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SOLO CUCOS por Stella Maris Zaffaroni

2005

Me había levantado temprano, ayer hice arreglo de los placares, así que tenía un montón de ropa para lavar.
Decidí empezar por la ropa blanca, agarro el montón y lo meto en la máquina.
Entonces me voy a bañar, salgo, me paro frente al placar, me pongo el sutién, abro el cajón de las bombachas ¡vacío!. ¿Eh?, ¿y mis calzones?, me pregunté. Ni idea de dónde estaban.
Busqué por toda la casa, en las ropas que separé para lavar, el las que embolsé para regalar, nada, que no están.
-¿Y ahora cómo me visto?, porque el que usé ayer está en la lavadora.
Al final me puse la parte de debajo de un biquini, total ¿quién va a verme?

  • Escuchame por favor porque esto es de no creerse: ¡Perdí mis calzones! -Estaba diciéndole a Macarena cuando empezó a alborotar:- ¡Por fin…ya era hora…la Chichí se destapó…
    -Dear- me aferraba al teléfono- ¡Macarena!- ella ni plín, ni bolilla me daba, seguía hablando a toda máquina.
    -Contame cómo fue, de dónde lo sacaste al que te perdió los calzones- medio como que entreparó para respirar y ahí aproveché y dije:-Te digo que a ella…
    -¿Cómo ella?… Chichí para esto no estoy preparada, voy para allá- dijo y cortó, el clic del teléfono tuvo una nota distinta…sonó mal.
    Y ahí quedé yo, en medio del patio del naranjo, con el tubo en la mano… mirándolo. ¿Por qué miro el tubo cuando me cortan la comunicación?

Me metí en la cocina y puse a calentar agua, ensillé el mate y estaba por salir al balcón del fondo a colgar la ropa cuando entró Macarena.
Largué el cesto de ropa al suelo y, antes de que pudiera decir algo, le encajé el mate recién cebado, coronado de espumita, en la mano…irresistible.
Mientras ella chupaba la bombilla dije: -Es las bombachas lo que perdí- se le agrandaron los ojos- “ellaS, las bombachas”, literalmente las perdí, no sé dónde estás, no encuentro mis calzones, bragas, cucos, bombachas, tangas…- mientras hablaba iba acercando mi cara a la suya.


-Cortala que ya entendí- me espantó como a una mosca y se dejó caer en un sillón- Vos desmemoriada y yo haciéndome la película…
-Me puse a reorganizar el placar y no sé qué hice con mis calzones ¿dónde los habré puesto? Y es domingo.
-¿Pensás ir a la iglesia para que te santigüen?
-Tonta, es que los comercios están cerrados y no puedo comprarme otras.
-¡Actualizate, Chichí!, vas a un shopping.
-Ah, claro, es que viviendo en 18 de Julio me olvido de los shopping.
-Mi amiga perdió las tangas y el cerebro-Macarena se agarró la cabeza.
-Pues da para una película de terror, tal vez algún fantasma se las llevó- dije, con son de burla, al levantar la canasto y me fui a colgar la ropa.
-De terror es nuestra vida “íntima”- me alcanzó los palillos.
-Tenés razón, por allá abajo ya ni tampones usamos…-colgué un camisón.
-Un bajón realmente- dijo Macarena al tiempo que extendía un toallón.
Tomé la otra punta del toallón y le ayudé a colgarlo pensando que hace 20 años nos tomábamos todo el vino con Edu (que ahora es padre… ¡a los 60 se hizo padre de familia!), nos juntábamos todos en Anticuario (que ahora es un almacén), nos íbamos de batuque con Fernando (que ahora es paciente de diálisis), nos pasábamos los fines de semana en lo de Jakie (que ahora es…está… ¿dónde andará?), nos encontrábamos con Marquitos (que ahora es finadito)…


Miro a Macarena que estaba- con sus brazos al aire, la boca llena de broches, palillos, como sea, y el cabello arremolinado- brillante de sol.
Me doy vuelta, veo nuestros cuerpos reflejados en el ventanal y pienso lo mismo que pensé hace 20 años: Ni una curva de menos, ni un rollo de más.
Salto, abrazo a Macarena, que estaba sacando una toalla del canasto, y le digo:- Dear somos unas diosas.


La otra, medio ahogada entre mi abrazo y los palillos que sostenía en la boca, masculla:
-Vos, además de los calzones, perdiste la cordura.- al reír se le cayeron los palillos
-¡Gracia a Dió!- le digo levantando los broches del suelo- Gracia a Dió. Vieja y cuerda es too much.
-Totalmente, Chichí, totalmente.-colgó la toalla.
Le señalo nuestro reflejo en el ventanal:- ¡Miranos, somos unas diosas!
-¡Impecables, tenés razón!- dice soltando una carcajada al cielo- Inmortalicemos el momento.
Volé sobre los pisos encerados, agarré la cámara, volví y ¡plác!… nos tomé una foto con disparador automático.

Chichí

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