del etiquetado, que es muy necesaria.

DIALOGO CON LOS SECTORES EMPRESARIALES
Durante los últimos meses de 2014 se reciben en Div. Salud notas de algunas empresas multinacionales cuestionando los fundamentos de la medida por atentar contra la libertad de comercio y las normas de la OMC, dejando planteada la posibilidad de medidas legales y solicitando la suspensión de la misma. También se recibe una consulta/comunicación de la Cámara de Alimentos de Argentina a través de Cancillería en el mismo sentido

La CIALI Cámara de Industrias de Alimentos adopta una actitud distinta. En primera instancia solicita una reunión con División Salud donde entrega nota planteando dificultades para la implementación y solicitando una prórroga de un año. Consulta sobre posibilidad de reunión amplia con empresarios y técnicos en CIALI para que la IM pueda responder a dudas y cuestionamientos.

El 3 de diciembre se produce la reunión con alrededor de 30 representantes empresariales que plantean dificultades de dos tipos: conocer la presencia de OGM e implementar el etiquetado. La delegación de la IM (Pablo Anzalone, Dir. Div. Salud, Gustavo Lancibidad, Dir. Lab. Bromatología) concurre con los prof Claudio Martinez y Mailen Arleo de Fac de Ciencias, escucha y recoge los planteos, aclara los aspectos técnicos y operativos.
Luego de la misma también se realizaron reuniones con empresas como Pepsico y la Cámara de Importadores de Productos de Almacén.

Cabe señalar que el proceso de dialogo con la CIALI culminó en una reunión donde la Cámara manifiesta que no se opondrán a la medida sino que colaborarán en su implementación. “No es un invento de Montevideo sino que se aplica en 64 países”.

MECANISMO DE IMPLEMENTACIÓN
La IM trató de combinar la aplicación inmediata del decreto con la flexibilidad necesaria para que el etiquetado fuera viable:

No se aceptan prorrogas a la aplicación del decreto; las empresas deben declarar la presencia de OGM y comprometerse en plazos concretos para etiquetar. Al mismo tiempo se concederán plazos para el etiquetado de los distintos alimentos frente a argumentos razonables como muchos de los esgrimidos. Dichos plazos variaron entre 30 y 90 días según los casos particulares.

Frente a las dificultades de empresas que no conocen si los alimentos tienen o no OGM la IM trabajando en convenio con Fac. de Ciencias realizará los análisis correspondientes, informando a las empresas si debían o no etiquetar.

APLICACIÓN DE LA NORMA
Durante el año 2015 se ha avanzado en la implementación del decreto. Hay más de 600 productos que han declarado la presencia de OGM y están cumpliéndose los plazos para el etiquetado. Algunas empresas solicitaron plazos para modificar la composición de los alimentos, evitando tener que etiquetar, y fueron concedidos.
Resueltos los aspectos técnicos comenzaron a realizarse los análisis en aquellos productos con maíz y soja que no declararon poseer OGM.
Las sanciones por problemas de etiquetado tienen un tope de 5UR de acuerdo al Digesto, y son acumulativas. En junio de este año se publicó en la página web de la IM http://www.montevideo.gub.uy/empresas/regulacion-alimentaria/informe-sobre-etiquetado-obligatorio-de-alimentos-transgenicos , un informe sobre lo avanzado en la implementación del etiquetado de transgénicos, incluyendo los nombres de los productos y empresas que han sido sancionadas por incumplimiento. Si las empresas no declararon la presencia de OGM ni plantearon la dificultad para acceder a la información y los análisis dan positivos se constata el incumplimiento de la norma y se aplican sanciones.

Un caso particular se generó cuando una empresa importadora presenta documentación de la compañía fabricante Otis McAllister de EEUU que informa que tres tipos de almendras que se comercializan en nuestro país son transgénicos. Está muy claro que en Uruguay solo se puede producir o comercializar eventos transgénicos de maíz y soja. Por lo tanto todo otro alimento con OGM está violando las normativas nacionales al respecto.
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IMPORTANCIA DEL TEMA
El etiquetado de los alimentos transgénicos es obligatorio en 65 países, si incluimos a Uruguay por la normativa montevideana. Nada menos que la Unión Europea, Japón y Brasil forman parte de esas naciones.
A nivel nacional se realizó en setiembre de 2014 un importante Curso sobre Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados organizado por el MSP, MRREE, MVOTMA, Udelar, I.Clemente Estable, con el auspicio de la IM, contando con la presencia de los ministros respectivos, del pro rector Randall de la Udelar y de la intendenta Ana Olivera. Quedó muy clara el interés de estas instituciones ( Gobierno y Universidad) de incrementar la capacidad nacional en materia de investigación sobre transgénicos, con miras a una vigilancia y control sobre sus efectos. El apoyo técnico del gobierno de Noruega fue muy relevante para el curso.

Por otro lado distintas organizaciones de la sociedad civil han apoyado la medida del etiquetado, la han difundido en seminarios y jornadas, promoviendo la reflexión y discusión del tema.

Sin duda la ingeniería genética y la biotecnología son grandes avances científicos con enorme potencial de incidencia sobre la sociedad humana y también sobre las formas de vida y los ecosistemas. Tal vez por eso mismo (y porque el manejo de esos conocimientos y técnicas está muy concentrado) deben estar sometidas a regulaciones que protejan los derechos de la población en distintos planos: el conocimiento y la información son uno de ellos.

¿TEMA RESUELTO? Hay varios capítulos pendientes:
a) Continuar los controles para determinar quiénes están incumpliendo y no han declarado OGM a pesar de que estén presentes en el alimento.
b) Controlar el cumplimiento de los plazos comprometidos por los que declararon la presencia de OGM y se comprometieron en fechas determinadas a tener pronto el etiquetado.
d) Que el principal mercado del país esté aplicando esta normativa simplifica la adopción de la misma por parte de otros departamentos y a nivel nacional, ya que la mayoría de las empresas de cierto porte están interesadas en acceder a este mercado.
DERECHOS DEL CONSUMIDOR: El gobierno departamental fundamenta la norma en los derechos del consumidor a conocer si los alimentos que consume tienen o no OGM. La posibilidad de saber y de decidir contando con la información adecuada, es un derecho y una defensa del consumidor en un mundo como el actual.

Existen a nivel mundial muchos otros debates referidos a los alimentos genéticamente modificados: científicos, sanitarios, ambientales, económicos, pero el gobierno departamental no ingresa en ellos sino que reivindica los derechos del consumidor a saber.
OTRAS LÍNEAS DE TRABAJO POR LOS DERECHOS DEL CONSUMIDOR

Crear condiciones para que los consumidores ejerzan sus derechos no es solo un discurso sino un reclamo legítimo de la población, y una forma de democratizar la sociedad brindando más instrumentos para tomas de decisiones más libres e informadas. Constituye una tendencia a nivel mundial, que ampara a la población en un contexto de grandes concentraciones de poder en manos de pocas corporaciones económicas.
En esta dirección se implementaron diversas medidas desde la División Salud de la Intendencia de Montevideo .

* La Intendencia de Montevideo puso su Base de datos de Alimentos en la página web http://www.montevideo.gub.uy/empresas/regulacion-alimentaria a disposición de toda la población. Próximamente estará la Consulta de Empresas y Locales disponible en página web de forma similar. Cualquier persona puede consultar por cada producto, características, empresa, registro bromatológico, etc.
* La Información sobre la habilitación bromatológica de los locales alimentarios está incluida en el Codigo QR junto con la información de DGI y BPS, con lectura fácil desde teléfonos celulares. Pero además existe por via celular desde el mismo código QR la posibilidad de realizar denuncias en materia bromatológica hacia el local en cuestión.

* Funciona desde hace años el CICA , Centro de Información al Consumidor de Alimentos en tel 1950-2131 donde se pueden hacer consultas y denuncias, desencadenando procesos inspectivos.

* Actualmente se está ampliando la información disponible en la base de datos de alimentos en página web para poder identificar más facilmente los alimentos según determinados parámetros (OGM, Alto contenido en sodio, grasas, azúcares, Claims, etc)

* Se aprobó en Montevideo un Decreto sobre Trazabilidad obligatoria de los alimentos desde el productor hasta el consumidor, que permitirá hacer un seguimiento de los procesos de la cadena alimentaria, facilitando el retiro en caso de problemas con la inocuidad.

SUNAE

Está a consideración del Congreso de Intendentes la firma de un convenio para la creación de un Sistema Único Nacional de Alimentos y Empresas. Es una iniciativa que se viene discutiendo entre las intendencias y OPP desde hace varios años. Incluye la creación del Registro Único de Alimentos, Empresas y Vehículos. Entre las exigencias para integrarse están los requisitos del Reglamento Bromatológico Nacional. El acceso al mercado de Montevideo implica cumplir además con los decretos de POES (Procedimientos Obligatorios de Limpieza), el etiquetado de OGM y la implantación de sistemas de Trazabilidad en los alimentos.

*Artículo para la revista Carnes y Alimentos