MERMELADA DE PERA por Stella Maris Zaffaroni

La cosa es que, para el día de mi cumpleaños, me regalaron unas mermeladas francesas, Macarena alucinó con la de arándanos.
Así que hoy, como es el santo de Macarena, y yo le regalé una.
¿Tú festejás tu santo?, en casa mamá siempre nos festejaba, nos recordaba qué quería decir nuestro nombre y el del santo, ese día, reinaba, por ejemplo decidía qué almorzábamos.
Así que, cuando llegó Macarena, yo la esperaba con el coqueto paquetito preparado.
-Dear todo el frasco es para ti- le dije encantada.
-Pote- aclaró mientras lo miraba embelesada- se dice pote de mermelada.
Y con la misma lo abrió y hundió su dedo en el dulce, lo sacó cubierto de frutas y almíbares y se lo metió en la boca con una glotonería tal que era casi obscena.
-Macarena ¡con el dedo no!- dije entre espantada y divertida.
Ella me miró mientras se relamía, se encogió de hombros y dijo:
-Con el dedo sí- volvió a meter el dedo en el frasco como en cámara lenta- hundir el dedo en esta espesura oscura es casi erótico.
-Dear – largué la carcajada- mire lo que se te ocurre con la fruta.
Ella se lamió el dedo, encantada, masticando cada trocito de fruta.
Tapó el frasco, ah no el pote, pero no lo soltó.

Hablando de fruta, hoy volvió a escribirme Pera, el del chat.
-¡Qué maravilla!- me acomodé para escuchar- ¿van a conocerse?
-Nop- dijo desde el pegoteo de los labios.
-Macarena hace como un mes que te pide…
-Que pida todo lo que quiera, conmigo no va.
-¿No va a salir?
-Ni a salir ni a entrar- decía y comía porque la había emprendido otra vez con el dedo y la mermelada.
-Estás siendo muy intransigente.
-¿Intransigente yo?- preguntó mientras revoleaba el dedo untado.
-¡Macarena los sillones!, que son arándanos y luego la mancha no sale.
-La que no sale soy yo con un tipo que tiene mujer.
-Nunca dijiste que querías casarte.
-Dije una relación seria.
-Ah sí, también dijiste:”El en su casa y yo en la mía, solo compartiremos colchón por un rato”
-Aclaremos que seria sería una relación que incluyera cama y otra cosa sería que me lleve a la cama a un hombre que tiene a otra.
-Dear ¿será posible que seas tan celosa?
Macarena, con el pote de mermelada en la mano, me miró raro, frunció un poco los labios y dijo con voz como ronca:
-¿Querés un poco de mermelada?- me ofrecía el dedo untado
-No, todo chupado, ni te lavaste las manos antes y venías de la calle, me da como asco.
-Ah… ¿asco te da?- hundió su dedo y lo sacó todo oscuro y pegajoso- ¿entendés lo que te digo? vaya a saber qué toqué, o a quién…- se chupó el dedo y volvió a meterlo en el pote.
-Bueno, sí, no tengo ni idea de qué hiciste.
-¡Eso me pasa con Pera!, es casado, me tira onda, ¿a mí y a cuántas más?- hundió el dedo en la mermelada- o a quién le…- metió en su boca el dedo y repitió- asco, mucho asco me da.
-A Pera le hacés asco pero tomás mate conmigo.
-Que no andás con nadie- me miró radiante.
-Y con Teté- dije como al pasar.
Y ella quedó como congelada con el dedo en alto chorreando mermelada.

Chichí

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