Artículo publicado en EL DIARIO MEDICO 286 Enero 2025
La pos pandemia y sus consecuencias en salud se vinculan con contextos críticos mundiales. Vivimos un conjunto de crisis, sanitarias, ecológicas, sociales y humanitarias, que se superponen. Hay un modelo civilizatorio depredador e injusto que afecta la vida en el planeta. Guerras que se expanden y llegan a amenazas nucleares, Desigualdades que se profundizan, Violencias multiplicadas. Existe una crisis de hegemonía. En América Latina los grandes ciclos recientes han pasado por : Dictaduras militares y Terrorismo de Estado en los 70, Gran Ofensiva neoliberal en los 90, Triunfos de Gobiernos progresistas a comienzos del Siglo XXI. Ya en este siglo nuestra región vivió desgastes y derrotas de los gobiernos progresistas, y avances de nuevas ultraderechas. Y luego nuevos triunfos progresistas. Brasil, Colombia, Chile, México y Uruguay entre otros. Pero también ofensivas de ultraderecha en Argentina y EEUU con fenómenos como Trump, Bolsonaro, Milei expresando una radicalización liderada por sectores extremistas y el gran capital. En este contexto contradictorio y lleno de amenazas cabe mencionar eventos como la Reunión del G20 a286 fines de 2024 que promueven la acción central contra el hambre y la pobreza y en defensa de la democracia, con fuerte liderazgo del presidente Lula.
En el plano de la salud las enfermedades crónicas estructurales se suman a enfermedades transmisibles y pandemias, a catástrofes climáticas crecientes. El resultado son desigualdades que aumentan en un panorama de incertidumbres.
Rol de los movimientos sociales en este escenario
Son procesos complejos que se entrecruzan. Las luchas de clases, los feminismos, las luchas antiracistas, los movimientos ambientalistas, las resistencias anticoloniales, los debates culturales e ideológicos, las transformaciones y contradicciones en campos relevantes como la salud, la educación, la protección social, expresan la reivindicación de derechos frente a la vulneración sistemática ejercida desde el poder. Los desarrollos sociales son desiguales, no hay procesos lineales, no siempre se articulan las luchas ni evolucionan de manera similar, hay períodos y momentos de auge y también coyunturas de retroceso. La participación social no solo expresa el sentir popular y emancipador sino que también las ultraderechas movilizan sectores de la población desde lo social, lo religioso, lo cultural, utilizando su poder económico, mediático, tecnológico y político.
En cuanto a la Participación Social en la salud es imprescindible verla en el contexto de las luchas por la democratización de la sociedad y el Estado. Vale precisar este concepto: democratizar el Estado y también democratizar la sociedad misma. Ambos procesos se necesitan mutuamente.
Miradas internacionales y regionales
Asumir la resolución de la 77 asamblea de la OMS en 2024 convocando a Participación Social para la Cobertura Sanitaria Universal, la Salud y el Bienestar es una responsabilidad de los Estados y también una oportunidad para los actores de la salud, incluyendo movimientos sociales y academia. Poner en discusión las formas, mecanismos y prioridades para llevarla adelante son cuestiones muy pertinentes en toda América Latina. Hay cuestiones comunes a nuestros pueblos y realidades diferentes según los paises y también las regiones.
Existen asimismo otros pasos interesantes en esta materia a nivel de las organizaciones internacionales como OMS y OPS. En 2022 la OMS publicó un Manual importante denominado “Voz , Agencia, Empoderamiento” donde se fundamenta la participación social para actuar contra las desigualdades de poder y se analizan 14 experiencias nacionales de distintos continentes. OPS en un sentido similar, ha definido la participación social como una de las Funciones Esenciales de Salud Pública FESP y ha promovido diversos intercambios sobre APS en la región latinoamericana.
Educación Popular y pedagogías emancipadoras
Desde nuestro punto de vista ampliar la participación en contextos complejos como el actual requiere acciones innovadoras, investigaciones, formación, trabajo en redes. Exige pensar juntos, aprender de las experiencias, visibilizarlas, innovar y ampliar en los territorios, a nivel nacional y regional.
El rol de las pedagogias emancipadoras es fundamental . Como titula un libro reciente de CLACSO “Reinventarnos con Freire”, hay una reivindicación fuerte del legado de Paulo Freire y la educación popular adaptándolo a los nuevos tiempos y las diferentes realidades. A diferencia de la “educación bancaria” que cuestionaba Freire, la educación popular promueve una educación diálogica, problematizadora, donde la relación es horizontal, el educando se reconoce a sí mismo y aprende del educador, pero el educador también aprende del educando y reconoce su propia humanidad.
Ejemplos interesantes en este plano son las iniciativas de Formación de Promotores de Salud. Cabe señalar el reciente Foro Internacional en Paraguay sobre Promotores Comunitarios en Salud de la región. En Uruguay son muy destacables las experiencias de Cursos de Promotores Juveniles de Salud y Autonomía en el marco de la Red de Jóvenes con Voz.
Investigación Acción Participación
La articulación entre investigación, formación y acción es una de las claves. No es con recetas sino con propuestas basadas en mejor conocimiento, diagnósticos participativos, planes locales y nacionales. Adquiere una gran relevancia en este sentido la Investigación Acción Participación estrategia metodológica creada por el pensador colombiano Orlando Fals Borda, que desarrolló vínculos con Freire y la educación popular latinoamericana..
Las alianzas de movimientos sociales y academia son un factor fundamental para la participación social, con múltiples posibilidades y resultados para todos los actores. La formación de los técnicos y profesionales, la formación comunitaria, la investigación sobre las realidades concretas, los diagnósticos locales, los debates teóricos y también la construcción de políticas públicas, se benefician de estas alianzas horizontales entre actores diversos.
Políticas públicas y desarrollo rizomático
La dimensión local es un elemento a jerarquizar para la participación social y más en general para el desarrollo de políticas públicas con cercanía a los territorios y con involucramiento de los actores comunitarios. En esa dirección importa fortalecer el rol de los gobiernos locales. El Movimiento de Municipios y Comunidades Saludables de Latinoamerica, es un buen ejemplo de como los gobiernos locales pueden construir políticas fuertes de prevención y promoción de salud, desde una perspectiva intersectorial y de participación de las poblaciones. El apoyo de OPS ha sido significativo para que estos procesos continuen y avancen.
Pensar el rol de los territorios como espacio de participación, de articulación y de luchas, no significa dejar de lado la relevancia de lo nacional y también de lo regional en las políticas.
Participación social es un concepto polisémico y han habido corrientes neoliberales que lo tradujeron como retiro del Estado de sus responsabilidades en materia social para dejar que la sociedad civil brinde las respuestas. Desde una perspectiva de ejercicio de derechos, de mayor igualdad y emancipación, se trata de transformar el Estado en su cercanía, transparencia y relación con la población, con un profundo sentido democratizador. Eso implica fortalecer los movimientos sociales y la participacíón sin dejarse cooptar por las estructuras estatales, pero interactuando con ellas, generando espacios de dialogo, de reflexión y acción para transformar la calidad de vida de las personas con su involucramiento.
Estas políticas públicas participativas no pueden pensarse como dinámicas verticales, permeadas de concentración del poder, sino como un desarrollo rizomático del entramado social. Ese contenido democratizador debe incluir los aspectos sustantivos de cada temática y también las metodologías que se utilizan.
Dimensiones ideológicas y culturales de la formación
El fortalecimiento de los valores solidarios, el abatimiento de las desigualdades, la potenciación de un entramado social proactivo, protagonista de los cambios, son nudos críticos a considerar en las políticas de formación.
La democratización profunda de la sociedad y el Estado tiene en el campo de la salud un conjunto de potencialidades y también de problemas. Formar personas y colectivos para estas estrategias de transformación tiene una dimensión cultural en los territorios, en el abordaje comunitario de la salud, trabajando en red entre actores institucionales, sociales y académicos.
Acción colectiva y no solo representación formal.
En distintas experiencias la participación se reduce a lugares de representación de la sociedad civil en organismos del sistema de salud o de los territorios. OMS refiere a la participación comunitaria como la determinación por parte de los grupos sociales de sus necesidades y el establecimiento de mecanismos para satisfacerlas (Robertson y Minkler 1994) . Analizando las limitaciones y posibilidades desde las experiencias regionales agregamos a esta definición el énfasis en la acción colectiva que produce cambios en las determinaciones sociales, económicas y políticas. La acción colectiva hace que las políticas sucedan en la práctica y que los mecanismos funcionen efectivamente. En el vínculo entre estructuras y prácticas, ninguno de los dos aspectos puede subestimarse.
Formación desde las experiencias:
Las experiencias de participación pueden ser ejes de una política de formación hacia las personas que integran los diferentes actores institucionales o sociales de los procesos de salud y de protección social. El rescate de experiencias enriquecedoras es un aspecto importante para superar la fragmentación, promover la visibilización de la labor en cada territorio y construir aprendizajes mutuos. Importan especialmente las experiencias que reconocen la diversidad de saberes y democratizan su circulación, con el diálogo como forma de producir nuevos y mejores conocimientos que amplíen la participación social en el campo de la salud . Es necesario generar una “Caja de Herramientas Compartidas”.
Videotecas de experiencias participativas
La creación de repositorios aporta espacios para hacer accesibles estas experiencias. Junto al relato de cada experiencia es necesario realizar conversaciones, análisis, sistematizaciones, problematizaciones y reflexión crítica construyendo aprendizajes.
Una Videoteca de experiencias participativas, por ejemplo, significa más que un repositorio de acceso libre a las experiencias sino que es responsable de organizar Dialogos Compartidos como eventos de intercambios y reflexión. Dichos Dialogos pueden generar un proceso de reflexión teórico-práctica y extraer aprendizajes que se apliquen en los territorios. Esas dinámicas son formativas para sus participantes contribuyendo al pensamiento teórico y a las prácticas concretas.
Sistematización de las experiencias
La sistematización es una propuesta que surge de la educación popular latinoamericana, y se entiende como un proceso que trasciende el ordenamiento de datos y la evaluación sobre cumplimiento de objetivos. Implica analizar las experiencias como procesos socio-históricos concretos, dinámicos, complejos, individuales y colectivos, con contenidos senti-pensantes, que combinan diferentes dimensiones de la realidad histórica y social. Sistematizar es un esfuerzo consciente para capturar los significados de las acciones y sus efectos. Implica una praxis: acción- reflexión-acción.
Problematización
Problematización es someter una cuestión a una mirada teórica y de esta manera avanzar en su conocimiento. Los procesos de reflexión critica sobre las experiencias son colectivos y tienen siempre un componente contextual de las prácticas sociales, culturales o técnicas. El desarrollo del pensamiento crítico requiere praxis, prácticas innovadoras y reflexiones teóricas desde las experiencias. Lo teórico juega un rol relevante si no se separa de las prácticas.
Tejer Redes en los territorios.
Tejer redes implica construir alianzas entre actores distintos sobre temas comunes. Redes de salud, redes de jóvenes, Redes de Personas Mayores, Redes de Primera Infancia, Redes ambientales, son ejemplos de experiencias variadas. Generar articulaciones de demandas diferentes y actores variados: trabajadores, mujeres, etnias, campesinos, colectivos generacionales, ambientales, estudiantiles, no es algo sencillo pero se ha hecho en múltiples oportunidades, sumando calidades a los procesos y mas poder a sus luchas. Una cuestión importante es romper la fragmentación, el aislamiento de las demandas, de los temas, de las organizaciones y los territorios. Esto implica construir puentes, intercambios, plataformas e iniciativas para pensar en conjunto los distintos temas.
Construir Redes de Jóvenes con Voz
Los adolescentes y jóvenes carecen en nuestras sociedades de suficientes espacios para construir su propia voz. Multiplicar esos ámbitos en los territorios, articular centros educativos y centros de salud, con actores sociales, culturales y deportivos, trabajando hacia la formación de Jovenes con Voz, es una estrategia fecunda. Sin enfoques adultocéntricos, superando los estereotipos, la discriminación, apostando al protagonismo juvenil. Contra las violencias y la cooptación por el narcotrafico. Respondiendo a las necesidades en materia de salud mental. Hacia una salud sexual y reproductiva basada en la prevención. Construyendo vínculos superadores del patriarcado.
La salud es un campo para impulsar esas formas de participación juvenil y espacios intergeneracionales junto con la educación.
Fortalecer las Redes de Personas Mayores
Estudiar y promover procesos de envejecimiento saludable, requiere agrandar el rol de las organizaciones de personas mayores como agentes activos de las políticas que los afectan. El campo de la salud, asi como el de la educación, la convivencia, la actividad física y el juego, los espacios públicos, la creación cultural, los cuidados, son muy significativos en las políticas hacia las personas mayores. La Convención Interamericana de Derechos de las Personas Mayores es una gran herramienta normativa de nivel regional que compromete a los estados nacionales, cuya implementación práctica todavía tiene mucho por avanzar. Definir Políticas Nacionales de Cuidados, planes locales, Sistemas de Cuidados, es uno de los grandes desafios del próximo período. Vivimos una “revolución de la longevidad” pero la calidad de vida que se construye es el resultado de múltiples acciones en distintos campos donde la participación social es fundamental.
Generación de líneas estratégicas de cooperación en salud, participación social y academia :
a) Elaboración de diagnósticos locales que incluyan la investigación sobre los problemas de salud prevalentes y priorizados por los actores. Investigaciones donde la academia articule con los actores comunitarios y los gobiernos locales como sujetos que comparten los procesos. Investigaciones de carácter interdisciplinario y transdisciplinario, que reconozcan el dialogo de saberes y el rol protagonico de los actores sociales.
b) Participación de los actores locales en la formación de los profesionales para un modelo de atención comunitario y participativo, empático y respetuoso de los derechos de las comunidades y poblaciones hacia una APS renovada. Generación de pasantías curriculares o remuneradas para que estudiantes universitarios realicen sus practicas en los territorios. Implementación de Cursos de Educación Permanente con actores diversos de la comunidad, las carreras universitarias y los servicios institucionales. Diplomados sobre participación social en salud .
c) Programas de extensión comprometidos con los principios de mayor igualdad, participación, democratización, bienestar, buen vivir y ejercicio de derechos por parte de las poblaciones.
d) Propuestas de formación a través de una serie de encuentros virtuales y eventualmente presenciales con referentes de las comunidades y actores del campo de la salud en distintos paises de la región que habiliten el conocimiento mutuo de las experiencias y la realización de productos específicos compartidos.
e) Formar un grupo de trabajo para elaborar un libro-guía-manual, una herramienta facilitadora de la participación social en América Latina, así como desde la OMS el Manual Voz y Empoderamiento OMS 2022 y el Kit Leap han aportado a nivel mundial sobre el tema.
Ideas-fuerza para el período
El período que se abre desde 2025 es particularmente importante para los procesos nacionales y regionales en el campo de la salud y la dimensión comunitaria adquiere cada vez mas relevancia.
Algunas ideas-fuerza para trabajar en este tiempo tan particular son : registro de las experiencias, comunicación, dialogos, puentes y aprendizajes compartidos para la participación social. Innovación, investigación y acción. Trabajo en Redes. Creación de Alianzas. Formación desde las experiencias.
En estos contextos tan críticos cabe pensar y actuar desde el continente latinoamericano para construir un mundo mejor, por una democracia integral y la defensa de la vida.
