URUGUAY: POLITICA NACIONAL DE CUIDADOS, PREVENCIÓN Y REALIDADES TERRITORIALES por Pablo Anzalone

Articulo publicado en EL DIARIO MEDICO setiembre 2022

Uruguay dió un gran paso en materia de derechos con la creación por ley del Sistema Nacional de Cuidados en el año 2015. Antes los cuidados de personas mayores y discapacitados fueron vistos como responsabilidades privadas de las familias respectivas, sufriendo grandes desigualdades ,descargando sobre las mujeres el cuidado de sus familiares. Las personas mayores, los discapacitados, los niños y las personas que cuidan son los grandes colectivos amparados en esta política nacional, pero los protagonistas deben incluir a toda la sociedad.

La importancia de pensar conjuntamente la salud y los cuidados es muy evidente. Ambos campos se interrelacionan estrechamente. No es posible un envejecimiento saludable sin cuidados adecuados. Sin políticas de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad y la dependencia no hay sistema de protección social en cuidados y en salud capaz de responder a los acelerados cambios demográficos y epidemiológicos que vive nuestra sociedad.

Asi como el SNIS fue una transformación revolucionaria de la salud en Uruguay, el SNIC lo es en el campo de los cuidados. Con diferencias en los desarrollos alcanzados, en ambos casos son procesos que se iniciaron pero están lejos de concluir y se requieren nuevas generaciones de reformas. En el caso del sistema de cuidados se dieron algunos pasos iniciales auspiciosos pero hay mucho por hacer. El nuevo gobierno que asumió en 2020 generó una interrupción al desarrollo de estas políticas a pesar de que la pandemia, sus abordajes y consecuencias, afectaron fuertemente a la población que necesita cuidados.

Una línea estratégica del Plan Nacional de Cuidados fue la descentralización y la prevención de la dependencia. La creación de Centros Diurnos destinados a personas con niveles de dependencia leve o moderada es una de las herramientas de esa estrategia. En Montevideo los Centros de Día tienen una trayectoria anterior y se orientaron a personas autoválidas. La ley 19. 353 plantea : “ Impulsar la descentralización territorial, buscando contemplar las necesidades específicas de cada comunidad y territorio, estableciendo acuerdos y acciones conjuntas con Gobiernos Departamentales y Municipales cuando correspondiere”(articulo 9 inciso G).

En el Plan Nacional de Envejecimiento y Vejez 2013-2015 se vieron grandes diferencias entre departamentos. Las grandes áreas con mayor nivel de cobertura (tanto en lo nacional como departamental) son las prestaciones tradicionales : transferencias económicas, prestaciones en salud y soluciones habitacionales. No hubo al comienzo avances grandes en otros aspectos importantes como “entornos favorables” y “accesibilidad”. También faltaban datos para hacer diagnósticos y seguimiento de las acciones. Vale resaltar que dicho Plan incluyó como objetivo dentro de la convivencia ciudadana promover el uso compartido de los espacios públicos entre diferentes generaciones y abordar la discriminación por edad modificando los estereotipos negativos.

Es de recibo la propuesta del Equipo de Representación de los Trabajadores ERT en el BPS de incorporar el tema de Cuidados en la discusión sobre Seguridad Social que promueven el gobierno nacional y otros actores. Son interesantes en ese sentido jornadas como la llevada adelante el 9 de setiembre por parte del ERT, la secretaría de Cuidados y la secretaría de Discapacidad del PITCNT1.


Una investigación de la Udelar en la que participamos junto con investigadores de Facultad de Medicina, Ciencias Sociales y Enfermería estudió los procesos de prevención de la dependencia en los territorios y las experiencias de Centros de Día. A tales efectos participamos activamente de las actividades de la Red de Municipios y Comunidades Saludables y las decenas de talleres de intercambios y profundización colectiva que se efectuaron en plena pandemia y posteriormente. Se realizaron asimismo alrededor de 40 entrevistas a informantes calificados y referentes de las experiencias locales llevadas adelante en Cerro Largo, Paysandú, Montevideo, Colonia y también Salto, Artigas, Rocha, Durazno, Florida y San José. En especial se analizan los Centros Diurnos en el contexto de iniciativas de cuidados y activos territoriales. En la etapa final de la investigación se están desarrollando encuentros departamentales para presentar, discutir y enriquecer los resultados dejando abiertas nuevas líneas de investigación/acción junto con las organizaciones sociales y los actores locales. En Paysandú2 se llevó a cabo el primero de estos encuentros el 31 de agosto de 2022, y están previstos en Artigas, Florida, Durazno, Cerro Largo y otros. Para el 30 de setiembre la Red de Municipios y Comunidades Saludables prepara un taller abierto a nivel nacional (por zoom y presencial) donde organizaciones como Redam, Onajpu, Red Pro Cuidados y otras puedan comentar las conclusiones de la investigación.

La estrategia metodológica utilizada fue la IAP Investigación Acción Participación que apunta a construir conocimientos junto con las organizaciones sociales para enriquecer las acciones hacia los problemas detectados. Hay muchos antecedentes a nivel latinoamericano y nacional al respecto.


La riqueza de las entrevistas y talleres amerita a ir recogiendo las distintas experiencias y las reflexiones o debates que puedan aportar a las políticas de cuidados.

A modo de ejemplo se pueden mencionar algunos rasgos de las realidades particulares de cada departamento.

El departamento de Colonia tiene una larga historia de trabajo de la sociedad civil organizada que se vincula con el lugar de origen de esas personas y el relacionamiento que tienen entre sí . Existen 12 hogares sin fines de lucro para personas mayores. Como destaca Susana Kaufmann (2020) “la gente se conoce mucho y conoce su barrio, conoce sus aledaños y por tanto el control social es muy importante”. La sociedad civil está organizada, hay muchas asociaciones de jubilados y clubes de abuelos, así como personas mayores que son activas en casi todas las localidades. Durante el proceso del gobierno anterior desde Inmayores se promovió la Red de Personas Mayores departamental con los hogares sin fines de lucro, asociaciones de jubilados, clubes de abuelos, trabajando con la policía comunitaria, las mesas interinstitucionales departamentales y los municipios. En Juan Lacaze se inauguró el primer Centro de Día del SNIC en 2018. Fue una rica experiencia, muy nueva para la localidad y a nivel nacional, que procuró respuestas a una buena parte de la población de personas mayores.

En Montevideo la Secretaría de Personas Mayores de la Intendencia de Montevideo IM ha trabajado desde hace varias décadas en la promoción del envejecimiento activo, es decir desarrollando una estrategia de prevención. La IM tiene un centro diurno que cumplió 28 años en el 2021. No son dispositivos orientados a personas con dependencia sino a personas auto válidas, apuntando a la prevención. Leonel Molinelli reafirma que toda esta estructura ha sido muy exitosa para construir redes de personas mayores en todos los municipios del departamento. “Es un logro significativo que todos los meses en distintas zonas de Montevideo se junten referentes de grupos de personas mayores a intercambiar, a conocer en qué están e impulsar la promoción de los derechos de esta población” (Molinelli 2020). La secretaría de Personas Mayores ha registrado en Montevideo más de 300 grupos con los que tienen contacto. Además están todos aquellos grupos que se juntan para realizar actividades que de alguna forma interactúan con la Intendencia. Es un tema de cuidado mutuo, afirma Molinelli. Forma parte del cuidado no como algo centralizado, pero integra la prevención, el contacto, la socialización. Otras experiencias destacables que vienen desde la década de los 90 son la del Centro Diurno N° 8, situado en el Parque Rivera y el Centro Diurno N°2 en Mercedes y Arenal Grande.

En Paysandú las experiencias fueron analizadas en diversas entrevistas organizadas por un equipo de investigadoras de Udelar Cenur Litoral Norte3 con referentes de ADAP (Asociación Alzheimer Paysandú) y de CAJUPAY4 que es la Casa de Jubilados de Paysandú conformada por tres asociaciones : Asociación de Jubilados y Pensionistas Escolares, Asociación Sanducera de Jubilados y Pensionistas y Sociedad de Jubilados y Pensionistas de Paysandú. Su labor se realiza con los jubilados, por un lado participando con Onajpu de las luchas para lograr mejoras de las jubilaciones más sumergidas, derecho a la salud y otros derechos que les corresponden a los jubilados. Por otro lado brindan varias formas de recreación como talleres de pintura, de gimnasia, tai chi, costura, yoga, crochet, tienen un coro, organizan una actividad recreativa que llaman “dominata” y otras. El Centro de Día de Paysandú mantuvo una labor fructífera en todos estos años articulando con Ajupe, con la Universidad y otros actores locales.

En todos los centros de día estudiados junto a la valoración positiva de las comunidades resalta la incertidumbre que viven sus equipos respecto a la continuidad y también la ampliación necesaria de esta política.

Del informe final de la investigación extraemos algunas de sus conclusiones que enfatizan :

1) La importancia del desarrollo de estrategias de prevención de la dependencia y promoción del envejecimiento saludable que tienen componentes nacionales y generales y componentes específicos en función de las distintas realidades existentes dentro del país y las diferentes vejeces.

2) La validez de los Centros de Día en la modalidad de abordaje de las situaciones de dependencia leve y moderada con que se iniciaron en el SNIC, que recibieron una amplia percepción positiva desde las comunidades donde se implantaron.

3) La importancia de los Centros de Día en la modalidad de abordaje de las situaciones de personas autoválidas sin niveles de dependencia como parte de un entramado de dispositivos de nucleamiento y actividad de las personas mayores en los territorios (Uni 3, Clubes de Abuelos, etc.) cuyo fortalecimiento es fundamental para la estrategia de envejecimiento saludable.

4) La necesidad de que los Centros de Día se articulen con diagnósticos y planes locales que aborden los problemas críticos del envejecimiento consolidando y ampliando las formas de participación activa de las personas mayores. Para ello se requieren plataformas e instancias de intercambio entre las distintas experiencias para promover procesos de aprendizajes que sean incluidos en los planes locales o generales.

5) El papel relevante de las asociaciones y redes de personas mayores en la elaboración, implementación y cogestión de los centros de día, creando espacios para su participación y articulando su labor con instancias de formación-acción y con estrategias de integración ante las diferencias en las vejeces existentes. Como lo demostró el Plan Ibirapitá, y con muchas nuevas razones luego de la pandemia, el manejo de las herramientas tecnológicas de comunicación es una clave que de ser un obstáculo puede transformarse en una posibilidad de ampliación y creatividad en las interacciones sociales.

6) El rol clave del trabajo interinstitucional e intersectorial para el desarrollo de estas estrategias en particular entre el gobierno nacional en sus distintos ministerios y el BPS, los gobiernos departamentales y municipales, las instituciones educativas y de protección social, el sistema de salud, evitando la lógica de feudos, superposición o compartimentación de los esfuerzos y los recursos.

7) Estas estrategias de promoción del envejecimiento saludable y prevención de la dependencia requieren, se insertan, apoyan e interactúan con los imprescindibles cambios culturales involucrados en un paradigma de la vejez que supere los estereotipos de pasividad, decrepitud, irrelevancia social. En este punto es sustancial el rol de los medios de comunicación, del sistema educativo a lo largo de todo el ciclo de vida, las acciones intergeneracionales, las iniciativas culturales y productivas, para destacar e incrementar el aporte de las personas mayores a la sociedad.Se trata de asumir la concepción sobre los derechos de las personas mayores que plantea la Convención Interamericana, considerando los cuidados, la salud, la vivienda, la alimentación adecuada, la cultura, la educación, la potestad de participar y decidir y estar libre de violencias como derechos humanos inalienables.

8) Las estrategias de Ciudades o Ambientes Amigables con las personas mayores permiten promover los cambios estructurales necesarios para asegurar la accesibilidad, la inclusión, la promoción de la salud y la ciudadanía activa de estas poblaciones.

9) Las estrategias de Municipios y Comunidades Saludables conciben la salud como una construcción social donde la participación de las personas, los colectivos y las comunidades es decisiva para encarar de manera integral los problemas y las potencialidades. Salen así del modelo que reduce la salud a la asistencia, a una optica individualista donde solo importa la dimensión biofísica de la enfermedad, y donde las desigualdades heredadas o creadas por las lógicas de mercado impiden el ejercicio de los derechos.

10) Cuidar y formar a las personas que cuidan debe ser una de las líneas directrices de las políticas de cuidados, con una mirada de género que rompa con la invisibilización y la subestimación o desjerarquización de tareas asignadas estructuralmente a las mujeres, sin reconocimiento ni remuneración ni apoyos efectivos del Estado.

11) La participación activa en la elaboración, implementación, control y evaluación de las políticas públicas que los involucran es un derecho de las personas mayores, sus organizaciones y de toda la sociedad, democratizando las relaciones sociales y con el Estado.

12) La necesidad de seguir investigando, estudiando las experiencias de cuidados y los fenómenos sociodemográficos en curso, con la participación activa de las organizaciones de personas mayores, la academia, los equipos de cuidadores y los responsables de las políticas públicas.

1Comisión de Seguridad Social del PIT-CNT: Sistema de Cuidados y Seguridad Social – YouTube

2La trama local del cuidado: perspectiva de actores locales y activos territoriales – Diario El Telégrafo (eltelegrafo.com)

3Este equipo es coordinado por la Prof. Mariana Gomez y lo integran Agustina Osorio, Addis Andreoli, Ingrid Neclea.

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SISTEMA NACIONAL INTEGRADO DE SALUD Y SISTEMA DE CUIDADOS : UNA ALIANZA IMPRESCINDIBLE por Pablo Anzalone*

El envejecimiento progresivo  de la población es una tendencia mundial que no justifica ninguna visión catastrofista  sino que es una buena noticia. Demografía y epidemiología tienen mucho que ver entre sí. Aunque hay varios otros determinantes de  la salud con influencias decisorias.

En realidad el quid es ¿cómo envejecerán nuestras mujeres y hombres en las próximas décadas?.

Más años de vida no significan años de vida saludable. Si no se actúa con decisión para modificar los determinantes socioeconómicos y culturales de las enfermedades prevalentes seguramente viviremos más pero en malas condiciones de salud,  con mayores niveles de dependencia, con un uso cada vez mayor de los servicios de salud, y peor  calidad de vida. Las políticas de alimentación y actividad física saludables, cesación tabaquica, reducción del consumo problemático de alcohol, contra la contaminación ambiental, son decisivas para los escenarios futuros de la salud.

Se pueden cambiar las realidades, los contextos, los hábitos en estos campos. Lo vemos con la disminución del tabaquismo.  Hoy lo vemos con la reducción del uso de bolsas de nylon para contaminar menos. En alimentación tenemos un gran desafío para construir  hábitos saludables desde la niñez. Aquí una medida fundamental es el etiquetado por excesos de grasas, azúcares y sal que entra en vigencia en marzo del año que viene. Pero no puede ser una medida aislada,  debemos acompañarla de múltiples acciones, charlas, talleres, difusión y estímulo al cambio de conductas. Ahí tenemos un motivo de movilización relevante para la salud.

Sin duda en las décadas venideras habrá mayor gasto en salud y su impacto dependerá de los sistemas de financiación.  En los paises sin cobertura universal horizontal y vertical, sin prestaciones integrales obligatorias, donde el gasto de bolsillo de las familias ocupa una parte importante, estas tendencias aumentarán la segmentación en el acceso y en los resultados de salud. Más desigualdades. En  paises con sistemas de salud solidarios y una concepción integral de la salud como Uruguay este incremento en los gastos puede afectar la sustentabilidad. 

El sistema de salud y sus instituciones no son el único actor con responsabilidades en el abordaje de esta problemática. Sin embargo sería inaceptable que no tuvieran desde ahora una gran preocupación  por el tema, generando los cambios necesarios para dar la mejor respuesta posible.

Porque un elemento fundamental en esta ecuación es el modelo de atención, la estrategia sanitaria que predomine. Un modelo limitadamente  curativo, asistencialista y mercantilizado es por sí solo un generador de costos cada vez mayores, relacionados con el manejo concentrado y acrítico de la tecnología y la medicación. Este factor tiene más impacto que la demografía en los costos de la atención de salud. Una estrategia de APS renovada, con un modelo integral que jerarquice la prevención y promoción, que aumente la capacidad de resolución del primer nivel de atención y  generalice la rehabilitación  tendrá otros resultados sanitarios.

La articulación  eficaz con el sistema educativo y con el sistema de cuidados,  la creación de una alianza sólida se convierte en un factor decisivo, en una perspectiva demográfica y epidemiológica como la actual. El diseño y la implementación de dispositivos y programas que prevengan y retrasen la dependencia requiere de ambos sistemas actuando juntos. Los Centros de Día que promueve el SNC son ejemplos a extender.

El tema está señalado en la normativa constituyente del Sistema de Cuidados. El decreto  427 del 2016 que  reglamentó la ley del Sistema Nacional de Cuidados, establece en su  artículo 30  que “los Programas de Prevención y Reducción de las situaciones de dependencia tienen por finalidad prevenir, reducir, eliminar o retrasar la aparición de dependencia o adaptar el entorno para promover la autonomía de las personas en situación de dependencia”.

El país necesita una estrategia descentralizada de cuidados, con énfasis en la prevención,  apoyada en las realidades, necesidades y capacidades locales en articulación con las estrategias nacionales del SNC. De esta forma se podrá  proyectar un desarrollo futuro de los cuidados y la salud  con fuerte protagonismo social de las personas y las organizaciones involucradas. Asumiendo dos convicciones fundantes: a) que las personas con  distintas situaciones de dependencia no son objetos sino sujetos de todos estos procesos y ese rol activo  es un derecho y al mismo tiempo una estrategia preventiva y terapéutica. b)  Que es mejor invertir en prevención y en promoción que gastar ingentes recursos en intervenciones invasivas para prolongar muy levemente la vida, para beneficio de las corporaciones que lucran con ello.  

Consideramos relevante un abordaje socio sanitario, donde se jerarquice el involucramiento de la comunidad y  la articulación entre cuidados y atención a la salud. Precisamos una perspectiva integral, que ponga el énfasis en la prevención  de las principales causas de dependencia y la promoción de un envejecimiento saludable. Eso no es posible sin tener en cuenta las  percepciones de los protagonistas sociales.

Una estrategia de descentralización (que no se contrapone sino que se apoya en la creación de un Sistema Nacional) no es posible sin conocer los dispositivos y actores existentes a nivel de comunidades. Sumar protagonistas locales para una estrategia general de cuidados  tiene  como parámetros la diversidad socioterritorial  y el empoderamiento de la sociedad civil.

Hay que innovar sustantivamente en el sistema de salud para estar a la altura del desafío planteado. Al mismo tiempo que un diseño estratégico nuevo y  cambios institucionales trascendentes hay que aprender de lo que se ha hecho bien. Para ello tenemos que apoyarnos en las experiencias exitosas, en los múltiples esfuerzos que desde hace años se realizan en distintas comunidades. Hoy no las conocemos lo suficiente ni las reconocemos públicamente y por eso no aprendemos de ellas para generar experiencias propias de cada zona y región del país.

Mencionaré solo un ejemplo. Hace poco, el 26 y 27 de abril 2019 se realizó un Encuentro de Comunidades Saludables organizado por la Comisión de Salud de Pajas Blancas en Montevideo Rural al que concurrí invitado por el Dr. Gerardo Falco, médico de familia de la zona desde hace 30 años. Durante esas jornadas las y los protagonistas, vecinas, médicos, enfermeras, relataron una multiplicidad de acciones realizadas y las distintas etapas de esa labor. Cursos de agentes comunitarios de salud, programa del Adulto Mayor, programa de Hipertensión, Cursos de Calidad en la Atención hablando de humanismo, Curso de Salud de la Adolescencia,  Programa Jóvenes por el Ambiente y  Programa Jóvenes con voz, Espacios de Mujeres,  “Cambombe para todes”que ya va por su 3era edición, visitas al Sodre y al Solís, entre muchas otras. Un elemento interesante también es la existencia de medios de prensa local como “La Prensa del Oeste” que hace 25 años viene recogiendo estas actividades y divulgándolas.

 Qué importante sería que hubiera una  Red de Aprendizajes con todas estas experiencias. Un ámbito donde se recogieran esas múltiples acciones, se evaluaran y enriquecieran,  y pudieran servir para formar a los distintos agentes institucionales, técnicos y comunitarios. El  Concurso de Buenas Prácticas en el Primer Nivel de Atención, iniciativa del MSP y OPS, ha sido un buen paso inicial. Darle continuidad ,  ampliar su alcance, utilizarlas en la formación de grado y posgrado, en la formación contínua y en la formación comunitaria, aparece como una línea de acción  auspiciosa y necesaria. 


*Licenciado en Ciencias de la Educación. Magister en Sociología y Diplomado en Políticas Públicas e Innovación.

Sistema de cuidados: una oportunidad para promover la autogestión*

 Escribe Andrés Dean

En Uruguay hace ya varios años que el gobierno se encuentra diseñando la implementación de un Sistema Nacional de Cuidados. Si bien, esta fue anunciada como una de las prioridades del gobierno pasado, es recién con la aprobación del último presupuesto, que se asignan fondos para su implementación. En este contexto el 13 de octubre de 2015 el MIDES firmó un convenio con el Instituto Nacional de Cooperativismo (INACOOP) con el fin de promover una mayor presencia de cooperativas entre las organizaciones proveedoras de cuidados. Sin embargo, más allá de estos titulares, no existe mucha información pública sobre qué tipo de características se pretende que tengan las organizaciones proveedoras de cuidados.

A priori, los servicios de cuidados pueden ser brindados por distintos tipos de organizaciones. Pueden ser brindados por el propio estado, por ejemplo a través de guarderías públicas. Esta es la solución aplicada en varios países europeos. En caso de ser brindados por el sector privado, puede tratarse de empresas capitalistas, organizaciones sin fines de lucro, empresas autogestionadas (EA) o trabajadores individuales. Estos servicios pueden ser contratados directamente por los hogares o puede existir también algún subsidio por parte del estado (total o parcial). Este hecho hace que existan varias combinaciones posibles a la hora de pensar qué tipo de organizaciones serían las prestadoras de cuidados en el caso del sistema uruguayo. De hecho, en nuestro país ya conviven varias de estas formas organizativas. Existen guarderías públicas, trabajadores independientes que realizan las tareas de cuidados de niños o ancianos en los propios hogares, centros de cuidados privados que los hogares contratan y centro privados subsidiados por el estado, como es el caso de los CAIF.

La creación de un sistema nacional de cuidados resulta una excelente oportunidad para promover la expansión de las EA. Para argumentarlo quisiera repasar la experiencia de la región de Quebec en Canadá. En la década de los 90, en dicha región se encontraban ante el desafío de diseñar un sistema de cuidados a la vez que resolver problemas de empleo persistentes de algunos sectores de la población. La opción que tomaron fue la utilización de organizaciones de la llamada «economía social».

Para diseñar el sistema de cuidados de los niños el alternativa elegida en Quebec tiene varias similitudes con los centros CAIF en Uruguay. El gobierno optó por entregar un subsidio por niño a centros de cuidados privados organizados bajo la forma de organizaciones sin fines de lucro o cooperativas de trabajadores. Las empresas capitalistas también podían ofrecer servicios de cuidados pero no recibían el subsidio por parte del estado.

Pero probablemente sea en el cuidados de ancianos y otras personas mayores dependientes donde se encuentra una mayor innovación organizativa. En este caso se estableció una tarifa subsidiada por hora que los hogares debían pagar por servicios de cuidado. Dichos servicios se realizaban a domicilio para personas que aun estaban en condiciones de seguir viviendo en su hogar en forma autónoma. Las tareas realizadas incluían ayudar a las personas con la preparación de comidas, la realización de compras, la limpieza del hogar y otras tareas diversas.

Para realizar estas tareas se capacitó a trabajadores con problemas de inserción laboral y baja calificación. Resolviendo al mismo tiempo, el problema de empleo de miles de personas. En la medida que el pago por parte de los hogares era bajo, el estado se encargaba de complementar los ingresos del trabajador para alcanzar un salario levemente mayor al laudo acordado en la negociación colectiva con los sindicatos.

La mayor novedad estuvo en que la actividad de estos los asistentes personales se organizó bajo la forma de cooperativas mixtas. Estas cooperativas eran gobernadas democráticamente no solo por sus trabajadores sino también por los usuarios de sus servicios. Si bien, esta modalidad de cooperativa mixta en Quebec solo se utilizó para los servicios de asistentes personales, nada indica que no pueda también utilizarse para otras actividades de cuidados como por ejemplo el de los niños.

El sistema de cuidados en Quebec, apoyado en cooperativas y otras formas de organizativas de economía social, tuvo una rápida expansión, generando empleo para cerca de 50.000 trabajadores, en una región de 8 millones de habitantes. Esto tuvo como consecuencia, una importante presión por parte de las empresas capitalistas para también ser subsidiadas. Hecho que se concretó hace pocos años bajo un gobierno de derecha.

Sin embargo, la exclusión del subsidio a las empresas capitalistas en un sistema de cuidados de este tipo, tiene un sólido argumento económico si se consideran las externalidades positivas generadas por las EA. En particular, si se tiene en cuenta la tensión inherente en las empresas capitalistas entre la búsqueda de mayores beneficios y los valores que esperamos estén asociados a las actividades de cuidados y crianza. Bajo la lógica maximizadora de beneficios la atención a las necesidades de las personas se justifica si se puede lucrar con ello. Mientras, el diseño de las cooperativas mixtas recién mencionado, posibilita que los objetivos de la organización prioricen las necesidades de sus miembros.

Adicionalmente, existen tanto argumentos teóricos como evidencia empírica para el caso Uruguay, que sustentan la idea que las EA podrían exhibir algunas ventajas frente a las empresas capitalistas en las actividades de cuidados.

Desde el punto de vista teórico, se trata de sectores intensivos en mano de obra requiriendo bajos niveles de inversión inicial en capital. Los problemas de financiamiento para la creación de la empresa, suele ser justamente una de las principales barreras a la formación de nuevas EA. En segundo lugar, se trata de actividades que no tienen economías de escala importantes, permitiendo mantener emprendimientos de tamaño mediano de forma eficiente. Por último, se trata de actividades que permiten mantener organizaciones con cierta homogeneidad entre sus miembros en términos de calificaciones y remuneraciones. Este hecho facilita la gestión y la toma de decisiones en una organización democrática. Resumiendo, se trataría de un sector donde las EA enfrentaría menores barreras para su formación. Este hecho, podría permitirle aprovechar las ventajas que tienen las EA frente a las empresas capitalistas en materia de motivación en el trabajo y eliminación de conflictos de intereses entre patrón y trabajador. Ambos elementos que redundarían en una mayor productividad.

A estos argumentos teóricos, se agrega que en Uruguay las actividades de cuidados se corresponden con uno de los sectores donde más se han creado EA en la última década. Un hecho que nos induce a pensar que las EA enfrentarían condiciones favorables a su sustentabilidad en dichos sectores.

*Publicado en La Diaria y en Razones y Personas