Pablo Carlevaro (1927-2015): Acción y pensamiento de un intelectual convencido de que todo tiempo futuro será mejor

Escribe Miguel Fernández Galeano

El pasado sábado 31 de octubre falleció en Montevideo el Prof. Dr. Pablo Virgilio Carlevaro. Transcurrió poco más de un año desde junio de 2014 cuando ante un Paraninfo colmado de reconocimientos y afectos la Universidad de la República le otorgó  el título de Doctor Honoris Causa por iniciativa la Facultad de Medicina, de la Asociación de los Estudiantes de Medicina (AEM) y del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes.

En esa oportunidad, como nos tenía acostumbrados y siempre lo hizo, pronuncio un brillante discurso que merece ser pensado y estudiado a la luz de los desafíos actuales para la educación en el país.

En solo seis párrafos se refirió a su persona y al reconocimiento que se le estaba haciendo. Afirmó que fue en la Facultad de Medicina y en la AEM “donde nació y se desarrolló” su formación universitaria y se definió como “un hijo devoto de esta Universidad”. Después de anticipar excusas a compañeros y amigos por no referirse “al entrañable pasado compartido”, agradeció la hospitalidad de Cuba y México que lo recibieron en sus doce años de exilio para concluir  “de mi vida no corresponde que diga nada más”.

De ahí en más fluyeron con elocuencia sus convicciones sobre el futuro de la Universidad y de la sociedad.  Para referirse a ellas nada mejor que volver a un texto importante tan contundente como profundo que en el acuerdo o en el disenso siempre obliga a la reflexión y a hacer opciones políticas en definiciones impostergables.[1]

Fue de este modo coherente y fiel a una trayectoria  y a una forma de vivir la vida universitaria y el compromiso social, sin renunciar nunca a la libertad de ejercer plenamente un pensamiento crítico  y comprometido con las causas populares. Combinando como pocos el rigor   académico con una enorme entrega a los principios humanistas y libertarios de un colectivo de universitarios del que formaba parte donde prefería sentirse “uno más entre muchos y valorar a cada uno como un par”.

Si bien el Decano Carlevaro legítimamente opto por no hablar de “su vida” cuando la Universidad lo reconoció con tan alta distinción entendemos que no es posible contextualizar y aquilatar su pensamiento sin  al menos describir a grandes rasgos su rica  e intensa trayectoria universitaria y como un intelectual  crítico y consecuente sobre los problemas de nuestra sociedad en la historia reciente.

Ingresó a la Facultad de Medicina en 1947 desarrollando una exitosa carrera académica como docente e investigador de la Cátedra de Biofísica ingresando en 1949 como colaborador honorario para  alcanzar por concurso el cargo de Prof. Titular en 1962. Con 35 años de edad se convirtió así en el catedrático más joven en la historia de la Facultad.

El desempeño académico del joven Profesor Carlevaro y su liderazgo en Biofísica, se dio inmerso en un  calificado y pujante proceso   de innovación e investigación que tuvo en Álvarez y Caldeyro Barcia en Perinatología, Arana en Neurología y Campalans en Nefrología, entre otros,  a sus principales exponentes en el concierto Regional y aun internacional.

Sus contribuciones al movimiento latinoamericano de Reforma Universitaria  y a la transformación educacional con la promoción de extensión universitaria echan raíces  en su temprana militancia estudiantil. Desde su ingreso a Facultad tuvo una intensa actividad gremial desde la AEM y como editorialista en las páginas del “Estudiante Libre” llegando a ocupar la Secretaría General entre los años 1950 y 1951. En ese marco formo parte de un amplio colectivo de militantes universitarios que conquisto con la movilización y la lucha la autonomía universitaria, teniendo como hito fundamental la huelga “obrero-estudiantil” de 1951.

Paralelamente a su actividad docente, primero en representación del orden estudiantil y después como delegado del cuerpo docente integró el  Claustro  de Facultad y ejerció su Presidencia  en el momento en que se aprobó un Plan de Estudios de 1968 revolucionario y de vanguardia para  la región de las Américas.

En lo referido al proceso de docencia y aprendizaje el “Plan 68” impulsó un cambio del modelo de atención centrado en la salud y no en la enfermedad, superando la hegemonía del paradigma asistencialista- curativo, centrado en la atención hospitalaria hiperespecializada. Incluyó en dicho Plan la perspectiva de la comprensión psicológica  del sujeto a través del análisis, la vivencia grupal y el trabajo colectivo.

Jerarquizó el papel de la promoción, la prevención y la participación comunitaria ejes que también son  componentes centrales de la Estrategia de Atención Primaria de la Salud (APS) aprobada diez años después por los estados miembros de la OMS en Alma Ata.  Podemos afirmar que el Plan 68 fue un fruto adelantado de la APS.
Pablo Carlevaro ejerció durante 12 años el decanato de Medicina en dos períodos interrumpidos por los años de dictadura.  En 1969 fue electo con el apoyo unánime de estudiantes y un sector mayoritario de docentes, cargo que desempeñó hasta que en 1973 la dictadura militar lo condenó a 12 años de exilio. Con la apertura democrática retornó al país en 1985, ejerciendo el decanato hasta el año 1992, cuando cumplió con el límite de edad de 65 años  para los docentes universitarios.
Las experiencias de docencia en la comunidad, la vasta producción teórica  y las iniciativas en la gestión universitaria de  Carlevaro están vinculadas a una transformación radical en la formación en ciencias de la salud orientada al humanismo, la participación comunitaria, y a evitar los reduccionismos biologicistas tanto en plano epistemológico como en el diseño de dispositivos y herramientas dirigidas a superar las limitaciones que registra el modelo tradicional de atención a la salud.

En su segundo decanato con la inclusión en 1988 del Programa Docente en la Comunidad en la formación de los médicos, sus aportes sobre la importancia de un Plan Nacional  de Salud Mental, así como la creación en 1993 del Programa interdisciplinario y multi-profesional de Aprendizaje y Extensión (APEX-Cerro) que articulo a varias facultades y escuelas de la UdelaR , dan cuenta de su preocupación constante por la formación de los recursos humanos y por una mirada de la salud basada en la salud pública  y la salud colectiva, así como a la transformación educacional a través de la integración de la extensión universitaria como herramienta central del proceso de docencia y aprendizaje. Esta idea la siguió impulsando con inteligencia, creatividad y tenacidad aun después de dejar el decanato, cuando con un grupo de colaboradores inicio las etapas fundacionales de APEX escuchando las necesidades y demandas de la comunidad del Cerro.

Respecto de la enseñanza en la comunidad, rescatando la experiencia fermental del trabajo en el Cerro desde APEX en  el discurso de 2014 en el Paraninfo dijo “se aprende lo que no se puede anotar en una libreta, lo aprendido se incorpora en el alma y para siempre”. Su forma de concebir la  educación se podría condensar en el espíritu crítico que lo acompaño como docente, integrante del gobierno universitario y decano: “La enseñanza tiene que darle al individuo la posibilidad de cuestionar, porque está pensando diferente, porque no entiende o porque discrepa. El desarrollo de esa capacidad cuestionadora es lo que puede cuajar después en ser propositivo y hacer un proyecto de investigación”.
Fue un docente que se caracterizó por una gran solidez académica y amplia y diversa  formación y sensibilidad cultural. Supo combinar un calificado nivel intelectual, su rigor como científico con un compromiso irreductible con la ética, y su amor por la gente y sus luchas. Su adhesión a la metodología y el conocimiento científico nunca lo alejo de su pasión por diferentes manifestaciones inherentes a toda construcción humana, de la que no estuvo ajeno su entusiasta seguimiento de su querido Montevideo Wanderers Fútbol Club.

Nunca olvidaremos su discurso de bienvenida pronunciado a los más mil estudiantes que ingresamos a Facultad a comienzos de los 70 (“Bienvenidos a la Facultad más pobre y más libre de América Latina” dijo), crítico y sin hacer concesiones con “la convicción firme y esperanzada de todo tiempo futuro deberá hacerse y será necesariamente mejor”.

Vivió y murió consecuente con sus ideas. Sembró ideas y mostro conductas que nos acompañarán siempre.

Orador brillante, repasaba palabra por palabra sus textos, medía con sorprendente atractivo y carisma las formas de decir,  siempre acariciando la utopía.

Con sus dichos y sus hechos Pablo nos alentó a muchos a dar más de nosotros y  a ser mejores.

[1] Discurso pronunciado por el Prof. Pablo V. Carlevaro con motivo de su designación como Doctor Honoris Causa de la UdelaR

http://www.anfamed.edu.uy/index.php/rev/article/download/99/32

Un comentario sobre “Pablo Carlevaro (1927-2015): Acción y pensamiento de un intelectual convencido de que todo tiempo futuro será mejor

  1. Hombres como este ,son pocos conocidos,lamentablemente,las nuevas generaciones ,dejan cada vez mas el abito de la lectura.Otros tiene poca compresión lectora.Seria bueno,buscar la forma de llegar a ellos.No hacerlo se convierte ,en patrimonio de pocos.

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