¿VOLVERÁ LA ALEGRÍA? por Pablo Anzalone

Leí con mucha atención los artículos de Martín Couto y la respuesta de Juan Pablo Pío en La Diaria de estos días. Porque siempre me interesan sus opiniones y por los temas planteados. Comparto con Martín que el domingo el Frente Amplio se juega muchas cosas.

Dos precisiones. Una que comparto con Juan Pablo es que lo que está en juego no es sólo el compromiso ético (y no tanto diría yo aunque todo se enlaza), sino la estrategia política a llevar adelante. Tampoco creo que el gobierno salga  indemne si la fuerza política no reacciona y rompe con su letargo. Porque tenemos tres grandes grupos de protagonistas: los gobiernos, las fuerzas sociales y el Frente Amplio. Si una de estas patas renguea, o si esta alianza termina en divorcio, no hay ninguna que salga bien. Hay un debate de fondo para que la política no quede reducida a la acción de gobierno. Y los errores del gobierno o las politicas de ajuste no ayudan a fortalecer esos vínculos.

La otra es que el desafío principal es el escenario pos elección, cuando haya que dar una discusión franca sobre estrategia y luego ponerla en práctica. Porque hemos hecho muchos avances manuscritos en el FA que luego quedaron en los cajones (o en los pdf) y a veces ni siquiera eso. Las interesantes resoluciones de los Plenarios Nacionales sobre autocrítica en dic. 2010 y de estrategia en 2011, tuvieron ese destino. Sería tonto no temer una derrota en 2019 a manos de la derecha porque eso tendría consecuencias enormes para los sectores populares. Pero más que temor hay que asumir la responsabilidad de pelear ahora para que la sociedad construya procesos de cambio más profundos y duraderos. Sin resignación ninguna ante las desigualdades que persisten.

Me encantó la canción de Rumbo, que tanto significó en la lucha contra la dictadura. Pero la verdad no tengo ninguna nostalgia por los tiempos pasados y espero que no vuelvan. Y sobre todo, no creo que ninguna alegría se genere inexorablemente. No existe un destino predeterminado que las acciones humanas solo pueden adelantar o atrasar. Esa idea lineal de la historia nos hizo mucho daño, teórica y políticamente. Es más, las alegrías presentes hay que valorarlas y pelear para que se profundicen, y las futuras dependerán de las acciones que podamos desarrollar en este tiempo. Con determinaciones sí, pero múltiples, entrecruzadas, contradictorias, no lineales.

Me alegra que militantes jóvenes larguen debates sustantivos con posiciones claras, las comparta o no. Porque creo que las generaciones se constituyen y ganan su espacio en las luchas y los debates o desaparecen sin pena ni gloria con el transcurrir de los años. La izquierda necesita nuevas generaciones con pensamiento crítico y voluntad de actuar.

La unidad del FA, como la del movimiento obrero, son conquistas históricas del pueblo uruguayo, pero no son un fin en sí mismo sino instrumentos para realizar las transformaciones. Hay que cuidarlas pero sobre todo recrearlas para que den respuestas adecuadas a estos tiempos, que son muy distintos de los anteriores (por suerte).  La comparación entre los distintos gobiernos frenteamplistas no debe simplificarse, todos han tenido luces y sombras, grandes avances y muchas inercias, aciertos importantes y errores también. Aprendamos de ellos para lo que se viene.

Comparto totalmente la afirmación final de Juan Pablo Pío: la alternativa de izquierda debe ser más política, más ideología, más radicalización de la Democracia. Pero no coincido con él cuando dice que la agenda de derechos no es un fín en sí mismo. Esos avances democratizadores son reformas estructurales también. No son contradictorias las luchas por una mayor justicia social, por más redistribución de la riqueza, con el combate a la violencia de género, a la dominación patriarcal, al deterioro ambiental, a las desigualdades por razones de orientación sexual, edad o color de la piel. Esas formas de discriminación y opresión se suman a las de clase y territorio. La radicalización de la democracia es una estrategia que enfrenta estas realidades, en lo táctico- porque cada paso tiene valor- y en el largo plazo, porque un modelo de sociedad diferente debe sustantivamente eliminar esas desigualdades y construir lógicas de poder más participativas y democráticas.

La creación de la agenda política es parte sustancial de la lucha por la hegemonía. Reformas como la de la salud, la tributaria o la del Estado, están lejos de haber alcanzado todos sus objetivos, y requieren nuevas iniciativas, sin nada que se parezca a un piloto automático.Lo mismo que la llamada “nueva agenda de derechos”. Para todo eso necesitamos un Frente Amplio protagonista.

Publicado en La Diaria

Un año complicado para el gobierno frenteamplista

Escribe Pablo Anzalone

El primer año de gobierno fue complicado. Un gabinete signado por la reiteración del 2005, un estilo de liderazgo más prolijo, una oposición “por la positiva”, un escenario latinoamericano donde la izquierda renovaba triunfos electorales, auguraban cierta tranquilidad. Las preocupaciones venían por el riesgo del piloto automático, de la falta de audacia para ir más a fondo en los cambios. Sin embargo la realidad se apartó de ese libreto.
En latinoamerica la izquierda empezó a perder batallas y no menores. Nada menos que en Argentina, Venezuela y Brasil. Y la derecha se lanzó a una ofensiva extremista, sin escrúpulos ni moderación. También en Uruguay desapareció “la positiva” y se inició una “embestida baguala” contra la “década perdida” (???) frenteamplista . No se ha brindado ninguna explicación política a tal cambio de estrategia. No cambiaron los sectores ni los liderazgos, no hay propuestas renovadas pero esas han sido las nuevas reglas de juego partidario . No hubo luna de miel. En Ancap encontraron un filón y lograron buenos réditos políticos. Al mismo tiempo silenciaron hechos como los resultados de la auditoría en la Intendencia de Paysandú que exponían su mala gestión y sus fantasmas.
Al gobierno le ha costado definir una agenda acumuladora. Inició su gestión con un discurso contractivo, podríamos llamarlo síndrome “Antel Arena” que marcó la cancha. A diferencia del 2008 cuando se enfrentó la crisis internacional con el dinamismo del mercado interno, ahora la apuesta fue ajustar el gasto público. También las pautas salariales. Tan fuertes fueron los efectos de este discurso que desde la presidencia hubo que corregir y enfatizar las inversiones públicas previstas. Aunque no conformó, el presupuesto no respondió a la lógica recesiva y definió prioridades políticas con incrementos. Un mal manejo del aumento de tarifas tuvo un impacto negativo, silenciado por el incremento sideral en Argentina.

Los vínculos con los movimientos sociales sufrieron graves tensiones y terminaron lesionados en áreas claves. La esencialidad en el conflicto de la educación fue de las mas sensibles y con mayores costos políticos y hasta ideológicos. En lugar de fortalecer una alianza social y popular amplia, quedó un saldo amargo.
Al mismo tiempo el FA como fuerza política no tuvo un accionar propio, se omitió en procurar marcar temas en una agenda que complemente a la del gobierno y sobre todo promueva con tenacidad una movilización política de masas. Por el contrario se embarcó en una lucha interna por la presidencia desprovista de cualquier debate político . Las polarizaciones en el FA no son novedad pero la incapacidad para traducirlas en buenos debates y aprendizajes le hizo el campo orégano a la oposición.

Por otro lado hay que destacar positivamente la denuncia y priorización que Tabaré Vazquez hizo sobre la situación de la primera infancia, el problema social más grave que tenemos. Allí las desigualdades y la fractura social, se evidencian con más fuerza. También son pasos positivos los avances en el Sistema Nacional de Cuidados, la propuesta de Objetivos Sanitarios Nacionales, la convocatoria al Diálogo Social. Al mismo tiempo si no hay continuidad en estas iniciativas y se convierten en anuncios aislados, o quedan en movimientos institucionales sin involucramiento social, sin cambios culturales, sin hitos ni metas claras, se perderán oportunidades claves para definir el signo político y social del período.

Más allá de errores (algunos importantes) y de aciertos en este año y de los cambios en el escenario nacional y mundial, lo que aparece con fuerza son problemas estratégicos que venimos padeciendo en la izquierda uruguaya y latinoamericana desde hace años. Hay temas que revisten un carácter ideológico, otros que refieren a las formas de organización,comunicación y movilización, otros a las imprescindibles alianzas sociales, pero sobre todo hay una cuestión central que es política, replanteando las formas de hacer y la estrategia política. La identificación con el Estado ha dificultado un pensamiento más crítico, propositivo e innovador.

Publicado en Voces

ANCAP, entre las pérdidas financieras y las pérdidas de valores

Escribe Javier Cousillas

Pocas veces en tan poco tiempo hubo tanta gente que supiera tan poco opinando sobre la gestión de ANCAP. Y el daño que están haciendo al “Ente” o la “empresa” (según como se la mire) es descomunal.

Nunca una Comisión Investigadora como la creada investigó tan poco. Desde antes de crearse los dados estaban echados. La derecha y algunos sectores del FA se vuelven a unir como en el 2003 para cuestionar el papel de ANCAP como palanca de desarrollo de la economía nacional y desde el resto del FA, salvo honrosas excepciones, el silencio es estruendoso.

Coinciden en que no es al país al que le deben cerrar las cuentas, sino a cada una de sus empresas públicas, desde una visión totalmente desacertada sobre cuál debe ser el papel de un Ente Autónomo en el marco de un modelo de desarrollo. Visión totalmente estrecha que cuestiona el papel de las empresas públicas como dinamizadoras del desarrollo social, el empleo, la industrialización, el conocimiento y tantos otros factores que contribuyen al desarrollo nacional.

Tienen una visión de ANCAP y del resto de las empresas para recaudar y volcar el dinero en políticas asistenciales. Les parece poco lo que recaudan con el IVA y el Imesi a los combustibles. No tienen idea el peso que tiene ANCAP a lo largo y ancho del país en la vida cotidiana de la gente.

Prefieren abrir comedores en Bella Unión o en Paysandú antes que desarrollar ALUR y que la gente viva dignamente de su trabajo. Prefieren traer el cemento de Turquía porque es más “barato” antes que realizar las inversiones en las plantas de Portland para generar inversión nacional.

Poco les importa si hubo que construir tanques para almacenar combustibles o supergás, o vagones y buques para su traslado,  porque durante décadas no se había hecho absolutamente nada ya que el único objetivo que tenía la derecha y que compartía –y me temo que sigue compartiendo parte del FA- es entregarla a manos privadas.

Para ellos todo es un “despilfarro”

No sólo se trata de cargarse algunos posibles candidatos para el 2019 (Sendic, Martínez, etc.)  Se trata también de “achicar el estado” y para ello no hay nada mejor que mostrar a ANCAP como un caos y una máquina de despilfarrar dinero.

Dicen que la masa salarial de los trabajadores aumentó un 50 % y esconden que el promedio del país fue un 47%. Omiten que toda la masa salarial más las cargas sociales de todo el personal de ANCAP incide en la tarifa de los combustibles un poco menos que un pedo en el desierto del Sahara.

Buscan los motivos de las pérdidas  en la contratación de un remolcador para llevar las barcazas Río Uruguay aguas arriba, porque prefieren hacerlo en camiones como siempre lo hicieron,  o en la contratación (5000 dólares) de publicidad en  una radio comunitaria de Quebracho, pero no informan cuanto llevan los canales privados o el resto de los medios de comunicación que están muy lejos de ser “comunitarios”. Claro, pobre al periodista que informe cuanto ingresó proveniente de ANCAP entre 2000 y 2015 en el medio que trabaja! Profesionales si, incisivos si, rigurosos, también ; pero no mascan vidrio.

Realmente se trata de argumentos para infradotados.

ANCAP factura anualmente 5000 millones de dólares por año y su problema está en que entre los años 2011 y 2014 dejó de recaudar 800 millones de dólares asumiendo costos de distribución que no fueron volcados a la tarifa con el objetivo –que comparto- de que la inflación no superara el 10 %. Le guste o no le guste a los Astoris, Valentis, Michelinis y los voceros de la derecha que actúan como repetidores de  análisis que responden a una estrategia suicida.

No hace falta ser un matemático soviético para darse cuenta que la suma de las “pérdidas contables” coincide con esa cifra y no con las estupideces que se investigan.

Todas las inversiones de ANCAP fueron de público conocimiento, todas pasaron por el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de Industria, todas responden a un plan energético que tuvo un amplio apoyo interpartidario en el 2005-2006, sin embargo nadie acusa conocimiento de las mismas.

Que esta inmoralidad  la haga la derecha,  está dentro de la lógica; pero que no la asuman los frenteamplistas que la decidieron, rompe lisa y llanamente con todos los valores que deben guiar el pertenecer a una fuerza política que tiene la obligación de gobernar de acuerdo a sus postulados históricos y al programa que se le presentó a la gente.

Se ha mezclado en el debate lo económico financiero con lo político partidario y las internas  del FA,  y a esta altura el común de los uruguayos, en lugar de información veraz, recibe verdades a medias que son mucho más peligrosas que aquellas mentiras lisas y llanas.

El daño está hecho y la derecha lo festeja. Ahora se trata de no agravarlo.

Si hay problemas de gestión hay que identificarlos, contrastarlos con la realidad y resolverlos, pero no poniendo la carreta delante de los bueyes. El pedido de renuncia o destitución de quien desde hace 6 meses se encuentra al frente de la empresa, adoptando medidas para subsanar errores, no resiste el menor análisis y se trataría de un linchamiento espeluznante para satisfacer la necesidad de sangre de los que gritan más alto y cuentan con servil amplificación.

Sería como pedir la cabeza de Astori porque en 9 meses de gestión subió la desocupación de un 6 a un 8.5% , casi un 50 %.

Nota- Quien suscribe estas opiniones es Javier Cousillas Iglesias, funcionario de ANCAP desde hace 33 años y actualmente Gerente de Servicios Generales. Es mi opinión de los hechos, a la que tengo derecho como ciudadano y como verán, está teñida por mi militancia frenteamplista. No involucra absolutamente a nadie más que a mí y a mi conciencia. Aclaro también que soy uno de quienes se ha negado a declarar en la Comisión por las razones que se desprenden de lo escrito  y no porque alguien me lo hubiera sugerido o impuesto. JCI.

Entrevista a Edison Lanza

Entrevista a Edison Lanza, Relator Especial para la Libertad de Expresión para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Periodista y abogado uruguayo fue designado en julio de 2014. Con él hablamos sobre la Ley de Medios y su aplicación en Uruguay.