Participación de Adriana Cabrera Esteve por la CNHSM – 9/11/2023
Cuando recibimos la solicitud de señalizar el lugar donde se había decidido finalizar la huelga general en una decisión discutida y dividida de la Mesa Representativa de la CNT, reunida en forma clandestina en este lugar, tuvimos que pensar el tema.
¿Por qué señalizar el final de la huelga y no el inicio como resultaría aparentemente más lógico?
Sí, entendimos todos que con esta decisión lo que homenajeábamos era la resistencia que las trabajadoras y los trabajadores habían ofrecido al golpe de estado durante 15 días. Y es que en esa decisión, tomada un 11 de julio, se aclaraba, que era para continuar la lucha por otros medios. Era un fin y un comienzo.
Qué heroicos fueron esos días, sólo pensar el esfuerzo de tantas y tantos para sostener la logística de la huelga nos eriza la piel. Nos conmueven esas imágenes que vienen desde la historia de hombres, mujeres y niños en las fábricas enfrentando el miedo a la represión, la incertidumbre de no saber cómo iban a llevar un plato de comida a sus hogares, y la noche que se avecinaba para marcar la historia de este país para siempre con asesinatos, desapariciones, tráfico de vientres, apropiaciones de niños y el saqueo de sus bienes. Con el “diario del lunes”, nos deslumbran el vigor y la alegría de luchar que muestran ante las cámaras fotográficas.
Nos enorgullece la visión de esos viejos luchadores que ya en 1964, ante el golpe de Estado en Brasil, cuando asume la junta militar, se dan cuenta de que acá podía llegar a pasar lo mismo y que había que adelantarse a decidir cómo se iba a enfrentar una situación similar. Analizaron y aprendieron de esa experiencia en la que la medida de huelga había llevado a los huelguistas al aislamiento. Por esa razón se resuelve que
ante un golpe de estado, en nuestro país, la huelga debía ser con ocupación de los lugares de trabajo, porque sólo así los y las huelguistas podían seguir conectades unes con otres. Y no sólo entre sí, también con sus familiares y sus vecines cuando se hacían barreadas para informar, solicitar solidaridad y tratar de bancar la olla de las ocupaciones.
Fueron claves para la toma de estas decisiones los debates del Congreso del Pueblo en 1965 que reunió a más de 700 organizaciones sociales y sentó las bases para la coordinación entre ellas. Consecuentemente, la Mesa Representativa de la CNT ratificó la decisión en dos oportunidades más, en los congresos de 1969 y en 1971. Por lo que mucho antes de que se diera el Golpe de Estado los trabajadores y trabajadoras ya sabían cuál iba a ser su respuesta.
Por eso, el 27 de junio de 1973 cuando las Fuerzas Armadas toman por la fuerza el parlamento y nos despiertan desde las radios mañaneras las marchas militares, también se inicia la huelga general y los trabajadores y trabajadoras concurren a sus lugares de trabajo pero para ocuparlos.
Cómo no recordar las grandes caminatas para trasladarnos por la ciudad sin subir a los ómnibus que conducían los propietarios de los vehículos. Porque estaba aquello de no comprarle a los “carneros” cuando se hacían paros. Cómo no recordar las papas con las que se hacían sellos para imprimir mariposas. Cómo no recordar las dificultades para conseguir alimentos. Las cartas escritas con limón. Fueron días épicos de reuniones clandestinas y de eludir la represión.
Ante la solicitud del coronel Néstor Bolentini de que se levantara la huelga, la CNT tuvo la capacidad, de presentar una plataforma reivindicativa, a saber: vigencia plena de las garantías para la actividad sindical y política y para la libertad de expresión; restablecimiento de los derechos constitucionales, saneamiento económico, recuperación del poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones y erradicación de las bandas fascistas. La respuesta de la dictadura cívico militar fue contundente, el 30 de junio dispuso la disolución de la CNT y la desocupación de los lugares de trabajo. Para orgullo de las uruguayas y y los uruguayos, los lugares de trabajo volvían a ocuparse una y otra vez.
El Decreto 518/973 permitió el despido sin indemnización de los trabajadores que realizaran medidas de fuerza y se declaró que las huelgas y los paros eran conductas ilícitas. Así comenzó a llenarse el Cilindro Municipal de sindicalistas, estudiantes y opositores a la dictadura militar.
Sin embargo, el cumplimiento de la resolución de huelga fue masivo. A pesar de las diferencias predominó la unidad y se rechazaron todos los intentos de división que promovió la dictadura. El cilindro devenido en cárcel llegó a tener más de 500 detenidos que eran recibidos con fuertes cantos por sus compañeros de prisión.
Uno de los momentos más altos de la huelga fue la movilización del 9 de julio, duramente reprimida, en la que participaron además el Frente Amplio, el sector de Wilson Ferreira Aldunate y algunos sectores de la iglesia.
El 11 de julio cuando se decide levantar la huelga la población estaba organizada, no había logrado hacer caer la dictadura pero había forjado las condiciones para que el movimiento sindical no aceptara los intentos de reglamentación o de conformación de otras centrales sindicales. Comenzaba así una nueva etapa de la resistencia al terrorismo de Estado.
Homenajeamos hoy, con esta placa a esas mujeres y esos hombres que en momentos de avasallamiento de nuestra constitución nos marcaron el camino. Un camino de defensa de las libertades que se mantuvo durante más de 10 años y se mantiene hasta nuestros días.
La CNHSM tiene como cometidos reconocer y recordar los lugares donde se cometieron violaciones a los derechos humanos, los lugares en donde se resistieron esas violaciones u otros espacios que la comunidad asocia a esos hechos. Es un trabajo de memoria basado en investigaciones serias, realizadas por historiadores, antropólogos, periodistas, y por las mismas víctimas del terrorismo de Estado. Nos proponemos no sólo ir armando ese rompecabezas siempre provisorio que es el relato histórico sino también reparar a las víctimas y a la ciudadanía toda.
Saludamos entonces, la iniciativa de la AFUSMI, FUS y el PIT CNT que nos permiten avanzar en el cumplimiento de nuestros objetivos.
Por Nunca más terrorismo de estado.
