INSTRUCCIONES PARA LA OPOSICIÓN por Ignacio Martínez

La oposición uruguaya, con sus matices y diferencias, está dejando una clara enseñanza de cómo actuar cuando se es, precisamente oposición.

1. Todos contra el FA. El objetivo es sacarlo. Tienes que decir que “nunca hubo peor Gobierno que el del FA”, que“nunca estuvimos peor que ahora”, que “estamos al borde de un abismo”, “que el país es un desastre”, aunque Lacalle Pou, en su acto de apertura de campaña, dijo que no iba a decir ”que estaba todo mal, no” porque no es“un hipócrita”, pero seguramente lo dijo porque los avances realizados hasta ahora pesan tanto, que nadie se puede comer esa pastilla de que el país es un derrumbe como dice su colega Larrañaga y otros. De propuestas y Programa, nada.

2. Si tienes un cargo asegurado quedate donde estás, pero si no, podés salirte de tu partido rápidamente como hizo Facello y Zubía, del Partido de la Gente (sin gente) y le siguieron Pérez Dinardi en Durazno y Wilson Guimaraens en Salto. ¿A dónde irán? Son gente variopinta y ya han manifestado que pueden ir tanto al Partido Nacional como al Colorado. Todo depende del mejor postor de lugares en las listas y otros cargos. De propuestas y Programa, nada. 

3. Puedes llegar a candidatearte como Presidenta (o Presidente), pero si ves que en las encuestas andás floja, podés arrimarte al recién llegado. Alonso no va por el camino de Santiago. Ni siquiera predica que la puerta y el camino que llevan a la vida son angostos y difíciles, y pocos los encuentran”, Mateo 7.13,14. Ella parece que va por el camino de Sartori, el más fácil, tal vez con el propósito de armar fórmula, cosa que sabremos en los próximos días. De ideas y Programa, nada 

4. Si te fuiste de un partido y se te presenta la disyuntiva de elegir entre votar en segunda vuelta al partido que abandonaste o a los otros que fueron tus enemigos toda la vida y representan lo peor de la sociedad, no lo dudes; vota lo peor. (“¿Quién puede creer que vamos a votar al Frente Amplio, después que nos fuimos?“ Valenti, El País, 28 de marzo).

El país (Uruguay, no el diario, claro) importa poco. Todo es cuestión de alianzas, es decir de cargos, y resulta inverosímil pensar que un partido se alíe con otro que abandonó hace poquito y mucho menos que aquellos ofrezcan cargos al recién llegado. Pero lo que importan son sus beneficios, no los de la gente, sobre todo cuando en algunas encuestas no les va bien y todo parece indicar que se resolverá entre el FA y el Partido Nacional. De propuestas y Programa, ni un comino. 

“Por supuesto, hay reglas que hay que mantener”, dijo Mieres y una de esas reglas es la del principio: Todos contra el FA.

Lo paradójico es que los Partidos ya han lanzado sus campañas, pero el que lleva varios candidatos (como el Partido Nacional y el Partido Colorado) y ya ha hecho varios actos con los 4 candidatos por el 4to Gobierno, es el FA, mostrando una clara imagen de unidad, donde en todas partes se oyen dos consignas implícitas: NUESTRO CANDIDATO ES EL FRENTE AMPLIO y gane quien gane de los cuatro, allí saldremos como en la más grande fiesta popular TODOS DETRÁS DE MOMO. ¡Ah! y de  Programa, los 4 candidatos tienen el mismo. Lo demás son matices y diversas representaciones de diferentes sectores de nuestro pueblo, desde los más humildes, hasta empresarios, pasando por los jubilados, los pensionistas, los trabajadores, los pequeños y medianos productores y comerciantes, las amas de casa, los estudiantes, los universitarios, las minorías marginadas y los siempre postergados, es decir, las grandes mayorías nacionales.

Publicado en el semanario VOCES el jueves 4 de abril de 2019

DEL MALESTAR A LA ACCIÓN por Mílton Romani Gerner

“Todos cometemos errores. Y tenemos ese derecho. Lo que no podemos es endosarle esos errores a un proyecto colectivo. No hay derecho”. Breve, contundente y elocuente mensaje del maestro Yamandú Orsi. Muestra un camino. No callarse, decir con prudencia y hacer. Ser crítico, sin tirar el niño con el agua. Convertir malestares en caminos proactivos de acción frenteamplista.

Porque sus dichos, además, tienen la elocuencia de una gestión exitosa. Como también parece indicar, refrendado por exigentes encuestas (que muestran otras realidades patéticas) la de su par de Montevideo, el compañero Daniel Martínez, y su equipo. Esto no borra errores, ni faltas, ni yerros, sino que, reconociéndolos, va para adelante. Las gestiones departamentales de ambos compañeros se destacan por la acción política permanente, buenos equipos y una comunicación social destacada.

El peor enemigo, como afirma Miguel Fernández Galeano, es el piloto automático. Fue a propósito de las iniciativas para profundizar la reforma del Sistema Nacional Integrado de Salud que ha encontrado en el Diálogo por la Salud al Ministerio de Salud Pública con las organizaciones sociales (como la Federación Uruguaya de la Salud, la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay, el Movimiento de Usuarios de la Salud Pública y Privada, la Federación de Funcionarios de la Salud Pública y el Sindicato Médico del Uruguay) y sus aportes. ¿Polémicos? Obvio, pero que lanzan la acción. Subrayo estos ejemplos, como podrían ser muchos otros, que deberían sacudir la modorra y lanzarnos a la acción. Claro, se necesita Frente Amplio, gobierno y organizaciones sociales en diálogo, pero en acción. Cito este para trascender lo que puede interpretarse como postulaciones. Como también dijo Orsi, tenemos destacadísimos compañeros que podrían, en su momento, encabezar la campaña política electoral (Mario Bergara, Constanza Moreira, Mónica Xavier, Carolina Cosse, Alejandro Pacha Sánchez). El tema no son los nombres. Son los contenidos y el estado del alma frenteamplista, que contagie con imaginación y acciones concretas a la ciudadanía. Lo que haremos en base a lo que ya hacemos.

Un malestar recorre las filas frenteamplistas. Desconformes, críticos, desilusionados, alarmados, preocupados. Compañeros y compañeras que claman por volver a poner la política en los centros de mando. La situación en la región aporta componentes de alarma. Algunos gurúes aprovechan para festejar el fin del ciclo progresista. El regreso de la derecha no es el equilibrio ni la anticorrupción. La reforma laboral de Michel Temer y todas las medidas de Mauricio Macri muestran que las elites económicas vuelven con sed de venganza. No sólo para recobrar plusvalía, sino poder.

La queja. Con ese título, hace ya mucho tiempo, el querido compañero Joaquín Rodríguez Nebot escribió un sabroso análisis de este fenómeno psicosocial típicamente uruguayo: “Lo primero que salta a la vista es que el contenido del enunciado de la queja funciona como un objeto frustrante: el tema revela una carencia, una falta; o, dicho en otros términos, por allí circula un anhelo, un deseo que no es correspondido. Lo que aparece, entonces, es una actitud de espera, reflejando una cierta pasividad. Se espera que un tercero accione ante una demanda”. Es útil releerlo, aun cuando fue escrito, antes del ciclo frenteamplista, que pensábamos que podría remontar esta pasividad. Lo hizo durante un tiempo. Hay que recobrar la primavera de iniciativas.

No podemos “sentarnos a la puerta de la casa, como Job, a ver pasar el cadáver del imperialismo”. O ver pasar el cortejo donde la iniciativa y la hegemonía política cultural caigan en manos de la derecha. Perder la elección no sería lo peor. La fragmentación social y política que representaría, y el sufrimiento social y afectivo que supondría, serían demoledores. Unido a la pérdida de los derechos, beneficios, conquistas sociales, y con las desigualdades e inseguridad que nos traería un nuevo viejo gobierno de las elites.

Trascender el malestar implica superar la queja y dejar de esperar que lo haga un tercero. Está en nosotros mismos. Hay que potenciar lo bueno que hay, por aquello de que más vale un paso efectivo en la lucha que 100 programas. Algunos ilusos piensan que el posfrentismo, en sus infinitas variantes, es una salida factible. Sumando desilusiones y desesperanzas lo único que se acumula son derrotas. ¡Si lo sabremos! Nunca cuanto peor, mejor. Nunca. Rescatar los valores y acciones positivas que seguimos teniendo es la única razón del artillero. No se trata de barrer bajo la alfombra, donde la suegra no ve, sino de buscar puntos de apoyo para producir otros efectos. Se trata de pasar de un circuito vicioso a un circuito virtuoso; del malestar a la acción política permanente. Sobre el tema de la corrupción no puede haber dudas y deben recorrerse los caminos que den las garantías del debido proceso. Cobrar al grito o linchar no es bueno, precisamente, para combatir esta corrupción. Pero luego también hay que actuar en consecuencia, caiga quien caiga.

El derecho a equivocarse. Parecería que los políticos no podemos admitir nunca una equivocación. ¡Qué equivocados estamos! Porque aquel que admite un yerro, una falta, quien reconoce a viva voz su equivocación seguramente no recibirá la absolución ni la redención, pero sí el reconocimiento de la ciudadanía por el coraje de admitirlo. De igual manera, habrá que insistir en que comunicar es siempre preferible al hermetismo. Todo a su medida y adecuadamente. Pero si callamos, la agenda la hacen los otros.

La estupidez. Fernando Isabella tiene razón (ver http://ladiaria.com.uy/UOo). Nos equivocamos y cometemos estupideces. En este caso, por seguir un paradigma economicocentrista. No es hablando de economía que generaremos hegemonía. Es haciendo política. El síndrome antelarena lo demostró terminantemente. La racionalidad contable tiene repercusiones demoledoras en otros planos. Algunos economistas no han incorporado el principio de indeterminación de las ciencias duras. Siguen sin admitir que como observadores estamos inmersos en el campo, y eso nos implica. Es más, el pensamiento económico de avanzada revisa esta pretensión absolutista que ha caracterizado los desastrosos pronósticos en las últimas crisis. Dicen que las previsiones están atravesadas (¡vaya!) por deseos, emociones, presiones varias e improntas psicológicas propias de humanos. Basta de pronósticos económicos y de encerrar todo, absolutamente todo, en la lógica economista, comercial e inversionista.

Los hombres y mujeres vivimos de otras cosas, ilusiones y deseos. Nos gusta que nos traten bien y que se reconozcan nuestros méritos. Que nos digan: “Qué bien lo suyo, siga así”. La prolijidad económica del gobierno de Montevideo no fue el mascarón de proa de la gestión de Daniel Martínez, más bien tuvo bajo perfil. Sólo se trata de recentrar la política con otros temas, otros logros que no siempre pasan por las cuentas. Es necesario admitir que los hombres y mujeres nos equivocamos, nos entusiasmamos, cometemos estupideces, adoptamos conductas de riesgo y hasta consumimos drogas. Somos falibles, pero también tenemos mucho paño para dar si nos embalan en empresas épicas y en agendas seductoras. Esa es la historia del Frente Amplio.

Publicado en La Diaria el 18 de julio de 2017

MATAR AL PADRE por Milton Romani

Freud era duro en el uso de las metáforas. Refiere a un proceso sobre un hecho cultural: matar simbólicamente a nuestros padres. Los todopoderosos de la niñez.

No se mueren solos. Tenemos que ser nosotros los que los bajamos del pedestal, para acceder a la adultez, para ser autónomos y libres. Lo sigue un momento depresivo inevitable.

“Sin los jóvenes no hay garantías a futuro”, titulaba Jorge Irisity una excelente nota de 2013 que difundimos días atrás, como tributo al gran compañero que se nos fue.

Somos un país y una izquierda poblada de “padres” viejos, con inevitables reflejos conservadores, que se resisten. Los jóvenes generan, siempre, alarma. Pero la renovación es un tema de todos, y muchos jóvenes movilizados en varios órdenes no deben esperar una cita amable.

Un artiguista del siglo XX*

El 5 de febrero de 1996, el general Líber Seregni comunicó en el acto de aniversario del Frente Amplio (FA) su renuncia indeclinable a la presidencia del FA. Lloramos, puteamos, rogamos, negociamos. Porque el general argüía que, en las conversaciones con los partidos tradicionales, el FA lo había desautorizado. Estaba convencido de acordar un proyecto de reforma constitucional que modificara el sistema electoral antiguo, sustituyéndolo por el actual, con elecciones primarias, y balotaje para definir la presidencia.

Había quedado en franca minoría. La mayoría estábamos convencidos de que era una maniobra blanco-colorada para impedir el acceso del FA en las próximas elecciones. El plebiscito se llevó a cabo el 10 de diciembre de 1996. Se impuso la reforma (apoyada por todos los partidos menos el FA) por apenas 0,5%. Surgía un nuevo liderazgo: Tabaré Vázquez, intendente de Montevideo, que había triunfado luego de una carrera política muy corta. Había integrado la Comisión Nacional que promovió la recolección de firmas y luego el Voto Verde.

En un tema confrontativo, altamente sensible como el de los derechos humanos, fuimos capaces de mantener una amplia y permanente movilización por dos años. Fue el FA con aliados importantes, y con todas las organizaciones sociales. A esa alianza aportaron fracciones blancas y coloradas (Rodolfo Nin Novoa, Víctor Vaillant). Perdimos a nivel nacional en abril de 1989. Siete meses después, Tabaré Vázquez ganó la Intendencia de Montevideo, el único departamento donde el Voto Verde había triunfado.

La movilización que no es contradictoria ni con las alianzas ni con el diálogo. Ahora tenemos mucho diálogo y pocas nueces movilizadoras.

Cito otro ejemplo de coraje político del general Seregni. De cuando nos aliamos y cuando conviene marcar identidades.

“A un lado los bagres y a otro las tarariras”

Así hablaba Seregni en una carta desde la cárcel, marcando su punto de vista de votar en blanco en las elecciones internas de 1982, cuando muchos grupos ya habían definido su apoyo a los sectores progresistas de blancos y colorados.

El desafío que tenemos sobre la reforma constitucional está un poquitín demorado.

Las reformas constitucionales siempre son polémicas. ¿Deben ser apoyadas por la gran mayoría del sistema político? No. Siempre fueron polémicas y democráticamente marcan un gran momento de debate de la sociedad. Si se quiere mayores reaseguros, vayamos a la elección de una constituyente, en la que estemos representados todos, se abra un debate franco e incluso se puedan presentar otros proyectos.

La mayoría de las reformas se han limitado a aspectos electorales, salvo la de 1966 (naranja) que impuso una centralidad autoritaria de nuestra institucionalidad. Tampoco es de recibo que nos distrae y amenaza nuestra tarea de gobernar. No interrumpe ni obstruye la acción de gobierno. Muy por el contrario, la fortalece. Renueva y mueve la modorra.

Gobernar, gobierna el gobierno. La fuerza política moviliza conciencias para remover los bloques culturales e institucionales que frenan los cambios. Diferentes y complementarias.

Se puede entender que en un momentos de crisis regional, de signos de incertidumbre económica, se establezcan diálogos que garanticen la gobernabilidad.

Pero no es menos cierto que si se nos va la moto en una inercia de no pelearse con nadie, no queda claro dónde están los bagres y dónde están las tarariras. La confrontación con la derecha económica y política no es incompatible con el diálogo. Se puede hacer lo uno y lo otro. Y viceversa.

El bagre ARU

No tuvimos una respuesta firme como FA a las impertinencias y majaderías que nos dispensó Ricardo Reilly en nombre de la Asociación Rural del Uruguay (ARU).

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, correcto y educado, respondió lo que podía desde su lugar. En estos diez años, la producción se multiplicó en todos los rubros. Nunca se produjo tanto. El valor de la tierra se multiplicó por cinco. Nunca tan pocos ganaron tanto. Políticas y promoción del Estado estuvieron ahí. ¿Qué es lo que dio el sector para toda la sociedad? Es verdad que hay sectores afectados por la situación cambiante. Los reclamos estentóreos son de una voracidad que sólo se asemeja a una desmesura de The Pig Law, la ley del cerdo. Hambre voraz que no sacia nunca al suino.

“Los impuestos, según el orador, atentan contra la producción. No le vino bien el ICIR, ni el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), ni el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), ni el Impuesto al Patrimonio, ni el de Primaria, ni la Contribución Agraria Rural, ni el de las herencias, ni los Consejos de Salarios, ni las ocho horas. Los impuestos y las tarifas públicas, para los oligarcas de la ARU caen sobre el lomo de las vacas, contra la producción de terneros y la cadena productiva de la carne. Obvio, el gran Reilly sueña con un país ideal en donde cuando nace un bebé el país es más pobre y cuando nace un carnero el país es más rico” (“Tanta prosperidad me abruma”, Alberto Grille, Caras y Caretas, 23/09/16).

Todo depende del punto de vista del observador

“[…] El de Ricardo y Gonzalo Reilly Arrarte, que concentran 4.684 hectáreas en Cerro Largo; ambos dirigen una empresa ganadera agrícola que incluye dos establecimientos y la cabaña de Hereford La Alborada. Ricardo fue directivo de la Sociedad Criadores de Hereford. A las posesiones de los Reilly habría que sumar las 4.068 hectáreas, también en Cerro Largo, de su madre, Isabel Arrarte Haro; las 5.600 hectáreas propiedad de Martha Irene Arrarte Haro y Edgar Hampe Vilaró; y las 3.724 de Sebastián Hampe Arrarte y Federica Hampe Arrarte. El complejo familiar Reilly-Arrarte-Hampe-Haro concentra en Cerro Largo unas 18.600 hectáreas” (“El poder de la concentración”, Samuel Blixen, Brecha, 15/02/13).

Veamos. Una hectárea es igual a 10.000 metros cuadrados. Un poco más que una cancha de fútbol. Es al menos ofensivo que el lamento de esta gente no tenga siquiera la caridad cristiana de mirar a tantos que la pelean sin alcanzar, no digamos una manzana, un alquiler, una vivienda precaria, sino unos escasos 15.000 pesos mensuales.

Fue un discurso cargado de ideología. Tiene el tupé de criticar al gobierno del FA por ideológico. Letanía: limitar el papel del Estado en materia de intervención económica, realizar una apertura económica hacia el exterior, jerarquizar el papel del empresario privado y promover el ingreso de capitales extranjeros. Aquellos viejos tiempos en los que Benito Mederos era un ministro de ellos y en los cónclaves de San Miguel y Nirvana de la dictadura se encaminaba la desregulación permanente ya no vuelven. ¿O quizá sí, de otra manera?

Ahora que digo cónclave cívico-militar y ajustes. No vendría mal que la ARU adhiriera al reclamo de ajustar la Caja de Pensiones y Retiros Militares, que le cuesta al Estado 400 millones de dólares anuales y sigue introduciendo en la sociedad un malestar respecto de otro rasgo de la impunidad y la desigualdad. De eso, nada. La oposición tampoco dijo nada. De la denuncia de espionaje en democracia, tampoco.

*Título del libro de Gerardo Caetano y Salvador Neves.

Publicado en La Diaria,  30/9/2016

¿DÓNDE SE DISCUTE LA REFORMA DE LA SALUD? por Pablo Anzalone

La falta de ámbitos para analizar la marcha de la reforma de la salud no es un hecho menor. Por varios motivos. En primer lugar porque como todo proceso complejo de transformación social está lejos de haber culminado con sus objetivos de fondo. En tal sentido requiere un análisis crítico de sus avances y dificultades para construir una agenda u hoja de ruta de las transformaciones. En segundo lugar  porque este tipo de procesos no funciona con lógicas de ordeno y mando sino que son  imprescindibles  análisis y planificación situacional donde se tengan en cuenta los diferentes actores. En tercer lugar porque  construir una alianza del cambio es una tarea de enorme importancia estratégica, que precisa de ámbitos democráticos. No sólo de ámbitos sino de propuestas que construyan la agenda del cambio en la salud.

Hay quienes afirman que el programa del FA se agotó, tras haber cumplido con los grandes pasos previstos y ahora se trata de elaborar un nuevo rumbo que defina las transformaciones del próximo período. En mi opinión los ocho ejes del programa de gobierno en salud aprobado por la ciudadanía no se han alcanzado plenamente en ningún caso. Sin embargo comparto sustantivamente la necesidad de crear una agenda renovada, donde los capítulos pendientes se unan a los nuevos desafíos.

Está claro que el actual escenario de enlentecimiento económico agrega problemas por varios lados a la reforma de la salud. El recorte de inversiones y gastos en salud y educación es una receta clásica ante situaciones de déficit fiscal y también un punto de confrontación política. Los actuales debates presupuestales son un ejemplo. Y al mismo tiempo los años de bonanza generaron una lógica de “ganar/ganar” que no agudizó las contradicciones con algunos sectores del sistema de salud  conectados a los mecanismos de lucro. En el mismo sentido hay que valorar las dificultades para impulsar cambios sustantivos en un modelo de atención caracterizado por un crecimiento de costos  permanente sin mejoras acordes en la calidad. Actuar sobre las “gorduras” del sistema requiere asumir el costo político del conflicto con los grupos de poder que usufructúan del lucro en la salud. Frente al reclamo de incremento de las cápitas por parte de las direcciones mutuales, son importantes las afirmaciones del MSP  en el Parlamento  cuando el Ministro sostiene que no todos los gastos pueden validarse y en particular aquellos que ni siquiera refieren a la atención a la salud. La publicación en la página web del MSP de las tablas de sueldos del sector salud donde figuran salarios exorbitantes que superan los dos millones de pesos mensuales en algunos cargos gerenciales, puede ser un indicador de disposición gubernamental a encarar ese conflicto. Pero aun cuando no fuera así (porque la lógica del piloto automático es muy fuerte) los estudios de economía de la salud que muestran la apropiación de los recursos en el sector apuntan a un aspecto clave del futuro de la reforma: la distribución de esos recursos.

En el sector público están en riesgo la equiparación del gasto por usuario con el sector privado (hoy el primero equivale a 85% del segundo), el “fonaseamiento” de todos los usuarios ASSE, inversiones importantes y la articulación estratégica en la Red Pública (RIEPS). También es imprescindible el análisis sobre la eficiencia del gasto y el cumplimiento de las metas.

    La oposición de derecha, tan proclive a los recortes en políticas sociales cuando están en el gobierno, hace demagogia defendiendo la compra de más medicación de alto costo, a sabiendas que ningún sistema de salud puede sostener esa carrera tecnológica que alimenta el lucro de las grandes multinacionales del medicamento. Pretenden alarmar con el “déficit” del Fonasa, cuando el diseño mismo del seguro incluía la financiación por Rentas Generales, o se solidarizan con el déficit operativo de algunas mutualistas, cuando toda la vida dejaron caer sectores económicos enteros por falta de competitividad.

Hay un componente cultural en las transformaciones de la salud. Si la población entiende que calidad en atención es recibir mucha medicación y tecnología será más difícil que el sistema de salud cambie su modelo en este plano. Y viceversa, si el sistema no promueve ese cambio no habrá una cultura de salud diferente.

Ninguno de los principales problemas de salud puede encararse solo desde el sector salud, y tampoco sin su participación. Sin una alianza fuerte de la salud, la educación y la comunidad no es posible desarrollar la Atención Primaria en Salud.

¿Estamos en un campo donde la política juega un rol trascendente?  Si por política entendemos las prácticas colectivas sobre problemas generales de nuestra sociedad, creo que sí. El MSP tiene una responsabilidad de rectoría irrenunciable. Pero la participación social puede ser un protagonista y un acicate. Superar la mera atención a demanda para crear una actitud proactiva del sector salud implica tres elementos fundamentales: diagnóstico de problemas de salud prioritarios, definición de objetivos sanitarios sobre esos problemas y planes de salud con las líneas de acción para alcanzar dichos objetivos. Los tres pasos requieren una sólida tarea técnica pero también dimensiones y voluntad política.

 Ámbitos democráticos donde se pueda discutir la reforma de la salud son el oxígeno necesario para estos procesos.

Artículo publicado en La Diaria  13 setiembre 2016

“LA RENOVACIÓN IDEOLÓGICA ES UNA NECESIDAD” Entrevista a M.Fernández Galeano*

Fernández Galeano apoya la candidatura de Pacha Sánchez

Nos recibió en su oficina de la Organización Panamericana de la Salud y como siempre se mostró dispuesto a hablar de política. Le preguntamos sobre el juicio de Philip Morris, sobre el Frente Amplio (FA) y sus elecciones internas. Hablamos con Miguel Fernández Galeano, un militante frenteamplista de todos los tiempos, un ser político que dice lo que piensa, sin guardarse nada.

Rolando W. Sasso

El ex subsecretario de Salud Pública, actual frenteamplista independiente, reflexionó que habrá que trabajar mucho para recuperar a la fuerza política que todos queremos, para que siga siendo la herramienta de cambio que requiere el pueblo uruguayo.

¿Qué puede rescatar del período en que fue edil de la Junta Departamental de Montevideo?
Fui edil suplente por el MPP de Tota Quinteros y Graciela Possamay, donde tuve varias veces la oportunidad de ser coordinador de bancada. Fue un momento muy interesante porque en ese período instalamos la idea de que más allá del peso que tuvieran los distintos sectores, era importante que en el primer gobierno progresista que tenía el país, estuvieran expresadas todas las fuerzas y la síntesis política que era el FA.
Participamos de un momento muy importante del Frente, porque a diferencia de muchos problemas que tenemos hoy, importaba por encima de todo, el proyecto político. Había una preeminencia del proyecto por sobre lo sectorial y más aún sobre el destino personal de los que estábamos militando allí. Eso es una cosa que el Frente tiene que recuperar y espero que la instancia de las internas, coloque de nuevo esa idea de trascender lo sectorial –sin negarlo– y que los sectores mayoritarios permitan que todos los puntos de vista se expresen.

Pero había diferencias entre los sectores…
Sí, había diferencias, no era una cosa idílica, pero esas diferencias eran superadas por la idea de que nada era más potente que incorporar el punto de vista de todos. Y eso no era un acto de mera generosidad ingenua, porque la unidad es una necesidad política y no un tema de buenos modales. Hay que entender la unidad como factor de síntesis; se insiste mucho con que Seregni matrizó la idea del consenso (que lo pronunciaba de manera particular) pero el FA siempre tuvo grupos hegemónicos y grupos minoritarios, y el mejor desempeño del Frente fue cuando el grupo hegemónico incorporaba el punto de vista de las minorías. Ese es el FA que hay que rescatar.

El Frente ha cambiado, ya no es el mismo del 71, ni el del 85, ni el del 90…
No lo es, tampoco es el del 2000 o el del 2005 cuando ganamos el gobierno nacional. Porque entre otras cosas se agotó el proyecto político. No quiere decir que no haya más nada que hacer, quiere decir que –como en el amor– cuando se agota hay que buscar nuevas maneras de recrear la razón de ser del FA, que es que la gente viva mejor. Y todavía hay mucha gente que vive muy mal y todavía hay mucha desigualdad.
Entonces lo que hay que hacer ahora es pensar cuál es la agenda política de la fuerza –no sólo del gobierno– para seguir transformando la situación social, política, económica y cultural del Uruguay.
Esa agenda hay que elaborarla no haciendo más de lo mismo, ni haciendo igual lo que se ha demostrado que no funciona. Si en materia económica hacemos lo que históricamente se ha hecho, es decir, vienen los períodos contracíclicos y yo me retraigo, en lugar de pensar una política proactiva, sería no tomar en cuenta que nosotros rompimos muchos mitos. La crisis no empezó ahora sino en el 2008 y nosotros dijimos que el contexto externo no es el que explica la existencia de políticas transformadoras, sino que lo explica la voluntad política de trabajar para resolver el problema de la desigualdad, del salario de los trabajadores que es un elemento central.
Esto rompe con todas las teorías económicas y sin embargo estuvimos siete años haciéndolo, pero ahora volvemos al miedo de que el salario traiga inflación. Nadie dice que el salario tenga que mantener el nivel de crecimiento que tenía, pero que no pierda su poder adquisitivo.

La agenda del FA tiene que construirse en contacto con la gente, pero ¿se ha perdido el contacto con la gente?
Se ha perdido en términos reales, lo cual es muy grave, y se puede perder la sensibilidad política de que es con el movimiento social que se construyen las transformaciones. El FA es una condición necesaria, pero no suficiente para los cambios. Los cambios solo se pueden producir si hay un bloque social y político para sostenerlos. Esto es muy obvio, pero cuando llegamos al gobierno, parece que eso puede olvidarse y no hay nada peor que el gobierno fagocite al partido, que el gobierno se coma la política y terminemos teniendo una nomenclatura de cargos en el gobierno, sin diálogo con la gente.

¿Y dónde está la clave?
La clave es el modo de hacer y de construir pensamiento y acción política, en diálogo muy directo con la gente y desarrollando respaldos para las transformaciones con niveles de autonomía importantes. Como siempre decían los viejos anarquistas, el movimiento sindical y social tienen que tener un grado importante de autonomía de los partidos y del Estado. Y yo siempre pensé que la fuerza política tiene que tener autonomía del gobierno y el gobierno su autonomía de la fuerza política.
Una cosa es que el gobierno deba mantenerse fiel a las grandes carreteras del programa y otra es que el gobierno tenga que responder miméticamente a lo que diga la fuerza política. Ahora bien, la fuerza política tiene que tener capacidad de crítica, capacidad de reacción frente a lo que el gobierno hace y dice. Por eso me pareció bien cuando al Pacha Sánchez le preguntaron por el aumento de $ 200 a los jubilados, dijo “es un error político”. Nosotros tenemos que recuperar la capacidad de pensar críticamente como fuerza política, lo cual no significa ponerse a tirarle piedras al gobierno.
Todo esto tiene que ver con una idea gramsciana de hegemonía cultural que yo la sintetizo así: cuando vi la encuesta donde le preguntaban a los uruguayos por la razón de la pobreza y el 70% respondió (después de dos gobiernos nuestros) que era por la gente que no quiere laburar, entendí que estábamos perdiendo la batalla ideológica. Si la gente que nos vota entiende que el pobre es producto de la holgazanería, es porque estamos perdiendo la batalla cultural. Entonces esa es la batalla que tiene que dar el Frente.

¿Cómo recuperar el ida y vuelta con la gente? Porque los Comités de Base no funcionan…
Es una herramienta que hay que rescatar, pero hay que generar otras. Mirá, la primera cosa es laburando mucho. Hay que tener la capacidad de trabajar muchas horas para que la gente se movilice y te crea. Yo recuerdo en la campaña del 71, cuando iba al Comité que estaba a cuatro cuadras de mi casa, que ahí estaba la gente. Era la herramienta del momento y la edad media entonces era de 25 años.

Pero ahí se discutía de política, lo cual no sucede hoy…
Porque ahí no llegaba el orden del día oxidado de la Mesa Política. Ahí no había senadores barriales –con todo respeto a los compañeros que son delegados– porque el problema es cuando los que representan a un organismo se conforman con ser los representantes y no se preguntan a quién representan. Porque para saber lo que piensan los frenteamplistas tenés que fajarte en discusiones políticas con los frenteamplistas.
¿Cómo recuperar las dinámicas participativas? Yo creo que, con creatividad, con audacia y trabajo y para eso se precisa gente joven.

¿Qué papel debe cumplir la ideología en ese rescate del Frente?
Tiene que jugar un papel muy importante sin partir de un modelo ideológico totalmente acabado por el cual haya que caminar. Yo pienso hoy –a través de mi experiencia política– que la construcción de la ideología es un proceso muy dinámico, interactivo y que no es una fórmula cerrada. Hay que saber que la renovación ideológica es una necesidad muy importante, que hay que trabajar en ese plano, pero para que eso acontezca, hay que abordar el tema de la formación. No con esquemas viejos, sino creando foros ciudadanos para construir ideología y pensamiento. Aprovechando lo que haya del tema acumulado, reconstruir, renovar y recrear un marco ideológico amplio para un frente y una coalición como el FA, cuidando de no matar los múltiples sectores que tiene, en términos de proyectos estratégicos.

Yo voto al Pacha
Esto no lo dije en ningún lado, lo digo acá por primera vez. A mí me hablaron para ser un eventual candidato de consenso a la Presidencia del Frente Amplio y aunque es algo que me halaga, yo pensé que estaba manejándose el nombre de un tipo que podría ser mi hijo. Todavía no había sido nominado, pero me di cuenta que para dinamizar el Frente se precisa energía, entrega y una cuota de riesgo – que te guste o no, después de los 50 tenés menos y después de los 60 tenés menos aún– y Pacha tiene casi treinta años menos que yo. Para construir en el Frente hay que recorrer y buscar la realidad incansablemente, eso es imprescindible. Hay que estar con la gente, generar herramientas de diálogo, escuchar y lograr credibilidad. Correr el riesgo de equivocarse, reconociéndolo y rectificar el rumbo. Dar lugar a la emancipación de las cabezas y a que la gente se sienta construyendo políticas.
Por todo eso voto al Pacha sin importarme el sector político al que pertenece.

La demanda de Philip Morris
Se ganó el juicio y fue un triunfo para el país, pero si Uruguay hubiera sido pusilánime cuando la tabacalera amenazó con llevarnos a juicio, si no hubiéramos tenido la decisión política de seguir el camino trazado, aunque la multinacional se opusiera, hubiéramos seguido una política antitabaco tibia. Hubiéramos retrocedido en el tema perdiendo soberanía, aun sabiendo que el tema era justo. Acá lo que hubo fue voluntad política de pisar cayos para seguir transformando, porque si no tenés voluntad de tocar intereses no cambiás nada.

*Entrevista publicada en El cambio.uy. 23/7/16

El Colorado Fernández Galeano
Le dicen el Colorado y es del barrio La Mondiola, de toda la vida. Nació en 26 de Marzo y Luis Alberto de Herrera y sigue viviendo allí, “donde estaba el boliche de mi abuelo Galeano, que se vino de España y con mucho sacrificio puso almacén, bar y cancha de bochas”, dice. En ese tiempo La Mondiola era barrio, barrio. Fue al liceo Nº 7 Joaquín Suárez y a partir de las movilizaciones por el boleto estudiantil, comenzó su militancia. Después pasó al Iava y estuvo en la formación del FER (Frente Estudiantil Revolucionario). Militó en el Comité de Base del FA, dentro de las tendencias más de izquierda. Luego participó en la discusión que dio paso a la fundación del PVP en Buenos Aires. Después vino el exilio en España y el retorno al país donde se graduó de médico en 1990.
Fue edil de la Junta Departamental de Montevideo: 1990-95; director general de la División Salud de la Intendencia capitalina: 1995-2000; director general de Salud y Programas Sociales de la Intendencia de Montevideo: 2000-2005; subsecretario del Ministerio de Salud Pública: 2005-10; presidente de la Comisión Honoraria Administrativa del Fondo Nacional de Recursos: 2005-10; presidente de la Comisión Nacional de Lucha contra el Sida: 2008-13; actualmente es consultor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en sistemas y servicios de salud.

TENGO RAZONES por Adriana Cabrera Esteve

Ante las elecciones internas que se avecinan debo decir que también yo soy parte del club de los desmoralizados. Luego de militar cuarenta años en un partido y de estar junto a otros compañeros a cargo de su medio de prensa, un grupo de integrantes de la dirección decidió interrumpir su impresión. Así, sin más. Pensé que la censura no era una actitud de izquierdistas y me fui junto a otros compañeros y lo hicimos público. Como todas las rupturas fue dolorosa y los relatos que circularon sobre ella aún más. Está claro que no somos los únicos. Otros compañeros tendrán otras razones para haber abandonado sus partidos o sus comités o las organizaciones sociales a las que habrán dedicado su vida. Seguramente los maestros estarán desencantados después de oír a la Ministra de Educación menospreciarlos; lo mismo que los militantes de organizaciones de derechos humanos al oír al Ministro de Defensa estigmatizarlos gratuitamente. Y la lista de errores de quienes se constituyen en personajes, sigue. Sin embargo, los desencantados tenemos que reconocer que la lista de aciertos es tan larga que resulta difícil enumerarla. Porque el FA es eso, un espacio heterogéneo de corrientes que confluyen en la necesidad de cambiar la sociedad para más justicia social con diferentes ideas sobre cómo hacerlo. Y mientras unos meten la pata, otros tiran y tiran para adelante. Impulsan la transformación del Sistema de Salud; la disminución de la pobreza; la eliminación de la indigencia; planes de vivienda; el cambio de matriz energética; entran a los cuarteles a buscar los restos de los desaparecidos; eliminan con un solo decreto todas las decisiones de los gobiernos blancos y colorados que ampararon a los criminales de lesa humanidad en la impunidad; reconocen derechos de género; impulsan leyes contra el monopolio mediático que tanto mal ha hecho en otros países de AL; impulsan un sistema nacional de cuidados y no puedo seguir enumerando porque necesitaría mucho más espacio.

Al mismo tiempo, estas elecciones internas del Frente Amplio se dan en un marco de avance regional de los partidos conservadores. Pero en Uruguay no está dicha la última palabra. Estamos en condiciones de mirar las experiencias de nuestros vecinos y aprender de ellas y en eso se juega, no sólo el destino de los uruguayos más necesitados sino las perspectivas regionales en un momento de crisis de expectativas y de una fuerte desmemoria construida a través de los medios masivos de comunicación y de la globalización de la desinformación. Es así, que cuando se habla de corrupción en la región, la derecha intenta mostrarla como si se diera en Uruguay en la misma dimensión. Cuando asistimos a un linchamiento político de la Presidenta de Brasil sin pruebas y con un relato falaz creado por los grandes medios, la derecha uruguaya se frota las manos y juega a la confusión y al “fin de ciclo”. Se suben a las redes fotografías tomadas en otros países. Se intenta confundir a la ciudadanía.

En ese marco, la desmoralización y la perplejidad de los frenteamplistas son enormes. No aparecen entre los candidatos liderazgos indiscutibles, lo que es bueno. Porque como ha afirmado el Pacha Sánchez, a quien apoyo, nadie puede revertir sólo la desmoralización y el descreimiento. Tiene que haber un impulso colectivo por recuperar la herramienta de cambios y ponerla a pelear la hegemonía política y cultural con la derecha.

Pensar en crear un acuerdo estratégico es válido y hacia él habrá que caminar pero así pelada, la idea deja en blanco a los frenteamplistas y el voto se convierte en un acto de confianza. Las correlaciones de fuerza son, existen, y se actúa sobre ellas, no convocando a un gran acuerdo sino gestándolo desde las prácticas y miniacuerdos cotidianos. Entre otras cosas porque el Frente Amplio es unidad en la diversidad, y es bueno que lo sea. No queremos un frente homogéneo, alineado con líderes indiscutibles. Queremos un Frente que haga política con dimensiones humanas.

Y aquí cabe recordar las palabras del inspector Guarteche cuando parafraseaba a un amigo afirmaba que era sorprendente todo lo que se puede avanzar cuando deja de preocuparte quién se lleva los premios.

Hoy la gran batalla es pelear la hegemonía cultural con la derecha y para eso hay que opinar y votar desde adentro de la herramienta política que ha forjado el pueblo en décadas de historia y que condensó las luchas por derechos y libertades de otras tantas décadas anteriores.

Años de autoritarismo nos enseñaron a valorar las instancias democráticas. En un mundo en el que las corrientes populares deben llevar adelante sus campañas electorales a contrapelo de la inversión que hacen las grandes corporaciones para construir las candidaturas que les son afines, el FA da un ejemplo al elegir democráticamente sus direcciones. No la desperdiciemos en el escepticismo.

UNA OPORTUNIDAD PARA REACCIONAR por Pablo Anzalone

El 24 el Frente Amplio da un ejemplo de democracia política para el país, eligiendo su presidente y todas sus autoridades representando bases y sectores, a nivel nacional y departamental, a través del voto de sus adherentes. En un sistema político que corre el riesgo de alejarse de la población, este tipo de consultas son oxígeno para sus protagonistas. Aunque voten menos que las elecciones anteriores, serán una apuesta a encarar los problemas con la gente y no lejos de ella.

Desde que asumió el gobierno nacional el Frente Amplio no ha podido definir una estrategia propia que no reduzca la política a la gestión de gobierno. Tampoco ha buscado con tenacidad e iniciativa formas de relación con las organizaciones sociales para sumar fuerzas en pos de los procesos de cambio. Le ha costado dar la lucha ideológica contra las ofensivas de la derecha y muchas veces son sus propios debates los que ocupan la escena política.

En mi opinión, el problema principal es la dificultad para rescatar la política como práctica colectiva para transformar la realidad en cada plano donde hay desigualdades y falta de derechos.

Como ya se ha demostrado no alcanza una presidencia con buenas intenciones, aún si tiene disposición a movilizar la vida interna y el accionar externo. Se precisan muchas voluntades y debate político fraterno, que formulen la estrategia y la pongan en práctica con planes de trabajo, campañas movilizadoras, mojones claros para la población.

Lo primero para cambiar al FA es darse cuenta que nos jugamos el destino político como izquierda y como país. Este es el tiempo político para reaccionar. Luego puede ser tarde.

El contexto regional nos muestra que los procesos de izquierda pueden ser derrotados por derechas neoliberales por elecciones o por golpes. Pero aún los golpes como en Brasil son posibles por las debilidades y los errores de la izquierda.

El gobierno frenteamplista ha dado algunos pasos que lo distancian de su base social y política. Por ejemplo, las pautas salariales que comprometen el salario real y motivaron un enorme paro general. Está a tiempo de corregirlos, como hizo con la detención del Antel Arena. Hay un debate sustantivo sobre las estrategias de desarrollo y sobre  las políticas de acumulación de fuerzas.

Reconstruir la agenda de cambios profundos implica retomar la iniciativa. Pero esos temas no deben concebirse sólo como políticas de gobierno, sino también como acciones de la sociedad civil, de los movimientos sociales o iniciativas partidarias. El Frente Amplio tiene una oportunidad para salir del letargo y la inercia, para poner prioridades en la agenda y transformarlas en acción, dinamizando una confluencia social y cultural amplia.

Este proceso eleccionario comenzó sin debate político. Sin embargo hoy los candidatos han desplegado opiniones interesantes sobre varios temas, con una posición crítica y autocrítica hacia la fuerza política. En particular quiero señalar mi coincidencia profunda con Roberto Conde cuando plantea la necesidad de lograr un acuerdo en la estrategia de la izquierda ante la crisis del capitalismo. Defender lo logrado es lo primero y que la crisis no la paguen los sectores populares. ¿Cómo seguir? Requiere pensamiento crítico y respuestas innovadoras. Y también mi acuerdo  sustancial con Pacha Sánchez sobre “transitar una nueva etapa en la vida del Frente Amplio, en la cual será necesario escuchar mucho, hacer más y seguir soñando con una sociedad sin excluidos”. Comparto su énfasis en que todos los que quieran aportar al FA puedan hacerlo de múltiples formas, combinando acciones presenciales y participación en redes. Acuerdo que precisamos romper el statu quo que existe en el FA dando los debates que definan al proyecto político de la izquierda y sus valores. Y lo conviertan en acción política, en protagonismo popular, en prácticas colectivas transformadoras.

Es una lástima que el Pacha y Roberto no hayan logrado sumar fuerzas en esta consulta.

Renuncia de Milton Romani a la JND

Estimados compañeros y compañeras,
Como Uds. deben estar enterados, he tomado la decisión de alejarme del cargo de Secretario General de la Secretaría Nacional de Drogas de la Junta Nacional de Drogas.
Lo comuniqué a nuestro Presidente Dr. Tabaré Vázquez y al Prosecretario de la Presidencia Dr. Juan Andrés Roballo con suficiente anterioridad para procesar una transicion de cargo, tareas y equipos en terminos de responsabilidad política e institucional. Asegurar nuevamente, la continuidad de las políticas públicas en drogas, promoviendo a su vez, los cambios necesarios para una renovación saludable. A partir del 1o de Julio asumió el cargo el Lic. en Trabajo Social Diego Olivera.
Ha constituído un privilegio haber formado parte del primer gobierno de la izquierda, del Frente Amplio, luego de varios años de lucha social y política. De integrar una institución del prestigio de la Junta Nacional de Drogas y armar equipo con compañeros y compañeras de la talla de Jorge Vázquez, Miguel Fernández Galeano, Ana Olivera, Juan Faroppa, José Bayardi, Jorge Bruni, Belela Herrera y Ricardo Gil.
Privilegio, poder dirigir la Secretaría Nacional de Drogas con funcionarios y funcionarias que se incorporaron desde la primera hora a este desafío.
Nunca les pregunté su filiación política y no fue ese el criterio de asignacion de responsabilidades. Promoví y recibí una actitud de compromiso, servicio público y trabajo sobre la base de los estímulos morales, guiados por la Estrategia Nacional para el Abordaje del Problema Drogas. Que se fue construyendo conceptual y en la práctica. Haciéndose carne en todos los equipos, a partir de un enfoque humano y vincular que es la base del abordaje del problema, pero es también coherente con la concepción de gestión humana y que termina siendo constitutiva de esta forma peculiar de comunidad.
Esto fue así a nivel de salud, investigación, acción policial, con Jueces y Fiscales, en trabajo comunitario, con las Juntas Departamentales de Drogas. En nuestra presencia en todos los foros y organismos multilaterales de la región y del mundo.
Tuve el privilegio también de ejercer un cargo de gobierno que me permitió, en lo personal,
poder hacer coincidir trabajo, profesión y compromiso militante.
Compartir y sentirme muy apoyado por mi familia, compañera, hijos y nietos en el ejercicio de este desafío.
Continué en el cargo cuando asumió como Presidente, José Mujica, quien luego, me designó en el cargo de Embajador, primero para los temas de Drogas y DDHH y luego como Representante Permanente de Uruguay ante la OEA.
Me sucedió en el cargo el compañero Soc. Julio Calzada, con quien me unen lazos de amistad y compañerismo y que le dió continuidad en las líneas y enfoques fundamentales y profundizó en temas sustanciales de la problemática.
El 19 de abril de este año, como Jefe de Delegacion de Uruguay me dirigí a la Asamblea General de Naciones Unidas que celebró una Sesión Especial sobre el Problema Mundial de las Drogas. Fue la culminación de un ciclo de liderazgo de Uruguay en la comunidad internacional, defendiendo la debida integración de los instrumentos de Derechos Humanos con las políticas internacionales de fiscalización de drogas y la necesidad de abrir un debate amplio, abierto e inclusivo sobre las estrategias hegemónicas para el control de drogas, hegemonizadas por un pensamiento único y dogmático, rigidamente prohibicionista.
Terminé expresando un llamado a la paz. Estoy convencido de ello. Luego de tanta absurda elocuencia y panegírico de la denominada ¨guerra contra las drogas¨ de tanto fracaso evidente, con su dosis de violencia, de muertos y prisiones atestadas, hay que darle una oportunidad a la paz. A nuevos y renovados enfoques que pretenden eficacia, eficiencia y humanidad en el tratamiento de un tema tan complejo. Fue una sesión polémica, pero muy importante. En mi opinión, se quebró el pensamiento único y comenzó, ahora sí realmente, ese debate tan necesario a lo largo y ancho del mundo.
Que habilitó la diversidad de opciones en el marco de la unidad en la coooperación y coherentes con el fin último de las Convenciones (que son salvaguardar la salud y el bienestar de la humanidad). Que admitió la flexibilidad suficiente que las mismas tienen, para avanzar en los nuevos desafíos y enfoques que surgen a nivel regional o nacional. Que definitivamente ha consagrado el respeto irrestricto a los derechos humanos en el marco de las políticas de drogas.
En estos quince meses de nuevo ejercicio del cargo de Secretario General, he podido cooperar y trabajar con nuevos y viejos compañeros y compañeras, contribuyendo al fortalecimiento de todas las líneas más importantes de una renovada Estrategia Nacional para el abordaje del problema drogas.
Encaminar y garantizar el cumplimiento total de la Ley de Regulacion y Control del Mercado de Cannabis ha sido un desafío colectivo que fue abordado con energía, por varios compañeros en diferentes campos y organismos. No ha sido facil, porque las inercias de resistencia al cambio han trabajado en forma pasiva y activa encabezada, la mayoria de las veces, por mitos y prejuicios, mas que por evidencia cientifica. El debate y la libertad de opinión forma parte de la democracia. Pero como afirmó nuestro Presidente el Dr. Tabaré Vázquez, hacer cumplir las leyes es parte sustancial del funcionamiento democrático.
En mi opinión, Ley que se ampara en un marco de derechos y en un enfoque de salud pública que incorpora la gestión de riesgos y la reducción de daños, como una nueva herramienta; a la educación y a la prevención indicada y selectiva. La regulación de mercados ha constituído un rasgo distintivo de nuestras políticas, principalmente en drogas, pero sólo pueden entenderse a la luz del enfoque de integralidad de las mismas que hemos construido pacientemente en estos doce últimos años.
Las políticas de drogas en nuestro país, desde el 2005, son integrales porque incorporan en forma equilibrada y complementaria todas las fases que atacan a un problema social complejo. Desde la aplicación de la ley con sentido de propocionalidad y equidad, la lucha contra el crimen organizado y el lavado de dinero (con la creación de la Secretaría Antilavado, los Juzgados y Fiscalías de Crimen Organizado y la creación y desarrollo del Fondo de Bienes Decomisados) y también en la protección de derechos fundamentales: el derecho a estar informados, el derecho a la educación, el derecho a la salud. Que en el caso del abordaje de drogas lo hemos extendido desde el primer nivel de atención hasta los centros especializados. Y más allá con los dispositivos de cercanía de tipo comunitario que es necesario fortalecer. De los Dispositivos que denominamos Intermedios como los Centros Ciudadela de información, abordaje primario y derivación. Todos integrados en una Red de Atención en Drogas interinstitución (RENADRO) compartida con ASSE, INAU, MSP y MIDES. Desafío renovado que hay que fortalecer aún más. Derecho a la salud integral que incorpora la inserción social educativa y laboral. Que incluye la investigación científica que hemos desarrollado con el Instituto Clemente Estable, con el Polo Tecnológico de la Facultad de Química, con el Hospital de Clínicas, con el Hospital de Sanidad Policial, con el Observatorio Uruguayo de Drogas y que nos ha colocado en la avanzada del tema a nivel regional y hemisférico.
Esto es un logro del esfuerzo de hombres y mujeres con una sola ideologia: servir al pueblo. Por lo tanto es un patrimonio de nuestro pueblo. Me siento satisfecho de haber colaborado en este logro y dejar ahora mi puesto en inmejorables manos.

La del compañero Diego Olivera, Licenciado en Trabajo Social, que viene del Ministerio de Desarrollo Social de dirigir el Programa Jóvenes en Red. Quizás y sin quizas, el penúltimo de mis privilegios, dejar en manos de tan distinguido compañero esta ruta.

Saben todos y todas que tengo una pasión militante que aún late y me genera, siempre, inquietudes. Todo tiene su tiempo y para mí, hoy es el tiempo de dar un paso al costado y habilitar que otros ocupen nuevos espacios y responsabilidades.
Sin embargo, yo no me voy. Siempre estoy. Estaré en estos y otros temas que nos interpelan, hasta que las fuerzas me den, y en lo que pueda aportar. Ya lo sabían, pero se los recuerdo a todos: pueden contar conmigo.
Milton Romani Gerner
*Fotografía La República

LIDERAR LA INDIGNACIÓN Y AGENDA DE CERCANÍA por Milton Romani*

Síntomas: malestar, desencanto, abulia, bronca. Signos: alta burocratización del ser frenteamplista, demasiado apego a los cargos de gobierno, dependencia de la acción de gobierno. Diagnóstico: falta de aliento político para retomar la iniciativa de los cambios. Terapéutica: hay que descartar la homeopatía de algunos posfrentistas de diverso signo. La parafernalia ultraizquierdista que sólo ve traiciones y conjuras también; sólo alienta la impotencia.

El rezongo y la queja son inevitables. Restituir la política, su acción, el debate, la movilización independiente, es el antídoto.

Las elecciones para elegir autoridades del Frente Amplio (FA), no sólo presidente, pueden ser una buena oportunidad para mover la retaguardia de ideas, sentimientos y motivaciones. El presidente que se elija es muy importante, pero es condición necesaria, mas no suficiente, para retomar la acción política permanente. Un nuevo buen síntoma: todos los candidatos han adoptado una sana autocrítica. Algunos incluso con iniciativas inmediatas, muy positivas.

Parece que en todos los estamentos de dirección y activismo frenteamplista hay un (mal) convencimiento de que todo el programa se aplica exclusivamente desde los aparatos de gobierno. Hay una dinámica de estatización de la política que en este país ya recorrió el Partido Colorado; o sea que ya existe evidencia científica de lo que sucede con este tipo de procesos. Eso para no citar todos los ejemplos de las experiencias socialistas o revolucionarias que han fracasado como consecuencia de esta mimetización.

Hay que reinstalar la política en los centros de mando, superar el síndrome del achiquehacemolde antelarenas, sacudir la modorra, eliminar algunas cuantas mezquindades narcisistas y relanzar la movilización. Recordar que Dilma Rousseff se tentó con un ajuste fiscal y cortó los lazos con el movimiento social. La derecha económica y política no perdona. De vuelta, lo dicho: es la política, estúpido (ver artículo en Cuadernos del Taller, http://ladiaria.com.uy/UK9).

El FA es más que nuestros gobiernos. Es más que los sectores. Es más que las elecciones. La derecha no duerme, está alerta y ha comenzado con su soberbia voraz. Porque lo que se ve en Argentina y Brasil es la voracidad neoliberal instalada y con pretensión de aplicar todo ahora, ya.

Que la derecha en Uruguay no tenga pocos puntos de referencia de acumulación no es la cuestión. Sobre el vacío siempre se construye. Además, ya lo vimos en nuestros vecinos: hay un odio, desprecio y rencor de sectores pitucos por los avances sociales logrados (aunque insuficientes). Algo muy bien desarrollado por Guillermo Lamolle en la columna “Una cuestión de educación”, publicada en la diaria, en la que afirma que habrá que dedicar también, ahora, planes educativos para esos sectores sobre valores y cultura.

Tabaré Vázquez ha desplegado una buena herramienta de vínculo con la ciudadanía: los Consejos de Ministros abiertos. Herramienta simbólica y concreta que habría que incorporar como un santo y seña de la agenda política del FA.

Gobierno de cercanía. FA de cercanía. Una fuerza política de cambios que lidere la indignación encabezando la lucha por las injusticias y por los desafíos aún pendientes. Dejarse estar es regalarles las banderas a otros.

¿Por qué no impulsar asambleas de frenteamplistas por municipio, con parlamentarios y ediles? La comunicación es diálogo, apertura, actitud. Hay que compartir con la ciudadanía inquietudes, críticas, lo que falta. Hay que colocar la agenda de derechos, con una pata en la acción de gobierno, pero con otra afuera. Con cercanía y liderando la indignación. Indignados por las inequidades que persisten y los abusos del poder que todavía tenemos como desafío. Comunicación no es propaganda.

¿Con qué agenda política? No basta con el programa de gobierno. Lo incluye, pero no basta. Hay que responder a una agenda de derechos, valores, cultura e ideologías que hay que promover en la sociedad y junto a otros actores. Condena y movilización contra la violencia doméstica. Basta de feminicidios y de violencia machista. Regulación y control social de la inflación. Acción articulada con el PIT-CNT, organizaciones barriales y de defensa del consumidor. La denuncia de abusos, orientando a los consumidores, educando a la gente en sus derechos. Otra: la batalla por el derecho a la información. Después de todo, somos consumidores sumisos, aburridos, atomizados de la chatarra de los grandes medios. Reconstruir redes y generar canales renovados de comunicación, organizar la resistencia cultural a los adefesios que pretenden obligarnos a consumir. Luchar para que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual democratice los medios, asegure una producción cultural nacional relevante. Se puede.

Hay más: la pobreza, fundamentalmente en niños, el medioambiente y el modelo de desarrollo, la violencia doméstica y los factores socioculturales de la seguridad ciudadana, los desafíos de una verdadera descentralización, el derecho a la convivencia, reforma del Poder Judicial, reforma de la Constitución.

Es tiempo de dar vuelta una página: la fría e inmovilizante costumbre de discutir larguísimos y aburridos informes de la Mesa Política o del Plenario en los comités. Comités sí, comités no; no es una discusión interesante. Hay que promover que todo espacio donde se encuentren y comuniquen los frenteamplistas debe estar al servicio de la acción y el pensamiento crítico. Asambleas barriales, redes formales e informales, web, blogs, encuentros informales, unidades temáticas, comités funcionales.

La acción de los gobiernos no alcanza. Y conduce al inmovilismo, a una actitud poco republicana y nada democrática. Hay que esperar la voz del gobierno. Una fuerza política aspira al gobierno, pero nunca renuncia a sus bases sociales y a la creación de alianzas más amplias y fuertes que desplieguen una agenda más democrática y más radical. Sólo un ejemplo: las finanzas del FA son un problema. ¿En qué porcentaje dependemos de los aportes parlamentarios y de gobierno? La fuerza de un partido la da el aporte creciente de todos sus adherentes, además de que eso es en sí mismo una movilización. Un tema que crece en importancia es reducir drásticamente el peso del dinero en la política, en las campañas electorales y los partidos. Eliminar la publicidad paga en televisión y radio y asegurar espacios gratuitos como establece la ley de medios, eliminar las donaciones, hacer transparentes las finanzas partidarias, con control efectivo del Tribunal de Cuentas de la República, la Dirección General Impositiva y la Corte Electoral.

El FA nació como un gran esfuerzo histórico para un cambio social “que hiciera temblar las raíces” de nuestra estructura injusta. Eso todavía es posible. Hay que salir a la calle, abrir espacios de consulta y participación, agitar banderas y propuestas. Estamos frente a un momento de reencuentro, y no sólo de disputa -válida y necesaria- por un cargo relevante como la presidencia del FA. Sólo se puede presidir una fuerza viva y activa si se logra una movilización efectiva de nuestras ideas y valores. La campaña de los cuatro candidatos ha recorrido un buen trecho. Profundicemos lo que tiene de autocrítica, lo de renovador y de pensamiento crítico. Levantemos los temas e iniciativas que surgen para transformarnos en actores políticos.

Unidad en la diversidad, principio que hay que alimentar. No es una conquista para siempre. Necesita acción política, pensamiento crítico y sostener los consensos que alberguen las diversas posiciones, tendencias, puntos de vista. El FA lo ha hecho posible, y eso lo ha convertido en un ejemplo para la región y el mundo. Pero en las nuevas circunstancias hay que renovarlo, reactualizarlo y garantizarlo. Muchas veces los frenteamplistas sienten que hay demasiada competencia interna, envidia y mezquindades absurdas; son cosas que hacen mucho daño. Algunas expresiones desubicadas parecen indicar que hay algunos tentados en el posfrentismo. Ya fue, ya sabemos qué es eso. La derecha va a aprovechar toda fisura, toda debilidad para accionar. No hay que tener ninguna duda al respecto: unidad en la diversidad.

*Publicado en La Diaria el 14 de junio de 2016

ALGUNOS INTERROGANTES PARA LOS FRENTEAMPLISTAS

Escribe Pablo Anzalone

La situación actual del Frente Amplio  exige una reflexión  sobre un conjunto de temas decisivos para la izquierda. Roberto Conde, Pacha Sanchez, Jose Bayardi, Javier Miranda están propuestos para presidir al FA y los frenteamplistas decidirán. Lo que está en juego no son sólo las capacidades o las dificultades  de estos compañeros para conducir al FA, sino las ideas fuerza que proponen. ¿Para qué elegir un presidente del FA? ¿Para hacer qué?

 – ¿Autocríticas o conformismos?  Rumbos  y estrategias del FA para el período.  El Frente Amplio desarrolló un proceso de autocritica interesante en los años 2010-2011 y se adoptaron resoluciones  sobre estrategia para el período. Hay  conceptos fuertes en las autocríticas y en las estrategias acordadas. La experiencia posterior demostró que no se transformaron  en planes de acción y eso merece análisis. Los ejes de acción 2016- 2020 deberían tener en cuenta aquellas definiciones.

 – ¿Hay acción política del FA hacia la población en la actualidad? La política no puede reducirse al funcionamiento del Estado y las campañas electorales cada cinco años. La historia de las luchas populares en Uruguay tiene sus puntos altos  en campañas de masas como los plebiscitos contra las privatizaciones, o  el “Noalabaja”. Hacer política con la gente exige una actitud de escucha y  propuestas que contribuyan a que la población  se involucre en procesos de cambio. De ahí la posibilidad de campañas políticas sobre temas priorizados.

Por ejemplo, una campaña por más igualdades. Es decir por una plataforma democratizadora. Una campaña por los derechos de la infancia y adolescencia (miremos experiencias como el “Noalabaja”, “Serjovennoesdelito”, etc.). Una campaña contra la violencia hacia la mujer, hay que decir “basta de feminicidios”, por un cambio en la sociedad patriarcal. O una campaña por el medio ambiente , por un mundo menos contaminado para nuestros hijos. Sumarse a iniciativas como el Plan Nacional de Agroecología. Apoyar  la política sobre drogas. Promover una política pública de alimentación saludable. Volver a levantar la estrategia por la vida y la convivencia, enriquecerla con iniciativas.  Construir planes de salud con la comunidad basados en objetivos sanitarios y acciones acordes. Replantear la educación como una tarea de muchos, incluyendo las familias, el entramado barrial. Una gran batalla es la democratización de los medios de comunicación, implementando la ley de medios aprobada. También la financiación de los partidos políticos y las campañas electorales son  un tema ineludible para democratizar el sistema político. Todos estos temas  hacen a cuestiones centrales de la sociedad, a sus valores, a la calidad de vida.  El FA puede ser un promotor de estas luchas, sin afan de control, sumando con otros. “Crear agenda” a nivel nacional con estos temas, es un tipo de política activa, que nos ha faltado como FA.

Tiene mucha razón Conde cuando señala que hay una actitud de izquierda ante la crisis del capitalismo mundial, que pasa por defender los avances logrados y profundizarlos, ampliando la agenda.

– ¿Podemos darnos el lujo de desestimar las alianzas sociales, de lesionarlas profundamente?  El FA  creció como fuerza política con un concepto estratégico central: la creación del bloque social de los cambios. Las ultimas décadas han modificado ese entramado social, debilitándolo en ciertos casos, fortaleciéndolo en otros. Existen  fracturas y contradicciones dentro de ese conjunto social.  Hay resistencias a los cambios y también apoyos. Pero de ninguna manera la estrategia de construir esas alianzas sociales ha perdido vigencia. Por el contrario las expectativas de que una opinión pública conservadora  pueda sustituir el respaldo popular han demostrado su fracaso. La tentación de contribuir a la estigmatización de los actores sociales populares es un camino suicida para la izquierda.

 – ¿Por qué seguimos teniendo  fracturas y desigualdades en tantos planos de la sociedad?  La reducción sustantiva de la pobreza y la indigencia, el descenso de la desocupación, la mejora del empleo,del salario real, de las jubilaciones, del salario mínimo, el incremento de la inversión social, son grandes logros a destacar. Al  mismo tiempo  hay graves  desigualdades por razones de clase, de edad, de género, de orientación sexual, de territorio y de etnia. No podemos resignarnos a ellas, ni dejar de señalarlas públicamente.  La pobreza infantil  continúa siendo un gran problema social  y  generar otras posibilidades para la infancia y la adolescencia es un desafío insoslayable. Hemos llegado a un punto en que la violencia de género (y las relaciones patriarcales), deben cambiar. El Sistema Nacional de Cuidados avanza hacia una protección social superior. En estas cuestiones el Frente Amplio debe   actuar políticamente.

 -¿Qué ha pasado en la vida interna del  FA ? ¿Es posible una revitalizacion? Un funcionamiento  basado en la recepción vertical de informes, solo conduce a la pasividad.  Por el contrario una estrategia  de movilización política necesita que la información circule informáticamente y el centro de la vida interna sea la discusión política y la acción hacia el barrio. Las instancias presenciales y los vinculos via web son complementarios y deben potenciarse unos a otros. Cursos, talleres, consultas e intercambios amplios, por via web, pueden aprovecharse mucho en este tiempo donde la conectividad se masifica.

No solo la estructura común se ha debilitado.Hay una crisis de participación y de producción de ideas en los sectores. Hay menos participación porque no hay nuevas ideas y formas de hacer política que convoquen y le den un lugar a la militancia.

Cuando se debilitan las ideas y la acción, crecen los sectarismos, las pugnas de poder sectorial o personal. Si la estrategia es esperar a que el gobierno haga las cosas, los militantes solo pueden  aplaudir o por el contrario enojarse, pero no   figura en esas opciones el “hacer” para que la sociedad  cambie.

 – Reivindicación de la política.  Frente el descreimiento cabe reivindicar la política como acción colectiva para transformar la realidad. No solo los partidos  hacen política, hay muchos otros actores. Pero los partidos no son sustituibles. Tiene un rol propio y articulado con el gobierno que va mas allá de elegirlo cada cinco años, es de seguimiento del programa y de debate de las encrucijadas estratégicas como el TLC o el TISA (como puso a consideración Tabaré). Son un grave error las afirmaciones de Javier Miranda que ponen al FA  en el casillero de “lo privado” y comparan el vínculo con su gobierno con el que puedan tener la Cámara de Comercio, la Unión de Bancos o la Asociación Rural con gobiernos de derecha.

Gobiernos, fuerzas sociales y partidos son los grandes protagonistas de los procesos de cambio en América Latina.

Miremos a los países vecinos, lo que haga el FA en los próximos años será definitorio por un largo período, creará avances o derrotas.

Entrevista a Roberto Conde: Reiniciar el Frente Amplio

Tenemos que reiniciar el Frente Amplio” afirma Roberto Conde, uno de los cuatro candidatos a ocupar la presidencia del FA, “es un término informático pero es válido”. No por eso deja de resaltar que los logros del gobierno frenteamplista son lo más avanzado que se ha logrado en el último medio siglo. “Sólo nosotros podíamos haberlo hecho y sólo nosotros podemos continuarlo”. Con él nos entrevistamos con miras a formar opinión hacia las elecciones internas del 29 de mayo del corriente.

¿Cómo ve la situación actual del Frente Amplio?

La cuestión fundamental es el hecho de que el Frente Amplio ha instaurado un conjunto de avances en todos los órdenes de la vida del Uruguay. Es lo más progresista, lo más tendiente a la justicia social, lo más avanzado que el país ha logrado hacer en los últimos 50 o 60 años.

Todo tipo de campaña que queramos encarar ahora tiene que partir de valorar esos avances y entender que son el resultado de la lucha de un pueblo entero. Que han cristalizado en realizaciones, que están incompletas pero existen. Sólo nosotros podíamos haberlo hecho. Y sólo nosotros podemos continuarlos. Ese es el gran referente del proceso histórico en que estamos.

A partir de allí no se puede dejar de reconocer que estamos en una coyuntura difícil, que nos plantea límites en el alcance de nuestros objetivos, contradicciones, que está dificultando los consensos internos para actuar, está generando desmoralización en algunos compañeros, está generando disconformidad. Y sobre todo está generando una pérdida gradual del compromiso militante.

No se concibe un proceso histórico liderado por la izquierda que no esté basado en el protagonismo social, en la presencia activa y permanente de las fuerzas sociales y de la militancia política. Aunque las fortalezas de base son enormes hoy hay un debilitamiento a nivel de la confianza, del compromiso y de la militancia práctica. Es necesario ponerle remedio en forma rápida.

Es un proyecto político que ha logrado concretarse en un proceso histórico real y si no lo sostiene el Frente Amplio las fuerzas conservadoras lo van a desmontar como anuncian todos los días.

De hecho ya  hubieran desmantelado todas las políticas sociales si hubieran llegado al gobierno. Están requiriendo un día y otro también que hay que bajar el gasto. Eso tiene un solo nombre: políticas  sociales, inversión social. Pondrían en el filo de la navaja al patrimonio público como han hecho siempre. Hubieran cortado por lo más fino como han hecho siempre. Es lo que hacen en otros países donde siguen o han logrado recuperar el gobierno.

Yo comprendo que hay motivos para la desmoralización y la desmovilización. Por otro lado es el momento en que la derecha ha logrado confrontar de manera más fuerte nuestro proyecto y amenazarlo. Si uno se ve reflejado en las encuestas, y la prensa lo menciona todos los días, si hubiera elecciones hoy, el Frente Amplio podría perder.

– En otros países de América Latina hay procesos similares.

En otros países de América Latina la estrategia es muchísimo más violenta, más inmoral, conspiran  con mentiras y acusaciones falsas de toda naturaleza a través de la prensa. Acá la vida política pública  conserva todavía una integridad y una cierta salud que en otros países no existe. Yo  he podido ver en Bolivia como los agravios y mentiras contra el presidente han sido de una desvergüenza increíble y sin embargo lo hacen tan campantes. Hay que reconocer que estas campañas pueden asumir mayor intensidad y lograr que se vaya instalando en la opinión pública la idea de que el Frente Amplio puede perder. Es el momento de hablar claro.

Cuando nos planteamos una autocrítica no podemos dejarnos consumir por el internismo porque este no es un problema interno, es estratégico. El problema es que no tenemos un consenso suficientemente claro de lo que queremos hacer en los próximos cuatro años.

Falta una línea clara, aceptada, consensuada, entre el gobierno, la fuerza política y los actores sociales de que estamos en una situación difícil pero vamos para allá. Eso está en debate. No tenemos muy claro que es lo que se puede hacer, hasta dónde podemos llegar. ¿Por qué? Porque hay una crisis capitalista mundial que no desatamos nosotros sino el capitalismo central  dirigido por la derecha.

Esa es la paradoja terrible. La derecha en su centro capitalista desata una crisis fenomenal que ya lleva ocho años. Ahora quieren hacernos  pagar el precio a nosotros que estamos enfrentándola.

En ese enfrentamiento no tenemos claro las líneas fundamentales de la estrategia. Tenemos que alcanzar un acuerdo contundente entre el gobierno, la fuerza política, la militancia, las fuerzas sociales progresistas, de cuál es la línea de no retroceso. La crisis nos está poniendo dificultades y hostigando, pero de aquí no se retrocede. Estas conquistas que el pueblo ya ganó no se van a perder. Ese es el primer consenso.

El segundo, es que aún en medio de esta crisis y estas limitantes, tenemos una serie de reformas en curso y objetivos. Debemos definir  hasta dónde queremos y podemos llegar en ese campo.

Hay que establecer claramente qué es lo que no vamos a perder de lo ya conquistado y qué es lo que vamos a hacer en los próximos años en los cambios estructurales que tenemos sobre la mesa.

Estamos en una batalla fenomenal porque somos de los pocos países que están enfrentando la crisis sin pagar un precio de retroceso social monumental.

Cuando lleguemos a esos consensos creo que los compañeros van a ir cohesionándose, se irán reagrupando en torno a esta lucha común en condiciones que obviamente son más hostiles en términos económicos y cada vez más hostiles en lo político.

– ¿Pensás que hay que innovar en la organización y el funcionamiento del Frente Amplio?

Sí, el segundo capítulo es lo que hay que revisar e innovar en la organización y el funcionamiento del Frente Amplio. Pero debe haber un orden. De nada sirve tratar de trabajar en la organización si no hay acuerdo estratégico en lo que queremos hacer y para adónde vamos. Ese es el debate que hay que dar en los próximos meses aprovechando los intercambios de esta campaña.

Hay todavía un tercer capítulo que es la relación del Frente Amplio con la sociedad.

Esto no supone ninguna concepción paternalista. No estoy diciendo que la fuerza política tenga que tener alguna forma de paternidad política sobre el movimiento social. El movimiento social es autónomo, tiene vida propia y debe llevar adelante sus plataformas cualquiera sea el gobierno.

Está toda la nueva e inmensa plataforma de derechos que tenemos sobre la mesa, a la que se agregan los de igualdad de género, la igualdad de la mujer en los más diversos campos. Los derechos ambientales, toda esa enorme agenda.

Esa es la sociedad progresista. La sociedad progresista no está en los partidos, ni sometida a los partidos.

La fuerza política debe estar permanentemente leyendo esa sociedad, generando hechos, en diálogo con esa sociedad. Una sociedad que es autónoma, no tiene que estar sometida a la fuerza política.

Ese diálogo no está roto pero está absolutamente debilitado. Eso va a exigir una dinamización y un cambio para el Frente Amplio.

Con todos estos temas debemos agrupar las prioridades a encarar en el 2016. Tenemos que reiniciar el Frente Amplio, es un término informático, pero es válido.

No lo planteo en este orden arbitrariamente. Lo primero y fundamental es la claridad y el consenso estratégico. Atrás de ello vienen los temas de la organización, del funcionamiento de la fuerza política y el relacionamiento con la sociedad.

El tiempo es el segundo semestre de 2016.  Ya 2017 y 2018 serán años con un alto voltaje político que no nos van a encontrar preparados para responder a esas necesidades.